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Biberon bebe 3 meses

La lactancia artificial es a demanda, lo mismo que la lactancia materna. La cantidad que el bebé quiera, a la hora que quiera.

Si tu bebé no se acaba los biberones, lo que hay que hacer no es aumentar, sino disminuir la cantidad. Lo único, como va de 30 en 30, es que obviamente si se deja 20 no se los va a disminuir. Pero si le preparas 120 y se suele dejar 40, pues le bajas a 90, para no desperdiciar tanta leche. Y si un día se acaba los 90 y parece que quiere más, pues en un momento le preparas 30 más, y si eso ocurre a menudo, pues le subes a 120. Y la hora, la que ella quiera.

Si al cabo de media hora pide, pues le das otro biberón (lógicamente, no se va a tomar uno entero, si hace tan poco; le das solo 30. Y al revés, si un día duerme cinco horas, pues magnífico.

Obsérvese que el único motivo por el que los biberones se preparan de 90, 120 o 150 es porque la preparación se hace con una medida de leche por cada 30 ml de agua. Hay que prepararlos de 30 en 30. Pero, claro, el hambre de los niños no tiene por qué ir de 30 en 30. En un momento dado, un bebé quiere tomar 112 ml, en otro momento quiere 138 ml. Es mucha casualidad que quiera precisamente 120 o 150. Por lo tanto, los biberones se preparan siempre para que sobre un poco, pues el que sobre es la prueba de que no quiere más. Y por tanto, lo normal es que no se acaben los biberones. Solo excepcionalmente se los acaban. Jamás se ha de insistir para que se los acaben.

¿Cuánta leche debe tomar un bebé de 12 meses?

En ocasiones tu bebé pasará por una época de rápido crecimiento y sentirá más hambre. Si durante el desarrollo de tu pequeño tienes alguna duda sobre la cantidad o tipo de alimentación adecuada para él, lo mejor es que consultes a su pediatra, pero aquí te daremos una serie de consejos generales que te serán de gran utilidad.

La alimentación a los 12 meses

A esta edad tu niño ya debería estar acostumbrado a ingerir alimentos sólidos, ya que su dieta no debe ser exclusivamente de leche, ni siquiera si es materna.

Si aún tus pechos producen suficiente está bien que sigas dándole de mamar, pero las comidas principales tienen que ser casi como las de un adulto. Sólo dale de mamar cuando se despierta o justo antes de dormir para que se relaje al ritmo de tu respiración.

Si aún no le has acostumbrado a comer sólido, ya es tiempo de que lo hagas. Ve quitándole el biberón o la leche materna gradualmente para introducirle variedad de alimentos. Lo ideal es comenzar a darle algunos alimentos sólidos a partir del sexto mes y poco a poco ir aumentándolos en su dieta hasta que al año esa sea su nutrición principal.

A esta edad su estómago ya está maduro para comer prácticamente de todo: granos, verduras, frutas, huevos, carne, lácteos, etcétera. Puedes cambiar algunas raciones de leche por yogur natural sin azúcar o un trozo pequeño de queso suave. Debes enseñarle a comer en la mesa con el resto de la familia y a las mismas horas. Además, los líquidos (agua, zumos, leche) ya debe tomarlos en un vaso e irse olvidando del biberón.

Cantidad de leche a los 12 meses

La cantidad de leche que debes darle a tu niño dependerá de su edad, su peso y de si lo alimentas solo con ella o en combinación con alimentos sólidos. Si todavía toma únicamente leche, debería estar tomando unas 32 onzas al día (cuatro biberones grandes).

Cuando empieces con la transición a la alimentación sólida deberá tomar la mitad, unas 15 onzas al día (dos biberones grandes). Es decir, dos raciones de lácteos que se pueden alternar entre leche, yogur sin azúcar y queso suave.

Leche de vaca frente a leche de fórmula

Hasta los 12 meses de vida el organismo de tu hijo no estará preparado para digerir la leche de vaca por su elevada concentración de proteínas, minerales y por la composición de sus grasas. Pero a partir de los 9 meses ya podrá tomar yogur natural sin azúcar o queso suave, y al año puede tomar dos vasos al día de leche entera de vaca. De hecho, es más saludable para él que la de fórmula.

El valor energético que aportan las leches de fórmula es igual que el que aporta la leche animal. Con un año de edad tu hijo debería recibir aproximadamente un tercio de la energía diaria de la leche, dos vasos diarios.

El biberón, como la teta, también se da a demanda

Hay una recomendación que por suerte cada vez más gente conoce, que dice que cuando estás dando el pecho a un bebé tienes que guardar el reloj en un cajón, o lo que es lo mismo: que le tienes que dar a demanda.

¿Que por qué? Pues porque si no, se empiezan a poner tiempos y pautas a algo que no tiene ninguna pauta lógica. Si no se sabe cuánto toma un bebé en una toma, ¿cómo vas a poner tiempos? Pero no solo eso: si no sabes cuánto necesita comer cada bebé en cada momento, ¿cómo vas a poner tiempos? Y es que con un biberón sí puedes saber cuánto acaba de comer un bebé, pero eso tampoco ayuda porque hay bebés que necesitan mucho más que otros (y bebés que necesitan mucho menos).

¿Por qué sin reloj?

Porque durante tantos años se le ha dicho a las mujeres que tienen que dar de comer a sus bebés cada 3 horas que hasta esa recomendación les genera dudas difíciles de responder:

  • Pero, ¿3 horas desde que empieza a mamar, o 3 horas desde que acaba?
  • Y si me pide antes de las tres horas, ¿qué le doy?
  • ¿Y si está durmiendo y no hay manera de despertarlo?

O no son preguntas tan difíciles, porque hay quien tiene respuestas para todo:

  • Desde que empieza a mamar, cada 3 horas.
  • Si te pide antes, le puedes dar un poco de agua, manzanilla, o agua con sacarina.
  • Mójale los pies, cámbiale el pañal, hazle cosquillas…

Huelga decir que ninguna de las tres respuestas es correcta, si tenemos en cuenta que solo una lo es: dale de comer a demanda, o sea, cuando te pida.

Sin ir más lejos, he llegado a tener un diálogo bastante cómico con algunas personas sobre esta cuestión:

—Las madres deberían guardar el reloj en un cajón y amamantar a demanda.
—No es así. Los bebés tienen que comer cada tres horas.
—No tiene sentido. Los relojes no hace tantos años que existen. ¿Cómo lo hacían en la antigüedad sin relojes?
—Tenían relojes solares.
—¿Y de noche?

Es que no hay por dónde cogerlo. No tiene ningún sentido. No miraban el reloj de sol, ni tenían relojes de arena, ni ponían el dedito orientado al sol para calcular cuánto rato había pasado desde la última toma: alimentaban a sus bebés cuando notaban que estaban inquietas, cuando despertaban y empezaban a llevarse los puñitos a la boca… o a malas, si no se daban cuenta, cuando empezaban a llorar (recordad que el llanto es un signo tardío de hambre, como podéis ver a continuación).

Así se aseguraban de que los bebés comían cuando tenían hambre, y no lo hacían si no la tenían. Así comían con ganas y energía (por estar despiertos) y no cuando lo decía un reloj, demasiado tarde y llorando, o demasiado pronto y adormilados quizás porque en ese momento preferían seguir durmiendo.

Pero el biberón es diferente, ¿no?

La realidad, y es una recomendación que ya conocemos desde 1982 de la publicación Guidelines on infant nutrition. III. Recommendations for infant feeding de la ESPGHAN (Sociedad Europea en Gastroenterología, Hepatología y Nutrición en Pediatría), es que el biberón también se da a demanda. Desde 1982, y aún no ha cambiado… es decir, no hay nuevas recomendaciones al respecto.

Entonces, ¿por qué se sigue diciendo que es cada tres horas? Pues porque la fórmula infantil se suele digerir en más tiempo, y eso hace que permanezca más tiempo en el estómago del bebé. Un tiempo que puede ser de entre dos y tres horas, en algunos casos más. En bebés muy prematuros, o con algún problema gástrico, es importante asegurarte de que no queda alimento dentro del estómago antes de volver a alimentarlo mediante sonda, porque ir añadiendo alimento sin que el bebé sea capaz de digerirlo es muy peligroso.

Este principio, este medio, se extrapoló a los bebés que sí pueden digerir lo que comen sin problema y que son capaces de decir cuándo tienen hambre, porque se pensó que podía suceder lo mismo, y por eso se estableció que tres horas era el tiempo necesario para que un bebé ya tuviera el estómago vacío.

Pero la realidad es que, al igual que con la lactancia materna, no es necesario esperar a que el estómago esté vacío y no hay problema en ingerir leche artificial cuando todavía hay leche en digestión, por lo que el tiempo no debería estar nunca limitado. ¿O acaso los adultos esperamos a comer el segundo plato o el postre a tener el estómago vacío? Y si una emergencia nos hace levantarnos de la mesa, ¿no podemos volver a sentarnos y seguir comiendo aunque haya pasado una hora?

Si un bebé pide a las dos horas de haberse tomado un biberón es señal de que ya necesita comer, de que ya tiene hambre, y es indiferente que tenga o no leche en el estómago (de hecho, es que no podemos saber cuándo tiene aún leche y cuándo no).

