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Cabeza embotada aturdimiento

La presión en la cabeza es algo muy común en nuestra sociedad. El estrés, la ansiedad y los malos hábitos de vida pueden provocar su aparición. Sin embargo, esta presión también puede ser un síntoma de algunas patologías subyacentes. Te contamos todo sobre sus posibles causas.

Causas de la presión en la cabeza

La presión en la cabeza puede estar ocasionada por factores físicos y psicológicos.

Entre las causas comunes, los expertos señalan las siguientes como las más significativas:

Ansiedad y estrés

La ansiedad y el estrés pueden provocar esta sensación de presión en la cabeza. En otros casos puede ser un síntoma de un ataque de pánico. Las personas que lo sufren, lo definen como si algo estuviera apretando la cabeza y la zona superior de la misma.

Este malestar por estrés se manifiesta con una presión sobre los músculos del cuello y de la cabeza, llegando a provocar incluso una fuerte migraña.

Nervio comprimido del cuello

Un nervio comprimido en el cuello puede irradiar dolor hacia arriba y provocar la presión en la cabeza. Algunas de las causas de este nervio comprimido pueden ser una hernia de disco o espasmos musculares, entre otras causas.

Fibromialgia

Esta patología se caracteriza por dolor y rigidez en los músculos que incluyen la cabeza y el cuello.

Aumento de la presión intracraneal

El aumento de presión dentro del cráneo puede provocar esta presión. Suele ser un síntoma de problemas graves como un tumor cerebral, meningitis, hidrocefalia o una lesión cerebral.

¿Cómo aliviar la presión en la cabeza?

Los masajes relajantes son una opción efectiva para tratar este problema.

Como hemos visto, puede estar provocada por varias razones, por lo que tendremos que acudir al médico si la molestia persiste. Una vez en el médico, éste podrá recomendar la realización de análisis de sangre u otras pruebas diagnósticas.

En muchos casos, si la causa es el estrés o la ansiedad, el tratamiento consistirá en incorporar ciertos cambios relacionados con nuestro estilo de vida: hacer más ejercicio físico, abandonar los malos hábitos, practicar meditación, optar por masajes relajantes o terapias como la acupuntura o la aromaterapia, etc.

Esta condición es muy frecuente en la población y puede estar ocasionada por una amplia variedad de patologías, entre las que se cuentan las de etiología nerviosa.

La cervicalgia y cefalea (el nombre con el que se conoce al dolor de cervicales y de cabeza, respectivamente) son términos que suelen usarse en conjunto debido a la alta incidencia de enfermedades que pueden causarlas.

Si bien los traumatismos y las posiciones incómodas suelen ser la causa real de la gran mayoría de estos síntomas, es cierto que pueden existir otras razones de origen neurológico que pueden estar comprometiendo la sensibilidad en esta importante región corporal.

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Es sobre algunas importantes causas de esta condición de lo que hablaremos a continuación.

Meningitis como causa de dolor de cervicales y cabeza

La cefalea y el dolor en la zona cervical suelen ser las primeras alteraciones percibidas por el paciente con meningitis. Crédito de imagen: Wellcome Collection.

Esta es una afección sumamente común (especialmente en edades pediátricas) y se trata del desarrollo de un proceso inflamatorio que afecta a alguna de las tres capas que recubren el sistema nervioso central llamadas meninges.

Estas estructuras (que de afuera hacia adentro se denominan duramadre, aracnoides y piamadre) constituyen un blanco fácil para muchos microorganismos patógenos que colonizan el sistema nervioso central, generando un proceso inflamatorio difícil de controlar y que si no recibe tratamiento adecuado puede llevar a la muerte del paciente.

La irritación de las meninges durante un proceso inflamatorio conlleva a la aparición de una serie de síntomas muy característicos en los pacientes, llamados en su conjunto “síndrome meníngeo”.

En estos casos la cefalea y el dolor de cervicales suelen ser las primeras alteraciones percibidas por el paciente. La rigidez cervical o de nuca es tan característica que sirve muchas veces para establecer el diagnóstico clínico de esta entidad.

Algunos pacientes pueden presentar irritabilidad, fiebre y convulsiones que permiten, junto con las características clínicas y epidemiológicas de cada caso, identificar y tratar oportunamente la patología.

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Neuralgia occipital

La afección de los nervios que proporcionan sensibilidad en la porción posterior del cráneo puede ser una causa común de dolor de cervicales, y es una entidad reversible y provocada por una gran cantidad de condiciones.

El mecanismo patogénico subyacente a esta enfermedad es la inflamación persistente de los nervios o de los tejidos blandos que lo rodean. Ambas situaciones llevan a la liberación de pequeñas sustancias químicas capaces de activar o estimular las terminaciones nerviosas de esta región, llevando impulsos nerviosos al cerebro que permiten que este lo interprete como una señal dolorosa.

