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Aumentar densidad capilar

Alopecia androgenética: cómo mejorar la densidad capilar y frenar la caída del cabello

“En este tipo de alopecia se produce una pérdida de la densidad capilar hasta su desaparición en zonas específicas del cuero cabelludo, en las cuales los folículos pilosos tienen más receptores de andrógenos (hormona masculina): estas zonas son en hombres las entradas y la coronilla, mientras que en las mujeres la pérdida de densidad capilar suele ser más difusa”, añade la experta.

Diagnóstico y tratamiento

Afortunadamente, este tipo de alopecia en estadios iniciales e intermedios es reversible, es decir, se puede frenar e incluso recuperar, mientras que en estadios finales la unica solución es el trasplante capilar por lo que lo más recomendable es, ante la más mínima sospecha o síntoma, buscar un diagnóstico temprano y el consejo de un profesional. Llegado ese momento será posible actuar con la mayor celeridad posible y plantearse alguno de los tratamientos que destaca la doctora Ángela Hermosa Gelbard:

· Un tratamiento novedoso para mejorar la densidad capilar en la alopecia androgenética es la mesoterapia capilar con microinyecciones de dutasteride; este tratamiento consiste en administrar un fármaco antiandrógeno directamente a nivel de los folículos pilosos mediante múltiples inyecciones en el cuero cabelludo bajo anestesia local para que el procedimiento sea indoloro.

· Entre los tratamientos médicos empleados para mejorar la densidad capilar en mujeres se encuentra el minoxidil, que clásicamente se ha utilizado por vía tópica (en forma de líquido o espuma que se aplica diariamente sobre la piel cabelluda) ;

· Sin embargo, desde hace poco tiempo, se pueden utilizar formulaciones que permiten tomarlo vía oral en pacientes que no son constantes aplicándose tratamientos tópicos, bien por falta de tiempo o porque el producto les ensucia el pelo.

· Otros fármacos que se utilizan en el tratamiento de la alopecia femenina, son fármacos que contienen sustancias que impiden la acción de las hormonas masculinas; entre ellos se encuentran algunos tipos de anticonceptivos y fármacos propiamente antiandrógenos que se administran vía oral, como el acetato de ciporterona, la espironolactona o los inhibidores de la 5 alfa reductora ( finasteride y dutasteride).

“Hay que tener en cuenta que es importante ser constante con los tratamientos, y tener paciencia, puesto que suelen tardar una media de unos 6 meses en comenzar a hacer efecto, y son tratamientos a largo plazo, por lo que deben administrarse de forma individualizada, analizando las necesidades de cada paciente, sus características, las patologías que presenta y las posibles interacciones con otros medicamentos que tome para otras enfermedades y el estilo de vida de cada persona, así como sus preocupaciones y sus expectativas”, concluye la doctora Ángela Hermosa Gelbard.

Pasa de pelo ¡a pelazo! Te descubrimos los secretos de la densidad capilar

Se puede tener el pelo muy fino, y tener buena densidad capilar. O se puede tener un cabello muy grueso, pero poca densidad. ¿La razón? Cuando hablamos del famoso término, no nos referimos al grosor que tiene cada fibra de cabello de forma individual, sino a la cantidad de cabello que puebla el cuero cabelludo. Cuanto más denso el cabello, más pelo tenemos por centímetro cuadrado.

Lógicamente, ninguno queremos contar la cantidad de pelos que tenemos. Para qué engañarnos: lo que buscamos es poder presumir de ‘pelassssso’. Sin más.

¿Cómo se detecta una buena densidad capilar? Una de las pruebas clásicas es la coleta. Al recogernos el pelo, ¿se ve una coleta generosa y ancha o bien la goma da vueltas y más vueltas hasta que conseguimos algo de agarre? Algo similar sucede con el cuero cabelludo: cuanto mayor sea la densidad capilar, menos se transparentará y menos lo veremos.

¿Cómo mejorar la densidad capilar? Sobre todo, cuidando el cuero cabelludo.

¿Pelo sucio? Es una mala, mala idea

Cuando el cabello no se lava con la frecuencia necesaria, el sebo se acumula en torno al folículo piloso y lo ahoga. ¡Mal! Por tanto, es necesario impedir que la grasa nos deje al pobre pelo asfixiadito y boqueando por un poco de oxígeno lavándolo las veces que haga falta para no tener grasa en la raíz.

Pelo demasiado limpio? Ojo, ¡tampoco!

Por otro lado, la receta mágica tampoco radica en lavarse demasiado el pelo. Eso irrita el cuero cabelludo, desata una reacción inflamatoria y tiene al folículo de picos pardos, tan ocupado intentando recuperarse de tanta agresión que no puede dedicarse a dejar crecer al pelo como es debido. La clave está en el equilibrio, usando champús suaves que no agredan la flora microbacteriana. En general, una buena frecuencia de lavado es de dos a tres veces por semana, exceptuando el cabello muy graso.

Más mimitos para el cuero cabelludo

Nos ocupamos mucho de las puntas, pero poco de la raíz capilar. Algo tan sencillo (¡y gustoso!) como darse un suave masaje con las yemas de los dedos en el cuero cabelludo dos o tres veces por semana (basta con cinco minutos…) ayuda a estimular la circulación y, con ello, los nutrientes que llegan al folículo piloso.

Cuidado con el champú seco

Ya hablamos aquí de los peligros de abusar del ‘psssscht’ mágico del champú seco. Es fantástico usarlo de vez en cuando, pero si se nos va la mano y lo convertimos en una rutina capilar, acabaremos ahogando (otra vez, sí) al pobre folículo piloso, dado que se acumula en torno al mismo y deja a cada pelo asfixiado.

No al exceso de siliconas

Hay multitud de productos capilares con siliconas. Es fácil de entender: son baratas, hacen que los productos se distribuyan con facilidad y aportan mucha suavidad. Pero se acaban acumulando en el pelo, dejándolo más pesado, y provocando que se ensucie más rápidamente. Es preferible medir su uso y no abusar de ellas, pues el pelo estará más vivo.

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¿Poca densidad capilar? Te contamos cómo mejorar tu autoestima con extensiones

Si eres de las que todavía tiene esa imagen «choni» de las extensiones de pelo, hoy estamos aquí para ayudarte a cambiarla. Y es que, pese a que es cierto que todavía hoy en día hay muchas extensiones cuya calidad y resultado deja mucho que desear, ya existen en el mercado opciones que no solo nos ayudarán a lucir melenón en un día especial, sino que también están pensadas para resolver los problemas de densidad capilar (que tanto afectan a la autoestima) de miles de mujeres alrededor del mundo.
Porque pasar de una melenita al hombro a una cabellera hasta la cintura está muy bien (si es longitud lo que buscas), pero si lo que necesitas es darle más volumen a tu pelo está claro que el resultado natural y el match perfecto del color son dos aspectos imprescindibles a buscar en unas extensiones.

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Precisamente por eso, a la hora de elegir unas buenas extensiones de pelo lo más importante es que prime por encima de todo la calidad de las mismas. Una empresa pionera a nivel mundial en el mundo de las extensiones (y que ahora por fin llega a Europa) es Bellami. Puede que su nombre no te suene todavía, pero entre sus clientas más fieles en Estados Unidos se encuentran celebrities de la talla de Kylie Jenner o Jennifer Lopez.
Los motivos que han hecho que todas las VIP del otro lado del charco se enamoren de Bellami saltan a la vista con solo ver sus productos. Todas sus extensiones son de pelo natural, de la mejor calidad, que importan directamente desde Asia. Además supervisan personalmente cada parte del proceso, asegurando que todas las donantes de pelo reciban su compensación económica, evitando la proliferación de mafias.
La oferta de color, por su parte, es amplísima, por lo que encontrar el tono que mejor se adapta al tuyo está totalmente asegurado.

Descubre: ¿Cómo es en realidad el pelo de las ‘celebrities’?

© Getty

Extensiones de clip

Son la opción perfecta para las que quieren cambiar de look para una ocasión especial, como por ejemplo una boda, pero que no buscan un cambio permanente. Son muy fáciles de colocar, y te las puedes poner tú misma, pero no debes dormir con ellas porque pueden acabar estropeándose y estropeando tu pelo.
El único inconveniente de esta opción es que tú misma no aciertes con el color al pedirlas online. Sin embargo, en Bellami no solo tienen un asesor que resuelve todas tus dudas en tiempo real y al que puedes hacer todo tipo de consultas en su web, sino que además, en el paquete que recibes en casa tienes un mechón de muestra. Así, podrás probar si el color es el tuyo sin necesidad de abrir el paquete, y devolverlas sin problema si te hubieras equivocado. Una idea genial, ¿no crees?

Extensiones permanentes

Las extensiones permanentes son una opción mucho más natural, con una vida útil que va de 6 a 12 meses (en función del cuidado que les demos) y que hay que retocar cada 7 u 8 semanas. Dentro de esta categoría existen cuatro variaciones (en cortina, con punta de keratina, en cinta adhesiva o las llamadas I-tip), por lo que tendrás que dejarte aconsejar por los profesionales para que te digan cuál es la que más se ajusta a tus gustos, tu estilo de vida y el resultado que busques.
Siempre deben colocarse, retocarse y retirarse en un salón especializado, por lo que en Bellami no solo se encargan de vender este tipo de estensiones a los profesionales, sino que también les forman para que puedan dar el mejor servicio a sus clientas.

Nikki Eslami, la mujer detrás del imperio de las extensiones

Con tan solo 31 años, Nikki Eslami, una joven americana de ascendencia persa, ha convertido Bellami en todo un imperio que ahora desembarca en Europa para traernos las extensiones que ya han enamorado a millones de mujeres en Estados Unidos. Lo que empezó como un hobbie (ella comenzó comprando extensiones para sí misma y sus amigas por las que pagaba una millonada), ha acabado siendo un negocio de lo más rentable, y no nos extraña ya que, habiendo visto la calidad de sus productos de primera mano, estamos convencidas de que a este lado del Atlántico su éxito va a ser como mínimo igual que en el continente americano.

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Dado que cada paciente es único, el 1er paso siempre es hacer un diagnóstico correcto a partir de la Historia Clínica.

Las características de nuestro cabello están determinadas por numerosos factores. La genética tiene un papel clave en la posibilidad de tener el cabello fino o grueso y junto con las hormonas son las responsables de la llamada alopecia androgenética o calvicie común. Dado que estos factores son muy difíciles de controlar lo que resulta interesante desde este punto de vista es que aspectos tan sencillos como son preservar la salud de los folículos capilares y del cabello son fundamentales ya que con un aumento de volumen natural se consigue mejorar una melena sin cuerpo ni vitalidad. Incluso simplemente la forma de arreglar el cabello permite aumentar su volumen y hacer que parezca más denso.

¿Qué tratamientos y consejos hay para aumentar la densidad capilar?

Muchos son los tratamientos y consejos propuestos para intentar aumentar la densidad capilar. Entre ellos cabe destacar:

1) Alimentación equilibrada que aporte a diario proteínas, carbohidratos, ácidos grasos esenciales omega 3 y 6, vitaminas (B5, E, H…), minerales como el hierro y el zinc… junto con una correcta hidratación. Una alimentación saludable para el pelo es además saludable para todo el organismo.

2) Potenciar la actividad física, dormir lo suficiente y favorecer todo aquello que pueda disminuir el estrés cotidiano. El estrés es una causa de caída del pelo.

3) El corte del pelo así como el secado con movimiento constante dejando el pelo ligeramente húmedo puede ayudar a la sensación de crear volumen, textura y movimiento.

4) Productos como champús, geles, acondicionadores… que ayuden a dar volumen. Entre los ingredientes más utilizados están las proteínas, colágeno, extractos naturales nutritivos, antioxidantes y energizantes como el ginseng, el romero, la camomila. Nosotros producimos un champú para que cabellos frágiles o lacios puedan ganar cierta densidad capilar, se trata del Champú para cabello frágil Baño Capilar Dens.

5) Vitaminas, oligoelementos y aminoácidos en forma de cápsulas por vía oral encaminados a mejorar la nutrición de los folículos pilosos. Así, ingredientes como la levadura de cerveza, gérmen de trigo, alfalfa, sílice, cisteína, hierro, zinc, vitaminas como la A, C, B5, B6, B12, biotina, ácido fólico… suelen estar incluidos en muchas formulaciones. En nuestra línea de productos con formulaciones propias puedes encontrar uno de los más solicitados: las cápsulas para fortalecer el cabello de la línea Tricomedic Vila-Rovira.

6) Ampollas y lociones de uso tópico que ayuden a la regeneración capilar. Entre ellas cabe destacar el Minoxidil que es una loción que se aplica en un porcentaje entre el 2-5% y que favorece una mayor irrigación del cuero cabelludo, con lo que aumente el aporte sanguíneo y nutritivo a los folículos. Su aplicación requiere un uso continuado ya que sino se pierden los resultados que se habían obtenido con su uso.

7) Infiltraciones con distintos principios activos (mesoterapia capilar) o con la introducción novedosa de Plasma Rico en Plaquetas para el pelo que aporta factores de crecimiento al folículo piloso y que se aplica en forma de microinyecciones con el objetivo de estimular la formación de colágeno y la aparición de nuevos vasos sanguíneos.

8) Fototerapia con láser de baja frecuencia que estimula el metabolismo celular y el flujo sanguíneo en la raíz del cabello, lo que transforma un folículo débil en uno más sano y con mayor volumen.

Si te interesa cualquiera de los tratamientos anticaída aquí citados para ganar densidad capilar, puedes llamarnos al 932 417 888 o pedir cita a través del formulario. Cada caso es tratado de forma personalizada.

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El diagnóstico

El diagnóstico nos lo hace un miembro de su equipo, Joaquín Domínguez. Primero nos somete a una batería de preguntas para conocer nuestro historial alopécico: antecedentes familiares —nuestros padres, ya fallecidos, tenían una pelambrera estupenda pero nuestro abuelos, creemos recordar por las fotos, sí que eran calvos—, cuándo nos dimos cuenta de que estábamos perdiendo pelo —hace unos 10 años en ambos casos—, cómo ha ido evolucionando nuestra calvicie —lenta pero segura—, si hemos usado Minoxidil, un medicamento que se aplica sobre el cuero cabelludo y que originariamente consistía en unas pastillas para tratar la hipertensión (afirmativo los dos, durante unos cinco años, hasta que le perdimos la fe en vista de nuestra imparable degradación)…

A la izqda., el Sujeto 1 con calvicie tipo 3; a la dcha., el Sujeto 2, en los niveles entre 3 y 4.

Después nos pega unos tirones en el pelo —nada personal— para comprobar que no estamos en fase de caída activa masiva. La respuesta en no. Y por último, revisa nuestras zonas donantes, los laterales y la parte inferior trasera de la masa capilar: «¡Tenéis una zona donante muy buena!», nos dice, entendemos que sin el menor atisbo de zalamería. El cumplido nos insufla ánimo. Todas estas circunstancias, junto a los informes médicos favorables que hemos presentado, NOS CONVIERTEN EN SUJETOS APTOS PARA LA INTERVENCIÓN DE TRANSPLANTE CAPILAR. ¡Continuamos para bingo!

Según nos dice, ambos padecemos alopecia androgénica, la más común en los hombres, la que afecta al 90%. ¡Fiuu! Ahora toca medir el nivel de la misma según la escala Hamilton-Norwood. El Sujeto 1 se encuentra en el nivel 3 y el Sujeto 2, entre los niveles 3 y 4.

Niveles de alopecia según la escala Hamilton-Norwood

Tipo I: Retroceso del pelo inapreciable o escaso por la parte frontal.

Tipo II: Caída del cabello por la zona temporal. Se dibujan las entradas.

Tipo III: Pérdida de cabello especialmente por la zona de la coronilla. El estadio III no añade a los I y II más pérdida en la zona frontal. Es el nivel mínimo a partir del cual se considera que hay calvicie.

Tipo IV: Se amplía la zona sin pelo en la coronilla. La pérdida de pelo en la zona frontal es superior a la del estadio III. Una banda de pelo separa nítidamente las dos zonas calvas.

Tipo V: Las zonas de la coronilla y de la frente están separadas solamente por una región estrecha. Vista desde arriba, la zona que aún conserva pelo dibuja la forma de una herradura (también en los tipos VI y VII).

Tipo VI: Las zonas sin pelo anterior y posterior se juntan, y se produce un ensanchamiento de la zona afectada.

Tipo VII: En este estadio solamente queda una porción estrecha del pelo original, que se extiende sobre las orejas y se junta en la nuca.

Para los tipos III a V existe una subdivisión, las conocidas como variantes A y V: en la variante A la caída se concentra solo en la parte de la frente, mientras que en la V va acompañada de pérdida en la coronilla.

Según el doctor, no vamos a conseguir una densidad de pelo como la que teníamos a los 18 años, claro, pero sí recuperar la densidad capilar en las entradas y en la coronilla y avanzar al menos un grado en la escala. ¡Nos damos con un canto en los dientes!

Esos pelillos como fideos de arroz, al ‘microscopio’

Por último, y con la ayuda de un artilugio llamado tricoscopio, pasamos a las evidencias visuales. El tricoscopio tiene en uno de sus extremos una cámara de 300 aumentos y las imágenes que recoge al pasarlas por el cuero cabelludo se reflejan en la pantalla del ordenador. ¡Estamos dentro de nuestro pelo! Esto es lo que debe de ver un piojo, si es que los piojos ven.

Nos damos un garbeo por la jungla —bosquecillo siendo justos— de nuestra masa capilar, observando el contraste entre los cabellos sanos (lustrosos, poderosos, con el grosor original del pelo, como tallos de secuoya) frente a otros que lucen finos, mustios, blanquecinos (como esos nanofideos de arroz que sirven en algunos restaurantes asiáticos), miniaturizados por la nefasta acción de la alopecia androgénica.

Así va a ser nuestro tratamiento

Una vez analizado el estado de nuestro pelo, nos proponen dos tratamientos, que aceptamos con gratitud y entusiasmo; y no damos volteretas laterales para celebrarlo porque a) las dimensiones del despacho no lo permiten y b) no sabemos hacerlas:

Regenera activa. Tratamiento para estabilizar y mantener el pelo que tenemos actualmente. No va a hacer que ganemos folículos nuevos, pero sí que tengamos el actual con calidad durante más tiempo.

Trasplante con técnica FUE. Técnica para reubicar nuestro pelo de la zona donante y ponerlo en las zonas donde tenemos falta de densidad.

No te pierdas el próximo capítulo de este relato por entregas, en el que, entre otras cosas descubriremos por qué al tratamiento Regenera Activa terminaremos llamándolo «la sopa de torrezno».

Canción sugerida

Proponemos un temazo de Santiago Delgado y los Runaway que ojalá tenga tintes proféticos y que se titula Flequillón.

En la Antigua Roma, la clásica, la de toda la vida, el pelo —símbolo de masculinidad, valentía y fertilidad— era una cuestión que les traía literalmente de cabeza. Veamos:

Julio César, preocupado por que se le viera el cartón, pidió al Senado que le permitiera llevar permanentemente la corona de laurel (sólo se llevaba en los juegos y fiestas dedicadas a Apolo). Y tras la conquista de las Galias, ordenó que, al ejecutar al jefe galo Vercingétorix se le cortara su rubia y larga melena con la que, según algunos, se hizo una peluca. Suetonio, en Vida del divino Julio César, escribió: «No se resignaba a ser calvo, ya que más de una vez había comprobado que esta desgracia provocaba la irrisión de sus detractores».

Hablando de pelucas, el emperador Domiciano las llevaba para ocultar su alopecia (heredada de su padre, Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia, quien, eso sí, tenía las orejas enormes y peludas). Y exigió que los artistas oficiales lo representaran, bajo pena de muerte, con una melena leonina. Estaba tan obsesionado por disimular su calva que llegó a escribir un libro sobre el cuidado del cabello, De cura capillorum.

La combinación de alopecia e hirsutismo (que coincidiría probablemente con lo que hoy conocemos como síndrome SAHA: en la mujer seborrea, acné, alopecia e hirsutismo, es decir, vello en las patillas, la barbilla o el cuello) era tan acusada en Calígula que delante de él no se podía mencionar a las cabras, pues lo consideraba una alusión a la abundante vellosidad de su cuerpo y lo consideraba una ofensa capital que podía acarrear funestas consecuencias. Lo vuelve a contar Suetonio, un cronista capilar de primera, esta vez en «Vida de Cayo».

Según la descripción de Tácito, Tiberio presentaba una alopecia de la zona frontoparietal y el pelo bastante largo por detrás (¡inventó la mullet!). El emperador disimulaba su calvicie echándose el pelo hacia adelante, en forma de flequillo, como muchos miembros de su familia (¡inventaron la cortinilla!).

Marcial, en sus sátiras, hacía risas con estos intentos desesperados de camuflaje: «Recoges de aquí y de allí los pocos cabellos que encuentras y velas el amplio espacio de tu pelada con lo que te crece en las sienes: pero vuelven a su sitio movidos por el viento y ciñen aquí y allí con grandes mechones la cabeza desnuda. ¡Confiesa tu edad! No hay nada peor que un calvo con greñas».

El autor Plutarco, quizá exagerando un pelín, llegó a comparar la calvicie con la ceguera.

Por su parte, el emperador Galieno se espolvoreaba la cabeza con oro molido creyendo que así su cabello se lo agradecería.

Los romanos usaban pelucas, bisoñés y postizos, a los que llamaban capillamentum. Y fueron pioneros en la invención de crecepelos, a cada cual con la receta más fabulosa y chiflada. Una de estas cataplasmas-milagro tenía como ingrediente principal la planta medicinal laserpicium, que mezclaban con vino, vinagre, pimienta y excrementos de rata. Previamente a untarlo en la cabeza, frotaban con sosa la zona de aplicación. Otro ungüento magistral se preparaba a base de ratas quemadas, dientes de caballo, grasa de oso y vísceras de venado.

Toda esta locura —casi paranoia— capilar romana quedó debidamente ilustrada por el rapsoda Ovidio, que sostenía que «feo es el campo sin hierba y el arbusto sin hojas y la cabeza sin pelo».

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Alopecia en mujeres

La alopecia de las mujeres se caracteriza por una pérdida de densidad capilar en las zonas más visibles del cuero cabelludo, como son la parte superior y delantera, que se debe tanto a la caída de cabello como a un adelgazamiento del mismo.

Sin embargo, la pérdida de cabello en la mujer es muy infrecuente que progrese hasta la calvicie total, como sí sucede en el hombre, sino que generalmente se inicia en el ensanchamiento de la parte frontal y el aclaramiento de la línea central superior para luego extenderse hacia los lados y la coronilla, pero siempre manteniendo una mínima densidad capilar. Es lo que se denomina calvicie de patrón femenino, cuyos efectos suelen ser permanentes.

Causas de la alopecia en mujeres

Las causas de la alopecia femenina pueden ser muy variadas, destacando sobre las demás los desequilibrios hormonales que se producen tras la menopausia, con un descenso de los estrógenos y un aumento de la presencia de andrógenos (hormonas masculinas).

De hecho, el aclaramiento del cabello es un hecho muy frecuente entre las mujeres mayores de 60 años (o incluso antes, en la fase de premenopausia), en ocasiones acompañado de un aumento de la vellosidad facial y en otras zonas del cuerpo (hiperandrogenismo).

También se considera normal que se produzca una caída inusual del cabello después del parto, en tanto que el organismo recupera el equilibrio hormonal habitual (de seis a doce meses); o al abandonar el tratamiento anticonceptivo con hormonas femeninas, ya que estos estrógenos potencian la fase anágena (de crecimiento) del cabello.

La genética también cuenta en cuanto a la alopecia femenina se refiere, pues son más propensas a ella aquellas mujeres con antecedentes familiares, sean éstos masculinos o femeninos. No obstante, hay otros factores fisiológicos que pueden ocasionar la caída abundante del cabello.

Entre ellos, hay que señalar el mal funcionamiento de las glándulas tiroideas, tanto si se trata de hipertiroidismo como de hipotiroidismo, ya que inducen un aumento o descenso de la tiroxina y ello hace que el pelo se haga más fino y finalmente caiga. Asimismo, las mujeres con ovarios poliquísticos también pueden sufrir una pérdida anormal de cabello.

Finalmente de citarse también otros factores medioambientales que pueden originar el debilitamiento del cabello y su posterior caída:

  • Estrés.
  • Contaminación.
  • Una mala alimentación.
  • Fumar.
  • Una higiene capilar deficiente.
  • El uso frecuente de extensiones.
  • La agresión continuada con determinados productos de peluquería.

Tratamiento de la alopecia en mujeres

No cabe duda de que el impacto psicológico de la alopecia es en la mujer mucho más importante que en el hombre, especialmente porque el cabello perdido no se suele recuperar. Y tampoco hay muchas opciones de tratamiento.

En la actualidad el único fármaco que parece tener algún efecto es el minoxidil, en una dilución del 2%. Aplicando regularmente este producto sobre el cuero cabelludo se puede lograr evitar que se siga cayendo el pelo, pero únicamente en una de cada cinco mujeres que lo utilizan se obtiene una mínima recuperación de densidad capilar. El problema es que si se deja de usar el pelo vuelve a caerse.

Cuando el problema es de índole hormonal, el uso de terapia hormonal de sustitución en la menopausia o de la píldora anticonceptiva en otras situaciones puede permitir evitar la progresión de la alopecia.
También hay otros productos (espironolactona, cimetidina, ketoconazol, etc.) que se suelen utilizar cuando estos tratamientos fallan, pero su efectividad es muy discutida.

Otra opción de tratamiento es el implante autólogo de cabello, aunque éste sólo debe realizarse cuando se tiene la seguridad de que el pelo implantado no se va a caer. Además existe un problema añadido y es que la alopecia femenina se caracteriza por un aclaramiento general del pelo, por lo que resulta complicado obtener unidades foliculares adecuadas para el trasplante (muchas de ellas no prosperan).

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