Si ponemos horarios, quizás no acertemos

El problema de poner horarios es que muchos niños comen antes de tener hambre (tampoco es un problema grave si no se le fuerza a acabar el bibe) y muchos otros (esto sería más grave) comerán después de un buen rato pidiendo, llorando y pasando hambre sin necesidad, porque se considera que aún no le toca, o que no puede ser hambre.

Es más, se ha visto que cuando le das a un bebé leche de fórmula con diferente densidad calórica (unos bibes con más calorías que otros), ellos mismos adaptan los horarios y la cantidad que consumen para llegar al final del día con una ingesta muy similar de calorías. Esto demuestra que los bebés controlan las tomas para recibir lo que necesitan, y no más, ni menos.

No solo el cuándo, sino también el cuánto

Pero eso no es todo. Cuando alguien dice «el biberón se da a demanda» no está diciendo que hay que dárselo cuando el bebé lo pida, pero la cantidad que tú decidas, o la que pone en la lata. Está diciendo «Ofrécele biberón cuando lo pida y retírale el biberón cuando ya no quiera más» (y durante la toma ve haciendo pausas para que la toma sea más fisiológica).

Si observamos las necesidades calóricas de un bebé de 3 meses vemos que necesita entre 328 y 728 kcal diarias. Una bebé de la misma edad necesita entre 341 y 685 kcal.

Si hacemos lo mismo con un bebé de 6 meses, vemos que están entre 491 kcal para los más «diesel» y 779 kcal para los «gasolina» (el metabolismo de los bebés es muy diferente, y hay algunos que gastan más energía que otros, siendo algo normal). Si miramos las necesidades calóricas de las bebés de 6 meses, vemos que van desde las 351 hasta las 819 kcal.

Según esto, Laura, que tiene 3 meses puede estar tomando una cantidad cercana a la mitad que Lola, que también tiene 3 meses y pesa muy parecido, porque resulta que Laura tiene suficiente con 341 kcal al día, pero Lola necesita 685 kcal diarias.

Sus padres están un poco preocupados porque cuando se juntan ven que Lola come «como una campeona» y Laura parece que «se aburre» con el biberón, porque enseguida lo rechaza. Y sin embargo, las dos parecen dos niñas sanas, con energía, de aspecto saludable.

Todos los consejos relacionados con la alimentación con biberón los tienes en este Seminario Online.

Y mientras un padre está muy tranquilo por cómo come su hija, el otro está preocupado, y de vez en cuando consulta a su pediatra para ver cómo puede hacer para que coma más. La pediatra siempre le dice lo mismo: «si no quiere más es señal de que no necesita comer más», y luego le añade: «sobre todo no la fuerces a comer… porque hay bebés que necesitan mucho alimento y otros que necesitan poco, y parece que la tuya es de estas. No es mejor que coma más, sino que coma lo que necesita».

Entradas | Cursos/Seminarios

Armando Bastida

Web : http://www.armandobastida.com

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22 octubre, 2019

  • Alimentación infantil
  • Biberón
  • Fórmula infantil
  • Hábitos saludables

La cantidad de leche que debe ingerir un bebé, dependerá de su edad, peso y si lo alimentas con leche materna en combinación con otros alimentos.

La leche materna es el alimento ideal para tu bebé, mientras más amamantes a tu pequeño, más leche producirás y viceversa. Si deseas mantener lactancia materna exclusiva, te daremos algunos consejos.

Las primeras semanas del bebé

El primer mes, la alimentación de tu hijo debe ser a libre demanda, es decir a petición. Si tu pequeño tiene hambre, tú le das leche, no hay horarios que respetar, ni rutinas que cumplir.

Es importante que recuerdes que las necesidades de los niños varían en cada bebé, cambian diariamente, por lo tanto no esperes que tu pequeño se alimente igual que el hijo de tu amiga unas semanas mayor. Lo importante es que aprendas a interpretar a tu hijo. En algunos periodos los pequeños pueden tener más hambre que de costumbre, y sin duda el lo hará notar.

Las señales para saber si tu hijo tiene hambre son: que haga ruido con los labios, que mueva su cabeza buscando tu pecho cuando te acercas o se lleve las manos a la boca. Si tu pequeño sigue con hambre lo notarás cuando termine su mamadera y mire hacia su alrededor queriendo más y comience a llorar. Para saciar su hambre, extrae o prepárale 30 ml adicionales, lo más probable es que no se la termine.

Cantidad de leche diaria

Si tu hijo no ha comenzado a ingerir alimentos, debería tomar unos 150 ml por cada kilo de peso. Si tu pequeño pesa 4 kilos debe tomar unos 600 ml diarios, pensando que se alimenta 4 veces al día.

Alimentación según la edad

La cantidad de leche dependerá de su peso y de su edad. Un recién nacido durante su primera semana no debería consumir más de 30 a 60 ml cada vez que toma. Al mes subirá a unos 90 ml y 120ml por comida. De los 2 a 6 meses debes darle unos 120 a 180 ml por comida. El aumento es de 30 ml por mes. A los seis meses tomará entre 180 a 240 ml por comida y ya es hora de comenzar a darle alimentos sólidos.

Cantidad de leche por edad

  • 0-2 meses 60-150 ml. 780 ml.
  • 2-4 meses 120-180 ml. 900 ml.
  • 4-6 meses 150-210 ml. 930 ml.

Considera estos consejos a la hora de darle su mamadera a tu bebé y ayúdalo para que reciba la cantidad indicada de comida y de esa manera tendrá los nutrientes necesarios para su buen desarrollo.

Leche a partir de los 6-12 meses. ¿Cuánta?

Los bebés se alimentan a base de leche (preferentemente materna), siendo el alimento principal durante el primer año de vida. Hasta los 6 meses de edad los niños solo necesitan leche. A partir de entonces, pueden comenzar a tomar otros alimentos progresivamente, conforme a las capacidades del bebé y los gustos familiares. Poco a poco, la dieta se hará más variada hasta acercarse entre los 12 y los 24 meses a lo que come la familia.

¿Por qué es importante la leche a partir de los 12 meses?

La leche materna es mucho más que un alimento. Además de aportar una tercera parte de las calorías diarias a un niño de 1 a 3 años, protege de infecciones, mejora el desarrollo intelectual y emocional y previene enfermedades a largo plazo. ¡Y suele ser algo agradable para ambas partes! Por todo ello, es aconsejable mantener la lactancia mientras la madre y el hijo lo deseen.

Como alternativa a la leche materna se puede usar leche de fórmula (o de vaca si tiene más de un año de edad). Supone un buen aporte de calorías para los niños pequeños, en los que puede ser difícil obtener toda la energía a base de alimentos sólidos. Además, es una fuente muy importante de calcio, vitamina D y otros micronutrientes.

Niños con lactancia materna

A partir de los 6 meses es recomendable seguir ofreciendo el pecho a demanda. ¡El pecho sigue siendo el alimento principal! Lo ideal es que el bebé tome pecho unas 4 o 5 veces al día, mejor antes de las comidas. Hacia el primer año de vida se puede seguir ofreciendo a demanda tras las comidas o entre comidas. Si el bebé hace al menos 4 o 5 tomas al día no son necesarios otros lácteos.

Hay familias que se preocupan porque el bebé come menos de lo esperado Las necesidades van cambiando y, por tanto, el apetito. Es recomendable respetar las señales de hambre y saciedad no sólo en los primeros meses, sino durante toda la infancia. Esto implica dejar que el niño regule la cantidad que toma de cada alimento, sin obligarle. La responsabilidad de los padres o cuidadores es ofrecer alimentos sanos y variados, preferentemente ricos en hierro.

Por último, conviene mantener el suplemento de vitamina D (400 UI al día) mientras el pecho sea la fuente principal de leche.

Niños con lactancia artificial

Para la alimentación del bebé existen en el mercado dos tipos de preparados para lactantes: las llamadas leches de inicio (suele poner un 1 en el envase), que se utilizan desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, y leches de continuación (leches 2), a partir de los 6 meses. Ambos tipos de preparados pueden encontrarse en forma líquida y en polvo para diluir en agua.

A partir del año pueden tomar leche de vaca entera o también leche de crecimiento. A partir de los dos años leche de vaca entera o semidesnatada.

Al igual que con los niños que toman pecho, es importante respetar las señales de hambre y saciedad. Por ello, se habla de cantidades aproximadas, que en ningún caso se tomarán como reglas estrictas.

Se recomiendan 2-3 raciones de lácteos al día en niños de 1 a 9 años. Una ración consiste en una taza de leche (200-250 ml), un yogur (125 g) o 30-40 g de queso curado.

Conviene no tomar más de 500 ml de leche al día como costumbre, si además se consumen yogures o queso, ya que esto puede interferir en la variedad de la dieta, dar lugar a sobrepeso, estreñimiento y anemia por falta de hierro. Si un niño toma lácteos muchas veces al día, estará saciado y será más difícil que tome fruta, verdura o pasta.

¿Y si no quiere tomar leche?

La leche es importante para asegurar la cantidad de calcio y otros nutrientes, aunque no es imprescindible en la dieta. Si un niño no toma leche se puede aportar el calcio con otros alimentos.

Algunos niños rechazan la leche porque les sienta mal. Esto puede ocurrir porque digieren mal la lactosa, aunque pueden aceptar bien los yogures y el queso.

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