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Amigo de mi ex

Los investigadores descubrieron que la razón por la que las personas deciden seguir siendo amigos tras la ruptura se asocia con el tiempo que durará la amistad y lo positivo que será para uno mismo.
Las personas que decidieron continuar la amistad por razones prácticas fueron las más exitosas, según el estudio. Estas amistades duraron mucho y fueron consideradas positivas (lo que significaba que la amistad hacía que una persona se sintiera segura y feliz).
Cuando seguían siendo amigos por razones relacionadas con la seguridad, las amistades resultantes tendieron a ser positivas.
En cuanto a los deseos románticos no resueltos, esta razón fue asociada con sentimientos más negativos, pero paradójicamente con amistades más largas. En otras palabras, «a pesar de que no se está cosechando ningún beneficio de la amistad, tiende a permanecer en más tiempo», aclara Griffith.
En términos generales, dos de las razones por las que deseamos seguir siendo amigos de un ex están relacionadas con las necesidades emocionales (seguridad y deseos románticos no resueltos) y dos de las razones no son (razones prácticas y cortesía) representan los motivos no emocionales que están en última instancia vinculadas a una amistad más exitosa.

¿Debes ser amigo de tu ex? Esto es lo que dicen los psicólogos

Una ruptura sentimental supone el fin de una relación y el inicio de caminos separados. Una ruptura en la que a veces se contempla la posibilidad de «intentar ser amigos» de manera inicial con el objetivo de minimizar el daño psicológico. ¿Debemos permanecer como amigos con un ex? La ciencia responde.

Un reciente estudio presentado en la reunión anual de la Asociación Americana de Psicología en Washington concluye que existen encontró cuatro razones por las cuales una persona intenta seguir siendo amigo de una expareja romántica. La predicción de una persona que opta por esta elección se basa en que esto le provocará sentimientos positivos (seguridad y felicidad) y a la vez podrá minimizar otros negativos como desánimo o celos.

Dentro de estas cuatro razones, dos están relacionados con necesidades emocionales (seguridad y deseos románticos no resueltos) y necesidades no emocionales (razones prácticas y civilidad). Las amistades por razones no emocionales son más propensas a ser exitosas y duraderas, además de positivas a nivel psicológico.

Permanecer cerca de un ex aporta seguridad. Se suele pensar que esta opción evita perder su apoyo emocional, consejos o confianza. Sentimientos positivos todos ellos que se hicieron fuertes durante la relación. Tras la ruptura, en este sentimiento de seguridad se mezclan un componente de búsqueda de confianza y también sentimentalismo.

Una segunda razón, analizada por investigadores de la Universidad de Kansas, es una razón de practicidad, es decir, encontrar razones pragmáticas que beneficien a ambas personas. Esta razón suele venir dada, especialmente, cuando hay hijos de por medio o dinero (negocios, hipotecas…). En este caso, señalan los investigadores, la relación de amistad suele durar más que en la primera razón, la de la búsqueda de seguridad.

Existen parejas que, tras una ruptura, buscan tener una relación cordial. Los psicólogos aseguran que esta elección, alejada de una amistad cercana como tal, suele ser muy práctica si se quiere tener una sensación de calma, comodidad y tranquilidad. Suele darse en personas con un sentimiento de apego alto y que tratan de evitar a toda costa una confrontación con seres queridos.

La última razón, y más obvia, es la que lleva a intentar a través de una amistad evitar que la persona se aleje ya que el sentimiento hacia ella suele ser muy fuerte. Curiosamente, este tipo de ‘amistad’ también suele perdurar más de lo que uno imagina, aunque se desvanece de forma muy fortuita también. Cuando todavía se está enamorado, ocurre que la persona no es capaz de verse con otra persona durante un largo tiempo, de manera que tratan de evitar a toda costa que la figura del ‘ex’ desaparezca.

En definitiva, las amistades por necesidades no emocionales, no solo son más exitosas, sino que ofrecen la posibilidad de compartir más recursos entre ambos durante más tiempos y, quién sabe, volver a acabar juntos de nuevo en el futuro.

Existen diversas razones socialmente fundamentadas que respaldan la decisión de intentar mantener la amistad con la expareja cuando la relación se rompe.

Para el miembro de la relación rechazado, la perspectiva de una amistad puede suponer una especie de premio de consolación. Quizás ya no pueda compartir cama, tener hijos ni pasar el resto de su vida con esa persona, pero al menos hay algo positivo entre las cenizas: la posibilidad de seguir hablando por teléfono, contarle las preocupaciones o ir al cine juntos.

Para la persona que decide cortar, la perspectiva de mantener la amistad puede ser igual de atractiva. Puede que haya echado de su vida al otro miembro de la relación, pero tiene sentimientos. Puede que diga eso de que no estaban hechos el uno para el otro, pero simplemente no quiere pasar el resto de su vida con esa persona, obviando el asunto del sexo. Además, se suele aferrar con firmeza a la idea de que no es un monstruo. Como sabemos, la gente simpática siempre trata de ser amiga de sus ex.

Estos argumentos pueden sonar sensatos, pero, bien analizados, están cogidos con pinzas y son un desastre para ambas partes.

Mantener la amistad con los ex le hace un flaco favor tanto al recuerdo de la relación como a los méritos que debe reunir una verdadera amistad.

Para quien ha sido rechazado, dar el paso de novios a amigos es una eterna humillación. De planear una vida juntos a salir a cenar el segundo jueves de cada mes hay, dicho suavemente, una pérdida de categoría. Es más, cada reencuentro con la expareja es una garantía de que se reavivará la llama de la esperanza, algo que solo conduce a una humillación mayor. Esa persona no es una amistad, sino más bien una tortura involuntaria.

Para el miembro que corta, esa «amistad» es un continuo recordatorio de su culpabilidad y crueldad. Ni siquiera puede estar tranquilo siendo amable, por si acaso la otra persona lo malinterpreta y, tras varias copas, se echa a llorar para pedir otra oportunidad.

La idea de ser amigos surge como un intento de respetar los buenos momentos de una relación en la que ambos miembros han invertido tanta carga emocional. No conciben la posibilidad de desaparecer de repente y completamente de sus vidas, de modo que la amistad es la solución que queda para conmemorar una fase importante de sus vidas.

¿Es bueno seguir siendo amigos de nuestro ex?

Mucho se dice sobre que no es lo más sano, o conveniente, seguir siendo amigos de nuestro ex, porque existen posibilidades de recaer o de seguir con una dinámica que no nos gustaba, aunque haya cambiado el tipo de relación.

Algunos profesionales afirman que es mejor cortar por lo sano y construir, a partir de la ruptura, una vida en la que no tenga espacio nuestra antigua pareja. En el otro lado están quienes piensan diferente y defienden que una persona con la que has congeniado puede seguir aportándote cosas positivas en otro tipo de relación.

Razones por las que no deberías ser amigo o amiga de tu ex

Entre las principales razones podemos nombrar el hecho de que si tuviste una relación toxica, no es conveniente que sigas siendo amigo de tu ex.Es una persona que no te aporta nada positivo sino que, más bien, te hunde en un mar de problemas. Un caso particularmente grave, en el marco de las relaciones tóxicas, es aquel en el que ha habido algún tipo a de abuso.

Por otro lado, todos sabemos que el hecho de que una relación haya terminado no implica necesariamente que el amor, entendido desde una perspectiva romántica, haya desaparecido de los corazones que formaban la pareja. Si los sentimientos son compartidos -permanecen en los dos- lo más habitual es que la pareja vuelva. Salvo que se hayan dado circunstancias como la citada anteriormente .

Si los sentimientos no son compartidos, la ruptura suele complicarse. La persona que ama suele debatirse entre el acercamiento y el alejamiento. Sus sentimientos la incitan a mantenerse próxima a su antigua pareja pero la sensación de haber sido la persona dejada la aparta. Por este motivo, este tipo de finales suelen terminar completamente con la relación.

Uno de los mejores argumentos para cortar una relación con una antigua pareja es evitar conflictos con una nueva. Si hay alguien capaz de poner celosa a una persona es el antiguo amado o amada de su actual pareja. Los antiguos novios y novias son vistos por la pareja actual como una fuente de tentación para su pareja, uno de los puntos más débiles por los cuales el amor que ahora comparte se puede romper.

Así, no es raro que una nueva a pareja rompa la relación que hayamos conservado con una anterior. ¿Directamente? No es lo más común, lo más corriente es que lo haga de manera indirecta: generando tanto conflicto que su pareja actual no lo pueda soportar y rompa definitivamente con su relación anterior. Sin embargo, al contrario de lo que puede parecer, ésta no es una situación sin salida: personas maduras pueden asimilar la situación y ajustarla de manera que no se produzcan conflictos ni rupturas.

¿Hay algo positivo?

Puede haberlo. Un amor terminado no es una relación terminada. De hecho, las personas que se han querido alguna vez suelen quererse siempre aunque cambien la manera de hacerlo. Dicho de otra forma, quién es importante no suele dejar de serlo, se mantenga o no el contacto.

Una antigua pareja nos conoce, sabe qué nos duele y qué nos ilusiona. Puede haberse terminado el amor pero puede seguir leyéndonos la mirada y manteniendo cierta complicidad con nosotros. Algo muy difícil de conseguir. Hay relaciones hermosas y que tardan en afianzarse años para que nosotros cortemos con ellas completamente.

¿Por qué no nos puedes seguir haciendo felices? ¿Por qué no pueden seguir aportando cosas a nuestra vida? Ahora mismo no se me ocurre una razón universal que sea suficiente para contestar a estas preguntas.

Al final, mantener el contacto con una antigua pareja es una decisión personal que tiene riesgos y puede ocasionar conflictos pero que también puede ser una gran fuerte de riqueza y felicidad, aunque no lo sea desde el mismo lugar que lo ha sido antes. Sin haber una norma, eres tú quién tiene que ser inteligente y, teniendo en cuenta alguna de las circunstancias que te he contado y otras que tú consideres, tomar la mejor decisión.

Imagen cortesía de Dragunsk Usf

¿Puedes seguir siendo amigo de tu ex?

Hay un estudio que dice que querer ser amigo de tu ex es señal de que eres un psicópata (y de que hay algo muy mal contigo), pero todos sabemos que ese no es necesariamente el caso, todo depende de como terminó la relación, de como te encuentras emocionalmente y si realmente ya superaste a la otra persona y estás listo para que su relación sea puramente platónica.

Hay muchas formas de terminar una relación, puedes aplicar un poco de ghosting, enviar un mensaje y huir, hablar las cosas claras, tomar una decisión personal o de forma mutua, y eso dictamina si la seguir siendo amigo de tu ex es una posibilidad que debes considerar o su es momento de dejar ir a esa persona y bloquearla de tu vida para siempre.

En algunos casos, no vas a querer tener nada que ver con la persona que te rompió el corazón (que te hizo la vida miserable y te causó mucho daño), pero, hay otros en los que vas a seguir queriendo tener a esa persona en tu vida, porque significó algo muy importante para ti, tienen mucho en común y los dos saben que no existe el riesgo de quedar atrapados en un circulo vicioso de relaciones sin futuro.

Pero ¿cómo funciona exactamente eso de ser amigo de tu ex?

Muchos te van a decir que esa amistad no es posible, que solo estás demostrando que no la has superado y que estás buscando la manera de regresar. Eso si pasa, más veces de lo que nos gusta admitir, pero no es la única opción.

Si puedes seguir siendo amigo de tu ex, siempre y cuándo eso no le moleste a tu nueva pareja, la hayas superado realmente (y ella a ti) y tomes unas cuantas precauciones para descubrir si es una buena decisión o el peor error de tu vida.

Debes darte un espacio

Esto significa alejarte de tu ex, dejar de acusarla en redes sociales, dejar de ir a las fiestas de sus amigos en común y dedicarte a tus otros amigos para despejarte y pensar con más claridad. Necesitas tiempo para dejar de ver a esa persona como tu pareja y más como un amigo cualquiera, de acuerdo con los expertos (de Internet), darte un espacio ayuda a que el proceso de “duelo” pase más rápido y sea menos doloroso, lo que significa que puedes sanar sin nada que te esté “metiendo el dedo en la llaga”.

Apryl Todd escribió en Psichology Today que todas las relaciones tienen un principio, un medio y un fin, y debes esforzarte en cada una de esas etapas para que las cosas funciones, eso quiere decir que, debes estar tan comprometido con el final como con el principio y mantenerte firme en la decisión que tomaste. (Si vives con tu pareja, vas a necesitar mudarte).

Piensa en la razón por la que quieres seguir siendo amigos

El motivo es tan importante como la misma relación, debes analizar cuál es tu objetivo y que es lo que quieres lograr, si crees que una amistad puede ser buena para ambos, y no tienes motivos egoístas, entonces una amistad no está fuera de las posibilidades, pero, para eso debes haber dejado pasar suficiente tiempo entre la ruptura y su nueva “amistad”, de lo contrario no vas a saber como separar las dos cosas.

Los principales motivos por los que las personas quieren seguir siendo amigos de sus ex suelen ser por apoyo emocional, consejos, confianza, por posesiones, finanzas compartidas (o si hay hijos o una mascota) o hasta para poder ver si es un primer paso para volver a estar juntos, y es importante que descubras tus verdaderos motivos para tomar la mejor decisión.

Establece limites

Si esto va a ser una amistad, entonces hay muchas cosas que antes hacían que ahora no pueden hacer (como dormir juntos, tener citas solos o irse de viaje los dos), eso solo complicaría las cosas, tampoco puedes ir a sus eventos familiares o seguir llamándola todos los días, eso no lo haces con el resto de tus amigos.

Aprende a identificar si es momento de huir

Si los malos hábitos que acabaron la relación (celos, actitudes posesivas y pleitos interminables, por mencionar algunas) están volviendo a tu vida, entonces una amistad podría no ser lo mejor, eso solo te va a causar más dolor emocional y evita que puedas seguir con tu vida.

Si tu novia era una psicópata y todos tus amigos la odian

En este caso (amigo, date cuenta) tu única opción es terminar esa relación y no volver atrás nunca más.

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Si aún tienes dudas sobre si ya es hora de mantener una amistad con tu ex, estas son las señales a las que debes prestar atención, según los terapeutas.

1. Sigues dolido/a o enfadado/a. Todavía estás lidiando con sentimientos sin resolver

Superar una ruptura no es algo que se logre en un día. Tienes que darte tiempo y espacio para lamentarte por el final de la relación. Eso implica permitirte sentir emociones (tristeza, frustración, rechazo, rencor o una combinación) en vez de reprimirlas. Si no has superado esos sentimientos, probablemente aún no estés en condiciones de mantener una amistad con tu ex.

«Es perfectamente normal que después de una ruptura persistan los sentimientos de dolor, enfado u otras emociones complicadas», asegura la psicoterapeuta Kathleen Dahlen deVos. «No obstante, no conviene solucionar esos sentimientos con tu ex, ya que esa versión de la relación ya se ha terminado».

Mejor concentra tus esfuerzos en procesar cualquier sentimiento que tengas sin resolver.

«Trata de buscar el apoyo de un terapeuta o un amigo de confianza que sea imparcial. O prueba a establecer costumbres personales, como escribir un diario, para ayudar a liberar y clarificar tus pensamientos y sentimientos», recomienda deVos.

2. No puedes hablar de tu ex sin enfadarte

Si te resulta complicado hablar de tu ex sin faltar al respeto, echarte a llorar o venirte abajo, tómatelo como una señal de que todavía no podéis ser amigos.

«Es posible que estés evitando afrontar tus sentimientos o que sigas obsesionado con tu ex», opina la psicoterapeuta Tina Tessina. «Cuando ya has terminado de lamentarte, tienes que ser capaz de hablar de la relación con normalidad, sin malestar. Conviene que te des cuenta de qué has aprendido de esa experiencia y qué es lo que no funcionó antes de que podáis ser amigos».

3. La idea de que tu ex salga con otra persona te pone de bajón

Es normal que los amigos hablen entre sí sobre lo que pasa en sus vidas, y eso incluye la vida amorosa. Si el hecho de pensar en tu ex con otra persona te revuelve las tripas, es un problema que puede entrometerse en una verdadera amistad.

«Los amigos hablan sobre las personas con las que se están viendo. Si eso te resulta doloroso, es demasiado pronto para que seáis amigos», explica Tessina.

Una buena prueba es imaginarte que vas a tomarte un café con tu ex y ves una notificación en su móvil que le avisa de que tiene un nuevo match en una aplicación para ligar. Piensa qué sentirías: ¿Indiferencia? ¿Desánimo? ¿Rabia?

«Dado que una amistad implica apoyaros el uno al otro en los vaivenes de la vida, si todavía no eres capaz de aceptar que parte de las novedades de la vida de tu ex girarán en torno a otras personas, tal vez sea mejor esperar antes de tomaros ese café», indica deVos.

4. Fantaseas con volver a estar juntos

Pregúntate de forma honesta por qué quieres ser amigo de tu ex. ¿Esperas en el fondo que os reconciliéis? Si es el caso, quizás la amistad no sea buena idea, al menos por ahora, ya que te arriesgas a perder los progresos que has hecho para pasar página.

«Es casi imposible mantener una amistad sana si hay más motivos detrás y te pones en riesgo de sufrir más dolor emocional», sostiene la terapeuta Anna Poss. «Tómate un tiempo para pensar en lo que echas de menos de la relación y encontrar modos de dártelo tú».

Empezar la amistad con la expectativa de que con el tiempo resurja el amor no es un enfoque sano para ti ni para tu ex, advierte deVos.

«Piensas: ‘Si volvemos a pasar tiempo juntos, se arrepentirá de haber cortado’ o ‘Tal vez logremos recuperar la mecha que perdimos», ilustra deVos. «El problema con las expectativas es que terminan siendo un planteamiento doloroso para ambas partes. Tendemos una trampa a nuestros ex para acabar decepcionándonos a nosotros mismos, y nosotros mismos caemos en la trampa de enfadarnos, sentirnos dolidos o decepcionados si no se cumplen nuestras expectativas».

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