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Congelar macarrones con tomate

¿Se puede congelar la pasta? Pros y contras

Hace mucho tiempo escribí un artículo muy parecido a este, donde os contestaba a la pregunta de si el arroz se podía congelar o no y cuáles eran los beneficios y las contraindicaciones de hacer tal acción, ya que como todo en la vida todo tiene pros y contras, y debido al éxito que consiguió dicho artículo, me he animado a escribir este, en el cual os voy a explicar si podemos congelar otro de los productos más utilizados en casa debido a su bajo costo, gran sabor y a la gran variedad de formas posibles de prepararla, ya que hay muchos platos que se hacen con dicho producto, y muchos de los cuales son muy famosos.

Pues bien, como evidentemente ya habréis adivinado por el título, el producto del que os estamos hablando es de la pasta, un producto utilizado sobre todo en los platos de la gastronomía italiana, la cual es tan conocida en todo el mundo, gracias a su gran sabor, a lo nutritiva que es, lo sana que es y lo sencilla que es de preparar, por eso es tan sumamente comprensible que se haya internacionalizado con tanta fama este maravilloso producto, así como gran cantidad de sus platos típicos, sobre los cuales cada país ha ido haciendo sus versiones, como por ejemplo en España, donde también es muy consumida y donde se comparte también la dieta mediterránea en la que se basa la gastronomía de ambos países.
Y con su fama e internacionalización, a mucha gente de todo el mundo que la usa para cocinar, se le habrá pasado por la cabeza ciertas preguntas, entre otras si la pasta se puede congelar o no, ya que muchas veces hacemos comida de más para tener para otros días, sin tener así que cocinar dos veces, o simplemente hemos medido mal y nos ha sobrado un poco de ese delicioso plato de pasta que hemos preparado, y claro, no queremos tener que tirarlo a la basura ni que se nos haga malo en la nevera. Y es precisamente para resolver esa duda, por lo que he decidido escribir este artículo, para explicaros si se puede congelar o no la pasta, y cuáles son sus pros y contras a la hora de hacerlo.
¿Se puede congelar la pasta cocinada o un plato preparado con pasta?
Hay dos tipos de respuesta para dicha pregunta, de las cuales si tuviera que dar una respuesta rápida sobre la pregunta que trata este artículo, la respuesta seria si, la pasta si se puede congelar, tanto recién hervida como con salsas y carnes que hayáis podido preparar como acompañamiento.
Pero como todo en esta vida, congelar la pasta tiene sus pros y contras, además de que no es lo mismo congelar unos macarrones que una lasaña, aunque en ambos casos se trate de congelar pasta, pues congelar una lasaña o unos canelones no cambiara casi nada su textura ni sabor (siempre que los hagamos caseros, ya que los que venden precocinados no tienen ni punto de comparación…), mientras que unos macarrones congelados si cambiaran en algo su textura.
Dicho esto, en mi opinión el cambio de textura es aceptable y por tanto si prefiero congelar la pasta, el pro de esto es el hecho de no tirar comida, algo que nunca me ha parecido bien, sin embargo el contra es una pérdida de calidad del plato preparado, sobre todo si se calienta en un microondas, algo que desaconsejo completamente, siempre que recalentéis algo que como mínimo sea en una sartén o cazuela.
Así que la próxima vez que hagáis pasta de mas, ya sabéis, podéis congelarla sin ningún tipo de problemas, aunque si se trata por ejemplo de una sopa de pasta, os recomendaría congelar por separado el caldo de la pasta, ya que sino sí que se estropea bastante la textura de la pasta, aunque en ambos casos sus propiedades y sabor se mantienen bastante intactos, aunque claro nunca será lo mismo que recién hechos. Sobre todo, porque la pasta al guardarse con el caldo, esta no deja de absorber caldo, hasta que llega un momento en que esta aumenta mucho su tamaño y pierde totalmente su textura, quedándose bastante pastoso, por eso como he dicho anteriormente, lo mejor sería separarla del caldo a la hora de congelarla.
Es más, sin os fijáis en los supermercados podréis encontrar que ya venden bolsas de pasta hecha y congelada, como en Mercadora, que en su sección de congelados tienen una bolsa de espirales de pasta congelados, personalmente no los he comprado, pero si los vende una gran superficie es porque el producto tiene su éxito y se vende.
En fin, espero que este articulo os haya sido de ayuda, y vuestras dudas hayan sido resueltas, aunque si aún os queda alguna, espero que me la preguntéis, así como también espero que me contéis vuestra opinión a través de un comentario, el cual os contestare en cuanto lo lea, además de que compartáis el articulo a través de redes sociales copiando y pegando un enlace de esta web. A continuación, os dejo unos enlaces que creo que pueden ser de vuestro interés, muchas gracias por vuestra visita y espero que volváis a visitarme muy pronto.

¿La pasta engorda? Beneficios y contraindicaciones
¿Se puede congelar el arroz? Seco, meloso, caldoso
¿Los cereales engordan?, ¿Qué cereales debo comer?

Preparación

  1. En primer lugar ponemos la carne en un bol y le añadimos el sazonador tex mex. Removemos bien.

  2. Ponemos en el vaso el aceite, las zanahorias, el ajo, el puerro a rodajas y el pimiento rojo (más el chile se lo habéis utilizado). Troceamos 4 segundos, velocidad 4.

  3. Añadimos la carne que teníamos macerando más el orégano y programamos 10 minutos, temperatura varoma (TM5 120º), giro a la izquierda, velocidad 1, sin cubilete.

  4. Incorporamos el tomate a dados, el triturado, el azúcar, sal al gusto y el tabasco y programamos 20 minutos, temperatura varoma (TM5 120º), giro a la izquierda, velocidad cuchara.

  5. Dejamos reposar en el vaso unos minutos y rectificamos el punto de sal. Si nos queda muy líquida lo ponemos unos minutos más quitando el cubilete y poniendo el cestillo para evitar las salpicaduras del tomate.

  6. Reservamos caliente mientras cocemos la pasta.

  7. Sin lavar el vaso, echamos en el vaso el agua con la sal y el aceite. Programamos 12 minutos, 100º, velocidad 1.

  8. Agregamos la pasta por el bocal del cubilete y programamos el tiempo indicado en el paquete de la misma, 100º, velocidad cuchara.

  9. La escurrimos utilizando el cestillo o el recipiente varoma y servimos inmediatamente con la salsa caliente.

La mejor manera de congelar salsa para pastas

George Doyle/Stockbyte/Getty Images

Tener una nevera llena de alimentos ya preparados es una manera conveniente para poner una comida nutritiva en la mesa, incluso en las noches ocupadas cuando tu familia tiene otras obligaciones. La salsa para la pasta es uno de los alimentos que se pueden congelar fácilmente, descongelar y añadir a la pasta cocida para preparar una comida rica en nutrientes que tarda sólo unos minutos en prepararse.

Salsa para pasta perfecta

Haz tu salsa para pasta favorita de acuerdo a la receta y deja que se enfríe completamente antes de prepararla para ser congelada. Ten en cuenta que algunos tipos de salsas para pasta se congelan con más facilidad y con mejores resultados que otras. Las salsas a base de tomate tienden a congelarse y descongelarse con mejores resultados, pero las salsas a base de carne también pueden hacerle frente a la congelación. Las salsas cremosas, como la Alfredo, se pueden congelar, pero no se descongelan, así como las salsas para pasta a base de tomate.

Congelado 101

Deja que la salsa de la pasta cocida se enfríe completamente antes de transferirla a contenedores o bolsas de congelador seguras. Utiliza recipientes o bolsas hechas expresamente para congelar alimentos, porque son menos propensos a tener fugas y a absorber los olores de otros alimentos en tu congelador. Deja una pulgada de espacio en la parte superior del recipiente o bolsa de congelación, ya que la salsa de la pasta se ampliará a medida que se congela, de acuerdo con la University of Missouri Extension. La mayoría de las salsas para pastas pueden permanecer en el congelador por hasta tres meses antes de que pierdan su calidad y sabor.

No cometas este error

No dejes que tu salsa de pasta casera se enfríe durante demasiado tiempo antes de transferirla al congelador. Dejar los alimentos cocinados refrigerados durante más de una hora o dos puede permitir que las bacterias crezcan, lo cual puede hacer que te enfermes más tarde, cuando comas los alimentos. De hecho, si tu salsa de pasta contiene carne, debes enfriarla en el refrigerador, según la University of Missouri Extension. Mantén la salsa de pasta cubierta mientras se está enfriando, también para evitar la contaminación y el crecimiento de las bacterias.

Más para pensar

Si no quieres perder un enorme lote de salsa para pasta, prueba congelar una pequeña porción y luego descongélala y pruébala para ver si conserva su sabor y textura. Si vas a congelar la pasta con la salsa, cocina los fideos hasta que estén al dente. Congelar la pasta antes de que esté completamente cocida evitará que la pasta se vuelva blanda al recalentarla, de acuerdo con la University of Missouri Extension.

CONGELAR:

Te pongo lo que yo aprend? de la congelaci?n:
ENVOLTORIOS
Hoja de aluminio
Hay que usar la de mayor grosor, la que es especial para congelar.
Se puede envolver con ella casi todos los alimentos s?lidos, pero especialmente es adecuada para:
1ª carne cruda o cocida sin salsa. Nunca con sal a pesar de estar preparado para ácidos.
Un paquete no deber? de pesar mas de 1,5 kilos
Las raciones de carne cruda enteros se envuelve en trozos que pueda caber en la olla sin descongelar.
Los filetes crudos con una hoja de aluminio intercalada etre ello
2ª pescado crudo sin salsa
3ª aves enteras o en trozos cocidas o crudas sin salsa
4 esparragos crudos
5? pasteles, bizcochos etc… enteros o en trozos
Moldes de papel de aluminio
de varios tamaños y formas
Sirve para congelar platos hechos con salsa y para todos los platos hechos que se quieran calentar en ellos después.
Se pueden usar para hacer en ellos bizcochos y una vez hechos y cerrados con folio de plástico o de papel de aluminio se pueden congelar en el mismo molde.
Recipietes de plastico (tupper)
Los cuadrados o rectagulares son preferibles por ocupar menosnespacio que los redondos.
Tienen que estar hechos de un plastico especial para la alimentaci?n y que sean resistentes al frio, al calor, a los ácidos y a las grasas y repeler el agua (por eso note recomiento los de todo a 100 o de los chios)
Tiene que ser herm?ticos y si sabor u olor alguno. Sus tapaderas ha de cerrar herm?ticamente.
Son adecuados para mí para todo, pero sobre todo para guisos
No deben de llenarse nunca hasta arriba, hay que dejar un espacio de la anchura de un dedo.
Antes de usar su contenido se descongela ligeramente para poder sacarlo. o calentar en el directamente.
Bolsas, tubos y folios de plástico.
El folio de plástico es adecuado sobre todo para envolver pan, pescado, carne, alb?digas, hamburguesas y otros trozos de mayor tamaño
Las bolsas y tubos pueden envasarse al vacio o no, sellarlas con calor o con pinzas y puedes congelar e ellas todo tipo de cosas.
M?TODO DE PRECONGELACI?N
Se utiliza sobre todo para los frutos rojos (fresas, frambuesas..etc..) pero tambiénpara las alb?ndigas (fritas y sin salsa), cubitos de caldo de carne (estos se congelan primero en los moldes para cubitos) , croquetas ..etc..
Consiste en congelar sobre una bandeja colocados de uno a uno sin que se toquen y unavez cogelados se pueden poner en un tappper o en una bolsa de esta forma no se pegar?n unos a otros, de estaforma que sepueda sacar mucha o poca cantidad del producto.
CONGELACI?N HIERBAS.- se lavan, se escurren y se congelan enteras o las hojas o trichadas. Se usa congeladas y si e ha congelado eteras se tricha estando aún congeladas
CONGELACI?N VERDURAS Y HORTALIZAS: las verduras se congela normalmente escaldadas (tiempo de ello según verdura) y casi todas se usan congeladas , salvo ecpciones c**o la berengena que se puede usar ligeramente descongelada o el pimieto que se va autilizar para la ensalada,
El tiempo de la congelaci?n depende del tipo de verdura, que puede ser poco, c**o en la alcahofa (entre 2 y 4 meses) o mucho c**o los guisates (entre 10 y 12 meses) o las espinacas (12 meses) .
GUISOS: casi todos, pero no con patata.
Ahora mismo no se me ocurren mas cosas, si quieres algo mas concreto pregunta, si lo sí o mejor dicho lo sabemos, puedes estar segura que tendrás una contestaci?n.

Quince consejos para congelar y descongelar alimentos

Redacción Cada día millones de ciudadanos en España congelan alimentos, tanto frescos como ya cocinados. El ajetreado ritmo de vida que llevamos hace que quien más quien menos todos optemos por congelar productos alimentarios, la mejor forma de conservarlos durante semanas e incluso meses sin apenas afectar a su aspecto, sabor, olor y valor nutritivo. De esta manera, gracias a la congelación es posible disponer en cualquier momento de alimentos fuera de temporada y platos ya cocinados y listos para servir, de manera que podemos ahorrar dinero y aprovechar las ofertas especiales de temporada.

No obstante, pese a tratarse de un hábito cotidiano, la congelación de alimentos no siempre se hace de forma correcta. En este sentido, para realizar el proceso de congelación debemos tener en cuenta una serie de reglas que no siempre seguimos y que en algunos casos pueden tener consecuencias negativas para nuestra salud, especialmente ahora que se acercan los meses de verano. Y es que junto con la mala manipulación de los alimentos, la conservación inadecuada y la rotura de la cadena del frío es el principal origen de la mayoría de intoxicaciones alimentarias, entre ellas la temida salmonelosis.

La inadecuada descongelación de un alimento no solo provoca una alteración de sus características organolépticas, sino que también causa un aumento de los riesgos sanitarios debido al incremento de la carga microbiana. En cambio, una descongelación adecuada garantiza la barrera de seguridad alimentaria, ya que al descongelar a 4 grados en el frigorífico la mayoría de microorganismos a esta temperatura están inhibidos.

Hay que tener en cuenta que no hay alimentos estériles y que en distinto grado todos pueden llevar microorganismos. Existen cuatro tipos principales de microorganismos que pueden contener los alimentos y cuya temperatura de crecimiento es: termófilos (40-65º C), mesófilos (20-40º C), psicotrofos (20-30/0-7º C) y psicrofilos (

Para evitar los riesgos de una intoxicación alimentaria, te ofrecemos una serie de consejos básicos que debes seguir a la hora de congelar y descongelar alimentos:

1) Cuando compramos productos que necesitan estar congelados, es fundamental transportarlos a casa lo más rápido posible. Cuando hagas la compra, procura coger estos alimentos al final del proceso, ya que de esta manera evitarás que se rompa la cadena del frío.

2) Cuando necesites descongelar un alimento, debes dejarlo dentro de la nevera durante al menos 12 horas o bien utilizar la opción descongelación con la que cuentan la mayoría de microondas. En cambio, no es una buena idea dejarlo en la cocina para que se descongele a temperatura ambiente, ya que este método ayuda a la proliferación rápida de bacterias.

3) Tampoco es una buena idea volver a congelar un alimento que ya ha sido congelado, ya que las sucesivas congelaciones también restan calidad al producto y sobre todo multiplican el aumento de bacterias y por el riesgo de intoxicación alimentaria. Congelar inhibe –cuando se hace a -18 grados- el desarrollo de microorganismos en el alimento, pero no los mata. De esta manera, cuando descongelamos estos vuelven a proliferar de forma casi inmediata aumentando la carga microbiana. Por otra parte, cabe señalar que cocinar un alimento no garantiza que se eliminen las bacterias. De ahí la importancia de limitar la posibilidad de proliferación de los microorganismos.

4) Es importante dejar enfriar cualquier alimento o plato cocinado durante un tiempo prudencial –al menos una hora- antes de proceder a su congelación, ya que al meterlos en el congelador podemos alterar las propiedades de otros alimentos ya congelados.

5) Una buena opción a la hora de congelar un alimento es hacerlo por porciones. De esta forma, evitaremos tener que tirar el resto del producto si no se consume.

6) Cuando optemos por descongelar un alimento en el microondas, es recomendable también hacerlo en porciones pequeñas. De esta forma, no correremos el riesgo de que la parte externa del producto se termine cociendo mientras el interior sigue congelado.

7) La protección de los alimentos en el congelador también juega un papel importante en su preservación. Así, hay que utilizar bolsas adecuadas o recipientes de plástico que cierren herméticamente. Además, los alimentos se deben envolver con papel transparente o de aluminio para evitar que el frío los queme y se deteriore su aspecto y calidad.

8) Es un buen hábito etiquetar el alimento con la fecha de congelación. Además, coloca al fondo los alimentos más recientes para ir consumiendo los que lleven más tiempo almacenados. A diferencia de lo que muchos creen, los alimentos no pueden estar guardándose indefinidamente en el congelador.

9) No es recomendable descongelar un alimento colocándolo bajo un chorro de agua. Cuando se utiliza este método, algunos componentes hidrosolubles del alimento se pierden.

