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Como conservar los ajos

Fuente: juantiagues

Un ingrediente que no puede faltar en nuestra dieta diaría y que además de rico es realmente sano, es el ajo. Descubre, a continuación, los trucos indispensables para conservar los ajos siempre frescos en tu casa.

Aunque a día de hoy ya podemos comprar ajo en polvo envasado para que todo sea mucho más fácil, lo cierto es que un ajo fresco no tiene ni punto de comparación. Sin embargo, conservar los ajos puede ser un rompedero de cabeza si no tomamos nota de unos buenos consejos como los que os mostramos a continuación.

Fuente: juantiagues

  • No los metas en el frigorífico pues se te harán blandos y acelerarás su descomposición.
  • Guárdalos en un sitio oscuro y seco.
  • Existen pequeñas vasijas de barro especialmente pensadas para conservarlos oscuros pero manteniendo cierta ventilación por unos agujeritos que tienen.
  • De no tenerlo puedes sustituirlo por una bolsa de papel cerrado.
  • Otra solución es guardarlos pelados en un bote de cristal con aceite de oliva, así tendrás unos ajos tiernos y además los podrás utilizar para infinidad de cosas. Por lo hablar de la utilidad que le puedes dar al aceite aromatizado con ajo.

Dicho esto, no te pierdas nuestro truco para pelar los ajos de forma fácil y rápida, ni nuestras recetas de ajo más destacadas como la sopa de ajo, el pan de ajo o el ajoblanco. ¿Te animas a prepararlas? Prometemos que no te arrepentirás en cuanto las pruebes y degustes su sabor.

Como bien sabes, el ajo es un alimento muy bueno para la salud, además de económico, así que no dudes en utilizarlo para condimentar y dar sabor a carnes, pescados, guisos y otras de tus recetas favoritas. En Solorecetas encontrarás un montón más de recetas y aplicaciones para utilizar ajo en la cocina ¡verás qué rico te queda todo con un toque de ajo fresco y natural!

Evitar que el ajo se deteriore

En 2010, un grupo de investigadores de la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) identificaba Fusarium proliferatum, el hongo responsable de que el ajo se pudra durante el proceso de almacenamiento. Ahora, presentan nuevos resultados sobre cómo luchar contra esta patología y una de las principales conclusiones es que la temperatura es un factor clave en la lucha contra la enfermedad. El artículo explica cómo afectan algunos hongos a los ajos, qué papel juega la temperatura y cuál es la mejor forma de conservarlos en casa.

Imagen: Zsuzsanna Kilián

El ajo, durante su almacenamiento, puede verse afectado por Fusarium proliferatum, un hongo que pudre los bulbos, sobre todo durante los pasos posteriores a la recolección, como son el secado, acondicionamiento y conservación. Esta enfermedad puede provocar pérdidas económicas para los agricultores. Cuando se descubrió la causa de que algunos cultivos estaban afectados por el hongo, en 2010, se plantearon cuestiones como el origen de los agentes patógenos, la posibilidad de que estos afectaran otros cultivos o si la temperatura del terreno tenía algún efecto en el cultivo y la futura aparición del hongo en las salas de almacenamiento. Este hongo provoca podredumbres húmedas de color pardo en los dientes de ajo afectados.

Hongos, ajos y temperatura

Los expertos llevan años con la investigación para luchar contra la enfermedad de los ajos que provoca Fusarium proliferatum. En concreto, se han estudiado factores como la sensibilidad de ciertas variedades a la podredumbre, e incluso el efecto de los tratamientos de los fungicidas que se usan durante la siembra sobre el control de la enfermedad durante esta fase. Una de las novedades de los distintos estudios ha sido identificar la importancia, en la lucha contra fusariosis, del bulbo del ajo. También se ha dado más importancia a la temperatura a la que se mantienen durante el proceso de almacenamiento ya que han comprobado que esta afecta de forma directa en su prevención.

La temperatura influye de forma directa en la aparición de Fusarium proliferatum

Durante uno de los últimos estudios se ha determinado que la podredumbre aumenta si la temperatura de almacenamiento es de 20ºC, sobre todo en la variedad de ajo blanco, cuyo índice de pudrición aumenta tras dos meses de almacenamiento. Según la investigación, el diámetro de crecimiento del hongo difiere con la temperatura. El crecimiento es mínimo tras 9 días a 5ºC y 40ºC; es máximo a 25ºC; y menor a 15ºC. La conclusión es que temperaturas de entre 20ºC y 25ºC causan el mayor crecimiento de hongos, mientras que en los dos extremos, es decir, temperaturas más bajas o más altas (15ºC-25ºC) el crecimiento es más lento. Si los ajos se almacenan en una cámara refrigerada (unos 5ºC), el hongo detiene su actividad y, por tanto, se paraliza la podredumbre, pero este no muere.

El hongo reanuda su actividad cuando se retira de la zona refrigerada y se pone al mercado. A pesar de los avances conseguidos, aún quedan respuestas por responder, como si un diente de ajo con síntomas de la enfermedad supone un aumento de podredumbre para el resto durante el almacenamiento.

Selección y conservación de ajos en casa

Cuando se vaya a comprar ajos, debe asegurarse de que los bulbos estén limpios de tierra y sin mohos o manchas en la piel, lo que significaría que la conservación ha sido deficiente. Los ajos amarillentos y huecos es mejor rechazarlos porque están envejecidos. Hay dos principales variedades de ajos: ajo blanco y ajo morado. El primero se conserva menos tiempo que el de color. Todos, sin embargo, deben guardarse en un sitio fresco, seco y con ventilación para que no se enmohezcan y empiecen a germinar.

Si los dientes se separan, se pueden conservar sin pelar en un frasco con agujeros, o pelados en un bote de cristal y en la nevera cubiertos de aceite. Los ajos también pueden congelarse, no más de dos meses porque pierden sus propiedades organolépticas. Diversas investigaciones atribuyen al ajo una actividad antimicrobiana frente Staphylococcus aureus, Salmonella typhi, E. coli (una de las más sensibles) y Listeria monocytogenes (la menos sensible). Según estos estudios, el uso de ajo aumentaría la vida útil y disminuiría las posibilidades de intoxicación alimentaria y el deterioro en los alimentos procesados.

HONGOS Y PRODUCTOS HORTOFRUTÍCOLAS

Los hongos son los responsables de buena parte de las alteraciones que sufren los productos hortofrutícolas. Afectan el aspecto, el valor nutricional, las características organolépticas y hacen más difícil su conservación. Explican esta vulnerabilidad la composición y el bajo pH de las frutas y hortalizas, que las hace sensibles a alteraciones originadas no solo por hongos, sino también por bacterias, virus o parásitos.

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Los ajos una vez cogidos se dejan secar, y cuando ya tienen las hojas secas, éstas se cortan y se usa el tallo para colgarlos. O bien trenzando las cabezas, o haciendo un manojo con varias cabezas y atándolos con una cuerda.

Aún dejándolos en un lugar seco y fresco, los ajos tienden a subirse, y les sale el rabillo verde en la punta. Cuando pasa esto todavía se pueden usar, se cortan por la mitad y se quita la parte subida y el reto vale perfectamente. También se pueden aprovechar sembrándolos para ajos tiernos.
El año pasado salvé bastantes de esta quema, y los congelé. Se pelan y se meten en una bolsa de plástico cerrada y al congelador. De esta manera sólo sacas los que necesites cada vez. Yo sobretodo uso estos ajos para hacer salsas, cuando las verduritas hay que cocerlas/freírlas.


Este año se me ha metido en la cabeza ponerlos en conserva, y estoy investigándolo. Pero hasta que no se recolecten en san Juan (24 de Junio), no os podré decir exacto como hacer. De momento estoy investigando.

Podría hacerlos así:

– Pelar los ajos y/o laminarlos todos, los guardas en un frasco de vidrio con un poquito de aceite si es oliva mejor y los tapas. (Esta opción me atrae mucho)

– Cocerlos 12 segundos(escaldarlos)pasado ese tiempo. Sacarlos con un colador y meterlos en agua fría, una vez fríos y sin haber tirado el agua caliente. Escaldar otros 12 segundos más,meterlos otra vez en agua fría y escaldar 12 segundos más,enfriar y meter en un bote mitad de agua y mitad de vinagre, meter en la nevera y tendréis ajitos frescos para lo que queráis. (Para ensaladas bueno, pero para cocinar algo que no lleve de por sí vinagre, pues no sé.)

– Otra opción es abrirlos, separar los gajos, y meterlos en el frigorífico en una fiambrera de buena calidad. (Esta opción no me motiva mucho la verdad)

– Pelarlos y sumergirlos en una bote de aceite de oliva virgen extra. Ese aceite adquiere un agradable sabor a ajo que lo puedes emplear para cocinar y los ajos, según los necesites, pues lo mismo.
Se puede emplear la misma botella del aceite para introducirle dentro los ajos, normalmente entre 15 ó 20 dientes, ya pelados y así tener un aceite con ligero sabor a ajo.
Recuerda que no se debe guardar el ajo en la nevera, ya que de este modo se terminaría pudriendo en unos pocos días. (Esto lo tengo que mirar bien, porque estaba convencida de meterlos en la nevera).

Y por último os dejo esta noticia que he encontrado varias veces ya en internet:

Los ajos pueden ser conservados en aceite, PERO nunca se debe tratar de hacer esta actividad en casa!

A pesar de su potente aroma, el ajo es un vegetal de baja acidez. Su pH se halla típicamente entre 5.3 y 6.3; y es por esta razón que cuando las condiciones son apropiadas, al igual que todos los vegetales de baja acidez, permiten el crecimiento y la posterior producción de las toxinas del Cl. botulinum . Dichas condiciones incluyen el enlatado casero inapropiado así como la preparación o el almacenamiento inadecuado de las mezclas de hierbas frescas y ajos en aceite.

Las condiciones de humedad, la temperatura del ambiente, la escasez de oxígeno y la baja acidez favorecen el crecimiento de la bacteria Clostridium botulinum , durante el cual se da la producción de una potente toxina que causa la enfermedad del botulismo. De no ser tratada, esta enfermedad puede resultar en la muerte del paciente a los pocos días de haberse ingerido el alimento contaminado.

Los preparados de ajos en aceite almacenados a temperatura ambiente proveen las condiciones perfectas para la producción de la toxina del botulismo (baja acidez, oxígeno no disponible en el aceite y temperaturas cálidas). El mismo riesgo existe en los ajos tostados y conservados en aceite. Al menos se han reportado tres brotes de botulismo en Norte América desde 1980 asociados con las mezclas de ajos en aceite preparadas de forma casera.

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Cubitos de Ajo Congelado

Cómo tenía ganas de compartir esta buenísima idea con ustedes, es super práctica. Todo empezó cuando me estaba preparando para irme de viaje. Generalmente me gusta vaciar mi nevera/refrigerador cuando viajo por periodos largos y así no encontrarme con cosas raras al regreso. Resulta que tenía un bote enorme de ajos enteros pelados y crudos que había comprado con anterioridad que no quería desperdiciar y que era imposible usar antes de irme. Busqué en el internet y me encontré esta forma de conservarlos mas tiempo. El proceso es fácil y rápido, además de ser muy conveniente para luego cuando necesites ajo en tus recetas. Lo único que necesitas es una licuadora o procesador de alimentos, bandejas de cubitos de hielo, tu congelador y por supuesto ajo pelado entero y aceite vegetal ( el de tu preferencia).

Pon el ajo entero en una licuadora o un procesador de alimentos y procesalos hasta el tamaño deseado, yo los deje ni muy grandes ni muy pequeños.
Luego en una bandeja de cubitos de hielo puse una cucharada de ajo en cada cubito con tres cucharadas de aceite o hasta que se cubran bien todos los pedacitos de ajo. También puedes incorporar el aceite a la licuadora o procesador de alimentos cuando estés picando el ajo.

Mete las bandejas al congelador por varias horas o hasta que la mezcla de ajo con aceite esté completamente congelada.
Transfiere todos los cubitos a un recipiente y mételos al congelador inmediatamente ya que la bacteria del botulismo se puede reproducir fácilmente gracias a la combinación perfecta entre la acidez baja del ajo y al aceite que proporciona un medio ambiente sin oxígeno.
Cada vez que necesites ajo en tus recetas solo saca lo que vayas a necesitar poco antes de preparar tu receta o simplemente úsalos congelados si es que los quieres en guisados calientes como para sofreír. Otras formas de congelar el ajo es metiendo el ajo entero sin picarlo ni con aceite en bolsas para congelador o picarlo y guardarlo en plástico sacando todo el aire posible en el congelador.

Este proceso hace que el ajo se ablande al descongelar, sin embargo el sabor no es afectado. En lo personal siempre me gusta poner mucho ajo a mis recetas por lo que no siempre sigo las medidas que dicen, pero si a ti te importan las medidas exactas, aquí te pongo una tabla pequeñita con equivalencias entre diferentes formas de ajo.
1 ajo mediano = 1 cucharadita de ajo picado = 1/2 cucharadita de ajo finamente picado = 1/8 cucharadita de ajo en polvo = 1/4 cucharadita de agua de ajo = 1/2 cucharadita de sal de ajo.
Esta es solo una idea mas para ahorrarte tiempo a la hora de cocinar.

CÓMO CONGELAR AJETES TIERNOS

Los ajos tiernos pertenecen a la misma familia que las cebollas y los puerros. Son ingredientes muy aromáticos que dan un sabor muy especial a las comidas en las que los utilizamos.

Los ajos tiernos, que también se conocen como ajetes, tienen un sabor más suave y delicado que los ajos normales. Son un ingrediente ideal para preparar revueltos o tortillas bien utilizándolos solos o acompañados de otros ingredientes como gambas o champiñones por ejemplo.

El revuelto de ajos tiernos y gambas es por ejemplo una de las recetas más conocidas que puedes preparar con los ajos tiernos.

La única pega es que los ajos tiernos son un producto fresco de temporada así que el resto de año no los tenemos disponibles frescos.

Como el revuelto de ajos tiernos es una receta muy popular los puedes encontrar fácilmente en conserva. Esta sería una opción, pero otra opción que a mi me gusta mucho más, sería congelarlos en casa.

Para congelarlos primero los tienes que lavar bien porque como crecen enterrados es fácil que acumulen tierra y suciedad. Después lo mejor es secarlos con un paño limpio o dejarlos secar al aire para que cuando los vayas a congelar estén lo más secos posibles y así evitar quemaduras por el hielo superficial que se pueda formar.

Cómo utilizar los ajos tiernos congelados.

Al comprarlos frescos los ajos tiernos son como una cebolleta o un puerro en pequeñito así que puedes aprovechar la parte verde que es más fibrosa para preparar un caldo de verduras o un puré y la parte más blanca para otras recetas en las que no los vayas a triturar.

Para uilizar los ajos tiernos congelados no es necesario que los descongeles. Los puedes sacar del congelador y añadirlos directamente a la sartén donde los vayas a cocinar. Seguramente soltarán un poco de agua pero no te preocupes, solo tienes que esperar a que se evapore para después saltearlos como sifueran frescos y así poder seguir cocinando la receta que hayas escogido.

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