Como se mencionó anteriormente, varias patologías pueden desencadenar este cuadro clínico. Entre ellas se encuentran la diabetes (la cual, gracias a la acumulación patológica de glucosa en la sangre, puede provocar alteraciones sensitivas conocidas como neuropatía periférica).

Los traumatismos en dicha región también pueden ser un estímulo suficiente para producir el dolor, al igual que la presencia de infecciones o enfermedades de la columna cervical o de los tejidos blandos (como tumores) que compriman a los nervios occipitales.

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Hernias discales

La herniación (independientemente del órgano al cual se haga referencia) se trata de la salida anormal de un tejido a través de un espacio débil en alguna de las paredes que contienen a dicho tejido.

Por ejemplo, las herniaciones abdominales son comunes y se caracterizan por la salida de asas intestinales a través de debilidades de la pared abdominal (como las hernias umbilicales) o del conducto inguinal (produciendo hernias inguinales).

En el caso de la columna vertebral, la porción central de la médula que está protegida por el esqueleto óseo puede sufrir una herniación a través de algunos de los orificios naturales de las vértebras y los espacios intervertebrales.

En todo caso, este proceso tiene como consecuencia directa la compresión de nervios espinales cuyos síntomas van a depender de la localización de la lesión.

Las hernias discales más frecuentes son en la región lumbar, aunque la afección de la zona cervical también existe y puede ser producida principalmente por traumatismos. En estos casos, el dolor de cabeza y de las cervicales son síntomas claros y que orientan mucho al proceso diagnóstico cuando se combina con los antecedentes personales del paciente.

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Rectificación Cervical: ¿Qué es?

La rectificación de la columna cervical es una afección muy común en la actualidad. El ritmo y el tipo de vida y de ocupaciones y trabajos al cual estamos expuestos los seres humanos en estos tiempos,facilita su aparición.

Algunas preguntas que debemos formularnos:

¿Porque se rectifica la columna cervical?

¿Cuáles son los síntomas qué nos permiten identificarla?

¿Cómo podemos prevenirla y ayudar a quienes la padecen?

Los síntomas más comunes son dolores y rigidez en el cuello que se extiende hacia los hombros, dolores de cabeza o cefalea, sensación de embotamiento,mareos, dificultad para concentrarse, dificultad para tragar a veces, sensación de opresión en la garganta, hormigueos o parestesias en los miembros superiores, etcétera.

La retracción o acortamiento por tensión sostenida en el tiempo de los músculos anteriores del cuello, hace que la lordosis fisiológica se rectifique y a veces hasta se transforme en una cifosis, es decir, una curva de convexidad posterior, a nivel de la columna cervical. Los músculos escalenos, largo del cuello, qué es un músculo que está inmediatamente por delante de los cuerpos vertebrales cervicales, los esternocleidomastoideos (ecom), los músculos supra e infrahioideos, son algunos de los responsables.

Sumado a ellos, la tensión en el tejido conectivo y fascial que vincula el diafragma y la columna lumbar con la cabeza por delante, compuestos por la fascia cervico toraco diafragmática, estructura de tejido conectivo conformada por el envoltorio del corazón o pericardio, las fascias que recubren los grandes vasos como la aorta, el tronco braquiocefálico y las arterias carótidas y vertebrales que suben por el cuello, junto con las fascias que envuelven la faringe y la laringe.

El acortamiento de la cadena muscular inspiratoria que está relacionada con las estructuras antes mencionadas, se dá prácticamente con naturalidad, ya que la cantidad de músculos inspiratorios supera en número y en potencia a los músculos espiratorios, debido a que la inspiración es activa y la espiración es pasiva y lograda gracias al recupero de la elasticidad toraco pulmonar.

Para prevenir la rectificación de la columna cervical debemos estar muy atentos a las actividades que conllevan un adelantamiento de la cabeza y un mirar hacia abajo, cómo el utilizar celulares, tablets, notebooks y computadoras por tiempo prolongado. Además el estrés y estados emocionales angustiosos y de ansiedad, sostenidos en el tiempo, deberían ser atendidos.

