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Conservar tortilla de patatas

Tabla de contenidos

Precauciones con las tortillas

Un alimento crudo o poco hecho es un alimento sin higienizar por completo, por tanto, en él pueden crecer bacterias patógenas capaces de provocar una intoxicación alimentaria. En el caso de los huevos y de las preparaciones a base de huevo, como las tortillas, una solución es cuajarlos bien, es decir, cocinarlos bien para que no queden partes crudas. Debe tenerse en cuenta que los huevos crudos pueden contener distintos microorganismos que originan enfermedades alimentarias y que las preparaciones con este alimento se consideran de alto riesgo alimentario. El artículo explica cómo hacer tortillas más seguras y qué precauciones tomar en la elaboración de salsas con huevo crudo.

Imagen: nito103

Los huevos son uno de los alimentos más saludables por su contenido de importantes nutrientes. El consumo de huevos crudos y sus derivados es un tema que genera controversia entre consumidores y responsables de la salud. Estos últimos recomiendan una buena cocción para disminuir el riesgo de contaminación, sobre todo por la bacteria Salmonella enteritidis. Debe tenerse en cuenta, además, que muchos tipos de bacterias están presentes de forma natural no solo en la cáscara del huevo sino también dentro, como Campylobacter, Enterococcus o Listeria. Pero cuando las gallinas ponedoras están sanas, estas poblaciones bacterianas se mantienen a raya y no suponen un riesgo. Los controles en las primeras fases de la producción son fundamentales en todos los casos, y en el de los huevos de modo particular. Estos controles deberán mantenerse a lo largo de toda la cadena de producción y, por supuesto, en el domicilio y el sector de la restauración.

Tortillas, errores que deben evitarse

El huevo puede consumirse de mil formas: frito, duro, pasado por agua, al plato, revuelto y tortilla. Esta última, una de las más populares, consiste en romper la cáscara y batir el huevo para luego cocinarlo. Puede emplearse relleno o servir sola.

Sea cual sea el caso, es necesario cuajarla a fondo para permitir que el calor ejerza su función higienizante en el interior. De esta manera, se destruyen los posibles microorganismos presentes en el alimento. La cocción es la única forma de eliminar los gérmenes peligrosos, entre ellos, la Salmonella. Si, por el contrario, se deja alguna parte de la tortilla cruda, el riesgo de contaminación aumenta ya que una cocción insuficiente no garantiza la desaparición de los gérmenes. Este riesgo se evita en restaurantes, bares y cafeterías utilizando ovoproductos, de obligado uso por ley en estos establecimientos, sobre todo si no se cocinan bien.

La cocción es la única manera de eliminar microorganismos patógenos como la salmonella

Además de la cocción, la elaboración segura de tortillas pasa también por no servirla en el mismo plato que se ha empleado para darle la vuelta, porque lo más seguro es que contenga restos de huevo crudo que pueden recontaminar la tortilla, aunque esté bien cuajada. Tampoco será eficaz pasar el plato con el huevo crudo solo por agua fría, una limpieza deficiente que, además, puede recontaminar manos y superficies. Por tanto, es muy importante usar siempre platos distintos para alimentos crudos o semielaborados y los ya cocinados por completo. En el caso de que se haga así, antes se lavará el plato con agua caliente y jabón y se secará bien con papel desechable.

Tampoco debe romperse el huevo en el mismo recipiente donde después se batirá, ni separar la clara de la yema con la cáscara del huevo. Debe tenerse presente que, al romper el huevo, se puede contaminar el recipiente y el huevo con los gérmenes de la cáscara.

También hay que fijarse en que, una vez roto el huevo, no desprende olores anormales y que la transparencia de la clara sea la adecuada. Cualquier signo de estos puede ser indicador de un posible crecimiento bacteriano y, por tanto, se deberá rechazarlo.

Otro error común en la elaboración de tortillas es dejarlas, una vez elaboradas, a temperatura ambiente. Debe tenerse en cuenta que si hay microorganismos patógenos en la tortilla, estos se multiplicarán con rapidez a temperatura ambiente. Es muy importante introducir la tortilla en la nevera si no se consumirá de inmediato, de manera que el riesgo de contaminación y multiplicación se ralentiza de forma significativa. Y es que los productos elaborados con huevo son un medio idóneo para el crecimiento de bacterias, sobre todo a temperaturas de entre 10 ºC y 40 ºC. No deberán mantenerse a estas temperaturas más de dos horas.

Salsas con huevo

Si se preparan salsas con huevo, como la mayonesa, también deberán extremarse las medidas de higiene y conservación. En primer lugar, es importante preparar la cantidad justa que se quiera consumir en una sola comida porque, de no ser así, si han quedado restos habrá que desecharlos. Guardar este tipo de salsa comporta un riesgo añadido porque aumenta el riesgo de contaminación. Y es que tanto la mayonesa como cualquier otra salsa que se elabore con huevo crudo no reciben ningún tipo de tratamiento de calor que elimine posibles patógenos.

Por tanto, durante su elaboración deben respetarse con minuciosidad las normas de higiene. Puede ayudar también a evitar contaminaciones la acidificación, es decir, añadir limón o vinagre a la salsa para inactivar gérmenes y, en consecuencia, para mejorar la conservación.

Para este tipo de productos, la legislación establece que en los establecimientos de restauración se elaboren con ovoproductos, igual que pasa con las tortillas.

Huevo pasteurizado

En restauración colectiva debe utilizarse el huevo pasteurizado para cualquier tipo de preparado con huevo cuya cocción no alcance los 75 ºC. Los ovoproductos contienen los distintos componentes del huevo o sus mezclas (clara, yema o huevo entero) que, una vez separados de la cáscara y las membranas, se someten a un proceso de pasteurización que elimina la Salmonella o cualquier otra bacteria que pudiera contener el huevo. Destinados sobre todo el sector hostelero, su presentación más común es en estado líquido.

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Cómo evitar los 10 errores más típicos que se cometen en una cocina

En lo que hace a la seguridad alimentaria, es mejor no aplicarse el refrán “errando se aprende a herrar” pues las consecuencias de aprender a partir de los errores pueden llegar a ser graves. Hablamos de probar comida que lleva ya unos cuantos días en la nevera para ver si está buena, colocar carne cocinada en un plato donde había carne cruda, servir la tortilla en el plato en el que se han batido los huevos y…cosas así.

