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Como empezar una relacion

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¿CÓMO SUPERAR MIS MIEDOS PARA PODER INICIAR UNA NUEVA RELACIÓN DE PAREJA?

Miedos a una nueva relación tras la ruptura de pareja

Son muchas las personas que tras pasar por una ruptura de pareja, el sufrimiento y el dolor que les supone superarla termina por generarles grandes miedos ante la posibilidad del inicio de una futura relación. El trabajo que realicen en el difícil camino para afrontar la pérdida y el vacío existente les permitirá rehacer sus vidas y volver a confiar en alguien, o por el contrario, aparecerán dificultades si no son capaces de afrontar la pérdida.

La no superación del pasado, el rencor, así como las comparaciones continuas y los miedos generados a que nos puedan volver a dañar, terminan por bloquearnos, considerando que la única protección posible pasa por no restablecer una nueva vida de pareja.

Muchos se embarcan en relaciones esporádicas que finalmente no llegan a nada, pues la persona aún no ha sanado su corazón y es pronto para que el amor encuentre nueva cabida en su vida. Como consecuencia de ello, las continuas decepciones o fracasos que viven les hacen pensar en que jamás volverán a amar como hicieron con su ex pareja, pero pensar esto es un error. Debemos tener paciencia y permitir adaptarnos a nuestra nueva vida, siendo prioritario superar el dolor y el sufrimiento pasado. Intentar tapar estos sentimientos con otras relaciones no será la solución al vacío que se siente.

Existe un refrán que dice que “un clavo se saca con otro clavo”, pero esto no es del todo cierto y por supuesto no es una teoría que se pueda confirmar en todos los casos. Cuando la relación ha sido intensa y las emociones y sentimientos generados han sido verdaderos, el proceso de duelo que tenemos que pasar es inevitable y necesario, y por más que intentemos evitar el dolor que la superación de un amor perdido requiere, si no lo sufrimos, será difícil poder generar nuevas relaciones sanas y satisfactorias.

En todo caso, si este problema se hace muy «cuesta arriba», siempre se puede pedir ayuda profesional que, con toda seguridad, ayudará y apoyará en este proceso.

¿Cuáles son los miedos más comunes que nos bloquean y no nos permiten volver a amar?

  • Miedo a ser abandonados. Tras una relación larga, las personas generamos gran confianza y mucha seguridad en el otro. En ocasiones la ruptura se ve venir, pero en otros muchos casos, infidelidades o abandonos inesperados se hacen presentes, dejando una gran huella en el abandonado pues no era previsible para él o ella. El impacto y sufrimiento ocasionados tras esta situación es tal, que el simple hecho de volver a pensar que pueda ocurrir de nuevo y rememorar todo aquel dolor pasado, produce un conflicto de “intereses” sobre si volver a arriesgar el confiar en otra persona. El miedo a ser abandonados de nuevo y todas las emociones negativas ocasionadas por ello limitan a la persona a iniciar una nueva relación.
  • Miedo a no poder controlar la relación. Tras una ruptura dolorosa, las personas solemos intentar controlar todos los aspectos posibles de la nueva pareja y de la situación que se creará juntos, para así evitar que nos vuelva a suceder lo mismo. A pesar de los muchos intentos que algunos hacen por frenar sus emociones para no llegar a enamorarse, sabemos que hay un momento en que es inevitable limitar o restringir lo que vamos sintiendo. Es por ello por lo que algunos deciden no conocer a nuevas personas para así no verse expuestos a esta situación. La necesidad de saber que todo irá bien y no volver a fracasar, así como la intolerancia a la incertidumbre que se produce por no tener garantías de que la relación irá bien, supondrá una fuente de conflicto importante.
  • Miedo al conflicto. Después de pasar tiempo sin pareja, las personas se acostumbran a pensar en sí mismas, tienen menos conflictos y preocupaciones pues no comparten las de su pareja, y en cierto sentido entienden que esto es uno de los grandes beneficios de ser solteros. Muchas personas sienten miedo a involucrarse de nuevo en una relación donde puedan pelearse o discutir, y que la tranquilidad o estabilidad emocional se acabe. Es frecuente escuchar que solo se está mejor pues así se evitan conflictos o discusiones, prefiriendo muchos esta opción antes de verse involucrados en una relación tóxica que les produzca inestabilidad.
  • Miedo a ser rechazados. Algunos prefieren no interaccionar a niveles más íntimos con otras personas pues temen que puedan ser rechazados al inicio o durante la relación, temiendo así involucrarse emocionalmente y que la otra persona no comparta nuestros sentimientos de la misma forma e intensidad.
  • Miedo al fracaso. Este es uno de los miedos más comunes, pues tras varias pérdidas puede ser posible que creamos que siempre volveremos a fracasar. En ocasiones muchas rupturas se dan con personas maravillosas donde la complicidad y la buena relación era existente, sin embargo, el amor se acabó. Estos factores hacen dudar a muchos sobre la esencia del amor y produce un gran miedo pues ya conocen que a pesar de tener todos los requisitos para que una relación funcione, existen factores no controlables que pueden acabar con la misma.

Cuando comenzamos una nueva relación no debemos comparar continuamente al otro con recuerdos de relaciones pasadas. En cierto modo es normal que tras rupturas dolorosas las personas sintamos miedos similares a los expuestos anteriormente, pero esta no es una razón para no luchar por superarlos, pues si no nos convertiremos en víctimas de los mismos, siendo así producto de nuestros miedos y no de nuestros deseos.

Recuperar la confianza en nosotros y transmitirla a los otros, no trasladando nuestros temores a la relación, nos permitirá crear relaciones de mayor calidad, donde sin duda alguna será difícil predecir lo que ocurrirá, pero no existe el amor sin un cierto riesgo. Tolerar la incertidumbre que cualquier nueva relación conlleva, así como evitar el control excesivo sobre la misma, te permitirán al menos tener las oportunidades que de otra manera no serían posibles.

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Miedos frecuentes a la hora de empezar una relación

Muchos son los miedos y las dudas que se nos pasan por la cabeza cuando conocemos a alguien especial y sentimos que somos correspondidos. ¿Será la hora de dar un paso más adelante? ¿Tenemos futuro juntos? ¿Será la persona que me complemente? Muy importante es saber resolver estos conflictos internos para poder empezar o no ese proyecto que podrá culminar en una bonita relación de pareja.

Es normal que cuando se está a punto de comenzar una relación se generen situaciones de muchas dudas y presiones, sobre todo cuando hay que empezar a tomar decisiones en lo que respecta a la relación. No hay duda de que empezar algo supone dar un paso al vacío sin saber lo que vendrá después y esto provoca miedos que pueden hacer que la relación se vuelva inestable.

Miedos a la hora de empezar una relación

Cada persona tiene sus propios miedos en lo que respecta a las relaciones personales. Las relaciones que se hayan tenido previamente y las experiencias que hayan ido marcando su vida pueden hacer que se generen ciertos miedos a la hora de comenzar una nueva relación con alguien. Estos son algunos de los miedos más comunes que nos atacan:

Vamos muy deprisa

No es raro sentir cuando se empieza una relación que se está yendo muy deprisa. Estas dudas pueden surgir sobre todo cuando no se conoce muy bien a la otra persona y no hay confianza para hablar las cosas. La confianza es muy importante para poder tratar estos temas en pareja.

Los miedos son muy normales cuando se empieza una relación

¿Qué hacer? Si de verdad quieres apostar por esa relación, recuerda que los primeros meses de un noviazgo son probablemente los más bonitos y hay que disfrutarlos. Analiza si de verdad hay prisa por llegar a alguna parte y si eso es lo que de verdad quieres.

¿Será fiel?

Es una de las preguntas que nos hacemos cuando una relación empieza a establecerse. Sabemos que somos más que amigos pero, ¿seré la única amiga especial para él o ella? ¿Qué hacer? Seguramente, según la relación vaya avanzando, estas dudas se disiparán solas. Es normal no confiar al cien por cien en una persona de la que, probablemente no sepas todavía todo lo que quisieras. Lo mejor es ser sinceros desde el principio, ambos debéis saber qué buscáis en el otro. Sentar las bases de la futura relación.

Empezar algo serio

¿Qué día pasamos de ser amigos especiales a ser novios? El día a día, los momentos buenos y malos vividos juntos, las horas y horas hablando… en definitiva, ¡el amor! ¿Qué hacer? Lo mejor es no pensar en poner etiquetas a las cosas y vivirlas de forma natural. Si es algo serio o no, se verá con el tiempo y las experiencias compartidas.

Pasar de amigos a novios

Os conocéis de toda la vida, habéis crecido juntos y de pronto un día, se empiezan a sentir las mariposas en el estómago por ese amigo de toda la vida.

No sabes cómo actuar, te planteas si vas a perder un buen amigo para empezar una relación que a lo mejor no funciona y puedes perder su amistad y su amor si eso termina algún día.

El cambio a la hora de comenzar una relación es lo que marca el principio del romance

¿Qué hacer? Muchas veces se puede llegar a confundir la amistad con algo más. Detente y analiza la situación. Piensa si de verdad lo ves como una pareja. En esta situación puedes jugar con la ventaja de la confianza y sinceraos el uno con el otro, para eso están los amigos. Si sois amigos de verdad, la amistad no se perderá.

Ruptura cercana

Acabo de salir de una relación y no sé si empezar otra tan rápido o la persona que me gusta acaba de dejar una relación y pienso que todavía siente algo por su ex. Estos son dos de los miedos más frecuentes al comenzar una relación.

Quizás sea verdad que no estés preparado/a psicológicamente para pensar en nuevos novios pero se puede decir que el amor no entiende de psicología muchas veces. Confía en lo que sientas, nunca se sabe cuando es el momento apropiado para conocer a la persona de tu vida.

Solo me quiere por el sexo

Este es sobre todo, uno de los mayores miedos de las mujeres a la hora de pensar en formalizar una relación. ¿Qué hacer? Para que estas dudas no nos atormenten y podamos vivir una relación sana, debemos sentar las bases de esa relación desde el principio. Hablar con la pareja y saber qué es lo que el otro busca en nosotros y que el otro nos diga qué es lo que quiere en una relación. A veces pensamos demasiado y deberíamos ponernos en algún momento en la cabeza del otro. Seguro que así nosotras también disfrutaremos más del sexo.

Hacerlo público

Llevamos un tiempo saliendo pero no sabéis en qué momento hacer pública la relación. Puede ser simplemente porque estéis esperando el mejor momento para formalizarlo o que alguno de los dos esté intentando retrasar ese momento por alguna cuestión.

Habla con tu posible pareja para aclarar los puntos que te preocupen

Probablemente nunca se llegue a encontrar el momento oportuno para decir a los cuatro vientos a todo el mundo que sois novios. La naturalidad de la relación hará que poco a poco, eso se dé por hecho y no haya que dar explicaciones innecesarias. Si por el contrario, alguno de los dos miembros de la pareja, evita conscientemente dar ese paso, habrá que hallar las razones y entrar a hablarlo con la pareja. Es también el momento de confiar en la relación.

Los celos

Este es uno de los mayores problemas que una pareja puede tener. Ser ambos celosos o que un miembro de la pareja lo sea, no es en realidad un problema si son unos celos sanos. ¿Qué hacer? Los celos son una reacción física normal del ser humano, y mucho más probable en el comienzo de una relación cuando se tiene el miedo de perder a la persona que se ama pero hay que saber distinguir entre tipos de celos.

Si consideras que tu novio o novia tiene unos celos enfermizos, pon solución al problema lo antes posible. Tu pareja debe ser capaz de entender que esa situación no llevará a nada bueno. ¿Te has sentido identificado con algunas de estas situaciones? Que los miedos no te frenen a la hora de encontrar la felicidad en un nuevo amor. El amor al final todo lo puede. O casi todo. ¡Viva los nuevos novios!

¿Por qué no te atreves a empezar una relación?

A veces es miedo, a veces te resulta tan imposible que muy seguramente optas por regresar a tu cuadro de confort, en donde sabes quién eres, que deseas y de alguna manera estas bien contigo mismo y como son las cosas.

Pero bien, no está mal estar solo por gusto, por convicción y por decisión mientras esperas a la persona correcta para ti, de hecho yo creo que eso es lo mejor, ser selectivo mientras esperas a la persona que encaje con tu idiosincrasia, tu personalidad, tus valores, tu humor y principalmente contigo; no sé trata de agarrar cualquier cosa para evitar estar sola o solo, se trata de encontrar a alguien que te complemente y te haga feliz.

Entonces surge una patología extraña, después de mucho tiempo solo, te da miedo comenzar algo nuevo, conocer a nuevas personas, relacionarte de manera sentimental con alguien; ¿por qué?, pues tienes mucho tiempo sin hacerlo o inclusive tus experiencias previas hayan sido tan malas que te curo de espantos y decidiste probar con abstinencia sexual, mental y emocional. No te crítico, yo lo hice por mucho tiempo eso de evitar, postergar o tenerle miedo a comenzar una relación cuando te han lastimado tanto es normal, pero lo que es muy anormal es negarte la posibilidad de ser feliz por este miedo.

¿Por qué no te atreves a empezar una relación?
Permitir que tus miedos controlen tu vida está mal, acaso dejarías de volar para conocer el mundo porque te dan miedo las alturas, morir o lo desconocido, mmmmmm, claro que no. Parte importante de vivir es afrontar tus miedos, erguir el pecho, levantar la cara y afrontar todas aquellas cosas que te dan pánico, porque te guste o no somos seres sociales hechos para hacernos compañía, genéticamente un hombre o una mujer buscara su complemento, es genético eso de perpetuar la especie y porque no hacerlo con alguien que vale la pena, mmmmm, ah ya sé, porque te da miedo y tanto que evitarías por cualquier motivo comenzar algo con alguien.

Lo que muchas veces todos pasamos por alto, es que la persona que vale la pena vendrá a decirnos aquí estoy, claro, como estamos en ataque de pánico, saldremos corriendo porque alguien está planteándonos algo que nos aterra y simplemente la mejor forma de lidiar con ese miedo es correr o alejar a esa persona, pero como vale la pena va a volver a intentarlo y va a decir, aquí estoy, pero obvio seguimos en pánico y volvemos a alejar insistentemente a esa persona, pero como vale la pena y es de las pocas personas capaces de hacernos feliz nuevamente va a insistir PERO TEN CUIDADO porque si bien es una persona que vale la pena, es inteligente y no va a insistir una cuarta, y todo aquello bonito que pudiste tener se perdió por miedo a ser feliz, no sé porque pero la gente prefiere ser infeliz.

Digo, tampoco se trata de sufrir de amor pero si no eres lo suficientemente inteligente para darte cuenta de las oportunidades que te da la vida, luego no te quejes. Si te dijera la cantidad de veces que me han dicho que no, seguro sentirías feo, pero arriesgarme buscando un sí no tiene precio, eso de vivir pensando que hubiera pasado si hubiera dicho algo, es atormentante, cuando te dicen que no sufres un rato, pero cuando te quedas preguntándote la respuesta sufres eternamente.

¿Cómo puedo tener una buena relación?

Conectar con alguien de forma sentimental, emocional y física puede ser estupendo. Pero hay que hacer mucho trabajo para construir una buena relación.

¿Cuáles son las bases de una buena relación?

Ninguna relación es perfecta todo el tiempo. Pero en una relación sana, ambas personas se sienten bien la mayor parte del tiempo. Para tener una buena relación, hace falta más que atracción, se requiere trabajo y que los dos estén dispuestos a hacer el esfuerzo. Estas son algunos consejos para construir una relación sana:

  • Quiérete. Estar cómodo contigo mismo hace que seas más feliz con una pareja.
  • Comunícate. Habla con tu pareja sobre tus sentimientos. Haz preguntas y escucha las respuestas. Si te sientes molesto, dilo. No hagas que tu pareja adivine qué te pasa. Hablar de los problemas genera confianza y fortalece la relación. Y no todo se trata de cómo lidiar con los problemas, no te olvides de decirle a tu pareja cuando hace algo que te hace feliz.
  • Sé honesto. Sean sinceros con respecto a lo que hacen, piensan y sienten. La honestidad genera confianza. Pocas cosas dañan tanto a una relación como las mentiras.
  • Permítanse tener un poco de espacio. El tiempo en pareja es estupendo, pero estar TODO el tiempo juntos no lo es. Es bueno que cada uno tenga sus propios amigos e intereses fuera de la relación.
  • Acepten que no están de acuerdo. No siempre verán las cosas de la misma manera, y eso está bien. Lo importante es respetar las opiniones e ideas del otro.
  • Perdona y pide perdón. Todos cometemos errores. Debes estar dispuesto a pedir perdón por tus faltas y aceptar las disculpas de tu pareja.
  • Apóyense. Cuando tu pareja hace algo grandioso, díselo. Tu pareja debe hacer lo mismo por ti.
  • Habla sobre sexo… De forma abierta y honesta. Decirle a tu pareja lo que te hace sentir bien, lo que te gusta y lo que no, contribuye a que tengan mejores relaciones sexuales. Nunca presiones a tu pareja para que haga algo que no desea hacer, ni tampoco permitas que tu pareja te presione. El consentimiento es obligatorio.
  • Cuida tu salud sexual. Habla con tu pareja sobre cómo se van a proteger contra las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y los embarazos no planificados. Practica sexo más seguro y hazte las pruebas de ETS.

¿Cómo puedo saber si mi relación es sana?

Evaluar esporádicamente si te sientes bien con tu relación es una buena práctica. El cuestionario que figura a continuación se concentra en las relaciones sexuales y sentimentales, pero también se puede aplicar a otros tipos de relaciones. Después de responder el cuestionario, podría resultar útil volver a responderlo desde la perspectiva de tu pareja.

  • ¿Tu pareja escucha y respeta tus ideas?
  • ¿Tu pareja te da espacio para que pases tiempo con tus amigos y tu familia?
  • ¿Disfrutas pasar tiempo con tu pareja?
  • ¿Te sientes cómodo diciéndole a tu pareja cuando hace algo que te molesta?
  • ¿Te sientes cómodo al compartir tus pensamientos y sentimientos?
  • ¿Puedes decirle a tu pareja lo que te gusta en lo referente al sexo?
  • ¿Tu pareja se esfuerza por llevarse bien con tus amigos y familiares?
  • ¿Tu pareja está orgullosa de tus logros y tus éxitos?
  • ¿Tu pareja te respeta cuando piensan diferente?
  • ¿Puedes hablar con tu pareja sobre métodos anticonceptivos o sexo más seguro?

Las relaciones pueden ser complicadas, pero si la respuesta a todas estas preguntas fue “sí”, es muy probable que la relación que tienes sea sana. Si tu respuesta a dos o más preguntas fue “no”, podrías estar en una relación enfermiza.

¿Cómo puedo mejorar mi relación?

Mantener tu relación en buena forma, definitivamente, no es tarea fácil. Habla con tu pareja sobre lo que crees que podría mejorar. Sé claro sobre lo que te molesta y sé respetuoso.

La buena comunicación es una herramienta importante para resolver problemas. Si tienes problemas para resolver las cosas por ti mismo, considera la posibilidad de buscar la ayuda de una persona externa a la pareja. A veces, hablar con un asesor o terapeuta puede ayudar a que las parejas resuelvan sus problemas y mejoren su relación.

7 tips para comenzar tu relación de pareja con el pie derecho

Por Valeria Schapira

Comienza un romance y, con él, la incertidumbre. Desearíamos tener la bola de cristal para saber qué va a suceder con esa incipiente relación y caemos en la ansiedad. Si bien no hay recetas en lo que al amor refiere, estar en calma y dejar que las cosas fluyan es la mejor manera de transitar los primeros tiempos de cualquier pareja.

Nada en la vida se construye de un día para el otro. Imagina comenzar una amistad y pretender que esa persona conozca todo de ti de un día para el otro y se comporte conforme a tus deseos. Aunque suene absurdo, solemos llevar estas pretensiones absolutas a vínculos amorosos que recién se inician, precipitando de este modo su final.

Si quieres que esta vez funcione porque ese hombre (o esa mujer) valen la alegría, aquí algunos tips:

No te apures

Estuviste toda tu vida sin ese otro ser. ¿Por qué pretendes hacerlo parte de tu cotidianeidad de inmediato? Paso a paso, date tu tiempo – y dáselo al otro – para que puedan conocerse de manera gradual.

Gradúa la intensidad

Nada aleja más que la presión. Si deseas que lo que está comenzando se asiente, no demandes ni trates de controlar el curso de los acontecimientos. Lo que ha de ser, será y no justamente de la mano de la exigencia. Quien está en control de su vida y satisfecho con la misma no anda pidiendo con desesperación la compañía de nadie. Simplemente disfruta y se deja llevar por la vida de manera natural.

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No hagas interpretaciones

Estás prácticamente ante un desconocido, así que evita las especulaciones sobre sus conductas. Esta es una práctica femenina muy habitual, cuyas conclusiones suelen tener poco que ver con la realidad.

Evita obsesionarte

De pronto, esa persona pasó a ser «todo» para ti. Nunca es sano que alguien acapare toda tu energía, aunque estés enamorándote. La obsesión es enemiga del buen amor.

Guarda el misterio

Nada hace perder el interés más rápido que contar todo, revelar las intimidades y no dejar espacio para la sorpresa. Así como un mago no revela sus trucos, reserva tus mejores cartas para ir sorprendiendo a ese hombre o a esa mujer a medida que la relación vaya creciendo.

No idealices

Cuanto más alto pongas a alguien en tus calificaciones, más puntos le bajarás cuando lo veas en su plena humanidad. Si bien es parte del enamoramiento endiosar a quien nos hace perder la cabeza, cuando pasen las mariposas te encontrarás con alguien de carne y hueso. Relativiza las virtudes.

Baja las expectativas

Son el camino hacia la frustración. ¿Qué tal si te dejas sorprender por esa persona que ha llegado a tu vida? Quizás no se ajuste ciento por ciento a tu lista de deseos pero te revele aspectos de ti mismo que ni conocías. Sé flexible y puede que tengas una grata impresión.

Consejos para empezar una relación sana después de un duro invierno

Ante todo, conócete bien

Antes de salir ‘a cazar’, asegúrate de que estás a gusto con tu propia personalidad. Nadie es perfecto y tienes que conocer tanto tus virtudes como tus defectos y manejarlos para que tus inseguridades no recaigan en el día a día de tu relación. Sobre todo, es importante entender que tienes límites, que no puedes llegar a todo y que tienes ganas de mejorar lo que menos te gusta de ti.

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«Si buscas una pareja sólida, primero deberías tener una idea sólida de quién eres, lo que incluye tus debilidades además de tus talentos», explica Anne Beverly a la Elite Day, «si puedes comunicar lo que quieres a una pareja y admitir tus errores, te ayudará a manejar las expectativas y te preparará para una relación exitosa». Si eres capaz de separar, lo tendrás mucho más fácil para que la relación no se resienta de tus propios problemas.

Entiende qué quiere la otra persona

Para evitar malentendidos, es importante dejar las cosas claras desde el principio. Los psicólogos hablan de la Teoría del Apego para referirse a los distintos niveles que tenemos de establecer una relación con otra persona: hay quienes dan seguridad, otros ansiedad y otros evitan a su pareja. Si buscas a alguien con quien compartir un tiempo largo, Beverly te recomienda buscar a alguien que te dé seguridad y no esté pensando constantemente en la próxima relación.

Pareja

Puedes identificar que una relación tiene puntos para durar más cuando tu pareja te presenta a sus amigos o familia, cuando se muestra optimista sobre el futuro y te da cariño. Otras formas de demostrar que va a estar ahí es, precisamente, apoyarte cuando estás en apuros o si no te encuentras bien. Cuando dos personas están juntas porque no quieren estar solas, se nota y la relación se resiente.

Mantén la mente abierta

Si quieres ligar, tienes que estar receptivo (o receptiva), no rechazar a la gente con apriorismos y enfocar tu energía en sacar lo mejor de cada persona. Es el consejo de la coach Molly Lyda. Dale posibilidades al personal y a ti mismx. Si te gustan las aplicaciones, lánzate a las aplicaciones y si eres más de buscar entre los amigos de tus amigos, amplía tu red. Pero también atrévete a recorrer el camino de manera inversa. El amor puede estar en la fila del supermercado, en la biblioteca, en el ascensor o en Sudáfrica.

La cuestión es no cerrarse y tener paciencia. Igual te mudas de ciudad y en ese momento justo te enamoras de quien fue tu vecino toda la vida. Quién sabe. Sobre todo, haz lo que te gusta, porque si eres fiel a tus pasiones, seguro que acabas rodeándote de gente afín a ti.

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Acepta que ligar es un proceso

El amor a primera vista está sobrevalorado. Tenemos tantas opciones para encontrar pareja que esperar sacar algo serio de una primera cita puede parecer una locura. Ten paciencia y sé consciente de que ni tú ni tu pareja tenéis nada que reclamaros al principio. Entiende que si tú dudas, la otra persona también debe estar haciéndose preguntas, pero si eres constante y te relacionas con sinceridad, acabarás siendo irresistible. Las presiones espantan, todxs lo hemos vivido.

Los 4 errores que debe evitar si comienza una relación

Pero, ¿es la terapia de pareja un tabú? «Una persona que viene sola a consulta tiene mucha más facilidad de expresarlo en su entorno que cuando viene en pareja. Es verdad que hoy estamos tan expuestos a lo que debe ser la pareja que cometemos el error de no darnos cuenta de que cada pareja tiene que ser como es y los problemas hay que solucionarlos», comenta Cebrián. Con diez años de experiencia trabajando con parejas en situaciones límite, desvela en esta entrevista algunos trucos sobre cómo llevar una relación sana y superar los baches.

Además de ser coach de parejas tienes una agencia matrimonial. ¿Qué es lo que le resulta más fácil, hacer parejas o arreglarlas? Yo siempre he sido muy celestina, siempre he creído en el amor, creo que es algo ocioso de la vida que hay que alimentar y potenciar y que tenemos más oportunidades a lo largo de nuestra vida. La gente piensa que tras un gran amor ya solo queda llorarlo. La experiencia me demuestra que no. A mí me gusta más hacerlas, porque juegas con la ilusión del principiante que siempre da la opción de verlo todo más de color de rosa. Pero el hecho de arreglarlas es muy gratificante. Aunque sea más duro, a veces esos caminos más difíciles de andar son los que tienen mejores finales. El libro se llama ‘Te quiero, luego insisto’, ¿ha insistido mucho para llegar dónde está? Si te soy sincera, no. Tuve muy claro siempre las metas que quería alcanzar y soy muy optimista y muy positiva. Si se puede elegir en la vida en plantearte las cosas en positivo o en negativo, pues por qué no hacerlo en positivo. No me ha costado esfuerzo, no porque mi camino haya sido más fácil que el de otras personas, porque no lo ha sido. He sufrido bullying, me ha fastidiado mucha gente alrededor, me han intentado pisotear. No he tenido una vida fácil, pero como tengo esa capacidad de sacar el lado positivo de todo, sí que tengo esa sensación de que no me ha costado. ¿Cuál ha sido su caso más complicado? Los casos más complicados son los de infidelidades, porque se abre una brecha difícil de tapar. Ya no por la infidelidad en sí, sino porque aparece la desconfianza como ingrediente principal en esa relación. Entonces es muy complicado, aunque cambien muchas cosas. Lo importante es hacerle ver a la pareja aquello que les unió e intentar que se fortalezca. En el libro habla de mente masculina y mente femenina, no como género sino como rasgos de personalidad. ¿Cómo son sus infidelidades? Todos tenemos diferentes variables de personalidad. A mí me lo dice mi marido, «todo lo femenina que eres por fuera lo eres de masculina de mente», porque tengo una serie de variables de personalidad que están más relacionados con un cerebro masculino. Sí que es verdad que la tendencia femenina tiende más al romance y la tendencia masculina más al sexo, a un control de impulsos sexuales más primitivos. Esto hace que una infidelidad con unos rasgos femeninos tenga más perpetuidad en el tiempo, incluso puede salir de ella otra relación. ¿Las redes sociales son un nido de infidelidades? Están muy bien para usarlas a nuestro favor, si nuestra relación funciona bien no hay ningún problema. Pero si una relación hace aguas, las redes sociales son un recurso que nos lo pone muy a mano. Por un lado, te sientes estimulado, empiezas a hablar con otra persona que te da vidilla, ilusión y te saca de la rutina. Por otro lado te aleja de tu pareja porque te hace ver una serie de cosas que no son reales. No es lo mismo hablar con una persona detrás de una pantalla, que te da tiempo a pensar, que la vida cotidiana con tu pareja. Una conversación de WhatsApp puede resultar muy ingeniosa por eso, pero no es la realidad. Y la rutina,¿rompe parejas? La rutina en las parejas es necesaria, porque si no nos volveríamos todos locos con una sensación de incertidumbre imposible de llevar a nivel fisiológico. Nos activaría de manera muy extrema: no saber qué opina la otra persona, si me llamará o si no, qué me espera cuando llegue a casa. La rutina es muy necesaria para tener una serie de costumbres y afianzar una relación con unas bases lógicas y claras. El problema es cuando la rutina se apodera y empieza a ocupar un lugar muy importante, que se convierte en desidia, en ya no tener ganas, pensar que ya está todo hecho. En una relación tiene que haber siempre algo, aunque sea pequeñito, que te ilusione. En el libro la mayoría de los casos son de parejas que suelen rozar los cuarenta, ¿es una edad difícil para las relaciones? Sí, suele serlo. Hemos vivido más, tenemos más claras nuestras metas en la vida y surgen más frustraciones o manías. Estamos ya más anquilosados, más bloqueados a nivel cerebral, nos volvemos más egoístas. Entonces ahí las relaciones puede que se compliquen, no es como al principio que estamos abiertos a todo porque somos más novatos o al final, que también de alguna forma bajas mucho tus barreras. Yo creo que en estas edades venimos con muchos fantasmas del pasado y estamos muy poco preparados para adaptarnos a otra persona. No obstante esos casos son un poco retales de algunos pacientes que han pasado por mi consulta y también en algunos reflejo a mi padre, a mi marido, a mi hermana, pero solamente lo sabe el que lo lee (ríe). En el sexo, ¿qué hacer para no perder la chispa? Centrarnos en la comunicación y los hábitos. El ser humano se habitúa a lo que le digamos, si nos habituamos a no tocarnos, no nos vamos a tocar. Es necesario excitarse sexualmente al menos una vez a la semana, para tener ese ‘huequito’ para nosotros. No hace falta tener una relación sexual completa, pero sí tener un momento para darse un masaje, un baño juntos, una situación que resulte mucho más personal y cercana. Por otro lado, la comunicación. Creo que hablamos poco en el sexo, porque nos da vergüenza o tenemos un montón de tabús. Hay una sección especial en el libro que no quiero desvelar para precisamente poder romper esas barreras de comunicación en el sexo y dar rienda suelta a esa parte de pasión tan necesaria. ¿Todas las relaciones tienen arreglo? No. Hay relaciones que están rotas desde el momento en el que se inician. Son esas parejas que comienzan por una serie de motivos erróneos, por dependencias emocionales, o por cubrir huecos vacíos individuales. Están también las parejas muy tóxicas, de control extremo. Esas parejas que necesitan estar en picos constantes, positivos y negativos, para sentir que no caen en la rutina. Ese tipo de parejas están rotas desde el principio. Otra cosa es que los miembros de la pareja lo sepan, porque la gente se habitúa a vivir así. Si tú a una rana le echas agua hirviendo de golpe, la rana va a saltar de la olla. Pero si le vas echando agua despacito, la rana se cocina. Por lo tanto el ser humano tiene una habilidad sobrenatural para adaptarse a sus circunstancias. En el panorama actual, ¿con quién haría una buena terapia de pareja? Una buena terapia de grupo sería entre todos los partidos políticos a la vez. Sinceramente en el momento en el que estamos yo creo que están los egos muy alimentados y quizás deberíamos bajar un poco a la tierra, centrarse en aquello que les llevó a meterse en política, aquellos ideales de juventud que seguro tenían todos y recuperarlos para evitar estas discusiones que están teniendo todos tan absurdas.

12 cosas que ellos odian de nosotras cuando empiezan una relación

Chica conoce a chico (o señora conoce señor) os gustáis, os conocéis, empezáis a salir, os acostáis.

Todo normal. Todo va bien, hasta que tú, de repente, nos se sabe por qué demoniaca razón empiezas a demandar más. Más de lo que sea: más atención, más llamadas más whatsapps, más tiempo con él. Entonces ÈL decide salir corriendo (y con razón). ¿Os suena? Esto es lo que NO debes hacer cuando empiezas una relación (creedme, vale para todas las edades y está fundamentado y estudiado por psicólogos)

1. NO SEAS ‘DEMANDING`. No demandes ni exijas de más porque no hay cosa que le fastidie más a un hombre que acabas de conocer que tener que dar explicaciones. Si algo acaba de empezar no estás en condición de pedir. Si sus llamadas no te parecen suficientes, si su entusiasmo se te queda corto, piensa dos veces antes de protestar o quejarte.

2. NO TE CONVIERTAS EN UNA PESADA. Por pesada entendemos a una persona que conoce a otra y pretende que esa otra pase automáticamente a estar pendiente de ella las 24 horas del día. Que le mande mensajes al levantarse, al acostarse, al comer…que ya no exista más que para ella. MAL. La gente tiene a menudo más cosas que hacer: ir al trabajo, atender a sus hijos, ir al gimnasio..o hacer simplemente lo que les de la gana.

3. HAZ TU VIDA. Tu vida no se paraliza ni cambia por haber conocido a alguien. Sigue haciendo tus cosas y no dediques tanta energía a esa relación que comienza. Queda con amigos, ocúpate de tus hobbies…a menudo nos olvidamos de todo para centrarnos en esa nueva persona lo que nos lleva a obsesionarnos. MAL.

4. NO LE PIDAS QUE SE QUEDE A DORMIR si se quiere quedar, ya lo hará. Tampoco te auto­invites tú a su casa si él no te pide que te quedes. No pasa nada en irse a dormir cada uno a su casa. A veces al empezar una relación sólo necesitamos dos cosas: espacio y tiempo. Pasito a pasito por el caminito.

5. NO ESTÉS PERMANENTEMENTE COLGADA DEL WHATSAPP. Muchas veces cuando empezamos una relación contamos a la otra persona nuestra vida por Whatsapp ¿entonces qué le contaremos cuando estemos juntos? Evita que te digan a las 12 de la noche “bueno, hale, te voy a ir dejando que mañana madrugo”. Evita las horas y horas al whatsapp o mirando con cara de idiota a ver si está “en línea”. No vale para nada y surgen miles de malentendidos.

6. NO LE CONTROLES. Porque hayas empezado a salir con él no empieces a querer saber toda su vida: sus entradas y salidas, con quién viene y quien va. Los seres humanos en general y los hombres en particular odian que les controlen. Si no tienes confianza en esa persona mejor plantéate si debes estar con ella. El control es además un síntoma de inseguridad. Si os habéis conocido en alguna web de citas espera un tiempo prudencial antes de pedirle que se borre. Lo normal es que ya lo haga él solo…Y si prefiere seguir ahí buscando más citas, o “algo mejor” asunto suyo. Si lo hace entonces es que no es para tí o quizás tú debas hacer lo mismo y ponerte a buscar también “algo mejor”.

7. NO DESCONFIES. Cuando te diga que se va por ahí con sus amigos, o de viaje o donde sea. No pienses que se va a marchar con otra. Ten una cosa clara: si una persona está contigo es porque quiere estar contigo. Si no no lo estaría. Y si quiere estar con otra, es porque no te valora y en consecuencia, no es para ti.

8. NO HAGAS DEMASIADOS PLANES. Les hará salir despavoridos. En general, ya es difícil hacer planes para nuestra vida normal, más aún hacerlos con alguien que acabas de conocer. Deja que los planes surjan sobre la marcha y que partan de los dos. No se te ocurra conocer a un hombre en mayo y empezar a planear las vacaciones de verano con él. Si sucede, pues genial, pero deja que las cosas “fluyan”.

9. NO SEAS MADRE: que madres ya tienen las suyas. No vayas a su casa y te pongas a arreglársela, no le digas que fuma mucho, que pare de beber o que se meta en el gimnasio. No hay cosas más anti­sexy que las actitud de madre.

10. NO HABLES DE TUS EX­PAREJAS. A él no le interesan y a ti menos recordarlas así que ¿para que hablar de tus ex?

11. NO CUENTES TODA TU VIDA. Él no necesita saber todo sobre tí ni tu de él. Déjate algo para ti. A las personas les gusta ir descubriendo cómo es la otra poco a poco. No que se lo suelten todo ‘a bocajarro’. Hazte un poco la misteriosa.

12. NO ESPERES QUE TE DIGAN TE QUIERO a las primeras de cambio. Gustarse es cuestión de un segundo, querer a alguien son palabras mayores. Se necesita tiempo. Estupendo si pasa pero ¿y si no?

¿Cumples más de 5 puntos de esta lista? Entonces… ¡tenemos un problema! Me gustaría conocer la opinión de algún hombre al respecto… ¿Me falta o me sobra algo?

Es fácil notar cuando otras personas van demasiado rápido en una relación, pero cuando eres tú el que va a la velocidad de la luz, cuesta mucho darse cuenta.

Cuando los romances comienzan y todo suele ser miel sobre hojuelas, no cuesta mucho precipitarse en una relación pegajosa con muchas risas y sexo, pero poca sustancia.

Y no se trata de que esa persona no sea buena para ti, sino de que tu baja autoestima o inestabilidad emocional pueden estar jugándote una mala pasada, y bloqueando tu visión.

Según indicó el psicólogo Seth Meyers, en una columna publicada en el portal eHarmony, “en pocas palabras, las personas que se sienten bien y son seguras de sí mismas no tienen la necesidad de correr, ya que no tienen agujeros emocionales que están buscando llenar”.

Por lo mismo, es bueno estar atentos a cómo progresa tu relación, y si está avanzando por las razones correctas, ya que de lo contrario podrías salir dañado. A continuación te presentamos 7 señales de que las cosas van demasiado rápido, de acuerdo a Seth Meyers y otros expertos.

1. Idealizas a la persona: crees que es completamente perfecta

“Cuando idealizas a alguien, la ves como completamente buena y perfecta. Cuando conoces a alguien, en realidad es bastante fácil pintarla con una gran pincelada porque realmente no sabes mucho acerca de él/ella. En otras palabras, debido a que no tienes mucha información, decides llenar los espacios en blanco usando tu propia imaginación”, dice el profesional.

“Te dices a ti mismo que esa persona es la más divertida, dulce o atractiva con que has estado, que te entiende totalmente; y que es mejor que cualquier otra persona del pasado”, añade. Es más, puede que incluso tenga un mal comportamiento, y lo justifiques diciendo que sólo fue un episodio aislado.

El psicólogo explica que cuando esto pasa suele ser una señal de que has sido herido o sentido abandonado emocionalmente en el pasado, y esperas que alguien pueda mágicamente llenar esos vacíos.

“Recuerda, la mejor manera de superar los sentimientos de soledad es acercarte con cautela a nuevos individuos”, en lugar de sofocarlos.

2. Quieres conocer a sus amigos y familia lo antes posible

¿Quieres conocer a los amigos de tu nueva pareja o miembros de su familia tan pronto como sea posible? Cuando te encuentras con alguien que te gusta, es perfectamente normal que quieras saber más acerca de esa persona, incluyendo las personas que hay en su vida.

“Mientras el deseo es totalmente comprensible, debe ser un deseo leve. Los hombres y mujeres que se mueven demasiado rápido en las relaciones, realmente quieren encontrarse con los amigos o la familia del otro. Quieren establecer planes para asados, cenas o actividades sociales donde puedan reunirse todos los jugadores importantes en la vida de su prospecto y quieren hacerlo con rapidez”, señala Seth.

El querer reunirse con amigos y familia desde el principio es una señal de que quieres mezclar tu vida rápidamente con la vida de tu nueva pareja, dice el experto. “Esta hambre emocional sugiere que no sientes que tu círculo sea tan satisfactorio y quieres ampliarlo. En lugar de sumergirte de lleno en el grupo social de otra persona, haz un esfuerzo consciente para reforzar el tuyo, sin tener que depender de una pareja para tener esa sensación de pertenencia”, comenta Meyers.

3. Le mandas mensajes constantemente

Si bien es normal mandar mensajes a alguien que te gusta, hacerlo constantemente a cada momento, no. “Si conoces a alguien y te encuentras pensando en él todo el tiempo – de manera obsesiva – estás saboteando la relación desde el principio. Como regla general, cuando tengas una nueva pareja ponte una regla simple: No más de 2 mensajes al día. Siéntete libre de responder sus mensajes, pero no inicies tú los mensajes más de dos veces, tómate las cosas con calma”, sugiere el terapeuta.

El profesional dice que mandar mensajes obsesivamente, responde en la mayoría de los casos a una “sensación de desesperación que viene de un temor a que si no sellas el trato de inmediato y desarrollas un vínculo fuerte, esa persona te abandone y no conozcas a nadie más que realmente te quiera y te guste”, explica.

4. Hay demasiados gestos románticos y adulaciones

La psicóloga Wendy Patrick advierte que “la adulación le consigue en todas partes”, esto significa que habitualmente es usada por personalidades manipuladoras.

Si tu nueva pareja está halagándote en extremo y todo el tiempo, puede que sólo sea su manera de hacer que la relación vaya más rápido. De hecho, Patrick señala que a menudo las personas manipuladoras “instigan noviazgos emocionalmente intensos diseñados para moverte el piso e impedir que veas las señales de alerta”.

Patrick dice que si sientes que las cosas van muy rápido, es importante asegurarse de que la persona no está tratando de apurar las cosas a propósito para controlar la relación. “La velocidad con la que se forman las relaciones es una señal de alerta que indica poca profundidad y no verdadero amor”, explica Patrick.

5. Acabas de salir de una relación (que también fue demasiado rápido)

Si acabas de salir de una mala relación, que también fue demasiado rápido, lo más probable es que estés haciendo las cosas por las razones equivocadas. Puede ser que tu autoestima es demasiado dependiente de una relación y eso no tiene nada que ver con tus parejas, es algo con lo que tú debes trabajar.

6. Tomas grandes decisiones con esa persona antes de saber su color favorito

No es que literalmente debas conocer su color favorito. Este punto se refiere a que estás tomando grandes decisiones como irse a vivir juntos, pasar vacaciones juntos, o incluso casarse y tener hijos, sin siquiera conocer bien al otro.

Si estás pensando en tomar decisiones grandes y tus amigos cercanos y familia parecen estar conmocionados, quizás es bueno que lo pienses mejor. Tal vez están equivocados, y es totalmente válida tu decisión, pero siempre es mejor conocer bien a una persona antes de precipitarse en una gran aventura.

“Por encima de todo, tu acercamiento a una nueva pareja debe ser medido y prudente, Tómate el tiempo de reunir información para determinar si esta persona tiene una personalidad compatible con la tuya“, aconseja Seth Meyers.

10 consejos para los 100 primeros días de relación

1.Expresa tus expectativas:

Exprésate abiertamente y no tengas miedo a tomar la iniciativa. Esto puede aplicarse en especial a las mujeres, quienes a menudo suelen tener más dificultades para dar el primer paso. Toma decisiones, eso hará que tu pareja vea que sabes lo que quieres y que llevas el control de tu vida. Por supuesto, en cualquier discusión, debes tener en cuenta también los deseos del otro.

2.Escucha y observa atentamente:

Pregunta si algo te interesa de la otra persona. Investiga a fondo sus características particulares y hábitos: “¿Te gusta el teatro en general o sólo la ópera?” “ “¿Eres de los que prefieren vacaciones en la playa, o eres más bien de montaña?” Conocer al máximo al otro es una de las claves del éxito.

3.Hablad de todo:

Si crees que hay un tema de conversación inapropiado o prematuro, díselo. Por otro lado, no deberías ver como un mal presagio que él o ella te diga que de momento no quiere hablar de un determinado tema. Con el tiempo surgirán las situaciones y la confianza para abriros el uno con el otro. En la relación de pareja, lo fundamental es que los tiempos de cada uno sean respetados.

4.No seas insistente:

Sobretodo al principio, es habitual caer en el deseo constante de hablar o saber qué hace el otro o dónde está. Si ya le has dejado un mensaje en el buzón de voz o le has enviado un sms, no insistas, te llamará cuando pueda.

5.No seas [email protected]:

Si la otra persona reacciona de una manera que no esperabas, no te precipites en pensar que la cosa va mal. Comenta la situación de manera amigable y el cómo te ha molestado su reacción. La base para una verdadera historia de amor consiste en saber hablar las cosas.

6.Saber ceder:

Encontrar soluciones que os beneficien a los dos. Si no estás de acuerdo en algo, evita responder con un “No” categórico, e intenta hacer una contrapropuesta.

7.Mantén alejados a los “ex”:

Evita hablar con tus ex parejas al menos al principio. Quizás os llevéis muy bien, pero tu pareja no sabe qué relación habéis tenido, y puede sentir que está constantemente compitiendo por ti.

8.Amigos y familia:

A veces los primeros encuentros entre la pareja y los amigos o la familia son un poco tensos. Dale tiempo a tu pareja para que vaya conociéndolos poco a poco, ¡mejor en pequeñas dosis!

9.Intimidad y distancia:

Encuentra el equilibrio ideal entre intimidad y distancia. La cercanía física es muy importante en los inicios de una relación, pero conviene no aislarse de otras relaciones sociales. Asegúrate de que ninguno de los dos pierde contacto con sus amistades.

10.No te dejes llevar por la pasión de los inicios:

Hablar de amor son palabras mayores, y un “te quiero” merece ser dicho cuando se sienta de veras. Daos tiempo para asimilar vuestros sentimientos y habladle de ellos al otro cuando estéis realmente preparados.

Las señales que predicen el futuro de una relación

11/11/2017 05:00 – Actualizado: 31/01/2018 17:34

Resulta muy fácil, en los comienzos de una relación, que la ilusión desbordante nos empuje a perder de vista elementos esenciales sobre el carácter de la persona que elegimos para compartir nuestra vida. Las mujeres, sobre todo, solemos manejar los principios peor que los hombres. Nos ilusionamos en exceso a las primeras de cambio y nos entregarnos plenamente desde un principio sin saber realmente si lo que tenemos delante es un príncipe o un sapo. El reto consistirá, más bien, en ir poco a poco guiándonos por la brújula sabia de nuestro bienestar emocional interior.

El romance y la pasión son estupendos, pero no son mágicos y pueden enmascarar elementos cruciales sobre la personalidad del otro que deberás tener en cuenta. Por ello, aconsejamos que intentes posicionarte frente al otro como un desconocido del que no sabes nada en lugar de suponerlo todo.

Un psicólogo estadounidense llamado John Gottman se afanó en investigar cuáles eran aquellos aspectos cruciales que mejor predicen el futuro de una relación de pareja. Logró un éxito descomunal al elaborar un codiciado instrumento que podía predecir el futuro de una pareja y acertar en un 90% de los casos.

Las sabias preguntas que debes responder ante ti mismo/a para asentar las bases de una relación más a largo plazo, son las siguientes: ¿se te trata con amor, afecto y respeto? ¿Sientes que hay un cuidado mutuo en términos de apoyo y afecto? ¿Te gusta realmente compartir tu tiempo con esa persona de forma que pareciera volar? Que si dónde estás a cada momento, que si con quién hablas, que si ponte esto o lo otro, que si en qué te gastas el dinero, etc. ¿Te suena de algo?

Son cuestiones que se relacionan con la capacidad de dar, de estar interesado en el otro, de ser receptivo y tratar de averiguar lo profundo y fundamental de él o ella.

Al mismo tiempo, existe un reverso de la moneda: son las señales de alarma que tienes que observar para valorar si estás ante una relación sana o bien debes darle carpetazo sin conmiseración. Son los siguientes.

Si tu sentido de libertad se ve comprometido

“Que si dónde estás a cada momento, que si con quién hablas, que si ponte esto o lo otro, que si en qué te gastas el dinero, etc. “. ¿Te suena de algo?

Si estás con una persona que se empeña en controlarte, no hay duda de que no comprende que lo que hace viable una relación no es el control. Cuando tratas al otro como una posesión erosionas, sin darte cuenta, los cimientos saludables sobre los que se erige cualquier relación: el genuino reconocimiento de la individualidad del otro.

Hay límites que no deben sobrepasarse. (iStock)

Las personas que controlan a sus parejas reflejan una enorme inseguridad interior, no logran entender bien las necesidades del otro y desconocen, por lo tanto, cómo gratificarlas. ¿Cómo pueden llegar a comprender las necesidades únicas y específicas de su pareja si las viven como si fueran una amenaza?

A estas personas les resulta muy difícil establecer una relación asentada en el reconocimiento de la libertad intrínseca del otro y gestionar las diferencias entre ellos de forma que sus decisiones se hallen alineadas.

Internamente son personas muy inseguras porque en su fuero interno anida el aterrorizante temor de que su pareja descubra, en el ejercicio intrínseco de su libertad, que no son suficientemente valiosos o que están mejor sin ellos y entonces, sobrevenga el temido abandono. Y, este dolor, les resulta demasiado insoportable porque tampoco confían mucho en que, si su relación ya no funciona, ellos puedan sobrevivir emocionalmente a la ruptura.

En una pareja debe haber al menos un 80% de intercambios positivos frente a un 20% de negativos

Sin embargo, una persona con una robusta confianza en sí misma, sí. La esperanza puede desfallecer, pero no morir. Les resulta más fácil entender y aceptar que si su pareja opta por otra persona es porque la relación actual no es lo que debiera ser. No quiero con esto decir que una ruptura no sea una realidad dura, triste, donde hay dolor y, ¡claro!, que puede que resulte difícil al principio de encajar. Pero siempre puedes despedirte agradeciendo lo vivido, lo compartido, y confiar en encontrar a otra persona que vaya más contigo y con quien seas mucho más feliz.

El fracaso de la comunicación

John Gottman concluyó, fruto de un largo y cuidadoso experimento llevado a cabo en la Universidad de Washington, que la comunicación es un elemento crucial en las relaciones. Lo demostró midiendo el porcentaje de intercambios positivos y negativos entre 100 parejas durante una conversación en la que estaban en desacuerdo. En las parejas que duraron a lo largo del tiempo, los comentarios positivos (que reflejan, por ejemplo, acuerdo, comprensión, perdón) eran muy superiores a los negativos (asociados a la hostilidad, la crítica o el desprecio), en concreto, con una frecuencia de 5 a 1 mientras que, las que abandonaron, la tasa era de 1 a 1.

Afirmó que en una pareja deben existir al menos un 80% de intercambios positivos frente al 20% y que éstos pueden permanecer sin resolver. Las diferencias que estén presentes al comienzo de una relación se mantendrán latentes durante todo el camino. Recuerda, es esencial no engañarse.

Si así es como mejor estás, tienes un problema. (iStock)

Si descubres que estás en una relación en la que el porcentaje escora hacia el polo negativo pregúntate si es la más saludable para ti. Puedes tratar de que las cosas funcionen durante un tiempo. Y, para ello Gottman sugiere que te centres en incrementar el 80% de interacciones positivas en lugar de tratar de modificar el 20% restante. Es más, te tocará asumir que pedir que el otro cambie no es el camino más sabio. De hecho, ni siquiera depende de ti.

Deseas ardientemente estar solo en casa

Otra señal de aviso acerca de que te encuentras ante una mala relación es cuando te descubres a ti mismo deseando muchas veces estar solo en casa. Si cuando estás con él o con ella la atmósfera se electrifica y resulta fácil discutir o bien te amarga el día levantarte y sentir su presencia a tu lado. Y, por último, si te descubres mucho más fuerte y feliz cuando estás solo/a.

Quizá ha llegado el momento de plantearse con coraje el final de la relación y optar por otra más saludable.

Eso sí, procura esta vez elegir a un auténtico “maestro de relaciones”, es decir, una persona que tenga el hábito mental de buscar cosas que apreciar, cosas por las que decir “GRACIAS”. Porque “bondad en la mirada y generosidad en el corazón”, ayudan a arraigar con fuerza al verdadero amor.

Raquel Tomé López es psicóloga y psicoterapeuta en el Centro Guía de Psicoterapia.

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¿Te ha pasado a ti también? De repente conoces a alguien, una noche os liais y la cosa va a más. Poco a poco te ves hablando a todas horas con esa persona, estás muy cómodo e incluso vais quedando mucho más, así que una noche te asalta la duda: ¿esto es un rollo simplemente o podría ser algo más? ¿Me estoy enamorando de esa persona? ¿Podría empezar algo serio con ella?

A la hora de plantearse si quieres (o estás preparado) para enfrentarte y meterte de lleno en una relación hay 5 cosas que debes plantearte y pensar seriamente. 5 puntos que se pueden resumir en 5 preguntas. ¡Te las contamos!

1. ¿Qué puedes ofrecer? Una relación es buena cuando ambas personas tienen cosas que ofrecer. Conocer cuáles son tus puntos fuertes a la hora de conquistar a alguien, qué puedes aportar a esa persona para que sea un poco más feliz y dónde vas a tener que “mejorar” es muy importante para empezar una relación.

2. ¿Estás preparado para una pareja? La pregunta, la verdad, suena mucho más seria de lo que es en realidad pero, oye, seamos sinceros: ¡soltero se está muy a gusto! Puedes hacer lo que quieras sin dar cuentas a nadie. Pensarás que con pareja también pero, en realidad, si no estás dispuesto a darle el respeto que se merece como pareja, deberías pensar que esto de las relaciones serias (de momento) no es lo tuyo.

Pareja mostrándose complicidad | getty

3. ¿Te aporta algo? Otra de las cosas por las que merece la pensar es sobre cuántas cosas te aporta esa persona. ¿Te hace sentirte mejor? ¿Te hace ser un poco mejor?

4. ¿Eres consciente de lo que supone? Cuando hablamos de empezar una relación de pareja tenemos que tener presente que no todo será genial y maravilloso. Algunas cosas (las que más) merecerán la pena pero otras costarán un poco más. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

5. La sinceridad es la base. Que no te engañen, la sinceridad debe ser la base desde el minuto uno y es por eso qué dicen que «no se puede empezar una relación mintiendo». Si no estás dispuesto a cumplirlo será mejor que lo pienses dos veces antes de empezar.

Ahora, solo te queda pensar en cada una de ellas teniendo en mente con quién quieres meterte en esa relación y tener clara tu respuesta. ¿Te atreves?

¿Alguna vez te has ido a vivir con alguien a las pocas semanas (o días) de conocerle? ¿Has dejado tu trabajo, tu ciudad o incluso tu país por seguir a alguien de quien te habías enamorado locamente hacía muy poco tiempo? ¿Eres demasiado impaciente, impulsiva y caprichosa en las relaciones? Y, la pregunta más importante: ¿Cuántos batacazos te has dado por correr tanto en el amor?

Lo entendemos, a veces es bastante difícil no cegarse y querer «todo y ya» con “el nuevo amor de tu vida”. “El enamoramiento nos suele pedir estar a todas horas con la pareja, nos obsesionamos y deseamos vivir rápido esas emociones tan fuertes y divertidas”, dice Ainoa Espejo, grafóloga y coach personal y de relaciones de Aihop Coaching. “Aunque no todo el mundo lo siente igual, con las mismas prisas ni intensidad”.

¿Existe un perfil para las personas que siempre van demasiado rápido en el amor o puede ocurrirnos a todos… con el consiguiente batacazo? Según Espejo, hay personas más propensas a caer en este ‘fast love’ inicial. Pero, como subraya, “cuanto más impacientes, impulsivos y caprichosos seamos, menos auto-control tendremos”. “Si nos encantan las emociones fuertes, sentirnos vivos y si además tenemos la autoestima baja, un gran sentimiento de vacío interior, mucha necesidad de estar con otras personas y de sentirnos queridos… ¡tendremos el cóctel molotov perfecto para terminar yendo demasiado rápido en el amor!”.

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Cómo echar el freno de mano

¿Qué puedes hacer para “pararte los pies” aunque estés loca por alguien? Según la coach, para contrarrestar un poco esa intensidad emocional es bueno utilizar el raciocinio, pensar detenidamente las cosas. “Si te conoces y sabes que tiendes a pisar el acelerador (y eso te ha causado problemas en el pasado), te animo a que te prepares mentalmente antes de enamorarte de alguien. Que conozcas bien tus valores, que tengas claro lo que quieres y lo que no en la vida. Que sepas las consecuencias negativas de ir demasiado rápido y tomar decisiones apresuradas (para ti, para tu pareja y para los demás)”.

Si estás buscando un compañero de vida, alguien con quien formar una unión estable, profunda y duradera, con quien formar incluso una familia… entonces las prisas no deberían entrar en la ecuación. “Esta es una decisión importante, que requiere madurez y conoceros bien el uno al otro, tienes toda la vida por delante para estar juntos”, dice Espejo.

“No quieras ver sólo lo que te apetece ver. Al principio de la relación es muy fácil cegarnos y ver solamente la parte positiva del otro”, apunta la coach. “Cuando estamos conociendo a alguien todos hacemos un poco de marketing (mostramos nuestra mejor cara, para que nos elijan como compañía). Así que con la ilusión inicial es muy fácil que no veamos a la persona tal y como es, sino sólo esa parte brillante y bonita que nos ha presentado, y que nuestras hormonas nos permiten ver”.

Pero no queremos tirar por tierra la ilusión y la emoción del principio Como dice la experta, esa versión suya existe, está ahí. “Pero también hay un lado no tan agradable, más oscuro y que todos tenemos (la dualidad es parte de nuestra naturaleza humana), y esa faceta sólo podrás empezar a descubrirla cuando el cóctel hormonal inicial se haya calmado y puedas ser objetiva. Y eso requiere… ¡tiempo!”.

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Prisas en la cama

¿Y en el aspecto sexual? ¿Son malas las prisas o todo depende de lo que esperemos de esa persona? “En lo sexual no hay nada escrito, todo depende de lo que tú consideres correcto y de lo que te apetezca hacer”, dice Espejo. “Lo importante es que te sientas cómoda y totalmente libre a la hora de decidir el momento de acostaros”, añade.

“Ahora -apunta la experta-, si en tu historial amoroso te has dado cuenta de que, por correr demasiado en el aspecto sexual, han interpretado una señal errónea, quizá puedas probar la estrategia contraria a ver qué pasa”. “Esperar un poquito, para hacerle ver que no tienes prisa y quieres conocerle tranquilamente”.

Aunque Espejo recalca que las pisas y el ansia no se demuestra tanto en la cama, como con el resto de actitudes: estar demasiado encima con la comunicación, insistir en veros cada día, querer saberlo todo de él (o ella) desde el principio, abordar o controlar cada área de su vida, etc.

Qué tener en cuenta para no equivocarte

Antes de dar un paso hacia delante o tomar una decisión importante con alguien que has conocido hace poco, ten en cuenta las cuestiones que nos plantea la coach:

El amor es como un viaje. “Si pisamos demasiado el acelerador, no disfrutamos del paisaje y podemos llegar a quemar el motor, quedándonos tiradas en la cuneta. Mejor ir a una velocidad normal, sintiendo las emociones, fluyendo con lo que va surgiendo”.

Para conocer en verdad a una persona necesitamos tiempo y situaciones. “Tiempo para recuperar la objetividad y no dejarnos cegar por la ilusión inicial. Y situaciones para ver cómo se desenvuelve y reacciona la persona, si realmente pone en práctica esos valores y la forma de ser que nos había ‘vendido’”.

Trabajar nuestro autocontrol y gestión emocional. “Nos vendrá genial para esta situación (y para todos los ámbitos de la vida). La paciencia permitirá que las cosas lleven su ritmo, que podamos asentar unas bases sólidas y disfrutemos de verdad. ¡Quieres una relación gourmet, no McDonald’s!”.

No se trata de elegir lo que te apetece en el momento. Sino lo que te hace bien, lo que es bueno para ti y para tu futuro.

No se trata de elegir lo que te apetece en el momento. Sino lo que te hace bien, lo que es bueno para ti y para tu futuro. Sé inteligente y estratega. Nunca es aconsejable tomar decisiones importantes cuando estés dominada por emociones fuertes (da igual que sea enamoramiento, enfado, tristeza…), porque tu cuerpo y tu cerebro estarán en situación de alerta, no pueden pensar ni actuar con claridad. De modo que es muy probable que después te arrepientas. Mejor esperar a recuperar la cordura, pudiendo sopesar los pros y contras, teniendo en cuenta todos los factores que influyen en la decisión.

Si ves que es él (o ella) quien se embala, echa tú el freno. Muchas veces atraemos a personas que tienen tendencias parecidas a las nuestras. ¡Pero dos no corren si uno no quiere!

No busques que la otra persona tape tu vacío emocional o existencial. Si te sientes así, es un asunto que sólo te corresponde a ti solventar (y viceversa, cada cual el suyo). Si tienes una necesidad excesiva de estar con él a todas horas y de sentirte querida, pregúntate si es amor de verdad, o si esas emociones fuertes están siendo una buena tapadera para calmar tu malestar interno (cosa que suele generar una gran adicción, ¡cuidado!).

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Las fases de una relación

Según Espejo, toda relación pasa por diferentes fases, estudiadas incluso biológicamente.

“La primera fase se conoce como Limerencia (de enamoramiento o lujuria) y es cuando nuestro cerebro libera grandes cantidades de dopamina, serotonina, feromonas, oxitocina, feniletilamina y noradrenalina”, explica la coach. Y según la experta, esto produce el mismo efecto que una droga: que estemos excitados, enérgicos, alegres y optimistas.

“En esta fase se produce cierta obsesión, deseamos ver a la persona a todas horas y tener contacto sexual; es una etapa muy pasional y poco racional. Estamos más nerviosos, solemos fantasear y tener miedo al rechazo”, apunta. Además, según Espejo, se da el “efecto Halo”, es decir, “idealizamos a la persona a partir de una sola característica, que generalmente es el atractivo físico que nos produce”.

Después, según la experta, pasaríamos a la fase de Amor Romántico, cuando las hormonas y neurotransmisores se relajan y recuperamos la calma. “Poco a poco vamos descubriendo a la persona real; evaluamos si podemos confiar el uno en el otro y si la unión que hemos ido construyendo es tan fuerte y maravillosa como creíamos o no”.

“Cuanto más cegados hayamos estado, mayor desequilibrio se producirá en esta etapa”, subraya la coach. “A menudo pasamos al lado opuesto y vemos de golpe todos esos defectos que no estábamos teniendo en cuenta antes. Se producen desilusiones, tristeza, sentimientos de engaño (“no es la persona de la que me enamoré”), frustración… Por eso muchas parejas terminan cortando a los dos o tres años”. “Se enamoró de sus flores, no de sus raíces… y cuando llegó el otoño, no supo qué hacer”.

Este, según la experta, es el momento en el que podemos descubrir si somos adictos al amor. “Hay quienes necesitan estar continuamente enamorados para sentirse vivos y satisfechos. Por eso, en cuanto se diluyen esas emociones fuertes, se aburren, se asustan y necesitan buscar a otra persona que les haga sentir con intensidad de nuevo”, añade.
Por último, si hemos superado esta larga etapa, según Espejo pasaríamos a la de Amor maduro o compañero, en la que se consolida la unión, se aumenta el compromiso real y la lealtad. “Aquí se produce menos dopamina, suele reducirse la pasión erótica o romántica y hay que tener cuidado con la monotonía. Pero es la etapa de confianza más profunda, en la que somos capaces de tomar decisiones más racionales y ver cómo es realmente la otra persona».

Cuando tienes una cita con una persona es necesario tomar las cosas con calma para que las cosas no se estropeen antes de tiempo. Aunque quizá, con las películas que hayas visto creas que las relaciones ficticias tienden a moverse muy rápido. Los personajes se enamoran lo antes posible y, aunque hay algunos obstáculos en el camino, el romance dura.

La verdad es que tomar las cosas con calma no conduce a un romance duradero. Hay algunas razones diferentes por las cuales puedes leerlas a continuación. Aquí hay algunas razones por las que ir despacio no es la mejor idea si buscas encontrar a tu mejor amigo, alma gemela y un verdadero amor.

No os veis lo suficiente como para tener un acercamiento emocional real

Acabas de empezar a salir con un chico nuevo y has tenido dos citas. Podrías haber ido a una de esas dos citas en la misma semana, pero tal vez la primera y la segunda fecha estuvieron separadas por una semana. Cuando realmente estás haciendo clic con alguien, quieres verlo tan a menudo como puedas. No quieres esperar una semana o más… Simplemente no tiene sentido porque quieres estar más tiempo con esa persona y es absolutamente normal.

Cuando tomas las cosas con calma, no te ves lo suficiente como para acercarte realmente, y esa es una razón por la cual esta no es la mejor idea. El comienzo de una relación es el momento en que las dos personas se conocen y descubren todo lo que pueden el uno del otro. Quieres saber cuáles son sus cosas favoritas y por qué es tan interesante. La otra persona quiere saber lo mismo de ti. Por esto no deberíais dejar de pensar el uno en el otro y es normal que queráis pasar más tiempo juntos.

Si os veis poco tiempo y vais despacio no os permitirá sentiros conectados. El vínculo que finjas en la relación durante las primeras semanas es normal. Tiene que suceder para que la relación crezca.

Asumes que las cosas no funcionarán

Si aceptas que todo tiene que ir despacio es como si asumieses que las cosas no funcionarán entre vosotros. Cuando tomas las cosas con calma, podría ser por diferentes razones, como tal vez que tu última relación terminó realmente mal o te preguntas si este chico nuevo te va a lastimar o traicionar. ¿Dónde está la diversión en eso? Tomar las cosas con calma hace que parezca que estás asumiendo que las cosas no funcionarán, y esa no es forma de comenzar algo nuevo.

Enamorarse de alguien siempre será un riesgo. Esto es cierto incluso si parecéis perfectos el uno para el otro y no hay banderas rojas o cosas extrañas que suceden. Y, sinceramente, está bien correr el riesgo del amor. Vale la pena y cualquiera que esté enamorado estaría de acuerdo.

En lugar de preguntarte si las cosas irán mal o si romperéis algún día, ¿por qué no asumir que la relación funcionará y que este tipo será su único amor verdadero? Ese es un marco mucho mejor para seguir. Si te mueves a un ritmo normal o incluso rápido, te acercarás a la relación desde un lugar más positivo. Y como el amor es una emoción tan positiva, parece una buena idea.

Cómo evitar una seudorrelación amorosa

No puede existir amor de verdad sin compromiso. Sin embargo, no todo el mundo quiere comprometerse. Dos personas pueden empezar a salir juntas, sentirse a gusto la una con la otra y tener relaciones sexuales fabulosas, sin plantearse ningún proyecto de futuro. Si ambas desean lo mismo, todo va bien. El problema surge cuando una de las dos se enamora y quiere una relación estable con compromiso, mientras que la otra persona solo desea una “amistad con derecho a roce”. Este tipo de vínculo en el que no existe reciprocidad afectiva tiene un nombre: seudorrelación.

Cualquier persona que desee una relación de pareja estable y satisfactoria, debería evitar quedar atrapada en una seudorrelación, puesto que lo único que va a conseguir es perder el tiempo y la autoestima.

Si no quieres caer en la trampa de una seudorrelación, te recomiendo que sigas estos 4 consejos.

1.- Identifica las señales de peligro

Las personas que no quieren comprometerse suelen manifestarlo de forma inequívoca al principio de la relación.

En consecuencia, hay que saber escuchar con atención los mensajes que, ya sea verbalmente o por escrito, nos envía nuestra potencial pareja. Si alguien te dice “no quiero comprometerme porque tengo miedo a que me hagan daño”, está dejando muy claro que no tiene intención de ir en serio. En este caso, lo más sensato es que no pierdas ni un minuto más con esta persona. Si sigues con ella tendrás que conformarte con una seudorrelación y perderás la oportunidad de encontrar a alguien que te ame de verdad.

Por el contrario, si te dice “quiero una relación seria, pero tengo miedo al compromiso (o a que me hagan daño) y quiero ir despacio” significa que quiere avanzar pero sin precipitarse. En este caso, lo más aconsejable es darle la oportunidad de que poco a poco afronte sus miedos. De todos modos, si sientes que la relación se estanca y no se consolida, sigue los consejos que vienen a continuación.

2.- No estés pendiente de esta persona

Si sales con alguien que solo te ve cuando le apetece (te envía mensajes para quedar a última hora, nunca quiere hacer planes por adelantado, etc.), deberías evitar seguirle el juego. Mientras que no tengas la seguridad de que vais a pasar juntos todo el fin de semana, debes hacer tus propios planes. No esperes a que tu potencial pareja te llame el mismo sábado para quedar. Si condicionas tu agenda a la suya estarás facilitando que la relación se estanque y se convierta en una seudorrelación.

Haz tu vida: queda con tus amigos y mantente abierto/a a conocer a otras personas. No hace falta decir que mientras que no exista el compromiso por ambas partes de avanzar hacia una relación estable, tú puedes salir con quien te apetezca. Esto significa que, en el caso de que estés inscrito/a en una web de citas, no cerrarás tu perfil hasta que estés convencido/a de que tu relación está consolidada.

3.- Evita autoengañarte

Una persona puede gustarte porque tiene muchas cualidades que valoras. Podéis ser compatibles en estilo de vida y tener aficiones comunes. Sin embargo, debes tener en cuenta que los dos primeros requisitos que tiene que cumplir un hombre o una mujer para poder ser tu potencial pareja son: “estar legal y emocionalmente disponible” y “estar dispuesto/a a establecer una relación de pareja estable”. Si no cumple estos dos requisitos será mejor que te olvides de él o de ella.

Por otro lado, no caigas en la tentación de pensar que con tu amor y tu paciencia conseguirás que la relación avance. La probabilidad de que esto ocurra es mínima.

4.- Conecta con tu dignidad

La dignidad es el respeto hacia uno mismo y constituye el núcleo de la autoestima. La persona que tiene dignidad se siente merecedora de amor, respeto y felicidad, y actúa en consecuencia protegiendo sus intereses.

La persona que se respeta a sí misma no cae en las trampas de los mitos románticos y nunca permanece en una relación insatisfactoria porque sabe que se merece que la amen de verdad. Es decir, se merece una relación de pareja en la que haya pasión, intimidad y compromiso.

Ten siempre presente la frase del profesor Giorgio Nardone: “Si una persona no siente el deseo o el valor de arriesgarse por ti, no vale la pena correr el riesgo de estar con ella”.

Si quieres encontrar pareja y disfrutar de una relación satisfactoria y duradera, te recomiendo mi libro Amor de verdad (Planeta / Zenith, 2016): una guía con las claves esenciales para aprender a elegir no solo con el corazón, sino también con la cabeza.

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