0

Casada pero sola

¿Casada pero te sientes sola? Acá la razón y la solución a tu soledad

Advertisement

Con el tiempo este problema empeoró: Eugenia no solo no podía dormir en la cama, sino que le costaba frecuentar el dormitorio. Al principio esto reavivó la intimidad en la pareja, pero cuando lo inusual se vuelve una rutina, de manera rápida pierde novedad.

Ya desesperada, recurrió al profesor Lugano. La cita fue programada para un viernes. Asistieron a la cita ella y su marido.

-No puedo dormir en la cama, profesor -dijo Eugenia.

-Ya veo. ¿Puede hacer otras cosas en la cama además de dormir?

-Antes sí; con mi marido mirábamos películas acostados, veíamos series, los partidos de futbol, pero ahora ya ni eso. Apenas entro al dormitorio y veo la cama, siento una tristeza que no puedo controlar.

Advertisement

-Entiendo -dijo el profesor-. Es decir que, usted se duerme en todos lados menos en la cama. ¿Estamos en lo correcto?

-Sí -dijo-. Por favor, ayúdeme, estoy terriblemente sola durante todo el día. La cama matrimonial es el único espacio en donde estoy acompañada.

-Y esa es la causa del problema. Usted se resiste a irse a la cama con su marido porque ahí, acompañada, su soledad se hace más evidente».

Te invito a leer: No es lo mismo estar solo a sentirse solo. 6 enfermedades ligadas a la soledad

Así como Eugenia, muchas mujeres padecen una soledad increíble, y nada tiene que ver con que sean unas fracasadas en el arte de las relaciones afectivas, es que SU SOLEDAD SURGE DE SENTIRSE IGNORADAS.

Advertisement

Si te has sentido de esa manera, es momento de hacer un cambio. Por fortuna esto tiene solución y te ayudaré a encontrar la forma de «hacerte sentir», pero también de que tu soledad disminuya y te sientas plena con tu vida.

1. Empieza por cambiar tus rutinas

Dado que solo eres una compañera de casa, a tu marido no le importará mucho el que llegue y no estés en el hogar. Ve a la biblioteca local, sal y haz un curso de lo que sea que te llame la atención. O solo ve por ahí de tiendas y regresa a casa cuando ya estés cansada.

Desde luego que eso tiene una intención: al cambiar tus rutinas, le demostrarás a tu pareja que tu presencia sí que hace falta en el hogar, que no eres ese alguien del que puede prescindir. De paso, abrirás tus perspectivas. Al hacer esto, tu pareja aprenderá que no eres alguien seguro, que si no se preocupa más por cómo te sientes puede llegar a perderte.

2. Deja de hacer por él lo que antes hacías

Seamos realistas, miles de mujeres en el mundo hacen de todo por sus maridos, al punto que ellos empiezan a creer que mantener la casa limpia y su ropa lista es una suerte de obligación marital que viene incluída en el acta matrimonial. Jamás en sus vidas estuvieron más equivocados.

Si haces parte de ese grupo, entonces de manera gradual deja de plancharle las camisas o incluso de embolarle los zapatos, y si quieres subir la apuesta, no le tengas la comida lista. ¿Lo va a notar? ¡Claro que sí! Y te va a reclamar, es entonces cuando puedes aprovechar la oportunidad y abarcar el tema. Si pasa de ti, va a dejar de hacerlo y estará más interesado en ti como su pareja.

Advertisement

3. Cuida de ti misma mucho más

Haz cambios en ti, ¿tienes el cabello oscuro y largo? Píntalo de rubio y cambia el corte o el peinado. ¿Sientes que estás un poco pasada de kilos? Haz ejercicio, medita, haz yoga y cambia lo que comes, es más ¡haz que coma lo mismo que tú! Sea o no de esos que notan los cambios que hace su esposa, va a darse cuenta que algo pasa y se va a poner alerta.

Fíjate en algo: estos 3 puntos pueden parecer por completo algo que se hace para llamar la atención de tu compañero de vida, sin embargo, al empezar a cuidar de ti, te amarás y valorarás más. Te darás cuenta que el cambio empieza por ti. Cuando comiences a sentirte cómoda contigo misma, la soledad ya no será un problema para ti, ni para tu relación, y desde luego que tu pareja dejará de ignorarte.

Toma un momento para compartir …

¿Quieres historias edificantes y brillantes en tu correo electrónico?

Periódicamente también recibirás ofertas especiales de nuestros socios

Estoy casada pero me siento sola

Cuando las personan se casan hacen unos votos de amor, honestidad y compromiso. Todos esperan con ilusión que esa sea la última relación de su vida y compartir todos los momentos importantes que están por venir. Sin embargo, aunque la teoría es muy bonita no es fácil la práctica.

¿Por qué ya no me siento igual?

Al principio el matrimonio es fácil de sobrellevar, sin embargo, la rutina, el trabajo, los niños, los problemas de la casa, etc pueden estancar la relación y llevarla a un punto muerto. Eso ha llevado a que muchas mujeres sientan soledad a pesar de estar casadas.
Algunos señales de esta situación te sonarán familiares:

-Sentimientos de soledad.La mujer siente que no tiene a nadie con quien compartir sus sentimientos. Intentan hablar con su marido del tema y le resta importancia o simplemente no lo entiende. “Eso se pasará con el tiempo”, “es solo debido a la rutina”, “yo creo que todo va bien”, etc.
-Baja autoestima. Debido a eso la mujer puede sentirse infravalorada y culpable. Puede pensar que el problema es suyo y que está en su cabeza. Nadie debería sentirse mal por tener unos u otros sentimientos. Sin embargo, si somos responsables de intentar o no solucionarlos.
-Tristeza. ¿No te apetece ni levantarte de la cama? ¿Todo se te hace cuesta arriba? ¿No tienes ilusión absolutamente por nada? Todo esto son señales de que algo va mal y no puedes cerrar los ojos y esperar a que se pase porque eso no va a ocurrir. Tienes que hacerles frente.
-Ansiedad. Cuando una persona siente soledad y tristeza pronto vendrán asociados otros problemas físicos. La falta o exceso de apetito y los problemas para dormir adecuadamente serán un ejemplo de ello.

Piensa primero en ti misma y busca el origen del problema

Sentirse sola no tiene que ver con la falta de personas importantes en nuestra vida, al contrario, podemos estar rodeados de gente que nos importa y aun así sentir soledad. En un matrimonio esta situación es frustrante porque se supone que tanto marido como mujer tienen que compartir sus vidas y ser felices juntos. En su momento se crearon unas expectativas difíciles de cambiar.

Con el tiempo la ilusión se va perdiendo, está claro que el amor que sentías al principio no será igual que si lleváis 15 años de casados, los dos tenéis que poner de vuestra parte para sacar la relación adelante. Sin embargo, cuando un miembro de la pareja empieza perdiendo el interés se hace duro ser el único que pone ganas en la relación y el amor se acaba extinguiendo hasta que solo queda cariño y comodidad. ¿Por qué te sientes así? Primero reflexiona sobre si tu disgusto es debido a un cambio de comportamiento en tu pareja, ¿su comportamiento está siendo cada vez más indiferente hacia ti? ¿te trata igual que antes? ¿está más distanciado? O… por otro lado, ¿has comenzado tú a sentirte así sin ningún motivo en concreto? ¿sigue tu marido siendo el mismo pero eres tú quien necesita un cambio? Tener respuestas a estas preguntas te ayudará a comprender mejor tus sentimientos con el fin de encontrar una solución.

Mi marido ya no es el mismo

Si has notado que tu pareja ha cambiado en este último periodo es normal que te sientas desgraciada. Si sospechas que ha podido serte infiel no solo te sentirás triste si no que lo más seguro es que acabes desarrollando aversión hacia él y en el caso de no tener pruebas esa incertidumbre te va a ir carcomiendo más y más. Por eso, lo mejor es intentar hablar y contarle todas tus preocupaciones y sospechas. Coméntale la soledad que estás viviendo dentro del matrimonio, lo triste que estás (que incluso podría a largo plazo terminar en depresión) y que te gustaría que los dos pudieseis ser felices de nuevo, aunque sea por caminos distintos, si realmente estás convencida de que ya no te quiere y tu marido no parece mover ficha desgraciadamente vas a ser tú quien tenga que dar la cara por los dos. No es justo pero hay personas que incluso con el agua al cuello no toman la iniciativa.

Eres tú quien ha cambiado

Tal vez tu marido sigue siendo el mismo pero eres tú la que se siente triste y desgraciada sin motivo aparente. Piensa que es lo que ha podido pasar. Hay muchas personas que por miedo a estar solos acaban con alguien a quien quieren pero que realmente no aman, están cómodos y en ese momento es lo único que importaba, pero más adelante se dan cuenta de que no son capaces de aguantar así de por vida. Hay parejas que comparten casa como meros compañeros de piso pero que realmente no tienen una vida en común, llevan vidas separadas…
En definitiva, nadie puede obligarte a estar con alguien a quien no amas. ¿Cómo sacar fuerzas para compartir la casa, las labores o incluso la cama cuando ya no amas a la otra persona? Si te fuerzas a seguir así acabarás cogiendo aversión al otro y llegará un punto en que todo lo que haga o diga te provocará hastío. Es una manera muy triste de vivir y está en tus manos cambiar la situación. Por eso, deja de sentirte desgraciada y da el primer paso. Habla con tu pareja y cuéntale tus sentimientos. Lógicamente no va a ser fácil, sobre todo por el tema económico y si hay existencia de hijos, por eso es aún más importante que actúes cuanto antes. Tienes dos opciones, aguantar como hasta ahora y convertirte en una persona desgraciada y amargada (con el riesgo de caer en una posible depresión) o ser justa contigo misma y sincerarte con tu marido, dándote la oportunidad tanto a ti como a tu pareja de ser felices de nuevo con otras personas.

Por último, si crees que los motivos de la soledad en el matrimonio son otros puedes acudir a un psicólogo de pareja que os ayude a lidiar con la situación. Si buscas un psicólogo de pareja en Gijón, puedes contactar conmigo. Quizá solo necesitéis un empujón para reforzar la relación. Sea lo que sea, no dejes pasar la situación y actúa ya. Ambos os merecéis una vida mejor.

Estoy con una pareja… Y me siento sola!

En el correo electrónico que recibí, nuestra amiga me contaba que durante la época del noviazgo se encontraba ilusionada y enamorada, luego se casó y se imaginó que ese amor sería para toda la vida, pero pasaron los años y oh!, triste realidad, llegó la rutina y un día se despertó a la realidad: “Me siento sola, a pesar de estar casada con un buen hombre, de tener un trabajo, dos hijos maravillosos y una vida aparentemente feliz”.

El testimonio de nuestra amiga, es muy frecuente en bastantes mujeres que si bien parecen tenerlo todo, pero en el fondo nada de eso llena el vacío que sienten. La clave de este problema está en la falta de comunicación y de diálogo. De alguna forma en su relación se han ido distanciando, hasta que se ha visto sola, resignada porque su marido no le presta suficiente atención y a su vez se ve incapaz de contarle qué es lo que le está pasando, lo que esta viviendo y sintiendo, pero sobre todo lo mal que se encuentra en este momento de su vida.

Algo que nos tiene que quedar claro a todas es que el diálogo es la base de cualquier relación feliz.

Con frecuencia, la mujer que se siente sola no expresa abiertamente su malestar, sino que lo esconde y lo camufla bajo otros síntomas más sutiles: baja autoestima, cambios de humor, tendencia a la depresión, somatización del malestar psíquico en dolencias físicas. Dependiendo del carácter de la persona así mostrará su confusión, pero pocas mujeres consiguen expresar abiertamente su frustración y su sentimiento de soledad.

Ahora bien, si sabes que te sientes sola eso ya es un avance, porque una vez detectado el sentimiento puedes trabajar sobre el. Terapia de pareja puede ayudarte mucho a establecer pautas de comportamiento y a hacer reflexionar de cómo llegaron hasta esa situación y cómo evitar cometer los mismos errores.

Sé que muchos hombres no creen en la terapia, y muchos otros por su machismo no quieren hacer este tipo de actividades con su pareja, pero es una excelente opción para recuperar la comunicación. La mayoría de las veces, después de una terapia de pareja, se consigue mejorar la relación en cuestiones como el diálogo y la comunicación, eliminando conductas que hacían daño y perjudicaban la felicidad conyugal.

Alimenta tu relación día a día como alimentas a una planta. Y a la vez sé un poco egoísta, recuerda esta frase: “Si yo estoy bien, tú estás bien”. Es decir, no podemos hacer feliz a nuestra pareja si no somos felices nosotros mismos. Y por último, nunca dejes de pedir ayuda, desarrolla una vida social fuera de tu relación, sin dejar de lado a tu pareja, trabajando juntos para reconstruir la conexión que tenían cuando se conocieron.

Estoy casada pero me siento sola, ¿qué hago?

Sea cuál sea la causa de tu sentimiento de soledad, es importante que comiences a poner la solución que necesita tu matrimonio. Es esencial que no dejes pasar mucho más tiempo porque, si es así, al final puede ser que te vayas distanciando cada vez más y que, al final, el amor termine por desaparecer. Por tanto, resuelve cuanto antes esta situación y establece con tus parejas el camino a seguir.

Aquí te daremos 5 consejos para que sepas qué hacer si estás casada pero te sientes sola:

1. Habla con tu pareja

Está claro que si tienes un problema en tu matrimonio tienes que hablarlo con tu pareja. Es probable que si él está muy metido en su trabajo o sus obligaciones, ni siquiera se haya dado cuenta de que te sientes sola. Y no debes enfadarte por ello. Es esencial que aprendamos a comunicarnos y que no discutamos, no debemos dar nada por hecho ni esperar que nuestras pareja lo sepa todo acerca de nosotros. Por eso, habla con él y explícale cómo te sientes, así, podréis plantearos la solución entre los dos.

2. Momentos de intimidad

Puede ser que te sientas sola porque, últimamente, no habéis tenido momentos románticos ni momentos solo para vosotros. Muchas veces, los fines de semana podemos quedar con familia, amigos y estar siempre rodeados de los niños y, esto, puede hacer que la relación de pareja se distancie y que, en el fondo, nos echemos de menos. Por tanto, una buena manera de poder volver a recuperar esa unión es que os dediquéis un momento solo para vosotros: planead una cena romántica, iros de fin de semana rural, reservad una noche en un hotel y recuperad la pasión… ¡Lo que sea pero juntos y solos!

3. Resolver los conflictos que os hayan distanciado

También puede ser que vuestra relación esté pasando por un mal momento. Las crisis de pareja existen pero salir de ellas depende del esfuerzo y la voluntad de los dos. Por ello, os recomendamos que os sentéis a hablar y a resolver los problemas que os están separando. Hablad de forma tranquila, pausada y con una voluntad resolutiva. El objetivo no es discutir ni echaros los «trastos» a la cara sino que lo que buscamos es solventar esta situación y volver a estar bien.

4. Pregúntate: ¿aún estáis enamorados?

Puede ser que ya lleves mucho tiempo sintiéndote sola y que, ahora mismo, no sientes lo mismo por tu pareja. En estos casos es importante que seáis sinceros y que valoréis si todavía queréis seguir luchando por vuestra relación o si, por el contrario, preferís daros un tiempo y ver qué pasa. No hace falta que continúes con una relación en la que ya no crees así que, en este caso, lo mejor es que pongáis un poco de distancia y veáis si era un bache o si, realmente, ya no hay nada entre vosotros.

5. Id a terapia

Si no quieres tirar la toalla pero no sabes bien cómo enfocar esta situación, te recomendamos que lo dejes en manos de un profesional. Existen muchos terapeutas especializados en resolver conflictos de parejas que pueden daros las claves y técnicas para mejorar vuestra relación y poder sacarla de nuevo a flote. Pero, evidentemente, para que esto dé sus frutos es esencial que los dos estéis dispuestos a trabajar y esforzaros por vosotros. Solo así, tendrá sentido acudir a terapia.

Normalmente se piensa que los sentimientos de aislamiento y soledad se terminan cuando encontramos a la persona con la que queremos compartir el resto de nuestra vida y nos casamos, pero lo cierto es que no siempre es así. El matrimonio no garantiza eliminar estos sentimientos siempre y el estar casado no es garantía de que te sientas acompañada. De hecho, no son pocas las ocasiones en las que un hombre o una mujer se sienten muy solos a pesar de estar dentro de un matrimonio. Si este es tu caso, no conviene que te agobies y te vengas abajo, sino que debes poner medidas para salir de esta situación. Te damos los mejores consejos prácticos para evitar la soledad dentro del matrimonio.

La soledad en el matrimonio

Las crisis o las pequeñas discusiones en la pareja a veces son tan frecuentes que ya no te sientes acompañada, sino que, a pesar de que un papel diga lo contrario, sientes que te encuentras sola ante el mundo. Esto no es nada raro. Son muchas las mujeres que llegan a sentir una gran soledad a pesar de estar casadas. La rutina y un exceso de confianza hacen mella, y aunque parezca contradictorio, es este exceso de confianza el que hace que muchas mujeres no se atrevan a decirle a sus maridos como se sienten. Un hecho que termina por asilar a la pareja y muchas veces es una de las principales causas de divorcio de hoy en día.

Qué hacer si te sientes sola dentro del matrimonio

Aquí te damos algunos consejos para que te vuelvas a encontrar plenamente acompañada y segura de ti misma y de tu matrimonio. Para poner solución a esta situación, lo primero es darse cuenta del problema y, una vez asumido que tu sentimiento no es otro que la soledad, ya se puede hacer algo al respecto.

  • Terapia de pareja. El detectar este sentimiento es muy complicado, pero una vez que se ha llegado a este punto, una de las soluciones más efectivas es que vayáis ambos a terapia de pareja. Al contrario de lo que mucha gente piensa, ir a estas terapias no es un síntoma de que vayáis a divorciaros o a separaros, sino todo lo contrario. La terapia tiene como objetivo que lleguéis a la raíz del problema y que le pongáis solución para no volver a esa situación nunca más.
  • El diálogo. Una de las causas más habituales de la soledad dentro del matrimonio, es la de la falta de confianza y el miedo a dialogar con la otra parte. En las parejas donde uno de los miembros se siente solo, lo habitual es que tenga miedo a hablar con la otra persona por temor a lo que pueda escuchar como respuesta.
  • La comunicación como base. Otra de las causas más habituales y cuya solución es la comunicación en la pareja es la ausencia de muestras de cariño. Muchas veces se debe a que el estrés y las ocupaciones de todos los días mezclado con la tediosa rutina, nos dejan sin tiempo para desarrollar el romanticismo, pero lo cierto es que este es necesario, tanto en los matrimonios que recién comienzan como en los de toda la vida.
  • Cuídate a ti misma. Tenemos que tener siempre presente que si nosotros no estamos bien, la pareja nunca estará feliz y la destinaremos al fracaso, por lo que uno de los aspectos más importantes para que estas y otras situaciones no se produzcan es cuidar de nosotros mismos, con lo que contribuiremos a la salud de la pareja.

Para intentar evitar ese sentimiento de soledad en el matrimonio, es importante que cuides tu relación día a día y si notas que se ha perdido un poco la chispa o la pasión del principio, la intentes recuperar. Así que ponte manos a la obra que es más fácil de lo que parece.

También te pude interesar: Relaciones de dependencia: La regla de las 3 emociones básicas e Intuición femenina: No siempre sirve para entender a un hombre

«Estoy en pareja pero me siento solo»: Si te identificas ¡esta nota es para ti!

Muchos hombres y mujeres que están sin pareja sueñan con encontrar a un compañero de vida con el que compartir el amor, la comunicación y sobre todo, los proyectos. Pero, ¿qué ocurre cuando lo hacen y, aun así, se siente solos?

La soledad puede ser muy dolorosa si no se la ha elegido y, sobre todo si quien la vive aún no se ha encontrado consigo mismo. Cuando la soledad se vive de a dos es aún más cruel. Significa que lo que se ha proyectado como un espacio para construir de a dos es, en realidad, una suma de dos islas desconectadas entre sí.

¿Qué hacer si sientes que tu pareja no es nutritiva? Pregúntate:
· ¿Deseas de verdad estar con él o con ella? Muchas personas perpetúan relaciones insatisfactorias, vacías o que no las motivan sólo por costumbre, miedo a la soledad o temor a la condena social… Y paradójicamente, incrementan la sensación de soledad estando acompañados. Sé sincero contigo mismo/a: ¿quieres seguir en dónde estás?, ¿hay chances de remontar ese vínculo? Para resolver estos temas hay que atreverse a enfrentar la verdad, que puede ser dolorosa.

· ¿Sientes que «no puedes vivir sin su compañía»?. Si este es el caso, es probable que lo que sientas, más que un sano amor, sea apego, la contracara enferma de cualquier vínculo. Si lo / la celas en exceso, si te cuesta generar tus propios espacios y no se lo permites a él o a ella, empieza a revisar tus propias inseguridades. Es probable que necesites reforzar tu autoestima para poder vivir con alguien desde el deseo más que desde la necesidad.

· ¿Sientes amor además de deseo? Cuando la pasión entra en juego suele ser muy difícil distinguir qué es lo que realmente alimenta a una pareja. Si lo sexual es el único punto de conexión verdadera, es probable que haya un déficit en el diálogo, proyectos conjuntos, etc. Y sea la ausencia de esos aspectos tan importantes lo que dispare tus sentimientos de soledad.

· ¿Sientes angustia o abandono? Trata de analizar en qué situaciones se disparan estas sensaciones, si son frecuentes o sólo tienen correlato con tus propios estados de ánimo. Muchas personas acarrean historias familiares o escolares de exclusión, de no sentirse comprendidos, acompañados, etc. Y aunque su pareja se brinde por completo, nada les alcanza porque no han trabajado en sí mismas esos aspectos.

· ¿Te sientes bien contigo, con tu trabajo, con tus elecciones? Para poder establecer relaciones nutritivas, éstas deben alimentarse de sanas individualidades. Y para ello, debes trabajar tu propia historia. Muchas personas compran la fantasía de que otro va a venir a completarlos. Nadie completa a nadie, una pareja son dos individualidades, dos historias, que vienen a complementarse en un proyecto común.Una pareja no se constituye desde una adición de dos soledades sino desde una suma de dos plenitudes.

· ¿Has explorado tu espiritualidad? El encuentro más rico es aquel con el propio ser; recién allí puede uno apreciar la compañía de los demás. Prueba con alimentar tu propia alma, de la manera que elijas: leyendo, meditando, tomando tiempo a solas para la reflexión. Cada quien debe elegir su propio camino espiritual.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *