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Como saber cuando una mujer se esta corriendo

La satisfacción sexual femenina es diferente a la masculina, y esto ocurre simplemente porque la anatomía sexual de las chicas no tiene nada que ver con la de los hombres. En el caso de los chicos resulta fácil saber que alcanzaron el clímax porque normalmente el máximo punto de placer viene acompañado de la eyaculación, mientras que la mayor parte de las mujeres no eyaculan. Entonces ¿cómo saber si una mujer llega al orgasmo?

Una publicación del sitio “unComo.com” planeta que en primer lugar es bueno entender que existe una diferencia entre eyaculación y orgasmo, sin embargo en la mayor parte de los casos los hombres presentan en simultáneo ambas cosas, lo que nos permite saber que han alcanzado el clímax.

En cambio en el caso de las mujeres es importante prestar atención a otros detalles para notar que han llegado al orgasmo.

Aunque durante el sexo las mujeres, como los hombres, gemimos o usamos la oralidad para expresar que estamos disfrutando del sexo, esta no es necesariamente una señal de que la mujer está experimentando el clímax. Para saber si una mujer llega al orgasmo deberás prestar atención a algunas señales corporales.

Para comenzar, cuando una mujer se excita es normal que el clítoris aumente su tamaño y que la chica comience a lubricar, durante el orgasmo el clítoris se retrae y la vagina se contrae, sufriendo pequeños espasmos, algo que resulta fácil de sentir durante la penetración.

Estos espasmos, que se pueden experimentar de forma más o menos intensa, suelen manifestarse también externamente. La mujer se contrae como parte de la sensación de placer que está sintiendo, pudiendo apretar las piernas o retroceder un poco para disfrutar al máximo de las sensaciones.

Cuando una mujer llega al orgasmo el calor vaginal aumenta, también la cantidad de lubricación, una reacción corporal que indica el máximo placer. Los pechos se endurecen durante el orgasmo, y en algunas chicas hay otras reacciones normales como respiración acelerada y enrojecimiento del rostro.

Estas son las señales de que una mujer ha llegado al orgasmo. Todas pueden venir acompañadas de gemidos de placer, aunque esto no es necesariamente determinante.

Lo que sienten las mujeres al tener un orgasmo, contado por ellas mismas

12/07/2015 05:00 – Actualizado: 31/12/2016 23:47

El escritor americano JD Salinger escribió una vez que “el cuerpo de una mujer es como un violín: se necesita un músico fantástico para tocarlo bien”. Una vez se conoce el camino, se sabe dónde tocar y acariciar o qué movimientos y posturas seguir, son muchas las mujeres que consiguen alcanzar el éxtasis. El problema es que no hay una norma que pueda cumplirse con todas las mujeres y cada una siente cosas diferentes al tener un orgasmo. Pero… ¿cosas cómo qué?

“La mayoría de nosotras no sabemos cuándo ni cómo sucede y no tenemos a nadie a quien preguntar porque en nuestra cultura simplemente no se habla de ‘esas cosas’”, comenta contrariada Emma McGowan en Bustle, y se plantea cómo vamos a ayudar a otras chicas a tomar el control sobre su sexualidad y descubrir el placer si no hablamos nunca del tema.

“Estamos en condiciones de ir a la Luna pero no entendemos lo suficiente sobre cómo funcionan nuestros propios cuerpos», comenta Emmanuele Jannini, endocrino y profesor de sexología en la Universidad de Roma Tor Vergata, quien lleva años esforzándose en desentrañar el misterio del orgasmo femenino.

Para intentar averiguar un poco más sobre lo que ocurre durante el orgasmo femenino e incluso buscar similitudes entre los que disfrutamos unas y otras, cinco mujeres describen en Bustle lo que sienten cuando llegan al clímax, y algunas sensaciones se parecen bastante.

Lo que se experimenta al llegar al clímax

“Las sensaciones comienzan en las plantas de los pies que se ponen calientes y siento un hormigueo”, explica Jess, de 26 años, “después va subiendo por mis piernas que se ponen en tensión hasta que hay un especie de explosión y es como si todo mi cuerpo se descontracturase”.

El doctor Barry Komisaruk de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, uno de los principales referentes en la investigación en cuanto a las reacciones cerebrales durante las relaciones sexuales, afirma que “las similitudes entre hombres y mujeres durante el orgasmo son mucho mayores que las diferencias”. “Se activa el cerebro, todos los sistemas se ponen en marcha y le cuesta distinguir entre las diferentes actividades”, continua Komisaruk. Lo que explicaría por qué no podemos pensar en otra cosa cuando estamos teniendo un orgasmo.

“Una vez se alcanza, sin embargo, ocurren algunas diferencias importantes, lo que podría a explicar por qué los hombres y las mujeres reaccionan de manera diferente después del clímax”. Según descubrió Komisaruk en una investigación conjunta con Kachina Allen, en el período inmediatamente posterior al orgasmo regiones específicas del cerebro masculino no responden para impulsar la estimulación sensorial de los genitales mientras que “en los cerebros femeninos esa señal continúa activada”, sentencian los doctores. Hecho que explicaría por qué para las mujeres es relativamente más sencillo experimentar orgasmos múltiples.

¿Sentimos lo mismo cuando tenemos un orgasmo solas que acompañadas? (Corbis)

Otra lectora de Bustle con el pseudónimo Trouble, de 23 años, comenta que en su caso la intensidad y las reacciones de su cuerpo al tener un orgasmo dependen de cómo llegue a ellos: “Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral y en mi estómago; cuando simplemente me froto durante horas, es como si todos mis músculos se calentasen a la vez; y cuando estoy con mi pareja siento el orgasmo dentro de mí, más profundo y es como si se concentrase debajo de mi cuerpo”.

Como en el caso de la anterior, las sensaciones para Sam, de 33 años, también “varían”, asegura. Para ella el camino hacia el orgasmo es “un juego mental maravilloso” que se traduce en sentir algo parecido a “espasmos ultrasensibles y un placer incontrolable”.

La mayoría de las mujeres tienen orgasmos clitoridianos y, por lo que apunta esta descripción, Sam podría ser una de ellas. No fue sino hasta el siglo XVI que el clítoris comenzó a ser descrito como una estructura física distinta, común a todas las mujeres, con la función de inducir placer. Aunque fue en 1559 cuando el profesor de anatomía Realdo Columbo describió el clítoris como “la llave del placer de una mujer”, el goce femenino pasó a segundo plano y el clítoris, quedó en el olvido –al menos para los anatomistas y médicos– hasta bien entrado el siglo XX.

Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido, es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral

Por suerte, hoy no se obvia su existencia y la mayor parte de las investigaciones sobre los orgasmos femeninos se centran en el clítoris ya que por esta pequeña puntita pasan cerca de 8.000 terminaciones nerviosas.

Algo más romántica es la descripción del orgasmo que hace Maplechaser, de 28 años, qué traslada a esos famosos insectos que se dice nos acompañan cuando nos enamoramos a sus genitales: “Siento como si en el interior de mi vagina estuviese revoloteando sus alas. Igual que si tuviese dentro una jod**a mariposa”.

Otra usuaria de la web, que utiliza su inicial para contar su experiencia en primera persona, podría tener mas que ver con la eyaculación femenina. “Cuando tengo un orgasmo siento como si mi clítoris expulsase lentamente agua caliente hacia fuera”, asegura S., de 21 años. Diferentes estudios científicos que se han estudiado el complejo entramado de vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas que hay en la zona del conocido como punto G, sugieren que para una minoría de las mujeres –en particular aquellas que tienen fortalecidos los músculos del suelo pélvico–, la estimulación de esta zona podría provocar orgasmos intensos y la liberación de una pequeña cantidad de líquido por la uretra (que no, no es orina). ¡Felicidades S.! Parece que eres una de las elegidas.

Cómo se viene tu chica y lo que eso dice de ella

Realmente odio a esas chicas que dicen que se vienen cada que tienen sexo. O no dicen la verdad, en cuyo caso las odio por ser unas malditas mentirosas, o dicen la verdad, en cuyo caso las odio porque estoy profundamente celosa.

Yo no me vengo cada que tengo sexo. Pero aunque no lo haga, disfruto del acto casi todo el tiempo. Explicarle esto a un hombre es como intentar explicarle a un fan de U2 porque Bono es un idiota: imposible.

Hace poco estuve saliendo con un güey que me dijo:

«Voy a hacer que te vengas».

Ya… Momento, amigo. Cada que un güey me dice que va a hacer que me venga, estoy casi segura de que terminaré corriendo a mi dildo a la mañana siguiente.

«No importa», le digo. «A veces no me vengo cuando cojo, pero está bien, aun así me divierto».

«No», agitó su orgullosa cabeza, «voy a hacer que te vengas».

Lo que siguió fue una metódica implementación de todas las cosas que sabía que me gustaban (porque en el tiempo que estuvimos juntos se las enseñé), pero sus movimientos eran forzados y desesperados, diseñados para alcanzar un fin, y no para disfrutar de esas cosas tan naturales, aunque a veces desagradables, que me gusta que me hagan. Venirme era lo único en lo que podía pensar. Estaba exagerando, y yo estaba demasiado consciente.

Cero orgasmo.

Dejemos algo claro: venirse no es algo seguro. A veces los güeyes tampoco se vienen (lo sé, ¡¡¡¡suena imposible!!!!) pero muchas veces, las chicas realmente no se vienen. Aunque el güey haga hasta lo imposible por repetir lo que hizo la última vez que le temblaron las rodillas, nada te garantiza que lo mismo funcionará una segunda vez.

No existe una fórmula para el orgasmo femenino. Es una cuestión mental. Hay veces en las que apenas me tocan y estallo más rápido que una virgen durante su segunda sesión, y hay veces en las que todas las estimulaciones correctas están ahí, pero mi cerebro está desconectado: es decir, no me vengo.

Pero digamos que tu cerebro y tu vagina, en un extraño momento de misericordia, deciden llegar a un acuerdo y escucharse. Todos los hombres allá afuera pueden aprender un par de cosas de esas punzaciones femeninas, así como ella también puede de sus hábitos eyaculatorios. Y aunque quizá no siempre llegue a la punta del Everest por el mismo camino, quizá descubren algún patrón, así que pongan atención.

Cuando ella está arriba

Cuando una mujer está arriba, es porque le gusta estar en control. Probablemente tenga un corte de pelo decente, un librero en orden alfabético, y dos celulares. La chica vaquera también tiene la mejor ropa interior, y querrá que se los reconozcas, así que si puedes, intentas sacar sus tetas de las copas sin quitarle el bra. Esta chica sabe lo que quiere, lo que le gusta, y más importante, lo que a ti te gusta. Podría apostar que hasta ordenó por ti en la cena, y te encantó lo que pidió. A estas alturas eres básicamente su vibrador humano, así que te sugiero que te relajes y disfrutes del espectáculo.

Cuando ella está abajo

Esta chica piensa que ha tenido un orgasmo por lo que leyó en Cosmo, pero en el fondo no está muy segura. De hecho, tampoco está muy segura de que el sexo le guste tanto. Es el tipo de chica que ve Sex and the City y piensa que es atrevido, después sale a tomar con sus amigas y anuncia que es «¡toda una Charlotte!»

Con sexo oral

Realmente quiero hablar de esta chica como una perra quejumbrosa, pero no me gusta decirle perra a las mujeres. Detallista y motivada, esta chica está atenta a todo, y apuesto a que después de una infructífera noche de sexo (al menos para ella) piensa: «Al diablo con esto, no saldré de aquí sin un orgasmo». Esta chica no es como yo: si ella se quiere venir, se va a venir, carajo. Probablemente es muy exitosa en su trabajo en algún medio creativo en el que la gente rara vez sobresale. Esta chica es igual a resultados.

Al dedazo

Esta loca tiene mucha paciencia, eso seguro. He intentado a enseñarle a los güeyes como usar sus dedos y es como tratar de educar a un gato: crees que entienden el significado de la palabra «no», y te convencen por un momento, hasta que regresas al día siguiente y descubres que el idiota se volvió a cagar en el lugar equivocado. Esta mujer es prácticamente una santa, porque está dispuesta a tomarse el tiempo para enseñar, una y otra vez, el arte del dedazo a una cosa con un cerebro del tamaño de una nuez (perdón, los chicos son inteligentes o lo que sea, pero en cuanto se les para, es como si su cerebro se encogiera). Todas le debemos a esta chica nuestra eterna gratitud por la posibilidad de algún día encontrarnos con su ex. No se tú, pero yo le voy a regalar unas galletas.

Muy, muy fuerte

Apuesto que esta chica tiene más de 1,000 amigos en Facebook. La chica ruidosa es el alma de la fiesta. Le gusta el sonido de su propia voz. También puede que sea muy insegura, y hacer mucho ruido es su manera de buscar aceptación. En especial si vives con una chica guapa y sabes que te puede escuchar.

Como si estuviera en una porno

¿Ubicas a esos güeyes a los que les gusta venirse en tu cara? Bien, pues uno de esos era el novio en la prepa de esta chica. Todas sus expectativas están marcadas por el hecho de que su primer novio le contó de todas las técnicas sexuales que vio en una porno, sólo que se las contó como si fueran lo que todo mundo hace y disfruta, y después las hicieron ellos también. Cuando creció y fue a la universidad, su segundo novio era el primo del primero: el güey al que le gusta venirse en tus tetas; así continuó su educación sexual. Esta chica no tiene noción de la realidad porque nunca la ha visto, y esa es la única razón por la que cree que es súper sensual pararse de cabeza mientras un güey la penetra por detrás y come chocolate de su vagina, y ella grita el nombre de un dios en el que probablemente no cree. Sí, es bastante oscuro.

De perrito

¿Qué puedes decir de una chica que se viene porque los huevos de un güey chocan contra su clítoris? Siento que es una mujer increíble y que cuenta los mejores chistes sucios. Si ésta eres tú, llámame.

Mientras le aprietan los pezones

Esta chica podría ser yo. Por favor verifica que, en efecto, no estés cogiendo conmigo. Si no es así, es muy probable que esta chica sea muy parecida a mí. Si lo es, seguro piensa que los pedos son chistosos y le gusta ver como cogen frente al espejo. Cada que tiene sexo le gusta pensar que está haciendo su propia porno privada, pero una versión feminista e increíble en la que usa ropa interior atrevida pero con clase, y tú te pareces a Ryan Gosling y no a un ex adicto de 50 años a quien el cuelgan las pelotas. La chica de los pezones es una verdadera narcisista, la actriz principal en la película que se proyecta todo el tiempo en su cabeza. También le gustan los detalles sexuales, y no le molestaría una que otra suave nalgada.

Ella sola

Esta es la chica «empoderada» o al menos una que se siente completamente cómoda con la masturbación (te sorprendería saber a cuantas conozco que no lo están). Sus padres seguro son unos hippies que la criaron para creer en si misma y tener una visión saludable sobre el sexo y todas esas pendejadas amorosas. Pero si sólo se viene cuando se masturba, entonces estamos hablando de una chica muy distinta. Estamos hablando de una chica criada por católicos estrictos que la llenaron de todas esa culpa para que cuando se comporte de manera «impura» con un hombre, se sienta mal de pedirle esas cochinadas que realmente quiere. Sabe que Dios la puede ver cuando está sola, pero como todo buen católico, sabe que sólo cuenta si alguien más la ve también, porque así Dios tiene testigos.

@Kat_George

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La lentitud en el sexo es un concepto moderno.

Hay distintos investigadores que desean etiquetar la eyaculación precoz según el número de empujes sexuales o de los minutos que se tarda en eyacular. Pues posiblemente nada de esto tenga relación con la eyaculación precoz. Un hombre es eyaculador precoz cuando siente que no tiene control sobre su eyaculación, cuando él no decide cuándo eyacular y se va antes de tiempo, antes de lo que desearía. Sin control, repito, sin tener percepción de control sobre su cuerpo.

¿Y qué puede hacer que un hombre eyacule sin tener control absoluto de lo que está sucediendo? Pues entre muchos factores, me gustaría destacar 3:

– Un mal aprendizaje. Por ejemplo: chicos que aprender a masturbarse con prisas, con miedo a ser pillados por sus padres, que juegan a ver quién se corre antes y el que tarda más es el sancionado y el que lo hace más de prisa es quien gana, chicos que creen que el orgasmo es la única finalidad de la masturbación o del sexo y eso hace que no se disfrute de todas las sensaciones que estos juegos dan…

– La ansiedad. Me explico: quien se muestra muy ansioso por algo tiende a ir demasiado deprisa en todo. Y eso no significa que todo hombre nervioso pueda tener eyaculación precoz, pero seguramente hay una relación muy importante entre el hombre que tiene eyaculación precoz y la ansiedad. Es decir, que quien eyacula antes de tiempo suele tener ansiedad. Es por eso que es importante aprender a relajarse, a gozar del momento ya no tener prisa…

– El cuerpo está diseñado para eyacular pronto. Intentaré explicarlo con palabras sencillas y con un toque de humor. Como animales que somos, una de nuestras misiones en el mundo es la de reproducirnos para no extinguir la especie (me remonto a un argumento puramente reproductivo). Precisamente para conseguirlo, un hombre (el macho) puede fecundar a una hembra cada día y cuanto antes eyacule, antes se recuperará para poder seguir esparciendo sus “semillitas” por el mundo. Por lo tanto, eyacular deprisa permitirá estar listo de nuevo más rápido. Por lo tanto, podemos decir, que el cuerpo (en su finalidad reproductiva) está hecho para responder deprisa y sin tener muy en cuenta el placer, sino priorizando la eyaculación.

Por eso, la lentitud en el sexo es un concepto moderno. Porque, actualmente, lo que cuenta (o lo que debería contar) no es solamente ir deprisa para tener un orgasmo, sino ir gozando de todas las sensaciones que el cuerpo y las caricias ofrecen y que el orgasmo sea un punto más en las relaciones sexuales, no la finalidad en si. Porque cuando convertimos el sexo en el momento en el que una persona llega o deja de llegar al orgasmo, estamos olvidando que el sexo es placer y comunicación y nos centramos en el momento puramente reproductivo (o nos hemos dejado llevar por la creencia de que el orgasmo es lo más importante y nos olvidamos de gozar de todo).

Pero cuando un hombre llega a consulta y quiere durar más en sus relaciones sexuales, quiere tener el orgasmo más tarde, una de las primeras cosas que tenemos que trabajar es la manera como quiere alargar ese momento de placer… y son muchos los hombres que, influenciados bajo el modelo pornográfico, desean llegar al orgasmo más tarde mientras están teniendo penetración y están inmersos en los empujes sexuales y, normalmente, cuando están poseídos por lo que yo llamo “velocidad orgásmica”. A velocidad orgásmica… se llega al orgasmo. A velocidad orgásmica… no se puede prorrogar el orgasmo.

¿Cómo lo hace un hombre para retardar su orgasmo?

(Os pido un favor, leed el siguiente párrafo a velocidad lenta, despacio, sin prisa…)

Seguramente el hombre que consigue alargar el momento de la eyaculación es aquél que no va deprisa en el sexo, es aquel que acaricia, que besa, que juega, que lame, que se deja acariciar, que se deja lamer, que juega a la penetración y luego vuelve a tocar, que vuelve a tener penetración lentamente, sale y se deja lamer o besa a su pareja, es aquel que no intenta retardar un orgasmo yendo deprisa, es quien goza de las sensaciones que su cuerpo le está brindando y que decide aumentar la velocidad y disminuirla para sentir cambios en la intensidad de sus sensaciones y es quien pone velocidad orgásmica cuando desea llegar al orgasmo o es capaz de llegar al orgasmo yendo lento pero estando muy excitado (pero porque realmente desea llegar al orgasmo y no porque su cuerpo se escapa a su voluntad).

¿Eres tú quien decide cuándo tener un orgasmo o son tus orgasmos quienes deciden por ti?

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Misterios del orgasmo: el éxtasis en el sexo y la compleja red erótica de la mujer

13/09/2014 05:00

«Me opongo a las relaciones sexuales antes de la boda. Se corre el peligro de llegar tarde a la ceremonia».

–Antonio Ricci (1565 – 1635), pintor barroco italiano.

Existe en la mujer una vasta y compleja red erótica constituida por los labios vulvares, perineo, vagina exterior, la región anal, el punto G y el clítoris -al margen de otras zonas comunes o específicamente personales- abarcada por un inmenso y tupido grupo de venas y terminaciones nerviosas que configura una zona altamente sensible, que hace que el elemental aparato sexual del hombre, parezca más bien una cosa de andar por casa.

Para convertir este inextricable entramado en una fuente de placer, no solo se necesita habilidad técnica, si no en ocasiones, una fuerte implicación emocional compartida o un volcánico acceso de pasión, lo que multiplica exponencialmente las posibilidades de un inusual orgasmo, detonante a veces de un peculiar estado en la mujer, llamado la Petite mort, que no es otra cosa que la de un intenso periodo refractario que se experimenta después del orgasmo femenino.

Este trance que muchas mujeres han sentido, pero no identificado de manera explicable, lleva al cuerpo en ocasiones a unas condiciones de pacífica e inusual enajenación.

Hubo un tiempo en que la pérdida de conciencia tras un potente orgasmo se asociaba con una variante de la epilepsia por las contracciones tan violentas y espasmos posteriores que la mujer experimentaba

La petite mort es un concepto acuñado por Freud que el neurólogo vienés gustaba de relacionar en una extraña asociación entre el placer y la muerte (Eros y Tanatos ). Asimismo, el miedo a no recuperar la corporeidad después del clímax ,es definido por el médico austriaco, famoso por su gran percepción e infinita humanidad, Wilhelm Reich, de forma harto contradictoria, como la “angustia orgásmica “en una clara alusión a la sensación de extinción del yo que a veces se produce tras un potente orgasmo sostenido. Hubo un tiempo en que la pérdida de conciencia tras un fuerte orgasmo se asociaba con una variante de la epilepsia por las contracciones tan violentas y espasmos posteriores que la mujer experimentaba.

Huelga decir que para obtener esta experiencia, es necesaria una potente estimulación previa, lo que hace que se produzca un orgasmo más extenso y dilatado, coronado por esos largos segundos mágicos que se traducen en una sensación de placer interminable hasta hacer perder la noción de realidad, situación que en similares circunstancias aunque con notable diferencia de intensidad, se observa en los hombres con un componente añadido de acusada somnolencia.

Se diferencian claramente de otros orgasmos más cortos y superficiales y en los clímax más intensos se va literalmente a un trance en el que el cuerpo queda extenuado aún después de terminado el coito. Durante este periodo la mujer experimenta una miríada de cambios fisiológicos muy acusados como el aumento de la presión arterial y la frecuencia cardiaca además de contracciones secuenciales de los músculos de diferentes zonas del cuerpo y la liberación de una enorme cantidad de hormonas como la oxitocina, llamada informalmente la molécula del amor.

La pequeña muerte es una bocanada de vida

De las muchas clases de orgasmos distintos en profundidad y extensión, los hay que podrían encuadrarse hasta en cuatro tipos. El más suave es el que implica los preliminares que podría definirse como de “baja intensidad “; tras él, un segundo que en un continuum in crescendo podría llegar a extenderse hasta el primer tercio de la vagina incorporando un acertado tratamiento del clítoris ; un tercero , resultante de fuertes contracciones uterinas, y un cuarto más profundo pero menos usual por las todavía inhibiciones culturales residuales, es del tipo anal. Esta relación, no se ajusta necesariamente a la secuencia descrita pues la magnitud se puede ver alterada por preferencias. La Petite mort rebasa en intensidad y extensión a todos los mencionados.

En algunos casos se producen zumbidos alternativamente en un oído u otro, latidos acelerados, perdidas de conciencia, los ojos cerrados retienen las impresiones , en ocasiones se producen espasmos en las extremidades, como si entrara en una fase epiléptica. Hay un tiempo de recuperación que se hace necesario respetar para no intervenir en las sensaciones de nuestra contraparte que puede oscilar desde los 10 minutos hasta incluso la media hora en el que desaparece el último síntoma de placer evidente.

La explicación científica se basa en que la hipersensibilidad de las zonas genitales, colapsa de mensajes el sistema nervioso provocando una saturación de estímulos. Es un hecho mágico sí, pero de naturaleza puramente fisiológica.

Al final, ese instante de homenaje al amor, nos lleva al más bello de los acercamientos, el del alma. La pequeña muerte es una bocanada de vida.

¿Cómo es el succionador de clítoris en acción?

No sé cómo, pero de repente, todas conocen el succionador de clítoris. “¿Lo has probado ya?”, me pregunta mi amiga, de las pocas que tengo casada.

SONA 2 DE LELO

Pero también sale en la conversación del grupo de solteras y hasta sabe de su existencia mi prima la pequeña. Es como si estuviera en todas partes.

El nuevo tema de conversación después del furor de Carlos Ríos comiendo sandía a boca descubierta o de la fiebre por Óscar Casas bailando con su pareja.

Parece obvio que hay un recién llegado a la ciudad. No se ha bajado de un taxi amarillo ni viene con un halo de luz detrás mientras suena un coro celestial, pero bien podría.

Tengo la suerte de que me invitan a probarlo (a veces me pregunto qué bien he hecho para tener este trabajo) y mis amigas me bombardean Instagram. “¿Cómo es?”, “¿Es verdad que te corres en segundos?”, “¿Dónde se compra eso?”.

Al principio tuve (creo que como todas), mis miedos al respecto. “Succionador” es un adjetivo demasiado visual como para que no asuste de primeras.

Una parte de mí casi se esperaba que aquello fuera casi como meter el clítoris en el tubo de la aspiradora. Nada más lejos.

Por mucho que reciba ese nombre popularmente, en realidad utiliza ondas sónicas para estimular no solo la parte del clítoris que queda a la vista -la punta del iceberg- sino todo el cuerpo interno del órgano.

¿Qué significa esto? Que en cuanto lo apoyas en esa zona, la vibración se nota por fuera y por dentro, traducción: un orgasmo doblemente potente que te sacude la entrepierna, las pestañas, el planeta y te hace preguntarte hasta qué punto la penetración era necesaria en tu vida.

No solo las sensaciones me sorprenden. Al estimular un 75% más del clítoris que los vibradores convencionales, la rapidez es pasmosa. Hasta dejo atrás a Marc Márquez en moto, para que os hagáis una idea.

Aunque en mi visita a LELO no me supieron decir una media, os puedo confesar la mía, ni 15 segundos de ‘espera’.

Así que sí, oficialmente entra en mi lista de productos revolucionarios dedicados a las mujeres, justo al lado de la copa menstrual. Ya formo parte de esa secta orgásmica que ha abierto un hueco en su corazón -y en su cajón más íntimo- para el vibrador de ondas sónicas.

Duquesa Doslabios.

(Y acuérdate de seguirme en Twitter y Facebook).

Si notas que hace esto, cuidado: seguro que está fingiendo el orgasmo

02/04/2017 05:00 – Actualizado: 13/03/2018 17:46

¿La he hecho disfrutar al máximo o ha sido todo una mentira? ¿Cuántas veces te lo has preguntado? Seguro que alguna que otra. Según una investigación de la Universidad de Guelph en Canadá, la mayoría de las mujeres fingen alguna vez sus orgasmos porque se sienten cansadas, para elevar el ego de sus parejas o simplemente por parecer que tenían interés en el sexo. El 68% de ellas ha admitido que lo ha fingido en este estudio realizado con 2.000 usuarias de Dred.com.

Sin embargo, el estado civil de cada mujer podría influir en estas actuaciones magistrales que solo por probabilidad te ha tocado vivir. El 60% confiesa haberlo hecho en una relación nueva o en una estable, mientras que el 40% lo hizo en un lío de una noche o después del matrimonio.

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Según Moushumi Ghose, autora de ‘Posturas clásicas reinventadas’, «no lo hacen para que tú te sientas un incompetente, a menudo lo hacen para complacer o impresionar». Pero probablemente en una aventura de una noche ellas no sienten la misma presión, porque lo están haciendo con un desconocido, y no tienen por qué fingirlo. «Elevar tu autoestima no es tan importante para ella como lo sería en una relación a largo plazo», comenta Robin Milhausen, profesora de Relaciones familiares y Sexualidad humana de esta universidad.

En cuanto a los gemidos, si provienen de la garganta y no de la boca del estómago, seguramente te esté mintiendo

Estar en una relación a largo plazo significa tener más confianza y saber exactamente qué le gusta y qué le provoca el orgasmo a tu pareja, lo que significará que tendréis relaciones más frecuentes y no fingirlo. «Pero las cosas son diferentes una vez que existe un compromiso», explica Ghose. «Nos volvemos más cómodos, los sentimientos, el estrés y el trabajo entran en escena, por lo que en muchas ocasiones ellas solo querrán «que acabes de una vez», concluye la profesora.

Pero no todas las estadísiticas son malas. Cuando se les preguntó la frecuencia con la que lo fingían, el 66% de ellas informó que lo habían hecho pero que no era algo normal, que raramente lo hacían. No mentían constantemente. Recuerda que una mujer alcance el orgasmo lleva más tiempo y es bastante más difícil que los hombres. «Hay que ser honestos y hablar las cosas. Debemos hacer un esfuerzo por saber cómo se siente el otro y saber qué cosas son las que le producen satisfacción», comenta Milhausen.

Real o no, es una tarea difícil. (iStock)

Cómo detectar su actuación magistral

Vamos a ser realistas. Te va a ser muy difícil. Si una mujer no quiere que te enteres de que está fingiendo, seguramente ni te enteres. Son unas magas de la interpretación, y sino que se lo digan a Meg Ryan, que fingió el orgasmo más famoso del cine. Existen algunas claves para detectar si te está engañado y no ha llegado al clímax, pero no desesperes, quizá no sea tu culpa y simplemente esté cansada (dicho por ellas).

Lo primero que debes saber es que si tiene la necesidad de hacerlo, lo hará. En cuanto a los gemidos, si provienen de la garganta y no de la boca del estómago, seguramente te esté mintiendo. No todo son los sonidos, fíjate bien en sus gestos, en los movimientos que haga, y si pones atención, quizá logres averiguar si son verdad.

El 68% de ellas ha admitido que ha fingido un orgasmo alguna vez en la vida

Esta sensacion que nos produce tanto placer, y que es un mecanismo de recompensa, es muy diferente para cada persona: intensos, inexplicables, incontrolables, duración variable… Lo que sí podemos decirte es que cuando una mujer lo tiene, verás reacciones en ella que no sabrá controlar, por lo que si escuchas algún tipo de parecido con una película para adultos, seguramente no sea real. Tampoco lo será si notas que mientras estáis teniendo relaciones, no logra desconectar del todo de su día a día. Si el orgasmo es real, verás que ella está en otro mundo.

¿Estará fingiendo o no? (iStock)

Ya no solo sus sonidos son importantes para notar si finge o no, lo podrás notar en su temperatura corporal, ya que si no ha elevado su temperatura, seguramente te esté engañando. Además existe una demostración física que es obvia: si lo ha tenido de verdad, estará muy claro que si ha sido verdadero, la humedad de sus genitales será extremadamente grande.

Otra de las obviedades que notarás es si su vagina se contrae o no. Cuando una mujer tiene un orgasmo sus músculos pélvicos tienen contracciones y hay un aumento del ritmo cardíaco. Si no las notas, malo.

Ten en cuenta varios factores tras haber «terminado». Fíjate bien en su sudoración, en si sus pezones siguen erectos y cómo es su respiración. Quizá así podrás creértelo o no. Y ya por último mira su energía. Si tú estás muerto y no puedes ni moverte y ella tiene una energía inexplicable… Amigo, no lo has conseguido.

Está claro que cada mujer es un mundo, y por lo tanto cada orgasmo también. Lo que debemos hacer es ser sinceros y si una vez no lo hemos conseguido, debemos aplicarnos un poco más la siguiente. Llegar a un consenso mutuo de lo que nos conduce a ese momento dulce y divertido que tanto nos gusta es lo más importante

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