Especialistas en Mareo o vértigo de origen cervical

  • He empezado a hacer deporte por primera vez a mis 35 años y cada vez que voy al gimnasio sufro mareos como si desvaneciera y acabo vomitando y temblando.Además me canso muy rápido incluso al andar. Mi tensión suele ser de 12/6 o más frecuente de 10/6. Que me pasa?
  • He estado tomando enantyum para el tratamiento de una tendinitis, y al llevar unos días con él comencé a sentir vértigos. Al ver que era un posible efecto secundario del enantyum deje de tomármelo el miércoles, pero a día de hoy sigo sintiendo vértigos. ¿Es normal que dure tanto, o puede ser debido a…
  • Buenos días llevo mucho tiempo con mareos , inestabilidad, me mandaron estitalopram porque tengo ansiedad pero no mejoro de los mareos y malestar ,me dijeron que tengo facilidad a contracturas en el cuello, pero necesito una solución ,debería acudir a un neurólogo es el experto que podría darme un diagnóstico?
  • Me han mandado Serc para el equilibrio ya que debido a contracturas cervicales tengo mareos y perdida de equilibrio, es un fármaco recomendable?
  • ¿Si tuve una reacción alérgica a la pentoxifilina hace siete meses y luego de esto me hice analisis y: Inmunoglobulina UI/ML 848.00 Rango 20.40 a 87.00 Hierro Sérico UG/DL 24.40 Rango 50.00 a 212 Vitamina b12 pg/ml 336.00 Rango 139.00 a 982.00 En los últimos meses me he estado sintiendo con mareo…
  • Tengo rectificación cervical, inversión de la lordosis y dos pequeñas protusiones, tengo mareos constantes diarios, acufenos y visión borrosa desde hace 5 meses que me dió el latigazo, me hicieron pruebas vestibulares y tac de cabeza y oídos y está bien. He ido al fisio y nada no noto mejoría. Me han…
  • Sufro de mareos no muy fuertes varías veces en el año, tomo vontrol y a la primera pastilla se me ha quitado, en éste año me he mareado 2 veces, he tomado vontrol y se me quitò a la segunda pastilla, será necesario, tomar sturgeon forte? En el año 2008 estuvo muy fuerte el mareo y me dieron tratamiento…
  • Porque a lo que cierro los ojos siento que me mareo y cuando los abro no estoy mareado a que se debe eso? Adicional tengo la latidos normales pero los siento fuertes
  • Hola. Mis mareos y aturdimientos están presentes durante el 90% del día. Sobre todo al caminar, mover la cabeza de abajo hacia arriba o al girarme/pibotar sobre mi mismo ¿Puede mi rectificación/Lordosis cervical producir mareos y sensación de aturdimiento en mi cabeza y vista? Tenga en cuenta que este…
  • Un día fui con muchos mareos al servicio de urgencias y me hicieron directamente una radiografía del cuello, donde se veía que tenía una rectificación cervical. ¿La angustia puede ser síntoma de esto (acompañada de mareos)? ¿Debo ir de nuevo a urgencias si el mareo persiste por días? He reposado con…

25 Oct Dolor de Cabeza Tipo Tension

Posted at 20:16h in Headache Fact Sheets – Spanish by headache

El dolor de cabeza tipo tensión es un dolor de cabeza no específico, que no es de naturaleza vascular o migrañosa y no está relacionado con una enfermedad orgánica. Es el tipo más común de dolor de cabeza y está causado por la contracción muscular en la parte posterior del cuello y/o cuero cabelludo. Hay dos clasificaciones generales de dolor de cabeza tipo tensión: episódico y crónico, que se diferencian por la frecuencia y severidad de los síntomas. Ambos se caracterizan por provocar un dolor sordo que no pulsa y afectar a ambos lados de la cabeza.

Los síntomas son muy similares para ambos tipos y pueden incluir:

  • Contracción de los músculos entre la cabeza y el cuello
  • Una sensación de banda que ajusta alrededor del cuello y/o cabeza, que se manifiesta como un dolor intenso.
  • El dolor se produce primariamente en la frente, sienes o en la parte posterior de la cabeza y/o cuello

Episódicas

Los dolores de cabeza episódicos tipo tensión se producen sin horario y normalmente se desencadenan a causa de un factor de estrés temporal, ansiedad, fatiga o irritación. Son lo que la mayoría de nosotros consideramos “dolor de cabeza por estrés”. Pueden desaparecer con el uso de analgésicos de venta sin receta, eliminación de la fuente de estrés o un breve período de relajación.

Para este tipo de dolor de cabeza, las medicaciones de venta sin receta recomendadas son la aspirina, el acetaminofeno, ibuprofeno o naproxeno sodio. Los productos combinados con cafeína pueden contribuir a la acción de estos analgésicos.

Crónicas

El dolor de cabeza crónico tipo tensión es una aflicción diaria o continua que puede mostrar alguna variabilidad en la intensidad del dolor durante un ciclo de 24 horas. Siempre está presente. Si un paciente toma medicación a diario o prácticamente a diario y logra muy poco o ningún alivio del dolor, debe ver a un médico para recibir diagnóstico y tratamiento.

El medicamento primario para tratar el dolor de cabeza crónica tipo tensión es la amitriptilina o algunos de los otros antidepresivos tricíclicos. Las drogas antidepresivas contienen acciones analgésicas que pueden proporcionar alivio a las personas que sufren del dolor de cabeza. Aunque el paciente no esté deprimido, estos medicamentos pueden resultar beneficiosos. La selección de un antidepresivo se basa en la presencia del trastorno del sueño. Otras clases de antidepresivos pueden resultar efectivos pero no se les ha estudiado tan profundamente como a los compuestos tricíclicos.

El uso de propanolol puede resultar útil como medicamento único, particularmente cuando existe un estado leve de ansiedad crónica. Las técnicas de biorretroalimentación también pueden resultar útiles para tratar los dolores de cabeza tipo tensión.

Los pacientes con dolores de cabeza crónicos tipo tensión deben evitar estrictamente los analgésicos que producen acostumbramiento.

El dolor de cabeza crónico tipo tensión también puede ser el resultado de ansiedad o depresión. Frecuentemente se producen cambios en el sueño o insomnio, presentación del dolor de cabeza a la mañana temprano o a última hora del día, sensación de culpa, pérdida de peso, mareos, falta de concentración, fatiga permanente y náuseas. Si se presentan estos síntomas, es importante recurrir a ayuda profesional para recibir diagnóstico y el tratamiento adecuado.

“Mi cabeza no para”: cómo controlar la ansiedad

“No soporto las esperas, no aguanto los tiempos intermedios, sufro cada uno de mis días sin saber muy bien por qué. Tengo los intestinos gritando, los médicos me dicen que no tengo nada, pero me siento morir. Duermo horrible, me despierto y miro el celular cada hora. Quiero divorciarme de mi mismo.” (Desde el diván, 35 años y mucho sufrimiento acumulado)

​Mi abuelo Lázaro escapó del horror de la guerra como polizón en un barco en la Europa de los ’40. Pasó hambre (y mucho). La cocina de mi abuelo era pequeña, pero en su alacena entraban muchas pero muchas cosas. Más precisamente, 10 paquetes de cada producto (10 de fideos, 10 latas de arvejas, de tomates, etc.). Cuando se usaba alguno de ellos, mi abuelo solía encargarme en mi calidad de nieto mayor: “Alejandrito, ¿podes ir rápido a comprar un paquete de azúcar?” El acento, la palabra clave era “rápido”. Yo con la pereza adolescente, y sin entender realmente que no se trataba del azúcar sino del dolor vivido intentaba explicarle: -Pero abuelo, quedan muchos paquetes todavía.

—Sí —respondía—pero falta uno.

La tranquilidad para este gran hombre que era mi abuelo Lázaro consistía en tener la alacena repleta, sin agujeros, sin lugares vacíos, tener la certeza que no iba a pasar otra vez por lo mismo, por el sufrimiento del no tener. La falta le recordaba los peores momentos de su historia. Y cuando comencé a escribir esta nota, me acordaba de su cocina y pensaba que la ansiedad funciona en estos tiempos que vivimos con la lógica de la angustia por lo que creemos no hay o puede no haber. Síndrome de post guerra del tiempo líquido, se trata de garantizar la sobreabundancia y taponar las angustias existenciales del ser humano.

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Los mecanismos ansiosos, sean a través del miedo, de la angustia, la preocupación, el insomnio o lo que fuera, son intentos de tapar lo que falta.

Mi querido abuelo, sin los recursos que hoy tenemos, de las psicoterapias y las ciencias, se las arreglaba como podía.Y una aclaración fundamental: él si había pasado por una situación real y dolorosa.

Los trastornos de ansiedad suelen estar asociados a lo que de nuestra cabeza ponemos en lo que puede suceder, el sufrimiento se aloja dentro de nuestra mente en la mayoría de los casos.

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Nosotros hoy podemos salir corriendo a las “góndolas” cada vez que la inquietud nos asalta, o también, haciendo uso de nuestra maravillosa libertad, podemos intentar soportar los huecos en nuestra alacena, que no es otra cosa que nuestro propio mundo anímico.

Podemos lidiar con la falta de garantías en la vida, con los interrogantes esenciales del ser humano, soportar que la muerte existe y tratar de gestionar nuestra vida de la manera más saludable posible, con pausa, con calma, sin prisa. En tiempos de impaciencia, de ¡llame ya!, de inmediatez, en tiempos sin espera, en un mundo en los que no se puede soportar más de seis segundos para que cargue una página de Internet, es lógico y consecuente que aumenten los fenómenos ligados a los trastornos y desórdenes de ansiedad. Vivimos, señoras y señores, y sean todos bienvenidos a «la era de la ansiedad”.

Ante la persistencia de lo síntomas, la indicación es consultar a un profesional.

Viajo mucho en avión por cuestiones de trabajo y me impresiona el fenómeno que se produce apenas la nave toca tierra. Los pasajeros se eyectan, desabrochan sus cinturones de seguridad y es como si tuvieran los segundos contados para descender. En vuelos largos nunca falta algún pasajero que se pone de pie con el avión em movimiento y la azafata como maestra jardinera debe levantarse y mandarlo al rincón a pensar, y a sentarse nuevamente. Sensación del inconsciente colectivo de que no hay tiempo, la gente se amontona casi violentamente.

La sensación que tiene que ser “YA” es uno de los signos más claros de los trastornos de ansiedad de la postmodernidad.

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Por qué una dosis de egoísmo es necesaria

Ahora bien, no vaya a pensar usted querido lector que la ansiedad es cosa mala por definición, el problema se presenta cuando es ella la que gobierna nuestra cabeza. Si hablamos de ansias, de deseos, de entusiasmo, pues ahí todo va bien. Pero cuando el timón lo llevan las emociones en el desgobierno causado por la aceleración de nuestros sensores, ahí las cosas se complican.

La cabeza no se detiene, el pulso se acelera, el mundo parece derrumbarse y es agotador. Y quizás sea solo detenerse, respirar, quitarnos esa sensación de agobio, la vivencia de derrumbe, la premura.

La ansiedad se origina muchas veces en el intento desesperado de conseguir un equilibrio, búsqueda natural del ser humano, la tendencia hacia el centro, la homeostasis.

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Cuando alguien está en eje con afectos esenciales de su vida, planos familiares, vida amorosa, relación con el propio cuerpo, difícilmente se vea atormentado por trastornos de ansiedad. Si las cosas están bien, pues entonces “equipo que gana queda en cancha”, nada habrá que ajustar.

En cambio cuando las cosas no están en el punto en el que tiene que estar, la cabeza buscará alocadamente la manera de compensar el malestar, y la ansiedad es vía regia para el equilibrio fallido.

Me es difícil plantear estadísticas ciertas porque hay muchos fenómenos que se ligan de una u otra manera a los desordenes ansiosos, pero me atrevo a afirmar que un altísimo porcentaje de la población adulta en los grandes centros urbanos sufre algún tipo de manifestación ligada a los trastornos de ansiedad. Dos grandes emociones se ponen en juego en estos episodios: miedo y angustia. Bajo el rótulo de la ansiedad, lo que está por debajo son estos dos grandes capitanes del mundo anímico, pero en estado de ingobernabilidad. Preocupaciones y angustias que anárquicamente toman el control de las vidas de quienes las padecen. Harto ya de estar harto, la preocupación se torna estilo de vida y es agotador.

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Ansiedad y desorden anímico son casi sinónimos. Marie Kondo escribió un best seller hace unos años (“La magia del orden»). En estos tiempos de multiplicidad de opciones al alcance de nuestras manos, el vivir y sentir de manera ordenada no es asunto sencillo. Para quien tiene un rasgo ansioso de base, la dificultad en tomar decisiones es uno de los rasgos predominantes. Si en un restaurante tengo solo dos platos del día, fácil deberá ser el dilema a resolver. A mayor cantidad de opciones más compleja la tarea.

Mi tía tenía un refrán que repetía cada vez que alguno de mis primos o yo nos poníamos intensos.“Redondo redondo barril sin fondo”, decía. Y en estos tiempos en los que vivimos efectivamente los barriles parecieran no tener fondo alguno.

Una muchachita de 24 años describía sus estados de ansiedad como “nada es suficiente, nunca me alcanza, siempre falta algo”. Una de las formas de la ansiedad se manifiesta en esta voracidad, insatisfacción permanente, avidez lejana a la saludable ansia de comerse el mundo en busca de un sueño, de salir a por lo de uno. Se trata de otra cosa, se trata de la ilusión quimérica de que siempre lo bueno está por venir. Si tenemos dos queremos cuatro, si tenemos diez queremos veinte, al infinito y más allá. Mundos desechables, se compra, se tira y se compra una mejor, aunque hace poco tiempo el que tiramos era “lo más de lo más” . Esta posición pone freno al deseo vital y sumerge a quien la padece en una sensación absolutamente desagradable. La duda y la sospecha de que “lo mejor está seguramente en otro lado y el jardín de mi vecino siempre será más bello que el mío” son una tortura y motor de muchos de los trastornos actuales.

En tiempos de insatisfacción, de felicidad que se escurre como arena entre los dedos porque ya está a la venta el “be happy pero con bluetooth” entonces ¡a por él!

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Las cuatro trampas del deseo y claves para superarlas

“Visto desde afuera, todo está bien: mi familia, mis hijos sanos, tengo trabajo, hago cosas que me gustan, sin embargo siempre encuentro algo para preocuparme. Es como si sintiera que las cosas se pueden derrumbar, que todo se puede ir al demonio y sufro y me angustio. Y no puedo entrar en razones, no hay manera. Me siento enfermo, me aterra pensar que alguien querido se ponga mal de golpe, o que me echen del trabajo. Es un disparate, pero no puedo manejarlo” . (Otro paciente de 40 años me cuenta su sufrir)

Y esta “vivencia de derrumbe» es una de las formas más frecuentes de aparición de los trastornos de ansiedad. Aquí angustia y miedo se coordinan de manera “macabra» como suele decirme este paciente. Son la delantera del Barca y no hay quien las pare, o mejor dicho sí, la mejor defensa somos nosotros mismos y poder poner como en el jardín de infantes, “cada cosa en su lugar”. Pero no es tan fácil.

Levante las mano quienes padezcan alguna de las siguientes manifestaciones de forma regular:

  • Tensión muscular
  • Respiración agitada
  • Falta de aire
  • Palpitaciones
  • Dificultades sexuales
  • Trastornos del sueño
  • Cambio en el apetito
  • Sensación de alerta
  • Irritabilidad
  • Enojo – nerviosismo
  • Inquietud
  • Preocupación excesiva
  • Dificultad para tomar decisiones
  • Dificultad para concentrarse
  • Llanto fácil y sensibilidad aumentada
  • Incremento en fumar, comer o beber
  • Mover manos y/o piernas en forma rítmica y repetitiva
  • Hacer cosas sin finalidad concreta
  • Dificultad para expresarse verbalmente – tartamudeo

Veo entre los lectores muchas manos agitándose, y ni me alegra ni me sorprende, en cambio puedo afirmar que más de la mitad de mis pacientes tienen más de cinco de estos síntomas de manera frecuente e instalada.

Compensar el desequilibrio es la tarea. Hay muchas maneras de hacerlo. Por ejemplo, los desórdenes de ansiedad ligados a la comida son cada vez más frecuentes.Es una vía regia (y poco saludable por cierto) de querer compensar el displacer en otras áreas premiándose con delicatessen. Nuestra cabeza (apoyada y acompañada por la cultura de la “abundancia”proporciona un menú de “soluciones mágicas» compensadoras.

En otro orden, los ataques de pánico (por citar uno de los trastornos más frecuentes en las últimas décadas) no son otra cosa que un cuadro mixto de angustia y ansiedad, la sensación de que el mundo se acaba, la vivencia de muerte en su expresión más clara, sin que haya desorden orgánico alguno. Es la cabeza la que manda y organiza el sufrimiento, la mente, el órgano más poderoso del ser humano.

Caja de herramientas

La primera herramienta para manejar los trastornos de ansiedad es acudir a una consulta profesional si la persistencia de los síntomas a lo largo del tiempo nos modifica el normal desarrollo cotidiano de nuestras vidas.

Además de esto:

-Usemos el principio de los opuestos​

​ A la urgencia démosle tiempo. Al fuego, agua. A la prisa, calma.

-Respiremos, inhalar, exhalar.

Demos a nuestra mente tan solo 5 minutos de calma. Cuando la inquietud y la ansiedad estén en su punto más álgido es cuando más quietud necesitamos.

-Apaguemos aparatos alrededor

La tecnología es fuente inagotable de ansiedad y no ayuda a recuperar el equilibrio perdido.

-Pidamos ayuda, hablemos, pidamos abrazos

Intentemos poner palabra a lo que nos preocupa. Identifiquemos qué emoción gobierna nuestro momento. En estos tiempos en los que vivimos el cúmulo indiscriminado de emociones es un gran problema. No es lo mismo si estamos asustados, angustiados o enojados. A la tristeza el llanto, a la bronca la descarga saludable, al miedo prender las luces de nuestros fantasmas para cotejar fantasía con realidad. Pensemos cómo calmamos a nuestros niños cuando están en crisis. No ponemos heavy metal a todo volumen, canturreamos una canción que los arrulle, los serene. Los abrazamos, les damos paz. Eso mismo para nosotros.

-Evitemos la medicación como recurso fácil

Vivimos en tiempos de medicalización de los síntomas, la ilusión de que mágicamente una pastillita va a sacarnos de la angustia es peligro cierto. Y la medicación mal administrada es calma para hoy y peores tormentos para mañana.

Lo que les pido, y quizás digan quien soy yo para eso, pero lo pido igual: no caigan en la trampa del “yo soy así”. Podemos afortunadamente, mover las piezas de nuestra vida, cambiar, hacer algo distinto, claro que podemos.

Podemos pedir ayuda, podemos mucho más de lo que creemos, y está en nuestras manos transformar la ansiedad que intoxica en ansias que nos hagan más sabios y fuertes.

*Alejandro Schujman es psicólogo especializado en familias. Director de Escuela para padres. Autor de Generación Ni-Ni, Es no porque yo lo digo y coautor de Padres a la obra.​​

Factores de riesgo

* Los ojos, que ayudan a determinar dónde está ubicado tu cuerpo en un espacio y cómo se mueve.
* Los nervios sensoriales, que envían mensajes al cerebro sobre el movimiento y la posición.
* El oído interno, que alberga sensores que ayudan a detectar la gravedad y el movimiento de un lado al otro.

«El vértigo es una sensación falsa de que el entorno gira o se mueve. Cuando existe un trastorno del oído interno, el cerebro recibe señales del oído interno que no coinciden con la información que los ojos y los nervios sensoriales están recibiendo. El vértigo se produce como resultado de la actividad cerebral para poner en orden esa confusión», precisan.

* Vértigo postural paroxístico benigno. Este trastorno causa una sensación intensa y breve, aunque falsa, de que estás girando o moviéndote. Estos eventos se desencadenan por un movimiento rápido de la cabeza, como cuando te das vuelta en la cama, te ponés de pie o recibís un golpe en la cabeza. El vértigo postural paroxístico benigno es la causa más frecuente de vértigo.
* Infección. La infección viral del nervio vestibular, denominada neuritis vestibular, puede causar vértigo intenso y constante. Si también se pierde repentinamente la audición, podría tratarse de laberintitis.
* Enfermedad de Ménière. Esta enfermedad implica la acumulación excesiva de líquido en el oído interno. Se caracteriza por eventos repentinos de vértigo que duran hasta varias horas. Es probable que también experimentes una pérdida fluctuante de la audición, un zumbido en el oído o la sensación de tener el oído taponado.
* Migraña. Las personas que sufren de migrañas pueden tener eventos de vértigo u otro tipo de mareo, incluso cuando no les duele fuerte la cabeza. Esos eventos de vértigo pueden durar desde minutos hasta horas y pueden asociarse con dolor de cabeza, así como con sensibilidad a la luz y al ruido.

Problemas circulatorios

Cuando el corazón no bombea suficiente sangre al cerebro, puedes sentir mareo, debilidad o falta de equilibrio. Entre las causas están:

* Descenso de la presión arterial. Un gran descenso de la presión arterial sistólica -la cifra más alta en la lectura de la presión arterial- podría dar lugar a un breve aturdimiento o a la sensación de desmayo. Esto puede ocurrir al incorporarte o al ponerte de pie demasiado rápido. Este trastorno también se denomina hipotensión ortostática.
* Mala circulación sanguínea. Los trastornos como la miocardiopatía, el ataque cardíaco, la arritmia y el accidente isquémico transitorio podrían causar mareo. Además, la disminución del volumen sanguíneo podría hacer que no fluya suficiente sangre hacia el cerebro o el oído interno.

Otras causas de los mareos

* Trastornos neurológicos. Algunos trastornos neurológicos, como la enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple, pueden dar lugar a una pérdida progresiva del equilibrio.
* Medicamentos. Los mareos pueden ser un efecto secundario de ciertos medicamentos, como los anticonvulsivantes, los antidepresivos, los sedantes y los tranquilizantes. En particular, los medicamentos para bajar la presión arterial podrían causar desvanecimiento si disminuyen demasiado la presión arterial.
* Trastornos de ansiedad. Ciertos trastornos de ansiedad podrían causar aturdimiento o sensación de atontamiento, a lo que a menudo se llama «mareo». Estos trastornos comprenden los ataques de pánico y el temor a salir de casa o a estar en espacios grandes y abiertos (agorafobia).
* Baja concentración de hierro (anemia). Quienes sufren anemia, suelen presentar otros signos y síntomas junto con los mareos tales como cansancio, debilidad y palidez.
* Baja concentración de azúcar en la sangre (hipoglucemia). Esta afección generalmente se manifiesta en las personas con diabetes que utilizan insulina. Los mareos (aturdimiento) podrían estar acompañados por sudoración y ansiedad.
* Hipertermia y deshidratación. Estar en actividad en un clima caluroso o no beber suficientes líquidos, puede causar mareos debido a que la temperatura corporal aumenta más de lo normal (hipertermia) o si la persona se deshidratas. Esto es particularmente cierto si se toman determinados medicamentos para el corazón.

Mareos: esto es lo que sucede cuando el mundo da vueltas

Nada más aburrido que la sensación de desvanecimiento, atontamiento, debilidad e inestabilidad que produce el mareo. Para decirlo de otra forma, el mareo es esa falsa percepción de que el entorno o uno mismo se mueve o gira, al punto de desencadenar otros síntomas, todos más que incómodos. Y aunque es uno de los motivos más frecuentes de consulta y puede afectar la cotidianidad, principalmente de las personas adultas, rara vez representa una señal de algo grave.

Tienen varias causas posibles, que van desde los problemas en el oído interno y el movimiento hasta los efectos producidos por algunos medicamentos. En muchos casos no se identifican los factores desencadenantes, y hasta se culpa a la mala circulación, infecciones y traumas. Hay que decir que la forma cómo la gente siente sus mareos proporciona señales para identificar las posibles causas, lo mismo que su duración e intensidad.

Todo se mueve

Por lo general, las personas que sufren mareo pueden presentar una serie de síntomas de manera variable; entre estos se encuentran la sensación de movimiento o vueltas en torno de sí mismo (vértigo), aturdimiento o sensación de desmayo, inestabilidad o pérdida del equilibrio, cabeza pesada, náuseas y vómito. Otros sienten que flotan.
Hay que decir que estos síntomas se pueden desencadenar al caminar, cambiar de posición, ponerse de pie rápidamente o mover la cabeza, y pueden ser tan intensos que obligan a las personas a sentarse o a acostarse y llegan a tener una duración que va desde algunos minutos hasta varios días.
Para entender por qué se produce el mareo, hay que saber que lo que está comprometido es el sentido del equilibrio, el cual depende de una combinación de señales que el cerebro recibe de varias estructuras del aparato sensorial.
Cuando estas estructuras funcionan de manera adecuada y armónica no hay ningún problema; sin embargo, al existir discrepancias el cerebro se confunde, y aparecen el mareo o vértigo.
Por ejemplo, si hay daños es en el oído interno, la corteza cerebral percibe sensaciones de movimiento que no coinciden con lo que envían los ojos. Y mientras el cerebro trata de entender este desorden, le produce a la persona una sensación de falso movimiento que se manifiesta en mareo. Y al no poder compensar las fallas se desencadenan distintos síntomas. Hay otros tipos de mareo, los cuales son producidos por otras causas, como ciertas enfermedades neurológicas (párkinson, esclerosis múltiple), algunos medicamentos (anticonvulsionantes, antidepresivos, sedantes), la ansiedad, la anemia, los bajos niveles de azúcar, la hipertermia y la deshidratación.

Falsas señales

Como se ha dicho, el mareo se produce debido a señales falsas que el aparato sensorial le envía al cerebro, entre las cuales se destacan:
Los ojos. Determinan con exactitud dónde está el cuerpo y cada una de sus partes, cada vez que se mueve o se está quieto.
Oído interno. Allí están los sensores que determinan la dirección del movimiento, la fuerza de gravedad y la ubicación del cuerpo con respecto al espacios.
Nervios sensitivos. A través de ellos viajan los mensajes sobre movimiento y posición del cuerpo, para que el cerebro los interprete.

Algunos tipos

Aunque los síntomas son similares, existen, dependiendo de sus causas, algunos tipos de mareo o de vértigo, entre los cuales son estos los más importantes:
Vértigo postural benigno. Este trastorno causa una sensación intensa y breve, aunque falsa, de que se está girando o moviéndose. Estos episodios los desencadena un cambio rápido del movimiento –o golpe– de la cabeza. Es la causa más frecuente de mareo.
Infección. Cuando los virus inflaman los nervios del oído interno (nervio vestibular) se produce un mareo intenso.
Enfermedad de Ménière. Es la acumulación de líquido en el oído interno. Se caracteriza por episodios repentinos de vértigo, que duran varias horas. Puede acompañarse de pérdida de la audición, zumbidos o sensación de oído tapado.
Migraña. Puede producir mareos, con los demás síntomas que acompañan este dolor de cabeza.
Baja presión arterial. Una caída brusca de la tensión arterial produce mareo. Puede ocurrir al pararse muy rápido o por algunas enfermedades. Hipotensión ortostática, se llama este cuadro.
Mala circulación. Los problemas del corazón y de los vasos sanguíneos que disminuyen la circulación al cerebro ocasionan mareos o vértigo.

Cuando se vuelve urgencia

Si además de mareo o vértigo se presenta cualquiera de los siguientes síntomas, es obligatorio consultar por urgencias:
Dolor de cabeza repentino, vómito persistente, cambios en la audición o en la visión, dificultad para caminar, desmayos, rigidez en la cabeza, fiebre, convulsiones, adormecimiento en alguna parte del cuerpo, dolor en el pecho o palpitaciones.
SALUD
Fuentes: Alexandra Mora, otorrinolaringóloga; Clínica Mayo (Mareo, guías para el paciente); Clínica de vértigo, Universidad de Navarra; Gustavo Castro, neurólogo; María F. Pérez, fisioterapeuta Hospital San Ignacio.

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