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Como dejar la sertralina

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Quizás, para dar más pistas sobre cuándo podría ser un buen momento para dejar de tomar el antidepresivo podemos usar la regla cinco de diez. Si crees que cumples al menos cinco de los siguientes diez criterios, tal vez deberías consultar con tu médico la posibilidad de ir abandonando, bajo su supervisión el tratamiento:

1) Llevas más de nueve meses sin los síntomas que te llevaron a comenzar a tomarlo (al menos no habitualmente o no todas las semanas).
2) Has analizado los motivos que te llevaron a aquel malestar y los comprendes y tienes en cuenta.
3) Has desarrollado a través de la terapia estrategias que te permiten afrontar el malestar y aliviarlo.
4) Te encuentras en un momento estable, no está pasando nada fuera de lo cotidiano, tus rutinas están en orden.
5) En el futuro próximo no hay acontecimientos estresantes o de cambio importante en tu vida a los que vayas a necesitar adaptarte (una mudanza internacional, un cambio de trabajo, tener vuestro primer hijo…)
6) Has recuperado tu nivel de funcionamiento previo, no necesitas evitar cosas que antes hacías ni te sientes limitado por el miedo.
7) Llevas un estilo de vida saludable, comes relativamente sano, haces algo de ejercicio y duermes razonablemente bien.
8) Las personas que mejor te conocen, te ven bien, nadie te insiste en que no debes dejar la medicación (puede que no tengan razón en insistir, por supuesto, pero este sólo es un factor de diez)
9) Aunque puedas tener algo de miedo a dejar la medicación, tienes ganas y estás [email protected] para buscar alternativas para manejar el malestar en el caso improbable de que reapareciese
10) Ha llegado un momento en que el equilibrio entre lo que el medicamento te aporta y las desventajas de tomarlo ya no es positivo, tiene más inconvenientes que ventajas (ésta podría ser una condición también para plantearse un cambio de medicación si todavía no estas [email protected] para dejarla)

¿Sufriré algún síndrome de abstinencia?

No, ningún antidepresivo causa dependencia física, por lo que no puede haber «abstinencia». Sin embargo, sí pueden aparecer síntomas físicos durante la retirada en un 10-20 % de los casos, lo que llamamos el SÍNDROME DE RETIRADA O DISCONTINUACIÓN. Se trata de una sensibilidad especial que algunas personas tienen a la variación brusca de dosis y consiste en un mareo peculiar, como si te flotara la cabeza, y de posibles calambres y sensaciones eléctricas en los músculos. Se evita y se soluciona engañando al cuerpo con una reducción mucho más lenta y suave de la dosis.

¿Cómo distingo los síntomas de retirada de una recaída?

Es muy sencillo, porque no se parecen demasiado a los síntomas iniciales y van a menos con el tiempo, no a más. En general un conjunto de molestias físicas leves que aparecen a los dos o tres días de dejar la medicación y que van a menos en la segunda semana y han desaparecido al mes, no son una recaída.

Mi experiencia después de dejar los antidepresivos

Según ha revelado un estudio reciente, a pesar de haberse producido un aumento en la prescripción de antidepresivos, aquellas personas que verdaderamente los necesitan suelen tener muchas dificultades para recibir este tipo de tratamiento. Este dato es indicativo, por tanto, de que hay personas que reciben fármacos antidepresivos sin necesitarlos realmente.

Parte de este problema podría estar relacionada con el exceso de confianza que los profesionales de la medicina depositan en los tratamientos a base de fármacos en detrimento de enfoques más holísticos en los que se contemplen la dieta, el ejercicio y la psicoterapia. En parte, también, puede deberse a que en ocasiones los procesos de diagnóstico son deficientes, lo que a su vez lleva a efectuar diagnósticos exagerados de cuadros de depresión. La detección de este trastorno, a fin de cuentas, suele realizarse en tan solo unos pocos minutos, después de una breve entrevista al paciente que no da cabida a los posibles matices existentes entre una depresión leve y un trastorno psicológico más grave. A veces este tipo de incidencias se dan incluso durante las visitas con médicos de cabecera. El paciente menciona que se siente decaído y el médico que no necesariamente está cualificado para reconocer los síntomas de una depresión o de ansiedad le prescribe la solución más rápida. Muchas veces, esta situación se da en el espacio de una sola visita con un profesional de la salud mental, después de que el paciente no haya pasado más de 30 minutos exponiendo las razones por las que cree que necesita ayuda.

Incluso después de recibir un diagnóstico, muchas veces no resulta fácil saber qué necesitamos realmente o si lo que sentimos es una reacción «normal» a los altibajos de la vida diaria. Todo ello supone, por tanto, que un paciente puede llegar a recibir multitud de diagnósticos diferentes según el profesional al que vaya a ver.

Muchas veces, el hecho de medicarte, lo necesites o no, puede parecerte una forma de ceder a la debilidad.

Eso fue lo que yo sentí, al menos. Una vez tuve varios diagnósticos distintos, seguía sin estar convencida de que realmente necesitara tomar medicación. Intenté pensar de forma racional: ¿cómo de mal podía estar siendo una mujer de clase media, blanca y cisgénero? ¿Por qué no podía simplemente hacer de tripas corazón y mantener a raya mis emociones, como una persona adulta y sin ayuda de un cóctel de fármacos supercaros? Con esta reflexión, pasé de los veinte a los treinta años interrumpiendo y retomando la medicación a intervalos. Interpretaba los periodos de felicidad como un síntoma de que estaba bien y no necesitaba las pastillas. Hasta que me di cuenta de que precisamente lo que hacía que tuviera esos momentos de felicidad eran las pastillas.

Hace seis años, tiré a la papelera que tengo junto a la cama lo que me quedaba de Xanax y Lexapro, convencida de que aquella iba a ser la última vez. Mi marido y yo decidimos que había llegado el momento de que la familia creciera y, si bien los estudios sobre el efecto de los ISRS durante el embarazo no son nada concluyentes, preferí no arriesgarme y dejar la medicación. El sonido del bote de pastillas al golpear el fondo metálico de la papelera fue como una especia de campana que anunciara un nuevo comienzo. Un reto. Me sentía pletórica ante la perspectiva de vivir sin medicación y de ser madre.

Me costó tres años y medio quedarme embarazada. No siempre fueron años de dicha y firme determinación, me mantuve fuerte y no probé la medicación. Durante ese periodo hubo muchos fracasos: en el ámbito de la fertilidad, la comunicación, nuestro matrimonio… Pero yo siempre tenía muy presente el desafío que me había impuesto y no quería fracasar en ese punto, también.

Así que empecé a practicar yoga y meditación, hasta el punto de que me volví una adicta. Las sensaciones que experimentaba después de las clases era como una droga cuyos efectos deseaba aferrar a mi pecho para que no desaparecieran jamás. Con el tiempo, obtuve el certificado para ejercer como profesora de yoga y poco a poco dejé de echar de menos la medicación. En la época en la que me quedé embarazaba, era como una especie de anuncio andante sobre los beneficios de la práctica del yoga para la salud mental. Incluso explicaba mi caso a mis alumnos para ilustrar lo mucho que el yoga podía ayudarles. Les hablaba de esa persona en la que me había convertido, fuerte, sana, renovada.

Hasta que, un año y medio después de dar a luz, esa historia dejó de ser verdad y se hizo añicos.

«Pero, ¿qué te pasa?», me preguntó mi marido al ver el temblor de mis brazos y los dedos agarrotados, protegiéndome la cabeza como para evitar lo que me estaba ocurriendo, pese a que estaba ocurriendo en lo más profundo de mi interior.

«¿Por qué estás tan enfadada?», me preguntó, persiguiéndome mientras me dirigía a grandes zancadas a la sala del fondo, donde la emprendí a puñetazos con nuestro nuevo sofá esquinero. El impacto de cada golpe recorría mis brazos, los bíceps, los hombros, y aun así lo sentía acallado. En cualquier caso, era mejor que golpear una pared o la ventana.

«¿Qué te pasa?», insistió mi marido. Por toda respuesta, emití un profundo e interminable «¡JODEEEEEEEEEEER!», sin parar de caminar frenéticamente de la cocina al salón y viceversa.

«¿Qué ha provocado esto?», me preguntó mi marido más tarde, cuando hube lanzado todo objeto que tenía por delante y sacudido peligrosamente el armario del dormitorio, empujándolo con fuerza una y otra vez contra la pared y terminé hecha un ovillo sobre la alfombra, agarrando desesperadamente los flecos, empapada en sudor y exhausta. Mi marido no vino a reconfortarme; no hubo mano tranquilizadora posada con firmeza sobre mi trémula espada. No hubo brazos que rodearan mis hombros, que me atrajeran hacia él, envolviéndome en su abrazo. Solo estaba el gato, que me miraba desde la cama, extrañado, con su presencia tranquilizadora. Extendí el brazo y le pasé la mano por la cabeza, sintiendo el suave tacto de su pelo en los dedos.

Posiblemente pienses que, después de once años juntos, mi marido debería haberlo sabido: no sé por qué estoy enfadada; no sé cómo definirme; no sé qué se supone que debo decir.

Pero él necesita algo a lo que achacarlo, algo que le permita exonerar a ese terrible y sollozante desastre humano en que se ha convertido su mujer, la madre de su hija de un año.

Pero, ¿cómo explicar algo tan inexplicable e irracional como la depresión? ¿Cómo suscitar un mínimo de compasión cuando todo parecía ir bien, excepto en mi cabeza? Puedo analizar en retrospectiva las cosas que han ocurrido últimamente, que me han provocado cierto estrés, esos pequeños cambios que me han obligado a forzarme hasta límites inusitados para mí. Mi reciente maternidad, un trabajo nuevo y la presión que esto conlleva. Sin embargo, a menudo me parecen acontecimientos anecdóticos.

En el podcast «Dear Sugar», de NPR, Cheryl Strayed y Steve Almond leyeron una vez la carta de alguien que acostumbraba a mentir a las personas de su entorno para ganarse su compasión. Se inventaba historias de violaciones y terribles pérdidas, mentiras tan desgarradoras que las consecuencias en caso de saberse que no eran ciertas serían tremendas.

Haciendo gala de su habitual tolerancia y compasión, Strayed y Almond concluyeron que la autora de la carta estaba intentando elaborar una historia que reflejara el dolor y el sufrimiento que estaba padeciendo, que trataba de obtener la comprensión que tanto ansiaba y que no sabía cómo obtener, además de inventándose historias dramáticas.

Esa mujer sabía que las historias podían eximirla.

Sabía que sus historias le ayudaban a que la gente la entendiera mejor.

Sabía que la gente necesita saber por qué.

Hubo una vez en que los médicos utilizaban el modelo endógeno/reactivo para el tratamiento de la depresión. La depresión reactiva hace referencia al tipo de depresión causada por factores externos evidentes. La depresión endógena, por el contrario, es aquella cuya causa se desconoce o no es fácilmente identificable. Antiguamente el origen de esta última se atribuía exclusivamente a un desequilibrio químico en el cerebro.

Las investigaciones en este campo realizadas desde entonces han revelado que las cosas no son como las pintaban, o blancas o negras. Actualmente, son cada vez más los médicos que trabajan a partir de un modelo integrador en el que tienen cabida toda una serie de factores como posibles causantes de la depresión, algunos internos (predisposición genética, reacciones biológicas a traumas pasados, etc.) y otros externos (falta de sueño, estrés, una pérdida importante, enfermedad, etc.). Un estudio reciente define la depresión como un intento del cuerpo y la mente de conservar energía tras percibir una pérdida de algún tipo, ya sea de una relación, de la sensación de pertenencia a un colectivo o un bien personal. A veces las causas son obvias para la persona que sufre el episodio depresivo, otras, no.

La depresión ha estado siempre presente en mi matrimonio con mayor o menor intensidad. Muchas veces era capaz de determinar el origen: problemas específicos de comunicación con mi marido, los miedos que conlleva el matrimonio en general, la disparidad de salarios entre ambos, el fracaso profesional, la infertilidad, el agotamiento.

Sin embargo, otras veces no soy capaz de hallar la raíz de mi rabia, mi frustración y mi malestar. En esos casos, no puedo controlar la depresión porque no sé qué la causa.

Si bien la medicación alivia los síntomas, no erradica la enfermedad. Y lo que es más frustrante, tampoco revela su origen. Tal vez sea esa más que cualquier otro motivo la razón por la que huyo de etiquetas y fármacos. Muchos ven la medicación como un salvavidas. Yo la veo como una máscara.

Traducción por Mario Abad.

Introducción

No tome sertralina cinfa:

  • Si es alérgico a sertralina o a alguno de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6).
  • Si está tomando o ha estado tomando medicamentos denominados inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs, como por ejemplo selegilina o moclobemida) u otros medicamentos similares a los IMAO (como el linezolid). Si interrumpe el tratamiento con sertralina, debe esperar al menos una semana antes de iniciar el tratamiento con un IMAO. Tras interrumpir el tratamiento con un IMAO, debe esperar al menos dos semanas antes de comenzar el tratamiento con sertralina.
  • Si está tomando otro medicamento llamado pimozida (un medicamento utilizado para tratar trastornos mentales como la psicosis).

Advertencias y precauciones

Consulte a su médico o farmacéutico antes de empezar a tomar sertralina cinfa. Los medicamentos no siempre son adecuados para todo el mundo.

Antes de iniciar el tratamiento con sertralina cinfa, indique a su médico si padece o ha padecido anteriormente cualquiera de las siguientes circunstancias:

  • Si tiene epilepsia (ataques) o antecedentes de convulsiones. Si usted tiene un ataque (convulsiones), llame a su médico inmediatamente.
  • Si padece enfermedad maniaco-depresiva (trastorno bipolar), o esquizofrenia. Si usted tiene un episodio maniaco, llame a su médico inmediatamente.
  • Si tiene o anteriormente ha tenido pensamientos de hacerse daño o suicidarse (ver más adelante Pensamientos de suicidio y empeoramiento de su depresión o trastorno de ansiedad).
  • Si tiene síndrome serotoninérgico. En raras ocasiones este síndrome puede presentarse cuando esté tomando ciertos medicamentos al mismo tiempo que sertralina. (Para ver los síntomas, lea la sección 4. Posibles efectos adversos). Su médico le indicará si usted ha presentado este síndrome anteriormente.
  • Si tiene bajo nivel de sodio en sangre, ya que esta situación puede presentarse como consecuencia del tratamiento con sertralina. También debe informar a su médico si está tomando cualquier medicamento para la hipertensión, ya que estos medicamentos pueden alterar también los niveles de sodio en sangre.
  • Si tiene una edad avanzada, ya que puede presentar mayor riesgo de tener bajos niveles de sodio en sangre (ver sección anterior).
  • Si tiene una enfermedad hepática: su médico puede considerar que usted ha de tomar una dosis menor de sertralina.
  • Si tiene diabetes; sertralina puede alterar sus niveles de azúcar en sangre, por lo que puede ser necesario ajustar la dosis de sus medicamentos para la diabetes.
  • Si ha padecido trastornos hemorrágicos o ha estado tomando medicamentos que disminuyen la coagulación de la sangre (por ejemplo ácido acetilsalicílico (aspirina) o warfarina) o que puedan aumentar el riesgo de hemorragias.
  • Si es un niño o adolescente menor de 18 años. Sertralina sólo debe usarse para tratar a niños y adolescentes de 6 a 17 años de edad que presentan un trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Si va a ser tratado para este trastorno, su médico querrá vigilarle de cerca (vea más adelante Niños y adolescentes).
  • Si usted está recibiendo tratamiento electroconvulsivante (TEC).
  • Si tiene algún trastorno ocular, como ciertos tipos de glaucoma (aumento de presión intraocular).
  • Si le han dicho que tiene una anomalía en la gráfica del corazón que se obtiene tras un electrocardiograma (ECG), conocida como prolongación del intervalo QT.

Algunos medicamentos del grupo al que pertenece sertralina cinfa (llamados ISRS/IRSN) pueden causar síntomas de disfunción sexual (ver sección 4). En algunos casos, estos síntomas persisten después de suspender el tratamiento.

Inquietud/ Acatisia

El uso de sertralina se ha asociado con inquietud desagradable y necesidad de moverse, a menudo acompañada por una incapacidad para permanecer sentado o de pie(acatisia). Esto sucede más a menudo durante las primeras semanas de tratamiento. Un aumento de la dosis puede ser perjudicial, por lo que si desarrolla estos síntomas, debería contactar con su médico.

Síntomas de retirada

Los efectos secundarios relacionados con la suspensión del tratamiento (síntomas de retirada) son frecuentes, particularmente si la suspensión del tratamiento se realiza de forma brusca (ver sección 3). Si interrumpe el tratamiento con sertralina cinfa y sección 4. Posibles efectos adversos). El riesgo de presentar síntomas de retirada depende de la duración del tratamiento, de la dosis y del ritmo al que se ha reducido la dosis. Generalmente estos síntomas son leves o moderados. Sin embargo, en algunos pacientes pueden ser graves. Estos síntomas suelen presentarse durante los primeros días tras la interrupción del tratamiento. En general, estos síntomas suelen desaparecer por sí solos y normalmente se resuelven en dos semanas. En algunos pacientes pueden durar más tiempo (2-3 meses o más). Se recomienda que al interrumpir el tratamiento con sertralina, se reduzca gradualmente la dosis durante un periodo de varias semanas o incluso meses, y debe siempre acordar con su médico la mejor manera de suspender el tratamiento.

Pensamientos de suicidio y empeoramiento de su depresión o trastorno de ansiedad

Si usted está deprimido y/o presenta trastornos de ansiedad, a veces puede tener pensamientos de hacerse daño o de suicidarse. Esto puede aumentar al principio del tratamiento con antidepresivos, debido a que todos estos medicamentos tardan un tiempo en hacer efecto, que normalmente es de unas dos semanas pero a veces puede ser más tiempo.

Es más probable que le suceda esto

  • Si usted ya ha tenido previamente pensamientos de suicidio o de hacerse daño.
  • Si es usted un adulto joven. Hay información de ensayos clínicos que muestran que existe un aumento del riesgo de conductas suicidas en adultos menores de 25 años con enfermedades psiquiátricas, que estaban siendo tratados con un antidepresivo.

Si usted tiene pensamientos de hacerse daño o suicidarse en cualquier momento, contacte con su médico o acuda al hospital inmediatamente.

Puede ser útil para usted explicarle a algún familiar o amigo cercano que usted está deprimido o que tiene un trastorno de ansiedad, y pedirles que lean este prospecto. Puede pedirles también que le digan si piensan que su depresión o ansiedad está empeorando, o si están preocupados por los cambios en su conducta.

Niños y adolescentes

Normalmente, sertralina no debe utilizarse en el tratamiento de niños y adolescentes menores de 18 años, salvo en el caso de pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Los pacientes menores de 18 años tienen un mayor riesgo de efectos adversos como intentos de suicidio, pensamientos de hacerse daño o suicidarse (ideas de suicidio) y hostilidad (predominantemente agresión, comportamiento de confrontación y reacción de ira) cuando están en tratamiento con esta clase de medicamentos. Pese a ello, es posible que su médico decida prescribir sertralina cinfa a un paciente menor de 18 años si considera que es lo más conveniente para el paciente. Si su médico le ha recetado sertralina cinfa y usted es menor de 18 años y desea discutir esta decisión, por favor vuelva a su médico. Debe informar a su médico si alguno de los síntomas que se detallan anteriormente aparece o empeora cuando usted está tomando sertralina. A la vez, los efectos a largo plazo en lo que a la seguridad se refiere y relativos al crecimiento, la madurez y el aprendizaje (desarrollo cognitivo) y desarrollo conductual de sertralina en este grupo de edad, todavía no han sido demostrados.

Uso de sertralina cinfa con otros medicamentos

Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando, ha utilizado recientemente o pudiera tener que utilizar cualquier otro medicamento.

Algunos medicamentos pueden afectar al modo en que actúa sertralina cinfa, o sertralina cinfa por sí mismo puede reducir la eficacia de otros medicamentos que se estén tomando al mismo tiempo.

El uso de sertralina cinfa junto con los siguientes medicamentos puede provocar efectos adversos graves:

  • Medicamentos denominados inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs), como por ejemplo moclobemida (para tratar la depresión), selegilina (para tratar la enfermedad de Parkinson), el antibiótico linezolid y el azul de metileno (para tratar los niveles altos de metahemoglobina en la sangre). No use sertralina junto a estos medicamentos.
  • Medicamentos para tratar trastornos mentales como la psicosis (pimozida). No use sertralina junto con pimozida.

Informe a su médico si está tomando los siguientes medicamentos

  • Medicamentos a base de plantas que contengan Hierba de San Juan (Hypericum perforatum). Los efectos de la hierba de San Juan pueden perdurar 1-2 semanas.
  • Productos que contengan el aminoácido triptófano.
  • Medicamentos para tratar el dolor grave (por ejemplo tramadol).
  • Medicamentos utilizados en la anestesia o para el tratamiento del dolor crónico (fentanilo, mivacurio y suxametonio).
  • Medicamentos para tratar migrañas (por ejemplo sumatriptán).
  • Medicamentos que disminuyen la coagulación de la sangre (warfarina).
  • Medicamentos para tratar el dolor/artritis: medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINES) tales como el ibuprofeno o el ácido acetilsalicílico (aspirina).
  • Sedantes (diazepam).
  • Diuréticos.
  • Medicamentos para tratar la epilepsia (fenitoína, fenobarbital, carbamazepina).
  • Medicamentos para tratar la diabetes (tolbutamida).
  • Medicamentos para tratar la acidez, las úlceras y el ardor de estómago (cimetidina, omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol).
  • Medicamentos para tratar la manía y la depresión (litio).
  • Otros medicamentos para tratar la depresión (como la amitriptilina, nortriptilina, nefazodona, fluoxetina, fluvoxamina).
  • Medicamentos para tratar la esquizofrenia y otros trastornos mentales (como perfenazina, levomepromazina y olanzapina).
  • Medicamentos para tratar la tensión arterial alta, el dolor de pecho o para regular la velocidad y el ritmo del corazón (como verapamilo, diltiazem, flecainida, propafenona).
  • Medicamentos utilizados para tratar infecciones bacterianas (tales como rifampicina, claritromicina, telitromicina, eritromicina).
  • Medicamentos utilizados para tratar infecciones fúngicas (tales como ketoconazol, itraconazol, posaconazol, voriconazol, fluconazol).
  • Medicamentos utilizados para tratar el VIH/SIDA y la hepatitis C (inhibidores de la proteasa tales como ritonavir, telaprevir).
  • Medicamentos utilizados para evitar náuseas y vómitos tras una operación o quimioterapia (aprepitant).
  • Medicamentos conocidos por incrementar el riesgo de cambios en la actividad eléctrica del corazón (por ejemplo algunos antipsicóticos y antibióticos).

Toma de sertralina cinfa con alimentos, bebidas y alcohol

Se ha de evitar la ingesta de alcohol mientras esté siendo tratado con sertralina.

No se debe tomar sertralina en combinación con zumo de pomelo, ya que éste puede aumentar los niveles de sertralina en su cuerpo.

Embarazo, lactancia y fertilidad

Si está embarazada o en periodo de lactancia, cree que podría estar embarazada o tiene intención de quedarse embarazada, consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar este medicamento.

No se ha establecido por completo la seguridad de sertralina en mujeres embarazadas. Si usted está embarazada, sólo se le administrará sertralina si su médico considera que el beneficio para usted supera cualquier posible riesgo para el bebé en desarrollo. Si usted es una mujer en edad fértil, debería utilizar un método anticonceptivo fiable (como la píldora anticonceptiva), mientras tome sertralina.

Asegúrese de que su matrona y/o médico saben que está tomando sertralina cinfa. Si lo toma durante el embarazo, especialmente durante los últimos 3 meses del mismo, los medicamentos como sertralina cinfa pueden incrementar el riesgo de una enfermedad grave en bebés llamada hipertensión pulmonar persistente neonatal (HPPN), que hace que el bebé respire más rápido y tenga apariencia azulada. Estos síntomas normalmente comienzan habitualmente durante las primeras 24 horas después del nacimiento. Si le ocurriera a su bebé, contacte inmediatamente con su matrona y/o médico.

Su bebé recién nacido puede tener otras enfermedades, que normalmente se manifiestan durante las primeras 24 horas después del nacimiento. Los síntomas incluyen:

  • dificultad para respirar,
  • piel azulada o demasiado caliente o fría,
  • labios azules,
  • vómitos o problemas en la alimentación,
  • mucho cansancio, no poder dormir o llorar mucho,
  • rigidez o disminución del tono muscular,
  • temblores, inquietud o convulsiones,
  • aumento de las reacciones reflejas,
  • irritabilidad,
  • niveles bajos de azúcar.

Si su bebé tiene alguno de estos síntomas al nacer, o usted está preocupado por la salud de su bebé, consulte a su médico o matrona para que le aconsejen.

Hay indicios que indican que sertralina pasa a la leche materna. Por ello, sertralina únicamente puede usarse en mujeres mientras dan el pecho si, su médico, considera que el beneficio para la madre supera cualquier posible riesgo para el niño. En estudios con animales se ha visto que algunos medicamentos como la sertralina pueden reducir la calidad del esperma. Teóricamente, esto podría afectar a la fertilidad, sin embargo aún no se ha determinado el impacto en la fertilidad en humanos.

Conducción y uso de máquinas

Los medicamentos psicotrópicos como sertralina pueden afectar a su capacidad para conducir o utilizar máquinas. Por lo tanto, no conduzca ni maneje maquinaria pesada, hasta que no sepa cómo afecta este medicamento a su capacidad para desarrollar estas actividades.

Cómo dejar los antidepresivos // Redacción de Mad in América Hispanohablante

GESTIÓN DE LA RETIRADA: PROTOCOLO PARA LA RETIRADA DE LOS ANTIDEPRESIVOS ISRS

La retirada de los ISRS es algo que es mejor hacer acompañado. Puede compartir esto con su médico de cabecera o con alguna otra persona. La retirada brusca puede ser peligrosa desde el punto de vista médico, especialmente en personas mayores.

    1. Convierta la dosis del ISRS que esté tomando a una dosis equivalente de fluoxetina en solución oral (líquido). Por ejemplo, 20mg de paroxetina, 75 mg de venlafaxina o 20 mg de citalopram son equivalentes a 20 mg de fluoxetina líquida. El motivo de esta indicación es que la fluoxetina tiene una semivida muy larga, lo que ayuda a minimizar los problemas de abstinencia. La forma líquida permite además que la dosis se reduzca más lentamente de lo que se puede hacer con las pastillas.
    1. Mantenga la dosis de fluoxetina estable durante una semana y luego redúzcala a la mitad.
    1. Si no ha habido ningún problema con el paso 2, la dosis puede reducirse de nuevo a la mitad. En cambio, si ha habido un problema a partir de este momento, la dosis se debe reducir más lentamente, en incrementos semanales.
    1. A partir de una dosis de 10mg de fluoxetina líquida, considere reducir 1 mg cada pocos días en el transcurso de varias semanas, o meses si es necesario. Con la fluoxetina líquida esto puede hacerse por dilución.
    1. Si hay dificultades en cualquiera de las fases, la respuesta recomendada es detenerse en esa etapa durante un período de tiempo más largo antes de continuar reduciendo.
    1. Los síntomas de abstinencia y la dependencia son fenómenos físicos. Pero algunas personas pueden sentir, comprensiblemente, miedo al síndrome de abstinencia, especialmente si la experiencia es muy intensa. Pida ayuda en este caso.
    1. Los grupos de apoyo pueden ser muy valiosos. Únase a uno. Si no hay ninguno cerca, considere organizar uno. Habrá muchas otras personas con problemas similares al suyo.

Contamos con cierta evidencia y algunas bases teóricas para creer que otra opción es sustituir el ISRS por la hierba de San Juan (Hypericum). Si se tolera una dosis de 3 comprimidos de hierba de San Juan en lugar del ISRS, la toma puede reducirse lentamente en un comprimido por quincena o incluso por mes.

Algunas personas, por razones comprensibles, pueden preferir esta opción. Pero debe tenerse en cuenta que la hierba de San Juan tiene su propio conjunto de interacciones con otras sustancias y sus propios problemas, y quizá esté bien consultar a su médico si esta es la opción que elige.

Si la retirada se hace de manera escalonada y gradual, el paciente no tiene por qué notar ningún síntoma de abstinencia”

María Robles Psiquiatra

En este caso, existen varios métodos para realizar la retirada gradual, pero el más frecuente es, inicialmente, “ver qué tipo de ansiolítico toma el paciente: de vida media ultracorta, corta, media o larga. Una vez que sabemos esto, lo principal es pasar de aquellos ansiolíticos de vida ultracorta, corta o media, a aquellos de vida media más larga, ya que éstos precisan de menos tomas diarias y, frecuentemente, de menos dosis. Una vez que la ansiedad está estabilizada con estos fármacos, empezamos a disminuir también su dosis de manera paulatina y muy gradual”.

Es importante primero ir reduciendo la dosis y posteriormente el número de tomas. Dependiendo de la patología que motivó la pauta de tomar un ansiolítico se iniciará la desescalada antes por la toma de la noche o de la de la mañana. Es frecuente que si se hace demasiado rápido, el paciente manifieste sintomatología abstinencial “o un efecto rebote, con un incremento de la ansiedad basal, que puede ser igual o superior a la sintomatología presentada por esa persona antes de tomar la medicación”, concluye esta psiquiatra.

Con los ansiolíticos, lo primero es pasar de los de vida corta a los de vida media más larga, para tomar menos

Por eso es importante destacar que estos cambios deben ser siempre supervisados por un profesional, puesto que si no se hacen bien existe riesgo de que posteriormente, si hace falta reintroducir estos fármacos, el cuerpo no responda de la misma manera.

Cómo tomar antidepresivos en forma segura

Si tiene depresión, su médico puede recetarle medicamentos para tratarla. Este medicamento se llama antidepresivo. Existen muchos tipos de antidepresivos. Encontrar el que sea adecuado para usted puede tomar tiempo. Es importante que trabaje con su médico para encontrar el que mejor funcione para usted.

El camino hacia una salud mejor

¿Cómo elegirá mi médico un antidepresivo para mí?

Probablemente su médico piense en los siguientes 10 puntos cuando elija un medicamento antidepresivo para usted:

  1. Si antes estaba deprimido y cierto antidepresivo funcionaba bien, ese antidepresivo podría ser la opción correcta para usted.
  2. Si alguno de sus hermanos, padres, tíos o tías tenía depresión y un cierto antidepresivo funcionaba bien para ellos, ese medicamento podría funcionar para usted también.
  3. La elección de un antidepresivo depende de su salud. Un cierto antidepresivo puede tener un mal efecto en un problema de salud que usted tenga. Ese medicamento no sería la mejor opción para usted.
  4. Los antidepresivos pueden tener efectos secundarios. El medicamento adecuado para usted puede ser el que le ofrezca el menor número de efectos secundarios.
  5. La elección de un antidepresivo depende de la frecuencia con la que debe tomarlo. Cuanto menor sea la frecuencia con la que tiene que tomar el medicamento, es más fácil para usted tomar todas las dosis que necesita para tratar su depresión.
  6. Algunos antidepresivos son más costosos que otros. Su médico elegirá un antidepresivo que le funcione y que usted pueda pagar.
  7. Su médico querrá elegir un medicamento con el cual tenga experiencia recetando.
  8. Su médico elegirá un antidepresivo que lo ayudará con síntomas como insomnio, ansiedad y falta de energía.
  9. Si está tomando otros medicamentos, su médico considerará cómo funcionará un antidepresivo con estos otros medicamentos.
  10. Algunos antidepresivos no funcionan bien con ciertos alimentos. Si su médico le administra uno de estos antidepresivos, le indicará qué alimentos debe dejar de comer.

¿Son los antidepresivos similares a los tranquilizantes o «estimulantes»? ¿Puedo volverme adicto a ellos?

No. Estos medicamentos no son tranquilizantes. No lo estimulan. No son adictivos.

¿Cómo sabré si mi antidepresivo está funcionando?

Podrá dormir mejor. Podrá cumplir mejor con sus obligaciones diarias y cuidarse a sí mismo. Tendrá más energía. Su apetito estará más cerca de lo normal. Tendrás un mayor deseo de vivir. Usted, sus familiares y amigos notarán estos cambios. De todos modos, sea paciente. Puede tomar algún tiempo volver a la forma en que se sintió antes de la depresión.

¿Cuánto tiempo tomaré el antidepresivo?

Los antidepresivos por lo general se toman todos los días. Puede tomar hasta un mes ver los resultados completos de tomar un antidepresivo. Es posible que deba probar diferentes tipos o cantidades (dosis) para encontrar el antidepresivo que funcione mejor para usted. Su médico le informará cuánto tiempo debe tomar el antidepresivo. Si esta es la primera vez que ha recibido tratamiento para la depresión, probablemente continúe tomando este medicamento durante aproximadamente 6 meses después de que comience a sentirse mejor. Si esta es la segunda vez que ha estado deprimido, puede seguir tomando el medicamento durante al menos un año. La depresión que regresa por tercera vez puede requerir que continúe tomando un antidepresivo por un tiempo prolongado.

Puede obtener efectos secundarios no deseados si deja de tomar su antidepresivo repentinamente. Si desea dejar de tomar el medicamento, hable con su médico primero. Su médico puede ayudarle a evitar los efectos secundarios de suspender su medicamento demasiado rápido.

¿Puedo tomar alcohol cuando estoy tomando un antidepresivo?

Debe tener cuidado con el consumo de alcohol hasta que sepa cómo le afecta el medicamento a usted. Los efectos del alcohol pueden combinarse con los efectos del antidepresivo y causar problemas. El consumo excesivo de alcohol puede dificultar el tratamiento de la depresión. Ciertos tipos de medicamentos pueden provocar convulsiones en personas que beben excesivamente. Hable con su médico sobre beber mientras toma un antidepresivo.

¿Los antidepresivos afectarán mis otros medicamentos?

Los antidepresivos pueden tener un efecto sobre muchos otros medicamentos. Si va a tomar un antidepresivo, informe a su médico sobre todos los demás medicamentos que toma, incluso los medicamentos de venta libre y los productos a base de hierbas para la salud (como la hierba de San Juan). Pregúntele a su médico y farmacéutico si alguno de sus medicamentos regulares puede causar problemas cuando se combina con un antidepresivo.

¿Los antidepresivos son seguros para niños y adolescentes?

En algunos casos, el uso de antidepresivos se ha relacionado con un aumento en los pensamientos suicidas y el comportamiento suicida en niños, adolescentes y adultos jóvenes. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) ahora exige que los antidepresivos lleven una advertencia sobre el riesgo de suicidio en niños, adolescentes y adultos jóvenes de 24 años o menos. Sin embargo, esto no significa que las personas de este grupo de edad no deberían tomar antidepresivos. Significa que deben ser supervisados cuidadosamente por sus médicos y seres queridos mientras toman un antidepresivo.

Muchos médicos querrán ver a un niño o adolescente en algún momento de las primeras semanas después de comenzar a tomar un antidepresivo para evaluar cualquier riesgo de suicidio. Si le preocupa que su hijo tenga tendencias suicidas, llame a su médico de inmediato o lleve a su hijo a la sala de emergencias más cercana.

¿Los antidepresivos son seguros para cualquier mujer que tenga depresión?

Si planea quedar embarazada, hable con su médico acerca de sus medicamentos antes de intentar quedar embarazada. Si accidentalmente queda embarazada mientras toma un antidepresivo, informe a su médico de inmediato. Su médico sabrá si es seguro tomar su antidepresivo particular.

Todo medicamento que tome se transfiere a la leche materna. Si planea amamantar o está amamantando actualmente, hable con su médico sobre el medicamento que toma.

En la mayoría de los casos, está bien tomar píldoras anticonceptivas o terapia de reemplazo hormonal (también llamada TRH) al mismo tiempo que los medicamentos para la depresión. Tomar hormonas incluso puede ayudar a algunas mujeres deprimidas a sentirse mejor. Sin embargo, si sus píldoras anticonceptivas parecen estar causando síntomas de depresión, hable de esto con su médico. El médico puede sugerirle que use otro método para evitar el embarazo durante varios meses a fin de averiguar si sus píldoras anticonceptivas están causando depresión.

Aspectos a tener en cuenta

¿Los antidepresivos causan efectos secundarios?

Sí. Todos los antidepresivos tienen algunos efectos secundarios. Sin embargo, no todas las personas que toman antidepresivos obtienen estos efectos secundarios. La mayoría de los efectos secundarios ocurren en las primeras semanas de la terapia y disminuyen con el tiempo.

¿Cuáles son algunos de los efectos secundarios comunes de los antidepresivos?

Los diferentes antidepresivos pueden causar diferentes efectos secundarios. Los posibles efectos secundarios pueden incluir los siguientes:

  • ansiedad
  • problemas de la vejiga
  • visión borrosa
  • estreñimiento
  • diarrea
  • mareos al ponerse de pie
  • sequedad en la boca
  • cansancio excesivo
  • sentimiento de debilidad
  • temblores de mano
  • aumento de la frecuencia cardíaca
  • aumento de la somnolencia
  • insomnio
  • espasmos musculares
  • náuseas
  • disfunción sexual (incapacidad para eyacular o tener un orgasmo)
  • temblor
  • vómitos
  • aumento de peso

¿Qué pasa si los efectos secundarios no desaparecen?

Hable con su médico. Puede cambiar su dosis, o puede intentar con otro medicamento para deshacerse de los efectos secundarios.

¿Qué es el síndrome de discontinuación de antidepresivos?

El síndrome de discontinuación de antidepresivos puede ocurrir si deja de tomar su medicamento antidepresivo repentinamente. El síndrome de discontinuación de antidepresivos no es peligroso ni pone en peligro la vida y generalmente desaparece en una semana.

Los síntomas incluyen:

  • ansiedad
  • sentimientos de tristeza
  • irritabilidad
  • fatiga
  • dolores de cabeza
  • náuseas y vómitos
  • mareos

¿Qué antidepresivos pueden causar este problema?

Es más probable que tenga un problema si deja de tomar ciertos antidepresivos, como paroxetina y sertralina, pero puede obtener los síntomas al suspender cualquier medicamento antidepresivo.

¿Qué puedo hacer si tengo el síndrome de discontinuación de antidepresivos?

Si accidentalmente omite una dosis de su medicamento antidepresivo, comience a tomarlo lo antes posible. Si no tiene medicamento, llame a su médico para que pueda volver a surtir su receta.

Si decidió dejar de tomar su medicamento antidepresivo por su cuenta, hable con su médico acerca de por qué se detuvo. Por ejemplo, ¿el medicamento causaba un efecto secundario desagradable? Su médico puede ayudarlo alterando su dosis o sugiriendo otro tipo de antidepresivo.

Si su médico le recomendó que tome una dosis más baja de su medicamento y está experimentando síntomas de síndrome de discontinuación de antidepresivos, hable con su médico. Es posible que deba tomar una dosis más alta durante un período de tiempo antes de eliminar completamente el medicamento de su ingesta.

¿Cómo evito que esto vuelva a pasar?

Es importante que siga de manera exacta las indicaciones de su médico al tomar los medicamentos. Si desea dejar de tomar el medicamento, hable con su médico primero. El hecho de que no pueda dejar de tomar su medicamento de una sola vez no significa que sea adicto. Su cuerpo a menudo necesita tiempo para adaptarse a los niveles más bajos del medicamento. Esta es la razón por la que su médico puede recomendar reducir el uso de antidepresivos en lugar de suspenderlo bruscamente.

Preguntas para su médico

  • ¿Cómo puedo saber si tengo depresión?
  • ¿Hay formas de tratar la depresión que no involucren medicamentos?
  • Si estoy deprimido, ¿debería hablar con un profesional de salud mental?
  • ¿Hay cupones que pueda usar para ayudar a reducir el costo de los antidepresivos?
  • ¿Cuánto tiempo llevará obtener la dosis correcta para mi medicamento?

Este contenido recibió apoyo de Forest Laboratories Inc.

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