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Carolina herrera 2018

It was nice to see a Carolina Herrera collection infused with so much polychrome that one couldn’t help but feel . . . well, upbeat. In a moment where many are suffering—be it by nature, politics, the times as they are—every little bit of optimistic output helps. And the feeling went especially deep considering that today is one of the saddest days in New York City’s history. It was almost as if Herrera was suggesting: Be extra happy about the things to be happy about; minimize the weight of the heavy world and enjoy, even if in tiny beams, the instances that do count as a reason to smile.

That might sound paradoxical—harping on the ebullient when woe abounds elsewhere—but it resonated. Herrera’s show opened with a gingham series, which held true to what the designer said backstage: “I did big shoulders, tiny waists, and a lot of movement in the skirt.” The second look was a puffed-arm version, essentially, of Herrera’s trademark white blouse, albeit knotted tight around the middle with a pale green, checked midi-length skirt shifting below. The runway progressed with a total run of the CMYK spectrum (extending to multi-tonal shoes made in partnership with Manolo Blahnik). At times there were veer-offs that didn’t quite gel (intermittent ’80s vibes might have been too full-on), and it was at her simplest and most saturated that Herrera was most convincing. A light denim calf-length dress with hand-painted rainbow buttons was utterly daytime chic, as was a chiffon one-shouldered dress with ruffling at the diagonal neckline and a terrazzo floor print (which reminded this writer longingly of the surfaces at his grandfather’s mid-century Florida home). A clean-lined dress with a fitted top and a looser body, banded in hues of what can only be described as an oceanic sunset, made many an Instagram story. The clean and the colorful; such is the prism through which Herrera shone.

Carolina Herrera tiñe la New York Fashion Week de amarillo con su primavera/verano 2018

Desde que dio comienzo la Semana de la Moda de Nueva York han sido muchas las controversias que le han acompañado, como la baja de numerosos diseñadores de gran prestigio que han emigrado a otras localidades. Los cambios han ido de la mano de estas jornadas, pero algunos han sido muy bien recibidos.

Es el caso de Carolina Herrera, quien para presentar su nueva línea de ropa apostó por escoger un lugar que nunca antes se había convertido en sede de un desfile: el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), uno de los más relevantes de todo el planeta. Así, la diseñadora venezolana se ha convertido en la primera en mostrar una colección en este idílico lugar en el que la vegetación jugó un papel muy importante con los jardines de Abby Aldrich Rockefelle.

Vestido abotonado de Carolina Herrera primavera/verano 2018 en la New York Fashion Week Además de la localización del show, Carolina Herrera decidió cambiar el horario de su desfile ya que en vez de elaborarse por el día se trasladó a la oscura noche neoyorquina. En el front row los invitados, como Nicky Hilton o Anna Wintour, disfrutaron de una puesta en escena única e idílica que rompió en una oleada de aplausos al finalizar la pasarela.

La primavera/verano 2018 de la firma no ha defraudado a nadie, y es que iba en perfecta sintonía con el decorado. Por si esto fuera poco, Herrera ha demostrado vencer a las supersticiones apostando por el color amarillo como el enorme protagonista de una colección que dará mucho que hablar.

Una colección de ensueño

Siendo una de las más esperadas de la New York Fashion Week no es de extrañar que la diseñadora haya vuelto a lucirse como solo ella sabe. Los vestidos, faldas y camisas con un gran carácter femenino se tiñen de las tonalidades más vivas, como el lila o el rosa, sin olvidar los tejidos metalizados y los neutrales negro y blanco.

Los lunares y el estampado de rayas son los prints más utilizados para dar vida a la colección, aunque las recurrentes flores volverán una temporada más a los armarios de todo el mundo. Para la marca, las siluetas de la próxima época estival son muy marcadas, con un gran ajuste en la cintura. Cabe destacar los brillos y las telas vaporosas, que ponen la guinda a una de las colecciones más especiales del mundo, una llamativa ensoñación.

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