Es algo que conviene no subestimar. Pondremos solo dos ejemplos (que nos recuerda foodsafety.gov, portal del gobierno federal de Estados Unidos sobre seguridad alimentaria): algunos gérmenes como la salmonella únicamente precisan de 15 a 20 células en comida poco hecha para provocar una intoxicación alimentaria; una pequeña porción de comida con la toxina del botulismo puede provocar la parálisis e incluso la muerte…

Por si fuera poco, resulta que en estos asuntos al principal enemigo lo tenemos precisamente en casa. Según destacaba el Consejo Europeo de Información Alimentaria (EUFIC) en Seguridad alimentaria – Normas básicas, “la principal fuente de intoxicación continúa siendo el hogar. Los consumidores son muy conscientes de las medidas que deben adoptarse para garantizar una buena seguridad alimentaria, pero todavía no abordan la higiene en la cocina de manera lo suficientemente seria”.

Si errar es de humanos y rectificar de sabios, recomendamos que en los siguientes casos no incurramos en el error y seamos lo suficientemente sabios como para rectificar si estamos obrando de manera peligrosa para la salud. Recogemos a continuación “10 errores comunes relacionados con la seguridad alimentaria que se ha comprobado que han causado enfermedades graves” según foodsafety.gov, también “los 10 errores más comunes en seguridad alimentaria” según la revista Consumer, y finalmente“una tabla con un listado de los errores más frecuentes y unas medidas básicas de precaución para mantener alejadas de la comida las bacterias nocivas, que constituyen la principal fuente de enfermedades provocadas por los alimentos” según EUFIC. Algunos de ellos son coincidentes y, sumados todos juntos, dan más que diez pero, en definitiva, son los más comunes.

Foodsafety.gov: Errores peligrosos de seguridad alimentaria

Error N° 1: Probar comida para ver si todavía está buena

  • Por qué: No puede probar (ni oler ni ver) las bacterias que causan la intoxicación alimentaria. Probar solo una pequeña cantidad puede originar una enfermedad grave.
  • Solución: Tire la comida antes de que se cultiven bacterias dañinas (para consultar tiempos de conservación seguros recomendados puede consultar nuestra entrada ¿Cuánto dura cada alimento en la nevera y en el congelador?).

Error N° 2: Colocar carne cocinada en un plato donde había carne cruda

  • Por qué: Los gérmenes de la carne cruda pueden contaminar la carne cocida.
  • Solución: Siempre use platos separados para la carne cruda y la carne cocida. Se aplica la misma regla para las aves de corral y los mariscos.

Error N° 3: Descongelar comida en la encimera.

  • Por qué: Los gérmenes dañinos pueden multiplicarse extremadamente rápido a temperatura ambiente.
  • Solución: Descongele la comida de manera segura:
    • En el refrigerador
    • En agua fría
    • En el microondas

De ello hablamos en “No descongele ni marine alimentos sobre la encimera… ¿Cuál es la manera apropiada?”

Error N° 4: Lavar carnes de res o de ave

  • Por qué: Lavar la carne cruda de res o de ave puede contaminar con bacterias el fregadero, la mesada y otras superficies de su cocina.
  • Solución: No lave la carne de res, las aves ni los huevos.

Error N° 5: Dejar que la comida se enfríe antes de guardarla en el refrigerador

  • Por qué: Las bacterias que causan enfermedades pueden desarrollarse en alimentos perecederos en solo dos horas, a menos que los refrigere.
  • Solución: no tarde más de 2 horas en refrigerar los alimentos perecederos (o 1 hora si la temperatura supera los 90˚F).

Error N° 6: Comer masa cruda para galletas (u otra comida con huevos crudos)

  • Por qué: Los huevos crudos pueden tener salmonella u otras bacterias dañinas.
  • Solución: Siempre cocine bien los huevos. Evite las comidas que tienen huevos crudos. Más información en “¿Cuánto tiempo se pueden conservar los huevos y los preparados a base de ellos?”

Error N° 7: Marinar la carne de res o de ave en la encimera

  • Por qué: Los gérmenes dañinos presentes en carnes de res o de ave pueden multiplicarse muy rápidamente a temperatura ambiente.
  • Solución: Siempre marine las carnes de res o de ave en el refrigerador. (De nuevo, “No descongele ni marine alimentos sobre la encimera… ¿Cuál es la manera apropiada?”).

Error N° 8: Usar carnes marinadas crudas sobre la comida cocida

  • Por qué: Los gérmenes de la carne (o mariscos) cruda pueden contaminar la carne cocida.
  • Solución: Puede volver a usar la marinada sólo si la hierve antes de usarla.

Error N° 9: Cocinar poco la carne de res, de ave, los mariscos o los huevos

  • Por qué: Los alimentos cocidos son seguros sólo si fueron cocinados a temperaturas lo suficientemente altas para matar las bacterias
  • Solución: Use el gráfico de temperaturas mínimas de cocción segura y un termómetro para alimentos (sobre este respecto, puede consultar “Cómo cocinar carne y pescado a su temperatura interna de seguridad”)

Error N° 10: No lavarse las manos

  • Por qué: Los gérmenes en las manos pueden contaminar la comida.
  • Solución: Lávese las manos correctamente durante 20 segundos con jabón y agua corriente.

Consumer: Los 10 errores más comunes en seguridad alimentaria
Recogemos a continuación un extracto de la información de “Consumer”, a cuyo contenido completo hemos enlazado en el título de este apartado.

Número 1:

  • Descongelar alimentos sobre la encimera a temperatura ambiente. Los microbios patógenos, es decir, los que provocan enfermedades, pueden multiplicarse de forma rápida a temperatura ambiente si esta es templada. Cuando se descongela un alimento a temperatura ambiente, sobre todo en verano, el producto atraviesa rangos de temperaturas considerados de alto riesgo.
  • Solución: Para descongelar de forma segura, este proceso debe realizarse a temperatura controlada bajo refrigeración y consumirse en un plazo máximo de 24 horas. Un alimento descongelado nunca debe volver a recongelarse. Si el producto no es muy voluminoso puede descongelarse en el microondas y consumirse de forma inmediata. De nuevo, pueden consultar nuestra información “No descongele ni marine alimentos sobre la encimera… ¿Cuál es la manera apropiada?”

