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Congelar jamon serrano

Una cesta de Navidad demasiado generosa, restos de embutidos acumulados de las comidas y cenas de las fiestas o, simplemente, el clásico capricho en forma de jamón que se compra o nos regalan durante estas fechas y que luego se eterniza en casa. Lo mejor, claro, ajustar la lista de la compra y las cantidades, para comerlo recién cortado y en su punto justo de curación.

Pero si no es el caso, llega el momento de hacerse la pregunta de cada año. ¿Qué hago con estos sobres de jamón o este lomo ibérico? ¿Los puedo congelar o es una aberración? La respuesta rápida sería un sí.

Antes de congelar cualquier cosa, el electrodoméstico debe estar limpio (Spauln / Getty Images)

De hecho, es algo que lleva mucho tiempo haciéndose. En las matanzas de los pueblos muchas piezas se congelan una vez curadas para ir luego dándoles salida a lo largo de todo el año. Otro ejemplo clásico: las embarazas que quieren evitar cualquier posible riesgo de toxoplasmosis pero no quieren renunciar a los embutidos durante eso nueve meses. ¿Solución? Congelarlo.

“Tienen que estar a -18 grados (congelados de 3 estrellas) durante muchos días o en uno a -24 grados (4 estrellas) 24 horas”, matiza Lluis Riera, director de seguridad alimentaria de Saia, una compañía especializada en esta área.

Si vamos a hacerlo con un congelador doméstico debería tener suficiente potencia y estar bien limpio para que su rendimiento sea óptimo”

Así que, como él mismo nos confirma, no es que el embutido se pueda congelar, es que en algunos casos es lo mejor si se quiere evitar cualquier riesgo. “El riesgo de contaminación por toxoplasmosis en un embutido de los que se comercializan es mínimo, pero con la congelación se asegura la eliminación total del parásito”, explica.

La potencia del congelador a la que apuntaba es uno de los detalles muchas veces olvidados pero que merece tener en cuenta para congelar cualquier alimento, incluyendo embutidos. Lo ideal es la ultracongelación profesional, pero si vamos a hacerlo con un congelador doméstico debería tener suficiente potencia (3 o 4 estrellas) y estar bien limpio para que su rendimiento sea óptimo.

El significado de las estrellas que aparecen en los congeladores (Internet)

El objetivo es que el producto se congele lo más rápido posible. En esta misma dirección apuntan desde Arturo Sánchez, una veterana casa de jamones e ibéricos de Guijuelo. Además, el tiempo y tipo de congelación también hay que tenerlo en cuenta en el momento de descongelar:si es un proceso doméstico es importante que la descongelación también sea lenta y en la nevera.

Hablamos siempre de embutidos curados. “Pero bien curados – insisten desde Arturo Sánchez ­– porque si no habrá restos de agua, se formarán cristales y afectará a la calidad del producto descongelado”.

El embutido se vende en su punto óptimo de curación, con lo cual esa maduración extra en casa puede que no lo estropee, pero tampoco le hará ningún bien”

Algo parecido ocurre con los embutidos cocidos (jamón york, por ejemplo). No hay ningún problema sanitario para congelarlo, pero organolépticamente los resultados serán peores porque tiene menos grasa y más grasa. Porque si de lo que se trata no es sólo de congelar, sino de conseguir afectar lo menos posible al sabor y textura de los embutidos, hay otros consejos.

Según explica Arturo Sánchez –tercera generación de la firma salmantina con el mismo nombre – siempre es mejor congelar la pieza entera y, si es posible, envasada al vacío. Si no se puede, bien envuelta en papel transparente. ¿Mejor que ya cortada o loncheada? Sin duda.

Siempre es mejor congelar la pieza entera (Photology1971 / Getty Images/iStockphoto)

En todo caso, tampoco hay que descartar la opción de guardar los embutidos envasados al vacío en la nevera. “Pueden aguantar mucho tiempo sin perder cualidades ni sabor”, explica. Y es que el clásico método de dejar el embutido colgado al fresco puede servir, pero el proceso de secado y curado continuará, con lo que al final el producto estará demasiado seco.

Hay que tener en cuenta que el embutido se vende – o se debería vender – en su punto óptimo de curación, con lo cual esa maduración extra en casa puede que no lo estropee, pero tampoco le hará ningún bien.

Siempre es mejor congelar la pieza entera y, si es posible, envasada al vacío”

En todo caso – recuerda el director de seguridad alimentaria de Saia – igual que con cualquier otro alimento, es importante congelarlo cuando esté en buen estado, no cuando empecemos a notar que se está empezando a estropear.

Así que, cuando se acaben las fiestas navideñas, toca hacer inventario de embutido y decidir cuáles se van al congelador. La otra opción, claro, es acabárselo todo.

Ahora toca hacer inventario de embutido y decidir, cuáles se van al congelador”

Después de los excesos de las fiestas, mucha comida sobrante acabará en el congelador (lolostock / Getty)

Cómo conservar el jamón serrano

El jamón serrano suele ser un producto de consumo diario, por lo que una pieza entera puede durar semanas o meses dependiendo de cuanta gente viva en casa. De una forma u otra es imprescindible saber cómo conservar el jamón serrano para que cada loncha que nos llevemos a la boca preserve todo su sabor y aroma.
Antes de nada hay que seguir escrupulosamente las indicaciones de corte, en especial la que dice que solo se debe cortar el jamón que se vaya a consumir. Esta es la mejor forma de conservar el jamón serrano: no cortarlo hasta el momento del consumo.
No obstante, una vez hecho el corte se debe conservar la pieza de la mejor manera posible, en especial la zona por donde se ha empezado el jamón. Un buen truco es aprovechar los primeros cortes de piel y grasa para adherirlos a la zona de corte.
Antiguamente en zonas húmedas era habitual impregnar la superficie expuesta con aceite y pimentón, reconocidos conservantes tradicionales, pero lo cierto es que de esta manera se transforman bastante las propiedades organolépticas del jamón, por lo que hoy en día se ha dejado de hacer. La misma grasa del jamón cumple esa función de forma inmejorable y sin modificar el gusto.
Por lo demás, lo ideal es cubrir el jamón con un trapo de algodón y con un saco hecho de este mismo material y colgarlo con la pezuña mirando hacia arriba.
Mucha gente, por comodidad, lo conserva en el mismo jamonero de forma horizontal, pero lo cierto es que si va a pasar mucho tiempo, es conveniente que esté colgado para que la grasa fluya con la gravedad. Esa es la razón, por la que es habitual encontrar una especie de paraguas clavados bajo el jamón que sirven para recoger la grasa que cae.
Cubierto de la forma que hemos explicado y colgado en un espacio que tenga un ambiente fresco y seco con una temperatura que oscile entre 10 y 18 grados centígrados (el ambiente ideal de una bodega), el jamón estará en las mejores condiciones posibles para disfrutar todo su sabor.
Es muy importante, en este sentido, que no se utilice ningún plástico para envolverlo, dado que el jamón necesita respirar. Además, si se tarda bastante tiempo en volver a cortar, probablemente debas desechar las primeras capas, que tienden a endurecerse y coger un sabor rancio.
Lo dicho, hay que cortar solo la cantidad de lonchas que se vayan a consumir. En este caso es mejor quedarse corto (solo debes cortar más) que echar a perder esas lonchas. Las lonchas que pasan varios días cortadas se endurecen y se ponen rancias.
No obstante, existen formas de conservarlas, no como recién cortadas, pero sí en unas condiciones más o menos aceptables (depende del paladar). Por supuesto, si sobran lonchas hay que guardarlas en la nevera, pero no así sin más en un plato. Debes cubrirlas con papel film y que no quede aire en medio, buscando lo más cercano a conservarlas al vacío.
De hecho, mucha gente opta por comprar las lonchas envasadas al vacío por comodidad. Si es uno de estos dos casos, es importante recordar que antes de consumir las lonchas, conviene dejarlas un rato airearse, para que recuperen en la medida de lo posible sus propiedades organolépticas ideales.
Recuerda: conservar el jamón serrano en buenas condiciones es imprescindible para disfrutar al máximo su sabor.

Jamón Ibérico: Envasar al vacío, si; congelar, no

Un alimento natural es, por definición, perecedero… y un jamón ibérico no lo podía ser menos. Por esta razón, habremos de ser especialmente cuidados durante su manipulación y su conservación. Ser precavidos en este punto evitará un deterioro de nuestro jamón por la acción de bacterias, levaduras y mohos.

Lo primero que hay que hacer es desechar la congelación como modo de conservación de nuestro pernil. Sí, ya sabemos que la inmensa mayoría de los alimentos lo admiten como el mejor de los posibles… pero no los jamones. Y es que, además de aparecer hielo en su interior –algo que, evidentemente, no va a repercutir favorablemente en la calidad final del producto-, al descongelar el producto pierde nutrientes. Eso sin contar que al meter la comida en el congelador, aparece el problema de la oxidación de la grasa en las carnes, lo que no pasa en el envasado al vacío. Así pues, está claro: el jamón envasado al vacío como mejor forma de conservar el jamón (u otros ailmentos).

Pero ¿cuáles son las ventajas del envasado al vacío en esto de conservar alimentos? Pues lo primero que habría que destacar es la higiene del método y sus condiciones como preservador del producto. Y es que cada alimento mantiene su textura y dureza, y además el sabor se mantiene estable, ya que no hay oxidación provocada por el oxígeno. Aparte, el tiempo de conservación de los alimentos es mucho mayor al no haber oxígeno donde se desarrollen los microorganismos.

Las máquinas envasadoras de vacío son mecanismos muy utilizados en establecimientos especializados como cocinas profesionales o empresas de embutido. Después de llenar la bolsa, se introduce dentro de la máquina, succionando todo el aire. Por último, la máquina sella por calor la bolsa para preservar el vacío y el contenido.

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¿Puede congelar jamón cocido?

Pregunta

Mi marido preparó un jamón entero para una cena que organizamos anoche, pero era tan grande que terminamos con casi medio jamón. Hemos rebanado algunos de él para quiches y jamón sándwiches, pero todavía nos encontramos con una gran pieza de jamón que no puede posiblemente terminar en los próximos días. Sé que puede congelar el jamón sin cocer, pero he oído diferentes opiniones sobre si es seguro congelar el jamón cocido. No quiero arruinar la carne o enfermar. ¿Puede congelar el jamón cocido?

Respuesta

De hecho, es perfectamente seguro para congelar jamón cocido y sin cocer. El jamón se arruina fácilmente en el congelador si no se toman las precauciones adecuadas para protegerlo durante el proceso de congelación, por lo que algunas personas creen que no es seguro congelar el jamón cocido. El jamón debe congelarse lo más rápidamente posible después de cocinar para conservar su máxima jugosidad, frescura y sabor. Jamón que se ha dejado en el refrigerador demasiado tiempo será seco y sin sabor si se congela, por lo que congelar su jamón lo antes posible. Para congelar jamón cocido, determinar si va a comer toda la pieza en una sesión, o si tendría más sentido para cortar en pedazos más pequeños, rebanadas, o incluso cubos. Una vez que hayas decidido, prepara el jamón y luego prepárate para congelarlo. Para grandes trozos de jamón cocido, envolver el jamón en una capa doble de envoltura de plástico y, a continuación, colóquelo en una bolsa de congelador si se ajusta para una protección adicional. Selle la bolsa, la etiqueta y la fecha, y luego colóquela en el congelador. Para rebanadas o cubos, colóquelos en bolsas de congelación. Apriete el exceso de aire, y luego sellar las bolsas. Si usted tiene un sistema de almacenamiento de alimentos de sello de vacío, que funcionaría muy bien también. Etiquetar y fechar las bolsas y colocarlas en el congelador. El jamón congelado debe consumirse dentro de tres a cuatro meses de congelación. Para descongelar el jamón cocido, retire el jamón del congelador y colóquelo en el refrigerador durante varias horas o durante la noche. Nunca descongelar jamón en el mostrador. Alternativamente, el jamón congelado podría ser colocado directamente en el horno para el recalentamiento, o el jamón cubed podría ser colocado directamente en una receta como una sopa sin la necesidad de descongelarlo primero.

Uno de los alimentos más utilizados por su suavidad y versatilidad en desayunos, meriendas y cenas es el jamón york o jamón cocido. Su sabor recién cortado y su valor nutricional hacen que sea un embutido perfecto tanto para niños como para mayores. Además, su cantidad de hidratos de carbono es bastante baja y tiene muchas proteínas, ideal para el desarrollo de los huesos. También cuenta con una cantidad de hierro aconsejable para las personas que tienden a tener los niveles bajos o a presentar anemia.

Sn embargo, una de las desventajas que podemos encontrar de este alimento es que es uno de los más difíciles de conservar fresco. Si lo compramos en el supermercado recién cortado, apenas nos durará unos días y desarrollará olor fuerte y babilla. Por eso, debemos tener muy en cuenta cómo conservar el jamón york o cocido

Trucos imprescindibles para alargar la vida del jamón cocido

Ya lo sabes, el jamón no es ni mucho menos un alimento eterno. De hecho, es uno de los fiambres que menos duración tienen. Si logramos unas condiciones óptimas de conservación podremos alargar su vida en la nevera unos 4 o 5 días, así que ¡vamos a intentarlo! Aquí tienes algunos trucos para disfrutar del jamón durante más días:

+ Envásalo al vacío

En lugar de comprar los envases que ya vienen hechos, con los conservantes correspondientes que tienen, en muchas chartuterías te cortan el jamón york al momento y te dan la posibilidad de envasarlo al vacío. De esta manera, te llevarás este alimento recién cortado y te durará bastante más si la idea no es consumirlo ese mismo día. Otra de las opciones es que si tienes una envasadora en casa puedes hacerlo tú misma. A la larga, es posible que tener este instrumento de cocina te salga rentable si piensas envasar más embutidos.

+ Utiliza una fiambrera

Normalmente tendemos a envolver el fiambre en el papel que nos han proporcionado en la charcutería, o incluso en papel de plata. Si vas a hacer esta práctica lo más recomendable es que cambies el papel cada dos días, así conseguirás alargar un poquito más el jamón york porque las condiciones de humedad que se mantienen en esos envoltorios hacen que vaya cogiendo cada vez más sabor.

Pero si la idea de cambiar el papel cada cierto tiempo no te convence, también puedes utilizar una fiambrera hermética. De esta forma podrás disfrutar del jamón cocido muchos más días en perfectas condiciones para cualquiera de esos platos tan ricos que puedes hacer con él.

+ Congélalo

Aunque ya sabemos que el jamón york congelado no tendrá el mismo sabor que fresco, deberías probar a meterlo en el congelador porque, realmente, no queda tan mal. Es una opción perfecta si, por ejemplo, te vas a ir de vacaciones y aún te queda este producto en casa pero no lo quieres tirar. Si lo congelas, sí podrás alargar su conservación todo el tiempo que quieras.

Por otro lado, si lo utilizas para bocadillos en la merienda, puedes congelar directamente todo el bocata (pan incluido) metiéndolo en una bolsa de plástico etiquetada. Tan solo tendrás que sacarlo unas horas antes y dejar que se descongele a temperatura ambiente.

Cómo aprovechar al máximo el jamón york

El jamón cocido es de los alimentos que más rápido se estropea, como decíamos al principio. Sin embargo, si empieza a tener una especie de babilla y un olor muy característico no pienses que está estropeado del todo y que, por tanto, debes tirarlo. Todavía existen formas de aprovechar su sabor: puedes hacerlo a la plancha en una sartén y acompañarlo de pimientos, piña o cualquier otro complemento que te guste. ¡Y ya tendrás una riquísima cena!

En cualquier caso, debes tener muy en cuenta que el jamón york o cocido es mejor consumirlo fresco para disfrutar de todas y cada una de sus propiedades. Por ello, si es posible, te recomendamos que compres menos cantidad para evitar tirarlo, y vayas con más frecuencia a la carnicería o al supermercado. Recuerda que recién cortado disfrutarás más de su sabor.

Trucos para congelar alimentos

Desde hace algunos días estoy teniendo que comer en el trabajo y, como soy poco amigo de las comidas preparadas y no estoy por la labor de comer todos los días en un restaurante, me animado a planificar mis menús y a prepararme raciones para tenerlas congeladas, listas para ser consumidas. Por supuesto, he tenido que informarme en esto del congelar, y he encontrado por la red algunos trucos que seguro que a muchos de vosotros os vendrá bien saber:

TRUCOS GENERICOS

Las estrellas

La capacidad congeladora de que disponemos en nuestro hogar nos la indica el número de estrellas de nuestro equipamiento electrodoméstico de refrigeración-congelación. Cada estrella nos indica – 6 grados centígrados. Admitiendo que la congelación ha de realizarse temperaturas inferiores a 18 grados, para poder realizarla es preciso que el equipo tenga como mínimo 3 estrellas. De esta forma, un equipo con 2 estrellas (-12 grados) puede congelar, y nosotros apreciaremos que el agua se ha solidificado, pero permite una mayor fluctuación de la temperatura, con las consiguientes pérdidas de calidad y posible incremento de los riesgos de seguridad alimentaria. Si el equipo tiene 3 estrellas, permite unas condiciones adecuadas para la conservación de alimentos que se han comprado congelados. De la misma forma, se pueden congelar alimentos en casa pero el tiempo de congelación será lento, con la consiguiente pérdida de calidad en el alimento, apreciando que el producto resultante no es tan agradable como el alimento fresco. No obstante, el producto no tendrá apenas riesgos de tipo sanitario, ya que siempre se ha asegurado un mantenimiento por debajo de 4 grados. Y si el congelador posee 4 estrellas (es decir, que garantiza una temperatura de -24 grados) el mantenimiento de alimentos congelados será correcto, y se podrán congelar alimentos en casa, de forma más lenta que en la industria pero con resultados finales satisfactorios y sin riesgos de tipo sanitario.

Cómo congelar

1. Antes de congelar algún alimento ponga el congelador al mínimo, si el congelador posee control automático de congelación actívelo. 2. Congele solo alimentos frescos. 3. Manipule los alimentos lo menos posible y manténgalos limpios. 4. Envuelva los alimentos en papel de aluminio y como éstos se rompen fácilmente puede poner un plástico encima pero que no toque el alimento. 5. No llene el congelador de golpe, es mejor hacerlo gradualmente. 6. Cuando el alimento en cuestión esté totalmente congelado apílelo correctamente para un mayor espacio. 7. Nunca ponga alimentos calientes dentro del congelador ya que crean condensación. 8. Envuelva y selle los alimentos con materiales impermeables ya que de lo contrario la comida se pondrá gris y perderá su sabor. 9. Tampoco deje aire dentro de los paquetes ya que los alimentos sufrirán lo que se llama “quemadura de congelador”. 10. Cuando congele líquidos deje al menos un centímetro de espacio libre en la parte superior para permitir la expansión.

– Los envases rígidos son los más adecuados para contener alimentos con líquidos. – Para envasar platos preparados son muy útiles los recipientes de plástico rígido, aptos para congelador y microondas, ya que permiten la descongelación y el calentamiento posterior en el propio envase. – Hay que cuidar que los envases estén libres de grietas o fisuras, ya que el aire frío del congelador deseca los alimentos y hace que pierdan calidad una vez descongelados. – La utilización de envases cuadrados o rectangulares permiten un mejor aprovechamiento del espacio en el congelador.

Los platos cocinados deben dejarse enfriar antes de ser congelados ya que de lo contrario no sólo tardarían excesivamente en congelarse, sino que además descongelarían los productos congelados con los que entren en contacto. Una vez terminada su elaboración se dejan enfriar, no más de una hora, y se congelan en recipientes tapados. El grado de frío que alcanza un congelador se mide en estrellas: para lograr una buena congelación es recomendable un aparato de cuatro estrellas que garantice una temperatura de mantenimiento de al menos 18 ºC bajo cero con potencia extra para congelación que alcance los 30 ºC bajo cero. No congelar demasiados productos a la vez. La limpieza periódica y el buen mantenimiento (evitar la escarcha) del aparato es fundamental para su correcto funcionamiento. Vigilar el visualizador de temperatura. Nunca se debe congelar de nuevo un alimento que se ha descongelado. Es conveniente utilizarlo cuanto antes, ya que su sabor y textura se deterioran antes que en los alimentos frescos.

TRUCOS PARA DISTINTOS ALIMENTOS

Los platos cocinados si luego se van a consumir fríos se cocinan el tiempo preciso, si se trata de platos cocinados para consumir en caliente, una vez descongelados, se cocinan unos diez minutos o un cuarto de hora, finalizando la cocción cuando se vayan a consumir. Se deben guisar con poca grasa si se van a congelar, es preciso tener cuidado con las especias y la sal ya que el proceso de congelación potencia el sabor de las especias. Cuando se congele un plato cocinado debe estar completamente frío antes de ponerlo en el congelador. Antes de proceder a su congelación los alimentos, cocinados o no, deben estar bien envasados para evitar que se sequen, impedir la escarcha y el enranciamiento o el que se quemen por la acción del frío. Además de envasarlos correctamente hay que ponerles una etiqueta en la que se indique la clase de alimento y variedad, la cantidad, la fecha de congelación y alguna anotación personal, en su caso, que nos pueda ser útil posteriormente.

Alimentos que no se deben congelar

Leche fresca: se corta y no vuelve a reconstruirse Queso: el queso curado se desmigaja. Huevos: los huevos cocidos se ponen correosos. Yogur, nata y mayonesa: se descomponen al congelarlos. Pasta: la pasta pierde su textura si se congela. No congele los alimentos muy sazonados, ya que los condimentos se intensifican y se alteran. No congele bebidas con gas, ya que explotarían. Nunca congele alimentos por segunda vez. Las patatas y las pastas no son aptas para congelar. Las patatas porque se endurecen y las pastas porque se ablandan en el congelador. Las patatas en puré se conservan bien y sirven para componer o adornar platos.

Congelar hierbas

Antes de proceder a congelar las hierbas, no olvide seguir unos sencillos pasos:

  • Elija siempre hierbas muy frescas.
  • Para congelarlas enteras, limpie y separe las hojas, una a una, del tallo.
  • Envase las hierbas en bolsas de plástico, que cerrará y etiquetará para saber donde ha colocado cada una.
  • No necesita descongelarlas para condimentar platos, las puede usar directamente en los guisos. En todo caso, se descongelan a temperatura ambiente en poco tiempo. Sin embargo, su aspecto no es apropiado para adornar, ya que el proceso de congelación hace que pierdan su aspecto original.
  • Otra posibilidad muy cómoda es picar las hierbas frescas y repartirlas en cubiteras para el hielo. Se cubre con agua y se congela. Una vez hechos los cubitos, se pueden sacar y poner juntos en bolsas de plástico con etiqueta y fecha. Estos cubitos se añaden directamente al guiso sin descongelar para que proporcionen todo su aroma.
  • El tiempo de conservación de las hierbas congeladas es de 8 meses aproximadamente.

Congelar verdudas

Una vez limpias las verduras se procede a su escaldado o breve cocción. El escaldado o blanqueado consiste en sumergir la verdura durante dos minutos en agua hirviendo y, en ocasiones, acidulada con limón para que conserve el color. La razón de este blanqueado es detener el proceso natural de deterioro y eliminar bacterias. Una vez escurrida la verdura es conveniente secarla antes de introducirla en las bolsas de congelación y extraerle todo el aire posible antes de cerrar el envase.

  • Las verduras que pueden congelarse son las judías verdes, guisantes, coles de Bruselas, espinacas, cardo, acelgas y coliflor.
  • No conviene congelar pepinos, tomates naturales enteros, pimiento, lechuga, berros y otras ensaladas.
  • Las patatas no admiten bien la congelación pero si queremos hacerlo hay que freírlas primero en abundante aceite, no terminando su fritura hasta que vayan a consumirse o también pueden congelarse en puré.

Congelar frutas

Para congelar la fruta hay que pelarla o lavarla para cubrirla con azúcar o almíbar. La cantidad de azúcar es de 250 gramos por kilo de fruta. Si lo que se utiliza es almíbar hay varias concentraciones: – Al 30% (300 gramos de azúcar por litro de agua) para el melón, la naranja y el pomelo. – Al 40% (400 gramos de azúcar por litro de agua) para los albaricoques. – Al 50% (500 gramos de azúcar por litro de agua) para los melocotones, las ciruelas, la piña, etc. El almíbar una vez frío se vierte sobre la fruta. El envasado se realiza en bolsas de congelación para frutas de pasta dura o recipientes rígidos si se congelan con almíbar.

  • Las frutas en general no merece la pena congelarlas pues pierden bastante de su textura, aroma y sabor.
  • Si queremos congelar algunas frutas enteras como fresas, cerezas, uvas, moras… hay que cubrirlas primero con azúcar; en el caso de frutas como albaricoques, melocotones o ciruelas, es preciso deshuesarlas primero y luego cubrirlas con un almíbar ligero.
  • Las peras o manzanas es mejor hacer con ellas un puré azucarado y luego congelarlo.
  • En realidad las frutas es mejor y más cómodo no congelarlas. Comerlas en su momento y si se quiere o se tiene de alguna de ellas cantidad abundante preparar una buena mermelada casera o un helado o sorbete que durará en perfectas condiciones al menos tres meses.

Carnes y Pescados

Se procede en primer lugar a eliminar el exceso de grasa, la piel y eventualmente los huesos. Se hacen porciones adecuadas al uso al que se destinan (cantidad suficiente para una comida) y se envuelve cada porción en hojas de plástico o de aluminio.

Los pescados enteros antes de congelarlos hay que quitarles las tripas, las escamas y la cabeza. secarse bien y envolverlos perfectamente. Si se van a congelar rodajas, filetes o piezas de ración hay que envolverlas por separado y luego colocarlas en una caja o bolsa bien cerrada. En el caso de las aves o de trozos grandes de carne se procede como se ha indicado para los pescados enteros. Igualmente ocurre si se trata de filetes o piezas individuales.

Huevos

No se pueden congelar enteros porque, al dilatarse el contenido, se rompería la cáscara. Lo mismo se puede decir de las yemas, que revientan al llegar al punto de congelación. Las claras se congelan perfectamente en frascos de cristal. Conviene etiquetarlos indicando la fecha de entrada en el congelador y la cantidad. Se descongelan en la nevera o a temperatura ambiente y sirven incluso para preparar merengue. Las yemas se pueden congelar batidas, con las mismas precauciones que las claras. Los huevos enteros se congelan batidos de igual forma.

Cremas y Sopas

  • Las sopas y cremas pueden congelarse siempre que no lleven patata. Al estar solos será muy útil hacer más cantidad y congelarla para tener siempre a mano una deliciosa crema o sopa que resulte reconfortante al llegar a casa.
  • Si se piensan congelar hay que tener cuidado con el ajo y las especias, ya que al congelarse se potencia su sabor.
  • También hay que tener en cuenta que deben congelarse sin haber añadido productos lácteos; éstos se añadirán en el momento en que vayan a consumirse.

Masa para congelar

Si hacemos masa fermentada para congelar como de pan, pizza, de bollería hojaldrada, de bollería común, tenemos que poner 1/3 más de levadura que si se fuera a emplear en el momento.

Congelar la leche materna

En esta sociedad acelerada, apenas hay tiempo para alimentar a un hijo recién nacido con leche materna. Pero como ésta es la mejor para el pequeño, y no hay que renunciar a ella, hoy os explicamos cómo congelarla y descongelarla. Para poder congelarla, como es obvio, primero hay que extraerla, y para ello desde Cosas de Bebés recomendamos: en primer lugar una correcta higiene con agua y jabón de las manos, senos y lo recipientes y utensilios a utilizar. También es muy positivo realizar un masaje circular en el pecho y realizar la extracción en un lugar tranquilo. Así como tener listas las etiquetas con la fecha de extracción para pegar en los recipientes. Para llevar a cabo la extracción se puede hacer de forma manual o utilizando un sacaleches, el cuál puede ser manual o eléctrico. Una vez extraída la leche, y si se quiere congelar se debe hacer inmediatamente después de su extracción. Es recomendable utilizar recipientes pequeños –el tamaño ideal es el equivalente al de una toma del bebé-. Para descongelarla se puede hacer de dos formas, lentamente o de urgencia. Para descongelarla lentamente primero hay que pasar el recipiente del congelador al frigorífico y una vez líquida calentarla a temperatura ambiente. Se puede observar que una vez se descongele la leche ésta se separará quedando en el fondo una parte aguada, una parte de leche y en la superficie una nata. En conclusión, hay que agitar el recipiente para que la leche se homogenice. La leche descongelada de esta forma aguanta a temperatura ambiente alrededor de unas 4 horas, y 24 en el frigorífico. Para descongelarla con urgencia, se puede colocar el recipiente que contiene la leche bajo un chorro de agua fría hasta que quede líquida; y entonces ya se puede calentar. La leche descongelada por este método puede permanecer a temperatura ambiente poco más de una hora, por lo que debe usarse de inmediato o conservarla en el frigorífico durante 4 horas como máximo. Otras recomendaciones a tener en cuenta a la hora de congelar y descongelar leche materna son: Calentar la leche hasta la temperatura a la que será consumida por el bebé, nunca debe hervirse. Si para calentarla se usa el microondas hay que agitar bien la leche para uniformizar la temperatura; y siempre hay que probarla antes de dársela al pequeño. Tampoco se puede, una vez descongelada la leche, volver a congelarla. Hay que tirar la leche que sobra después de la correspondiente toma.

TIEMPOS DE CONGELACION MAXIMOS

Los alimentos que se congelan en casa se conservan a -18ºC en buenas condiciones durante largo tiempo que incluso puede llegar al año. Los tiempos máximos son los siguientes dependiendo de la clase de alimento de que se trate:

  • CARNES
    • Vacuno: 12 meses
    • Carne picada, salchichas, hamburguesas: 2 meses
    • Cordero: 8 meses
    • Menudillos, callos, manos: 3 meses
    • Cerdo: 6 meses
  • AVES Y CAZA
    • Pollo, pavo, codornices de granja: 10 meses a 1 año
    • Caza: 6 meses
    • Patos: 5 meses
    • Menudillos: 3 meses
  • PESCADOS Y MARISCOS
    • Pescado blanco: 6 meses
    • Pecado azul o graso: 3 meses
    • Mariscos: 3 meses
  • VERDURAS
    • Todas ellas se conservan perfectamente hasta 10 meses
  • FRUTAS
    • Tanto si se conservan con una capa de azúcar en piezas enteras como fresas, fresones, uvas, moras, frambuesas o cerezas como si se han envasado con almíbar se conservan perfectamente entre 8 y 10 meses. Aunque como ya indiqué antes la fruta no merece la pena congelarla.
  • HUEVOS Y PRODUCTOS LACTEOS
    • Huevos: Es mejor no congelarlos, nunca se deben congelar enteros. Si se precisa congelar lo mejor es batirlos o guardar por separado claras y yemas en envases bien cerrados. Duran hasta 6 meses. Aunque es otro de los productos que no merece la pena congelarse.
    • Mantequilla: 6 meses
    • Nata: 3 meses
    • Quesos: En el caso de los quesos pueden congelarse los quesos curados pero blandos como el brie, el camembert o algunos de similares características. Los quesos duros o el queso fresco al descongelarse quedan luego desmigados y no se pueden cortar bien. También puede congelarse el queso rallado bien cerrado en bolsas de plástico. Su duración se estima en 8 meses.
  • PASTELERIA, PANADERIA Y BOLLERIA
    • Tartas, pasteles y bizcochos horneados: 6 meses
    • Pan, bollos, magdalenas, mantecados: 3 meses
    • Masas sin hornear como hojaldre, quebrada o brisa: 3 meses
  • PLATOS COCINADOS
    • Sopas, purés, cremas ( mejor sin patatas) y salsas: 4 meses.
    • La mayonesa, vinagreta, salsa de nata o de yogur no se pueden congelar. Es mejor hacerlas cuando se van a consumir.
    • La besamel puede congelarse y para calentarla luego hay que hacerlo a fuego lento.
    • El tomate frito se conserva bien y resulta útil tener tomate casero congelado.
    • La salsa española o la salsa rubia se congelan bien y suele ser muy útil tener hecha para base de platos diferentes.
    • Estofados, guisos, platos cocinados sin demasiada grasa: 3 meses
    • Empanadillas, croquetas, empanadas…etc.: 4 meses
  • FIAMBRES Y JAMON
    • El jamón de york o cocido se congela muy bien, envuelto en papel de aluminio o transparente, haciendo paquetes de cuatro lonchas; por ello se pueden aprovechar las ofertas y comprar en cantidad.
    • Con los fiambres suaves puede hacerse lo mismo, aquellos que tienen más sabor se resalan un poco cuando se les somete al proceso de congelación.
    • Tanto el jamón cocido o de york como los fiambres necesitan unas dos horas a temperatura ambiente para descongelarse y poderse utilizar.
    • El jamón serrano no es conveniente congelarlo.

DESCONGELACION

A la hora de la descongelación hay también unas normas a seguir:

  • Hay algunos alimentos que pueden cocinarse directamente sin descongelarse como las verduras, las croquetas o las empanadillas.
  • Otros por el contrario necesitan descongelarse antes de comerse o cocinarse. Este proceso debe hacerse lo más lentamente posible, poniendo el producto en el compartimento general de la nevera el día anterior a su utilización.
  • Si se tiene prisa se puede poner el congelado a la temperatura ambiente de la cocina, colocarlo en la corriente de un ventilador o someterlo a un baño de agua fría, siempre que el envase en el que se encuentre sea impermeable.

Descongelar en el frigorífico (el frío protege del desarrollo microbiano) la cantidad justa necesaria y consumir o elaborar en un plazo máximo de 24 horas hace que el alimento recupere su aspecto, sabor y olor originales. Debe tenerse en cuenta que el producto ha de estar separado del resto para evitar contaminaciones cruzadas. Para ello, se puede colocar en un recipiente limpio e impermeable dentro del frigorífico, evitando siempre que gotee sobre otros alimentos.

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