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Chupar el pene

Haga un buen oral; técnicas, recomendaciones y consejos

Oral para mujeres

Si quieren ser buenos haciéndole sexo oral a una mujer, la clave es no descuidar su clítoris. Si lo estímulan de forma correcta conseguirán dar un orgasmo placentero; aquí algunas cosas que pueden funcionar para que lleguen allá sin inconvenientes.

1. Lamer el clítoris de forma adecuada

Chupar el clítoris es muy sencillo; la recomendación es hacerlo como si tuvieran entre su boca un dedo o un chupo. No lo hagan de manera fuerte porque, dependiendo de la sensibilidad de la mujer, puede tornarse en doloroso e incómodo. Cuando ella intente retirar su cabeza en medio del oral es una señal inequívoca de que hay mucha fuerza. La clave es hablar y saber el grado de intensidad que desea. Vayan lentamente descubriendo lo que a ella le gusta.

2. La importancia de mover la lengua

Los movimientos de la lengua pueden ser rápidos o lentos, lo importante es lamer la parte superior del clítoris. Para ubicarlo, una buena práctica es levantar con dos dedos los labios de la vagina hacia arriba, el clítoris quedará expuesto para que ustedes hagan todo lo que quieran con sus lenguas.

3. ¿Cuándo usar los dedos?

Atención hombres, grábense esto: metan los dedos únicamente cuando ella esté lubricada, de lo contrario la lastimarán y si por casualidad tienen las uñas largas, el paraíso rápidamente se convertirá en infierno. Es perfecto usar los dedos índice y corazón, aunque algunas mujeres prefieran el uso de tres dedos. Muévanlos permaneciendo dentro de la vagina, encogiéndolos y estirándolos.

4. Mantengan el ritmo

El ritmo es muy importante; ella no alcanzará el orgasmo si la estimulación es intermitente. Frecuencia, delicadeza en el toque y sesiones repetitivas con buenos movimientos serán bien recibidos y el preámbulo de un orgasmo que los dejará muy bien parados (en todo los sentidos).

5. Definan la posición

Las mujeres odian detener el sexo oral para cambiar de posición, tener un orgasmo necesita de concentración y estimulación. Es importante que desde el principio escojan la forma en que se van a ubicar. Algunas ideas:

  • En cuatro
  • El 69
  • Ella parada de manos
  • Ella sentada en la cara de él
  • Ella acostada con las piernas abierta

6. También puede escupir

Eso sí no lo hagan de forma agresiva, asquerosa o devastadora. Muchas mujeres se molestan si notan que hay algo de eso o también si se muestran ansiosos y desquiciados. Acuérdense, se vale todo siempre que le guste a ella y exista su consentimiento.

Consejos para todos

  • Jueguen con aceites y lubricantes. Buenas alternativas son: chocolate derretido, crema de chantillí, aceites y lubricantes con base en agua. Recomendación: exploren los sabores de chocolate, fresa y durazno.
  • Hielo, dulces y cambios de temperatura. Para dilatar los poros del pene y la vagina usen aceites calientes y/o masturben para calentar los genitales con la fricción. Pongan un hielo en la boca para enfriar la lengua y realicen masajes alrededor del pene o vagina. Experimenten utilizando dulces mentolados, proporcionan una sensación deliciosa, pero procuren no dejar residuos porque pueden alterar el pH de los genitales.

Eviten esto

Guía para dar una buena mamada

Artículo publicado por VICE Colombia.

Como a las mujeres, a la mayoría de hombres les excita recibir sexo oral, e incluso un alto porcentaje de ellos sólo llega al orgasmo con esta práctica por considerarla cómoda y súper desestresante. Estos secretos de Baranda Pons pueden ayudarte a que, usando tu boca y tus manos, él pueda alcanzar un orgasmo como los que siempre ha deseado.

Busca la posición cómoda y nunca presiones la cabeza

No todas las posiciones permiten pasar del minuto de gloria cuando estás practicando sexo oral a tu pareja. Si él está acostado y tú estás arriba te podrás cansar antes a que si estás sentada o de rodillas. Esto se explica también porque cuando estás sentada o a la altura de su pene, éste entra de forma más natural en tu boca y no hay que hacer esfuerzos por jugar con la erección. Mi consejo sobre posturas va siempre con una expresión: en la mamada mandas tú, quien la hace. Tú decides el ritmo, tú decides cómo y tú decides cuándo. No permitas que tu pareja controle tus movimientos presionando tu cabeza hacia su pene. ¡Es incómodo y puede resultar doloroso porque él no sabe el alcance de tu pene dentro de ti!

Un pene erecto puede adoptar ángulos que no siempre resultan cómodos a la hora de ser chupados. Sentada verás que estas complicaciones se hacen más llevaderas.

Sobre el tamaño, que sí importa ahora

Un pene pequeño se chupa sin complicaciones porque entra y se desliza más fácilmente por la boca y por las manos. Un pene grande supone un esfuerzo a la hora de practicar un blowjob porque nos puede llegar a molestar o a rozar por su gran circunferencia dentro de nuestra cavidad.

Para este tipo de penes lo mejor es ir despacio y concentrándose en lo más importante: la punta del pene. La lengua es nuestra mejor compañera, la que es capaz de crear diferentes sensaciones en el prepucio, la que nos permite jugar más mientras vamos descubriendo todo lo que podemos hacer con este pene en nuestros labios.

Écheme una manita

La mano es clave a la hora de hacer una buena mamada. Si sólo chupamos pero olvidamos masturbar con la mano, es posible que se nos desvíe el pene o tengamos choques dentro de la boca por falta de dirección. La indicada de regular la operación es la mano de quien realiza la mamada. Es súper importante que no apriete al pene y que se deslice con suavidad por el tallo. La velocidad de la mano también interviene en el resultado de una gloriosa eyaculación. Lo que aconsejo a las parejas es que le pidan al hombre que se masturbe delante de ellas, y así pueden conocer la velocidad con la que siente más placer. Un consejo, si te cansas con la derecha, usa la izquierda hasta que hayas recuperado la que más te gusta usar.

¿Lubricante? Yes please

Hacer una mamada sin lubricante es como echarse por un acuatobogán sin agua. No resbala, no entra y puede incluso sacar irritación en las zonas que estamos usando para dar placer: la lengua, la parte interna de las mejillas, la garganta e incluso el paladar. Con el lubricante todo el efecto molesto se suaviza y se convierte en un acto cien mil veces más placentero. Busca lubricantes que a ti te gusten, con los sabores y olores que más te convenzan o, si no te gustan los aromas artificiales, llévate uno sin olor ni sabor. Recuerda que el lubricante en gel no es lo mismo que la vaselina ni que la crema hidratante. Para el sexo oral sólo debes usar lubricantes certificados.

Caliéntalo con tus ojos ¡Desfógate!

Hay que recordar que el sexo es un acto de imaginación en el que todo estímulo supone una respuesta. Y al hacer un blowjob te darás cuenta que todo estímulo: desde tener tu boca caliente rodeando su pene hasta una mirada, supone para los hombres una excitación gigantesca. Exploren los estímulos que más los exciten a los dos: ruidos, gemidos, jugar con tus pechos… Pasa tus pezones por la punta de su pene y cuenta hasta diez para ver lo que pasa ¡Irresistible!

¿Son tan fáciles como pensamos los hombres? ¿Con un tipo de estimulación es suficiente para hacerle feliz mientras recibe sexo oral? ¿O podemos hacer distintas cosas para hacer que el juego sea variado?

Hace poco comentábamos que el sexo oral es una de las prácticas más placenteras que puede ofrecernos nuestro cuerpo cuando jugamos íntimamente. Y así como son muchas las mujeres que quizás rehúyen la posibilidad de que jueguen con sus genitales, a la mayoría de hombres les encanta que jueguen oralmente con su pene.

Posiblemente el juego que tiene la boca y la lengua, la movilidad, las posibilidades que hay en esta parte del cuerpo no es la misma que en la vagina o en el ano. Eso no significa que una sea peor que la otra, sencillamente ofrece distintas posibilidades.

En el espacio que dedicamos al sexo oral a la mujer dijimos que uno de los requisitos principales era no correr, ir lentos y no ir directamente a la zona genital. ¿Sirve la misma norma para un hombre? ¿Qué pensáis?

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Posiblemente muchos de vosotros diréis que a un hombre se le puede atacar directamente en la entrepierna… ¿es cierto?

Quizás no directamente sin hacer nada previo (aunque en las fantasías de muchos hombres así sea) pero el tiempo para preparar el terreno suele ser más breve que el de la mujer. Parece que los hombres están mucho más conectados con su sexualidad y con su deseo y eso hace que se pueda ir un poco más de prisa con ellos.

¿Cómo hacerle sexo oral a un hombre?

Veamos el ritmo del hombre, en general (teniendo en cuenta que siempre hay excepciones, evidentemente):

-Aunque no se suele empezar por el sexo oral, el contacto directo con los genitales suele ser bien aceptado

-No es necesario que el pene esté en erección para iniciar el sexo oral, se puede lamer aunque esté en estado de reposo

-Al pasar por la zona genital, es importante no olvidar a los vecinos del pene… los testículos. Ala mayoría de hombres suele gustarles la estimulación testicular mientras reciben estimulación del pene

-Para aumentar las ganas y hacer “agonizar” un poco al hombre, puede ser una buena idea empezar muy lentamente

-Y se puede combinar con ritmo más acelerado para aumentar la pasión

-Por lo que, la combinación de ritmos siempre es bien recibida

-No olvidemos las zonas de contacto: el tronco del pene es importante y la zona más sensible suele ser el glande. Combinar la estimulación oral de ambas zonas es importante

-Tipo de presión: la boca se cierra y se abre y podemos jugar con distintos ángulos de obertura de la boca para ejercer más o menos presión sobre el pene

-La lengua… no la abandonemos, no solamente podemos introducir el pene en la boca, la lengua también puede juguetear…

¿Qué debemos preguntar antes de hacerlo?

-Hay hombres que desean que se les estimule la zona anal mientras reciben sexo oral… pero mejor preguntar antes que hacerlo sin más

-¿Morder o no morder? Hay penes que les gusta recibir mordiscos y otros penes que lo detestan… ¿Y si lo hablamos con el propietario del pene?

Leer artículo completo: El Periódico
Por: Elena Crespi

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Fuente: lapatilla.com

-¿Sabéis que os falla un faro trasero?

-¿De veras?

-Sí.

-No lo sabíamos.

-Ya.

-Gracias por avisarnos…

-Permiso de conducir y documentación del coche.

(Risas)

-¿Eh? ¡Hey! El permiso.

-Es que no llevo el permiso de conducir.

-¿No? ¿Y tú, lo llevas?

-No.

-¿No lo llevas… ? ¿De quién es el coche?

-El coche es de nuestro padre y no… no tenemos permiso.

-¿No? ¿Y él lo sabe?

-Sí.

-¿Seguro? ¿Sabe que tenéis el coche?

-La… la verdad es que no. Pero no hay ningún…

-Os habéis portado mal. ¿Os habéis portado mal? ¿Eh? ¿De dónde sois?

-De Nueva Jersey.

-¿Si?

-¿Lleváis drogas?

-No.

-¿No lleváis?

-En serio.

-De dónde venís.

-Del Club Cat.

-¿Si?

-Sí. Hemos estado en el Club Cat.

-Sabéis que debería deteneros por conducir sin permiso, ¿verdad? Es un delito grave. ¿Eh?

-Podría llamar a vuestro padre.

-Oh…

-¿Qué os parecería?

-No, no lo haga.

-¿No?

-¿Qué hacíais en el… cómo habéis dicho… el Club Cat?

-Pues…

-¿Poneros ciegas? ¿Ehh? Vamos, no voy a.. Si os portáis bien, yo también me portaré bien. Yo también sé lo que es ponerse un poco ciego. ¿Eh? Qué habéis hecho, ¿fumar hierba? ¿Eh? ¿Tomar coca?

-Hemos fumado un poco…

-¿Si? ¿Cómo se sentiría vuestro padre si supiera que estáis aquí?

-¡No irá a decírselo!

-Eso depende. ¿Cómo lo veis vosotras?

-Venga…

-Sois dos muchachas preciosas.

-Vamos… No se pase. No… ¿no podría dejarlo en un aviso por lo del faro trasero y… dejarnos marchar?

-A dos muchachas tan preciosas como vosotras, podría dejarlo en un aviso. ¿Queréis un aviso? Este es el aviso: haced algo por mí y yo haré algo por vosotras. ¿Qué os parece? Haced algo por mí y vuestro padre no se enterará de que le habéis cogido el coche. ¿Eh? ¿Tenéis novio? ¡¿Tenéis novio?!

-No.

-¿No? Ahora escuchadme con atención, ¿entendido? Voy a llevaros a comisaría y voy a llamar a vuestro padre. ¿Queda claro? ¡¿Queda claro?!

-¡No puede hacerlo!

-¿Qué haríais por mí si no lo hiciera?

-Lo que nos diga.

-¿Si?

-¡No llame a nuestro padre!

-¿Sabes chupar una polla? ¿Eh? ¿Sabes? Mírame. ¿Lo has hecho alguna vez? ¡Hey! Hablo contigo. ¿Lo has hecho alguna vez?

-¿Habla en serio?

-¿Lo has hecho? ¿Lo has hecho?

-¡Sí!

-¿Si?

-¿Pasa algo?