Número 2:

  • Guardar juntos en la nevera alimentos crudos y cocinados. En la nevera se tiende a optimizar el espacio de almacenamiento, pero si diferentes alimentos se toquen pueden contaminarse unos con otros. Es lo que se denomina contaminación cruzada directa. Verduras, carnes o pescados crudos pueden entrar en contacto entre ellos o con alimentos ya cocinados e intercambiar microbios.
  • Solución: Lo correcto es almacenar los alimentos según su estado y naturaleza: los cocinados en la parte superior de la nevera, para evitar goteos procedentes de los crudos que deberán situarse preferiblemente en las baldas inferiores, todos ellos en envases cerrados para evitar contactos.

Número 3:

  • Dejar poco hechas carnes de pollo o preparaciones con huevos sin cuajar. Un alimento poco hecho en el que no se hayan alcanzado temperaturas de seguridad en todo el producto (65-70ºC), es un alimento sin higienizar por completo que podría provocar una toxiinfección.
  • Solución: Cuajar bien las preparaciones a base de huevos como tortillas así como cocinar a fondo las carnes de pollo u otras aves incluso en su interior y consumirlas de forma inmediata. Puede consultar nuestra información relacionada “Cómo cocinar carne y pescado a su temperatura interna de seguridad”

Número 4:

  • Servir la tortilla en el plato que se ha utilizado para darle la vuelta. Cuando se prepara una tortilla de patata se utiliza un plato para darle la vuelta que a menudo se aprovecha para servir la tortilla ya cocinada. En la mayoría de los casos en este plato quedan restos de huevo crudo que pueden recontaminar la tortilla aunque ésta esté bien cuajada. Otro error muy común es pasar el plato solo por el agua del grifo y secarlo: además de ser una limpieza ineficaz y deficiente, se contamina el trapo de secado, que puede recontaminar manos o superficies.
  • Solución: Deben utilizarse siempre platos diferentes para alimentos crudos o semi-elaborados y los ya cocinados por completo. Si se va a usar el mismo plato, debe lavarse antes con agua caliente y jabón y secar con una toalla de papel de un solo uso.

Número 5:

  • Preparar mayonesa o preparaciones derivadas como ensaladilla rusa con antelación. Los huevos crudos pueden contener diferentes microorganismos origen de enfermedad alimentaria. Las preparaciones con este ingrediente se consideran de elevado riesgo alimentario, por lo que durante su preparación deben extremarse las precauciones de higiene. Es fundamental reducir el tiempo entre la elaboración y el consumo hasta tal punto que este deberá ser inmediato.
  • Solución: Lo más recomendable es preparar la cantidad justa de mayonesa y mezclarla con la ensaladilla que se vaya a consumir en esa comida y guardar el resto sin la salsa. No deben guardarse restos de salsa mayonesa o derivadas o preparaciones con ellas.

Número 6:

  • Cocinar en varias etapas. Debe tomarse especial precaución si se va a cocinar en etapas ya que un cocinado parcial puede potenciar un desarrollo microbiológico que derive en toxiinfección alimentaria. Esto se debe al proceso de calentamiento – enfriamiento con rangos de temperaturas templadas junto con el hecho de que el alimento no está del todo higienizado-, ya que no se completa hasta el final el proceso.
  • Solución: Cuando se prepara un plato es preferible realizarlo de un tirón y, si se hace con antelación,(algunas recetas necesitan reposar y ganan sabor de un día para otro) hay que hacerlo siempre bajo condiciones de refrigeración.

Número 7:

  • Dejar que los alimentos se enfríen durante un tiempo excesivo antes de colocarlos en el refrigerador. En solo unos minutos a temperaturas templadas, los microorganismos que provocan las enfermedades se pueden multiplicar de manera exponencial y adquirir poblaciones de dimensiones alarmantes. Tampoco conviene introducirlos aún calientes en la nevera porque podrían elevar la temperatura de refrigeración en el interior de y comprometer la inocuidad de los alimentos allí almacenados.
  • Solución: Los alimentos cocinados y calientes deben dejarse enfriar un máximo de dos horas antes de refrigerarlos o dentro de una hora si la temperatura ambiental es excesiva. Los restaurantes están equipados con abatidores de temperaturas que minimizan este riesgo y disminuye de forma rápida la temperatura de los alimentos cocinados. Más información en nuestra página, “Saca partido a la nevera”.

Número 8:

  • Dejar alimentos ya preparados o sobras de un día para otro en el horno o en la encimera a temperatura ambiente. La situación de peligro creada es alimento+temperaturas templadas+tiempo, condiciones en las que los microorganismos se desarrollan y se multiplican de forma peligrosa, sobre todo en verano. Este problema podría aplicarse también a macerados de carne o pescado que se dejan reposar a temperatura ambiente. El problema se agrava si el alimento no está protegido de la posible presencia de insectos.
  • Solución: Deben guardarse los alimentos ya cocinados bajo refrigeración y utilizar también este sistema para los macerados. Como norma general se guardarán las sobras de alimentos más de 48 horas y conviene hacerlo bajo condiciones de refrigeración.

Número 9:

  • Probar alimentos para ver si «todavía están buenos». Los microbios que causan toxiinfecciones alimentarias han desarrollado la habilidad de pasar desapercibidos y no estropear el alimento en el que se desarrollan, y propiciar así su consumo y no su rechazo. Así, el alimento portador de la contaminación patógena no tiene un aspecto, olor o sabor diferentes, de ahí que sea casi imposible detectarlo cuando se prueba. Los sentidos no son fiables para valorar su estado, hay que poner los medios para prevenir que los microbios puedan desarrollarse.
  • Solución: Prevenir es la palabra clave: desde que el alimento se adquiere hasta su consumo, pasando por todas las etapas, deben ponerse los medios para evitar que los microorganismos lo contaminen y que, en el caso de que así sea, puedan desarrollarse. Por el contrario, todos los pasos estarán encaminados a su eliminación.Y en todo caso, respete los tiempos seguros de conservación, como apuntamos en ¿Cuánto dura cada alimento en la nevera y en el congelador?.

Número 10:

  • No lavarse las manos antes de comenzar a manipular alimentos. Los microorganismos presentes en las manos pueden contaminar los productos al manipularlos. Esto se debe a una contaminación previa, por ejemplo cuando se tocan objetos o superficies que antes se han contaminado o por ser ya portadores de microbios que pueden contaminar las manos bien al tocar una herida, toser, estornudar o acudir al aseo. Además, las manos son una herramienta más en la cocina y como tal pueden ser la causa de contaminación cruzada entre alimentos.
  • Solución: Lavarse las manos de forma adecuada antes de manipular los alimentos, así como hacerlo al cambiar de tipo de alimento o al interrumpir la actividad en la cocina, como abrir la puerta o contestar el teléfono, es la mejor medida de prevención.

Del campo a la mesa, los consejos del EUFIC

Finalmente,el Consejo Europeo de Información Alimentaria (EUFIC) nos presenta la siguiente tabla:

Errores domésticos más frecuentes en seguridad alimentaria

Medidas básicas de precaución

Refrigeración insuficiente

Conservar la comida congelada o en frío hasta su consumo

Higiene general deficiente

Lavarse las manos con frecuencia

Contagio a través de una persona infectada

Evitar que los familiares enfermos toquen la comida

Calentamiento insuficiente

Seguir las instrucciones de los envases y recetas respecto al tiempo y la temperatura

Utilización de utensilios contaminados

Mantener limpias las superficies; lavar los utensilios después de usarlos

Contaminación por contacto entre alimentos

Guardar los alimentos por separado

Preparación con demasiada antelación

Consumir inmediatamente después de la preparación, o recalentar

* Información extraída del documento informativo del EUFIC «From Farm to Fork» (Del campo a la mesa).

NovaLife


Por mucho que te sepas de carrerilla las reglas de conservación de alimentos, hoy venimos a decirte que no son, ni mucho menos, inmutables. Es decir: estás tan tranquilo pensando que lo tienes todo controlado y, de repente, el verano llega y te pilla con el pie cambiado. No te preocupes, antes de que tengas que tirar media despensa a la basura, venimos en tu ayuda. Hemos seleccionado siete alimentos que creemos que igual deberías pasar a la nevera. De nada.

Mantequilla. Hay pocas cosas más coñazo que intentar untarte tu tostada con mantequilla fría e imposible de untar. Por eso, es buena idea mantenerla a temperatura ambiente para facilitar las cosas. Todo esto cambia, claro, cuando se alcanzan los 30 grados y se convierte en una masa líquida. Al frigo.

Un queso en lonchas destrozado. Ay… | Cocinatis

Queso. Los expertos recomiendan no tomarlo demasiado frío (salvo el fresco) para apreciar mejor sus cualidades organolépticas. En torno a los 15 grados podría ser una temperatura idónea. El problema aparece cuando el termómetro se dispara y el queso comienza a perder su grasita, quedándose seco. Hazle hueco en el frigo, anda.

Tortilla de patatas | iStock

Tortilla. Nada más lejos de nuestra intención que meter tortillas de patata en el frigorífico pero, ah amigo, el calor es traicionero y una delicia como esta puede quedar expuesta al mundo de las bacterias si no está convenientemente refrigerada. Si te ha sobrado y el calor aprieta no la dejes pasando la noche en la cocina. Y lo mismo vale para la tortilla francesa, los huevos cocidos, etc.

Tomates | Getty

Tomates. Como regla general, NUNCA hay que poner los tomates en el frigorífico pero de nuevo nos encontramos ante la excepción que confirma la regla. Es verano. Hace calor. Mucho calor. Si compras los tomates en su punto idóneo de maduración y los dejas fuera de la nevera, se van a poner pochos en cero coma. Así que mételos en la nevera y piensa que, si haces gazpacho, te saldrá frío directamente sin necesidad de refrigerarlo.

Vinos | Cocinatis

Vino tinto. “Siempre se debe tomar a temperatura ambiente”. Bueno, esto tiene sentido cuando el mercurio no sube de 20 grados. Pero si hay casi 40, es el momento de pasar el vino al frigorífico. Es preferible sacarlo un ratito antes para disfrutarlo en su esplendor que tenerlo sufriendo al lado de la vitrocerámica.

Chocolate | Agencias

Chocolate. Si alguna vez os ha pasado esto, seguro que ya pilláis por donde van los tiros: coges del cajón una tableta de chocolate, en pleno mes de agosto, y se te escurre entre los dedos… EPIC FAIL. Para que o te vuelva a pasar, mételo en el frigo en cuanto comience el mes de julio.

Imagen de archivo de jamón cortado | Archivo

Embutido. Sí, es posible que se te seque si lo refrigeras pero también es posible que se eche a perder si lo dejas fuera y hace un calor de mil demonios. Y sería una pena que el jamón ibérico se volviera incomible, ¿verdad? Haznos caso y mételo en la nevera. Con sacarlo un poquito antes, todos contentos.

Es un plato que no falla en las reuniones de amigos, uno de aquellos clásicos al que resulta fácil recurrir cuando tenemos la nevera vacía. Ahora bien, la tortilla de patatas puede ser una auténtica delicia o un tremendo desastre si nos falta un poco de práctica.

Hay algunos errores de principiante que podemos evitar para conseguir una tortilla perfecta. Repasamos algunos de los más habituales y sus posibles soluciones.

Cómo hacer tortilla de patata

1. Usar producto de mala calidad

No hace falta decir que la calidad del producto es importante, como en cualquier elaboración. Aceite de oliva virgen extra, huevos de los grupos 1 o 0 (de gallinas criadas en libertad o ecológicos) y patatas de secano o kennebec (que no suelten demasiada agua al freír); son tres buenas bases para conseguir una buena tortilla.

Tortilla con cebolla

2. La proporción errónea de patata, huevo y… ¿cebolla?

Cebolla (bhofack2 / Getty)

¿Y la proporción? ¿Es suficiente con aquello típico de las madres… “como tu veas”? ¡No! Hay una guía que podemos seguir: un quilo de patatas peladas por cada 8 huevos. Una vez fritas quedarán en unos 650 gramos.

Si la queremos con cebolla, por esta cantidad de patata y huevo pondremos una cebolla mediana o media si es de un tamaño grande. Según el cocinero David de Jorge, coautor del libro “La Tortilla de Patatas” (editorial Debate) –una especie de biblia sobre este plato-, la tortilla debe ser “¡una, grande y con cebolla, por Dios!”. En la receta del libro usan cebolleta fresca, un truco para que se cueza antes, a la vez que la patata.

Cómo usar el aceite en la tortilla

3. El aceite caliente

Como apuntaba ya De Jorge en su libro, la mezcla de patata y cebolla debe cubrirse de aceite en frío. “Arrimamos a fuego majo, y esperamos a que empiece a freír. Cuando vemos que las patatas se ponen morunas, es el momento de amansar la lumbre”. Iremos de más fuego a menos.

Tortilla cruda o hecha

4. Demasiado cruda o demasiado hecha (dura)

(La tortilla de patatas)

La textura interior de la tortilla es todo un tema de debate. Hay partidarios y detractores del huevo casi líquido. Cuajarla demasiado podría ser un error que nos llevaría a una tortilla-piedra, pero dejarla a medio cocer tampoco es acertado. El término medio que suele gustar a todos es la tortilla con interior cremoso, como se hace en el norte.

Para conseguirlo, cuando las patatas (y cebolla si se quiere) están fritas, hay que echarlas en un bol con los huevos previamente batidos. Como la mezcla ya está tibia, el huevo cuaja un poco y se crea una cierta densidad. Si trabajamos ese conjunto bien, durante unos minutos, con una espátula o tenedor, después solo tendremos que sellar un minuto por cada lado el exterior (redondeando los bordes) y nos quedará un tortilla bien jugosa.

5. Que se nos rompa o se nos caiga

Es un clásico. Hemos conseguido la tortilla perfecta de cocción y de sabor… pero al dar la vuelta el plato, el pulso o la sartén (demasiado vieja y ya sin antiadherente) nos juegan una mala pasada y lo que tenía que ser una obra de arte acaba siendo un estropicio… Se nos rompe.

Para evitarlo hay un truco: si mojamos un poco el plato sobre el que la vamos a girar, resbala y será mucho más fácil el trasvase de nuevo a la sartén. “Es un truco muy viejo, pero funciona, porque el huevo es muy espeso y cuesta un poco que baje”, explica De Jorge. Y recordad, la operación de dar la vuelta siempre sobre el fregadero, por si os cae un poco de huevo líquido, para no mancharos ni quemaros.

Estos días se ha viralizado la noticia de un veinteañero que había fallecido tras ingerir unos espaguetis. En concreto, este plato de pasta con tomate llevaba varios días preparado y a temperatura ambiente cuando el joven, tras pasarlo por el microondas, se lo comió. Murió a las pocas horas, tras sufrir náuseas y dolor de cabeza.Los hechos ocurrieron en Bélgica en 2008, y han sido ahora cuando se han conocido en todo el mundo por la publicación de un estudio relacionado y su viralización en un vídeo médico.

La razón de la muerte se encontraba en la bacteria Bacillus cereus, que se propaga por los alimentos y provoca intoxicaciones alimentarias en los humanos (y, en el peor de los casos, la muerte). La difusión de este caso ha servido para recordar la importancia de la refrigeración y conservación de los alimentos y de la higiene de la cocina. Y aunque probablemente nunca te comerías unos espaguetis o un trozo de carne que haya estado cinco días fuera del frigorífico, te preguntarás cuánto tiempo aguantan los alimentos sin conservar antes de tirarlos a la basura.

Alimentos perecederos: no más de dos horas

La carne, el pescado, los huevos y las sobras no han de estar más de dos horas a 4,44 grados Celsius, de acuerdo al Gobierno de Estados Unidos. Lo suyo es guardarlos en la nevera y tener la puerta cerrada todo lo posible. En caso de que haya un apagón en casa, la comida que está dentro de la nevera es segura siempre y cuando no pasen más de 4 horas sin electricidad. Las autoridades federales nos recomiendan que nunca probemos la comidad para «determinar su seguridad».

Si después de empezar a consumir las sombras todavía quedan restos, no han de quedarse a temperatura ambiente (FACUA la clasifica entre los 5 y los 65 grados Celsius). La OCU recomienda que es mejor congelarlos antes que conservarlos en el frigorífico durante varios días.

Quesos: depende del tipo

Siguiendo con las directrices de la Administración estadounidense, algunos quesos pueden mantenerse sin refrigeración y sin límite de tiempo y otros deben estar en la nevera. Sin embargo, es recomendable sacar un rato antes los que se refrigeran para servirlos a temperatura ambiente y potenciar su sabor.

Quesos como el parmesano o el provolone son seguros a temperatura ambiente, pero el queso rallado, el fresco u otros considerados como suaves, como el roquefort, la mozzarella o el requesón, no pueden estar más de dos horas a más de 4,44 grados Celsius. La misma regla se aplica a otros productos lácteos, como la nata.

No todos los quesos aguantan igual a temperatura ambiente.

Mantequilla: un rato para que se ablande si queremos cocinar

En cuanto a la mantequilla, se ha comprobado que las variedades con sal hacen que no proliferen muchas bacterias, por lo que esta es mejor que su variedad sin sal si queremos dejarla fuera de la nevera para que se ablande y usarla en platos. Ojo: si la dejamos uno o dos días pronto notaríamos cómo se enrancia. Sin embargo, aunque podamos tenerla un rato o unas horas en un sitio en el que no le dé el sol, la mejor forma de conservarla en frío.

Huevos y tortillas: no más de dos horas

Clásico es preparar la mayonesa sin huevo si se va a consumir al aire libre, sobre todo en verano. Si es comprada y ya la hemos abierto, los estadounidenses recomiendan que no esté fuera del frigorífico más de ocho horas por encima de 50 grados Fahrenheit, es decir, 10 grados Celsius. Por cierto, algunas salsas industriales, como kétchup o mostaza, pueden estar fuera de la nevera antes de abrirlas.

Los huevos revueltos o duros deben tirarse después de estar dos horas o más a temperatura ambiente, ya que entonces prolifera el crecimiento de bacterias. Y si en el supermercado en el que los compramos están refrigerados, hemos de mantener la cadena de frío para evitar que se echen a perder. Los platos preparados con huevo (postres, quichés…) también deben tirarse si pasan más de dos horas a la intemperie. Las tortillas, por ejemplo, deben meterse en la nevera una vez se enfríen, si no se van a consumir en el momento.

Verduras: cuidado con las cortadas o cocinadas

En el caso de verduras que ya vienen cortadas, como las bolsas de ensaladas, se aplica la misma regla de los 4 grados durante más de dos horas; sin embargo, lee el envase para saber qué recomienda el fabricante (por ejemplo, que aún abierta y en el frigorífico se consuma en pocos días). También se descartan los guisos que las lleven o las patatas al horno.

Si son crudas, como las que venden en el mercado o en la frutería, solo te tienes que preocupar por el color y el aspecto (moho, partes negras…) que tengan pasados unos días.

Las verduras, una vez cortadas, duran poco fuera de la nevera.

Frutas y hortalizas frescas: varios días

Plátanos, tomates, manzanas… Estos alimentos pueden estar varios días a temperatura ambiente hasta que se pudran. En los plátanos, la nota de atención te la dará la negrura de la piel. En naranjas y mandarinas, cuidado cuando veas un poco de moho en la piel. Las patatas sin cocinar pueden durar hasta más de una semana si están en un lugar oscuro, no demasiado caluroso y donde haya aire.

Tartas caseras: dos días

Si has preparado en el horno una tarta casera con fruta fresca (por ejemplo, manzanas), primero deja que se enfríe. Luego, si quieres, la puedes meter en la nevera, pero también se pueden conservar durante uno o dos días en la despensa o en un rincón seco y a una temperatura normal. Si huele raro, tírala.

Pan: unos cinco días

El pan se puede conservar fuera de la nevera varios días. De hecho, si lo metemos en la nevera se ablanda o enmohece. Eso sí, se endurecerá con el paso del tiempo, y en casos como el pan de molde es recomendable guardarlo en su envase, bien cerrado, o en otro recipiente. Un clásico para ablandarlo es la tostadora, aunque hay que consumirlo muy rápido, porque si no se vuelve a endurecer.

Refrigerados y congelados del supermercado: una hora

También puede pasar que no acabes de cocinar los alimentos, sino que los has comprado del supermercado para consumir en casa. La clave está aquí en la cadena de frío. Según explica FACUA, si ha pasado más de una hora entre que los sacaste de las baldas, pagaste y llegaste a tu hogar, la cadena de frío se ha roto y no vale volver a guardarlos. En estos casos, habría que consumirlos inmediatamente. Para ello, lo mejor es que, a la hora de comprarlos, los cojas cuando estés a punto de pagar y los pongas todos en la misma parte del carrito.

¿Cuánto tiempo aguantan los alimentos en el frigorífico?

26 noviembre, 2015Balay Consejos de Uso, Frigoríficos y congeladores, Frigoríficos y Congeladores, Suscripcion Newsletter

A todos nos ha pasado más de una vez. Haces la compra, pasan los días y cuando vas a echar mano del brick de leche que está en la puerta de tu frigorífico surge esa eterna duda: ¿Cuánto tiempo lleva esto aquí? Entonces, acercamos la nariz a la botella intentando adivinar si la leche se ha cortado o por el contrario, ese día podremos salir de casa felizmente desayunados.

Hoy te enseñaremos la importancia de saber decir adiós a tiempo antes de que un alimento nos llegue a sentar mal.

El problema de “¿lo tiro o no lo tiro?, ¿lo tiro o no lo tiro?” radica en la “fecha de consumo preferente”. Un concepto demasiado ambiguo porque ¿hasta cuándo puede consumirse el producto una vez pasado ese día? A veces está claro que un producto está para tirar como ocurre con el olor a rancio de la carne pero otras veces, no sabemos qué hacer. El ejemplo perfecto es el de los yogures. Muchas veces pueden pasar semanas desde que la fecha de consumo preferente y el yogur sigue en perfecto estado. Sería ridículo tirarlo a la basura cuando el aspecto, el olor y el sabor siguen igual que el primer día. De esta forma, si al destapar el yogur no nos hemos encontrado con ninguna forma de vida bajo la tapa, podremos darle un lengüetazo sin miedo.

En general, todas las conservas, ya sean latas, encurtidos o dulces como la miel y las confituras, pueden consumirse bastante tiempo después de su fecha de caducidad y consumo preferente. También los quesos curados porque si te fijas, suelen estropearse por fuera mientras que por dentro se mantienen en perfecto estado.

Pero hay productos que generan más dudas. Por eso hemos preparado una lista de ellos:

Chocolate.
¿Sabes cuándo el chocolate se queda de color blanquecino por el contacto con el aire? Pues aún cuando está así, puedes comértelo. Porque el chocolate, al contener tanto azúcar, que es uno de los mayores conservantes naturales, se mantiene en buen estado mucho más tiempo del que imaginamos.

Huevos.
Los huevos. A veces los compramos por docenas y salvo que tengamos pensado hacer una rica tortilla española, se nos quedan en el frigorífico días tras días. Al ser un producto fresco es muy importante saber si está en perfecto estado si no queremos que nos siente mal. Coge los huevos y llena un recipiente de agua para ver cuál es el estado del huevo. Esta imagen te será de gran ayuda, pero además, nosotros te damos un consejo y es que cuezas los huevos para que te duren aún más.

Consejos para no tirar la basura.

Cajón Extrafresh y cajón de Larga Conservación 0ºC
Las carnes, frutas y verduras son productos frescos y por eso, es muy fácil saber cuándo están estropeados. La carne comienza a oler a rancio y la fruta y la verdura se pudre. Por eso, te recomendamos guardar la fruta y la verdura dentro del cajón Extrafresh que hará que aguanten frescas hasta el doble de tiempo.

En cuanto a carnes y pescados, podrás guardarlos en el compartimento de Larga Conservación 0ºC*, (*a una temperatura recomendada del refrigerador de 4ºC) donde se mantiene una temperatura más fría para una mejor conservación hasta dos veces más tiempo.

¡Cocina lo que puedas!
Antes de tirar unos tomates que han perdido tersura, haz una salsa o un sofrito con ellos. Antes de tirar fruta, aprovéchala para hacer una confitura o un batido. Antes de ir a tirar la comida, seguro que se te ocurre alguna receta rápida. Incluso un aperitivo para que ese revuelto de setas que preparaste para cenar ayer tenga una segunda vida como tapa para tus invitados.

¡Congela!
Hay cosas que ni siquiera te imaginas que pueden llegar a congelarse. El melón, los mangos, los calabacines, los frutos rojos… El secreto está en saber cómo prepararlos antes para meterlos al congelador. Este consejo es esencial sobre todo, cuando te vas de vacaciones y tienes el frigorífico hasta arriba.

Con todos estos consejos, esperamos haberte ayudado con tus dudas de “¿lo tiro o no lo tiro?”. Y entendemos que tirar la comida a la basura no nos gusta a nadie por eso, el último consejo es el que te dará la clave para que tus alimentos aguanten más tiempo comestibles: guardar cada alimento en el lugar que adecuado del frigorífico.

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¿Cuánto tiempo aguanta la comida cocinada en la nevera?

Facebook 0 Twitter 0 WhatsApp 0 Comentarios 0 La Voz de Galicia MARÍA VIDAL
25/02/2019 20:36 h

Hace poco nos echábamos las manos a la cabeza con el chico que se murió después de comer unos espaguetis que llevaban varios días fuera de la nevera. El plato de pasta estaba contaminado por la bacteria Bacillus cereus, un microorganismo que se desarrolla cuando los alimentos ricos en almidón pasan muchas horas a temperatura ambiente. Y es que, a pesar de lo que podamos pensar muchos, los expertos sentencian: «La comida cocinada jamás puede permanecer fuera de la nevera». Pero, ¡ojo! Que dentro también caduca, no creamos que porque esté fresquita está segura de por vida. No, no, de hecho los plazos son más bien cortos. La pasta, arroz y legumbres como mucho 2 días, la verdura y la carne como máximo 3-4 días, el pescado uno como mucho al igual que la tortilla, y los huevos cocidos hasta una semana. «La gente tiene muchas dudas con la leche, cuando se abre un cartón, no debemos dejarlo abierto más de cinco días. Que puede no pasar nada, como siempre, pero puede que sí», explica la nutricionista Fátima Branco.

¿Y si la guardo una vez cocinada en el congelador? Entendemos que son platos que contienen diferentes tipos de alimentos, no congelamos la verdura por un lado y la carne por otra, sino unas lentejas o un guiso, por lo que el plazo es único: «como mucho tres meses».

Otra de las prácticas más habituales es almacenar en la nevera los alimentos tal y como vienen, crudos, bien porque en ese momento no vamos a preparar tanta cantidad o porque conociéndonos queremos tener un resuelve de menú para dentro de unos días, aunque ya te adelanto que no serán muchos. Obviamente ni la pasta, ni el arroz ni las legumbres pasan por el armario más fresco de la casa, basta con mirar la fecha de caducidad para no correr peligro «alimentario». En el caso de la verdura, depende del tipo que sea «pero normalmente una semana -explica Branco- como es el caso del calabacín, sin embargo, la lechuga en dos o tres días se te pone pocha, pero eso a simple vista ya se ve». Lo mejor es cocinar el pescado el día que se compra, pero de no ser así deberíamos hacerlo en los dos días siguientes. No todas las carnes se conservan en buenas condiciones durante el mismo tiempo, la ternera o cerdo entre 3 y 5 días, mientras que el pollo solo 1 o 2. Los huevos pueden presumir de mantenerse en buen estado durante casi tres semanas. Como supongo que alguna vez se te habrá caído alguno al colocar en la puerta de la nevera, que sepas que hay que usarlo en el momento, en horas como mucho, pero nada de guardarlo en un vasito, una vez que pierde su protección, la tuya está en el aire.

Maria Pedreda

Instrucciones para conservar los alimentos en la nevera y no intoxicarnos

La Voz de Galicia UXÍA RODRÍGUEZ

DEPENDE DE LA GRASA

Si somos de los previsores, de los que nos gusta guardar y guardar por lo que pueda pasar, por tener «algo de carne», porque cogiste de la estantería la bandeja más grande de filetes…. ¡tranquilo! Siempre estará el congelador esperando algo que enfriar. La verdura aguanta hasta diez meses a temperaturas bajo cero, el pescado si es magro seis meses, si es graso tres meses, «cuanta más grasa tiene menos tiempo debe estar en el congelador», la carne de pollo se conserva hasta diez meses, la de cerdo seis meses, y la carne picada solo dos.

Puedes leer dos veces la siguiente frase porque me atrevo a decir que puede que lo estés haciendo mal. «Una vez cocinada la comida nunca se debe dejar enfriar fuera de la nevera». «Me lo preguntan muchas veces, y no pasa nada por el contraste entre el frío y el calor, porque precisamente durante este tiempo que está fuera es cuando puede contaminarse, que fue lo que pasó en el caso de los espaguetis, que ese tipo de bacteria produjo unas esporas que son termorresistentes, y no se mueren aunque luego calientes la comida. Si lo metes en la nevera, no pone esas esporas», explica Fátima Branco. Así que si no lo vas a comer en el momento, a la nevera, ya sea pasta cocida, verdura o la sopa que acabas de hacer.

Cuidado, intoxicación alimentaria a la vista

La Voz de Galicia Laura G. del Valle

Otra de las recomendaciones que con frecuencia incumplimos es la de conservar algunos alimentos que vienen en lata en el frigorífico. «Si abres una lata de atún y solo usas la mitad, pues la otra mitad la pones en un recipiente hermético, preferiblemente de cristal, y lo quitas de la lata, porque suelen desprender sustancias nocivas para la salud», comenta la experta en nutrición. La misma explicación nos vale para las cazuelas. Si te sobró caldo o lentejas, lo cambias de recipiente, y a la nevera, pero olvídate de meter la pota.

En esta master class de nutrición, la última pregunta ya es para nota. ¿Cuál es la mejor manera de descongelar la comida? Hay varias opciones, el microondas es válido en lo relativo a la higiene y la salud, pero hay que tener en cuenta que es irregular y pueden quedar zonas achicharradas y otras congeladas. «Hay alimentos que se pueden descongelar y cocinar en el momento, por ejemplo unas setas o unas croquetas que estén sin cocinar, pero si es algo que ya hemos cocinado previamente o crudo lo mejor es: primero a la nevera, mínimo un día, luego ya a temperatura ambiente y listo para cocinar», explica Branco. Si no eres capaz de recordar, ponte un pósit en la nevera, no te vayas a quedar helado.

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6 alimentos que puedes congelar… y a lo mejor no lo sabías

9 agosto, 2018Balay Frigoríficos y congeladores

Congelar verduras, carnes o una masa de pizza casera es algo que haces cada día porque sabes que puedes hacerlo sin problemas. Pero, ¿sabías que hay muchos más alimentos que se pueden congelar? Sigue con nosotros en este artículo porque te vamos a desvelar seis alimentos que puedes dejar sin ningún problema en tu congelador Balay.

ÍNDICE DEL ARTÍCULO

1. Puedes congelar tortilla de patata

Puedes congelar la base de la tortilla o directamente la tortilla montada. Cuando llegue el momento de llevársela a la boca, solo tendrás que volver a pasarla por la sartén unos cuantos minutos por cada lado, y mejor con una tapa para que se haga por dentro.

2. Congela el aguacate

Por su versatilidad, el aguacate está más de moda que nunca. En caso de que abras uno y no lo vayas a terminar, lo puedes congelar triturado. También puedes lavarlo, abrirlo por la mitad y meterlo en bolsas de congelación sin la semilla. Un dato a tener en cuenta: tras la congelación, el sabor del aguacate no cambia, pero su textura sí. Así que una buena alternativa es usarlo en receta que requieran triturarlo.

3. Cómo congelar el arroz

Una vez hervido, es perfecto para dejarlo congelado. Así que ya no hay problema si te pasas con la cantidad que querías preparar, o si quieres preparar varias raciones para ahorrar trabajo e ir usándolo cuando lo necesites. De hecho, se puede volver a usar directamente sin descongelar para hacerlo frito, por ejemplo.

4. Se puede congelar el queso

Para muchos, el queso es uno de esos alimentos que no puede faltar en casa. Y a pesar de que los alimentos con alto contenido en grasa o nata no son los más aptos, el queso es la excepción que confirma la regla. Gracias a la congelación nunca te faltará un trozo. Eso sí, el tipo de queso es muy importante: camembert, havarti o brie son especialmente tolerantes con la congelación, a diferencia de los quesos blandos con un alto contenido en agua (como el requesón), que se resisten un poco. Además, ten en cuenta que cuanto más duro está el queso peor aguantará el momento de descongelarlo.

5. Congela tus frutas

Se pueden congelar sin ningún tipo de problema un montón de frutas. Una gran idea es congelar frutos rojos o papaya, porque son perfectos para preparar batidos o granizados en verano. La fruta es un alimento perfecto para cualquier día y cualquier momento, y aunque siempre es mejor consumirla fresca, tener a mano alguna ración en el congelador puede ser muy útil. Limones, melón o piña son otras frutas que resisten muy bien la congelación porque no se oxidan. Te aconsejamos que antes de meterla en el congelador la laves bien y la cortes en trozos (sin son pequeños mejor). Si quieres preparar batidos o helados con ella, ni tan siquiera hace falta que descongeles la fruta. ¡Puede ir directa a la batidora!

6. Congelar patatas fritas

Los aperitivos salados en general. No es muy habitual verlos dentro de un congelador, pero son aptos para ello. Puedes dividir en raciones pequeñas una gran bolsa de patatas para no consumirla de una sola vez, o congelar lo que sobra de una fiesta infantil, por ejemplo. Ya nunca más volverás a sufrir viendo cómo se ponen blandas o acartonadas.

Sácale partido a tu congelador y así evitarás tener que desperdiciar comida. ¿Quieres comprobar lo cómodo que es hacerlo con uno de los nuestros? Mira todo lo que te permiten hacer nuestros cajones y bandejas extraíbles:

Como llevar la comida a la playa en verano

23 Jul Como llevar la comida a la playa en verano

Posted at 10:45h in Alimentación by Juan Diego Aragón

¿Sabes como llevar la comida a la playa en verano?

Es cierto que el verano, y más en la zona donde vivimos es para disfrutarlo.

¿A quién de nosotros no le gusta la playa o disfrutar del aire libre?

Además en verano parece que a todos nos apetece estar más guapos, alegres, saludables, por eso nos preocupamos en comer mejor y nos apetece comida más sana.

Pero sabéis que no es incompatible “la comida sana en verano con la playa” ¿verdad?, si utilizamos unos envases desechables de calidad para trasladar la comida, no perderá ninguna de sus propiedades saludables y se conservará como si comiéramos en casa.

Envases desechables y comida sana

Es imprescindible buscar el recipiente de plástico idóneo para cada alimento, adecuado al tipo de comida sana que se llevará para que la exposición al sol, no cambie las condiciones de los alimentos. Es muy importante utilizar envases de comida para llevar de calidad, ya que deben conservar el sabor, aroma y estado natural. Desde los platos más típicos como la tortilla de patatas, ensaladas o frutas de temporada requieren un packaging óptimo para mantener la temperatura y gusto.

Las bebidas también cuentan en el sector de los envases desechables con diferentes envases como por ejemplo vasos de plástico o las botellas para llevar el gazpacho bien fresquito. Cada uno de los elementos donde se puede llevar la comida sana del verano, cuenta con un uso específico como es el caso de los envases de aluminio con tapa, ideales para alimentos calientes o preparados al horno que conservan mejor la temperatura del producto.



Comidas de verano en envases desechables

Todos y cada uno de los envases de alimentos, son necesarios para trasladar las distintas preparaciones en temporadas de calor. Adaptados a las altas temperaturas son el complemento indispensable, junto con los manteles individuales. Si se decide por los embutidos, jamones y otros productos similares que incluyen los bocadillos, nada mejor que los envases de papel y cartón para alimentos.

Las comidas sanas como los pescados también se pueden preparar y llevar como los boquerones fritos, que se colocan en envases desechables para que no pierdan el exquisito sabor y poder disfrutarlos en la playa. Se pueden acompañar con una saludable receta de ensaladas frescas, que se colocan en los envases para ensaladas.

Los distintos materiales como cartón, plástico o aluminio son especiales para adaptarse al calor y mantener en buen estado la comida sana que se prepara en el hogar, y poder trasladarla durante las vacaciones de verano.

En definitiva, no está reñido el comer saludable y disfrutar del verano, ya sabemos «Como llevar la comida a la playa en verano». Podemos seguir comiendo bien, cuidando vuestra salud, en cualquier lugar con la gran diversidad de envases que existen en el mercado, para mantener frío, calor, líquidos,…

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