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100 sombras de grey

Tabla de contenidos

Más oscuro («Cincuenta sombras» contada por Christian Grey 2)

Sinopsis Revive la pasión de Cincuenta sombras más oscuras a través de los ojos de Christian Grey. E.L. James vuelve a sumergirnos, con una mirada más oscura y profunda, en el universo de Cincuenta sombras, la historia de amor que ha seducido a millones de lectores en todo el mundo. Aunque aquella ardiente y sensual relación acabó marcada por el sufrimiento y los reproches, Christian Grey no logra quitarse a Anastasia de la cabeza ni del corazón. Decidido a recuperarla y a amarla aceptando sus condiciones, intenta reprimir sus deseos más oscuros y la necesidad de tenerlo todo bajo control. Sin embargo, las pesadillas de la infancia no dejan de perseguirle y, además, el insidioso jefe de Ana, Jack Hyde, claramente la quiere para él. ¿Podrá el doctor Flynn, psicólogo y confidente de Christian, ayudarle a enfrentarse a sus propios fantasmas, o acabarán la posesiva y seductora maestra Elena y la perturbada Leila, su devota y anterior sumisa, arrastrando a Grey al pasado? Y si finalmente consigue recuperar a Ana, ¿será capaz, un hombre tan oscuro y lastimado, de retenerla a su lado? #Vuelvegrey#50sombras#Greymasoscuro#GreyDarker cincuentasombras.comFacebook – Cincuenta sombrasTwitter – @50sombras Acerca de E.L. James

E.L. James es una romántica incurable. Después de veinticinco años trabajando en la televisión, decidió cumplir su sueño de infancia y se lanzó a escribir historias que enamoraran a los lectores. El resultado fue la controvertida y sensual Cincuenta sombras de Grey y sus dos secuelas, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, publicadas en 2012. Posteriormente publicó los best sellers Grey y Más oscuro, la historia de Christian y Ana desde la perspectiva de él. Sus novelas han sido traducidas a 48 idiomas y han logrado vender más de 150 millones de ejemplares en todo el mundo, y en español cuenta con más de 8 millones de lectores. E.L. James fue reconocida como una de las Personas más influyentes del mundo por la revista Time y el Publishers Weekly la nombró Autora del año. Cincuenta sombras de Grey permaneció en la lista de best sellers de The New York Times durante 133 semanas consecutivas y en 2018 fue seleccionada por los lectores como una de las 100 mejores novelas según una votación en el PBS’s The Great American Read. Además, Cincuenta sombras liberadas ganó el Goodreads Choice Awards en 2012, y Más oscuro fue seleccionada entre las finalistas del International DUBLIN Literary Award en 2019. James coprodujo para Universal Studios las películas de Cincuenta sombras, las cuales recaudaron más de un billón de dólares. La tercera entrega, Cincuenta sombras liberadas, ganó el People’s Choice Award for Drama en 2018. E.L. James vive en los alrededores de West London con sus dos hijos maravillosos, su marido, el novelista y guionista Niall Leonard, y sus perros terrier.

Eritema

Preguntas más frecuentes

  1. ¿Qué es el eritema?
  2. ¿Cuáles son las zonas del cuerpo que tienen mayor probabilidad de desarrollar un eritema?
  3. ¿Con cuánta dosis en piel se puede ocasionar un eritema?
  4. ¿Qué efectos en la piel pueden aparecer a diferentes dosis?
  5. ¿Aumenta el riesgo de eritema con la realización de múltiples intervenciones?
  6. ¿Cuánto tiempo tardan en aparecer los síntomas del eritema radioinducido después de la intervención?
  7. ¿Es de esperar que todos los pacientes sometidos a estas intervenciones padezcan lesiones en la piel?, y ¿se debería pedir a todos los pacientes que vuelvan para un chequeo posterior?
  8. ¿Qué método puede ser útil para diagnosticar el eritema radioinducido por una intervención radiológica?
  9. ¿Cómo se trata el eritema?
  10. ¿Es mayor el riesgo de radiolesiones en unos pacientes que en otros?

1. ¿Qué es el eritema?

El eritema es un «enrojecimiento» de la piel debido a procesos inflamatorios o inmunológicos, que normalmente son el resultado de la acumulación de células del sistema inmunitario. Puede haber muchas causas de eritema: exposición al calor, picaduras de insectos, infecciones, alergias, la radiación no ionizante (luz solar, rayos UV) y la radiación ionizante (rayos X, radiación nuclear). La exposición de la piel a dosis altas de radiación ionizante provoca la acumulación de linfocitos en las capas de la misma, a causa de los efectos de la muerte celular, y finalmente el desarrollo de alteraciones eritematosas en la piel. El eritema inducido por la radiación ionizante es poco frecuente en la práctica. Los médicos de medicina general y los dermatólogos, que son normalmente los primeros en examinar a los pacientes con tales alteraciones en la piel, deberían estar familiarizados con el eritema radioinducido y sería importante que reconocieran el problema ante un historial con procedimiento radiológico relativamente reciente. Es muy posible que los pacientes no sepan que el procedimiento radiológico al que se les ha sometido puede causar eritema y por tanto puede que no lleven consigo un historial de los exámenes radiológicos recientes a no ser que se les haya dado instrucciones específicas. En algunos casos los dermatólogos quizá no identifiquen a la radiación como la causa de las alteraciones en la piel, lo que podría retrasar el diagnóstico, en ocasiones, con consecuencias graves para los pacientes.

La posibilidad de que la exposición a la radiación ocasione un cáncer de piel no supone una preocupación importante, pero sí lo son las lesiones deterministas como las que se acaban de describir.

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2. ¿Cuáles son las zonas del cuerpo que tienen mayor probabilidad de desarrollar un eritema?

Las radiolesiones de la piel se pueden producir en cualquier parte del cuerpo del paciente.

Su aparición y gravedad dependen de las circunstancias que rodean a la irradiación así como de factores específicos del paciente, tales como el tabaquismo, nutrición deficiente, trastornos del sistema inmunológico (como los causados por el cáncer, su tratamiento o enfermedades crónicas), obesidad y existencia de pliegues de la piel. Por lo tanto, son de gran importancia las condiciones preexistentes del paciente y de su piel, previas a la exposición. Las partes de la piel que ya hayan sido dañadas anteriormente por exposiciones a la radiación, por la quimioterapia, por el uso de esteroides o por operaciones quirúrgicas, son más propensas a que aparezcan radiolesiones. Así mismo, la radiosensibilidad varía según las diferentes zonas de la piel. La piel de la superficie anterior del cuello es la zona más sensible. Otras partes también sensibles a la radiación son (en orden descendente de sensibilidad): la superficie de los flexores (como por ejemplo la parte anterior del antebrazo y el brazo), el tronco, la espalda, la superficie de los extensores (como por ejemplo el dorso del antebrazo y del brazo), la nuca, el cuero cabelludo, las palmas de las manos y las plantas de los pies .

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3. ¿Con cuánta dosis en piel se puede ocasionar un eritema?

Las reacciones eritematosas dependen de numerosos aspectos específicos del paciente que son muy difíciles de predecir con exactitud. Por esta razón la dosis que se requiere para causar alteraciones en la piel no debería expresarse como un umbral de dosis único, sino como un umbral que comprende un rango de dosis . Pueden aparecer reacciones tempranas de la piel pocas horas después de una exposición aguda a la radiación con una dosis en piel de unos 2-3 gray (Gy) para las energías de radiación emitidas por los equipos radiológicos utilizados en las intervenciones, mientras que en radioterapia con haces de radiación de 200 kV, el eritema puede aparecer a partir de una dosis en piel de 6-8 Gy. Si se utiliza radiación de alta energía se necesitan dosis mayores bajo la piel para producir el mismo grado de eritema, ya que con esta energía, la dosis más alta se recibe principalmente en tejidos más profundos, por debajo de la piel. En la práctica real la dosis a la piel en las intervenciones varía según la zona del cuerpo, y es la dosis a la zona más expuesta de la piel (dosis máxima a la piel o PSD) la que determina la posible aparición de un eritema.

Para obtener más información ver: .

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4. ¿Qué efectos en la piel pueden aparecer a diferentes dosis?

La piel, la grasa situada debajo de la piel (grasa subcutánea), el músculo y el pelo son los tejidos superficiales que resultan afectados por las exposiciones médicas. La gravedad de los efectos de la radiación depende de factores específicos del paciente (defectos subyacentes en la reparación del ADN, la integridad de la piel antes de la exposición, el estado de salud tal como se ha indicado anteriormente) y de la exposición (fraccionamiento de la dosis, dosis total, tamaño del campo irradiado). Las lesiones de la piel se pueden clasificar en función del tiempo trascurrido desde la exposición a la aparición de las mismas, en precoces (horas o días), tempranas (días o semanas), a medio plazo (semanas o meses) o a largo plazo (meses). Excluyendo los factores específicos de los pacientes, la gravedad de las lesiones depende de la dosis en piel.

A dosis de hasta unos 2 Gy no es de esperar que aparezcan efectos nocivos, a menos que la piel haya sido expuesta anteriormente. Con dosis de entre 2 y 5 Gy puede aparecer un eritema transitorio como reacción precoz a la exposición a la radiación. También puede producirse la pérdida local del pelo, que remitirá a medio plazo.

Con dosis de entre 5 y 10 Gy se produce la pérdida local del pelo como reacción temprana. Las dosis de la parte superior de este intervalo pueden causar la pérdida local permanente del pelo a medio plazo. A largo plazo puede aparecer también atrofia dérmica o endurecimiento.

Con valores de dosis entre 10 y 15 Gy, como síntoma precoz puede desarrollarse una descamación seca o húmeda (pérdida de la piel). A medio plazo puede aparecer un eritema prolongado y la pérdida permanente del pelo, seguido de telangiectasia (una acumulación anormal de pequeños vasos sanguíneos), atrofia dérmica o endurecimiento a largo plazo.

Con dosis superiores a 15 Gy, puede haber una reacción precoz en forma de edema (hinchazón de la piel) y ulceración aguda. Se puede producir la pérdida local del pelo y la descamación húmeda como reacción temprana. A medio plazo, si la descamación no se cura, se puede presentar una ulceración secundaria.

La necrosis cutánea, que requiere una intervención quirúrgica, se produce con dosis más altas. También es probable que aparezcan a largo plazo telangiectasia, atrofia dérmica o endurecimiento y rotura secundaria de la piel. Si una herida persistente progresa hacia convertirse en una lesión más profunda se puede necesitar cirugía.

Con dosis muy altas, superiores a 80 Gy, se pueden producir reacciones muy graves.

Para más información ver:

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5. ¿Aumenta el riesgo de eritema con la realización de múltiples intervenciones?

La respuesta general es que sí.

Sin embargo, si se reparte una cantidad determinada de radiación ionizante en varias sesiones se puede reducir la probabilidad de que aparezca el eritema y su gravedad, en comparación con la que éste tendría si la dosis se recibiera en una sola exposición. Los efectos de la radiación tienden a ser acumulativos, con posibilidad de regeneración en el intervalo entre dos exposiciones consecutivas. Los procesos de reparación que tienen lugar durante ese tiempo, permiten que la piel tolere mejor niveles de radiación más altos; estos procesos dependen de la duración del intervalo y del número de veces que se repite la intervención. Los estudios realizados con animales indican que el alargamiento de los intervalos más allá de 24 horas no afecta a la dosis total que se necesita para causar el eritema. Hay escasez de información sobre la relación entre estos fenómenos y los efectos de la radiación a los niveles de las dosis de radiodiagnóstico. La información disponible sobre la reparación de la piel procede principalmente de la radioterapia con radiación de alta energía. Por ejemplo, con tres sesiones a 200 kV, el umbral de dosis de eritema es de 11 Gy en vez de 6 a 8 Gy, si se dieran en una única sesión. Con 10 sesiones, el umbral es de 16,5 Gy, y con 30 sesiones, se necesitaría una dosis total de 26 Gy para producir el mismo efecto. Estas diferencias en el umbral de dosis de eritema, al igual que el aumento de la tolerancia de la piel a la radiación, se deben a los procesos de reparación de la piel. Para llegar a producir la necrosis de la piel sería necesaria una dosis total de 25 Gy en una sola sesión. Estas cifras pueden no ser válidas para los rayos X de radiodiagnóstico, pero el principio sigue siendo válido.

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6. ¿Cuánto tiempo tardan en aparecer los síntomas del eritema radioinducido después de la intervención?

Al igual que sucede con las dosis, el tiempo necesario para que aparezca un eritema después de la exposición no es un tiempo único sino un rango de tiempos . En algunos casos excepcionales en los que las dosis son muy altas, se puede observar el eritema pocas horas después de la irradiación. En estas condiciones es relativamente fácil relacionar las lesiones de la piel con la exposición, pero estos casos son muy poco comunes.

En la mayoría de los casos . pasan entre dos y tres semanas hasta que aparezcan los síntomas, y de tres a cuatro semanas hasta que éstos sean lo suficientemente molestos como para que el paciente consulte a un médico. Por lo tanto, si no han sido informados de antemano ni los médicos ni sus pacientes, no suelen encontrar relación entre la reacción de la piel con la intervención radiológica. Para más información sobre las diferentes etapas de eritema, por favor pulse aquí

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7. ¿Es de esperar que todos los pacientes sometidos a estas intervenciones padezcan lesiones en la piel?, y ¿se debería pedir a todos los pacientes que vuelvan para un chequeo posterior?

No, no se necesita un seguimiento sistemático de todos los pacientes sometidos a radiología intervencionista. Tan sólo deberían ser objeto de seguimiento aquellos de los que se sospeche que puedan haber recibido dosis suficientemente altas como para desarrollar lesiones en la piel. Esto hace que sea de vital importancia que en todas las instalaciones en las que se realizan intervenciones radiológicas se guarden registros exactos de las dosis a los pacientes y se incorporen rigurosos protocolos de garantía de calidad de manera regular. Además, es de suma importancia que todos estos pacientes estén enterados de la posibilidad de que aparezcan lesiones en la piel, para que puedan informar a tiempo de la aparición de cualquier síntoma en la piel de las zonas irradiadas. Otros pacientes a los que se debería vigilar son aquellos que presenten enfermedades relacionadas con la sensibilidad a la radiación, como la ataxia telangiectasia. Por otra parte, es esencial también que tanto los cardiólogos intervencionistas como los dermatólogos conozcan la posibilidad de aparición de eritemas. Con el fin de evitar preocupaciones o seguimientos innecesarios conviene entender el concepto de umbral de dosis y conocer la dosis que se imparte al paciente. Así mismo, éste debería estar advertido acerca de las zonas de la piel de la espalda (en cardiología intervencionista) donde puede aparecer el eritema. Lo más apropiado es comunicárselo por escrito mediante una carta o un folleto, en el que se informe a los pacientes de los síntomas que deben buscar, y se les recuerde que deben observarse a sí mismos por si la posibilidad de complicaciones derivadas de la exposición a la radiación. Se debería pedir al paciente que se observe durante las 2 o 3 semanas que siguen a la intervención para detectar posibles alteraciones de la piel en esas zonas. En algunos centros se realiza una llamada de seguimiento al paciente durante en ese tiempo para preguntarle acerca de cualquier posible irritación de la piel, y esta medida resulta ser eficaz para garantizar que un paciente que desarrolla una irritación de la piel no busque asistencia médica en un lugar donde podría obtener un diagnóstico erróneo.

En las guías de la Sociedad de Radiología Intervencionista para la gestión de la dosis se recomienda que se practique un chequeo dos semanas después cuando la intervención dio lugar a más de 60 minutos de fluoroscopia, lo cuan se considera un indicador aproximado de intervenciones de dosis alta .

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8. ¿Qué método puede ser útil para diagnosticar el eritema radioinducido por una intervención radiológica?

En la práctica clínica, puede ser extremadamente difícil diagnosticar el eritema radioinducido (como ha sido el caso de muchos pacientes en el pasado) o puede ser muy fácil si se sigue el método adecuado.

La peor situación puede ser aquella en la que el paciente no ha recibido información alguna sobre los posibles efectos en la piel, y no se ha previsto ningún tipo de seguimiento. En tal situación, el paciente sale del centro médico sin tener idea de los posibles efectos de la radiación en la piel. Si se presenta uno de estos efectos, es poco probable que lo asocie con la intervención, ya que ésta se habría llevado a cabo con bastante anterioridad. Si el paciente busca ayuda médica para el eritema, es muy posible que el médico que le atienda no se percate de que la causa de la lesión es la angiografía, lo cual le llevará a otros diagnósticos, todos erróneos. Por lo tanto el paciente recibirá una asistencia médica tardía y errónea. Existen en la literatura numerosos informes de casos en los que se perdieron semanas tratando de poner un nombre a las extrañas e insólitas lesiones de la piel que presentaba el paciente, todo lo cual dio lugar a una sucesión de tratamientos ineficaces. Hay que hacer todo lo posible para evitar tales situaciones. Por último, aunque no menos importante, el centro médico en el que se practicó la intervención no tendrá, en esos casos, ningún conocimiento de lo ocurrido, lo cual dará una falsa sensación de seguridad de cara a futuras intervenciones.

Por otro lado, el diagnóstico resulta mucho más fácil si el paciente está debidamente informado mediante un folleto informativo acerca de la posibilidad de que aparezcan síntomas en la piel (enrojecimiento, picor…) de la zona en cuestión: en tal situación, podrá informar de inmediato a su cardiólogo intervencionista, el cual lo relacionará fácilmente con la intervención. Si el paciente consulta a un dermatólogo o a cualquier otro médico, le podrá informar de su reciente intervención como posible causa de la lesión, y es obvio que esto ayudará al médico a identificar la relación directa entre la exposición a la radiación y el eritema de la piel.

Una vez sabido esto, el aspecto del eritema es bastante típico dado que presenta un dibujo muy definido de la zona irradiada.

Para obtener más información ver:

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9. ¿Cómo se trata el eritema?

El tratamiento local del eritema sigue siendo motivo de debates, controversias y estudios.

La fase inicial (que es transitoria) no requiere, por lo general, ningún tratamiento, y con frecuencia desaparece antes de que se pueda iniciar tratamiento alguno.

La segunda fase del eritema (si se identifica correctamente) suele requerir que se prescriba algún tratamiento. Uno de los tratamientos más frecuentes es el de aloe vera, aplicado en forma de loción o pomada. A pesar de no haber demostrado ser eficaz para tratar el eritema inducido por la radioterapia, y desde luego no haber demostrado en varios ensayos clínicos, ser más eficaz que otras pomadas o cremas, se sigue prescribiendo en gran parte de los casos.

La crema Biafin también se prescribe con mucha frecuencia, sobre todo por parte de la comunidad de radioterapia. Sin embargo, también en este caso, no hay ningún ensayo aleatorio que respalde su uso, por lo cual en realidad está siendo puesto en duda por algunos autores.

La trolamina ha sido puesta a prueba en varios ensayos y no se ha identificado ninguna ventaja en un grupo de 547 pacientes irradiados para tratar un cáncer de cabeza y cuello . Un ensayo demostró una cierta superioridad sobre el Biafin, pero otros estudios mostraron su inferioridad respecto a la caléndula.

La calendula officinalis es uno de los escasos tratamientos de las reacciones de la piel en la fase inicial que ha demostrado una clara ventaja frente a la trolamina en un ensayo aleatorio: un grupo de 254 pacientes irradiadas por cáncer de mama recibieron un tratamiento local, asignándose aleatoriamente caléndula (126 casos) o trolamina (128 casos). La incidencia de la radiodermatitis de grado 2 fue menor con la caléndula (41%) que con la trolamina (63%) (p <0,001) .

También se siguen prescribiendo frecuentemente tratamientos locales con esteroides (en pomada) , pero en un ensayo aleatorio no se ha despertado interés alguno en utilizarlo como tratamiento preventivo del eritema inducido por radioterapia. No obstante, puede ayudar a reducir la inflamación.

El ácido hialurónico puede ser una opción interesante para tratar las reacciones tempranas radioinducidas de la piel. Un estudio aleatorio a doble ciego demostró que el uso profiláctico de una crema con este ácido consiguió reducir la incidencia de la dermatitis de alto grado en comparación con un placebo.

Cuando la lesión alcanza la fase de descamación húmeda, suele ser necesario un tratamiento con eosina y terapia paliativa del dolor, combinados con antibióticos y esteroides en los casos específicos que así lo requieran.

El tratamiento de la necrosis sobrepasa el marco de este documento. Es necesario saber que el tratamiento de la necrosis severa radioinducida suele ser difícil y por tanto han de analizarla equipos con experiencia, y puede requerir injertos cutáneos.

Es necesario extirpar grandes áreas del tejido necrosado y de los tejidos circundantes que están “desahuciados”. Estas extirpaciones se realizan cada vez más, asistidas por exploraciones complementarias tales como la resonancia magnética. Para la reconstrucción se pueden utilizar injertos autólogos de piel, pero en algunos casos se pueden necesitar técnicas mucho más sofisticadas (como el injerto de dermis artificial en una fase intermedia, injertos músculo-cutáneos de rotación o «libres», injertos epiploicos, etc …).

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10. ¿Es mayor el riesgo de radiolesiones en unos pacientes que en otros?

Hay enfermedades poco frecuentes relacionadas con defectos genéticos sobre la reparación del ADN que pueden hacer que los pacientes sean altamente sensibles a la radiación. Se ha encontrado que, pacientes con la forma homocigótica del gen de la ataxia telangiectasia padecen graves lesiones inesperadas de la piel . Otras anomalías genéticas, como la enfermedad de Fanconi, el síndrome de Bloom, la xerodermia pigmentaria, la poliposis familiar, el melanoma maligno hereditario y el síndrome del nevus displásico también han resultado estar asociadas con la sensibilidad a la radiación .

Se sospecha que otras patologías tales como las enfermedades del colágeno vascular o la diabetes mellitus también pueden ocasionar una elevada susceptibilidad a lesiones radioinducidas.

Se desconocen las razones por las que algunos pacientes con enfermedad del colágeno vascular son más radiosensibles. Es más, la enfermedad no necesariamente predispone a quien la padece hacia una mayor radiosensibilidad, de hecho sólo se ha detectado esta hipersensibilidad en unos pocos pacientes con dicha enfermedad.

La diabetes compromete el suministro vascular, y esto conlleva un mayor riesgo de complicaciones a largo plazo. La cuestión de si el tipo de piel de un individuo está o no está relacionado con la sensibilidad al eritema radioinducido sigue siendo aún objeto de discusión.

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Referencias

Sexo extremo: La sumisión

¿Estarías dispuesta a convertirte en su esclava sexual solo por placer? De esto se trata la sumisión, una práctica sexual en la que se le entrega todo el poder a quien adopta el papel de dominante, para recibir y dar placer. Te contamos de qué se trata en la tercera parte de nuestro Especial de Sexo Extremo.

Una de las prácticas sexuales más deseadas por el género masculino se devela a fondo en el libro “Las 50 sombras de Grey”: El amaestramiento, en donde la mujer cumple con un rol de sumisión ante las órdenes de su pareja o su “amo”. En esta situación, quien más obtiene placer es el “amo”; la mujer, por su lado es la fuente generadora de este y, a la vez, recibe otro nivel de placer.
Los roles establecidos son el de el dominante y la sumisa, en parejas heterosexuales. El primero es quien controla a la sumisa, tiene todo el poder, da las órdenes y lleva a cabo los posibles “castigos”. El sumiso o, en este caso, la sumisa es la que se entrega por completo a la voluntad del dominante, sin derecho a replicar.
El uso de juguetes sexuales para estimular los genitales, objetos para amarrar las extremidades e inmovilizarlas durante el acto sexual (mejor conocidos como bondage), látigos, entre otros instrumentos para azotar son algunos de los elementos con los que el dominante se armará para hacer realidad su fantasía, todo con el consentimiento previo de la sumisa.
“La Sumisa obedecerá inmediatamente todas las instrucciones del Amo, sin dudar, sin reservas y de forma expeditiva. La Sumisa aceptará toda actividad sexual que el Amo considere oportuna y placentera, excepto las actividades contempladas en los límites infranqueables (Apéndice 2). Lo hará con entusiasmo y sin dudar” (E.L James, Las 50 Sombras de Grey).
En el amaestramiento o la sumisión (práctica incluida dentro del largo listado de parafilias) los sentimientos quedan a un lado durante el sexo, convirtiéndose en un acto netamente carnal. Tal y como en un juego, existen los castigos pero al mismo tiempo las recompensas. También se establecen límites previamente en la pareja, pero es decisión de la misma decidir hasta qué punto quieren llegar en la necesidad de dar y recibir placer erótico.

Y tú ¿Hasta qué punto estarías dispuesta a llegar?

En vuestro viaje de exploración como sumisos descubriréis que dentro de los clásicos roles de Dom y sub, hay muchísimos otros roles que definen nuestros gustos y preferencias. Es importante tener una visión global de estos roles, ello nos ayuda a sentirnos parte de una comunidad y a encontrar amistades y compañeros de juego afines, ya os introdujimos en el mundillo con el post anterior “Como escoger a un dominante“. Muchas veces nos pasa que actuamos de una determinada manera y nos sentimos raros porque en la comunidad en la que nos movemos no nos vemos reflejados; no os preocupéis, no es que seáis raros, simplemente estáis en la comunidad equivocada. Hay muchos roles, y tened por seguro que hay más gente como vosotros. En este post vamos a listar los tipos más populares de sumisa que existen, y así sabréis con qué comunidad os sentís más identificados.

Más artículos sobre BDSM

Índice de Contenido

Los tipos de sumisa más populares

¿Qué es lo que hace a una sumisa? Lo primero que hay que entender es que la sumisión no es igual para todo el mundo y no es igual en todas las relaciones. La sumisión puede tomar múltiples formas, pero a grandes rasgos se puede dividir estas grandes categorías.

Sumisas sexuales

Probablemente encarnan el tópico que tiene la gente cuando se habla de sumisión. Las sumisas sexuales disfrutan cediendo el control durante el sexo o cuando hay alguna finalidad sexual. Las prácticas sexuales que se pueden llevar a cabo en el BDSM son infinitas, y cada sumisa tiene sus preferencias y límites, pero lo que todas tienen en común es que disfrutan del sexo sin tabúes.

Sumisas masoquistas

Las sumisas masoquistas, como su nombre indica, disfrutan recibiendo dolor. Como las sumisas de servicio, sus necesidades no se basan necesariamente en el sexo, aunque la mayoría de las veces el sexo y el dolor van ligados. Este tipo de sumisas suelen tener preferencia por la humillación verbal, física, la degradación y la tortura, por tanto, su dominante ideal es un sádico.

Artículos Sado

Sumisas de las cuerdas o “Rope Bunnies”

Representando a la “B” de BDSM, están las sumisas de las cuerdas o “Rope Bunnies” en inglés, o lo que es lo mismo: aquellas personas a las que les gusta ser atadas. Muchas de estas sumisas sienten excitación con el hecho de estar inmovilizadas y a la merced del dominante; ceden el control total de su cuerpo a una persona que puede manipularlas a placer, y atarlas sin límite. Además, el contacto de la cuerda en la piel es muy sensual para algunas de ellas. Su contraparte dominante, el que ata, se denomina “Rigger” en inglés.

De la misma manera que en otras prácticas BDSM, el Bondage lleva implícito cierto grado de riesgo y por eso se han de cumplir unas normas esenciales para evitar accidentes, como por ejemplo, no dejar nunca a la sumisa atada sola.

Sumisas esclavas

Estas sumisas esclavas son el colmo de la sumisión. A ellas mismas les gusta diferenciarse del resto de sumisas, por eso siempre prefieren que se dirijan a ellas como “esclavas”, no sumisas. No hay ningún otro tipo que pueda igualarse a su grado de compromiso, sacrificio, y voluntad de someterse; ningún otro tipo puede entender lo que realmente se necesita para poder ser una esclava. Hay sumisas que pueden jugar a ser esclavas durante un periodo de tiempo determinado, pero las auténticas esclavas participan de la dinámica del 24/7: están en el juego 24 horas al día, 7 días por semana; o lo que es lo mismo, el BDSM es su única forma de vida. Viven a la completa merced de su Amo, y son felices así.

Sumisas alfa

Las sumisas alfa son mujeres fuertes, independientes, asertivas y con seguridad en sí mismas en su día a día y en la manera de relacionarse con otras personas, pero que encuentran excitante que otra persona las domine. Muchas veces, este tipo de sumisa ocupa cargos de importancia en su trabajo, o puestos que requieran mucha responsabilidad, y todo el día tienen que asumir un rol dominante. Esto puede resultar agotador, de manera que mediante la cesión de su voluntad en momentos concretos, y especialmente en situaciones sexuales, pueden relajar cuerpo y mente.

Las Kajira

Las Kajira son esclavas sexuales que pertenecen al universo ficticio de la saga de libros “Crónicas de Gor”. En la comunidad BDSM hay amantes de esta saga que han adaptado sus roles a los del universo de la saga, y las Kajira son un ejemplo de ello.

Más clases de sumisa

Sumisas orientadas al servicio

Las ‘sumisas serviciales’ encuentran su placer sirviendo a su Dominante y anticipándose a sus necesidades, haciéndose un objeto imprescindible para su comodidad; les gusta prepararles la comida o el baño, limpiar, hacer recados, y en definitiva, cualquier cosa que facilite la vida a sus amos o Doms. No tiene por qué ser algo sexual, muchas sumisas de este tipo son felices complaciendo a sus Dominantes simplemente realizando tareas domésticas o trabajos esporádicos para ellos. Por ejemplo, una sumisa de servicio puede ser una asistente personal, chofer, chica de la limpieza, secretaria, etc. Lo que las hace especiales es su habilidad para adaptarse a cualquier tarea que su Dominante les pida.

Sumisas Mocosas o “Brats”

Una Mocosa o “Brat” es una sumisa que disfruta siendo traviesa y desafiante con el dominante. Su desobediencia es patológica, y su necesidad de trolear es infinita. No obstante, normalmente no lo hacen con mala intención, comportándose así simplemente pretenden llamar la atención de su dominante. A menudo actúan así a propósito porque les gustan los castigos.

Sumisas Pequeñas o “Littles”

Una Pequeña es una persona que se siente mentalmente o físicamente más joven de lo que es en realidad, y actúa en función de esa edad. Forman parte del fetiche del “Ageplay” o juego de edades, en el que los individuos adquieren roles basados en la edad. Así, una Pequeña puede adoptar el rol de una niña de 8 años y comportarse como tal, mientras que su contrapartida dominante sería el “Daddy” o Papi, que adoptaría el rol de padre o mentor.

El “Ageplay” es un fetiche de roles que no tiene nada que ver con la pedofilia o la pederastia.

Sumisas Mascotas o “Pets”

En los juegos de rol animales, una Mascota es una sumisa que adopta la actitud de un animal de compañía, mientras que el dominante ejerce el rol de dueño. Hay varios fetiches de mascota, los más populares son los cachorros (“puppy-play”), los gatitos (kitten-play) y los ponys (“pony-play”).

El “pet-play” o juego de mascotas es un fetiche de roles que no tiene nada que ver con la zoofilia o el bestialismo.

Colitas

Sumisas Presa o “Prey”

Dentro del role-play Primal, un fetiche que consiste en sacar a relucir nuestro animal interior y desprendernos de todo comportamiento civilizado, la Presa es la parte sumisa, que siente excitación con la idea de que le den caza. El típico escenario Primal es una pareja persiguiéndose desnuda por el bosque. La contrapartida dominante de la Presa es el Depredador.

Sumisas de cuadra

Una sumisa de cuadra es aquella que forma parte de un grupo de sumisas que pertenece a un solo dominante. Una “cuadra” es precisamente eso: un conjunto de sumisas que habitualmente vive bajo el mismo techo que su dominante. Consiste en la práctica del BDSM y la poligamia.

Sumisas “Sissy”

Las sumisas “Sissy” son hombres sumisos que adaptan atributos y características tradicionalmente pertenecientes al género femenino. Por ejemplo, hombres que disfrutan vistiendo ropa o lencería de mujer y cuyo objetivo es la auto-feminización. Los sissy son hombres travestis que adoptan un rol sumiso y pasivo, y a menudo disfrutan con la humillación.

Diferencias entre una esclava y una sumisa, o un esclavo y un sumiso

Las esclavas se diferencian de las sumisas en pequeños detalles que pueden pasar inadvertidos, a grandes rasgos su forma de actuar, sus motivaciones y la forma de someterse es muy diferente. Los esclavos son más maximalistas, sin esperar piedad del dominante, las personas sumisas suelen arrastrarse más por la clemencia de la persona dominante…

Las características de la sumisión y la esclavitud son simplemente diferentes, hay quien experimenta ambos papeles jugando con los límites de la sumisión, desarrolla y donde llegue es su responsabilidad. El esclavo no fija los límites, como opción personal la persona puede abandonarse totalmente a la voluntad del dominante. No tiene por qué ser un felpudo sin voluntad para siempre, la voluntad puede volver a placer de cada persona que experimente el papel. Como cualquier relación donde el equilibrio reclina en la cesión de la persona al otro, el abuso es posible, sin embargo la relación no suele empezar con la completa sumisión, si no que suele ser de una manera progresiva u ocasional.

A grandes rasgos, la diferencia fundamental es que aunque ambos roles empiezan negociando el “contrato” con el dominante, la sumisa tiene la oportunidad de renegociar, limitar y consensuar, sin embargo la esclava/o se entrega totalmente, renuncia a sus derechos y apetencias para substituirlas por las de su amo, al que ahora pertenece. La sumisa obedece decidiendo en hacerlo cada vez y mantiene su derecho del deseo de hacerlo o no. Una esclava restringe sus deseos para complacerle.

MundoDarkness te explica su visión en este vídeo:

Hay quien dice que la sumisa es quien está empezando, antes que nada a aceparse a sí misma y empezar a aprender de la lectura BDSM, y ya con un amo empieza a entenderse a sí misma, comprender su naturaleza, experimentarla, explorar sus propios límites, descubrir sus placeres secretos, etc. Hasta finalmente aceptarse como sumisa o abandonar el camino de la sumisión.

La realidad es que una sumisa busca también su propia felicidad a través de la satisfacción por sus logros como sumisa, la esclava bien entrenada solo encuentra la felicidad en la satisfacción de su amo. Si el dominante quiere introducir a terceras personas, por ejemplo para practicar sexo, la sumisa puede adecuar la situación a sus preferencias, de las que carecería un esclavo.

Se suele pensar que siendo esclavo no tienes el derecho a abandonar si va mal la relación, aunque sus limites de tolerancia para considerar qué es abusivo son mas altos que los de un sumiso, la realidad es que si no tienes una patología que te impida discernir realidad de ficción siempre tienes la opción de abandonar y siempre debe marcar el límite. Es obligación del dominante de mantener en buenas condiciones de salud al sumiso.

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Pepa Palotes es redactora regular en el blog de Sexydream. Su especialidad son los fetiches y el BDSM, y está enganchada a las pinzas para los pezones.

SummaryArticle Name Roles en el BDSM: Tipos de sumisa Description ¿Qué es lo que hace a una sumisa? La sumisión puede tomar múltiples formas, pero a grandes rasgos se puede dividir estas grandes categorías. Author Pepa Palotes Publisher Name Sexydream – Sex Shop Publisher Logo

50 sombras de Grey: juegos eróticos para intentar en pareja

Algunos juegos recurrentes en el filme para que los pongas en práctica con tu pareja.

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La película 50 sombras de Grey, que retrata el apasionado idilio de dos amantes, está en boca de todos. Y, ¿cómo no si lleva a la pantalla grande todas nuestras fantasías? Una cosa es cierta: esta película podría enseñarnos algunas cosas sobre la vida íntima en pareja. Te compartimos algunos de los juegos recurrentes en el filme para que los pongas en práctica con tu ser amado:

Cubrirse los ojos

Christian saca el antifaz del bolsillo de atrás.
– “Creo que ya has visto bastante” – murmura.
Me pone el antifaz por encima de la cabeza hasta cubrirme los ojos. Se me acelera la respiración.
– “¿Por qué es tan erótico no ver nada?”

Dicen que la vista es uno de los sentidos más eróticos, pero muchas personas encuentran igualmente excitante el hecho de mantenerlos cubiertos en un encuentro íntimo. Christian Grey suele cubrir los ojos de su amante con un antifaz de terciopelo mientras la acaricia suavemente. Así ella no puede anticipar sus movimientos, y todo lo que él haga es una sorpresa. ¿Te gusta la idea? Pídele a tu pareja que se cubra los ojos con un pañuelo y explora sus rincones más recónditos. ¡Luego será tu turno!

“Ver, pero no tocar”

Su pulgar me roza el labio inferior y contiene la respiración. Me mira fijamente a los ojos, y por un momento, o quizá durante una eternidad, le sostengo la mirada inquieta y ardiente.

Otras parejas encuentran muy excitante el hecho de atarse de manos a la cama para inmovilizarse. Así, por más que quieran, no podrán acercarse para tocar a la otra persona y tendrán que “conformarse” con mirar. Este juego es perfecto para incrementar el deseo sexual en el jugueteo previo. ¡Desátalo hasta que sientas que ya no puede contenerse!

Bondage

“Me gusta el control que me proporciona, Anastasia. Quiero que te comportes de una forma concreta y si no lo haces, te castigaré, y así aprenderás a comportarte como quiero”.

Si quieren ir un poco más allá, pueden explorar el atrevido mundo del bondage. Esta práctica, surgida en la antigüedad, consiste en atar a la pareja con cuerdas, cintas o telas para inmovilizarla mientras se le proporciona placer. Aunque tiene sus orígenes en la tortura, hoy día es un juego erótico que no es cruel ni violento: por el contrario, se basa en que ambas partes estén de acuerdo en jugarlo y establezcan límites. Puedes usar lencería de cuero o encaje y ayudarte de algunos accesorios como cadenas o telas.

Esposas

Christian saca del cajón unas esposas de metal. Son macizas y el metal está frío.
– “Tengo ganas de usarlas contigo ahora. ¿Quieres jugar?” – me dice Christian en voz baja, y el deseo explota en lo más profundo de mi vientre.
– “Sí” – jadeo.
– “Esto no va a doler, Anastasia. Pero va a ser intenso. Muy intenso, porque no voy a dejar que te muevas. ¿Entendido?”

Otro método para añadirle picante a tu vida íntima es usar esposas para atarse a la cama. Si deciden intentarlo, deberán elegir las esposas adecuadas: unas que estén acolchadas o recubiertas con tela para no lastimarse. Tomen turnos para complacer a la otra persona, primero con un baile sensual y después, con una sesión de besos y caricias. ¡El mismísimo Grey morirá de envidia!

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Los juegos sexuales que aprendimos de Christian Grey

Damas y caballeros es oficial: ¡la fiebre por Christian Grey está de regreso! Ahora que hemos visto el primer avance de Cincuentas Sombras Oscuras sólo podemos pensar en el atractivo multimillonario.

Mientras llega el 14 de febrero de 2017, podemos ir calentando motores recordando (¡y poniendo en práctica!) los juegos sexuales que Mr. Grey nos enseñó. Dudamos que tu pareja se niegue a participar en esta fantasía, así que… ¡manos a la obra!

En caso de que no sepas por dónde comenzar, aquí te dejamos unas sugerencias. Por cierto, no olvides la corbata… ¡la vas a necesitar!

  • El nudo de corbata. Acuéstate en la cama y pídele a tu pareja que te ate las muñecas con su corbata favorita. Éstas deben quedar arriba de tu cabeza para que quedes completamente inmóvil y a disposición de tu pareja. Él deberá besarte desde la cabeza hasta los pies, para luego emprender el camino de regreso. En cuanto llegue a tu clítoris, será el momento de que dé muestra de sus habilidades con la lengua. Justo cuando estés a punto de explotar de placer, será el momento de que te penetre.
  • La magia de las caricias en los pezones. Párate de frente a tu pareja, dándole la espalda. Coloca los brazos alrededor de su cuello, mientras él acaricia tus pezones y besa tu cuello. ¡Te encantará!
  • Guíalo. Desnúdate delante de él y guía una de sus manos por todo tu cuerpo. Al llegar a tu clítoris, mueve suavemente sus dedos contra tu centro de placer. Cuando lo veas realmente excitado, toma el control y tócate para que disfrute el espectáculo. Al sentir que llega el orgasmo, dile que se coloque detrás de ti para que te penetre, mientras tu continuas con la masturbación.
  • Ben Wa. Necesitarás unas bolas Ben Wa, mismas que tu pareja deberá colocar dentro de ti. Para ello, será necesario que él las lubrique con su saliva y estimule tu clítoris. Cuando estés completamente húmeda, inclínate hacia adelante y sujeta tus tobillos. Tu pareja deberá insertarlas en tu vagina lentamente. Para que la tortura sea alucinante, deberás colocarte sobre su regazo, con las pompas hacia arriba. Permite que las frote y te dé una que otra nalgada. ¡No querrás que pare!

Por supuesto, estos juegos son los más “light” del repertorio de Christian Grey. Si quieres una experiencia más intensa, deberás hacerte de un látigo, unas esposas y hasta pinzas para pezones.

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Juegos sexuales de 50 Sombras de Grey

La película de 50 Sombras de Grey está por estrenarse y, mientras tanto, puedes prepararte para esas escenas candentes con unos juegos sexuales que puedes practicar con tu pareja.

La imaginación es un punto clave para dejarte llevar por la pasión y convertir el momento en algo más que sexo pervertido.

Juegos sexuales inspirados en 50 Sombras de Grey

  • Deflower: Debes tener las piernas en el aire mientras tu pareja penetra cuatro veces lentamente. Después, debe colocarse sobre ti y penetrar rápidamente.
  • La demanda de Anastasia: Tu pareja debe penetrar lentamente varias veces y después retirarse hasta que le pidas continuar.
  • El coqueteo Grey: Tu pareja debe atarte las manos sobre la cabeza y comenzar a besarte hasta llegar al clítoris para hacerte sexo oral.
  • El tirón: Debes ponerte en posición de perrito mientras tu pareja te da nalgadas de diferentes intensidades para luego penetrarte profundamente.
  • La penetración rápida: Acuéstate bocarriba en la cama mientras tu pareja te sujeta por la cabeza para penetrar rápidamente.
  • El viaje mojado: Durante el baño, debes subirte a las caderas de tu pareja haciendo que tu pareja te levante para penetrarte.

Entonces, ¿te animas con estos juegos sexuales? Sal de la rutina y deja que 50 Sombras de Grey te guíen en esta nueva aventura salvaje.

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