10) Ten en cuenta que no todos los alimentos son recomendables para congelar. La mayoría de frutas, por ejemplo, normalmente no admiten bien el proceso de congelación. Si aún así queremos hacerlo, deberemos lavarlas, pelarlas y cubrirlas con azúcar o almíbar. En el caso de las verduras, las que se consumen frescas, como la lechuga, el tomate, el pepino o el pimiento no deben congelarse. Tampoco los huevos, que aumentan su volumen y terminan estallando.

11) Evita la congelación de productos grasos como el queso seco, la nata y salsas como las de leche o las que contienen mayonesa, ya que pueden cortarse o separarse. En cambio, las salsas sin huevo, crema o mayonesa pueden congelarse sin problema alguno.

12) El pescado debe congelarse siempre una vez lo hayamos limpiado. Debe estar descamado, sin las tripas y sin la cabeza. Una vez lavado, hay que secarlo con papel absorbente y envolverlo en papel transparente o de aluminio.

13) Uno de los productos más habituales en el congelador son las hortalizas y verduras que se venden ya congeladas. En esto caso, este producto se puede cocinar sin necesidad de ser descongelado, ya que durante su preparación ya han pasado por un proceso denominado escaldado que supone hervir en agua las verduras antes de su congelación para preservar sus cualidades. Esta técnica no es recomendable para el resto de alimentos.

14) Otra recomendación es no sobrecargar el congelador para garantizar la correcta circulación del aire frío. Pese a que los actuales congeladores ‘No frost’ no precisan de una descongelación periódica, sí es recomendable hacer este proceso al menos una vez al año.

15) Si congelamos líquidos, debemos tener en cuenta que una vez se ha congelado aumentará su volumen, por lo que es conveniente dejar un espacio libre en su recipiente para su dilatación.

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Tiempo de lectura: 4 minutos

Mi madre siempre me ha criticado lo vacío que tengo el congelador. Si abres el suyo, parece que esté haciendo acopios para el fin del mundo, pero luego descubres que congelar es ahorrar, y que vienen muy bien todos los trucos y consejos para no desperdiciar nada en la cocina.

Hoy voy a compartir con vosotros los que utilizo frecuentemente, y también aquellos que conozco aunque no utilice tanto, ya sea por pereza o porque con el tiempo, como conozco mi poca pasión por descongelar, he ajustado bien lo que cocino para que no sobre.

Congelar las sobras

Además de guardar los alimentos comprados, que veremos un poco más adelante, congelar las sobras es una de las funciones principales del congelador, pero como no vale todo, aquí tenéis unos cuantos consejos:

* Mejor congelar en raciones individuales, para poder aprovechar las sobras cualquier día en un apuro, sin necesidad de que a todos los comensales les apetezca lo mismo. Además, las raciones pequeñas se descongelan antes.

* Etiquetar bien los envases, incluída fecha de envasado, porque una vez congelado, todo se parece mucho, y no podréis distinguir un caldo de pescado de uno de pollo, ni tampoco os acordaréis de cuánto tiempo lleva en el congelador.

* Lo que mejor se congela son los caldos, los guisos y las legumbres (fabada, lentejas…), siempre evitando las patatas. Cuanto más caldo, mejor se conservarán y más jugosas estarán. También quedan muy bien las croquetas.

* Lo que peor se congela son las patatas, la pasta, el arroz y cualquier cosa que lleve hidratos de carbono, ya que fermentan rápido y adquieren una textura terrosa. Se salvan el pan y las masas de pizza por haber sido horneados, y la lasaña y los canelones, porque hay más salsa que pasta, y eso ayuda.

Congelar ingredientes

Ya sea porque hemos comprado de más y nos ha sobrado al cocinar o simplemente porque queremos tener unas reservas en el congelador para cuando no nos apetece bajar a comprar, congelar ingredientes siempre es una buena manera de no desperdiciar y, por lo tanto, ahorrar congelando.

Sorprendentemente, se puede congelar casi de todo, desde la carne y el pescado hasta frutas o incluso hierbas aromáticas. Solo hay que tener en cuenta algunos puntos importantes.

* Congelar la carne cuanto más despiezada mejor, para que se descongele antes y podamos usar solo la parte que queramos, porque una vez rota la cadena del frío, ya no podremos volver a congelar. Al vacío dura más, pero si no bien envuelta en papel film.

* Con el pescado y el marisco hay que asegurarse de que lo hemos comprado fresco, porque muchas veces el que venden como tal, no lo es, así que mejor preguntar. Limpiarlo bien, trocearlo en filetes o rodajas listas para usar y envasar en raciones individuales.

* La fruta también se puede congelar, solo que siguiendo estos consejos específicos que nos dan en Directo al Paladar. Por lo general, cuanto más agua contenga mejor, pero no vale simplemente meterla en el congelador, normalmente hay que pelarlas y guardarlas en gajos o en trozos, a veces incluso en almíbar.

* Otra cosa muy interesante es congelar las hierbas aromáticas aprovechando la producción extra de la primavera y el verano de nuestro pequeño huerto en la cocina (tres o cuatro macetas) para disfrutar de su aroma y sabor todo el año. En pequeñas bolsitas con cierre hermético sería lo ideal.

Preparar nuestros propios precocinados

Los alimentos precocinados salen caros y son poco satisfactorios, así que preparar nuestros propios precocinados es una magnífica idea. En mi casa, de momento, practico estos tres:

* Masa de pizza o incluso pizzas preparadas: hacer masa de pizza casera es muy fácil y congelarla también, basta con prehornearla 10 minutos y congelarla por contacto (sin tapar). Una vez ha endurecido podemos prepararla como si fuera para servir (con tomate, queso y otros ingredientes) y congelarla tapada con papel film y papel de aluminio o simplemente guardarla como masa lista también tapada.

* Croquetas y otros empanados, como nuggets, palitos de merluza o similar se pueden congelar fácilmente por contacto, tanto cocinados como sin cocinar, y luego envasar cuidadosamente con papel film. A la hora de freír se puede hacer dejando descongelar o incluso directamente.

* Caldos, tanto de marisco como de pescado. Preparar un caldo con morralla de pescado, huesos de carne y aves o algunas verduras que tengamos en la nevera estropeándose es barato y efectivo. Luego congelamos el caldo en raciones y lo utilizamos cuando lo necesitemos para preparar sopas o arroces.

Bueno, creo que con estos consejos y trucos podréis comprobar vosotros mismos que congelar es ahorrar, que se puede no desperdiciar nada en la cocina y que tener el congelador vacío o sólo para guardar precongelados industriales no es la mejor manera de aprovecharlo.

Imágenes | Eric May, ilovebutter, epsos.de y thms
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Ahorrar en el supermercado, Ahorrar en la cocina

¿Qué alimentos se pueden congelar?

El congelador es uno de los mejores inventos de la historia. Gracias a él podemos conservar los alimentos protegiendo casi al 100% todas sus propiedades. Pero, ¿sabes qué alimentos se pueden congelar?

Lo ideal sería que pudiéramos congelar cualquier alimento, pero debido a su composición o textura no es así. A pesar de ello, el congelador es un gran aliado a la hora de planificar las comidas de la semana. Como normalmente no tenemos mucho tiempo para cocinar, ¿por qué no aprovechar los fines de semana para preparar la comida de los días laborables y congelarla para asegurar su correcto mantenimiento?

Si por alguna avería tu nevera se estropea, no debes alarmarte. El Seguro de Hogar Platino MAPFRE te cubre los daños ocasionados en los electrodomésticos, así como la pérdida de alimentos refrigerados. Después, cuando ya tengas tu refrigerador funcionando, puedes volver a tu rutina habitual y recordar qué alimentos se pueden congelar:

Pasta y arroces

No es recomendable congelar este tipo de alimentos, aunque si te ves en la necesidad es preferible hacerlo cuando la pasta esté cocida y le hayamos añadido un poco de aceite. Así no perderá su consistencia e impedirás que se deshaga.

Verduras

Antes de congelarlas, tendrás que cocerlas o cocinarlas con el objetivo de reducir su proceso de deterioro natural. Asegúrate también de que están completamente secas y escurridas antes de colocarlas en el congelador.

Carne

Puedes congelar la carne de cualquier forma, tanto cruda como cocinada. Aunque sí deberás hacerlo en trozos pequeños, ya que cuando quieras disponer de ellos te resultará mucho más cómodo y no será necesario desperdiciar alimento que no vas a necesitar. Ten muy en cuenta que una vez descongelada la carne ya no se podrá volver a congelar porque se alteran todas sus propiedades naturales.

