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Bebes con fiebre

Tabla de contenidos

La fiebre es el motivo más frecuente de consulta en los niños, en los servicios de urgencias y en atención primaria (en este caso, después de la tos). Es un síntoma muy habitual que suele intranquilizar a los padres. La manera más fácil y segura de determinar la fiebre es emplear el termómetro para medirla (rectal durante 1 minuto en niños menores de 1 año, axilar durante 3 minutos en niños mayores). Si la temperatura supera 38ºC, se admite que existe fiebre. Los niños con fiebre suelen estar “raros” o irritables, no comen con normalidad, lloran, respiran algo más rápido de lo normal y, si son mayores, pueden quejarse de dolor de cabeza, dolor muscular o sensación de calor.

Inicialmente pueden emplearse diferentes medidas físicas para hacer bajar la fiebre (quitar ropa, mantener la temperatura de la habitación algo más baja, aumentar la ingesta de líquidos para mantener una buena hidratación, hacer baños con agua templada durante 20 minutos). Los fármacos antitérmicos no son siempre necesarios. Si se administran los más habituales (paracetamol o ibuprofeno), siempre debe hacerse a las dosis recomendadas por el pediatra.

La probabilidad de que la fiebre y los síntomas asociados desaparezcan de forma espontánea es muy alta en la mayoría de casos. Si el niño está “bien” (está atento y sigue jugando normalmente), es muy poco probable que tenga una enfermedad grave. Muchos cuadros febriles se deben a infecciones víricas o bacterianas, pero la fiebre, a veces, también puede deberse a otras causas.

Hay que considerar realizar una consulta al pediatra lo antes posible ante determinadas circunstancias:

a) En menores de 3 meses, siempre que haya fiebre.

b) Si aparecen manchas en la piel, especialmente si son de color rojo oscuro, y no desaparecen al pasar la mano sobre ellas (petequias).

c) Si la fiebre se acompaña de vómitos.

d) Si hay dolor de cabeza persistente.

e) Si hay somnolencia (el niño duerme continuamente).

f) Si hay irritabilidad o cambios de carácter.

g) Si el niño tiene convulsiones.

h) Si tiene dificultad respiratoria.

i) Si hay cualquier otro síntoma relevante: tos, diarrea, dolor muscular o articular importante.

j) Si la fiebre se prolonga más de tres días.

Con respecto a los enterovirus como causa posible de fiebre, hay que señalar que estos son muy comunes. Los niños suelen infectarse porque no tienen inmunidad frente a ellos. No hay ningún síntoma inicial que permita orientar la fiebre como debida a una infección de este tipo. La mayoría de niños infectados por enterovirus no se pondrán enfermos y no tendrán síntomas, o tendrán síntomas muy leves como los del resfriado común. Algunos pueden producir cuadros respiratorios graves, especialmente en niños asmáticos, y en casos excepcionales pueden aparecer síntomas neurológicos, que deben ser también motivo de consulta urgente.

Hay que mantener siempre la calma y emplear el sentido común. Todos los padres velan por la salud de sus hijos y saben detectar cuándo hay realmente motivos de preocupación. No es nada recomendable consultar al doctor Google ni a blogs de dudosa seriedad. Ante cualquier duda, podemos llamar a CatSalut Respon (061) o consultar al pediatra. Yo así lo he hecho para redactar este texto: he consultado al equipo de Pediatría del Capse. Son ellos, los médicos y enfermeras, los profesionales que merecen toda nuestra confianza y resuelven nuestras dudas. A todos ellos, muchas gracias.

Fiebre en niños pequeños: 10 cosas que debes saber

1. ¿Cómo puedo saber si mi niño tiene fiebre?

Besa o toca su frente. Si la notas más caliente de lo normal, probablemente tiene fiebre.
Por lo general, la fiebre es un síntoma de que el cuerpo está combatiendo una infección. Para confirmar tu sospecha, toma su temperatura. El pediatra querrá saber su temperatura exacta para poder tratarlo.
La mayoría de los médicos y la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés), coinciden en que la temperatura corporal normal de un niño sano está entre 36 y 38 grados centígrados (97 y 100.4 grados Fahrenheit). Si la temperatura de tu hijo supera los 38 grados C (100.4 grados F), tiene fiebre.

2. ¿Cómo puedo saber si la fiebre de mi niño es grave?

La temperatura no es el único factor que indica que una fiebre es grave. Otros factores incluyen:

  • Su comportamiento. Si tu niño sigue jugando y comiendo con normalidad, una fiebre alta quizás no sea motivo de alarma.
  • Su nivel de actividad. La temperatura de tu niño puede ser aún más alta después de correr un rato o despertarse de su siesta.

Recuerda que la temperatura de todas las personas sube hacia el final de la tarde y comienzo de la noche, y baja entre la medianoche y las primeras horas de la mañana. Esa es la razón por la cual la mayoría de los doctores y pediatras reciben las llamadas relacionadas a la fiebre hacia el final de la tarde y comienzo de la noche.

3. ¿Cuándo debo llamar al doctor si mi niño tiene fiebre?

Nadie conoce a tu niño mejor que tú. Si crees que está enfermo y estás preocupada, llama al doctor, sea cual sea su temperatura.
A continuación encontrarás algunas indicaciones generales para llamar al doctor cuando tu niño tiene fiebre.
Indicaciones generales

  • Lo más importante a tener en cuenta es cómo se ve y comporta tu niño.
  • Si tu pequeñito está ingiriendo líquidos, no es necesario llamar al médico a menos que su fiebre persista por más de 24 horas o si es muy alta.

Pídele al doctor que te oriente un poco más sobre cuándo llamarlo. Por ejemplo, es posible que te recomiende llamarlo de inmediato si su temperatura supera los 40 grados C (104 grados F), sin importar los síntomas que presente.
Indicaciones adicionales
La AAP recomienda llamar al doctor si tu niño tiene una temperatura de 39.4 grados C (103 grados F) o más, y presenta los siguientes síntomas:

  • Pérdida de apetito
  • Tos
  • Dolor de oído
  • Irritabilidad
  • Somnolencia
  • Vómitos
  • Diarrea

También llama al doctor si:

  • Tu pequeño está muy pálido o muy sonrojado o si ha orinado menos de lo normal.
  • Notas que tu niño presenta un sarpullido y no sabes su causa. Un sarpullido puede indicar un problema más grave, si va acompañado de fiebre. Las pequeñas manchas rojo-púrpura en la piel, que no se ponen blancas o más pálidas cuando se las presiona, o las grandes manchas color púrpura, pueden ser una señal de una infección bacteriana muy grave.
  • Tiene dificultad para respirar (hace mucho esfuerzo para respirar o respira más rápido de lo habitual) aun después de limpiarle la nariz con una perilla de goma. Esto podría indicar que tiene neumonía.

4. ¿Qué hará el doctor para tratar la fiebre de mi niño?

Si tu niño se comporta normalmente, está ingiriendo líquidos y no presenta ningún otro síntoma de una enfermedad grave, es posible que el doctor te recomiende esperar 24 horas antes de llevarlo a la consulta.
Como la fiebre muchas veces es el primer síntoma de una enfermedad, a veces los médicos no pueden encontrar otros síntomas significativos cuando examinan a un niño demasiado pronto.
Dependiendo de qué tan incómodo se sienta tu bebé, el doctor te podría recomendar darle acetaminofén infantil o ibuprofeno, para bajar su temperatura.
Si presenta síntomas que indican la existencia de una enfermedad o una infección graves, el doctor te pedirá que lo lleves a la consulta, sea cual sea su edad, o a una sala de emergencias si llamas después de horas laborables.

5. Si la fiebre es una defensa contra una infección, ¿por qué hay que tratar de bajarla?

Dado que la fiebre forma parte de la defensa corporal contra bacterias y virus, algunos investigadores han sugerido que el cuerpo podría atacar las infecciones con mayor eficacia si la temperatura fuera elevada.
Las bacterias y los virus prefieren una temperatura corporal de 37 grados C (98.6 F). La fiebre también le dice al cuerpo que produzca más células blancas y anticuerpos para luchar contra la infección.
Por otro lado, si la temperatura de tu niño es demasiado alta, estará demasiado incómodo como para comer, beber, o dormir, lo cual hará más difícil su recuperación.
Si la fiebre de tu pequeño no está afectando su comportamiento, no necesitas darle nada para bajar la temperatura. Ofrécele muchos líquidos para prevenir la deshidratación, y no lo abrigues en exceso cuando duerma.
Si su temperatura corporal es superior a la normal debido al exceso de ropa o a que el día es caluroso, ayúdalo a refrescarse quitándole algunas prendas, y alentándolo a descansar o jugar tranquilo en un lugar fresco.

6. ¿Qué medicamentos para bajar la fiebre son seguros para mi niño?

Puedes usar acetaminofén o ibuprofeno infantil para bajarle la fiebre.
Ten mucho cuidado al darle la medicina a tu niño. Su peso determinará la dosis correcta. Usa siempre el utensilio (vasito, cuentagotas o jeringa oral) que viene con la medicación para darle la cantidad exacta.
No le des medicamento para reducir la fiebre más a menudo de lo que está recomendado. Las instrucciones probablemente indican que le des acetaminofén cada cuatro horas (hasta un máximo de cinco veces por día) e ibuprofeno cada seis horas (hasta un máximo de cuatro veces al día).
Nunca le des a tu bebé aspirina, ya que lo hace más susceptible al Síndrome de Reye, un trastorno poco común pero potencialmente mortal.
Precaución: la mayoría de los doctores no recomiendan las medicaciones combinadas para el resfrío y la tos que se venden sin receta médica. Además, si tu pequeño está tomando un medicamento prescrito, habla con el médico antes de darle cualquier otro tipo de medicina, como acetaminofén o ibuprofeno. Muchas medicaciones combinadas para el resfrío y la tos ya contienen ibuprofeno o acetaminofén, así que corres el riesgo de darle a tu niño demasiado medicamento.

7. ¿Existen otras maneras de bajar la fiebre de mi pequeño?

Puedes intentar bajarle la fiebre pasándole una esponja con agua tibia (no fría) o dándole un baño tibio.
Nunca intentes reducir la fiebre pasándole una esponja con alcohol. El alcohol puede ser absorbido a través de la piel. Además, también puede bajarle la temperatura demasiado rápido, lo cual a la larga puede hacerle subir la fiebre.
Lee más sobre otras formas de bajarle la fiebre a tu niño sin medicamentos.

8. ¿Qué debo hacer si mi niño tiene una convulsión debido a la fiebre elevada?

Las fiebres pueden algunas veces causar convulsiones tanto en bebés como en niños pequeños. Estas son más comunes en niños de entre 6 meses y 5 años de edad.
Durante una convulsión febril, tu niño podría babear o vomitar. También es posible se le pongan los ojos en blanco, tuerza o sacuda su cuerpo, y que sus extremidades se pongan rígidas. En la mayoría de los casos, las convulsiones son inofensivas para los niños, aunque pueden ser asustadoras para sus papás.
Si tu hijo está sufriendo una convulsión, colócalo rápidamente de lado, alejado de objetos duros. Voltea delicadamente su cabeza hacia un lado para evitar que se ahogue si vomita. Asegúrate de que no tenga nada en la boca, y no pongas nada en ella mientras dure la convulsión.
Durante la convulsión no le des a tu hijo ningún medicamento para bajarle la temperatura. Tampoco lo pongas en agua fría ni le pases una esponja mojada por el cuerpo.
Si tu niño ha tenido convulsiones antes, el doctor te ofrecerá más indicaciones sobre qué hacer y cuándo llamarlo.
Lee nuestro artículo completo sobre las convulsiones o ataques febriles en niños y cómo manejarlas.

9. ¿Por qué le vuelve a subir la fiebre a mi niño después que se le bajó?

Las medicinas que bajan la fiebre tienen un efecto temporal. No afectan al germen que causa la infección, así que puede que el bebé siga con fiebre hasta que se le cure la infección. Este proceso puede durar dos o tres días.
Algunas infecciones, como la gripe, pueden durar entre cinco y siete días. Si se le han administrado antibióticos para protegerlo de una infección bacteriana, la fiebre puede tardar 48 horas en ceder.

10. Mi niño tiene fiebre, pero no presenta ningún otro síntoma. ¿Qué pasa?

Cuando un niño tiene una fiebre alta, pero no tiene mucosidad, tos, vómitos o diarrea, puede ser difícil saber qué pasa.
Hay muchas infecciones virales que provocan solo fiebre y ningún otro síntoma. Algunas de ellas, como la roséola, pueden causar tres días de fiebre muy alta seguidos de una erupción cutánea de color rosado suave en el tronco.
Otras infecciones más graves, tales como la meningitis, las infecciones del tracto urinario, o la bacteremia (bacterias en la corriente sanguínea), también pueden causar fiebre alta sin presentar ningún otro síntoma específico. Si la temperatura de tu hijo es de 39 grados centígrados (102.2 grados F) o más alta, y persiste por más de 24 horas, llama al doctor, aunque no presente ningún otro síntoma.
Revisado en septiembre 2017

Referencias

AAP. Sin fecha. Fever. American Academy of Pediatrics. www.healthychildren.org/English/health-issues/conditions/fever/Pages/default.aspx
Mayo Clinic. Sin fecha. Fever. www.mayoclinic.com/health/fever/DS00077
MedlinePlus. Sin fecha. Fever. www.nlm.nih.gov/medlineplus/ency/article/003090.htm
UpToDate. Sin fecha. Fever in children. www.uptodate.com/contents/patient-information-fever-in-children

La fiebre en niños: cómo tomar la temperatura, causas y tratamiento.

El invierno está en pleno apogeo y la gripe a la orden del día. Los mocos y la tos son molestos, pero lo que suele preocuparnos más es la fiebre, sobre todo en los más pequeños. De hecho, la Asociación Española de Pediatría (AEP) estima que es el principal motivo de consulta en el servicio de urgencias de pediatría.

Para no alarmarnos en exceso, debemos tener en cuenta que la fiebre es muy habitual durante los tres primeros años de vida y, paradójicamente, su aparición es fundamental para ayudar a fortalecer la inmunidad del niño. Para que podamos entender bien por qué se produce la fiebre y qué se puede hacer si se presenta en pequeños, os damos algunas claves en este post.

¿Por qué se produce la fiebre?

La fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro organismo frente a los gérmenes. Cuando un germen nos ataca, el hipotálamo, que es el encargado de regular la temperatura corporal aumenta nuestro calor por encima de sus niveles normales, que rondan los 36ºC – 37 ºC en función de la persona.

Hay muchas razones por las cuales un niño puede tener fiebre. Las más comunes son las infecciones víricas, agudas y benignas, como las respiratorias, que suelen ir a acompañadas de tos y mocos; las gastrointestinales, que cursan con vómitos, diarrea y dolor abdominal; o las urinarias, con vómitos y rechazo de alimentos. Una vacunación reciente, la aparición de los primeros dientes o el exceso de abrigo también causan fiebre.

¿Cuándo podemos hablar de fiebre?

En primer lugar, la fiebre se debe medir con un termómetro homologado y no con el tacto. Puede tomarse la temperatura en el recto, en la boca o en las axilas, según la edad y la cooperación del niño. Aunque la del recto siempre será la más precisa.

Se considera que un niño tiene fiebre cuando la temperatura tomada en la axila está por encima de los 37,1ºC. Hasta los 38,1ºC hablamos de febrícula, si alcanza los 38,5ºC es fiebre leve, hasta los 39º C es moderada y por encima de 39º, es alta.

¿Qué hacer si el niño tiene fiebre?

Tener mucha fiebre no siempre significa “mucha enfermedad”. Puede suceder que una infección severa apenas provoque fiebre, pero un catarro, en principio inofensivo, venga acompañado de 40ºC. Por eso, lo más importante es tratar la causa que lo origina. El tratamiento variará en función del rango de temperatura que tenga el niño.

Si el niño tiene febrícula, que es hasta los 38,1ºC, no se recomienda su tratamiento con antitérmicos, como paracetamol o ibuprofeno. Sin embargo, lo que se debe hacer es hidratarlo bien con abundante agua y mantenerlo fresco con poca ropa. Si continúa la fiebre, se debe ir al pediatra.

Cuando tiene fiebre, es decir, por encima de 38,1ºC, lo más eficaz son los medicamentos antitérmicos prescritos por el pediatra. Es imprescindible respetar la dosificación adecuada a la edad y peso del niño. Este tratamiento se puede complementar con:

  • Hidratación abundante con agua
  • No abrigar en exceso ni caldear la habitación.
  • Aplicar paños húmedos templados o frescos, nunca fríos, en la frente.
  • Darles baños con agua templada durante 15-20 minutos, dejando que el agua se vaya enfriando poco a poco a la vez que el pequeño.

Si la fiebre no remite o se mantiene por encima de 39,5ºC, será necesaria una nueva valoración del pediatra.

¿Cuándo hay que consultar con el pediatra?

Antes de consultar con el pediatra, lo primero que debemos hacer es valorar el estado general del niño y ver qué aspecto tiene: si, a pesar de la fiebre, está contento y come y bebe bien, es poco probable que se trate de algo grave.

Existen algunos casos en los que es necesario acudir al pediatra para que valore el estado del niño:

  • Si es menor de dos años, especialmente si tiene menos de tres meses.
  • Si está alicaído, somnoliento, irritable o presenta malestar general.
  • Si tiene fuertes dolores de cabeza o vómitos
  • Si le cuesta respirar o sufre una convulsión
  • Si tiene puntitos rojos de color cereza o manchas negras en la piel.
  • Si tiene 40ºC de fiebre y no para a pesar del tratamiento con antitérmicos.

Es normal que la fiebre nos preocupe y es importante que la tengamos controlada pero, en general, no debemos alarmarnos en exceso ya que la mayoría de las veces no serán más que un virus inicialmente inofensivo. No obstante, ante cualquier duda en el estado de salud de un niño, se debe acudir al pediatra, quien resolverá cualquier duda y prescribirá el mejor tratamiento para el pequeño.

Cómo bajar la fiebre en niños

Darle un baño tibio al niño o al bebé a una temperatura de 36ºC es una excelente forma de bajar la fiebre naturalmente, otra opción también puede ser colocarle una toallita de mano mojada con agua fría en la frente, en la nuca, en las axilas o en la ingle, siendo también una excelente estrategia.

Se puede considerar que el bebé tiene fiebre cuando la temperatura está por encima de 37,5ºC, lo que no siempre es señal de enfermedad, ya que también puede ser provocada por el calor, exceso de ropa, el nacimiento de los dientes o como reacción a una vacuna.

La causa más preocupante es cuando la fiebre ocurre debido a una infección por un virus, hongo o bacteria, y en estas situaciones lo más común es que la fiebre surja de forma repentina y alta, y no suele ceder con las medidas caseras nombradas anteriormente, siendo necesario recurrir al médico para que indique la prescripción de algún medicamento.

Cómo bajar la fiebre naturalmente

Para reducir la fiebre se aconseja:

  1. Retirar el exceso de ropa;
  2. Ofrecer líquidos, que pueden ser leche, en el caso de los bebés o agua;
  3. Darle un baño con agua tibia;
  4. Colocar toallas mojadas con agua fría en la frente, nuca, axilas y en la ingle.

Si la temperatura no baja con estos consejos en 30 minutos aproximadamente, se recomienda llamar al pediatra para saber qué medicamento darle al bebé.

Medicamentos para bajar la fiebre

Los medicamentos sólo se deben utilizar bajo indicación del médico o del pediatra y generalmente se indican antipiréticos como Acetaminofén, Dipirona, Ibuprofeno de 4 en 4 horas, por ejemplo.

Cuando hay señales de inflamación, el médico puede recetar el uso combinado de Paracetamol e Ibuprofeno en dosis intercaladas, cada 4, 6 u 8 horas. La dosis varía de acuerdo con el peso del niño, por lo que se debe estar atento a la cantidad correcta.

El médico también puede recetar algún antibiótico en caso de infección causada por ciertos virus o bacterias. Normalmente sólo se indica dar cada dosis después de las 4 horas y si el niño tiene más de 37,5ºC de fiebre, ya que por debajo de esta temperatura es un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo para combatir los virus y las bacterias.

En caso de infección viral (virosis), la fiebre cede al cabo de 3 días incluso con el uso de medicamentos, y en caso de infección bacteriana la fiebre sólo baja al cabo de 2 días con el uso de antibióticos. Vea más sobre los medicamentos para bajar la fiebre.

Cuándo debe acudir al médico

Se recomienda acudir a la emergencia hospitalaria o consultar al pediatra cuando:

  • Si el bebé tiene menos de 3 meses de vida;
  • La fiebre alcanza los 38ºC y llegando rápidamente a los 39,5 ºC de temperatura, indicando la posibilidad de una infección bacteriana;
  • Si el bebé presenta pérdida de apetito, no queriendo mamar del pecho;
  • Si el bebé duerme mucho y cuando se despierta muestra señales de irritación intensa y no habitual, lo que puede indicar una infección grave;
  • Manchas o puntitos en la piel;
  • Surgen otros síntomas como que el bebé está siempre llorando o gimiendo;
  • El bebé llora mucho o al contrario se queda mucho tiempo quieto, sin ninguna reacción aparente;
  • Si hay signos de que el bebé tiene dificultad para respirar;
  • Si no es posible alimentar al bebé por más de 3 comidas;
  • Si hay signos de deshidratación;
  • Si el bebé se pone muy apático y no puede ponerse de pie o caminar;
  • Si el bebé no puede dormir durante más de 2 horas, despertando varias veces durante el día o la noche, porque se espera que duerma más debido a la fiebre.

Si el bebé tiene alguna convulsión se debe mantener la calma y colocarlo de lado, protegiendo su cabeza, no hay riesgo de que el bebé se ahogue con la lengua, pero se debe quitar el chupón o la comida de dentro de su boca en caso de tener. La convulsión febril normalmente dura unos 20 segundos y es un episodio único, no siendo motivo de preocupación. Si la convulsión dura más de 2 minutos, se debe llevar al niño al hospital. Conozca qué puede causarle fiebre al bebé.

Al hablar con el médico es importante decir la edad del bebé y cuándo surgió la fiebre, si es continua o si parece que va bajando sola y vuelve siempre a la misma hora, ya que eso marca la diferencia a nivel clínico para llegar a la conclusión de cuál puede ser la causa de la fiebre.

Fiebre

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Todos los niños tienen fiebre de vez en cuando. La mayoría de los episodios de fiebre no indican nada grave. La fiebre, en sí misma, no causa ningún daño y hasta puede ser buena; suele ser la forma que tiene el cuerpo de combatir las infecciones.

Pero, cuando su hijo se despierta a media noche sonrojado, caliente y sudoroso, es fácil no estar seguro de cómo actuar. ¿Debería ponerle el termómetro? ¿Llamar al médico?

Aquí encontrará más información sobre la fiebre, incluyendo cuándo debería llamar al médico.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre ocurre cuando el “termostato” interno del cuerpo aumenta la temperatura corporal por encima de su nivel normal. Este termostato se encuentra en una parte del cerebro llamada hipotálamo. El hipotálamo sabe a qué temperatura debe estar el cuerpo (habitualmente alrededor de los 98,6 ºF o 37 °C) y envía mensajes al cuerpo para mantenerla a ese nivel.

La temperatura corporal de la mayoría de la gente incluso varía un poco a lo largo del día: suele ser un poco más baja por la mañana y un poco más alta por la tarde, y puede variar cuando los niños van de aquí para allá, juegan o hacen ejercicio.

De todos modos, a veces, el hipotálamo “reajusta” el cuerpo a una temperatura más alta en respuesta a una infección, enfermedad o alguna otra causa. ¿Por qué? Los investigadores creen que aumentar el calor corporal es una forma que tiene el cuerpo de luchar contra los gérmenes que causan las infecciones, al convertirlo en un lugar menos cómodo donde estar.

¿Cuáles son las causas de la fiebre?

Es importante recordar que la fiebre, en sí misma, no es una enfermedad; suele ser un síntoma de otro problema.

La fiebre puede estar causada por varias cosas, como las siguientes:

Una infección: la mayoría de las fiebres están causadas por una infección u otra enfermedad. La fiebre ayuda al cuerpo a combatir las infecciones porque estimula sus mecanismos naturales de defensa.

Exceso de ropa: Los lactantes, sobre todo los recién nacidos, pueden tener fiebre si están demasiado abrigados o si se encuentran en un ambiente caluroso, porque no son capaces de regular su temperatura corporal tan bien como lo hacen los niños mayores. Pero, puesto que la fiebre en un recién nacido puede indicar una infección grave, hasta los lactantes que vayan demasiado abrigados deben ser evaluados por un médico si tienen fiebre.

Vacunas: los bebés y los niños a veces presentan fiebre baja o febrícula después de haber sido vacunados.

Aunque la dentición puede provocar un leve aumento de la temperatura corporal, lo más probable es que no sea la causa de que la temperatura de un niño supere los 100 ºF (o 37,8 ºC).

¿Cuándo puede ser la fiebre un signo de algo grave?

En los niños sanos, no se deben tratar todos los episodios de fiebre. De todos modos, la fiebre alta puede hacer que su hijo se encuentre molesto e incómodo y crear problemas (como la deshidratación).

Los médicos deciden si tratar o no tratar la fiebre basándose en la temperatura y en el estado general del niño.

Los niños con una temperatura inferior a 102 °F (38,9 °C) no suelen necesitar medicación, a menos que tengan malestar asociado a la fiebre. Solo hay una importante excepción: si un bebé de 3 meses de edad o menos tiene una temperatura rectal de 100,4 ºF (38 ºC) o superior, llame al médico o acuda a un servicio de urgencias de inmediato. Hasta una fiebre leve puede ser un síntoma de una infección potencialmente grave en bebés tan pequeños.

Si su hijo de entre 3 meses y 3 años de edad tiene una fiebre de 102,2 °F (39 ºC) o superior, llame para saber si el médico necesita verlo. Con niños mayores, tenga en cuenta el comportamiento y nivel de actividad física del niño. El hecho de observar el comportamiento de su hijo le permitirá hacerse una buena idea de si la causa de su fiebre es una enfermedad de poca importancia o si necesita que lo vea un médico.

Lo más probable es que la enfermedad de su hijo no sea grave si:

  • sigue interesado en el juego
  • come y bebe bien
  • está alerta y le sonríe
  • tiene la piel de color normal
  • tiene buen aspecto cuando le baja la temperatura.

Y no se preocupe demasiado si un niño con fiebre no quiere comer. Es algo muy habitual en las infecciones que causan fiebre. Si el niño sigue bebiendo y orinando con normalidad, el hecho de que coma menos que de costumbre cuando tenga fiebre no debe ser motivo de preocupación.

¿Cómo sé si mi hijo tiene fiebre?

Darle un beso en la frente o tocar levemente la piel de su hijo suele bastar para darle una pista de que tiene fiebre. Sin embargo, este método para tomar la temperatura (llamado de “temperatura táctil”) no le dará una medición precisa de la temperatura del niño.

Utilice un termómetro digital fiable para confirmar si tiene fiebre. Un niño tiene fiebre cuando su temperatura iguala o supera cualquiera de las siguientes medidas:

Pero lo alta que tenga su hijo la fiebre no es un buen indicador de lo enfermo que esté. Un simple catarro u otra infección vírica a veces pueden causar fiebres bastante altas (de entre 102 ° y 104 °F, o entre 38,9 ° y 40 °C), que no tienen que indicar que se trate de un problema grave. De hecho, las infecciones graves, sobre todo en los lactantes, pueden no causar fiebre o incluso una temperatura corporal más baja de lo normal (por debajo de los 97 °F o 36, 1 °C).

Puesto que la fiebre puede subir y bajar, el niño puede tener escalofríos cuando su temperatura corporal le empiece a subir. Y puede sudar para liberar el exceso de calor cuando le empiece a bajar la fiebre.

A veces, los niños con fiebre pueden respirar más deprisa que de costumbre y pueden tener el ritmo cardíaco más acelerado. Llame al médico si su hijo tiene dificultades para respirar, respira mucho más rápido de lo normal, o sigue respirando deprisa después de que le haya bajado la fiebre.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a encontrase mejor?

No todos los episodios de fiebre requieren tratamiento. En la mayoría de los casos, la fiebre solo se debe tratar si causa malestar en un niño.

Estas son algunas de las formas de aliviar los síntomas que suelen acompañar a la fiebre:

Medicamentos.

Si su hijo está inquieto, irritable o tiene malestar, puede darle paracetamol o ibuprofeno, siguiendo las instrucciones del envase para su edad y peso. (A menos que se lo indique el médico, nunca le dé aspirina a un niño porque se asocia al síndrome de Reye, una enfermedad poco frecuente pero potencialmente mortal). Si no sabe cuál es la dosis recomendada o si su hijo es menor de 2 años, llame a su médico para saber qué cantidad le debe dar.

Los lactantes de menos de 2 meses de edad no deben tomar ningún medicamento para bajarles la fiebre sin que el médico los evalúe y le dé a usted el visto bueno. Si su hijo padece cualquier problema médico, consulte antes con su médico para saber qué medicamento es mejor usar para bajarle la fiebre. Recuerde que los medicamentos contra la fiebre solo permiten bajar la temperatura corporal del niño de forma temporal, pero no permiten que la temperatura vuelva a la normalidad ni tratan la causa subyacente de la fiebre.

Medidas domésticas para que su hijo se encuentre mejor

Vista a su hijo con ropa ligera y cúbralo con una sábana o manta que apenas abrigue. El exceso de ropa (sea de la que se lleva puesta el niño o de ropa de cama) puede impedir la eliminación del calor corporal, provocando un aumento de la temperatura corporal.

Asegúrese de que la temperatura de la habitación de su hijo sea agradable: ni demasiado caliente ni demasiados fría.

Aunque algunos padres dan a sus hijos baños de esponja con agua tibia para bajarles la fiebre, este método solo ayuda de forma temporal, en el caso de que ayude. De hecho, estos baños pueden hacer que los niños se sientan incómodos o molestos. Nunca utilice alcohol para uso externo (puede producir una intoxicación si se absorbe a través de la piel), bolsas de hielo ni agua fría (pueden causar escalofríos, que pueden aumentar la temperatura corporal).

Comida y bebida

Dé a su hijo abundante líquido para evitar la deshidratación, porque la fiebre hace que los niños pierdan líquidos más deprisa que de costumbre. El agua, la sopa, los polos y la gelatina de sabores son buenas opciones. Evite las bebidas con cafeína, como los refrescos de cola y el té, porque pueden empeorar la deshidratación al aumentar la producción de orina.

Si su hijo también tiene vómitos y/o diarrea, pregunte a su médico sobre si debería darle una solución electrolítica (de rehidratación) especial para niños. Puede encontrar este tipo de soluciones en farmacias y supermercados. No le dé bebidas deportivas: aparte de que no están pensadas para niños pequeños, sus azúcares añadidos pueden empeorar la diarrea. Limite también el consumo de fruta y de jugos.

Como norma general, deje que su hijo coma cuanto quiera (en cantidades razonables), pero no lo fuerce si no tiene hambre.

Tomárselo con calma

Asegúrese de que su hijo descanse mucho. No es necesario que se pase todo el día en la cama, pero un niño enfermo debe tomarse las cosas con calma.

Es mejor que un niño con fiebre no vaya a la escuela o a la guardería. La mayoría de los médicos consideran que los niños pueden volver a estos centros cuando llevan 24 horas con una temperatura normal.

¿Cuándo debería llamar al médico?

La temperatura exacta que debe tener un niño para que sus padres llamen al médico es algo que depende de la edad del niño, la enfermedad que padezca y de que presente otros síntomas, aparte de la fiebre.

Llame al médico si:

  • tiene un bebé menor de 3 meses con una temperatura rectal de 100,4 °F (38 °C) o superior
  • tiene un niño mayor con una temperatura superior a 102,2 °F (39 °C).

Llame también si un niño mayor tiene una temperatura inferior a 102,2 °F (39 °C) pero:

  • rechaza los líquidos o parece estar demasiado enfermo para beber
  • tiene diarrea persistente o vómitos repetidos
  • presenta signos de deshidratación (orina menos que de costumbre, no tiene lágrimas al llorar, está menos alerta y menos activo de lo habitual)
  • se queja de un dolor específico (como dolor de garganta o de oído)
  • lleva más de 24 horas con fiebre (si se trata de un niño menor de 2 años de edad) o más de 72 horas con fiebre (si supera los 2 años)
  • tiene fiebres recurrentes, aunque sólo duren pocas horas todas las noches
  • tiene un problema médico crónico, como una enfermedad cardíaca, cáncer, lupus o enfermedad de las células falciformes
  • presenta una erupción
  • tiene dolor al orinar

Acuda a un servicio de urgencias si su hijo presenta cualquiera de los siguientes síntomas:

  • llanto inconsolable
  • inquietud o irritabilidad extremas
  • aletargamiento o problemas para despertarse
  • un sarpullido o manchas moradas similares a los moretones en la piel (que el niño no presentaba antes de enfermar)
  • labios, lengua o uñas azuladas
  • las fontanelas de la cabeza de un lactante parecen sobresalir hacia afuera o están hundidas
  • rigidez de cuello
  • fuerte dolor de cabeza
  • flacidez o negativa a moverse
  • problemas para respirar que no mejoran al destaparle la nariz
  • inclinación hacia delante y babeo
  • convulsiones
  • dolor abdominal (estómago o vientre).

Así mismo, llame también al médico si él le ha dado directrices específicas sobe cuándo debe llamar en caso de fiebre.

¿Qué más debería saber?

Todos los niños tienen fiebre de tanto en tanto y, en la mayoría de los casos, vuelven completamente a la normalidad al cabo de pocos días. Para los bebés mayores y los niños, la forma en que se comportan puede ser más importante que la cifra del termómetro. Todo el mundo está un poco más irritable o cascarrabias cuando tiene fiebre. Es normal y algo esperable.

Pero, si alguna vez tiene dudas sobre qué debe hacer o sobre qué puede significar un episodio de fiebre, o si su hijo enferma y se comporta de una forma preocupante incluso aunque no tenga fiebre, llame al médico para que le aconseje.

Revisado por: Joanne Murren-Boezem, MD Fecha de revisión: septiembre de 2018

Fiebre en niños y bebés

  • Tratamiento de la fiebre en niños

    En la mayoría de los casos, la fiebre de tu hijo se deberá a una infección viral y mejorará por sí sola. Toma la temperatura a tu hijo con frecuencia.

    ¿Qué hacer cuando un niño tiene fiebre?

    Muchos padres y personas que cuidan niños pasan mucho tiempo tratando de bajarle la fiebre al niño. Sin embargo, la fiebre es parte de la respuesta natural del cuerpo a la infección, y a menudo puede dejarse que siga su curso, siempre y cuando su hijo beba suficiente agua y se encuentre bien, en general. Si tu hijo tiene dificultades para beber, tratar de reducirle la temperatura pudiera ser de ayuda. Esto es importante para evitar que tu hijo se deshidrate, lo que pudiera provocarle problemas más graves. A modo de guía, la orina de tu hijo debe tener un color amarillo pálido; si es más oscura, deberá beber más líquidos.

    La fiebre es parte de la respuesta natural del cuerpo a la infección, y a menudo puede dejarse que siga su curso, siempre y cuando tu hijo beba suficiente agua y se encuentre bien, en general

    No lleves a tu hijo a la escuela o a la guardería mientras este tenga fiebre.

    Medicamentos para la fiebre

    Puedes probar con paracetamol o ibuprofeno para reducir la temperatura de tu hijo, si este se siente muy mal. No le des estos medicamentos para reducir la temperatura si se siente bien en general, ni para prevenir una convulsión febril.

    No le des a tu hijo paracetamol e ibuprofeno juntos. No obstante, si el primer medicamento no ayuda, puedes probar con el otro más tarde.

    Existen numerosos medicamentos que son adecuados para niños, y que pueden comprarse sin receta en la farmacia. Lee siempre el prospecto de información al paciente que viene con el medicamento de tu hijo, y si tienes preguntas, consulta al farmacéutico.

    Si tu hijo tiene una infección bacteriana, el médico de cabecera puede recetarle antibióticos. Evita la aspirina.

  • Preguntas y respuestas

    ¿Cómo puedo saber si mi hijo está deshidratado?

    Si tu hijo está deshidratado, pudiera tener la boca seca, la piel pálida y moteada, los ojos hundidos y no tener lágrimas cuando llora. También notarás una disminución de la cantidad y frecuencia de la micción y oscurecimiento de la orina.

    Explicación

    La persona se deshidrata cuando no tiene suficiente agua en el cuerpo. Esto puede suceder si tu hijo tiene fiebre; por eso es importante que verifiques que no muestre señales de deshidratación.

    Las señales de deshidratación son: boca seca, piel pálida y moteada, ojos hundidos, ausencia de lágrimas, manos y pies fríos, así como patrones irregulares de respiración. Es posible que adviertas que tu hijo produce menos orina que la habitual (moja menos pañales). Un bebé podría, además, tener la fontanela hundida (la zona blanda en la parte superior de la cabeza; puedes palparla suavemente con la punta de los dedos).

    Si tu hijo tiene fiebre, anímalo a beber líquidos regularmente. Si estás amamantando, está bien ofrecerle leche materna.

    Comunícate con el médico de cabecera si piensas que tu hijo muestra signos de deshidratación.

    ¿Es verdad que los niños pueden tener fiebre y convulsiones después de vacunarse?

    Sí, a veces, las vacunas pueden ocasionar fiebre y ataques espasmódicos asociados (convulsiones febriles), pero las probabilidades de que esto suceda son muy pocas.

    La fiebre es un posible efecto secundario de algunas vacunas infantiles. Por ejemplo, la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) puede provocar fiebre en los niños. En raros casos, tu hijo pudiera desarrollar fiebre una semana después de haber recibido la vacuna MMR, y esta podría durar algunos días. Por lo general, podrás cuidar de tu hijo en la casa, pero comunícate con el médico de cabecera si te preocupan sus síntomas.

    En casos aún más contados, la vacuna MMR pudiera provocarle una convulsión febril a tu hijo, también aproximadamente una semana después de haberse vacunado. Si tu hijo tiene una convulsión después de haberse vacunado, comunícate con el médico de cabecera de inmediato.

    Es importante recordar que el riesgo de que tu hijo tenga una convulsión febril después de haber recibido la vacuna MMR es normalmente menor que las probabilidades de que la tenga si adquiere sarampión. Las investigaciones han demostrado que no se producen efectos a largo plazo en aquellos niños que han tenido convulsiones febriles.

    ¿Qué debo hacer si mi hijo tiene una convulsión febril?

    En algunos niños, un aumento repentino de la temperatura corporal pudiera provocarles ataques espasmódicos que se denominan convulsiones febriles. Durante una convulsión febril, el cuerpo de tu hijo (parcial o totalmente) podría agitarse y contraerse, y los ojos pudieran ponérsele en blanco.

    En algunos niños, un aumento repentino de la temperatura corporal pudiera provocarles ataques espasmódicos que se denominan convulsiones febriles. Durante una convulsión febril, el cuerpo de tu hijo (parcial o totalmente) podría agitarse y contraerse, y los ojos pudieran ponérsele en blanco.

    Aunque las convulsiones febriles raramente duran más de unos minutos, pueden ser muy atemorizantes.

    Si tu hijo tiene una convulsión febril, trata de mantener la calma. No lo inmovilices, pero trata de resguardarlo lo más posible; preferentemente, colócalo en una superficie blanda. Si puedes, afloja la ropa de tu hijo, y trata de quitarle cualquier cosa que tenga en la boca, por ejemplo, comida o un chupete, ya que podría asfixiarse. Para evitar una broncoaspiracion, trata de mantenerle la cabeza virada hacia un lado.

    Inmediatamente después de la convulsión, tu hijo pudiera parecer desorientado, pero podrá recuperarse por completo. Aunque las convulsiones febriles no suelen ocasionar problemas permanentes, es importante vigilar de cerca a tu hijo tanto durante la convulsión como después de la misma, especialmente si es la primera vez que la ha tenido.

    Si la convulsión de tu hijo dura más de cinco minutos, llévalo al departamento de accidentes y emergencias más cercano. Si la convulsión cesa en menos de cinco minutos, comunícate con el médico de cabecera para pedirle asesoramiento. También es buena idea comunicarse con el médico de cabecera si es la primera vez que tu hijo ha tenido una convulsión.

  • Cuando su bebé o lactante tenga fiebre

    Hable con el proveedor de atención médica de su hijo o acuda a la sala de urgencias cuando:

    • Su hijo no parece estar despierto ni más cómodo cuando le baja la fiebre
    • Los síntomas de fiebre reaparecen después de que habían desaparecido
    • El niño no produce lágrimas cuando está llorando
    • El niño no está mojando pañales o no ha orinado durante las últimas 8 horas

    Igualmente, hable con el proveedor de su hijo o acuda a la sala de emergencias si su hijo:

    • Tiene menos de 3 meses y tiene una temperatura rectal de 100.4°F (38°C) o superior
    • Tiene de 3 a 12 meses y tiene una fiebre de 102.2°F (39°C) o superior
    • Es menor de 2 meses y tiene una fiebre que dura más de 48 horas
    • Tiene una fiebre superior a 105°F (40.5°C), a menos que la fiebre baje prontamente con tratamiento y el niño esté cómodo
    • Ha estado teniendo fiebres intermitentes hasta por una semana o más, aun cuando no sean muy altas
    • Tiene otros síntomas que sugieren que se puede necesitar tratamiento para una enfermedad, como dolor de garganta, dolor de oído, diarrea, náuseas, vómitos o tos
    • Tiene una enfermedad seria, como un problema cardíaco, anemia drepanocítica, diabetes o fibrosis quística
    • Recientemente le aplicaron una vacuna

    Llame al número local de emergencia (9-1-1 en los Estados Unidos) si su hijo tiene fiebre y:

    • Está llorando y no puede calmarse
    • No lo pueden despertar fácilmente o no se despierta en absoluto
    • Parece confundido
    • No puede caminar
    • Tiene dificultad para respirar, incluso después de que la nariz está despejada
    • Tiene los labios, la lengua o las uñas de color morado
    • Tiene un dolor de cabeza muy intenso
    • Presenta rigidez en el cuello
    • Se niega a mover un brazo o una pierna
    • Tiene una convulsión
    • Tiene un nuevo salpullido o aparecen hematomas

    Los bebés y niños tienen un sistema inmunológico inmaduro que les lleva a coger muchas más infecciones y enfermedades que nosotros los adultos, y de manera más repetida. Hay niños que tienen la suerte de coger poquísimas cosas y más o menos pasan la infancia bien y otros que, pobrecitos, tienen un historial que bien podría llevar el nombre de algún anciano con varias décadas a sus espaldas.

    Sea cual sea el grupo en el que se enmarcan vuestros hijos, seguro que en más de una ocasión han tenido fiebre y seguro que en más de una ocasión has pensado “¿y no puedo hacer yo algo para que le baje la temperatura?”. Pues sí, puedes hacer algo y seguro que tu hijo lo agradecerá. Le hayas dado o no jarabe para la fiebre (paracetamol e ibuprofeno son los más típicos), hay más cosas que pueden hacerse y por eso os ofrecemos hoy cuatro remedios caseros para bajar la temperatura de los bebés y niños.

    Cuatro remedios caseros para la fiebre de los bebés y niños

    1) Quitarle algo de ropa

    Quítale un poco de ropa para que el calor pueda dispersarse: la ropa tiene la facultad de “coger” el calor corporal y mantenerlo, evitando también que el aire del exterior toque nuestra piel y nos enfríe. Cuando un niño tiene fiebre lo ideal es que no esté abrigado para evitar todo ello. Tampoco desnudo, pues podría llegar a encontrarse peor, pero sí con ropa liviana y cómoda.

    2) Mantener una temperatura ambiente adecuada

    Que no haga calor allí donde esté el niño: si es invierno y estamos en casa con la calefacción puesta puede ser interesante bajar la temperatura de la casa. En verano debemos tener en cuenta lo mismo, que estén en una habitación ventilada, pero sin que estén en corrientes de aire ni debajo del “chorro” del aire acondicionado.

    3) Mantenerle hidratado

    Hacer una dieta líquida para que vaya rehidratándose: si el niño está sudando a causa de la fiebre es aconsejable que le vayamos hidratando. Algunos niños tampoco quieren comer mucho si tienen fiebre y pueden aceptar mejor una dieta líquida, que nos ayudará a rehidratarles. Se aconsejan zumos, agua o caldos y, en caso de los bebés, suero oral o leche materna (artificial si no toma materna).

    4) Tranquilidad

    Intentar que el niño esté tranquilo: si el niño tiene fiebre elevada lo más probable es que no tenga ganas ni de pestañear. Si en cambio no tiene mucha fiebre sí puede ser que aún tenga fuerzas para moverse (y moverse mucho) y son muchos los niños que, aun con fiebre, no paran. No es que haya que atarles a la silla para que no se muevan, pero se aconseja tratar de hacer con los niños actividades más tranquilas que no les haga aumentar la temperatura corporal ni sudar.

    Y si le baja la fiebre, ¿no lo llevamos a urgencias?

    La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. La fiebre por sí sola dice que hay algún tipo de infección contra la que el niño está defendiéndose y esa infección suele acabar dejando más síntomas (dolor de oído, de garganta, escozor al orinar, etc.). Si la fiebre acaba de aparecer hace unas horas lo más probable es que sea prácticamente imposible ver el foco de la infección y lo recomendable suele ser esperar al menos 24 horas para ver si el niño sigue estando malito y si se queja de algo en concreto.

    Digo esperar porque muchas virasis son tan pasajeras que un niño tiene fiebre un día y al día siguiente ya no, y digo esperar porque muchas veces vas al pediatra con fiebre de hace unas horas y te vuelves sin saber qué tiene porque el foco no se ve todavía.

    Ahora bien, si la fiebre es muy alta y el niño no se encuentra bien, y aun con un antitérmico sigue estando en mal estado, yo no esperaría. Prefiero pecar de prudente que de imprudente. Y si tiene menos de 3 meses, por poca fiebre que tenga, hay que ir al hospital (ya no digo al pediatra del centro de atención primaria), porque son bebés tan pequeños que es necesario y recomendable saber por qué tiene décimas o fiebre.

    En Bebés y más | Cuándo utilizar los antitérmicos, Calmar la fiebre antes de tratarla

    10 trucos caseros para bajar la fiebre

    Mamá, si tu bebé tiene fiebre no dudes en bajársela. Si bien es cierto que la fiebre es una respuesta natural del cuerpo, un mecanismo de defensa que este usa, básicamente, para limitar la proliferación de los patógenos, una fiebre alta puede ser bastante peligrosa, sobre todo en niños pequeños.

    Antes de entrar en materia debemos advertirte que la fiebre, según su origen, puede ser ligera o bastante pegajosa, como se dice comúnmente. Por eso, siempre que a tu hijo le suba la temperatura después de los 38 grados, o incluso, un poco antes, si ya lo notas caliente, debes llevarlo al médicopara sea el facultativo quien te indique qué fármacos emplear.

    El pediatra es quien diagnosticará las causas de por qué se presenta la fiebre y te prescribirá los medicamentos que debes darle a tu hijo, con la frecuencia exacta y la forma de alternarlos.

    Jamás deseches la opinión del doctor ni las medicinas que te indica, y optes por tratar a tu hijo con remedios caseros solo porque: “en el pasado se usaba así, y mi mamá me curaba con eso.”

    Los trucos que ponemos a tu consideración y todos los que puedes encontrar en internet, solo complementan la acción de los fármacos, o pueden usarse en algún momento como una alternativa a ellos. Pero hacemos énfasis en eso: jamás podrán suplantarlos.

    Ahora bien, para que tengas a mano algunos de los más efectivos trucos para bajar la fiebre, cuando necesites poner en práctica esas “alternativas” de las que hablamos, en el presente post te los ofrecemos.

    Trucos para bajar la fiebre a tu bebé

    Truco 1

    La fiebre no te tapa. Si notas que a tu niño le sube la temperatura, aunque te pida colarse debajo del cobertor evita que lo haga.Tampoco lo abrigues mucho porque esto impedirá que la fiebre le baje.

    Truco 2

    Dale baños de agua tibia mójale la frente. Deja que juegue un ratico dentro de la bañera para que se refresque. Verás cómo esto le baja inmediatamente la temperatura.

    Truco 3

    Ponle compresas de agua al tiempo. No fría de la nevera. Aplícaselas sobre la frente y la nuca durante algunos segundos y sustituye las compresas por otras frescas de forma continua.

    Truco 4

    Aumenta la cantidad de líquidos. Sobre todo, agua y jugos naturalesde melón, naranja, mandarina, piña… evita que sea leche si tu hijo, además de fiebre, tiene tos.

    Truco 5

    Agrégale al agua una pastilla de alcanfor y empapa las compresas en ella. Sustitúyelas de tiempo en tiempo para que refresquen a tu niño.

    Truco 6

    Pon a tu hijo a hacer ejercicios. No nos referimos a gimnasia: abdominales, planchas ni nada de eso. Hablamos de que cuando tenga fiebre puedes buscar una pelota y ponerse a jugar juntos corriendo para aquí y para allá; o poner música y bailar y saltar al compás de la misma.

    Verás como laactividadva a hacerlo sudar y enseguida le bajará la fiebre.

    Truco 7

    Hazte de una hoja de aloe vera y pélala para que le quede fuera la masa blanca y viscosa. Aplícala sobre la frente de tu hijo y déjala allí por algún tiempo. Pasados unos minutos retírala y ráspale el exterior ya seco por la fiebre, para que este vuelva a estar húmedo y listo para refrescar la frente de tu pequeño.

    Truco 8

    Combina cinco partes de agua con una parte de vinagre de manzana y aplícala como compresa sobre la frente y la nuca de tu hijo. Refresca los paños a medida que se pongan calientes.

    Truco 9

    Corta una cebolla en rebanadas y coloca las mismas en las plantas de los pies de tu hijo, dentro de las medias. Cámbialas pasada media hora por otras más frescas.

    Si a tu hijo le disgusta el olor de la cebolla puedes usar rodajas de papas. También son efectivas.

    Truco 10

    Dale a tu hijo una infusión de tomillo y manzanilla. Pon a hervir un recipiente con agua y añádele estas plantas medicinales ya sean pulverizadas como en ramas.

    Deja que el cocimiento hierva durante algunos segundos. Después retíralo del fuego, permite que se refresque y cuando se lo vayas a dar al niño (media taza) añádele una cucharada de miel de abejas y 10 gotas de limón.

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