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Colegios ciudad lineal

Primero hubo una Cruz de los Caídos y un descampado con una fábrica de cemento, luego un fastuoso centro comercial que bautizaron como Alcalá Norte, al que venían gentes de toda de la ciudad y del Corredor del Henares. Más tarde ese mismo centro se convirtió en la imagen de la decadencia. Esto me cuentan el estudiante de Filosofía Emilio Fernández y el pintor Raúl Moreira, vecinos del barrio de toda la vida y que hoy son mis guías.

Del centro comercial nos vamos a la Parroquia Nuestra Señora de la Concepción, en Arturo Soria; pretendemos ver su retablo barroco, pero están dando misa. Enfrente hay ese híbrido extraño que encontramos en toda la geografía patria: un mix de pub irlandés y costumbrismo español, donde ponen pintas pero todo tiene un regusto a bar de la esquina o a Fuengirola, la gran pantalla de televisión para ver el fútbol. El que está por estos lares se llama The Irish Corner.

El asfaltado de Tierno Galván

En la calle Luva hay dos garitos que abren hasta tarde: el Malas Intenciones y El Bus. Los locales de copas acusan las transformaciones de la clientela. Según mis cicerones, antes esto esta era una zona de marcha para adolescentes y postadolescentes, mientras que ahora lo es para ‘puretas’.

Emilio y Raúl aseguran que este barrio nunca ha sido demasiado castizo porque no ha dado tiempo a que la identidad sedimente. Cuando murió Franco, muchas calles todavía estaban sin asfaltar, y fue Tierno Galván quien hizo que los vecinos dejasen de masticar tierra y de sentirse excluidos de Madrid.

La ciudad también tenía que ser para los andaluces, extremeños, castellanos y etcétera que habían dejado sus pueblos con la promesa de mejores trabajos, y a tal fin Tierno propició que se hicieran fiestas y hubiera más servicios. Mis guías también me cuentan que, cuando el alcalde murió, el cementerio rebosaba de vecinos de esta parte de la capital. Querían darle el último y agradecido adiós al ‘viejo Profesor’.

De la música ochentera a la bachata

No pocos moradores de Ciudad Lineal se mudaron a la zona nueva de Las Rosas, y los pisos que quedaron vacíos fueron alquilados por inmigrantes latinoamericanos. Emilio me da el siguiente dato: a principios de los 2000, de los aproximadamente 20.000 inmigrantes que se calculaba que habían llegado a Madrid, 16.000 decidieron vivir aquí, lo que generó, o tal vez simplemente renovó, cierto carácter de gueto del barrio que ahora, con la crisis y la salida de inmigrantes del país, disminuye.

Con todo, lo latino se ha impuesto. De muchos locales donde primero sonó la música de moda en los 80 y luego el ‘bakalao’ ahora sale la salsa y la bachata. El ‘bakalao’ hizo estragos por aquí, según Emilio: «Caló mucho el rollo neonazi de los ‘bakalas’. En los 90 todavía quedaban yonquis y los ‘bakalas’ decían que los drogatas eran chusma y que iban a limpiar el barrio».

Entramos en el Centro de Mayores Príncipe de Asturias, que viene a ser como un bar de jubilados: los abuelos beben su café o su copita y pasan la mañana jugando a las cartas. El centro tiene una biblioteca modesta. Al lado hay un parque conocido como Los Mosquitos. Decidimos visitar otros parques menudos, en su mayoría de tierra y pocos árboles que traslucen escasos medios y cierta querencia por el descampado.

Grafitis, colegios y Gregorio Castro Pérez

Pasamos por el Colegio Joyfe, de pago. «Lleno de chicos chinos, porque son los chinos los que ahora tienen dinero», dice Raúl, quien también señala, cuando llegamos al parque de Los Bomberos, que allí había un grafiti del mítico ‘Muelle’. «El otro grafitero conocido que llenaba de pintadas el barrio era ‘Bleck La Rata'».

Terminamos nuestro paseo en un lugar tan curioso como dramático: unas modestísimas casitas de ladrillo de principios del siglo XX situadas en Lago Constanza 32. Son casas que pueden expropiar si deciden abrir la calle de Los Collados. En una de ellas malvive Gregorio Castro Pérez, quien antaño pintaba retratos en la Plaza Mayor, y al que ahora no le dan el permiso para trabajar.

Lleva años en paro, subsistiendo con 365 euros al mes. «Y encima te tienes que dar de alta como autónomo». Gregorio nos muestra las deficiencias de su vivienda, lo que deshace de inmediato el romanticismo con el que a veces se habla de las casas añejas. La historia de Gregorio es un jarro de agua fría, y decidimos dar por terminada la excursión.

La Junta Municipal de Chamartín se reúne con los directores de los 19 colegios concertados del distrito

Establecer una mayor cercanía con los centros educativos del distrito de Chamartín, conocer a fondo la problemática de los mismos durante el presente curso académico y comunicar la proximidad de la Policía Local han sido los ejes principales de la reunión celebrada con los directores de los 19 colegios concertados del distrito. El encuentro, presidido por la concejala del distrito, Sonia Cea, se ha celebrado en la Junta Municipal de Chamartín.

Este encuentro se enmarca dentro de la ronda de contactos que desde el pasado 27 de septiembre viene manteniendo la junta municipal con todos los colegios del distrito, ya que la formación de los niños de Chamartín, según asegura la concejala, “es y será una prioridad absoluta para el actual equipo de Gobierno”. La iniciativa ha sido muy bien acogida por los directores de los centros concertados, que se han mostrado dispuestos a mantener una relación de cercanía de cara a la solución de los posibles problemas y necesidades que se puedan plantear.

Durante la reunión, la concejala ha expresado su total disposición para que “la comunicación, la colaboración y el diálogo entre la junta municipal y los centros educativos sea constante y se siga reforzando cada día, siempre en beneficio de los niños”. Además, Sonia Cea les expresó su personal apoyo a la educación concertada y a la libertad de los padres a la hora de elegir la educación de sus hijos.

Además, Cea ha transmitido a los representantes de los centros educativos asistentes la cercanía de la Policía Municipal de Madrid y como muestra, les ha trasladado la voluntad de la junta municipal de incrementar la presencia policial en el entorno de los centros escolares. En esa línea, el intendente de la Unidad Integral del Distrito de Chamartín, Blas Gil de Mingo, ha recordado el programa Agente Tutor que desde la Policía Municipal de Madrid vienen desarrollando en centros escolares y que tiene como objetivo prevenir, vigilar, detectar, e incluso responder policialmente a situaciones de riesgo en las que puedan encontrarse los menores.

El representante policial ha destacado la disponibilidad total de la Unidad Integral de Chamartín para las necesidades relacionadas con asuntos relativos a la seguridad vial que puedan surgir en los centros.

Finalmente, la concejala ha informado de los diversos programas que está desarrollando la junta municipal. Algunos están ya en marcha, como el programa de capacitación en nuevas habilidades dirigido al público infantil que se está implantando en el Centro Colonias Históricas y otros, en desarrollo, como las primeras olimpiadas del distrito o las próximas jornadas deportivas infantiles con las que la junta municipal pretende impulsar la igualdad en el deporte base a nivel infantil.

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