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Amantes que duran años

Una mujer experimentada explica cómo ser infiel sin que nadie se dé cuenta

“Quiero permanecer felizmente casada y mantener mi aventura, y no quiero que nadie más lo sepa”, explica una anónima esposa infiel. Y durante cuatro años le ha salido bien

“El amor y la felicidad son sin duda importantes en mi matrimonio de 20 años con Stephen. También son importantes en mi ‘affaire’ de nueve años con Michael”.
Con esta contundente sentencia, una mujer británica, que prefiere permanecer en el anonimato, ha narrado en ‘The Guardian’ su experiencia manteniendo durante casi una década un romance continuado con un amigo de su marido, sin que nadie sospeche nada de lo que está ocurriendo.
En el artículo asegura que no comenzó a mantener relaciones con su amante porque su matrimonio no funcionara –“Stephen es un padre brillante y gracioso, inteligente, está en forma y es atractivo”–, sino porque, sencillamente, quiere seguir manteniendo “explosivos encuentros sexuales” con una persona que no fuera su marido.
“No quiero que ningún drama perturbe a mi familia”, explica la anónima amante. “Quiero permanecer felizmente casada y mantener mi aventura, y no quiero que nadie más lo sepa, así que lo tengo todo muy bien planeado y cubierto. Mi marido no sospecha nada, mis hermanas y mis mejores amigos no tienen ni idea y me aseguro de no dejar ninguna pista que me la pueda jugar”.

Un romance diferente


La infiel esposa conoció a su amante gracias a su marido, que entabló amistad con él en el colegio de sus hijos. Michael trabaja en el mismo campo profesional que ella –que también mantiene en secreto– y pronto Stephen les presentó.
Una mujer experimentada explica cómo ser infiel sin que nadie se dé cuenta
“Quiero permanecer felizmente casada y mantener mi aventura, y no quiero que nadie más lo sepa”, explica una anónima esposa infiel. Y durante cuatro años le ha salido bien

“El amor y la felicidad son sin duda importantes en mi matrimonio de 20 años con Stephen. También son importantes en mi ‘affaire’ de nueve años con Michael”.
Con esta contundente sentencia, una mujer británica, que prefiere permanecer en el anonimato, ha narrado en ‘The Guardian’ su experiencia manteniendo durante casi una década un romance continuado con un amigo de su marido, sin que nadie sospeche nada de lo que está ocurriendo.

En el artículo asegura que no comenzó a mantener relaciones con su amante porque su matrimonio no funcionara –“Stephen es un padre brillante y gracioso, inteligente, está en forma y es atractivo”–, sino porque, sencillamente, quiere seguir manteniendo “explosivos encuentros sexuales” con una persona que no fuera su marido.
“No quiero que ningún drama perturbe a mi familia”, explica la anónima amante. “Quiero permanecer felizmente casada y mantener mi aventura, y no quiero que nadie más lo sepa, así que lo tengo todo muy bien planeado y cubierto. Mi marido no sospecha nada, mis hermanas y mis mejores amigos no tienen ni idea y me aseguro de no dejar ninguna pista que me la pueda jugar”.


La infiel esposa conoció a su amante gracias a su marido, que entabló amistad con él en el colegio de sus hijos. Michael trabaja en el mismo campo profesional que ella –que también mantiene en secreto– y pronto Stephen les presentó.
“Estaba bastante conmocionada cuando empecé a encontrar a Michael atractivo”, confiesa. “No soy tan estúpida como para pensar que puedes pasar toda una vida fijándote solo en una persona, pero hasta entonces había mantenido mis pequeños amores en mi mente. Por primera vez desde que nos casamos me podía imaginar teniendo una aventura, y de primeras la idea me resultó muy incómoda”. Pero enseguida decidió que debía pasar a la acción. “Empecé a tramar cómo podíamos hacerlo sin que nadie se diera cuenta, y me convencí a mi misma que solo estaba siendo académica al respecto”, asegura.


Ambos amantes empezaron a flirtear y a decirse guarrerías pero pasaron seis meses hasta que comenzó el romance propiamente dicho, y fue de una forma totalmente premeditada. “Acordamos que íbamos a añadir un extra a nuestra ya de por sí fuerte amistad, pero organizado de forma calmada y desapasionada para que nadie sospechara”, explica la esposa infiel.

El primer encuentro sexual fue un desastre. Ambos amantes estaban muy nerviosos y el sexo no resultó lo intenso que esperaban. “Volver a casa la noche siguiente fue muy desagradable”, explica la anónima amante. “Estaba segura de que Stephen podría percibir que había tenido relaciones sexuales con otra persona, pero él era el mismo de siempre y yo estaba tan patéticamente agradecida que fui capaz de disfrutar con él del sexo como de costumbre”.

Aunque por un momento pensó en abandonar la aventura, decidió volver a intentarlo, pero de una forma en que los nervios no le jugaran una mala pasada. Aprovechó unas horas en las que su marido llevó a los niños al cine, llamó a casa de Michael, y le contó a su mujer que se había dejado unos papeles en una conferencia y su marido tenía que traérselos. Se puso a tono leyendo unas revistas porno de Stephen y, tal como entró su amante por la puerta, le arrastró al baño para tener “exactamente el tipo de sexo que había imaginado”.

“No estoy haciendo daño a nadie”

Cuatro años después de estos primeros encuentros, Michael y su amante siguen viéndose con regularidad y ninguna de sus parejas sospecha nada.

“Amo a ambos hombres, y no estoy haciendo daño a nadie”, asegura la esposa infiel en su confesión. “Sé que estamos siendo codiciosos, pero no está afectando a nadie de manera negativa. En todo caso, mejora mi vida sexual con Stephen. Quiero que todo continúe así. Por extraño que parezca, mi principal temor es que, en algún momento, Michael pueda morir primero y no pueda ser capaz de tener un duelo adecuado, ya que, pese a la amistad cercana que todo el mundo da por hecha, obviamente nade sabe nada de la aventura”.

“De facto hemos asumido que cuando seamos mucho más mayores si nuestras parejas mueren acabaremos juntos casi por defecto”, concluye la amante. “Como todos los demás, estoy tratando de vivir feliz para siempre, pero con ambos hombres como parte de mi vida. Y la única manera de hacer que eso sea posible es mantener todo tan atado como se pueda”.

Esto es lo que, según la anónima amante, hay que hacer para que nadie descubra nunca una aventura que se alarga en el tiempo:
1. No dejes nada por escrito

“Tengo un diario en mi cabeza de los encuentros que voy a tener con Michael, pero nunca pongo nada por escrito”, explica la experimentada amante.
2. No mandes correos o mensajes románticos
Una extensión lógica de la máxima anterior. “Ya que tenemos un contacto bastante constante no existe ese terrible pánico que los amantes ilícitos parecen tener acerca de cuándo será el próximo encuentro”, apunta.
3. Nunca le llames
Podría coger el teléfono su marido, su hijo o cualquier otra persona, y puede que no tengas una mentira buena que dar en ese momento.
4. Discute cómo será el encuentro
La improvisación no existe en la vida de este tipo de amantes.
5. No te expongas a las cámaras
“Soy infinitamente cuidadosa; me preocupo de las cámaras de vigilancia ahora que están por todas partes”, explica.
6. No quedes demasiado
“Nos encontramos como amantes aproximadamente dos veces al mes”, cuenta la anónima infiel, “lo que probablemente mantiene la magia y las expectativas”.
7. No se lo digas a nadie
“Resistimos la tentación de decírselo a otros hablando entre nosotros”, asegura. Obvio. Imposible mantener al secreto si se lo cuentas a todo el mundo. Aunque puedes contárselo todo a un periódico esperando que no te pillen.
8. Paga siempre en efectivo
Los amantes suelen quedar en hoteles, que siempre pagan en efectivo. No hay cargos en la tarjeta ni recibos que puedan delatarles.
9. Sé amigo de la pareja de tu amante
“No sería amiga de Jane si no fuera por la cortina de humo que proporciona”, reconoce la amante de su esposo. “Somos demasiado diferentes y hay un lado un poco ‘snob’ en ella que me molesta, pero un café al mes o una noche de chicas de vez en cuando hace que parezca que tenemos una amistad separada, por lo que es mucho menos probable que sospeche nada. Incluso ha llegado a decir que soy buena para Michael porque no tiene hermanas, y está bien que tenga una amistad con una mujer”. Si supiera…
10. Niégalo todo
La anónima amante asegura que toma todas estas precauciones no solo por miedo a que su marido la pille, sino también como medida de seguridad por si a su amante le da por ir más allá. “Dice que sigue amando a Jane, pero si cambia de parecer puedo simplemente negarlo todo, porque no hay ninguna prueba”.
Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-04-27/una-experimentada-amante-explica-como-ser-infiel-sin-que-nadie-se-de-cuenta_1190505/

¿Cuánto tiempo dura una infidelidad?

El Día Internacional del Sexo se celebra el 6 de septiembre en la mayoría de los países de habla hispana debido a los números de dicha fecha, 6 y 9, número que representa la famosa posición sexual.

En este contexto, Second Love www.secondlove.com.ar(la red social para personas comprometidas que buscan una relación paralela con más de 2.5 millones de usuarios en el mundo) celebran esta fecha con amantes del pasado, a quienes recontactan para volver a vincularse momentáneamente.

Según relevamientos recientes de la plataforma, más de 70% de los usuarios consultados sostienen como máximo durante tres meses un affaire y luego cambian de amante. Es decir que optan por rotar con frecuencia de su compañero/a de aventuras, sobre todo cuando uno de los integrantes de la relación comienza a exigir más que encuentros íntimos.

Sin embargo, luego de un tiempo de distancia, la pasión vuelve a encenderse: en un 40% de los casos se retoma el vinculo, con una menor frecuencia en los encuentros pero con mayor pasión y avidez por concretar las fantasías que no realizan con sus parejas formales.

Sea con antiguos o nuevos amantes, desde la plataforma consideran que este año es ideal para festejar este evento: el Día Internacional del Sexo será un miércoles, uno de los días que prefieren los infieles para sus encuentros de trampa. «Muchos de los usuarios manifestaron que los primeros días de la semana se sienten más seguros que no van a ser descubiertos ya que están inmersos en su rutina diaria y pueden excusarse de mejor manera», aseguró Matías Lamouret, vocero de Second Love para Latinoamérica.

Second Love es una novedosa plataforma de Internet (disponible para smartphones y tablets) que ofrece la posibilidad de contactarse con personas comprometidas que buscan una aventura amorosa con alguien que está en su misma condición. Para inscribirse, los usuarios deben registrarse en www.secondlove.com, y crear un perfil para comenzar a buscar a otras personas afines dentro de la web y recibir mensajes de los interesados. Además, posee un geo-localizador para que los usuarios puedan encontrar coincidencias más precisas según su ubicación geográfica.

«Todas las amantes tienen la esperanza de que el hombre casado deje a su mujer»

02/09/2016 05:00 – Actualizado: 03/09/2016 04:42

Hay relaciones extramatrimoniales que duran toda la vida y que solo acabarán con la muerte de un miembro de la pareja. Muchos hombres son bígamos en secreto, otros tienen una amante cada mes y otros son fieles. También hay mujeres adúlteras, pero el número es menor. De ello hemos charlado con la socióloga Marie-Carmen García, autora del libro ‘Amours clandestines’ (Ed. Pul), quien nos ha alumbrado sobre la naturaleza y durabilidad de los romances clandestinos.

¿Por qué ellos son infieles? ¿Qué buscan en otras mujeres? ¿Es posible que quieran a ambas féminas a la vez? ¿Ellas suelen sufrir siendo ‘la otra’? Y si sufren, ¿por qué no cortan con el hombre casado? Estas y otras preguntas nos ha respondido la experta tras analizar treinta casos. Te advertimos de que a partir de ahora mirarás a tu pareja con otros ojos.

PREGUNTA. Normalmente, las relaciones adúlteras se producen entre hombres casados y mujeres solteras. ¿Por qué sucede así? ¿Existe alguna explicación sociológica?

RESPUESTA. A través de mi investigación no puedo demostrar que la mayoría de los romances extramatimoniales se produzcan entre hombres casados y mujeres solteras, ya que no es un estudio cuantitativo. No obstante, esta es la combinación más usual. De hecho, es raro encontrarse con una romance formado por un hombre soltero y una mujer casada.

Marie-Carmen García

Todo ello tiene una explicación sociológica. Una de ellas es la tradición. En nuestras sociedades impera la creencia de que un hombre puede tener dos mujeres en su vida: la madre de su hijo, con la que ha construido una familia, y la amante, con quien mantiene una relación erótico-romántica relativamente carente de compromiso. Otra explicación la encontramos en el estereotipo imperante en nuestra sociedad por el cual los hombres tienen más «necesidades sexuales» que las mujeres.

En cuanto a ellas, sucede justo lo contrario: hasta finales del siglo XX el adulterio femenino (y no el masculino) era castigado por la ley; y las mujeres infieles eran juzgadas socialmente. Las féminas son educadas para «ser la mujer de un solo hombre», y esta «virtud» se sigue considerando un valor a tener en cuenta por la sociedad. Por lo tanto, psicológica y socialmente es más difícil que una mujer «esté con dos hombres» a que un hombre «esté con dos mujeres».

P. ¿Cómo y por qué acaban acaban este tipo de relaciones extramatrimoniales? ¿Quién suele romper el romance?

R. En general son ellas las que rompen la relación porque están cansadas ​​de esperar a que esta deje de ser clandestina, porque ya no aman al hombre o porque «sufren demasiado» con la situación. No obstante, y por norma general, pasa mucho tiempo hasta que ellas pierden la esperanza de que su relación pueda convertirse en formal, lo que retrasa la aparición del sufrimiento. También hay algunos hombres que deciden terminar con el affaire porque se ha vuelto demasiado «intenso» para ellos, porque de pronto deciden ser fieles a sus esposas, porque desean cambiar de amante o tener más.

P. ¿Cómo es posible que las amantes se enganchen tanto al hombre casado? ¿Acaso piensan que dejará a su esposa? ¿Está relacionado con una especie de adicción o simplemente están sumamente enamoradas?

R. Todas las mujeres que entrevisté esperan –en mayor o menor medida y con mayor o menor inconsciencia– que su amante deje a su esposa por ellas. Incluso cuando el hombre ha dicho claramente que no cortará con su mujer, ellas tienen la esperanza de que finalmente lo haga. Esta ilusión radica en que para las féminas lo más importante es el amor, que está vinculado a la pareja, y por ello no llegan a entender o aceptar por qué un hombre que las ama locamente no quiere compartir su vida con ellas.

El estado de estas mujeres nada tiene que ver con la adicción, ya que no es diferente de lo que sienten en relaciones comunes (no clandestinas). Lo singular en estos casos es el mantenimiento de la esperanza, que a la vez es dolorosa e insoportable.

Por otro lado, los psicólogos explican que la incapacidad de estar con la persona amada despierta la pasión, una emoción mucho más poderosa que la que se sienten las parejas que comienzan una vida en común. Todo ello contribuye a la durabilidad de estas relaciones clandestinas.

P. Un hombre puede estar con su esposa y su amante, y de hecho así mantiene un equilibrio perfecto en su vida. En cambio, una mujer no puede estar con dos hombres a la vez si ama a su amante. ¿Por qué ocurre esto? ¿Las mujeres son incapaces de compartir?

R. Este aspecto de la asimetría entre hombres y mujeres responde a una construcción social. Los hombres han sido educados durante siglos a no «pertenecer a una sola mujer», mientras que las mujeres son educadas para «pertenecer a un hombre» y encontrar la felicidad en esta exclusividad.

Por otra parte, la sexualidad femenina implantada a través de la educación (familia, escuela, medios de comunicación) se asocia con el amor, y el amor no está diseñado para ser «compartido». Por eso las mujeres tienen problemas para repartir su amor entre varios hombres.

Los hombres han sido educados para «no pertenecer a una sola mujer» mientras que ellas son enseñadas a «pertenecer a un hombre» y encontrar la felicidad en él

P. Las amantes clandestinas suelen desarrollar una imagen negativa de sí mismas porque es muy difícil asumir el papel de segunda. ¿Si rompen con la relación es posible volver a recuperar la autoestima? ¿Estar con un hombre casado deja secuelas en las mujeres?

R. Aunque es difícil responder a esta pregunta haciendo uso de mi investigación, ya que había muy pocas mujeres en esta situación, puedo asegurar que, de todas las que he conocido solo arrastran consecuencias negativas aquellas que han mantenido relaciones que duran años. Por supuesto, si la mujer es quien decide cortar con su amante, también romperá con la imagen negativa que tiene de sí misma, recuperará su identidad y, por tanto, la autoestima.

P. Si el hombre casado ama a su esposa, ¿por qué tiene una amante? ¿Acaso no ama de verdad a su mujernbsp;quiere a las dos? ¿Son diferentes formas de amar?

R. Los hombres que aseguran amar a su esposa diferencian el amor conyugal que sienten por alguien que comparte su vida con el amor erótico que sienten por su amante. Los hombres con los que hablé para mi investigación nunca han asegurado que amen apasionadamente a sus esposas.

P. ¿Es posible que un hombre casado deje a su esposa por su amante?

R. Es relativamente frecuente que un hombre deje a su mujer por su amante, pero no cuando la relación clandestina se prolonga durante varios años. La instauración de una ‘doble vida’ fomenta el desarrollo de habilidades y actitudes en él que le facilitan el mantenimiento de ambas relaciones.

Los hombres encuestados valoran más su matrimonio (que implica una cierta estabilidad de la familia) que su relación clandestina. Sin embargo, eso no quiere decir que prefieran a su esposa en vez de a su amante. La mayoría son conscientes de que su amante no permanecerá para siempre en esta situación (aunque muchos lo esperan), y no dejan a su pareja porque saben que su affaire acabará tarde o temprano.

P. Si la amante deja de tolerar ser ‘la segunda’ y decide romper la relación, ¿el hombre casado se sentirá triste o le dará igual?

R. Yo diría que ocurre como en cualquier relación convencional, en la que el hombre se queda triste si pareja le deja. De hecho, en mi investigación hay un caso en el que él se queda deprimido después de romper con su amante.

Los hombres valoran más su matrimonio que su relación clandestina. Sin embargo, eso no quiere decir que prefieran a su esposa en vez de a su amante

P. ¿Qué impulsa a un hombre casado a mantener una relación secreta con otra mujer? ¿Quizá siente insatisfacción sexual con su esposa? ¿Qué busca en la amante que no tiene en casa?

R. Los hombres entrevistados suelen decir que engañan a sus esposas porque estas no satisfacen por completo su apetito sexual. Sin embargo es necesario recalcar que la satisfacción sexual que ellos sienten con su amante no es lo que perpetúa la relación extramatrimonial, pues entran en juego otra clase de satisfacciones, como las emocionales e intelectuales que ‘la otra’ les da.

El mantenimiento de una relación fuera del matrimonio responde a la lógica de que ellos buscan ser «buenos padres» y, por otro lado lado, seguir siendo activos sexualmente, incluso a una edad en la que la actividad sexual suele disminuir.

P. ¿Qué consejo le darías a las amantes que mantienen una relación secreta con un hombre casado?

R. Me gustaría aconsejar a las mujeres solteras que eviten meterse en una relación romántica con un hombre casado, ya que la asimetría de las situaciones de ambos suele llevar a la infelicidad.

P. ¿Cómo pueden armarse de valor estas amantes para romper con el hombre casado?

R. Cuando es difícil romper con una relación extramatrimonial es porque ella mantiene la esperanza: el sueño de tener un futuro mejor con su amante prevalece sobre la realidad que vive. Una mujer que no encuentre el valor para romper con su amante debe hacerse la pregunta de cómo es realmente su situación actual y dejar de soñar con el futuro soñado con su amante.

También es recomendable que imagine a su amante como un marido, como un verdadero marido. Otra alternativa pasa por pedir ayuda a un psicólogo, psicoterapeuta o psicoanalista que le deje claro que el amor no lleva implícito el sufrimiento.

P. ¿Las mujeres siempre salen perdiendo en este tipo de relaciones?

R. No, ¡las mujeres no siempre pierden! Estas relaciones clandestinas, igual que todas las relaciones humanas, son caminos de viaje personal en el que las personas pueden aprender mucho. Y, por lo general, no son experiencias negativas. Yo diría que las mujeres solo salen perdiendo cuando abandonan sus proyectos personales (hijos, carrera, una familia …) para vivir su amor clandestino, o cuando dejan a su marido solo porque tienen un amante.

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Hablar de infidelidad es rozar las fibras más sensibles del corazón. Para aquellas mujeres que han vivido en carne propia esta experiencia, podría resultar imposible aceptar que la «otra» mujer tiene sentimientos, derechos o hasta dignidad en una historia de tres.

Lo cierto es que NADIE puede juzgar en cabeza ajena y así como hay casos en los que una infidelidad se comete con el propósito de lastimar a los involucrados, también hay que aceptar que hay historias que se dan de otra manera.

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En todo caso y sin importar la postura que decidas apoyar (esposa o amante, pero finalmente mujer) vamos a dedicar este post a analizar el problema desde una perspectiva diferente, la de los hombres respecto a sus segundas mujeres.

¿Es posible que un hombre se enamore realmente de su amante? ¿Qué opina realmente de ella y por qué decide mantener una relación de este tipo?

Desde el punto de vista profesional de la sexóloga Virginia Fernández, los hombres no buscan todo el tiempo una relación fuera del matrimonio sólo para tener intimidad, en muchos casos ocurre porque buscan de manera inconsciente un escape de su realidad, de los problemas del hogar y en caso de que la haya, de la mala relación con la esposa.

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Buscar otra relación supone un deseo de entablar lazos con una persona que aporte un sentido de aventura y novedad a su vida, pero eso no es todo, también se sienten atraídos por el hecho de que una mujer que es «amante» sigue siendo libre aunque mantenga una relación con él, cosa que no es igual en su caso.

Un hombre puede encontrar en una segunda pareja, dice Fernández, aquello que busca para él mismo, por eso ve a esa mujer como alguien interesante, inalcanzable y hasta valiente.

Esto claro, en una situación donde de verdad se cultive una relación lo suficientemente profunda que permita a las dos personas conocerse y quererse.

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Y así, viendo la situación desde este punto de vista, se puede llegar a concluir que en algunos casos los hombres no piensan en sus amantes como tal, sino como un «segundo amor» que choca con el primero, es decir, que desarrollan sentimientos por ambas personas pero no confunden el rol que cada quien desempeña.

Su esposa siempre será su esposa, porque tiene una historia con ella y una familia, pero eso no quiere decir que una segunda mujer no pueda llegar a ser igual de importante, pero lamentablemente la relación se da en un contexto complicado.

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Aún así, aunque un hombre comparta sentimientos y una buena opinión de la otra mujer, es poco común que decidan sacrificar su primera relación por la segunda y es precisamente en el momento que se descubre la infidelidad, que el hombre comprende que está viviendo una relación de «fantasía» con su amante.

Sin duda es complicado tratar de comprender de una manera GENERAL todo este asunto, como mencioné al inicio, el juicio final corresponderá a las personas que están viviendo en carne propia esta situación y solo podemos decir que así como hay casos en los que un hombre «utiliza» a su amante, también hay casos donde sentimientos reales se desarrollan.

– Un hombre con muchas mujeres es celebrado, mientras que una mujer con varios hombres es sencillamente una “cualquiera”, una puta.

– Las mujeres en general están más dispuestas a privilegiar las necesidades de los demás sobre las propias, por tanto hay amantes mujeres que no solo ponen en segundo lugar sus deseos e intereses, sino que además “comprenden” y acompañan a sus parejas en la “penosa” vivencia de sus matrimonios.

– Las reales desventajas socio-económicas de muchas mujeres que las impelen a valorar como suficientemente buena la presencia de un hombre en su vida sea cual sea su circunstancia y disposición, y que con su simple “estar con ellas” las confirme como mujeres y les de valor.

– Es poco frecuente también, pero llega a ocurrir, que un hombre o una mujer elija la posición de tercero en un triángulo porque tiene a través de ella lo mejor de su pareja sin cargarse con la faena de lo doméstico. Sin embargo la mayoría de los amantes albergan la fantasía de que “tarde o temprano” serán la pareja formal, y sufren en silencio el tener que vivir en la soledad y en la ocultación.

Una experiencia subjetiva del tercero es la sensación de estar en desventaja en tanto que no ocupa el lugar público de ser la pareja formal, ni de contar con la presencia permanente de su amor.

Los sentimientos de minusvalía y de resentimiento pueden ser la constante también: “¿cómo es que si tanto me amas no buscas terminar ‘aquello’ y quedarte aquí?”, “¿no soy suficiente como para que dejes todo por mí?”.

Además del dilema emocional que se experimenta -enojo, tristeza, celos, desventura-, viene el real afrontamiento de la soledad y la mentira: es común escuchar sobre la desazón que sobreviene al tercero, sobre todo en los días festivos que se queda “solo” (¿solo solo o solo de pareja?), mientras el amante comparte con su cónyuge.

A esto suma la mentira: muchos amantes no comparten con sus familias y amigos que están en una relación –por temor al juicio y al estigma social-, así como por el cuidado que tienen en preservar el bienestar de cada uno y de la relación.

Es menester de quien se posiciona en este lugar reflexionar si se siente en una relación de abuso y descuido por parte del amante, y de ser el caso, busque resolver o bien retirarse, pero no le corresponde actuar en perjuicio de otros terceros que forman parte de la ecuación (cónyuge, hijos u otros familiares o amigos) para saldar cuentas de lo que no le está dando su amante.

Tan necesario es visualizar al tercero como un “ser de carne y hueso” que requiere de cuidado y consideración, como a la familia del amante, una entidad a la cual no le corresponde salir dañada innecesariamente.

Quizás uno de los retos centrales de la postura del amante, cuando la situación deviene en algo más lastimoso que gozoso, es analizar –más allá del amor que experimenta por su pareja– si quiere permanecer en el triángulo como elección consciente o por necesidad. ¿De qué sirve que te quieran si no te quieren como quieres que te quieran? La terminación de una relación triangular también tiene derecho a consideraciones y cuidados para no dejar despojado o alienado al tercero tras años de intercambio; los acuerdos que cada pareja asuma dependerán de la forma como se consolidó el vínculo, pero ser el tercero no avala la postura de “nada puedo pedir yo”.

Enamorarse de un hombre casado:

– Porque no lo sabía….

– Porque eran compañeros de trabajo…

– Porque no conocía a la otra…

– Porque pasaban mucho tiempo juntos…

– ¿Dejaré de ser ‘la otra’?

– ¿Me quiere o sólo me utiliza?

– ¿Por qué no me dijo que estaba comprometido?

– ¿Y sí la va a dejar para estar conmigo?

Según los expertos, las esperanzas para las amantes no son alentadoras ya que, en un triángulo amoroso, siempre llevan las de perder. La etapa de encantamiento en una relación dura entre dos meses y dos años. Tras eso, los hombres tienden a volver a sus hogares con sus esposas.

¡Pero sí pasa!

Enredarse con un hombre comprometido ya le resta posibilidades de éxito a la relación, cuando no se trata de algo destinado directamente al fracaso. Pero algunas veces funciona. Según estadísticas realizadas, sólo el 5% de las relaciones extramaritales terminan en un compromiso formal con todas las de la ley.

Si ya lo conoce

Cuando la amante lleva tiempo de ser “la otra”, sabe todos los trucos que él ideó para poder estar con ella sin que la esposa se enterara. Sabe cómo es, cómo se comporta, conoce todas las estrategias y mentiras que dijo. Así que sabe perfectamente cómo miente y cómo.}

Y es que una vez que ya se hizo, la mecánica es fácil de repetir, el problema es que ahora la persona que está del otro lado ya sabe cómo es el juego porque ya lo conoce, ya lo jugó y ya lo vivió, así que no es tan fácil salirse con la suya.

Infieles “seriales”

Hay quienes tienen el corazón de condominio o no saben estar con una sola mujer aunque la amen y entonces son infieles a sus parejas y se buscan una amante, por la emoción, por la novedad, por el sexo, por eso que genera hacer algo prohibido, pero si encuentran otra mujer en el camino que les guste, que les mueva el tapete, ¡pues se involucran con ella!.

Las “señales”

– Una obsesión repentina por el celular o las redes sociales

– Hay una “espacio” de su vida en el que no te deja participar

– Cada día tiene nuevas reuniones u obligaciones

– Cuida su aspecto de forma repentina

– De repente está más seguro de sí mismo

– Encontrar cosas “raras”

Para cerrar:

Cualquier relación amorosa en la más “óptima” circunstancia tiene el riesgo de terminar; cuestionar si ésta relación ha llegado a su fin en tanto que resta más de lo que da, es algo que el amante –cuando se siente más lastimado que enriquecido- tiene que valorar.

Si bien las relaciones triangulares rara vez surgen propositivamente, la terminación de las mismas, con todas las dificultades que representen, sí puede ser una decisión; pocas cosas duelen tanto como perder un buen amor, pero cabe entonces hacerse la pregunta ¿esto que estoy viviendo puedo considerarlo un buen amor? Posicionarse como víctima desvalida, lejos de conmover a la pareja a decidirse por el tercero –en caso de que sí contemple la opción– será un detonador de más problemas y de un mayor deterioro de la relación.

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