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Como dejar lorazepam

Tabla de contenidos

El consumo de Benzodiazepinas es algo para hacérselo mirar… se dispensan y prescriben muchas y además durante demasiado tiempo… y la verdad que cada vez más pacientes nos preguntas por la opción de ir «dejando» este tipo de medicación… sobre todo las de dormir.

¿Que son las Benzodiazepinas?

Pues detrás de este nombre tan raro se encuentra un grupo de medicamentos que son usados principalmente como ansiolíticos y para trastornos del sueño, ya que todas las Benzodiazepinas son ansiolíticas a dosis bajas y sedantes a altas. También son utilizados en otro tipo de patologías como relajantes musculares, en el manejo de crisis epilépticas…

Además este grupo de medicamentos es de los más consumidos en España, siendo el Lorazepam, Alprazolam, Bromazepam y el Lormetazepam de los principios activos más prescritos y dispensados en España.

Pertenecen a este grupo, medicamentos tan conocidos como el Lexatin®, Trankimazin®, Orfidal®, Tranxilium… Y por supuesto, como te puedes imaginar, se trata de medicamentos de prescripción médica, que bajo ningún concepto pueden dispensarse sin receta médica.

¿Qué problema tienen las Benzodiazepinas?

Ellas… la verdad no tienen ningún problema… el problema es más bien nuestro. Las Benzodiazepinas son medicamentos muy eficaces y seguros, el principal problema que tienen (como casi todo lo que tiene que ver con medicamentos) es el abuso y también la utilización a largo plazo.

Los tratamientos se alargan mucho en el tiempo… Según diferentes recomendaciones, los tratamientos con estos medicamentos no deben superar como media las 8-12 semanas en trastornos de ansiedad y las 4 semanas en el caso de insomnio…. y esto es algo que como farmacéutico os garantizo que en la gran mayoría de los casos no ocurre.

Estos medicamentos cuentan con la capacidad para producir tolerancia y dependencia, y este riesgo de dependencia esta directamente relacionado con la duración del tratamiento… así cuanto mayor ha sido la duración del tratamiento, mayor probabilidad de desarrollar dependencia. También el riesgo de dependencia existe si las dosis consumidas han sido elevadas o si se han utilizado benzodiazepinas de vida media corta y elevada potencia ansiolítica…

¿Que puede ocurrir si dejamos las Benzodiazepinas por nuestra cuenta?

En el día a día en la farmacia cada vez más pacientes nos manifiestan su deseo de suprimir este tipo de medicación… en la mayoría de los casos hacen bien, estos tratamientos con Benzodiazepinas no deben ser infinitos… eso si, nunca suspendas el tratamiento por tu cuenta…

Habla con tu medico, coméntale tu intención de suprimir el tratamiento con Benzodiazepinas. ¿Porqué? Esta medicación como ya os hemos comentado es susceptible de producir cierta dependencia, y el tratamiento no debe suspenderse de manera brusca, si lo haces pueden ocurrir tres situaciones diferentes:

• Recaída o reaparición de la sintomatología inicial por las que la benzodiazepina fue prescrita.

• Síndrome de rebote… los síntomas para los que se prescribió el medicamento regresan… pero con una mayor intensidad que los iniciales y son transitorios.

• Síndrome de abstinencia, en este caso los síntomas que el paciente sufre son los opuestos a los efectos de las benzodiazepinas, como el insomnio, ansiedad, temblores, sudoración… esta sintomatología será de mayor o menor intensidad en función de la dosis y del tiempo de consumo.

Entonces…¿Puedo dejar un tratamiento de Benzodiazepinas?

Dejar de tomarlas es algo que claro que puedes conseguir… el primer paso es tomar conciencia de la dependencia causada por ellas, tener claro que, aún siendo prescrito por un medico, su utilización a largo plazo puede originar:

  • Sedación y alteraciones psicomotoras, que se traduce en un mayor riesgo de sufrir caídas.
  • Riesgo deterioro cognitivo.
  • Depresión.
  • Riesgo de mortalidad
  • Dependencia…

Para evitar todos estos problemas lo mejor es ir reduciendo las dosis hasta abandonarlas ¿como? Pues lo primero es siempre consultar y pedir consejo y a tu medico… La pauta general es una reducción lenta y gradual, lo adecuado sera una reducción de la dosis diaria en un 25% (10% para pacientes con gran dependencia) en intervalos de 2-3 semanas.

Incluso existen situaciones en los que al paciente le puede costar más trabajo la deshabituación y el medico optara por cambiar la Benzodiazepina que tomes por otra que es generalmente Diazepam, y cuando el paciente este estabilizado comenzara la reducción progresiva.

Así que querer es poder… si eres de os que lleva 20 años a base Orfidales o Lexatines… que sepas que puedes dejarlo !Habla con tu medico de cabecera,el sabrá guiarte.

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Si tienes dudas… puedes hacernos cualquier consulta sobre este u otro tema ? y si este artículo te ha parecido interesante, compártelo a través de tus Redes Sociales.

Introducción

No tome lormetazepam cinfa:

  • Si es alérgico al lormetazepam o a alguno de los demás componentes de este medicamento (incluidos en la sección 6).
  • Si padece miastenia gravis (enfermedad caracterizada por la aparición de un grado anormal de debilidad muscular).
  • Si tiene antecedentes de dependencia al alcohol o drogas.
  • En caso de intoxicación aguda con alcohol, medicamentos para dormir, para aliviar el dolor o con medicamentos psicotrópicos (agentes neurolépticos, antidepresivos, sales de litio).

Advertencias y precauciones

Consulte a su médico o farmacéutico antes de empezar a tomar lormetazepam cinfa.

Si alguno de los siguientes casos le es aplicable a usted, informe a su médico. Su médico lo tendrá en cuenta durante el tratamiento con lormetazepam cinfa.

  • Si padece ataxia espinal o cerebelosa (falta de coordinación de los movimientos).
  • Si tiene algún problema respiratorio.
  • Si tiene apnea del sueño (parada respiratoria durante cortos periodos de tiempo mientras duerme).
  • Si tiene algún trastorno de hígado o riñón.
  • Si tiene glaucoma de ángulo cerrado.
  • Si su médico le ha prescrito un tratamiento prolongado, es aconsejable que le realicen análisis de sangre periódicos y pruebas de funcionamiento hepático. Si durante el tratamiento se queda embarazada, debe comunicárselo a su médico.
  • No se recomienda su uso en niños.

Tenga en cuenta que puede experimentar las siguientes reacciones:

Tolerancia

  • Después de un uso continuado durante algunas semanas, puede detectarse un cierto grado de pérdida de eficacia con respecto a los efectos hipnóticos.

Amnesia

  • Las benzodiazepinas, incluida lormetazepam cinfa, pueden inducir una amnesia (alteración en la memoria). Este hecho ocurre más frecuentemente transcurridas varias horas tras la administración del medicamento por lo que, para disminuir el riesgo asociado, los pacientes deberían asegurarse de dormir de forma ininterrumpida durante 7- 8 horas tras la toma del comprimido.

Dependencia

  • El tratamiento con benzodiazepinas puede provocar el desarrollo de dependencia física y psíquica. Este riesgo se incrementa con la dosis y la duración.

Para prevenir al máximo este riesgo deben tener en cuenta estas precauciones:

  • La toma de benzodiazepinas se hará sólo bajo prescripción médica (nunca porque hayan dado resultado en otros pacientes) y nunca aconsejar a otras personas.
  • No aumentar, en absoluto, las dosis prescritas por el médico, ni prolongar el tratamiento más tiempo del recomendado.
  • Consultar al médico regularmente para que decida si debe continuarse el tratamiento.

Insomnio de rebote y ansiedad

  • Al cesar la administración pueden reaparecer los síntomas que le llevaron a la toma del medicamento, así como cambios de humor, ansiedad, insomnio, intranquilidad entre otras, por lo que su médico le indicará de forma precisa cómo disminuir la dosis progresivamente.

Reacciones psiquiátricas y paradójicas

  • En el tratamiento con benzodiazepinas, incluida lormetazepam cinfa, pueden reaparecer depresiones pre-existentes o empeoramiento del estado depresivo. Además, pueden desenmascarar las tendencias al suicidio de los pacientes depresivos, lo que deberá ser vigilado en estos pacientes.

Uso de lormetazepam cinfa con otros medicamentos:

Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando, ha utilizado recientemente o pudiera tener que utilizar cualquier otro medicamento.

El alcohol aumenta el efecto sedante de este medicamento por lo que se recomienda evitar el consumo de alcohol.

Ciertos medicamentos pueden interaccionar con lormetazepam cinfa y hacer que se sienta más somnoliento de lo debido. Estos son los medicamentos denominados depresores del sistema nervioso central, entre los que se incluyen los utilizados para el tratamiento de enfermedades mentales como antipsicóticos (neurolépticos), hipnóticos, ansiolíticos/sedantes, antidepresivos; los utilizados para aliviar dolores fuertes (analgésicos narcóticos), los utilizados para el tratamiento de convulsiones/ataques epilépticos (antiepilépticos), medicamentos anestésicos, medicamentos barbitúricos y medicamentos utilizados para el tratamiento de alergias (antihistamínicos sedantes).

La administración conjunta de lormetazepam cinfa con otros medicamentos como teofilina o aminofilina, agentes beta-bloqueantes, glucósidos cardiacos, anticonceptivos orales y algunos antibióticos pueden alterar el efecto de lormetazepam cinfa prolongando o disminuyendo su actividad.

El efecto de los relajantes musculares puede verse potenciado.

Uso de lormetazepam cinfa con alimentos y bebidas

Evite el consumo de alcohol durante el tratamiento con lormetazepam cinfa ya que aumenta el efecto sedante de este medicamento.

Embarazo y lactancia

Si está embarazada o en periodo de lactancia, cree que podría estar embarazada o tiene intención de quedarse embarazada, consulte a su médico o farmacéutico antes de utilizar este medicamento.

Embarazo:

El uso de benzodiazepinas, incluida lormetazepam cinfa, parece estar relacionado a un posible aumento del riesgo congénito de malformaciones en el primer trimestre de embarazo. Se ha detectado el paso de benzodiazepinas y metabolitos a través de la placenta.

Si por estricta exigencia médica, se administra el medicamento durante una fase tardía del embarazo, o a altas dosis durante el parto, es previsible que puedan aparecer efectos sobre el neonato como hipoactividad, hipotermia, hipotonía (bajo tono muscular), apnea (dificultad respiratoria), depresión respiratoria moderada, problemas de alimentación y desequilibrio en la respuesta metabólica al estrés por frío.

Los niños nacidos de madres que toman benzodiazepinas de forma crónica durante varias semanas del embarazo o durante el último periodo del embarazo pueden desarrollar dependencia física, pudiendo desencadenarse un síndrome de abstinencia en el periodo postnatal.

Lactancia:

lormetazepam cinfa no debe ser utilizado durante la lactancia, debido a que las benzodiazepinas, incluida lormetazepam, pasan a la leche materna. Se han detectado casos de sedación e incapacidad de mamar en neonatos cuyas madres se encontraban bajo tratamiento con benzodiazepinas. Estos recién nacidos deberán ser vigilados para detectar alguno de los efectos farmacológicos mencionados (incluyendo sedación e irritabilidad).

Uso en niños y adolescentes

Las benzodiazepinas no deben administrarse a los niños a no ser que sea estrictamente necesario y sea prescrito por el médico. La duración del tratamiento debe ser la mínima posible.

Uso en personas de edad avanzaday pacientes debilitados

Las personas de edad avanzada y pacientes debilitados deben recibir una dosis menor dado que son más susceptibles a los efectos del medicamento. Siga cuidadosamente las instrucciones de su médico.

Debido al efecto de relajación muscular, existe riesgo de caídas y consecuentemente fracturas, en personas de edad avanzada.

Conducción y uso de máquinas:

lormetazepam cinfa es un medicamento que produce sueño. No conduzca ni utilice máquinas si siente somnolencia o si nota que su atención y capacidad de reacción se encuentran reducidas. Preste especial atención al inicio del tratamiento o si se aumenta la dosis.

Cómo dejar de tomar Orfidal sin problemas

Para poder disminuir la dosis de Orfidal o dejar de tomar este medicamento debemos de conocerlo primero.

En este artículo vamos a tratar de averiguar cuáles son las componentes de este tipo de medicación así como el método más seguro para aprender a disminuir la dosis y acabar abandonando o dejando de tomar el Orfidal.

Para qué se utiliza el Orfidal y de qué se trata

Generalmente se toma en comprimidos y es un tranquilizante o ansiolítico que se destina a evitar la ansiedad y el nerviosismo aplacando los síntomas. Se puede decir que es uno de los que menos afectan a las actividades cotidianas de la persona que los toma y complementa de forma adecuada una terapia antidepresiva pudiendo combinarse con otros antidepresivos y psicofarmacos.

Se suele utilizar en casos de tratamientos a corto plazo de los estados de ansiedad o tensión asociados a trastornos funcionales incluyendo la ansiedad asociada a la depresión y otros casos.

También se emplea en ocasiones cuando no se puede conciliar correctamente el sueño y se tiene un trastorno grave de este mismo.

Precauciones que debemos de tomar antes de empezar a tomar Orfidal

Cuándo somos alérgicos a cualquier tipo de benzodiacepinas no podremos tomar orfidal ya que su principal componente activo es el lorazepam qué se trata de una benzodiacepina como el diazepam.

Cuándo tenemos enfermedades autoinmunes como la neuromuscular tampoco deberíamos de tomarlo así como con insuficiencia respiratoria severa.

Sí parecemos trastornos renales o del hígado tampoco debemos tomarlo.

Por supuesto como todos los medicamentos debemos de acudir al médico antes de empezar a tomarlo y si estamos embarazadas o nos vamos a quedar embarazadas siempre mencionarlo.

En las niñas es mejor evitar el consumo de cualquier tipo de medicacion antidepresiva.

Cuidado con tomarlo con el alcohol ya que aumentan mucho el efecto sedante de la medicación por lo que se recomienda mucho evitar el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica junto con orfidal.

Posibles efectos secundarios o adversos del orfidal.

Tenemos un artículo que habla de Los 8 efectos secundarios del Orfidal (Peligro!) aunque a continuación vamos a recordar algunos de ellos.

Lo más importante son los trastornos ligados a los sistemas inmunológicos y linfáticos. puede provocar disminución de las plaquetas en la sangre así como pancitopenia. También está demostrar nada posibilidad de que se ocasiones reacciones de hipersensibilidad anafilacticas.

Cómo dejar de tomar orfidal.

Una de las cosas que debemos de tener en cuenta es que los medicamentos del grupo de las benzodiacepinas que tomamos deben de utilizarse a ser posible durante periodos cortos de tiempo. En demasiadas ocasiones se toman durante demasiado tiempo perdiéndose el efecto beneficioso y generando la dependencia y riesgos de la salud que nos hacen querer dejarla porque ya no sirve pero nos provoca ansiedad el mismo hecho de querer dejarla por la dependencia generada.

Para poder abandonar este medicamento sí llevamos tomando los meses o años tenemos que tener en cuenta que la retirada siempre debe ser gradual. Debemos de reducir la dosis muy poco a poco para evitar posibles riesgos en la salud y recaídas. Todos aquellos que dejan de tomar el medicamento logran sentirse mucho mejor. En ocasiones es necesario el apoyo de un profesional como puede ser los psicólogos o el psiquiatra que le ayudará a tomar las decisiones correctas cuando no te la ansiedad generada por la dependencia del fármaco.

Sabemos que cuando se toman durante un largo periodo no resulta fácil abandonar el orfidal. Es un medicamento adictivo que cuando se retira de forma brusca puede producir síntomas de dependencia como lo son la ansiedad el insomnio o el malestar general. Por estar por estas razones nunca deberemos dejar de tomar las de forma repentina y seguir los pasos de reducción de dosis poco a poco para que no tengamos mayores problemas durante su retirada.

Cómo dejar los ansiolíticos

Los ansiolíticos son medicamentos especialmente indicados para calmar la ansiedad por la que está pasando una persona, ya sea como desencadenante de una afectación médica o situación ambiental en su vida. Estas pastillas son recomendables y recetadas por los psiquiatras para tratar episodios concretos de ansiedad porque actúan un efecto sedante sobre los músculos. Es muy efectivo a corto plazo, sin embargo no es recomendable alargar su uso durante más de 3 ó 4 semanas porque se cae en el riesgo de volverse adicto a ellos. Algunas marcas famosas son el Valium, el Orfidal o el Lexatin, también los podemos encontrar como diazepam, lorazepam, etc.

Ese es el problema que tienen hoy en día muchas personas que en su momento empezaron con esta medicación. Aunque al principio les mejoraba con el tiempo reaparecen los síntomas que tenían y que en su momento les motivaron para empezar a usarlos. Eso es, en cuanto dejaban de tomarlos volvían a aparecer de nuevo la inquietud, la ansiedad,la angustia y el malestar. ¿Qué es lo que estaba pasando? La explicación se encuentra en el mecanismo de acción de los ansiolíticos o benzodiacepinas, influyen directamente en el cerebro aumentando la concentración de GABA, un neurotransmisor cerebral que transmite mensajes eléctricos de las neuronas en el sistema nervioso central.

GABA avisa a las neuronas de que ralenticen la velocidad con la que transmiten estos mensajes o que directamente dejen de transmitir. Por eso, cuando tenemos una alta concentración de GABA en el cerebro se reduce la producción natural de los neurotransmisores excitativos en las neuronas produciendo una sedación temporal. Es beneficioso de forma temporal, pero no es bueno para nuestro cuerpo encontrarse continuamente en este estado porque estaremos alterando otras las funciones corporales en nuestro cuerpo, por ejemplo las relacionadas con las respuestas endocrinas, el ritmo cardiaco, la tensión, etc. Por otro lado, los efectos secundarios de tomarlas producen mareos, debilidad muscular, confusión mental, problemas de memoria… Con el tiempo la producen tolerancia y dependencia.

Los ansiolíticos son medicamentos especialmente indicados para calmar la ansiedad

Dependencia a los ansiolíticos

  • Las personas dependientes a los ansiolíticos suelen mostrar los siguientes síntomas:
  • Consumen dosis bajas durante meses e incluso años.
  • Necesitan tomar ansiolíticos para poder hacer las actividades del día a día.
  • Siguen tomándolos a pesar de que ya desapareció la causa por la que empezaron a tomarla en un primer momento.
  • Son reacios a reducir las dosis y mucho más a dejar la droga.
  • Buscan al médico para solicitar nuevas recetas y se llenan de gran angustia si no pueden localizarle o se niega a recetárselas.
  • Llevan las pastillas siempre encima y se toman una dosis adicional si preveen que pueda pasarles algo que les vaya a angustiar.
  • Has estado aumentando tu dosis habitual de forma progresiva.
  • Los síntomas que tenían y por los cuáles empezaron con los ansiolíticos no han mejorado a pesar de seguir tomándolos.

Antes de abandonar los ansiolíticos, antidepresivos o cualquier otro fármaco que cree adicción debes tener en cuenta los siguientes aspectos.

1. Pregunta a tu médico o psiquiatra

Antes de querer suspender las dosis debes consultar con el médico que te recetó las pastillas. Hay muchas opiniones al respecto sobre qué hacer con el tratamiento cuando se tiene una adicción. Algunos médicos consideran que es mejor no abandonarlo nunca en algunos casos graves de ansiedad o depresión. Sin embargo, incluso en esos casos se revisa la dosis y se plantea el seguirlo de forma intermitente, de manera que haya periodos de tiempo en el que el paciente esté libre de fármacos.

2. Tienes que contar con apoyo psicológico

No solo es importante tener apoyo de tus seres queridos como amigos y familiares si no que debes estar controlado por un psicólogo que pueda supervisar el estado psicológico que llevarás durante el proceso. Un psicólogo generalista sanitario o clínico podrá guiarte y enseñarte técnicas de manejo de la ansiedad como la relajación, como manejar un ataque de pánico y otras estrategias para pasar por el síndrome de abstinencia con las mínimas secuelas posibles. Hay personas que encuentran útiles las terapias alternativas como las flores de Bach, acupuntura, aromaterapia… Pueden ser útiles como un complemento a la relajación pero por si mismas no te van a ayudar que abandones los ansiolíticos u otros fármacos que te crearon la adicción.

3. Conciénciate de que no será fácil

No va a ser un camino de rosas pero con fuerza de voluntad, paciencia y de forma muy progresiva se puede conseguir. La suspensión debe ser lenta y muchas personas solo lo consiguen tras muchos meses e incluso años, no puedes pretender que de un día para otro consigas abandonar una adicción con la que probablemente llevas mucho tiempo.

El ritmo al cuál se deben reducir las dosis de ansiolíticos va a depender de cada uno

4. Reducción de las dosis

El ritmo al cuál se deben reducir las dosis de ansiolíticos va a depender de cada uno aunque siempre debe de ser lenta y gradual porque la reducción rápida puede llevar a síntomas graves como alucinaciones psicóticas, ataques de pánico o convulsiones. Es debido a que el abandono hace que el cerebro disminuirá la cantidad de receptores GABA dejándolo en un estado de alta excitabilidad.

Hay controversia sobre el ritmo que se debe seguir, incluso hay psiquiatras que dicen que reducir las dosis solo eternice el sufrimiento. No es cierto, en la mayoría de pacientes que se han mantenido constantes en el tiempo han visto mayor eficacia cuando lo han ido dejando progresivamente. No hay un criterio establecido pero de forma general las personas que han estado ingiriendo 40 mg de diazepam al día podría poco a poco ir disminuyendo la dosis 2 mg cada una o dos semanas dependiendo de la sintomatología adversa, hasta llegar a la mitad, 20 mg. Puede llevar aproximadamente unas 10-20 semanas. A partir de ahí es aconsejable hacer más lento el proceso e ir reduciendo 1 mg de dosis cada semana. Esta segunda fase llevará entre 20 y 40 semanas. Esta es una preinscripciñon muy genérica, después cada paciente puede llevar su propio ritmo, acelerar o enlentecer el proceso según los síntomas que vaya teniendo. Por lo general, todo el proceso puede llevar entre 30 y 60 semanas.

5. Nunca retrocedas

Por último, es importante que por muy mal que estés nunca retrocedas a una dosis anterior. Si llegas a un momento difícil es mejor que te estabilices unas semanas en la misma dosis y que hagas el proceso más lento a que vayas hacia atrás.

Como dejar las pastillas para dormir

Las pastillas para dormir, conocidas en medicina como hipnóticos, son un grupo de medicamentos que resultan útiles para el tratamiento del insomnio, pero presentan una serie de problemas derivados de su capacidad de adicción y del fenómeno de tolerancia, el cual ocasiona que la dosis deba ser elevada periódicamente para conseguir el mismo efecto. Por ello se recomienda no emplearlas nunca como automedicación, sino bajo la supervisión de un profesional de la medicina y durante el menor tiempo posible. Desgraciadamente muchas personas en todo el mundo son dependientes de las pastillas para dormir y no son capaces de prescindir de las mismas, pues cuando lo intentan sufren insomnio de rebote, más intenso que el que manifestaban antes de iniciar el tratamiento y por ello continúan con el consumo de hipnóticos de manera indefinida.

Tipos de hipnóticos

Los más utilizados son los derivados de las benzodiazepinas y los llamados hipnóticos Z. Los derivados de la benzodiazepinas incluyen el triazolam, alprazolam, bromazepam, loprazolam, lorazepam y lormetazepam. Entre los hipnóticos Z, los mas habitualmente prescritos son el zolpidem y la zoplicona. Otros fármacos que a veces se utilizan como hipnóticos son el clometiazol y ciertos medicamentos antidepresivos que tienen propiedades sedantes. Los barbitúricos ya no se emplean con la finalidad de facilitar el sueño por su estrecho margen de seguridad y provocar depresión del sistema nervioso central. Existen además productos de venta libre en farmacias o herboristerías, como la melatonina, tila, valeriana y antihistamínicos con propiedades sedantes. Estas sustancias no se consideran medicamentos hipnóticos.

Forma de suspender el tratamiento con hipnóticos

Existen 2 técnicas. La más recomendable es reducir la dosis de forma progresiva, para ello se comienza disminuyendo la dosis una cuarta parte, por ejemplo si es un comprimido de 1 mg, tomar únicamente 0.75 mg que equivaldría a las tres cuartas partes de una pastilla, después de un periodo de tiempo variable según las circunstancias personales, por termino medio entre 2 y 4 semanas, puede reducirse otra cuarta parte, para pasar por lo tanto a una dosis del 50% de la inicial. Si la dosis inicial fuera de un comprimido de 1 mg se pasaría a medio comprimido. Transcurrido un periodo de entre 1 y 3 semanas, debe reducirse de nuevo la dosis, pasando a un cuarto de comprimido, para finalmente cesar el tratamiento por completo.

La segunda técnica consiste en no tomar el comprimido todos los días, por ejemplo a días alternos, para producir una deshabituación progresiva al fármaco. Después de varias semanas, el objetivo es lograr tomar únicamente el comprimido una o dos veces a la semana. Finalmente tras un periodo de tiempo variable de entre uno y dos meses por término medio, puede darse el siguiente paso, tomar el hipnótico con caracter excepcional solamente determinados días especiales. Muchas personas consiguen de esta forma que un envase de 30 comprimidos les dure 6 meses o un año, logrando una deshabituación casi completa.

Contraindicaciones del tratamiento con hipnóticos

En determinadas circunstancias estos medicamentos no deberían utilizarse:

* En mujeres embarazadas, sobre todo durante el primer trimestre de la gestación.

* En personas que sufren apnea del sueño, pues el problema se agrava con el empleo de depresores del sistema nervioso central.

* En pacientes alcohólicos, pues la asociación de alcohol e hipnóticos potencia los efectos y puede provocar complicaciones.

Síntomas asociados a la retirada brusca de los hipnóticos

Cuando se suspende bruscamente el tratamiento con hipnóticos, sobre todo en aquellas personas que han desarrollado dependencia, pueden aparecer diversos síntomas, algunos de los más frecuentes son dolor de cabeza, ansiedad, angustia, intranquilidad e irritabilidad. Estos síntomas se parecen mucho a los iniciales que motivaron la prescripción del tratamiento, por lo que cuando aparecen, se tiende a volver a emplear la medicación, lo cual hace que la dependencia del medicamento aumente, estableciéndose en ocasiones un círculo vicioso del que es dificil salir, pues cuando se intente suspender el fármaco, los síntomas aparecen de nuevo cada vez más acentuados. En casos raros la retirada brusca puede provocar problemas más graves, entre ellos calambres en las extremidades, intolerancia a la luz, e incluso alucinaciones o excepcionalmente convulsiones.

Existen diversas circunstancias que hacen más probable la aparición de estos síntomas, entre ellos utilización de dosis altas, supresión brusca, abuso de alcohol u otras sustancias y determinadas patologías siquiátricas, como los trastornos de la personalidad. Por ello a la hora de dejar el medicamento, es conveniente no hacerlo por cuenta propia, cada caso es diferente y es preciso buscar asesoramiento en un profesional de la medicina.

¿Es esta información apropiada para mí?

Sí, esta información es apropiada para usted si:

  • Su médico* le dijo que tiene trastorno por consumo de alcohol y necesita dejar de beber o reducir la cantidad de alcohol que bebe.
  • Ha decidido dejar de beber o beber menos.

* En este resumen, el término «médico» se refiere al profesional de la atención médica que lo atiende, como puede ser su médico familiar, enfermera, psiquiatra o asistente médico.

Esta información puede no ser útil para usted si:

Tiene menos de 18† años de edad. La información de este resumen proviene de investigaciones en adultos.

† A pesar de que la edad legal mínima para consumir alcohol en Estados Unidos es de 21 años, la información que ofrece este resumen proviene de investigaciones realizadas en personas de 18 años en adelante.

¿Qué aprenderé en este resumen?

Este resumen le informará sobre:

  • Qué es el trastorno por consumo de alcohol
  • Medicamentos para tratar el trastorno por consumo de alcohol
  • Qué dicen las investigaciones con respecto a la eficacia de los medicamentos
  • Efectos secundarios posibles de los medicamentos
  • Temas que debe conversar con su médico

Nota: Los medicamentos suelen utilizarse junto con terapia de conversación (llamada también «psicoterapia») y grupos de apoyo para tratar el trastorno por consumo de alcohol. En este resumen solamente se revisan las investigaciones acerca de los medicamentos para tratar el trastorno por consumo de alcohol. Nota: Anteriormente, el abuso de alcohol** y la dependencia alcohólica†† se consideraban trastornos separados. Ahora se han combinado en uno solo –el trastorno por consumo de alcohol–, que puede variar de leve a grave.
** Consumo de alcohol que altera su vida diaria, afecta sus relaciones con otras personas o lo pone en peligro.
†† Tener que beber más para sentir el mismo efecto, no poder dejar de consumir alcohol o tener síntomas de abstinencia.

¿De dónde proviene la información?

Investigadores financiados por la Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica; AHRQ, por su sigla en inglés), una agencia de investigación del gobierno federal, revisaron estudios acerca de los medicamentos para tratar la dependencia de alcohol y el trastorno por consumo de alcohol publicados entre enero de 1970 y octubre de 2013. El informe incluyó 135 estudios y fue revisado por profesionales de la atención médica, investigadores, expertos y el público.

Conozca su condición

¿Qué es el trastorno por consumo de alcohol?

El trastorno por consumo de alcohol es una condición médica que ocurre cuando el consumo de alcohol causa problemas graves. Puede ser una condición permanente o de larga duración y puede repetirse después del tratamiento.

Algunos síntomas del trastorno por consumo de alcohol son:

  • Bebe más o durante más tiempo de lo que deseaba.
  • Aunque lo ha intentado, no ha podido dejar el alcohol ni beber menos.
  • Pasa mucho tiempo consiguiendo alcohol, bebiéndolo o recuperándose de sus efectos.
  • Siente ansia o un fuerte impulso de beber.
  • Su forma de beber altera su vida diaria, le causa problemas en casa, en el trabajo o en la escuela.
  • Sigue bebiendo a pesar de que le ha causado problemas en sus relaciones con los demás.
  • El consumo de alcohol lo ha obligado a dejar de hacer cosas que le gustan.
  • El consumo de alcohol lo ha puesto en peligro (por ejemplo, manejar borracho, tener sexo sin protección u otras actividades peligrosas).
  • Sigue consumiendo alcohol a pesar de que le ha causado o agravado problemas de salud físicos o mentales.
  • Ha desarrollado tolerancia al alcohol.
    • Tiene que beber más de lo habitual para sentir los efectos del alcohol.
    • No siente los mismos efectos del alcohol con la cantidad que solía beber.
  • Tiene síntomas de abstinencia de alcohol.
    • Cuando deja de beber tiene síntomas como náusea, sudoración o temblores, o se siente agitado, ansioso o deprimido.
    • Tiene que beber para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.

El trastorno por consumo de alcohol puede variar de leve a grave, según la cantidad de síntomas que tenga la persona.

  • Leve: Dos o tres síntomas
  • Moderado: Cuatro o cinco síntomas
  • Grave: Seis o más síntomas

¿Quién está en riesgo de tener trastorno por consumo de alcohol?

El riesgo de tener trastorno por consumo de alcohol puede prevalecer en algunas familias. También puede influir el ambiente en que la persona se desenvuelve. Otros factores, como la baja autoestima o la impulsividad, pueden aumentar el riesgo de padecer el trastorno por consumo de alcohol.

Consumir alcohol más allá de los límites* que se indican en el diagrama siguiente puede aumentar el riesgo de desarrollar trastorno por consumo de alcohol.

Table 1. Consumir alcohol más allá de los límites

Para: Limite el consumo de alcohol a:
Hombres de 65 años o menos
  • No más de 14 tragos en 1 semana
  • Con no más de 4 tragos en 1 día
Hombres mayores de 65 años
  • No más de 7 tragos en 1 semana
  • Con no más de 3 tragos en 1 día
Mujeres de todas las edades
  • No más de 7 tragos en 1 semana
  • Con no más de 3 tragos en 1 día

*Del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo) y la Preventive Services Task Force (Comisión Especial de Servicios Preventivos) de Estados Unidos.

La cantidad que representa «un trago» depende del tipo de alcohol:

  • En el caso de la cerveza (5 por ciento de alcohol), un trago es una botella de 12 onzas.
  • En el del vino (12 por ciento de alcohol), un trago es un vaso de 5 onzas.
  • En el del licor destilado de 80 grados (80° proof, en inglés), un trago son 1.5 onzas.

Nota: Los límites al consumo antes mencionados son para las personas que no tienen el diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol, que no están embarazadas y no tienen una condición en la que el consumo de alcohol pueda causar daño (por ejemplo, enfermedad del hígado).

Para las personas que ya tienen el diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol o padecen una condición que se puede agravar con el consumo de alcohol, hasta un trago puede ser demasiado.

¿Qué tan común es el trastorno por consumo de alcohol?

  • En Estados Unidos, 17 millones de adultos de 18 años de edad o más tienen trastorno por consumo de alcohol.
  • El trastorno por consumo de alcohol es mucho más frecuente en hombres que en mujeres.
    • De cada 100 hombres, 17 tendrán trastorno por consumo de alcohol alguna vez en su vida.
    • De cada 100 mujeres, 8 tendrán trastorno por consumo de alcohol alguna vez en su vida.

¿Qué daños puede causar el trastorno por consumo de alcohol?

  • El consumo inmoderado de alcohol es la tercera causa más importante de muerte prevenible en Estados Unidos, después del consumo de tabaco y el sobrepeso.
  • La probabilidad de morir joven es tres a cuatro veces mayor en las personas con trastorno por consumo de alcohol que en las que no tienen este trastorno.
  • Las personas con trastorno por consumo de alcohol también tienen un riesgo más alto de:
    • Presión arterial alta.
    • Problemas del hígado
    • Problemas del páncreas
    • Problemas del estómago
    • Problemas de los nervios
    • Enfermedades del corazón
    • Derrame cerebral
    • Cáncer
    • Problemas de sueño
    • Baja densidad ósea
    • Depresión, ansiedad u otros problemas mentales
    • Anemia (cantidad muy baja de eritrocitos)
    • Lesión

Conozca sus opciones

¿Cómo se trata el trastorno por consumo de alcohol?

El tratamiento del trastorno por consumo de alcohol puede incluir terapia de conversación (llamada también «psicoterapia»), grupos de apoyo, medicamentos o una combinación de tratamientos. El trastorno por consumo de alcohol puede ser un trastorno de larga duración, como la presión arterial alta o el asma. Puede necesitar tratamiento por largo tiempo.

Para tratar el trastorno por consumo de alcohol suelen utilizarse medicamentos, junto con terapia de conversación y grupos de apoyo. Los medicamentos se suelen administrar cuando la persona ha dejado de beber, para ayudar a evitar que empiecen a beber otra vez.

Recuerde: El trastorno por consumo de alcohol puede ser un problema permanente o de larga duración y puede repetirse después del tratamiento. Puede necesitar varios intentos para poder dejar de beber.

Terapia de conversación y grupos de apoyo

  • Terapia cognitivo-conductual: Este tipo de terapia le ayuda a cambiar su forma de pensar y las conductas que lo llevan a beber.
  • Terapia de estímulo motivacional: Este tipo de terapia de conversación utiliza sus fuerzas internas para alentar y motivar al cambio.
  • Programas de 12 pasos (como Alcohólicos Anónimos®): Estos programas utilizan grupos de apoyo y «padrinos» para ayudarle a atravesar el proceso de dejar de beber.
  • Otros grupos de apoyo: Existen muchos grupos de apoyo que ayudan a las personas a dejar de beber .

Medicamentos para tratar el trastorno por consumo de alcohol

Es probable que su médico le recomiende usar medicamentos para ayudar a tratar su trastorno por consumo de alcohol. Los medicamentos suelen utilizarse junto con terapia de conversación y grupos de apoyo.

  • Acamprosato (Campral®): Este medicamento fue aprobado por la Food and Drug Administration (FDA, por su sigla en inglés; Administración de Alimentos y Medicamentos) de Estados Unidos para tratar la dependencia de alcohol.* Ayuda a restablecer el equilibrio de las sustancias químicas del cerebro, que pueden cambiar cuando se toma alcohol en exceso.
  • Disulfiram (Antabuse®): Este medicamento fue aprobado por la FDA para tratar la dependencia de alcohol*. Si bebe alcohol, este medicamento le producirá efectos desagradables como náusea, vómito, dolor de cabeza, rubor (enrojecimiento de la cara, el cuello o el pecho), sudoración y dolor de pecho. Estos efectos pueden durar una hora o más.
  • Naltrexona (Revia®, Vivitrol®): Este medicamento fue aprobado por la FDA para tratar la dependencia de alcohol*. Su efecto consiste en disminuir el ansia de beber alcohol.
  • Topiramato (Topamax®, Trokendi XR®, Qudexy XR®): Este medicamento fue aprobado por la FDA para tratar las convulsiones y prevenir los dolores de migraña. Algunos médicos lo usan también para tratar el trastorno por consumo de alcohol. Ayuda a restablecer el equilibrio de las sustancias químicas del cerebro y ayuda a corregir la actividad eléctrica de las células cerebrales.

* Anteriormente, el abuso de alcohol y la dependencia de alcohol se consideraban trastornos separados. Ahora ambos trastornos se han combinado en uno: el trastorno por consumo de alcohol.

Nota: La FDA aprueba los medicamentos para algunos usos. A menudo, los médicos prescriben medicamentos para condiciones distintas a las indicaciones aprobadas por la FDA.

El diagrama siguiente brinda más información sobre cada medicamento. Indica también lo que han encontrado los investigadores sobre la eficacia de los medicamentos para tratar la dependencia de alcohol y el trastorno por consumo de alcohol.

Table 2. Medicamentos para tratar la dependencia de alcohol

Medicamento (nombre comercial) Cómo se administra Cómo afecta el consumo de alcohol Otra información
* Son signos de problemas del hígado: cansancio y debilidad, náusea, vómito, coloración amarilla de la piel o los ojos (ictericia) y orina de color oscuro.
Acamprosato (Campral®) Dos pastillas tres veces al día Este medicamento ayuda a algunas personas a dejar de beber o a beber con menos frecuencia. Las personas que han tenido problemas graves del riñón no deben tomar este medicamento. Las personas que han tenido problemas leves o moderados del riñón deben consultar a su médico con respecto al uso de este medicamento.
Disulfiram (Antabuse®) Una pastilla una vez al día No existe suficiente investigación para saber con certeza si este medicamento sirve para tratar el trastorno por consumo de alcohol.
  • Este medicamento suele ofrecerse a las personas que quieren dejar de beber pero no pueden tomar acamprosato o naltrexona.
  • Este medicamento debe darse solamente a las personas que entienden que sufrirán efectos desagradables si beben alcohol.
  • Este medicamento no debe darse nunca a una persona sin su conocimiento, ni a nadie que pueda olvidar que lo tomó.
  • Para empezar a tomar este medicamento, la persona debe esperar por lo menos 12 horas después de dejar de beber.
  • No deben tomar este medicamento las personas con una enfermedad grave del corazón o una enfermedad mental grave.
  • Este medicamento puede causar daño al hígado. Avise de inmediato a su médico si surgen signos de problemas del hígado.*
Naltrexona (Revia®, Vivitrol®) Una pastilla una vez al día Este medicamento ayuda a algunas personas a dejar de beber o a beber con menos frecuencia.
  • No deben tomar este medicamento las personas que toman medicamentos opioides.
  • No deben tomar este medicamento las personas con problemas graves del hígado. Avise a su médico si alguna vez ha tenido enfermedad del hígado o hepatitis.
  • La inyección es para las personas que tienen dificultad para tomar las pastillas a diario.
  • La inyección cuesta más que las pastillas.
La inyección se aplica una vez al mes Este medicamento parece ayudar a algunas personas a beber con menos frecuencia, pero se necesita más investigación para saberlo con certeza.
  • No deben tomar este medicamento las personas que toman medicamentos opioides.
  • No deben tomar este medicamento las personas con problemas graves del hígado. Avise a su médico si alguna vez ha tenido enfermedad del hígado o hepatitis.
  • La inyección es para las personas que tienen dificultad para tomar las pastillas a diario.
  • La inyección cuesta más que las pastillas.
Topiramato (Topamax®, Trokendi XR®, Qudexy XR®) Una pastilla una o dos veces al día Este medicamento ayuda a algunas personas a beber con menor frecuencia.
  • Este medicamento se creó para tratar convulsiones y prevenir los dolores de la migraña, pero ahora algunos médicos lo utilizan también para tratar el trastorno por consumo de alcohol.

Nota: En este resumen solamente se revisan las investigaciones acerca de los medicamentos para tratar el trastorno por consumo de alcohol. No se revisan las investigaciones sobre otros tipos de tratamiento, como la terapia de conversación y los grupos de apoyo.

¿Cuáles son los efectos secundarios posibles de los medicamentos para tratar el trastorno por consumo de alcohol?

La FDA alista los siguientes efectos secundarios posibles de los medicamentos para tratar la dependencia de alcohol y el trastorno por consumo de alcohol.

Table 3. Los siguientes efectos secundarios posibles de los medicamentos para tratar la dependencia de alcohol

Medicamento (nombre comercial) Posibles efectos secundarios
*Por lo general en los brazos, manos, pies o piernas.
† Incapacidad de lograr o mantener una erección.
** Esta reacción puede ser intensa y causar la formación de cicatriz. Las personas con una reacción intensa pueden necesitar cirugía, pero es raro.
Acamprosato (Campral®)
  • Debilidad
  • Reducción del apetito
  • Diarrea
  • Gas
  • Náuseas
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Mareos
  • Boca seca
  • Problemas para dormir
  • Comezón opicazón
  • Sudoración
  • Entumecimiento u hormigueo*
Disulfiram (Antabuse®)
  • Sueño excesivo
  • Cansancio
  • Dolor de cabeza
  • Impotencia†
  • Acné
  • Salpullido
  • Sabor metálico oa ajo en la boca
Naltrexona (Revia®, Vivitrol®) Tanto la pastilla como la inyección pueden causar:

  • Náuseas
  • Dolor de cabeza
  • Mareos
  • Nerviosismo
  • Cansancio
  • Problemas para dormir
  • Vómito
  • Ansiedad
  • Sueño excesivo

La inyección puede causar también:

  • Reacción en el sitio de inyección (picazón, hinchazón o un punto endurecido)**
  • Calambres
  • Reducción del apetito
Topiramato (Topamax®, Trokendi XR®, Qudexy XR®)
  • Entumecimiento u hormigueo*
  • Reducción del apetito
  • Pérdida de peso
  • Problemas del habla
  • Náuseas
  • Cansancio
  • Mareos
  • Sueño excesivo
  • Nerviosismo
  • Lentitud del movimiento y del habla
  • Problemas de lavista
  • Fiebre
  • Problemas de lamemoria
  • Cambios en el sabor del alimento
  • Infección de las vías respiratorias altas
  • Dolor en el abdomen
  • Diarrea
  • Reducción del sentido del tacto

Tome una decisión

¿En qué debo pensar al tomar mi decisión?

Se deben considerar varios factores al decidir qué tratamiento sería el mejor para usted. Tal vez desee hablar con su médico familiar, enfermera, psiquiatra o asistente médico sobre:

  • Su historial sobre el consumo de alcohol y los intentos para dejar de beber
  • Si los medicamentos podrían ayudar a tratar su trastorno por consumo de alcohol
  • Los beneficios y efectos secundarios posibles del medicamento
  • Otros tratamientos, como la terapia de conversación y los grupos de apoyo, que también pueden ayudar
  • El costo del tratamiento
  • La importancia de seguir su plan de tratamiento
  • Cosas que su familia y amigos pueden hacer para apoyarle

Preguntas para su médico:

  • ¿Cree que me pueda ayudar un medicamento? De ser así, ¿qué medicamento sería el mejor para mí?
  • ¿Necesito dejar de beber antes de tomar el medicamento?
  • ¿A qué efectos secundarios debo estar atento?
  • ¿Cuánto tiempo tendré que tomar el medicamento para saber sime ayuda?
  • Si el medicamento me ayuda, ¿cuánto tiempo tendré que seguir tomándolo?
  • ¿Con qué frecuencia necesitaré exámenes?
  • ¿Qué pasa si he tratado antes de dejar de beber y no funcionó?
  • ¿Me ayudaría hablar con un terapeuta o un consejero?
  • ¿En qué grupos de apoyo puedo buscar ayuda?

Número de publicación: 14(17)-EHC029-B

Fuente

La información de este resumen proviene del reporte Pharmacotherapy for Adults with Alcohol-Use Dirsorders in Outpatient Settings (Farmacoterapia para adultos con trastornos por consumo de alcohol en condición ambulatoria) de mayo de 2014. El reporte fue preparado por RTI International-University of North Carolina Evidence-based Practice Center (RTI International y el Centro de Práctica Basada en la Evidencia de la Universidad de Carolina del Norte) con financiamiento de la Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la Investigación y la Calidad de la Atención Médica; AHRQ por su sigla en inglés).

Se obtuvo información adicional de la página web MedlinePlus®, un servicio de la National Library of Medicine (Biblioteca Nacional de Medicina) y de los National Institutes of Health (Institutos Nacionales de la Salud). Esta página está disponible en español en http://medlineplus.gov/spanish/.

Este resumen fue preparado por el John M. Eisenberg Center for Clinical Decisions and Communications Science at Baylor College of Medicine (Centro John M. Eisenberg para la Ciencia de las Comunicaciones y Decisiones Clínicas en la Facultad de Medicina de Baylor) en Houston, Texas. Este resumen fue revisado por personas con trastorno por consumo de alcohol.

Esta guía fue traducida de la publicación en inglés titulada Medicines To Treat Alcohol Use Disorder: A Review of the Research for Adults.

Siempre fui reacia a tomar ansiolíticos y antidepresivos. Es un tipo de medicación que siempre pensé que era evitable y que, al provocar esa dependencia (sobre todo los ansiolíticos) era mejor ni tocar.

La vida, sin embargo, me enseñó que a veces son necesarios y acabé tomándolos por depresión y ansiedad. La depresión me vino por el lupus y la ansiedad, supongo, por la depresión.

Aunque siempre he sido una persona fuerte e independiente, esto no me ha «salvado» de la depresión, así que no te sientas mal si tú también la tienes. Somos muchos los que recorremos tu mismo camino y te aseguro que no es porque seamos débiles o «no lo hayamos intentado lo suficiente». Muchas veces la depresión asalta a los más fuertes.

Ahora, que he conseguido dejar de tomar ansiolíticos, te explico cómo lo he logrado, ya que es un proceso duro en el que un poco de compañía y ayuda seguro que no te vienen mal 🙂 .

Tomo ansiolíticos desde hace 5 años

Me los recetó el psiquiatra allá por 2012, que fue cuando empecé a ser tratada de mi depresión y ansiedad. Además, las pastillas me ayudaban a dormir, ya que llegó un punto en el que el cansancio y el dolor me tenían noches sin dormir y eso desembocaba en más cansancio durante el día. Eso, día tras día, hacía empeorar mi lupus… así que hablé con mi médico y con mi psiquiatra y decidimos cortar el círculo vicioso.

He de decir que me ayudaron bastante y que noté el cambio a mejor 🙂 . Las drogas no siempre son malas, ya ves… Si hubiera seguido encabezonada en «ansiolíticos NO» quizá mi lupus hubiera ido a peor en vez de a mejor.

Por supuesto, no digo que todo lo que he mejorado es gracias a los ansiolíticos. Por supuesto que no! Es gracias a la medicación que también tú tomas: corticoides, antimaláricos, inmunosupresores… y a los autocuidados: protección solar, ejercicio (cuando podía) y buena actitud (que ya sabes que no cura, pero nos mantiene cuerdos y en pie en aquellos días en que queremos tirar la toalla).

También, no puedo no decirlo, he mejorado porque me han dado el tratamiento que mi médico pensó que era mejor para mí. El hospital tuvo la desfachatez de denegármelo durante años por su alto precio y porque mi lupus no era «tan malo» y podía vivir bien tal y como estaba. Ya… ya me hubiera gustado verlos a ellos en mi lugar (es que me cabreo!!!).

Pues resulta, señores, que mi médico tenía razón! Y ese tratamiento hace posible que ahora pueda aportar al sistema y volver a ser una persona útil, trabajar y tener una vida que ustedes me denegaron durante años.

Tratamiento para todos, independientemente de su coste!!! Porque no se trata de un gasto, sino de una inversión!!! ¿O es que no se dan cuenta de lo que se han ahorrado en medicación, ingresos, consultas y pruebas con mi mejoría?

En fin. Sigamos con el tema de los ansiolíticos, que es el que nos ocupa.

¿Por qué tomar ansiolíticos?

Por buenas razones y siempre bajo supervisión médica. La semana pasada escuché en la radio que los jóvenes cada vez los toman antes y por motivos estúpidos y eso es una barbaridad.

Yo podría darle a Jorge un ansiolítico cuando tiene una semana de mucho estrés en el trabajo, pero eso no está bien!!! Eso no es un problema que requiera de medicación. Le doy una infusión (que siempre me rechaza) y santas pascuas. Que, además, los ansiolíticos tienen sus efectos adversos.

La medicación es medicación y es algo serio. Los jóvenes tienen que aprender a afrontar el estrés y la preocupación de los exámenes como yo lo hice: echando horas, no estudiando a última hora y siendo consecuentes con sus actos. Si no aprendemos a afrontar estos temas a esas edades… mal vamos.

Tampoco empecé a tomar ansiolíticos a las dos noches sin dormir… fueron muchas y lo pasé muy mal 🙁 . Y cuando vi que estaba afectando a mi salud más de lo debido fue cuando hablé con mi médico.

No pude intentar hacer otras cosas para dormir porque eran el dolor y el cansancio los que no me permitían conciliar el sueño. Sí, es irónico, verdad? A muchos pacientes el cansancio no les deja dormir. Parece mentira, pero es una verdad como un templo. Y es desesperante (y no lo entendemos ni nosotros, así que para ti, si no lo sufres, es imposible).

¿Recomiendo tomar ansiolíticos?

Si los necesitas, por supuesto. Recomiendo toda medicación siempre que sea necesaria y sea pautada por un médico. Además, en algunos casos de lupus se usan como medicación habitual. Por desgracia, somos muchos los que acabamos con depresión a causa de la medicación o de la carga que supone vivir con una enfermedad como el lupus. Así que, si te ha tocado como a mí, tranquilo. A veces los necesitamos para estar mejor y tomarlos puede repercutir en una mejoría o en un freno al empeoramiento.

A mí los ansiolíticos me han ayudado mucho 🙂 . El problema surgió cuando llegó el momento de quitármelos… Ay, cómo he sufrido!!!

¿Cómo quitarse los ansiolíticos?

Dejar los ansiolíticos no es fácil. Naaada fácil. Y para hacerlo vas a necesitar lo siguiente:

  • Ayuda médica.
  • Mucha fuerza de voluntad.
  • Unas cuantas noches de insomnio.
  • Higiene del sueño.
  • Ayudas extra.

Para muchos pacientes dejar los ansiolíticos no es posible. No porque no quieran, sino porque no pueden ni deben por prescripción médica. No es que sean más débiles que otros que sí los hemos podido dejar, sino que sus problemas son diferentes y deben ser abordados de otra manera.

Vivir con problemas de ansiedad, ataques de pánico y otros no es ni agradable ni fácil, así que no juzguemos a la ligera.

  1. Ayuda médica
    Si fue un médico el que te ayudó cuando tuviste el problema, debe ser él también el que te guíe en la difícil tarea de dejar los ansiolíticos. Además, debes tener en cuenta que podría aparecer el síndrome de abstinencia, por lo que un médico nos ayudará a evitar este desagradable encuentro.Mi psiquiatra me ha ayudado bastante 🙂 . Me dio una pauta para reducirlos poco a poco y, sobre todo, me aclaraba algunas dudas que me surgían en el proceso. Sobre todo, preocupaciones que nos asaltan y que son normales, u otros síntomas y sensaciones que pueden ser signo de algo que sólo tu médico podrá ayudarte a solucionar.
  2. Fuerza de voluntad
    Mucha. Ve haciéndote a la idea.
    La situación que se te plantea cada noche es la siguiente: haces todas tus cosas, te lavas los dientes y te acuestas.Y te empieza una comezón y un hormigueo interior porque sabes que no vas a dormir… Y que tienes el lorazepam ahí al lado… y te llama!!!
    Y es muuuuuuy complicado no tomártelo 🙁 . Y lidiar con esa ansiedad que te da nada más de pensar que no vas a dormir también es complicado. Y respiras… y respiras profundo para tranquilizarte… Y escuchas la radio para no escuchar al lorazepam que te llama…
    Uff. Muy muy duro. Y te entra una mala leche guapa guapa por los nervios que te dan. Que se lo digan al pobre Jorge, jeje :p .¿Y qué hago para vencer la tentación? Esconder las pastillas no es solución porque siempre sé dónde están. Eso de esconder las cosas siempre me pareció una chorrada.Tirar las pastillas es muy muy mala solución porque si sé que tengo las pastillas, tengo la tranquilidad de que, en caso de «urgencia», puedo recurrir a ellas. Si no las tuviera me agobiaría aún más! Y ya, si me las tira o me las esconde Jorge… buff, no hay lugar en el mundo en el que pueda esconderse de mi ira. En serio. No escondáis ni tiréis nunca las pastillas del paciente. Muy mala idea y el peor modo en que vas a ayudar.

    A mí lo que más me ha ayudado es que me dejen tranquila. Que no intenten tranquilizarme ni me den consejos que no pido. Me pone mucho más nerviosa porque no tienen ni idea de lo que estoy pasando y se nota por los consejos. Y encima, como si tuviera poco con lidiar con mis nervios y mi ansiedad, tengo que dar explicaciones sobre por qué esto o aquello no ayuda, lo cual me hace aún más consciente si cabe de lo nerviosa que estoy.

    Jorge sabe que si yo necesito algo, lo pediré. Y así nos ha ido bien 🙂 .

    Obviamente, ni él ni yo sabíamos cómo ayudarme, pero el tiempo (y unos cuantos cabreos) nos enseñaron 🙂 . Como siempre, hablar cuando la cosa esté calmada es indispensable.

  3. Unas cuantas noches de insomnio
    Es lo que os dije antes. Si empiezas a tomar ansiolíticos sólo porque no puedes dormir, es muy probable que acabes teniendo que enfrentarte al problema tarde o temprano. Por mi experiencia, diría que es casi imposible dejar los ansiolíticos sin sufrir unas cuantas noches de insomnio. Por eso, antes de tomarlos por este problema, piénsatelo dos veces e intenta antes algunas de las prácticas de los apartados 4 y 5.Al principio las noches de insomnio eran bastante seguidas. No era un problema gordo porque al día siguiente podía dormir un poco más, ya que no trabajo. Pero si trabajas… te será más complicado.Si, como yo, puedes dormir un poco más, hazlo, pero no te pases. Dormir mucho no te ayudará a coger el sueño la noche siguiente, así que alcanza un equilibrio.

    Ah, para los que, tras una noche horrible de insomnio, digan para animarte «venga, que así ya verás cómo esta noche duermes como un tronco!»… NO. No tengo por qué dormir como un tronco y, aunque así sea, las noches de insomnio joden mucho. No intentes hacerme ver un lado positivo que no tienen. Dime «vaya, lo siento 🙁 «, dame algún mimo y eso está genial. El comentario positivo te lo guardas 😉 .Solución a las noches de insomnio:

    Tema complicado.

    Puedes leer, que es una buena opción porque te centras en la lectura y olvidas la ansiedad. Es un modo alternativo al mindfulness que os explicaré más adelante.

    Sin embargo, a veces la ansiedad y los nervios son tan malos que ni leyendo. Es que no te enteras de lo que lees.

    En esos casos, me suele ayudar la radio porque la escucho y no oigo al lorazepam que me llama y así «me olvido». No siempre funciona, claro, pero al menos no paso las noches de insomnio mirando al techo y me entretengo escuchando algo.

    Irme al sofá o a otro cuarto a dormir es algo que me ayuda una barbaridad. Parece una tontería, pero es como si tu dormitorio, de tanto nervio y mala leche, se contaminara. Así que cambiar a un ambiente distinto y «limpio de mal karma» ayuda. De verdad que es mano de santo 🙂 .

  4. Higiene del sueño
    Sin esto, hazte a la idea, no podrás dejar los ansiolíticos. Y, junto con la radio, la lectura y las ayudas extra del apartado 5 quizá puedas conciliar el sueño sin tener que recurrir a pastillas 🙂 . Te aseguro que merece la pena intentarlo.La higiene del sueño consiste en una serie de sencillas pautas que, aunque parezca mentira, son efectivas para ayudarte a conciliar el sueño.- Fuera móviles y ordenador a las 20h como muy tarde.Esto lo llevo a rajatabla y la verdad es que no apago el móvil antes porque me gusta esperar a que Jorge llegue a cas por si pasa algo, ya que no tenemos teléfono fijo. Y soy tan sumamente tiquismiquis que también obligo a Jorge (lo sé, soy terrible! Pero lo he pasado muy mal con el insomnio).

    Os aconsejo que lo probéis y que le deis un tiempo porque funciona.
    – Nada de estimulantes por la tarde.

    Es algo que siempre he escuchado. Por estimulantes entendemos cafeína, teína, tabaco, alcohol, las drogas y algunos fármacos estimulantes. Si tomas alguno y ves que sigues sin conciliar el sueño, habla con tu médico.

    Éste fue mi caso: a pesar de intentar todo esto y más, no lograba dormir, así que hablé con mi psiquiatra y me dijo que me tomara el antidepresivo por las noches en lugar de por las mañanas. Funcionó 🙂 . Por esto, entre otras cosas, es bueno contar con ayuda médica.

    – Evita el ejercicio físico 3 horas antes de irte a la cama, pero haz ejercicio.

    Yo, por ejemplo, lo más tarde que voy al gimnasio es a las 18’30. Puedes ir probando, a ver dónde está tu hora límite, ya que también depende de la hora a la que te acuestes.

    Pero haz deporte, vale? Aunque sea caminar 30 minutos al día. Eso te va a ayudar con la depresión, la ansiedad y también a dormir.

    – Evita las cenas abundantes.

    Una cena ligera te aseguro que ayuda. Los días que nosotros cenamos fuera, que no me controlo nada y soy terrible, no duermo 🙁 . Me lo merezco por gordita :p .

    – Ten una rutina diaria antes de dormir y el mismo horario.

    Esto me ayuda una barbaridad 🙂 . Cada noche hago el mismo ritual: cena, drogas (de las sanas :p ), infusión, ver la tele tranquilita, me lavo los dientes, me echo mis cremas, hago mis cosas y a la cama a leer. Con el tiempo, la mente se hace a la idea de que eso significa que hay que dormir… y se va preparando en cuanto me tomo mi infusión 🙂 .

    También procuro acostarme y levantarme cada día a las mismas horas 🙂 .

    Ah! Y una ducha calentita te ayudará a relajarte 🙂 .

  5. Otras ayudas extra
    En este periplo me he ido ayudando de algunas cosillas que espero te sirvan a ti también:- Respira. Aunque resulte obvio y tonto, muchas veces no lo hacemos bien y dejamos que la respiración siga el ritmo de nuestra ansiedad y nervios. Malo. Muy malo.

    En su lugar, concéntrate y respira profundo. Inspira y piensa que estás haciendo más hueco (la ansiedad como que nos crea sensación de estar atrapados en un espacio muy pequeño) y al espirar visualiza que con el aire expulsas toda la ansiedad.

    Repítelo las veces que sea necesario y verás que sientes al menos un pequeño alivio que te permitirá aclarar tus ideas para poner en práctica algo que te ayude.
    – Infusiones, hierbas y melatonina.

    Se trata de ayudas naturales que te calmarán un poco sin necesidad de recurrir a los fármacos. No ayudarán en todos los casos, pero merece la pena intentarlo 😉 .

    Como ejemplos tenemos la pasiflora (no la tomes si estás embarazada) y la valeriana, que puedes encontrar en los herbolarios en pastillas o gotas (yo prefiero gotas, aunque saben a rayos y la valeriana huele a trueno). Y la valeriana también la encuentras en infusión 🙂 .

    Para quitarme los ansiolíticos yo me hago una infusión de manzanilla y me tomo mis gotas de valeriana. Otras veces me hago la infusión de valeriana y ya está, pero hay muchas opciones y en los supermercados encontrarás infusiones relajantes que seguro te ayudan. Prueba ésas primero y, si no sirven, acude a la pasiflora o valeriana, que son más caras.

    Otra opción es la melatonina. Se trata de la sustancia que nuestro organismo segrega cuando llega la hora de dormir, así que también es algo natural que merece la pena probar. La venden en las farmacias 🙂 .

    Aunque en muchas partes leerás que no es buena para pacientes de lupus, ni caso. Yo he preguntado a mi médico y dice que no hay problema, pero, como siempre, pregunta tú a tu médico antes de tomar nada. Siempre lo digo!

    – No te obsesiones

    No siempre tienes por qué tener sueño y dormir a la misma hora… A veces, simplemente, no ocurre.

    Si un día llega tu hora acostumbrada de dormir y no hay sueño, pues te quedas viendo la tele un rato más y ya está. No pasa nada.

    ¿Que otro día no puedes dormir porque sólo piensas en algo que tienes que hacer? Pues levántate, hazlo y ya verás cómo duermes como un bendito. A mí me ha pasado muchas veces… No hacía más que darle vueltas a la cabeza a un artículo que quería escribir al día siguiente y no me dejaba dormir. Pues nada. Higiene del sueño a la porra por un día y me quito la preocupación de encima 🙂 .

    Es cierto que hay que seguir unas pautas, pero no pasa nada si nos las saltamos de vez en cuando y por un buen motivo.

    – Mindfulness

    El mindfulness es una de estas cosas que están de moda desde hace poco, pero que en realidad hemos hecho toda la vida sin darnos cuenta: consiste, básicamente, en hacer algo que nos ayude a «olvidar» el problema que tengamos.

    Aunque en la mayoría de páginas encontrarás que se basa en técnicas de respiración, puedes hacerlo con cualquier cosa. Desde jugar con tu perro hasta hacer una manta con patchwork o practicar tu hobby.

    Al concentrarnos en lo que estamos haciendo en ese mismo momento, «nos olvidamos» de otras cosas que nos preocupan o nos molestan.

    Yo, como os he dicho, lo he usado mucho y no sabía lo que era hasta que mi primera psiquiatra me mandó a hacer unas cuantas sesiones en el hospital, con una enfermera.

    Aunque parezca mentira, cuando vivía con dolor y cansancio, estar con el blog o hacer algo que pudiera hacer me ayudaba a «olvidar» el dolor y el cansancio. Y ojo! Que lo pongo entre comillas porque el dolor es imposible olvidarlo… siempre está ahí y es real… y duele! Pero es como si se hiciera más llevadero. Es difícil de explicar.

    No siempre podemos encontrar algo con lo que «olvidar» el dolor porque hay muchas veces en que el dolor no nos deja hacer nada. NA-DA. Y, qué queréis que os diga… es imposible «olvidar» algo tan doloroso y limitante. Da igual lo positivo que seas y la buena actitud que tengas. Querer no es siempre poder y el ánimo, aunque ayuda, no cura.

    Por las noches, una buena sesión de mindfulness propiamente dicha, basada en la respiración, nos puede ayudar a relajarnos y conciliar mejor el sueño. Merece la pena probarlo y por eso os dejo en las fuentes algunos enlaces con vídeos que puedes seguir.

    Si necesitas algunas ideas para buscar un hobby o un entretenimiento, aquí os comenté las cosas que he probado. Espero que te sirvan de inspiración!

Un último consejo: cuando tu psiquiatra te dé las pautas de reducción de dosis, seguramente te pondrás una alarma en el móvil o apuntarás en tu agenda los días y las dosis. Mi consejo es que escondas esta alerta y te cuento por qué:

Tras un arduo trabajo, llegó el momento en que estaba en dosis con días alternos. La psiquiatra me dijo que fuera intentado alargar los periodos que estaba sin ansiolíticos para así dejarlos del todo siempre que pudiera. Sin embargo, el ver la alarma en el móvil me hacía más consciente de mi «necesidad» por el lorazepam y eso me hacía muy difícil no tomármelo 🙁 .

Este problema acabó cuando creé un calendario en el móvil sólo para el lorazepam y lo oculté 🙂 . Si no lo veo, el cuerpo (o la mente) me lo pide menos. Y ha funcionado 😀 .

¿Cómo se hace todo esto si tengo depresión?

Lo primero, y más importante, es superar la depresión. Mientras tanto, no te preocupes por dejar los ansiolíticos y tampoco pienses en el momento en que tengas que dejarlos. Tenemos que abordar las cosas una a una porque si no nos volvemos locos y la depresión empeora.

Primero céntrate en lo más importante ahora: tu depresión y salir del hoyo. Cuando hayas alcanzado esa meta, ya nos plantearemos la siguiente. Paso a paso y a tu ritmo, vale? Es mejor ir muy despacio e ir seguros.

Te aseguro que, si has superado la depresión, te sentirás con más fuerza y más motivación y eso te ayudará a dejar los ansiolíticos. Si lo piensas ahora, es normal que lo veas imposible y que te agobies un montón.

¿Cómo me ha ido a mí?

Pues… muy bien!! 😀 😀 😀 Y me enorgullece decir que llevo ya un mes y 16 días sin ansiolíticos y ya empiezo a cantar victoria 😀 😀 😀 . Ay, qué bien sienta decirlo!!! 🙂 Y eso que esta noche no he dormido naaaaaada.

Mentiría, no obstante, si dijera que ha sido fácil. Nooooooo buff. Ha sido la mar de complicado y lo he pasado fatal. Sobre todo por las noches. Mi lorazepam aún me llama de vez en cuando, pero cada vez lo oigo más lejano y débil 🙂 .

He perdido la cuenta de las noches sin dormir y las que he dormido en el sofá… pero ha merecido la pena 🙂 .

Aún no duermo bien tooodas las noches, pero sí que voy notando la diferencia. Y tengo noches de insomnio, pero ¿quién no las tiene?

Así que ánimo!! Que sé que es muy complicado, pero estoy segura de que tú también lo vas a conseguir 😉 .

Espero que estos consejillos que a mí me han ayudado tanto te ayuden a ti también 🙂 . Y, por supuesto, que mi experiencia ayude a tu entorno a comprender lo difícil que es hacer lo que estás haciendo y puedan aprender cómo ayudarte mejor.

No medicalices tu vida

Mi consejo es que antes de acudir a este tipo de medicación intentes algunas de las cosas que te he contado en el apartado de higiene del sueño y ayudas extra. No funcionarán de un día para otro y requieren de tiempo y paciencia, pero te aseguro que merece la pena intentarlo. Sin la práctica de esas cosas yo no hubiera podido dejar los ansiolíticos.

Es cierto que los ansiolíticos es la solución que parece más sencilla y rápida, pero te aseguro que luego trae sus consecuencias y, tarde o temprano, acabas teniendo que enfrentarte a la ansiedad, el estrés y el insomnio si quieres dejar de tomarlos. Y tendrás que hacerlo porque no podemos estar toda la vida enganchados a los ansiolíticos, no?

Queremos más psicólogos en los centros de salud

Si los hubiera, el pastillazo no sería la opción más común… Nos derivarían al psicólogo y nos ayudaría con una terapia más amable y que, a largo plazo, nos reportaría más beneficios porque no sólo nos ayudaría a aprender a afrontar los problemas de hoy, sino también los de mañana.

Hay problemas que requieren de ansiolíticos, pero otros muchos en los que una terapia psicológica o unas cuantas sesiones de mindfulness nos enseñan a afrontar los problemas.

No es aceptable que tengamos que esperar meses para ver a un psiquiatra cuando lo necesitamos… No es aceptable que no haya psicólogos en los centros de salud.

Fuentes:

  • En Genérico: Qué son los ansiolíticos y cómo funcionan.
  • Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre Insomnio en Atención Primaria, elaborada en el marco del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social: Aprendiendo a conocer y manejar el insomnio.

  • Predict Plus Prevent:
  • Web del psicólogo Nicolás Moreno: Ejercicios de mindfulness.
  • Psicoactiva: Qué es el mindfulness y sus beneficios para la salud.
  • Sociedad Española del Sueño.
  • Fundación Americana de Lupus: Dormir bien a pesar del lupus (inglés).

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  • Cuando querer es no poder.
  • El ánimo en tela de juicio.
  • ¿Cómo me protejo del sol?
  • Otras guías.
  • Tratamientos mencionados en el artículo:
    • Corticoides.
    • Antimaláricos.
    • Inmunosupresores.

La alta prevalencia de consumo de benzodiacepinas (y sus análogos) no se justifica a tenor de sus indicaciones en insomnio y ansiedad. Junto a la retirada progresiva, hay otras intervenciones, como el cambio entre benzodiacepinas (BZD), el uso de otros fármacos (como antidepresivos o antiepilépticos) y técnicas de psicoterapia que pueden ser útiles frente a la dependencia . Sin embargo, los autores de un artículo, publicado en el último número del boletín de información farmacoterapéutica Australian Prescriber, echan en falta un mayor nivel de evidencia en el establecimiento de las estrategias de deshabituación, tal y como analizan en Correo Farmacéutico.

En atención primaria el método más útil pasaría por el consejo individualizado, explicando los riesgos del consumo, las ventajas de dejarlo y “proponiendo estrategias sencillas de reducción gradual y con un seguimiento clínico adecuado”, defiende Enric Aragonès, coordinador del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc).

Posible y sencillo

El abandono “es posible y puede ser sencillo”, añade Fernando Gonçalves, su homólogo en la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Pero se deben cumplir ciertas premisas: que sea un proceso pactado entre médico y paciente, con supervisión médica y con un calendario para la retirada acordado entre ambos.
Gonçalves entiende que “es habitual” que se instauren en primaria estas estrategias pero, para Aragonès, dada la extensión del problema, su implementación debería “llevarse a cabo de forma sistemática”. Para ello, sería necesario que se dotara al médico “de formación y el apoyo organizativo para llevarlas a cabo”.
También lo cree así Eduardo Satué, presidente de la delegación de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac) en Aragón, que insiste en que el farmacéutico sería un colaborador adecuado: “Aparte de que haya unos criterios médicos para hacer la retirada de forma gradual o sustituir unos medicamentos por otros, el paciente necesita refuerzo y acompañamiento en la deshabituación”.
La cuestión, advierte Íñigo Aizpurua, del Centro Vasco de Información del Medicamento, es que “es muy difícil” convencer al paciente tratado durante largo tiempo de que deje las pastillas. “Una vez logrado este paso, es muy sencillo poner en marcha la deshabituación”.
Estas estrategias de abandono gradual cuentan con aval científico, como el estudio Benzored, publicado en febrero del año pasado en The British Journal of Psychiatry, en consultas de atención primaria de Mallorca, Tarragona y Valencia. Según apunta Aragonès, que es uno de sus autores, permitió comprobar que muchos pacientes “sólo necesitan que su médico les diga que esto no es muy conveniente para que abandonen su consumo sin mayores problemas”.
Pero, antes de llegar a la necesidad de deshabituación, también se podría hacer un mayor esfuerzo para prevenir la adicción y el mal uso. Gonçalves advierte de que “cuando la indicación de la BZD es correcta y precisa es mucho más infrecuente la posibilidad de adicción”. Y pone el ejemplo de la ansiedad generalizada, donde los antidepresivos serían una mejor opción al carecer del poder adictivo y de tolerancia que generan las BZD. Otra cuestión relacionada con el mal uso es la automedicación, “que desgraciadamente es habitual en este campo”.

La sustitución por otra BZD o fármaco, una opción a valorar

No todas las benzodiacepinas presentarían el mismo riesgo de mal uso y sobredosis. Las de vida media corta, como alprazolam, serían las más peligrosas en este sentido, señala un artículo en Australian Prescriber, y, antes de inciar la deshabituación puede plantearse su sustitución por fármacos de acción más larga, como el diazepam. Sin embargo, alertan los autores, esta práctica carecería de aval científico robusto, además de que estudios en pacientes mayores habrían demostrado que es posible el éxito con la retirada gradual sin sustitución previa.
De hecho, recuerdan Enric Aragonès (de Semfyc) y Eduardo Satué (Sefac), precisamente, en los pacientes de más edad se tiende a evitar las BZD de acción más prolongada por su tendencia a a acumularse en el organismo, lo que puede incrementar sus efectos adversos.

«No generalizable»

También existe la opción de emplear otros fármacos como los antiepilépticos carbamazepina y pregabalina o el antagonista de BZD flumazenil, circunscrito a unidades especializadas. Sin embargo, ni antidepresivos ni betabloqueantes habrían demostrado un beneficio en la deshabituación. Aragonès advierte de que la sustitución por otros fármacos no sería “una recomendación generalizable”, aunque sería una opción a tener en cuenta en pacientes con un consumo elevado y una dependencia intensa, pero valorando “el beneficio esperable y los inconvenientes”.

Resolviendo dudas

1. ¿Cuándo puede aparecer la dependencia a las BZD?

Tras sólo tres o cuatro semanas de uso pueden presentarse síntomas de deshabituación.
2. ¿Cuáles son estos síntomas?
Comprenden un amplio abanico: cefalea, palpitaciones, dolor muscular, tinnitus, delirios, irritabilidad, desórdenes gastrointestinales, sabor metálico, dificultad de concentración….
3. ¿Cuánto tiempo requiere la retirada gradual?
Dependerá de cuestiones como la dosis de inicio, desde cuándo se toman los fármacos, el riesgo de recaídas y la tolerancia del paciente a la reducción de las dosis.
4. ¿Qué hacer con quienes no quieren dejar las BZD?
Proponen prescribir benzodiacepinas de vida media larga que reduzcan el riesgo de intoxicaciones y el síndrome de abstinencia.

Ver también:

El abuso de benzodiacepinas dificulta el éxito terapéutico

El consumo de benzodiacepinas a largo plazo incrementaría el riesgo de padecer Alzheimer

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