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Bebe estreñido 3 meses

La frecuencia de evacuación se va disminuyendo a medida que los bebés crecen. A partir de los 2 meses de edad generalmente ellos sólo evacuan una o dos veces al día. Todo dependerá del tipo de alimentación que reciba como también de su propia naturaleza, si el pequeño tiene alergia, etc.

El estreñimiento en el bebé requiere una intervención rápida de los padres y del pediatra, para evitar que el problema se convierta en una molestia crónica, o que se complique. Cuanto más tiempo estén las heces en el colon del bebé, mas secas y duras se volverán, y su eliminación será aún más difícil y dolorosa.

6 ideas para remediar el estreñimiento del bebé

Cuando las deposiciones del bebé escasean, primero hay que descartar la posibilidad de que él esté mamando bien; si el bebé no come, no es que se estriñe sino que no tiene nada que evacuar. En los primeros días de vida, el bebé debe evacuar por lo menos tres veces al día, si no lo hace debe ser porque está recibiendo poca alimentación. Si el bebé deja de evacuar en uno o dos días, y cuando vuelva a hacerlo sus heces estén duras y secas, puede que haya dejado de evacuar por estreñimiento. En este caso, se debe comentar al pediatra.

Para aliviar el estreñimiento de los bebés, los padres pueden seguir algunos consejos:

1. Pueden añadir un poco de agua extra a la fórmula del biberón. El agua ablandará un poco las heces y evitará que sean retenidas en el colon del pequeño. Algunos pediatras, de hecho, recomiendan rebajar los biberones un poco, poniendo 35 ml en lugar de 30 ml de agua por cada medida rasa de leche. Si el estreñimiento en el bebé se vuelve persistente, es aconsejable que pida la orientación médica.

2. Existen en el mercado leches ‘anti-estreñimiento’, adecuadas para aliviar el problema.

3. Otra opción son los baños con agua templada. Un beneficio para tránsito intestinal del bebé.

4. Los masajes también son muy estimulantes para ayudar a evacuar al bebé. Se puede flexionar las piernas del pequeño sobre el abdomen, haciendo movimientos circulares; posicionar la mano sobre la tripita del bebé (a la altura del ombligo), y hacerle un masaje más profundo y en horizontal, con la palma y la base de los dedos. Un masaje en la espalda del bebé, con movimientos de arriba abajo, también puede ayudar al bebé a que evacúe.

5. Aparte de la leche especial, del baño calentito, de los masajes, y del agua, uno de los remedios más utilizados por muchos padres es el supositorio de glicerina que se aplica al ano del bebé. Ojo, el introducir la punta del termómetro no ofrece ni un tipo de seguridad y presenta riesgos de lesiones al bebé.

6. También hay los que optan por dar un zumo de naranja muy rebajado en agua al pequeño.

Antes de aplicar uno u otro caso, siempre es recomendable que se consulte al pediatra. De todos modos, es bueno que se sepa que el estreñimiento puede dejar de molestar a los bebés a partir del cuarto mes de vida, cuando, por determinación médica, empiezan a alimentarse con compotas, purés, y cremas de frutas y verduras, ricas en fibras.

Fuentes consultadas
– Globedia.com
– Nutricion.pro
– Kidshealth.org
– ShandsHealthCare.org

Estreñimiento en bebés y niños pequeños

Hacer cambios en su estilo de vida puede ayudar a evitar el estreñimiento. Los mismos cambios pueden usarse para tratarlo.

Para bebés:

  • Darle agua extra o jugo durante el día entre comidas. El jugo puede ayudar a llevar agua al colon.
  • De más de 2 meses: Trate de darle de 2 a 4 onzas (de 59 a 118 mL) de jugo de frutas (uva, pera, manzana, cereza o ciruela pasa) dos veces al día.
  • De más de 4 meses: Si el bebé ha empezado con alimentos sólidos, trate de utilizar alimentos con alto contenido de fibra como alverja, frijol, melocotón, ciruela, ciruela pasa, duraznos, peras, ciruela fresca o espinacas dos veces al día.

Para niños:

  • Beber suficientes líquidos cada día. El proveedor de atención médica de su hijo, puede decirle cuánto.
  • Comer más frutas y vegetales, así como alimentos altos en fibra como de grano entero.
  • Evitar ciertos alimentos como queso, comidas rápidas, alimentos procesados y preparados, carne y helado.
  • Detener el entrenamiento para ir al baño, si su hijo se estriñe.
  • Enseñar a los niños más grandes a usar el sanitario inmediatamente después de comer.

El uso de ablandadores de heces (como los que contienen docusato sódico) puede servir para niños mayores. Los laxantes como el Psyllium pueden ayudar a agregarle líquido y volumen a las heces. Asimismo, los supositorios o laxantes suaves, como la leche de magnesia líquida, pueden ayudarle a tener deposiciones regulares. Las soluciones con electrolitos como el Miralax también pueden ser efectivas.

Algunos niños pueden necesitar enemas o laxantes. Estos métodos deben utilizarse solo cuando la fibra, los líquidos y los ablandadores de heces no proporcionan suficiente alivio.

NO de laxantes o coloque enemas a niños sin preguntar antes a su proveedor.

El estreñimiento es habitual en los primeros meses de vida, en especial, entre los bebés alimentados con leche artificial. Sus heces “son más duras y con más jabones cálcicos que los niños alimentados con leche materna, por la distinta composición de los ácidos grasos”, explica a Correo Farmacéutico María Jesús Pascual, jefa del Servicio de Pediatría del Hospital Vithas Nisa Pardo de Aravaca (Madrid).

La clave está para Daniel Barrachina, vocal del Colegio de Farmacéuticos (COF) de Valencia, en que carecen de la microbiota de la leche materna. “Esto no favorece en absoluto el desarrollo de la flora intestinal en el recién nacido, aunque parece ser que cada vez hay más marcas que intentar suplir esta carencia”.

A la hora de elegir una leche artificial para un bebé estreñido, Óscar López Moreno, vocal de Titulares de Oficina de Farmacia del COF de Madrid, recomienda “las fórmulas con baja cantidad de grasas saturadas, que contienen principalmente lípidos en forma de ácidos grasos poliinsaturados”. Aconseja además “evitar la preparación de biberones concentrados e incluso se debe aumentar un poco el aporte de agua”.

Sin evidencias

Sin embargo, las leches de fórmula anti-estreñimiento “carecen de evidencias de su eficacia”, advierte Adriana Montoto, del Grupo de Nutrición y Dietética de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac). Aun así, reconoce que “la relación riesgo-beneficio es completamente positiva y no aportará ningún efecto negativo al niño”. En este sentido, aconseja fijarse en que contengan frutoligosacáridos y galactooligosacáridos (fibras), beta-palmitato (grasa que facilita la digestión) y/o hidrolizados parciales, “que parecen aumentar las deposiciones”.

Entre los productos laxantes de venta en farmacia, la experta de Sefac señala que los granulados de frutas laxantes son fibras que se pueden usar desde las primeras semanas. También hay diferentes presentaciones de fibra vegetal (líquido, polvo, gotas…), pero deben ser pautadas por el médico, señala.

Los probióticos, útiles frente al cólico del lactante, “en los estudios en estreñimiento han dado resultados poco significativos”, observa Montoto. Sin embargo, Pascual entiende que “pueden ayudar a regular la flora intestinal”.

En el campo de la prescripción médica, la pediatra señala que en los muy pequeños puede ser útil y seguro el sulfato de magnesio y, por encima de los seis meses, el polietilglicol macrogol 4.000 a dosis habituales. Este es el laxante “de elección en estreñimiento funcional de más de seis meses”, corrobora Montoto. “La lactulosa y el lactitol, se usan en casos de intolerancia al anterior”, añade.

Un clásico al rescate son los supositorios de glicerina. La pediatra reconoce que es una opción que “le gusta poco, teniendo en cuenta la disponibilidad de laxantes orales muy eficaces, que evitan interferir con los mecanismos defecatorios normales del niño y su aprendizaje”.

“Son útiles en el tratamiento del estreñimiento agudo, pero su uso puede producir irritación anal por lo que se recomienda utilizarlos en periodos del tiempo limitados”, agrega López Moreno. Hay que tener en cuenta que “laboratorios de fitoterapia han formulado enemas a base de miel y otros derivados naturales que tienen efectos secundarios menos frecuentes y graves que los clásicos”, expone la portavoz de Sefac.

Se puede recurrir a estas ayudas sin olvidar que las medidas higiénico-dietéticas son el primer pilar también desterrando mitos para evitar la desesperación de los padres. Por ejemplo, una etapa crítica es la introducción de la alimentación complementaria. Aunque entre las recomendaciones en esta etapa están la de introducir alimentos con mucha fibra, Pascual sostiene que “a esa edad no es un problema de fibra sino de ajuste de líquidos en una dieta que es muy láctea”.

A medida que el resto de alimentos ocupa el espacio de la leche, el vocal del COF de Madrid sí recomienda una dieta rica en fibra (con cereales, verduras, legumbres y frutas) y la ingestión abundante de líquidos. Entre las frutas, en el estreñimiento debe darse preferencia a la naranja y a la pera. Y aunque no haya alimentos prohibidos, apunta que los niños con estreñimiento deben limitar los alimentos astringentes como arroz, zanahoria, chocolate, membrillo, plátano, manzana, patatas o pasta.

Dieta y hábitos, primeras medidas

Para evitar el establecimiento de estreñimiento crónico en el niño pequeño, Óscar López Moreno, del Colegio de Farmacéuticos de Madrid, aconseja enseñar a los padres a instaurar medidas dietéticas, correctos hábitos higiénicos de defecación, tener un horario de comidas regular, masticar bien los alimentos e instar a la práctica de ejercicio físico.

También es importante tranquilizar a los padres, observa Daniel Barrachina, del COF de Valencia, “ya que en el proceso de maduración intestinal hay fases en las que se pueden producir periodos en los que se defeca menos de lo habitual”.

El sistema digestivo de tu bebé es muy inmaduro cuando nace, por eso su tránsito intestinal es muy diferente al de los niños mayores y al de los adultos. Según va madurando van produciéndose cambios que si no los conoces con antelación y a pesar de ser normales, los puedes interpretar como un problema de salud. Cada bebé es distinto y la frecuencia y la forma de las deposiciones varía mucho de unos a otros, por eso, para saber si un bebé está estreñido, no hay que fijarse en el número de deposiciones que hace sino en cómo son. Decimos que un bebé está estreñido cuando hace deposiciones duras y con dolor, independientemente cuántas haga y de cada cuánto tiempo las haga.

La primera deposición que hará tu bebé se llama meconio y se producirá en las primeras 24 horas. Es de color negruzco-verdosa y su aspecto es espeso y pegajoso. Está formada por los restos del líquido amniótico que ha estado tragando cuando estaba dentro de tu útero. A partir de ahí, sus deposiciones van a ir cambiando de aspecto dependiendo de la alimentación que lleve. Si está con lactancia materna, sus deposiciones serán muy blandas o líquidas, de color amarillo oro y durante las primeras semanas su frecuencia suele coincidir con cada toma que realizan. Con lactancia artificial, suelen ser más consistentes, de color marrón, amarillo o verdoso y el número de veces que hacen deposición suele ser menor.

¿Qué es el falso estreñimiento en los bebés?

Según va creciendo tu bebé el número de deposiciones disminuye. Puede pasar de hacer deposición en cada toma, a hacer una o dos veces al día, incluso que haya días que no haga. Este cambio, te puede hacer pensar equivocadamente que tu bebé se ha estreñido. Pero aunque tu bebé lleve varios días sin hacer deposición, si no se encuentra molesto, sigue comiendo con normalidad y cuando hace deposición, su consistencia es normal, no está estreñido. Hay dos situaciones que son normales y que hacen que esto ocurra.

  • La primera es que su intestino cada vez está más capacitado para absorber casi todo el alimento que toma, por lo que se genera muy poco residuo para expulsar. Se conoce como falso estreñimiento, porque a pesar de hacer menos deposiciones al día, no tiene ningún transtorno del ritmo intestinal y no tienes que preocuparte ni hacer ningún cambio.
  • La segunda es que hay una descoordinación entre el movimiento del intestino y abrir voluntariamente el culete. Los bebés nacen con lo que se conoce como el reflejo gastrocólico que consiste en que cada vez que come, su intestino se mueve para vaciarse y hacer sitio al nuevo alimento. Al principio es involuntario, ya que no tiene capacidad para controlar ese movimiento ni para cerrar el culete. Pero entre la segunda y la octava semana, tu bebé puede apretar o relajar voluntariamente el esfinter, aunque como es lógico al principio no sabe cómo hacerlo. Cuando su intestino se mueve, aprieta la tripa pero muchas veces sin éxito. Esto hace que parezca que está molesto. Es normal que puedas interpretar que está estreñido, sin embargo, no es así. Cuando por fín hace, a veces varios días después, la caca es blanda y hace sin dolor.

¿Qué podemos hacer para ayudarle?

Si tu bebé hace deposición cada varios días, pero no está molesto y cuando hace la consistencia es blanda, NO tienes que preocuparte ni hacer nada. Si tu bebé tiene un falso estreñimiento pero está molesto, le puedes ayudar dándole un masajito en la tripa, flexionándole las piernas y levantándolas hacia arriba o pasándole una toallita por el culete para estimularle. Si no es efectivo puedes estimularle con una sonda rectal o un enema de glicerina. Con introducirlo 1 centímetro suavemente será suficiente. Conseguirás aliviar las molestias y a él no le produce ningún daño ni dolor. Si lo tienes que ayudar varias veces, no tengas miedo a estar acostumbrándole a no trabajar a su intestino. Todo lo contrario, estás enseñándole y sobre todo aliviándole (por eso hay que utilizarlo en el momento en el que tu bebé esté apretando o encogiendo las piernas).

¿Cuándo debes consultar al pediatra?

Si tu bebé tiene verdadero estreñimiento y sus caquitas son duras y con dolor debes consultar con tu pediatra sobre todo si tiene menos de cuatro semanas. Tu pediatra te recomendará que debes hacer dependiendo de su edad: introducir más líquido, un laxante osmótico, cambiar de leche, microenemas de glicerina…. Pero es muy importante que no le des ninguna infusión ni medicamento ni realices cambios en su alimentación por tu cuenta. Aprovecho para recordarte que si estás con lactancia materna, tu alimentación no influye para nada sobre su estreñimiento. Si pueden influir ciertos medicamentos que tomes.

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