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Como recuperar la pasion

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Falta de pasión en la pareja: ¿qué hacer?

Existen factores que influyen en ello y muchas veces por mucho amor y unión que exista en el vínculo amoroso, estos pueden intervenir para dejar de lado la parte del deseo sexual hacia el otro. Parece un problema alarmante y realmente lo es para las parejas que se encuentran sufriendolo, sin embargo es necesario mencionar que es posible corregir esta situación y volver a revivir la llama de la pasión si ambos así lo desean.

Salir de la monotonía: juegos para reavivar la pasión

Es momento de que salgan de la monotonía y se atrevan a hacer cosas diferentes, al principio les puede costar ya que están acostumbrados a hacer lo mismo y más de lo mismo, a pesar de los inconvenientes que esto pueda estarles trayendo para su vida sexual, sin embargo vale la pena hacer un esfuerzo por cambiar esa situación. Pero, ¿qué otras cosas distintas pueden hacer? Algunas de las cosas que pueden hacer para salir de la monotonía es por ejemplo comenzar a cambiar sus planes por otros más novedosos y atractivos, también pueden sorprender a su pareja proponiendo tener relaciones sexuales en otros sitios distintos, probar nuevas posiciones sexuales, etc. El caso es que salgan poco a poco de esa rutina que los tiene sumamente atrapados.

Motivarse a ser cada vez mejores

Ocurre en muchas ocasiones que las personas antes de tener pareja se preocupan más por ellas mismas, ya sea por su aspecto físico, por su salud, por aprender cosas nuevas, etc. algunas de ellas motivadas por encontrar pareja, sin embargo el día que la encuentran y sobre todo cuando la relación se ha vuelto más estable y duradera, su motivación por ser cada vez mejores decae al grado de descuidarse totalmente en uno o más sentidos. Hay que recordar que no por el hecho de tener una relación bastante sólida y estable, debemos de dejarnos de lado y olvidarnos de nosotros mismos. Nuestro compromiso debe de ser seguir creciendo como personas y tratar siempre de ser mejores, de encontrarnos bien y no olvidar aspectos de nuestra persona como cuidarnos y arreglarnos para lucir atractivos para nuestra pareja, entre otras cosas importantes que nunca hay que descuidar se esté o no en una relación de pareja.

Recordar los detalles

Tal vez al principio de la relación, los detalles, las celebraciones de los días importantes como el cumpleaños o los aniversarios, eran motivo de emoción y aportaban cierta chispa de novedad a la relación de pareja. Suele pasar en muchas parejas que con el tiempo este tipo de detalles o celebraciones se vuelven cada vez más escasas o se les da menos importancia de la que se le daba al principio. Por lo que es momento de volver a recuperar esos momentos y de preocuparse por hacer de esas fechas especiales momentos inolvidables y revivir la ilusión de esperar a que lleguen esos días para sorprenderse. Esto va a aportar algo nuevo a la relación y sin duda va a ayudar a la la pasión que se creía perdida reviva nuevamente.

Un poco de independencia

Es bueno que se ambos se den el espacio suficiente para hacer sus propias cosas, relacionarse con más personas, realizar actividades que les agraden juntos pero también por separado, de manera que no permanezcan juntos todo el día a toda hora. Es saludable que mantengan cierto grado de independencia ya que de esta manera no sólo se contribuye a despertar el interés hacia la pareja, sino que también el autoestima de cada uno va a aumentar considerablemente.

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Happy Monday!

45 años. Casado por segunda vez. Dos hijos, uno de cada matrimonio.

Amanece un día y se pregunta ¿Cómo es que terminé en el mismo lugar con mi segunda pareja que con la primera?

La mayor parte de las parejas viven con falta de pasión, falta de admiración, de complicidad, de intimidad, de atracción, de comunicación.

Cuando esto sucede en el primer matrimonio, tendemos a echarle la culpa al otro o a las circunstancias: «A ella no le interesa el sexo» o «Con los chicos pequeños no se puede tener intimidad».

Pero, cuando la misma historia se empieza a repetir por segunda vez es cuando toca cuestionarse si realmente hemos desarrollado la pareja o si simplemente la hemos formado y luego supusimos que ya habíamos hecho lo que «teníamos que hacer».

Si esto te sucede, puede que la tercera sea la vencida y no porque termines conformándote y creyendo que las parejas son complicadas, si no porque realmente aprendas que en el universo todo lo que no crece, MUERE. Por lo tanto, si quieres vivir una relación de pareja linda, con pasión, admiración, complicidad (qué bonita palabra, no?), etc donde el cariño no se convierta en hastío, te llegó la hora de tener claro mis 5 consejitos de hoy…

1. Juega tu papel a la perfección

Eso quiere decir que si eres hombre, lo seas a toda hora. Cuando llegues a casa, no seas «el niño que llega a su casa cansado después del cole» pero que cuando se mete en la cama se transforma en ese «adolescente que lo quiere ya». Ufff….

Las mujeres queremos un hombre al lado, a toda hora. No un niño, ni tampoco un adolescente. Queremos un hombre que nos quiera, nos mime, nos proteja y sepa hacernos disfrutar.

Ahora… si eres mujer, también es bueno tener claro que si vas a jugar el papel de «yo llevo los pantalones», quien tendrás a tu lado no se va a comportar como un hombre, si no como un niño que necesita que la mamá le diga lo que tiene que hacer. Y además, si te juegas a ser «dura», luego no pretendas que te trate con dulzura cuando estés sensible.

En definitiva, este primer consejo trata de ser realmente quien eres y disfrutar de ello.

2. Considera el sexo como una prioridad

Tal como te digo en mi vídeo de hoy, el sexo en la pareja es prioritario, porque es lo que distingue una pareja de una no pareja.

El sexo, es un resultado físico de la verdadera intimidad entre dos personas. La calidad de las relaciones íntimas de una pareja, son un fiel reflejo de la unión o desunión espiritual, mental y emocional entre ambos. Por ello, si tu relación íntima con tu pareja no es como te gustaría que fuera, prueba mejorando primero tu unión espiritual, mental y emocional con él o ella y verás cómo automáticamente mejoran las relaciones sexuales entre ustedes.

3. Vive apasionadamente

Tienes que trabajar no solamente en el desarrollo de tu pareja, si no también en tu desarrollo como persona. Frecuentemente me consultan hombres o mujeres que han crecido mucho profesionalmente y cuyas parejas se quedaron atrás y por ende, dejaron de resultarles personas atractivas.

No importa que seas quien se queda en casa (padre o madre), desarrolla tu mente, desarrolla tu riqueza personal.

4. Para de quejarte

Cuando una pareja se forma, la idea es que vas a compartir tu amor por el otro y viceversa. Sin embargo, la mayor parte de las personas lo que más hace es quejarse de quien tiene a su lado o quejarse con ella, o sea, llevarle todas las quejas.

Piensa… no te pusiste en pareja con «El centro de atención al cliente»… ¿Verdad? Tampoco es que tengas que serlo tú… no me tomes mal:-) Pero piensa qué difícil es estar enamorado de una persona que constantemente se está quejando o te está demandando. Cuánto más fácil es estar con alguien que te aporta, en lugar de alguien que te demanda….

5. No dejes los problemas para el final

Si empiezas a ver que la cosa ya no es como te gusta y probaron de irse un fin de semana juntos, programar alguna salida diferente, etc es hora de que no esperes más y busquen una guía, alguien que realmente se enfoque en ayudarlos a conseguir mejores resultados en un corto plazo (idealmente una sesión!).

Si te pones a pensar, sobre cosas mucho menos importantes para la felicidad y éxito de una persona, como «tomar clases de piano o de matemática», buscamos apoyo, pero cuando se trata de la pareja o de nuestras emociones, no parecería ser prioritario.

Tenlo claro: las clases de piano o de matemática casi nunca te cambiarán la vida, pero llevarte bien con tu pareja y disfrutar la vida con él o con ella, seguro que sí lo hará.

¿Se puede vivir en una relación sin pasión?

IuriiSokolov/iStock/Thinkstock

Cuando vivimos en la fase de enamoramiento con la persona que, posteriormente, pasará a convertirse en nuestra pareja estable, la pasión parece no terminar nunca. En el baño, en la cocina, en un típico centro comercial, en playas y campos, musitando promesas que, en ese momento, parecen eternas, entre cosquilleos en el estómago y llamadas sorpresa que nos llevan al cielo.

La importante de la pasión en una pareja es vital, si bien conforme pasa el tiempo esta parece mutar en algo más relajado, dando pie al «verdadero amor», la empatía o la felicidad. Pero, ¿acaso se puede vivir en una relación sin pasión?

DragonImages/iStock/Thinkstock

«Motores sin aceite»

Cuando hemos pasado la fase del enamoramiento, tal y cómo comentábamos en la introducción, la pareja parece sumergirse en una balsa diáfana en la que priman otros sentimientos: el conocimiento mutuo, la dedicación, el cariño, los mimos y, especialmente, el compromiso. La rutina ya no se ve asaltada por los encuentros inesperados, ahora es otra cosa, parece algo más calmado. Se quieren mucho, miran películas en sofás separados para luego irse juntos a una cama en la que, tras abrazarse, duermen de espaldas, y es entonces cuando te preguntas cuánto tiempo llevan sin tener relaciones sexuales.

Ver también: Dime cómo duermes con tu pareja y te diré qué tipo de relación tienen

Ya no hay encuentros pasionales en la cocina, te sientes un robot al que nunca sorprenden en medianoche bajo las sábanas, no hay fuegos artificiales, esos destellos que nos elevan al cielo y nos hacen sentir la plenitud de la vida. Sin embargo, lo tienes a él, estás cómoda y lo quieres pero, ¿podrás estar siempre así?

Muchas personas confunden la relación de pareja con la de hermanos y amigos, principalmente por miedo a no tenerlo, a la soledad y por la comodidad social e íntima que supone tener una persona que parece hecha para ti, que tanto te costó encontrar.

Yuri Arcurs/Hemera/Thinkstock

La importancia de la pasión

¿Es necesaria la pasión en una pareja? Por supuesto. ¿Se puede vivir en una relación sin pasión? También.

o que delimita ambas opciones es nuestro grado de tolerancia, el valor que demos a nuestra existencia y, también, a lo buena que sea esa persona en otros muchos aspectos aparte de los asuntos de alcoba. Sin embargo, mi personal recomendación es que lo hablen, pues aquello que comienza siendo un hábito silencioso se convierte en algo que, si se trata de erradicar demasiado tarde, puede ser irreversible.

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Otra de las situaciones que puede plantearse sea que uno de los integrantes no muestre interés por tener relaciones contigo (por razones que van desde la depresión y la apatía hasta, directamente, la poca atracción que siente por ti) y tú sí quieras tenerla. Por supuesto, deberás comunicarle tu insatisfacción y no sentir vergüenza por ello. Muchas veces terminando diciendo cosas que deberían darnos más vergüenza por, precisamente, haber omitido unas razones sujetas al infalible y sano hábito de comunicarse.

Puedes intentarlo todo, desde comunicación hasta tolerancia si esta persona pasa por un mal momento, ultimátums o iniciativa propia para encender el motor pero, por favor, no caigas en la infidelidad. Si, por algún motivo, esa persona no reacciona o simplemente no muestra interés en tener sexo contigo, entonces habrá llegado el momento de plantearse otras soluciones.

Si, por último, crees que el sexo no es tan necesario en tu vida, continúa con la relación. Sí, estarás cómoda, pero los años pasan y los pensamientos que reprimimos pueden convertirse en una bomba, en el peor castigo de un paso por la vida que, de cuando en cuando, merece ser vivida desde las estrellas, no desde la cima de una montaña.

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Vivir una relación sin pasión es posible pero no recomendable. Todo depende de tu criterio, de tu arte para la comunicación, de aquello que esperas tener en el futuro y de cómo valores tus prioridades en la vida. Sin embargo, bajo mi punto de vista, las relaciones necesitan algo de picante, aderezarla si es necesario, experimentar y cambiar pero, especialmente, cualquier cosa que no conduzca a la infidelidad o, mucho peor, a la felicidad.

¿Vives en este tipo de relación?

Despierta a la pasión…

Cinco meses o diez años, el tiempo puede ser un factor que influye en la intimidad erótica de la pareja, pero, ¿es un obstáculo para recuperar el deseo sexual?

Para el sexólogo clínico, David Barrios, el deseo es una ansiedad placentera de carácter erótico. Un estado anímico, una propensión a excitarse y un cúmulo de sensaciones agradables. Desde un punto fisiológico forma parte de la curva de la respuesta sexual, la cual incluye tres elementos: deseo, excitación y orgasmo.

La sexualidad y lo que está compuesta, cambia de persona a persona. Para lo que unos causan placer para otros no es lo mismo. Sin embargo, existen estrategias que pueden ayudarte a recuperar el deseo sexual, y la sexóloga Elsy Reyes te ofrece algunas de ellas en el siguiente video.

Busca la pasión…

Uno de los afrodisíacos más importante que posee el ser humanos es la imaginación. Sin embargo, si aún con el video de Elsy Reyes no sabes cómo iniciar la recuperación del deseo sexual. Aquí te ofrecemos algunas ideas. ¡Chécalas!

1. Encuentra un desencadenante. Muchos de los impulsos biológicos funcionan a base de estímulos externos: ejemplo, mirar una película romántica o erótica. También leer una novela o revista con estos elementos puede ser un gran recurso.

2. Permite que te explore. Una buena técnica es que la mujer sea la primera en acariciar a su pareja por todo el cuerpo, y después abandonarse a sus propias sensaciones al ser acariciada por él, pero evitando siempre la zona genital en estas primeras sesiones.

Transcurridos unos días, cuando ella comience a experimentar las sensaciones eróticas, ya se podrán incluir los genitales en las caricias, pero sin que la estimulación pretenda conducirla al orgasmo. La mujer debe indicar a su compañero cómo le agrada más la estimulación. Esto permite que la pasión aumente y el placer.

3. Sentidos, despiértalos. Las sensaciones que pueden procurar los sentidos (vista, oído, olfato, gusto, tacto) son verdaderos afrodisíacos que aumentan el placer sensual y sexual. ¡No los desaproveches! Los puedes estimular de forma individual y de pareja, todo depende que tú lo desees.

Consejos para recuperar el deseo

  • La sexualidad está en la cabeza, no en los órganos genitales, así que lo primero que hay que hacer es recuperar la libido. ¿Cómo? Pidiendo ayuda en todo lo referente al bebé, si el problema entre otras es que te sientes sola ante las tareas domésticas, te ayudará a estar menos estresada y cansada, por ejemplo. El deseo dependerá de “cómo me siento con mi pareja”, algo que normalmente no se tiene en cuenta. Favorece un papá cercano desde el embarazo, que es cariñoso con la madre, que escucha y entiende… Estos gestos de intimidad y de comprensión recuperan el deseo sexual de la mujer.
  • El sexo no es solo penetración, por lo que es importante tener otro tipo de intimidad hasta que la mujer se sienta con fuerzas. Si se lo explicas a la pareja, seguro que lo entiende. Es un buen momento para disfrutar de juegos eróticos.
  • Para aliviar la zona de los puntos y recuperar elasticidad en la vagina, se pueden aplicar compresas frías y masajear con aceite de rosa mosqueta, una o dos veces al día.
  • Se puede mejorar la sequedad vaginal con lubricantes específicos, de venta en farmacias.
  • El tono muscular mejorará al fortalecer el periné con los ejercicios específicos. Se pueden ayudar de unas bolas chinas pero nunca antes de los tres meses tras el parto y siempre que los loquios hayan desaparecido por completo.

Decálogo para recuperar la pasión del sexo

Mirarse a los ojos durante el acto sexual tiene efectos sorprendentes

7. Hay miradas que matan… de placer. Mira, mírale larga y pausadamente, mírate, déjate mirar… La clave está en algo que destaca Sylvia de Béjar, y es el hecho de que lo que todos queremos, lo que más nos pone a todos, es sentirnos deseados. Algo tan sencillo como mirarse a los ojos durante el acto sexual o probar a «eliminar» de la ecuación sentidos como el oído, el tacto o la vista para ver cuáles son sus efectos puede ser mucho más efectivo que cualquier postura sexual exótica. Así, la experta invita a que primemos el placer por el placer y nos olvidemos de los orgasmos.»La obsesión por contabilizar los orgasmos acaba pasando factura. El objetivo es disfrutar, se tengan o no se tengan orgasmos. Y para ello tenemos que hacer posible, mutuamente, para que el otro sienta placer, con las cosas más simples», destaca.

Las 4 ‘c’ del sexo

Comunicación, confianza, complicidad y creatividad

8. Nunca dejes de jugar. La comunicación, la confianza, la complicidad y la creatividad son las cuatro ‘Ces’ básicas que permitirán a una pareja reactivar su pasión, según explica la psicóloga, sexóloga y coach, Marian Frías, autora de ‘No molestar’. Para ello nos avanza dos técnicas-juego útiles. Una de ellos es el juego de las prendas, que consiste en organizar una cena de pareja o un momento íntimo cuando los niños estén en la cama en el que ambos hablaréis de un modo especial. «Cada uno pregunta al otro algo que quiere saber. Y si el otro responde, el que haya preguntado, se quita una prenda. Se irá subiendo así la excitación alargando el momento de desnudarse», explica. Otra posibilidad lúdica consiste en introducir en una dinámica de pareja un juguete erótico como por ejemplo un huevo vibrador. «La chica introduce el huevo en la vagina y la pareja lleva el mando, dando lugar a que genere diferentes sensaciones con diferente intensidad. Si además estáis con más gente, puede generar complicidad en la pareja y ganas de quedarse a solas», afirma.

9. Erotiza la mente. El sexo está en nuestra mente. De hecho, tal como recuerda Silvia Sanz, sexóloga de Psytel, es sin duda el órgano sexual más poderoso. Por eso a la hora de despertar esos instintos dormidos, anima a que hagáis juntos las siguientes actividades: escribir vuestras fantasías sexuales y compartirlas, visitar juntos un sex shop y adquirir algo que os despierte curiosidad, grabaros un vídeo practicando sexo, o sorprenderos con algo íntimo, como por ejemplo que salgáis a la calle sin ropa interior y compartas ese «momento» con tu pareja.

10. Prueba, no te cortes. Ensayo, error o éxito… Y vuelta a empezar. Otra de las claves para disfrutar de la pasión es, para la autora de ‘Amor del bueno’, evitar el miedo a equivocarse. «Podemos cometer errores intentando sorprender a nuestra pareja, pero no pasa nada. Si no acertamos, nada mejor que unas risas cómplices y volver a intentarlo. No hay nada mejor que una buena risa que os divierta a los dos».

Muchas veces se comenta con ironía que las películas de amor terminan siempre con la escena de la boda porque lo que viene después, pasado un tiempo prudencial, no es ya tan cinematográfico. Al fin de las mariposas en el estómago del inicio de cualquier relación contribuyen la rutina y el desgaste de la convivencia. Y, con mucha frecuencia, pese a la felicidad que traen, los hijos dan la puntilla a la pasión y a las relaciones sexuales en la pareja. El verano y las vacaciones puede ser un momento propicio para volver a dedicarnos atención y tiempo después de muchos meses de prisas. Pero también es la época que trae más rupturas, al pasar muchas horas juntos y darse cuenta de que la relación está rota. ¿Qué se puede hacer para evitarlo? ¿Se puede recuperar la pasión?

Para empezar, ¿qué es la pasión? “Si entendemos por pasión el pálpito veloz cuando ves a tu pareja o el hormigueo en el estómago, entonces lo normal es que dure días o semanas. Y más vale, porque si no acabaríamos todos con cardiopatías”, explica el mediador de familia Ignacio Tornel. Este experto en parejas señala que “la pasión es otra cosa, estar apasionado por alguien es preferir a esa persona frente a cualquier plan alternativo, es mirar a ese alguien y sentirte afortunado, es querer estar siempre a su lado, y eso puede y debe durar para siempre”. Sin embargo, Ángeles Sanz, psicóloga clínica experta en parejas del centro madrileño Cinteco, no está de acuerdo con esta premisa ya que para ella “la pasión es esa intensa emoción que moviliza los sentimientos, los pensamientos y la conducta hacia el otro, al disfrute del y con el otro, y que dura poco tiempo”. Las parejas –en su experiencia en consulta- hablan de hasta un año, “pero no podemos olvidar que son muchos y muy variados los aspectos que entran a formar parte de que se mantenga viva”, matiza.

Tornel cree que “cuando el paso del tiempo se lleva esa mirada y esa voluntad de estar juntos es porque hemos descuidado la relación, hemos dejado de invertir nuestro tiempo, nuestra energía y nuestros recursos en cuidarnos el uno al otro, lo que lleva a la rutina”. A esta realidad –sostiene Sanz- hay que añadir la existencia de problemas graves en la propia relación. Aunque no es excluyente, no parece muy frecuente que una pareja que está discutiendo tenga un encuentro pasional en su intimidad.

Si los dos se unen en un intento de encontrarse de nuevo libres de cargas, con una actitud positiva y activa hacia el otro, pueden recuperar esa chispa que parecía perdida

En lo que ambos expertos coinciden es en que, de alguna manera, sí es recuperable. “Si los dos se unen en un intento de encontrarse de nuevo libres de cargas, con una actitud positiva y activa hacia el otro, pueden recuperar esa chispa que parecía perdida y que abre las puertas a un posible encuentro más motivador y, probablemente, más pasional que lo que venían viviendo antes”. Posiblemente no se sientan tan atraídos como al principio de su relación, pero si cuidan los detalles que agradan al otro, la caricia sentida, la dedicación al placer por el propio placer por y para uno mismo compartido con el otro, es muy probable que poco a poco la pasión, esa atracción por el otro, vaya siendo cada vez mayor.

Los hijos, un cambio radical en la vida en pareja

La escena se repite en casi todos los hogares ante la llegada de un hijo. Al margen de los sentimientos nuevos que aparecen con la llegada del nuevo miembro, normalmente, los progenitores están muy pendientes de él; la madre pasa su puerperio con unas ganas volcadas en su cría y la lactancia y, en general, todo se pone patas arriba, incluida la pasión. “Los hijos nos llenan la vida, nos hacen luchar y estar en guardia, nos hacen trabajar más, nos hacen muy felices y nos agotan”, sostiene Ignacio Tornel, y “por eso restan energía y vigor a la relación, sobre todo en el aspecto más físico». «De algún modo es ley de vida, el apetito sexual es distinto cuando uno duerme una media de cuatro a cinco horas al día”, explica.

Tornel insiste en que es normal que remita la pasión entendida como reacción somática (no tener hambre ni sueño…). Pero considera «una desgracia» que se pierda el sentirse apasionado por una persona. «Debemos luchar para evitar que se instale el aburrimiento, la falta de planes y proyectos, el enfoque plano de nuestra existencia juntos. Ese estar acostumbrados a lo malo puede ser fatal. Es un craso error actuar dando por hecho que la otra persona va a estar ahí siempre”, advierte.

Ángeles Sanz, por su parte, confirma que es cierto que la llegada de los hijos supone un cambio radical en la relación de la pareja, “pero como ocurre en otros aspectos de la relación, los cambios más radicales son temporales y si la pareja se cuida el uno al otro, si se mantienen las costumbres gratificantes entre ambos y, sobre todo, si no se entran en las interacciones conflictivas frecuentemente, la pareja puede sentirse viva y con vida independiente de su papel de padres”, explica. “Es muy fácil caer en dedicar al hijo todo el cuidado y es cierto que durante un tiempo es así, pero hay que esforzarse en no olvidar que si se olvidan del disfrute mutuo, al final sí que se pierden aspectos íntimos y muy potentes del vínculo de la relación”, recuerda.

Cuando es a ellos a quienes les “duele la cabeza”

Siempre se habla de la falta de ganas de las mujeres cuando llega la rutina y poco de cuando es a ellos a quién no les apetece. ¿Estamos a la par hombres y mujeres en apetencia sexual?

Es cierto que se cae en los clichés: parece que el hombre siempre tiene ganas, pero no siempre es así. “Todo lo que hemos dicho antes del cansancio, del desgaste y del estrés juega su papel», explica el mediador familiar. Por otro lado, el consumo de contenidos sexuales en Internet, buscando la excitación, tiene que ver, en ocasiones, con la falta de interés en la cama. La vivencia de la sexualidad en solitario a través del autoerotismo resta sin duda intensidad a lo que debería ser una experiencia de dos, entre los dos y altamente gratificante, y «el desinterés de la mujer sigue teniendo mucho que ver con el modo de vivir la sexualidad de ambos”, agrega.

El estereotipo que, sin embargo, parece que sí se cumple es el del hombre buscando únicamente la satisfacción sexual sin atender a los preliminares: “Sigo viendo muy a menudo en consulta a muchos hombres que se acercan buscando sexo sin haber hecho ninguna preparación previa, habiendo descuidado la atención, el cariño y la ternura”, explica Tornel. Lo cierto es que esta suma de factores suele llevar muchas veces a la pérdida de la pasión.

En este escenario, Sanz añade también la parte hormonal. “Es cierto que desde el punto de vista de las hormonas y social, hombres y mujeres funcionan de manera diferente y es cierto que las fluctuaciones de estas, en el caso de las mujeres, son un factor a tener en cuenta, mientras que en los hombres no se produce casi ninguna variación, pero salvando esta diferencia, en nuestra práctica clínica no observamos que esta diferencia en cuanto al deseo sexual se mantenga tan marcada como hace algunos años”, explica la psicóloga.

Cada vez más parejas acuden a terapia por el bajo deseo sexual del hombre

«Hoy día la mujer quiere disfrutar de su sexualidad y percibe su deseo sexual con claridad», explica Sanz, pero sigue reclamando una actividad sexual con una carga emocional clara, con un juego, con una dedicación que en muchos casos no es la que recibe de su pareja. Este hecho le lleva a irse abandonando en la actividad sexual, y termina perdiendo motivación y deseo. En definitiva, cada vez tiene menos ganas”.

Y sobre si ellos tienen menos ganas, la psicóloga explica que cada vez se encuentra más con hombres con “bajo deseo sexual”. Varones que no manifiestan unas ganas tan altas como cabría esperar de tener relaciones. Esto trae un problema porque culturalmente (y de manera errónea) se ha creído que el hombre siempre está dispuesto a tener sexo. “Se sienten como anormales, y al no cumplir con los estándares que se espera de ellos por ser hombres, se hace un mayor problema del que realmente es”. La psicóloga explica que en los últimos años se ha producido un aumento en la asistencia a terapia en estos casos, debido a que la mujer lo demanda cuando no puede llevar una vida sexual plena.

La pasión se puede recuperar

La pasión puede ser rescatada. Sin embargo, no hay fórmulas mágicas ya que, como corresponde a dos, no tiene reglas claras y es imposible establecer un catálogo sobre cómo recuperarla. Son muchísimos los factores que inciden en ella. “Si los miembros de una pareja sometida a un montón de presiones, de manera excepcional, se encuentran solos, tranquilos, descansados y dedicados el uno al otro, pueden redescubrir esa pasión. Eso es tan real como el sol que les ilumina, lo otro es la carga pesada del día a día. El secreto está en saber hacer que brille el sol, a pesar de tantos nubarrones que se nos echan encima”, concluye el mediador familiar Ignacio Tornel.

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¡Recupera la pasión! 7 consejos para combatir la falta de deseo sexual

Durante mucho tiempo, y aún hoy en día, se ha mantenido el falso mito de que los hombres tienen más ganas de tener sexo que las mujeres, pero ¡nada más lejos de la realidad! Lo cierto es que hombres y mujeres tienen las mismas necesidades y las mismas ganas de mantener relaciones sexuales, lo que ocurre es que sus ciclos funcionan de distinta manera.

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En el caso de la libido femenina, tiende a aumentar con el tiempo, de manera que las mujeres alcanzan la madurez sexual hacia los 35 años. No obstante, el deseo se puede ver afectado por múltiples factores, como la propia rutina de una relación. Una posible solución para poder solventar este problema consiste en dar rienda suelta a nuestra imaginación y probar cosas nuevas. ¿Os atrevéis con estas posturas de kamasutra que os mostramos a continuación?

Descubre: Kamasutra: las 100 mejores posturas del Kamasutra

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Muchas mujeres no experimentan el deseo sexual en el inicio de la relación, sino que aparece con posterioridad por el mero hecho de buscarlo de manera consciente. Según los expertos, el deseo sexual no es un factor imprescindible para que las mujeres quieran y puedan mantener relaciones sexuales. Un claro ejemplo de ello son las parejas de larga duración, en las que no siempre se mantiene el mismo placer que en los inicios de la relación.
Haz que resurja el deseo sexual siguiendo estos sencillos consejos:

1. Crea el ambiente idóneo para sorprender a tu pareja

El deseo es algo que puede provocarse de manera consciente, de manera que puedes buscar el momento idóneo para crear un ambiente favorable en el que tanto tú como tu pareja os sintáis a gusto. Apaga el móvil, deshazte de todas las distracciones posibles y prepara una cena romántica con vuestra receta favorita. ¿Quién puede resistirse a esto?

2. La importancia de la comunicación

La confianza es un elemento fundamental en toda relación. Tanto en las relaciones más duraderas, como en aquellas que estén comenzando, es importante que habléis con naturalidad de vuestras relaciones sexuales, lo que más os gusta y lo que menos. En ocasiones, el hecho de tener este tipo de conversaciones hará que poco a poco se vaya calentando de ambiente, hasta hacerse propicio para poner en práctica vuestros deseos.

3. Sorprende a tu pareja en los preliminares

El hecho de que muchas mujeres no sientan deseo al comenzar una relación sexual no significa que no quieran tenerlo, sino todo lo contrario. ¿Por qué no enfocar nuestros esfuerzos en que el deseo acabe apareciendo? Esto se puede conseguir alargando los preliminares, siendo cariñoso y retrasando el momento del coito hasta que tu pareja esté realmente excitada. Si se hace bien, el sexo puede acabar siendo de lo más apasionado, ya que cuanto mayor es la excitación que se alcanza, más placentero será el orgasmo.

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4. Muestra satisfacción y date una oportunidad

A pesar de que las últimas relaciones no hayan sido del todo placenteras, no debes de cesar en tu empeño. Volver a sentir placer es posible, pero para lograrlo debemos de mostrarnos optimistas en nuestras relaciones y agradecer el esfuerzo que ambos estáis haciendo para conseguir vuestro objetivo. Solo de esta manera lograrás que los coitos funcionen mejor, dejando a un lado aquellas prácticas que no os hayan agradado y potenciando aquellas que os han empezado a devolver el anhelado placer. Y recuerda: terminar el sexo con un ‘te quiero’ tampoco está de más. Aquí tienes unas cuantas ideas para decirlo en distintos idiomas…

Descubre: Cómo decir «te quiero» en 101 idiomas diferentes

© Unsplash

5. Elige un buen momento

Es importante que la pareja se encuentre en un momento emocionalmente estable para proponerse recuperar el placer perdido. El sexo no es una solución a los problemas sentimentales, sino un modo de reencontrarse después de haberlos superado.

6. El orgasmo no siempre es la meta

Normalmente, para un hombre una relación sexual satisfactoria pasa por alcanzar el orgasmo pero no ocurre no siempre ocurre lo mismo en el caso de la mujer, pues, en muchas ocasiones, les basta con experimentar el transcurso de la relación, en el que sienten un gran placer. Paradójicamente, este hecho supone un problema sobre todo para los hombres, que sienten una gran frustración si no logran que su pareja alcance el orgasmo. No podemos negar que es un problema el hecho de no tener orgasmos nunca, pero si ocurre de vez en cuando no hay que darle mayor importancia. Es por ello que el término slow sex, se ha puesto tan de moda últimamente. Descubre qué es para alcanzar el pleno placer sexual.

7. Prueba nuevas experiencias

La rutina es el peor enemigo de las relaciones. Por ello, la mejor manera de combatirla es sorprender a tu pareja es probar cosas nuevas juntos. Puedes intentar nuevas prácticas, como el Pompoir, nuevos y excitantes lugares o juguetes que os ayuden a alcanzar más placer. En un primer momento, puede resultar incómodo plantear la opción de utilizar juguetes eróticos a tu pareja, pero una vez que los probéis, os reiréis de los prejuicios que sentisteis en un primer momento. Te damos algunas ideas que harán que suba la temperatura y se cree un ambiente de excitación que os volverá locos:
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Descubre: 100 juguetes eróticos para aumentar la pasión, ¡que suba la temperatura!

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Y si lo que quieres es variar de escenario. ¿Por qué no probar a practicar sexo en el coche? Elige el lugar adecuado, donde estéis solos, perdidos en algún lugar recóndito donde os sintáis los últimos supervivientes del mundo, y da rienda suelta a tu imaginación con la ayuda de estas posturas… ¡Seguro que recuperas el deseo sexual en un instante!

Descubre: Las mejores posturas del kamasutra para practicar sexo en el coche

Los cuatro pasos para volver a encender el deseo sexual cuando llevas años con tu pareja

Crédito de la imagen: Pink Prue Stent

A veces no apetece. Es normal, no tienes que sentirte obligado a tener ganas de sexo cada vez que se te presente la ocasión y, ni mucho menos, si la ocasión se presenta cada noche porque vives con tu pareja desde hace años. Puede que además la cosa se esté alargando demasiado y ya haga algún tiempo que no lo hacéis. Simplemente, el deseo se ha ido, habéis perdido un poco la conexión sexual y no sabes cómo conseguir que revolcarte sobre el colchón con tu pareja te apetezca más que acostarte a las diez y media. «Cuando hay un problema de deseo, su origen pocas veces está en la sexualidad», dice la sexóloga Núria Jorba. De hecho, en general es más probable que haya otra cosa que esté ocupando tu mente y sitúe el sexo en el último peldaño de tus prioridades ahora mismo. Si lo dejas pasar puede que termine afectando a tu relación de pareja, pero si has decidido que hoy es el día de solucionar esta situación, deberías saber que estás a solo cuatro pasos de conseguirlo. Apunta.

1. Averigua qué no funciona en tu vida

El sexo siempre debería ser algo divertido. Lo hacemos para disfrutar, incluso cuando se pretende tener hijos, si la mujer tiene un orgasmo es más probable que termine quedándose embarazada. Pero cuando uno está enfadado, estresado o muy cansado, es posible que no esté de humor para correrse la gran juerga. Así que, si lo piensas bien, es probable que el problema de que vuestra llama se haya apagado no tenga nada que ver con lo mucho que os queréis.

Tal como explica Jorba, a no ser que se padezca algún tipo de disfunción sexual o enfermedad que cause dolor, los problemas de libido casi siempre son provocados por un malestar interno que no tiene que ver con el sexo. «La falta de deseo es una muestra de que falla otra cosa. En la mayoría de las ocasiones, cuando uno de los dos tiene el deseo por los suelos es por alguna preocupación personal o por alguna carencia de la relación. Pocas veces es porque realmente ha dejado de gustarnos nuestra pareja».

Así que la sexóloga recomienda que, en primer lugar, cuando uno de los dos tiene problemas de deseo hay que analizar cómo se está personalmente. «Si estoy muy estresado por el trabajo, si me siento apático porque no tengo metas en la vida, si hay algo que me preocupa, me ocupa mucho tiempo o paso por un momento familiar difícil, está claro que el sexo es lo más fácil de dejar al final de la lista y, si hace falta, incluso tacharlo», dice Jorba.

La solución a esto parece sencilla, si has encontrado ese asunto (o cúmulo de ellos) que te preocupa, empieza a ponerle remedio para pasar a la siguiente fase. Cambia de trabajo, tómate un fin de semana de relax y lárgate a un spa, habla con esa persona con la que estás enfadado, etc. Lo que te haga falta para aliviar la tensión mental que te impide relajarte en la cama.

2. Cómo está tu relación

Independientemente de si vives estresado o no, siempre es una buena idea analizar cómo está tu relación. Esta es otra de las causas principales por las que los miembros de la pareja dejan de sentir ganas de sexo. «Hay que pensar: ¿qué me falta? En muchos casos nos falta diversión, reírnos en pareja, espontaneidad, todo se acaba volviendo una rutina, aburrido… cosa que mata la libido por completo», explica Jorba. Cómo vas a tener ganas de sexo si lo único que haces es ir del trabajo a casa para ponerte a limpiar y ver la tele.

En muchos casos es la mujer la que deja de sentir deseo antes que el hombre «porque se encarga de todo en casa, además de trabajar: los niños, la limpieza, la compra, etc. Obviamente, está agotada y no se siente cuidada», dice la sexóloga. El cansancio, la falta de tiempo para hacer las 9.732 cosas que hace al día y, además, el enfado intrínseco de que su pareja no se dé cuenta de la situación ni mueva un dedo, harán que se olvide del sexo por completo.

Sea cuál sea vuestro malestar de pareja, si pasáis por una mala racha, discutís mucho o no pasáis juntos el tiempo que os gustaría, habladlo e intentad resolverlo. En las relaciones monógamas, normalmente asociamos el sexo al amor y, por tanto, es probable que no queramos hacer el amor con alguien con quien tenemos asuntos sin resolver.

3. ¿Te gusta el sexo que practicas?

Si ves que la comunicación con tu pareja es fluida, sois felices y tenéis espacios de intimidad, es decir, que os besáis, os tocáis, existe cariño y pasáis tiempo juntos, es necesario empezar a pensar que el problema puede que esté en el sexo en sí. «El tipo de relaciones sexuales que se tienen puede llegar a influenciar mucho al deseo entre dos personas. Normalmente, si no nos acaban de gustar no las querremos repetir o no las desearemos a toda costa», dice Jorba.

A menudo nos cuesta mucho verbalizar que algo no nos está gustando o que sería más placentero de otra forma por vergüenza, miedo a ofender a nuestra pareja, porque nunca nos hemos atrevido y ya ha pasado mucho tiempo (cuesta admitir que mentiste sobre eso que dijiste que te encantaba que te hiciera) o porque, simplemente, ni siquiera lo sabemos. Mantener una comunicación fluida sobre sexo con tu pareja es muy sano y os ayudará a manteneros unidos.

4. No te obligues a practicar sexo

Una vez hayáis pensado en todo esto, toca ponerse manos a la obra. Según Núria Jorba, la cosa no va precisamente de ponerse a hacerlo cada noche como descosidos, sino de tomárselo con mucha calma y reconectar poco a poco. «Sobre todo, no hay que forzar las situaciones. Yo recomiendo descartar las relaciones sexuales por el momento para quitar presión, pero sí que hay que incentivar el deseo», algo que se encuentra mucho más en nuestras mentes, que en nuestros cuerpos. «Busquemos un espacio para ducharnos juntos, hacernos un masaje, esos besos que nos dábamos antes… todos esos pequeños detalles que nos harán despertar las ganas», añade la experta.

Si nos sentimos obligados a tener relaciones sexuales precisamente porque no tenemos ganas y tememos que nuestra pareja se rompa, solo conseguiremos sentirnos más bloqueados. «Si tenemos un problema en nuestra vida o en nuestra relación y nos está afectando la libido, en primer lugar hay que resolverlo. Eso sí, mientras lo hacemos, hay que buscar esa reconexión de pareja para que vuelva a surgir la chispa», concluye la sexóloga. Una gran verdad es que el sexo cuanto menos se practica, menos apetece. Así que, por muy estresado o nervioso que estés, busca momentos para reencontrar tu lado más sexual, ya sea solo o acompañado. Incítate, tómatelo como un postre que te comes aunque estés ya muy lleno solo porque te encanta, y volverá a aparecer.

¿Ni gota de deseo? Lo que tú y tu pareja pueden hacer

La mayoría de las veces, no hace falta un tratamiento, sino armarse de paciencia y estimular la creatividad dentro de las relaciones personales:

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  1. Habla con tu pareja, abre las líneas de la comunicación y propónganse pequeñas metas: dedicarse más tiempo el uno al otro, o salir de viaje juntos (aunque sea corto), por ejemplo. Esto les dará el primer impulso necesario para empezar a hacer pequeños cambios que aumenten la intimidad.
  2. Demuestren el amor y el afecto que sienten el uno al otro: si se sienten queridos y apreciados, mejor funcionarán sexualmente. Las atenciones y detalles durante el día serán el mejor preludio para el romance.
  3. Hablando de romance: ¡pónganse las pilas! Dejen a los niños con un adulto responsable y salgan los dos solos, aunque sea por poco tiempo. Traten de demostrarse el mismo interés que tenían durante el noviazgo. Escucha a tu pareja y demuestra interés en lo que le sucede día a día.
  4. Empleen la “terapia de choque”: un nuevo peinado, un nuevo lugar para hacer el amor… lo importante es salir de la rutina y recuperar la pasión.
  5. Traten de hablar más de sexo: comuníquense qué los satisface y que no y traten de complacerse el uno al otro. Exploren nuevas caricias y posiciones y sobre todo, dedíquenle más tiempo a la estimulación previa.
  6. Usen un lubricante para combatir la resequedad vaginal. O quizás un masaje los ayude a relajarse antes del encuentro sexual.
  7. Den importancia a la dieta que llevan y hagan los cambios necesarios para ir perdiendo el exceso de peso. Si además incorporan algún tipo de actividad física, tendrán más deseos y energías para hacer el amor.
  8. Por último: el sexo no sucede en un vacío. Planifica el encuentro con tu pareja, saca tiempo para ustedes dos en medio de las obligaciones diarias. No lo dejes para cuando se pueda o la llama se irá apagando.

Te recuerdo una vez más que es muy importante buscar ayuda profesional si la solución a tu falta de interés sexual se debe a algún problema médico o si tienes dudas, cuando antes la busques, mucho mejor. Una relación de pareja estimulante y satisfactoria es una parte muy importante de la vida. ¡Lucha por ella!

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