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Acoso laboral que hacer

Tabla de contenidos

El acoso laboral o mobbing no solo tiene consecuencias en tu vida profesional, ¡también puede afectarte en el plano personal! Implementa estos consejos y acaba con él.

El bullying laboral, mejor conocido como mobbing es un problema social tan antiguo como el trabajo mismo, sin embargo en últimas décadas ha cobrado importancia en el ámbito de los Recursos Humanos como una de las mayores amenazas al equilibrio de cualquier trabajador y de cualquier empresa.

En 2018 aplicamos una encuesta para saber si los mexicanos han sido víctimas de este tipo de acoso. Los resultados fueron impactantes: 7 de cada 10 encuestados ha sido víctima de acoso por parte de sus jefes o personal superior.

¿Cómo identificar el acoso laboral?

La Organización Mundial de la Salud define el mobbing como una situación de violencia o acoso recurrente dirigida hacia una persona con el objetivo de aislarlo de un grupo laboral; se caracteriza por conductas crueles y hostiles que se convierten en una tortura psicológica para la víctima. Algunas manifestaciones pueden ser:

  • Rumores y calumnias
  • Aislar o excluir a una persona
  • Insultos o motes
  • Ignorar o no dejar participar a una persona
  • Amenazar

Las consecuencias para las víctimas de este tipo de abuso se traducen en problemas psicológicos como angustia y depresión; físicos como pérdida de peso, dolores de cabeza o insomnio; laborales como bajo rendimiento, absentismo, y sociales como problemas familiares y pérdida de relaciones interpersonales.

Pero también las empresas pierden, por ello cada vez más compañías implementan programas internos para denunciar y prevenir conductas laborales inapropiadas, y por su parte, instituciones de protección a los derechos de los trabajadores abren espacios para denunciar abusos.

Medidas para terminar con el mobbing

Si en tu lugar de trabajo has sido objeto de conductas agresivas recurrentes, es momento de actuar para ponerle fin y evitar que afecte tu vida profesional y personal. Aplica estos 3 consejos para enfrentarlo:

1. Identifica el abuso

Un compañero o compañera de trabajo que frecuentemente te critica, te excluye de reuniones importantes, te oculta información, difunde chismes o rumores sobre tu persona o se adjudica créditos por tu trabajo puede estar haciendo mobbing en tu contra.

En general el propósito principal de estas actitudes será desplazarte o dejarte ‘fuera de la jugada’ y obtener beneficios para su persona.

El primer paso para detener este tipo de conductas es analizar fríamente cómo es el comportamiento de esta persona. ¿Se comporta así con otros colegas o solo contigo? ¿Es persistente en sus conductas o son eventuales? ¿Realmente afecta tu trabajo o simplemente es incómodo?

Es de vital importancia evaluar la situación para identificar si la persona que nos molesta tiene claras intenciones de perjudicar nuestro trabajo o solo es una persona conflictiva que incomoda a otros compañeros. En este caso, ignorar y evitar a la persona puede ser la mejor estrategia. Sin embargo, si su conducta realmente está repercutiendo en nuestro desempeño es necesario actuar al respecto.

2. Confróntalo

Mientras más profesional sea nuestra actitud en la oficina, podremos manejar nuestras relaciones laborales con mejores resultados. Es importante evitar ponernos emocionales y ponerle un límite al abusador conservando el control.

No te conviertas en un blanco fácil, cuando una persona malintencionada busca perjudicar tu trabajo es importante que expreses abiertamente que no te agradan sus actitudes. Por ejemplo, si una persona hace comentarios agresivos frente a otras personas es apropiado frenarlo con un “Me parece que el tono de tu comentario no es apropiado”.

No ignores el abuso ni lo dejes pasar, actúa con inteligencia, domina la emoción y expresa firmeza. Sé fuerte y demuéstrale a esa persona que no te agrada su actitud y que no vas a permitirla.

3. Denuncia

Lo más apropiado cuando una situación de mobbing se está saliendo de control o está mermando tu desempeño es comunicarlo con tu jefe inmediato o departamento de recursos humanos.

Es importante que lleves argumentos sólidos y evidencias de que el trato con esta persona está afectando tu trabajo. Nuevamente evita que te domine la emoción al expresar tu descontento, recuerda que eres una persona adulta, capaz de comportarse de manera profesional.

Mientras más racional y controlada sea tu denuncia será más fácil ser escuchado por la empresa y demandar una solución.

¿Qué hago si tengo un jefe acosador?

Cuando la persona que nos molesta es nuestro superior, el primer paso es buscar el diálogo y hablarle de las conductas que nos incomodan, es necesario ser profesional y hablar con claridad. Si la situación no mejora, otra alternativa es buscar apoyo con el departamento de Recursos Humanos, solicitar un cambio de área e incluso buscar nuevas oportunidades laborales.

La batalla contra el abuso laboral apenas está siendo abordada en nuestro país, poco a poco surgen iniciativas de las empresas e instituciones gubernamentales para crear espacios para la denuncia e imponer sanciones.

Recuerda que cuando somos agredidos es muy importante proteger nuestra integridad y actuar lo más pronto posible.

El acoso laboral o acoso moral en el trabajo, conocido comúnmente a través del término inglés mobbing: ‘asediar’, ‘acosar’, ‘acorralar en grupo’, es tanto la acción de un hostigador u hostigadores conducente a producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador.
Fuente: Wikipedia

¿Tu jefe amenaza con despedirte, te hace observaciones hostiles, te avasalla delante de tus compañeros y hasta se burla de tus rasgos físicos?

Esto es acoso laboral.

Entérate cómo ponerle un freno.

Características del Acoso Laboral

Los casos de acoso laboral que se viven en las compañías, tienen las siguientes características:

  • Se expresan con comentarios hostiles y humillantes que descalifican profesionalmente a la empleada en presencia de los compañeros de trabajo.
  • Hay expresiones injuriosas o ultrajantes sobre la empleada.
  • La persona que tiene el poder usa palabras despectivas sobre el color de piel, la raza, la condición sexual, el origen familiar, y también puede hacer referencia a la preferencia política.
  • Presiona por medio de amenazas de despido expresadas delante de los compañeros de trabajo.

Tuvimos un caso en el cual nos contactó el padre de la persona acosada, quien es el afiliado titular del grupo familiar.

Solicitó una entrevista de urgencia por el tema de acoso laboral que sufría su hija.

Se trataba de un caso de una mujer de 20 años, recepcionista de una importante empresa de medicina prepaga, con 1 año de antigüedad en el puesto, que estaba siendo víctima de un acoso laboral, rozando el acoso sexual.

Nosotros sugerimos que no era sano seguir trabajando en un ambiente como en el que estaba. Empezamos a accionar a través de la emisión de telegramas hacia la empresa, detallando lo sucedido. Por razones obvias y como es costumbre de estas grandes firmas, se llegó a un arreglo por la salida de nuestra afilada de la compañía.

Cómo proceder si sufres de #acosolaboral Clic para tuitear

Siempre la última palabra, con respecto a la renuncia, la tiene la mujer que sufre el acoso. Por la experiencia que nos fue rodeando con el transcurrir del tiempo, nuestros estudios aconsejan que se corte el vínculo laboral, debido a que la relación y el clima se tornarían de difíciles a hostiles, quedando más expuesta por lo acontecido.

Por otra parte, es preciso aclarar que la ley protege a la mujer reservando su identidad desde el inicio, durante y con posterioridad al proceso sancionatorio. Por ello, la autoridad que interviene en el caso debe tomar los recaudos para que esto sea efectivo.

Cuando ellos son los acosados

Ahora bien, ¿qué sucede cuando ellos son los acosados? Aunque es menos escuchado, también hay empleadas “acosadoras”, que llaman a sus jefes los días de franco, que se acuerdan de los cumpleaños de sus hijos, que no pasan un día sin enaltecer su trabajo, o sin enviarles mensajes al finalizar el horario laboral.

Algunas llegan a acusarlos de acoso sexual y hasta abuso, con puras mentiras, y hasta destruyen familias. Ante estos casos, la mejor política es negociar, y cuanto antes sacarse el conflicto de encima.

Generalmente, el riesgo judicial posterior es mayor al que hay en una etapa de mediación o SECLO (Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria).

Los hombres también pueden sufrir de #acosolaboral Clic para tuitear

Solo se dilata el juicio en aquellos casos puntuales, en los que la empresa tenga cómo comprobar que las injurias y los pedidos de montos a indemnizar están fuera de lugar, o cuando la ex empleada reclama que tal día fue agredida, y contamos con grabaciones de las cámaras o testigos presenciales para probar que no fue así.

Esas cuestiones cortan una negociación en instancias previas al juicio, mediación o SECLO.

¿Qué puedes hacer si sufres acoso laboral?

Hostigamiento sexual, discriminación por género, acoso… En México, lo sufren 1.4 millones de mujeres, según datos del Colegio Jurista. Sin embargo, solamente 40% decide denunciarlo por miedo o desconocimiento sobre cómo se debe actuar en ese tipo de situaciones: 90% de las afectadas prefieren buscar otro empleo, señala la información del Instituto Nacional para las Mujeres.

Ana Güezmes García, representante de la ONU Mujeres en México, explica que el hostigamiento sexual en el trabajo viene de actos continuos que comienzan con la desigualdad en cuestiones salariales, por ejemplo. La participación económica de las mujeres es de 43 de cada 100, mientras que en el caso de los hombres son 78 entre cada 100.

El siguiente escalón hacia el acoso sexual es la discriminación. “El ejemplo más claro en México son las trabajadoras domésticas: 2.4 millones de ellas son discriminadas en la práctica, pero también en la ley”, señala Güezmes. En la Conapred, dentro de las 2,771 quejas de discriminación que ha recibido el Consejo, el grupo con mayor incidencia en los casos han sido las mujeres, manifiesta Enrique Ventura, Marcial, director de Admisibilidad, Orientación e Información de la institución.

En algunas empresas se ha llegado a detectar que se solicitan a sus futuras empleadas una constancia de que la trabajadora no está embarazada. “En México, 15% de las mujeres señala que alguna vez les pidieron esta prueba como requisito para entrar a un trabajo o las despidieron cuando estaban embarazadas. A pesar de que esto lo prohíbe la legislación laboral”, indica Güezmes.

En este sentido, la Conapred cuenta con sistemas de prevención, como la Norma Mexicana de Igualdad Laboral que entró en vigor en 2015, que reconoce a los centros de trabajo que cuenten con prácticas de no discriminación. Si ya se han llevado a cabo actos de segregación, existe un área de quejas en el Consejo que se encarga de hacer la conciliación en los casos que sea viable y que se garantice que no habrá una revictimización de la persona afectada.

Lee: La plataforma que rastrea denuncias de acoso e identifica al agresor reincidiente

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“Se puede emitir una resolución por disposición que trae como consecuencia la imposición de medidas administrativas y de repartición. Está contemplada una parte de indemnización a favor de la víctima cuando así proceda”, detalla Ventura.

La otra gran preocupación es la violencia en el trabajo. En las relaciones de poder que se dan en el mundo laboral, se encuentran figuras de hostigamiento mayoritariamente de varones hacia mujeres. “La discriminación y violencia son parte de un problema estructural que tienen las sociedades todavía en todo el mundo donde todavía no hemos logrado igualdad. Es un tema del que apenas se está hablando”, señala Güezmes.

Información de Fundación Origen

Panorama de México en el acoso laboral

En el 2016 la Secretaría de Gobernación, en colaboración con InMujeres y la Secretaría de Función Pública, emitió por primera vez un protocolo para la prevención, atención y sanción del hostigamiento y acoso sexual. “Lo que ocurría es que cada secretaría o sector resolvía de acuerdo a cada normatividad interna que no estaba estandarizada, y algunos de acuerdo a las personas de recursos humanos”, dice la representante de la ONU Mujeres en México.

Sin embargo, Güezmes afirma que se necesitan protocolos que aceleren el ritmo de la eliminación de la violencia a mujeres. El primer paso para esto sería realizar una campaña pedagógica a gran escala que enseñe qué es el acoso y deje de ser violencia normalizada.

También debe haber una política de impunidad cero. La ONU Mujeres trabaja en coordinación con la Organización Nacional del Trabajo para que en 2018 se logre tener una norma internacional contra la violencia y acoso contra las mujeres en los lugares de trabajo. “Es un problema enorme, universal, es la violación de derechos humanos más extendida en el mundo, pero nuestro llamado es que somos la generación que podemos hacer una gran diferencia”, finaliza Güezmes.

Recomendamos: #NoEsDeHombres, la campaña que rechaza el acoso sexual en el transporte público.

¿Qué hacer si sufres acoso laboral?

1. Identifica el acoso, confía en tu instinto: Fundación Origen, que busca impulsar el desarrollo humano y productivo de la mujer, dice que si una persona siente incomodidad con comentarios, bromas, mensajes o incluso acercamientos, lo más probable es que se trate de una situación de acoso laboral.

2. No es tu culpa: La responsabilidad de quien comete el acoso es sólo de quien lo comete, no de la persona que lo sufre. “Hay demasiada normalización de la violencia y cuando hablamos de delitos sexuales se le otorga la responsabilidad del delito a las mujeres por cómo se vistió, por provocación, etcétera”, explica Güezmez.

3. Intenta frenar el hostigamiento: Dejarle claro a la persona que sus acciones incomodan o dañan, hablando de manera firme y utilizando en el lenguaje corporal un aviso que le diga al acosador que sus taros no son bien recibidos, aconseja Fundación Origen.

4. Busca el protocolo de tu empresa: Se debe acudir con las autoridades correspondientes que deben dar protección en caso de acoso sexual. Si la persona afectada trabaja en una institución del gobierno, ellas ya tienen un protocolo para actuar legalmente en estos casos. Si el centro de trabajo es una compañía privada, se debe investigar la normativa de esta empresa para conocer el apoyo que tienen que proporcionar.

5. La pruebas son importantes: Una grabación en el celular o fotografías como evidencia puede hacer que una denuncia sea mucho más exitosa, aconseja Güezmes.

6. Presenta una queja o denuncia formal: Si la situación se presenta aún en la etapa de discriminación se puede acudir a las instancias de la Conapred o acceder a www.conapred.org.mx para presentar una queja y que proceda de la manera correspondiente.

El acoso sexual es un delito, así que lo mejor sería realizar una denuncia de manera penal y asistir a los puntos de justicia que tienen las instituciones gubernamentales en donde se encuentran equipos que pueden brindar orientación y ayuda psicológica en caso de ser necesaria, en la ciudad de México es la DOCDH.

¿Qué hacer ante el acoso sexual?

Monterrey.- Un chiflido, palabras «sucias», miradas lascivas, son expresiones que las mujeres, poco a poco, se han acostumbrado a vivir en las calles.

En las últimas semanas, cientos de chicas han decidido romper el silencio con la finalidad de acabar con el acoso sexual que sufren por parte de los hombres.

Es por esto que hicimos una guía de lo que debes hacer en caso de que alguien te falte al respeto en la calle. Lo más importante No lo Toleres, el silencio es su amigo. ¿Cómo actuar si eres víctima de acoso sexual callejero?

Exige respeto y saca la voz

Responde para demostrar malestar y ayudar a que el acoso deje de ser visto como algo natural, considerando lo siguiente: Siempre que el entorno sea seguro y el agresor no amenace tu integridad física. De lo contrario, puedes pedir ayuda a otras personas o a la autoridad.

• No uses agresividad ni groserías, pueden hacer que el acosador adquiera un comportamiento más agresivo o que sea más difícil que entienda el mensaje que estás dándole.

