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Clínica en Reus | Boston Medical Group

“Nuestro principal objetivo es atender a cada uno de nuestros pacientes de forma personalizada y ofrecerles soluciones adaptadas a sus condiciones específicas. Un tratamiento que no solo se adapte a su patología sexual, sino que tenga también en cuenta otras patologías y sea compatible con el resto de fármacos que toma el paciente”, explica José Benítez, Director Médico de Boston Medical Group. “El hecho de proporcionar más cercanía a nuestros pacientes les facilita enormemente el acceso a los tratamientos, y al necesario seguimiento médico para conseguir mejorar su calidad de vida”.

Por su tamaño y cobertura geográfica, Boston Medical Group está considerado el grupo médico internacional más grande en el tratamiento de las disfunciones sexuales masculinas. Actualmente, cuenta con más de 100 clínicas repartidas entre Estados Unidos, Europa, América Latina, Australia y Oriente Próximo. Durante sus cerca de diez años de experiencia, Boston Medical Group ha tratado los problemas sexuales de más de 700.000 pacientes.

“Es un honor para Boston Medical Group poder ampliar nuestra presencia en España con la nueva clínica de Reus” explica Ramón Almendro, Director General de Boston Medical Group España. “Es muy importante para nosotros seguir desarrollando nuestra labor de concienciación sobre los problemas de disfunción sexual masculina, eliminar los tabúes y animar a los hombres que las padecen a buscar soluciones”.

Boston Medical Group nace en Australia como una alianza de clínicas dedicadas única y exclusivamente al tratamiento de las patologías relacionadas con la sexualidad masculina, y rápidamente comenzó su expansión internacional gracias a los tratamientos de vanguardia y personalizados que ofrece a sus pacientes y los positivos resultados que se obtienen.

Boston Medical Group lanza ‘Hazte un Boston’, la nueva campaña que rompe tabúes

Boston Medical Group, la empresa líder mundial en salud sexual masculina, sorprende con el lanzamiento de una campaña en medios que gira en torno al claim ‘Hazte un Boston’. La campaña tendrá lugar en medios convencionales como radio y prensa escrita, en medios digitales y a través de redes sociales. Con ‘HazteunBoston.es’, la empresa pretende normalizar situaciones sexuales, como lo son la Disfunción Eréctil y la Eyaculación Precoz, que tienen tratamiento médico en las clínicas que Boston Medical Group tiene repartidas por todo el territorio nacional.

Con el objetivo principal de romper tabúes sobre la disfunción eréctil y la eyaculación precoz, el grupo médico líder en salud sexual masculina, Boston Medical Group, estrena su nueva campaña de publicidad bajo el eslogan ‘Hazte un Boston’. La campaña, que da comienzo hoy y que tendrá continuidad los próximos meses en medios de comunicación tradicionales y online, pretende llegar a todo tipo de consumidores que potencialmente sufren o puedan sufrir alguna de estas patologías sexuales masculinas, para cambiar a través de tratamientos de primer nivel esa complicación en un motivo de alegría para el hombre y su pareja.

A través de contenido médico relacionado con las patologías tratadas en las más de 162 clínicas del grupo y junto con las nuevas tecnologías que sirven como puente en los medios de comunicación, Boston Medical Group amplía su tradicional estrategia offline (estará presente en radio, periódicos, revistas…) y abre las puertas al usuario online a través de campañas SEM, display, preroll… con la finalidad de acercarse a todos los públicos (hombres entre los 20 y los 80 años y sus parejas).

Boston Medical Group, con esta nueva campaña, también afianza la calidad y tradición asociada a una compañía que cuenta con 20 años de experiencia y que ha tratado con éxito a más de 1.200.000 pacientes en todo el mundo con patologías como la Disfunción Eréctil, la Eyaculación Precoz, la Falta de Deseo Sexual y a Enfermedad del Peyronie.

Según Marcela Talero, directora de Marketing de Boston Medical Group, “con ‘HazteunBoston.es’ tratamos de desmitificar lo que hasta hace poco ha sido para el hombre, y también para la pareja afectada, un problema oculto y motivo de vergüenza. La tecnología y los avances e investigaciones médico científicas han evolucionado tanto que en Boston Medical Group nos sentimos orgullosos de que tanta gente, no solo confíe en nosotros, sino en poder ayudarlos a mejorar su vida sexual y su calidad de vida en general. ‘HazteunBoston.es’ es olvidarse de las disfunciones sexuales masculinas con nuestros médicos expertos. ‘Hazte un Boston.’ Es, a su vez, después de pasar por Boston Medical Group, un acto de dos, pleno, feliz y un gran motivo de gritarlo bien alto”.

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Aunque en Boston Medical Group no hacen cirugías ni realizan investigación. “Nos gusta utilizar técnicas con los pacientes que estén 100% aprobadas y reconocidas por la comunidad científica. Somos conservadores a la hora de ofrecer tratamientos. No experimentamos con nuestros pacientes”, añade.

En algunos foros de internet se pueden ver críticas a Boston Medical Group, como el excesivo uso de inyecciones intracavernosas, a un precio por encima de los 1.000 euros, un tratamiento que es gratuito en la sanidad pública. “Cuando no se responde a ese tipo de tratamiento de fármacos, están las inyecciones. Depende del médico y del paciente sobre cuándo administrarlas. Las pastillas tienen la desventaja de que no siempre funcionan y las inyecciones funcionan el 100% de las veces”, contesta Almendro. “Es verdad que internet es el altavoz de algún paciente, no somos perfectos, y la competencia aprovecha este medio”.

Además, se ha criticado que haya casos en que sus pacientes acaban en urgencias con erecciones prolongadas: “Es una complicación muy extraña, ocurre en menos del 1% de los casos. Con cualquier tratamiento farmacológico, sea inyecciones o pastillas, uno de los efectos indeseados es una erección de más de cuatro horas, el priapismo. Tenemos un servicio de atención de 24 horas los siete días de la semana, para que se ponga en contacto con nosotros, porque si sigue unos pasos se resuelve en una o dos horas”.

Respecto a sus profesionales, indica que desde la primera consulta, a 95 euros, siempre atiende un facultativo. “Es verdad que no son urólogos, son de medicina general, porque no nos metemos en cirugías ni causas mayores. El urólogo tiene conocimientos más amplios: opera cáncer de próstata, riñones… Nuestros médicos son solo expertos en sexualidad masculina”, describe.

Boston Medical Group cumple 15 años en España

La empresa líder mundial en salud sexual masculina, Boston Medical Group, celebra los 15 años desde que aterrizaron en España con una revolucionario forma de abordar la Eyaculación Precoz y la Disfunción Eréctil.

Trabajo en equipo, vocación de servicio, integridad, compromiso e innovación. Sobre estos cinco valores ha crecido exitosamente la empresa líder mundial en salud sexual masculina, Boston Medical Group, en España. Este año cumple 15 años desde que en 2004 inaugurara su primera clínica en Madrid, poco antes de abrir otras dos, una en Barcelona y otra en Sevilla. En la actualidad, la firma tiene 18 clínicas repartidas en todo el país: Valencia, Alicante, Almería, Bilbao, Córdoba, Jerez, A Coruña, Torremolinos, Murcia, Oviedo, Palma de Mallorca, Reus, Vigo, Valladolid y Zaragoza, además de las tres mencionadas anteriormente.

Hasta la fecha, la compañía –que cuenta con 61 empleados por todo el territorio nacional– ha atendido a más de 65.000 pacientes que sufren de diversos trastornos sexuales como Disfunción Eréctil, la Eyaculación Precoz, la falta de deseo sexual o la Enfermedad del Peyronie.

Una de las máximas de Boston Medical Group es que los trabajadores se sientan identificados con el proyecto porque, de esa manera, mejora la atención al paciente. En una encuesta interna de la compañía, describían a la firma como un ejemplo de “progreso”, “compromiso”, “dedicación”, “innovación”, “creativo” o “profesional”.

A lo largo de estos 15 años, el servicio ha ido creciendo en calidad, técnicas, avances científicos, unificación de protocolos internacionales, participación en congresos médicos y en servicio personalizado al paciente.

De este modo, Boston Medical Group ha organizado numeros simposios de salud sexual masculina, ha publicado varios estudios científicos en medios especializados, ha participado en alianzas médicas o colaboración con asociaciones y ha recibido la Medalla de Oro al Mérito Sanitario otorgada por la Ilustre Academia de la Salud Ramón y Cajal.

Un importante avance contra la Eyaculación
Estos avances han sido más intensos en los últimos años. Así, entre marzo de 2017 y marzo 2019 se han presentado 15 propuestas de investigación, incluyendo estudios con diferentes diseños: tres observacionales retrospectivos (análisis de bases de datos), dos estudios de corte transversal (encuestas o pruebas diagnósticas), 7 experimentos clínicos (dos de ellos multinacionales) y dos revisiones sistemáticas de literatura, con participación de médicos y terapeutas de Colombia, Perú, México y España.

Precisamente la publicación de los resultados es una de las partes más importantes en los procesos de investigación en salud, puesto que refleja el trabajo realizado por varios meses pero lo más importante es que permite compartir las conclusiones con la comunidad científica mejorando la práctica clínica.

Según el doctor Benítez, director médico de Boston Medical Group, “gracias a nuestra presencia en España nos hemos convertido en un referente mundial en el tratamiento de las disfunciones sexuales masculinas”.

En ese sentido, el experto recalca que “la misión de Boston Medical Group desde que nació reside en mejorar la salud y bienestar de los pacientes a través del tratamiento integral de las disfunciones sexuales masculinas”.

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DIRECTORIO DE SERVICIOS LEGALES

La empresa Boston Medical Group fue condenada por mala praxis debiendo indemnizar por daños y perjuicios a la familia del damnificado, quien falleció durante el transcurso del juicio, debido a que el paciente había asistido a dicho centro médico con el fin de someterse a un tratamiento por una disfunción sexual, sufriendo graves lesiones permanentes en su cuerpo a raíz de tratamientos equivocados. El actor, había decidido asistir a Boston Medical Group, atraído por la publicidad presentada en todos los medios de comunicación, donde mostraba como exitoso dicho tratamiento en casi todos los casos tratados. En ese instituto, los médicos le habían inyectado un medicamento sin explicarle en qué consistía el mismo, produciéndole un prolongado “priapismo” (erección genital permanente y dolosa), ante lo cual los médicos le dieron aspirinas, a la vez que le suministraron hielo y ejercicios físicos, luego de lo cual logró que dichos efectos comenzasen a ceder. Los médicos le habían dado una medicina para que la inyectase a sí mismo, lo que le volvió a provocar el priapismo. En dicha oportunidad, los efectos de tal afección fueron más severos, siendo derivado a los médicos del Boston Medical Group que lo habían atendido, quienes sin obtener resultados luego de varias horas decidieron trasladarlo a Buenos Aires ante el temor de una septicemia o de una gangrena. En una clínica porteña, le aplicaron un punzamiento, sangrado y limpieza, pero a pesar de la operación quirúrgica, el priapismo había producido sus efectos nocivos definitivos. Como causa de ello, el actor terminó con una impotencia sexual total y definitiva de por vida, lo que le produjo gravísimos daños emocionales, psicológicos y morales, repercutiendo dicho estado en su relación familiar. El Noveno Juzgado Civil de la Provincia de Mendoza, en los autos caratulados “J. L. G. c/ Boston Medical Group S.A. s/ daños y perjuicios”, entendió que el marco legal del presente caso apunta a la obra de la responsabilidad contractual, teniendo en cuenta la relación médico paciente, donde se encuentran los elementos que cualifican dicha relación, los cuáles son el consentimiento del paciente, el objeto de acuerdo, consistente en el presente caso en lograr una curación respecto de la enfermedad que aquejaba la salud del mismo, debiéndose determinar la culpa del médico actuante, o si en su lugar existió alguna causa que eximiese de responsabilidad. El magistrado entendió que se encontraba demostrado en la causa que la demandada entidad médica fuese autora por medio de sus dependientes, de daños o perjuicio sobre el que se encuentra reclamando una reparación. “La causación de un daño físico y moral en la persona de la actora, tampoco lo discute la parte que se opone al progreso de la demanda; es decir no ha negado la necesaria concurrencia de una relación de causalidad entre el hecho: el tratamiento FIC y el daño ocasionado cuya reparación pretende la víctima. Pero, no basta para imputar a alguien responsabilidad civil con que se haya producido formalmente una conducta antijurídica si no existe además un factor de atribución subjetivo como la culpa o el dolo, u otro, de carácter objetivo contemplado en la ley o en la convención de partes”, sostuvo el magistrado. Descartando el dolo por ausencia de toda intención de producir el daño, el juez entendió que el caso se iba resolver en el campo de la culpa, siendo esta la omisión de aquéllas diligencias que exigiere la naturaleza de la obligación, y que correspondiesen a las circunstancias de las personas, del tiempo y del lugar, tal como surge del artículo 512 del Cód. Civil. El magistrado entendió que “resulta útil tener presente las formas que se manifiesta la culpa general y médica en particular, a saber: negligencia, imprudencia e impericia. La primera se da cuando el agente del daño omite la actividad necesaria para evitar su producción, es decir, actúa con falta de la diligencia que debe observar. Al respecto, se ha resuelto que existe negligencia no sólo en el actuar, sino también en el omitir. En nuestro caso omitir una explicación detallada sobre qué es la reacción adversa denominada «priapismo», y especialmente qué consecuencias puede traer; y qué secuelas invalidantes puede dejar. Con lo cual ha faltado el BMG a la buena fe que debe presidir la relación contractual. Los médicos tratantes deben desplegar una actividad de seguimiento cercano, en especial cuando el tratamiento es ambulatorio; ello, hasta la curación definitiva o por los menos hasta que hayan desaparecido el peligro de complicaciones. La imprudencia, en nuestro caso, se pone de manifiesto cuando los autores del daño actúan con poca reflexión.” “El daño se ha causado por el riesgo de la cosa, además de la irresponsabilidad personal de los médicos del BMG, y legalmente encuadra en el marco de lo previsto en el art. 1.113 del Código Civil, tratándose de un caso de responsabilidad contractual objetiva, con todas las características respecto de la prueba (inversión del «onus probandi»), que ello implica. El BMG, debería haber defendido la bondad de su método, aportando estadísticas veraces de la cantidad de personas tratadas, duración promedio del tratamiento, existencia o no de algún efecto secundario, abandono de la terapia, etc; todo lo cual, sin duda, deben tener registrado, y con lo cual hubieran ayudado a consolidar su deber de brindarle una seguridad objetiva a su paciente; y a la vez, les hubiera servido para ubicar en un plano más nítido una eventual responsabilidad de la víctima (arts. 1.111 y 1.113 Cód. Civ.)”, agregó el juez en el presente caso. El magistrado entendió “que al no haber hecho esto, han disminuido de manera seria sus posibilidades de defensa, pues la víctima ha debido moverse dentro de un sistema de asistencia incompleta, precaria, confusa y que usa elementos de riesgo para su terapia. Era carga del BMG aportar elementos de prueba que acreditaran la eficiencia de su tratamiento.” El juez consideró que “cualquier posible culpa u omisión de la víctima (arts. 1.111 y 1.113 del C.C.) queda neutralizada ante la falta al deber de información que le corresponde a la demandada, de suerte que todo consentimiento del paciente con respecto al tratamiento deviene en vicioso”. “La conclusión es que los únicos culpables de la mala praxis son los médicos tratantes y el Boston Medical Group como institución de la cual dependían. Al no ser demandados los primeros, será el segundo quien deba responder por su responsabilidad civil, con la reparación pecuniaria del caso”, determinó el magistrado. En base a tales consideraciones, el juez resolvió hacer lugar a la demanda interpuesta por el damnificado, el cual se encuentra fallecido, siendo seguida la misma por su esposa y su hija, ordenando al Boston Medical Gropu S.A. abonar la suma de 292 mil pesos en concepto de indemnización.

Boston Medical Group deslinda responsabilidades

Por: El Sol [email protected] Tras el fallo emitido por el Noveno Juzgado Civil contra Boson Medical Group, donde condenaron a la clínica de disfunciones sexuales por casi 500.000 pesos por un paciente que habría sufrido una mala praxis, la institución aportó su versión y manifestó que «el fallecimiento del paciente no fue causado por el tratamiento que éste recibió» y que «murió 3 años después por causas absolutamente ajenas al mismo».
La demanda ingresó luego de que un reconocido empresario de San Juan decidiera consultar, en 1999, en la sucursal mendocina de la clínica, por tener problemas de eyaculación precoz.Después de tomar algunas medicaciones que le recetaron, el hombre quedó impotente de por vida y luego murió en el 2002 pero a causa de un infarto que le produjo la depresión por no poder tener relaciones sexuales, de acuerdo lo indicó el fallo judicial.Sin embargo, la clínica desmintió rotundamente, a través de un comunicado, que la víctima haya fallecido por ese motivo, sino por otros problemas que tuvo el hombre de 44 en sus últimos cinco años de vida.
La sentencia indica también que el empresario, de 44 años, no había sido debidamente notificado sobre los riesgos de la medicación, pero la respuesta a este punto fue concreta: «El paciente, como todos los pacientes de Boston Medical Group, fue debidamente informado del tratamiento y de los efectos colaterales; así como de los pasos a seguir según el plan médico prescripto. Sin embargo, él no respetó las indicaciones médicas recibidas, lo que generó las posteriores complicaciones».
Asimismo, en el comunicado se indicaba que «más de 500.000 pacientes han recibido el tratamiento de Boston Medical Group hasta la fecha. En la Argentina se han tratado a más de 30.000 pacientes a lo largo de 11 años, de los cuales solo 2 han iniciado un reclamo por mala praxis hasta el día de la fecha».
LA SENTENCIA. El juez Ángel Plana Alsinet, fue el encargado de dictar el veredicto de primera instancia -puede ser apelado por la demandada-, tras la presentación que realizó la familia de la víctima luego de que el hombre muriera a raíz de la depresión que le produjo el no poder tener relaciones sexuales.
En 1999, el sanjuanino viajó hasta Mendoza para tratarse su problema de eyaculación precoz, y luego de ser medicado, sufrió de priapismo -erección genital permanente y dolorosa- en dos oportunidades, que derivaron en un viaje de urgencia y en plena madrugada hacia la sucursal de Boston Medical Group donde había concurrido por primera vez.
Ante la gravedad, la clínica lo envió en avión, en carácter de urgencia, hacia Buenos Aires, donde fue intervenido quirúrgicamente. Luego de la operación quedó impotente de por vida y eso, según Plana Alsinet, «produjo el total desequilibrio psíquico del paciente (aparte de la referida impotencia sexual permanente) al punto que, como lo preanunciaba la psicóloga perito de parte en su informe, era posible que toda la problemática por la que atravesaba el hombre terminara con su muerte; hecho que fatalmente se produjo el 13 de junio de 2002, como consecuencia de un infarto cardíaco».
Por este motivo, el magistrado resolvió que la clínica indemnizara a la esposa del hombre con la suma de 292.000 pesos, más los intereses originados en 10 años, lo que ascendería a un total de casi medio millón de pesos.

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