Pescado

Es aconsejable limpiarlo y descamarlo antes del proceso de congelación. Al igual que ocurre con las verduras, fíjate en que está bien seco antes de congelarlo para que no pierda su sabor.

Huevos

Nunca se puede congelar un huevo crudo, podrás hacerlo si previamente se han batido y siempre en un recipiente de cristal. Puedes refrigerar tanto las yemas y las claras juntas como por separado.

Patatas

No toleran el proceso de congelación. Solo puedes congelarlas si están en puré.

Antes de cocinar tus platos confirma qué alimentos se pueden congelar para planificar mejor tus comidas y aprovechar las propiedades y nutrientes de cada producto. Tampoco te olvides de mantener la cadena del frío, es decir, para que los alimentos se mantengan intactos en sus cualidades deja que se descongelen a temperatura ambiente o en la nevera, pero nunca de una forma rápida como por ejemplo poniéndolos al sol o en un radiador.

LO QUE DEBES SABER…

  • Alimentos frescos: carnes y pescados.
  • Necesitan cocción previa: verduras.
  • Prohibido congelar: patatas, arroces y pastas.

7 alimentos que jamás deberías meter al freezer… y no lo sabías

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¡No cometas el error de meter alguno de estos alimentos en el freezer!

Si bien comprar al por mayor y congelar ciertos alimentos es una gran manera de ahorrar dinero y tener siempre algo a mano en la cocina, hay algunos alimentos que no deberías guardar en el freezer, ya sea por razones de seguridad o de calidad. Si decides poner en el freezer alguno de estos alimentos ¡hazlo bajo tu cuenta y riesgo!

#1 Frutas y verduras con alto contenido de agua

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Hay muchas frutas y verduras que sí es seguro congelar, excepto las frutas como melones y verduras como el apio, pepino y lechuga, o sea cualquier fruta o verdura con alto contenido de agua. Sino, cuando la vayas a descongelar te encontrarás con algo blando y bastante desagradable.

#2 Productos a base de crema

tashka2000/istock/thinkstock

Los productos a base de crema, como la nata, crema agria, crema ligera, yogur y natillas o flanes, terminarán separándose cuando estén congelados, por lo que conviene mantenerlos fuera del freezer.

#3 Queso blando

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Mientras que los quesos duros, como el cheddar, suizo y parmesano, son una gran inversión cuando se guardan en el congelador, los quesos blandos como el queso crema, requesón y queso de cabra no se deben almacenar en el freezer.

#4 Alimentos fritos

iStock/Thinkstock

El problema de congelar alimentos fritos es que estos alimentos terminan empapados cuando los descongelas, por lo que pierden todas las bondades y la textura crujiente de los fritos.

#5 Ciertas salsa

Crovat

Las salsas a base de crema, o que se han espesado con harina o almidón de maíz se separarán cuando se congelen. ¡Así que olvídate de congelar la salsa Carusso o Alfredo!

Lee también: 10 tips imprescindibles para conservar alimentos en el freezer

#6 Pasta cocida

Shaiith/iStock/Thinkstock

La pasta cocida quedará totalmente empapada cuando la descongeles, y con una textura bastante desagradable. Si realmente necesitas congelar pasta cocida, asegúrate de que está poco hecha para obtener mejores resultados. Pero si puedes evitarlo, ¡lo mejor siempre será la pasta recién hecha!

#7 Huevos con cáscara

iStock/Somsak Sudthangtum/thinkstock

Puedes romper los huevos, mezclarlos entre sí y congelarlos en una bandeja de cubitos de hielo, por ejemplo, y podrás conservarlos así durante aproximadamente un año. Pero los huevos enteros con cáscara nunca deben entrar en el freezer, o te arriesgas a que exploten y termines con un desastre difícil de limpiar en el freezer.

Ahora que sabes cuáles son los alimentos que jamás deberías meter al freezer, congelar será mucho más efectivo y seguro. Por otro lado, ¡hay 11 alimentos que puedes guardar en el freezer y no lo sabías!

Si tu congelador se ha convertido en una especie de país de Nunca Jamás que llenas de alimentos para poder comértelos en caso de emergencia nuclear, no te preocupes. No eres al único que le ocurre lo mismo. Seguro que en más de una ocasión, y de dos, te has comido algo recién salido de ese cofre sin fondo y has notado algo “raro” que no acababa de gustarte. ¿Sabes por qué?

Pues muy sencillo, porque hay una serie de alimentos que no se pueden congelar no solo porque pierden sus propiedades sino también porque pueden provocarte una digestión demasiado pesada. Sigue los siguientes consejos para evitar problemas de salud.

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El imperio del hielo no acepta a los siguientes alimentos

– Embutidos y carnes con su grasa: Seguro que has congelado en varias ocasiones un filete, una chuleta o algún embutido. Al descongelarlo te das cuenta de que la carne está muy bien, pero la parte de la grasa está rancia y sabe mal. Aparte de ser un verdadero delito, aún por añadir al Código Penal, el congelar el jamón o la cecina, no dudes en evitar la congelación del cocido de tu abuela, del tocino recién llegado de tu pueblo y de todo aquello que pueda ser susceptible de aumentar tu colesterol.

– Huevos y fruta: Bajo ningún concepto has de congelar cualquiera de estos productos. A la alteración de su sabor se le unirá que sufrirás una gastroenteritis de inciertas circunstancias.

– Patatas cocinadas: Si las has cocido o guisado y no sabes qué hacer con ellas úsalas en una crema de verduras. Recuerda, igualmente, sacar la patata de los guisos de legumbres que hayas preparado para evitar que este tubérculo arruine el sabor del plato al ser descongelado.

– El queso: Si te gusta el queso cómetelo, déjate de inventos y de querer degustarlo dentro de unos meses. Recuerda que es un alimento vivo y que su proceso de curación se alterará si lo destierras a tu congelador.

– Marisco, pasta y arroz: Sí, es posible que veas en el supermercado toneladas de gambas congeladas, pero hay que saber cuándo, y cómo, hay que congelarlas para que mantengan sus propiedades. Como en algunos casos es mejor congelar el marisco en crudo y en otras cocido, tira por la calle de en medio y no lo congeles. Lo mismo sucede con el arroz y con la pasta. Desgraciadamente, no podrás congelar el sándwich de paella que venden en el Reino Unido. No te preocupes, una mala tarde la tiene cualquiera.

– Pescado: Si llegas de la pescadería y lo congelas no hay problema, si lo dejas unos días en la nevera y lo congelas correrás un gran riesgo. Avisado estás.

– Verdura fresca: ¿A que cuando en tu ciudad el termómetro está a menos 5 no dices que hace fresco? Pues con la verdura pasa lo mismo. Úsala siempre en crudo y nunca congelada.

– Salsas: Mide mejor las cantidades y ahórrate congelarlas.

– Repostería casera. Que sí, lo sabemos, el bizcocho de tu tía y el flan de tu madre son dos obras de arte, pero congelándolos solo vas a lograr exterminar su sabor y no poder disfrutar de su textura. No querrás descongelar uno de los dulces y que al probarlo notes que ha perdido su característico sabor. Tenlo en cuenta, usa tu WhatsApp y avísales para gestionar mejor la entrega de fiambreras con semejantes tributos a la repostería casera.

¿No es tan bueno el congelar la comida?

Recuerda, comer sano es una de las mejores opciones para rendir más en tu día a día. Deja el congelador exclusivamente para aquellos días en los que no has tenido tiempo para nada. A veces, una simple ensalada es mucho más nutritiva que un cocido que lleva 6 veranos bajo cero. Seguro que los fabricantes de papel higiénico comenzarán a odiarte a partir de ahora.

Comienza a gestionar la comida de tu congelador… Guarda dentro solo los alimentos recomendados y recuerda: De vez en cuando hay que sacarlos. ¡No pueden estar en el congelador para siempre!

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¿Cuándo se debe meter la comida caliente en la nevera?

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¿Alguna vez te han dado macarons? ¿O te gusta comprar estas golosinas? Si es así, entonces apuesto a que te has preguntado al menos una vez en tu vida cómo almacenar los macarons.

En este post, discutiré cuánto duran los macarons. También aprenderá consejos sobre cómo extender la vida útil de los macarons.

Si quieres hacer macarrones dulces esto te puede interesar, paso a paso descubrelo aquí.

¿Qué Es Un Macaron?

Una confitería francesa, el macaron está hecho de diferentes ingredientes como la clara de huevo, la almendra molida o el polvo de almendra, el azúcar y la formación de hielo. Aunque de origen francés, macaron obtuvo su nombre de la palabra italiana macarone o merengue en inglés.

Sin embargo, no debe confundir el macaron con el macarrón, que es un tipo de galleta de merengue de coco.

Macaron postre normalmente tiene un relleno entre dos cookies. Algunos de los ingredientes utilizados a menudo como relleno son las mermeladas de frutas, la fondue de chocolate y el queso crema.

Este dulce es un poco húmedo. Se derrite rápidamente en la boca. Me encanta el macaron fresco porque es crujiente por fuera, pero sentirás y saborearás la suavidad de su relleno cuando tomes un poco.

Con su apariencia colorida y su sabor muy delicioso, no es sorprendente que los macarons sean uno de los postres más populares.

¿Cuánto Tiempo Duran Los Macarons?

Los macarons no tienen la vida útil más larga. Se puede estropear fácilmente cuando se deja a temperatura ambiente. Como tal, te sugiero que consumas el macaron que queda en la despensa durante el día.

Debido a su corta vida útil, los macarons no son exactamente el postre ideal para una fiesta en el jardín. Los macarons con un relleno de crema de mantequilla de chocolate pueden derretirse fácilmente cuando se exponen a altas temperaturas.

¿Cuanto dura un macaron?

Cuando se almacenan en el refrigerador, ( se pueden guardar los macarons en la heladera ) los macarons se mantendrán frescos por alrededor de 3 a 4 días. Después de eso, el postre comenzará a desmoronarse y perderá su frescura.

¿Como conservar macarons?

La mejor manera de conservar y almacenar los macarons es ponerlo en el congelador. Al igual que las galletas , los macarons congelados pueden durar tres meses. Luego puede descongelar los macarons congelados durante aproximadamente media hora antes de comerlos.

Diferentes Formas De Almacenar Macarons.

imagenes de macarons

¿Se pueden freezar los macarons? Efectivamente, en caso de que desee almacenar macarons en la nevera, simplemente colóquelos en un recipiente hermético. Recomiendo usar un recipiente de vidrio o plástico para este propósito.

El recipiente debe estar limpio y seco. Lo último que quiere que suceda es que la humedad suavice la cáscara de los macarons después de varios días.

Algunas personas usan una bolsa ziplock para almacenar macarons. El problema es que las cáscaras de macaron pueden romperse fácilmente cuando se pone en contacto con otro objeto pesado como una rebanada o dos de pizza. Puedes usar bolsa ziplock; Solo asegúrese de que los macarons no sean aplastados por un alimento más grande.

Alinea o acoda los macarons en el contenedor. Por lo general, coloco papel pergamino entre los macarons. No uses papel encerado porque los macarons se pegarán a él.

A continuación, debe colocar los macarons en el centro de la nevera. No me gusta ponerlo cerca de la puerta porque la temperatura allí tiende a fluctuar.

Cuando esté listo para comer o servir macarons a sus invitados, ( los macarons se guardan en la nevera ) saque los dulces de la nevera o el congelador y colóquelos en el mostrador durante media hora. Esto les dejaría llegar a temperatura ambiente.

Mientras espera que los macarons alcancen la temperatura ambiente, puede aprovechar el tiempo para preparar té y café para sus invitados.

¿Cómo Hornear Los Macarons?

Los macarons no son tan baratos como los pastelitos . Pueden costar mucho, especialmente cuando los compras en tiendas de lujo. La buena noticia es que puedes hacer tus propios macarons en casa.

La receta que estoy compartiendo debería tardar unas dos horas en completarse. Se dedicaría una hora a la preparación, mientras que la otra hora se dedicaría a la cocción.

Los ingredientes

  • Cuarto de cucharadita de sal
  • Una taza y cuarto de harina de almendra
  • Una y tres cuartos de taza de azúcar de repostería.
  • Cuatro claras de huevo grandes
  • Mermelada colada para rellenar
  • Cuatro cucharaditas de extracto de almendra

Guía paso por paso

  • Batir la harina de azúcar y almendras del pastelero juntos. Vierta la mezcla en un tazón grande.
  • Batir las claras de huevo por 1-2 minutos o hasta que se vuelvan espumosas.
  • Añadir el azúcar granulada y el extracto de almendra. Batir durante 3-5 minutos o hasta picos brillantes medios.
  • Doblar las claras de huevo en la mezcla de almendras. Revuelva bien con una espátula hasta que la mezcla se haya convertido en una masa suave con una consistencia similar a la de la miel.
  • Transfiera la mezcla a una bolsa de pastelería y luego corte media pulgada de la punta.
  • Pipe rondas de una pulgada en una hoja forrada de pergamino. Deje secar durante aproximadamente 1 hora y media o hasta que las partes superiores se hayan endurecido.
  • Precaliente el horno a 350 grados Fahrenheit. Hornee las hojas una a la vez durante unos 15 minutos.
  • Deje que esto se enfríe en las rejillas de alambre antes de llenar las galletas con mermelada y juntarlas.

Conclusión

Para terminar, los macarons no duran tanto tiempo cuando se dejan a temperatura ambiente. Estos delicados postres se guardan mejor en la nevera o en el congelador. Cuando se deja en el refrigerador, los macarons se mantendrán frescos por hasta 4 días. Los macarons congelados pueden extender la vida útil a 3 meses.

Al almacenar los macarons, es mejor colocar el postre en un recipiente hermético y luego colocarlo en la parte más fría del refrigerador o congelador.

Objetivo: El Macaron perfecto

Mis secretos del Macaron

«Un esfuerzo más es un fracaso menos»

Cuando se han leído muchos libros y tutoriales, y se han realizado muchas recetas distintas de macarons, se llega a tener cierto control sobre estos indomables pastelilos que… ¡me vuelven loca!. Son muchos los factores que inciden en el resultado final de este dulce y muchas las variables que pueden darse. En este tutorial os resumo lo que he ido descubriendo con la experiencia. Algunas cosas os van a sorprender igual que me sorprendieron a mi en su día. Otras son solo conclusiones para hacer más fácil la tarea después de haber intentado muchos métodos distintos.

Lo comparto con vosotros. Espero que os guste y os resulte útil.

1. El secreto del horno.

Después de haber probado a hacer los macarons a distintas temperaturas, a distinto nivel y en distintas funciones, he llegado a la conclusión de que los macarons se hacen mejor en un horno de convección, a media altura y sin abrir ni cerrar la puerta haste que haya pasado el tiempo de cocción.

El horno de resistencias puede producir imperfecciones en la superficie del macaron pero esto no significa que no se puedan hacer macarons si no se tiene un horno de convección, pero sí que conseguir un buen resultado será seguramente más complicado

Si se usa un horno de convección la temperatura de precalentado y horneado es de 175ºC.

Al hornear los macarons en un horno convencional de resistencias, hay que bajar la temperatura al hornear: de 200ºC que es la temperatura a la que precalentaremos el horno, a 160ºC que será la temperatura de horneado.

El tiempo de horneado variará entre los 9 y los 12 minutos. La superficie debe ser brillante y uniforme, y si se producen imperfecciones, entonces no debemos torturarnos: estarán igual de buenos aunque quizás no tan bonitos. Pero lo más probable es que eso se deba al tipo de horno y no a nuestra impericia para prepararlos.

Después de sacarlos del horno, en los hornos de resistencia hay que volver a subir la temperatura a 200ºC antes de meter otra bandeja con macarons, momento en el cual volveríamos a bajar la temperatura a 160ºC

2. Las herramientas necesarias para conseguir el resultado buscado

En el proceso de elaboración de los macarons es esencial el peso exacto de los ingredientes. No vale usar el peso de la Thermomix, porque cuando se trata de pesar gramos la Thermomix no lo hará. Su peso está pensado en escala de 10 en 10 grs. Además, y seguro que vosotros también lo habréis notado, no siempre pesa bien.

Es imprescindible un peso de precisión de cocina para poder pesar exactamente los gramos que necesitamos de cada ingrediente. No sirven tampoco los pesos que pesan de 10 en 10 grs. o los que pesan de 20 en 20 grs., como el que yo tenía.

Entonces ¿hay que gastarse un dineral en un peso?. No. Para eso están esas tiendas fantásticas con precios bajos en las que los podréis encontrar sin problemas y sin poner en riesgo la llegada a final de mes. Yo me compré uno en Lidl por 9,95 € y me va fenomenal.

También es imprescindible contar con un termómetro de cocina. Si vamos a elaborar los macarons siguiendo un procedimiento sin merengue italiano (sin elaboración de almíbar para el merengue), entonces no lo necesitaremos. Pero si vamos a seguir una receta de Pierre Hermé, Jean-Michelle Llorca o Thomas keller por ejemplo, entonces necesitaremos un termómetro con el que medir la temperatura del almíbar. Resultan además muy útiles en la elaboración de carnes al horno porque miden con exactitud el punto de horneado de las carnes y aves.

Os recomiendo de nuevo que no gastéis más de lo necesario. Yo tengo dos: uno de WMF resistente al calor y sin cable que va muy bien y cuyo precio ronda los 20 euros, y otro de IKEA, digital con cable que se puede meter dentro del horno y que me encanta y que vale 8,99 €. Es muy exacto.

3. Los macarons deben tener todos el mismo tamaño para que sean bonitos.

Para conseguirlo venden unos tapetes de silicona que traen los círculos dibujados con unos bordes para que la masa no se salga del círculo.

En mis inicios con los macarons me compré una pensando que así me saldrían todos iguales. De hecho lo conseguí. Sin embargo, el grosor del tapete de silicona hacía que la temperatura que la base de los macarons alcanzaba en el horno, no fuera la adecuada y muchas veces no llegaban a subir bien.

Después de mucho hacer y deshacer, he llegado a la conclusión de que para que todos los macarons salgan iguales, es importante realizar una plantilla. En una hoja de papel de hornear o una hoja de plástico duro, se hacen círculos de unos 3 cms y medio de diámetro, separándolos entre ellos 2 cms. Para realizar los círculos podéis ayudaros de un aro o un vaso. Esta plantilla la situaremos sobre la placa del horno y sobre la plantilla colocaremos un papel vegetal limpio de modo que debajo del mismo veamos los círculos. Cuando vayamos a darles forma con la manga pastelera, veremos la silueta del círculo dibujado lo que nos facilitará la tarea de no salirnos del dibujo. De esta manera todos los macarons saldrán del mismo tamaño con de la misma forma

4. El tiempo de reposo: verdad o mito.

En distintos manuales de cocina y a muchísimos reposteros de alta pastelería francesa les he oído siempre decir que el tiempo de reposo de los macarons es un proceso clave en la consecución de un buen resultado y para que se produzca su característica costra que hace que crujan al morderse.

Sin embargo hay grandes cocineros y pasteleros que consideran que este paso no añade nada al producto y que el resultado es el mismo si no se dejan reposar. ¿Y es verdad?.

Yo sólo puedo deciros que he hecho macarons dejándolos reposar 30 minutos, pero en otras ocasiones he hecho pruebas en el proceso de reposo de los macarons: probé con una bandeja a reposarlos 12 minutos, y con la otra bandeja a dejarlos reposar los 30 minutos de rigor. Para mi sorpresa salieron exactamente igual. La próxima vez probaré a no dejar ningún reposo. Ya os contaré.. esta es la magia de la cocina y de probar hasta encontrar nuestro proceso «ideal».

5. Los macarons se me pegan.

Cuando los macarons acaban de salir del horno casi siempre tengo la tentación de coger uno y probar cómo están. Y aunque repito este error una y otra vez, no deja de ser eso, un error.

Es muy importante no intentar separar los macarons del papel vegetal hasta que no estén totalmente enfriados, ya que de otro modo, el macaron puede estar aún adherido y romperse, quedando la mitad pegada al papel. Esto no significa que se nos hayan pegado todos. Ni mucho menos. Lo que nos indica es que aún no están lo suficientemente atemperados para poder despegarlos. Paciencia unos minutitos más y se despegarán sin problema.

6. Los macarons están deliciosos recién hechos.

Si, es verdad. Recién hechos cuando están a temperatura ambiente están requísimos, no solo porque de verdad lo están, sino porque además saboreamos las mieles del éxito: son preciosos, los he hecho yo y me encantan.

Sin embargo, también es verdad que el sabor de los macarons mejora conforme pasa el tiempo y el macaron se asienta con su relleno.

Los sabores están vivos y se transforman con el tiempo. Una vez que el macaron está terminado su sabor es bueno, pero será mejor si lo dejamos reposar.

Después de un golpe de frío su sabor alcanzará el punto más alto, pero no debemos pasarnos porque llega un punto en el que la calidad y el sabor del macaron cae inexorablemente.

Por ello, lo ideal es congelarlos entre 1 y 15 días. Después pasarlos a la nevera 3 ó 4 horas, y finalmente sacarlos a temperatura ambiente una hora antes de tomarlos. El proceso de congelación los hace más «chiclosos», esa textura tan característica de estos dulces. El sabor del relleno será mucho más intenso y el resultado será mucho más completo.

En fin, seguro que descubro muchas más cosas conforme vaya ampliando la experiencia haciendo más y más macarons. Y no lo dudéis, compartiré con vosotros todos esos secretos. Todos, toditos, todos.

Receta básica de Macarons (de fresa)

«La desesperanza está fundada en lo que sabemos que es nada, y la esperanza en lo que ignoramos que es todo».

Los macarons son unos pastelillos franceses hechos de clara de huevo, almendra molida y azúcar glas que surgieron en el siglo XVII. Unos pequeños pastelillos de merengue que aparecieron en la corte francesa aunque algunos indicios datan los primeros macarons en Siria en el siglo XV.

En un principio tenían una sola cara, y habría que esperar hasta el siglo XVIII para ver los primeros macarons dobles rellenos. El templo de los macarons es Ladurée de París, que los hace de mil colores y sabores distintos. Ir a una de sus tiendas repartidas por el mundo es un verdadero placer para los sentidos. Los colores y los aromas tienen unas combinaciones espectaculares. En la actualidad están muy de moda, en Madrid, por ejemplo, los podéis encontrar muy buenos en la pastelería Mallorca.

No hay que confundir los macarons con los macaroons, que son unas galletas muy finitas hechas de coco y que se rellenan de crema, nata o helado (pronto subiré una receta deliciosa de macaroons).

Con los macarons hay que tener mucha paciencia porque normalmente no salen a la primera, si no que hay que repetirlos dos o tres veces hasta que uno le coge el punto a la masa, a la temperatura del horno, al tiempo de cocción… Pero no os desesperéis e intentadlo porque la satisfacción una vez que salen es muy grande.

Incluso en el caso de que no os salgan con «pié», es decir que os salgan planos y no suban, estarán muy buenos y poco a poco veréis como el resultado mejora. No es que el procedimiento tenga mucha dificultad, pero sí que hay que tamizar y mezclar muy bien la harina de almendra y el azúcar glas, y hay que tener especial cuidado al mezclarla con las claras montadas para que éstas no bajen mucho y a la vez quede todo perfectamente mezclado.

Otra cosa importante que hay que tener en cuenta para hacerlos, es el peso de las cantidades (es la clave). El peso de los ingredientes tiene que ser lo más exacto posible. Por ello yo no uso, ni os lo recomiendo a vosotros, el peso de la thermomix para pesar los ingredientes. Invertir en la compra de un peso es una gran opción ya que para muchas recetas de cocina, sobre todo de repostería, usar las cantidades correctas es muy importante. Hay pesos muy baratos en el mercado así que animáos a compraros uno.

Finalmente, las claras tampoco se montan muy bien en la thermomix, así que necesitaréis una batidora con varillas de montar. No tiene que ser un robot de cocina tipo Kitchen Aid o Kenwood (que son las mejores para batir), pero sí debe tener varillas ya que con la thermomix las claras no montan correctamente y por tanto, las posibilidades de que los macarons os salgan, son bastante menores. Una simple batidora con accesorio de varillas bastará.

No os deprimáis y pensad que si no os salen bien a la primera, ya queda menos para que os salgan perfectos y recordad que en cualquier caso estarán riquísimos y serán muy vistosos. ¡Mucho ánimo!. Vamos a empezar

  • Nivel de dificultad: Difícil
  • Para unos 20 macarons
  • Tiempo de preparación: 60 minutos (30 minutos de preparación más otros 30 minutos de reposo de los macarons)

Ingredientes:

  • 60 gr. de harina de almendras (almendras molidas). En cualquier súper. 1,45 €
  • 140 gr. de azúcar glas. No sirve ni el que se hace en casa en la thermomix ni el que venden en el supermercado de Azucarera Española. El grano de estos azúcares es mucho más grueso que el que se requiere para hacer macarons. Yo uso uno inglés que se llama Tate Lyle Icing Sugar (en la foto). Lo podéis encontrar en El Corte Inglés y en tiendas americanas e inglesas. También sirve el azúcar glas argentino pero es más difícil de conseguir. 0,75 €
  • 2 claras de huevo. Pueden ser de huevos frescos o las claras que venden pasteurizadas en los supermercados, pero en cualquier caso es mejor que estén a temperatura ambiente. Hay quien dice que es mejor que sean claras viejas (separadas de las yemas se dejan en un bol en la nevera durante un par de días), pero a mi me han salido siempre bien con claras frescas o con las pasteurizadas. 0,20 €
  • 1 cucharada sopera de azúcar 0,05 €
  • 1 pellizco de sal 0,05 €
  • 4 gotitas de colorante alimentario en gel (se puede adquirir en El Corte Inglés o tiendas especializadas). Yo he usado el rosa porque el relleno será de fresas 0,10 €
  • Ganaché o Crema de chocolate blanco con fresas o el relleno elegido (hay quien usa hasta nocilla). 3,25 €

Total: 20 macarons por 5,85 €, pero sobre todo, mucho cariño al hacerlos.

Utensilios

  • Batidora eléctrica con varillas
  • Si tienes thermomix, bien, sino un molinillo de café.
  • Colador grande o tamizador
  • Manga pastelera con boquilla lisa de 1 cm. de diámetro (o hacerle a la manga pastelera un agujero de 1m. de diámetro)
  • Un par de boles
  • Papel vegetal de cocina o un silpat o un tapete para macarons (en tiendas especializadas de utensilios de cocina). Yo he usado el tapete.
  • Horno

Preparación:

1. Precalentar el horno a 150 grados.

2. Preparar dos bandejas de horno forradas con papel de hornear y colocar en el horno otra bandeja vacía porque vamos a hornear con doble chapa.

3. Preparar una manga pastelera con una boquilla lisa de 1 cm de diámetro aproximadamente.

4. Pesar la harina de almendras. Pasar a la thermomix, y molerla un poco teniendo en cuenta que deben ser solo unos segundos o se hará una pasta (unos 10 segundos en velocidad turbo). Si no tenemos thermomix, se puede usar un molinillo de café que esté bien limpio, pero en este caso habrá que tamizarla un par de veces antes de unirla al azúcar.

Se pesa el azúcar glas y se pasa a un bol. Se une a la almendra molida y se tamizan unidas dos veces. Es importante que lo mezclemos bien para que quede todo bien integrado.

5. Montamos las claras batiendo con una batidora de varillas. Cuando las claras empiecen a espumar (como si tuvieran espuma de jabón), añadimos el pellizco de sal y la cucharada de azúcar. Continuamos batiendo durante 4 minutos. Añadimos el colorante (rosa en este caso) y mezclamos bien con la batidora. El resultado debe ser un merengue brillante y firme.

6. Retiramos de forma inmediata la mezcla a un bol y le vamos añadiendo cucharadas de la mezcla de almendra y azúcar glas. Vamos mezclando con la espátula muy delicadamente; con movimientos envolventes girando el bol hasta que toda la mezcla haya quedado incorporada.

7. Se vierte la mezcla en la manga preparada y se van formando rápidamente pequeños montoncitos de 2 cm de diámetro aproximadamente. Dejaremos entre ellos un mínimo de 4 cm. de separación para que al hornear no se peguen unos con otros y queden perfectos. Podemos usar un tapete especial para macarons, en el que viene marcado el lugar en el que hacer cada macaron. Pero si no la tenemos, podemos usar un silpat o un papel de horneado, pero teniendo en cuenta que deben ser iguales de tamaño y estar separados entre sí.

8. Levantamos la bandeja un poquito de la encimera y la dejamos caer sobre la misma de nuevo para que los macarons se extiendan y queden lisos. Una vez formados, es muy importante dejarlos reposar unos 30 minutos aproximadamente para que formen su característica costra. Pasado este tiempo, horneamos durante unos 12 minutos a los 150 grados.

9. Dejar enfriar en la misma bandeja. Cuando los Macarons estén fríos, procedemos a rellenarlos. Cogemos uno, con ayuda de la manga pastelera los rellenamos del ganaché o chocolate blanco y fresas y colocamos otro encima como si fuera una tapa. Y así uno detrás de otro. ¿Que tal? ¿Os ha ido bien?.

Espero que estén deliciosos.

Receta avanzada de Macarons (de chicle)

«Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo»

Cuando pienso en los macarons, no puedo evitar pensar en todos los sitios en los que los he probado desde que me comí el primero y en cuáles están mis favoritos.

La primera vez que probe los macarons fue en Ladureé en Paris en 1989… ¡Uf! Ya ha llovido. Una compañera de clase me dijo que tenía que probarlos. ¿Probar qué?… dije yo. «Macarons, ma chèrie» dijo ella, y me llevó a la Rue Royale, primer local de Ladurée, a probarlos.

La historia de los macaron de Ladurée comenzó con Pierre Desfontaines, un primo de Louis Ernest Ladurée a mediados del siglo pasado. Pierre tuvo la genial idea de unir dos conchas de macarons y de rellenarlas de un sabroso ganache (o crema).

Desde entonces la receta no ha cambiado y los pasteleros de la casa pesan con gran precisión la harina de almendras, los huevos y el azúcar para que siempre salgan con la misma textura y sabor.

Una vez terminados no se ponen a la venta hasta pasadas 48 horas. Así los macarons equilibran su sabor y su textura chiclosa.

Cada temporada Ladurée les rinde homenaje creando un nuevo sabor. La nueva creación se hace siempre en función de la anterior teniendo en cuenta la paleta de color y los sabores. El color constituye una pieza fundamental en la seducción que estos pastelillos tienen sobre nosotros.

Y es precisamente en mi última visita a París, cuando Ladurée acababa de sacar a la venta su sabor de 2012 haciéndolo coincidir como en los últimos años, con la Semana de la Moda de Paris. Esta vez lo dedicaba a la casa de moda francesa Lanvin y con un sabor súper original: ¡CHICLE!. De hecho, creo que no hay receta de los mismos publicada (al menos que yo sepa en español)

Desde que volví de París he estado pensando en que tenía que hacerlos. Quería probar una nueva forma de elaboración de macarons (la de los maestros pasteleros Pierre Hermé y Thomas Keller entre otros), y me apetecía iniciarme probando a hacer los de chicle. Y, dicho, y hecho… Espero que os gusten tanto como a mi hijo y sus amigos, pero os advierto, os darán ganas de hacer pompas con ellos y no podréis…

(*) Yo además añadiría para conseguir la plenitud de sabor: 24 h. mínimo en congelador, más 3 h. de nevera, más 1 h. a temperatura ambiente

Ingredientes

Para los macarons:

  • 150 grs de polvo de almendras (también se llama harina de almendras) 3,60 € (por ejemplo, en Mercadona)
  • 150 grs de azúcar glas. No sirve ni el que se hace en casa en la thermomix ni el que venden en el supermercado de Azucarera Española. El grano de estos azúcares es mucho más grueso que el que se requiere para hacer macarons. Yo uso uno inglés que se llama Tate Lyle Icing Sugar. Lo podéis encontrar en Taste of America, en El Corte Inglés, En Iceland, La Casita dulce de las flores, Comercial Minguez y en un montón más de tiendas americanas e inglesas. 0,50 €
  • 55 grs de claras de huevo. Lo ideal es que sean claras viejas: se congelan unos días y luego se descongelan y se mantienen 4 o 5 días en la nevera. Las claras aguantan hasta 10 días en la nevera 0,20 €
  • 8 grs de colorante alimentario rosa (yo usé colorante en gel Wilton color Rosa) 0,25 €

Además necesitaremos:

  • 150 grs de azúcar blanca 0,34 €
  • 38 grs de agua mineral 0,02 €
  • 55 grs de claras de huevo 0,20 €

Para la crema de chicle:

  • 100 grs de chocolate blanco 0,60 €
  • 120 grs de mantequilla en 4 trozos 0,50 €
  • 1 tarrito de aroma de chicle 1,85 €
  • 30 ml de nata líquida 0,08 €
  • 1 yema de huevo 0,10 €

Total 4,55 € o lo que es lo mismo un coste de 0,13 € por macaron. ¿Vale o no vale la pena intentarlo?

Utensilios

  • Termómetro de cocina (los digitales de Ikea van fenomenal)
  • Un peso de cocina de precisión (digital y que pese de gramo en gramo)
  • Batidora eléctrica con varillas
  • Si tienes thermomix, bien, sino un molinillo de café.
  • Colador grande o tamizador
  • Manga pastelera con boquilla lisa de 1 cm. de diámetro
  • Un par de boles
  • Papel vegetal de horneado
  • Horno
  • Varios boles
  • Espátulas
  • Cucharas, cubiertos, etc.

Maridaje

Al tratarse un dulce típico de la merienda, yo os recomendaría que lo tomárais con un té, café o infusión. Hoy os recomiendo un de mis infusiones favoritas: Tetley Redbush y vainilla. Una infusión sin teína de delicioso sabor. El precio es de 1,40 € la caja de 40 bolsitas, es decir 0,04 € por taza. Una ganga para una taza tan deliciosa.

Preparación

1. Precalentar el horno a 175ºC en función convección. (Si no tenéis horno de convección os remito al tutorial Macarons: mis secretos incofesables)

2. Pulverizar unos segundos el polvo de almendras para conseguir la teztura más fina posible.

3. Tamizar el azúcar glas y el polvo de almendras sobre un bol grande. Mezclar bien.

4. Hacer un hueco en el centro del bol dejando algo de la mezcla de harina y azúcar glas en el fondo, y volcar los 55 grs de claras de huevo y combinar con la espátula. Añadir el colorante y mezclar bien cuidando que no quede nada en las paredes del bol sin mezclar. Reservar.

5. Poner los otros 55 grs de claras de huevo en un bol de batidora.

6. En un cazo poner a hervir a fuego medio los 38 grs de agua mineral con los 150 grs de azúcar hasta que el almíbar (así se llama a la mezcla del agua con el azúcar) alcance los 110ºC.

7. Mantener al fuego el almíbar.

8. Añadir un pellizco de azúcar a las claras de huevo que tenemos preparadas en el bol de la batidora y comenzar a batir a velocidad media-alta hasta que alcancen picos suaves. (Este pellizco de azúcar ayudará a calentar las claras y evitará que la proteína se separe del agua que contienen en caso de que batamos demasiado).

9. Cuando el almíbar alcance los 120ºC, retirar del fuego.

10. Bajar la velocidad de la batidora a media-baja potencia y añadir el almíbar poco a poco. El merengue se vendrá abajo pero es normal. Subir entonces la temperatura de la batidora y batir durante unos cinco minutos. Pasado ese tiempo, las claras deben estar firmes y brillantes y aunque el bol seguirá estando templado al tocarlo, la temperatura del merengue habrá bajado a temperatura ambiente. Si no es así, continuar batiendo hasta que la temperatura haya bajado.

11. Con ayuda de una espátula, volcar una tercera parte del merengue en la mezcla de polvo de almendras, azúcar glas, colorante y claras sin batir. Mezclar con movimientos envolventes. Continuar añadiendo el merengue a nuestra mezcla coloreada. La mezcla no debería estar ni muy fluida ni muy dura, de modo que si hacemos un rizo con la espátula, mantenga la forma sin moverse ni deshacerse. Si antes de haber incorporado todo el merengue hubiera llegado a ese punto, no es necesario incorporarlo todo, ya que es preferible que la masa quede un poco dura a que quede demasiado fluida. Yo pesé los ingredientes perfectamente e incorporé todo el merengue.

12. Pasar la mezcla a una manga pastelera con boquilla de un centímetro.

13. Colocar nuestra plantilla de círculos sobre una placa de horno. Colocar un papel vegetal limpio sobre la plantilla de modo que podamos ver perfectamente los círculos dibijados debajo.

14. Colocar la manga rellena a 1 centímetro por encima de la placa de horno y comenzar a presionar la manga moviéndola circularmente hasta que rellenemos el círculo. Dejar de presionar la manga. Levantarla y pasar al siguiente círculo.

15. Cuando tengamos todos los círculos hechos, deslizar con cuidado la plantilla debajo de los macarons y sacarla. Golpear firmemente la bandeja de horno sobre la encimera de modo que los picos que hayan podido quedar al realizar los círculos desaparezcan.

16. Dejar reposar los macarons unos 30 minutos.

17. Hornear durante 8-10 minutos hasta que la superficie se vea brillante.

18. Poner la bandeja en una rejilla hasta que se enfríen totalmente.

19. Introducir en el horno la siguiente bandeja de macarons.

Para realizar la crema de chicle:

20. Calentar la nata. Cuando empiece a hervir añadir el chocolate blanco y mover hasta que el chocolate se haya disuelto totalmente.

21. Retirar del fuego y añadir la yema de huevo. Dejar entibiar

22. En un bol poner la mezcla de chocolate y añadir un trozo de mantequilla. Ba tir bien con batidora hasta que se haya mezclado del todo y añadir entonces otro trozo de mantequilla. Repetir la operación teniendo en cuenta que no añadiremos otro trozo de mantequilla hasta que no se haya incorporado del todo el anterior. Incorporar el de aroma de chicle poco a poco batiendo cada vez, para que adquiera todo el sabor. Hay que ir probando cada poco para ver si el sabor deseado se ha alcanzado ya. Yo añadí todo el tarrito hasta conseguir el sabor a… ¡chicle perfecto!.

23. Poner en manga pastelera y rellenar los macarons. Si la mezcla estuviera muy blanda, ponerla en la nevera un rato para que coja un poco de cuerpo.

24. Una vez rellenados, o bien pasar los macarons al congelador, que es mejor, que os los tomáis directamente (Os remito al tutorial Macarons: mis secretos inconfesables). Si los pasáis al congelador para que adquieran su máximo sabor, mantenedlos congelados entre 24 h. y 15 días. Cuando os lo vayáis a comer, descongeladlos 3 horas en la nevera y luego 1 hora a temperatura ambiente. !Listos para comer! ¡Disfrutad!

Trucos y consejos

  • – Todos los puedes ver en mi post: Macarons: mis secretos inconfesables
  • – Sólo una cosa, si no consigues en las tiendas especializadas el aroma de chicle, no desesperes, porque te saldrán unos macarons de crema de chocolate riquísimos.
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¿Se puede congelar la ensalada de pasta? Consejos útiles para conservarla

Llega el calor y empiezan a apetecer los platos frescos y fáciles de preparar, como la ensalada de pasta. Una de las recetas más recurrentes en las comidas de verano, picnics y días de playa.

El plato da para mucho, ya que podemos versionarlo de mil maneras e ir cambiando los ingredientes y el tipo de pasta cada vez que la preparemos para tener una ensalada de pasta diferente.

Pero por algún misterioso motivo, siempre hacemos de más y acabamos teniendo ensalada de pasta para alimentar a todo el vecindario. ¿Podemos congelarla? Podemos, dependiendo en gran parte de los ingredientes que lleve, pero ni es lo más aconsejable ni nos va a quedar igual de rica que recién hecha.

Una versión un poco diferente de la típica ensalada de pasta, con algún guiño oriental. Usamos tallarines, encurtidos con vinagre de arroz y rematamos con unas virutas de bonito seco (katsuobushi). Perfecta para comer con palillos y llevarse un tupper original al trabajo. Aquí te explicamos cómo se prepara.

Hay que tener en cuenta que la ensalada de pasta guardada en un recipiente tapado de plástico o cristal va a aguantar perfectamente en la nevera 4 días, incluso alguno más sí tenemos la salsa o vinagreta por separado. Por tanto, mucho mejor que congelarla es guardarla en el frigorífico y consumirla en los días siguientes, y no aliñar más que la ración que se vaya a consumir.

Aun así, si nos empeñamos en congelarla -en Italia recalentar la pasta es delito, no queremos ni pensar qué opinarán de congelarla- hay que tener en cuenta que si lleva hojas verdes (lechuga, espinacas…) estos ingredientes se llevan fatal con la congelación.

La patata tampoco es buena idea congelarla (otra cosa es la ultracongelación industrial, que no tiene nada que ver) y el pepino, por la cantidad de agua que lleva, tampoco se recupera demasiado bien después de congelarlo en casa.

Ingredientes ensalada de pasta

Así que, si se nos ocurre la cuestionable idea de hacer mucha ensalada para dejar parte congelada, lo mejor es no mezclar ni las salsas ni estos ingredientes. Otros como el pimiento, la zanahoria o el brócoli aguantan muy bien el proceso de congelación, así que no habría ningún problema con ellos.

Vinagreta

La pasta sí se puede congelar, aunque tenemos que asumir que la perdida de calidad será notable y que el sabor y la textura distarán bastante de un plato de pasta recién hecho. En todo caso, mejor dejarla al dente para que no se convierta en una masa blandurria e incomible al descongelarse.

A la hora de descongelar, lo mejor es dejarla el día anterior en el frigorífico y no descongelarla a temperatura ambiente para evitar la aparición de bacterias, sobre todo en verano. Acelerar el proceso con el modo «descongelar» del microondas tampoco es buena idea. Así que sólo tenemos que tener un poco de previsión y acordarnos de sacar la ensalada de pasta del congelador el día anterior para pasarla al frigorífico.

Pero, insitimos, la pasta se cuece en 10 minutos y no tarda mucho en enfriarse para preparar una ensalada. ¿De verdad necesitas congelarla?

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