-No me contestes, no me hables en ese tono. ¿Entendido? No me hables en ese tono o acabarás en comisaría.

-¡Perdone! Déjenos marchar. ¡Mañana lo arreglaremos!

-Os dejaré marchar, os dejaré, os dejaré marchar… Date la vuelta, quiero verte el culo, ¿te importa? Quiero verte el culo, ¿qué te parece? ¿Eh?

-Oh…

-Oye, tú, mírame. Mi-mírame. ¿La has chupado alguna vez? ¿Eh? ¿La has chupa…? ¡Mírame! ¡¡Mírame!! ¿La has chupado alguna vez? ¿A ver cómo lo haces? A ver cómo lo haces. A ver cómo lo haces… ¿Qué haces con la boca cuando la chupas? Vamos. ¿Qué haces con la boca, cómo la mueves? Con esos labios debes de haber chupado muchas pollas. Venga. Cómo lo haces. Quiero ver cómo chupas una polla. ¡Me oyes! Quiero ver cómo chupas. ¡Date la vuelta!

-¿En serio?

-¡Quiero ver cómo chupas una polla! Hablo en serio. ¡Quiero ver cómo chupas una polla! ¡Es la última vez que te lo digo o te llevo a comisaría! ¡Entendido! Quiero ver cómo chupas una polla, qué haces con la boca, ¡qué haces con la boca! Escupe el chicle, dámelo, ¡dame el maldito chicle! Quiero ver cómo chupas una polla. Vamos, quiero verlo. ¿Cómo lo haces? ¡Cómo lo haces! Abre la boca, abre la boca y enséñamelo. ¡Enséñamelo! ¡Abre la boca! ¡¡!Abre la boca!! Eso es. Así me gusta. Eso es. Vamos, zorra. ¡Vamos, zorra, quiero verlo! ¡Eso es! Cierra los ojos y métete la polla en la boca, ¡vamos! Eso es. Ya la estás chupando. La estás chupando. Estás chupando la polla. La tienes dentro. ¿Te gusta chupar pollas? Vamos, nena, abre la boca, ¡abre la jodida boca! ¡Quiero verla! Así es. Eso es. Eso es. Así. Sí. Sí. Te gusta chuparla. ¿Te gusta chuparla, zorra? ¿Eh? Te gusta chupar la polla. Vamos, abre la boca, zorra. Abre la boca y métete toda la polla dentro. Así. Eres una jodida chupapollas. ¡Eres una jodida chupapollas! Métetela toda dentro. Vamos. Ghhh… Abre la boca y sigue chupando… Uhhh…

-Venga, siéntate, ya se ha ido.

Me gusta comer pollas y no me avergüenzo de ello

Practicar sexo oral a un chico no es un secreto inconfesable. Así que, pasándome por el coño cualquier tipo de comentario rancio que pueda señalarme como “guarra” o “puta”, admito lo siguiente: me gusta comer pollas. Lo digo con naturalidad porque hablar de sexo abiertamente, lejos de ser un tabú, denota una vida sexual consciente, sana, autónoma y placentera. Aquí follamos todos. O al menos, cuando se puede.

Con las pollas vivo una situación muy parecida. ¿Por qué debería avergonzarme al escribirlo? Mamo cuando se puede o lo que es lo mismo, cuando además de apetecerme tengo delante una polla que no huele a axila sudada ni a pepinillos en vinagre. Para ser sincera, algunos chicos tienen una higiene corporal más corta que el cerebro de Paquirrín. Así, rara vez, más allá de echarse agua en sus genitales, han optado por frotar. Estos quedan descartados. Es tan desagradable y anti-morbo que, en lugar de “erectarme” los pezones, hacen que estos se vuelvan hacia dentro, como tratando de huir.

Pero hablemos de pollas en clave positiva. Carnosas, animadas, juguetonas, llenas de humedad, cargadas de placer, de tamaño medio (esto es muy agradecido dado que soy de paladar estrecho), con vello o sin él y deseosas de tocar mi boca. Me interesan las pollas de hombres interesantes. Por tanto, los ‘hombresgamba’, esos de los que muchas mujeres se comen el cuerpo y dejan la cabeza (porque está vacía), en mi caso, quedan descartados.

Un hombre inteligente sabe cómo usar su polla y nunca hará que me sienta obligada o forzada a practicarle sexo oral. Y eso, me pone, me lubrica y hace que comience a jugar con caricias, apretando su paquete o rozando con la pelvis su entrepierna. Bajar sus pantalones es una cuestión de ritmo. Lo marca su respiración. Es imposible no disfrutar al llevar el control de ese momento. Una vez que ya no sobra la ropa, escupo y acaricio. Escupir es importante. Si evitas lubricar el pene, él sentirá que tu mano tiene el tacto de un estropajo. Y eso, como puedes imaginar, no es nada sexy ni agradable.

Entonces, cuando su humedad y la lubricación se intercambian, centro la atención de mi lengua en el tronco. Nada de meter la polla en la boca de golpe. Hablamos de hacerlo bien, no de engullir penes como si fueran patatas fritas. Deslizo mi lengua a un ritmo uniforme. Agarro sus testículos. Le miro. A veces, me pongo en modo multitarea y me masturbo. No puedo parar de mirarle a los ojos, como una provocación, como queriendo decir: “Lo sabes. Tengo el poder y voy a hacer que te corras”.

Noto su excitación y crece en mí. El deseo trascurre y yo me incendio si me coge del pelo o suavemente de la cabeza. Comer pollas requiere de cooperación, ¿sabías? Adoro ese momento en el que él me ayuda a descubrir qué ritmo necesita, con ternura y pasión, con fuerza y deseo. Y es que, comer pollas requiere de técnica, pero también de comunicación.

Cada chico tiene una sensibilidad y una erótica distinta. Lo único que tienen todos en común (y lo digo por mi larga experiencia) es el pánico a que en plena mamada le claves los dientes. Eso les preocupa en exceso, más que el hecho de que sin querer queriendo, no controlen la propulsión y acaben corriéndose en tu ojo. El ridículo se puede superar mientras que el miedo a un intento de mutilación genital se instala en gónadas y huesos.

Contemplarla descargar, la corrida, es brutal. O sentirla dentro de mi boca. Depende de la persona, la relación y el momento. Lo que sí puedo decir con claridad es que no hay cosa más desagradable cuando se corre un tío que escucharlo decir “me corro, me corro”, como si gritara “fuego, fuego”. Me gusta que me avisen y entonces yo decidir si quiero que se corra dentro, en mi cuerpo, sobre su torso o bañe mis bragas. Pero no olvidemos la sutileza, el erotismo. Hasta para correrse hay que ser elegante, hostia.

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El sexo oral y su arte, una práctica erótica y muy placentera para la pareja

“Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que menos se puede hablar”.

Woody Allen

El arte del sexo oral, o lo que es lo mismo como comer lo que te gusta con arte. El tema ha estado en boca de todos esta semana ante la noticia de la apertura de una escuela en Rusia para enseñar a practicar la fellatio con arte.

La sexóloga Yekaterina Lyubimov imparte clases de tres horas y media en las que enseña 50 técnicas para mejorar el arte de chupar. El precio de la clase es de 100 dólares. No me parece caro para todos los beneficios que seguro van a sacar las alumnas. En cualquier caso, desde MUNDIARIO os voy a dar algún consejillo para la placentera y erótica práctica del sexo oral y gratis…eso sí, sin clase práctica.

Y es que los beneficios del sexo oral sobrepasan al placer carnal. Lo asegura una investigación realizada por la Universidad Estatal de Nueva York que concluye que el sexo oral permite a las mujeres ser más felices. ¿Cómo es posible? Pues resulta que el semen contiene componentes que mejoran el estado de ánimo, sí, sí, componentes antidepresivos. Sustancias como la serotonina y la tirotropona (hormona con similar función) y la melatonina (agente de inducción al sueño), unidas a químicos como la oxitocina, el cortisol y la estrona qe levantan el estado de ánimo general y mejoran en desempeño cognitivo.

Chicas, ¡no seáis perezosas! Está comprobado que podemos ser más felices practicando una de las mayores pasiones de los chicos. Vamos, que gracias al sexo oral estaremos todos más contentos.

No nos cabe la menor duda de que para los hombres es una actividad extremadamente placentera. Tan sólo del 1 al 3% de los varones dice que les disgusta recibir sexo oral, según el informe Kinsey. Sin embargo, para una buena parte de las mujeres, el sexo oral no entra dentro de los juegos eróticos más apetecibles. Pero os aseguro que es cuestión de ponerse, con entusiasmo veréis que no hay mayor placer que dar placer, al menos esa es mi opinión.

Puede que hayáis tenido una mala experiencia como un atragantamiento o arcadas. Es cuestión de controlar la respiración, como si estuvieseis haciendo Yoga o Pilates. Inhalar y exhalar por la nariz. Pero para mejorar la técnica os dejo unos consejillos muy útiles:

1. No es sólo chupar. No basta con meter el pene en la boca y chupar. Como el acto sexual en sí, éste también tiene preámbulo, las caricias.

2. Baja hacia el miembro suavemente. No hay prisa y él lo disfrutará mucho más. Ten en cuenta las zonas más sensibles: la corona del glande y el frenillo, visítalas de vez en cuando sin presionar mucho. Si lo acompañas con un cubito en la boca, el erotismo también crece.

3. Agarra con fuerza la base del pene. Sin soltarlo, da suaves besos y lame despacio de abajo hacia arriba sin abrir demasiado la boca (para que no se te escape mucha saliva). Fundamental presionar con los labios sobre el pene erecto, sin hacer daño, claro.

4. Juega siempre con el misterio. No te metas el pene directamente en la boca, debe quedar con ganas de más. Toca suave con los labios (¡cuidado con los dientes!) la base y el glande. Cuando crea que estás a punto de hacerlo, baja, juega con la lengua, aprieta con la mano.

5. Que las manos no paren. Una en la base y otra en el cuerpo del pene para ayudarte a subir y bajar. O para acariciar el perineo, por ejemplo.

6. Mucho cuidado con los dientes. Evita rozar el pene, y por supuesto no morderlo. El mejor truco para evitarlo es ‘envolverlos’ con tus labios, así conseguirás mejor la función de presionar sin lastimar. Otro truco es colocar los labios en forma de gran ‘O’, abrirás más la mandíbula hacia abajo y el movimiento será más natural.

7. No te olvides de los testículos. Cuando esté en el punto álgido de excitación, acaricia y lame suavemente sus testículos. Cuando se contraen y se ponen más tensos está cerca la eyaculación.

8. El ritmo, imprescindible. Varía los movimientos, más lento, más rápido, saca el pene de la boca, lámelo, rodea con la lengua el glande. Combina, pero siempre con cierta armonía.

9. Cuando la excitación esté al máximo, mete todo el pene en la boca y mira su cara, el placer que en ella se refleja es muy reconfortante.

10. Tragar o no. Depende de ti. Ya expliqué al principio los beneficios del semen, pero es súper erótico ver como el chorro se derrama sobre la cara o el pecho.

En la felación sucede como en el sexo: nadie nos enseña, todo se aprende con la práctica. Así que, ¡a ello! Sin olvidarnos nunca de la seguridad. Es adecuado el uso de preservativo si no es una pareja segura, sana o estable. En absoluto rompe con la lujuria o el momento erótico que proporciona el sexo oral.

Por cierto, en próximas entregas animaré a los chicos a que se den un paseo por nuestra fuente de placer.

Razones por las que ya no hago mamadas

Foto vía WikiMedia Commons

No chupo pollas. Así de claro, no hay más. Soy consciente de que mi declaración provocará la indignación de muchos hombres e incluso mujeres que consideran las mamadas un elemento obligado en el repertorio sexual de cualquiera que se precie. Lo entiendo perfectamente. El único problemilla es que lo odio, joder. Nunca he disfrutado llenándome la boca con un pene.

Vale, antes de que me denunciéis a algún grupo de activistas por los derechos del hombre, quiero aclarar que esto no significa que odie los penes. No me parecen feos ni asquerosos. El pene medio tiene un diseño muy práctico y elegante que admiro profundamente. Aunque me encanta mi vagina y las partes que la componen, a veces siento celos de ver la despreocupación de la que parecen gozar los penes. Háblale a un pene sobre menstruación, equilibrio del pH o frotis vaginales y se quedara sin respuesta que darte, básicamente porque es un pene y los penes no pueden hablar, pero también porque no tienen que preocuparse de esas cosas. Y no solo eso: ni siquiera les hace falta limpieza después de orinar. Me quito el sombrero, penes. Con esto quiero decir que únicamente odio metérmelos en la boca y tener que hacer con ella los movimientos que podrían hacer perfectamente con la mano o la vagina.

Ahora mismo hay un hombre en mi vida con quien no estoy saliendo del todo, pero que viene a comérmelo a casa una vez a la semana. Lo único que le doy a cambio es una palmadita en la espalda por el buen trabajo. Algunos pensarán que es un trato un poco raro, aunque yo lo veo poco menos que perfecto. En nuestra segunda cita le di la oportunidad de chuparme el clítoris. Tras darle las gracias por llevarme a casa, me limité a decirle, «¿Te apetece subir y comérmelo?» Él me respondió que sí con gran entusiasmo y lo hicimos. Estuve sentada sobre su cara hasta que me corrí y luego lo mandé de vuelta a casa. Ese ha sido nuestro acuerdo durante algo más de dos meses. Si os estáis preguntando por qué no hay sexo, la respuesta es que me hice una promesa a mí misma de no tener relaciones sexuales hasta que tuviera una relación estable. Pese a la generosidad de este tío, en el resto de los detalles, como las conversaciones, no hay química.

Cuando empecé con él decidí no volver a chupar ni una polla más. También me he propuesto no entablar una relación sentimental con ningún hombre que se niegue a comérmelo. Aunque tenga contraseñas para Hulu Plus y HBOGo, encontraré el coraje para romper con él si no me pasa la lengua por ahí abajo. ¿Que soy una egoísta? Quizá, pero no me importa. De hecho, estoy convencida de que me merezco serlo. Ese egoísmo es el fruto de muchos años teniendo encuentros sexuales con hombres que raramente quieren comérmelo. De quienes lo hicieron, todos excepto uno o dos pararon antes de que pudiera correrme.

El verdadero origen del problema parece ser que todavía hay muchos heteros que creen que las mujeres llegan al orgasmo con la penetración. Lo único que ha logrado darme un hombre al penetrarme ha sido el VPH. Nunca he podido correrme solo con penetración, y pertenezco a una mayoría: entre el 50 y el 75 por ciento de las mujeres necesitan que se les estimule el clítoris para llegar al orgasmo. Un pequeño porcentaje es lo suficientemente afortunado de tener el clítoris muy cercano a la vagina y, por tanto, de correrse solo con penetración. En mi caso, tengo el clítoris muy separado de la vagina, por lo que necesito el estímulo del sexo oral. Imaginaos que mi clítoris es Alaska y mi vagina, Rusia. (Si necesitáis una analogía menos fría u opresiva, sustituid Alaska por Corea del Sur y Rusia por Corea del Norte).

Soy muy consciente de que podría estimularme yo sola mientras me follan, pero la cosa es que nunca he conseguido que eso funcionara. Para llegar al orgasmo, debo concentrarme, debo prestar toda mi atención al clítoris para lograr los resultados deseados. No es fácil conseguir ese grado de concentración cuando un tío está embistiéndome con su pene mientras me formula la pregunta retórica de si «me gusta».

Sí, también es culpa mía haber pasado tantos años sin recibir sexo oral. En aquel entonces yo era distinta, nunca decía lo que quería por miedo a resultar menos atractiva. Es algo que les pasa a muchas mujeres, ese sentimiento de que es más importante satisfacer los deseos del hombre que los nuestros propios, para así «mantenerlo» a tu lado. Incluso las mujeres más progresistas, obstinadas y seguras de sí mismas han caído en esta línea de pensamiento. Yo he conseguido, por fin, sacudirme esa mansedumbre en lo referente al sexo y ahora no solo sé que puedo exigir lo que quiero, sino también negar lo que no quiero: las mamadas.

Mario Casas muestra su pene, descomunal: «Qué bien armado, ¿no será prótesis»?

Movistar es una TV de pago, sucesora del mítico Canal Plus. Era la cadena que emitió, por primera vez en España, Cine X. Muchos adolescentes crecieron poniendo los ojos chinos para intuir qué se veía el viernes por la noche en la señal codificada, cuando emitían cine para adultos. Era algo parecido a esto:

Canal Plus

Ahora Movistar, consciente de que nadie quiere poner los ojos medio cerrados, ha dejado a sus espectadores con los ojos abiertos como platos. Primer capítulo de su nueva serie Instinto. Una mezcla de 50 sombras de Gray, Eyes Wide Shut y A tres metros sobre el cielo: Mario Casas es Marco, un multimillonario incapaz de mantener una relación sexual ordinaria y que frecuenta un club donde se practica sexo sin tabúes, con máscaras y en abundancia. En la primera escena vemos a Casas masturbándose en la ducha tras correr por Madrid y enseñándolo todo: cara y culo, genitales, nalgas y miembro viril. Los espectadores han hecho fotos a su TV:

Aquí podéis ver a #MarioCasas enseñando la polla en #Instinto pic.twitter.com/MLnrO2RI3b

— Harlam Brown (@harlam_brown) 9 de mayo de 2019

@harlam_brown

Los comentarios del tuit del joven espectador malagueño dudan si el enorme pene que aparece en pantalla es de Casas, ya que el mismo Pablo Motos le sacó el tema y hablaron de un escroto grande, pero nada de penes:

Caray ke buen armado esta

— nostromo covenant�������� (@pedrocalm1974) 10 de mayo de 2019

No será una prótesis?

— Unapologetic Bitch (@FrozenEyed) 10 de mayo de 2019

que po …..llon😱😳 madre mia

— Maribel Riascos tati (@riascos_maribel) 11 de mayo de 2019

Será verdad? Ojalá que si🤤🤤🤤

— Jose (@FairyBoy17) 11 de mayo de 2019

el rabo de mario casas pic.twitter.com/XdsOPlIciB

— isa (@zaynsken) 10 de mayo de 2019

La serie está disponible VOD para los abonados a Movistar. El debate en las redes está abierto, a la espera de próximos capítulos. Algunos empiezan un nuevo debate: quién es más guapo: Mario o su hermano Óscar Casas, que también aparece en la serie. Borda el papel de discapacitado intelectual.

En tabla|puesto shared by Ó S C EN R C EN S EN S (@oscar_casas_) donde|dónde Feb 23, 2019 at 11:49am PST

Generosidad de Mario con su hermano Óscar que plantea un personaje más difícil de interpretar y le come la tostada al mayor, Mario. Una serie recomendable y una duda: ¿qué les daban de comer, en casa de los Casas?

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Los españoles a menudo se ríen de los ingleses porque, cuando la tormenta rompe el cielo, exclaman: Oh, my God. It’s raining cats and dogs. Eso de que lluevan gatos y perros, en vez de agua, resulta bastante insólito. Pero un español, cuando escucha eso de «meter la polla en vinagre» o «hacerse la picha un lío», se queda como si nada. Como si esto que ves ahí abajo fuese una cosa normal.

HACERSE LA PICHA UN LÍO: «Estar confundido, enredarse, equivocarse»

Lo ‘extraño’ y lo ‘común’ es una cuestión de contexto; depende del lugar desde el que se mire. El que anda rodeado a todas horas por un idioma aprende a ver el mundo desde sus dichos y esa es la realidad que le resulta más potable. Pero el que lo mira por fuera, como lengua extranjera, y no conoce los pactos ilógicos que se establecen entre algunas palabras y su significado, puede perderse fácilmente en lo que realmente quieren decir.

CON DOS HUEVOS: «Con valentía»

Eso le ocurrió a la francesa Héloïse Guerrier. La filóloga hispánica aprendió español en la Universidad de la Sorbona de París. Allí estudió a los grandes poetas y literatos del castellano pero, al llegar a Madrid, empezó a encontrarse con expresiones que jamás había escuchado y que se utilizaban más que los lirismos que leyó en la facultad.

Guerrier conocía bien al Quijote pero nunca había oído hablar de la Bernarda ni de su coño. Tampoco entendía por qué los españoles se cagaban en la leche, por qué metían la polla en vinagre o por qué mandaban a que te follara un pez. Ante la falta de significado al que agarrarse, imaginaba la escena literalmente. Y le gustó.

CAGARSE EN LA LECHE: «Fórmula coloquial de enojo, rabia o disgusto»

La francesa imaginó esta serie de expresiones, dibujadas, como un glosario de español para extranjeros. Ella indagó el origen de los dichos y un ilustrador, David Sánchez, los dibujó en su sentido literal. Astiberri publicó un primer libro, Con dos huevos, y el éxito pidió a gritos una segunda entrega: Cagando leches.

«Es un libro de español para extranjeros, aunque a un español también le puede gustar», dijo Sánchez cuando, en 2014, publicaron el primero. «Guerrier se rió mucho cuando escuchó esas expresiones por primera vez. Nosotros, como estamos acostumbrados, no las pensamos literalmente, pero ella sí lo hacía y le pareció muy divertido». Pero, con el tiempo, estos dos libros se han convertido en una referencia ilustrada de expresiones castizas del castellano.

ESTAR EN EL AJO: «Estar al tanto de un asunto privado o secreto, estar involucrado en él»

El primer glosario, Con dos huevos, reúne 45 dichos. El segundo, 45 más. Cada expresión se muestra en español (su idioma de origen) y en una traducción al inglés y francés. Una traducción del concepto que se quiere expresar y una traducción literal de las palabras.

Aquí va un ejemplo. Agarrarse un pedo: «Emborracharse. Ayer salimos de fiesta y se agarró un buen pedo. Existen múltiples maneras de expresar la embriaguez en el lenguaje coloquial: agarrar o coger una «castaña», una «mona», una «turca»… o un «pedo», quizá en referencia a los desagradables efectos del alcohol sobre el cuerpo».

AGARRARSE UN PEDO: «Emborracharse»

CEPILLARSE A ALGUIEN: «Matar a alguien o mantener relaciones sexuales»

CALZONAZOS: «Ser un hombre de carácter débil, que se deja dominar, en particular por su mujer»

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