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Como lavar los caracoles

Aprende a limpiar caracoles

Seguramente para una persona a la que le gusten los caracoles, se entiende por gustar el comer caracoles. El siguiente paso sea cocinarlos en casa, ya que puede ser que solo los hayas comido en restaurantes o que te los haya hecho mamá o la abuela un día que has ido a verlas. Cómo limpiar caracoles es algo sencillo pero terriblemente incomodo y laborioso ya que conlleva muchas babas y además bastante tiempo.

Pero hay que reconocer que dentro del gusto de comer caracoles es un tanto extraño pero es todo un ritual el limpiarlos por lo que si lo haces desde el principio (limpiar), hasta el final (comer) seguro que la experiencia es mucho más gratificante.

En cuanto al hecho en sí mismo de limpiar los caracoles hay que decir que hay diversas formas de hacerlo, por lo general dependerá de cómo se haya transmitido a lo largo de diferentes generaciones de la familia, o si eres el primero de tu familia que se poner a limpiar caracoles, muy posiblemente hayas echado mano de Internet y me has localizado o bien le has preguntado a una amiga o vecina y después has buscado en Internet para ver si es verdad lo que te ha contado.

Cómo limpiar caracoles

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De esta forma podemos encontrar varias y diversas formas de limpiar caracoles. Por ejemplo hay personas que piensan que hay que dejarlos colgados en una malla durante días y a dieta total, vamos sin comida ni agua. Otras personas los dejan un puchero grande con un poco de agua y harina. Otros les dan a comer hierbas aromáticas. Otras personas les dan de comer lechuga. Otros los embadurnan de sal y los lavan una y otra vez.

Por ejemplo, el hecho de ponerles sal por encima y lavarlos, y repetir esa acción un millón de veces no evitará que salga baba, de hecho siempre saldrá baba. Es como si nos echásemos sal en una herida y la lavásemos. Si por más que lo repitiéramos siempre nos estaría escociendo y posiblemente la herida empeoraría.

El objetivo de limpiar los caracoles es ante todo que se purguen, es decir que puedan expulsar, bajo una dieta controlada por nosotros, todo lo que anteriormente han comido, y que desconocemos, al estar por lo general en el campo abierto. Hay que pensar que a los caracoles les gustan mucho las hierbas que a nosotros nos hacen mal.

Las técnicas que se suelen usar son y que yo no aconsejo son:

  • Colgarlos en una red durante dos semanas para que suelten todas las babas. Muy mal si lo hacéis así. El motivo no es otro que soltando babas se deshidratan, sí, se limpiarán, pero cuando los queráis cocer muchos estarán muertos y no servirán. O estarán delgados y sin sabor.
  • Lavarlos con agua y sal. Lo mismo que antes, sí, pueden deshidratarse y morir por acción de la sal. Se limpian, pero no es aconsejable. Solo en el caso de que os entren muchas ganas de comer los caracoles en cuestión de un par de horas.
  • Tenerlos enharinados en una cazuela durante dos días. Esto puede ser peligroso, porque con la harina y la baba que sueltan pueden llegar a morirse también.

Dicho cómo se suele hacer y que yo no lo haría así, debo decir que lo mejor es tenerlos algunos días en un cesto de mimbre o sitio con agujeros. Y tenerles con una alimentación que nos aporte algo positivo a la hora de cocinarlos. Les pondremos dentro del cesto les pondremos agua por un lado y por otro lado harina, además alguna hierba aromática, por ejemplo romero o tomillo. Con esto tendrán agua para hidratarse, harina para engordar y purgarse y las hierbas aromáticas le confieren un sabor a la carne especial. Después con una limpieza en agua (con un muy poco de sal y vinagre) estarán listos para cocinar.

¿Cómo cocer los caracoles? Muy sencillo. Se hará partiendo de agua fría. Pondremos los caracoles limpios en una olla con agua fría y calentamos a fuego muy lento. Cuando los caracoles hayan salido de sus caparazones y estén flotando, alguno intentará escapar. Subimos el fuego al máximo y añadimos menta, puerro, zanahoria y clavo e incluso laurel. Y dejamos cocer unos 30 minutos. Y ya lo tendremos cocinados.

Como veis, limpiar caracoles, es algo sencillo pero que para hacerlo bien requiere esmero y tiempo. Una vez cocidos podemos añadirle salsa o comerlos directamente con mayonesa o ali oli.

¿Cómo limpiar caracoles?

Te enseñaremos algunas técnicas y trucos para que puedas limpiar caracoles de forma rápida y eficiente, y hasta incluso disfrutes de esta tarea, ya que limpiar caracoles es un trabajo sencillo pero al mismo tiempo arduo.

Si te gusta comer caracoles, seguramente acostumbras a consumirlos ya limpios, listos para degustar. Pero podrías disfrutar muchísimo más si, además de consumirlos, te dedicaras a prepararlos en tu propia cocina. Para ello, te servirá conocer algunas técnicas y secretos fundamentales acerca de ¿cómo limpiar caracoles?

Limpiar caracoles es una tarea sencilla, pero también es incómoda y requiere de una buena cantidad de tiempo. La degustación de caracoles es todo un ritual, ya que comienza con la limpieza, sigue por la cocción y termina en el consumo.

Existen diferentes formas de limpiar caracoles. Muchas de estas formas han sido transmitidas de generación en generación, y esta es otra de las razones por las cuales la limpieza, preparación y consumo de caracoles puede ser un verdadero ritual. Aunque también es posible que nadie de tu familia te haya transmitido los trucos acerca de cómo limpiar caracoles; en ese caso, es probable que hayas visto cómo hacerlo en Internet o te haya enseñado alguna persona de tu círculo social. De cualquier modo, limpiar caracoles es una práctica de antaño, que requiere de cierta técnica.

Como te dijimos, hay varias formas de limpiar caracoles. Algunas personas creen que pueden limpiar los caracoles si los dejan colgados en una malla durante un par de días, bajo una dieta total, sin agua ni comida. Otras personas los dejan en un puchero grande, con un poco de agua y un poco de harina. Otras, los alimentan con hierbas aromáticas. Incluso, algunas personas les dan de comer lechuga, como si fuesen tortugas, o los recubren de sal y los lavan una y otra vez. Pero ¿todas estas formas son efectivas?

Limpiar caracoles con sal y agua

Untarles sal y lavarlos repetidas veces no conseguirá que la baba se desprenda del caracol. Incluso, por efecto natural a la efervescencia provocada por la sal, hasta es posible que se genere más baba. Además de que, por la acción de la sal, los caracoles pueden deshidratarse hasta morir. Así que no se aconseja utilizar este método, salvo que quieras comer los caracoles en un par de horas.

Limpiar caracoles colgados en una malla durante días

Esta forma de limpieza tampoco es efectiva. Al dejarlos colgados, esperando que se desprenda la baba, los desnutres y los deshidratas. No hay manera de que el caracol conserve un buen sabor. Cuando los quieras cocinar, la mayoría estará sin vida, y así no sirven. Los que estén vivos, se encontrarán delgados y sin sabor.

Limpiar caracoles con harina y agua

Este método tampoco se recomienda por una razón muy sencilla: tener los caracoles enharinados en una cazuela durante dos días puede ser peligroso porque la mezcla entre harina y baba puede causar la muerte del caracol.

Limpiar los caracoles con lechuga y hierbas aromáticas

Es cierto que, durante la limpieza, tenemos que utilizar hierbas. Pero ahora veremos por qué no tenemos que utilizar lechuga y por qué no todas las clases de hierbas aromáticas nos resultarán adecuadas.

¿Cuál es el objetivo de limpiar caracoles?

Lo importante es que, cuando los limpiamos, los caracoles se purguen: expulsen todo lo que han comido hasta el momento de acuerdo a una dieta controlada. Porque lo cierto es que no sabemos qué han comido durante sus vidas en el campo abierto, y no queremos ingerir cualquier cosa… Por eso es importante la dieta.

Ahora bien, ¿cómo concretamos esta dieta?, ¿con qué alimentos? Lo primero que tenemos que saber es que a los caracoles les gustan las hierbas que por lo general no satisfacen al organismo humano, si se consumen en abundancia y como ingrediente único.

La técnica que sí vale para la limpieza de caracoles

Pones los caracoles en un cesto de mimbre o en algún recipiente con agujeros. Los tienes allí durante algunos días. Dentro del cesto o recipiente pones, por un lado, un poco de agua y, por el otro, un poco de harina y un poco de romero o tomillo. De esta manera, los caracoles podrán hidratarse con el agua y podrán engordar y purgarse con la harina y las hierbas aromáticas, que le darán a la carne un sabor especial.

Luego, sólo los limpias con agua, un poco de sal y un poco de vinagre. Y ya los tienes listos para cocinar.

¿Cómo cocer caracoles?

Cocer caracoles es sencillo. La tarea más ardua es la de la limpieza y, como has visto, no es tan trabajosa en realidad… Para cocinarlos, tienes que hacer lo siguiente:

– Agrega los caracoles limpios en una olla con agua fría y caliente el agua con los caracoles a fuego muy bajo.

– Cuando los caracoles se hayan salido de sus caparazones y empiecen a flotar, sube el fuego a su nivel máximo y agrega un poco de menta, zanahoria, puerro y una hoja de laurel.

– Deja cocer durante treinta minutos, y listo: ya tienes tus caracoles cocidos.

¿Cómo limpiar caracoles? ¡Ya los sabes! Una vez que los tengas cocidos, puedes condimentarlos con alguna salsa o con aderezos como mayonesa.

Cómo limpiar caracoles: una parte tan importante como cocinarlos bien

Caracoles elaborado en el Rincón del Labrador

El plato, que es consumido habitualmente en una gran cantidad de casas de la región, tiene una elaboración laboriosa pero sencilla

EL NORTEVALLADOLID Jueves, 24 julio 2014, 10:48

Una linterna, las botas de agua y el chubasquero siempre presentes en el maletero son tres de las señas de identidad del que busca caracoles: un plato laborioso pero jugoso para los que les guste disfrutar de este molusco de tierra. Porque los hay que los odian por su viscosidad y los hay que los aman por su sabor. Pero para que este manjar de tierra quede perfecto, lo primero es dejarlos una semana, tras recogerlos, colgados en una malla para que purguen los alimentos que han consumido. Pero si nos centramos en la cocina, la de este plato empieza en un balde.

Limpiarlos bien es una de las claves para que el caracol sepa bueno y siente bien al estómago. Se debe echar los animales recogidos en un recipiente con agua fría y sal gorda (algunos le echan también vinagre) y darles vueltas hasta que saquen gran parte del moco que tienen. Para ello es necesario repetir este paso varias veces. Al final, a parte de unos caracoles listos para poner en la cazuela, quedan unas manos con una suavidad digna de un bebé.

Tras haber reposado durante unas horas, los caracoles ya están listos para ser cocidos. Por ello es recomendable meterlos en una cacerola y poner el fuego para que empiece a hervir. Tras unos quince minutos cociendo, los caracoles deberán ser sacados y escurridos para prepararles con la salsa que uno quiera: acompañados de taquitos de panceta y jamón, con salsa de verduras… nosotros os recomendamos esta receta del Rincón del Labrador.

¿Qué tipo de caracol criamos en Caracoles de Gredos?

El caracol que criamos es el Helix Aspersa (caracol común), los cuales cada vez predominan menos debido a su contaminación por productos fitosanitarios y recogidas indiscriminadas sin tener en cuenta tamaño y fechas de recolección. Su alimentación se basa en el trébol en su etapa de crecimiento y, como complemento, harinas de cereal, para su mejor desarrollo y endurecimiento de su concha. Y es por esta alimentación que su carne es más blanca y menos correosa que la del caracol silvestre.

Purgado de Caracoles

Los caracoles se alimentan de las hierbas y plantas que encuentran a su paso, que les proporcionan sabor y, a veces, elementos nocivos para el hombre. Esto sucede en la recogida silvestre, en nuestra granja tenemos controlada la alimentación e higiene del caracol, no obstante es necesario someterlos a un ayuno durante un par de semanas antes de consumirlos. Durante este período el molusco forma un opérculo o tapón y se aísla viviendo en hibernación durante largas etapas, consumiendo los restos de comida que quedan en su intestino. Nosotros ofrecemos el caracol ya purgado durante al menos 15 días, para que puedas disfrutar de ellos en cuanto los recibas.

¿Cómo limpiarlos?

Existen ideas muy equivocadas sobre la manera de limpiar los caracoles. Es un error, que se encuentra incluso en libros clásicos de cocina, purgarlos con sal, vinagre, mezclas de limón y vinagre, etc. Ante tan violenta agresión, el pobre animal reacciona segregando moco abundante, hasta quedar agotado y macilento (aspecto: mustio, decaído, flaco, triste). Probad a lavarlos sólo con agua abundante varias veces y veréis la diferencia.

Una vez limpios, los caracoles ya están listos para formar parte de nuestra próxima comida. Os dejamos por aquí nuestras dos recetas con caracoles favoritas, para que podáis disfrutarlas:

  • Caracoles a la Gormanta
  • Caracoles a la Llauna

Cómo limpiar caracoles, truco infalible 2020

Bienvenido a nuestro blog gourmet. Hoy vas a aprender todas las técnicas y trucos para limpiar caracoles, técnicas que te enseñamos para que aprendas como limpiar caracoles vivos. Caracoles, o los amas o los odias, no hay un punto medio. Vas a terminar sabiendo lo que no debes hacer a la hora de limpiar los caracoles. Y, además, vas a descubrir el truco infalible sobre como limpiar los caracoles para que queden perfectos para su cocinado. De esta manera disfrutarás de un suculento plato de caracoles con la receta que más te guste. Pero eso será al final de la entrada.

Limpiar caracoles es una tarea simple, pero que requiere su tiempo. No puedes correr el riesgo de acortar plazos, ya que puedes acabar intoxicado. Así que vamos a ir viendo los mejores métodos para limpiar caracoles y los errores que no debes cometer.

Podemos decir sin lugar a duda que los caracoles, en base a lo ocasional de su consumo, el tiempo empleado en limpiarlos y todo el proceso de elaboración que conlleva, pueden ser considerados un producto gourmet. Eso ya lo sabes. Y, como te gustan los caracoles, seguro que te vas a atrever con el proceso completo: limpieza, elaboración y consumo. Pero vamos por partes. A la hora de lavar los caracoles, mejor no saltarse ni un solo paso.

⚡La importancia de saber como limpiar caracoles recogidos en el campo

De manera contraria a lo que muchos piensan, el objetivo de limpiar los caracoles no es quitarles las babas que generan. Que va, la cosa va más allá de limpiar baba de caracol. Los caracoles, durante su vida silvestre se alimentan de lo que encuentran por el campo. Además, a estos bichitos tan ricos les encanta comer cosas que para nosotros, los humanos, no son saludables y que, incluso, pueden ser venenosas, como la hiedra o las setas tóxicas. Así, que es muy importante tomarse con calma el momento de limpiar caracoles de tierra para hacerlo muy bien.

Por todo ello, es vital aprender como limpiar los caracoles de la manera correcta. De esta manera, evitaremos sorpresas e intoxicaciones.

El objetivo principal del proceso de limpieza de los caracoles es que los animales expulsen de su aparato digestivo todo aquello que hayan comido y pueda resultar perjudicial para el ser humano. Por otro lado, durante el tiempo que dure la limpieza de los caracoles, nos vamos a asegurar de que todo lo que coman ayude a la limpieza y potencie su sabor en el cocinado.

✅¿Cómo limpiar caracoles correctamente?

Existen distintas maneras de limpiar caracoles en función de la zona geográfica de España en la que te encuentres. Aquí en el Norte existe la extendida costumbre de lavarlos en agua de mar dentro de una malla. Seguro que habrás visto numerosos vídeos con diferentes formas de limpiar caracoles .

Nosotros te vamos a contar la técnica que mejor funciona para lavar tus caracoles.

Colocas todos los caracoles en un cesto, preferiblemente de mimbre o en cualquier recipiente con agujeros para que el aire circule correctamente. Dentro del mismo, además de los caracoles, debes poner un poco de agua para que no se deshidraten. Y para que purguen, que es el objetivo principal y se alimenten durante el tiempo de limpieza, pondremos harina y unas hierbas aromáticas. Nosotros recomendamos emplear romero y tomillo.

Con esta técnica de limpieza de caracoles, obtendremos unos caracoles totalmente limpios de cualquier sustancia tóxica. Además, durante los tres días que se estarán limpiando habrán engordado un poco gracias a la harina y a las hierbas. Por último, el romero y el tomillo potenciarán aún mas su sabor. Después, simplemente los limpiamos con agua, sal y vinagre y a continuación los tendremos listos para su cocinado. Resultado perfecto!

Ahora ya sabes como limpiar caracoles, ¿a qué no es complicado?. Pero ahora iremos un paso más allá, vamos con…

👌 Como limpiar caracoles rápido: el truco infalible en 2020

Ya has visto como limpiar caracoles tú mismo. Pero, ¿y si te decimos que existe una técnica perfecta para limpiar caracoles? Un método infalible: Comprarlos ya limpios y cocidos en nuestra tienda gourmet online. Así podrás dedicar todo el tiempo que quieras a buscar la receta perfecta y centrar todos tus esfuerzos en el cocinado de los caracoles. Preparar los ingredientes añadir los caracoles ya limpios y cocidos y disfrutar. Más sencillo y más rápido método para disfrutar de unos caracoles limpios no existe.

Disponemos de los mejores caracoles limpios y cocidos de Cantabria. Procedentes de granjas de caracoles en los que todo se cuida al máximo detalle, sobre todo la alimentación. Además, te proponemos que escojas entre las dos mejores marcas de caracoles de Cantabria: Monte Corona y Cantabria Verde. Nosotros en nuestra cocina trabajamos con los de Monte Corona, pero no por ello tienes que dejar de probar los de Cantabria Verde, ya que son exquisitos.

Esperamos que hayas disfrutado con esta entrada de nuestro blog gourmet sobre como limpiar caracoles. Ya sabes todo lo que hay que saber para poder lavar tus propios caracoles. Te animamos a que nos cuentes en los comentarios como lavas tú los caracoles. Si tienes algún truco compártelo con nosotros y nuestros lectores. Por si acaso te dejamos estos otros trucos y curiosidades que seguro van a ser de tu interés:

Limpiar caracoles

En respuesta a an0N_599691399z

Lavadora
Hola! si, asi es como se ha hecho siempre, aunque tambien se q algunos bares utilizan una lavadora vieja, de las q tenia manivela…

Y luego así los engañas + receta
Exacto, con sal y vinagre solo se consigue que echen muchisimas mas babas, lo que aun es peor. Asi lo indican los vendedores en los mercados. Uno de ellos me aconsejó que les diera un poquito de romero o de lechuga, pero eso ya, no se. Supongo que con ayuno se limpiarán más.
Yo los compro en el mercado que ya viene purgados y solo hay que engañarlos para que saquen las mollitas y esto te va a resultan facilisimo si sigues este truqui de una vendedora.
Los enjuagas para quitar piedritas, ramitas y restos de suciedad que aun tengan, los metes en un taper y lo llenas de agua que no le quepa ni una gota más, entonces lo tapas y con ello consigues que no les quede ni un gramo de oxigeno, tal cual los metes en la nevera toda la noche por ejemplo y al día siguiente los tienes listos para cocer. Veras como a traves del taper se van viendo todas las mollas bien fuera. Yo cuando los saco los vuelvo a enjuagar con un colador porque naturalmente ya habrán soltado algo de baba y luego a cocer una o dos veces, a gusto del consumidor.
Al menos yo no sabia esta manera, y los tenía con el fuego al mínimo durante un montón de horas hasta que las tenían todas fuera y ya no me movian.
Ya puestos te doy una recetita que se sale de lo habitual, pero que en mi casa asi nos los comemos como si fueran pipas.
En una cazuela fries romero y hierba buena y a continuación añades agua, no demasiada para no perder el sabor de las hierbas pero si suficiente para cocer los caracoles, ten mucho cuidado que el aceite salta un montón y hace muchisimo humo, casi mejor dejarlo enfriar un poco antes.
Se cuecen, yo solo una vez para que no pierdan el saborcito del romero… y no demasiado tiempo pq a mi gusto se quedan muy secos, osea demasiado cocidos y además luego los vamos afreír.
Seguidamente los cuelas para eliminar todo el liquido y los echas en una sarten grandecita en la que previamente has freido ajo y otra vez romero, hierba buena y lo que te apetezca o tengas por casa, yo solo estas dos cosas porque son las únicas que tengo frescas y no sequitas en polvo, pero una vez los tengo en la sarten si que añado albahaca, hierbas provenzales, más romero en polvo, incluso más ajo en polvo por encima, y un puñado de sal, a mi me lo explicaron con gorda, pero yo echo la fina normal de mesa, no se pq. Ahora consiste en removerlos bien, que se vayan impregnando del aceitito y de todas las hierbas que has añadido, el ajo y la sal y ya cdo te parezca que habran cogido el sabor, los sirves y a comer calentitos.
Yo al final mojo hasta pan, pero reconozco que está excesivamente salado. Verás que conforme vas comiendo los últimos están más salados porque son los que están más tiempo en el plato en contacto con el aceite.
Me parece que debe ser una imitación de los catalanes caracoles a la yauna, pero no se ellos como lo hacen exactamente.
Te los aconsejo, verás como os chupais los dedos

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Es obvio que si usted ha llegado a esta página es porque, además ser de una persona Sic (sensible, inteligente y culta), es que le gustan los caracoles, es decir, que es usted un helicófago, puede que hasta un helicófilo, lo cual no es ninguna patología preocupante, ni motivo de delito en España, menos mal.

Digo esta obviedad porque alguien que no adore los caracoles no debe meterse en estos berenjenales antes de haberse iniciado por senderos menos escabrosos, como por ejemplo las conservas, que son muy higiénicas y hasta relativamente sabrosas.

Incluso hay unas francesas en que vienen las conchas ya limpitas y los bichitos precocinados en un bote, con lo que podemos hacer preparaciones a partir de una materia más o menos prima y dar el golpe de efecto a sus invitados, aunque solo si los preparan a la Bourguignone o a la sidra, porque en las recetas de Caracoles a la plancha, o en salsa de ortigas, tenemos que usar caracoles frescos.

Si ha superado ya esa fase y quiere iniciarse en la cinegética del caracol y su posterior acomodo culinario, recuerde que esta afición es dura y bastante babosa.

Cada región tiene sus propias costumbres, porque hay datos científicos que demuestran que el hombre es un malacófago desde sus orígenes y que, por razones obvias, antes se zampó un caracol de tierra que una ostra marina, así que es frecuente oír quién afirme categóricamente que los mejores caracoles son los rayones de cementerio catalán, otros que prefieran los pintones de viña riojana y otros, entre los que me encuentro, que solo cogemos los Helix aspersas, que son los se crían en granjas por ser los más grandes, sabrosos y carnosos (estuve dos años criando caracoles como interno de la Cátedra de Biología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutente de Madrid…, y aún me gustan). Estos caracoles pardos, o marrones de jardín (hay más de 4.000 variedades de Helix, aunque solo suelen comerse unas 20), también suelen verse en las huertas con las primeras lluvias otoñales y son muy fáciles de reconocer (vean la foto).

En Asturias es muy frecuente ver a los gitanos recogiéndolos por las tapias y ofreciéndoselos a taberneros y viandantes. Yo pongo ciertos reparos a esta práctica porque, si a la escasa afición que esta etnia tiene por la higiene y sus nulos preceptos sanitarios, hay que sumarle su dudosa formación en helicultura, conviene seleccionar cual vale y cual no, y si además hay que purgarlos y lavarlos (ellos siempre dicen que ya está listos para cocinar, pero según sus costumbres, claro), pues para eso nos vamos una tarde a recogerlos y nos lo pasaremos bomba cazando con los críos y encima tendremos total garantía de frescura y calidad.

Procuren evitar las zonas de hiedra, cipreses, aligustres y otras plantas tóxicas susceptibles de ser comidas por ellos, así la purga puede ser menos exhaustiva y el riesgo de contaminación, menor.

Purga, lavado y cocción

Como ya he apuntado, cada región tiene sus propias costumbres, generalmente debidas a condicionantes ancestrales motivados por el propio hábitat.

Hay regiones que fabrican unas tinas de barro específicas para su purga, otras usan cestos de mimbre que pasan de generación en generación, casi como milagrosos o con cualidades gastronómicas, incluso hay quienes dicen que no hay como dejarlos a dieta total y quienes le ponen hojas de plantas aromáticas o de árboles más o menos perfumados, como higueras o pinos, para cambiar el contenido de sus intestinos de materias tóxicas a otras exquisitas.

En cualquier caso debemos tener muy en cuenta que la función del purgado no es eliminar las babas, como mucha gente piensa, sino la de que estos bichitos coman y caguen durante un par de días una dieta controlada, para eliminar de sus intestinos posibles alimentos tóxicos para el hombre, como esas hojas de hiedra que tanto les gustan o incluso setas venenosas, que para ellos son golosinas de lo más saludable.

Siguiendo la depurada técnica del Dr. Fabré, el mejor sistema es ponerlos en un cesto de mimbre con un plato de agua, otro de harina y varias ramas de romero (también deben ponerse las botas comiendo laurel y tomillo, pero no aconsejo las de albahaca porque se ponen pochas en pocas horas).

De esta forma los bichitos estarán a sus anchas, comiendo y cagando harina de trigo y hojas de romero, con lo que al cabo de esos tres días estarán gorditos, sabrosos, saludables y hasta con un gustito especiado que les sale del interior.

En Castilla suelen ponerles serrín, pero esto es para suelten babas, lo cual no tiene mucho sentido porque si llegasen a deshidratarse, se morirían.

Una vez purgados, deben lavarse muy bien con abundante agua salada y acidulada de vinagre. Esto ya sí es una putada porque los pobres se ponen histéricos y empiezan a restregarse y a babear (para quién no esté muy al tanto de las aficiones sexuales de los caracoles, les apunto que estos animales son hermafroditas y por tanto muy proclives a ciertos comportamientos, digamos que algo raritos).

Una vez bien lavados, pasamos al tercer paso que consiste en cocerlos, algo que tampoco suelen aceptar de muy buen grado.

Según la avanzada y sádica técnica del Dr. Menguele, digo…, Fabré, esto debe hacerse en agua dulce fría. De este modo, el gasterópodo se siente sus anchas después del duro trance del vinagre y sale tomar el fresco para preguntar a sus vecinos que demonios ha sucedido y si la lluvia ácida ha pasado ya. Ante la falta de información metereológica, estos salen cada vez más de su Mobil Home y, como la cazuela está al fuego, pues cuando se quieren dar cuenta, se han cocido con el culo al aire.

Estas son sus palabras textuales (las del Dr. Fabré, claro, los caracoles no dicen ni pio): Se lavan los caracoles con abundantes aguas y se dejan en ayuno con harina y romero unos tres o cuatro días. Se les vuelve a lavar con agua y un poco de vinagre con sumo esmero, luego, se sumergen en una olla grande con agua fría y se acerca al fuego lento para que la temperatura vaya subiendo muy despacio, los caracoles emergen de sus helicoidales cáscaras (este proceso se denomina engañarlos) y cuando todos están asomando se da un buen golpe de calor, se hierven. Se añade algo de laurel y un clavo. Con cinco-siete minutos basta.

No es mala técnica, pero yo prefiero echarlos directamente en agua hirviendo con sal y vinagre, es menos divertido, pero el bicho, al ver la que se avecina, se acurruca en su bunker y así conserva mejor sus sabores.
Basta con un hervor y ya se pueden sacar y conservar un par de días, o hasta el momento del guiso.

Para los helicófilos más profundos, o sea, los que están ya cerca de las filias patológicas y otras patologías desviaciones sexuales no punibles (como me lean los de la sociedad protectora de animales, me capan), les trascribo el trabajo sobre el simbolismo esotérico del caracol que estudié para mi libro La Cocina Masónica (que por cierto, no estaría nada mal que comprasen pinchando en Compra, que solo cuesta 7€, ¡coño!).

Caracol

Es uno de los símbolos lunares aceptados universalmente debido a su condición de aparecer y ocultarse periódicamente. Debido a la forma de su concha, este animal representa la espiral por antonomasia y por tanto el laberinto, así se interpretaba incluso gráficamente en Egipto. Una referencia masónica directa es la escena 17 de la Flauta Mágica de Mozart, cuando Papageno, después de comprobar los efectos de sus campanillas y saber que tendrá que vérselas con el poderoso Zarastro, le confiesa a Pamina que le gustaría esconderse en el laberinto: Wär’ ich so klein wie Schnecken, So kröch ich mein Haus! (Si fuese un caracol, me escondería dentro de mi concha!)

Su peculiar morfología implica que represente todo lo que la espiral conlleva en sí, esto es la dinámica ordenada que genera el movimiento circular. Gilbert Durand decía en su libro “Las estructuras antropológicas de lo imaginario” es que «Las especulaciones aritmológicas del Número de Oro, cifra de la figura logarítmica espiral, vienen naturalmente a completar la meditación matemática de la semántica de la espiral», con esta frase creo que queda perfectamente aclarada la simplicidad del mensaje de la concha del caracol.

Entre los aztecas era símbolo de fecundidad, de concepción y hasta de erotismo debido sin duda a sus babas, concepto que aún va más lejos en Dahomey, donde se le considera como un receptáculo de esperma.

En las culturas mediterráneas y quizás por una deformación degenerativa de esta simbología, ha sido considerado como comida afrodisíaca que elevaba el poder sexual de los que los consumían, aunque yo le atribuyo esta virtud más a la propia erótica de su consumo que a posibles efectos secundarios.

En cuanto a la antigüedad de su consumo como artículo gastronómico de lujo, sólo podemos afirmar que ya era codiciado en Roma y que en Pompeya, en el siglo I a. de J.C., había un patricio Fulvius Arpinius, que tenía una granja criadero de caracoles y, por el impresionante número de conchas que encontraron recientemente los arqueólogos, el negocio debía ser formidable.

Limpiar caracoles: Los amantes de los caracoles saben todo el trabajo que conllevan estos pequeños animalitos desde que los cogemos en el campo hasta que los ponemos en el plato. Un trabajo no complicado pero sí laborioso que requiere de bastante tiempo. En este post os enseñamos cómo limpiar caracoles correctamente con los que podrás elaborar recetas de todo tipo.

Te mostramos cómo purgar, limpiar y cocer caracoles.

Cómo limpiar caracoles, paso a paso

  1. Cómo purgar caracoles:

    Este paso es muy importante ya que ayudará a que vacíen sus intestinos eliminando cualquier sustancia que hayan podido ingerir y que sea nociva para nuestra salud. Para ello, podemos meterlos en una malla de plástico y dejarlos colgados durante unos cinco días en un sitio bien ventilado y a la sombra. Hay quienes prefieren que durante este tiempo continúen con una alimentación controlada ofreciéndoles hojas de romero o tomillo para que estén más gorditos y luego desprendan este sabor a la hora de cocinarlos.

  2. Cómo limpiarlos:

    Debemos utilizar agua tibia con abundante sal y pasarlos por ella hasta que el agua salga bien limpia (3 o 4 veces). Gracias a este proceso eliminaremos parte del moco, restos de tierra e incluso trozos de concha que hayan podido desprenderse. Hay quienes deciden incluir un chorrito de vinagre pero bastará con utilizar bien de sal.

  3. Cómo cocerlos:

    Comenzaremos introduciéndolos en una cazuela con agua fría a fuego muy lento. El objetivo es que los caracoles vayan saliendo de sus conchas poco a poco. Una vez vemos que prácticamente todos han asomado la cabeza, subimos el fuego y dejamos cocer durante 15 minutos.

  4. ¿Por qué conservas Aimar?

Si quieres evitar todo este laborioso proceso te recomendamos que pruebes los caracoles en salsa vizcaína elaborados de la forma más tradicional por Conservas Aimar. El equipo de Conservas Aimar lleva a cabo todo este proceso de manera artesanal cuidando al caracol en todo momento para dar lugar a unos caracoles de calidad excepcional. Una vez purgados, limpios y cocidos, conservas Aimar realiza un sofrito a base de pimiento rojo, pimiento verde, cebolla, tomate y especias para conseguir unos caracoles en salsa vizcaína como los hechos en casa.

  • Caracoles en salsa

    6,29 € IVA incluido

Publicado en 13/08/201502/08/2018

Los caracoles se suelen purgar antes de comerlos. Quiero decir que se cuelgan en redes, en un lugar seco y oscuro, donde estarán al menos 70 horas, hasta que suelten todas las babas e impurezas. Otros los dejan unos días en cajas de cartón. Después se lavan en innumerables aguas, hasta que quedan limpios. Otros lavan los caracoles en abundante agua con sal -y vinagre- aclarándolos seguidamente.

Y todo porque hay quien considera que limpiar los caracoles puede ser error y dicen: ¡justo pasarlos por agua y a la cazuela con todo su sabor! Hay algunas regiones donde se alimentan de hierbas secas, como el tomillo o el romero, y consideran que purgarlos demasiado es quitarles la gracia, el encanto y el sabor.

Después se colocan en una cazuela cubiertos de agua, y se cuecen a fuego medio unos minutos. Se escurren y aclaran, y se vuelven a cocer en agua con sal unos 70 minutos. Vuelta a escurrir, reservando el caldo de cocción para elaborar la salsa al gusto de cada cual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de agosto de 2009

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