0

Como dejar la paroxetina

EL SÍNDROME DE ABSTINENCIA DE ANTIDEPRESIVOS

¿Por qué este sitio?

– cuáles son los antidepresivos y cuán peligrosos son
– cuál es el síndrome de abstinencia y cuán prolongado puede ser
– cómo la mayoría de los médicos niegan la existencia del síndrome de abstinencia a pesar de la evidencia abrumadora
– cómo reducir el medicamento sin ningún percance
– qué se necesita saber para tomar estas pastillas a sabiendas
(Este texto se atribuye a SurvivingAntidepressants.org.)
Esta información no se propone como consejo médico. Para el consejo médico, consulte con un profesional médico de confianza.

Los peligros de dejar los antidepresivos

Se puede suceder un síndrome de abstinencia despues de dejar cualquier medicamento psiquiátrico, y el síndrome puede durar semanas, meses, o años. Los síntomas pueden ser penosos, debilitantes, hasta causar la discapacitación.
Mientras algunas personas podrán dejar de tomar abruptamente el medicamento sin tener síntomas serios, tambien se puede suceder un síndrome de abstinencia grave y prolongado a cualquier persona.
Reducir lentamente es la única manera conocida de disminuir el riesgo del síndrome de abstinencia.No ponga en riesgo la integridad de su sístema nervioso — no deje de tomar repentinamente cualquier medicamento psiquiátrico.

Reduzca cuidadosamente cualquier tipo de medicamento psiquiátrico.

Mientras reduciendo, algunos individuos pueden tolerar solamente una reduccíon de una fraccion de miligramo por mes, y todavía padecen de síntomas de abstinencia. La reduccíon puede tomar meses o años y requiere mucha paciencia.
La reduccíon lenta permite que el sistema nervioso regrese a su estado original.
Entre los antidepresivos, el paroxetine (Paxil, Seroxat, Aropax, Pexeva, Paroxetina), y el venlafaxine (Effexor, Efexor, Elafax, Venlafaxina, Venlor, Ventab, Alenthus, y una variación, Pristiq) han sido reconocidos como causa de los peores síntomas de abstinencia, pero suspender cualquier medicamento psíquiatrico puede ocasionar problemas severos en cuanto al síndrome de abstinencia.
Pocos médicos comprenden la importancia de la reducción lenta y los técnicos de reducción; ni siquiera reconocen síntomas de abstinencia, los cuales suelen ser mal diagnosticados como la recaída o la aparición de la enfermedad mental.
Parar reducir la dosis sin ningún percance, podría ser buena idea empezar con una reducción de dosis de 10%, quedarse en ese nivel durante varias semanas, y ver si su sistema nervioso la tolera. Si Ud. desarolla síntomas de abstinencia, podría ser buena idea reducir por bajadas más pequeñas durante períodos más largos.
Se pueden obtener muchos medicamentos en forma líquida para permitir a la reducción muy gradual. Bajo ninguna circunstancia debería Ud. saltar días para reducir su dósis, aunque lo sugiera su médico o su farmacéutico. Alternar la dosis provocará las fluctuaciones grandes de nivel de droga en la sangre, algo que causará síntomas de abstinencia peores.

Síntomas de abstinencia aguda

Los síntomas de abstinencia durante la reducción pueden incluir:
– Sencaciones de electricidad en la cabeza o «shocks cerebrales»
– Subidas de ansiedad, agitación, o excitación
– Problemas para concentrarse
– Sensibilidad a la luz
– La diarrea
– La náusea
– Las olas de miedo y el llanto melancólico
– Problemas de sueño
Tener uno de estos síntomas implica la necesidad de reducir más lentamente. Si Ud. reduce muy rápido, los síntomas pueden persistir.

El síndrome de abstinencia prolongado

Reducir un medicamento psiquiátrico muy rapidamente o suspenderlo bruscamente (dejar de golpe) puede ocasionar el síndrome de abstinencia prolongado. La recuperación puede demorar meses o años.
Aunque la medicina evita reconocerlo, hay tal vez 200 a 300 artículos y numerosos informes anecdóticos de pacientes que demuestran que existe el síndrome de abstinencia de antidepresivos.
— En la mayoría de los casos, es la inestabilidad autonómica, con desinhibición probable del locus coeruleus, la que genera los síntomas sin precedentes de la ansiedad, el miedo, el pánico, y un insomnio muy común implacable.
— Se desarrolla en el contexto de la desensibilización serotonergica causada por todos los antidepresivos.
— No es degenerativo ni progresivo.
— Tiene un conjunto de síntomas bastante comunes.
— Tiene un patrón de recuperación muy gradual y vacilante.
El síndrome de abstinencia frecuentemente causa la hipersensibilidad a los medicamentos psiquiátricos posteriores, los cuales son poco útiles y frecuentemente exacerban los síntomas.
Antidepressant Withdrawal no proporciona consejo médico. Para el consejo médico, consulte con un profesional médico de confianza.

Blog

Buenos días,

Después de llevar 1 año y medio tomando 10 mg de Paroxetina mi psiquiatra me dijo que estuviese solo dos días tomando 5 mg. Al cuarto día de no tomar nada empecé con calambres musculares, escalofríos, sudoración nocturna, dificultad para dormir cabeza aturdida, y sensación de adormecimiento en la cara. Mi psiquiatra no entiende que lo estoy pasando fatal y que no me la ha reducido correctamente y estoy perdida. Mi médico de cabecera me ha dicho que empiece otra vez con 10 mg y un Orfidal por las noches para poder dormir durante un mes y así ir reduciendo poco a poco para no tener efectos rebotes. ¿Lo estoy haciendo bien? Estoy perdida.

Querida Amiga:

Siento mucho que lo estés pasando tan mal. Efectivamente, hasta un 20% de los pacientes sufren intensos síntomas físicos con la retirada de los medicamentos de esta familia (Antidepresivos tipo ISRS) y muy especialmente con la Paroxetina. Los calambres musculares, la sensación de mareo y el abotargamiento de la cabeza son los más comunes. La sensibilidad a los efectos de la retirada varía muchísimo de unos pacientes a otros, hay pacientes que no notan nada y otros que están realmente muy molestos e incapacitados.

Mi recomendación es volver a tomar medio comprimido (10 mg) durante dos semanas, después pasar a alternar medio comprimido con un cuarto de comprimido durante otras dos semanas, a continuación, tomar un cuarto (5 mg) todos los días durante dos semanas más y para terminar tomar un cuarto día sí día no durante dos semanas más y suspender. Se trata de hacer muy muy lenta la bajada de modo que el cuerpo «no se entere» de que estamos quitando la medicación.

Un abrazo y estoy segura de que de esta forma solucionarás el problema,

La lucha incierta para dejar los antidepresivos

Por Benedict Carey y Robert Gebeloff

Victoria Toline se encorvaba sobre la mesa de la cocina, ponía firmes las manos y extraía una gota de un frasquito con un gotero. Era una operación delicada que se había vuelto una rutina diaria: extraer dosis cada vez más pequeñas del antidepresivo que había tomado durante tres años, de manera intermitente, y que desesperadamente intentaba dejar.

Aconsejada por su ginecólogo, Robin Hempel empezó a tomar antidepresivos debido a un cuadro premestrual severo (Cheryl Senter para The New York Times)

“Básicamente eso es todo lo que he estado haciendo —lidiar con los mareos, la confusión, la fatiga, todos los síntomas de la abstinencia”, dijo Toline, de 27 años. Le tomó nueve meses desacostumbrarse al fármaco, Zoloft (sertralina), al tomar dosis cada vez más pequeñas.

“No pude terminar mis estudios universitarios”, dijo. “Apenas ahora me siento lo suficientemente bien para intentar reingresar a la sociedad y volver a trabajar”.

El uso prolongado de antidepresivos está en alza en Estados Unidos, de acuerdo con un nuevo análisis de datos federales realizado por The New York Times. Alrededor de 15,5 millones de estadounidenses llevan por lo menos 5 años tomando estos medicamentos. La tasa casi se ha duplicado desde 2010 y aumentó a más del triple desde 2000.

Las prescripciones a largo plazo de antidepresivos están en aumento en gran parte del mundo desarrollado. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que cuenta con 35 miembros, reportó en 2017 que el consumo de medicamentos antidepresivos se duplicó en los países miembros entre 2000 y 2015.

En Gran Bretaña, las tasas de prescripciones se han duplicado en la última década, y las autoridades de salud comenzaron en enero una revisión nacional de la dependencia y abstinencia de los medicamentos de prescripción médica.

Y en EE.UU., casi 25 millones de adultos han estado tomando antidepresivos durante al menos dos años, un incremento del 60 por ciento desde 2010.

Estos fármacos han ayudado a millones de personas a aliviar la depresión y la ansiedad, y son ampliamente considerados como un antes y una después en el tratamiento psiquiátrico. Muchas personas, quizá la mayoría, deja de tomar los medicamentos sin problemas significativos. Pero el aumento en el empleo a largo plazo también es resultado de un problema creciente e imprevisto: muchos que intentan dejar el medicamento dicen no poder hacerlo debido a los síntomas de abstinencia de los cuales nunca les advirtieron.

Algunos científicos previeron hace mucho tiempo que unos cuantos pacientes podrían experimentar síntomas de abstinencia si intentaban dejar los antidepresivos —lo llamaron “síndrome de discontinuación”.

Los fármacos fueron aprobados en un principio para el uso a corto plazo, tras estudios que duraban unos dos meses. Incluso hoy, hay pocos datos sobre el uso a largo plazo.

Con financiamiento del gobierno, Anthony Kendrick, profesor en la Universidad de Southampton en Gran Bretaña, está desarrollando apoyo telefónico y online para ayudar a médicos y pacientes. “¿Realmente debemos recetar antidepresivos a largo plazo a tanta gente cuando no sabemos si es bueno para ellos, o si podrán dejarlos?”, cuestionó.

Los antidepresivos fueron originalmente prescritos para problemas episódicos del ánimo, para ser tomados durante seis a nueve meses, lo suficiente para superar una crisis.

Estudios posteriores sugirieron que el uso a mayor plazo podría evitar que la depresión regresara en algunos, pero esas pruebas en raras ocasiones duraron más de dos años.

Los antidepresivos por lo regular causan anestesia emocional, problemas sexuales como falta de deseo o disfunción eréctil y aumento de peso. Algunos usuarios a largo plazo reportan una creciente inquietud por el uso diario de los fármacos.

“Hemos llegado a un punto, al menos en Occidente, en que parece que la mitad de la gente está deprimida y toma medicamentos de prescripción”, dijo Edward Shorter, historiador de psiquiatría en la Universidad de Toronto.

Las compañías farmacéuticas no niegan que algunos pacientes sufren síntomas severos de abstinencia.

“La probabilidad de desarrollar síndrome de discontinuación varía según la persona, el tratamiento y la dosis prescrita”, dijo Thomas Biegi, vocero de Pfizer, fabricante de Zoloft y Effexor (venlafaxina).

La farmacéutica Eli Lilly, en referencia a dos medicamentos populares, señaló en un comunicado que la compañía “sigue comprometida con Prozac (fluoxetina) y Cymbalta (duloxetina) y la seguridad y los beneficios de éstas”.

Los pocos estudios que han sido publicados sugieren que es más difícil dejar algunos medicamentos que otros. Esto se debe a la vida media de los fármacos.

Las marcas con una vida media relativamente corta, como Effexor y Paxil (paroxetina), parecen causar más síntomas con más rapidez que las que permanecen en el organismo por más tiempo, como Prozac.

En un estudio, Eli Lilly hizo que personas que tomaban Zoloft, Paxil o Prozac las dejaran de manera abrupta, durante una semana. La mitad de las que tomaban Paxil tuvieron mareos serios; el 42 por ciento, confusión, y el 39 por ciento, insomnio.

Entre los pacientes que dejaron de tomar Zoloft, el 38 por ciento tuvo irritabilidad severa; el 29 por ciento experimentó mareos, y el 23 por ciento, fatiga. Los síntomas se solucionaron una vez que volvieron a tomar las pastillas.

Quienes tomaban Prozac no experimentaron un aumento inicial en los síntomas cuando lo dejaron, pero este resultado no fue ninguna sorpresa. El Prozac necesita varias semanas para ser desechado por completo del cuerpo, así que la interrupción de una semana no es una prueba de abstinencia.

En un estudio de Cymbalta, las personas en abstinencia experimentaron de dos a tres síntomas en promedio. Los más comunes eran mareos, náuseas, dolor de cabeza y parestesia —sensación de descargas eléctricas en el cerebro. La mayoría de estos síntomas duraron más de dos semanas.

“Me tomó un año dejarlo por completo —un año”, dijo Tom Stock­mann, psiquiatra de 34 años, de Londres, que experimentó confusión, vértigo y la sensación de descargas cerebrales cuando dejó de tomar Cymbalta luego de 18 meses. Comenzó a quitar unas cuantas bolitas de las cápsulas del medicamento cada día —la única salida, decidió. “Sabía que algunas personas experimentaban reacciones de abstinencia, pero no tenía idea de lo difícil que sería”, dijo Stockmann.

Robin Hempel, de 54 años, de New Hampshire, empezó a tomar el antidepresivo Paxil hace 21 años para el síndrome premenstrual severo por recomendación de su ginecólogo. “Me dijo: ‘esta pastillita te va a cambiar la vida’”, recordó. “Y vaya que lo hizo”.

El medicamento mitigó sus síntomas del SPM, dijo, pero también provocó que subiera casi 20 kilos en nueve meses.

Dejarlo fue casi imposible. Hempel lo logró, en 2015, al disminuir con el paso de los meses a 10 miligramos, luego a 5, de los 20 que tomaba y “finalmente hasta llegar a partículas de polvo”, después de lo cual estuvo postrada en cama tres semanas con mareos, náuseas y episodios de llanto.

“Si me hubieran dicho los riesgos de tratar de dejar este medicamento, nunca hubiera empezado a tomarlo”, dijo Hempel.

Por ahora, las personas que no han podido dejarlo siguiendo las recomendaciones del médico están recurriendo a la microdisminución gradual: hacer diminutas reducciones durante nueve meses, un año, dos años —lo que sea necesario.

“Se ha requerido muchísimo tiempo para que alguien ponga atención a esta problemática”, dijo Luke Montagu, fundador del Consejo para Psiquiatría Basada en Evidencia, con sede en Londres, que impulsó la revisión británica de la adicción y dependencia de los medicamentos de prescripción.

“Ha surgido una enorme comunidad paralela, principalmente online, en la que las personas se apoyan entre sí a superar la abstinencia y desarrollar mejores prácticas en gran medida sin la ayuda de doctores”, señaló.

“Un año y medio después de dejarlo, aún tengo problemas. No soy yo en este momento. No tengo creatividad, energía. Ella (Robin) se ha ido”.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *