0

Congelar mejillones frescos

El mejillón es un molusco que, por lo general, procede de cultivo artificial, realizado en bateas (viveros flotantes). De ahí que sea un producto bastante asequible, que si no estáis acostumbrados a consumir, os invito a hacerlo. Mucha gente me dice que nunca los ha probado porque el aspecto les produce rechazo. Nutricionalmente hablando el mejillón es un producto 10 que debéis incluir en vuestra dieta, si no sois alérgicos. Ya os hablaré más adelante en detalle. Lo ideal es poder comprar mejillones gallegos y de roca ya que son más sabrosos. Por lo general, en los mercados y supermercados encontrarás de acuicultura y en muchas ocasiones de otros países.

A mi desde luego es un producto que me encanta. Lo cocino de varias maneras y os voy a contar como debéis limpiarlos y consejos para su consumo y conservación.

Consejos de compra:

Es un producto que compro con frecuencia. Un buen precio de compra es cuando está el kilo entre 1 y 3 euros. De ahí en adelante lo que estés dispuestos a gastar.

Aspecto de la concha: si quiero hacer alguna receta en la que voy a emplear la concha, procuro que esté bastante limpia de lapas y algas y así ahorrarme trabajo a la hora de limpiarlos. Si solo voy a usar la carne del mejillón, me resulta indiferente ya que la concha la desecharé.

¿Cuánta cantidad compro? Para una ración yo compro aproximadamente 500gr de mejillones.

Fíjate que esté sobre hielo en la pescadería y no en contacto con agua, ya que podrían abrirse y contaminarse. La concha debe ser negra y brillante.

El olor debe ser a mar .Si huele a amoniaco es que no está en buenas condiciones. Además deben pesar. Es señal de que en su interior conservan el agua del mar por lo que están bastante frescos y en buenas condiciones ya que no se han abierto ni contaminado. En la pescadería es complicado comprobar esto, ya que te lo sirven. Cuando los vayas a consumir fíjate en estas cosas y decide si seguir comprando en esa pescadería.

¿Cuándo son temporada? Los meses que contienen la “R” (enero, febrero, marzo, abril, septiembre, octubre, noviembre y diciembre).

Cómo limpiar los mejillones:

1. Comprueba que estén vivos. Si encuentras alguno con la concha abierta o rota golpea con otro mejillón la concha y si se cierra herméticamente es que está vivo. Si no reacciona,tíralo. Es señal de que no está en buen estado.

Mi técnica de peque era meter un palillo y pinchar al pobre mejillón para ver si se cerraba. Mi madre me regañaba porque yo luchaba con el mejillón para sacar mi palillo y al final se quedaba un trocito dentro.

Resumiendo mejillón que esté abierto, con la concha rota, a la basura. No queremos intoxicarnos.

2. Limpia las barbas, así como las lapas y algas del exterior de la concha.

Para limpiar las barbas coge una puntilla. Con el dedo gordo agarra la barba y de un tirón rápido y seco, sácala, tirando hacia ti . Si lo haces despacito el mejillón se lo huele y cierra herméticamente las compuertas y se os va a quedar media barba dentro. No pasará nada, siempre los podemos terminar de limpiar después. Es cuestión de práctica y hacerlo con decisión. Búscate alguien que te ayude en este proceso, se hará más ameno.

Si no hemos quitado bien en este punto las barbas, cuando saquemos la carne del mejillón después de cocerlo al vapor, podemos encontrarnos parte de la barba adherida a la misma. Simplemente tendremos que agarrarla y tirar de ella. Saldrá con facilidad y conseguiremos tener unos mejillones perfectos para consumir.

Con ayuda también de la puntilla, cepillo o estropajo de acero inoxidable, elimina las lapas y algas que estén adheridas en las conchas. Sobre todo si luego las vamos a emplear en nuestra receta.

3. Una vez que los hemos limpiado, los colocamos en un colador y los pasamos por debajo del grifo para eliminar cualquier rastro de suciedad.

Consejos de conservación:

Si lo compras fresco, úsalo lo más pronto posible. Ese mismo día o al día siguiente. Sino se estropeará y el riesgo de intoxicación es grande.

Si crees que no vas a poder comerlos tan pronto, lo que tienes que hacer es abrirlos al vapor y conservarlos en su jugo hasta su consumo. Tres o cuatro días como máximo.

En la nevera lo puedes conservar frescos envueltos en un paño húmedo hasta que los cocines y en la zona menos fría de la nevera. ¿Dónde es eso? La balda del frigo más cercana al congelador es la más fría por lo que tendrás que alejarte de esta zona ya que sino los mejillones se pueden morir y los tendrás que tirar.

Cuando los limpies, el consumo debe ser inmediato.

Se pueden congelar una vez lo hayas abierto al vapor con parte del jugo o ya elaborados. Aguantan congelados entre 3 y 6 meses.

El caldo que se obtiene después de cocinarlos al vapor, lo podemos usar en el momento para elaborar nuestra receta o bien congelar, previo filtrado para evitar impurezas. Se puede añadir a un guiso con pescado y/o marisco, para una salsa de marisco o para enriquecer un fumet de pescado.

Si todavía no habéis introducido este rico fruto del mar en vuestra dieta, os invito a hacerlo. Limpiarlos es algo entretenido pero no tienen nada que ver con unos de lata. Admite muchas recetas, lo más sencillo es cocinado al vapor y consumirlos con el propio caldo que dan. No es recomendable consumirlo crudo por riesgo de intoxicación.

¡Ánimo cocinillas!

Congelar marisco, trucos y recomendaciones bocadodemar.com

Son muchos los clientes que prefieren hacer una compra grande y nos preguntan cómo congelar marisco En este artículo explicaremos la mejor forma de congelar la mayoría de los mariscos que os ofrecemos y cómo congelar marisco cocido. Si seguís estos consejos los disfrutareis sin notar cambios apreciables, ni en textura, ni en sabor.

Primero nos gustaría hacer hincapié, en un detalle genérico de una de las normas más importantes a la hora de congelar marisco u otra cosa, que no todo el mundo tiene claro. El error más común cuando congelamos cualquier producto, es introducirlo en el congelador, sobre otros productos ya congelados. Este error grave provoca que el producto fresco trasmita calor al previamente congelado, descongelando la capa superficial del mismo y deteriorándolo. Para evitar esto, los congeladores grandes cuentan con una cesta donde se colocan los productos frescos y posteriormente se pasan con el resto. En los congeladores pequeños os recomendamos que los productos frescos los coloquéis sobre los típicos bloques de hielo que utilizamos para las neveritas de camping.

Todos los mariscos se pueden congelar, pero algunos de ellos sufren mucho en este proceso. Por ejemplo, se pueden congelar los percebes, pero no lo recomendamos. De hacerlo, sin duda lo congelaríamos en crudo ya que al consumir percebe deberíamos hacerlo templado, con el fin de apreciar todo su sabor.

Como congelar mariscos como: nécoras, centollo, buey y otros cangrejos.

Lo primero que debes saber antes de congelar centollo o congelar necoras similares es que todos estos mariscos se deben congelar cocidos.
Si quieres saber como congelar centollos, sigue estas instrucciones: se moja un paño en el agua de cocción o agua salada y se humedece, escurriéndolo para quitar el exceso de agua. Se envuelven, las centolla, nécoras, etc. con dicho paño y posteriormente se coloca un film bien ajustado sobre este paño. Posteriormente este paquete lo envolvemos en papel de periódico, lo introducimos en una bolsa y al congelador.

Debemos sacarlo 24 horas antes de su consumo, dejarlo a temperatura ambiente y estaría listo para su consumo.

Como congelar mariscos como: almejas, berberechos, navajas.

Muchos clientes nos preguntan cómo congelar almejas cómo congelar mejillones frescos y nos consultan si las almejas se pueden congelar.

Los bivalvos debemos congelarlos crudos. Efectivamente, los mejillones se pueden congelar, y congelar mejillones frescos es posible si seguimos una serie de recomendaciones. Los envolveremos en un film muy bien apretado, o si disponemos de máquina, la mejor opción es envasarlas al vació y luego al congelador.

¿Se pueden congelar las almejas a la marinera? Muchos restauradores recomiendan congelar almejas cocinadas ya que es posible que se conserven mejor, pero posteriormente tendremos muchas limitaciones en el momento de cocinarlas. Si decidís congelar las almejas cocidas o congelar mejillones cocidos, no os olvidéis también congelar el caldo donde las cocéis, con el fin aprovecharlo en arroces, fideuás, etc. Congelar almejas, congelar berberechos u otros vivalvos de forma correcta es tan importante como descongelarlos. Existen trucos como descongelarlos en agua con sal, cosa que no recomendamos y nos decantamos por descongelar las almejas en la nevera un día 18/24 horas antes de utilizarlas. Unas almejas perfectamente congeladas y descongeladas, con menos de 3 meses en el congelador no perderán ni propiedades ni sabor, estaremos degustando unas almejas congeladas que no diferenciaremos de las frescas.

Cómo congelar camarones

Existen varias formas positivas de congelar mariscos como el camarón, pero todas ellas con el producto cocido.
Normalmente este marisco se congela envuelto en un film o envasado al vacío pero existe una de las técnica que según parece da muy buen resultado, (reconocemos nunca hemos probado esta técnica de congelar marísco) es introducirlos en un recipiente y llenar este recipiente de agua salada 40gm de sal por litro, tapar el recipiente e introducirlo en el congelador.

Como congelar bogavante.

El bogavante es un crustáceo que podemos congelar crudo o cocido.
Si lo congelamos cocido debemos conservarlo de las misma forma que, la centolla, necoras, etc. Pero si lo hacemos crudo la mejor opción es envuelto en un film o envasado al vacío. Realmente la mejor forma de conservación es cocido pero nos limitaría en la cocina a la hora de preparar ciertos platos.

Para degustar los mariscos congelados en óptimas condiciones, recomendamos no conservar los productos más de tres meses. Pero si sigues nuestros consejos de como congelar marisco, y lo consumes antes de estos tres meses recomendados, no notaras la diferencia.

Esperamos que os hayan servido estas recomendaciones de como congelar marisco y si es así, por favor compartirlas.

Un experimento.

Hemos escuchado cientos de veces que el marisco no se debe congelar vivo ni crudo. Pero nunca tuvimos clara la razón.

Como veis en estos vídeos hemos hecho un experimento congelando una centolla y un bogavante y aquí está el resultado.

El sabor es pasable incluso no pierde demasiado sabor, pero la textura es un desastre. La carne se rompe queda harinosa y es imposible sacar un trozo entero. Vamos que se puede untar.

Así que ya sabéis para congelar bien el marisco seguir nuestras recomendaciones.

Tendremos que fijarnos en que su concha esté negra y brillante, de lo contrario, significará que llevan ya unos días en la pescadería, así que será mejor renunciar a comprarlos. También es importante desechar los mejillones que tengan la concha rota, y aquellos que la tengan abierta, y que no se les cierre cuando se les golpee con un cuchillo, pues esto indicará que los mejillones están pasados, y pueden llegar a producirnos intoxicaciones leves.
Una vez comprados los mejillones, se deben consumir inmediatamente, de un día para otro. Si ello no fuera posible, es mejor cocerlos, y conservados cocidos. Si deseamos guardarlos para otro día, lo ideal es envolverlos en un paño húmedo e introducirlos en la parte menos fría del frigorífico. Al día siguiente ya podremos prepararlos de la forma que deseemos, como sopa, en salsa, etc. No se deben guardar en la parte más fría de la nevera, ni en el congelador, porque los mejillones morirían. Si lo que deseamos es congelarlos para consumirlos dentro de unos días, lo recomendable es cocerlos previamente.
La limpieza de los mejillones es una tarea muy importante, y es el primer paso antes de comenzar con su preparación culinaria. Como se fijan a las rocas por medio de sus filamentos, es necesario que se los eliminemos con la ayuda de un cuchillo, tirando hacia fuera, hasta que se desprendan de la carne. Después, los restos de materias marinas adheridos a su concha, se retiran frotando con un cepillo de púas duras, o en su defecto, raspando con un cuchillo. Tras haberlos limpiado, se colocan en agua fría, haciéndolos chocar entre sí, para evitar que se abran. Les iremos cambiando el agua varias veces, hasta que hayan soltado toda la arenilla. Una vez hechas estas operaciones, los retiramos del agua, los escurrimos bien, y procedemos a prepararlos.

¿Se pueden congelar los mejillones vivos?

Los chefs y expertos de los mariscos están de acuerdo en que no debes congelar los mejillones vivos. Cuando compres mejillones para cocinar, estos deben estar vivos y bien cerrados. Si la concha de un mejillón está levemente abierta, tú puedes enfriarlo con hielo o golpearlo levemente. Un mejillón vivo se cerrará lentamente en esas situaciones. Cualquier mejillón que esté abierto, tenga la concha rota o parezca estar lleno de lodo debe ser descartado antes de cocinar.

Aunque no puedes congelar los mejillones, debes mantenerlos frescos antes de cocinar. Los mejillones tienen una vida limitada en la concha. Debes cocinarlos dentro de los dos o tres días para un sabor y frescura óptimos. Los mejillones serán seguros para comer hasta 14 días después de empacados, pero el sabor y la seguridad declinan cada día que se almacenen. Almacena tus mejillones en un ambiente fresco (pero no congelado). Deja el paquete abierto, con entradas de aire para que el oxígeno pueda fluir a través del molusco. No sumerjas los mejillones en agua, ya que el agua fresca puede matar rápidamente a los mejillones. Si necesitas limpiar las conchas, friega los mejillones en pequeñas cantidades de agua que corra.

Para cocinar los mejillones, prepara la salsa con anterioridad, y luego agrega los mejillones a la olla y salsa precalentadas. Cocina los mejillones al vapor con una tapa cerrada por aproximadamente cinco minutos, o hasta que las conchas estén casi abiertas. La carne debe estar solo levemente sujeta al interior de la concha. Desecha cualquier concha cerrada.

Cómo cocer mejillones paso a paso

Para cocer mejillones, necesitamos someterlos a una carga térmica, pero sin bañarlos en líquidos hirvientes. Para eso, lo mejor y también lo más sencillo es cocerlos al vapor.

Guía para cocer mejillones:

  • Confiar en tu proveedor
  • Limpiar los mejillones
  • Cocer los mejillones
  • En la mesa

#1. Confiar en tu proveedor

Hay que emplear siempre mejillones bien frescos, de buena calidad y que no sean demasiado pequeños, para que mantengan un tamaño correcto después de cocinados. La concha debe ser negra y brillante, signo de frescura. Los mejillones en buen estado huelen a mar. Desecharemos los que tengan un olor fétido.

Lo ideal es consumirlos al llegar a casa, pero si no entra en nuestros planes, no los tendremos más de dos días en el frigorífico. Mojaremos un paño de cocina con agua y sal, lo escurriremos y envolveremos los mejillones -sin limpiar- con él, haciendo un nudo fuerte para que no se abran. Los colocaremos en la zona menos fría del frigorífico. ¡Prohibido cubrirlos con agua! Si vamos a tardar en consumirlos, lo mejor es cocinarlos al vapor y congelarlos con el agua de la cocción que, además, servirá para calentarlos después. No los tendremos más de 2 semanas en el congelador.

#2 Limpiar los mejillones

Hemos de tener en cuenta que el mejillón ya nos llega depurado. Pero puede venir con restos de cuerda y con algunas conchas adheridas a la cáscara que tendremos que retirar.

Hay quien dice que no debemos limpiarlos mucho, ya que eliminamos el sabor a mar con todas sus propiedades, y hay quien dice que debemos lavarlos en profundidad. Pero lo más importante es esto: –no hemos de limpiar los mejillones hasta el momento de cocinarlos.

Para limpiarlos, lo más cómodo es en el fregadero, golpeando con la parte no afilada del cuchillo, quitando todas las conchas que tengan adheridas (y si se resisten, rascando con un estropajo de aluminio). También quitaremos las barbas (con las que el mejillón se mantiene pegado a la batea antes de ser recogido), cogiendo con la punta del cuchillo el extremo y dando un tirón hacia delante y hacia abajo (de otro modo podremos romper la carne del mejillón). Los lavaremos bien bajo un chorro de agua fría, y los dejaremos escurrir.

Y aquí están limpitos. Si durante la limpieza encontramos alguno con la concha rota o deforme, lo desecharemos.

#3 Cocer los mejillones

La forma más común de preparar los mejillones es hacerlos al vapor con un poco de vino blanco o agua, zumo de limón y a veces pimienta o laurel. Cocer mejillones significa literalmente dejarlos el tiempo suficiente hasta que se abran, de ahí la necesidad de usar una olla con el doble de capacidad que el espacio ocupado por los mejillones sin abrir, con una cantidad de líquido mínima en el fondo, y tapar.

El agua de cocción de los mejillones (en caso de cocerlos en agua) no necesita sal. De hecho, en ningún caso es aconsejable añadir sal a los mejillones, ya que el mar ya se ha encargado de dejarlos en su punto de sal.

Ponemos la olla a fuego fuerte, y cuando notamos que el fondo desprende calor, echamos los mejillones y menos de un dedo de líquido (y el limón o laurel si queremos), bajamos un poco la intensidad de fuego y tapamos, siempre manteniendo el líquido en ebullición, vigilando hasta que veamos que los mejillones se empiezan a abrir.

Dependiendo de la cantidad de mejillones y de la capacidad de la olla, tardarán más o menos en abrirse. Podemos estimar aproximadamente 2 minutos, si los vamos a utilizar en una preparación en la que se vayan a seguir cocinando; si no, los dejaremos 2 minutos más después de que se hayan abierto. De esta forma, el mejillón al vapor estará perfectamente hecho, pero conservará su aspecto intacto.

–consejo: si los mejillones son de diferente tamaño podremos ir sacando los más pequeños si vemos que se abren antes, para evitar la sobre cocción-.

El caldo de cocción se puede reservar para sopas o guisos marineros. También podemos concentrarlo al fuego para que reduzca y rociar los mejillones con él. Los mejillones que no se abran, los tiraremos. Lo más probable es que estén en mal estado, y en ese caso, habrán impregnado el líquido de cocción de un olor desagradable. En ese caso, tiraremos también el líquido.

Si al abrirse vemos que algún mejillón tiene barbas en su interior, las retiraremos con ayuda de una tijera, o en caso contrario rasgaremos toda la carne del mejillón.

Aunque mucha gente añade los mejillones a la paella después de añadir el líquido de cocción del arroz con el fin de impregnar la paella de los jugos del mejillón, si usamos mejillones frescos, y queremos que lleguen a la mesa en su punto de cocción ideal, lo correcto será añadirlos a la paella cuando falten entre 3 y 5 minutos para retirar el arroz del fuego.

#4 En la mesa

Se sirven recién hechos, pero están igualmente buenos templados o fríos.

A nosotros nos gusta rociar los mejillones con un chorrito de limón una vez cocidos al vapor, para potenciar sus matices sin arrebatarles su sabor a mar, culminando simplemente con un poco de perejil fresco muy bien picado. No necesitan más.

-El color más o menos anaranjado no es indicativo de la calidad de los mejillones, sino del sexo. Las hembras son de un color anaranjado intenso y los machos de un color amarillo pálido-.

Cocer mejillones en el sentido estricto de la expresión (sumergidos en agua) no es ni mucho menos lo más aconsejable. En primer lugar, porque los propios líquidos de los escasos mejillones que se abriesen se diluirían en el agua, desperdiciando todo su sabor. Y, en segundo lugar, porque echaríamos a perder la delicada textura de su carne.

Cómo congelar las almejas

Lo más importante que debemos tener en cuenta antes de congelar almejas es que estas deben estar lo más frescas posible. De esta forma, podrán durar más tiempo dentro del congelador. Si es posible, lo mejor es que estén vivas al momento de congelarlas. Para congelar almejas, primero deberás limpiarlas y prepararlas para meterlas al congelador siguiendo estos pasos:

  • Limpia las almejas eliminando todo rastro de arena de ellas. Sumérgelas en agua fría con abundante sal. Déjalas allí durante 30 minutos y termina de limpiarlas con más agua. Si quieres conocer más métodos efectivos para limpiar almejas, no dejes de entrar en nuestro artículo Cómo quitar la arena de las almejas
  • Una vez estén limpias, tienes varias opciones: puedes guardarlas en un recipiente hermético, envolverlas en papel film con muy poco espacio entre ellas, o utilizar la red en la que suelen venir para guardarlas.
  • Mételas en el congelador. No las pongas encima de otros alimentos, ya que estos pueden descongelarse con su calor y perder las propiedades. Lo mejor es que estén solas hasta que se congelen. Puedes usar un cubo de hielo para que reposen.

Si quieres saber cómo descongelar las almejas, lo único que necesitarás hacer será pasarlas al refrigerador y dejarlas allí por unas 24 horas antes de cocinarlas. Otra opción es la de sacarlas del congelador y sumergirlas inmediatamente en un recipiente con agua y sal, para que poco a poco se vayan descongelando.

En esta ocasión os enseñamos unas cuantas recetas de mejillones al vapor, una receta muy habitual en los bares de tapas, que ahora pueden hacer fácilmente en tu casa. Lo primordial es un buen producto, fresco y de calidad. El resto te lo contamos en todas estas recetas, paso a paso.

El producto del mar es excelente, y tan bien podemos poner unos mejillones al vapor como unos calamares rellenos de carne, incluso para relleno es perfecto, como en estos huevos rellenos con atún. Y si eres vegetariano o vegano, seguro que preferirás otras recetas sin pescado, como estas variadas recetas con verduras.

Pero seguro que no te resistes a una riquísima tarta de zanahoria y coco.

Los mejillones son un alimento muy sano y recomendable por los expertos en nutrición. Con ellos se pueden hacer infinidad de elaboraciones diferentes y una de ellas, quizá la más simple, son los mejillones al vapor. Pero el hecho de que sea la más sencilla no quiere decir que nos e trate de un plato de delicioso sabor.

Si no los has probado nunca o no sabes cómo hacerlos, no te preocupes porque en esta entrada vamos a darte la receta para que puedas hacerlos en cualquier momento, dado que podemos encontrarlo en cualquier momento.

Para su elaboración necesitaremos tan solo dos ingredientes:

  • 2 kilos de mejillones frescos de tamaño grande.
  • Piel de limón.

Pasos para hacer los mejillones al vapor

Lo primero que debemos hacer, como sucede con todos los crustáceos, moluscos y demás frutos del mar, es hacer una inspección sobre los mejillones, desechando todos aquellos que estén abiertos o rotos, nos ahorraremos problemas de salud que pueden llegar a ser importantes.

Con un cuchillo iremos rascando toda la cáscara y eliminando las barbas que tienen los mejillones, tirando de ellas y no costará demasiado trabajo quitarlas y de esta forma tendremos los mejillones más limpios.

Por otro lado cortaremos la piel del limón y la reservaremos. En una cazuela grande echaremos agua, unos dos centímetros, no mucho más. Añadiremos las pieles de los limones y metemos la vaporera con los mejillones dentro completamente limpios.

Ponemos la tapa, subimos a fuego medio y cuando el agua rompa a hervir esperaremos 10 minutos, retiramos la olla del fuego, abrimos la tapa y sacamos los mejillones. En este caso tiraremos aquellos que no se hayan abierto.

Ahora quitaremos la cáscara al mejillón y solo dejaremos aquella en la que está la carne y la pondremos en una cazuela de barro o una bandeja, echaremos un poco de limón por cada uno y disfrutaremos del excelente sabor que se consigue con esta sencilla receta.

Lo bueno que tienen es que si no los comemos todos, podrán aguantar sin problema en la nevera hasta la noche o hasta el día siguiente, aunque tendremos que echarles unas gotas de limón y de aceite para que no se resequen demasiado y solo habrá que calentarlos para comer.

Consejos

Para que esta receta salga a pedir de boca, lo mejor es es comprar los mejillones de tamaño grande, siempre frescos, aunque se pueden usar mejillones congelados, aunque no es lo mismo.

Recetas de mejillones congelados al vapor Fáciles

  • Mejillones al vapor2 kg mejillones 2 dientes ajo 1 limón aceite pimienta negra en grano hoja de laurel

  • Platanos congelados con yogur y almendras2 plátanosYogur griegoCanelaAlmendra picada

  • Mejillones tigre1 kilo de mejillones frescos Pan rallado (para rebozar) Media cebolla Harina (para rebozar) Dos huevos 1 pimiento rojo picante 1 pellizco de sal Un vaso de leche Aceite de oliva o girasol para freir

  • Mejillones rellenos1 kg. de mejillones 25 gambas Salsa Bechamel: 1 cuchara sopera mantequilla 1 vaso de leche harina sal

  • Mejillones gratinados1 kilo de mejillones Aceite de oliva 2 dientes de ajo Medio limón Pan rallado Perejil

  • Espaguetis con mejillones350 gr. de espaguetisSalPimienta1 kg. de mejillonesAceite de oliva1 cebollaMedio vasito de vino blanco1 pimiento verdeUn trozo de cayena, opcionalmente1 bote pequeño de tomate triturado2 ajos

  • Mejillones a la marinera2 kg de mejillones. Una cucharada de sal gruesa. 3 cucharadas de vinagre. Una cebolla. 2 tomates. 2 dientes de ajo. 1 /2 taza de perejil picado. 1 /2 vaso de vino blanco seco. Aceite. Sal y Pimienta.

  • Mejillones en tomate2 kilogramos de mejillones. 1 cucharada de sal gruesa. 1 cebolla. 1 cucharada de vinagre. Aceite. 2 tomates pelados y picados. 2 dientes de ajo picados. 1/2 taza de perejil picado. 1/2 vaso de vino blanco. Sal y pimienta.

  • Pizza de mejillones300 gr. de harina. 1 cucharadita de sal fina. 40 gr. de levadura de cerveza. 2 cucharadas de aceite. Agua tibia. 1 taza de salsa de tomates. 2 mozarellas. 1 cucharadita de ají molido. 1/2 kilo de mejillones limpios (camarones, ostras o berberechos). 1 cucharadita de orégano picado.

  • Mejillones en escabecheMejillones. Cebolla cortada en juliana. Aceite de oliva. Pimentón dulce. Laurel. Ajo. Vinagre de jerez. Vino blanco. Sal y pimienta.

  • Mejillones en salsa1/2 kg de mejillones. 1/2 cebolla. 1 vaso de tomate triturado natural. 2 guindillas.

  • Pate de mejillones3 latas de mejillones en escabeche pequeñas. 8 quesitos en porciones. Una lata de atún en aceite o un huevo duro.

  • Rissoto con mejillones2 docenas de choros o mejillones. 400 gr. de arroz. 2 cebollas blancas picadas a cuadritos. 1 pimiento en juliana. 2 zanahorias. 1 puerro. 5 dientes de ajo. 1 vaso de vino blanco. 1/2 vaso de crema de leche o nata. agua. aceite de oliva. unas hebras de azafrán. sal y pimienta. cebollino y perejil.

  • Mejillones al pimenton750 gramos de mejillones. Cebolla. 1 cucharada de pan rallado. Aceite de oliva. Pimentón.

  • Guisito de mejillones1 y 1/2 kg. de mejillones con sus valvas, bien lavados 60 gr. de manteca 2 cebollas de verdeo picadas 2 dl. de vino blanco 200 gr. de crema de leche Sal Pimienta Para la guarnición: Ajíes morrones verdes y colorados cortados en tiritas 2 tomates en crudo, cortados en cubitos

  • Mejillones a la provenzal1 lata de mejillones al agua 5 dientes de ajo picados bien pequeño Un puñado de perejil picado 3 cucharadas de aceite Sal a gusto

  • Mejillones al curry1 kilo de mejillones 1 vaso de vino blanco seco 1 ramo de tomillo laurel perejil 2 echalotes 50 cc de aceite de oliva 100 cc de leche caliente 2 yemas de huevo batidas 1 cdita de curry jugo de un limón 100 cc de crema

  • Mejillones tigre thermomix2 kg de mejillones. 2 dientes de ajo. 1/2 cebolla grande. 50 grs de aceite. 300 grs de leche. 80 grs de harina. 50 grs de vino blanco. 1 pastilla de caldo de pescado. Nuez moscada. Sal. Pimienta. Pimienta de cayena o cayenitas individuales. Para empanar: Pan duro. Unas hojas de perejil. 2 dientes de ajo. 2 huevos.

  • Aguacates con mejillones2 aguacates 16 mejillones 1 pimiento rojo 1 cucharada de aceite de oliva 3 patatas Zumo de limón Para la vinagreta: ½ pimiento verde 3 cucharadas de aceite 2 cucharadas de vinagre Sal y pimienta

  • Pinchos de mejillones3 kilos de mejillones 1/4 kilo de champiñones 9 lonchas de bacon 1/2 limón aceite sal 6 pinchos largos

  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. Siguiente

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *