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Baño bebe despues de comer

Muchas preguntas son las que surgen alrededor del baño de los bebés. Ya vimos el post de ¿el baño de los bebés debe ser a diario? Podéis repasarlo pinchando aquí.

Hoy aclararé una duda que tienen muchos padres.

En verano esta pregunta es un clásico, pero en invierno, sigue siendo frecuente porque complica la “logística familiar”.

Me dicen: “Es que como tenemos que esperar dos horas para el baño, pues al final se nos hace tarde y se nos junta con la siguiente toma”.

Yo: “¿¿¡¡Dos horas!!??”

Y ahora ya casi mirando al suelo (o uno de los padres mirando al otro con una mirada de “ves, lo que te decía”): “Sí, dos horas. Para que no se le corte la digestión, ¿no?”

Si eres de los que no lees los post hasta el final decirte que: “NO HAY QUE ESPERAR NINGÚN TIEMPO DESDE QUE UNO COME HASTA QUE PUEDE BAÑARSE, PEROS ES CONVENIENTE NO HACERLO SÚBITAMENTE EN AGUA MUY FRÍA O HACER GRANDES ESFUERZOS DESPUÉS DE LA COMIDA”.

Aclaremos el tema. ¿Por qué surge el mito?

Es frecuente que con el calor del verano aumente la temperatura corporal. Si de pronto hacemos una inmersión en el agua, especialmente si esta está bastante fría, la diferencia de temperatura provoca una reacción tal en el cuerpo que se inhibe la respiración y la circulación sanguínea, que puede provocar un síncope (Todo el mundo hemos tenido la experiencia de que de pronto el agua de la ducha esté “helada” y tener la sensación de que no podemos respirar).

Esto puede ocurrir a en cualquier momento pero es especialmente frecuente después de las comidas porque por lo propia digestión aumenta la temperatura corporal (especialmente si nos damos “un homenaje”).

Además, tras las comidas, gran parte de la sangre se desvía hacia el abdomen para hacer la digestión. Si en ese momento hacemos un gran esfuerzo muscular, la sangre tendrá que ir hacia los músculos y se “corta la digestión”.

Por tanto las conclusiones son:

  • Pueden bañar a sus bebés sin tener en cuenta cuánto tiempo hace desde que se bañó, pero utilicen agua “calentita”, o al menos que no haya una gran diferencia entre la temperatura corporal y la del agua.
  • No “amarguen” las tardes de piscina o playa a sus hijos haciendo que esperen las “malditas dos horas” pero sí aconséjeles que, al principio, al entrar en el agua, no hagan grandes esfuerzos.

Comparte esta información con otras familias si piensas que puede alegrarle las tardes de playa a muchos niños o mejorar la “logística familiar” de muchas familias.

¿En qué momento del día conviene bañar a los bebés bebés recién nacidos?

Una duda habitual entre los padres primerizos es decidir cuál es la mejor hora para el baño de su bebé. ¿Por la mañana o por la noche?

En realidad, no hay una hora que sea «la mejor» para bañar a los bebés. Cada familia puede planearlo como más le convenga.

La práctica habitual es bañar al bebé por la noche, antes de darle el pecho o el biberón. Se piensa que el baño en este momento del día relaja al bebé, por lo que comerá más tranquilo y conciliará mejor el sueño.

Además, muchos padres disfrutan bañando a sus hijos y la noche es el único momento del día en el que pueden dedicarle el tiempo necesario.

También es importante que observes a tu hijo y elijas el momento más apropiado de acuerdo con el temperamento de tu bebé . Si el temperamento de tu hijo es «fácil», esto significa que se adapta bien a los cambios y que cualquier hora le irá bien para el baño.

Si por el contrario, se trata de un bebé con un temperamento «difícil», tendrás que elegir la hora que mejor le viene a él y no modificar casi nunca sus rutinas.

A algunos niños el baño les despeja en lugar de relajarles; otros bebés, si están muy hambrientos, puede que cojan una rabieta y se queden dormidos durante la toma.

También puede ocurrir que se relajen tanto que igualmente se queden dormidos mientras comen.

Consejos prácticos sobre la hora del baño de los bebés

Estos son las conclusiones a las que han llegado algunos padres:

  • Es preferible bañar al bebé cuando no está muy hambriento. Justo antes de una toma, es más probable que se muestre irritable y llore.
  • Muchos bebés hacen caca justo después de comer, así que este sería un buen momento, salvo que… se haya quedado dormido.
  • Algunas personas temen que «se le corte la digestión» si se le baña después de una comida. Un baño breve y templado nunca supone un peligro para la digestión.
  • Da igual bañar al bebé por la tarde que por la mañana. Es cuestión de gustos y necesidades particulares.

¿Cuándo bañar al bebé, antes o después de comer?

El baño del bebé puede hacerse en cualquier momento, antes de la toma, después de comer o por la noche. Las precauciones que hay que tomar son procurar que el pequeño no coja frío al salir del agua, ya que él estará a una temperatura más elevada. Bañar al bebé antes de dormir puede llegar a ser útil para que, habiendo cenado ya, se relaje y consiga dormirse antes. Si eres madre primeriza y no estás segura, no te preocupes porque aquí encontrarás varios consejos para decidir en qué momento del día es mejor bañar a tu bebé que te ayudarán.

La hora del baño del bebé: ¿Antes o después de la toma?

El problema no es la hora en la que se haga el baño del bebé, sino el cambio de temperatura entre el pequeño y el agua, que puede traer consecuencias negativas. El cuerpo está caliente y cuando entra en contacto con el agua fría se produce una reacción en el que la respiración y la circulación sanguínea sufren una parón: la hidrocución. Lo que realmente importa es la temperatura corporal del bebé en el momento en el que se produce el baño, por lo que hay que evitar un cambio brusco de temperatura entre el agua y el cuerpo del bebé.

Por ello, la hora de la toma del bebé no afecta directamente a la hora del baño, pero los expertos recomiendan bañar al bebé antes de comer para evitar posibles riesgos. El motivo es que durante el proceso digestivo, el estómago del bebé está trabajando más que habitualmente y la cantidad de sangre, como la temperatura corporal, aumenta. Hay que tener en cuenta la temperatura del agua para que no se diferencie mucho con la temperatura corporal del bebé.

Consejos para elegir la mejor hora para bañar al bebé

La entrada al agua del bebé tiene que ser progresiva. El problema está en que el recién nacido es mucho más propenso a acarrear problemas por ser más débil que un niño o un adulto, así que igualmente hay que tener mucho cuidado a la hora del baño del bebé, sea antes de la comida o después. El orden para saber cómo bañar al bebé y cómo introducirlo en el agua es: primero la nuca, después las muñecas y poco a poco vamos mojando sus piernas y la tripa. Así el cambio de temperatura será gradual y no habrá problema.

Seguro que sois muchos y muchas los que recordáis que cuando erais pequeños la ducha sucedía siempre antes de cenar y cuando había pasado un tiempo determinado después de la merienda.

La ducha y cualquier tipo de baño en piscina o en la playa, por aquello de que a nuestros padres les horrorizaba la posibilidad de que sufriéramos un corte de digestión. Ahora este concepto ya no se explica así, como que la digestión se corta, sino como hidrocución, pero la preocupación sigue existiendo, sobre todo cuando hablamos del bebé. Por eso hoy respondemos a la pregunta: el baño del bebé, ¿antes o después de cenar?

El corte de digestión es un concepto erróneo

Nuestros padres sabían que había situaciones en las que entrar en el agua podría ser peligroso, y pensaban (porque así se explicaba) que el riesgo mayor era cuando el cuerpo estaba haciendo la digestión. Por eso muchos nos pasamos horas esperando después del bocadillo para poder meternos en el agua en lo que recordamos como un aburrimiento, un pasar calor de cuidado (hablo del verano, claro) y un montón de acercarte a tu madre a preguntarle si ya había pasado el tiempo necesario.

Con el tiempo se supo que la cuestión no era la digestión, sino la diferencia de temperatura: lo peligroso era que entráramos en el agua con el cuerpo muy caliente por el calor del sol, de manera relativamente brusca, estando el agua a una diferencia considerable de temperatura. Esto podía producir una hidrocución, una pérdida de conocimiento por el cambio de temperatura que dentro del agua es, obviamente, muy peligroso.

O sea, que lo que nuestros padres creían que estaban haciendo bien, que es dejarnos jugar al sol, cogiendo más y más calor, era en realidad un peligro porque estaban permitiendo que aumentara nuestra temperatura corporal. Así, lo ideal era que entráramos despacito al agua para irnos aclimatando y no corriendo, como muchos hacíamos cuando nos decían que ya podíamos. Vamos, que muchos estamos vivos porque no era nuestra hora.

La digestión, por tanto, no tiene nada que ver con la hidrocución, aunque sí se sabe que una comida muy copiosa puede aumentar el riesgo de hidrocución (como lo puede aumentar hacer ejercicio antes de bañarte, entrar en el agua muy rápido, que la diferencia de temperatura sea elevada, etc.).

Entonces, ¿cuándo bañar al bebé?

En realidad ya hemos dado la respuesta, pero lo decimos para que quede claro: es indiferente. Da igual si el bebé ha cenado ya, o si está por cenar. Mucha gente realiza el baño después de la cena porque el bebé se queda tan relajado que enseguida se duerme, y mucha lo hace antes de la cena porque en realidad el bebé se duerme con la teta o la última toma.

En ambos caso está bien porque no hay ningún riesgo para la salud del bebé en ninguna de las situaciones. Lo único que hay que tener cuidado es de que la temperatura del agua sea adecuada, que no haya demasiada diferencia con la temperatura del cuerpo del bebé (o sea, que esté a unos 35-37ºC). Si está, por ejemplo, a 26ºC, entonces ponemos en riesgo al bebé, si lo metemos rápido en el agua, tanto si ha cenado como si no.

Foto | trang huyền en En Bebés y más | ¿Cuánto rato debe durar el baño del bebé?, Llega la hora del baño del bebé, ¿qué preparativos hacer?, Guía rápida para el baño del bebé

Bañar al bebé

  • Alterar su pH.
  • Provocar reacciones como dermatitis o un aumento a la predisposición de infecciones.

Los bebés no necesitan bañarse a diario

Los bebés no sudan ya que no tienen aún desarrolladas las glándulas sudoríparas y hasta los 12 meses, más o menos, apenas se ensucian, con lo cual el baño diario no es para nada necesario.

Será suficiente con bañar al bebé 2-3 días a la semana.

6. ¿Es necesario bañar a los bebés siempre con jabón?

Tampoco es necesario limpiar siempre con jabón al bebé.

Será suficiente con usar el jabón para eliminar restos de suciedad evidentes como caca o leche, pero no será necesario realizarlo con jabón de forma sistemática.

El jabón no es inocuo

La mayoría de jabones tienen sustancias que alteran las características normales de la piel y sobretodo el pH.

Si alteramos el pH de la piel del bebé, tendrá más riesgo de coger infecciones o de que aparezcan dermatitis.

¿Qué jabón es mejor?

Para las zonas que sí necesitemos jabón para eliminar restos, como es el cordón umbilical o el culete, podemos usar jabón neutro tipo jabón puro de glicerina.

Es mejor evitar que lleven derivados del petróleo, alcohol o parabenos.

7. ¿Cuánto debería durar el baño del bebé?

Lo ideal para el bebé sería un baño por inmersión, para no quedarse frío y con una duración de unos 5 – 10 minutos, más o menos.

Cuando ya van siendo más mayores el baño les gusta mucho más y es posible que regulen mejor la temperatura y quieran estar jugando más tiempo, pero un bebé pequeño regula poco su temperatura y con un bañito corto y relajante será suficiente.

8. ¿Qué podemos hacer para que no llore con el baño?

Hay muchos bebés, por no decir la inmensa mayoría, que las primeras semanas de vida o incluso los primeros meses, sufren realmente con el momento del baño.

¿Por qué los bebés lloran con el baño?

Normalmente, esto suele ser porque al sentirse desnudos notan un cambio muy brusco de temperatura y se sienten tremendamente desprotegidos.

¿Qué podemos hacer para que no llore?

Lo más recomendable, para evitar esto, es:

  • Desnudar al bebé poco a poco.
  • Mantener un ambiente cálido, sin corrientes y sin prisa.
  • Se le puede ir quitando lo de arriba y a la vez que se intenta ir quitando lo de abajo se le puede tapar el resto del cuerpo con la toalla.
  • Comprobar siempre la temperatura.
  • Meter al bebé despacito y por partes, siempre contenido con nuestras manos.
  • Meteríamos primero los pies y las piernas y así poco a poco el resto del cuerpo y luego le sumergimos suavemente y le mantenemos contenido dentro del agua, evitando los movimientos bruscos.

9. ¿Qué tipo de bañera, o lugar para bañar al bebé, es mejor?

Pues depende de ti y de tus necesidades la mayoría de las veces.

Lo que yo recomiendo es:

  • Buscar un lugar seguro y espacioso.
  • Evitar, en la medida de lo posible, lugares no homologados como baldes, cubos, grifos, etc.
  • Encontrar un lugar cómodo para ti, a tu altura y donde puedas mover las manos y al bebé de forma cómoda y segura.
  • No complicarse y usar bañeras prácticas, fáciles de guardar, de llenar y de vaciar.

Lo más importante es recordar que no es imprescindible bañarlo y que lo mejor es que sea un momento de disfrute y relajación. Si tenemos prisa o no nos encontramos en nuestro mejor momento, es más recomendable posponerlo que convertir el baño en una pelea y una obligación.

¿Cuándo le debo bañar por primera vez?
Las opiniones sobre la conveniencia o no de bañar al bebé antes de que cicatrice el ombligo son divergentes, ya que la humedad mantenida es perjudicial para el mismo, pero si después del baño se seca cuidadosamente no hay peligro alguno, y así lo recomienda la Asociación Española de Pediatría.
Sin embargo es cierto que mientras el niño no gatee ni se arrastre por el suelo, bañarle diariamente no es necesario, especialmente cuando no se cuenta con mucho tiempo o al niño no le gusta mucho el agua. Bastará entonces con hacerlo cuatro o cinco veces por semana, siempre que se haga una limpieza adecuada tras el cambio de pañales y después de las comidas, lavándole la zona del pañal, las manos, la cara, los pliegues de la piel y cualquier zona que se haya ensuciado. Si bien es cierto que un breve baño diario beneficia al bebé ya que le relaja y le habitúa a una rutina de higiene.
¿Qué momento es el más idóneo?
Aunque lo habitual es bañar al bebé antes de la última toma del día, el momento depende del horario de los padres y de las preferencias del bebé: a algunos les calma y por ello es preferible hacerlo antes de acostarse, y a otros, por el contrario, es la cena lo que les serena y les hace dormir. Lo recomendable es observar la reacción del niño y acostumbrarle a una rutina con la que sientan seguridad.
¿Con esponja o en bañera?
Aseo con esponja
Para los bebés que no se aficionen pronto a la inmersión o cuando no tengas tiempo para realizar un baño completo, puedes recurrir a un paño o a una esponja como instrumentos de limpieza de tu hijo. Para ello:
1. Escoge un buen lugar, plano y cómodo: la mesa de cambiarlo, tu cama o su cuna, y cúbrelo con una tela impermeable o una toalla gruesa.
2. Antes de desnudar al niño, prepara el equipo necesario:
• Jabón neutro de bebé
• Dos paños de aseo o esponjas
• Toalla (preferiblemente con capucha)
• Pañal
• Ropa limpia
• Pomada para las irritaciones
• Gasas estériles y agua hervida
• Gasas con alcohol o productos cicatrizantes para el cordón umbilical
• Un recipiente con agua tibia
3. Prepara al niño, procurando que no se enfríe. Si la temperatura de la habitación no está lo suficientemente caliente, cúbrelo con una toalla mientras trabajas y no le quites el pañal hasta que no procedas a la limpieza de esa zona.
4. Empieza el aseo desde las zonas más pulcras a las más sucias, para que la esponja y el agua permanezcan más tiempo limpias. Aplica el jabón con un paño y enjuaga con otro limpio. Puedes seguir este orden:
• Cabeza: Usa jabón sólo una o dos veces por semana. El resto simplemente enjuaga con agua. Lávale sujetando la cabeza con la palma de la mano y sécalo bien con una toalla antes de continuar.
• Cara: No necesita jabón. Con gasas estériles humedecidas en agua hervida tibia o suero fisiológico, límpiale los ojos. Usa una gasa para cada uno. Limpia con agua alrededor de las orejas, nunca los oídos, y seca todas las partes.
• Cuello y pecho: Tampoco necesita jabón, pero insiste bien en los pliegues. Y sécalo.
• Brazos: Extiéndelos hasta llegar al pliegue del codo. Presiona las palmas de las manos para que abra el puño y lávalas con jabón, enjuagándolas bien antes de que se las lleve a la boca y sécalas.
• Espalda: Apoya al niño sobre el estómago con la cabeza de lado para lavarle la espalda, que probablemente no requerirá jabón. Sécalo y viste la parte de arriba antes de continuar. Así evitarás que coja frío.
• Piernas: Extiende las piernas hasta las corvas y lava bien los pliegues. Después sécalas.
• Zona del pañal: Sigue las indicaciones para el cuidado del cordón umbilical y cambia el pañal, aplicando pomada en las zonas irritadas.
5. Después de ponerle el nuevo pañal, vístelo y ¡ya está listo!

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Bañar al bebé

La higiene del bebé, como en los adultos, es esencial para que pueda gozar de salud y bienestar. Sabemos que es fundamental que el bebé esté limpio, ya que un aseo adecuado es la mejor garantía contra infecciones y enfermedades de origen contagioso. Sin embargo más allá de la rutina de la higiene, el baño puede convertirse en un instante de comunicación afectiva con tu hijo. Aunque en la primera vez, como en todo, siempre hay lugar para dudas y temores.

Baño en la bañera
Lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de elegir una bañera es que resulte cómoda y segura para el bebé y que sea práctica a la hora de realizar el baño. Lo ideal es una bañera plegable, ya que sus paredes blandas impiden que el bebé se haga daño. Además cuenta con la altura adecuada y muchas incorporan la práctica opción de convertirse en cambiador con compartimentos para accesorios. Una palangana o barreño también sirven para el baño, siempre que no tengan aristas que puedan perjudicar al niño. O bien podemos compartir el baño en la bañera de casa, donde el bebé podrá practicar algo de ejercicio.

Antes de empezar procura tenerlo todo a mano. Debes tener cerca de ti:
• Dos toallas de algodón: Una grande para el cuerpo y otra para secar la cabecita. O bien una grande con capucha que le cubra entero; pero siempre deben ser suaves y nunca lavarse con suavizantes, ya que puede provocarle alguna alergia.
• Jabones y champús: Han de ser neutros y poco perfumados. Aunque no conviene abusar de ellos, especialmente los primeros días. Ni es necesario utilizarlos a diario. También se puede dejar que chapotee en agua clara. Además un bebé enjabonado resulta muy resbaladizo, por lo que es conveniente que las primeras veces, hasta que adquieras experiencia, prescindas del jabón.
• Esponjas naturales.
• Termómetro sumergible: Para asegurarte que la temperatura del agua sea la ideal (entre 34 y 37º).
• Juguetes de goma: En el baño no puede faltar un juguete sumergible, cuentos para el baño o muñecos de goma que diviertan y estimulen al bebé.
• Pañal y ropa limpia.

Después de comprobar que tienes todo preparado, llena la bañera unos 5 cm. No desnudes al bebé hasta el último momento para evitar que se enfríe y mételo poco a poco hablándole con voz suave y tranquilizadora para quitarle el miedo, sujetándolo firmemente. La mejor postura es manteniendo tu brazo izquierdo en su espalda y agarrando con tu mano su bracito izquierdo, de manera que el niño apoye su cabeza en tu antebrazo.

Así te quedará la mano derecha libre para limpiarle. Colócalo en posición semirreclinada y con esta misma mano comienza a lavarle todo el cuerpo, pasándole la esponja de arriba a abajo y prestando especial atención a los pliegues. Después dale la vuelta y lávale la espalda y las nalgas. Una o dos veces por semana lávale la cabeza con champú suave. Enjuágalo y sécale bien el pelo. A continuación envuélvelo en una toalla y sécale con suavidad poniendo énfasis en recovecos y pliegues. Y ya puedes vestirle.
Precauciones
-La temperatura de la habitación debe rondar entre los 22 y 25º, evitando cualquier corriente de aire. En cuanto a la temperatura del agua debemos asegurarnos de que sea la adecuada, bien con un termómetro o bien comprobándolo con el dorso de la mano o el codo, antes de sumergir al pequeño. Nunca llenes la bañera con el niño dentro.
-El lugar del baño debe reunir las condiciones idóneas de higiene y estar colocado a la altura adecuada para poder sujetarlo con comodidad.
-Los grifos o cualquier otro relieve, como el tapón, deben estar protegidos, para evitar que el bebé se hiera.
-Los perfumes y los polvos de talco no son recomendables en el aseo del bebé. Es preferible aplicar la colonia a la ropa que sobre la piel y aunque los polvos de talco evitan escoceduras debe sustituirse por cremas protectoras.
-Nunca debemos dejarle solo. El bebé puede ahogarse en tan sólo unos segundos.
-No te entretengas demasiado, ya que los baños largos pueden reblandecerle la piel y el agua se puede enfriar. El baño debe durar entre 5 y 15 minutos.
Si tiene miedo a la bañera
Cuando el bebé crece y la bañerita infantil se queda pequeña, será necesario lavarle en una mayor. Pero en ocasiones el pequeño no estará muy de acuerdo con este repentino cambio. Aunque se haya bañado varias veces, el miedo del niño a introducirse en una bañera más grande no se disipa obligándole a sobreponerse a ese temor. Así que debes armarte de paciencia e intentar cambiar poco a poco su actitud hacia el baño y hacer del agua un lugar agradable para jugar.
Puedes seguir estos consejos y trucos:

-Continúa con las prácticas tradicionales: No le fuerces a bañarse. Mientras tanto sigue bañándole donde le resulte familiar.
-Prueba en seco: Si se deja, ponlo en la bañera (sobre una toalla) sin agua y con varios juguetes para que se vaya acostumbrando al escenario y déjale jugar así. Recuerda que mientras esté solo no debes perderle de vista ni un segundo.
-Ejemplo práctico: Mientras otra persona le sostiene, hazle una demostración de baño con un muñeco, mientras comentas con detalle lo que vas haciendo.
-Juegos en el agua: Llena un cubo pequeño o una palangana de agua tibia y algunos juguetes que floten. Pon al niño sentado al lado y permite que investigue bajo tu constante supervisión. Comenzará metiendo los deditos y familiarizándose con el medio y es posible que intente meterse él mismo.
Consejos de higiene corporal según la AEP
• Se ha de bañar al niño desde los primeros días de vida.
• Si todavía tiene el cordón umbilical no se debe mantener al bebé demasiado tiempo en el agua y, a continuación, se debe secar bien el cordón y envolverlo en una gasa estéril.
• El agua debe estar a una temperatura alrededor de los 36º C.
• El jabón o gel deben ser neutros.
• Después del baño conviene hidratar la piel del niño aplicando aceite corporal (para que emulsione bien, la piel debe estar mojada).
• No se le deben aplicar polvos de talco, ya que al aspirarlos pueden llegar a sus pulmones.
• Algunos niños presentan costra láctea o dermatitis seborreica en la cabeza. Para ablandarla se aplica antes del baño un poco de aceite o vaselina estéril encima de la costra. De esta forma es más fácil que se desprenda con el baño.
• La piel se debe secar sin frotar, presionando con suavidad, especialmente en las zonas de pliegues donde son frecuentes las irritaciones.
• Para limpiar los oídos, retirar secreciones de los ojos o limpiar las fosas nasales se utilizará suero fisiológico.
• Los genitales de las niñas se limpiarán siempre de delante hacia atrás, así evitamos que las bacterias intestinales puedan pasar a la vagina produciéndose infecciones.
• A partir de los 20 días se deben cortar las uñas siempre de forma recta y utilizando tijeras de punta roma. Cuando el bebé duerme será más sencillo.
Cuando se hace mayor…

A partir del primer año, el niño empieza a ser más activo y autónomo y, lógicamente, se ensuciará más, ya que será habitual que juegue en el suelo, manipule la tierra, intente comer solo, etc. Estos juegos le ayudan a desarrollarse, por lo que no debemos impedir su práctica con el fin de que el niño permanezca limpio.
Éste es también un buen momento para empezar a inculcarle las primeras nociones de hábitos higiénicos. El niño tendrá que aprender que:
• Debe lavarse las manos antes y después de comer.
• Cuando empiece a ir solo al retrete tendrá que lavarse las manos.
• La higiene de los dientes es muy importante para evitar la caries, etc.
Por supuesto, estas pautas se tienen que introducir paulatinamente, adecuándolas a la edad del niño. En cualquier caso, un buen ejemplo de los padres siempre será más efectivo que el mejor manual.

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EL BAÑO

DÓNDE
– Un bebé enjabonado es muy escurridizo; si resulta difícil bañarle en el lavabo sin hacerle daño con los grifos, hacerlo en la bañera grande es incómodo, de modo que es casi imprescindible disponer de una bañera especial para bebés.
– Las que más habitualmente se eligen son las plegables. Es importante vigilar que lleven un buen sistema para evitar su cierre accidental.
CUÁNDO
– A pesar de lo extendida que está esa precaución, no es preciso esperar a que cicatrice el ombligo para bañar al bebé. La humedad mantenida es perjudicial para el ombligo, pero si después del baño se seca y cuida debidamente, no hay ningún peligro. Es cierto que normalmente tampoco hay prisa en bañarles y si no se va a secar escrupulosamente el ombligo, más vale no mojarlo; pero también lo es que a bastantes niños tarda más de dos o tres semanas en caérsele y no hay justificación para demorar su primer baño por ese motivo.
– También se ha convertido en costumbre el baño diario, realmente muy conveniente en los niños mayorcitos, pero que no es imprescindible en un bebé que apenas se ensucia más que en la zona del pañal o cuando devuelve un poco de leche. Además, la piel tiene sus propios mecanismos de limpieza y la excesiva frecuencia o duración de los baños pueden irritarla, especialmente en bebés que la tienen muy sensible y cuando se emplea agua demasiado caliente. Un breve baño diario en agua tibia es bueno y a muchos bebés les relaja, convirtiéndose en una rutina a la que pronto les cuesta renunciar; pero, especialmente al principio, cuando no se tiene demasiado tiempo, basta con bañarles dos o tres veces por semana. Por supuesto, hay que lavarles tantas veces como sea necesario la zona del pañal, la cara, las manos, las axilas y los pliegues de la piel, o cualquier zona que se haya ensuciado.
– Los bebés agradecen la seguridad de lo rutinario; lo más habitual es bañarlos antes de la última toma del día, pero se puede hacer a cualquier otra hora si a los padres les va mejor o al bebé no le gusta el agua y, en vez de relajarle, le desvela.
– Desde luego, no es nada recomendable intentar bañar a un bebé que está llorando de hambre, pero en general, es mejor que el baño no sea después de las tomas, no por el riesgo de un corte de digestión, que sólo podría producirse si pasasen frío, sino porque suelen preferir dormir y también es fácil que los movimientos provoquen alguna regurgitación.
CÓMO

РCaldear el cuarto de ba̱o por encima de veinte grados.
– Preparar y tener a mano todo lo que se necesita para bañarle y cambiarle, pues no se le podrá dejar solo ni un momento.
– Llenar la bañera hasta unos 5 ó 10 centímetros de profundidad con agua tibia.
– Comprobar la temperatura del agua con la piel del dorso de la mano o el codo, más sensible y parecida a la del bebé, cuidando de que sólo este tibia. Si se usa termómetro, debe estar entre 32ºC y 38ºC. En todo caso, es muy fácil y conveniente acostumbrarse a volver a comprobarla con el codo, justo antes de meter al bebé en el agua, aprovechando lo apropiado de su situación.
– Coger al bebé pasando un brazo por detrás de su cabeza y espalda, sujetándole por la axila y usando la mano libre para enjabonarle y aclararle, con una esponja suave o con la mano.
РNunca dejarle solo. Un beb̩ puede ahogarse en dos dedos de agua mientras se ha ido a abrir la puerta o a coger el tel̩fono.
– No entretenerse demasiado, pues los baños largos maceran la piel y el agua puede enfriarse demasiado. Desde luego, el baño debe ser agradable, pero no es el momento más adecuado para jugar, porque no conviene que dure más de cinco minutos.
– Secarle enseguida y bien, en una superficie amplia y estable, poniendo especial cuidado en los pliegues (axilas, ingles, cuello) y más aún en el ombligo si aún no ha cicatrizado.

CON QUÉ
Los jabones y champús para bebés deben ser suaves, neutros o muy poco ácidos, para no modificar la acidez natural de su piel; cuanto más sencilla sea su composición y menos fragancias incorporen, mejor.
Las cremas o leches hidratantes aplicadas después del baño son muy útiles para mantener la humedad de la piel, pero un bebé con una piel sana no las necesita.
Aunque los polvos de talco evitan escoceduras en las axilas y el cuello de los bebés más gorditos y sudorosos, es mejor prescindir de ellos, porque pueden complicar la cicatrización de cualquier pequeña herida o erosión que haya en la piel y, desde luego, nunca se deben emplear para curar el ombligo; pero si se usan, deben verterse en la mano y aplicarse con ella y no espolvorearlos directamente, pues el bebé podría inhalarlos.

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