0

30 sombras de grey

Tabla de contenidos

CINCUENTA SOMBRAS DE GREY (CINCUENTA SOMBRAS 1)

1

Me miro en el espejo y frunzo el ceño, frustrada. Qué asco de pelo. No hay manera con él. Y maldita sea Katherine Kavanagh, que se ha puesto enferma y me ha metido en este lío. Tendría que estar estudiando para los exámenes finales, que son la semana que viene, pero aquí estoy, intentando hacer algo con mi pelo. No debo meterme en la cama con el pelo mojado. No debo meterme en la cama con el pelo mojado. Recito varias veces este mantra mientras intento una vez más controlarlo con el cepillo. Me desespero, pongo los ojos en blanco, después observo a la chica pálida, de pelo castaño y ojos azules exageradamente grandes que me mira, y me rindo. Mi única opción es recogerme este pelo rebelde en una coleta y confiar en estar medio presentable.

Kate es mi compañera de piso, y ha tenido que pillar un resfriado precisamente hoy. Por eso no puede ir a la entrevista que había concertado para la revista de la facultad con un megaempresario del que yo nunca había oído hablar. Así que va a tocarme a mí. Tengo que estudiar para los exámenes finales, tengo que terminar un trabajo y se suponía que a eso iba a dedicarme esta tarde, pero no. Lo que voy a hacer esta tarde es conducir más de doscientos kilómetros hasta el centro de Seattle para reunirme con el enigmático presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc. Como empresario excepcional y principal mecenas de nuestra universidad, su tiempo es extraordinariamente valioso —mucho más que el mío—, pero ha concedido una entrevista a Kate. Un bombazo, según ella. Malditas sean sus actividades extraacadémicas.

Kate está acurrucada en el sofá del salón.

—Ana, lo siento. Tardé nueve meses en conseguir esta entrevista. Si pido que me cambien el día, tendré que esperar otros seis meses, y para entonces las dos estaremos graduadas. Soy la responsable de la revista, así que no puedo echarlo todo a perder. Por favor… —me suplica Kate con voz ronca por el resfriado.

¿Cómo lo hace? Incluso enferma está guapísima, realmente atractiva, con su pelo rubio rojizo perfectamente peinado y sus brillantes ojos verdes, aunque ahora los tiene rojos y llorosos. Paso por alto la inoportuna punzada de lástima que me inspira.

—Claro que iré, Kate. Vuelve a la cama. ¿Quieres una aspirina o un paracetamol?

—Un paracetamol, por favor. Aquí tienes las preguntas y la grabadora. Solo tienes que apretar aquí. Y toma notas. Luego ya lo transcribiré todo.

—No sé nada de él —murmuro intentando en vano reprimir el pánico, que es cada vez mayor.

—Te harás una idea por las preguntas. Sal ya. El viaje es largo. No quiero que llegues tarde.

—Vale, me voy. Vuelve a la cama. Te he preparado una sopa para que te la calientes después.

La miro con cariño. Solo haría algo así por ti, Kate.

—Sí, lo haré. Suerte. Y gracias, Ana. Me has salvado la vida, para variar.

Cojo el bolso, le lanzo una sonrisa y me dirijo al coche. No puedo creerme que me haya dejado convencer, pero Kate es capaz de convencer a cualquiera de lo que sea. Será una excelente periodista. Sabe expresarse y discutir, es fuerte, convincente y guapa. Y es mi mejor amiga.

Apenas hay tráfico cuando salgo de Vancouver, Washington, en dirección a la interestatal 5. Es temprano y no tengo que estar en Seattle hasta las dos del mediodía. Por suerte, Kate me ha dejado su Mercedes CLK. No tengo nada claro que pudiera llegar a tiempo con Wanda, mi viejo Volkswagen Escarabajo. Conducir el Mercedes es muy agradable. Piso con fuerza el acelerador, y los kilómetros pasan volando.

Me dirijo a la sede principal de la multinacional del señor Grey, un enorme edificio de veinte plantas, una fantasía arquitectónica, todo él de vidrio y acero, y con las palabras GREY HOUSE en un discreto tono metálico en las puertas acristaladas de la entrada. Son las dos menos cuarto cuando llego. Entro en el inmenso —y francamente intimidante— vestíbulo de vidrio, acero y piedra blanca, muy aliviada por no haber llegado tarde.

Desde el otro lado de un sólido mostrador de piedra me sonríe amablemente una chica rubia, atractiva y muy arreglada. Lleva la americana gris oscura y la falda blanca más elegantes que he visto jamás. Está impecable.

—Vengo a ver al señor Grey. Anastasia Steele, de parte de Katherine Kavanagh.

—Discúlpeme un momento, señorita Steel —me dice alzando las cejas.

Espero tímidamente frente a ella. Empiezo a pensar que debería haberme puesto una americana de vestir de Kate en lugar de mi chaqueta azul marino. He hecho un esfuerzo y me he puesto la única falda que tengo, mis cómodas botas marrones hasta la rodilla y un jersey azul. Para mí ya es ir elegante. Me paso por detrás de la oreja un mechón de pelo que se me ha soltado de la coleta fingiendo no sentirme intimidada.

—Sí, tiene cita con la señorita Kavanagh. Firme aquí, por favor, señorita Steel. El último ascensor de la derecha, planta 20.

Me sonríe amablemente, sin duda divertida, mientras firmo.

Me tiende un pase de seguridad que tiene impresa la palabra VISITANTE. No puedo evitar sonreír. Es obvio que solo estoy de visita. Desentono completamente. No pasa nada, suspiro para mis adentros. Le doy las gracias y me dirijo hacia los ascensores, más allá de los dos vigilantes, ambos mucho más elegantes que yo con su traje negro de corte perfecto.

El ascensor me traslada a la planta 20 a una velocidad de vértigo. Las puertas se abren y salgo a otro gran vestíbulo, también de vidrio, acero y piedra blanca. Me acerco a otro mostrador de piedra y me saluda otra chica rubia vestida impecablemente de blanco y negro.

—Señorita Steele, ¿puede esperar aquí, por favor? —me pregunta señalándome una zona de asientos de piel de color blanco.

Detrás de los asientos de piel hay una gran sala de reuniones con las paredes de vidrio, una mesa de madera oscura, también grande, y al menos veinte sillas a juego. Más allá, un ventanal desde el suelo hasta el techo que ofrece una vista de Seattle hacia el Sound. La vista es tan impactante que me quedo momentáneamente paralizada. Uau.

Me siento, saco las preguntas del bolso y les echo un vistazo maldiciendo por dentro a Kate por no haberme pasado una breve biografía. No sé nada del hombre al que voy a entrevistar. Podría tener tanto noventa años como treinta. La inseguridad me mortifica y, como estoy nerviosa, no paro de moverme. Nunca me he sentido cómoda en las entrevistas cara a cara. Prefiero el anonimato de una charla en grupo, en la que puedo sentarme al fondo de la sala y pasar inadvertida. Para ser sincera, lo que me gusta es estar sola, acurrucada en una silla de la biblioteca del campus universitario leyendo una buena novela inglesa, y no removiéndome en el sillón de un enorme edificio de vidrio y piedra.

Suspiro. Contrólate, Steele. A juzgar por el edificio, demasiado aséptico y moderno, supongo que Grey tendrá unos cuarenta años. Un tipo que se mantiene en forma, bronceado y rubio, a juego con el resto del personal.

De una gran puerta a la derecha sale otra rubia elegante, impecablemente vestida. ¿De dónde sale tanta rubia inmaculada? Parece que las fabriquen en serie. Respiro hondo y me levanto.

—¿Señorita Steele? —me pregunta la última rubia.

—Sí —le contesto con voz ronca y carraspeo—. Sí —repito, esta vez en un tono algo más seguro.

—El señor Grey la recibirá enseguida. ¿Quiere dejarme la chaqueta?

—Sí, gracias —le contesto intentando con torpeza quitarme la chaqueta.

—¿Le han ofrecido algo de beber?

—Pues… no.

Vaya, ¿estaré metiendo en problemas a la rubia número uno?

La rubia número dos frunce el ceño y lanza una mirada a la chica del mostrador.

—¿Quiere un té, café, agua? —me pregunta volviéndose de nuevo hacia mí.

—Un vaso de agua, gracias —le contesto en un murmullo.

—Olivia, tráele a la señorita Steele un vaso de agua, por favor —dice en tono serio.

Olivia sale corriendo de inmediato y desaparece detrás de una puerta al otro lado del vestíbulo.

—Le ruego que me disculpe, señorita Steele. Olivia es nuestra nueva empleada en prácticas. Por favor, siéntese. El señor Grey la atenderá en cinco minutos.

Olivia vuelve con un vaso de agua muy fría.

—Aquí tiene, señorita Steele.

—Gracias.

La rubia número dos se dirige al enorme mostrador. Sus tacones resuenan en el suelo de piedra. Se sienta y ambas siguen trabajando.

Quizá el señor Grey insista en que todos sus empleados sean rubios. Estoy distraída, preguntándome si eso es legal, cuando la puerta del despacho se abre y sale un afroamericano alto y atractivo, con el pelo rizado y vestido con elegancia. Está claro que no podría haber elegido peor mi ropa.

Se vuelve hacia la puerta.

—Grey, ¿jugamos al golf esta semana?

No oigo la respuesta. El afroamericano me ve y sonríe. Se le arrugan las comisuras de los ojos. Olivia se ha levantado de un salto para ir a llamar al ascensor. Parece que destaca en eso de pegar saltos de la silla. Está más nerviosa que yo.

—Buenas tardes, señoritas —dice el afroamericano metiéndose en el ascensor.

—El señor Grey la recibirá ahora, señorita Steele. Puede pasar —me dice la rubia número dos.

Me levanto tambaleándome un poco e intentando contener los nervios. Cojo mi bolso, dejo el vaso de agua y me dirijo a la puerta entornada.

—No es necesario que llame. Entre directamente —me dice sonriéndome.

Empujo la puerta, tropiezo con mi propio pie y caigo de bruces en el despacho.

Mierda, mierda. Qué patosa… Estoy de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo en la entrada del despacho del señor Grey, y unas manos amables me rodean para ayudarme a levantarme. Estoy muerta de vergüenza, ¡qué torpe! Tengo que armarme de valor para alzar la vista. Madre mía, qué joven es.

—Señorita Kavanagh —me dice tendiéndome una mano de largos dedos en cuanto me he incorporado—. Soy Christian Grey. ¿Está bien? ¿Quiere sentarse?

Muy joven. Y atractivo, muy atractivo. Alto, con un elegantísimo traje gris, camisa blanca y corbata negra, con un pelo rebelde de color cobrizo y brillantes ojos grises que me observan atentamente. Necesito un momento para poder articular palabra.

—Bueno, la verdad…

Me callo. Si este tipo tiene más de treinta años, yo soy bombera. Le doy la mano, aturdida, y nos saludamos. Cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrío por todo el cuerpo. Retiro la mano a toda prisa, incómoda. Debe de ser electricidad estática. Parpadeo rápidamente, al ritmo de los latidos de mi corazón.

—La señorita Kavanagh está indispuesta, así que me ha mandado a mí. Espero que no le importe, señor Grey.

—¿Y usted es…?

Su voz es cálida y parece divertido, pero su expresión impasible no me permite asegurarlo. Parece ligeramente interesado, pero sobre todo muy educado.

—Anastasia Steele. Estudio literatura inglesa con Kate… digo… Katherine… bueno… la señorita Kavanagh, en la Estatal de Washington.

—Ya veo —se limita a responderme.

Creo ver el esbozo de una sonrisa en su expresión, pero no estoy segura.

—¿Quiere sentarse? —me pregunta señalándome un sofá blanco de piel en forma de L.

Su despacho es exageradamente grande para una sola persona. Delante de los ventanales panorámicos hay una mesa de madera oscura en la que podrían comer cómodamente seis personas. Hace juego con la mesita junto al sofá. Todo lo demás es blanco —el techo, el suelo y las paredes—, excepto la pared de la puerta, en la que treinta y seis cuadros pequeños forman una especie de mosaico cuadrado. Son preciosos, una serie de objetos prosaicos e insignificantes, pintados con tanto detalle que parecen fotografías. Pero, colgados juntos en la pared, resultan impresionantes.

—Un artista de aquí. Trouton —me dice el señor Grey cuando se da cuenta de lo que estoy observando.

—Son muy bonitos. Elevan lo cotidiano a la categoría de extraordinario —murmuro distraída, tanto por él como por los cuadros.

Ladea la cabeza y me mira con mucha atención.

—No podría estar más de acuerdo, señorita Steele —me contesta en voz baja.

Y por alguna inexplicable razón me ruborizo.

Aparte de los cuadros, el resto del despacho es frío, limpio y aséptico. Me pregunto si refleja la personalidad del Adonis que está sentado con elegancia frente a mí en una silla blanca de piel. Bajo la cabeza, alterada por la dirección que están tomando mis pensamientos, y saco del bolso las preguntas de Kate. Luego preparo la grabadora con tanta torpeza que se me cae dos veces en la mesita. El señor Grey no abre la boca. Aguarda pacientemente —eso espero—, y yo me siento cada vez más avergonzada y me pongo más roja. Cuando reúno el valor para mirarlo, está observándome, con una mano encima de la pierna y la otra alrededor de la barbilla y con el largo dedo índice cruzándole los labios. Creo que intenta ahogar una sonrisa.

—Pe… Perdón —balbuceo—. No suelo utilizarla.

—Tómese todo el tiempo que necesite, señorita Steele —me contesta.

—¿Le importa que grabe sus respuestas?

—¿Me lo pregunta ahora, después de lo que le ha costado preparar la grabadora?

Me ruborizo. ¿Está bromeando? Eso espero. Parpadeo, no sé qué decir, y creo que se apiada de mí, porque acepta.

—No, no me importa.

—¿Le explicó Kate… digo… la señorita Kavanagh para dónde era la entrevista?

—Sí. Para el último número de este curso de la revista de la facultad, porque yo entregaré los títulos en la ceremonia de graduación de este año.

Vaya. Acabo de enterarme. Y por un momento me preocupa que alguien no mucho mayor que yo —vale, quizá seis o siete años, y vale, un megatriunfador, pero aun así— me entregue el título. Frunzo el ceño e intento centrar mi caprichosa atención en lo que tengo que hacer.

—Bien —digo tragando saliva—. Tengo algunas preguntas, señor Grey.

Me coloco un mechón de pelo detrás de la oreja.

—Sí, creo que debería preguntarme algo —me contesta inexpresivo.

Está burlándose de mí. Al darme cuenta de ello, me arden las mejillas. Me incorporo un poco y estiro la espalda para parecer más alta e intimidante. Pulso el botón de la grabadora intentando parecer profesional.

—Es usted muy joven para haber amasado este imperio. ¿A qué se debe su éxito?

Le miro y él esboza una sonrisa burlona, pero parece ligeramente decepcionado.

—Los negocios tienen que ver con las personas, señorita Steele, y yo soy muy bueno analizándolas. Sé cómo funcionan, lo que les hace ser mejores, lo que no, lo que las inspira y cómo incentivarlas. Cuento con un equipo excepcional, y les pago bien. —Se calla un instante y me clava su mirada gris—. Creo que para tener éxito en cualquier ámbito hay que dominarlo, conocerlo por dentro y por fuera, conocer cada uno de sus detalles. Trabajo duro,

Sigue leyendo y recibe antes que nadie historias como ésta

Me apunto * He leído y acepto las Condiciones del Servicio y la política de protección de datos, incluyendo la política de cookies para darme de alta en Megustaleer

Que 50 sombras de Grey ha desatado grandes pasiones, es innegable: defensores y detractores se aplican con igual ímpetu a la hora de argumentar a favor o en contra de la obra creada por la autora británica E.L. James, al mismo tiempo que su popularidad sube como la espuma. 50 sombras de Grey no es desde luego la primera novela de literatura erótica que causa una gran polémica, pero sin duda sí es una de las más exitosas de todos los tiempos. También ha arrasado en taquilla. Mientras algunos expertos en sexología califican este fenómeno editorial y cinematográfico de avance positivo, ya que saca a la luz un tipo de sexualidad que, conveniente o no, existe y es el de las relaciones sadomasoquistas; por su parte, diversos estudios de la Universidad de Columbus han considerado al tipo de relación que mantienen los protagonistas de 50 sombras de Grey como una perpetuación del problema de la violencia de género debido al mensaje de sumisión y machismo que estiman que esconde su trama argumental. Además sostienen que ambos personajes se encuentran atrapados en una relación patológica debida, sobre todo, a los profundos trastornos psicológicos y emocionales del protagonista masculino, Christian Grey.

En cualquier caso, en lo que está de acuerdo la mayoría es que el éxito de esta famosa trilogía (Cincuenta sombras de Grey, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas) parece estar en la mezcla entre romanticismo, erotismo y prácticas sexuales discutidas socialmente, combinada con una estupenda campaña de márketing.

La historia de 50 sombras de Grey se perfila a modo de ‘cuento de hadas’ para adultos, donde una joven inocente es cortejada por un exitoso millonario que le promete un mundo de aventuras desconocidas. Así, esta chica tímida y con una vida corriente, con la que se puede identificar la mayoría de las mujeres, conoce a su ‘príncipe azul’, que se va convertiendo en gris (grey) a medida que lo vamos conociendo. Esta transformación es simultánea a la de Anastasia, de ‘patito feo’ en un bello cisne.

Sin embargo, el mundo que Grey había construido para sí mismo se tambalea al enamorarse de Anastasia, ya que ella contará con un inesperado poder de negociación que le permitirá realizarse sentimentalmente.

Debates aparte, ya que al fin y al cabo, se trata de una novela de ficción, analicemos la psicología de los personajes de los actores protagonistas de 50 sombras de Grey:

Perfil psicológico de la protagonista femenina, Anastasia Steele

La protagonista femenina es una chica de clase media, buena estudiante, responsable y trabajadora. Cursa sus estudios universitarios de Filología y Literatura Inglesa ya que quiere dedicarse al mundo de las editoriales compatibilizándolos con un trabajo parcial en una ferretería.

Se trata de una persona muy discreta, poco comunicativa y bastante tímida. Su padre fallece siendo marine cuando llevaba a cabo unas maniobras de combate siendo ella un bebé. Su madre, una emprendedora de continuos negocios que acaban siempre fracasando, se casa varias veces. Anastasia se queda con el segundo marido de su madre, Ray Steele, del cual lleva su apellido, al que adora y al que debe gran parte de su equilibrio emocional.

El encanto fundamental de Anastasia radica en que es una chica normal llena de inseguridades, con las cuales muchas mujeres pueden sentirse identificadas: «Me miro en el espejo y frunzo el ceño, ¡qué asco de pelo!».

La protagonista de 50 sombras de Grey es una chica tradicional, a la que no le gusta ser el centro de atención de nada, sino pasar desapercibida. Es una persona más bien solitaria que cuenta con pocos pero buenos amigos: “Las actividades en grupo no son lo mío señor Grey. Lo mío son los libros”.

Precisamente, debido a las muchas novelas románticas que ha leído, Anastasia se ha creado unas expectativas demasiado elevadas sobre el amor y las relaciones afectivas, como ella misma reconoce: “Quizás he dedicado demasiado tiempo a mis románticos héroes literarios y por eso mis ideales y mis expectativas son excesivamente elevadas”. Así, cuando conoce a Christian Grey, se queda obnubilada y su fantasía traza una imagen idílica de él: “es un caballero con armadura brillante”, “un héroe romántico”.

La protagonista femenina de 50 sombras de Grey admira a su mejor amiga con la que comparte piso, a la que considera más arrolladora, atractiva y bella que ella: “No entiendo qué ve Christian en mí”, “Kate lo tiene todo, es irresistible, guapa, sexy, divertida, atrevida… Todo lo contrario que yo”. Es evidente que el personaje de Anastasia tiene una autoestima baja y, como no puede ser de otra forma, no está conforme con su físico: “Toda mi vida he sido muy insegura. Soy demasiado pálida, demasiado delgada, demasiado desaliñada, torpe y tantos otros defectos más, así que siempre he evitado a cualquier posible admirador”. Frases como ésta ponen de manifiesto que, en el planteamiento inicial de 50 sombras de Grey, la protagonista no se considera a sí misma digna de ser querida y amada.

Anastasia es demasiado dura consigo misma, lo que plasma en un diálogo interior muy autocrítico: “Me riño a mí misma”, “seguro que estoy reaccionando de manera desproporcionada a algo que sólo existe en mi cabeza”, “me doy asco”.

Fruto de su perfeccionismo y alta autoexigencia, Anastasia es una mujer que está logrando compaginar un trabajo con una carrera universitaria que, además, está saldando con unas buenas notas.

Por otra parte, Anastasia busca constantemente la aprobación de los demás. Es una persona poco asertiva, ya que le cuesta mucho decir que “no” a aquello que le demandan los demás, aunque íntimamente no esté convencida. Por el contrario, su pretensión es la de complacerles y agradarles. Así, por ejemplo, Anastasia se deja llevar por su amiga Kate cuando le dice que debe ir a entrevistar al Sr. Grey o que llame por teléfono a alguien a pesar de que ella en esos momentos no lo quiera hacer. Del mismo modo, Anastasia actúa de manera sumisa y se deja ‘organizar’ la vida por Christian Grey cuando éste le marca cómo se debe comportar, qué tipo de prácticas sexuales “no vainilla” van a compartir o hasta qué debería comer y cuánta cantidad.

Respecto a la comida, algún terapeuta ha sugerido que el personaje de Anastasia podría tener latente algún trastorno de alimentación, sobre todo si se tiene en cuenta su carácter muy autoexigente y perfeccionista, y sus inseguridades respecto a su físico. No obstante, parece mucho más probable que los ‘despistes’ con la comida de Anastasia tengan más que ver con las preocupaciones que le genera la poco convencional relación con Grey. Asimismo, dado que Christian había pasado grandes restricciones con la comida en su infancia llegando casi a la desnutrición cuando fallece su madre y es encontrado por la policía, es fácil comprender que el personaje masculino de 50 sombras de Grey hubiera desarrollado una cierta obsesión por la alimentación a consecuencia de su trauma. Esto lo plasma en su continua preocupación porque Anastasia no se deje nada en el plato.

Después de cada uno de los encuentros con Christian, Anastasia no puede evitar que su mente le dé vueltas y más vueltas a todo que acaba de vivir: “No debería darle más vueltas, debería estar estudiando”, “intento analizar cómo ha ido nuestro café”, “lo he fastidiado, lo sé”. Esta tendencia a repensar todo mil veces nos está indicando que Anastasia posee una personalidad obsesiva, lo que lleva, a menudo, a tratar de adivinar, infructuosamente, los pensamientos de Christian: “No logro discernir cuál es su estado de ánimo”.

Lo cierto es que los lectores nos encariñamos con este personaje, que con frecuencia se comporta con una cierta torpeza. De hecho, Anastasia conoce a Grey tras una inoportuna caída (la primera visión que Christian Grey tiene de ella es postrada en el suelo en una posición casi de sumisión, lo que causa una gran excitación al protagonista de la novela) o casi es atropellada por una bicicleta en sus primeros encuentros.

Pero nada vuelve a ser lo mismo en la vida de Anastasia tras conocer a Christian y establecerse entre ambos una atracción enorme: “Es muy tenaz, controlador y arrogante… Da miedo, pero es muy carismático”.

Esta forma de pensar de la protagonista femenina de 50 sombras de Grey está en línea con la idea, reforzada por varios estudios de Neurobiología, según la cual las mujeres se sienten más atraídas por aquellos rasgos, actitudes o conductas más masculinas, que connotan seguridad, protección y compatibilidad para la reproducción que por los chicos ‘buenos y adorables’.

Aunque, debido a su déficit de autoestima, Anastasia no se cree merecedora del amor de Christian: “Es demasiado guapo. Somos polos opuestos, y de dos mundos muy diferentes. Me veo a mí misma como a Ícaro cuando se acerca demasiado al Sol, se quema y se estrella. Tiene razón. No es un hombre para mí. Es lo que ha querido decirme, y eso hace más fácil aceptar su rechazo”.

Como ella no es consciente de su belleza, será Christian Grey quien con el tiempo le irá haciendo tener conciencia de sí misma y de su atractivo físico.

A pesar de que, desde muchos puntos de vista, se puede calificar a Anastasia de ‘mujer maltratada’ por las prácticas sadomasoquistas, es cierto que Christian Grey deja claras sus intenciones: “No vas a hacer nada que no quieras hacer”.

No obstante, a la protagonista de 50 sombras de Grey no le agrada el tipo de relación que intenta establecer Christian y planta cara a la situación: “¿Por qué intentas cambiarme? ¿Así será nuestra… bueno… nuestra relación? ¿Estarás dándome órdenes todo el rato?” Anastasia se propondrá modificar las reglas del juego a un Christian Grey que no está acostumbrado al cambio de roles (“Nadie me ha dicho nunca que no”), pero finalmente se ve subyugado por la inocencia de la escurridiza Anastasia: “Ay, Anastasia, eres tú la que me ha hechizado…”

La historia, por tanto, se dirige hacia una idea bastante frecuente en el imaginario femenino de conseguir ‘domar’ al ‘chico malo’ y cambiarlo: “Este hombre, al que una vez creí un héroe romántico, un caballero de resplandeciente armadura, no es un héroe, sino un hombre con graves problemas emocionales, y me está arrastrando a su lado oscuro. ¿No podría yo llevarlo hasta la luz?”. La realidad nos suele demostrar que semejante empresa es muy complicada. Lo habitual es que resulte mucho más fácil cambiar de pareja que cambiar a tu pareja.

Perfil psicológico del protagonista masculino, Christian Grey

Christian Grey es un hombre despiadado en los negocios (“Algunos dirían que no tengo corazón”) y dotado de una gran inteligencia al que se le da muy bien organizar y planificar. Ha sabido sacar partido de su excelente formación y de su buena posición familiar para convertirse, también gracias a su esfuerzo, en un hombre admirado y respetado en el sector de las telecomunicaciones con sólo 27 años: “No creo en la suerte ni en la casualidad, señorita Steele. Cuanto más trabajo, más suerte tengo…”

El protagonista de 50 sombras de Grey no solamente ha tenido éxito en los negocios, sino que además entiende de vinos, de música, de deportes, de aviones, de arte, toca el piano a la perfección… aficionado también a proyectos de beneficencia: “Suena muy filantrópico. ¿Le apasiona la idea de alimentar a los pobres del mundo?”.

El hecho de haber sido un niño maltratado y, posteriormente, adoptado con 4 años (“Se me encoge el corazón pensando en un niñito de ojos grises hambriento. Oh, no. ¿Qué vida tuvo antes de que los Grey lo adoptaran y lo rescataran?”) hace que tenga un bagaje emocional perturbado y complejo, por lo que también a la vez es distante, frío, solitario y hermético: “Soy una persona muy reservada, señorita Steele. Hago todo lo posible por proteger mi vida privada”.

El halo de tristeza y de sombras que ha heredado de su pasado le ha hecho construirse una «coraza» emocional (“Porque estoy muy jodido, Anastasia. Tengo muchas más sombras que luces. Cincuenta sombras más”) que le aísla del mundo y del amor: «No me interesan las historias de amor. No soy hombre de flores y corazones. Deberías mantenerte alejada de mí». Y es que en el fondo Christian Grey no tiene miedo a nada más que a sí mismo.

Como consecuencia de haber sido abandonado por su propia madre (prostituta y drogodependiente), el personaje de Christian Grey es desconfiado y da muestras de miedo al compromiso. Teme volver a ser abandonado por alguien en quien confíe y a quien ame. Como consecuencia, sus numerosas relaciones (hasta que conoce a Anastasia) son desapasionadas y se reducen prácticamente al plano sexual.

El protagonista de 50 sombras de Grey no permite ser tocado por su pareja y rechaza las prácticas sexuales más convencionales a las que califica como “sexo vainilla”. A Christian Grey solo le excitan las prácticas sexuales en las que se ejerce el dominio y la pareja acepta la sumisión mediante látigos, fustas, cuerdas, bridas, etc.

Su miedo básico es ser herido por otros, por lo que siempre quiere estar al mando de la situación: «Suelo hace las cosas a mi manera, Anastasia». Christian Grey aspira a controlar y poseer: “Quiero que te rindas a mí en todo voluntariamente, para complacerme”.

Ya Sigmund Freud señaló la relación existente entre el instinto de dominio y el sadismo, es decir, el sentir placer al causar dolor o sometimiento a la pareja.

Según el padre del psicoanálisis, la conducta sádica tendría una base biológica para superar la resistencia de la persona que provoca la atracción sexual. El sadismo, por lo tanto, sería una forma exagerada de lo que él calificó como “conducta sexual activa normal”.

Así, el instinto sádico se puede encontrar en un “individuo normal”, ya que la mayoría de los hombres se comporta de una forma dominante y con la intención de imponerse en el acto sexual.

Para Freud el masoquismo, es decir, la obtención de placer sexual por parte de una persona al ser sometida con agresividad, sería también una forma exagerada y extrema de comportamiento pasivo de la “conducta sexual normal”.

En su teoría sexual, Sigmund Freud sostenía que, si bien los términos sadismo y masoquismo parecían indicar lo contrario, en realidad tenían una función complementaria en las relaciones sexuales. Y lo que es más: que ambas formas, tanto la activa como la pasiva, aparecen siempre juntas en la misma persona. O sea, que la persona que siente placer en causar dolor en la relación sexual, tiene también la capacidad de disfrutar del dolor y del placer en esa relación.

En el caso del protagonista de 50 sombras de Grey se cumple esta correlación sádica y masoquista. En la relación con Anastasia se erige en amo, mientras que en la relación con una amiga de su madre adoptiva acepta el papel de sumiso.

Lo cierto es que la imbricación entre sadismo y masoquismo es tan estrecha que no pueden estudiarse sus causas ni sus manifestaciones en forma separadas.

Si bien el sadismo extremo pone de manifiesto un gran sentimiento de rabia, es habitual que el masoquismo no sea más que un correlato del sadismo, orientado hacia sí mismo.

El estudio clínico de casos extremos de trastorno sadomasoquista revela la existencia una fijación relacionada con un gran sentimiento de culpa.

Una persona que ha sido abandonado por su madre cuando era pequeño entiende intelectualmente, como es lógico, que él no tuviera la culpa de ese abandono y del maltrato recibido. Sin embargo, es habitual que subyazca en la persona un sentimiento de culpa. En la persona permanece esa sensación intensa y confusa de aquel trauma. Un niño no entiende por qué la persona de la que depende afectiva y materialmente le abandona, y el niño llega a creer que es por su culpa, que ha sido «malo» y que merece el castigo del maltrato. Este sentimiento es frecuente que perviva en lo más profundo de su ser ‘envenenando’ todo su posterior desarrollo emocional.

Probablemente tampoco es casualidad que Christian Grey tenga una fijación tan fuerte con el sexo dado que la persona que le abandona se dedicase precisamente a ganarse la vida con el sexo.

Por otra parte, el comportamiento celoso: “No me gusta compartir, señorita Steele. Recuérdelo” y posesivo de Christian “Tú… eres… mía, ¿entendido?” también se pone de manifiesto en múltiples ocasiones. Es este carácter dominante, posesivo y celoso el que hace encajar al personaje de Christian Grey en el perfil psicológico de un maltratador.

Sin embargo, conocer a Anastasia supone un soplo de aire fresco en la vida del protagonista de 50 sombras de Grey: “Nunca había dormido con nadie, nunca había tenido relaciones sexuales en mi cama, nunca había llevado a una chica en el helicóptero y nunca le había presentado una mujer a mi madre. ¿Qué estás haciendo conmigo?”.

Sin embargo su relación también se vuelve un desafío (“Eres una mujer difícil, Ana Steele”), ya que ella no se lo pone fácil desde el principio “Anastasia, necesito una respuesta. La espera está volviéndome loco”.

Así pues, el señor Grey se debe acostumbrar a las nuevas sensaciones que descubre con Anastasia y encontrar un punto de equilibrio si pretende que la relación funcione.

Conforme va avanzando la trama de 50 sombras de Grey, el protagonista se va transformando por la influencia de Anastasia hasta que el amor de ella consigue rescatarle de sí mismo.

¿Historia de amor creíble en 50 sombras de Grey pese a los trastornos?

Pero, ¿es creíble que el personaje de Christian Grey, teniendo en cuenta los antecedentes de maltrato vividos en su infancia y su carácter dominante, controlador y celoso, pudiera desarrollar a la larga una relación amorosa estable?

Algunos psicólogos y terapeutas consideran que la historia de amor representada por los actores protagonistas de 50 sombras de Grey puede ser creíble, aunque solo después de un trabajo de introspección personal en el que el Christian Grey comprendiera los efectos de cada uno de los traumas de su vida en su personalidad. El personaje masculino debería emprender un proceso en el que entendiera por qué actúa de la manera que lo hace, por qué no confía en nadie y cuál es el origen de sus comportamientos, hasta ir progresivamente modificándolos. Para ello, tendría que existir un deseo poderoso de superar sus trastornos y que su pareja le aportase grandes dosis de cariño y de paciencia.

Quien ha sufrido maltrato no espera una respuesta amorosa del otro (y es justamente lo que ocurre a Grey) y tampoco protección. Los traumas de la infancia de Christian hacen que le sea prácticamente imposible creer en una reciprocidad verdadera.

Otros psicólogos consideran que sería muy complicado que Christian pudiera desarrollar una relación amorosa estable (al menos sin una laboriosa terapia dirigida por un profesional) y que 50 sombras de Grey acaba transmitiendo la clásica idea de que ‘el amor todo lo puede’, pero la realidad es que resulta muy fácil que personas con una autoestima baja se ‘enganchen’ a individuos dañinos, dominantes, agresivos, con un claro patrón de maltratodebido a la ilusión de que el amor los cambiará, lo cual desencadena en una relación tóxica de dependencia emocional y de abuso sexual disfrazada de romanticismo.

NOELIA BALLESTEROS y FERNANDO ALBERCA

También te puede interesar:

  • ¿Por qué fracasan nuestras relaciones de pareja?
  • Cómo superar una ruptura de pareja en 15 pasos
  • Novio es el que NO-VIO
  • Cómo saber si una relación es de dependencia emocional
  • Cómo dominar a una mujer
  • Condiciones para alcanzar el amor duradero
  • Claves para lograr un amor sano

Si te ha resultado interesante este artículo, sé generoso, enlázalo o compártelo 😉

La trilogía de libros se convirtió en best seller y la película recaudó sumas astronómicas… ¿En qué se basa el éxito descomunal de “50 Sombras de Grey”?

En mi opinión, en varias razones, siendo la más aparente, el alto grado de MORBO del público con respecto al tema sexual. Otra es el excesivo nivel de erotización de la sociedad actual en la cual la pornografía es una de las industrias que genera más ganancias anuales en el mundo entero, especialmente en los EEUU.

¿Cuáles son las 4 grandes MENTIRAS de “50 Sombras de Grey” y el negativo impacto de este tipo de mensaje en la psiquis de su audiencia, especialmente la femenina?

Mentira #1: La violencia en el acto sexual es sexy

El personaje masculino, Christian, es un psicópata sexual, dominado por el sadomasoquismo, que introduce a Ana, una chica bastante inocentona, quien se siente fascinada por el joven, en un mundo de aberraciones sexuales en el que queda atrapada.

Es un mundo de sexo sin amor donde todo vale…hasta que ella se enamora de ese hombre perturbado y sufre inmensamente como consecuencia de ello. Esta es también la destructiva visión de la relación sexual promovida por la industria pornográfica, donde el 90 por ciento de las escenas contiene agresión física y las mujeres parecieran gozar al ser dominadas y castigadas.

Mentira # 2: La perturbación mental es sexy

Para la fantasía femenina, Christian Grey aparece como el arquetipo del hombre sexy: inmensamente rico, corteja a su mujer con regalos costosos y besa el suelo que ella pisa. Pero a la par es un enfermo mental que a los 15 años vivió una salvaje relación sadomasoquista con una amiga de su madre, una relación que lo dejó “50 tonos dañado”, en sus propias palabras y sus pervertidas obsesiones son la materia prima de libros que se venden por millones, lamentablemente.

Mentira #3: Las mujeres deben aguantar a los abusadores sexys

La justificación detrás de la relación sadomasoquista de la pareja es que Ana da su consentimiento. Pero que ella lo dé, no vuelve al acto degradante en algo cool o buena onda. The Journal of Women’s Health publicó recientemente un artículo demostrando que Ana era la típica víctima de “violencia íntima de pareja”. La joven era objeto de intimidación y acoso. El la acosaba rastreando su teléfono y vigilando sus movimientos desde su helicóptero privado. Ella era objeto de abuso emocional y verbal constantes… ¿Algo que las mujeres modernas debieran aguantar?…

Mentira # 4: La Pornografía es moralmente aceptable

La popularidad de “50 Sombras de Grey” persuadirá a mucha gente, (sobre todo a los más jóvenes y menos informados) de que la pornografía es válida y necesaria en la sociedad moderna. Pero la pornografía deforma la esencia del acto sexual y a los sujetos que toman parte en él. Pervierte un acto íntimo, privado y exclusivo, haciéndolo público para el consumo masivo.

Remueve el más importante elemento constitutivo del acto sexual: el amor, y por tanto lo desnaturaliza. Promueve la infidelidad emocional de quienes, en vez de hacerle el amor a su pareja, prefieren tener sexo con otros, aunque sea sólo en sus mentes. Fomenta la infidelidad real y la promiscuidad. Convierte a la mujer en objeto sexual que se usa y se desecha. Y causa un grave daño a sus “actores” que se constituyen en objetos de la lujuria colectiva y de quienes explotan el sexo como producto barato para su propio enriquecimiento.

La Dra. Cecilia Alegría, también conocida como “La DOCTORA Amor”, dedica su práctica profesional a ayudar a las personas a encontrar el amor y también a mejorar sus relaciones. Es licenciada en Ciencias de la Comunicación con estudios de postgrado en Psicología de la Comunicación y un Master en Periodismo, ha publicado 10 libros sobre el amor y es conductora de TV en la cadena ENLACE, además de tener participaciones en los canales hispanos de EEUU.

LEE ESTO TAMBIÉN

Doctora Amor: 3 preguntas para sanar tu relación

Los famosos sin camiseta más sexys

Los famosos sin camiseta más sexys Los cuerpos más sexys del año han llegado a MujerdeElite, donde hemos elegido a los ocho famosos más sexys sin camiseta. Cristiano Ronaldo encabeza la lista y es que el futbolista merengue tiene uno de los cuerpos más deseados por las mujeres. Últimamente hemos visto a Cristiano Ronaldo en calzoncillos en Cibeles presentado su nueva campaña y es que el cuerpo del madridista no pasa de moda. Otro de los cuerpos más comentados es el del nuevo protagonista de «Cincuenta Sombras de Grey», la adaptación cinematográfica de la trilogía erótica ha tenido que retrasar su rodaje para fichar a un nuevo Grey. Se trata de Jamie Dornan y es que con ese torso no nos cabe duda que todas las seguidoras de la trilogía verán reflejado en él a su amado Christian Grey.
Entre los españoles con mejor cuerpo encontramos a Miguel Ángel Silvestre. El «Duque» conquistó el corazón de todas las espectadoras y años después del fin de la serie que le dio la fama, Miguel Ángel Silvestre sigue siendo uno de los hombres españoles más cotizados. Pero ha sido Álex González el que la revista Cosmopolitan ha elegido hombre del año. El actor no deja de trabajar y en una de sus películas lo hemos visto así de sexy sin camiseta. David Bustamante no se queda atrás, y es que el cantante dedica muchas horas a cuidar su figura en el gimnasio. El cantante lucía este cuerpo de escándalo durante sus vacaciones veraniegas.
Mario Casas, Rubén Cortada o Hugo Silva, que podría haber encontrado el amor de nuevo, son otros de nuestros famosos que se han quitado la camiseta y que han compartido esa escena con todos sus seguidores. Y es que además de triunfar en sus profesiones, todos ellos tienen unos cuerpos que vuelven locas a todas sus fans. Una decisión muy difícil, pero ¿tú con cuál te quedas? ¿Quién crees que es nuestro famoso más sexy sin camiseta? Nuestros famosos se han quitado la camiseta y nos han dejado contemplar sus cuidados torsos para decidir cuál de ellos es el más sexy.

FOTOS

Jamie Dornan luciendo cuerpazo será el protagonista de «Cincuenta Sombras de Grey»

Jamie Dornan – Twitter

Jamie Dornan ha conseguido el papel del esperado Christian Grey. El actor no sólo es rompedor delante de las cámaras, sino que su cuerpo y su rostro llevan directamente al esperado protagonista de la trilogía erótica más famosa.

Rubén Cortada, el cuerpo más sexy de la televisión

Rubén Cortada – Twitter

Rubén Cortada ya nos deleitó con sus fotos más sexys. Y es que este actor de «El tiempo entre costuras» ya se ha convertido en el cuerpo más sexy de la televisión. Sólo con ver las fotos sabemos el porqué.

Hugo Silva se quita la camiseta para sus seguidoras

Hugo Silva – Gtres

Hugo Silva es muy reservado, pero cuando la ocasión lo merece el actor nos deja ver su cuidado cuerpo y es que desde que debutara en «Los Hombres de Paco», Hugo Silva ha cosechado a un grupo de seguidoras que siguen sus pasos fielmente.

Álex González luce torso y abdominales sin camiseta

Álex González – Twitter

Álex González ha sido elegido como el hombre del año por la revista Cosmopolitan y es que el novio de Adriana Ugarte tiene este espectacular torso que lucía así en una de sus películas.

Mario Casas se quita la camiseta en el rodaje

Mario Casas – Gtres

Mario Casas es uno de los actores más deseados de nuestro país y como tal en más de una ocasión se ha quitado la camiseta para deleitar a sus fans en sus películas.

Cristiano Ronaldo y sus marcados abdominales

Cristiano Ronaldo – Gtres

Cristiano Ronaldo tiene uno de los cuerpos más cuidados del mundo. El futbolista del Real Madrid dedica largas horas a cuidar su figura y por ello es uno de los cuerpos más deseados por las marcas.

Miguel Ángel Silvestre, un cuerpo sexy que vuelve loca a Blanca Suárez

Miguel Ángel Silvestre – Gtres

Miguel Ángel Silvestre no ha dejado de triunfar desde que interpretara al «Duque». El actor se convirtió en el más deseado y desde entonces no ha dejado de trabajar para seguir creciendo en el mundo del cine… y de la belleza.

David Bustamante luce abdominales en la playa

David Bustamante – Gtres

David Bustamante tiene uno de los cuerpos más cuidados de nuestros famosos. El cantante dedica largas horas en el gimnasio para mantener su figura y mantiene una dieta sana para que nosotras podamos ver esta espectacular «tableta de chocolate».

Nuestros famosos se quitan la ropa y se muestran sin camiseta para deslumbrar a los fans

Los famosos sin camiseta más sexys

Además de las profesiones que desempeñan nuestros famosos también deslumbran con sus cuerpazos de infarto.

El look de Christian Grey

Os habréis dado cuenta también vosotros que el look de Christian Grey es siempre impecable en cada película.
¿Será también esta la clave de su éxito y de su encanto como personaje?
¡Claro que si! También la ropa juega un papel fundamental sobre la imagen que damos a la gente, y comunica algo de nosotros. Exactamente por esta razón es importante vestirse bien y adecuadamente al contexto, que sea casual o formal.

Al centro de una tormenta mediática, las películas basadas en las famosas novelas best-seller de la escritora inglés E.L. James, para mejor o para peor, han suscitado mucha curiosidad también entre los más reticientes. A distancia de la primera película – Cincuenta sombras de Grey – continúan a ser un tema muy discutido. Falta poco a la nueva película de 50 Sombras de Rojo, la tercera y última película de la trilogía que tendrá como protagonistas Mr. Grey interpretado por Jamie Dornan y Anastasia Steele por Dakota Johnson.
¿Os estáis preguntando cuando sale?
La cita al cine está prevista para antes de San Valentín, exactamente el 9 de Febrero 2018.

¿Cómo vestirse como Christian Grey?
Esperando de descubrir sus nuevos conjuntos en 50 sombras de rojo, aquí nuestras ideas outfit inspiradas al look de Christian Grey en las primeras dos películas.

1. Formal (Business Attire)

La prenda clave es el traje chaqueta pantalón en gris oscuro que poner con unos abotinados modelo Oxford. Atención a los detalles: de la corbata a los gemelos, del reloj al cinturón que tiene que combinar con los zapatos.
Descubrid más sobre cómo vestirse bien para la oficina y todos los detalles del business attire: ¡de la elección de la camisa hasta los accesorios, ¡hasta cómo entender si el traje que lleváis es el correcto!

2. Elegante

El traje oscuro es obligatorio. ¿Corbata o pajarita? La pajarita se lleva para ocasiones importantes y formales y, claramente, con el esmoquin. Si escogéis este último, la camisa tendrá que ser con el cuello esmoquin, sino poned una camisa con el cuello clásico, francés o italiano.
¿La diferencia? ¡Echad un vistazo a nuestra guía de estilo sobre los cuellos de camisa para hombre!

3. Casual

El casual look de Christian Grey es siempre muy refinado. De hecho, vestirse bien casual no significa vestirse con superficialidad, o peor poner las primeras prendas que cogemos del armario. Las prendas que elegir son sin duda una buena chaqueta con zapatos y accesorios elegidos cuidadosamente.
¡Descubre más sobre cómo crear el guardarropa casual perfecto para hombre!

¡Déjate inspirar por nuestra selección de prendas casual y formales para hombre!

«Cincuenta sombras liberadas», la película más vista en Estados Unidos

«Cincuenta sombras liberadas», la última entrega de la popular trilogía erótica que cautivó a grandes audiencias, sobre todo femeninas, cerró su fin de semana de estreno al frente de la taquilla de Estados Unidos y Canadá con 38,6 millones de dólares.

Promovida por el estudio Universal con el nada sutil eslogan de «No te pierdas el clímax», «Cincuenta sombras» se impuso a otros lanzamientos del fin de semana: «Petter Rabbit», que quedó en el segundo puesto, seguida por «15:17 tren a París», según cifras consolidadas de la firma Exhibitor Relations difundidas el lunes.

Dakota Johnson protagoniza de nuevo la película junto a Jamie Dornan como el pervertido, simpático y frecuentemente sin camisa Christian Grey. Solo que ahora son esposos.

The Hollywood Reporter indicó que tres de cada cuatro asistentes a esta película fueron mujeres.

«Peter Rabbit», que mezcla actores de carne y hueso con animaciones generadas por computadora, cerró su primer fin de semana en cartelera con 25 millones de dólares, a pesar de los llamados de boicot por una escena en la que críticos condenan una supuesta trivialización de las alergias alimentarias.

En la cuestionada secuencia, una manada de traviesos conejos se arma con moras para atacar a su archienemigo humano, el villano Tom McGregor, que es alérgico a la fruta.

El estudio Sony publicó una disculpa por «no haber sido más conscientes y sensibles con el tema».

«Jumanji» cae a la cuarta posición

La historia del director Clint Eastwood en «15:17», sobre cómo tres jóvenes estadounidenses frustraron un ataque terrorista a un tren de pasajeros en Francia en 2015, obtuvo 12,5 millones de dólares.

En una movida arriesgada, Eastwood optó porque los tres hombres, ninguno de ellos con experiencia formal de actuación, se interpretaran a sí mismos.

Algunos críticos lo catalogaron de audaz, pero otros aseguraron que su amateurismo era evidente.

«Jumanji» por su parte cayó de la primera posición a la cuarta con 10 millones de dólares este fin de semana.

Protagonizado por Dwayne «The Rock» Johnson, Jack Black y Kevin Hart, la cinta pone en escena a un grupo de adolescentes que se encuentran transportados dentro de un video juego en el mundo de Jumaji.

Ha ganado más de 365 millones de dólares en Norteamérica.

En quinto sitio se quedó estancado «El gran showman», un filme de Fox protagonizado por Hugh Jackman, quien interpreta la historia del empresario de circo P.T. Barnum, con una taquilla de 6,4 millones.

Completan la lista de las 10 más taquilleras:

6 – «Maze Runner: The Death Cure» – USD 6,2 millones.

7 – «Winchester» – USD 5,2 millones.

8 – «The Post» – USD 3,6 millones.

9 – «La forma del agua» – USD 3,2 millones.

10 – «Den of Thieves» – USD 3 millones.

¿Por qué no hay desnudos totales en «Cincuenta Sombras»?

«Cincuenta Sombras liberadas» llega al cine este viernes y, con ella, Jamie Dorman y Dakota Johnson pondrán fin a la trilogía, después de dos películas y un sinfín de escenas de sexo, que han sido una pieza fundamental de la trama. Estas escenas han generado todo tipo de comentarios y, entre ellos, está el deseo de muchos espectadores de que los protagonistas hagan un desnudo integral.

Sin embargo, durante la gira promocional de la película, el actor que interpreta a Christian Grey confirmó, en una entrevista para Elle, que no aparecerá totalmente desnudo en Cincuenta Sombras liberadas, y además, explicó sus razones.

«No sé si ya dije que no lo haría… ven mi trasero bastante y eso realmente no me molesta. Ven mucho las tetas de Dakota y enseñaría mis tetas, si las tuviera… Simplemente pensé: ‘No necesitamos mostrar el resto si no es esencial para la historia’. No estamos haciendo porno, como mucha gente piensa», señaló el actor.

Y es que las escenas con desnudos de la trilogía han sido una de las partes más incómodas para los protagonistas, ya que Dorman desveló que rodar las escenas de sexo, en realidad, no es tan agradable como parece en pantalla. Y aunque algunos espectadores piensen que, cuanto más enseñan Grey y Ana, más dinero ganan, la realidad es muy distinta y Dorman también bromeó sobre ello:

«Fueron 30 millones por enseñar un testículo… Es broma, ¿Que me ofrecieran todo ese dinero por ir desnudo? Eso nunca pasó».

«Cincuenta Sombras liberadas» llega este fin de semana a las carteleras, la última entrega de la saga, dirigida por James Foley y protagonizada por Dorman y Johnson.

Artículo

La crítica destroza «Cincuenta sombras liberadas»

Las escenas de sexo, principalmente, han sido el problema a lo largo de la saga que ya llega a su fin

rad

La adaptación a película de 50 sombras de Grey no es tarea fácil para el director y para los actores debido principalmente a la recreación fiel de los sucesos narrados en el libro. Y es que, los fans tienen unas expectativas muy altas al respecto de las escenas más íntimas, aunque podrían quedar algo decepcionados. Será el próximo 13 de febrero cuando salgan de dudas, aunque ya podemos ir haciéndonos la idea de cómo será ya que el propio director Sam Taylor-Johnson no ha ocultado en ningún momento que la adaptación de la popular historia de amor es precisamente eso, una adaptación. En melty.es te hemos enseñado la nueva escena de 50 sombras de Grey antes de su estreno.

Hasta el momento, excepto el equipo, nadie ha visto la película que se estrena víspera de San Valentín. No obstante, los actores protagonistas, Jamie Dornan y Dakota Johnson, han hablado sobre partes del libro que no estarán en el film. Una de estas escenas que ocurre en el libro y no sucederán en la película es cuando Christian Grey le quita el tampón a Anastasia antes de tener sexo. Taylor-Johnson habló de esto y aseguró que “no estará en la película” y que “ni siquiera se llegó a plantear la posibilidad”. Uno de los productores aseguró que el cine “es un medio completamente diferente al libro” y no es necesario describir todo lo que sucede. ¿Has visto a Jamie Dornan y Dakota Johnson juntos en la revista Glamour ?

Otra cosa que no verán los espectadores serán escenas de desnudos totales, de hecho el propio Jamie Dornan confirmó en una entrevista con The Guardian que “existe un contrato que asegura que no mostraré mis partes íntimas”. En cambio, los desnudos de espaldas o de la parte superior de los actores sí que estarán presentes en el film. Tampoco podremos ver los explícitos juegos previos que practica la pareja en el libro, referidos sobre todo a la masturbación y el sexo oral. Pese a que 50 sombras de Grey está clasificada para mayores de 18 años, los productores no han querido incluir este tipo de escenas más vinculadas a la pornografía que al cine erótico. Aunque en sus declaraciones, el director asegura que la película mantendrá a la gente satisfecha, y que ciertamente “habrá contenido sexual explícito porque es de lo que trata el libro”.

10 escenas de ’50 sombras de Grey’ que te subirán la temperatura

La cinta está próxima a estrenarse y FUCSIA te llevará a la premiere en Colombia. Mientras tanto, vamos recordando algunos de los momentos más candentes de este famoso libro.

Es momemento para prepararse, pues se acerca el estreno de una cinta muy esperada: el paso a la pantalla grande de la obra de E. L. James, 50 sombras de Grey. Poco a poco nos han ido adelantando secretos sobre los detalles. Primero tuvimos un trailer, luego, la banda sonora y, luego, un video.
Vayamos recordando algunos de los momentos más emocionantes de la primera parte del libro, en estas frases que hemos escogido para subirte la temperatura.
1.
Acabas de acostarte con él. Has entregado tu virginidad a un hombreque no te ama, que tiene planes muy raros para ti, que quiereconvertirte en una especie de pervertida esclava sexual. ¿ESTÁS LOCA?
2.
-Sigue tú- me ordena, y se aparta para observarme.
Me acaricio. No…quiero que lo haga él. No es lo mismo. Estoy perdida sin él. Se saca la camisa por la cabeza y se quita rápidamente los vaqueros.
-¿Prefieres que lo haga yo?
Sus ojos grises abrasan los míos en el espejo.
-Sí, por favor-digo.

3.
-¿Cuándo te ha venido la regla, Anastasia?-me pregunta de repente, mirándome.
-Eh…ayer –mascullo, excitadísima.
-Bien.
Me suelta y me da la vuelta.
-Agarra el lavabo –me ordena y vuelve a echarme hacia atrás las caderas, como hizo en el cuarto de juegos, de forma que estoy doblada.
Me pasa la mano entre las piernas y tira del cordón azul. ¿Qué? Me quita el tampón con cuidado y lo tira al váter, que tiene cerca. Dios mío. La madre del…Y de golpe me penetra, ¡ah!

4.
-Por favor, no te molestes, alégrame el día –me dice muy serio.
Miro al techo.
-Bueno, unos azotes me despertarían, supongo.
5.
Yo quiero que seas mi sumisa y castigarte y tenerte en mi cuarto de juegos. Y castigarte cuando incumplas las normas…
5.
Quiero mover las piernas, pero no puedo. Me tiene aprisionada y mantiene un ritmo constante, lento y tortuoso. Es absolutamente maravilloso. Gimo de nuevo y de pronto se mueve.
-Abre la boca-me pide.
Y me introduce en la boca el pulgar. Pestañeo frenéticamente.
-Mira cómo sabes -me susurra al oído-. Chúpame, nena.
6.
-Ahora voy a follarla, señorita Steele –murmura colocando la punta de su miembro erecto delante de mi sexo-. Duro –susurra-.
7.
-Se trata de ganarme tu confianza y tu respeto para que me permitas ejercer mi voluntad sobre ti. Obtendré un gran placer, incluso una gran alegría, si te sometes. Cuanto más te sometas, mayor será mi alegría. La ecuación es muy sencilla.
-De acuerdo, ¿y qué saco yo de todo esto?
-A mí-.
8.
-No te sueltes, Anastasia – me advierte-. Te voy a follar duro por detrás. Sujétate bien al poste para no perder el equilibrio. ¿Entendido?
-Sí-
Me azota el culo con la mano abierta. Au…Duele.
9.
No te masturbes. Quiero que te sientas frustrada. Así es como me siento yo cuando no me cuentas las cosas, cuando me niegas lo que es mío.
10.
Christian está frente a mí con una fusta de cuero trenzado. Solo lleva puestos unos Levi’s viejos, gastados y rotos. Golpea despacio la fusta contra la palma de su mano sin dejar de mirarme. Esboza una sonrisa triunfante. No puedo moverme. Estoy desnuda y atada con grilletes, despatarrada en una enorme cama de cuatro postes.
La edición de febrero de la revista FUCSIA está dedicada a la cinta, con Dakota Johnson como protagonista. Además, nuestros lectores tendrán la oportunidad de acudir a una función. Así que atentos, pues pronto les contaremos sobre la dinámica para obtener entradas en Bogotá.

Notas relacionadas:
Escucha la canción de la cinta ’50 sombras de Grey’
La nueva heroína sexual de ’50 sombras de Grey’
‘Se estrena nuevo trailer de ’50 sombras de Grey’

Cincuenta Sombras de Grey. Esa película que tantos deseos ha despertado, que tantos encuentros calientes ha desatado y que tantos relatos eróticos ha inspirado. Como este. Deléitate al más puro estilo de Anastasia Steele y Christian Grey.

Sexo inspirado en Cincuenta Sombras de Grey

Hemos quedado. A las cinco de la tarde iré a buscarla a su casa. Está sola. Sus compañeras de piso han salido a cenar y a tomar unas copas y nosotros dos tendremos mínimo cuatro horas para disfrutarnos. No hace mucho que nos conocemos, pero me vuelve loco: su melena alocada, sus labios carnosos, su cuerpo esbelto, su sonrisa picarona…

Llego puntual. Me abre la puerta con los ojos incendiados en pasión. Estoy deseando beber de sus labios. Entramos. Ha preparado una cena deliciosa: canapés de salmón, pollo al horno y de postre… De postre ella y yo. Charlamos. Reímos. Le cuento anécdotas de cuando era pequeño. La conexión se palpa entre nosotros. La química es innegable. Tomamos una copa, después otra. Me propone ver una película: Cincuenta Sombras de Grey. Al rato nos entran ganas de recrear una de sus escenas más calientes. El ambiente se empieza a encender. Paso mi lengua por mi labio superior. Empiezo a deleitarme con el placer que está a punto de llegar.

Placer aún más oscuro y liberado

Entramos en su habitación. Me acerco lentamente a ella. Le acaricio las mejillas. Se sonroja y me mira con deseo. La beso. “Voy a besarte todo el cuerpo”, le susurro muy bajito al oído. Se queda expectante. Bajo despacio por su cuello. La excitación se incrementa por momentos. Intenta tocarme, pero no la dejo. Me desabrocho la corbata y la anudo a sus manos. La ordeno que se quede quieta. Me obedece.

Me mira con ansia, tiene la respiración entrecortada, la cuesta controlarse. “Quiero tocarte”, me dice. “Lo sé, pero todavía no”, le contesto. La desnudo por completo y desciendo con mis manos hasta sus pechos. Mi lengua otra vez en su cuello bajando directa hasta los pezones. Los chupo. Ella empieza a revolverse. “No te muevas”, le pido. Continúo bajando hasta llegar al ombligo. Lo lamo. Ella no puede resistir el éxtasis, no logra quedarse quieta.

Me arrodillo y la cojo por los tobillos separando sus piernas. Muerdo con suavidad los dedos de sus pies. Ella gime. La humedezco el empeine con mi lengua y doy paso a mi lento ascenso: Del tobillo a la pantorrilla. De la pantorrilla a la rodilla. De la rodilla a la entrepierna. La miro de reojo y la veo totalmente entregada a las nuevas sensaciones. Sus jadeos van aumentando. Puedo sentir como se estremece cuando rozo su piel.

Continúo subiendo sin demorarme más. Mi nariz se sitúa junto a su clítoris. Mi lengua comienza a chuparlo con movimientos circulares. Creo que no puede más. Me detengo un momento.

Inspiro profundamente y retomo mi recorrido por todo su sexo. Me encanta su olor. Mis movimientos son muy lentos. Ella cada vez se altera más. Me gusta tenerla entregada al placer. “No puedo más”, exclama.

Sujeto con fuerza sus muslos e introduzco un dedo en su vagina. Lo muevo y percibo que su orgasmo no se va a retrasar demasiado. Mi excitación aumenta. La empujo hacia la cama. Rápidamente me pongo el condón y la penetro. Empiezo a follarla desesperadamente, con movimientos muy rápidos. “Córrete para mí”, le digo. Empiezo a tocar su clítoris al tiempo que la sigo penetrando y en cuestión de segundos estalla de placer. Grita. Sus gemidos me ponen aún más. Estoy a punto de llegar al clímax yo también. Entro en ella hasta el fondo una vez más, aprieto mi cuerpo contra el suyo y siento el placer recorrer todo mi cuerpo que estalla con un orgasmo de cine. Nunca mejor dicho.

LAS SOMBRAS DE GREY – STEELE

POV Christian.

Suena el teléfono

-¿Sí?- respondo bruscamente.

-Señor Grey, Soy Andrea

-¿Que quieres, Andrea?- respondo irritado.

-Señor, acaba de llegar la chica quien lo entrevistara.- dice escueta.

¡Mierda! Lo había olvidado; tenía una entrevista con la señorita Kavanagh para la revista de la Universidad Estatal de Washington ¿Por qué demonios accedería? Odio las entrevistas, simplemente no me gustan, sobre todo cuando empiezan a invadirte acerca de tu vida privada.

-Dígale a la señorita Kavanagh que espere unos minutos- Le ordeno.

-Perdón, señor Grey… pero aquí está la señorita Anastasia Steele para entrevistarlo.-dice Andrea.

-¿Anastasia Steele?- pregunto sin poder creer mi suerte.

Si Grey, ella esta aquí.

Debe ser obra del destino, ¡no puedo creer lo feliz que me hace! Que sea ella quien me entreviste. Anhelaba volver a verlo después que la volví hacer mia

-Dile que pase.- Le contesto.

Mientras me acomodo en mi silla, espero un momento, pero Ana no aparece. Así que decido salir para ver que esta pasando ¿por que Ana no entra a mi oficina?

– No, no estoy bien. Debo irme.- La escucho decir mientras se dirige al ascensor.

-¡Anastasia!- Le grito para detenerla.

No quiero que se valla. Ella se da media vuelta, al escuchar mi grito y me mira a los ojos. Si, esos hermosos ojos azules que pueden ver mi oscura alma.

-¿Señorita Steele, pensaba huir algún lado? – le pregunto con sarcasmo.

Seguro que iba a salir huyendo para no verme. ¿Es por que follamos?

-Yo… yo… Bueno… la verdad… ¡por supuesto que no!- dice tratando de ocultar sus nervios, esto será muy divertido.

-Muy bien. Adelante, entonces.- le digo mientras entramos a mi oficina.

– ¿Está bien? ¿Quiere sentarse? – le pregunto comedido.

Noto que se queda embobada por los cuadros que están en mi oficina. Y yo me quedo embobado mirándola a ella. Va vestida de una manera horrible, su ropa parece de Walmart seguramente, pero aun así esta hermosa. Con su vestido azul, y su sudadera del mismo color, debería ir mejor vestida. En el baile de mascaras​, era una diosa; vestida con ese elegante vestido que llevaba.

-¿Te gusta? Un artista de aquí. Trouton – le comento.

-Son muy bonitos. Elevan lo cotidiano a la categoría de extraordinario – dice fascinada por los cuadros.

-No podría estar más de acuerdo, señorita Steele, aunque en estos momentos, lo más hermoso de esta oficina es usted- le digo, por que es verdad. Ella simplemente es hermosa, no necesita ningún accesorio, su belleza es natural.

Ella se pone roja, y empieza a morderse su labio de forma tan sensual. Mierda, mi pene cobra vida inmediatamente, esta mujer si que sabe como provocarme.

-Bien.-dice tragando saliva, -Tengo algunas preguntas que hacerle señor Grey, me dice nerviosa.

-¿Por que tanto apuro, señorita Steele?- le digo acercándome a ella. La deseo aquí y ahora.

-Anastasia no te muerdas el labio…- le digo, lo único que quiero es follarla nuevamente

-No era consciente que lo hacía – dice con un hilo de voz, veo que mi proximidad le afecta.

La famosa escena de ’50 sombras’ que nunca deberías imitar

25/02/2018 05:00

Vamos a hacer una cosa. ¿Cuál es tu fantasía sexual más privada e inconfesable? Sinceridad ante todo. ¿En qué estás pensando? Si de verdad es privada e inconfesable, deberías haber tardado poco más de diez segundos en responder. No lo digas en alto, solo piénsalo. Tal vez lo que estés pensando responda a algún tipo de fetiche oculto y profundo que no atiende a razones ni principios. Es más o menos como las fobias. Su fundamento irracional hace que sea prácticamente imposible de explicar, simplemente sucede y no puedes evitar sentirte subyugado (en el caso del fetiche) o repelido (en las fobias).

Christian hace el amago de insertarle la cuchara con helado en la vagina, a lo que (menos mal) Anastasia retroce

Lo que sea que hayas pensado seguramente poco o nada tenga que ver con lo que sucede en una de las escenas más ardientes y polémicas de la película ‘Cincuenta sombras liberadas’, última parte de la trilogía de la escritora E. L. James, estrenada a principios de mes. Sí, hablamos del furtivo encuentro entre Christian Grey (Jamie Dornan) y Anastasia Steele (Dakota Johnson) en la cocina a medianoche cuyo protagonista principal no son ellos dos, sino más bien una bola de helado en una cuchara.

Un despertar hambriento a medianoche

La escena sucede cuando Christian se levanta de la cama y descubre que Anastasia no está a su lado, por lo que va a la cocina y se la encuentra sentada encima de la encimera comiendo el goloso dulce. Entonces, haciendo gala de su papel absurdo y dominante en la película, le dice: “Oh, te he estado buscando”. Se acerca y hace el amago de querer probar un poco del helado, pero Ana le retiene y le espeta: “No, este es mi helado, hazte el tuyo”.

Uno de los fotogramas de ‘Cincuenta Sombras de Grey’.

Christian se enfada porque, como es evidente, no le gusta que nadie le lleve la contraria, y antes de que pueda decir nada, Anastasia le esparce el postre por el pecho y lo lame. Después recurre a su entrepierna y repite la misma acción. Pero el clímax -si es que hay tal cosa en una película que aunque trate de sexo lo hace de una forma bastante blandiblú- llega cuando Christian hace el amago de insertarle la cuchara con el helado en la vagina, a lo que (menos mal), Anastasia retrocede y el chico termina barnizando de helado los muslos de su compañera.

La escena no está exenta de polémica. La ginecóloga Lauren Streicher, directora médica del Northwestern Medicine Center for Sexual Medicine and Menopause ha advertido sobre los peligros de esta práctica sexual a través de la revista ‘Vulture’. “Esto nunca ha sido estudiado en ningún tipo de estudio científico, pero por lo general, no se puede meter ningún tipo de alimento dentro de la vagina. Teóricamente, esto podría causar una infección al disminuir el ph de la zona”.

No se han realizado estudios científicos que demuestren que puede meterse comida en la vagina de una mujer

No es para menos: la composición del helado se basa en leche y azúcar, algo nada sano para esa área del cuerpo. “No le recomendaría a nadie que colocase comida en la vagina de su pareja”, señala la ginecóloga. La única comida que podría funcionar en este tipo de relación sexual sería una que “no interactuara con la flora”. Por ejemplo, “un plátano sin pelar o un pepino que no se rompa o arañe las paredes vaginales”. Aún así, “no se han realizado buenos estudios científicos que demuestren que se puede meter comida dentro de la zona íntima de una mujer”, concluye.

En cuanto a introducir solamente la cuchara sin helado, en el cuerpo de Anastasia, Streicher afirma que “los cubiertos no son nada buenos para la vagina, sobre todo los tenedores y cuchillos”, como es evidente. “Una cuchara es un poco diferente. Si un ginecólogo lo hace con cuidado, estaría bien ya que tendría cuidado de no provocar una lesión”, subraya. Para finalizar, la experta aconseja no insertar en el cuerpo o en las zonas íntimas de nadie ni cubiertos ni comida.

Las bolas Ben Wa y ‘El Misionero’

Otra de las escenas más famosas de la película es cuando Anastasia está en el trabajo y recuerda la aventura sexual de la noche anterior en la que Christian le pide que se ponga un tapón anal mientras la penetra en la clásica postura de ‘El Misionero’. A la pregunta de si la ginecóloga recomendaría hacerlo, admite que “no recomendaría no hacerla si a la chica no le parece incómodo”.

Foto: iStock.

Por último, Lauren Streicher es preguntada por el momento en el que él le pide que se coloque unas bolas chinas o bolas Ben Wa en sus partes pudendas y se las quede dentro todo el tiempo que dura un baile de máscaras. En cuanto a si es recomendable tener dicho aparato dentro de ti tanto tiempo, la médica responde que no pasa nada por tener las bolas chinas todo lo que quieras, incluso añade una función de entrenamiento físico.

“Algunas personas afirman que es sexualmente estimulante. Mucha gente habla sobre su uso para fortalecer la pelvis, ya que se contraen los músculos de alrededor”, asegura. “Teóricamente, esto es posible, aunque todavía no ha sido estudiado de forma pormenorizada. Las bolas no dañarán tu vagina. Hay muchas cosas más grandes que salen y entran de la vagina, penes o cabezas de bebé, por ejemplo. Es realmente una cuestión de comodidad”, añade Streicher.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *