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Como es el hombre pakistani

ISLAMABAD.

Las autoridades paquistaníes advirtieron hoy a los canales de televisión y radio que no podrán emitir contenidos relacionados con San Valentín, al seguir en vigor la prohibición de difusión impuesta hace un año por un tribunal que consideró la celebración contraria al islam.

«A todos los medios y servicios de distribución se les aconseja que desistan de promover San Valentín en sus respectivos canales», indicó en un comunicado la Autoridad Reguladora de Medios de Pakistán (PEMRA, en inglés).

El organismo afirmó que sigue en vigor la sentencia del año pasado del Tribunal Superior de Islamabad en la que prohibió la celebración de esa festividad en lugares públicos y medios de comunicación por considerar que va en contra de los «mandatos del islam» y que promueve la «indecencia» y la «desnudez».

A pesar de la prohibición, los habitantes de Islamabad celebraron el año pasado la fiesta del amor con rosas, globos con forma de corazón y cenas románticas, mientras las radios locales anunciaban descuentos y ofertas de diversas empresas por el 14 de febrero sin nombrar directamente la festividad.

Sugerencias románticas para escaparte con tu pareja este 14 de febrero

Hace un año el presidente del país, Mamnoon Hussain, pidió en un acto público con estudiantes que no se celebrase esa fecha por no ser parte de la cultura paquistaní.

San Valentín ha sido tradicionalmente una celebración controvertida en Pakistán, donde los grupos religiosos protestan cada año contra la festividad.

Activistas seculares se han opuesto a su vez a estas campañas religiosas y la defensora de los derechos humanos Sabeen Mahmud organizó una contraprotesta contra los islamistas en 2013.

Fue asesinada dos años más tarde por ello, según confesó uno de los acusados del crimen.

Esclavas del sexo en Pakistán

El Barrio Rojo de Lahore era lugar de cita de bailarinas donde los reyes orientales buscaban mujeres para sus harenes

TEXTO Y FOTO: Domingo, 21 octubre 2007, 04:31TRATOS. El barrio Heera Mandi (Mercado de Diamantes), en Lahore, es el burdel más antiguo del país.

ESZAT lotna, eszat lotna! (hazme el amor, hazme el amor!). Annan se tumba al borde de la cama de matrimonio y abre las piernas. Estira los brazos hacia su cliente, cierra los ojos y, moviendo las manos como si bailara una sevillana, intenta atraer a su víctima al lecho de matrimonio.

El cuarto está pintado de azul purísima concepción. La cama, cubierta con un edredón que fue dorado en sus buenos tiempos, ocupa casi toda la estancia y sólo deja un estrecho pasillo para acceder a la letrina. Una cortina amarilla muy ajada hace de puerta y varios rollos de papel higiénico color rosa sobresalen de la misma. Annan sigue con los ojos cerrados. Su sari de color rojo, muy escotado, deja a la vista una piel muy pálida. Su cara está maquilladísima, como la cara del payaso listo. Mejillas blancas para disimular el acné y unos labios carnosos y rojos que mueve sin cesar al masticar chicle.

Annan tiene quince años y es una de las miles esclavas del sexo del Mercado de Diamantes de Lahore. Terminado el ramadán, regresa la música. Las chicas pueden continuar con su actividad normal que, según la versión de las autoridades, consiste exclusivamente en «bailar para los hombres». Durante el mes de ayuno se pueden acostar con los clientes, pero nada de bailes. El barrio de Heera Mandi (que significa mercado de diamantes), en el casco viejo de Lahore, es el burdel más antiguo de Pakistán. Lo ha sido desde el siglo XVII y lo sigue siendo en plena república islámica, pese a las crecientes presiones de los grupos extremistas. Situado en la zona chií de la ciudad, es un laberinto de calles que por las noches se son autopistas del sexo.

De 600 a 5 euros

Los antiguos reyes y gobernantes, que venían aquí a buscar a niñas y mujeres para sus harenes, ahora se han mudado en paquistaníes de clase media y baja con el más sencillo objetivo de mantener relaciones sexuales. Se acabaron los príncipes azules. ¿El baile? No se ha convertido más que una tapadera. En la mayoría de casos el hombre pasa directamente a la acción.

De cuatrocientas a mil rupias (de cinco a doce euros), según la edad. Más vieja, más barato. Si buscas una virgen, en cambio, el precio asciende a 50.000 (unos 600 euros) si es de pueblo y al doble si es de Lahore. Los chulos esperan a los clientes entre las zapaterías que pueblan la calle principal del barrio rojo. Todas las plantas bajas venden zapatos típicos para días de fiesta, con incrustaciones doradas y plateadas. Los pisos superiores y las calles traseras albergan las habitaciones donde las mujeres esperan a los clientes. Annan empezó en el negocio con diez años.

Cuando se dispone a hablar de su primera noche de trabajo, entra Maha en la estancia y toma la palabra. Maha regenta esta casa de citas y asegura que Annan y las otras dos chicas que trabajan aquí «son de la familia». «Nuestras madres ya trabajaron aquí y aquí esperamos seguir muchos años», explica mientras ordena a la joven que se levante de la cama y llame a las otras chicas para ver si alguna termina de convencer al extranjero.

Violencia

La semana pasada dos prostitutas fueron decapitadas en las proximidades de Peshawar. Los grupos extremistas son cada vez más fuertes y abundantes en el país, pero este barrio rojo parece ajeno a tales amenazas. Sólo en tiempos del tercer dictador militar del país, Zia ul Haq, pareció ponerse en peligro la vida en este gran burdel al emitirse una ordenanza que consideraba delito el sexo fuera del matrimonio. La ordenanza de 1979 sigue en vigor y observa castigos desde la pena de cárcel hasta la lapidación, pero ningún gobernante la ha aplicado de forma rigurosa. El libro «Tab: La cultura escondida del Barrio Rojo», de la escritora Fouzia Saeed, ha alcanzado recientemente su décimosegunda edición.

Natural de Lahore, la autora trabaja en organizaciones vinculadas a la defensa de los derechos de las mujeres y lamenta que «el pasado artístico de danza, música y seducción de este barrio rojo haya pasado a un segundo plano». Tras cerca de diez años recopilando información sobre el barrio, su libro muestra a doscientos personajes de este submundo. Son doscientas voces de las miles que viven de un negocio no oficial en el que ni siquiera existe un censo aproximado de las mujeres.

El sueño de la mayoría es escapar de las ‘cotas’ o casas de baile y citas, ir lejos de la humedad de estas calles y viajar a Emiratos Árabes, pero lo que antes era algo común para las mejores, ya no es habitual. «Las chicas que entran aquí, no salen. Hay algo de tradición, de familias enteras que viven de esto, pero ahora también hay mafias que se dedican a secuestrar niñas para esclavizarlas», comenta uno de los chulos.

Un programa de televisión levanta el velo sobre el sexo en Pakistán

El doctor Nadim Uddin Siddiqui responde en directo preguntas sobre sexo en un programa de televisión que se produce en Karachi, Pakistán, país musulmán en el que el sexo se considera un tema tabú. Foto Asif Hassan (AFP).

Karachi, PAKISTÁN. “¡Mi marido no quiere hacer más el amor! ¿Qué puedo hacer doctor?”, pregunta, desesperada, una esposa paquistaní en una llamada en directo a un programa de televisión que logra hablar de sexo “en el país de los puros”, y sin ofender a los conservadores.

Con su bigote atusado y mirada chispeante, el doctor Nadim Udin Sidiqui mira fijamente a la cámara en uno de los estudios de la cadena Health TV (Tele Salud), cerca del puerto de Karachi.

Una vez por semana, el médico responde en directo a las preguntas de los telespectadores sobre los problemas sexuales, un tema que está a leguas de los culebrones políticos, el temor a atentados y los partidos de cricket.

“Mi marido sólo lo hace una vez por semana, o incluso cada dos semanas, y dura muy poco tiempo”, se queja la mujer, que dice llamarse Ayesha y llama desde Lahore, la segunda ciudad más importante de Pakistán, en el este.

“Eso es una falta de líbido….Sucede cuando se tiene un nivel bajo de testosterona. Debe ocuparse de la dieta de su marido, que coma más pescado y haga ejercicio”, responde todo serio el médico Sidiqui. “Inch’allah (si Dios quiere) su marido mejorará”, concluye.

Decenas de llamadas marcan el compás del programa semanal “Clinic Online”, que cada jueves responde desde hace un año a preguntas sobre erecciones, líbido o miedo a la sífilis, entre otras muchas.

“El sexo es un tema muy delicado en Pakistán, por eso hablo de ello con respeto”, explica el doctor Sidiqui, una vez el programa terminado.

El médico atribuye el éxito del programa a su vertiente práctica, sobre todo para “luchar contra las enfermedades sexualmente transmisibles”. Pero no sólo eso, dice. “A la gente le gusta, en particular a los religiosos”, comenta orgulloso por haber sabido abordarlo.

Creada hace tres años y propiedad de la cadena de hospitales privados Ziaudin, Health TV intenta educar a la población en un país musulmán donde el acceso a un médico en las zonas rurales es complicado por falta de dinero o por conservadurismo: los ginecólogos se niegan a veces a examinar a las mujeres solteras que, en su opinión, no deberían mantener relaciones sexuales.

El final de los tabúes

“Si una mujer tiene una pregunta delicada que plantear, ¿a dónde va? ¿Al médico? En nuestra sociedad si una mujer procede de un círculo conservador alguien, su madre o hermana, la acompañará al médico. Aquí se siente más a gusto porque puede conservar el anonimato”, explica Faizan Syed, director de la cadena.

El programa también es útil para los hombres. “Vivimos en una sociedad conservadora y dudamos en tratar estos temas con el médico. Nos da miedo”, declara a la AFP Mehboob Ahmed, un vendedor de ordenadores asiduo del programa.

Otros programas tratan temas de actualidad como la poliomielitis o tabúes como el aborto y el cáncer de seno, llamado en el país la “enfermedad de las mujeres”.

“No hace mucho, ni siquiera se podía hablar del cáncer de seno porque las mujeres no se atrevían a hablar de sus senos, no se atrevían a hablar de su cuerpo, debido a que su marido podía enfadarse. Ahora, estoy asombrada, recibo preguntas que me sorprenden y me digo ¡uau!”, afirma Anushey Ashraf, modelo y animadora de un programa matinal en el que un mulá, un psiquiatra y una asistenta social conversan ese día sobre el aborto.

La presencia de un religioso imprime peso al argumento del médico. En cuanto al aborto, el muftí Shahid Madani aclara que el islam “da muestras de flexibilidad… por ejemplo si peligra la salud de la madre”.

El público parece estar encantado con estos programas, pero Health TV es consciente del camino que le queda por recorrer para destronar a las principales cadenas nacionales.

Nenney Shushaidah, la mujer que decide si los hombres pueden tener una segunda esposa

Derechos de autor de la imagen Joshua Paul for the BBC Image caption Nenney Shushaidah es la única mujer actualmente en la corte suprema de la sharia en Malasia.

La ley islámica, conocida como sharia, a menudo está asociada a críticas por sus duros castigos y actitudes de línea dura.

Pero una de las primeras juezas de la corte suprema de la sharia en Malasia afirma que su rol le otorga una oportunidad para proteger a las mujeres de la nación cuya población es mayoritariamente musulmana.

La jueza Nenney Shushaidah preside cinco juicios al día y puede escuchar hasta 80 casos a la semana.

Malasia practica una forma moderada del Islam pero las actitudes conservadoras se han incrementado y también ha estado creciendo el uso de la ley sharia.

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Con un sistema legal de doble vía, miles de musulmanes lo utilizan para solucionar asuntos morales y familiares.

Los no musulmanes tienen que seguir las leyes seglares que tratan los mismos asuntos.

La jueza emite dictámenes sobre cualquier cosa, desde casos financieros a los que involucran el concepto de sharia de Khalwat (parejas musulmanas no casadas que son atrapadas en situaciones comprometedoras).

Derechos de autor de la imagen Joshua Paul for the BBC Image caption Malasia es un país de mayoría musulmana.

Pero su experiencia está en la custodia de niños y en casos de poligamia, el concepto musulmán que permite a los hombres casarse hasta con cuatro esposas, que es legal en Malasia.

La jueza Shushaidah afirma que hay muchos factores que ella considera antes de, por ejemplo, una unión polígama.

«Cada caso es complejo y diferente», explica. «No puedes generalizar la ley islámica y decir que favorece a los hombres y trata mal a las mujeres… Yo quiero corregir ese malentendido».

En la corte de la jueza se requiere que todos los involucrados en un propuesto matrimonio polígamo estén físicamente presentes.

«Quiero escuchar a todas las partes, no sólo al hombre», dice. «Siempre me esfuerzo por hablar con las mujeres para descubrir si ellas están de acuerdo con el arreglo. Es importante que estén de acuerdo porque si veo señales de lo contrario entonces no otorgaré el permiso».

Derechos de autor de la imagen Joshua Paul for the BBC Image caption «Mi toga me recuerda las fuertes responsabilidades que se adquieren al ser una jueza de la sharia».

«Soy mujer y puedo entender que a la mayoría de las mujeres no les gusta la idea. Pero bajo el Islam está permitida (la poligamia) y nuestras cortes en Malasia han establecido leyes estrictas que la gobiernan».

«Un hombre tiene que tener razones muy fuertes para desear otro matrimonio», afirma.

«Debe mostrar que puede cuidar el bienestar de su primera esposa además del de la mujer que viene después. No se le permitirá descuidar las necesidades de nadie».

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La jueza Shushaidah agrega que algunas esposas pueden apoyar la idea.

Recuerda, por ejemplo, el caso que involucró a una mujer gravemente enferma que ya no podía tener hijos.

«Amaba a su esposo y quería que yo le diera permiso de casarse con una segunda esposa. Así que lo hice».

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Los críticos argumentan que la sharia a menudo se usa para discriminar.

¿Qué es la ley sharia?

  • Sharia es el marco legal del Islam, derivado del Corán, el libro sagrado del Islam; el Hadith, las enseñanzas y la conducta del profeta Mahoma; y las fatuas, los decretos de los eruditos islámicos.
  • En Malasia, la sharia se aplica en distintos grados en los distintos estados del país.

La jueza defiende la reputación de su religión por sus estrictas leyes argumentando que tiene capacidad de imparcialidad.

Pero los críticos y grupos de derechos argumentan que la sharia a menudo se utiliza mal.

«No tenemos objeciones a la ley sharia que no discrimina a las mujeres, los gays o las minorías sociales y religiosas», le dijo a la BBC Phil Robertson, subdirector para Asia de Human Rights Watch.

«Pero el problema con la ley sharia en Malasia es que demasiado a menudo eso es lo que precisamente hace».

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«La religión nunca es una razón aceptable para violar los estándares de los derechos humanos internacionales de igualdad y no discriminación».

Por ejemplo, los activistas de derechos se mostraron indignados por el reciente castigo de azotar a dos mujeres malasias condenadas por intentar tener relaciones sexuales lésbicas y dijeron que la ley sharia fue mal utilizada en este caso.

La jueza Shushaidah no aborda el caso pero dice: «El castigo con azotes bajo la ley sharia sirve para educar a los acusados para que no repitan la acción otra vez».

Derechos de autor de la imagen Joshua Paul for the BBC Image caption Nenney Shushaidah con los funcionarios de su corte. La jueza quiere ver a más mujeres estudiando la ley sharia en Malasia.

La jueza también argumenta que la sharia no siempre dictamina a favor de los hombres.

«Nuestra ley existe para proteger los derechos de las mujeres. Cuida su bienestar y salvaguarda su sustento», afirma.

«El Islam tiene una alta estima por la mujer y como jueces, debemos recurrir a esas enseñanzas y mantener los valores usando la sharia».

Su mayor preocupación es que los hombres musulmanes eviten los estrictos procedimientos de las cortes de sharia saliendo al extranjero a casarse.

«Si el hombre se casa en el extranjero no estaría obligado por la ley de Malasia. Algunas esposas en realidad consienten esto para proteger a sus esposos pero no se dan cuenta de que esto va en su contra», dice la jueza.

«Nuestras leyes de sharia fueron establecidas para proteger los intereses de las mujeres y hacer responsables a los hombres».

Los grupos de mujeres como Hermanas en Islam subrayan que hay «una severa escasez de representación femenina» en las cortes y un «fuerte sentido de patriarcado» en todo el sistema.

Derechos de autor de la imagen Joshua Paul for the BBC

«El contexto legal de sharia en Malasia no sólo discrimina selectivamente a las mujeres, también las denigra como la causa de inmoralidades sociales», afirma la portavoz Majidah Hashim.

«Las instituciones islámicas estatales han hecho poco para asegurar que las mujeres tengan la justicia debida. De hecho, las recientes acusaciones de mujeres bajo la ley sharia claramente muestran que sus voces son alarmantemente silenciadas y el acceso a la justicia es reprimido de forma inquietante».

Dudas y temores

Esto hace que el nombramiento de la jueza Shushaidah sea particularmente importante.

«En el pasado, la mayoría de los jueces de sharia eran hombres que cuestionaban la necesidad de las mujeres en esta práctica», dice la jueza.

«Yo nunca soñé con convertirme en juez», admite. «Como abogada, no sabía si podría llegar a ese cargo tan alto que trata con casos complicados. Como mujer, sentí dudas y temores».

«A veces me siento incómoda. Como mujer debo sentirlo, y estaría mintiendo si dijera que no siento nada. Pero soy una jueza y tengo que asegurarme de que siempre soy clara y objetiva. En mis decisiones trato de abordar esto. Me las ingenio con la mejor evidencia que obtengo en la corte».

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Dos mujeres parlamentarias en Islamabad (Pakistán). / AP

Sí, han leído bien el título. Un marido puede, en caso necesario, pegar ligeramente a su esposa. Al menos eso es lo que opina el Consejo de Ideología Islámica de Pakistán, según una propuesta que ofrece como alternativa a las leyes de protección de la mujer preparadas en dos provincias y que ha considerado “anti islámicas”. La mera sugerencia ha puesto en pie de guerra a activistas de los derechos humanos y de la mujer en un país donde la violencia hacia ésta está arraigada en amplias capas de la sociedad y los esfuerzos para erradicarla avanzan trabajosamente.

“A un marido debe permitírsele pegar ligeramente a su esposa si desafía sus órdenes y se niega a vestirse según sus deseos; rechaza mantener relaciones sexuales sin que exista un motivo religioso, o no se baña tras haber mantenido relaciones sexuales o tras la menstruación”, sugiere el Consejo de acuerdo con el diario Express Tribune.

El documento, de 163 páginas, también aprueba que se pegue a una mujer si no respeta el hiyab, o vestimenta islámica, es decir, si no se cubre la cabeza y oculta las formas del cuerpo; si se relaciona con extraños, habla demasiado alto o da dinero a otras personas sin el permiso de su marido. No obstante, prohíbe las palizas al asegurar que “basta con un pequeño palo para inspirar miedo”. Son sólo algunos de los puntos destacados por la prensa paquistaní que ha rechazado semejante despropósito.

“Permitir que un marido pegue a su mujer, en cualquier caso, va contra la Constitución de Pakistán y las leyes y tratados internacionales que Pakistán ha firmado y está obligado a cumplir. Este Consejo es una carga para el contribuyente paquistaní y da un mal nombre para todos los musulmanes del mundo”, ha declarado Farzana Bari, activista de derechos humanos y profesora de la Universidad Qauaid-i-Azam, citada por el diario Dawn.

La Comisión de Derechos Humanos de Pakistán ha pedido directamente que se disuelva ese foro. “Es difícil entender cómo alguien en su sano juicio puede pensar que se necesita alentar aún más o justificar la violencia contra las mujeres en este país”, aseguró en un comunicado.

Algunas mujeres visitando un santuario en Islamabad (Pakistán). / B.K. Bangash (AP)

El Consejo de Ideología Islámica se define en su sitio web como “un órgano constitucional que aconseja al poder legislativo sobre si una determinada ley es conforme al Islam”. Aunque la página asegura que está diseñada “para facilitar información sobre actividades”, no hay huella de su polémica propuesta. Su último comunicado es del día 4 de mayo.

El ominoso texto se conoció el pasado jueves 26 de mayo cuando el propio Consejo lo envió a las cuatro asambleas provinciales como “modelo” alternativo a la ley de Protección de la Mujer aprobada el pasado febrero en la Asamblea de Punjab y una similar preparada por el Gobierno de Khyber Pakhtunkhwa. En ambos casos, ese club de ancianos clérigos las ha rechazado por “antiislámicas”. Según los medios paquistaníes, la única mujer miembro de ese concilio no participó en la elaboración de las anacrónicas sugerencias.

Las propuestas del Consejo son meras recomendaciones sin valor legal a no ser que reciban el correspondiente respaldo legislativo. No obstante, el caso ha puesto en el punto de mira a los ulemas responsables. No sólo se trata de un despropósito para los paquistaníes, sino que da argumentos a quienes ven el islam como una religión retrógrada. Con clérigos así, el islam no necesita enemigos.

Comentarios

La noticia sobre la norma establecida por un Consejo religioso Islámico, que permite a un marido poder pegar a su mujer ligeramente si no le obedece o le rechaza en unos determinados supuestos, ha prendido en todos los medios de comunicación como la pólvora.Estamos viendo como desde los estamentos religiosos que son el referente de la moral en todas las religiones al ser humano, sea hombre o mujer se le trata con dos raseros diferentes.Y es algo que no se entiende desde la civilización actual, y desde la moral cívica que nos rige y ampara desde la legalidad nuestras leyes.Lo malo es que a nivel local, dentro de nuestra cultura católica y occidental, también se escuchan voces de clérigos que apuntan hacia esa diferencia discriminatoria de trato entre hombres y mujeres.La mujer sometida al varón en todos los aspectos, como una persona de segunda categoría sin voz ni voto.Sería interesante saber de donde apreciaron las personas eruditas en religión, que Dios se equivocó.Creada la mujer y el hombre por la mano de un Dios misericordioso, sapientísimo, eterno y omnipotente.Como fue que ese Dios, se le llame como se le llame por las diferentes religiones pudo concebir a dos personas diferentes, el varón superior y la mujer inferior.Eso, o es que los clérigos en concreto tienen una actitud personal particularmente resentida contra la mujer, a la tratan de desacreditar como inferior, por su condición sexual de hembra y madre.Por tener las mujeres una percepción más empírica y mas racional de la realidad que la mayoría de los varones en una sociedad que las obliga a ir tapadas de pies a cabeza.Cuando en ninguna parte se ha leído semejante obligación para poder ser buenas personas.Tanto en la sociedad civilizada, como ante los ojos de cualquier interpretación de Dios que se tenga. 06/01/2016 11:13:28 AM Pues en mi país, Brasil, en familias abastadas, descendentes de un sistema llamado «cunhadismo», en el cual lo portugues europeo tenia que casarse con una india y su família. Desde la época de Cabral, quien pega somos nosotras, las mujeres.En las favelas és diferentes: hay mucha violencia machista, pero aun las mujeres pegan bastante a los hombres y la Policia cierra los ojos. «Puede pegar, que él lo merece».Y la Iglesia no manda nada por aqui, porque somos todos sincréticos y politeistas.En 1000 anos seremos el mejor pais del mundo para las mujeres 06/01/2016 01:00:57 PM Si no fuera por lo patético de la noticia, alguien pensaría que es un avance. Si señor, ya no se puede maltratar a la mujer, sino sólo «pegarla ligeramente». Es increible la distancia que existe todavía entre los paises avanzados y aquellos donde como consecuencia de una religión en general intolerante, viven varios siglos atrás en derechos humanos, especialmente en lo referente a los de la mujer. 06/02/2016 08:42:21 AM RFIDUna etiqueta RFID EPC en uso por Wal-MartChip Rfid «pasivo» encapsulado para uso en uniformes y sector textil. Especial resistencia para lavanderías (ver sector textil).RFID (siglas de Radio Frequency IDentification, en español identificación por radiofrecuencia) es un sistema de almacenamiento y recuperación de datos remoto que usa dispositivos denominados etiquetas, tarjetas, transpondedores o tags RFID. El propósito fundamental de la tecnología RFID es transmitir la identidad de un objeto (similar a un número de serie único) mediante ondas de radio. Las tecnologías RFID se agrupan dentro de las denominadas Auto ID (automatic identification, o identificación automática).Las etiquetas RFID (RFID Tag, en inglés) son unos dispositivos pequeños, similares a una pegatina, que pueden ser adheridas o incorporadas a un producto, un animal o una persona. Contienen antenas para permitirles recibir y responder a peticiones por radiofrecuencia desde un emisor-receptor RFID. Las etiquetas pasivas no necesitan alimentación eléctrica interna, mientras que las activas sí lo requieren. Una de las ventajas del uso de radiofrecuencia (en lugar, por ejemplo, de infrarrojos) es que no se requiere visión directa entre emisor y receptor. 06/02/2016 02:30:37 PM Ese Consejo de Ideología Islámica recuerda bastante a nuestros «integristas occidentales del Opus Dei».La gran diferencia es que estos paquistaníes, al parecer, dan la cara y los muchachos y muchachas de la Obra de Dios se cuidan muy mucho de publicar nada! Es sólo una reflexión en voz alta!Gracias Ángeles por ser mujer en ese otro lado del Mundo! 06/02/2016 06:45:55 PM Ya tantas cosas nuevas por las que el mundo, o cierta parte del mundo, ya ha pasado y que sigan con ideas así. Realmente es muy desconcertante que a un hombre se le conceda pegarle a una mujer, pues no le veo nada de derecho, ni un hombre puede pegarle a una mujer ni una mujer maltratar a un hombre, pues a muchos les parece gracioso cuando claramente no lo es, es lo mismo, pues se trata de maltrato y se debe tomar con seriedad.En el caso de que la mujer tenga que estar tapada de pies a cabeza, que no se le permita alzar la voz, etc., se me hace algo totalmente mal pues cómo se le niega las cosas a alguien… No es justo que la mujer sea vista como únicamente un objeto, que se le maltrate y ésta se convierta en sumisa, son otros tiempo y creo que eso debería cambiar totalmente. Ok, son creencias o tradiciones tal vez, pero ¿se puede seguir con algo que te quita ciertos derechos? Es decir, no hacer nada o ‘aceptar’ o ‘resignarse’ a que el hombre te mande y que algo que no le gusta tenga el derecho de pegarte »ligeramente».Cada quién piensa diferente y cada quién tiene diferencias y creencias pero creo que deberíamos ser justos ante todo, no cambiar los valores que deben acatar y no hay que montar nuevos valores que no están bien. 06/03/2016 07:18:21 AM Os ofrezco en 3 minutos este contenido: https://dametresminutos.wordpress.com/2015/08/30/mujeres-y-hombres-educacion-en-y-para-la-igualdad/ 06/03/2016 09:34:51 AM

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