0

Cereales bebe 4 meses cantidad

Tras hablar de las verduras, las hortalizas y las frutas hoy hablaremos de los cereales (el título es “los cereales (II)” porque hace un tiempo Mireia nos habló de ellos en una muy interesante entrada que podéis leer previamente).

Los cereales son alimentos ricos en hidratos de carbono, que aportan a la dieta no sólo energía, sino también proteínas, minerales y vitaminas.

Cuándo pueden empezar a comer cereales

Los cereales se pueden empezar a ofrecer a los bebés hacia los seis meses (para que no estorben a la leche) aunque si el bebé está siendo amamantado y la madre va a empezar a trabajar y por la razón que sea no se extrae leche pueden darse a partir de los cuatro meses.
Ya comentamos en otra entrada que lo mejor para los niños amamantados es que les den leche materna extraída y, si no es posible, iniciar la AC antes que dar leche artificial, que es más alergénica.

Cereales sin gluten

En caso de empezar a darles cereales antes de los seis meses, lo recomendable es que sean sin gluten. Son cereales sin gluten el arroz, el maíz, el mijo y la tapioca. El arroz puede comprarse también en forma de sémola, más pequeña que los granos convencionales y hervirse con agua añadiendo después un chorrito de aceite para darle sabor. Si lo que queremos es que tome maíz, podemos comprar harina de maíz (que todos conocemos como Maizena).

Pueden darse también los cereales desecados en polvo, aunque como ya nos comentó Mireia, salen más caros. Los hay dextrinados e hidrolizados siendo mejor opción los hidrolizados, pues tienen mejor sabor con menos sacarosa y se absorben y digieren mejor.

Cereales con gluten

Son el trigo, el centeno, la avena y la cebada. Entre los preparados industriales podemos encontrar también los cereales con gluten que son los preparados multicereales que contienen el gluten.

Algunos de estos preparados llevan sustancias innecesarias como la miel o el cacao, que añaden potencial cariogénico al ya propio de los carbohidratos por lo que sería mejor evitarlos (la miel, además, no se debería dar a un bebé hasta los 12 meses).

Pueden prepararse con agua (suena extraño, pero el arroz es un cereal y lo hervimos con agua), con caldo o con leche materna o artificial (si se trata de un niño que no ha probado la leche artificial, como ya hemos dicho, es mejor que los tome con agua o caldo).

Hay preparados de cinco cereales e incluso de ocho. Ninguno de los dos es mejor que el otro y la lógica dice que el de cinco es más que suficiente. La humanidad suele alimentarse a base de trigo, arroz y maíz. El centeno, la cebada, el mijo y el sorgo se destinaban tradicionalmente a los animales. Esto no quiere decir que sean malos, sino que si nuestro bebé no los va a tomar en la infancia ni en la edad adulta (¿quién come mijo?) no es especialmente necesario que los tome.

Sobre el gluten y el momento idóneo de ofrecerlo hablaré dentro de unos días en otra entrada.

Me los han mandado para que aumente de peso

Por su contenido calórico elevado a menudo son ofrecidos a los bebés en edades tempranas (a partir de los 4 meses) con el fin de conseguir un aumento de peso.

La realidad es que es una práctica desaconsejada ya que supone desplazar un alimento cualitativamente superior, la leche, con el riesgo añadido de hacer comer al bebé más calorías de las que realmente necesita.

Como ya hemos comentado en anteriores entradas, la lactancia a demanda o el biberón a demanda hacen que los niños tomen todo el alimento que precisan y que su crecimiento (y engorde) sea correcto.

Muchos bebés, además, tienden a alargar el tiempo entre tomas cuando se les da cereales, llegándose incluso a saltar alguna toma de leche (como he tomado tantas calorías con los cereales, comeré menos o nada en la siguiente toma o no pediré hasta que pase un buen rato).

Más información | AEPAP, Adivina cuánto te quiero, Tesis Doctoral “Estudio del contenido de Fitatos en derivados de cereales de consumo en Canarias”
Fotos | Flickr (jessicafm), Flickr (LizaWasHere)
En Bebés y más | Alimentación complementaria: los cereales, Análisis comparativo de cereales de desayuno infantil, Cereales hidrolizados ¿qué son?

¿Cereales infantiles, para qué?

¿Qué son los cereales infantiles?

¡Se necesita mucha energía para ser un bebé y crecer! Descubrir el mundo resulta agotador y, para conseguirlo, el bebé necesita alimentos adaptados. Los cereales para bebés, fuente de energía de larga duración y ricos en vitaminas y minerales, están perfectamente adaptados a las necesidades específicas del bebé:

  • Contienen glúcidos y, por lo tanto, energía en cantidad suficiente, lo cual puede ayudar a espaciar poco a poco las comidas del bebé y llegar a un ritmo de 4 comidas a los 6 meses.
  • Contribuyen a reforzar el sistema inmunitario del niño, todavía frágil entre los 6 meses y los 3 años, gracias a las vitaminas presentes en las recetas.
  • Son también ricos en hierro, para responder a las necesidades específicas de los pequeños.
  • Vienen en diferentes sabores, tanto salados como dulces, y representan el primer paso hacia la diversificación alimentaria y el descubrimiento de nuevos sabores. Es el inicio de su despertar sensorial.
  • Finalmente, no contienen azúcares añadidos: puedes hacer feliz a tu bebé inculcándole al mismo tiempo buenos hábitos alimentarios.

¿Sabías que…? Varias vitaminas del grupo B (B1, B6, B3), presentes en los cereales infantiles, ayudan al bebé a utilizar correctamente la energía de los cereales.

¿Muchos o pocos cereales?

Hace unos quince años, era costumbre completar el biberón del recién nacido con unas cucharadas de harina a base de cereales. La idea era «llenarle» de cara a la noche. Varios estudios confirman, sin embargo, que si los cereales para bebés se introducen demasiado pronto o demasiado tarde y en cantidades no adecuadas, aumentan el riesgo de alergias alimentarias y de sobrepeso en el futuro.

Conclusión: para que el bebé se beneficie de todas las ventajas de los cereales, hay que esperar a que cumpla los 4 meses y seguir las recomendaciones del pediatra. En general, se recomiendan 5-10 g de cereales infantiles sin gluten a partir de los 4 meses (es decir, 1-2 cucharadas soperas al día), añadidos al biberón de la mañana. Luego se puede ir aumentando progresivamente.A partir de los 6 meses, se puede pasar a 20 g al día (4 cucharadas soperas) de cereales con gluten, que podemos repartir entre el biberón de la mañana y el de la noche, o bien preparar una papilla un poco más espesa que al bebé le encantará.

Importante:

  • Añadidos al biberón de la noche, los cereales, ayudan a facilitar un sueño sereno, en especial en bebés muy golosos que, movidos por el hambre, se despiertan muy temprano.

Sabores: la carta de la diversidad Con la introducción de los cereales, el bebé realizará un gran descubrimiento: ¡hay otros sabores aparte del de la leche! Cuando haya probado toda la gama de cereales, ofrécele sus versiones con cacao, vainilla, frutas e incluso verduras. El niño te indicará inmediatamente lo que le gusta y lo que no. Un consejo: ofrécele un sabor nuevo cada vez para que desarrolle su paleta gustativa.

Cuando el niño empieza a mantenerse sentado, a gatear o a dar sus primeros pasos, los cereales permiten aumentar el aporte energético sin tener que forzar el volumen de leche. Proporcionalmente a su peso y altura, el bebé necesita casi tres veces más energía que un adulto.A partir de los 4 meses, el 50-55% de las necesidades diarias de energía del bebé deben proceder de los glúcidos, preferentemente de los complejos, presentes sobre todo en los cereales.

¿Y los cereales con gluten?

El gluten es una proteína que se encuentra en ciertos cereales, como el centeno, la avena, el trigo y la cebada. El gluten es el causante de la intolerancia al gluten que puede afectar a niños y adultos. Por ello, no se recomienda introducir los cereales con gluten antes de los 4 meses ni después de los 7 meses. Por ello, los primeros cereales infantiles deberían son sin gluten. A partir de los 6 meses, sin embargo, los cereales infantiles empiezan a presentar gluten.
Es importante, para crear unos buenos hábitos alimenticios desde el principio, que los cereales infantiles adaptados para bebés, sean sin azúcares añadidos y sin gluten o con gluten en función de los meses del bebé.

Leer más

A partir del cuarto mes de vida, el bebé puede iniciar la alimentación complementaria. Generalmente, comienza con la papilla de frutas por la tarde, que corresponderá a una merienda con un aporte de vitaminas naturales y fibra que son importantes para la salud del niño.

Durante este periodo, se deben ir introduciendo con prudencia alimentos no lácteos, que deben ser preparados de forma adecuada en consistencia y cantidad para no alterar el ritmo de maduración digestiva y renal del bebé, así como el progresivo desarrollo neuromuscular.

Introducción de los nuevos alimentos del bebé

Esta etapa, entre los 4 y 6 meses del bebé, es propicia para favorecer el paso de la succión a la cuchara, lo que permitirá al pequeño a saborear mejor el alimento, y cambiar la textura, de líquido a triturado, y cuando ya tenga dientes, a los trocitos.

Las pautas de alimentación del bebé se debe de adaptar a la capacidad digestiva y al estado de desarrollo fisiológico y neuromotor, haciendo paulatina la introducción de nuevos alimentos. La capacidad gástrica del recién nacido es de 10 a 20 mililitros (ml) y aumenta durante el transcurso de su primer año hasta los 200 ml, lo que va a permitir que el niño haga comidas más abundantes y menos frecuentes.

1. Los cereales. Se pueden empezar a introducir en la alimentación del bebé a partir de los 4-6 meses, pero nunca antes de los cuatro. Al princípio, se deben escoger los cereales sin gluten (arroz y maíz) para evitar sensibilizaciones e intolerancias a esta proteína (trigo, avena, centeno y cebada contienen gluten).

A partir de los 7-8 meses, siguiendo las recomendaciones de su pediatra, se pueden mezclar. Los cereales constituyen una fuente de energía y aportan proteínas, minerales, vitaminas (tiamina, especialmente), ácidos grasos esenciales e hidratos de carbono de absorción lenta a la dieta del bebé, por lo que permiten un mayor distanciamiento entre las tomas.

Para preparar las papillas se puede usar la leche habitual y añadir el cereal necesario, manteniendo así el aporte mínimo de 500 centímetros cúbicos de leche diarios. Son menos recomendables los preparados que contienen de origen cereales y leche, y se preparan con agua, ya que es más difícil calcular la cantidad de leche usada.

2. Las frutas. A partir de los 4-6 meses, es recomendable la introducción de las papillas de frutas en la dieta del bebé por su aporte vitamínico. Nunca deben sustituir a una toma de leche, sino complementarla. Para su preparación, se deben emplear frutas variadas (naranja, manzana y pera) al principio, y después ir introduciendo una a una, el plátano, la uva o la ciruela, para educar el gusto. O

tras como el melocotón y la fresa, deben evitarse por ser más alergénicas y retrasarse hasta que el bebé cumple un año. Aunque primero suelen introducirse los cereales, y después las frutas, puede hacerse al revés, primero la fruta y después los cereales. Nunca deben endulzarse las papillas con azúcar y es importante no añadir galletas hasta después de los 7 meses, ya que éstas contienen gluten.

Papillas saladas para los bebés

A partir de los 6 meses, es posible ofrecer al bebé su primera primera papilla salada, que consistirá en un puré de verduras con pollo. Se inicia con 60-70 gramos de pollo para ir aumentando en los siguientes días hasta los 100-120 gramos. Paralelamente, se van reduciendo el número de tomas por día y se puede cambiar la fórmula de inicio (Leche 1) por una leche de continuación (Leche 2).

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *