0

Como ponerse un tampax

Hacer estas cosas cada mes podría meterte en serios problemas de salud

1. Sólo te lavas las manos después de la inserción. Es importante lavarse las manos antes de poner el tampón para evitar contaminarlo en su camino hacia la vagina. (Tus partes femeninas no son estériles, y piensa en las cosas repulsivas que agarraste en la manija de la puerta del baño al entrar).

2. No insertas el tampón los suficientemente adentro. Lo sabrás porque lo vas a sentir: Un tampón que está demasiado superficial será súper incómodo, incluso podrías sentir el borde del algodón en la entrada de la vagina. (No debes de sentir nada cuando está correctamente colocado).

3. Sólo utilizas un tipo de tampón. Aunque es poco probable, los tampones pueden causar el síndrome de shock tóxico (TSS), una enfermedad potencialmente mortal. Los tampones de absorción alta aumentan el riesgo de TSS, por lo que es importante usarlos sólo cuando es necesario detener un flujo súper pesado. El flujo cambia de un día a otro a lo largo de tu período, así que es mejor que cambies los tampones de regulares o al tipo de absorción al final de tu periodo.

4. Sólo te cambias de tampón una vez al día. Incluso con un flujo ligero, debes cambiarlo de cuatro a ocho horas. Esto se debe a un tampón húmedo hace una cálida y acogedora casa para las bacterias. Y cuanto más tiempo está ahí, mayor es el riesgo de TSS.

5. Utilizas un tampón un día después de que tu período terminó (¡por si acaso!). Evitar esta precaución innecesaria, para qué tirar un pedazo seco de algodón en una vagina igualmente seca. ¡Puede ser más que un poco incómodo!

6. No cambias el tampón después de orinar… en él. Desde un punto de vista médico, no tienes que cambiar el tampón cada vez que vas al baño. Desde un punto de vista práctico: ¿Quién quiere una cadena empapada colgando por ahí abajo?

7. No cambias el tapón después de hacer ?poop?. Si esa cadena recoge las bacterias, puedes infectar fácilmente a la uretra.

8. Te ??olvidas de sacarlo. Sí, esto sucede. Si desarrollas un olor horrible que no puede explicarse de otro modo, utiliza un dedo limpio sentir alrededor del tampón. Tira hacia fuera si puedes o ve a un médico para checar cualquier cosa.

9. Usas dos tampones a la vez. Aunque no puedes perder un tampón en la vagina desde el punto de vista técnico, utilizar dos tampones a la vez aumenta la probabilidad de perder la cadena o olvidarse de los dos. Si sientes que necesita dos tampones para manejar un flujo muy intenso, es mejor que cambies a un tampón de mayor capacidad de absorción.

10. No cambias el tampón después de nadar. Cuando tomas un baño en jacuzzi, nadas, o estás en un lago o mar, la cadena del tampón también lo hace. Una cadena de tampones que se ata con cloro, agua salada o agua del lago puede causar irritación de la piel si no lo cambias rápidamente.

11. Utilizas tampones con envolturas rotos. Éstas están diseñadas para proteger a los tampones del polvo, suciedad y el maquillaje que vive en el fondo de tu bolsa y en cualquier otro lugar donde un tampón podría pasar. Cuando la envoltura se rasga, el algodón podría recoger pequeños trozos de sustancias que no pertenecen a tu vagina. Así que no te arriesgues a usarlo a menos que estés realmente en un apuro.

12. Lavas el aplicador. Es muy simple, sólo mantener el aplicador fuera del inodoro.

13. Reciclas el aplicador. Los aplicadores no son reciclables, ya que, después de la inserción de tampones, están considerados contaminados con sangre y otros fluidos corporales. Sólo tíralos a la basura o considera usar una copa menstrual reutilizable o tampón sin aplicador si estás preocupada por el impacto ambiental.

14. Tiras los tampones sólo porque son de la ?Edad de Piedra?. En realidad no caducan. Mientras la envoltura esté intacta, los tampones son perfectamente seguros.

15. Colocas los tampones entre la ducha y el inodoro. La envoltura y tampón permanecerán frescos por más tiempo si los mantiene seco.

16. Utilizas tampones perfumados. Mientras que algunas mujeres pueden pegar casi cualquier cosa hasta allí sin problemas, otras mujeres pueden reaccionar a la fragancia en los tampones perfumados. En el peor de los casos, puedes experimentar irritación o picazón.

Talvez te sientes nerviosa acerca de la primera vez que vayas a utilizar un tampón. Es normal sentirte nerviosa, especialmente si tienes preguntas y ninguna respuesta sobre los tampones. Esperamos que esta guía ayude a contestar tus preguntas, dirijir tus preocupaciones, y hacer de tu primera experiencia con los tampones algo positivo!

¿Mito o hecho? Tomar una prueba del tampón

Hay muchos mitos sobre los tampones. ¡Prueba tu conocimiento para ver cuánto realmente sabes sobre ellos!

¿Qué son los tampones y cómo funcionan?

Los tampones, como las toallas sanitarias femeninas, son productos utilizados para absorber el flujo sanguíneo menstrual. Los tampones están hechos de algodón suave prensado junto para darles una forma cilíndrica, para que puedan ser fácilmente insertados en la entrada de tu vagina. Un tampón absorbe tu flujo menstrual, o sangre, antes de que tenga la oportunidad de salir de tu cuerpo. Los tampones tienen diferentes tamaños y absorbencias y pueden ser comprados en la mayoría de las tiendas de conveniencia o en los supermercados.

¿Cómo inserto un tampón?

Puedes estar preocupada y nerviosa acerca del uso por primera vez de un tampón. Habla con tu mamá o una amiga que haya usado tampones. Es importante que primero aprendas cómo utilizar un tampón y luego, ¡simplemente relájate! Entre más te relajes, más fácil será la inserción. Cuando estás nerviosa, tus músculos se tensan, y hacen la inserción más difícil. La primera vez que utilices un tampón, trata de que sea en un período que tengas flujo abundante, para que al insertarlo resbale más fácil. Escoge el tamaño más pequeño de tampón para tu primera vez. Siguiendo estas simples instrucciones, y aquellas que vienen en el paquete de tus tampones, tu primera experiencia con tampones debe ser fácil.

  1. Ponte en una posición cómoda, sentada o parada. Algunas mujeres prefieren colocar una pierna en el asiento del baño o la tina mientras que otras prefieren acostarse. Después de que encuentres la posición que es más cómoda para tí, sostén el tampón con los dedos con los que escribes. Sostén la mitad del tampón, en el punto donde el tubo interior pequeño se inserta en el tubo exterior largo. Asegúrate de que el hilo está visible y apuntando hacia afuera de tu cuerpo.
  2. Con tu otra mano, abre los labios (los pliegues de piel alrededor de la entrada de tu vagina) y coloca el tampón en la entrada de tu vagina. (Ver el cuadro 1 abajo).
  3. Gentilmente empuja el tampón hacia la entrada, como tratando de llegar a tu espalda. Para cuando tus dedos toquen tu cuerpo y el aplicador, o tubo exterior, esté completamente dentro de tu vagina. (Ver el cuadro 2 abajo).
  4. Una vez que el aplicador o tubo exterior está dentro de tí, utiliza tu dedo índice para empujar el tubo interior (el tubo al que está conectado el hilo para removerlo) a través del tubo exterior.
  5. Una vez que el tubo interior este todo adentro, utiliza tu pulgar para sacar el aplicador o tubo exterior. (Ver el cuadro 3 abajo). Asegúrate que el hilo cuelgue fuera de la entrada de tu vagina. Más tarde, para remover el tampón, solamente jala hacia abajo el hilo.

¿Qué sucede si aún no tengo éxito?

Si no tienes éxito después de varios intentos, visita a tu proveedor de servicios de salud. Es posible que hayas nacido con una apertura muy pequeña en tu himen y no puedas insertar tampones. Esto solamente sucede en el 2% de las adolescentes, pero podría ser un problema.

Un espejo usualmente es útil para que puedas ver dónde está tu entrada de la vagina. Algunas veces, utilizar una pequeña cantidad de lubricante vaginal (K-Y Jelly) en la punta del tampón podría ayudar a que resbale fácilmente.

¿Qué es TSS?

Probablemente hayas escuchado de esta enfermedad anteriormente, y cómo es que se relaciona con el uso de tampones. El TSS (Síndrome de Choque Tóxico) es una infección que es muy rara, pero potencialmente peligrosa. El TSS puede afectar a cualquiera, hombre o mujer. Sin embargo, puede occurir en mujeres jóvenes que utilizan tampones. Probablemente a tí nunca te dé TSS, pero es bueno que sepas cuáles son los síntomas y cómo evitar ponerte en este riesgo.

Los tampones por sí solos no causan TSS. El TSS es causado por una bacteria llamada staphylococcus aureus. Cuando el tampón es dejado dentro de tu vagina por un largo tiempo, crea un ambiente perfecto para que diferentes tipos de bacterias crezcan, incluyendo staphylococcus aureus. Para evitar desarrollar TSS, sigue estas instrucciones cuando utilices los tampones:

  • Cambia tus tampones frecuentemente al menos cada 4-8 horas o mas seguido si es necesario.
  • Escoge el tampón de absorbencia correcta. Utiliza tampones de tamaño pequeño cuando tu flujo sea ligero. El TSS ocurre más frecuentemente cuando son utilizados tampones super absorbentes. No utilices este tipo de tampones a menos que tu flujo menstrual ser muy abundante.
  • Utiliza toallas femeninas y tampones en forma alternada. Puedes utilizar toallas femeninas por la noche y tampones durante el día.
  • Lava tus manos antes de insertar o sacar tu tampón.
  • No utilices tampones para absorber otras cosas que no sea tu flujo sanguíneo menstrual. Solamente inserta un tampón una vez que ya está presente la sangre menstrual.

¡Si sientes los siguientes síntomas mientras estés usando el tampón, retira el tampón, y contacta a tu proveedor de servicios de salud inmediatamente! Estos síntomas pueden ser similares a aquellos que se sienten con una gripe. Si ocurren mientras estás menstruando y utilizando un tampón, pueden ser señal de TSS. En otro caso, pueden indicar otra infección. Sin embargo, es recomendado que visites a tu proveedor de servicios de salud.

Los síntomas de TSS incluyen:

  • Fiebre alta derepente
  • Un rash como quemadura solar
  • Diarrea
  • Mareos, desmayos o sensación de desmayarse
  • Vómitos

Con estas simples instrucciones, es probable que nunca tengas que preocuparte acerca de TSS. Sin embargo, es una buena idea que reconozcas los síntomas, por si acaso.

«Terminé en urgencias tras ponerme mi primer tampón»

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Georgia no entendía por qué no podía sacarse el tampón

Como le suele pasar a muchas adolescentes, la idea de usar un tampón por primera vez me ponía un poco nerviosa.

Acababa de tener mi período, justo antes de las vacaciones de verano, y tenía muchas ganas de nadar en la piscina.

Una noche me encerré en el baño con un tampón y me preparé para insertarlo por primera vez.

Sabía que era normal que al principio doliera un poco y necesité varios intentos para meterlo, pero me sentí muy aliviada cuando no sufrí mucho dolor.

Según había leído Google la parte más difícil era insertar el tampón, así que asumí que no habría ninguna dificultad en sacarlo.

Qué equivocada estaba.

  • Qué es el vaginismo y cómo se puede superar

Tras pasar dos horas tirando desesperadamente de la cuerda recurrí a Google para averiguar qué es lo que había hecho mal.

«Tira con fuerza, no tengas miedo», había escrito alguien en un foro de salud online.

«Métete en la bañera: el tampón no está lo suficientemente saturado, por lo que la fricción es demasiado grande», sugirió otra persona.

Pero cuanto más tiraba, más dolor tenía.

Derechos de autor de la imagen BBC THREE / GEORGIA WATTS Image caption Georgia Watts tenía una anomalía del himen. Y no lo sabía.

Sólo cuando me armé de valor para mirar al espejo me di cuenta de por qué el tampón no se movía.

Una hebra gruesa y fibrosa de tejido se extendía por la parte inferiordel tampón ahora expandido.

  • Qué es la vulvodinia, el doloroso e incomprendido problema que solo afecta a las mujeres

Himen septado

¿Por qué mi propio cuerpo estaba conspirando contra mi? Eso era lo único en lo que podía pensar mientras mi madre me llevaba a urgencias.

Unas horas más tarde una doctora consiguió sacarme el tampón entre gritos de dolor.

Me dijo que el trozo de tejido con forma de cuerda era simplemente parte de mi himen y que se desgastaría poco a poco cuando empezase a tener relaciones sexuales.

Pero la idea de volver a experimentar ese tipo de dolor, especialmente en una situación que se suponía que tenía que ser placentera, me resultaba aterradora.

Volví a recurrir al internet y descubrí que podía tener algo que se llama un himen septado.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Su condición hizo que Georgia viera con preocupación la idea de relaciones sexuales.

Aunque me fui de vacaciones, evité la piscina y no volví a acercarme a un tampón. Cuando regresé a casa fui a ver a una ginecóloga, que confirmó mis sospechas.

Me apuntaron para realizarme una cirugía simple llamada himenectomía, que extirparía el tejido adicional para evitar la obstrucción de la abertura vaginal.

Aunque sabía que la penetración ya no sería un problema físico una vez se realizase la operación, me preocupaba tener secuelas psicológicas.

Sobre todo temía que mi cerebro siguiese asociando la penetración con el trauma que sufrí la noche que intenté insertar el tampón.

Mis amigos de la escuela fueron un gran apoyo, sobre todo cuando tuve que perder días de clase para someterme a la operación.

Afortunadamente, la cirugía fue un éxito completo. Pero se tarda más en recuperarse emocionalmente.

Incluso ahora, casi cuatro años después, todavía no he reunido el coraje suficiente para usar un tampón de nuevo.

Y mi objetivo es compartir mi historia para ayudar a las personas a entender más sobre las anomalías del himen.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption La idea de volver a usar un tampón también asustaba a Georgia.

El himen, un anillo de piel que generalmente cubre parcialmente la abertura de la vagina, tiene típicamente forma de media luna, pero, como descubrí a raíz de mi propia experiencia, esto no siempre es así.

Mi membrana del himen tenía una banda de piel extra que se extendía por el medio, creando dos pequeñas aberturas en lugar de una. Esta es una irregularidad congénita, lo que significa que nací con ella.

Y un himen septado, como el mío, no es el único tipo de anormalidad del himen que pueden experimentar las mujeres.

Las anormalidades del himen

Efectivamente, los hímenes también pueden ser imperforados, microperforados o cribiformes.

Un himen imperforado se da cuando la vagina estácubierta totalmente, en lugar de parcialmente, por un himen intacto,

Los hímenes microperforados tienen solo una pequeña abertura y los himnos cribiformes tienen varias pequeñas aberturas.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption Además del dolor físico las anormalidades del himen también pueden desencadenar secuelas psicológicas

Según la ginecóloga Caroline Overton tener un himen imperforado hace imposible la inserción del tampón y las relaciones sexuales, ya que la abertura de la vagina está completamente bloqueada.

Si tienes alguno de los otros tres tipos de anomalías del himen, incluido el que yo tuve, el sexo puede ser posible pero es probable que sea «muy doloroso».

Este tipo de problema «solo puede detectarse cuando las mujeres comienzan a usar tampones», agrega la doctora.

Dado que el sexo doloroso puede ser un síntoma de otras afecciones, desde la candidiasis hasta la falta de excitación, es posible que muchas personas ni siquiera se den cuenta de que tienen una anomalía en el himen.

El caso de Gemma

Desde que me operaron no he tenido más problemas, pero otras mujeres con las que he hablado online no han tenido tanta suerte.

Gemma, que tiene unos 30 años, descubrió que tenía un himen microperforado (donde solo hay una pequeña abertura) cuando el médico no pudo insertar ni siquiera un bastoncillo de algodón durante una exanimación médica.

«Me sentí muy avergonzada», explica Gemma. «Me educaron para ser virgen hasta el matrimonio, pero la espera había retrasado el descubrimiento de este problema».

«Me dijeron que necesitaba cirugía correctiva.No se lo dije a nadie excepto a una amiga íntima por temor a ser ridiculizada. No quería que nadie hablara de algo tan profundamente personal e íntimo».

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption El vaginismo es una afección que provoca la contracción de la vagina cuando se intenta la penetración

Desafortunadamente para Gemma, la himenectomía no puso fin a sus problemas.

Tras la operación Gemma desarrolló vaginismo, una afección en la que la vagina sufre espasmos y se contrae cuando se intenta la penetración, lo que dificulta o imposibilita el uso del tampón y el sexo con penetración.

  • Qué es el vaginismo y cómo se puede superar

Gemma cree que una evaluación médica «extremadamente invasiva» tras la cirugía que la dejó «llorando y sangrando» hizo que desarrollara esta enfermedad.

«El cerebro está subconscientemente protegiendo el cuerpo de la invasión», dice la terapeuta psicosexual y de relaciones Sarah Berry. «El vaginismo puede suceder cuando el cuerpo experimenta un trauma físico, cambio o dolor».

«También puede ocurrir si la percepción de alguien sobre su cuerpo, su sexualidad o cualquier otra cosa que pueda afectar la vagina cambia. Por ejemplo, si alguien descubre que tiene un himen anormal o perforado esto podría desencadenar el vaginismo».

Además de tener ramificaciones psicológicas, los hímenes mal formados pueden conllevar riesgos físicos.

Los hímenes imperforados, donde la abertura vaginal está completamente cubierta, son los más peligrosos, ya que no hay salida para la sangre una vez comienza la menstruación.

«La sangre se acumula en la vagina, lo que hace que la vagina y el útero se agranden a medida que se llenan de sangre», dice la doctora Overton.

«Esto se llama hematocolpos. No hay sangrado visible, pero la mujer tendrá síntomas de dolor menstrual. La vagina y el útero agrandados pueden causar presión en la vejiga, causando frecuencia urinaria y malestar pélvico».

Saber más

Aprender más sobre las vaginas me ha hecho reflexionar sobre lo poco que sabemos sobre nuestros propios cuerpos.

De pequeña escuché a muchas personas decir que la virginidad es como una flor, pero esta imagen es totalmente engañosa.

Derechos de autor de la imagen Getty Images Image caption ¿Cuánto sabes realmente sobre tu vagina?

La virginidad no siempre es tan simple como si se ha tenido sexo o no y los hímenes no son una flores que se «abren» al contacto con un pene.

Además, hay que acabar con mitos como que el himen sólo se rompe con el sexo (se puede romper de otras formas, como practicando deporte) o que la ausencia del himen significa que ha tenido lugar sexo con penetración (no es así).

¿Una buena manera de solucionar nuestra ignorancia sobre la anatomía sexual femenina? ¡Conoce tu propia vagina!

  • “A la gente le cuesta hablar de cualquier cosa relacionada con la vagina”

Si más mujeres hicieran esto, tal vez tendríamos una mayor comprensión de nuestros propios cuerpos.

Y si yo hubiera mirado más de cerca, tal vez nunca hubiera terminado en urgencias aquella noche.

*El nombre de la autora ha sido cambiado.

Puedes leer el artículo original de BBC Three (en inglés) aquí.

Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

  • ¿Ya conoces nuestro canal de YouTube? ¡Suscríbete!

“El periodo es un hecho natural inevitable. ¡Destruyamos el estigma que rodea a los tampones!”, escribía hace un par de días una tuitera junto a un autorretrato en el que un tampón fingía ser un bigote. Ella es una de las muchas personas (hombres incluídos) que se han unido a la dinámica #justatampon, que pretende naturalizar la menstruación femenina en los medios y las redes sociales.

— Girlguiding (@Girlguiding) junio 19, 2015

La campaña fue puesta en marcha por la ONG británica Plan UK. Y la idea de fondo (como ya ocurrió con el reto del cubo helado en la lucha contra la Esclerosis Lateral Amniotrófica) es compartir un selfi con un tampón en la mano, pero también donar 3 libras y así recaudar dinero para comprar productos de higiene menstrual a mujeres de países subdesarrollados que no pueden costeárselos. Cada día, y según datos de esta ONG, 800 millones de mujeres están teniendo la regla. Pero en Instagram, por ejemplo, ya se han censurado imágenes que hablan de ella o la muestran abiertamente.

Why the mouth though? #JustATampon tag launched to break down the taboos surrounding periods http://t.co/guSSOIiM0y pic.twitter.com/CZU9X7FoJn

— Jennifer Medina (@JenniferJMedina) junio 15, 2015

Ellos, por su parte, apoyan la causa con el hashtag #ifmenhadperiods (si los hombres tuvieran el periodo), alegando que, si así fuera, la menstruación no sería un tabú. Hasta el presentador Jon Snow (no confundir con ‘Juego de Tronos’) se ha hecho su selfi correspondiente.

#Justatampon support the effort to stop taxing a female necessity :Text Tampon to 70007 to donate £3 to @planUK pic.twitter.com/Q52zgd2BKe

— Jon Snow (@jonsnowC4) junio 8, 2015

Otros han preferido grabar vídeos como estos:

Pero junto a la necesidad de productos higiénico en África, o la visibilización de este ciclo natural, la cuestión de fondo (y probablemente la que avivó estas campañas) no se inició en Reino Unido ni en Norteamérica, sino en Australia, donde un grupo de estudiantes pidieron hace unas semanas al gobierno que los tampones sean considerados objetos de primera necesidad y, en consecuencia, no estén sometidos a altísimos gravámenes. La petición ya roza las cien mil firmas, y viene de lejos. En 2000, ya la liaron en el Ayuntamiento de Melbourne estas ‘Vengadoras menstruantes’:

Youtube

Y hace un mes, un grupo de estudiantes se presentaron de esta guisa ante un ministro:

En muchos países, las tasas en tampones y compresas tampoco están en consonancia con su necesidad. España es uno de ellos. La asociación de consumidores FACUA pide que se reduzca el IVA al 4% (actualmente es del 10) y acaba de realizar un estudio en el que comprueba cómo en función del supermercado o la marca, los precios de tampones, compresas o salvaslips pueden variar hasta un 400%. Quizá aquí también haga falta dar el paso y empezar a sacarse fotos con ellos en la mano.

Puedes seguir Tentaciones en Facebook, Twitter, Instagram,o suscribirte aquí a la Newsletter.

Mitos y verdades sobre los tampones

Comparte este artículo:

¿Ya has tenido tu primer período y te gustaría encontrar un producto sanitario que te haga sentir tan cómoda como si no llevaras nada? Si te gusta hacer deporte y llevar jeans bien ajustados, quizás hayas pensado en usar tampones, pero tienes sus reservas y muchas preguntas. Es normal que sientas desconfianza ante algo nuevo y desconocido para ti, y hasta beneficioso porque eso te lleva a buscar información y asesoramiento. Para que pierdas el miedo, aquí te contamos los mitos y las verdades sobre el uso de los tampones.

7770082/vys_notas_center_01

Los tampones son unos productos que puedes utilizar durante tu período, en lugar de las tradicionales toallas femeninas de algodón, que se adhieren a tu ropa interior. Están hechos de algodón comprimido, en forma de tubo pequeño, para que puedas introducirlo dentro de la vagina. Una vez allí, absorben la sangre sin que te des cuenta. Esto es absolutamente inofensivo, aunque hay muchos mitos y temores relacionados a su uso.

El más común de todos: ¿puedo usar tampones si soy virgen?

Por supuesto que sí. Aunque muchas personas todavía creen que el uso de los tampones puede hacer que pierdas tu virginidad, están en un error. Es un mito que debes desterrar y vamos a aclararte por qué. Una persona es virgen cuando nunca ha tenido una relación sexual. No se deja de ser virgen porque uses o no un tampón. La confusión viene por lo siguiente: las mujeres vírgenes tienen una membrana muy delgada llamada himen que cubre parcialmente la entrada a la vagina, que es por donde sale la sangre durante la menstruación. El himen es muy elástico, se estira con facilidad y puede permitir perfectamente la entrada de un tampón. Hay ocasiones en que el himen se rasga o se rompe en caso de que la mujer realice actividades muy bruscas, como montar a caballo, hacer gimnasia, etc. Eso tampoco implica la pérdida de la virginidad. La virginidad se pierde cuando la mujer tiene su primera penetración sexual, en la que el himen se rompe completamente. Así que recuerda bien, usar tampones no te hará perder la virginidad. Tener relaciones sexuales, sí.

Seguro que me va a doler.

No te preocupes, es cuestión de práctica. Es posible que te moleste un poco al insertarlo por primera vez, pero las molestias irán disminuyendo a medida que te acostumbres a hacerlo. Lo mismo ocurre al quitarlo, ya que su tamaño se habrá expandido y será más grueso. Si bien es cierto que colocarte y quitarte el tampón puede ser incomodo, sobre todo al principio, no debe generar dolor y con el tiempo te acostumbrarás a la sensación. Una técnica recomendada para quitarlo es tirar del hilo de manera firme, sin prisa pero sin pausa, y siempre tratando de mantenerte relajada y tranquila.

7770082/vys_notas_center_02

¿Cuál me conviene más?

Ten en cuenta que actualmente existen distintos modelos de tampones que buscan facilitar su colocación, de acuerdo a las preferencias de cada mujer: algunos incluyen un aplicador, otros tienen la punta más redondeada para quienes recién comienzan a usarlos y los hay de diferentes formas y tamaños. Si estás considerando usarlos, lee atentamente las indicaciones en las cajas de los productos para elegir el más apropiado para ti. Te recomiendo que comiences con uno de los más delgados y de preferencia con aplicador de plástico que se desliza mejor y te causará menos roce y molestias al colocarlo. Cuando ya tengas más práctica, puedes probar con otros más gruesos con aplicador de cartón. No te recomiendo los que vienen sin aplicador que requieren mucha más experiencia y que pueden contaminarse al estar en contacto con los dedos.

7770082/vys_notas_center_03

¿Qué pasa si no puedo insertarlo?

No es común, pero podría suceder que tu himen no permita el espacio suficiente para poder insertar el tampón y por más que trates, no pase. En este caso, no lo fuerces. Podrías también intentar usar un poco de lubricante vaginal o gel en la punta del tampón para que se deslice mejor.

Algunos consejos cuando usas los tampones:

La ventaja de los tampones es que te permiten ponerte ropa ajustada y practicar deportes incluso en el agua, durante los días en que tengas tu período. Es un método seguro, pero hay que tener en cuenta algunos cuidados sencillos, para evitar complicaciones.

• ¡Cuidado con el hilo! El tampón tiene un hilo que te permite quitártelo luego de su uso. No olvides dejarlo siempre hacia afuera para evitar que se pierda dentro de tu vagina. Si eso ocurre (y de hecho, es algo que puede pasar con frecuencia), no te desesperes ni te angusties. Sólo debes introducir tu dedo dentro de la vagina y buscarlo con suavidad manteniendo la calma. Si no logras encontrarlo, entonces deberás recurrir a un ginecólogo/a para que te ayude a hacerlo. Que no te de vergüenza. Es importante que busques ayuda cuanto antes porque la sangre acumulada dentro de la vagina puede provocarte infecciones.

• ¡Cuidado con el tampón adentro! Cada vez que vayas a colocarte un nuevo tampón recuerda quitar antes el anterior. Cuando se acostumbran a usarlos, muchas mujeres se olvidan que lo tienen puesto y se colocan otro sin darse cuenta. Esto puede ser peligroso ya que, como en el caso anterior, la sangre acumulada del tampón puede causar infecciones si se mantienen mucho tiempo dentro de la vagina.

• ¡Cuidado con el tiempo de uso! Cambia el tampón cada cuatro horas, de esa manera evitarás que el tampón se agrande demasiado. Te será más fácil extraerlo y te mantendrás más limpia y cómoda. Este tiempo puede variar según la intensidad del flujo (la cantidad de sangre). Sobre todo en los días de flujo más intenso o durante la noche, te conviene combinar el tampón con una toalla sanitaria fina adherida a la ropa interior, sólo para evitar mancharte en caso de que haya algún pequeño derrame de sangre. También te recomiendo que intercales el uso de toallas higiénicas y tampones para evitar irritaciones. Si te sientes muy irritada, se tienes dolor o picazón, deja de usar el tampón.

• ¡Cuidado con el Síndrome de Choque Tóxico! (o Síndrome de Shock Tóxico — TSS, por su sigla en inglés) Esta es una reacción tóxica del cuerpo a una infección provocada por una bacteria, que debe ser atendida con urgencia porque puede provocar problemas graves de salud. Puede producirse por varios motivos y uno de ellos es el usar un tampón durante muchas horas o cuando un tampón se queda dentro de la vagina (como te explicamos anteriormente). Realmente no es muy común que suceda, pero no está de más que conozcas los síntomas para que puedas actuar ya que es una emergencia:

  • Fiebre alta que aparece de repente
  • Una erupción en la piel como quemadura solar
  • Diarrea
  • Mareos, sensación de desmayo y/o desmayo
  • Vómitos

Si todavía tienes dudas o miedo de usar estos productos, ten en cuenta que no hay motivo para que te pierdas el próximo campamento con tus amigas o un día en la piscina en el club: ¡puedes usar tampones con confianza! Muchas adolescentes y muchas mujeres los usan sin problemas y hasta los prefieren en lugar de las toallas femeninas, que son más voluminosas. Si te acostumbras, en verdad pueden ser una solución práctica y discreta para varias situaciones que, de otro modo suspenderías a causa de tu período.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *