0

Congelar embutido embarazo

«No se puede comer jamón ni embutido de la matanza del pueblo porque no se analiza cada parte del animal para comprobar si tiene toxoplasmosis», Txantón Martínez-Astorquiza (ginecólogo del Hospital Quirónsalud Bizkaia y presidente de SEGO)

Eva Pérez Gentico, dietista-nutricionista perteneciente a la Academia de Nutrición y Dietética, se muestra a favor de esta última medida, siempre que se haga por debajo de los -22ºC durante 10 días.

Martínez-Astorquiza, sin embargo, opina que no es necesario congelar el jamón si se cumplen una serie de condiciones: «La SEGO ha investigado en ese sentido y le digo que se puede comer jamón siempre que haya pasado por una cadena de producción controlada por Sanidad. No así el jamón ni el embutido de la matanza del pueblo porque, aunque el cerdo haya pasado todos los controles, no se analiza cada parte del animal para comprobar si tiene toxoplasmosis».

Un estudio publicado en 2016 sobre el tema apunta en la misma dirección. Investigadores de las universidades de Granada y Valencia concluían que el método tradicional de salado para la producción de jamón serrano asegura la total eliminación del parásito, «siempre que se respete el período de maduración que marca la normativa vigente». Claro que si no se fía, quizás se quede más tranquila utilizando el congelador.

Los alimentos crudos (no curados)

Tenemos más o menos claro qué pasa con el jamón, pero la lista es algo más amplia. Porque si el problema del jamón es que está crudo, ¿qué pasa con otros alimentos que se consumen con cero cocción? A diferencia de los embutidos como el jamón serrano estos alimentos carecen de curación, un proceso que en los primeros es clave para eliminar el toxoplasma gondii.

Contesta Pérez Gentico: «Debemos evitar el consumo de carne cruda o poco hecha en general, por el riesgo de contraer toxoplasmosis. Esto afecta también a sus derivados como los embutidos y ahumados. Además, el consumo de lácteos crudos supone un riesgo de infección por listeria. Aunque lo normal es que los productos lácteos en las tiendas estén esterilizados o pasteurizados, se pueden encontrar algunos quesos que están elaborados a partir de leche cruda, y que las embarazadas deben evitar».

Respecto al pescado crudo, como el sushi o los boquerones, dice Martínez-Astorquiza: «El rey del pescado es el anisakis, que se mata cociendo mucho el alimento —merluza y anchoas lo tienen en gran medida— o bien congelándolo previamente durante al menos 48 horas, a buena temperatura y sin que se haya roto la cadena del frío». La conclusión del ginecólogo es que sí se puede comer pescado crudo si se está seguro de que ha sido congelado, tal y como obliga la ley española. En caso de duda, mejor dejarlo para después del embarazo.

Pescado azul

Cocinado sí, se puede comer, pero también con condiciones. Lo cuenta Pérez Gentico: «Durante el embarazo se recomienda el consumo de pescado en general por su aporte de ácidos grasos como el omega 3, pero se deben evitar los pescados azules de gran tamaño como el atún rojo, el lucio, pez espada, emperador o cazón, por la presencia de sustancias tóxicas como el metilmercurio. Sin embargo, son seguros los pescados azules pequeños como las sardinas, el bonito, el arenque, el jurel, el salmón, los boquerones… También deben evitarse las cabezas de las gambas y langostinos, por sus niveles de cadmio».

Refrescos

La cosa podría acabar ahí, pero por desgracia, recientes estudios hacen referencia a la conveniencia de dejar de lado el consumo de refrescos y otras bebidas azucaradas. Podrían tener que ver con una mayor incidencia de partos prematuros, preeclampsia (tensión arterial alta y proteína albúmina en la orina), niños con sobrepeso e incluso asmáticos.

«Son muchas las patologías asociadas al consumo de los azúcares contenidos en los refrescos: la obesidad, la diabetes, la hipertensión…», explica la dietista-nutricionista. Y añade: «Pero, además, a menudo contienen sustancias excitantes como la cafeína o una cantidad importante de gas. Por lo que este tipo de bebida no se recomienda, y su consumo debe ser muy ocasional: para hidratarnos el agua es la bebida perfecta. Lo mismo sucede con el aspartamo (el edulcorante de lo light): aunque es seguro para la embarazada se debe limitar su consumo».

Arroz, alimentos preparados y comida rápida

Parece evidente que aunque el listado puede llegar a ser infinito (el arroz, los alimentos preparados y la comida basura también requieren mesura por el arsénico del primero y las grasas trans y conservantes de los segundos), en realidad basta con seguir algunas normas básicas: cocinar muy bien los alimentos, desinfectar las frutas y verduras que se consuman crudas, así como la higiene de las manos, utensilios y superficies cuando se manipulan alimentos crudos y aplicar el sentido común.

La moderación ha de ser la reina de las costumbres de la alimentación de la embarazada, «así como la dieta mediterránea». Es la última recomendación del presidente de SEGO: «Que lleve proteínas, huevos, legumbres, frutas y verduras».

Puedes seguir Buenavida en Facebook, Twitter, Instagram o suscribirte aquí a la Newsletter.

¿Se puede comer jamón congelado en el embarazo?

Muchas futuras mamás se preguntan si se puede comer jamónEl jamón es uno de los productos estrella de la gastronomí… congelado en el embarazo porque, como es desaconsejable consumir carnes crudas o semicrudas durante la gestación y el jamón ibérico es una de ellas, esperan poder disfrutar de este manjar sin poner en riesgo al bebé. Pero, ¿te está rondando esta pregunta la cabeza? ¡Pues aquí tienes la solución!

Por qué se recomienda no comer jamón

Lo primero que hay que saber es que si se recomienda no comer jamón es porque con ello se pretende proteger la salud de la mamá y del bebé de enfermedades que durante la gestación pueden ser muy peligrosas, como la toxoplasmosis.

Esta es una afección parasitaria que puede contraerse al comer carnes crudas o semicrudas, beber agua en mal estado o al manipular heces de gato y, aunque muchas mujeres pueden haberla padecido a lo largo de su vida y no haberse dado ni cuenta, durante el embarazo se vuelve muy peligrosa porque pone en riesgo a la mamá y al bebé.

Si durante estos nueve meses el organismo de la madre se viera expuesto al parásito de la toxoplasmosis y lo contrajera podría sufrir problemas de salud e incluso el feto podría contraer toxoplasmosis congénita, lo cual puede producir fiebre o diarrea pero también otras complicaciones más graves como ceguera.

Las medidas que hay que tomar

Para saber si la mamá tiene los anticuerpos que la protegen de la toxoplasmosis o no su doctor la somete durante las primeras semanas de gestación a un test que determinará a qué tipo de enfermedades está más expuesta. Si la mujer en cuestión ya ha pasado la toxoplasmosis no hay ningún riesgo y puede comer jamón o embutidos tranquilamente. Sin embargo, ¿qué ocurre si no la ha pasado?

Es en estos casos cuando las mamás se preguntan si se puede comer jamón congelado en el embarazo pues sometiendo la carne a temperaturas bajo cero se puede matar al parasito. Pero, ¿es cien por cien seguro? No, por eso se desaconseja hacerlo.

Consejos básicos

Como más vale prevenir que curar suele recomendarse cortar por lo sano y evitar el jamón y los embutidosEn España sabemos muy bien lo que es un embutido, pero para… durante el embarazo, por muy ricos que estén. Además, hay que tener en cuenta que la congelación es un proceso de conservación que acaba con los matices y la textura del ibérico, chorizoUno de los embutidos españoles más populares a nivel inter…, salchichónUn embutido de sabor intenso que gusta tanto a grandes como … o lomoConocido como el rey de los embutidos, el lomo es un aliment… y, como maestros del jamón que somos y de toda la cultura que lo envuelve, queremos proteger la calidad de nuestros productos estrellas.

Para hacer cada pieza se ha necesitado mucho tiempo, mimo y dedicación y si congelas la carne mandarás todo el trabajo de los maestros jamonerosUn maestro jamonero es un artesano del mundo del jamón, un … al traste. Créenos, no queremos que pase esto.

A fin de proteger a la mamá, al bebé y, por supuesto, garantizar el disfrute del ibérico y los embutidos, en Enrique Tomás recomendamos no congelar la pieza y, puesto que el embarazo solo son nueve meses, renunciar temporalmente a esta exquisitez. Si quieres puedes prepararte bocadillos de jamón cocido, pavo o quesoEl queso es un alimento que se obtiene por maduración de la…. Eso sí, si quieres hacerlos de queso ten en cuenta que no tiene que ser fresco.

Por lo tanto, ¿se puede comer jamón congelado en el embarazo? Si no has pasado la toxoplasmosis y te han recomendado no comer jamón, será mejor que hagas caso. Piensa que solo tienes que estar sin tomártelo nueve meses, ¡cuando nazca el bebé podrás volver a disfrutar de él!

Resumen Opiniones de los usuarios 4.5 based on 6 votes Tipo de servicio Loncheado de jamón Nombre del proveedor Enrique Tomás S.L., C/ Occitania 45,Badalona,Barcelona-08911,
Telephone No.+34902996796 Área Dpto de ventas Descripción Muchas futuras mamás se preguntan si se puede comer jamón congelado en el embarazo porque, como no es recomendable comer carnes crudas o semicrudas, hay quien aconseja recurrir a la congelación. Pero, ¿es así? ¡En Enrique Tomás te contamos todo lo que necesitas saber!

El truco para que las embarazadas puedan comer jamón serrano

Las embarazas, hasta la fecha, se creía que no podían comer jamón serrano durante el periodo de gestación, debido a que el parásito toxoplasma gondii puede provocar malformaciones en el bebé o el aborto espontáneo.

Para acabar con el parásito, la única forma posible de conseguirlo era congelar el jamón serrano y, una vez descongelado, ya sí se podía consumir este producto. Esta es la única forma de que las embarazadas puedan comer jamón, siempre que no transcurran más de 24 horas desde la congelación.

Con esta práctica, el jamón pierde sabor y parte del encanto, aunque es algo que permite a las futuras mamás no renunciar a este manjar.

¿Cómo comer jamón sin tener que congelarlo?

Unas recientes investigaciones han demostrado que un modo de que las embarazadas puedan comer jamón sin peligro es que el producto supere los 18 meses de curación y que superen todos los controles sanitarios.

La jefa de la Unidad de Ginecología del Hospital de Guadalajara, secretaria a su vez de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia afirma que si el jamón sufre un proceso de curado superior a 24 meses, el producto es más seguro.

Así, cuanto más tiempo de curación, mayor seguridad. El CSIC ha confirmado que consumir jamón durante el embarazo no genera riesgos si el proceso y el tiempo de curación es el adecuado.

En el proceso de curación, la sal marina impide que el parásito de la toxoplasmosis sobreviva, de modo que la curación se considera un método de cocinado más.

Las embarazadas inmunes a la toxoplasmosis

La curación es la clave para que las embarazadas puedan comer jamón, sin embargo, siempre ha habido mujeres afortunadas, y es que el organismo humano puede hacerse inmune a la toxoplasmosis.

Esta enfermedad es una infección que se contrae con bastante facilidad, sus síntomas se confunden con los de una gripe o una mononucleosis infecciosa. Así, al padecer solo una vez esta enfermedad, podemos desarrollar inmunidad para toda la vida.

El truco para que las embarazadas puedan comer jamón serrano

Cortegana Ibérico

Diez alimentos que no imaginabas que se podían congelar

Galletas, tartas y chocolate pueden ir al congelador.

Existen algunos productos que no conservamos de esta forma y que en realidad podrían durar meses en el congelador

EL DIARIO VASCO Domingo, 10 mayo 2015, 13:18

Congelar los alimentos que no vamos a consumir de inmediato es el método al que más recurrimos para conservar los productos y evitar que se estropeen. Sin embargo, existen algunos de estos alimentos que nunca congelamos y que pueden conservarse perfectamente durante meses en el congelador. Estos son algunos:

1. Galletas, tartas y chocolate: Estos dulces son alimentos que no solemos congelar y que, sin embargo, pueden conservarse de esta forma de cuatro a seis meses sin ningún tipo de problema. Eso sí, es mejor hacerlo en porciones, para poder descongelarlas según la cantidad de personas que vayan a comer.

2. Patatas de bolsa: Las patatas fritas de bolsa y otros aperitivos suelen desprender un sabor rancio cuando el envase lleva un tiempo abierto. Meterlas en el congelador es un método que evita ese contratiempo.

3. El embutido: Embutidos como el salchichón o el chorizo se conservan perfectamente en lugares frescos, secos y ventilados. Pero si llevan en la despensa mucho tiempo pueden llegar a ponerse duros, por eso es recomendable congelar las porciones que no se vayan a consumir inmediatamente.

4. Los huevos: Aunque parezca mentira, los huevos se pueden congelar. Aunque no enteros y con cáscara, ya que podrían explotar, sino bien batidos y metidos en bolsas de plástico. De esta forma pueden durar hasta un año.

5. Ajos: Los dientes de ajo se pueden congelar individualmente, envueltos en papel aluminio, aunque hay que consumirlo antes de los dos meses, porque pueden perder el sabor y las propiedades.

6. Frutas: Las frutas también se pueden conservar en el congelador, aunque algunas tienen que pasar antes por un proceso. Las manzanas, por ejemplo, se deben cocer previamente para evitar que se oxiden; el plátano es mejor congelarlo en forma de puré para que no se ponga negro y los melocotones, partidos en dos y cubiertos de azúcar. Las fresas, las moras y los arándanos son las frutas que mejor se conservan congeladas, dado su pequeño tamaño.

7. Harina: Esta harina no sólo se puede congelar, sino que es recomendable hacerlo. Los reposteros prefieren utilizar harina congelada, porque los ingredientes fríos hacen que los dulces hojaldrados sean más crujientes.

8. Lácteos: Los lácteos se pueden congelar, pero hay que introducirlos en el congelador divididos en distintos recipientes, puesto que volumen de los líquidos se expande cuando se congela. Además, es importante no descongelar directamente a temperatura ambiente, sino pasándolos antes por el frigorífico.

9. Hierbas: Las hierbas aromáticas como el tomillo, el romero y el jengibre pueden conservarse durante mucho tiempo en el congelador y, además, no necesario descongelarlas a la hora de cocinar.

10. Salsas: Cuando nos sobra salsa, ya sea de pasta o de cualquier otra receta, podemos guardarla en el congelador, pero siempre en plástico o en cristal, puesto que las latas, como las del tomate frito o triturado, pueden acarrearnos problemas de salud.

Congelar embutidos

Por este motivo, congelar sus embutidos loncheados no es una buena opción, ya que han sido congelados para poder cortarlos en lonchas. Además, el proceso de congelación que podemos realizar cualquiera en nuestra casa no está tan sumamente cuidado como el que hacen este tipo de empresas que prestan especial atención a la conservación de todas las propiedades de los embutidos que ofrecen, ya que son ibéricos con Denominación de Origen.
La mejor forma de conservar los embutidos es dejándolos en un lugar fresco, ventilado y seco. Aunque hay mucha gente que piensa que colgar los embutidos no es una buena forma de conservarlos, esto no es así. Eso sí, no pueden pasar demasiado tiempo colgados porque se secarían demasiado y tampoco se podrían consumir ya que se curaría el producto en exceso.
Conservar embutidos en el frigorífico
Hay que introducir los embutidos en la nevera con su envoltorio de origen. Pero si no vienen envueltos y envasados, se puede utilizar papel de aluminio, papel especial o, simplemente, un recipiente tapado.En definitiva, hay que tener especial cuidado con la conservación de los alimentos porque pueden perder alguna de sus propiedades o directamente que tengáis que tirarlos.

¿Se puede congelar el embutido?

No es ningún secreto que uno de los platos que más gustan a nuestros clientes es el de jamón serrano. Ayyyyy qué cosa más rica, que hasta con mirar la foto se nos hace la boca agua, ¿verdad? La Navidad es una fecha en las muchos de nosotros nos encontramos con una paletilla en nuestra cocina, ya sea porque hemos tirado la casa por la ventana o porque nuestro jefe ha sido generoso y la cesta de Navidad ha sido, cuanto menos, merecida.

Son fechas en las que la tendencia apunta a que compramos más de lo que podemos consumir (y eso que no comemos poco), lo que da lugar a sobras y sobras de comidas en tuppers y en la basura. Los embutidos son famosos en Navidad y una de las comidas que más se eterniza en nuestra cocina tras las fiestas. Por eso se lo ha ocurrido preguntarnos: ¿se pueden congelar los embutidos?

La respuesta quizá te duela, pero sí, se pueden congelar. Lo sabrás si has estado embarazada o has sido parte de alguna matanza de pueblo donde luego se congela el producto para ir sacándolo a lo largo del año. Eso sí, para que esto no se convierta en una aberración, hay que hacerlo bien.

Primero, limpia tu congelador. Sabemos que no es lo que más te apetece pero así evitas riesgos de contaminación. Además, centrate en que la potencia sea suficiente (3 o 4 estrellas) para que el embutido se congele con la mayor rapidez posible. De hecho, en algunos casos, congelar estos productos será beneficioso para evitar contaminación por toxoplasmosis. Si no es posible congelar el producto envasado al vacío, envuélvelo bien en papel transparente.

A la hora de descongelar, ten paciencia. Mételo en la nevera y deja que se descongele lentamente.

No obstante, ten en cuenta otras opciones. Los embutidos aguantan mucho tiempo sin perder el sabor en la nevera. La opción de dejarlo al fresco puede servir pero ten en cuenta que el proceso de curación continuará por lo que el producto puede acabar estando demasiado seco.

¿Otra opción? A nosotros se nos ocurre que hagas una fiesta en casa con todos tus amigos. Si les avisas de que tienes jamoncito del bueno y chorizo ibérico de bellota les tendrás llamando al timbre antes de colgar el teléfono.

Sea como sea, obviamente, cuanto más fresco y recién comprado, mejor. Desde El Pesca, tu restaurante en Torrelodones, os deseamos unas muy Felices fiestas y que las comilonas sean leves.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *