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Como superar no tener hijos

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Aceptar la situación

También es frecuente entrar en estado de shock y tener dificultades para aceptar la situación, que es lo primero que hay que hacer. “Hay parejas que responden con sentimientos de incredulidad mientras que, por otro lado, podríamos encontrarnos con reacciones de negación en las que se piensa que el diagnóstico es equivocado y se buscan más opiniones médicas”, advierte López.

No buscar culpables

Pero, sin duda, la reacción más habitual es la de la culpabilidad o la culpabilización de una de los miembros de la pareja. En el caso de la culpabilidad, la mujer o el hombre siente que está privando a la otra persona de tener hijos, mientras que, en otros casos “la pareja puede culparse entre sí por su incapacidad de concebir, experimentando sentimientos de resentimiento y rabia entre ellos”, señala la psicóloga. Ante el diagnóstico irrevocable, hay que intentar evitar señalar al otro como el causante de la situación porque solo va a perjudicar la relación.

Comunicarse, expresarse y apoyarse

La comunicación entre los dos miembros es esencial para seguir adelante, así como no descuidar la vida individual y en pareja. “Algunas tienen al aislamiento social como sistema de protección ante sentimientos de rabia o la envidia ante otros familiares o amigos que no tienen este problema”, indica la experta. Una visión compartida del problema entre ambos miembros hará que la situación sea más saludable y llevadera y será más fácil pensar con qué otras opciones cuentan para tener hijos o afrontar un futuro sin ellos.

Pese a la tristeza, es importante apoyarse en el otro y comunicar los miedos y sentimientos para evitar crear un clima de tensión y angustia. Si uno de los dos se aísla y reprime sus sentimientos para no hacer daño al otro, podría darse el efecto inverso. “La otra persona puede experimentar desatención provocando resentimiento y la creencia de que éste no está experimentando sus mismas emociones”, asevera López.

No perder la espontaneidad

Las relaciones sexuales también pueden verse afectadas en la mayoría de las ocasiones. La experta advierte que, tanto la calidad como la frecuencia de estas podrían disminuir, por un “bajo deseo sexual, problemas de eyaculación e insatisfacción sexual general”. Una buena comunicación diaria y compartir tiempo y experiencias juntos hará que la pareja se sienta más unida y que esta situación sea solo puntual o transitoria. La espontaneidad es clave para construir relaciones sexuales sanas, por eso, programar los encuentros y asumirlos como una finalidad para tener hijos, también puede dañar la relación además de dificultar las posibilidades de concebir.

Acudir a un profesional

Pese a que se pueden ir dando pequeños pasos juntos, Elena López recomienda el apoyo psicológico profesional en la mayoría de los casos. El psicólogo les ayudará a “normalizar sus sentimientos ante la infertilidad, expresar abiertamente sus emociones con el fin de devolver el adecuado equilibrio a la pareja y ayudarles en la búsqueda de soluciones y alternativas ante la posibilidad de un futuro sin hijos”, concluye.

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En Bebés y más hemos hablado en muchas ocasiones de las pérdidas durante el embarazo, el parto y después del nacimiento. Lo hacemos porque tenemos claro que es un momento muy, pero muy doloroso para las parejas, para darles apoyo desde aquí, y de paso para concienciar a quienes no lo han padecido de que estas parejas necesitan mucho cariño y comprensión, siendo demasiado habitual que reciban lo contrario: frases bienintencionadas, pero que hacen más mal que bien.

Las parejas que más lo suelen vivir son aquellas que tienen problemas de fertilidad, que ven como depositan sus esperanzas en lograr un positivo que en ocasiones acaba por no prosperar. Son personas que pueden llegar a vivir un absoluto calvario, y que de nuevo sufren de incomprensión por parte del entorno más directo. Para hablar un poco de ello, y sobre todo de la infertilidad, contamos hoy con Helena, presidenta de la Asociación Red Nacional de Infértiles.

Qué es la Asociación Red Nacional Infértiles

Antes de empezar con las preguntas, os quiero contar que la Asociación Red Nacional Infértiles nació con la voluntad de ser un punto de encuentro para mujeres con problemas de fertilidad; mujeres que están pasando por un duro proceso para lograr ser madres.

La Asociación tiene como misión ser un espacio de encuentro que sirva para dar apoyo, aliento, ganas, fuerza y sobre todo esperanza a todas esas mujeres valientes y luchadoras que cada día se levantan para seguir adelante con un solo objetivo: el de ser madre.

A día de hoy cuenta con delegaciones en la Comunidad Valenciana, Barcelona, Madrid, Murcia, Baleares, Granada y Aragón.

Además, la Asociación Red Nacional Infértiles tiene la pretensión de normalizar la infertilidad, de romper con los prejuicios que existen alrededor de ella y de dar a conocer la reproducción asistida como un aspecto más de la medicina.

Por último, la Asociación lucha por conseguir que en las clínicas y hospitales se dé la misma importancia al tratamiento farmacológico como al seguimiento emocional durante el proceso.

«¿Y tú, para cuándo? ¡Que se os pasa el arroz!», supongo que esta frase es muy habitual, y a la vez muy dolorosa…

Nos pasamos la vida presionados por la sociedad que nos rodea; nos presionan para tener novio, luego para casarte, después vienen los hijos y la cosa no acaba ahí, tenemos que tener la parejita, comprarnos la casita con el perro, ir de vacaciones a DisneyLand Paris y conducir un monovolumen. Sí, la sociedad se preocupa demasiado por dirigir la vida del prójimo, pero no se preocupa en empatizar con él.

Así es que sí. Por desgracia es muy habitual. No creo que haya ninguna mujer en edad fértil que no la haya escuchado, al menos, una vez en la vida.

Y yo pregunto: ¿Alguien se ha parado a pensar en lo que implica esa frase? ¿Sabéis que hay parejas a las que les cuesta 2,3, 5 o 9 años tener un bebé? ¿Sabéis que hay parejas que finalmente no consiguen tener un bebé? ¿Imagináis el desgaste físico y emocional que eso supone? Mes tras mes esperando. Viendo cómo el tiempo juega en su contra, cómo las posibilidades se les escapan de las manos… Y ahora que te has puesto en su piel, piensa en el dolor que le debe producir que una y otra vez le recuerden que no, que todavía no es mamá/papá, que lleva años intentándolo y nada. Que ha tenido varios embarazos pero no han llegado a término, etc.

Desde aquí queremos decir ¡BASTA YA! Por favor, ¿no os dais cuenta del daño que podéis hacer? ¿De la presión y la carga añadida que le ponéis a esa persona que está luchando en estos momentos por tener un hijo sin conseguirlo?

Y no es la única frase, ¿no?

Para nada, son muchas. Por poner algunos ejemplos de frases que deberíamos desterrar para siempre:

  • Tranquila, eres joven.
  • ¡No te obsesiones!
  • Cuando menos lo pienses, te quedarás embarazada.
  • Relájate, ¡vete de vacaciones!
  • ¡Piensa en lo que tienes, no en lo que te falta y verás que no es para tanto!
  • ¡La naturaleza es sabia y Dios sabe lo que hace!
  • Si no te da hijos será por algo. Todo pasa por algo en la vida.
  • Eres buena persona, ¡se te va a dar!
  • Es cuestión de empezar una adopción y ¡Plas! embarazo.
  • No conozco a nadie que no se haya quedado embarazada, así es que no te preocupes, todo llega.
  • No sabes de lo que te salvas, lo a gusto que estáis. ¡Tener niños es agotador y no te deja tiempo para nada!
  • Si no venía bien, lo mejor es haberlo perdido.
  • Mejor haberlo perdido ahora que no era más que unas cuantas células, a haberlo perdido después. ¡Eso sí que sería un palo!
  • ¡Mujer legrada, mujer preñada!
  • ¿Y si te compras un perro?
  • ¿Y no te planteas la adopción?
  • ¡Eso es porque no estás hecha para la maternidad!
  • A ver si es que no sabéis hacerlos.
  • Si tu marido no lo consigue, el mío le puede dar un par de clases para que vea cómo se hace.
  • Es que mira que queremos tener todo en esta vida…pero a veces no puede ser.
  • ¡Uy, pues yo a la primera, vamos que me quedo nada más que con que mi marido me mire, es que soy tan fértil!
  • La ciencia ha avanzado mucho ¡No te preocupes!
  • Ya no lo intentáis más, ¿no?

¿Nos cuentas un poco cómo nació «Red Infértiles»?

La asociación nació en las redes. Nos encontramos tres mujeres que en esos momentos llevábamos varios años intentando ser mamás sin conseguirlo. Llevábamos varios tratamientos de reproducción asistida a cuestas y mucho desgaste físico y emocional. Coincidimos en un blog y empezamos a hablar. Cada día se unían más mujeres. Creamos un vínculo muy bonito y especial. Nos ayudamos y apoyamos mucho.

Cuando yo las encontré, estaba hundida psicológicamente. Llevaba más de tres años buscando un bebé, había sufrido un aborto, mi primer tratamiento de reproducción asistida no había funcionado y estaba mal. Estaba triste, cansada, enfadada, tenía miedo…, y conocer a otras mujeres que sentían lo mismo que yo, que me entendían, que no me juzgaban… fue un respiro. Para mí fue un antes y un después. Comencé a salir del pozo en el que me encontraba. El camino siguió siendo duro, pero ya no estaba sola.

Eso fue lo que nos hizo pensar en crear una asociación para pacientes con infertilidad y/o en reproducción asistida.

Creímos necesario crear un espacio en el que encontrarse a salvo. A salvo de frases dolorosas, de comentarios dañinos. Un lugar en el que sentirse acompañada. Un lugar al que acudir para recibir ese abrazo que en muchas ocasiones tu entorno no es capaz de darte. Ese fue el inicio.

Ahora la asociación no sólo es ese sitio al que acudir para no sentirse sola. Trabajamos a diario para darle VOZ a la infertilidad. Queremos que se reconozca la infertilidad como una patología más a la que hay que poner tratamiento, queremos que las personas no se avergüencen de padecer infertilidad y que se deje de demonizar los tratamientos de Reproducción Asistida. A su vez, trabajamos para conseguir calidez y humanidad en las clínicas durante los tratamientos y acercar profesionales a pacientes, que los escuchen.

Seguro que las mujeres que forman parte de esta red están muy asociadas a las pérdidas gestacionales, incluso a pérdidas neonatales. ¿Es habitual también recibir frases que intentan ayudar, pero hacen más mal que bien?

La infertilidad está producida por muchas y diversas patologías. La imposibilidad de quedar embarazada (esterilidad) o de llevar un embarazo a término (infertilidad) viene provocada por causas muy diversas que van desde factores masculinos hasta problemas de ovulación, pasando por endometriosis, problemas inmunológicos o de coagulación, malformaciones, por nombrar unos cuantos. En muchas ocasiones, es una combinación de distintas patologías lo que no nos permite ser mamás/papás.

Por desgracia, muchas de nosotras hemos tenido pérdidas gestacionales o neonatales. Es algo terrible. Tienes que escuchar las típicas frases de “Mejor ahora que no más adelante”, “La naturaleza es sabia”, “Tranquila, ya te volverás a quedar embarazada”.

Supongo que se dicen con la mejor de las intenciones, pero son frases tan dolorosas…

La persona que las recibe acaba de perder a su hijo. SU HIJO. Sí, todavía no había nacido, pero ya era su bebé. Ya lo había imaginado, soñado… y se ha ido.

Seguramente ese niño ya tenía nombre y sus papás ya soñaban con la decoración del cuarto y todo lo que tenían que comprar.

Te ha costado tanto ese positivo, ese embarazo, que te aferras a él, y de repente un día te levantas sangrando o en una revisión ecográfica te dicen que ese corazoncito no late. Tu bebé ha dejado de vivir.

Es horroroso, durísimo. Intentar controlar el llanto y parecer fuerte. Fuerte porque recibes frases como las que hemos nombrado antes, frases que te hacen ver que la persona que tienes delante no le da la importancia que tiene. Donde tú estás llorando a tu hijo, esa persona piensa que sólo era un conjunto de células. Frases que te hacen encerrarte en ti misma y no dar más explicaciones.

Entendemos también que muchas veces es complicado para un familiar/amigo estar en ese momento. Qué decir, qué hacer…

Nuestro consejo: No digas nada. Mírala a los ojos y transmítele con esa mirada que estás ahí. Dale un abrazo, una caricia, pero no le digas nada.

Nada de lo que le digas va a ser un consuelo. Seguramente provoques el efecto contrario, así es que no digas nada. Simplemente dale un abrazo.

Un abrazo y que de vez en cuando se interese por ti, ¿no? Sin hacer aquello de “evitar hablar de ello para no recordártelo”. Entiendo que lo ideal es una amistad que, precisamente, esté ahí para escucharte si necesitas tratar el tema. ¿Es así?

Claro, claro, gracias por la aclaración. Eso es. No es cuestión de darte un abrazo y “Hala, ya he cumplido, esto es lo que necesitabas”. No. Un buen amigo, un padre, una madre, un familiar cercano tiene que estar ahí. Es un papel difícil, lo sabemos, pero es su papel y tienen que intentar hacerlo de la mejor manera posible.

Algunas pistas:

  • Manda un whatsapp con un emoticono de un beso. Sin más. Sin palabras. Seguramente no recibirás respuesta, pero te aseguro que la persona que lo lea sentirá su corazón reconfortado. Sabrá que estás ahí y que no la olvidas. Que estás esperando hasta que se recupere y coja fuerzas…
  • ¿Damos un paseo? ¿Nos tomamos un café? ¿Nos vamos al cine? Si no tiene ganas te lo dirá, o se inventará una excusa, da igual. No te sientas rechazado. Por favor, no lo hagas.

Creo que ahí está la clave. Esa persona especial que está intentando ayudar no debe sentirse rechazado, no debe sentir que lo que hace no sirve para nada. ¡Claro que sirve! Sirve para mucho.

Y si tú, persona especial que estás intentando ayudar a alguien que acaba de tener una pérdida gestacional, o que su tratamiento de reproducción asistida no ha salido bien, me estás leyendo, hazme caso, por favor. QUE ESTÉS AHÍ SIRVE PARA MUCHO. No fuerces la situación, tienes que darle tiempo, SU tiempo, el que ella necesite. No le des consejos, no la intentes animar porque ahora mismo no necesita escuchar palabras de “ánimo”. Hazle saber que estás ahí. Que no la estás dejando sola.

Puedes decirle: «Estoy aquí, estoy a tu lado. Cuando lo necesites, tienes mi hombro para llorar. Puedes desahogarte conmigo. No te voy a juzgar. No te voy a aconsejar. Sólo te voy a abrazar y siempre, siempre, siempre, te voy a apoyar».

Os dejo enlace a un post que escribí sobre el poder de los abrazos, por si puede servir de algo.

La infertilidad, ¿es cosa de las mujeres? ¿Es por la calidad del semen del hombre? ¿Puede ser por los dos?

Ese es otro gran tópico. La infertilidad es cosa de dos. Siempre es cosa de dos, y ahora me explicaré. Dicen las estadísticas que el 40% de los casos está provocado por problemas masculinos, el otro 40% por problemas femeninos y el 20% restante por problemas de los dos o causas todavía desconocidas.

Pero creo que si la búsqueda de embarazo se produce dentro de una pareja, la infertilidad es siempre cosa de dos. Da igual si soy yo o es él el que tiene un problema. Somos una pareja y como tal debemos afrontarlo.

Debemos derribar también esos pensamientos y esas frases terribles que se llegan a decir: “Si tu marido no funciona, te dejo al mío”, por poner un ejemplo. Esto hace que para el hombre sea difícil en muchas ocasiones asumir que la causa es suya.

Y cuando por fin se logra el embarazo, ¿se puede llegar a disfrutar? ¿Alegría, miedo, temor, esperanza… qué sentimientos se tienen?

Bueno… pues supongo que cada persona somos un mundo, pero lo que suelen contarnos, lo que hemos vivido en primera persona son sentimientos de incredulidad y alegría contenida mezclada con miedo.

Incredulidad porque no puedes terminar de creerte que estás embarazada.

Alegría contenida porque parece que no puedes terminar de alegrarte porque si explotas de felicidad sientes que algo se va a estropear. Y no puedes quitarte ese miedo de encima. ¿Y si lo volvemos a perder otra vez? ¿Y si algo va mal? Llegar a las 12 primeras semanas es llegar a la gran barrera psicológica en la que comienzas a respirar.

A partir de ahí… poco a poco.

Conforme pasan los días la incredulidad deja camino a la certeza. Sabes y sientes que estás embarazada. La alegría contenida se transforma día a día en alegría infinita. Y el miedo deja de ser el gran protagonista aunque en muchos casos no se va. No se va hasta que no das a luz. Incluso en el momento de dar a luz, cuando lo ves por primera vez, lo miras, lo tocas y vuelves a tocarlo diciendo: “Eres real. Estás aquí”. Se tarda unos días en asimilarlo, en creer que es real, que no estás soñando.

Y ese día vuelves a vivir. Tu vida se truncó con la infertilidad y en ese momento vuelves a retomarla y a encender el motor de tu camino.

Trato de imaginar aquellos casos en que después de varios intentos una pareja se da cuenta de que no lo logrará, debe doler más que todo lo vivido anteriormente, ¿no?

El camino en la búsqueda de un bebé es muy duro. Es una montaña rusa de sentimientos. Subidas y bajadas. Sientes miedo, pánico, tristeza, esperanza, rabia, angustia, alegría… Todos estos sentimientos en cada ciclo, en cada tratamiento. Psicológicamente, es un camino agotador.

Cuando pasan los años, cuando has pasado por diferentes tratamientos de reproducción asistida, cuando las pruebas ya no dicen nada más, cuando la cuenta corriente está temblando porque no olvidemos que estos tratamientos son terriblemente caros y en muchas ocasiones no están cubiertos por la Seguridad Social, cuando estás agotado y sientes que no puedes más… Cuando llegas a ese punto, pueden pasar varias cosas.

Hay mujeres, parejas, que aun encontrándose en esa situación de agotamiento físico, psíquico y económico no pueden plantearse parar. Otras en cambio sienten que no pueden más, que se acabó. Que el próximo tratamiento será el último tratamiento. Y si no funciona, se despedirán de la búsqueda y comenzarán un nuevo camino, aprendiendo a vivir sin un hijo.

Ese momento es terrible. Terrible porque ya estás agotada, porque ya no puedes más. No tienes fuerza. Y aun así, tienes que comenzar a elaborar un nuevo duelo. El duelo final. La despedida final de esa búsqueda y de ese hijo.

Tienes que respirar hondo y decir: «Hasta aquí hemos llegado. Lo hemos intentado todo. No podemos hacer más. Ahora, tenemos que aprender. Aprenderemos a dejar de buscar. Aprenderemos a no tener hijos. Aprenderemos a volver a sonreír. Aprenderemos a volver a vivir».

Muchas veces hablamos de batallas, de lucha, y quiero dejar algo muy claro. Parar de luchar, decidir dejar de buscar un hijo no es perder la lucha. No es perder la guerra. No es abandonar.

Tomar la decisión de “Hasta aquí, no puedo más”, es una de las decisiones más valientes que seguramente tomará esa pareja en tu vida.

Fotos | iStock
Más información | Asociación Red Nacional de Infértiles
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02 de Agosto de 2019 – 11:44 CEST by Cristina Soria

Los problemas añadidos de la infertilidad no son físicos, sino psicológicos. Los trastornos emocionales derivados de los problemas para tener hijos de forma natural están relacionados con la tristeza y la culpa, y afloran como depresión, ansiedad y serios conflictos de pareja.

Gestionar anímicamente el deseo de tener hijos y la imposibilidad de llevarlo a cabo es una de las razones principales para la ruptura de las parejas que se ven inmersas en este conflicto, pues supone un impacto notable que puede hacer tambalear los cimientos de la relación y generar frustraciones, sentimientos contradictorios y complicados procesos de discusión que podrían enquistarse.

Que implica la resiliencia a casos de infertilidad

Todo camino vital que iniciemos nos conducirá a un destino inesperado. Pocas veces la vida es tal cual la imaginamos y proyectamos, sino que a cada decisión o deseo le van asociadas una serie de consecuencias que pueden ir o no en relación a nuestros planes. Por eso, cuando emprendemos infructuosamente el cometido de tener hijos, las consecuencias son arribar a un destino muy diferente del que hubiéramos esperado.

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Pasar del deseo de tener hijos propios, naturales, a la constatación de que no será posible, implica realizar un viaje de un punto a otro. Y aunque creamos que seguimos en el mismo sitio, pues no hemos conseguido avanzar, hemos transitado a un nuevo estado, el de la infertilidad. Ser conscientes de ello nos obliga a asumirlo y a poner las cartas sobre la mesa de forma activa, pues es una nueva condición con la que hay que mirar al futuro.

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Desde un punto de vista resiliente, admitir este hecho implica lograr componer nuestra identidad con la nueva pieza del rompecabezas que se nos ha dado, y ensamblar este hecho junto a los deseos, expectativas y esfuerzos que han sido levantados en pareja y que, por suponer una decepción, pueden hacer daño a la propia relación.

El primer y más importante paso para aprender a superarlo y ser parte de la solución es fortalecer los vínculos de la pareja, establecer cuáles son las necesidades más urgentes para que no existan fisuras entre ambos y regar de comprensión la digestión de este proceso. Puede ser primordial pedir la ayuda de un profesional de la psicología, no solo para ti o tu pareja, sino para la mediación como pareja a la hora de analizar vuestro proceso de “duelo” ante esta situación y cómo la integráis en vuestra relación.

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Transtornos más comunes

La culpa es uno de los sentimientos más relacionados con la infertilidad, porque genera en quien es estéril la sensación de que ha fallado a la pareja. Esto no solo es una sensación que puede jugar en contra de la propia autoestima, sino que a la larga puede generar un efecto rebote y provocar susceptibilidades y discusiones muy complicadas de analizar en las que subyace un sentimiento de culpa revestido de otros motivos colaterales. Si sentimos culpa, podemos acabar desarrollando, de forma subconsciente, la necesidad de encontrar también motivos para culpabilizar a la pareja, bien sea con relación a la infertilidad o sobre otras cuestiones, y poco a poco podría hacerse una bola de nieve que aparentemente no guarde relación con este problema, pero que haga temblar los cimientos de la relación de forma general.

Entre otras cuestiones asociadas a la infertilidad, la depresión es un trastorno bastante común, pues las ilusiones puestas en tener hijos se pueden tornar en frustración y, tras una primera fase de transición, esta necesidad de tener descendencia puede provocar sentimientos de aislamiento, rechazo, fatiga y desmotivación.

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El duelo ‘invisible’ de la infecundidad

Para esta experta el deseo de maternidad/paternidad responde «a un proyecto de vida biológico, psicológico y social. El ser madre-padre te da un rol, un lugar en la sociedad, la posibilidad de ser abuelo. Formar una familia es un paso de culminación en la relación de pareja o en el proyecto vital. A nivel psicológico también es la trascendencia más allá de la muerte», explica.

Las personas que no pueden tener hijos sufren una alteración del equilibrio emocional «que genera tristeza, angustia, ansiedad y confusión y en algunos casos desesperación. Es principalmente un proceso de pérdida de control sobre tu vida, sobre la continuidad genética, de la autoestima, la sensación de no estar capacitado para hacer algo tan simple y tan básico como reproducirse».

Aunque lo comparten menos, ellos (los hombres) lo sufren de manera idéntica, dicen quienes han pasado por ello. Por su parte se pone en duda «su hombría» y se encuentran en una situación de no poder expresar el dolor. En los procesos de fecundación artificial las que enfrentan los tratamientos son las mujeres, pero estadísticamente donde están las dificultades es en los hombres.

Según la psicologa, las fases que atraviesan estas personas son exactamente las mismas que en cualquier duelo: «shock, enfado, negociación, desesperanza y aceptación». Cuando acuden a terapia «es para entender qué les pasa, comprender por qué no se reconocen a sí mismos ni a sus sentimientos, pensamientos. Principalmente necesitan rebajar el nivel de sufrimiento emocional del proceso».

Una de las particularidades de este duelo es el hecho que se trata de «un duelo al desconocido hijo que nunca conocerás y por tanto has idealizado». Otra particularidad es que resulta «más difícil de compartir, porque es una esfera muy íntima de la vida. Acudir al psicólogo puede ayudar, dice Roca, a paliar el «quedarse con las manos vacías», que es como definen la situación quienes lo atraviesan. La salida suele ser «construir un nuevo proyecto de vida y de la relación de pareja».

La sociedad juega también un papel relevante a la hora de facilitar la recuperación. «La fertilidad no solo se circunscribe al ámbito privado, sino que afecta a niveles de índole cultural, familiar, social, antropológico, económico…», recuerda Roca.

Gloria Labay, por experiencia, tiene algunos consejos que dar. «Desde no preparar para la maternidad a través de las muñecas hasta dejar de preguntar a todas las parejas de nuestro entorno cuándo van a ser padres y de repetirles a las mujeres que se les va a pasar el arroz».

(Para leer más sobre el duelo de no poder tener hijos tras desearlo: Marni Rosner, Bell Boggs o María Fernández-Miranda y Paula Bonet)

Paradójicamente, en la primera etapa de nuestra vida mostramos temor de nuestra capacidad reproductiva, tener hijos a una edad temprana, es algo que puede afectar tus planes, y tus intenciones de construir un futuro; por tal motivo nos sometemos a métodos rigurosos, cuidamos de nuestros ciclos, estamos atentos de no dejarnos llevar por el momento.

En algún momento de nuestra vida, en la medida que consolidamos metas, decidimos asentarnos, y parte de ese concepto de estabilidad contempla que nos reproduzcamos. Tener hijos, luego de ser algo que evadimos, se transforma en nuestra siguiente meta, y algunas veces, todo sale bien, otras veces, con la llegada del ciclo menstrual en cada mes, se mueren nuestras ilusiones ¿Cómo hago para superar mi infertilidad? Es una pregunta frecuente en estos casos.

No poder tener hijos es un problema serio, y puede estar relacionado a diversos factores, y aunque en algunas ocasiones es posible superar la infertilidad, en ocasiones, nuestro cuerpo no está apto para concebir un hijo.

Algunas personas piensan que es sencillo vencer el dolor, y en algunos casos, la depresión de no poder tener hijos, sin embargo, sobrellevarlo es algo que se escapa de nuestras manos. Si quieres saber todo lo relacionado a cómo superar la infertilidad, ahora te lo explicamos.

¿Cómo puedo superar el duelo por no poder tener hijos y la depresión?

Cuando se nos entrega un pronóstico definitivo, y los doctores nos hacen saber que no nos será posible tener hijos, nos embargarán sentimientos encontrados, frustración, dolor, negación y culpa.

Uno de los más terribles escenarios para la superación de la infertilidad, es aquel, en el que luego de un aborto nuestro sistema reproductivo queda inhabilitado, es terrible esa sensación de vacío, luego de haber estado a la espera de un bebé que no pudo concretarse.

Aunque en el caso de las mujeres, existen factores hormonales, asociados a aquello que se conoce como el “instinto materno” que tienden a dificultar que la persona se recupere del trauma; sin embargo, en el caso de los hombres, que se muestran incapaces de concebir hijos, también se pueden desatar frustraciones.

Para afrontar tu vida, y seguir adelante pese a no poder tener hijos, debes enfocarte en nuevas perspectivas, y a continuación, te explicamos cómo puedes superar las infertilidades:

1 Siente el dolor

Algunas veces, trabajamos bajo la creencia errada de que debemos simular fortaleza, incluso cuando nuestro mundo se está cayendo a pedazos.

Debes entender, que la vida es como una escalera, alcanzamos un nivel a la vez, por lo tanto, no puedes llegar a la cima, sin pisar los escalones intermedios; esto quiere decir que si quieres superar tu duelo por infertilidad, en primer lugar debes vivirlo, aunque no sea agradable, lamentablemente no existen los atajos.

Si aún no digieren la noticia, toma tu tiempo, permite que tu cuerpo se exprese, siente el dolor de lo que te ha sido negado. Al inicio te sentirás fatal, pero poco a poco irás alcanzando el alivio de la aceptación.

2 Deja de lado la culpa

En una encuesta efectuada a personas que habían sido informadas de su infertilidad, se tomó nota de que muchas de estas tienden a sentirse culpables, ya que son embargados por la sensación de que esa disfuncionalidad es su culpa.

La superación de la infertilidad y el duelo, también conlleva a dejar de lado ese sentimiento de culpa que carcome.

Abrir tu corazón a nuevos proyectos, entregar amor, son acciones que pueden servirte de bastón para sobrellevar esta dura prueba.

3 Visión de esperanza

Aunque los doctores te haya desilusionado respecto a las posibilidades de tener hijos, nunca pierdas el ánimo.

En muchos casos, las personas que se han sometido a tratamientos de fertilidad ven los resultados tiempo después ¿La razón? Es que tu cuerpo necesita tiempo para reaccionar al tratamiento, y también se ha observado, que al descender los niveles de estrés por la presión de “tener que lograr un embarazo efectivo” las personas pueden concebir con facilidad.

No se trata de crear una obsesión respecto al tema de la infertilidad y el embarazo, se trata de nunca perder la fe al respecto, y mantenerte atento ante cualquier oportunidad que pueda presentarse.

Cómo superar la infertilidad en pareja

Cuando se está en pareja, y una de las personas es estéril, se puede avecinar una gran crisis, ya que puede haber un choque entre la parte que presenta la incapacidad, y la otra. En casos extremos, este puede ser un atenuante para una separación.

Comunicarse en fundamental, no debes ocultar la situación a la otra parte, ya que esto podría ser interpretado como un traición más adelante.

Superar la infertilidad en pareja, requiere trabajo en equipo, amor y conexión. Pero no hay que menospreciar el impacto que esto supondrá al equilibrio entre ambos.

Si eres infértil, y no sabes cómo hacer con tu relación, te damos recomendaciones sobre cómo hacer para salvar tu relación de una ruptura.

1 Sé sincero

Si ya sabes que eres infértil, y estás iniciando una relación, aclara las cosas, en un primer momento es más sencillo, ya que le ofreces la libertad a la otra persona de sopesar si en verdad desea continuar a tu lado, evitando que si la relación avanza a niveles de compromiso superiores, esto cause impactos, y rupturas dolorosas.

Si ya te encuentras en una relación al momento del diagnóstico, debes hablar abiertamente con tu pareja.

2 Hablen de lo que sienten

Establecer empatía es de vital importancia, cuando conectas con el sentimiento de la otra persona puedes mostrarte solidario respecto a su situación.

Incluso cuando el mayor peso y desolación recae en la persona infértil, debes considerar la perspectiva de la otra persona, ya que de quedarse a tu lado también se privará de la posibilidad de procrear.

Habla de lo que sientes, pero permite que la otra parte se exprese, de esta manera generarán un nuevo vínculo, que lejos de representar una debilidad puede unirlos.

3 Busquen alternativas

La esperanza es lo último que se pierde, y pueden trabajar juntos en buscar opciones alternativas, en caso de no ser posible superar la incapacidad, pueden plantearse otras opciones para satisfacer su necesidad de ser padres.

A veces la superación de la infertilidad en pareja, no conlleva a un embarazo, sin embargo siempre es posible acoger a otro niño cuyos padres lo hayan abandonado. La adopción no cuenta con la fortaleza de los vínculos de sangre, pero promueve uno mayor, que es el del corazón.

¿Cómo supero la infertilidad de mi esposo?

Cuando pronunciamos nuestros votos “…en las buenas y en las malas” quizás nunca pensamos en un verdadero escenario de enfermedad, es cierto que en teoría el amor debe bastar para solventar el problema, pero cuando el instinto materno llama superar la infertilidad de tu esposo, no resulta algo simple.

Debes ser sincera con él, y en todo momento manifestar cómo te sientes, ya que ambos deben asumir esta etapa como una de lucha, en la que ambos deben involucrarse para encontrar una solución satisfactoria.

El abandono es una opción dura, en especial si entre ustedes la unión está definida por el amor, sin embargo, si ves que tus frustraciones están afectando el trato que le das a tu esposo, llegando a rayar en los límites del irrespeto, entonces es preferible que pongas distancia para que aclares tu mente.

¿Cómo afrontar la infertilidad de mi esposa?

“Amo a mi esposa, pero deseo ser padre ¿Qué hago?” Esta es la duda manifiesta en los hombres con una esposa que no puede darles hijos, en especial si están enamorados de ella.

Tomar la decisión de culminar la relación no parece una alternativa aceptable en muchos casos, por eso para superar la infertilidad de tu esposa, debes trabajar a su lado en encontrar una solución, si no es posible acceder a un tratamiento que les permita tener hijos, entonces, pueden abrir su mente a otras opciones.

Si notas que este problema afecta tu percepción de ella, y no eres capaz de proyectarte en esa relación, sé sincero, y pon las cartas sobre la mesa. Permanecer en una relación por obligación, llenará a tu pareja de inseguridades, pudiendo despertar incluso traumas en ambas partes.

Ejemplo de parejas sin hijos por infertilidad

Aunque es un camino duro, y muchos terminan optando por una sana separación, lo cierto es que existen casos exitosos, en los que una ruptura no fue alternativa. La superación de infertilidades en pareja no solo es posible, sino que una vez se deje atrás la crisis, las personas se sentirán más involucradas y conectadas.

“Todos pueden tener hijos menos yo” este pensamiento puede hacerte sentir marginado y frustrado, sin embargo, no debes dejar que gane terreno en tu corazón, ya que esto te impulsará a sumirse en un estado depresivo.

1 Beyoncé

Un ícono de la feminidad, esta cantante tuvo bastante dificultades para concebir a su hija Blue Ivy; de hecho, antes de concebirla con Jay Z, sufrió un aborto, el cual tuvo gran repercusión en la estabilidad emocional de ella.

“Un aborto es difícil de superar”

2 Mark Zuckerberg

El famoso creador de la red social Facebook, compartió con los medios la pena de él y de su pareja Priscilla Chang, quien ha sufrido al menos de tres abortos. Se trataba de su aporte para animar a aquellas parejas que pasan por procesos de esterilidad, y que deciden sufrir desde el silencio.

Seguir el ejemplo de Mark es importante, los problemas se solucionan cuando se afrontan, el silencio en estos casos es nocivo.

3 Sarah Jessica Parker

Antes de lograr embarazarse, la famosa protagonista de Sexo en la Ciudad, sufrió un aborto, el cual calificó como una de las experiencias más tristes de su vida. Afortunadamente logró superarlo.

4 Nicole Kidman

Esta actriz australiana vivió un largo proceso para superar su infertilidad, por ello en su matrimonio con Tom Cruice, ellos optaron por la adopción de dos niños Connor e Isabella. Esta pareja terminó por separarse, pero la bella actriz no se dio por vencida hasta lograr concebir a su hija Faith con el cantante de música country Keith Urban.

En declaraciones otorgadas por la actriz respecto a su proceso, ella afirmó que la fertilidad fue como una montaña rusa para ella, por lo que su camino estuvo cargado de altos y bajos.

Mejores libros para superar la infertilidad

En los periodos de lucha, y superación de la depresión por infertilidad, es importante contar con todas las herramientas a nuestro alcance para darnos empuje y salir de la crisis.

Abrirnos a los testimonios de personas que comparten el problema que ahora atraviesas, o nutrirnos con la sabiduría de las terapias alternativas puede marcar la diferencia para ti, ayudándote a salir de esa crisis.

A continuación te comentamos cuáles son los mejores libros respecto a la infertilidad que puedes hallar en el mercado:

¿Por qué no podemos tener un hijo?

Este libro fue escrito por Claudio Chillik, y habla de sobre los factores que limitan tus posibilidades para lograr embarazarte. Revisarlo puede ayudarte a corregir hábitos y rutinas que entorpecen tus posibilidades de lograr concebir.

Mente sana, embarazo seguro

Este es un libro centrado en técnicas de la medicina alternativa, ya que se promueve la realización de un trabajo mental que ayude a superar las barreras e impedimentos que ha levantado el cuerpo, y que no le permiten superar la infertilidad personal. Fue escrito por Niravi Payne, y se trata de un libro que desafía los conceptos y paradigmas tradicionales respecto a las causas de no poder tener hijos.

Inconcebible

Este libro escrito por Elton Ben, narra la historia de Sam y Lucy, quienes se enfrentan a problemas de infertilidad. En esta historia se muestra con un poco de humor los tratamientos a los que se someten y los problemas que como pareja deben encarar para superar el no poder tener hijos.

Tener un hijo

Este libro es una ventana al camino largo y doloroso al que se someten las parejas que no pueden tener hijos. En estas páginas puedes recibir las nociones que necesitas respecto al proceso que estás enfrentando, y obtendrás consejos en cada una de las etapas. Es un libro escrito en conjunto por los autores: Domínguez, Makenna y Pacheco, por lo que se ofrece una visión amplia respecto a los problemas de concepción.

Los autores del estudio, no obstante, han descubierto otros factores -además del mantenimiento del deseo maternal- que influyen en una peor salud mental tras el abandono de tratamientos. Así, las mujeres mostraban mejor salud mental si la infertilidad se debía a un factor masculino o tenía una causa desconocida. También las participantes que habían empezado la FIV a una edad más tardía tenían mejor pronóstico psicológico que las que comenzaron con la búsqueda de ayuda a una edad más temprana. Por último, el estar casadas o vivir en pareja era un factor asociado con una mejor salud mental.

Los autores del estudio señalan las consecuencias prácticas del mismo. En primer lugar, sugieren, el personal de los centros de reproducción asistida debe preparar a los pacientes para la posibilidad de que el tratamiento fracase y se sufra un proceso de duelo, algo en lo que coincide la psicóloga del IVI que, no obstante, cree que siempre se ha de respetar el deseo de los pacientes de «seguir intentándolo todas las veces que quieran».

Los investigadores también creen que, a lo largo del tratamiento, se debe de hablar de la aceptación de una posible (aunque hipotética) aceptación de una vida sin hijos, algo que, según Tirado, se hace habitualmente cuando empiezan a fracasar los intentos de reproducción asistida.

Por último, los autores del estudio señalan que el personal de las clínicas debe «estar disponible» tras el fracaso de los tratamientos para hablar con los pacientes que no han conseguido su objetivo. La psicóloga sevillana explica que esta es una opción en el centro donde ella trabaja aunque señala también que «puede ser duro» para los pacientes volver a la clínica a trabajar sobre su pérdida porque les puede «hacer mantener alguna esperanza».

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