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Clinicas de aborto en granada

Clínicas para abortar en Granada legal y seguro para tu salud

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¿Cuánto cuesta abortar en España?

El precio puede superar los 1.500 euros dependiendo de la semana de gestación

IDEAL GENTE Miércoles, 6 mayo 2015, 16:40

Un estudio realizado por varias páginas web especializadas ha determinado cuánto cuesta abortar en España por la vía privada, realizando una estimación media de acuerdo con el precio de las diferentes clínicas abortistas.

De esta forma, el precio del aborto en España, que varía según la semana de gestación, se incrementa conforme más avanzado esté el feto en su desarrollo, ya que requiere una mayor complejidad abortar en fases más avanzadas.

Aunque generalmente la Seguridad Social cubre los gastos del precio del aborto, la técnica se realiza normalmente por clínicas privadas, cuya factura es abonada más tarde por e organismo público.

Hasta la séptima semana de embarazo, el aborto puede realizarse mediante la ingesta de pastillas, sin embargo, a partir de este período, el aborto solamente puede realizarse mediante una intervención ambulatoria, y su coste se establece conforme a los siguientes datos.

¿Cuánto cuesta abortar en España?

Hasta la semana 12 de gestación (con anestesia local): 325 euros

Hasta la semana 13 de gestación (con anestesia total o sedación): 500 euros

Hasta la semana 14 de gestación (con anestesia total o sedación): 450 euros

Hasta la semana 16 de gestación (con anestesia total o sedación): 590 euros

Hasta la semana 17 de gestación (con anestesia total o sedación): 625 euros

Hasta la semana 18 de gestación (con anestesia total o sedación): 850 euros

Hasta la semana 19 de gestación (con anestesia total o sedación): 990 euros

Hasta la semana 20 de gestación (con anestesia total o sedación): 1450 euros

Hasta la semana 22 de gestación (con anestesia total o sedación): 1665 euros

Hace cinco años, María se vio obligada a abortar ya que a los cinco meses de embarazo, los médicos diagnosticaron que su bebé padecía hidrocefalia bilateral severa con ausencia de cuerpo calloso. Nacería sin cerebro. María no fue intervenida en el hospital Virgen de la Arrixaca como esperaba sino que fue derivada a una de esas clínicas privadas donde asegura que fue sometida a un trato inhumano.

Tras varias horas de sufrimiento, fue finalmente sedada y llevada a una especie de quirófano donde logró ver un bidón metálico repleto se sábanas llenas de sangre junto a la camilla en la que fue sometida a una extracción mecánica del feto.

María no es la única que ha sufrido maltrato asistencial. Lucía, nombre figurado de otra mujer que tuvo que abortar porque su bebé venía con parálisis cerebral, fue derivada desde la Arrixaca a una clínica privada de Alicante donde no le pusieron anestesia y parió sola y de pie en un quirófano.

El SMS no practica Interrupciones Voluntarias del Embarazo en ningún centro hospitalario público de la región debido, según la consejería, a la declaración de objeción de conciencia de buen número de profesionales sanitarios implicados en dicho proceso asistencial. Aunque 31 ginecólogos de los 140 que trabajan para el SMS no se han pronunciado y podrían practicar esos procesos quirúrgicos según la Asociación de Usuarios de la Sanidad, la consejería no lo estima oportuno. Argumenta que afectaría a la planificación sanitaria del área 1 obligando a derivar a centros concertados otros procesos de mayor complejidad.

Todas las interrupciones son derivadas a clínicas privadas, dentro o fuera de la Región de Murcia. Incluso los abortos por razones médicas de más de 22 semanas debido a graves anomalías del feto son derivados pese a que la Ley 2/2010 de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo establece que la prestación sanitaria de la interrupción voluntaria del embarazo se realizará en centros cualificados de la red sanitaria pública o vinculados a la misma y solo excepcionalmente serán derivados a centros acreditados.

En la región de Murcia, el SMS deriva a cinco clínicas privadas de Murcia Cartagena y Lorca “sobre los que no existe ningún tipo de control sobre la calidad del servicio que prestan al no existir ningún tipo de concierto o convenio” denuncia la presidenta de la Asociación de Usuarios de la Sanidad, Teresa Martín.

El Comité Clínico de Interrupción Voluntaria del Embarazo ha exigido en cinco ocasiones a la Consejería de Salud que lleve a cabo un concierto y nunca ha obtenido respuesta.

Hasta el pasado mes de mayo las mujeres derivadas a esas clínicas privadas debían pagar de su propio bolsillo –entre 90 y 100 euros- la sedación siendo como es inherente y necesaria en este tipo de intervenciones ya que no es concebible un acto quirúrgico sin ellas. Las mujeres sin recursos económicos no podían pagarla subraya Teresa Martín.

El grupo parlamentario Podemos acaba de registrar varias preguntas en la Asamblea Regional dirigidas a la consejería de Salud. Quieren saber qué tipo de vinculación jurídica existe entre el SMS y esos centros privados y si existe un seguimiento de la calidad de la asistencia sanitaria que se presta a las mujeres que son derivadas.

Las clínicas privadas a las que el SMS deriva a las mujeres para interrumpir sus embarazos, han atendido a 30.935 mujeres entre 2010 y 2017 y cobran entre 347 y 1.429 euros por cada interrupción del embarazo. 1554 del total de interrupciones realizadas durante esos años se debieron a causas médicas y también se realizaron en centros extrahospitalarios.

Desde el año pasado, el Servicio Murciano de Salud tiene redactado un borrador de concierto para sacar a contratación pública del servicio para la Interrupción Voluntaria del Embarazo por un importe total de 4.187.000 euros durante cuatro años. Nadie entiende los motivos por los que no lo llevado aún a Consejo de Gobierno.

La Asociación de Usuarios de la Sanidad en la región de Murcia denunciará el caso ante la Alta Inspección del Ministerio de Sanidad para que adopten medidas ya que la ley de 2010 dice claramente que «“el Estado ejercerá la Alta Inspección como función de garantía y verificación del cumplimiento efectivo de los derechos y prestaciones reconocidas en esta Ley en todo el Sistema Nacional de Salud”.

Método instrumental (quirúrgico)

He recibido la anterior información, así como las instrucciones sobre cuidados y recomendaciones posteriores, incluida la necesidad de revisión en el plazo indicado, mediante explicaciones que se me han facilitado con lenguaje claro y sencillo, aclarándoseme las dudas planteadas. Reconozco que he leído y entendido dicha información, que no he omitido nada sobre mis antecedentes patológicos y me comprometo a seguir las recomendaciones del personal de la Clínica.

Por ello, habiendo sido informada de las consecuencias médicas psicológicas y sociales, tanto de la prosecución del embarazo como de la interrupción del mismo, de la existencia de medidas de asistencia social y de orientación familiar que pueden ayudarme y de los requisitos que me son exigibles.

Solicito me sea practicada la interrupción voluntaria de embarazo y otorgo para ello consentimiento expreso, optando por el método quirúrgico.

Es necesario recalcar que a veces durante la intervención, se producen hallazgos imprevistos. Pueden obligar a tener que modificar la forma de hacer la intervención y utilizar variantes de la misma no contempladas inicialmente. En caso de presentarse alguna complicación que requiera un tratamiento hospitalario, se procederá a la derivación inmediata de la paciente a nuestro hospital de referencia.

DESCARGAR DOCUMENTO PDF DE CONSENTIMIENTO INFORMADO

Son las nueve de la mañana y en la puerta de la clínica Dator, uno de los centros que practica interrupciones voluntarias del embarazo más reconocidos de Madrid, ya hay un pequeño grupo de personas agolpadas en la puerta. Es 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes, una de las fechas señaladas para los grupos ultra que semanalmente acuden a las puertas de clínicas de varias ciudades de toda España para clamar contra el aborto y hostigar al personal y a las mujeres que acuden.

En la puerta de Dator, unas quince personas, entre ellas un niño de no más de doce años, hacen visibles folletos con caras de bebés y pequeños fetos de juguete. Las mujeres y parejas que entran y salen de la clínica se cruzan cara a cara, a pocos centímetros, con el grupo. En la pared de enfrente y en la acera, dos pintadas de esa misma mañana que el personal de mantenimiento se ha esforzado por borrar: «Aborto asesinato» en el primer caso, «Aquí se matan niños», en el segundo, con flechas que apuntan al centro médico.

«Es una obstrucción a que las mujeres puedan ejercer su derecho a decidir, un derecho que es parte de la cartera de la sanidad pública. Las mujeres que acuden aquí lo hacen derivadas de la sanidad pública. La Comunidad de Madrid debería velar por qué les sucede a sus pacientes», dice Sonia Lamas, una de las trabajadoras de la clínica. El acecho es constante, diario. «Van cambiando los grupos. De lunes a viernes hay tres o cuatro personas durante varias horas en mañana y tarde. Vienen, abordan a las mujeres, les entregan folletos.

A veces les siguen hasta el metro, les dicen que si no saben lo que han hecho, que han cometido un asesinato», señala. Los sábados, un grupo más numeroso acude con vehículo similar a una ambulancia, y ofrecen a las mujeres hacerles una ecografía para escuchar los latidos del feto. «Algunas mujeres han entrado y no han vuelto a la clínica. Hay que respetar la decisión de cada mujer, pero esa no es la forma de informar». 40 días antes de la Semana Santa, una grupo de personas se junta cada mañana para rezar ante la clínica.

Las reacciones de las mujeres que acuden al centro son de todo tipo. Algunas, explica la profesional, llegan muy alteradas, en un estado poco aconsejable para practicarles una intervención. Otras piden que la clínica avise a la policía e incluso interponen una denuncia. «Nosotras también denunciamos, pero no suelen llegar a ningún sitio. Hoy cuando se vaya el grupo iremos al juzgado de guardia para intentarlo por esa vía», cuenta Sonia Lamas. Durante la mañana, la clínica llama en varias ocasiones a la policía para alertar de que el grupo está obstruyendo el paso e incordiando. Varios agentes se personan, advierten al grupo, identifican a algunos de ellos. El grupo resiste y la policía va y viene durante toda la mañana.

Un feto de juguete de los que muestran los ultracatólicos a las puertas de la clínica. PATRICIA J. GARCINUÑO

Sonia recuerda el caso de una pareja que acudió para practicar un aborto porque el feto tenía malformaciones. El hombre, ya dentro del edificio y al seguir escuchando el follón que el grupo hacía en la calle, estuvo a punto de bajar para increparles. «Le calmamos y le dijimos que no era la manera, pero imagínate tener que venir y encontrarte algo así. A otra mujer, hace poco, la siguieron hasta el metro y nos llamó porque lo estaba pasando fatal. Le dijimos que volviera a la clínica y aquí llamó a la policía».

Un informe de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI) elaboró este septiembre un informe en el que aportaba entrevistas a 300 mujeres que habían pasado por los centros de varias ciudades para mostrar «el hostigamiento» de estos grupos. «Miles de mujeres se han visto increpadas, insultadas, coaccionadas o amenazadas de algún modo», decía ACAI.

Uno de los folletos que reparten a las puertas de la clínica Dator, en Madrid. PATRICIA J. GARCINUÑO

Falsas advertencias

No solo este 28 de diciembre quien acudía a la clínica Emece de Barcelona se encontraba con activistas en contra del aborto. Cada martes y cada viernes un grupo de mujeres se concentra a escasos metros del 37 de la calle Anglí, donde está el centro médico, para repartir folletos en los que ofrecen una supuesta ayuda para no interrumpir el embarazo. «Eres importante, estás llena de vida», reza el panfleto, en el que aportan un número de teléfono al que llamar para conseguir «servicios gratuitos» como casas o pisos de acogida o «asistencia material» para los hijos.

«Nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otro», se limita a afirmar una de las tres mujeres que repartía folletos este viernes, Ana, que se niega a hacer más declaraciones a este medio. Asegura con todo que lo único que hacen es informar a los que acuden a la clínica, rechazando que puedan intimidar o amedrentar a las pacientes.

Sin embargo, algunas de las advertencias que hacen en su octavilla sí pueden condicionarlas. Por ejemplo, la primera consecuencia que destacan del aborto inducido es una «relación directa con el cáncer de mama», una vinculación descartada por varios estudios científicos hace años. Entre los efectos del aborto mezclan además falsedades –como la del cáncer– con consecuencias que no son físicas ni psicológicas, como la «separación y ruptura», la «aversión hacia la pareja» o la «culpabilidad o frustración del instinto maternal». También incluyen algunas complicaciones físicas reales, como las infecciones, al lado de otras de muy baja probabilidad, como puede ser la perforación del útero.

Este grupo de mujeres, que asegura que no pertenece a ninguna asociación aunque el panfleto está titulado «Red de apoyo a embarazadas» y tiene un número de teléfono para interesados, suele llevar a cabo su actividad de propaganda antiaborto entre las 9 y las 10.30 horas. Este viernes, las entradas y salidas de la clínica eran muy reducidas.

Folleto de propaganda contra el aborto repartido frente a la clínica Emece

Referencias al Holocausto

Las situaciones de acoso son habituales frente a la clínica Ginecenter, en Málaga. Desde hace años, un grupo reducido de tres o cuatro personas se coloca frente a la puerta con carteles con referencias al Holocausto. Allí reparten panfletos con imágenes de fetos en avanzado estado de gestación o donde se leen consignas como estas: «El aborto es un INFIERNO para toda la vida». «El aborto, holocausto a Satanás». Las trabajadoras de Ginecenter esperaban que la situación se repitiera este viernes, pero los antiabortistas no han aparecido.

«Con nosotras suelen ser bastante agresivos. A mí me han gritado asesina. También reparten patucos y acosan a las mujeres, y estoy segura de que la mancha de la puerta la han hecho ellos», explica una trabajadora. La mancha a la que se refiere es roja, y está justo frente a la puerta de la clínica. Su director, Alberto Stolzemburg, asegura que el acoso es un «ritual» que se repite dos o tres veces por semana, generalmente los días en los que se programan las intervenciones. En Cuaresma, el grado aumenta.

«Cuando hemos llamado a la policía lo único que ocurre es que se tienen que alejar un poco, y no ponerse en la entrada como suelen hacer. Se van a la acera de enfrente», explica el doctor. La clínica interpuso dos denuncias ante los juzgados de guardia en septiembre de 2014 y nunca recibió respuesta, según Stolzemburg, quien se reunió con el anterior subdelegado del Gobierno y con personal del ayuntamiento, en varias ocasiones. Hasta tres mociones se han aprobado en Pleno condenando el acoso, sin efectividad real. «Creo que la forma más eficaz de que esto cambie es que las mujeres pongan la denuncia».

Según el doctor, esto sólo ha ocurrido una vez, y desconoce el resultado. En esa denuncia, la mujer aseguraba que los antiabortistas le bloquearon la entrada y le dijeron que «iba a matar» a su hijo. También explicaba que a la Policía «lo que les interesa es identificar a quien está siendo coaccionado en lugar de detener al acosador», y que sufrió un ataque de angustia y estrés fruto de la «intimidación, coacciones y acoso».

En Albacete, cada miércoles

En el caso de la clínica Iris, en Albacete, la presencia de mujeres pertenecientes a la Red Madre, un colectivo antielección, es semanal. Desde hace 2 años y 9 meses, todos los miércoles, entre las 16:30 y las 17:00 horas se acercan a las inmediaciones del centro, el único acreditado en Albacete para practicar abortos de forma legal, con rosarios e imágenes de fetos, y se acercan a las mujeres que tienen cita ese día.

Se colocan enfrente y cuando ven a alguna mujer que va a entrar en la clínica se acercan a ella cortándole el paso, presionándola moralmente”. Lo cuenta Lola Gómez, que fue trabajadora en la Clínica Iris años atrás y pertenece, a su vez, a la Red Feminista de Albacete, colectivo que lleva años exigiendo a las administraciones (locales y nacionales) que tomen medidas para evitar que estas “coacciones” se sigan dando.

Ellas aluden a su derecho a la libertad de expresión e insisten en que lo único que hacen es informar a las mujeres”, dice Gómez. Pero lo cierto es que existe un protocolo, tal y como marca la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que establece claramente desde donde se debe informar a las mujeres que solicitan abortar. La presencia de estas mujeres, a las que alguna vez han acompañado monjas y hasta menores de edad, también se ha saldado con “intimidaciones y agresiones a los trabajadores”, tal y como cuenta Lola Gómez.

Una de estos episodios violentos lo sufrió el apoderado de la clínica, Eduardo Pin, que decidió denunciar. En la denuncia, Pin aduce agresiones y vejaciones argumentando que le agredieron con un empujón a la vez que le llamaban asesino, algo que el juzgado desestimó porque las testigos no refieren la palabra empujón en sus declaraciones .

Junta de Andalucía

¿Qué es?

La interrupción voluntaria del embarazo es un procedimiento para finalizar un embarazo. Se realiza por profesionales de la medicina especializados o bajo su dirección, con una técnica adecuada y siguiendo los criterios de calidad sanitaria.

¿Cuándo se puede solicitar?

Según la Ley Orgánica 2/2010, de 3 de marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo se puede solicitar la IVE en las siguientes circunstancias:

  • A petición de la mujer en las primeras 14 semanas de gestación.

  • También por determinadas causas médicas con diferentes plazos.

¿Cuáles son las causas médicas en las que puede realizarse una IVE?

  • Cuando exista grave riesgo para la vida o la salud de la mujer hasta las primeras 22 semanas de gestación.

  • Que exista riesgo de graves anomalías en el feto hasta las primeras 22 semanas de gestación.

  • Cuando existan anomalías fetales incompatibles con la vida.

  • Cuando se detecte en el feto enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico.

¿Cuáles son las condiciones para la cobertura de la IVE?

En Andalucía la IVE es financiada por el sistema sanitario a todas las mujeres que lo soliciten y tengan derecho a la asistencia sanitaria pública.

¿Qué trámites son necesarios?

  1. Acudir a un centro sanitario público y solicitar cita con un profesional.

  2. La mujer será derivada a un centro acreditado a través del documento de derivación.

  3. Recibirá información de las prestaciones, ayudas y derechos a los que puede acceder si desea continuar con el embarazo.

  4. Cuando la solicitud de la IVE sea a petición de la mujer, es obligatorio un plazo de reflexión de 3 días desde la entrega de la información hasta la intervención.

  5. Pedir cita con centro acreditado para la interrupción del embarazo y concertado con el Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Las mujeres también pueden decidir acudir de forma privada dentro del periodo establecido por la ley (primeras 14 semanas de embarazo). En este caso, acudirán directamente a cualquiera de los centros acreditados y pagarán el coste de la intervención.

¿Cómo se realiza?

Existen diferentes métodos para interrumpir el embarazo según las semanas de gestación y dependiendo de la situación de cada mujer.

Estos métodos son instrumentales o quirúrgicos y farmacológicos según la Organización Mundial de la Salud (OMS)

¿Dónde se realiza?

Las intervenciones se realizan en centros sanitarios acreditados. En Andalucía son financiadas por el Sistema Sanitario Público a través de centros acreditados públicos o concertados con el SAS.

A través del teléfono 900 850 100 se informa de todos los centros acreditados.

Antes de una IVE ¿se necesita alguna preparación?

En general, las mujeres sanas no necesitan ninguna medida previa, pero es recomendable consultar a un profesional sanitario si existe algún problema de salud, así como aspectos relacionados con las condiciones previas a la intervención.

¿Qué requisitos generales son necesarios para la realización de una IVE?

  • Se realice en centro sanitario público o privado acreditado.

  • Se lleve a cabo por profesionales de la medicina especializados o bajo su dirección.

  • Se realice con el consentimiento expreso y por escrito de la mujer embarazada, o en su caso, del representante legal.

En caso de las menores, ¿quién da el consentimiento?

En el caso de las mujeres menores de 18 años, el consentimiento para la IVE corresponde a los progenitores. Según la modificación de la ley, realizada en 2015, además de la voluntad de la mujer menor de edad, un representante legal (madre, padre o quien tenga la tutoría) deberá firmar el consentimiento para que la menor pueda interrumpir el embarazo y dejar constancia, en documento escrito, en el centro donde se realice la IVE.

¿Qué hacer tras una IVE?

En el centro donde se practique la IVE todas las mujeres reciben información sobre los síntomas y cuidados posteriores. Es importante estar alerta y saber que:

  • Es normal: un sangrado irregular tras la intervención durante unos 15 días, molestias en el bajo vientre similares a la menstruación, molestias en las mamas. La regla suele aparecer entre 25 y 50 días posteriores a la IVE.

  • No es normal: un fuerte dolor en el vientre, temperatura mayor de 38º o sangrado mucho más abundante que la regla que no cede en pocas horas. En estos casos se debe acudir a urgencias, al centro de salud o la clínica que le atendió.

  • Es aconsejable durante las primeras semanas: usar la ducha en lugar de tomar baños, usar compresas en lugar de tampones y mantener relaciones sexuales sin penetración.

Es muy importante iniciar anticoncepción segura antes de la primera regla tras la IVE, para ello se recomienda solicitar cita en su Centro de Salud.

España permite desde 1985 la interrupción del embarazo en tres supuestos: riesgo para la salud física o psíquica de la mujer, violación (hasta 12 semanas) o malformación fetal (hasta 22 semanas). Para responder a ese derecho, las administraciones sanitarias realizan los abortos en los hospitales públicos o a través de conciertos con clínicas privadas, caso de Andalucía, donde hay 16 centros acreditados. Ningún hospital, salvo el de Huercal-Overa (Almería), las realiza.

En Granada hay una sola clínica autorizada, GineGranada, que desde noviembre de 2002 recibe a las mujeres que quieren abortar derivadas de los hospitales públicos, pacientes que suponen el 70 por ciento del total de sus usuarias.

Por su exclusividad, sus pacientes marcan las estadísticas de interrupción voluntaria del embarazo en la provincia. Y hay datos muy significativos.

En 2007 se realizaron 1.809 interrupciones. «De ellas, el 98% fueron atendiendo al supuesto de riesgo para la salud de la mujer, seguido de malformaciones en el feto y violaciones, casos poco significativos estadísticamente», asegura la directora de GineGranada, Francisca García. Además, «el 95 por ciento de los abortos fueron antes de la semana 12. El resto se derivan a Sevilla», matiza.

Un dato llamativo es la causa del embarazo que se quiere interrumpir. El 55% del total (1.005 abortos), fue por no haber usado métodos anticonceptivos en la relación sexual. El número de mujeres que interrumpieron el embarazo por no haber usado métodos anticonceptivos casi se ha quintuplicado en los últimos cinco años. En 2003 fueron 211; en 2004, 672; en 2005 se llegó a 775; en 2006 fueron 928 interrupciones y en 2007, 1.005. Le sigue el fallo en el método usado, que originó 629 de los 1.809 abortos.

En cuanto al método, el preservativo es el más utilizado, mientras que aumenta el número de pacientes que se quedan embarazadas por haberse roto.

Respecto a la edad, la predominante en la provincia es la que oscila entre los 21 y los 25 años. De hecho, el 54,19% de las mujeres que abortaron el año pasado en la clínica tenía menos de 25 años (980 interrupciones). Los abortos en este tramo de edad se han multiplicado por cuatro desde 2003.

El caso de abortos en menores de 18 años también ha crecido, aunque el aumento es poco significativo (1%). En 2007, la clínica realizó una interrupción de embarazo a 95 niñas de hasta 17 años, frente a los 19 casos de hace cinco años. En el resto de edades, 61 abortos fueron en mujeres de 41 a 50 años, 384 en los tramos de 26 a 30 y de 31 a 40, y 323 en mujeres de 18 a 20 años.

Aunque la mayoría son españolas, aumentan el número de inmigrantes. Destacan las latinoamericanas y, dentro de ellas, las de origen boliviano.

Para acogerse a este derecho, hay que acudir al médico de familia, que deriva a la clínica granadina donde se hacen todos los exámenes «para ver si se acoge a uno de los tres supuestos legales». El SAS le reembolsa el coste del tratamiento.

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