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Bulto en el esternon

Los tumores esternales malignos y primarios son infrecuentes. La mayoría de ellos son sarcomas. Los linfomas primarios, especialmente los linfomas no hodgkinianos que surgen del hueso o del tejido blando del esternón, son también excepcionales y se consideran un problema quirúrgico debido a su agresividad y recidiva locales. Resulta difícil resecarlos sin que la pared torácica se vuelva inestable, aunque con el desarrollo de las técnicas para la reconstrucción quirúrgica las resecciones esternales son más factibles. Notificamos un caso de linfoma no hodgkiniano primario del esternón.

Un varón de 48 años de edad fue hospitalizado por presentar una masa esternal. Declaró antecedentes de dolor esternal durante 4 meses. En la exploración física se encontró una masa fija que medía 2,5×3cm en la parte media del esternón, sin signos locales de inflamación. No se palpaban nódulos linfáticos periféricos. Las radiografías laterales del tórax mostraron lisis esternal media. Un barrido con tomografía computarizada (fig. 1) evidenció una masa lítica de 2×3cm que surgía del lado izquierdo del cuerpo medio del esternón. No se encontraron extensión hacia el mediastino ni linfadenopatía hiliar o mediastínica. La histología de la masa tras biopsia quirúrgica mostró proliferación maligna con necrosis extensa y una tasa mitótica elevada. Se diagnosticó como un linfoma no hodgkiniano maligno de grado alto con células B. Los estudios inmunohistoquímicos fueron positivos para marcadores de linfocitos y CD20, y negativos para marcadores neuroendocrinos (S-100, cromogranina). Los resultados de laboratorio fueron los siguientes: hemoglobina, 15,3g/dl; hematócrito, 44,6%; leucocitos, 8.500/μl; plaquetas, 213.000/μl; fosfatasa alcalina, 69U/l, lactatodeshidrogenasa, 146U/l, y calcio, 98mg/l. La tomografía computarizada de abdomen, pelvis y cabeza no detectó indicios de que hubiera otras zonas afectadas. La broncoscopia y la gammagrafía ósea fueron normales, al igual que las biopsias de médula ósea. El paciente recibió 6 ciclos de quimioterapia (750mg/m2 de ciclofosfamida; 50mg/m2 de adriblastina; 1,4mg/m2 de vincristina, y 40mg/m2 de prednisolona). En el momento de escribir esto, no se han observado indicios de recidiva durante 24 meses.

Figura 1.

La tomografía computarizada mostró una masa lítica en el lado izquierdo del esternón. No había invasión mediastínica evidente.

(0,08MB).

Los tumores malignos del esternón son infrecuentes, pues representan menos del 1% de los tumores óseos primarios1. Su tratamiento es complejo y depende principalmente del tipo histológico, de la agresividad local y de la posibilidad o no de reconstruir la pared torácica2. El esternón se ve a menudo invadido por nódulos linfáticos del mediastino o de la cadena torácica interna3, o por la extensión local y regional de tumores, en especial el carcinoma de mama. Los signos clínicos no son específicos, si bien el dolor torácico y los signos de inflamación están siempre presentes. La radiografía, la tomografía computarizada y la resonancia magnética del tórax aportan información precisa sobre su extensión, detectan la metástasis pulmonar y ayudan a evaluar los nódulos linfáticos mediastínicos. El diagnóstico se obtiene por lo general mediante biopsia quirúrgica, ya que algunos autores han informado de que las biopsias con aguja pueden resultar insuficientes debido a su limitada eficacia1,4. Sin embargo, incluso las biopsias quirúrgicas pueden ser dudosas cuando la corteza del esternón no se ve afectada y no es posible distinguir entre tejido normal y anormal. Por lo tanto, antes de iniciar la quimioterapia es preciso efectuar una biopsia para identificar las neoplasias malignas de grado alto, como las realizadas por Chapelier et al2 en el 71,9% de los casos. La cirugía, siempre que sea posible, es la mejor opción terapéutica, aunque en algunos casos puedan utilizarse otros tratamientos como la radiación y/o la quimioterapia antes o después de la intervención quirúrgica. En cuanto al linfoma no hodgkiniano, no existe consenso acerca de las diversas estrategias de manejo disponibles. Faries et al3 describen el caso de un paciente con linfoma inmunoblástico de células B al que se realizó una esternectomía parcial seguida de 6 ciclos de quimioterapia, sin que hubiera indicios de enfermedad activa 2 años después. Ishizawa et al5 describen una masa anaplásica de células grandes Ki-1 tratada con radioterapia y quimioterapia sin cirugía en una niña de 14 años de edad, que murió 7 meses después del diagnóstico. Decidimos tratar a nuestro paciente con quimioterapia debido al elevado grado de malignidad y a la sensibilidad de estos tumores a la quimioterapia. El resultado fue positivo, sin recidiva durante 24 meses.

La clavícula, es un tipo de hueso plano. Uno de sus extremos forma un conjunto con el esternón mientras que el otro extremo forma un conjunto con la escápula o el omóplato. La clavícula, junto con el esternón y la escápula, forma la faja pectoral que da el apego a múltiples músculos que controlan el movimiento del hombro y las articulaciones del codo.

Bulto duro en el hueso de la clavícula

Muchas veces, la gente nota un crecimiento anormal en la clavícula, es un bulto duro en el hueso de la clavícula. Este crecimiento puede ser un resultado de múltiples causas. Algunos de ellos son:

  • Fractura de la clavícula mal curadas: Esta es la causa más común de un bulto en la clavícula. Hay momentos en que un pequeño bulto puede ser el único signo de una fractura de clavícula. Puede verse en pequeños bebés como resultado del trabajo difícil. O puede ser el resultado de algo de ejercicio vigoroso o una caída. Cualquiera que sea la razón, si los pedazos fracturados no están alineados correctamente, un bulto puede resultar en el sitio de la fractura.
  • Lipoma: Es otra razón común de un bulto en la clavícula. Esta protuberancia es suave en la naturaleza y es un resultado de la deposición de tejido graso en cualquier punto de la clavícula.
  • La osteoartritis de acromioclavicular conjunta: La osteoartritis es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que normalmente se asocian con el dolor y la inmovilidad de la articulación. La osteoartritis de la articulación entre la clavícula y el omóplato (articulación acromioclavicular) puede dar lugar a protuberancia ósea sobre la superficie de la clavícula, especialmente en el extremo distal. Estas protuberancias óseas son más conocidas como espuelas clavicular. Ellos pueden incidir en la libre circulación del manguito de los rotadores presente entre la clavícula y el hombro. Evitan que la libre circulación de las bolsas y los tendones y puede resultar en la movilidad restringida y el dolor en la articulación del hombro. Como la osteoartritis es generalmente una enfermedad de las personas de edad avanzada, la presencia de espolones óseos en la clavícula debe alertar al médico acerca de esto como un diagnóstico probable.
  • La osteoartritis de la articulación esterno-clavicular: Esta condición normalmente se presenta como una hinchazón en el extremo medio de la clavícula. La mayoría de los pacientes mejoran con tratamiento conservador.
  • Osteítis condensante de la clavícula: Se caracteriza por la formación de osteofitos en la cara inferior medial de la clavícula asociada con suprayacente hinchazón de tejidos blandos. La condición suele ser unilateral y es más común en las mujeres de mediana edad. En la radiografía, que puede ser diferenciada de la osteoartritis en la cuenta de preservación del espacio articular. La característica de presentación más común de la osteítis es el dolor que se incrementa el movimiento del brazo y la ternura.
  • Hipertrofia esternoclavicular postoperatorio: hay una prominencia ósea en la cara medial de la clavícula. Esta condición se ve comúnmente después de la disección del cuello homolateral por cualquier razón.
  • Enfermedad de Friedrich: Por lo general, afecta a los niños y adolescentes. Hay esclerosis del extremo medial de la clavícula.
  • Los tumores de la clavícula: Por último, pero no menos importante, los tumores de la clavícula también deben tenerse en cuenta al tratar con espolones óseos en la superficie clavicular. Los tumores benignos de la clavícula incluyen tumor de células gigantes, osteocondromas y simple quiste óseo. Tumores malignos claviculares incluyen fibrosarcoma, mieloma y osteosarcoma. Hay que recordar que los tumores óseos primarios de clavícula son raros y por lo general se limitan a medial de un tercio de los huesos. Como los tumores malignos de la clavícula son más frecuentes que los benignos, agresividad creciente masa ósea asociada con síntomas deben causar sospecha de malignidad y el paciente debe someterse a una exploración de resonancia magnética y biopsia para confirmar el diagnóstico.

En algunos casos es aconsejable el tratamiento quirúrgico, que se lleva a cabo con la técnica de Ravitch (técnica abierta), consistente en la resección bilateral de cartílagos costo-esternales malformados y fijación del esternón, o la técnica de Nuss (Técnica cerrada por toracoscopia), consistente en crear un túnel subcutáneo a ambos lados del esternón desplazando el esternón con una barra de acero configurada al tórax deseado. La eficacia de la técnica de Ravich y la técnica de Nuss es manifiesta en las fotos previas al procedimiento y después del procedimiento.

Pectum Carinatum o «Tórax en quilla»

Es la protrusión hacia delante del esternón y cartílagos adyacentes. Cursa asintomático y, aunque en los casos más severos no existe una sintomatología tan evidente como en el caso del Pectum Excavatum, puede ocasionar disnea, dolor torácico y los trastornos psicológicos derivados de la imagen corporal. La causa es también un crecimiento anormal de los cartílagos que unen el esternón con las costillas y puede ser familiar en 1/3 de los casos. Se asocia algunas veces con el Síndrome de Marfan o con el Síndrome de Currarino-Silverman, que hay que descartar.

El tratamiento médico consiste en llevar un corsé ortopédico torácico, sobre todo antes de que el niño tenga 12 años, periodo de mejor respuesta al corsé. En algunos casos es aconsejable el tratamiento quirúrgico, consistente de nuevo en la técnica de Ravitch.

Flory

Me llamo Flory. En el año 2007, con 34 años, me diagnosticaron un linfoma de mediastino en estadio IIIA.

Todo empezó un día que me palpé un bulto en el esternón, fui al médico y empezaron a realizarme pruebas pero no encontraban el porqué de aquel bulto. Cada vez me encontraba peor: me salían úlceras en la boca, estaba cada vez más cansada y empecé a tener una extraña tos. La semana anterior a semana santa, me hicieron un TAC y me dijeron que enviarían los resultados a mi médico.

En semana santa y la semana de Pascua me fui de vacaciones; me encontraba mal, no respiraba bien, me mareaba, tenía la tensión alta, me sentía cansada y tuve que ir varias veces al médico. Al llegar a casa después de las vacaciones, tenía varias llamadas perdidas del hospital; me asusté un poco y comenté con mi marido que algo no iba bien. Al día siguiente, me llamaron del hospital y me dijeron que tenía que ingresar para hacerme unas pruebas. Me hicieron una biopsia, estuve dos días ingresada y me dieron el alta. A los pocos días, me volvieron a ingresar para hacerme otra biopsia. Mi doctor vino a la habitación y le pregunté: ¿Qué me pasa, qué han encontrado? Y me dio la noticia: era el 25 de abril de 2007 y el diagnóstico: linfoma de mediastino en estadio IIIA, un tipo de linfoma no Hodgkin.

No me lo podía creer, me preguntaba: ¿por qué yo?, ¿qué va a pasar ahora?, ¿cómo se lo digo a mi familia y a mis hijas?, ¿podré superarlo? Los médicos intentaron tranquilizarme en la medida de lo posible explicándome en qué consistiría el tratamiento que, aunque sería muy duro, yo era muy joven y tenía que luchar fuerte por la vida.

El día 4 de mayo me administraron el primer ciclo de quimioterapia de los 6 que tenían que ponerme (uno cada mes). Lo peor era tener que estar ingresada unos días para cada ciclo. La verdad es que las quimios eran horribles, lo pasaba muy mal, pero no me desanimaba. Cuando no estaba ingresada, salía a la calle, aunque me costara mucho trabajo, no podía desfallecer, había que seguir luchando. Al finalizar los 6 ciclos, me hicieron un TAC y un PET y el diagnóstico: REMISION COMPLETA. ¡Sí! Lo había superado. Gracias a mis médicos que siempre me animaron y me cuidaron con mucho cariño. Y especialmente gracias a la familia y los amigos. Gracias a mi marido y mis hijas por hacerme buenos los malos días. GRACIAS. Fui recuperándome poco a poco. Pasó un año y medio y volví al trabajo. La normalidad era el mejor síntoma de que todo iba bien.

Pero llego un día en que, volví a sentirme cansada, volvieron las úlceras en la boca. Decidí ir al médico de cabecera, que me hizo unos análisis. El resultado no era bueno y dados mis antecedentes clínicos me derivó a mi hematóloga. Me pasó de todo por la cabeza. En hematología me hicieron análisis y me dieron los resultados en una hora. Entré en la consulta, muy nerviosa y allí estaba mi doctora, Mª Angeles Goñi, un amor de persona. Ella me dio la noticia: No, no se había reproducido el linfoma, lo que tenía ahora era leucemia. No me lo podía creer. Otra vez las mismas preguntas: ¿por qué yo?, ¿y ahora qué pasará? La doctora intentó tranquilizarme un poco explicándome el tratamiento a seguir, las quimios iban a ser durísimas pero, tenía que luchar. Era el día 22 de diciembre, el día de la lotería de Navidad, el día que la gente dice: no me ha tocado, pero al menos tengo salud; pues yo ni eso.

Aquel mismo día me hicieron un aspirado de medula ósea para analizar y el resultado fue: leucemia mieloide aguda. Otra vez había que luchar por la vida y esta vez la lucha iba a ser más dura. Había que hacer las quimioterapias pero además hacía falta un trasplante de medula ósea. Ingresé el día de Navidad y al día siguiente, empezaron con la quimioterapia. El tratamiento era durísimo. Después tenía que estar en una habitación aislada hasta que me subían las defensas. O sea, un mes o mes y medio ingresada por cada quimioterapia. El aislamiento era muy duro y no podía salir de la habitación aunque siempre había alguien conmigo, mi familia, mis amigos, todos se volcaron.

Llegó el día de hacer las pruebas de compatibilidad para el trasplante a mis hermanos: tengo dos, un chico y una chica pero ninguno era compatible. Fue un gran palo, la suerte seguía sin acompañarme. Así entré en búsqueda de un donante compatible a través del REDMO (Registro de Donantes de Médula Ósea) de la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia. Mientras yo seguía con mis quimios, mis largos ingresos, los vómitos, la fiebre y la lucha diaria.

Bueno, también había días de risas que se convertían en casi fiestas con la visita de mis amigas. La verdad es que conseguían que mis ingresos parecieran más cortos. Todo el mundo se volcó conmigo, hasta en Uharte, el pueblo en el que vivo, organizaron un día de fiesta para la captación de donantes; lo llamaron ‘Huarte en rojo-Uharte Gorriz’. Fue maravilloso ver a todo el pueblo unido y se consiguieron muchos donantes de médula ósea que era lo importante.

Y al fin llego el día: estaba en casa, sonó el teléfono y era mi hematóloga; tenía buenas noticias. Habían encontrado un donante compatible. SÍ, que gran noticia, era un donante alemán.

En el mes de mayo por fin llegó el día del trasplante. Primero me sometí a unas sesiones de quimioterapia y dos sesiones diarias de radioterapia durísimas. Llegó el gran día: el 17 de mayo de 2012. La recuperación fue muy dura, pero lo conseguimos, todo iba bien. El día 19 de junio, me dejaron irme a casa.

A los pocos días fue la semana contra la leucemia y allí estaba yo repartiendo mis folletos de la Fundación Josep Carreras y colaborando para agradecer todo lo que hacen por nosotros. Sin ellos NO TENDRÍAMOS FUTURO. Hasta hoy todo va bien, con algunos achaques pero recuperándome.

Quiero dar las gracias a todo el equipo de hematología de Hospital Virgen del Camino y del Hospital de Navarra que son maravillosos: médicos, enfermeras y todo el personal que me han hecho el camino mucho más llevadero. GRACIAS.

Gracias también a todas las personas que me han apoyado, que me han ayudado. En especial a mis amigas, por acompañarme mañana, tarde y noche, haciéndome reír, cuando era lo último que me apetecía. Esos masajitos que me daban que hacían sentirme como una reina. GRACIAS CHICAS. Gracias también a mis padres por encargarse de mi casa y mis hijas mientras yo estaba ingresada; sin ellos esto no habría funcionado. A mi cuñada Cris, por estar siempre a mi lado y a mi hermana Ana, por dejar su casa para cuidarme a mí. Gracias a las personas que más quiero, mis hijas, Iratxe e Iris, por haber aguantado mis ausencias, obligadas, pero ausencias. A mi marido Pedro por estar siempre a mi lado y aguantarme en los días buenos y en los malos.

Y sobre todo quiero dar las gracias a mi DONANTE, que me salvó la VIDA; esa persona que nunca conoceré y a la que le debo TODO. GRACIAS.

Muchas gracias a la Fundación Josep Carreras por todo su trabajo, por su lucha continua y desinteresada y su enorme generosidad. Ahora valoro mucho más la vida y sé que me queda un largo camino, viendo a mis hijas crecer. Quizá tenga más obstáculos en el camino, pero los iré esquivando.

Por ultimo quiero invitar a la gente a hacerse donante de médula ósea, porque nos DAN la VIDA.

Mucho ánimo a todos los que luchan contra la enfermedad.

Flory Sánchez

Especialistas en Cirugía de pectus excavatum y carinatum

  • Tengo pectus carinatum y me gustaría saber si es posible hacer una operación ya que tengo 50 años? o que técnicas serían más recomendables?
  • Hola tengo pectus currarino silverman y tengo 44 años es posible la cirugía? Y que técnicas serían las más adecuadas?Gracias
  • Después de la Cirugía de pectus excavatum y carinatum cuando puedo fumar y tomar algo?
  • Buenos días. Mi hijo de 14 años tienes pectus excavatum es operable? Muchas gracias por adelantado
  • Buenos días, Tengo pectus carinatum severo, asimétrico inferior. Quería hacerme una operación de aumento de mama pero no sé cómo afectaría a la prótesis, si la desplazaría, si se puede hacer o si quedaría peor… Incluso he pensado en operarme primero el pectus carinatum y, más tarde, hacerme el aumento.…
  • Tengo Pectus Excavatum Severo. Tengo 45 años. Me han recomendado operarme. Por mi edad la tecnica será Ravitch. Aún no me he decido. Como sería el postoperatorio y la recuperación con mi edad?
  • Es posible una cirugía para corregir el pectus carinatum a los 24 años?
  • Puedo realizarme cirugias no cardiacas (me gustaria corregirme una curvatura congenita y ginecomastia en el futuro) si padezco de una cardiopatia congenita (valvula aortica bicuspide, la insuficiencia es leve creo)?
  • Tengo una masa ósea esternal , hoy me hicieron radiografía, que significa este término???
  • Me gustaría saber que precio (aproximado) puede tener este tipo de cirugía en la sanidad privada y si se pueden financiar o pagar a plazos. También el tiempo de recuperación con pectus up, he visto que es una técnica bastante novedosa y menos agresiva? Muchas gracias de antemano.

La apófisis xifoides, o apéndice xifoides, es la parte más pequeña y más inferior del esternón. Clínicamente la apófisis xifoides desempeña un papel importante como un punto de referencia anatómico óseo en el tórax y puede dañarse al realizar la reanimación cardiopulmonar si no se realiza correctamente. El apéndice xifoides se encuentra inferiormente al cuerpo del esternón, y que al nacer, es una región delgada, áspera y triangular de cartílago que se osifica progresivamente fundiéndose con el cuerpo del esternón.

Es más ancho en su extremo superior donde se une al cuerpo del esternón por una articulación fibrosa delgada ligeramente móvil.

Evolución

Esta extensión cartilaginosa se puede palpar en niños como un bulto debajo de la fosa esternal que se va osificando y fusionado al esternón según crecemos. Este proceso de transformación de un cartílago a un hueso es muy común en el cuerpo humano. Muchos otros huesos humanos como las placas de crecimiento de los huesos de las extremidades también inicialmente son cartílagos que más tarde son reemplazados por huesos. El cartílago se osifica entre los 15 y los 29 años. Esta sindesmosis disminuye gradualmente con los años. El desarrollo del apéndice xifoides comienza como cartílago hialino en el nacimiento y la osificación del apéndice xifoides es tan lenta que a menudo no termina hasta que un individuo alcanza la edad de 40 años.

Variaciones comunes de la apófisis xifoides

Estas variaciones en la anatomía no cambia la función de la apófisis xifoides y pueden heredarse genéticamente.

  • Con una perforación por un pequeño agujero en su centro
  • Con una bifurcación con una división en ramas izquierdas y derecha en su extremo inferior

Función

Las función de la apófisis xifoides es fundamental como punto de inserción de varios músculos importantes. Actúa como uno de los orígenes del diafragma que recubre el parte inferior del tórax y realiza la respiración. También actúa como inserción de los músculos recto abdominal y transverso del abdomen que actúan como faja abdominal y flexionan el tronco.

Durante la maniobra de reanimación cardiopulmonar la apófisis xifoides puede utilizarse como un punto de referencia óseo para determinar donde se realizan las compresiones. Es muy importante que la presión no se ejerza sobre la apófisis ya que esto puede causar daños en el externon o una punción del diafragma o del hígado.

Anatomía

La apófisis xifoides juega un papel importante como inserción de varios grupos musculares, ligamentos y cartílago de las costillas:

Parte superior

Se articula con el extremo inferior del cuerpo del esternón, formando un carilla para el cartílago de la 7ª costilla

Parte anterior

Se encuentran las inserciones de los ligamentos costoxifoides anteriores de cada lado, y una pequeña parte del músculo recto abdominal

Parte posterior

Se encuentran las inserciones de los ligamentos costoxifoides posteriores de cada lado, el musculo diafragma y músculo transverso del abdomen

Parte lateral

Se insertan las aponeurosis de los músculos abdominales

Parte inferior

Se inserta la linea alba que una estructura fibrosa vertical en el abdomen

Patología

La apófisis xifoides puede generar dolor a veces, o aparecer un bulto que sobresale del pecho que generalmente no causa ningún problema para el individuo pero puede ser muy incómodo cuando el individuo intenta levantar peso o come una comida pesada.

Se puede experimentar dolor e inflamación en la apófisis xifoides inflamado al romperse completamente debido a algún accidente o trauma. Puede causar varios problemas de salud tales como dolor en el pecho, dificultades para respirar y náuseas.

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