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Ansiedad perdida de peso

Una de las consecuencias más visibles de los trastornos de ansiedad es el cambio de peso. Aunque muchas personas experimentan un deseo incontrolable de comer y se atiborran de comida en los momentos de ansiedad, con el consiguiente aumento de peso, muchas otras experimentan una repentina pérdida de peso.

Aunque a nosotras nos gusta siempre encontrar el lado positivo de cada situación, adelgazar por la ansiedad no podemos considerarlo como una ventaja de la ansiedad, sino todo lo contrario. Porque perder peso a consecuencia de un trastorno de ansiedad conlleva graves riesgos para la salud.

Por qué adelgazamos con la ansiedad

En los periodos de estés y ansiedad, cuando el trastorno aún no ha llegado a paralizarnos, es normal que tengamos una actividad frenética que nos haga quemar más calorías de las habituales. Este es uno de los motivos por lo que podemos adelgazar con la ansiedad, aunque lo cierto es que no estamos ante uno de los métodos de adelgazamiento más saludables.

Otro motivo que puede hacernos bajar de peso por la ansiedad es la falta de apetito. Sin necesidad de que estemos más activas, los nervios, la tensión y la preocupación pueden hacer que no tengamos ganas de comer. Además, cuando sufrimos un trastorno de ansiedad es frecuente que no sigamos las rutinas diarias habituales, con lo que podemos saltarnos algunas comidas o pensar que no tenemos tiempo ni para comer.

Uno de los síntomas de la ansiedad son las molestias estomacales, el ardor de estómago o la pesadez. Eso puede hacer que comamos cada vez menos cantidad por no sufrir este tipo de molestias. Además, algunos medicamentos que se incluyen en el tratamiento farmacológico para la ansiedad pueden producir pérdida de peso.

Riesgos de adelgazar por la ansiedad

Aunque la gran mayoría de las mujeres, las que padecen ansiedad y las que no, desean adelgazar unos kilos sin esfuerzo, podemos afirmar sin lugar a dudas, que la pérdida de peso producida por la ansiedad no es la dieta que están buscando. Son muchos los riesgos para salud de esta pérdida de peso que además está muy relacionada con la depresión y con la falta de motivaciones.

La ansiedad no solo provoca la pérdida de peso, sino también la pérdida de masa muscular, con los riesgos que ello conlleva de falta de movilidad, de fracturas y de pérdida de energía y vitalidad. Algo que debemos evitar a toda costa cuando estamos ante un trastorno de ansiedad, ya que vamos a necesitar toda la fuerza posible.

Además, adelgazar por ansiedad va aparejado a un debilitamiento del sistema inmunitario, con las defensas debilitadas y, por lo tanto, somos más vulnerables a las infecciones. En todo caso, conviene advertir que la visita al médico es obligada en esta situación de adelgazamiento por ansiedad para descartar cualquier otra enfermedad.

La Ansiedad Adelgaza – Por que la Ansiedad Adelgaza

La ansiedad adelgaza porque tiene su origen en el cerebro generando muchos problemas en especial estomacales y abdominales. Adelgazar por ansiedad supone una gran pérdida del peso, de masa muscular y un considerable aumento de posibilidades de infección y depresión. Aunque algunas mujeres crean que suena ideal, adelgazar y ansiedad son problemas clínicos que necesitan supervisión y tratamiento médico, así como el resto de los síntomas del trastorno de ansiedad.

¿Porque la Ansiedad Adelgaza?

Los nervios y la ansiedad adelgazan; recientemente se ha comprobado que tener ansiedad adelgaza debido a que el estrés leve activa la segregación de grasa marrón en el organismo. Esta grasa es conocida por aumentar la temperatura del cuerpo gracias a que quema calorías, lo que mejora la sensibilidad a la insulina y el mantenimiento de los niveles de azúcar en la sangre. Con la ansiedad se adelgaza pero no de forma positiva, sino que esto repercute negativamente sobre el cuerpo; la ansiedad adelgaza y desequilibra los niveles de azúcar, carbohidratos y proteínas del cuerpo.

Ansiedad y Falta de Apetito

La ansiedad y falta de apetito inician su relación en el espacio psicológico del cuerpo, el cual tras momentos de sufrir ataques de estrés intensos que le impiden controlar el apetito disminuye de las ganas que una persona posee para ingerir alimentos.

Ansiedad y pérdida de peso

La ansiedad y pérdida de peso crean un desbalance desfavorable en el metabolismo, reduciendo las defensas del sistema inmunológico y haciéndolo más propenso a contraer infecciones y enfermedades virales.

Tratamiento Para NO Adelgazar Por Ansiedad

La ansiedad adelgaza, el estrés adelgaza, el cansancio adelgaza pero adelgazar con ansiedad es un problema que se debe tratar desde la raíz, y la raíz es la presión que sufre el sistema nervioso que somatiza síntomas que luego afectan a la bioquímica del cuerpo. La ansiedad hace adelgazar incluso a personas que tienen problemas de obesidad pero para combatir el problema de ansiedad y adelgazar se debe tratar el origen, el cual es la ansiedad; la recomendación ortodoxa es la medicación con calmantes y ansiolíticos, sin embargo, existe una opción no ortodoxa que asegura que la meditación y la relación reducen el efecto del estrés. La ansiedad adelgaza y reduce la capacidad del cuerpo de auto preservación tanto desde adentro como desde afuera. Adelgazar y ansiedad es un doble problema que debe tratarse por igual.

¿Cómo Evitar Adelgazar Por Ansiedad?

La depresión y ansiedad adelgaza, adelgaza negativamente, adelgaza aceleradamente. Estudios han demostrado que la ansiedad te hace adelgazar y exponer tu cuerpo a otros trastornos es por ello que para evitar adelgazar por estrés se recomiendo la medicación con ansiolíticos, así como con vitaminas y suplementos proteínicos que sustituyan lo que se pierda gracias a que la ansiedad puede adelgazar sin que siquiera puedas controlarlo. La ansiedad adelgaza, el estrés adelgaza, sufrir fobias adelgaza, el trabajo excesivo adelgaza y adelgazar por ansiedad no es un método recomendado para llegar a tu peso ideal.

La Excepción a la regla: No puedo adelgazar por la ansiedad

Muchas personas se preguntan ¿cómo adelgazar teniendo ansiedad? Pero la respuesta no optimista porque a pesar de que en ciertos casos la ansiedad adelgaza y la presión laboral adelgaza, también puede hacer aumentar de peso.

Dieta Para Adelgazar Sin Ansiedad

Para adelgazar sin ansiedad lo más recomendable es eliminar todas las friuras de la dieta, las grasas malas hacen aumentar de peso cuanto másse consumen; crear un programa alimenticio en base a verduras y frutas con carnes magras a la plancha y muchos líquidos sin azúcar.

Acupuntura Para Ansiedad y Adelgazar

La acupuntura tiene la capacidad de definir puntos críticos de cuerpo donde se reúne el estrés y a través de ligeros pinchazos puede erradicarlo, eliminando así las ansias de comer por ansiedad.

Hierbas Para la Ansiedad y Adelgazar

Tratamientos naturales a base de caléndula, manzanilla o valeriana sirven como catalizadores tanto para atacar la ansiedad como para facilitar la pérdida de peso.

Pastillas Para Adelgazar y Para la Ansiedad

No existe un medicamento para la ansiedad y adelgazar de la noche a la mañana pero la Sibutramina, Orlistat, Saxenda o Clorhidrato de Lorcaserina son medicamentos que se adquieren en farmacias sin prescripción y que además de propiciar la sana pérdida de peso, producen sensaciones de saciedad.

Flores de Bach Para Adelgazar y Ansiedad

No son un método rápido o directo pero las flores de Bach han sido comprobadas como un coadyuvante en los procesos de adelgazamiento sano a la vez que su particular sabor genera una sensación de saciedad que elimina el hambre ansiosa.

Consejos Para Adelgazar Sin Ansiedad

Estos sencillos consejos te ayudaran a adelgazar sin ansiedad: fija unos horarios permanentes de comida, práctica algún deporte o actividad física, planifica y organiza tu menú. Ten voluntad de cumplir con tus metas. Si sientes que fallarás, tomate cinco minutos lejos de todo, respira y piensa en tu objetivo, luego vuelve con la voluntad renovada.

Es algo comúnmente conocido por la cultura popular: El estrés psicológico suele aumentar de peso, pues el aumento de cortisol (o “hormona del estrés“) colabora en la reducción del autocontrol, y esto provoca un aumento de los antojos. Pero, ¿por qué hay gente que adelgaza gracias al estrés? ¿es real o es un mito?

Un reciente estudio publicado en Experimental Physiology tiene la respuesta: Sí, el estrés psicológico puede provocar una disminución de peso, y ahora sabemos por qué.

El estrés psicológico y la pérdida de peso

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Según los investigadores responsables del estudio, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham, la hipótesis sería que el estrés psicológico leve activaría la grasa marrón o “grasa buena”. Dicho tipo de grasa es conocido por haber demostrado que aumenta el calor del cuerpo gracias a la quema de calorías, ayudando así a mejorar la sensibilidad de la insulina y manteniendo así los niveles de azúcar en equilibrio en sangre.

Para demostrar dicha hipótesis, los investigadores pidieron a cinco mujeres delgadas resolver una serie de pruebas matemáticas previamente a visualizar un vídeo de relajación. Se tomaron muestras de saliva de todas las participantes para medir sus niveles de cortisol, y la técnica de termografia infrarroja para detectar cambios de temperatura (es decir, quema de calorías) en zonas donde se sabe que la grasa marrón es abundante, como el cuello.

Mientras las mujeres realizaban las pruebas matemáticas, se realizaron ambas mediciones, dando lugar a un incremento de cortisol y a un aumento de temperatura en las zonas de grasa marrón, lo que sugeriría que los niveles altos de cortisol estarían vinculados a un mayor actividad de este tipo de grasa, y por tanto a un aumento de la producción de calor mediante el consumo de calorías.

El secreto de la grasa marrón y la pérdida de peso

Según Michael E. Symonds, coautor del estudio, la mayoría de los adultos sólo poseen entre 50 y 100 gramos de grasa marrón; aunque, eso sí, los individuos con un bajo IMC (índice de masa corporal) parecen haber demostrado poseer una mayor cantidad de este tipo de grasa en sus organismo.

La grasa marrón ha demostrado generar hasta 300 veces más calor que cualquier otro tejido, lo cual la convierte en un factor con gran potencial para metabolizar rápidamente la glucosa y los lípidos. Por su parte, se ha establecido una relación inversa entre IMC y grasa marrón: A menor IMC, más grasa marrón, aunque no se ha confirmado si esta mayor cantidad y actividad de este tipo de grasa sería la clave para tener un menor IMC o no.

Aún con todo, los investigadores admiten que necesitan comprender mejor el funcionamiento de esta “grasa buena”, y si sería posible aplicar terapias de “estrés leve” como método para promover la pérdida de peso. Pero, eso sí, sin llegar al temido estrés crónico, el cual ha demostrado tener perjuicios para la salud y aumentar la mortalidad (a pesar de que existen estudios que dicen que el estrés aumenta la esperanza de vida).

Sea como fuere, el hecho de que el estudio tan solo haya usado a cinco participantes nos obliga a tener que esperar a futuros trabajos con un mayor número de voluntarios para confirmar estos resultados.

Fuente | Experimental Physiology.

TecnoXplora

“Tensión provocada por situaciones agobiantes”. Así es como la RAE define el estrés y lo vincula con reacciones psicosomáticas y trastornos psicológicos. Además del malestar y el nerviosismo que provoca, una consecuencia habitual de sufrirlo durante un periodo de tiempo prolongado es la variación de peso.

El efecto no es siempre el mismo: mientras que algunas personas tienen que preocuparse por los kilos de más, otras adelgazan. La primera situación puede explicarse, en parte, porque el incremento de los niveles de la hormona del estrés (el cortisol) modifica el funcionamiento del sistema de recompensa del cerebro, lo que dificulta el autocontrol: cuando estamos bajo presión buscamos recompensas rápidas y fáciles. Y claro, si un dulce nos produce felicidad, vamos a por él.

Aunque, claro, la tensión puede provocar también una pérdida de apetito, un reciente estudio publicado en ‘Experimental Physiology’ apunta una explicación fisiológica para la pérdida de peso.

Así, el cuerpo humano puede reaccionar de diferentes maneras ante el estrés psicológico. Los autores del trabajo creen que una de las estrategias consiste en activar el metabolismo del tejido adiposo pardo o marrón.

Este tipo de grasas son abundantes en el feto y los recién nacidos, ya que solo se consumen para producir calor, pero también están presentes en los adultos, sobre todo en aquellos con un Índice de Masa Corporal (IMC) bajo.

Mientras que las grasas blancas (la otra clase) se acumulan debido al exceso de calorías, el metabolismo de la grasa parda las quema en abundancia, contribuyendo también a la regulación de la glucosa.

“La mayoría de los adultos solo tienen entre 50 y 100 gramos de grasa marrón ya que su capacidad para producir calor es 300 veces mayor que la de cualquier otro tejido”, explica Michael Symonds, coautor del estudio.

Symonds y su equipo pidieron a cinco mujeres con un IMC bajo que resolvieran una serie de problemas matemáticos antes de ver un vídeo relajante. Aunque las cuentas no las estresaron (las matemáticas pueden ser difíciles, pero no tanto), sí lo hizo la idea de ser evaluadas.

Para medir las variaciones de los niveles de cortisol, analizaron muestras de saliva de las voluntarias. Por otro lado, utilizaron técnicas de termografía por infrarrojos para detectar los cambios de temperatura en las zonas de la piel donde la grasa marrón es más abundante en humanos (principalmente el cuello).

Pensar en los test provocó en las participantes tanto un aumento de los niveles de cortisol como un calentamiento en dichas zonas. Por ello, los autores sugieren que el aumento de la concentración de la hormona está vinculado a una mayor actividad en los tejidos de grasa marrón y, por tanto, un mayor consumo de calorías y producción de calor.

A pesar de que admiten que todavía faltan investigaciones que refrenden sus hallazgos, estos podrían servir para diseñar estrategias que prevengan la obesidad y la diabetes. “En el futuro, las técnicas para provocar estrés leve podrían incorporarse a los tratamientos basados en la dieta y otras intervenciones”, ha asegurado Symonds.

La dificultad de adelgazar si sufres ansiedad y los mejores consejos para superarla

19/12/2018 05:00

Cuando nos planteamos adelgazar, ya sea por estética, por salud o por ambas razones, tenemos que concienciarnos del proceso por el que vamos a pasar y lo importante que es la cabeza para llevarlo a cabo. Pero si sufrimos una enfermedad mental la situación se complica, ya que además de mentalizarnos debemos luchar contra ese problema.

Es el caso de la ansiedad, la enfermedad mental más común entre las personas, y que puede hacer que todo el trabajo que llevemos a cabo para perder peso no sirva para nada. Pero si conocemos de antemano las dificultades a las que nos vamos a enfrentar y disponemos de herramientas para superarlas, conseguir el objetivo será posible.

Lo primero que tenemos que saber es cómo afecta la ansiedad a nuestra decisión de adelgazar. Desde la importancia de dormir bien hasta la posibilidad de ir al gimnasio cuando queramos o de ingerir los alimentos que deseemos… La ansiedad está presente en muchos de los factores diarios a los que nos enfrentamos y es decisiva en aspectos muy diversos de nuestra vida.

La importancia del sueño

Un estudio de la Universidad de Chicago revela que dormir bien es imprescindible para perder peso y cifra en un 55% la cantidad de grasa que dejamos de quemar si no dormimos bien. Una cifra muy importante sobre todo para las personas que sufren ansiedad porque saben lo difícil que es no sólo conciliar el sueño, sino poder dormir de un tirón.

Las interrupciones en el sueño y el aumento de la fatiga pueden hacer que tengas ganas de comer alimentos poco saludables

La psicóloga clínica Sari Chait, de Massachusetts, en Estados Unidos, asegura al digital Greatist que “la ansiedad puede causar interrupciones en el sueño y, a su vez, un aumento de la fatiga. Ambas cosas pueden hacer que tengas ganas de comer alimentos poco saludables, quemar menos calorías y disminuir tu fuerza de voluntad para evitar alimentos nada sanos”.

No sólo es un problema mental, también, físico. El mismo estudio de la Universidad de Chicago demostró que las personas que dormían menos generaban más grelina, una hormona asociada a la estimulación del hambre. Por lo tanto dormir ciclos completos de ocho horas es imprescindible para que nuestro cuerpo haga su trabajo quemando grasa incluso por la noche.

La ansiedad es una gran enemiga de la pérdida de peso. ()

¿Cómo podemos evitar este problema? Un truco es tener un diario de la ansiedad; apuntar cada noche cuáles son las ideas que no nos dejan dormir y que nos mantienen despiertos. Sacar estos pensamientos de nuestra cabeza y trasladarlos a un papel puede hacer que nos sintamos menos presionados y, por tanto, podamos dormir mejor.

El aumento del cortisol

El cortisol es una hormona que se libera como respuesta al estrés y que está estrechamente relacionada con los problemas de adelgazamiento. Cuando el cortisol o hidrocortisona alcanza niveles demasiado altos, una de las consecuencias que produce es que almacenamos un exceso de grasa como instinto de supervivencia por lo que no es posible adelgazar.

La explicación más sencilla es que esta hormona lleva al cuerpo a producir azúcar ya que los niveles altos de cortisol hacen pensar a nuestro organismo que necesitamos un extra de energía. Esto, a su vez, nos provoca hambre instantáneo y buscamos alimentos altos en azúcares, grasas o en sal, que son los menos sanos y recomendados para adelgazar.

El truco para luchar contra este problema puede llegar a través de la meditación, sobre todo la que incide a centrarnos única y exclusivamente en el momento presente, sin pensar en otras situaciones. Con la meditación podemos reducir los síntomas de la ansiedad y rebajar la respuesta del cuerpo en situaciones de estrés.

Hacer ejercicio es otro de los problemas derivados de la ansiedad (EFE/Salvador Sas)

Hay varias fórmulas para introducirnos en el mundo de la meditación: en solitario, con un guía o con una app. Si lo intentamos por nuestra cuenta tenemos que cerrar los ojos, centrarnos en la respiración e ir desterrando los pensamientos que vayan apareciendo volviendo a poner el foco en la respiración. Un guía nos puede ayudar a hacerlo, pero también las aplicaciones que han aparecido últimamente gracias a los teléfonos móviles.

Comer sano e ir al gimnasio

Otro de los problemas que genera la ansiedad es que no nos ayuda a tomar las mejores decisiones en cada momento, sobre todo a la hora de lo que debemos comer. La doctora Chait asegura que “las personas con ansiedad pierden la cuenta de lo que comen ya que les distrae y no ponen atención ni a la calidad ni a la cantidad de la comida que ingieren”.

Lo mismo sucede a la hora de hacer ejercicio. Todas las dietas recomiendan que, además de comer alimentos sanos y saludables, debemos combinarlo con la práctica deportiva. Sin embargo, la ansiedad hace que lo último que nos apetezca sea ir al gimnasio y hay varios estudios que señalan una relación entre las personas que sufren esta enfermedad y las bajas tasas de actividad deportiva.

La solución es luchar haciendo ejercicio ya que, además de ayudar a perder peso, se ha demostrado que reduce los síntomas tanto físicos como mentales de la ansiedad y mejora el sueño y el estado de ánimo. Y si no nos queremos comprometer con apuntarnos al gimnasio, podemos empezar poco a poco: saliendo a la calle y haciendo pequeños paseos de diez minutos, después 15, 20, etc. Después ya nos marcaremos objetivos más ambiciosos.

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