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Como evitar ponerme roja

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¿Te has preguntado por qué te sonrojas cuando estás cerca de tu crush?

Enrico Fianchini/iStock

Por fin llega el momento adecuado, tú y tu crush se encuentran solos, es tu oportunidad perfecta para decirle cuánto te gusta… Pero no, las manos temblorosas te delatan, se te traba la lengua y la cara se te pone súper roja que hasta sientes cómo aumenta la temperatura en tu cuerpo, por más que tratas de tranquilizarte lo único que tu crush puede ver es que te pusiste del color de un jitomate.

Seguro que esta situación te parece muy conocida, ¿cierto? Todos alguna vez nos pusimos tan nerviosos o nos avergonzamos tanto que la cara, las orejas y hasta el cuello se nos pusieron como si nos hubiéramos intoxicado.

ABC

Primero que nada hay que diferenciar entre tipos de sonrojamientos. Del que hablamos en particular no tiene nada que ver con el que se produce cuando nos ponemos rojos por hacer ejercicio, es diferente también a cuando nos sonrojarnos por el consumo de alcohol o por enchilarnos, e incluso cuando algo nos hace enojar mucho.

Ponernos rojos cuando estamos nerviosos o apenados, tiene una explicación científica: el profesor de psicología Ray Crozier, de la Universidad de East Anglia en Reino Unido, explica en su artículo ‘The puzzle of blushing’, que cada que sentimos vergüenza, inmediatamente se activa el sistema nervioso simpático, el mismo que modera las respuestas de lucha o huida.

Al activarse, el cuerpo libera una dosis de adrenalina que acelera el ritmo cardiaco y la respiración para facilitar que nos echemos a correr y huyamos inmediatamente.

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Pero eso no es lo que nos causa el enrojecimiento, el sistema nervioso simpático también hace que nuestros vasos sanguíneos se dilaten para que la sangre y el oxígeno fluyan mejor al correr.

Precisamente, cuando los vasos sanguíneos de la cara se expanden producen un cambio notable del color de la piel. Esto se nota más cuando una persona tiene la tez blanca.

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De pronto te ves en medio de una situación incómoda, empiezas a sentir el calor bajo la piel de la cara y te das cuenta de lo que está ocurriendo:tu tez se ha vuelto igual de roja que un tomate, eres incapaz de ocultarlo y -como no es suficiente estás como un hierro incandescente- siempre aparece el gracioso de turno a señalarlo, cosa que solo puede empeorar la situación.

Es algo que sufren, de forma bastante habitual, muchas personas. Pero, ¿cuál es la verdadera explicación a este bochorno y cómo evitarlo?

No solo es cosa de tímidos

El rubor facial es una respuesta fisiológica y cotidiana que sucede de forma súbita e incontrolable e iguala a todos los seres humanos.

Nuestra piel cuenta con numerosas terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos, que se dilatan cuando, al avergonzarnos o enfadarnos, se acelera nuestro ritmo cardíaco. Este es el origen de ese rubor tan incómodo

Normalmente se asocia a situaciones en las que experimentamos pudor, ira, ansiedad o excitación, y a personalidades tímidas, inseguras, introvertidas o con cierto pavor a hacer el ridículo.

Sin embargo, Cristina Ruiz Coloma, psicología positiva del Centro Médico Teknon y miembro del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya, asegura que “es algo que nos sucede a todos, en mayor o menor grado, y no siempre está provocado por una situación de vergüenza. A veces se trata de una cuestión más fisiológica de cada uno”.

Algunas personas desarrollan eritrofobia o miedo a ponerse rojo en público

El problema surge cuando ocurre con frecuencia y la persona se obsesiona. Según la experta, hay ciertas personas que pueden desarrollar eritrofobia, es decir, miedo a ponerse rojo.

Para combatirlo, la psicóloga recomienda como primer paso aceptar que se trata de algo natural: “Debemos desdramatizarlo, no es algo tan terrible, y tomarlo como algo intrínseco a nuestra personalidad”.

Otra manera de gestionarlo, según Ruiz Coloma, sería mediante la respiración y ejercicios de relajación que nos ayuden a controlar un poco más nuestras reacciones.

El rubor podría funcionar como señal de conductas conciliadoras”

Peter J. de Jong Profesor de psicología experimental de la Universidad de Groninga (Holanda)

No obstante, a veces es una consecuencia que esconde inseguridades o una baja autoestima. En ese caso, si es necesario buscar la ayuda de un experto para llegar al origen de la cuestión.

Como última opción los médicos pueden recomendar una intervención quirúrgica llamada simpatectomía endoscópica torácica, la misma que se lleva a cabo para acabar con la hiperhidrosis (exceso de sudoración), que consiste en cortar los nervios simpáticos que se encargan de controlar la sudoración, explica la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.

Las ventajas de ruborizarse

Ruborizarse podría ser un rasgo positivo de cara a los demás

Para Peter J. de Jong, profesor de psicología experimental de la Universidad de Groninga (Holanda) y autor de “The psycological significance of the blush”, podría ser un rasgo positivo de cara a los demás: “Tras una transgresión, percibimos como más empático y digno de confianza a alguien que se pone colorado”.

Incluso podría ayudar a que los otros nos juzgasen de manera “más leve” o nos viesen “más atractivos”. “Parece que el rubor potencia la impresión de que el oponente se arrepiente de su traición, por lo que esta reacción podría ser válida como señal de conductas conciliadoras y de preocupación por los demás”, afirma Jong.

Mientras que otro estudio del profesor de psicología de la Universidad de Murdoch (Australia), Peter Drummond, ha demostrado que el rubor es independiente del color de la piel, aunque -al parecer- no del sexo: “Es cierto que las mujeres se sonrojan un poco más que los hombres, pero todavía no sabemos por qué”, asegura Drummond.

Ponerse rojo es algo que nos sale de manera inconsciente ante determinadas situaciones. A veces porque somos tímidos y sentimos vergüenza si nos dicen algo o nos ponen en evidencia, otras porque nos sentimos ruborizados ante la persona que nos gusta. ¿Existe algún método para evitar ponerse rojo? Lo vemos a continuación y os damos las claves, para lograrlo.

Porqué nos ponemos rojos

¿No te ha pasado nunca vivir una situación en la que alguien que te gusta te ha dicho algo y has sentido como te ponías rojo o roja? O ¿de pequeño te han echado la bronca delante de todos tus amigos y tu reacción ha sido ponerte rojo de inmediato?.

¿Por qué la vergüenza nos enrojece las mejillas? ¿Cómo es que nos sonrojamos cuando queremos pasar desapercibidos? ¿Por qué no podemos controlar esta reacción? Fisiológicamente, nos sonrojamos cuando la adrenalina hace que los capilares que llevan sangre a la piel se ensanchen. Algunos científicos creen que esta reacción se produce debido a un mecanismo de «lucha o huida» en circunstancias en que de manera automática nos ponemos a la defensiva, y todo ello acaba por mostrarse en la cara. Pero esto no es suficiente para explicar un mecanismo tan difundido como poco conocido.

Por otro lado, hay quien cree que ante determinadas situaciones de compromiso o embarazo, nos ponemos rojos debido a un aumento de nuestra temperatura corporal pero tampoco es algo que esté demostrado o que haya sido científicamente probado.

Sea cuál sea el motivo a nadie le gusta ponerse rojo de manera inesperada de modo que podemos buscar remedios o mecanismos para evitar esto o al menos intentarlo.

Pasos y métodos para evitar ponerse rojo:

Hay algunos métodos que podemos aplicar para evitar cómo sonrojarnos, pero ciertamente no resolvemos el problema por completo, aunque podemos intentar limitar el daño. No hay métodos rápidos, es necesario hacer un trabajo profundo en nosotros mismos para comprender cómo no sonrojarnos. Por otro lado, no debemos ver esto como una debilidad, sino como una característica «humana» como las otras, lo cual no es necesariamente un signo negativo, pero podemos aplicar métodos como estos:

  1. Agua fría: Para este remedio, es importante identificar las circunstancias en las cuales nos sonrojamos recurrentemente , y tratar de prepararnos para tratar con ellas de una manera alternativa. Si se trata de un discurso, que nos puede hacer sonrojar por ejemplo, hemos de aliviar el sentimiento que tenemos con remedios como por ejemplo, lavarnos la cara con agua fría antes de salir a hablar.
  2. Medicamentos: La universidad Murdoch de Perth, ha investigado la efectividad del gel para el ibuprofeno. Por lo general, se usa como analgésico antiinflamatorio para tratar esguinces e hinchazón, pero podría bloquear la formación de prostaglandinas, que son las que dilatan los vasos sanguíneos faciales haciéndonos sonrojar.
  3. Remedios naturales: También hay hierbas que, si se usan regularmente, nos ayudan a no sonrojarnos. Entre los más efectivos encontramos la vid roja, el castaño de indias y la escoba de carnicero, que se mezclarán para obtener un «cóctel» natural contra el enrojecimiento.
  4. Yoga: es una disciplina perfecta para curar el cuerpo y la mente, de modo que la sangre fluya a lo largo de todo el cuerpo y no solo en la cara. La meditación también puede ayudar.
  5. Otros consejos son beber mucha agua y aprender a respirar profundamente, así como pensar en algo divertido que nos distraiga y haga desaparecer el enrojecimiento y la incomodidad.

¡Te has puesto como un tomate!

Darwin lo clasificó como “la más humana de las expresiones”. Antropólogos, psicólogos y neurocientíficos intentan comprender su origen; y mientras tanto, las personas se sonrojan. Unas ni lo notan, otras pasan un mal rato y también hay quienes sufren de eritrofobia, auténtico pavor a ponerse colorado.

Anna y Jan son dos hermanas que han sufrido este problema. “Cuanto más nos pasaba, más nos obsesionaba y llegó un momento en el que no salíamos a cenar, ni con amigos, dejamos los estudios… yo hasta tuve dos ataques de pánico con solo pensar que me iba a sonrojar”, explica Anna.

“No se trata exactamente de una enfermedad, sino de una afección –cuenta en su despacho Laureano Molins, jefe de cirugía torácica del Institut Clinic del Tórax del Hospital Clínic de Barcelona–. Para quien no la sufre puede ser difícil de comprender, pero a estos pacientes el rubor les condiciona totalmente la vida”. Jan tiene 31 años y antes del último verano pasó por el quirófano del Dr. Molins. “Nos operamos porque estábamos desesperadas y nos ha cambiado la vida”, reconoce.

Hay personas que sufren de eritrofobia, auténtico pavor a ponerse colorado

“Sabemos que el rubor lo provoca una hiperactividad del sistema simpático que dilata los vasos sanguíneos faciales –explica Molins–. Normalmente hay un disparador que es una situación incómoda, pero todavía no se sabe por qué pasa”.

Aunque se asocia a sentimientos de vergüenza o culpa, también está vinculado con otras emociones relacionadas con la evaluación social y la conciencia de uno mismo, como sorpresa, ira y alegría. En los años 70, el psicoanálisis hizo sus pinitos intentando explicar el rubor como una inhibición del deseo libidinoso, pero los avances científicos han culminado en tres teorías modernas para encontrar el sentido de esta reacción totalmente involuntaria e imposible de fingir.

Más atractivos y más dignos de confianza

“Lo único que se me ocurre es que cuando alguien se sonroja transmite a los demás que es consciente del efecto de sus acciones y que le importa ser cooperativo y honesto”, dice Waals. Esta reflexión está en la línea de la teoría más aceptada en la comunidad científica, la ‘comunicativa’, en la que el rubor tendría la función de transmitir información y sería considerado como algo positivo por parte de los demás. “Tras una transgresión, percibimos como más empático y digno de confianza a alguien que se pone colorado”, explica Peter J. de Jong, profesor en psicología experimental de la Universidad de Groninga (Holanda) en su libro The psycological significance of the blush.

Varios estudios sustentan que quienes se sonrojan son juzgados de una manera más leve que los que no, “y más atractivos”, matiza a Sinc de Jong. Recientemente este investigador y sus colegas descubrieron que el rubor no solo afecta la impresión que alguien causa, sino también a las relaciones interpersonales. Con una modificación del juego del dilema del prisionero, demostraron que los participantes confiaban más en los oponentes que se ruborizaban que en los que no.

“Parece que el rubor potencia la impresión de que el oponente se arrepiente de su traición, por lo que esta reacción podría ser válida como señal de conductas conciliadoras y de preocupación por los demás”, explica el experto.

Esta teoría cuadraría con que “humanos y primates estamos muy bien equipados para detectar el rubor”, según el investigador, y con el hecho de que los observadores solemos percibirlo unos segundos antes de que el sonrojado se percate. “Si asumimos que cambios sutiles en el color rojo reflejan alteraciones emocionales, puede que haya habido presiones selectivas para detectarlo como señal de alerta”, afirma de Jong.

La operación para evitar sonrojarse consiste en seccionar el nervio simpático a la altura de las primeras costillas

También en esta línea, un estudio de Peter Drummond, profesor de psicología de la Universidad de Murdoch (Australia) y uno de los científicos que más ha publicado sobre el tema, ha demostrado que el rubor es independiente del color de la piel, “aunque la gente con piel más oscura se preocupa menos de sonrojarse que la de piel clara –declara este experto–. También es cierto que las mujeres se sonrojan un poco más que los hombres, pero todavía no sabemos por qué”.

Sacándole los colores a las sombras de Grey

Otra hipótesis es la de la atención social indeseada. Según sus defensores, el rubor provoca que el observador se sienta incómodo y desvíe la atención para ayudar a su interlocutor a recuperar la compostura. “Yo jamás le diría a nadie que se ha puesto rojo, al contrario; si lo noto disimulo, miro hacia otro lado o cambio de tema para ayudarle –cuenta por teléfono Anna, una de las dos hermanas que se operaron para superar sus problemas de rubor–. Cuando alguien te dice ‘¡Qué roja te has puesto!’ es horrible”.

Ambas teorías tienen sus puntos fuertes pero también sus debilidades. Por ejemplo, no explican por qué Anastasia se sonroja en las páginas del libro 50 sombras de Grey pensando en su amante cuando está sola en casa.

Los partidarios de la tercera teoría moderna, la de la exposición, defienden que esta respuesta fisiológica aparece cuando una información privada es descubierta o amenaza con serlo.

“Al final, el valor del sonrojo no depende de la reacción en sí misma sino del contexto –resume de Jong–. En una situación ambigua, el rubor puede tener efectos negativos ya que el observador piensa que alguien inocente no tiene por qué sonrojarse”. De aquí que la gente tema especialmente ponerse colorada cuando no hay razón para ello. “Yo me sonrojaba hasta ocho veces al día y sin motivo alguno, tenía una sensación de culpa horrible y me preocupaba qué pensarían los demás”, explica Jan.

Según los expertos el miedo a ruborizarse reside en que quien lo sufre sobreestima la intensidad y el coste social del sonrojo. Varios estudios han demostrado que no todos los que sufren de eritrofobia se sonrojan más que el resto. “Estas personas se recuperan del sofoco más lentamente que los demás y algunas pueden tener cierta predisposición al rubor –aclara Drummond–. Cuando sufres este miedo, a veces crees que te has puesto colorado porque sientes calor, se te aceleran el corazón y la respiración, pero quizás no ha sucedido”.

Ni Anna, quien se ha sonrojado solo dos veces en el último año, ni Jan, se arrepienten de haberse operado

“Trabajo en una fábrica y al mediodía nos juntamos todos los trabajadores en el comedor por lo que, antes de la cirugía, el peor momento era el de sentarse en la mesa. Llegué a comer sola en el baño y a medicarme una hora antes para intentar tranquilizarme –explica Jan–. Después de la intervención no me he vuelto a sonrojar. Una vez, en el comedor, estaba hablando por los codos, cosa que no hacía antes y de repente noté ese calor horrible en la cara. Fui corriendo al lavabo a mirarme al espejo, algo que antes no hacía porque me daba vergüenza y ¡vi que no me había puesto colorada! Fue un alivio inmenso”.

Los pacientes con eritrofobia, muchos de ellos con trastornos de ansiedad social, entran en una espiral negativa que, según los expertos, debe romperse. Para el holandés de Jong hay dos opciones: “Las intervenciones psicológicas toman como punto de partida esta sobrestimación del efecto del rubor, y la operación quirúrgica, la simpatoctomía endoscópica torácica (SET), el rubor en sí mismo”.

Anna ha ido a varios psicólogos y psiquiatras a lo largo de su vida pero ninguno le ha logrado solucionar el problema físico, aunque sí la sensación de culpa. Cuando las dos hermanas se enteraron de que se podían operar tardaron menos de un mes en contactar con el doctor Laureano Molins y pasar por quirófano. “No teníamos nada que perder”, recuerda Anna.

¡Pero qué rojo te has puesto!

Esta operación lleva haciéndose casi cien años y en su inicio tenía como objetivo paliar la hiperhidrosis o excesiva sudoración de manos y axilas, que tiene el mismo origen que el rubor, una hiperactividad del sistema simpático. Más adelante y con técnicas menos invasivas se vio que si se seccionaba el nervio simpático a la altura de las primeras costillas se podía evitar el sonrojo.

Una excesiva sudoración es una de las consecuencias indeseadas de esta cirugía

“A partir de 1995 se empezó a operar a este tipo de pacientes. Es una intervención relativamente sencilla que se lleva a cabo en régimen de día y que todo servicio de cirugía torácica español o extranjero realiza”, explica Molins.

Anna y Jan encontraron a Molins por internet, que es la vía mayoritaria por la que estos pacientes se enteran de la existencia de la operación, aunque también pueden llegar derivados del médico de familia o de un dermatólogo. Cuando acuden a la consulta se valora el grado de afectación. “Existen escalas que miden si la afección es leve, moderada o severa, pero yo creo que lo importante es el hecho de que el rubor les condicione la vida”, explica. El coste de la intervención lo cubren tanto seguridad social como las mutualidades, aunque Molins recuerda que antes no era así porque las mutuas consideraban que era una operación de estética.

La experiencia de este cirujano, cuyo servicio ha llevado a cabo más de 1.000 operaciones de es te tipo, le permite afirmar que el porcentaje de éxito es muy elevado y al menos dos estudios clínicos lo corroboran. Según los resultados de uno de esos trabajos, publicado en 2011 y que analizó a 3.015 pacientes operados por simpatoctomía endoscópica torácica, el índice de satisfacción fue de un 72,8% en el caso del rubor facial. Las mujeres estaban más contentas que los hombres y el índice de arrepentimiento era de un 7,8%, aunque subía a 13,5% con el paso del tiempo.

Según Kristian Smidfelt, cirujano del Hospital Universitario de Sahlgrenska (Suecia) y autor del estudio, este último dato es debido a que “a medida que pasa el tiempo, los pacientes olvidan los síntomas que tenían antes de la operación, pero los efectos secundarios persisten”, explica a Sinc.

El primatólogo Frans de Waals dice que el rubor es lo opuesto a la manipulación fría, algo que una inteligencia maquiavélica no haría jamás

“El sudor no lo llevo muy bien. Yo no sudaba y ahora sí y mucho, especialmente en verano”, se lamenta Jan. Una excesiva sudoración es una de las consecuencias indeseadas de esta cirugía. “Desde 2007 ya no seccionamos el nervio si no que colocamos un clip que interrumpe el estímulo, de manera que se puede intentar revertir la operación”, cuenta Molins. Según el médico, entre un 3% y un 4% de pacientes desarrollan sudoración compensatoria. “No podemos predecir a quién le va a ocurrir. Aunque sea una operación sencilla pueden existir efectos secundarios y los pacientes deben saberlo”, alerta el cirujano.

De todos modos, ni Anna, quien se ha sonrojado solo dos veces en el último año, ni Jan, se arrepienten de haberse operado. “Yo quería estudiar física y Anna ser delineante; nada de eso pudo ser. Pero desde la operación no me he vuelto a poner roja, y aunque la angustia y el miedo aún están ahí, el otro día hablábamos con mi hermana de que podíamos montar una tienda y trabajar cara al público. ¡Podemos hacerlo! Antes esto era impensable”, se despide por teléfono Jan.

Como principal inconveniente de la operación, “estas personas ya no se sonrojarán ni en situaciones en las que esta reacción puede ser extremadamente funcional”, reflexiona Peter de Jong.

Si no existiera el sonrojo, el grupo musical Papá Levante no habría perpetrado una canción del verano, los poetas románticos jamás habrían compuesto versos inspirados en las mejillas de sus amadas, pero muchas personas se librarían del calvario que supone proyectar emociones que no sienten.

“El rubor es lo opuesto a la manipulación fría, es algo que una inteligencia maquiavélica no haría jamás –reflexiona de Waals, el gran primatólogo–. Su origen es un gran puzle todavía sin resolver y que resulta fascinante contemplar”.

TRATAMIENTO PARA SUPERAR LA ERITROFOBIA O RUBORIZARSE EN PUBLICO. PSICOLOGO MADRID
Cómo evitar ponerse rojo

Eritrofobia ¿qué es?

La eritrofobia es un miedo intenso, obsesivo, desproporcionado y no racional a ponerse colorado o ruborizarse en público. Con un tratamiento psicológico adecuado puede superarse.

¿Quién sufre la eritrofobia y cuáles son sus síntomas?

Las personas con este tipo de fobia:

  • Son personas sensibles a la crítica y a la opinión del otro.
  • Perciben ser inadecuados en la sociedad, aunque realmente no lo sean.
  • Suelen ser perfeccionistas.
  • Tienden a ser muy exigentes con ellas intentando proporcionar una imagen perfecta no solo a los otros, sino a ellos mismos. Suelen ser su peor juez.
  • Sienten pánico al error, por pequeño que sea, puesto que les hace sentir que serán rechazadas o humilladas.
  • Suelen depender de los demás para forjar y reforzar su autoestima, lo cual la convierten en una autoestima muy volátil.
  • Tienen fuerte miedo al rechazo de los demás.
  • Sienten miedo, vergüenza y culpa a sentirse incómodos en relación con los otros y, a expresarlo.
  • Sienten vergüenza cuando se ponen rojos.
  • Debido a estos factores, están constantemente auto-observándose, con el fin de percibir cuándo se incomodan y evitar expresarlo.
  • Sin embargo, con esto lo único que consiguen es centrarse en su propio cuerpo y aumentar el malestar, al no poder controlar sus síntomas, sienten una sensación intensa de pérdida de control
  • De este modo desarrollan un mecanismo en el cual, cuando sienten que se sonrojan, su ansiedad aumenta, produciéndoles un aumento del rubor, lo que vuelve a aumentar la ansiedad.
  • La eritrofobia puede acompañarse de: aumento del ritmo cardiaco, sudoración y modificaciones en la respiración.

Tratamiento de la eritrofobia en Madrid. Causas psicológicas de ruborizarse en público

La explicación de esta fobia suele encontrarse en la infancia o la adolescencia, etapas de la vida donde se va forjando la personalidad del individuo, donde se crea el autoconcepto y la autoestima. El niño/a o adolescente no tiene los recursos ni el autocontrol necesarios para defenderse adecuadamente de la crítica o cuestionar si los comentarios de sus iguales son o no ciertos.
En estas edades, la importancia de pertenencia al grupo es un elemento clave (especialmente en la adolescencia), ya que es en él donde se forjará gran parte la visión que tendremos posteriormente sobre quiénes somos. En algún momento del desarrollo la persona ha sufrido algún tipo de acoso o ha sido el centro de burlas o malos comentarios, lo cual ha generado rubor, que posiblemente o bien incrementa la humillación, o bien este rubor queda asociado a esos momentos desagradables, en definitiva: se genera un vínculo que asocia el rubor con el rechazo y la humillación. Parece que por condicionamiento, el rubor se acaba interpretando como algo negativo que debe ser controlado o evitado, creyendo así que se evitará la sensación desagradable. Por ello es importante realizar tratamiento en Madrid para vencer la eritrofobia o ponerse rojo en público.

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Consecuencias de sufrir eritrofobia

La eritrofobia causa en las personas que la sufren:

  • Tensión y sentimientos de inadecuación en las relaciones sociales.
  • Puede ir acompañado de miedo a hablar en público, a exponerse en un grupo o de fobia social.
  • La personas suele ir restringiendo su sus relaciones interpersonales y los lugares a los que acude.
  • Suelen generar interferencias en la vida cotidiana, personal, académica o laboral de la persona que la sufre.

Tratamiento para superar la eritrofobia. psicólogo en Madrid

El tratamiento para la eritrofobia se centra en un refuerzo de la autoestima del paciente, “limpiando” los posibles traumas o episodios asociados en los que ha sentido humillación, vergüenza y culpa. Del mismo modo, los terapeutas de Cepsim irán ayudando al paciente a reescribir su historia y por lo tanto, su autoconcepto, construyendo de este modo una visión más bondadosa del paciente hacia sí mismo, y fortaleciendo su autoestima.
Algunas técnicas apropiadas para el tratamiento para superar la eritrofobia, que usan los psicólogos de Madrid Cepsim son:

  • El EMDR, para poder abordar las situaciones que aún se viven como traumáticas.
  • La Terapia Sensoriomotriz: para liberar al cuerpo de la vergüenza, la culpa, los traumas… Y de las experiencias que se han quedado ancladas a él.
  • La Terapia Centrada en la Compasión: para que el paciente comience a aceptar su historia y a sí mismo, y pueda aprender a comprender y respetar sus procesos, en lugar de luchar contra ellos.
  • La Terapia Centrada en el Self o Los Sistemas de la Familia Interna, para la aceptación de las partes que son más vulnerables.
  • La Hipnosis: para trabajar la ansiedad, las sensaciones corporales, las situaciones concretas o darle recursos al paciente, entre otros.
  • Algunas técnicas Cognitivo-Conductuales, como la exposición en imaginación o la relajación, para tener más control en momentos puntuales.
  • El Mindfulness: para aceptar los procesos y enseñar al paciente a no quedarse anclado en la autoobservación o en los pensamientos negativos sobre sí mismo.
  • El psicoanálisis sería otra buena corriente para aplicar en este tipo de problemas, puesto que promueve un cambio profundo en la forma que tiene el paciente de verse a sí mismo y los demás.
  • Trabajo con emociones e ideas distorsionadas.

Se ha visto que la primera opción de tratamiento para este tipo de fobia es el tratamiento psicológico. En Cepsim hacemos terapias individuales, centradas en el paciente, adaptando nuestras técnicas y conocimientos al ritmo y la problemática de la persona.

PORQUE ELEGIR A UN PSICOLOGO DE CEPSIM MADRID PARA SUPERAR EL SÍNDROME DEL COLON IRRITABLE

Los psicólogos de CEPSIM Madrid formarán equipo contigo para ayudarte en el camino para recuperar tu bienestar y superar la eritrofobia o enrojecerse en público. Comprendemos el padecimiento que puede llegar a sufrir una persona con este problema, por lo tanto estaremos ahí, para apoyarte y ayudarte, desde el primer momento, ofreciéndote un espacio seguro, donde te sientas arropado y acompañado:

  • Realizaremos una evaluación exhaustiva del problema y trabajaremos en el recorrido de tu vida para así poder realizar un tratamiento efectivo y personalizado para superar este problema.

  • Te acompañaremos en todo el proceso, para trabajar en el problema, resolver dudas y prevenir las recaídas.

  • Te ayudaremos a recuperar tu autoestima de manera permanente.

  • Te facilitaremos estrategias para que poco a poco puedas ir realizando los cambios en tu vida diaria, hasta que vuelva a ser satisfactoria y te sientas realizado en ella.

No lo dejes para mañana también, llámanos para consultar sobre nuestros tratamientos para vencer el enrojecimiento en público o eritrofobia en Madrid o de manera online desde cualquier lugar.

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¿Por qué nos sonrojamos cuando alguien nos gusta?

Existen muchas situaciones en las que sentimos que no podemos controlar nuestros sentimientos y nos ponemos nerviosos, ya sea por timidez o por miedo a no saber expresarnos, y una de ellas podría ser en una primera cita con alguien que le atrae.

Aprender a controlar sus emociones para evitar en mayor medida ponerse rojo, es un buen ejercicio para conocerse a uno mismo y saber hasta dónde se es capaz de llegar.

Posiblemente alguna vez le habrá pasado que se sonroja cuando ve a la persona que le gusta o cuando tiene una cita con alguien especial. Se siente tímido a la hora de hablar con ella. En este tipo de situaciones es normal que se ruborice, ya que al estar bajo presión queriendo ofrecer lo mejor de uno mismo a veces surje el miedo de no ser correspondido.

Lea también:

►De qué hablar en una primera cita

►Aprenda a controlar sus emociones en la primera cita

¿Es un problema ponerse rojo?

Según el Doctor Enrique Jadrsic en su estudio sobre el Blushing1 “Ruborizarse en ciertas situaciones es normal. Para el que está avergonzado o nervioso, ponerse rojo es una experiencia común y tolerable. Pero para aquellos que enrojecen frente al más mínimo estímulo, sin motivo o muy a menudo, la experiencia puede generar problemas e interferir en el desenvolvimiento individual, la vida sentimental o las relaciones interpersonales”

La vergüenza esporádica es habitual. ¿Quién no ha tenido esa sensación de ponerse rojo alguna vez? Este sentimiento suele afectarnos en determinadas situaciones cuando sentimos miedo a no cumplir con las expectativas de los demás, claro que no siempre podremos estar completamente seguros, ya que la expectativa que creemos que alguien tiene sobre nosotros puede que sea cierta o no. Lo mejor es tener confianza en sí mismo, no se sienta incómodo y muestre su personalidad.

¿Cómo evitar ponerse rojo en una cita o ante esa persona que le gusta?

Ponerse rojo suele ser una sensación natural si es espontánea y eventual, pero a veces puede resultar problemática en personas que lo padecen muy a menudo, donde este sentimiento emotivo no es tan fácil de controlar. Aún así todos podemos intentar analizar qué es lo que nos hace ruborizarnos en una situación determinada, asumiendo cual es nuestro miedo para intentar evitar esta sensación de vergüenza.

En una primera cita es normal sonrojarse, ya que esta ante la persona que le gusta y que le hace sentir especial, con lo cual es normal ponerse nervioso en una situación de flirteo. Piénselo, en realidad es lo más parecido a una mezcla de nerviosismo agradable.

No tenga miedo y alégrese, está en una cita con una persona especial, posiblemente exista química entre los dos, con lo cual seguramente esta situación es normal por ambas partes.

Sentir vergüenza y ponerse rojo no tienen porqué ser tratadas como dos características negativas, ya que son dos emociones difíciles de controlar en diferentes situaciones. Piense que ser uno mismo, con sus defectos y virtudes, es lo que da esencia a una persona y es lo que le hace ser único.

En temas del amor, no siempre es fácil tener éxito. Pero lo que siempre suele surgir efecto es mostrarse natural, tal y como es. La timidez siempre se puede mejorar si se lo propone, trate de confiar en sí mismo y sea positivo a la hora de buscar el amor, seguro que al final encuentra a alguien compatible con quien compartir sus aficiones.

¿Ha pasado por la situación de ponerse rojo alguna vez? ¿Ha conseguido dejar a un lado la timidez? Déjenos su mensaje.

¿Tiene alguna pregunta? Consulte a nuestro equipo en: [email protected]

¿Cómo evitar ponerse rojo de vergüenza?

Sonrojarse es bastante normal para aquellas personas tímidas que se convierten en el centro de atención en ciertos momentos determinados. Además, también puede ser el resultado de ciertas situaciones estresantes. Lo que ocurre es que nuestro sistema nervioso empieza a dilatar los vasos sanguíneos que circulan por tu cara. De esta manera, el torrente sanguíneo se acumulará inicia y se producirá el temido enrojecimiento.

Tener la cara roja, a su vez, para que aumente todavía más la vergüenza, siendo un ciclo bastante complicado de romper.

Ahora bien, existen muchas cosas que podemos hacer si nos encontramos en esta situación. Si tienes que presentarte en el trabajo, en una entrevista para poder aspirar al trabajo de tus sueños, seguramente querrás una presencia calmada, serena y fresca, por lo que quieras encontrar una manera de controlar este problema para evitar que te puede llegar a pasar factura.

Nosotros hemos preparado toda una serie de consejos para saber cómo evitar ponerse rojo.

¿Cómo prevenir ponerse rojo?

Vamos a ver una serie de métodos que te pueden funcionar a la perfección:

Preparación inicial

Lo cierto es que te puedes sonrojar en cualquier momento, incluso en los más delicados como cuando estás teniendo una conversación importante, o haciendo una presentación que se considera crucial. Una buena manera de evitar este problema es potenciando nuestra autoestima: si te sientes seguro, seguramente disminuyen las posibilidades de que se produzca.

Es por ello, por lo que deberías de prepararte para lo que estás a punto de vivir, tanto a nivel mental, como a nivel físico.

Imagina que tienes que preparar una entrevista para acceder a un puesto laboral informático: lo primero que deberíamos hacer es organizarnos correctamente. Podemos buscar la máxima información de la empresa, hacer un listado de las preguntas probables que pueden que nos formulen… Y hasta hacer un pequeño ensayo del momento exacto en el que nos van a entrevistar.

Si practicas evitarás los nervios y, por ende, no será tan fácil que pueden hacer que te sonrojes.

Mejora tu confianza

Sin embargo, las situaciones importantes en tu vida no solo se van a producir en el trabajo o en la escuela, sino también en nuestro día a día y de formas inesperadas. Es por ello por lo que en este encontrar la manera de poder sentirte más confiado en cualquier tipo de situación. Así podrás enfrentarte a lo que venga en tu camino sin tener que prepararte con antelación.

En lo primero en lo que deberías de basar es en tu apariencia: si te sientes bien contigo mismo antes del salir de casa, reforzarás tu autoestima y conseguirás ese nivel de confianza que necesitas para poder salir de cualquier tipo de situación.

Tener confianza es el primer paso para enfrentar situaciones complicadas.

Una de las situaciones en donde más se endereza necesitarás son las citas románticas. Para poder jugar con todas las posibilidades a tu favor, es importante que te relajes antes de quedar con la persona que te están esperando. Puedes desahogarte teniendo una conversación con un amigo, poner música favorita, preparar temas interesantes para saber de qué hablar y no pensar demasiado cuando te encuentres en la cita, solo dedicarte a ser tú mismo.

Ahora que ya tienes confianza, estarás listo para empezar a manejar la situación.

Aprende a relajarte

Cómo ya hemos comentado anteriormente, el nivel de estrés también es el principal desencadenante del enrojecimiento de nuestro rostro. Cuanto ansiosos estemos, más rojos nos vamos a poner. Es por ello por lo que debes encontrar la manera de relajarte, sobre todo si te encuentras en una situación algo complicada.

Imagina que chicos trabajando mucho tiempo en la empresa y quieres que tu jefe te sube el sueldo porque te lo mereces. En este caso, deberías de mostrar signos de confianza, y el rubor de nuestro rostro conseguirá únicamente el efecto contrario.

Existen varias maneras para que nuestra mente se relaje y que consigamos hacer lo mismo con nuestro cuerpo. Puedes utilizar técnicas de respiración profunda, de intentar alejar los pensamientos negativos de nuestra mente, como con la meditación/yoga.

Si practicamos técnicas de meditación de manera habitual, podemos controlar estas situaciones desagradables.

Controla tu temperatura

El rubor de nuestro rostro también está relacionado con la temperatura corporal. En el caso de que te notes un poco caliente, las posibilidades de experimentar este problema son más elevadas. Antes de entrar en este tipo de situaciones, dedica un tiempo a bajar la temperatura de tu rostro.

Por ejemplo, una bebida fría, tomar algunos sorbos de agua, ponernos delante de un ventilador, o quitarnos algo de ropa por ser las mejores opciones para lograrlo.

Ejercita tu mente

El nerviosismo puede ser el desencadenante principal del rubor. Lo peor de todo es que muchas veces nos ponemos rojos únicamente por pensar en que nos vamos a sonrojar.

Hay un truco que te puede venir muy bien en estas situaciones: en el momento en que te encuentres relajado, hacer ejercicio de pensar en ti mismo sonrojado. Visualiza esta imagen para poder aceptarla poco a poco. Ves practicando con ello hasta que llegue a un momento en el que lo entiendas como algo normal, que lo hayas aceptado por completo.

Si complementas esta técnica con el yoga, no tardará sin controlarlo.

Conoce el origen del problema

Cada persona se sonroja por unos motivos y unos factores diferentes. Es importante que aprendas a identificar exactamente lo que te está afectando a ti.

Si estás más predispuesto a sonrojarte cuando hace calor, cuando te encuentras con una determinada persona, cuando comes comida picante, cuando te tienes que enfrentar algún tipo de situación, lo puedes hacer es intentar evitar todos estos eventos, o hacer lo imposible para que no te afecten tanto.

Acepta el problema

Muchas personas consiguen hacer frente a este problema no viéndolo como tal: la gran mayoría de nosotros no le damos tanta importancia a que una persona se sonroje, incluso hasta nos puede parecer encantados.

De hecho, en el momento en el que estamos en una situación algo complicada, el simple sonrojo nos puede ayudar a salir de ella porque normalmente a las personas que están con este problema se les deja en paz.

¿Cómo evitar ponerse rojo al hablar en público? Algunos tratamientos

Si los puntos anteriores no te han ayudado, vamos a pasar a la acción con algunos tips más complejos.

Recurriendo al maquillaje

Si nos sonrojamos a menudo, es posible que el maquillaje te pueda echar una mano. Si utilizamos cosméticos adecuados, podremos cubrir en cierta parte del sonrojo.

La idea es que utilices una prebase para el maquillaje que vayamos a usar se trate exactamente a nuestro tipo de piel. A continuación, elige una base que sea adecuada para nosotros. Evita aquellos que sean demasiado intensas o la gente se dará cuenta de tu excesivo maquillaje.

Si no te aclaras mucho, lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto con los vendedores/as para que echen una mano. Así podrás experimentar con diferentes opciones y ver lo que más te interesa.

Después tendrás que hacer la “prueba de fuego” para ver de qué manera actúa maquillaje cuando nos sonrojamos.

¿Fármacos para evitar sonrojarnos?

Si el enrojecimiento está relacionado con ansiedad/estrés, entonces podemos ir al médico para que evalúe nuestra situación y que nos pueda recomendar algún fármaco especializado. Existen algunos medicamentos que ayudan a combatir la ansiedad, por lo que evitará la posibilidad de que nos sonrojemos.

Por lo general, son fármacos bloqueadores Beta o ISRS.

Nunca te mediques por tu cuenta, ponte en contacto con el médico para que determine cuál es la mejor opción para ti.

Acude a terapia

Aunque lo cierto es que los fármacos únicamente se deberían de considerar como la última opción. Si el estrés está haciendo que te sonrojes, entonces es posible que lo que deberías hacer es acudir a terapia para que te puedan ayudar a identificar tu problema, y es determinar de qué manera va a ser tratado.

El terapeuta determinará cuáles son los principales desencadenantes del problema y también ofrecerá algunos métodos para que seas capaz de poder luchar contra él.

Es importante que sepas que los medicamentos sólo se ocupan de minimizar los síntomas, pero no atacan la raíz de la situación. Si vas a terapia, encontraremos exactamente qué es lo que está provocando problemas, y tenemos una solución.

Compréndete

Conseguir acabar con el problema del sonrojo no es algo sencillo, ya que es un proceso largo que necesitará de algún tiempo para ser enfrentado. Es crucial recordar que la presión no te va a venir bien ni mucho menos, hay que ir poco a poco.

Además, debes recordar que sonrojarse es normal y que si piensas que el resto del mundo también lo hace, te costará menos poder sobrellevarlo.

¿Cirugía para evitar ponerse rojo?

Aunque esta es una opción nada recomendada, también la tenemos que estudiar en este apartado:

Las intervenciones quirúrgicas para evitar ponerse rojo existen, pero sólo deben de ser utilizadas cuando no tenemos otra opción. Se conocen como “simpatectomía torácica endoscópica” y actúan cortando los nervios que hacen que los vasos sanguíneos de nuestra cara se pueden llegar a dilatar, por lo que no existiría la causa del enrojecimiento.

El problema que tiene la cirugía es que, como en cualquier otro procedimiento similar, existen algunas consideraciones a tener en cuenta, así como algunos riesgos de los que deberían informarse previamente el facultativo.

Identifica las causas que te producen rubor

Aprende a tratar el enrojecimiento

Si comprendes el motivo del rubor podemos encontrar la forma más efectiva en luchar contra este problema. Para la gran mayoría de personas, el motivo del mismo es la exposición a ciertos eventos desagradables, como ser el centro de atención.

Y es que, encontrarnos en un punto en el que todo el mundo nos mira puede ser completamente desagradable.

Controla tus nervios

Cómo ya hemos comentado, mientras más tiempo te preocupes en sonrojarte, más rojo te vas a poner. Esta “serpiente que se muerde la cola” es complicada de controlar, pero es precisamente lo que tenemos que hacer.

Cuando empieces a observar que el rubor se concentra en tu rostro, deberías hacer lo imposible para no pensar en ello, así el problema no se volverá más intenso.

Combate la ansiedad

La ansiedad es otro de los motivos principales por las que podemos llegar a experimentar el rubor.

Este trastorno puede causarnos todo una serie de reacciones negativas en nuestro organismo (tanto físicas, como mentales). Si te sonrojas con frecuencia, esto probablemente sea un síntoma de que tenemos un problema más intenso, como fobia social, ansiedad en general, o cualquier otro tipo de trastorno relacionado.

Estos problemas no se pueden ocultar, sino que necesitarán de un tratamiento psicológico especializado para poder evitar que vayan a más.

Acepta el problema y busca ayuda

Aunque el problema no esté relacionado con la ansiedad, también existen una serie de factores que pueden llegar a provocar el sonrojo. Por ejemplo, podemos tener un problema de la piel conocido como rosácea que, bajo ciertas condiciones, se pueden producir inflamaciones en ciertas zonas del rostro que precisamente será el origen del enrojecimiento.

Afortunadamente, existen tratamientos para ello y el médico especializado se encargará de recomendarte la mejor opción.

Pero, sobre todo, sonrojarse es normal

Tarde o temprano llegarás a la conclusión de que el sonrojo es bastante normal, que la gran mayoría de las personas se sonroja a lo largo de sus vidas.

Por eso, si te ocurre, nadie te va a juzgar por ello, incluso hasta lo pueden ver atractivo.

Consejos generales para evitar ponerse rojo al hablar en público

Hidratación: Si notas que la temperatura del rostro está empezando a ascender sin control, bebe un vaso de agua. Si te hidratas de la forma correcta, te aseguramos que la probabilidad de tener el rostro rojo será más reducida.

Aceptación: Acepta que sonrojarse es algo natural y podrás vivir con ello

Advertencia: Si cuando te estás sonrojando te mareas, sientes nauseas, te desmayas, o sientes dolor, probablemente deberías buscar atención médica.

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