0

Buscar segundo embarazo

La búsqueda de un segundo hijo a veces se convierte en misión imposible, o al menos muy complicada. ¿Cuáles son los posibles motivos? “Las causas de la disfunción reproductiva secundaria (cuando ya se ha tenido un hijo) son las mismas que de la primaria (cuando no se ha tenido ninguno) y siguen la regla de los tres tercios. En un tercio, la causa es solo masculina; en otro, solo femenina; y en un tercero, mixta”, comenta José Luis Gómez Palomares, ginecólogo y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).

En general, “el abordaje de las causas más frecuentes es similar a los casos de infertilidad primaria, por lo que se suelen realizar pruebas de tipo hormonal, ginecológicas y andrológicas -incluyendo un estudio seminal-. Se suelen encontrar múltiples factores y muchos de ellos están a su vez relacionados entre sí”, explica Juan Antonio León, ginecólogo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid. “Tiene mucho peso el aumento de la edad, sobre todo la materna. A mayor edad no solo disminuye la posibilidad de fecundación, sino que también aumenta la tasa de aborto. Se reduce asimismo el número de relaciones sexuales y la fertilidad masculina. La ansiedad, así como un ritmo de vida poco saludable y el incremento de enfermedades como la diabetes pueden influir en esta disminución de la capacidad reproductiva”. Entre las causas, son menos frecuentes las lesiones a nivel del útero o las trompas de Falopio, producto de las gestaciones previas.

“Aunque las cifras suelen señalar que la infertilidad secundaria ocurre en menos del 10 por ciento de los casos, es importante estudiar cada pareja en particular”, apostilla León, al mismo tiempo que destaca su incremento con la edad. En opinión de Gómez Palomares, “no hay muchos datos sobre la frecuencia de la infertilidad secundaria. Se ha estimado que ocurre en una de cada tres parejas que padece infertilidad, lo que correspondería al 5 por ciento de las parejas en las que la mujer está en edad fértil”.

¿Qué opciones hay?

Las opciones disponibles para estos casos dependen de la causa de la infertilidad y de la edad de la mujer, según Gómez Palomares. Por debajo de los 38 años, si las trompas de Falopio son permeables, la reserva ovárica es adecuada y no hay una alteración grave en el semen de la pareja masculina, se puede intentar realizar ciclos de inseminación artificial.

En mujeres de más de 38 años puede ser de elección realizar una fecundación in vitro, que es obligada si hay una alteración grave en el semen o si las trompas están obstruidas.

León recalca que las opciones deben de estar supeditadas a, “en primer lugar, encontrar la causa, principalmente porque ésta pueden condicionar no solo la fecundación, sino también el que durante el embarazo puedan aparecer otras complicaciones. Además, deben plantearse siempre en pareja, porque suelen ser múltiples y/o implicar a ambos miembros”.

Consejos para aumentar las probabilidades de embarazo

Para León, cuando una pareja afronta el hecho de no poder concebir una segunda gestación y han pasado más de seis meses desde que lo está intentando, “el mejor consejo es acudir a un reconocimiento médico en una unidad de reproducción asistida. Antes de ese momento, conviene insistir en hábitos de vida saludable individuales y en pareja y en una adecuada planificación en la búsqueda de un segundo embarazo”.

Al respecto, Gómez Palomares especifica que “lo primero es pedir ayuda a un profesional de la reproducción en el caso de que haya pasado más de un año buscando la gestación y no se haya conseguido. Este tiempo ha de ser de seis meses en el caso de que la mujer tenga más de 35 años. Lo más importante es no perder el tiempo y no aplazar la maternidad si se desea tener otro hijo. Cada vez tenemos descendencia a edades más avanzadas y esto hace que se corra más riesgo de problemas de fertilidad”.

Desde el punto de vista psicológico, ¿cómo lidiar con esta situación?

El ginecólogo del Gregorio Marañón recuerda que la pareja se ve implicada en pruebas, tratamientos y tiempos en los que lo fundamental parece ser el fin, a pesar de los medios. “No deja de ser una maratón y nadie le dice a un maratoniano que es fácil, pero -y esto es fundamental- la pareja debe ser consciente de que, con frecuencia, hay carreras en las que no puedes llegar y eso no te hace peor corredor. De nuevo, se deben de considerar factores personales, de pareja, económicos y de salud; y en eso ellos tienen la última palabra”.

Como cualquier enfermedad, dice Gómez Palomares, “la infertilidad ocasiona estrés en ambos miembros de la pareja. En algunas ocasiones hay que pedir consulta a un profesional de la Psicología. Es algo que también debe hacer el varón. Por otra parte, los grupos de apoyo de pacientes como Grupos de Apoyo Hello! pueden servir de mucho. También ayuda leer las experiencias de otras pacientes que ya han pasado por lo mismo”. El experto de la SEF cita algunos ejemplos de libros que pueden ser muy útiles: No tires la toalla, hazte un bonito turbante, de Marian Cisterna; Mi maternidad asistida, de Eva María Bernal; y Plantando cara a la infertilidad, de Laura María Puerto.

La aceptación como oportunidad

“En la mayoría de las ocasiones, con todos los tratamientos que las pacientes tienen a su disposición hoy en día, es raro que no se produzca esa gestación. Aunque es cierto que, dado lo duro que resulta pasar por un proceso de reproducción asistida –o varios, en un gran número de casos-, muchas mujeres deciden no proseguir”, comenta el experto de la SEF.

León concluye diciendo que “no existe una recomendación clara y cerrada, ni fórmulas que faciliten la aceptación de que ese segundo hijo probablemente no llegue. Si bien es verdad que he podido aprender de muchas parejas en esta situación que aprovechan la oportunidad para retomar una vida saludable, identificar alguna enfermedad incipiente y, tal vez (solo tal vez), esto pueda ayudarles a ver crecer durante más tiempo a su hijo”.

Inseminación intrauterina

Se realiza una extracción de esperma y se introduce directamente en el útero en el momento óptimo de la ovulación. Se realiza en aquellos casos en los que la erección, la eyaculación o el movimiento de los espematozoides son problemáticos o tienen algún obstáculo.

También en los casos en que el hombre padezca alguna enfermedad de transmisión sexual, ya que el semen pasa por un proceso de lavado para eliminar los patógenos y así proteger a la madre y al bebé.

Fertilización in vitro

En este caso se extrae tanto el semen del hombre como los óvulos de la mujer y se juntan en el laboratorio para que se produzca la fertilización.

Esta técnica se utiliza cuando existe un bloqueo de las trompas de falopio, cuando existe algún problema de calidad del esperma o cuando se ha probado con la inseminación intrauterina sin éxito. También es la técnica más empleada en aquellos casos en los que no se ha podido determinar la causa exacta de la infertilidad.

Inyección intracitoplásmica de esperma

En este caso, se extrae un espermatozoide de una muestra de esperma y se inyecta directamente en el interior de un óvulo para que se produzca la fecundación y el embrión resultante se implanta en el ovario.

Está indicada para los casos en los que la movilidad de los espermatozoides es muy reducida, porque no tienen que llegar al óvulo ni penetrar sus capas exteriores.

Donación de esperma

Aquí se recurre al esperma de un donante anónimo para conseguir un embarazo. Se utiliza, además de en los casos de mujeres sin pareja o parejas compuestas por dos mujeres, en aquellos casos en los que el hombre no puede generar un esperma capaz de producir la fecundación.

Donación de óvulos

Igual que en el caso contrario, cuando los óvulos de la mujer no son capaces de producir una fecundación y el posterior embarazo, se puede recurrir a óvulos donados de forma anónima.