• Intenta que tus respuestas sean asertivas, claras y potentes. Tendrán un resultado desconcertante y muy efectivo.

• Adopta una postura segura, míralo a los ojos y habla fuerte y claro. Proyecta confianza, seriedad y calma, aunque no las sientas.

• Si insiste en su acoso, te amenaza o se burla, repite tu afirmación o sigue caminando, no sigas su juego.

• Si te da miedo o vergüenza responderle verbalmente, puedes usar el folleto antiacosadores, que puedes cargar constantemente en tu bolso o mochila y entregárselo a quien te acosa.

Acusa al agresor

En algunas ocasiones, los acosadores son empleados uniformados. Si puedes reconocer su uniforme, el logo de su empresa o alguna señalización, lo más útil que puedes hacer es acusarlo con sus empleadores y recalcar la mala imagen que está dando de su empresa.

Usa redes sociales

Tenemos claro que a veces las autoridades policiacas no hacen mucho en cuanto a defender la integridad de los ciudadanos; por lo tanto, queda en nuestras manos advertir a más gente de lo que está sucediendo por medio de las redes sociales.

Llama la atención Muchas veces, los acosadores aprovechan el miedo que generan para agredir sexualmente a las mujeres. Si llega a sucederte, llama la atención gritando, pues lo que más les importa es conservar el anonimato. Si los delatas, la gente que está alrededor podrá ayudarte.

No utilices la violencia

Ser agredida sexualmente no es fácil, pero lo mejor es no ponerte agresiva porque no sabes cómo reaccionará el acosador. Recurre a cualquiera de los cuatro consejos anteriores, antes de intentar usar la violencia física o verbal, pues te rebajarías al nivel de ellos.

La mente del acosador

Los psicólogos analizan los diferentes perfiles de un acosador, ya que no siempre sigue un mismo grado de persecución. Además, puede que tenga una víctima o por el contrario pongan en practica su comportamiento con varias.

Seguro habrás oído hablar del término “bullying”, en la mayoría de los casos, entre jóvenes en la escuela. O quizás del “cyberbullying”, que se desarrolla por Internet para molestar a alguien por una razón en particular.

Un grado más arriba podemos situar a los “stalkers”. El término se refiere a aquellos que acechan, persiguen y acosan físicamente a su víctima (o más de una). Buscan estar detrás del otro en todo momento, sin importar si lo incomodan o se entrometen demasiado en su vida.

Dentro de la psicología de este tipo de acosador debemos decir que se divierte con malicia, obsesión, maldad, hostilidad, enfado, celos o culpa. El objetivo de un stalker es acceder a una persona que quiere o le gusta aunque no sea correspondido.

Mediante el miedo, se va apoderando de cada aspecto de la vida del otro y las cosas pueden terminar realmente mal

En la mente del acosador: stalkers psicóticos y no psicóticos

Los psicólogos dividen a los stalkers en dos grandes grupos: psicóticos y no psicóticos. Esto quiere decir entonces que los acosadores en gran medida tienen trastornos o desequilibrios mentales. Las subcategorías de stalkers son:

  • El rechazado: Persigue a la víctima con la intención de vengarse de un rechazo, como por ejemplo, cuando una chica no acepta salir con un chico.
  • El resentido: El objetivo de la persecución es asustar a la víctima por algo que ha pasado entre ambos. También puede ser por un rechazo, pero no en todos los casos. Puede deberse a la envidia o a los celos, por ejemplo.
  • El enamorado: El acosador en esta categoría está convencido de que la víctima es su alma gemela, el amor de su vida y que deben vivir y hasta morir juntos.
  • El pretendiente: Otro de los stalkers es aquél que cumple con la idea anterior de la media naranja pero a su vez tiene características adicionales, como ser falta de habilidades sociales, introversión, creencia de que está en su derecho de tener intimidad con cualquier persona que comparta sus intereses y gustos, etc. En la mayoría de los casos, la víctima tiene otra relación estable.
  • El depredador: Vive las 24 horas del día espiando a su víctima, está pendiente de todos sus actos, se aprende de memoria cada paso, conoce los lugares y personas que frecuenta, puede revisar hasta la basura o las gavetas del otro. Todo ello para encontrar el momento y el sitio adecuado para atacar (sobre todo sexualmente).

¿Puedo ser víctima de un stalker o abusador?

Es más complicado de lo que puede parecer detectar que estamos siendo acosados por alguien, especialmente si esa persona es hábil y se desenvuelve bien en contextos sociales. El acosador, al contrario de lo que podría pensarse, puede tener una vida que desde fuera podríamos considerar «normal».

Habitualmente es consciente de que su comportamiento está socialmente mal considerado y suele cuidarse de que haya testigos cuando se acerca a la víctima o de mutar su comportamiento cuando lo hay

Una vez que se les conoce un poco más, los stalker demuestran algún desequilibrio emocional como ansiedad, baja autoestima, inseguridad, celos y morbo. También pueden abusar de los fármacos y sufrir cambios en su humor muy drásticos.

Señales para saber si estás siendo acosado/a por alguien

1 – Recibes llamadas con una frecuencia mayor de la que te gustaría de una persona que trata de establecer una relación más cercana y formar parte de tu vida de una forma que no le corresponde.

2 – Ves siempre a la misma persona en tus lugares “clave”: supermecado, cafetería, peluquería, repetidamente por la calle, etc.

3 – La persona que te acosa ha llegado a amenazarte o a intentar condicionar tu comportamiento: ya sea verbalmente o mediante acciones

4 – La persona está encima de ti continuamente y se toma libertades contigo que solamente concederías a una persona con la que mantuvieras una relación muy íntima.

5 – Si una persona dice a tu círculo social que mantiene una relación contigo, mucho más próxima de lo que en realidad es.

Repercusiones en la víctima

De la Cuesta y Mayordomo (2011) destacan los efectos que puede tener el acoso en la víctima.

  • Vivir un estado constante de intimidación.
  • Sufrimiento psicológico.
  • Problemas emocionales.
  • Consecuencias graves a nivel familiar y social.
  • Problemas en el desempeño laboral.
  • Se hacen reproches a sí mismas.
  • Suelen minimizar las repercusiones del acoso.
  • Se sienten despreciadas y traicionadas.
  • Afrontan el acoso como un problema persona.
  • Presentan ansiedad y miedo por el carácter imprevisible del acosador.
  • Sentimiento de impotencia y de incapacidad de controlar su vida.
  • No denuncian los incidentes por falta de confianza en la policía.
  • No toman medidas porque ignoran que el acoso pueda ser un acto delictivo.

¡Ten mucho cuidado ante estas situaciones y si te sientes identificado con una o varias, lo mejor es compartirlo con personas de tu confianza y ponerlo en conocimiento de las autoridades pertinentes!

Qué hacer y qué no si eres víctima de acoso o ciberacoso

Mensajes instigadores e incómodos, desconocidos que solicitan agregarte a sus redes sociales e insisten en iniciar una relación en la que no tienes interés, fotografías explícitas no demandadas ni deseadas, exigencias, amenazas, coacción… ¿Alguna vez has tenido que mediar contra estas situaciones? Forman parte del ciberacoso.

«Es importante delimitar el concepto, pues se tiende a confundir el padecimiento de conductas y actitudes por parte de otros que suponen una molestia para la víctima de aquellas otras que causan una grave alteración en el desarrollo de la vida habitual de la víctima», señala el Grupo de Delitos Tecnológicos de la Jefatura Superior de Policía de Aragón. «El Código Penal establece claramente las conductas consideradas como acoso: vigilar, perseguir o buscar la cercanía física de la víctima, contactar o intentar establecer contacto con ella través de cualquier medio de comunicación o por medio de otras personas, usar de forma indebida sus datos personales para efectuar compras, contratar servicios o hacer que terceras personas se pongan en contacto con ella (por ejemplo, mediante anuncios en internet) o atentar contra su libertad o patrimonio o contra el de alguien próximo a la víctima. Sin embargo, el concepto de grave alteración en la vida cotidiana está sujeto a las interpretaciones judiciales dependiendo de los casos. Por ello es muy importante hacer constar en la denuncia los perjuicios o consecuencias que la conducta denunciada genera en la víctima».

¿Cómo actuar en caso de sufrir ‘ciberacoso’ o acoso físico?

«Si somos víctimas de alguna de estas conductas lo procedente es recabar y conservar toda la información que tengamos como prueba (conversaciones en chats, registros telefónicos, historiales de internet, anuncios en webs, posts, etc) y denunciar ante la policía. Paralelamente podemos bloquear al usuario denunciado y reportar su actividad a los distintos servicios de internet que utilice para ello (redes sociales, portales web, etc) si incumple sus términos legales.

En el caso de tratarse de acoso o ciberacoso en el ámbito escolar, comunicarlo además al centro educativo. Actualmente todos disponen de protocolos establecidos al efecto para actuar en su área de competencia.

Si estamos sufriendo ciberacoso y detectamos o creemos detectar al ciberacosador espiándonos o vigilándonos físicamente, debemos llamar de inmediato al 091 comunicando nuestras sospechas y aportando los datos necesarios para que alguna patrulla que se persone en el lugar pueda proceder a la identificación de esta persona y actuar en consecuencia».

¿Puedo tener problemas si difundo en internet la identidad, conversaciones, fotografías, audios o vídeos del acosador para denunciar la situación?

«Sí, hay que ser cuidadosos con esto porque puede volverse contra nosotros si difundimos datos personales o privados y esta persona nos denuncia. Lo más correcto es denunciar ante la Policía o al menos poner los hechos en su conocimiento para que los investigadores puedan identificarlo y acabar con sus prácticas».

El acosador me amenaza si cuento lo que está pasando: ¿qué puedo hacer?

«El miedo es su herramienta más poderosa, pero debemos vencerlo y denunciar de inmediato. En la mayoría de las ocasiones estas amenazas no se cumplen (incluso en muchos casos el acosador ni siquiera tiene datos para localizar a la víctima). Pero no podemos someternos al chantaje indefinidamente».

¿Cómo detectar perfiles falsos en la red?

«Va a depender de la pericia y habilidad del usuario que esté detrás de ellos, y de los objetivos que pretenda alcanzar con los mismos. Los pedófilos y pederastas crean perfiles muy elaborados y bien trabajados para conseguir engañar a sus potenciales víctimas e inspirarles confianza haciéndose pasar por chicos o chicas de su edad. Llegan a utilizar fotografías reales de algunas víctimas que han obtenido previamente para hacerlas pasar por suyas, por ejemplo. Resultan difíciles de detectar para los no expertos.

Los perfiles creados para molestar o perjudicar de algún modo a personas concretas suelen ser más fáciles de detectar, por cuanto reportan una baja actividad (generalmente se limitan a los contactos con la víctima y su círculo familiar y social), utilizan nombres completamente aleatorios o bien prácticamente idénticos a los de la víctima e incluso utilizan fotos suyas obtenidas de fuentes abiertas en internet. Suelen ofrecer además muy poca información personal».

¿Qué puedo hacer si detecto que han usurpado mi identidad en la red?

«Aquellas imágenes que un usuario cuelga en un perfil o cuenta abierto o en un sitio web en general, se entiende que las pone a disposición pública y por lo tanto su captura por otros usuarios es libre, con independencia de que a posteriori puedan utilizarse ilícitamente. Si detectas que han usurpado tu identidad en la red, en primer lugar debes reportarlo al sitio donde se haya producido (todas las redes sociales tienen un sistema de reporte para estos casos). Si a través de esa cuenta se han cometido hechos delictivos habrá que formular la correspondiente denuncia, aportando toda la información que pueda recabarse, en especial la URL del perfil o cuenta denunciado y capturas de pantalla con fecha de publicación».

¿Existe un protocolo de actuación ante estas situaciones?

«Todos los centros escolares disponen de protocolos de actuación en el ámbito escolar, por lo que es importante poner estos hechos en su conocimiento. Por su parte, la Policía posee sus propios protocolos de intervención e investigación ante estos hechos que se ponen en funcionamiento de modo inmediato tras tener conocimiento de ellos».

El mobbing, acoso laboral u hostigamiento laboral es un conjunto de acciones que se caracteriza por la agresión física o verbal continuada hacia una persona por parte de un individuo o grupo, dentro del entorno de trabajo. La víctima sufre violencia psicológica no justificada, que se produce mediante formas de actuar hostiles y negativas y que puede llegar a provocar consecuencias muy graves.

El mobbing puede producirse entre iguales (lo que se conoce como «acoso horizontal»), por parte de personas externas al ambiente de trabajo, por subalternos («acoso vertical hacia arriba») o por parte de superiores. Este último tipo se conoce en inglés como bossing. Sin importar quién sea el agresor, la violencia física o mental tiene que producirse de forma continuada para que pueda considerarse que está ocurriendo acoso laboral.

Cada situación de mobbing es distinta, y por lo tanto pueden existir numerosas causas que provocan que aparezca este fenómeno. En algunos casos el motivo tiene que ver con la necesidad de los acosadores de sentirse superiores, o con el hecho de que se sienten intimidados por la víctima. En otros, la razón es el deseo por parte de los agresores de que el afectado abandone su puesto de trabajo.

Se considera que entre el 10 y el 15% de los trabajadores activos sufren acoso laboral. Las consecuencias de este fenómeno pueden llegar a ser muy graves, partiendo de problemas como el estrés hasta llegar a otros mucho más serios como la depresión, la ansiedad o incluso el suicidio.

Síntomas de acoso laboral

Fuente: pexels.com

Para poder prevenir el acoso laboral o eliminarlo si ya se está produciendo, lo primero que es necesario es ser capaz de identificarlo cuando ocurre. A continuación veremos algunos de los síntomas más habituales del mobbing.

Aparición de agresiones verbales

La mayoría de las veces, el primer indicio de que se puede estar produciendo mobbing es la aparición de conductas de agresión verbal hacia la persona afectada. Normalmente, los acosadores utilizan tonos de voz elevados o intimidatorios para hablar con sus víctimas, generalmente con el objeto de intimidarlas.

Por otro lado, en casos más graves la persona que está sufriendo mobbing puede también ser objeto de insultos, sarcasmo, o comentarios destinados a minar su autoestima. En algunas ocasiones, también pueden producirse actos sexistas destinados a hacer sentir incómoda a la persona.

Falta de atención hacia la víctima

Uno de los síntomas del mobbing más complicados de detectar en muchas ocasiones es la falta de atención hacia el afectado. Las víctimas de acoso laboral pueden encontrarse con que sus sugerencias, proyectos, iniciativas e ideas son ignorados por parte de sus compañeros y de sus jefes. Por otro lado, sus peticiones de ayuda o de feedback no suelen encontrar respuesta.

El problema es que cuando aparece este síntoma, la persona puede no estar segura de si se lo está imaginando o si se trata de una situación real. La mayoría de las veces los acosadores tendrán excusas convincentes con las que explicar por qué no han prestado tanta atención como deberían a las peticiones de los acosados.

Exclusión

Otro de los síntomas más comunes que ocurren entre las víctimas de mobbing es la exclusión social. En una situación de acoso laboral, los afectados a menudo dicen sentirse desplazados del círculo social que se genera dentro de la empresa. Este problema puede tomar muchas formas diferentes.

Por ejemplo, en muchas ocasiones los acosadores excluyen a la víctima dejándola fuera de emails grupales, evitando invitarla a reuniones de trabajo importantes, o simplemente negándose a relacionarse con ella tanto dentro como fuera del entorno laboral. Esto puede hacerse de formas más o menos abiertas: mientras que a veces los agresores pondrán todo tipo de excusas, otras veces lo harán de manera explícita.

Creación de rumores sobre la víctima

Diferentes investigaciones sobre el mobbing han demostrado que la creación de rumores malintencionados sobre las víctimas es una de las prácticas más comunes dentro del acoso laboral. Muchas veces, estos rumores son totalmente ficticios, pero aun así provocan daños al minar la autoestima de quien los sufre.

En las ocasiones más peligrosas, sin embargo, los rumores pueden estar basados en información personal real de la víctima. En general, la información difundida no tiene nada que ver con el entorno de trabajo del acosado ni con sus habilidades en el mismo, sino que se trata de datos personales que tienen el objetivo de avergonzarle al ser revelados.

Agresión física

En casos muy extremos, el mobbing puede ir escalando poco a poco hasta acabar desembocando en un conflicto en toda regla, en el que se producen agresiones físicas. Por suerte, generalmente no se suele llegar a esta situación, ya que la mayoría de acosadores saben que podrán sufrir consecuencias legales de llegar a actuar de esta forma.

Sin embargo, en ocasiones en las que el odio hacia la víctima está muy marcado, o la persona tiene motivos para pensar que no va a sufrir ningún tipo de consecuencia negativa, es posible que se produzcan agresiones físicas más o menos serias.

Causas

No existe una única causa que pueda explicar todos los casos de mobbing. Cada situación se producirá por motivos distintos. Sin embargo, en general el acoso laboral tiene una serie de características que permiten distinguirlo de otros fenómenos relacionados.

En esta sección veremos algunos de los motivos más comunes que dan los agresores para acosar a sus víctimas en un entorno de trabajo.

Celos profesionales

Según los investigadores, uno de los motivos más habituales para la aparición de mobbing es la envidia hacia la víctima. Cuando esto ocurre, la causa es que el acosado es muy competente en su trabajo, y los agresores consideran que es más productivo, habilidoso o atractivo que ellos.

En las ocasiones en las que esta es la causa principal, el acosador puede intentar reclutar a sus compañeros para intentar disminuir la eficacia de la víctima en su trabajo, o bien para conseguir que esta sea despedida o abandone su puesto por voluntad propia.

Mantenimiento del status quo

Cuando un empleado excede habitualmente lo que se espera de él, y trabaja más de lo que es necesario, sus compañeros pueden preocuparse por la posibilidad de que el jefe se de cuenta de esto y empiece a exigirles aumentar su propia productividad para alcanzar su mismo nivel.

En ocasiones, para prevenir esta posibilidad los compañeros del trabajador pueden aliarse para hacerle la vida imposible. De esta manera, su intención es conseguir o bien que su productividad disminuya, o bien que acabe abandonando su puesto de trabajo.

Librarse de trabajadores difíciles

A pesar de que las dos razones anteriores estaban relacionadas con la envidia o con el deseo de eliminar a competidores potentes, lo cierto es que en muchas ocasiones el mobbing se debe a todo lo contrario. Cuando un trabajador genera muchos problemas, evita hacer su trabajo o crea un ambiente desagradable en la empresa, es posible que sus compañeros decidan hacerle la vida imposible.

Algunas investigaciones indican que los trabajadores que mayor probabilidad tienen de ser acosados son aquellos que no pueden ser despedidos por alguna razón, pero que aún así generan dificultades a sus compañeros o jefes. Esto normalmente ocurre en grandes empresas o en entidades públicas, aunque también puede pasar en un pequeño negocio.

Acabar con «soplones»

En ocasiones, un trabajador puede decidir informar a las autoridades o a sus superiores de las malas prácticas que llevan a cabo sus compañeros. Cuando esto ocurre, normalmente la persona lo hace en secreto; pero si los demás le descubren, es muy habitual que se produzcan situaciones de acoso laboral.

En estos casos, el principal motivo suele ser la venganza; aunque aquellos acosadores más racionales pueden decidir hacerle la vida imposible al «soplón» para evitar que vuelva a filtrar información incómoda sobre ellos.

Razones personales

Algunas personas, por diversos motivos, tienen una personalidad que les hace más propensas a acosar a otros. A veces, el mobbing se debe simplemente a la presencia de uno de estos individuos, que puede decidir atacar a sus compañeros simplemente por placer.

Cuando esto ocurre, es muy habitual que otras personas pertenecientes al mismo entorno laboral que tengan rasgos parecidos se unan al acoso.

Tipos

Básicamente, existen tres tipos de acoso laboral:

Acoso laboral descendente

Es el tipo de mobbing más frecuente. Se da cuando uno o varios jefes acosan a un trabajador de nivel jerárquico inferior.

Este tipo de acoso puede tener un fin estratégico (se pretende que el acosado renuncie para no tener que pagar la indemnización correspondiente a un despido); puede ser utilizado como un instrumento de gestión (se acosa a todo el personal por miedo a perder el control) o puede tratarse de un acoso perverso, es decir, sin otra finalidad que hacer sentir mal a la otra persona.

Acoso laboral ascendente

Sucede cuando un trabajador con un cierto nivel jerárquico es acosado por uno o varios de sus subordinados.

Generalmente sucede cuando los acosadores no aceptan a la persona que se desempeña como su jefe, especialmente si es nuevo en el cargo. El fenómeno también puede aparecer como reacción ante un jefe autoritario, arrogante, caprichoso o incapaz de tomar decisiones imparciales.

Este es el tipo de acoso menos frecuente, representando entre un 2,5% y un 9% de todos los casos de mobbing.

Acoso laboral horizontal

Se da cuando un trabajado es acosado por uno o varios de sus compañeros de trabajo, los cuales se encuentran en su mismo nivel jerárquico.

Las causas que provocan este tipo de acoso pueden ser variadas: enemistades personales, atacar a la persona que es más débil o que es diferente (discriminación por su género, religión, orientación sexual, ideologías, etc.) o simplemente utilizar a esta persona como chivo expiatorio de todo lo malo que sucede.

También es muy posible que los sentimientos de envidia hacia la víctima sean los que dan origen al acoso, con la finalidad de humillar o minimizarla, por miedo a perder el propio puesto de trabajo o de que las cualidades del acosado puedan opacar las del acosador, quien en realidad puede tener un sentimiento de inferioridad o insatisfacción personal.

Consecuencias

El mobbing es un problema muy serio, y puede generar todo tipo de efectos negativos sobre la víctima, los trabajadores que lo observan y la propia empresa. A continuación veremos cuáles son las principales consecuencias para cada uno de ellos.

Efectos sobre las víctimas

Como es esperable, las personas que sufren directamente el mobbing son aquellas en las que las consecuencias negativas son más severas. Las víctimas suelen padecer problemas tanto físicos como psicológicos, que pueden abarcar desde simples dolores de cabeza hasta depresión, baja autoestima, ansiedad o incluso intentos de suicidio.

A nivel laboral, la persona afectada normalmente empieza a rendir menos en su trabajo. Esto, además de empeorar aún más la autoestima de la víctima, puede provocar que acabe siendo despedida; y que sus probabilidades de encontrar un nuevo trabajo se vuelvan aún más bajas.

Efectos sobre los compañeros

Cuando el mobbing se da durante un periodo de tiempo prolongado y los responsables de la empresa no hacen nada para pararlo, el resto de los compañeros también pueden empezar a sufrir algunas consecuencias negativas. Todas ellas están relacionadas con el ambiente que se crea en el entorno de trabajo, que irá empeorando a medida que pasen los días sin una solución.

El principal problema que pueden sufrir los compañeros es el miedo. Algunos de ellos pueden empezar a preocuparse por acabar convirtiéndose en las próximas víctimas, lo que les provocará ansiedad y evitará que puedan rendir de la mejor manera en su trabajo. Los más afectados o los que tengan más opciones podrían incluso abandonar su puesto y buscar un nuevo empleo en otro sitio.

Efectos sobre la empresa

Las compañías en las que el mobbing se da de forma habitual también sufren consecuencias negativas a largo plazo. Como ya hemos visto, algunos de sus mejores empleados pueden acabar yéndose a otra empresa, por lo que la calidad del trabajo tiende a disminuir bastante.

Por otro lado, en ocasiones muy extremas es posible que la compañía tenga que enfrentarse a un juicio por parte del trabajador que ha sufrido el acoso, ya que es parte de la responsabilidad civil de la empresa asegurarse de que sus empleados estén seguros en su entorno de trabajo. Todo esto puede afectar de manera muy negativa a su reputación.

¿Qué hacer si estás sufriendo acoso laboral?

Es necesario poner una denuncia por acoso laboral si se observa un maltrato continuo y deliberado, que produce daños físicos y psíquicos. Para ello hemos indicado datos de interés en el siguiente apartado.

Antes de acudir a las administraciones públicas o a los juzgados, la víctima del acoso puede intentar hablar el problema con otras personas y buscar una solución. Por ejemplo:

– Comunicarlo al Comité de Empresa, sindicato, asociación de trabajadores o área de recursos humanos. Si en la empresa cuentan con una de estas organizaciones, puedes ponerlo en conocimiento de estas para que tomen las medidas necesarias. Generalmente estas organizaciones tienen un procedimiento para la prevención y el tratamiento del acoso laboral.

Si así no fuera, igualmente pueden servirte de apoyo y consejo para afrontar la situación y tomar las decisiones correspondientes.

– Acudir a los órganos directivos de la empresa. Cuando el acoso no provenga de las directivas de la empresa sino de mandos medios u otros compañeros de trabajo, puede ser útil comentar la situación con los órganos directivos.

Estos órganos deben tener procedimientos para prevenir riesgos laborales y actuar cuando estos se presenten. Si hay una relación de confianza, puedes acudir a ellos, ya que la empresa tiene la obligación de combatir el acoso.

– Acudir a instituciones públicas. Cuando las anteriores medidas resultan insuficientes o no son aplicables a tu caso, el siguiente paso será acudir a las autoridades públicas para buscar protección.

Se puede establecer una denuncia por acoso laboral ante las administraciones públicas para que tomen las medidas pertinentes, y si es el caso impongan sanciones. También se puede acudir a la vía judicial si consideras que el acoso es tan grave que puede constituir un delito.

La vía judicial también será necesaria si se quiere romper la relación laboral. Al igual que si se prefiere pedir una indemnización por los perjuicios morales que el acoso laboral ha provocado.

Antes de presentar la denuncia por acoso laboral

Mantener la calma

Es muy importante que la víctima de acoso laboral intente mantener la calma y no reaccionar con violencia. No debe caer en provocaciones que den más poder a su acosador o que le hagan cometer un acto por el que se le pueda despedir.

No mantenerlo en secreto

El acoso no debe mantenerse en secreto. La víctima debe tratar que se haga explícito para que todos se den cuenta. Se aconseja entonces hablar con el acosador delante de otras personas, buscar aliados y apoyo psicológico.

Pruebas

Es fundamental que la víctima consiga todas las pruebas posibles del acoso antes de poner la denuncia por acoso laboral. Debe tomarse muy en serio este punto y ser muy riguroso en la recopilación de las pruebas. De esto depende el éxito de la denuncia y el logro de la protección de los derechos.

Otros

– Debe comunicarse la situación a compañeros del trabajo, sindicatos u otros organismos. El objetivo de esto es conseguir testigos del acoso.

– Guardar todas las pruebas documentales del acoso, como correos electrónicos, órdenes de trabajo, circulares, notas, etc.

– Pueden grabarse conversaciones (presenciales o telefónicas) que sean estrictamente laborales y en las que participe el trabajador. En estos casos debe tenerse en cuenta que no puede violarse el derecho a la intimidad de la persona que participa en la grabación, por lo que se debe ser muy cauteloso.

Esto es así en la mayoría de los países, aunque en algunos este tipo de prueba puede estar prohibida por la Ley.

– Pueden tomarse fotografías o vídeos de los hechos. Por ejemplo, del lugar del trabajo si hubo un cambio en el que se denigren las condiciones del trabajador, u otras circunstancias que puedan ser relevantes.

Denunciar ante las administraciones públicas

Generalmente los Ministerios cuentan con organismos competentes para iniciar un procedimiento contra la empresa en la que se produzca el acoso laboral. Estos procedimientos buscan que la empresa tome las medidas necesarias para que finalice el acoso y se proteja al trabajador. Además, pueden imponer sanciones al empresario que permita el acoso por acción u omisión.

A continuación, se describe la situación en algunos países. Sin embargo, normalmente estas denuncias se hacen a través de las inspecciones de trabajo de los Ministerios de Empleo o de Trabajo:

México

Según la Ley Federal del Trabajo, está prohibido al patrón “realizar actos de hostigamiento y/o acoso sexual contra cualquier persona en el lugar de trabajo”. Esto se considera una causa de recisión (finalización) del contrato del trabajo sin responsabilidad para el trabajador.

CONAPRED.

España

Existe un organismo público que se encarga de canalizar las denuncias por acoso laboral y es la Inspección del Trabajo. Esta entidad puede tomar medidas pertinentes para prevenir, detener e imponer sanciones en caso de acoso laboral.

Web de interés:

AECAL. Asociación española contra el acoso laboral.

Chile

El art. 2º del Código del Trabajo, modificado por la ley Nº 20.607, describe las conductas que pueden dar lugar al acoso laboral. La persona afectada puede poner una denuncia en la Inspección del Trabajo, para que se apliquen sanciones al empresario por realizar o permitir el acoso.

Web de interés:

Dirección del Trabajo.

Perú

La Ley de Productividad y Competitividad Laboral señala que son actos de hostilidad equiparables al despido: “Los actos contra la moral y todos aquellos que afecten la dignidad del trabajador”.

La víctima de acoso laboral podrá dirigirse al Ministerio del Trabajo para denunciar la situación.

Web de interés:

Trabaja sin acoso.

Colombia

La Ley 1010 de 2006 de acoso laboral, tiene como fin prevenir y sancionar las diversas formas de agresión o maltrato que puedan resultar en las relaciones laborales. La víctima de un acoso laboral debe acudir a la Inspección Laboral y de Seguridad Social del Ministerio del Trabajo para denunciarla.

La autoridad pública iniciará un procedimiento para determinar si se produjo el acoso laboral. Podrá imponer multas entre 2 y 10 salarios mínimos para la persona que lo haga, y para el empleador que lo tolere.

Web de interés:

Ministerio del trabajo.

Referencias

  1. “What is mobbing? The office disease” en: Psychological Harassment. Recuperado en: 14 Octubre 2019 de Psychological Harassment: psychologicalharassment.com.
  2. “What is mobbing at the workplace?” en: Chron. Recuperado en: 14 Octubre 2019 de Chron: smallbusiness.chron.com.
  3. “Mobbing” en: Cuídate Plus. Recuperado en: 14 Octubre 2019 de Cuídate Plus: cuidateplus.marca.com.
  4. “Los 6 tipos de mobbing o acoso laboral” en: Psicología y Mente. Recuperado en: 14 Octubre 2019 de Psicología y Mente: psicologiaymente.com.
  5. “Acoso laboral” en: Wikipedia. Recuperado en: 14 Octubre 2019 de Wikipedia: es.wikipedia.org.

Guía Acoso laboral: ¿Qué hacer si sufro Mobbing laboral?

5- Abandono de la empresa: La víctima, agotada moralmente, pide un traslado, una excedencia, dimite o en el peor de los casos piensa en el suicidio.

Es muy importante tratar cuanto antes el mobbing en la empresa, y es esencial que se actúe en las primeras fases para encontrar una solución al problema. Nunca se debe permitir que se den estas situaciones en la empresa y si sientes que eres victima de este acoso laboral, debes comunicarlo a tus superiores. De la misma manera, aun no siendo víctima, se debe intentar atajar la situación y se debe comunicar a la directiva.

Como te hemos comentado al principio de este artículo, no eres único o única víctima de acoso laboral, tu caso es similar a muchísimos otros casos en otras empresas de diferentes sectores y países, por desgracia. La verdad, es que las personas que sufren de bullying laboral, suelen compartir ciertas características personales… ¿Te sientes identificado?

¿Qué características comparten las victimas de mobbing?

  • Visión ética, honradez y partidaria de la justicia
  • Autónoma y con iniciativa
  • Inteligentes
  • Aislados y solitarios (Más frágiles para los acosadores)
  • Características especiales: mayores de 50 años, embarazadas y funcionarios, con una posición estable y dificultad para ser despedidos.
  • Personas no competentes (lentas, no saben trabajar en equipo, no se adaptan)
  • Personas débiles por circunstancias temporales (muertes de familiares o problemas personales)
  • Baja autoestima e inseguridad
  • Personas demasiado escrupulosas y que sienten las críticas constructivas como personales.

Una serie de características que pueden ser el blanco perfecto para los acosadores. Sin embargo, tener algunas de ellas no significa necesariamente que deba suceder una situación de bullying laboral, de ninguna de las maneras.

Y ahora que sabemos la definición, los posibles acosadores, las actitudes de las empresas ante casos de maltrato laboral, las fases del acoso en el trabajo y las características que comparten las personas que reciben mobbing en el trabajo, vamos a hablar sobre sus posibles consecuencias, de las consecuencias del acoso laboral… ¡No permitas que el acoso moral de unos pocos acabe con tu personalidad!

Si tienes dudas acerca de si estás sufriendo bullying laboral en tu empresa, además de vivir alguna de estas 42 situaciones de acoso laboral que nos cuentan en teinteresa.es, el sentir algunos de estos síntomas puede ser motivo de alerta, deberías replantearte la situación antes de que pase a mayores. Ya sabes, cuanto antes detectemos el problema y actuemos, más sencillo será 😉

CONSECUENCIAS DEL MOBBING EN LAS EMPRESAS

Consecuencias psicológicas:

  • Ansiedad
  • Impotencia, fracaso, frustración
  • Falta de autoestima
  • Problemas para concentrarse
  • Adicciones temporales (alcohol, drogas, …)
  • Depresión
  • Trastornos paranoicos y actitudes suicidas

Consecuencias físicas:

  • Dolores y tensiones musculares
  • Trastornos orgánicos y funcionales
  • Dolores de estomágo, diarreas, vómitos, nauseas, falta de apetito, dolores de pecho, sudoración, palpitaciones, sofocos, hipertensión, trastornos del sueño, fátiga, desmayos y temblores, entre otros.

Consecuencias sociales:

  • Sensibilidad hacía las criticas
  • Aislamiento y soledad
  • Desconfianza y comportamientos vengativos
  • Agresividad y rencor

Consecuencias laborales:

  • Menor calidad y cantidad de trabajo
  • Resistencia a trabajar en equipo
  • Menor comunicación
  • Absentismo
  • Peor clima laboral

Otras consecuencias: Problemas con la familia, amigos, sociedad…

Unas consecuencias que pueden afectar sobremanera las vidas de las personas víctima de acoso en el trabajo por compañeros ,por lo que si está en tu mano, no debes dudar ni un solo momento y tomar las medidas necesarias para solucionar el problema… ¿Vamos con ello?

¿QUÉ HACER CUANDO TE HACEN MOBBING EN EL TRABAJO?

Te lo vamos a poner fácil y vamos a solucionar las dudas de todos aquellos que hartos de esta situación de acoso laboral, que hacer para denunciar mobbing es lo que más les preocupa.

La tarea más complicada aquí, se presenta a la hora de cómo demostrar acoso laboral de tus compañeros. De hecho, “acoso laboral pruebas” es una de las búsquedas más realizadas en Google con 260 búsquedas mensuales. Reunir pruebas de acoso laboral será una de tus primeras tareas para hacer una denuncia por mobbing.

No nos alargamos más y pasamos al punto que probablemente más estabas esperando… ¿Cómo denunciar acoso laboral? Te lo contamos en 4 sencillos pasos 😉

4 PASOS PARA DENUNCIAR ACOSO LABORAL

1- Reunir pruebas

Sabemos, como hemos comentado antes, que es una tarea complicada, muy complicada, pero será esencial en tu estrategia para denunciar mobbing sobre tu persona. ¿Cómo demostrar mobbing?

  • Comunicaciones, ceses, encargos de tareas, órdenes, cambios de puesto
  • Partes de baja, informes y resultados de pruebas médicas
  • Grabaciones de vídeo y audio
  • Declaraciones de testigos

Y todo tipo de documentación y pruebas que puedas reunir serán bienvenidas. Alguna vez hemos escuchado que escribir un diario acerca de tu día a día puede ayudarte, ya no tanto como prueba, si no para recordar situaciones a la hora de testificar.

2- Da a conocer la situación de mobbing en la empresa

No dudes más y empieza a tomar medidas:

– Denuncia acoso laboral ante el responsable de tu empresa en estos casos (directiva, RRHH, …)

– Denunciar mobbing en las Organizaciones Sindicales y ante la Inspección de Trabajo

3- Busca apoyo psicológico para el acoso laboral

Ante los primeros síntomas de bullying laboral (recuerda que antes te hemos hablado de un mobbing test), no dudes en ponerte en contacto con un psicólogo profesional experto en mobbing. Es importante escoger bien ya que el acoso moral en el trabajo no es una patología, si no un daño temporal.

4- Judicializa el mobbing

Ya has pasado por denunciar acoso laboral en la empresa, en los sindicatos y en la Inspección de Trabajo. Así, que si la situación no ha llegado a mejor puerto, la vía judicial es el siguiente paso. Elige un buen abogado laboralista y prepara tus mejores armas para ganar esta última batalla, dónde vencerás una guerra moral e incluso deberás recibir una indemnización por acoso laboral.

Después de seguir estos 4 pasos para denunciar mobbing en tu empresa, lo tienes todo hecho, has dado un gran paso y ahora debes centrarte en recuperarte de esta dura situación, ¡Tú eres más fuerte que todo esto!

Si hablamos de Mobbing, soluciones hay. Si has sufrido acoso moral en el trabajo y estás en proceso de abordar la denuncia ya has dado el primer paso y el siguiente será afrontar la recuperación… ¡No dejes que una mala experiencia acabe con tus éxitos! Te dejamos un artículo de webconsultas.com dónde nos habla sobre cómo recuperarse del acoso laboral, esperamos que te sea útil 😉

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  • ¿Cómo ser feliz en el trabajo en 19 rutinas? Guía definitiva
  • ¿Cómo conseguir la felicidad en el trabajo?

Esperamos que este artículo, más bien mini guía, para afrontar el acoso laboral o mobbing, te haya sido de ayuda. Para nosotros sería un orgullo ver un comentario tuyo y un gran honor ver que lo has compartido en tus redes sociales 🙂 ¿COMPARTES?

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Y para acabar esta pequeña guía sobre cómo afrontar el mobbing, graba este mensaje en tu mente 😉

“La confianza en sí mismo es el requisito para las grandes conquistas”

Qué debes hacer cuando van a por ti en el trabajo: la manera de salir victorioso

15/07/2016 19:44 – Actualizado: 16/07/2016 20:08

Tendemos a pensar que las causas de que un superior tenga un comportamiento negativo con un empleado están directamente relacionadas con que este no sea eficiente. Pero que recibas este trato no quiere decir que seas un mal trabajador. Expertos en psicología del trabajo nos dan las claves para descifrar las razones de estos comportamientos en el mundo laboral.

El acoso laboral o ‘mobbing’ es a menudo más común de lo que creemos; probablemente alguien de nuestro entorno lo haya sufrido o lo esté sufriendo en el momento, incluso aunque no nos hayamos dado cuenta. También es posible que lo hayamos sufrido nosotros mismos pero hayamos tratado de darle otro tipo de explicación, dado que, ya sea por desconocimiento o por no querer darle un cariz tan grave, el acoso laboral es, en ocasiones, difícil de identificar.

Mª Esperanza Hernández Serradilla, psicóloga experta en acoso laboral y presidenta de la asociación ACAL (Acción Contra el Acoso Laboral), nos habla de las múltiples formas de acoso (tantas prácticamente como personas diferentes encontramos) y la manera de identificar cuándo definitivamente nosotros no somos el problema.

«Los jefes que ejercen el acoso laboral son perfectamente conscientes de lo que están haciendo»

¿Crees que eres un buen trabajador pero tu jefe sigue presionándote? Es posible si vives esta situación que dudes entonces de tu eficiencia en el trabajo, incluso cuando los resultados estén de tu parte. Y es que ni el mal rendimiento de trabajo conduce necesariamente al ‘mobbing’ ni es solo en este caso cuando tu jefe puede volverse contra ti.

Personas que no soportan el éxito ajeno

Las razones que pueden llevar a un jefe a humillar de la manera que sea a un subordinado que realmente es eficiente en su trabajo pueden derivar del miedo a que le roben el puesto de trabajo. Parece algo propio de una película, pero solo con mirar alrededor nos daremos cuenta de que es más común de lo que parece: un superior que percibe que su empleado no solo no es malo, sino que hace su trabajo muy bien, incluso llegando a ser mejor que él mismo, puede, llevado bien por envidia, bien por rivalidad o bien por temor a que le sustituyan poner todos los medios a su alcance para anular al empleado. En cualquier caso, Hernández Serradilla incide en el hecho de que pese a que estos motivos puedan parecer de algún modo pasionales o poco racionales “los jefes que ejercen el acoso laboral son perfectamente conscientes de lo que están haciendo. Otra cosa es si desde el punto de vista moral llegan o no a plantearse si sus actos están bien, pero saben perfectamente que están hostigando a la otra persona”.

Sherry Moss, profesora del Wake Forest University School of Business en un artículo publicado en ‘Harvard Business Review’, coincide con estas razones. Sí que hace hincapié en que puede darse el caso de que un superior trate mal al empleado por falta de rendimiento, pero se fija en muchas formas posibles de «agresiones no físicas, como ridiculizar a los empleados, enfrentarlos entre ellos o acusarles de incompetencia». Pero también resalta que es más común de lo que parece “que humillen a un trabajador exitoso porque crean que puede reemplazar su lugar en la jerarquía de la empresa”. Según ella, es sobre todo en las empresas de alto rendimiento donde más se producen este tipo de comportamientos, donde existe la lógica de «perro come a perro», afirma.

(iStock)

¿Hay gente propensa a ser “acosable”?

En sus más de 3.500 experiencias en casos de acoso laboral, la psicóloga Hernández Serradilla explica como, en contra de la imagen típica que podamos tener en mente, no hay un perfil típico que defina o que predisponga a un trabajador a sufrir abusos de su jefe. “No tienen unos rasgos distintivos en el carácter, no es cuestión de personalidad, sino de la dinámica que se genera y en la que entran. Es un error estigmatizar al empleado, como si tuviera unos rasgos de personalidad propensos para el acoso laboral”, explica.

El cuadro del jefe que, abusando de su poder, se ceba con sus empleados, ocurre en absolutamente todos los trabajos; desde empleos no cualificados hasta altos cargos ejecutivos.

“¿Estoy trabajando mal?”; “Quizá le caiga mal al jefe”; “¿Debería trabajar más para agradarle?” Estas son algunas de las preguntas que probablemente todos nos hayamos hecho cuando nos ha ido mal durante una temporada en el trabajo. Sin embargo, no encontraremos la solución en las respuestas y ni siquiera son las preguntas adecuadas.

«Hay casos en los que se hace la vida imposible al empleado para forzarle a que abandone el trabajo y no tener que pagar los costes del despido»

Desde ACAL afirman que las razones son tan abiertas como casos se presentan. Puede, en efecto, deberse a cierto tipo de diferencias personales mal gestionadas, pero también puede ser que el jefe tenga una visión incorrecta de cómo ejercer la autoridad, resultando un ejercicio abusivo. Pero los casos que ocurren con más frecuencia en este país atienden a motivos mucho más racionales: “Hay bastantes casos en los que se hace la vida imposible al empleado para forzarle a que abandone el trabajo y que la empresa no tenga que pagar los costes del despido, mucho más si son trabajadores antiguos, donde este coste es alto”, afirma Mª Esperanza Hernández Serradilla, que además añade: “Yo me he encontrado muchos casos de ‘mobbing’ a mujeres que han pedido la conciliación por razones de maternidad”, poniendo de manifiesto además las dificultades extra que atraviesan las mujeres en el entorno laboral, donde en algunas ocasiones el hecho de tener hijos sigue viéndose como un obstáculo lícito para excluir del mundo laboral a la mujer.

Identificar y parar el ‘mobbing’

Aunque hay múltiples formas de hostigar a un empleado, hay una serie de pautas que se pueden fácilmente identificar con el perfil del ‘mobbing’. Entre ellas se encuentra el aislamiento del trabajador a todos los niveles, tanto social como físicamente, pudiendo apartarle de la oficina u “obligando” a sus compañeros a no relacionarse con él. También se le puede negar el material de trabajo, o sobrecargarle de tareas. Más identificable es la agresión directa por parte del superior, ya sea física o psicológica, mediante insultos o falsas acusaciones, por ejemplo.

La sobrecarga de tareas es una de las formas de ‘mobbing’. (iStock)

A menudo no se le da la importancia que requiere al acoso laboral, pero el efecto en las personas que lo sufren, tal y como afirman desde ACAL “es devastador psicológica y laboralmente. El trabajador entra en una dinámica mental distorsionada, con unos niveles de estrés y presión que hacen que el rendimiento del empleado baje”. Pero, por desgracia, no solo se desajusta su entorno laboral. Los problemas en el trabajo a menudo “se sacan de la oficina”, por lo que en estos casos todo el entorno del acosado se ve afectado. “Todo el entorno reacciona, aunque sea guardando un silencio cómplice. Incluso es común que tenga consecuencias si se tienen hijos. Las personas afectadas por esta situación durante largo tiempo pueden volverse agresivos y tener comportamientos con sus hijos que antes no tenían”.

Sherry Moss recomienda, cuando se sospecha que la competitividad puede ser la razón de que nuestro jefe nos humille “no encararse con ellos», ya que eso no servirá de nada. No olvidemos que ellos siempre pueden apelar a su posición privilegiada respecto a la tuya para exigir respeto y sumisión. Al contrario, recomienda apartarse de su camino, y «compartir el escenario, sin miedo a reconocer los éxitos del propio jefe, tanto en público como en privado, para que deje de percibirnos como una amenaza».

Las empresas deben prever mecanismos para evitar la competitividad exacerbada o el abuso de poder

Otra estrategia que recomienda Moss es proporcionar una buena información y orientación ‘antimobbing’ a las propias empresas, para que ellas también se ocupen de detectar y desincentivar estos comportamientos, y establezcan dentro de sus políticas de empresa mecanismos para evitar la competitividad exacerbada o el abuso de poder.

No es fácil identificar esta situación cuando le está ocurriendo a uno mismo, y menos comenzar a moverse y poner los medios para ponerle freno, pero desde ACAL recomiendan emprender enseguida acciones legales “si no denunciando, sí recurriendo a un abogado que les asesore sobre cómo llegar a un acuerdo de conciliación con la empresa. Pero es seguro que tras una situación así y para salir de ella el empleado tendrá que hacer importantes concesiones a todos los niveles”.

Cuando se sospecha que esta puede ser la razón la profesora recomienda “no encararse con ellos, sino apartarse de su camino e incluso reconocer sus éxitos para que dejen de percibirnos como una amenaza”.

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