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Calorias de un cafe

Tabla de contenidos

Nunca terminarán los engaños, o mensajes que inducen a error, de las etiquetas de los alimentos, el Cola Cao Light es una tomadura de pelo. Si te gusta el Cola Cao disfruta del Original, no pierdas el tiempo ni el dinero con el Cola Cao Light, es un engaño, y nos basamos en la tabla nutricional que la propia compañía, Nutrexpa, nos proporciona en su web.

Pero es gracias a Facua que nos enteramos de este falso mensaje de alimento ‘light’, quien exige a Nutrexpa que retire del mercado su Cola Cao Light, por anunciar que tiene la mitad de calorías que el original, y ni es cierto, ni cumple con los mínimos establecidos en la normativa europea para poder denominarse ‘light’, se puede ver en el Reglamento (CE) 1.924/2006, del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de diciembre de 2006.

VALOR ENERGÉTICO REDUCIDO
Solamente podrá declararse que un alimento posee un valor energético reducido, así como efectuarse cualquier otra declaración que pueda tener el mismo significado para el consumidor, si el valor energético se reduce, como mínimo, en un 30 %, con una indicación de la característica o características que provocan la reducción del valor energético total del alimento.

Cola Cao Light es una tomadura de pelo, mirad las tablas nutricionales extraídas de la web de Nutrexpa, de Cola Cao Original y de Cola Cao Light que os ponemos a continuación. El aporte nutricional de cada tabla habla de cantidades de Cola Cao diferente en cada variedad, por lo que 20 gramos de Cola Cao Original con un vaso de leche aportan 209 kcal, y 10 gramos de Cola Cao Light con un vaso de leche aportan 102 kcal. Así claro que es la mitad, de cantidad y de calorías.

Cuando un asiduo a este producto se pasa del Original al Light, lo último que va a hacer es fijarse en el detalle ‘Por ración’, lo lógico es que si siempre se ha servido dos cucharadas de Cola Cao, lo continúe haciendo con el Light, y más si existe la creencia de que éste aporta la mitad de calorías. Aún es peor, porque los más chocolateros no se conforman con dos cucharadas de Cola Cao.

De este modo, el que consume el producto light está aportando más energía a su desayuno que si tomara el Original. Es como lo que sucede con los restaurantes de fast food saludable tipo ‘Subway’, los clientes, pensando que todo es saludable, subestiman su contenido calórico y terminan comiendo más cantidad.

Nutrexpa argumenta y defiende que sí cumple con la normativa. Además explica que el Cola Cao Light es un producto concentrado, por lo que se debe consumir menos cantidad que en el producto original. Pero volvemos a los valores nutricionales, fijaos en la leche que recomiendan para cada producto, en el Cola Cao Original cuenta con 200 ml. de leche entera, mientras que el aporte nutricional del Cola Cao Light está calculado con leche desnatada.

¿Cuál es en realidad la información nutricional de cada producto?. Nosotros tenemos el Cola Cao Original y la que sigue, es la información por 100 gramos de producto. Si vosotros tenéis en casa el Cola Cao Light, nos encantará que complementéis esta información:

Valor energético 361 kcal (aquí cambia la cantidad recomendada diaria, en lugar de 20 gramos recomiendan 15 gramos de Cola Cao), Proteínas 6’8 gramos, Hidratos de carbono 78 gramos (de los cuales, 70 gramos son azúcares), grasas 2,4 gramos, etc. Si queréis más información de la etiqueta, sólo tenéis que decirlo.

El análisis que nos muestra Facua es el siguiente: “En el envase de Cola Cao Original se indica que la «ración recomendada» son 15 gramos del producto (54,15 kilocalorías) con 200 mililitros de leche semidesnatada (92 kcal), que suman 146,15 kcal. En cambio, en el envase de Cola Cao Light se insta a mezclar 7,5 gramos del producto (20,4 kcal) con 150 ml de leche desnatada (52,5 kcal), lo que supone un total de 72,9 kcal. Sólo con esta argucia la empresa logra que el aporte calórico sea el 50% inferior al de la mezcla original que promete en su envase y publicidad.”

¿Qué os parece?, ¿Cola Cao Light es una tomadura de pelo?

La leche es uno de los alimentos más consumidos de todo el mundo. Actualmente existe una tendencia generalizada hacia el cuidado del cuerpo, de modo que es importante conocer cuántas calorías tiene. Existen diferentes tipos en el mercado, cada una de ellas con su correspondiente aporte calórico.

Leche entera

Es el tipo que tiene más calorías de todas. Un vaso de 100 mililitros tiene alrededor de 58 calorías. Una taza estándar tiene un tamaño de 200 mililitros, por lo que esta tiene un total de 116 calorías. Es por ello que aquellas personas que siguen una dieta de pérdida de peso optan por otros tipos de leche más saludables y con menor cantidad de calorías.

Leche semidesnatada

Tiene menos calorías que la entera, con un aporte de 46 calorías por cada 100 mililitros.

Leche desnatada

De origen animal y menos calórica, con 32 calorías por cada 100 mililitros.

Leche de avena

Actualmente están muy de moda las leches vegetales como la de avena. Tiene un sabor delicioso y un valor nutritivo muy alto. Aporta un amplio abanico de propiedades y beneficios a la salud general del organismo y, además, tan sólo tiene 34 calorías por cada 100 mililitros. Es por ello que cada vez son más quienes toman leche de avena.

Leche de arroz

Otro de los tipos de leches vegetales más de moda en la actualidad. Al igual que la de avena tiene muy pocas calorías, sólo 37 por cada 100 mililitros.

Leche con cacao en polvo

Añadir cacao en polvo en la leche es muy frecuente, sobre todo entre los más pequeños. Hay que tener en cuenta que este producto aumenta las calorías de originales del producto. Por ejemplo, una cucharada de Cola Cao aporta alrededor de 26 kilocalorías.

La leche es un alimento con un perfil nutricional muy interesante para llevar un estilo de vida saludable ya que tiene una gran selección de nutrientes que favorecen el buen funcionamiento del organismo. Tiene un alto contenido en calcio, el cual es fundamental para el desarrollo y el mantenimiento de los huesos.

En el caso de las personas mayores el calcio es una sustancia muy importante para mantener sus huesos sanos y fuertes, evitando determinadas enfermedades como la osteoporosis.

¿Cuántas calorías tiene la leche con cereales?

Beneficios de la leche con cereales

La leche con cereales constituye un desayuno o merienda muy energético, que aporta principalmente muchos hidratos de carbono, además de algunas vitaminas del complejo B y el calcio de la leche. Conviene comprar, preferiblemente, cereales sin azúcar añadido.

Leche con cereales y 2 kiwis pequeños. Para completar el desayuno se recomienda un puñado de frutos secos. Además de aportar «grasas buenas», la grasa mejora la asimilación de los azúcares y reduce el pico de insulina.

¿Se recomiendan los cereales de desayuno para adelgazar?

Es conveniente comentar que, en caso de diabetes u obesidad, es preferible utilizar otros alimentos, y no cereales.

Se ha demostrado que los cereales de desayuno tienen un alto índice glucémico, incluso aunque no contengan azúcar añadido (más información). La avena, los copos de maíz, copos de trigo, quinoa o arroz hinchado sin azúcar son algunas opciones muy saludables.

Cereales enriquecidos en hierro

Algunos cereales están enriquecidos con hierro y pueden ser adecuados en mujeres jóvenes, en caso de anemia o en dietas vegetarianas.

¿De qué acompañar los cereales?

Si se toma para desayunar, se debe acompañar de fruta y de un buen puñado de nueces o almendras, para que sea un desayuno completo.

Es ideal para todas las edades, pero muy especialmente en edad de crecimiento, estudiantes, deportistas y para personas con mucho estrés (cuyas necesidades de vitamina B aumentan).

Valor nutricional de la leche con cereales

  • En general, no es un desayuno completo porque es pobre en proteínas, fibra, ácidos grasos esenciales (grasas saludables) vitaminas y minerales.

  • Lo ideal sería combinarlo al menos con un puñado de frutos secos, que aportarían proteínas vegetales, ácidos grasos omega, minerales y vitaminas.

  • Además se recomienda una fruta que aporte la para aportar vitamina C que les falta tanto a la leche como a los cereales.

Tabla con el cálculo de calorías, proteínas y otros macronutrientes que aporta la leche con cereales de maíz sin azúcar añadido. Clic sobre la imagen para ampliar.

Comentario nutricional de la leche con cereales

La leche y los cereales extrusionados son alimentos con muy poca fibra, por lo tanto, la absorción de sus hidratos de carbono es bastante rápida, debido a la falta de fibra, grasas y proteínas, componentes que retrasarían la asimilación de los azúcares.

Al ser de rápida absorción, los azúcares pasan rápidamente a la sangre produciendo altos niveles de insulina. El pico de insulina sería más alto en el caso de los cereales azucarados o chocolateados. La insulina estimula la producción de grasa, produciendo un aumento de grasa corporal.

Los niveles altos de insulina son perjudiciales en personas con sobrepeso, obesidad, diabetes, SOP, o en la menopausia., a quienes se recomendaría un tipo de desayuno que no incluyera tanto azúcar (con cereales integrales, pan integral, o frutos secos, por ejemplo).

Los cereales de desayuno no se recomiendan porque suben muy rápido el azúcar en sangre…

Propiedades de los cereales de desayuno

Fibra para mejorar la asimilación de los hidratos de carbono

Si la comida fuese más rica en fibra, proteínas y grasas saludables (nutrientes que aportan las frutas y los frutos secos), la absorción y digestión de los carbohidratos sería más lenta y se reduciría el pico de insulina en sangre.

Las almendras son muy ricas en proteínas, fibra, magnesio, calcio, ácido fólico, vitamina E,…

Por esta razón, cuando se comen cereales con leche, se recomienda acompañarlos de frutos secos, hortalizas o frutas (zanahorias, nueces, almendras, manzana,…)

Incluso para deportistas que quemen esta energía, serían adecuados cereales con poco azúcar y combinarlo con alimentos naturales como frutos secos, aguacate, nueces, huevo, etc. que además, les aportarán proteínas vegetales, vitaminas y minerales (muchos más que los que aportarían los cereales enriquecidos).

¿Cuántas calorías aporta la leche con cereales?

Cálculo de 30 g. de copos de maíz sin azúcar añadido y 200 ml. de leche entera:

  • Aporta 244 calorías (Kcal.) (Ver: Cuántas calorías debe aportar el desayuno)

  • No llega a aportar 10 g. de proteínas, una cantidad de proteína un poco baja para el desayuno.

  • Contiene casi 8 g. de grasas, provenientes de la leche. Lo deseable sería aportar aceites de calidad, como los que se encuentran en el aceite (pan con aceite), o en los frutos secos (acompañar de frutos secos).

¿Y si le pongo cacao a la leche?

El cacao en polvo añade azúcar a la receta. Aproximadamente, 20 g. de cacao en polvo suman 50 calorías (Kcal).

Se recomienda el cacao en dietas para vencer las ansias de chocolate, ya que el chocolate en tableta contiene muchas más grasas y calorías. El cacao que se comercializa para niños contiene principalmente azúcar (muchas veces en proporciones superiores al 60%). Por este motivo se recomienda escoger cacao en polvo puro. Un poco de canela puede ser adecuada por por sus propiedades hipoglucemiantes.

Leche con cacao, cereales y una manzana. Aporta aproximadamente 300 calorías. Se debe tener en cuenta, además de las «calorías», el efecto que producen los alimentos. Comer mucho azúcar sin ningún tipo de fibra que regule su absorción aumenta mucho la insulina. Por esta razón se recomienda combinarlos con frutos secos o fruta.

¿La leche con cereales lleva muchos hidratos de carbono?

Sí, la leche con cereales lleva una carga glucémica importante, 35 gramos de hidratos de carbono, en el caso de que los cereales no contengan azúcar. Si se compran cereales azucarados y se añade cacao en polvo, la cantidad de azúcar que contiene puede ser el doble.

Las personas con diabetes deben reducir la cantidad de cereales ya que en las cantidades recomendadas para la mayoría de la población, pueden producirles hiperglucemia. Como medida orientativa, 15 g. de copos de maíz hinchados aportan 1 y ¼ ración de hidratos de carbono (12 g.). Para la diabetes se recomienda un desayuno con alimentos integrales y yogur mejor que leche, como copos de avena, yogur con muesli o tostadas integrales con queso.

En caso de obesidad infantil, problemas de colesterol, menopausia o problemas de metabolismo lento, también conviene reducir la dosis de hidratos ya que hay mayor resistencia a la insulina, por lo que se deberían seguir las mismas recomendaciones que en el punto anterior de diabetes.

Los cereales azucarados no se recomiendan en niños con hiperactividad.

En el ejemplo siguiente se muestra la composición de la leche desnatada con pocos cereales:

Tabla con el cálculo de calorías, proteínas y otros macronutrientes que aporta el desayuno con leche desnatada. Hacer clic sobre la imagen para ampliar.

Los cereales enriquecidos muchas veces no son tan nutritivos como los alimentos naturales

Muchos de estos productos están destinados a niños y enriquecidos con vitaminas y minerales para satisfacer sus necesidades nutricionales, aunque se recomienda no abusar de los alimentos azucarados y completar la dieta con un buen puñado de frutos secos y frutas frescas diariamente.

Por ejemplo, aunque los cereales contengan vitaminas del grupo B, el azúcar refinado consume estas vitaminas durante su metabolismo (el azúcar aumenta los requerimientos de vitamina B). Esto no se produce con los alimentos naturalmente ricos en azúcar, como las frutas.

Consultando cualquier tabla nutricional se puede comprobar que los alimentos naturales son más nutritivos que los productos enriquecidos y azucarados.

¿Leche desnatada con cereales para adelgazar?

Cuando se realizan dietas pobres en hidratos de carbono desequilibradas pueden sentir deseos de tomar este alimento.

*Información relacionada:

– Leche con cereales, una mala cena

– Menús de dieta para perder peso

– Más desayunos de dieta

Más información sobre el desayuno y dieta saludbable.

Escrito por Editorial Equipo de Botanical-online encargado de la redacción de contenidos

Beneficios del té Chai para adelgazar

El té Chai no solo es famoso por su sabor, sino que en los últimos años se ha descubierto que posee propiedades adelgazantes, como las siguientes:

  • Propiedades antioxidantes: lo que significa que favorece la utilización de las grasas de nuestro organismo, acelerando así la quema de grasas. Esto se debe, principalmente, a los componentes vitamínicos, nutrientes y minerales que contiene el té Chai.
  • Propiedades termogénicas: el té Chai estimula la movilización del tejido graso, lo que trae consigo una mayor liberación de energía. Además, esto ayuda a disminuir la sensación de fatiga.
  • Propiedades diuréticas: por otro lado, el té Chai es altamente diurético, lo que ayuda no solo a una mejor digestión, sino que también favorece la eliminación de agua, lo cual es ideal para las personas que padezcan retención de líquidos, lo que ayudaría, asimismo, a adelgazar.
  • Propiedades antiinflamatorias: otro de los beneficios del té Chai es que es antiinflamatorio. Se sabe que, por un motivo u otro, algunas personas, más que estar rellenitas, están «hinchadas». De esta forma, el té Chai favorecería la desinflamación corporal.
  • Elimina la halitosis: muchas veces, cuando estamos haciendo dieta para adelgazar, podemos presentar mal aliento debido a los cambios en la alimentación. De esta forma, beber té Chai no solo ayudaría a adelgazar, sino que también neutralizaría una de las consecuencias de empezar a perder peso.
  • Acelera el metabolismo: la mayoría de componentes del té Chai ayudan a acelerar el metabolismo, lo que favorece la quema de grasas y, por ende, ayuda a perder peso.

No obstante, es importante destacar que tomar té Chai por sí solo no te hará perder peso, sino que tienes que acompañarlo de una dieta sana y equilibrada, así como llevar un estilo de vida saludable haciendo ejercicio con regularidad.

Si quieres saber más, en este otro artículo te descubrimos Cuáles son los beneficios del té Chai.

Tu chai contiene casi las mismas calorías que una Big Mac

Todas las naciones del Occidente sufren problemas de obesidad. Mucho se ha investigado al respecto. Nos han dicho que no es culpa de la comida rápida, sino del marketing de la comida saludable y de nuestras funciones cerebrales; se han contado las calorías que consume cada país; y se han elevado los impuestos de las comida procesadas para evitar que sigamos engordando. Sin embargo, Australia, que aunque no está en Occidente también sufre problemas de sobrepeso (63 por ciento de los adultos australianos tienen sobrepeso o sufren de obesidad), descubrió otra razón por la que los occidentales no podemos mantenernos delgados: las bebidas de café modernas.

Según un nuevo estudio, publicado por el Cancer Council NSW, las bebidas que sirven 564 cadenas de café, incluyendo Gloria Jeans, The Coffee Club y McCafé, son sumamente perjudiciales a la salud. La mayoría de estas bebidas llenas de leche, caramelo y saborizantes artificiales contienen más de la mitad del azúcar recomendada diariamente para una persona. Son prácticamente postres en un vaso.

Podemos estar tomando nuestra ración diaria de azúcar y grasas, y al menos la mitad de las calorías que necesitamos al día en un solo vaso de café saborizado.

El Coautor del estudio, Clare Hughs, explica: «Muchas personas están acostumbradas a tomar una bebida de café con sabor al comenzar el día. Creen que es una buena forma de activarse y comenzar el día, pero no tienen ni idea de cuántas calorías están consumiendo realmente».

Uno de los cafés analizados, el Coffee Kick Frappé de McCafé, contiene 19 cucharadas de azúcar. ¡Diecinueve! McCafé Chocolate Chip Frappé, por otro lado, contiene 66 gramos de azúcar, es decir, 16.5 cucharadas. Para que te des una idea del impacto de estas cantidades, recuerda que la Organización Mundial de Salud dice que la ingesta diaria recomendada de azúcar es de 25 gramos, o 5 cucharaditas diarias.

Pero el problema no se detiene en el azúcar. El estudio notó que el café provee el 50% de la ingesta diaria de grasas saturadas. El chai, por ejemplo, contiene el 64%. Estamos hablando de una taza de bebida con café, eh, no de una hamburguesa. Aunque, bueno, las calorías entre un chai y una Big Mac son muy similares.

El Cancer Council NSW se interesó en observar este caso por dos razones: en primer lugar el sobrepeso y la obesidad están vinculados con diez tipos de cáncer; y en segundo lugar, las cadenas de café está proliferando por todo el mundo y no están siendo responsables con la salud de sus clientes, pues parece que mientras más calorías tenga una bebida, más exitosa será y más ventas tendrá.

Hughes menciona que el Consejo de Cáncer solo quiere crear conciencia. Con esto no quiere decir que quiere que la gente deje de ir a las cafeterías, sino que se fije en los ingredientes de sus bebidas y elija mejor. Con suerte, los dueños de cafeterías tomarán conciencia también de la cantidad de basura hipercalórica que están ofreciendo al mundo.

Los beneficios de tomar té chai

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Si eres de las mujeres que les encanta beber té chai, te tengo buenas noticias porque ésta bebida ha resultado muy benéfica para tu salud, así que continuación te comparto los beneficios que nos trae el beber té chai.

No dudes en probarlo si tienes problemas respiratorios, enfermedades cardiovasculares o problemas digestivos, ya verás cómo mejora notablemente tu salud.

El té chai está compuesto de diversos elementos, los básicos son el té negro, canela, cardamomo, jengibre, clavo, pimienta negra y nuez moscada, luego, dependiendo del lugar y de quién lo prepare se pueden agregar otros elementos. Se pueden mezclar con agua caliente o leche y endulzarlo con miel o azúcar.

Es un poderoso estimulante a la par del café, pero con más beneficios y menos efectos secundarios que éste. Es por esta razón que muchas personas han decidido cambiar el café por el Té Chai. Las especias utilizadas para preparar el Té son nutritivas, ayudan a la estimulación, el equilibrio y el apoyo de la digestión, calman el dolor de estómago, las náuseas, la diarrea y elimina las flatulencias; en gran parte por sus altos contenidos en fibra y la presencia del hinojo. El clavo, por su parte, sirve de ayuda para todas aquellas personas que tengan úlceras estomacales pues ayuda a aliviar los síntomas.

Entre otros beneficios del té chai se encuentra su poder anti inflamatorio y analgésico, ideal para quienes sufren de artritis. Además de prevenir las enfermedades cardiovasculares debido a sus propiedades antioxidantes, ayudando a la reducción de la presión arterial y del colesterol y reducir las posibilidades de padecer cáncer.


Si queremos adelgazar, no hay nada mejor que éste té chai ya que la pimienta negra incluída en él ayuda a la metabolización de las grasas, previniendo su acumulación.

Además de todos éstos beneficios que te acabo de mencionar acerca del té chai no olvidemos mencionar que es una bebida deliciosa en todos los sentidos además de versátl pues puede tomarse con agua, leche o incluso leche de soya y quedar delicioso. ¿Has probado alguna vez el té chai? Si tu respuesta fue NO, consigue la receta en nuestra sección de Bebidas.

El café es una de las bebidas más consumidas alrededor del mundo, pero además de ser una bebida muy consumida es una bebida con un alto componente social, ya que generalmente está presente en nuestro día a día formando parte de nuestras reuniones y relaciones.

El café se ha convertido en un producto gourmet, no es raro encontrar en nuestras ciudades “coffee shop” donde poder degustar y comprar cafés importados de diversos puntos de la Tierra con peculiares características, una de las cadenas más conocidas por todos es el “Starbucks”.

Pero, ¿sabéis las calorías que ingerimos al tomar un café? El café en sí no contiene un gran cantidad de calorías y depende más de con qué se prepare.

calorias-tipo-cafe

Atendiendo al tipo de café podemos ahora contabilizar el número de calorías, así pues:

  • El café expresso solo sin azúcar tiene 2 Kcal.
  • El café expresso cortado con leche pequeño tiene 10 Kcal.
  • El café con leche tiene 40 Kcal.
  • El café con crema pequeño tiene 40 Kcal.
  • El café lagrima o manchado tiene 90 Kcal.
  • El café capuchino con cacao o canela tiene 110 Kcal aproximadamente.
  • El café vienés tiene 140 Kcal.

Evidentemente hay dos grandes factores que influyen a la hora de contabilizar las calorías: el tamaño de la taza y los ingredientes que se añadan al café, por ejemplo por cada cucharilla de azúcar añadimos unas 20 Kcal más a nuestro café.

Y tu, ¿cómo lo tomas?

Fuente | Blog de Farmacia

Calorías café con leche con azúcar

¿De verdad cuentas las calorías de un café con leche con azúcar? Como me harto de repetir, las calorías no lo son todo en nutrición, la calidad de los alimentos sí que lo es.

Por poner un ejemplo, el azúcar de tu café tiene menos calorías que los frutos secos (teniendo en cuenta la misma cantidad de ambos productos) y yo, tengas sobrepeso o no, te recomendaré siempre que comas frutos secos antes que azúcar.

Intentar calcular las calorías de un café con leche con azúcar puede ser casi misión imposible por sus múltiples opciones. Con leche desnatada, semidesnatada, entera, largo de café, corto de café, con un azucarillo, con dos…

Desde el punto de vista nutricional, el aporte calórico que proporciona el café solo es realmente escaso, ya que los nutrientes con propiedades energéticas (hidratos de carbono, proteínas y lípidos) se encuentran en muy baja proporción. Merecería la pena resaltar el aporte de ácido nicotínico y de algunos minerales como magnesio, calcio y fósforo que aporta el café. Destacar por último el poder estimulante del café con la cafeína como principal responsable de ello.

En cuanto a la leche, actualmente existe casi tanta variedad como tipos de cafés: entera, semidesnatada, desnatada, con lactosa y sin ella, con calcio… desde un punto de vista legal se entiende por leche única y exclusivamente la leche de vaca, por lo tanto el término genérico leche que aquí utilizaremos, hará referencia a leche de vaca.

¿Cuántas calorías tiene un café con leche con azúcar? Te adjunto una tabla con las calorías del café con leche estándar y al final de esta entrada, te indico las medidas de referencia y las calorías tanto de azúcar como de la leche para que hagas cuentas si lo necesitas.

Taza de café (200 ml) Calorías por taza
Café solo sin azúcar 0-2 Kcal
Café con azucarillo estandar 35 Kcal
Café con leche entera(mitad café, mitad leche)

+ azucarillo

31 Kcal

66 Kcal

Café con leche semidesnatada (mitad café, mitad leche)

+ azucarillo

22 Kcal

57 Kcal

Café con leche desnatada (mitad café, mitad leche)

+ azucarillo

17 Kcal

52 Kcal

¿Qué conclusiones sacas al ver esta tabla?

Algunos pensarán… ¡Perfecto! prefiero no tomar leche y así me puedo tomar un azucarillo porque las calorías son prácticamente iguales.

Como te he dicho al inicio de la entrada, las calorías no lo son todo en esta vida. Ya sé que el azucarillo y la leche tienen calorías similares, pero la leche tiene hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales y el azúcar tiene exclusivamente hidratos de carbono y no precisamente de los buenos.

Calóricamente serán iguales, pero leche y azúcar nutricionalmente no tienen nada que ver.

Te contaré como anécdota que, hace falta un consumo de 7.200 calorías para que aumentes un kilo de peso. Esto puede parecer mucho pero no lo es.

Vamos a suponer que te tomas dos cafés con leche a diario en el bar o en casa (algo nada raro ni descabellado). Supongamos también que la leche es semidesnatada, para que no sea ni la más calórica ni la que menos calorías tiene.

Días 2 cafés con leche

semidesnatada

2 cafés con leche

semidesnatada y azúcar

1 día 44 kcal 114 kcal
2 semanas 616 kcal 1596 kcal
30 días 1.320 kcal 3.420 kcal
3 meses (90 días) 3.960 kcal 10.260 kcal
6 meses (183 días) 8.052 kcal 20.862 kcal
1 años (365 días) 16.060 kcal 41.610 kcal

¿Muchos números verdad? Vamos a traducir todo esto.

Lo que quiero que comprendas es que, un gesto tan simple como echar el azucarillo al café o no echarlo un día puntual, no tiene ninguna consecuencia. No es lo mejor ni te lo recomendaré, pero no te va a pasar nada por hacerlo un día.

Este gesto tan simple de tomarte 2 cafés con sus 2 azucarillos, en 3 meses supondrás 6.300 Kcal (casi un kilo de peso) y en un año la friolera de 25.550 Kcal (más de 3 kilos de peso).

La conclusión de todo esto y el motivo de esta entrada es que comprendas que:

Un buen hábito mantenido en el tiempo tiene grandes resultados pero, un hábito aparentemente inofensivo a la larga tiene grandes consecuencias (en el peso y en la salud).

Cuando tomes margarina, mantequilla o mermelada (aunque sea una cucharadita rasa), no pienses en ese alimento como una pequeña cantidad que no supone nada en un día concreto, multiplica por 365 y saca conclusiones.

Consume alimentos de verdad a diario y así ni tendrás que contar calorías, ni multiplicar por 365 días porque estos alimentos harán que tu cuerpo funcione correctamente.

Calorías de la leche: dependerá de la marca, pero todas son bastante similares:

  • Leche entera: 63 Kcal/ 100ml
  • Leche semidesnatada: 45 Kcal/ 100ml
  • Leche desnatada: 34 Kcal/ 100ml

Calorías azúcar: He elegido azúcar azucarera blanco (400Kcal/100g), pero todos son prácticamente iguales. Te muestro las medidas más comunes:

El azúcar moreno de misma marca tiene 380 Kcal/100g. Las calorías son prácticamente similares, teniendo en cuenta que la ración de azúcar oscila entre los 5 y 10 g.

Calorías del café

El café por sí solo carece prácticamente de calorías, pero se suele consumir con leche y añadiéndole azúcar. ¿Cuántos cafés bebes al día? ¿Cuántas calorías te estás metiendo en el cuerpo?

De las apenas imperceptibles 10 calorías de un café solo, la incorporación de la leche y el azúcar elevan la cifra a 200 calorías. Para una dieta efectiva, evita que tus bebidas contengan este tipo de añadidos. Se suelen achacar las calorías a los alimentos, cuando este tipo de bebidas pueden perjudicar el proceso de la dieta impidiendo la pérdida de peso. Además, puede ser perjudicial para nuestra salud.

A pesar de la cantidad ingente de calorías que nos metemos en el cuerpo con los cafés con leche, éste nos ayudará a ponernos en marcha para afrontar el día con energía, ya que se trata de un energizarte instantáneo, rico en carbohidratos y proteínas. Además, es un buen desayuno para adelgazar.

Según los añadidos que incorpores al café, las calorías por taza son las siguientes:

Solo sin azúcar: 10 calorías

Con una cucharadita de azúcar: 30 calorías

Con stevia: 10 calorías

Con leche entera (mitad café, mitad leche) y dos cucharaditas de azúcar: 110 calorías

Con leche y tres cucharaditas de azúcar: 200 calorías

Con leche desnatada (mitad café, mitad leche) y stevia: 37 calorías

La leche eleva notoriamente la cantidad de calorías

Ni qué decir tiene la cantidad de calorías de cappuccinos, frappuccinos y, en general, este tipo de bebidas más elaboradas. Un latte saboreado tiene alrededor de 300 calorías, mientras que un moka de chocolate blanco introduce 400 calorías a tu cuerpo. Añaden más calorías que muchos alimentos, por lo que tómate muy en serio las siguientes recomendaciones si quieres que tu dieta sea efectiva.

TRUCOS PARA REDUCIR LAS CALORÍAS DE TU CAFÉ

1 Cambia el tipo de leche: Reduce las calorías de tu café mañanero y cambia la leche entera por una alternativa más sana. La leche sin grasa te permitirá reducir la gesta de calorías en un total de 65 calorías por taza. La leche de almendras contiene entre 30 y 60 calorías por taza, por lo que resulta una opción aún más liviana que la leche de vaca. Las leches de soya o arroz también son excelentes alternativas.

2 Reduce la cantidad de azúcar: Es usual la ingesta de azúcar en el café, pero con este acto estamos añadiendo a nuestro cuerpo 16 calorías por cucharada. Aunque aporta un sabor mucho más agradable que el café solo, la cantidad de calorías que aporta no resulta nada atractiva. Si además le añadimos que consumes varias tazas al día, la cantidad de calorías es enorme. Por ello, sustitúyelo por un edulcorante o un endulzante natural como la stevia para prevenir el aumento de peso futuro. Cuantos menos cafés consumas al día, mejor.

3 Dí no a la crema: La crema resulta muy atractiva, pues no hay nada mejor que un café bien cremoso. Sin embargo, no hay objetivo que se consiga sin sacrificios, así que saca toda la fuerza de voluntad que poseas y sáltate la crema. Cada cucharada de crema añade 10 calorías.

Resístete a la crema

4 Reduce tu ingesta de café: El exceso de café puede ser perjudicial para tu salud, por lo que si te resulta inevitable tomar buen café con añadidos por la mañana, bébelo con moderación. En vez de beber dos tazas, intenta reducirlas a una. Si tienes problemas para levantarte por la mañana, piensa en cómo puedes mejorar tus hábitos de sueño en lugar de recurrir a esa taza de café extra.

5 Toma un poco de agua: El agua aporta fantásticos beneficios. La insuficiencia de agua puede provocar deshidratación y muchos problemas de salud serios. Si cuando tienes sed recurres al café, cambia ese hábito y bebe agua. Notarás los beneficios. El café actúa como un diurético y puede contribuir a deshidratarte, pero si en vez de café bebes agua con jugo de limón, tu sed quedará saciada y tu salud lo agradecerá.

6 Prepara tu propio café: Cada vez es más frecuente recurrir a las cafeterías en lugar de hacerse el café en casa por falta de tiempo. Los cafés de estos sitios contienen muchos añadidos, por lo que será mejor que prepares tu café en casa, a poder ser café negro para evitar la cantidad de calorías.

7 Libre de azúcar: Los atractivos jarabes saborizados disponibles en las cafeterías albergan un montón de calorías a tu bebida, pero la mayoría de las tiendas también ofrecen alternativas libres de azúcar. También puedes llevar tu propia botella si en la tienda que sueles frecuentar no disponen de jarabes bajos en calorías. Aunque, sin duda, la mejor opción es hacerte tu propio café en casa, pues nadie mejor que tú para controlar lo que echas.

Prescinde del azúcar

8 Échale especias: Los saborizantes pueden agregar calorías, pero las especias aportarán un sabor único y placentero libre de azúcar y grasa. Simplemente mezcla las especias con el café o colócalas en la bebida una vez que esté preparada. Incluso puedes comprar café con las especias incluidas en la mezcla. Cardamomo, vainilla, canela y clavos de olor son algunas de las mejores opciones para añadir a tu café mañanero.

9 Con hielo: Disfruta del café helado en vez del caliente y te ahorrarás grasa extra en el abdomen. De esta manera, el hielo ocupa parte del espacio reduciendo así la cantidad de líquido en la taza. Beberás menos y, por lo tanto, tomarás menos calorías. El café helado no contiene grasa, carbohidratos ni calorías cuando se sirve negro sin azúcar ni leche.

10 Bébelo negro: Numerosos estudios recomiendan beber café negro para aprovechar sus beneficios y evitar el aumento de peso. Si lo tomas solo apenas te aportará 10 calorías, por lo que si te acostumbras a beberlo negro podrás mantenerte en forma. El café recién preparado no contiene calorías ni grasa cuando lo preparas en casa. Si tienes algún problema de salud, evita beber demasiado café, ya que puede contener tantas calorías como un buen almuerzo o desayuno. Evitar algunas calorías de tu café matutino puede ayudarte a perder peso más rápido.

No prescindas tanto de los alimentos, pues aunque hay que tener en cuenta qué tipo de alimentos y en qué proporciones los tomamos, uno de los aspectos beneficiosos para la dieta es la reducción del café y bebidas de este tipo. Además, si lo tomas solo, sin añadidos, los beneficios serán notorios.

Día Mundial del café: ¿Sabes cuántas calorías tiene cada una de sus variedades?

Hay muchos que abusan del efecto «despertador» del café y toman varias tasas al día, lo cual podría ser perjudicial para la salud. «Al tomar más café que el recomendado, se pueden producir efectos de intoxicación por cafeína, con síntomas como confusión, dificultad respiratoria, vértigo, aumento de sed, orina aumentada, latidos cardiacos irregulares, temblores y, además, se pueden presentar malestares estomacales como dolor e inflamación gastrointestinal. Un exceso de café a largo plazo puede aumentar los riesgos de sufrir hipertensión arterial y tener triglicéridos altos», alerta Rodríguez.

CUIDADO CON LAS CALORÍAS

Otro punto a tomar en cuenta es la cantidad de calorías que aportan los diferentes tipos de cafés que se ofrecen en el mercado. Los distintos sabores y la leche que se utiliza determinan cuántas calorías entregan, las cuales pueden ir desde cero a más de 430.

«El café casi no aporta calorías, no obstante al ser saborizados las aumenta. Hay que tomar en cuenta que cada cucharadita de azúcar suma 20 kilocalorías y al agregar leche u otros saborizantes, como crema o chocolate, las calorías van aumentando», apunta el docente.

Así, considerando el aporte calórico aproximado de un tazón (355 cc), según datos de una popular marca de café (Starbucks):

  • El café expreso o americano tiene 0 kcal

  • El café cortado con leche descremada 6,3 kcal

  • El café cortado con leche entera 10,4 kcal

  • El café con leche descremada 142 kcal

  • El café con leche entera 220 kcal

  • El cappuccino con leche descremada 72 kcal

  • El cappuccino con leche entera 150 kcal

  • El café mocha descremado 352 kcal

  • El café mocha con leche entera 430 kcal

  • El café vainilla latte descremado 202 kcal

  • El café vainilla latte con leche entera 280 kcal

Asimismo, en el caso del café envasado, una porción de café tradicional tendría 5 kcal, de café vainilla 74 kcal, de café mokaccino 119 kcal, de Latte 78 kcal, de cappuccino 53 kcal y de descafeinado 1 kcal.

Foto: Agencia Uno

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Este jueves 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Café, fecha creada para reconocer la labor de los productores del grano y en la que también se aprovecha para promocionar las distintas variedades de esta deliciosa bebida calienta.

De acuerdo a la Organización Internacional del Café, su consumo mundial durante el 2015 fue de 152,1 millones de sacos, un aumento considerable respecto a las cifras del 2014 (150,3 millones). Además, se estima que al menos el 30 por ciento de la población mundial consume una vez al día una taza de café. Pero, ¿es bueno beber tanto café?

«El café es una bebida obtenida a partir de la infusión de granos de café tostados, la que se puede encontrar en diferentes formatos. Una de las principales características de esta bebida es ser utilizada como estimulante, para poder conseguir una mejor concentración, ya que actúa sobre el sistema nervioso central», destacó Edmundo Rodríguez, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico.

Asimismo detalló que «estudios demuestran que consumir 300 ml de café al día (1 taza y media ó 1 tazón) podría relacionarse con un efecto protector de la salud cardiovascular. No obstante, un consumo de 600 ml al día (3 tazas ó 2 tazones) puede aumentar los daños en nuestro cuerpo».

Cerca de 2,5 tazas de café toman los chilenos al día.

Las calorías

Según una encuesta elaborada por De’Longhi el año pasado, los chilenos consumen en promedio 2,5 tazas de café al día, el 74 por ciento de ellas en el hogar y en el trabajo, repartidas equitativamente durante la mañana y la tarde.

Bajo esta óptica, destaca el profesional, otro punto a tomar en cuenta es la cantidad de calorías que aportan los diferentes tipos de cafés que se ofrecen en el mercado. Los distintos sabores y la leche que se utiliza determinan cuántas calorías entregan, las cuales pueden ir desde cero a más de 430.

«El café casi no aporta calorías, no obstante al ser saborizados las aumenta. Hay que tomar en cuenta que cada cucharadita de azúcar suma 20 kilocalorías y al agregar leche u otros saborizantes, como crema o chocolate, las calorías van aumentando», apuntó Edmundo Rodríguez.

En el caso del café envasado, una porción de café tradicional tendría 5 kcal, de café vainilla 74 kcal, de cafe mokaccino 119 kcal, de Latte 78 kcal, de cappuccino 53 kcal y de descafeinado 1 kcal.

Este es el aporte calórico aproximado de un tazón (355 cc), según datos de Starbucks:

  • Café expreso o americano: 0 kcal
  • Café cortado con leche descremada: 6,3 kcal
  • Café cortado con leche entera: 10,4 kcal
  • Café con leche descremada: 142 kcal
  • Café con leche entera: 220 kcal
  • Cappuccino con leche descremada: 72 kcal
  • Cappuccino con leche entera: 150 kcal
  • Café mocha descremado: 352 kcal
  • Café mocha con leche entera: 430 kcal
  • Café vainilla latte descremado: 202 kcal
  • Café vainilla latte con leche entera: 280 kcal

El café no es para todos

La relación entre el café y su principal componente, la cafeína, con las enfermedades cardiovasculares no está claro. Mientras algunos estudios aseguran que constituye un riesgo, otros afirman que incluso puede ser beneficioso. Lo cierto es que los médicos indican que su consumo puede provocar problemas de insomnio y de presión arterial.

«El café no puede ser bebido por todos, ya que uno de los componentes principales es la cafeína, un compuesto activador del sistema nervioso central que causa vasoconstricción en las arterias, aumentando significativamente la presión arterial», acotó Rodríguez.

El nutricionista añadió que «el café está contraindicado para personas que sufren problemas al estómago, ya que es un irritante de la mucosa gástrica y también deben evitarlo personas que sufren de insomnio, ya que al ser un estimulante produce problemas para conciliar el sueño».

Los seis errores habituales que arruinan tu figura, como el café con leche

09/09/2015 05:00

Maldición. Es la octava vez que empiezas ese régimen tan estupendo que te han recomendado en varias ocasiones y no te sirve para nada. Sí, al principio parece que estás perdiendo algunos cientos de gramos pero desde luego no consigues los impresionantes resultados que obtuvo tu vecina. ‘¡Pero si la estoy siguiendo al pie de la letra!’, exclamarás. No, y lo sabes. Estás cometiendo pequeños errores que crees que no afectan pero que en realidad están tirando por tierra tu esfuerzo.

No pasa nada, no eres la única persona en el mundo que lo está haciendo mal. Un grupo de nutricionistas expertos en dietas ha recogido en News algunos de los hábitos alimenticios que observan en la mayoría de sus pacientes y que son los responsables de que no sean capaces de perder peso. Patrones comunes que deberías dejar de hacer porque están arruinando por completo tu dieta. Es más, en vez de adelgazar estás engordando.

1. La rutina del café con leche mañanero

Con leche convencional, desnatada, de soja o de almendras, más una, dos o media cucharada de azúcar o edulcorantes light. El hecho es que le añades ingredientes a tu café que, de suponer una cantidad significativa de tu taza, aportan unas cuantas calorías extra de las que tu dieta no decía nada.

No sólo eso, como explican los dietistas, muchas personas sustituyen un desayuno equilibrado y completo por un tazón grande de café con leche. ¡Error! En primer lugar, el desayuno es la primera comida del día, encargada de romper con el ayuno nocturno y que proporciona alrededor del 25% de la energía diaria, de ahí que sea considerada ‘la más importante’ de la jornada. ¿Crees que es buena idea no tomártelo –nunca mejor dicho– en serio?

Dejar largos períodos entre el desayuno y la comida hace que nuestros niveles de glucosa en sangre fluctúen y nos entre ansiedad por picar algo dulce

Además, los expertos señalan que en muchos casos se utiliza este excitante como acompañamiento de los almuerzos o meriendas. “Un café con leche puede tener tantas calorías como una rebanada de pan tostado así que debe ser contabilizado como un elemento más de una comida o como un aperitivo aparte”, comentan. La solución: tratar de cambiar los extras se añaden al café por otros más bajos en grasas u optar por tomar té o café solos.

2. Comer demasiado tarde

Ser estrictos con las horas a las que nos pararnos para comer es más importante de lo que creemos, pero ¿quién no se ha retrasado algún día o incluso se ha saltado el almuerzo porque se entretiene en el ordenador, le surge una reunión imprevista o, simplemente, se dispersa y se olvida?

Los hábitos alimenticios están relacionados con el aumento de peso a largo plazo. Dejar largos períodos de tiempo entre el desayuno y la comida hace que nuestros niveles de glucosa en sangre fluctúen y nos entre más ansiedad por picar algo dulce entre horas… Olvidate de los ‘bueno, por un día no pasa nada’ y deja de ir a por galletas o dulces a la máquina de vending. Si planificas tus menús y comes a tus horas regularás el apetito y evitarás esa repentina gusa inaplazable.

No comer a tus horas incrementa tu ansiedad y acabas ingiriendo más. (iStock)

3. Picoteo inconsciente

Sabes qué dieta vas a mantener a lo largo de la semana mañana, tarde y noche, incluso tienes los ingredientes necesarios para tus aperitivos saludables y equilibrados y nunca te olvidas de llevarlos contigo para tomarlos entre comidas. Estupendo. ¿Entonces por qué le coges un puñadito de nueces a tu compañera de trabajo o un trozo de su bocadillo cuando te ofrece si ya has comido?

“Picar sin sentido es una costumbre que tiende a desarrollarse con el paso del tiempo y que a menudo se convierte en una situación de dependencia que la mayoría de las personas niega hacer”, explican los dietistas. Si estás comiendo relativamente bien y mantienes unos horarios adecuados durante toda la jornada y notas que no pierdes peso, párate a pensar y reconócete esos bocados de más que te has llevado a la boca de manera inconsciente. Te sorprenderá descubrir cómo es en realidad tu dieta diaria.

4. La noche te confunde

A muchas personas les ocurre que toman su cena tal y como preveían en su régimen, pero a las pocas horas de comerse ese manjar bajo en carbohidratos y bien repleto de frutas y verduras, les entra un hambre voraz y se pegan un atracón nocturno.

Tanto el aburrimiento como la incapacidad para dormir o simplemente una mala costumbre que seguimos inconscientemente son algunas de las razones que hacen que visitemos demasiado la nevera y cojamos lo menos apropiado para nuestra dieta.

Picar sin sentido es una costumbre que a menudo se convierte en una situación de dependencia que la mayoría de las personas niega hacer

Los expertos ofrecen dos soluciones para que adelgazar sea posible: de un lado, introducir algún alimento saciante en las cenas para acabar con este hábito, o, si ni con esas lo logramos, dejarnos una pequeña ingesta de calorías –un snack ligero de unas 100 calorías como dos trocitos de chocolate negro, un yogur o una pieza de fruta– para tomarlo poco antes de acostarnos. Si no tienes tentaciones en la nevera como helado o dulces grasos, tú mismo te estarás poniendo trabas para asaltar la nevera, porque no hay nada.

5. Demasiadas cantidades de comida sana

Sí, la ensalada y la verdura engordan mucho menos que un filete o un plato de pasta, pero si comes tres veces más cantidad de estos alimentos saludables estarás ingiriendo prácticamente la misma cantidad de calorías que si optases por los más grasos. “Con demasiada frecuencia nos comemos media bolsa de frutos secos en lugar del puñado que está recomendado, nos pulimos todo un aguacate en una sola ración o nos comemos una ración grande de salmón fresco porque es saludable obviando que es un pescado bastante graso”, ejemplifican. No todo lo sano adelgaza, mide las cantidades y suma calorías porque igual te estás pasando.

6. No comes suficientes verduras

‘No, si a mí me gusta todo’, claro, pero prefieres comerte el filete de atún a la plancha que el medio kilo de acelgas aliñadas con triste aceite y vinagre. Muy pocas personas ingieren las cantidades diarias necesarias de vegetales –entre 500 y 700 gramos entre la comida y la cena– y esto repercute en que no adelgacemos lo suficiente.

Prueba a incluirlas siempre como acompañamiento de tus platos, ya sea crudas, a la parrilla, en algún revuelto o en la versión crema. Tu salud se beneficiará a largo plazo, al igual que tu peso, que empezará a reducirse de una vez por todas.

Lo que nunca te han contado de las calorías y que te impide adelgazar con éxito

27/04/2019 05:00 – Actualizado: 27/04/2019 13:00

“Caloría”. Si actualmente estás haciendo una dieta estricta para bajar de peso, probablemente tengas pesadillas con esta palabra. Está en boca de los nutricionistas más prestigiosos, en el etiquetado de los productos que ingieres y en los medios que difunden consejos y trucos sobre cómo adelgazar con éxito. Cada vez son más los restaurantes que incluyen un recuento exacto de las mismas en sus platos. Los nuevos dispositivos electrónicos para hacer ejercicio, como teléfonos móviles o relojes inteligentes, monitorean la actividad física y, con ella, la cantidad de calorías perdida.

Por regla general, tanto la comunidad médica como el acervo popular coinciden en que si quieres reducir el número que ves en la báscula al pesarte todas las mañanas tan solo debes asumir una dieta severa baja en calorías y llevar una vida activa. En resumen, pasar hambre y hacer mucho ejercicio físico, o lo que es lo mismo, sufrir. Pero, ¿hasta qué punto es cierto? “La mayoría de los estudios muestran que más del 80% de las personas recuperan cualquier peso perdido a largo plazo. Y cuando sucede, muchos de nosotros asumimos que no somos capaces por pereza, que tenemos la culpa”, escribe el periodista Peter Wilson, en un interesante reportaje publicado en ‘The Economist’. Él, como millones de personas en el mundo, era una de tantos que se sentía mal consigo mismo al haber intentado de mil formas perder peso sin éxito.

Las instituciones sanitarias y gobiernos de todo el mundo persisten en ofrecer el mismo consejo para adelgazar: contar y reducir calorías. Y es falso

“Es cierto que si consumes menos calorías de las que quemas, adelgazarás, y si consumes muchas más, engordarás”, afirma Wilson. “Pero calcular el contenido calórico exacto de los alimentos es mucho más difícil de lo que sugieren los números precisos que con tanta seguridad se muestran en los paquetes de alimentos. Cada cuerpo procesa las calorías de manera diferente. La hora del día a la que comes, por ejemplo, es un factor a tener en cuenta. Al final cuanto más lo intentamos, más nos damos cuenta de que contar calorías no servirá para controlar nuestro peso o incluso seguir una dieta sana y equilibrada”. El periodista hace un recorrido por la historia de las calorías para argumentar que, como sucedió con la conspiración del azúcar, muchos de las verdades que se dan por sentado para luchar contra la obesidad son falsas.

La RAE define “caloría” como “unidad de energía térmica equivalente a la cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de 1 gramo a de agua en 1 grado Celsius, de 14,5 grados a 15,5 grados, a la presión normal”. Fue a partir de la década de 1860 cuando científicos alemanes empezaron a usarla para calcular la cantidad de energía contenida en los alimentos. Pero al otro lado del charco, sería un químico agrícola estadounidense quien empezaría a introducir la noción de calorías a la opinión pública. Wilbur Olin Atwater redactó una serie de artículos muy interesantes en la revista ‘Century’ en 1887 que pueden resumirse en este curioso eslogan: “La comida es para el cuerpo lo que el combustible es para el fuego”.

El cuerpo humano es mucho más complejo que un horno. Si colocas las calorías en en cuerpos humanos reales, el resultado es muy diferente

Así, dio a conocer al mundo los “macronutrientes”, es decir, los carbohidratos, proteínas y grasas contenidos en los alimentos. Lo más paradójico es que por aquel entonces estos términos tenían una connotación muy distinta a la que tienen ahora. El objetivo del químico era acabar con la desnutrición generalizada entre las capas más bajas de la población y ayudar a los pobres a encontrar alimentos mucho más rentables con los que poder llenarse y no pasar hambre. Tras muchos estudios, Atwater llegó a la conclusión de que un gramo de carbohidratos o proteínas producía un promedio de cuatro calorías de energía disponible en el cuerpo, mientras que un gramo de grasa ofrecía más del doble (unas 8,9 calorías).

Los tiempos cambiaron. En 1960, la obesidad se convirtió en un acuciante problema social, ya que el mundo moderno y la industrialización del sector alimentario trajo consigo el sedentarismo, los alimentos procesados y sí, mucho azúcar. Los medios de comunicación difundieron la importancia de someterse a régimen y demonizaron las grasas. Bien es sabido que el lobby de la industria azucarera, con el apoyo financiero del gobierno estadounidense, extendió la idea de que la epidemia de obesidad era causa de las grasas, y no de la glucosa, lo que hizo que el problema, lejos de extinguirse, continuara creciendo entre los sectores más desfavorecidos de la población. Entre 1975 y 2016, los índices personas obesas se triplicaron en todo el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Más concretamente, el 40% de los mayores de 18 años tienen sobrepeso (unos 1.900 millones de adultos).

Las bacterias que viven en nuestro organismo, los genes, la preparación de los alimentos o el sueño influyen mucho más que las calorías para adelgazar

Si antes se puso el punto de mira en las grasas y no en el azúcar, ahora es el turno de las calorías. “Los gobiernos de todo el mundo persisten en ofrecer el mismo consejo: contar y reducir calorías”, reitera Wilson. “En 2018, la Casa Blanca ordenó a las cadenas de alimentos que proporcionaran detalles de las calorías en sus menús para ayudar a los consumidores a tomar ‘decisiones informadas y saludables’. Por otro lado, el cuerpo humano es mucho más complejo que un horno. Cuando la comida se quema en un laboratorio, depone sus calorías en segundos. En contraste, la vida real de la comida desde que está en el plato hasta que se expulsa en el inodoro tarda de media un día, pero puede variar de 8 a 80 horas, dependiendo de la persona. Una caloría de carbohidratos y otra de grasa tienen la misma cantidad de energía almacenada, por lo que responden igual al horno, pero si colocas esas mismas calorías en cuerpos humanos reales, el resultado es muy diferente”.

“El peso que muchas personas ansían perder está influenciado por docenas de factores al margen de las calorías”, recalca el periodista. “Como por ejemplo los millones de bacterias que viven en nuestro intestino, nuestros genes, la preparación de los alimentos y hasta el sueño”. En otro sentido, la obesidad no es más que una consecuencia de la civilización. “Nuestros antepasados habrían disfrutado de un golpe de azúcar quizás solo cuatro veces al año, cuando una nueva temporada producía fruta fresca. Ahora, muchas personas consumen azúcar todos los días. De media, un individuo del mundo civilizado consume 20 veces más azúcar que los antepasados del tiempo de Atwater.

Ante toda esta sospecha sobre lo mal que se abordan las dietas más comunes, fijándose en exceso en el recuento de calorías, cabe preguntarse qué pasos habría que dar. “Los funcionarios de la OMS también reconocen los problemas del sistema actual, pero aseguran que está tan arraigado en el comportamiento del consumidor, las políticas públicas y los estándares de la industria que sería demasiado costoso y perjudicial hacer grandes cambios”, concluye Wilson. “Los experimentos que Atwater realizó hace un siglo, sin calculadoras ni computadoras, nunca se han repetido pese a que nuestra comprensión sobre cómo funcionan los cuerpos ha mejorado enormemente”.

Qué son las calorías buenas y por qué es importante diferenciarlas de las malas

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption No siempre lo que parece más saludable resulta lo mejor para el organismo.

La obsesión por la palabra «caloría» a veces puede llegar a niveles insospechados. Más de uno analiza con detenimiento la carga calórica de cada alimento que consume para calcular su posible impacto en el cuerpo.

El asunto es que las calorías se suelen asociar directamente con el peso, o mejor dicho, el sobrepeso que afecta al cuerpo, sea porque se consumen en exceso o porque no se hace nada para quemarlas.

  • ¿Qué son y cómo se miden las calorías que tanto nos obsesionan?

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Hacer ejercicio es una manera de quemar calorías, aunque eso no significa que se está perdiendo peso. La clave es la alimentación.

Una percepción que no es del todo correcta, como le dijo a BBC Mundo Juan Francisco Marco, profesor del centro de ciencia deportiva y fitness Alto Rendimiento en España.

«El miedo que hay no tiene sentido y no debería ser así», explicó Marco.

«La kilocaloría es al fin y al cabo energía, una energía que necesita nuestro cuerpo para funcionar durante el día. El problema es el exceso y cuál es el origen de ese exceso».

A evitar

El profesor español se refiere a kilocaloría, que es la que está vinculada al aspecto nutricional de los alimentos y a la que el químico estadounidense Wilbur O. Atwater hace mención como Caloría, con la primera letra en mayúscula.

Derechos de autor de la imagen elenabs Image caption Hay alimentos que es mejor evitar y otros cuyo consumo es importante para mantener la buena salud.

Pero no todas las kilocalorías son iguales y de allí que sea importante la diferenciación entre las que son buenas para el organismo y las malas.

«No es lo mismo las que aportan las proteínas a las que aportan los carbohidratos y es por eso que es necesario entrar en el concepto de los macronutrientes: proteína, grasas o lípidos y carbohidratos o azúcares», resaltó marco.

«Las peores son las que se encuentran en los azúcares de absorción rápida, que por cada gramo aportan cuatro kilocalorías que si no se consumen rápidamente se irán acumulando, es decir, engordando».

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption El peso no es el único indicativo de que una persona es saludable.

En este grupo se encuentran los dulces, los refrescos o bebidas gaseosas e incluso la fruta y los lácteos, que posee un tipo de azúcar del que no es conveniente abusar si no se consume de forma rápida.

Para el profesor de Alto Rendimiento hay un problema de desinformación y de generalización.

«No todas las grasas son malas», aclaró Marco.

«Con las saturadas hay que tener cuidado, sobre todo de origen animal, que te producen nueve kilocalorías por gramo».

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Los tipos de grasas que producen calorías positivas para el organismo se pueden encontrar en alimentos con aceite vegetal, frutos secos o pescados como el salmón, atún o la caballa.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Una dosis de calorías buenas puede incrementar el rendimiento al hacer ejercicio.

Y al igual que las grasas, tampoco se puede generalizar con los carbohidratos, porque existen los de absorción lenta, que sí son beneficiosos para el cuerpo.

«El arroz, los cereales o las legumbres te van a proporcionar las mismas cuatro calorías por gramo, pero las de absorción lenta permiten que el cuerpo las metabolice y asimile de manera más progresiva y por lo tanto no se corre el riesgo de engordar».

Cuestión de porcentajes

Una manera de ver cuáles alimentos de los que consumimos nos ofrecen la posibilidad de ingerir calorías buenas es observando su composición nutricional.

«Hay que huir de los azúcares rápidos», advierte Marco.

«Lo ves donde dice la cantidad de carbohidratos y de ellos qué tanto porcentaje se refiere a los azúcares. Lo mismo que pasa con las grasas, que si tienen un porcentaje elevado de saturadas hay que evitarlo».

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption En las etiquetas de los alimentos se especifican las cantidades de carbohidrato y grasa que contiene, además de cuánto corresponden a azúcares y saturadas.

Algo que también se recomienda evitar es el alcohol «que son kilocalorías muy malas y vacías».

«El problema es que son en promedio siete kilocalorías por gramo y no aporta nutrientes. Si a eso le sumas que se elabora a partir de cereales y se añaden azúcares estamos hablando de un exceso calórico que hace que sea muy peligroso para el organismo».

Por último, el profesor español hizo hincapié en que teniendo en cuenta que lo más recomendable es balancear la dieta en base a alimentos que proporcionan calorías buenas, no hay que exagerar en la cantidad que se consume, ya que los niveles varían en cuanto a las características de cada persona.

«Con un biotipo estándar, de una persona que hace ejercicio de forma moderada tres veces por semana y con un nivel de sedentarismo que se considera normal se recomienda un consumo de 1.800 calorías diarias para las mujeres y de 2.200 para los hombres», recordó.

Después ya se trata que cada quién vaya sumando y restando de acuerdo a su dieta y estilo de vida.

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