Imágenes | iStock
En Vitónica | El ejercicio en las embarazadas: beneficios, respuesta fetal y beneficios mecánicos

Si ya sois una familia de tres, es probable que estéis pensando en darle un hermanito a vuestro hijo. Es evidente que la situación no es la misma que con el primer embarazo. Ha pasado el tiempo (en algunos casos más, en otros menos) y ya tenéis un hijo que demanda toda vuestra energía. Si la idea de volver a ser padres está rondando, reflexionamos sobre cuándo buscar un segundo embarazo.

Nos centraremos en cómo influye la edad de cada uno de sus miembros a la hora de agrandar la familia. Desde luego, además pueden influir otros factores como la situación económica, las presiones familiares u otras cuestiones personales que en algunos casos sean decisivas, pero hablaremos ahora de las más generalizadas.

La edad de la madre

Como sabemos, las mujeres son madres a edades cada vez más avanzadas. En España, la mayoría tiene su primer hijo pasados los 30 años y un 30% tienen su primer hijo después de los 35 años, es decir que es muy probable que de decidir tener un segundo bebé, éste llegaría después de los 35 años. Muchas mujeres los tienen antes, pero lo cierto es que el reloj biológico no se detiene y las probabilidades de lograr el embarazo disminuyen notablemente cuanto mayor es la mujer. A partir de los 35 años las posibilidades de embarazo son de un 8% y a partir de los 38, de un 3%.

Es decir, la edad de la mujer es un factor muy importante, tanto por las probabilidades de embarazo como por las complicaciones que puede suponer un embarazo y un parto a ciertas edades.

Muchas parejas, después de tener el primer bebé se apresuran a tener el segundo porque los 40 ya están encima. El argumento de algunas mujeres que han retrasado su maternidad y quieren tener un segundo hijo es “ya tengo una edad, así que el momento es ahora o nunca”.

No sólo hay que tener en cuenta la edad biológica de la madre, por más que nos sintamos estupendas el ciclo femenino de la fertilidad no entiende de esas cuestiones.

También es muy importante, independientemente de la edad, el estado físico. El cuerpo ya ha pasado anteriormente por un embarazo y un parto, es posible que hayan quedado unos kilitos de más como recuerdo, entonces el segundo embarazo no se encara en las mismas condiciones físicas que el primero. Lo ideal es volver a hacer ejercicio en el postparto para estar a punto para el segundo embarazo, y por supuesto, continuar a lo largo del nuevo embarazo.

Además de la edad biológica y del estado físico, yo le doy mucha importancia a la energía. Los cuidados de un bebé pequeño demandan mucha energía por parte de los padres. No es aconsejable encarar un segundo embarazo con la batería descargada. Aunque tal vez nos cuidemos menos en el segundo embarazo, el segundo bebé merece nuestra atención y cuidados tanto como el primero aunque todavía esté dentro del vientre.

Y no hablo sólo de la energía que necesitamos para cuidar de un niño y de un embarazo porque eso es sólo el comienzo. Hay que pensar también en el futuro, de aquí a cinco o diez años, porque los niños nos seguirán necesitando al cien por cien y por lo general las energías no son las mismas a los 40 que a los 50.

La edad del hermano mayor

Muchas son las teorías sobre la diferencia de edad entre hermanos. No hay una regla precisa acerca de cuál es el mejor momento para tener un segundo hijo, eso depende mucho de la situación particular de cada familia.

Hay de todo. Están quienes prefieren tener a los hijos muy seguidos y ni bien pasado el postparto se lanzan a la búsqueda del segundo. Eligen tener a los dos en una etapa de desarrollo similar, pensando en que tengan las mismas afinidades, jueguen juntos y atender más o menos a las mismas necesidades.

En el otro extremo, están quienes prefieren centrarse en el primer hijo hasta que se vuelve más independiente, digamos 4 o 5 años, y recién ahí buscar un hermanito para centrarse en sus cuidados. Esta teoría es muy válida y entendible, pero hay que tener en cuenta que ha de haber ganas para volver a los despertares nocturnos, los llantos y los pañales cuando yo lo teníamos olvidado.

En el medio de estas dos posturas hay otra intermedia, para mí la más razonable (de hecho mis hijas se llevan dos años entre las dos primeras y tres años entre la segunda y la tercera).

Personalmente, un año de diferencia me parece muy poco pues a esa edad el pequeño requiere todavía mucha atención de sus padres, y sobretodo de su madre, y cuatro o cinco años me parece demasiado porque me gusta que el mayor tenga un hermano con quien compartir en esos años (2-3 años) claves para la formación de la personalidad.

Considero que entre dos y tres años de diferencia entre hermanos es lo ideal para que cada cual sea atendido como se merece durante los primeros años y a la vez ambos tengan un compañero con quien compartir juegos y experiencias. Cada pareja valorará cuáles son sus preferencias y el modelo de familia que mejor va con ellos, según sus principios e ideales.

La edad del padre

Si bien la edad del padre puede no parecer un factor decisivo a la hora de buscar un segundo embarazo pues no es él quien lleva al bebé dentro y lo pare, tampoco es un factor menor.

El reloj biológico también pasa para el hombre. El esperma se deteriora con la edad, lo que supone que las posibilidades de fecundar un óvulo se ven disminuidas afectando la fertilidad de la pareja. Tened en cuenta que el embarazo podría retrasarse más de lo esperado.

Por su parte, cada vez hay más investigaciones que relacionan el momento tardío de ser padre con mayores riesgos para el bebé. Se lo ha vinculado con el autismo, con problemas psiquiátricos, entre ellos el trastorno bipolar, y con malformaciones congénitas en el recién nacido.

Además, por el natural deterioro genético de los espermatozoides, los hombres mayores de 50 años tienen cuatro veces más probabilidades de tener un hijo con Síndrome de Down.

Por los riesgos añadidos, al igual que se tiene en cuenta la edad de la madre, la edad paterna también debe ser considerada a la hora de formar una familia.

Eso en cuanto a la edad biológica, pues como en el caso de la madre, creo que la energía del padre también es clave. Y no sólo para cuidar a un bebé sino también pensando a largo plazo.

Espero que estas reflexiones os ayuden a decidir cuál es el mejor momento para buscar un segundo embarazo. En otro post hablaremos sobre cómo hay que preparase para el nuevo embarazo.

Foto | hlkljgk y tabitum para Flickr
En Bebés y más | El segundo hijo, ventajas y desventajas, Para el segundo embarazo, ¿cuánto hay que esperar?, La mejor edad para tener hijos

Los problemas para quedarse embarazada están relacionados con muchos factores. Uno de los más importantes es la edad de la mujer, ya que a los 35 años la posibilidad mensual de conseguir el embarazo es del 10 por ciento, mientras que a los 40 años es solo de un 5 por ciento. Ahora bien, esto no significa en absoluto que una mujer de más de 35 años no pueda tener más hijos, sino que probablemente y salvo contadas excepciones necesitará más tiempo para conseguirlo.

Es importante también tener en cuenta que a veces, muchos problemas de esterilidad se producen por causas externas a la pareja como el estrés, la falta de tiempo, los hábitos o la alimentación de la pareja.

De ahí que los ginecólogos recomienden que si se está buscando un bebé, ambos miembros de la pareja cuiden su alimentación, evitando exceso de azúcares y grasas y apostando por frutas, verduras y una dieta rica en proteínas y vitaminas, y lleven a cabo una vida lo más saludable posible. Se entiende por esto último hacer algo de ejercicio semanalmente y no apostar por una vida sedentaria, no fumar, no beber alcohol en exceso y por supuesto tener controlado el extrés y la ansiedad. Todos estos factores pueden dificultar la llegada de un bebé e incluso que el embarazo, si llega no llegue a término.

Cómo planear el segundo embarazo

Si te planteas ser mamá por segunda vez porque sientes que la maternidad vuelve a llamar a tu puerta, has de tener en cuenta una serie de claves que te ayudarán a dar el paso para planificar un segundo embarazo con éxito. Sigue leyendo en serás mamá las diferencias entre el primer y el segundo embarazo.

Kseniya Ivanova ||

¿Cuándo buscar el segundo embarazo?

Si tienes un hijo, lo más probable es que ahora tu principal duda sea cuándo es el momento más oportuno de darle un hermanito y cómo planear el segundo embarazo.

Hay que tener en cuenta en un segundo embarazo, que uno de los principales factores que se deben tener en cuenta a la hora de decidir agrandar la familia es, tanto la edad de la madre, como la del resto de los hermanos.

Quizás te preguntes hasta qué edad se puedes ser madre, pues bien hoy en día puedes ser madre a los 40 años si lo deseas, pero pueden surgir más complicaciones.

Como bien sabemos, actualmente las mujeres se convierten en madres a una edad cada vez más avanzada. La mayoría de las mujeres tienen su primer hijo una vez que han cumplido los 30 años, y 3 de cada 10 se convierten en madres pasados los 35 años.

Hay que tener en cuenta que el reloj biológico de una mujer no se detiene, y que si has tenido a tu primer hijo pasados los 30 años y quieres tener un segundo embarazo, lo ideal es que lo planifiques antes de llegar a los 35 años, pues el riesgo de que el bebé sufra alguna alteración cromosómica es mayor cuando la madre sobrepasa esta edad.

Además de la edad de la mujer, que es un factor importante a tener en cuenta, hay que valorar también su estado físico, pues la crianza del segundo hijo puede resultar mucho más intensa que la del primero. Y es que los cuidados de un segundo bebé demandarán mucha más energía por parte de sus padres, por ello, hay que estar bien preparados para tomar la decisión.

Sobre la edad del hermano mayor, son muchos los padres que consideran que la diferencia óptima de edad entre hermanos son dos o tres años, ni más ni menos. Y es que cuando el hermano mayor tiene esa edad, es más probable que pueda compartir juegos y complicidad con su hermano pequeño. Además, el mayor no requerirá de tantas atenciones por parte de su madre, y ésta podrá estar más volcada con el bebé.

¿Por qué el segundo embarazo tarda más en llegar?

Diferencias entre el primer y el segundo embarazo

Otra de las cuestiones típicas de las madres que se plantean tener un hijo más es, precisamente, si hay muchas diferencias entre el primer y el segundo embarazo. En este caso hemos de decir que sí, que cada embarazo es único y diferente.

Dirima ||

Uno de los mitos que acechan a los segundos embarazos es que en ellos se engorda más. En este sentido, hay que aclarar que el peso que coja la madre en cada embarazo depende exclusivamente de lo que ésta se cuide, así como de la dieta que siga en cada uno de sus embarazos.

Sin embargo, una diferencia notable entre el primer y el segundo embarazo, es que el segundo embarazo se notará antes que el primero. Esto es debido a que los músculos abdominales de la madre están más distendidos por el primer embarazo, y en la segunda gestación se adaptan de forma más rápida al crecimiento del bebé.

También son muchas las mujeres que aseguran que el segundo embarazo es más molesto que el primero debido, entre otras causas, a que éstas están más cansadas por el mero hecho de tener que cuidar a otro hijo durante los nueve meses de gestación.

Respecto al parto, hay que decir que las mamás que dan a luz por segunda vez, reconocen que el segundo parto es mucho más rápido y menos molesto que el primero.

Esto es debido a que tras el primer alumbramiento, el canal de parto está mejor preparado y por ello, es posible dilatar más rápido y disminuyen también las posibilidades de sufrir complicaciones.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *