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Colegios internos en españa

Sunset Bay Academy es un internado para niños y jóvenes, contamos con años de experiencia en el tratamiento de conductas de riesgo y trastornos que afectan a adolescentes.

Nuestra dedicación con cada adolescente inspira seguridad y esperanza a las familias que nos eligen

Trabajamos con adolescentes rebeldes entre los 12 y 17 años. Durante este periodo son esperadas en los jóvenes, conductas que los pongan en riesgo, como experimentar con drogas, buscar la aceptación social de algún grupo, perder el interés por la escuela, desafiar la autoridad, deprimirse, entre otras. Estas conductas pueden ser consideradas como parte de la adolescencia que la mayoría de los jóvenes presenten en menor o mayor grado. Sin embargo las consecuencias de dichas conductas pueden llevarlos a desarrollar adicciones, embarazos no deseados, abandono de estudios o problemas con la ley; afectandolos el resto de sus vidas.

Si su hijo o hija adolescente sale sin permiso, comienza a actuar evasivo, no sigue reglas, no ayuda en la casa, reacciona agresivamente ante llamadas de atención, consume drogas, alcohol o cigarrillos, ha bajado sus calificaciones o ya no se esfuerza en la escuela, estos son indicadores de que es necesario intervenir para evitar que haya consecuencias irremediables. Es importante tomar en cuenta que, cuando se trata de adolescentes las conductas tienden a ir escalando por lo que se debe poner un alto a tiempo antes de que se salgan de control.

Internado para jóvenes con problemas de conducta

Algunas señales de alarma en los problemas de conducta d los jóvenes

Cuando la convivencia con un hijo adolescente se hace cada vez más difícil, es necesario estar atentos a algunas señales que nos indican que es momento de buscar ayuda. Un internado para jóvenes con problemas de conducta puede ser de gran ayuda es algunos casos.

Por lo general, los jóvenes que tienen problemas están irritables y poco comunicativos. El entendimiento entre ellos y sus padres se ha vuelto muy complicado. También es muy probable que estén poco motivados en la escuelay que les veamos tristes o angustiados sin razón aparente.

Cuando los jóvenes experimentan problemas de conducta suelen mostrarse, además, poco interesados en su futuro, y es probable que los padres sospechen que están consumiendo alcohol y otras drogas. Otra señal de alarma es una mala relación con los alimentos, ya sea que coman demasiado o que no coman suficiente.

¿Cómo actúan los internados para jóvenes con problemas de conducta?

Los internados para jóvenes con problemas de conducta son el lugar al que acuden muchos padres buscando una educación que les ayude a tratar los problemas de comportamiento de sus hijos.

Estos centros, por lo general, ayudan a los jóvenes a desarrollar técnicas de autocontrol a través de distintos métodos.También se trabaja en el desarrollo de habilidades sociales alternativas a la agresión, como pedir permiso, negociar, ayudar a los demás, no entrar en peleas, etc.

En definitiva, se trata de integrar a los jóvenes con problemas de conducta a la sociedad que les rodea y potenciar su autoestima. Estos centros no están pensados como método de castigo, sino como refuerzo positivo para que los internos puedan entrar en otra fase de su vida.

Una escuela para ‘dictadores’ de 16 años

Isabel (nombre ficticio) es otra de las jóvenes que reside en el Campus. Antes de llegar allí, vivía con sus padres en Pozuelo de Alarcón. Reconoce que dejó de ir a clase y que muchas veces se fugaba de casa. «Pasaba días fuera, me iba de fiesta y no llamaba ni daba explicaciones», afirma. Cuenta que su hermano actualmente cumple medidas judiciales por agredir a sus padres en El Laurel, un centro perteneciente a la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), organismo dependiente de la Consejería de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid. Ella tiene un juicio pendiente por el mismo motivo, aunque confía que el estar en el Campus juegue a su favor ante el juez.
Atarés confirma que son «frecuentes» los casos de hermanos que maltraten a sus progenitores. «Se imitan y la situación acaba retroalimentándose en casa», agrega.
Adopción e hiperactividad
Otra de las particularidades de estos adolescentes que se está descubriendo desde la puesta en marcha del programa es el hecho de que un porcentaje muy alto de ellos son adoptados. Y es que de los doce internos actuales, siete fueron acogidos de pequeños.
¿A qué se debe? Según Atarés pueden influir distintos factores. Desde que son niños que no han contado con una presencia continuada de la figura parental durante los primeros años de su vida —periodo en el que se forman el 90 por ciento de las conexiones neuronales—, hasta que sus madres biológicas pueden ser alcohólicas o drogodependientes. «Hay niños que nacen ya con síndrome de abstinencia», afirma el director técnico de Campus Unidos.
Muchos de ellos tienen además diagnosticado un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). «Son chavales que, por lo general, aceptan muy mal la frustración», apunta el ex defensor del menor. Los pacientes con TDAH se caracterizan por tener una falta de atención y de concentración evidente, baja autoestima e impulsividad. La Organización Mundial de la Salud cataloga el trastorno de «hipercinético» y señala que puede estar acompañado o no de problemas de conducta. Urra dice que en estos casos «los padres no saben cómo actuar, a veces pecan de permisivos, pero otras veces sí que ponen límites… hay de todo».
En cualquier caso, RecURRA ofrece una atención especializada a cada uno de los jóvenes. Eso sí, el precio no es accesible para todos los bolsillos: que un menor permanezca interno en Campus Unidos tiene un coste superior a los 3.000 euros. No obstante, buena parte de ese dinero puede costearse con los seguros escolares que los jóvenes adquieren al estar matriculados en el instituto. La idea es que a medio plazo la Administración pública pueda costear algunas plazas para familias sin recursos.
El programa de ayuda a familias en conflicto cuenta con un teléfono gratuito de 9.00 a 21.00 horas (900.656.565), la web www.recurra.com y la dirección de correo [email protected]

Internados para niños rebeldes: ¿sí o no?

“Te voy a meter en un internado”. Esta es una frase que, hasta hace no muchos años, los padres y madres usaban mucho como una amenaza. Y es que, hay veces en que los internados para niños rebeldes pueden plantearse como una vía de escape para los padres de niños con mal comportamiento.

Pero, ¿son realmente una buena alternativa para estos casos de rebeldía? ¿Te gustaría ser un experto en Psicología infantil y valorar el impacto de una decisión así? Entonces, no te pierdas nuestro Máster en Psicología Infanto Juvenil online. Y ahora, vamos a hacer un pequeño análisis sobre qué pros y contras tienen los centros educativos con residencia o internados. ¿Te vienes con nosotros?

Los internados para niños rebeldes

Hablar sobre internados puede ser un tema complicado. Sobretodo por los prejuicios que se tienen sobre estos centros educativos con residencia.

Cabe destacar que, en algunos países del mundo, este método educativo se considera un privilegio. En cambio, en nuestro país, hay quienes lo conciben como una opción de castigo o amenaza. Un recurso de un padre o un madre (o ambos) que “ya no sabemos que hacer con nuestro hijo”.

Por eso, generalmente, tenemos la idea de que los internados para niños rebeldes son malos instalada en el imaginario. Aun así, poco a poco, las cosas van cambiando. Ahora, incluso podemos hablar de pros y contras de estos centros educativos. ¿Los vemos?

Pros de los internados para niños rebeldes

Este apartado puede ser complicado de entender si no lo miramos con la mente abierta. Es cierto que, probablemente todos, cuando imaginamos un internado imaginamos un infierno. Pero no tiene porqué ser así. De hecho, ya hemos dicho que en otros países como el Reino Unido este modelo educativo se considera un privilegio.

Y es que además de nombrarlo como internado, otro nombre menos “peyorativo” sería el de centro educativo con residencia. ¿Qué pros puede aportar un internado en la educación de nuestros hijos?

  • Formación excelente:

Si generalizamos, la principal ventaja de los internados para niños rebeldes es su calidad formativa. Normalmente, estos centros no solo tienen profesionales de la psicología infantil. Sino que además una de sus máximas es la de ofrecer una formación de calidad para que los niños tengan un buen futuro. Tanto a nivel personal, como a nivel laboral.

  • Convivencia

Al no ser los únicos de la “casa”, los niños aprenden a convivir junto a otros jóvenes. Aunque pueda no parecer una buena idea, convivir con otros niños en un entorno educativo también tiene pros. Por ejemplo, en estos inmuebles los jóvenes aprenden a ser más autónomos gracias a la poca dependencia hacia sus padres. La disciplina de estudio y formación de estos centros también fomenta el crecimiento personal.

  • Valoración personal

En estos centros, los niños y jóvenes aprenden a apreciar mucho más algunos factores. Podrían ser por ejemplo, el esfuerzo, el compañerismo o el orden. Estos factores también influirán directamente en la personalidad o carácter del joven.

  • Clases reducidas

Normalmente estos centros educativos tienen una política de ratio de alumnado por clase bajo. De esta manera, la atención del profesorado es más personalizada. Además, este factor aumenta la motivación y el involucramiento en el proceso formativo.

Contras de los internados para niños rebeldes

Este grupo de opiniones también tiene adeptos. Hay que destacar que algunos padres priorizan unos factores y, otros, otros. Aun así, una de los contras más utilizados es el de la distancia entre niño y familia. El factor que el niño resida fuera del hogar familiar puede tener repercusiones varias. Sin embargo, esta no es la única desventaja que podemos encontrar sobre los internados. Demos un repaso a los principales contras esgrimidos ante los internados.

  • Tarifas

El precio de un internado para niños rebeldes no es insignificante. Plantear esta opción para el aprendizaje de nuestro hijo debe ser viable económicamente. Esta podría considerarse una de las desventajas más evidentes de los centros con residencia.

  • Alejados de la familia

La educación de nuestros hijos va a tener lugar fuera del núcleo familiar. Aunque tenga una excelente formación a nivel académico, su “casa” será el internado. Esto puede provocar diferentes situaciones que estudia la psicología infantil. Una sería que el niño mostrase un evidente desapego familiar. Y la otra posibilidad es que el niño tenga algún problema emocional pensando que sus padres no le quieren.

  • Método de castigo

Inscribir en un internado para niños rebeldes a nuestro hijo no vale como método de castigo. Sobretodo si los problemas se deben a conflictos familiares. Algunas investigaciones han determinado que ingresar a un joven con problemas de comportamiento o psicológicos en un centro con residencia puede ser contraproducente.

Además, este es uno de los puntos en los que debemos recordar que lo mejor que podemos darle a nuestros hijos es una buena educación. Y esta pasa por valorar si la salud mental de nuestro hijo estará en riesgo si entra en un internado.

La terapia psicológica para niños rebeldes

Es normal que los jóvenes y adolescentes pasen por una etapa de rebeldía. Generalmente, ésta ocurre cuando llega la adolescencia o pubertad. Los principales problemas en la adolescencia tienen relación con:

  • Estrés
  • Propia imagen
  • Cambios de humor y desapego
  • Problemas alimenticios
  • Malas influencias
  • Depresión o tristeza

Aunque entren dentro de los parámetros de lo usual, hay que estar atentos. La adolescencia es una etapa llena de cambios importantes: los cambios físicos, la percepción de nosotros mismos, como percibimos a los demás… las emociones y los sentimientos se viven con mucha más intensidad. De hecho, es una tapa de gran inestabilidad emocional. Los adolescentes sufren cambios de humor y de sentimientos muy abruptos. Como hemos comentado, son aspectos típicos de esta etapa de la vida. No obstante puede que, por diferentes circunstancias personales o del entorno, esta inestabilidad pase a ser un trastorno que precise tratamiento psicológico. Es importante saber cuando pasa de ser un aspecto habitual de la pubertad a ser un desorden emocional que requiera la intervención de un psicólogo especializado en estos casos.

La rebeldía no debe afrontarse como algo negativo, es un proceso por el que pasan casi todos los adolescentes y forma parte de sus aprendizajes. Sin embargo, es necesario prestar la máxima atención a los cambios de actitud que se dan en cada persona para poder detectar a tiempo si hay un desorden. Es importante también poder detectar el causante principal para poder aplicar la terapia más idónea.

Por lo tanto, los internados para niños rebeldes no tienen porqué ser la mejor solución. Cada persona es distinta, las emociones y el entorno nos afectan de manera diferente a cada uno. La individualidad se debe tener en cuenta a la hora de evaluar los comportamientos y las reacciones del adolescentes. Lo que para uno puede funcionar, no significa que sea también lo correcto para el otro.

¿Qué opinión te merecen a ti estos centros educativos? ¿Crees que son una buena opción para la educación de nuestros pequeños o, en cambio, lo consideras un error?

Internado para jóvenes rebeldes

¿Tiene en su casa problemas de conducta por rebeldía? En AdHoc Project contamos con un internado para jóvenes rebeldes en el que se le dará la ayuda necesaria a su hijo/a para que pueda llevar una vida plena y para que desaparezca el estado de conflicto dentro de la familia.

En nuestro internado para jóvenes rebeldes se trabajan aspectos básicos de la vida diaria del joven para que ayudarle en sus relaciones con la familia, con los amigos, con respecto al estudio, etc. para que lleve a cabo un adecuado comportamiento.

En AdHoc Project contamos con un amplio personal altamente capacitado en problemas de comportamiento en niños y jóvenes y con más de 20 años de experiencia en este tipo de casos. Tenemos unas instalaciones adecuadas para que los jóvenes se sientan cómodamente como en casa para que consigan sentirse en un clima adecuado para conseguir los objetivos que perseguimos: dar apoyo a padres, madres y jóvenes en la prevención y el tratamiento del conflicto familar y lograr la ausencia de conflicto y conseguir un clima de bienestar entre todos los miembros de la familia.

El internado para jóvenes rebeldes solucionará para siempre su problema en el entorno familiar y social. Le garantizamos un servicio de éxito que le ayudará a su hijo a resolver su vida con soltura y con éxito.

No dude en contactar con nosotros si necesita información o para hacer cualquier tipo de consulta sin compromiso. Es importante coger este tipo de situaciones con tiempo para poder terminar de raíz con el problema. Estaremos encantados de ayudarle, tanto a usted como a su familia.

Contacte con nosotros llamándonos a nuestro número de teléfono 900 696 506 o a través de un email a nuestro correo [email protected] informándonos sobre su caso concreto. También puede encontrar toda la información necesaria acerca de nosotros en nuestra página web.

Rebeldía en la adolescencia

Para saber más

  • Asertividad
  • Comunicación familiar
  • Problemas emocionales
  • Reconducir la rebeldía

Muchos padres y aún mas profesores nos escriben para solicitar “pautas de comportamiento ante la rebeldía adolescente” como si existiera una receta mágica para tratar el comportamiento disruptivo, el “mal del momento” diría yo. Y no es que no se conozcan hoy, y tratado desde hace siglos los problemas educativos de la adolescencia. El problema actual, el mal del momento, es que no se tratan.

El mal actual y grave como muy gráficamente nos indican los adultos responsables es que las primeras faltas, las primeras fechorías, las primeras veces que los adolescentes rebeldes dañan conscientemente las normas elementales de convivencia: se perdonan sin arrepentimiento, se soslayan sin examinar el daño causado y se disculpan por el medio social en que el adolescente vive, sin observar que otros muchachos en igual situación tienen comportamientos ejemplares. No se corrigen y menos aún se castigan.

Basta un alumno con comportamiento disruptivo para impedir el normal desarrollo de una clase. ¿Qué hace normalmente el profesor que se encuentra con un rebelde en el aula? Hacer como si el tal adolescente no existiera. Mirar para otro lado. En caso gravísimo y repetitivo, abrir un proceso de expediente disciplinario que, siguiendo los pasos previstos por la ley, forma el Consejo Escolar del centro quien probablemente dictamine: sería conveniente enviar al alumno a proseguir los estudios en “otro centro escolar”, a ser posible en un centro donde existan aulas de Compensación Educativa.

¿Qué suelen hacer los padres que tienen en casa un rebelde encerrado en su habitación sin hablar días y días, robando, mintiendo, sin escolarizar? Preguntarse en primer lugar que no han hecho en la escuela y en segundo lugar cuestionarse lo qué han consentido.

Porque, afortunadamente, los niños no nacen con quince años. Lo mismo que los niños aprenden a andar, leer y escribir, aprenden pautas de conducta y comportamiento moral. Si no les enseñamos a distinguir el bien del mal, si no les corregimos ni les enseñamos normas para que sepan a qué atenerse, nunca aprenderán a comportarse como hombres, ni acertarán a dar sentido a su vida. Pero los valores se viven, se sugieren, se comparten, no se imponen.

A los tres años quizá les hiciera gracia cuando el niño decía entre lloros y berrinches: no quiero ir a la escuela hoy, o quiero el juguete de Luís es mío, y se salía con la suya.

A los seis quizá les sorprendiera con un punto de orgullo que su hijo mostraba una conducta muy violenta al entrar en el colegio. Llorando, gritando, dando patadas y puñetazos a quienes intentaban conducirlo a su aula, incluso pegándose con la cabeza contra las paredes.

A los doce quizá era el mas peleón de la clase…

Y ahora a los quince ¿qué pueden hacer? Pues aún mucho. Atención psicológica en la educación del autocontrol y de la motivación por aprender, fuerte apoyo en la enseñanza con un grupo reducido o profesor particular y especializado, y muestras constantes de amor aunque no de atención si no es mecida.

Aristóteles sostenía que la auténtica manifestación de fuerza de voluntad se mide en el dominio propio. «La vía del menor esfuerzo no conduce nunca a la maduración».

Es necesario no sólo animar a que el niño se esfuerce por conseguir unas metas, sino también ir alabando con cierta continuidad lo poco o mucho que consiga en cada momento. Es necesario que el niño con dos años aprenda a pedir el agua, el juguete, el chupete por favor. Y es conveniente enseñarle desde esa edad a dar las gracias. Con el norma de elemental convivencia aprende al tiempo a esperar –aunque sea un segundo mas- y sin que pase nada el cumplimiento de su deseo. Sería también conveniente enseñarle a hacer pequeños sacrificios: renunciar a una golosina, retrasar el momento de saciar la sed, dejar de ver la televisión, comer lo que no le gusta, dejar hablar a los demás… Estos gestos educan la voluntad, lo cual le va a ser muy útil el día de mañana.

En un centro escolar especializado en alumnos conflictivos tienen estas pautas:

Durante este curso sería conveniente trabajar especialmente en:

  • Autocontrol (reducción de impulsividad) por medio de las siguientes pautas:
    • Pedirle que de marcha atrás cuando muestre excesiva impulsividad.
    • Darle muestras de afecto, pero no de permisividad excesiva.
    • Utilizar premios en ocasiones, cuando la tarea o la situación lo requieran. En un estadio algo más avanzado, racionar los premios o lo que le resulta agradable en función de los resultados. Realización de los ejercicios recomendados de respiración, relajación e imaginación.
  • Habilidades sociales alternativas a la agresión
    • Pedir permiso.
    • Compartir algo,
    • Ayudar a los demás.
    • Negociar.
    • Defender los propios derechos.
    • Responder a las bromas.
    • Evitar los problemas con los demás.
    • No entrar en peleas.
  • Habilidades sociales para hacer frente al estrés
    • Formular una queja .
    • Responder a una queja.
    • Demostrar deportividad después de un juego.
    • Resolver la vergüenza.
    • Arreglárselas cuando le dejan de lado.
    • Defender a un amigo.
    • Responder a la persuasión.
    • Responder al fracaso.
    • Enfrentarse a mensajes contradictorios.
    • Responder a una acusación.
    • Prepararse para una conversación difícil.
    • Hacer frente a las presiones del grupo.
  • Pautas generales de aplicación en el ámbito familiar
    • Al niño se le debe tratar con delicadeza, sobre todo en los períodos en que su trastorno se muestre más agudo.
    • No utilizar ni permitir la violencia física ni psicológica (no pegarle, aunque sea flojo, no regañarle sistemáticamente, no ponerle en cuestión todo el tiempo, porque está atravesando una época difícil)
    • Fijar junto con él los límites de actuación en cuanto a:
    • Tiempo máximo que puede permanecer frente al televisor
    • Tiempo de juegos, comida, estudios
    • Tipos y cantidades de comida que debe ingerir, incluyendo golosinas. (Las comidas que él rechace, pueden ser sustituídas por otras igualmente nutritivas).

En los períodos agudos de llanto prolongado, mantenerlo en observación y reposo, aunque deba faltar a la escuela durante un tiempo, pudiendo pedir la baja médica si la situación se prolongara, a la espera de momentos de más calma.

Se recomienda también una psicoterapia, observación y evaluación sistémica, que englobe a todos los miembros de la familia.

Decálogo “Cómo convertir a su hijo en delincuente”

Hace unos años la policía de Washington –basándose en su experiencia relacionada con violencia juvenil- redactó un decálogo titulado “Cómo hacer de su hijo un delincuente”, ilustrativo para aquellos padres que permiten todo y no exigen nada.

  • Dé a su hijo todo lo que le pida. Así crecerá convencido de que el mundo le pertenece.
  • No le dé ninguna educación espiritual. Espere que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
  • Cuando diga groserías, festéjelas. Esto le animará a hacer más cosas «graciosas».
  • No le reprenda nunca ni le diga está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
  • Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes,… Hágaselo todo, así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
  • Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero deje que su mente se llene de basura.
  • Dispute y riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño. Así no se sorprenderá ni le dolerá demasiado el día en que la familia quede destrozada para siempre.
  • Déle todo el dinero que quiera gastar, no vaya a sospechar que para disponer de dinero es necesario trabajar.
  • Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
  • Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores, vecinos, etc. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

¿Qué puedo hacer para que mi hijo desarrolle valores morales y sepa distinguir entre lo bueno y lo malo?

Midiendo el problema

¿Problemas con su hijo adolescente? Puede intentar medir la magnitud del problema

Es la edad del amor, la edad en que comienzan a definir sus personalidades… ¡y la edad en que más conflictos nos causan! Si su hijo adolescente presenta serios conflictos de comportamiento, deberá recurrir a un profesional para evaluar las mejores soluciones, pero si solo se trata de un joven inquieto y rebelde tal vez le ayude leer el siguiente artículo.

Conteste cada pregunta con un sí o un no. Contabilice la cantidad de “sí” respondidos.

Su hijo adolescente…

  1. ¿Se rebela contra las reglas del hogar?
  2. ¿Ha sido frecuentemente sancionado, amonestado, o expulsado en el centro escolar?
  3. ¿Suele agredir verbalmente?
  4. ¿Se junta con otros adolescentes rebeldes?
  5. ¿Ha perdido el interés en la práctica de su deporte o actividad favorita?
  6. ¿Tiene dificultades para cumplir sus tareas escolares?
  7. ¿Ha tenido problemas por violar leyes ciudadanas?
  8. ¿Suele contestarle mal, provocando que usted se sienta obligado a no pronunciar ciertas frases o palabras que pudieran alterar el ánimo de su hijo adolescente?
  9. ¿Podría tener problemas para finalizar el curso escolar?
  10. ¿Tiene un aspecto depresivo?
  11. ¿No cuida su higiene personal?
  12. ¿Suele tener un comportamiento violento?
  13. ¿Es manipulador y mentiroso?
  14. ¿Parece falto de iniciativa y motivación?
  15. ¿En determinadas ocasiones se comparte en forma deshonesta con usted?
  16. ¿Tiene un comportamiento sexual promiscuo?
  17. ¿Ha manifestado acciones que sugieran ideas de suicidio?
  18. ¿Posee dinero u objetos valiosos sin que este clara la forma en que los consiguió?
  19. ¿Podría poner en juego su seguridad personal?
  20. ¿Está constantemente de mal humor?
  21. ¿Parece carecer de autoestima y valor en sí mismo?
  22. ¿No es una persona en la que usted pueda confiar ciegamente?
  23. ¿Tiene problemas en respetar la autoridad?
  24. ¿Realiza actividades que usted no aprueba?
  25. ¿Podría estar consumiendo drogas o alcohol?
  26. ¿Le preocupa sus posibilidades futuras de inserción en la sociedad?
  27. ¿Suele oponerse a los valores de su familia?
  28. ¿Constantemente desafía cualquier tipo de reglas, cualesquiera que estas sean?
  29. ¿Le tiene agotado por estas actitudes?
  30. ¿Le hace sentir impotente cuando usted intenta cambiar sus actitudes?

Contabilice las respuestas afirmativas.

Estas son nuestras recomendaciones para la cantidad de “sí” acumulados:

  • 18 o más respuestas afirmativas: Alto riesgo. ¡Consiga ayuda ahora mismo, ya ! Hable con un psicólogo sobre estas dificultades y sus posibles formas de solución.
  • Entre 9 y 17 respuestas afirmativas: Está en el límite. Atención Puede resolver los problemas si precisa los límites de la convivencia familiar. Sin embargo, no debe descartar la posibilidad de iniciar un tratamiento psicológico.
  • Hasta 8 respuestas afirmativas: Riesgo moderado. Sea más severo con los límites familiares y supervise su cumplimiento escolar semana a semana.

Para aquellos padres que deban reforzar los límites y estructuras familiares.

Nada ni nadie puede funcionar correctamente sin normas y límites. Son necesarios para el crecimiento y seguridad de las personas y sus instituciones. Una familia debe tener reglas, basadas en su propio sistema de valores.

Norma general “Preste atención a las pequeñas cosas y las grandes se evitaran por sí solas”.

Una vez que haya establecido un sistema de normas de conducta, su cumplimiento dependerá en gran medida de:

  1. Las reglas deben ser transmitidas en forma firme y clara, para que sean entendidas. (No basta con decir a su hijo adolescente que debe regresar “temprano” a casa, es preciso concretar una hora)
  2. El cumplimiento de las normas debe ser supervisado. (Diga a su hijo adolescente antes de salir “Amplia libertad, amplia responsabilidad”, pero esté despierto cuando vuelva)
  3. Haga cumplir día tras día las mismas normas, la perseverancia es una virtud. (Si el adolescente piensa que todo depende de su humor, estará más pendiente de su humor que de comportarse con criterio).
  4. Procure que las consecuencias de no cumplir las normas, sean un impedimento para repetir la falta. (Recuerde que la sanción debe ser inmediata, tener una verdadera importancia para el adolescente, y una estricta relación con la falta cometida).

Educar en positivo

La fuerza de voluntad es muy importante en la vida. Se consigue con entrenamiento, como en una competición deportiva.
Para conseguirla hace falta una gran dosis de animación. Aplauda y anime a sus hijos.
Es necesario el premio: el estímulo, la atención y la alabanza frecuente.
Hoy se da con relativa frecuencia lo que Enrique Rojas llama la filosofía de «lo que me apetece»
Hago esto porque me apetece.
No hago esto porque no me apetece.
Son esclavos de lo que pide el cuerpo. Volubles como la veleta que gira según el viento que sopla. Incapaces de objetivos concretos. Insatisfechos. Carentes de autoestima.

Pero una buena dosis de autoestima es uno de los recursos más valiosos que puede disponer un adolescente. Un adolescente con autoestima aprende más eficazmente, desarrolla relaciones sociales mucho más satisfactorias, está más capacitado para aprovechar las oportunidades que se le presenten, para trabajar productivamente y ser autosuficiente, posee una mayor conciencia del rumbo que sigue y del futuro que persigue. …

  • actuará independientemente
  • asumirá sus responsabilidades
  • afrontará nuevos retos con entusiasmo
  • estará orgulloso de sus logros
  • demostrará amplitud de emociones y sentimientos
  • tolerará bien la frustración
  • se sentirá capaz de influir en otros

La adolescencia es uno de los periodos más críticos para el desarrollo de la autoestima; es la etapa en la que la persona necesita hacerse con una identidad propia, es decir, saberse individuo distinto a los demás, conocer sus posibilidades, su talento y sentirse valioso como persona que avanza hacia un futuro. Son los años en que el niño pasa de la dependencia a la independencia y a la confianza en sus propias fuerzas. Es una época en la que debe iniciar su vocación. Los planes para ganarse la vida, y el encuentro de pareja.

En la «crisis de identidad» de la adolescencia, el joven se cuestiona automáticamente, incluyendo la opinión que de sí mismo ha adquirido en el pasado. Este cuestionamiento influye en como se siente el adolescente, como piensa y aprende, como se relaciona con los demás y cómo se comporta. Puede rebelarse y rechazar cualquier valoración que le ofrezca otra persona, o puede encontrarse tan confuso e inseguro de sí mismo que no haga más que pedir a los demás aprobación

Los aspectos positivos que refuerzan las posibilidades del adolescente de cara a la vida adulta

  • Relaciones personales efectivas y satisfactorias (Vinculación)
  • Productividad personal: en casa, en el colegio y en el trabajo (Singularidad)
  • Saber con claridad con qué fuerzas, recursos, intereses y objetivos se cuenta (Poder)
  • Claridad de objetivos (Modelos)

Ayudando a los adolescentes a acrecentar su autoestima se pueden inducir situaciones beneficiosas y reforzar así los recursos del adolescente para la vida adulta. Para él es una auténtica necesidad fraguar su identidad y sentirse bien consigo mismo. Si puede satisfacer tal necesidad a su debido tiempo podrá seguir adelante y estar listo para asumir la responsabilidad de satisfacer sus necesidades en la vida adulta.

  • Vinculación: resultado de la satisfacción que obtiene el adolescente al establecer vínculos que son importantes para él y que los demás también reconocen como importantes. (Tener novia)
    Pueden descubrirse problemas de vinculación si se presenta alguno de los siguientes comportamientos:
    • No puede comunicarse con facilidad,
    • Es incapaz de escuchar a los demás y comprender sus puntos de vista.
    • Es tímido, tiene pocos o ningún amigo y elude de forma activa las situaciones sociales
    • Es poco consciente de los intereses o necesidades de los demás.
    • Habla negativamente de su familia, o grupo étnico.
    • Rara vez o nunca se ofrece para ayudar a los demás.
    • No cae bien a sus compañeros.
    • Resulta incómodo a los adultos o, por el contrario, intenta captar su atención continuamente.
    • Quiere ser siempre el centro de todo y/o constantemente intenta atraer hacia sí la atención de los demás.
    • Suele relacionarse más con cosas y animales que con gente
    • Lleva un montón de «porquerías» en el bolsillo y las valora excesivamente.
    • Tiene dificultad para expresar sus ideas, necesidades y sentimientos de manera directa.
    • Le molesta tocar a los demás o que le toquen.

    Comportamiento con un adolescente que presenta escasa vinculación:

    • Preste atención a su hijo cuando le busque
    • Demuéstrele afecto en todo lo que le diga o haga.
    • Elogie su trabajo de manera concreta.
    • Apruebe de forma ostensible cuando se relacione bien con los demás.
    • Respete sus amistades dándole la oportunidad de que las reciba en casa .
    • Comparta sus sentimientos con él, que vea cómo le afectan las cosas.
    • Comparta intereses, aficiones y algunas de sus preocupaciones con el adolescente.
    • Haga con él de cuando en cuando algún plan especial que satisfaga sus intereses o necesidades particulares.
    • Pase algún tiempo solo con él, sin que las necesidades de otros miembros de la familia le sirvan de distracción.

  • Singularidad: resultado del conocimiento y respeto que el adolescente siente por aquellas cualidades o atributos que le hacen especial o diferente, apoyado por el respeto y la aprobación que recibe de los demás por esas cualidades (Ser buen deportista).
    El adolescente con escaso sentido de singularidad:
    • Hablará negativamente de sí mismo y de sus logros.
    • Se enorgullecerá poco o nada de su apariencia.
    • Demostrará poca imaginación y rara vez propondrá ideas originales.
    • Hará cosas como se le diga, sin apenas aportar nada de su propia cosecha.
    • Se sentirá incómodo cuando se le destaque o se le pregunte en clase.
    • Buscará con frecuencia el elogio, pero cuando lo consiga se sentirá confuso y lo negará.
    • Hará alardes cuando no sea el momento.
    • Se adaptará a las ideas de otros
    • Tenderá a clasificar a los demás de un modo simple.

    Cómo relacionarse con un adolescente que tiene problemas de singularidad.

    • Resalte y reafirme sus dotes y características especiales
    • Acepte que su hijo adolescente exprese sus propias ideas, anímele a ello, aunque sean diferentes que las que usted tenga.
    • Transmita su aceptación, incluso cuando tenga que censurar su comportamiento.
    • Descubra aspectos positivos en las ideas o en las conductas no habituales que manifieste, y alábeselos.
    • Acepte su experimentación con distintos trabajos, actividades o ideas.
    • Respete sus puntos de vista , su singularidad, intimidad y sus pertenencias.
    • Déjele llevar a cabo tareas que supongan responsabilidad, de forma que vaya adquiriendo conocimiento de sus habilidades singulares.
  • Poder: consecuencia de la disponibilidad de medios, de oportunidades y de capacidad en el adolescente para modificar las circunstancias de su vida. (Tener moto o carnet de conducir)
    El adolescente que no desarrolla una sensación de poder:
    • Puede eludir afrontar la responsabilidades.
    • Se echará atras en las tareas que supongan para él un reto. Sus típicas respuestas serían «no sé cómo» o «eso no sabré hacerlo nunca».
    • Actuará dando la sensación de estar desvalido y evitará hacerse cargo de los demás.
    • Puede carecer de control emocional. Una demostración continua de furia, miedo, histeria o incapacidad para enfrentarse a la frustración indica una carencia definida de control personal.
    • Puede ser excesivamente exigente o terco.
    • Puede querer siempre ser el líder, hacer las cosas a su manera.
    • Se negará a discutir opciones y a compartir su autoridad.

    Cómo relacionarse con el adolescente que posee una inadecuada sensación de poder

    • Incremente y estimule su responsabilidad personal en temas familiares.
    • Ayúdele a ser consciente de su propio proceso de toma de decisiones.
    • Evalúe y aplauda su procedimiento para resolver situaciones problemáticas.
    • Reafirme los éxitos que obtenga.
    • Respete el grado actual de competencia del adolescente.
    • Estimule al adolescente a fijarse objetivos personales, tanto a corto como a largo plazo.
    • Reafírmele publicamente cuando influya en otros de manera positiva
  • Modelos: puntos de referencia que dotan al adolescente de los ejemplos adecuados, humanos, filosóficos y prácticos, que le sirven para establecer su escala de valores, sus objetivos, ideales y modales propios (Un héroe, un maestro, un familiar muy especial…).
    Problemas que pueden plantear los adolescentes con los modelos
    • Suelen confundirse de modelo con facilidad y malgastar el tiempo en actividades que aparentemente no tienen ningún objeto (perseguir un cantante)
    • Pueden ser desaliñados en su persona y en sus cosas.
    • Confunden lo bueno y lo malo.
    • Les cuesta decidirse a hacer o decir algo.
    • Responde a las instrucciones que se le dan de modo confuso o rebelde.
    • Se muestra inseguro en los métodos y en los objetivos que elige cuando trabaja en equipo. *Solicita continuamente instrucciones y suele insistir en que solo hay una manera de hacer las cosas.

    Cómo relacionarse con el adolescente que carece de modelos

    • Recuerde que usted es el modelo básico para su hijo desde la cuna, sea un buen ejemplo, acorde con sus creencias.
    • Presente pronto a su hijo aquellas personas a las que usted tiene gran estima, bien mediante el contacto personal, o por medio de obras literarias.
    • Ayúdelo a entender bien aquellas cosas en las que cree. Hable con él de su escala de valores. Y si le pregunta por sus creencias, háblele honradamente.
    • Fomente sus ideales, objetivos de comportamiento y aprendizaje. Enseñe y razone los pasos que debe dar para conseguir sus objetivos.
    • Procure que afronte las consecuencias de su comportamiento. Deje clara la relación causa-efecto en lo que se refiere a su comportamiento y a las consecuencias del mismo.
    • Ayúdele a que entienda como puede realizar su propia tarea.
    • Haga un esfuerzo por escuchar y entender su comportamiento. Comprender no significa aceptar permisivamente conductas destructivas. Intente llegar con su hijo adolescente a normas de comportamiento mediante el intercambio de opiniones.

Recuerde la canción “Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así, porque nadie me ha tratado con amor”. El amor materno es indispensable para la salud física y psíquica del hijo. Las graves faltas en la personalidad del adulto provienen principalmente de la falta de amor en la infancia y en la adolescencia.

Con consejos e ideas de Gloria Marsellach Umbert, Psicóloga y P. Jorge Loring autor de “Educar al adolescente”.

En resumen

Hablad suavemente con los hijos de todas las cosas, y cread un ambiente familiar de diálogo en el que padres e hijos se lo cuenten todo.

El recurso a la furia es una reacción frecuente de las personas mayores en situación de conflicto psicológico con los hijos desobedientes y esa recurrencia supone, por tanto, uno de los primeros, claros y llamativos, aprendizajes de la infancia. El niño que ve a su madre irritada, o a su padre, levantar la voz y dar golpes se sentirá muy atraído para imitar este tipo de reacciones cuando se encuentre en una situación frustrante que, debido a su inmadurez, todavía no ha aprendido a superar.

El adolescente necesita que se escuchen y valoren sus puntos de vista, y sobre todo que se estime su persona y vea que se preocupen por él.

Decálogo de un adolescente:

  • Déjame elegir mi ropa.
  • Trátame como a un adulto y aprenderé a serlo
  • Déjame construir mis propias convicciones.
  • Respeta mi privacidad.
  • Ayúdame en mis ideales de fe y servicio al prójimo.
  • Ayúdame a apreciar mis capacidades y limitaciones.
  • Comunícame tu experiencia y ayúdame a tener la mía.
  • Ayúdame a clarificar mis problemas y encontrar soluciones.
  • Ayúdame a usar bien el dinero.
  • Enséñame cómo prepararme para el amor.

En el Suplemento religioso del diario ABC, Alfa y Omega, apareció esta carta de Gloria Tejedor que tituló. Carta de un hijo a todos los padres del mundo:

  • No me des todo lo que pido. a veces sólo pido para ver hasta cuanto puedo coger.
  • No me grites. Te respeto menos cuando lo haces, y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo.
  • No me des siempre órdenes. Si, en vez de órdenes, a veces, me pidieras las cosas, yo lo haría más rápido y con más gusto.
  • Cumple las promesas buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo. Pero también si es un castigo.
  • No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces sentirme mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me haces sentirme peor que los demás, seré yo quien sufra.
  • No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide, y mantén esa decisión.
  • Déjame valerme por mí mismo. Si tú haces todo por mí, yo nunca podré aprender.
  • No digas mentiras, ni me pidas que las diga. Me haces sentirme mal, y perder la fe en lo que me dices.
  • No me diga que haga una cosa si tú no la haces. yo aprenderé de lo que tú hagas, no de lo que tú digas.
  • Enséñame a amar y conocer a Dios. Aunque me lo enseñen en el colegio, no vale si tú no lo haces.
  • Cuando te cuente un problema mío, no me digas que no tienes tiempo para bobadas. Trata de comprenderme y ayudarme.
  • Y quiéreme. Y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo»

Bibliografía

Enlaces

  • ¿Cómo tener un hijo adolescente…y ser feliz?
  • Apoyo psicológico en situación de crisis
  • Comunicación efectiva entre padres e hijos
  • Formación para la Adolescencia

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