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Contracciones cuando IR al hospital

Las contracciones que siente una mujer embarazada son movimientos musculares en el útero que preparan su cuerpo para que nazca el bebé que espera. Durante todo el embarazo, las sentirás sin dolor porque el cuerpo se está preparando para el parto. Por eso, es importante saber si las contracciones son de parto o no. Durante las contracciones la tripa se pone dura, tensa, y segundos después se relaja. Si estás al final del embarazo, toma nota de lo que te vamos a contar para saber si estás de parto o no, aunque normalmente las que anuncian la llegada del bebé van acompañadas de ligeros dolores al principio que aumentarán a medida que también lo haga su frecuencia.

¿Cuándo debes ir al hospital si tienes contracciones?

Lo mejor es irte cuando llevas una hora con contracciones cada 4 o 5 minutos y que duran 40 segundos. Si fueras antes, el parto podría parecerte muy largo, y si las contracciones aún no son fuertes, pueden mandarte a casa. Éste es un proceso lento que en un primer bebé puede durar unas 12 horas, aunque el tiempo es muy variable.

¿Cuál es la diferencia entre una verdadera contracción y otra falsa?

Las contracciones falsas no aumentan en intensidad ni tampoco en dolor; pueden aparecer durante un par de horas seguidas y a intervalos regulares o irregulares, con un patrón como de 3-8-7-5- minutos, habitualmente de noche. Son una especie de “ensayo general” del útero que sirve para que el cuello se vaya preparando para el parto. Aparecen a partir del sexto mes, pero sobre todo en las últimas semanas.

¿Qué significa que a lo largo del embarazo el vientre se endurezca de vez en cuando?

El vientre se pone duro cuando haces movimientos repentinos, como al agacharte, levantarte rápidamente, al realizar esfuerzos excesivos y cuando estás muy ajetreada, al final del día. También los movimientos del bebé o su propio crecimiento pueden provocar un endurecimiento, pero de manera focal, no total. A veces es algo muy molesto, pero inocuo, y puede darse a partir del cuarto mes. Algunas mujeres los notan a menudo, otras apenas los sienten. Si los tienes en periodos de mucho ajetreo, es señal de que debes tomarte la vida con más calma (en este caso influye el estrés).

¿Cuál es la función de las contracciones durante la dilatación?

Las contracciones van abriendo el cuello uterino poco a poco. Es una fase larga que con el primer bebé puede durar de 8 a 12 horas. El expulsivo dura 1 o 2 horas y el alumbramiento (la salida de la placenta), unos 20 minutos. Este tiempo es una media, ya que cada parto es distinto. En un segundo parto todo el proceso suele ser más rápido.

¿Cada cuánto tiempo se suceden las contracciones de parto?

Las contracciones tienen un inicio, un final y una pausa después, que te permite relajarte y coger fuerzas para la siguiente. Al principio son irregulares y poco frecuentes, pero se hacen más seguidas a medida que avanza el parto: de cada 10 minutos, a cada 6, 4, 3 (trabajo de parto) o 2 minutos (al final de la dilatación).

¿Cuál es la mejor manera de afrontar las contracciones?

La tendencia humana ante el dolor es contener la respiración y contraer los músculos. Pero en el parto debes hacer lo contrario (el dolor es una señal positiva que indica que el nacimiento se acerca): dejarlas venir y respirar al compás de las contracciones.

Así tu cuerpo segrega endorfinas, un tipo de analgésicos naturales que suavizan el dolor. Como las contracciones vienen pausadas y el dolor aumenta poco a poco, tienes tiempo para familiarizarte y entregarte a ellas.

¿Hasta que no se expulse el tapón mucoso no habrá contracciones?

La pérdida del tapón mucoso, una sustancia de aspecto gelatinoso de color oscuro o rosado, puede darse en diferentes momentos.

Por ejemplo, días antes, o bien al principio, a la mitad o incluso al final del parto (si éste es muy rápido). Expulsar el tapón mucoso indica que el parto se acerca, pero puede que tengas que esperar aún algunas horas o algunos días hasta que vengan las contracciones de parto.

¿Por qué a veces las contracciones de parto se detienen?

Se segrega mucha adrenalina, que bloquea la secreción de la oxitocina, la hormona que provoca las contracciones. Esto puede ocurrir cuando estás asustada, te sientes observada o estás tensa; por ejemplo, al entrar en el hospital. La matrona hará todo lo posible para que se reinicien las contracciones, como permitirte una ducha caliente, cambiarte de postura o animarte a pasear por los pasillos. También la intimidad y la privacidad resultan muy importantes. No dudes de tu capacidad de dilatación, ya que la interrupción se debe a factores externos y no personales.

Una de las grandes dudas de las mujeres cuando se acerca el momento del parto es saber cuándo será el mejor momento para ir al hospital, por el “miedo” a ir demasiado temprano o a ir demasiado tarde.

Seguro que a más de una os ha pasado, o como mínimo conocéis a alguien cercano, que tras acudir al hospital para dar a luz regresa a casa con los bártulos y con un “todavía te falta un poco”.

Para tratar de evitar que se produzcan demasiados viajes de ida y vuelta y para evitar un exceso de instrumentalización durante las fases de dilatación, vamos a explicar cuál es el mejor momento para ingresar en un hospital y por qué.

Qué pasa si la mujer acude demasiado pronto

Hay mujeres que en cuanto notan las primeras molestias acuden al hospital con la intención de no correr ningún riesgo, pensando que estando bajo la atenta mirada de los profesionales sanitarios el parto irá más rápido y mejor.

La realidad es que muchas de estas mujeres (la mayoría), están en una fase del parto demasiado temprana y eso hace que la espera sea mucho más elevada que si la mujer llega en una fase más avanzada y que por esta razón aumente la ansiedad y la inquietud tanto en la mujer como en sus acompañantes.

En diversas ocasiones hemos podido escuchar en las salas de espera (la de cosas que aprende uno ahí) a la madre de la parturienta, o en su defecto a la suegra, quejarse porque llevan “nosecuántas” horas con ella y que “no sé por qué esperan tanto, que le hagan una cesárea”. La realidad es que muchas de estas mujeres deberían haber vuelto a casa, ya que tanto la mujer como los familiares marcan como “hora cero” el momento en que se realiza el ingreso.

Una mujer que llega con una dilatación considerable y estando el parto avanzado dará a luz mucho antes que una mujer que llega cuando las contracciones empiezan. Entonces sus madres se cruzarán y una dirá que su hija tardó 8 horas en parir y la otra se quejará porque la suya lleva más de 15 horas “y aquí nadie hace nada”.

Pero la cosa no acaba ahí. Además de aumentar la ansiedad de la mujer y su familia, el hecho de ingresar en fases todavía iniciales del parto aumenta el riesgo de intervencionismo por parte del personal sanitario. En diversos estudios se ha asociado el ingreso temprano con una mayor utilización de oxitocina para inducir los partos, de anestesia epidural y de intubaciones en recién nacidos.

El mejor momento para acudir al hospital

El mejor momento para acudir al hospital es, en consecuencia, aquel en que la dilatación esté ya prácticamente en la fase activa. La recomendación para los hospitales es admitir a las parturientas cuando tengan dinámica uterina regular, cuando haya un borramiento cervical de más del 50% y cuando haya una dilatación de 3-4 cm.

El tiempo que puede tardar una mujer en llegar a ese momento es indeterminado. Depende de los partos previos y depende un poco de cada mujer, así que lo ideal sería esperar a que las contracciones fueran regulares (hay profesionales que van más allá y dicen que cuando sean al menos cada 5 minutos).

En caso de acudir al hospital, si allí no lo ven claro porque es pronto, recomendarán volver a casa y de hecho es lo más recomendable. Una vez en casa lo ideal es tratar de relajarse y vivir la dilatación en un clima propicio (normalmente un lugar tranquilo, sin interferencias, con poca iluminación, música suave,…). El momento de volver será cuando te hayan indicado en el hospital o cuando tengas la sensación de que las contracciones son más fuertes y continuas.

Más información | El parto es nuestro
Foto | Monica Pan (con el permiso expreso de la autora)
En Bebés y más | ¿En qué momento del parto fuisteis al hospital?, ¿Cómo sabré que estoy de parto?

Contracciones de parto: cuándo acudir al hospital

Uno de los síntomas de parto más evidentes es el inicio de las contracciones. Se trata de contracciones en los músculos del útero para favorecer que el cuello del útero se dilate y el bebé pueda pasar por el canal del parto y nacer.

Saber cuándo ha comenzado el trabajo de parto a veces es una tarea difícil y tiene como consecuencia acudir varias veces al hospital antes del ingreso en trabajo de parto verdadero. Hablamos en esta ocasión de mujeres con embarazos normales y a término, es decir, la fecha de parto se encuentra cercana y no existe ninguna contraindicación para el parto vaginal, como lo sería una presentación de nalgas.

Cómo son las contracciones de parto

Regulares y dolorosas: las contracciones de parto deben venir al menos cada 5 min de forma regular y con una intensidad no soportable en muchas mujeres durante al menos una o dos horas. La contracción debe durar cerca del minuto y sabemos que son dolorosas cuando durante la contracción no somos capaces de hablar.

En el caso de haber tenido ya más partos, se debe acudir al hospital cuando las contracciones comienzan a ser regulares y vienen cada 8-10min.

Cuántos días puedo estar con contracciones

Cercano a la fecha de parto, empiezan a aparecer contracciones en algunas horas del día, habitualmente por la tarde y noche. Estas contracciones son irregulares, es decir, no todas tienen la misma intensidad y no vienen regularmente. A veces, al tumbarse o acostarse de lado, estas se paran. Es lo que denominamos pródomos de parto y a veces dura varios días.

Qué hacer antes si tengo contracciones de parto

Si no se ha roto la bolsa o existe un sangrado vaginal abundante, en cuyo caso deberíamos acudir al hospital, hay ciertas cosas que se pueden hacer para llevar mejor las contracciones de parto hasta acudir al hospital:

  • Pasear sin cansarse.
  • Tumbarse de lado ayudada de almohadones.
  • Ducharse con agua templada o meterse en la bañera durante horas.
  • Comer cosas ligeras.
  • Beber abundantes líquidos, evitando las bebidas gaseosas.

Recuerda que el trabajo de parto verdadero comienza cuando el cuello del útero se encuentra dilatado unos 3 cm y se encuentra totalmente borrado (fino), hasta entonces intenta llevar las contracciones lo mejor posible.

Mª Jesús Montes Montes.
Matrona

¿CUÁNDO IR AL HOSPITAL?

Las preguntas que nos hacen las pacientes en la consulta van variando a lo largo del embarazo: al principio se centran más en alimentación, estilo de vida o normalidad de ciertos síntomas, pero a medida que se va acercando el gran día surge la pregunta del millón: cuándo ir al hospital. ¿Siempre debe cumplirse aquella norma de “contracciones cada cinco minutos durante dos horas”? Hoy os hablaré de este tema.

Las primeras contracciones, llamadas “pródromos de parto”, generalmente son espaciadas, poco intensas y poco o nada dolorosas. Aunque no lo parezca, éstas también hacen algo: van reblandeciendo y borrando el cuello del útero y van produciendo los primeros centímetros de dilatación hasta llegar a la fase activa del parto. Esto, como ya os hemos contado alguna vez y como explicamos en nuestros cursos, puede durar días, o incluso semanas… cada parto es un mundo. ¡No os desesperéis, todo llega!

A la pregunta sobre cuándo ir al hospital, mi respuesta suele ser “cuando sientas que así debe ser” o “cuando ya no te sientas segura en casa”. Los humanos somos mamíferos, y como tal tenemos nuestro propio instinto. Independientemente de relojes, cronómetros y aplicaciones del móvil que cuentan contracciones, en el fondo toda mujer sabe cuándo ha llegado el momento de coger la bolsa e irse al hospital. También puede ser que llegue allí y, por no estar en fase activa del parto, la envíen a casa… son cosas que pueden ocurrir, no hay que frustrarse en las Urgencias Obstétricas es el pan de cada día y nadie hace el ridículo ni la van a llamar pesada. ¡Para eso estamos! Hay mujeres que pueden ir y venir tres veces.

Pero, además de deciros que confiéis en vuestro instinto, voy a daros una serie de pistas que os puedan ayudar a decidir cuándo ha llegado ese momento de cruzar la puerta.:

  • Más que las horas o los minutos, lo que más marca el momento es la intensidad del dolor. Cuando las contracciones van en serio, podemos decir que cada una duele más que la anterior. La barriga se pone dura como una piedra, y la cabeza del bebé presiona sobre la vejiga. Cada nueva contracción es una sorpresa y a más de una se le escapa algún improperio. Si se tiene una dolorosa y tres menos intensas y más cortas, es probable que aún falte un rato.
  • Cuando una parece un cohete de la NASA y no para de moverse, puede ser que aquello vaya en serio. Las contracciones que se toleran bien en el sofá mientras se ve una película tienen más aspecto de pródromos. Las contracciones de la fase activa del parto, a no ser que se lleven muchas horas de trabajo de parto, suelen pedir estar de pie, movilizar la pelvis… cualquier cosa menos estar tumbada en una cama.
  • Con una contracción de verdad no se puede hablar. Hay que dejar lo que se está haciendo para concentrarse en respirar bien hondo. En general no se está para muchas historias.
  • Hay que tener en cuenta es qué tipo de parto se desea o se espera. Si se tiene idea de tener un parto sin intervenciones ni anestesia, no tiene sentido ingresar con un centímetro de dilatación y diez-doce horas de parto por delante. No es necesario llegar a nueve centímetros al hospital, pero sí con la fase activa bien establecida. En cambio, si se quiere anestesia lo antes posible y no sentir demasiado dolor, quizás no es necesario apurar tanto en casa (pero sí ingresar estando de parto).
  • También hay que calcular cuánto se tarda en llegar al hospital. No es lo mismo vivir en la esquina que tener que entrar en una capital de provincia en coche en plena hora punta. Y no es lo mismo tener coche propio que depender de terceros o tener que esperar un taxi.
  • En general un primer parto es más lento y con un aumento más progresivo de la intensidad del dolor. En cambio, segundos o terceros partos pueden acelerarse más o empezar de forma más brusca, no tan en línea recta.

Paralelamente, para tolerar las primeras contracciones en casa la mujer debe sentirse segura, y para ello necesita una serie de cosas. Hablo por norma general, ya que cada mujer tiene sus propias necesidades. Siempre nombro a Lidia, que se fue a Ikea en plenos pródromos a tres centímetros y parió esa misma noche fantásticamente.

  • Estar acompañada, pero respetando su necesidad de compañía o soledad según cómo se sienta. Lo ideal es que estén ella y su pareja o acompañante, pero no mucha gente más. Sentirse observada no ayuda. Hay mujeres que necesitan caricias o masajes, pero otras se encierran en el baño y no quieren ver a nadie.
  • Estar en un lugar cómodo y seguro. El propio hogar es mucho mejor que estar en casa de otra persona o en un lugar público.
  • Evitar distracciones: teléfono, ruidos estridentes…
  • Sentirse libre para hacer lo que necesite en cada momento: escuchar música, darse un baño, apagar luces, dormir a ratos, vestirse de forma cómoda, desnudarse si tiene calor…
  • Tener la sensación de que todo está controlado: coche cerca, bolsa preparada, abuelos o canguros disponibles si se tienen hijos mayores… y, sobre todo, que su pareja o acompañante mantenga la calma.
  • No sentir miedo. Hay mujeres que pueden no sentirse seguras por miedo a parir por el camino, o porque tienen pánico al dolor, o sufren por si va a pasar algo. Quien se sienta así debe ir al hospital aunque luego la manden a casa de nuevo. El miedo bloquea y no ayuda para nada. Y la vecina explicando que su amiga parió en la ambulancia tampoco colabora demasiado.

Cumplir todo esto no siempre es fácil, y por ello algunas mujeres necesitan ingresar en el hospital antes de la fase activa del parto. Lo que se suele hacer es darles una habitación de planta y ya bajarán a Sala de Partos cuando el proceso termine de arrancar. Estar en la Sala de Partos sin estar de parto solo conlleva más probabilidad de intervenciones, no siempre necesarias. Es decir, si no se está en fase activa del parto, o a casa o a una habitación de planta, porque si no se tiene la sensación de que aquello se eterniza y empiezan los desesperos.

No todos los partos empiezan con contracciones. Una situación muy típica es que se rompa la bolsa y se pierda líquido. Algunas mujeres se pondrán de parto después de romper aguas, pero otras no, y acabarán necesitando inducir el parto pasadas unas horas. Aquí el tema de ir al hospital o quedarse unas horas en casa es controvertido. Sí que hay que ir tempranamente al hospital en caso de que las aguas no sean claras, si el cultivo del estreptococo ha salido positivo o si hay algún factor de riesgo o patología del embarazo. En el resto de situaciones no es necesario ir volando, y el margen de maniobra depende de la tranquilidad de cada una y de lo que se haya acordado previamente con el obstetra o la matrona. En caso de sangrado sí que hay que ir al hospital en seguida.

Cuándo ir al sanatorio para el parto

¿Nos imaginamos la escena miles de veces? ¿No nos equivocaremos? ¿Cuándo es justo el momento? ¿Iremos en remis, en tren, en avión? Todo medio de transporte puede ser posible, en nuestra cabeza y nuestro corazón la urgencia es llegar a la camilla antes de que el bebé llegue a este mundo.

El gran momento

Y por fin llegó el gran momento -¿Estás segura? ¿Controlaste las contracciones? ¿Son cada 5 minutos? Quedate tranquila que yo llamo a la partera (mejor que estés tranquila que para nervioso estoy yo).
Esta historia se repite con sus variaciones cada vez que comienza un trabajo de parto y una pareja está iniciando ese viaje que los lleva al nacimiento de los hijos y al nacimiento de ellos como padres.
El embarazo fue transcurriendo normalmente, todo se fue dando dentro de lo esperado, tanto que llegado el término asalta la duda de todas las mamás y papás: ¿Me voy a dar cuenta de las contracciones de parto? ¿Sabré distinguirlas de las contracciones que tengo en el embarazo? ¿Llegará a tiempo al sanatorio? ¿No será una falsa alarma?
El momento de salir para el sanatorio es probablemente uno de los más pensados y hablados sin que por esto resulte sencillo.
Para empezar, es una situación particular en la que la pareja debe hacer un adecuado diagnóstico de trabajo de parto ó con los pocos elementos que puede brindar un curso de preparación para el parto.
Y ni que hablar si no realizaron ninguna preparación.
Estoy escribiendo estas líneas un rato después de haber hecho un parto en el que la pareja había perdido mi teléfono y No sabían cómo comunicarse después de todo un embarazo, de haber realizado varias visitas y de haberme llamado en muchas otras ocasiones! Aunque parezca improbable, estas situaciones son muy frecuentes y suelen ser producto de circunstancias que trataremos de definir.

¿Podemos equivocarnos?

En primer lugar, dada nuestras costumbres culturales, los partos se hacen en instituciones de salud, clínicas, sanatorios hospitales, a los que hay que arribar durante el trabajo de parto, ni muy al inicio ni sobre el final.
Esto no es nada fácil, menos en un momento tan trascendente, donde a veces hay dolor físico, sumado a síntomas poco comunes como puede ser la salida de líquido en caso de rotura de bolsa, sumado a las más diversas fantasías sobre la salud del bebé y sobre la propia.
Un poco en tono de confesión, quiero remarcar que el diagnóstico de trabajo de parto es uno de los más complicados para médicos y parteras y que a diario nos enfrentamos con el dilema de determinar si una mujer está en trabajo de parto o no, ya sea en el primer parto, como en una mamá con varios partos previos, en las que muchas veces se encuentra dilatación desde algunas semanas previas al parto; definir que una mujer está en trabajo de parto es una tarea compleja.

¿Qué es el trabajo de parto?

Creo que a esta altura debemos detenernos un poco para tratar de definir el término trabajo de parto.
Es, básicamente el proceso por el cual el bebé, impulsado por las contracciones uterinas, atraviesa el canal del parto y sale al exterior.
Este «trabajo» implica una serie de modificaciones siendo las más notorias la aparición de las contracciones de parto. La característica que las distingue de otras contracciones es la periodicidad y la duración.
La dilatación se produce como consecuencia de estas contracciones.
Otro fenómeno que puede ocurrir es la rotura de la bolsa, que se manifiesta por la salida de líquido -“líquido amniótico”- por los genitales, generalmente con un volumen lo suficientemente importante, como para no confundirlo con otro fluido corporal.
El trabajo de parto es un proceso que suele durar varias horas, nunca días.
Cuando es normal, se caracteriza por la progresión, o sea por cambios en un determinado tiempo.
En consecuencia, para definir que un trabajo de parto, se requiere tiempo para comparar la evolución entre dos momentos.
Obviamente, si una mujer consulta con contracciones cada 3 minutos y tiene 7 centímetros de dilatación, no necesitamos 2 horas para poder diagnosticar que está en trabajo de parto, pero a veces vemos mujeres que tienen contracciones cada 5 o 7 minutos y que están con 3 o 4 centímetros y que no están aún en franco trabajo de parto.
En estos casos, una mala interpretación de la situación puede llevar a la toma de decisiones erróneas, y complicar la evolución del proceso.
De todas formas, y como normas prácticas para el manejo, podríamos enumerar algunos lineamientos.

Para tener en cuenta

Mamás primerizas

El parto suele ser largo, frecuentemente dura más de 6 horas, probablemente cerca de 12 y rara vez más de 18 horas.
Suele aconsejarse esperar por lo menos 2 horas de contracciones regulares, de 1 minuto de duración, y con un intervalo de no más de 5 minutos.
Este enunciado, que parece la fórmula mágica para definir el trabajo de parto, no es tan fácil de cumplir en todos los casos, ya que a veces antes de ese punto, el dolor se hace demasiado intenso y es necesario consultar.
Debe tenerse en cuenta que si la bolsa está rota, los tiempos pueden acortarse y el proceso se acelera.
Siempre es de fundamental importancia la opinión del obstetra que ha hecho un tacto los días previos y que sabe cómo se encuentra el cuello del útero, o sea cuánto va a tardar en dilatar.

Mamás con 1 o más parto previos
Aquí los tiempos se acortan, generalmente una hora de contracciones rítmicas cada 5 minutos es suficiente para que comiencen los cambios en el cuello del útero, y para que esté en condiciones de internarse.
También en este caso es de importancia cómo fue el parto previo, si fue rápido o no, si tuvo problemas para dilatar, si fue por cesárea, etc.
*En caso de romper bolsa se debe prestar especial atención al color del líquido que fluye. Si es claro -como agua- se lo considera normal; si en cambio es verdoso, se deben tomar ciertas precauciones, en ese caso se aconseja consultar de inmediato con el profesional.

Conclusión

Como corolario, la decisión de ir a internarse en trabajo de parto suele ser motivo de más de una duda, tanto para la pareja embarazada, como para el equipo médico.
Dada la complejidad de la situación, debe resaltarse la conveniencia de consultar siempre que se detecten cambios que llamen la atención, siendo una llamada de más, preferible a una incertidumbre no resuelta.

Carlos Psevoznik
Médico Obstetra
Ex Instructor de Residentes del Hospital Italiano

Verdades y mentiras sobre el parto

La rotura de la bolsa es señal de parto inminente

FALSO
Si estas cumplida, lo normal es que al cabo de algunas horas de romper aguas (unas 8-10 como mucho) empiecen las contracciones de parto. Y si no es asi, pasado ese tiempo el obstetra te las inducira para evitar el riesgo de infecciones. Lo que no es verdad es que el parto sea inminente. Al reves: normalmente los partos que empiezan con rotura de la bolsa sin contracciones previas (alrededor de un 15% de los casos) van mas lentos que los que lo hacen con contracciones. Creer que al romper aguas hay que salir corriendo hacia el hospital porque el bebe ya llega es falso. Si estas poco dilatada, por mucho que hayas roto aguas no se va a acelerar nada. Hay que ir, pero sin prisas. Eso si, hay que ir con urgencia si el liquido tiene un color verdoso o marron o mal olor, explica Sofia Fournier.

Las contracciones de parto son inconfundibles

VERDAD A MEDIAS
A lo largo de la gestación seguramente ya has experimentado las llamadas contracciones de Braxton Hicks (cuya función es irte preparando para el nacimiento del bebé) y ahora que estás llegando al término del embarazo, te preguntas: ¿sabré reconocer el inicio del parto? No siempre es fácil para una primeriza, porque los nervios juegan malas pasadas. Sin embargo, hay una forma de distinguir las contracciones de parto: su frecuencia. Al contrario de las de Braxton Hicks, éstas tienen un patrón definido en cuanto a frecuencia y no cesan con el reposo. Si te vienen contracciones cada 10-15 minutos durante una hora y media o dos horas seguidas, estás en la etapa activa de dilatación. Es el momento de ir al hospital para el parto, pero tranquila, porque aún te faltan unas horas.

Si esperas demasiado puedes parir camino del hospital

VERDAD A MEDIAS
“En un primer embarazo eso es prácticamente imposible. Olvídate de las películas en las que la mamá coge un taxi desesperada hacia el hospital”, dice la doctora. Un primer parto dura de media 12 horas, así que si te pasas las dos primeras decidiendo si ha llegado el momento, no ocurre nada. En un segundo embarazo la dilatación sí es más rápida, pero como tú ya sabes de qué va, en cuanto identifiques las contracciones de parto no esperes más de una hora para ir al hospital.

El segundo parto suele ser más corto y fácil que el primero

VERDAD
Tu cuerpo ya está acostumbrado a dilatar y los periodos son más cortos. Así, el periodo de dilatación de una mamá primeriza requiere, de media, entre 8 y 12 horas, mientras en una multípara se acorta a 4-6. El expulsivo también es distinto: dos horas de media en el primer caso y la mitad en el segundo. “Según mi experiencia, el primer embarazo se suele llevar muy bien y el parto se hace cuesta arriba; en cambio, la segunda gestación es más pesada, pero con un parto más fácil”, resume la doctora.

Si estás embarazada de gemelos, el parto se adelantará

VERDAD
El 80% de los embarazos gemelares no llegan a las 40 semanas de gestacion porque el parto se desencadena antes. Por otro lado, muchos obstetras recomiendan que en un embarazo multiple el parto no se realice mas alla de la semana 37-38.

Hay más probabilidad de parto en días de tormenta o luna llena

VERDAD A MEDIAS
Parece que los cambios de presión atmosférica tienen cierta influencia en la rotura de la bolsa amniótica. Por eso hay un ligero aumento de partos en estos supuestos.

Si en mi familia ha habido partos complicados, el mío lo será

VERDAD A MEDIAS
Es cierto que hay cierta asociación y que si en tu familia todas las mujeres han tenido cesáreas, por ejemplo, quizá tengas más papeletas que otra embarazada. Pero, como dice la doctora, todo esto hay que ponerlo en cuarentena. “Hay que contextualizar los motivos por los que se hicieron esas cesáreas, que pudieron ser circunstanciales”, aclara la obstetra. Otra cosa es que tú ya hayas tenido un parto prematuro o complicado. Dependiendo del motivo, sí podría repetirse.

No es bueno comer durante la dilatación ni en el expulsivo

VERDAD
Se trata de una creencia cierta, sobre todo en partos con anestesia. Hay muchos centros que permiten tomar alguna bebida, como un zumo, durante la fase de dilatación, pero en el momento en que te administren la epidural estarás anestesiada de cintura para abajo y haber comido te podría provocar vómitos. Además, si ante una complicación fuese necesario utilizar la anestesia general, tener comida en el estómago supondría un riesgo de que hicieras una broncoaspiración.

Con la epidural se pierde la sensación y necesidad de empujar

VERDAD
Así es. Está demostrado que, sin la epidural, un 85% de las mujeres sienten la necesidad de empujar, frente al 25% que la notan con la anestesia. Pero no te preocupes, el hecho de que pierdas esta sensación no significa que no vayas a hacer correctamente los pujos. Una vez que estés en el paritorio solo tienes que dejarte guiar por la comadrona y el ginecólogo. Verás como va todo bien.

Dos motivos (falsos) para hacer la cesárea

Hay indicaciones de cesárea absolutas y otras que no lo son tanto. Desterramos dos mitos respecto a éstas. Una cesárea previa equivale siempre a otra: Tienes más probabilidades, pero sólo eso. Alrededor del 60% de las mujeres con cesárea previa logran tener un parto vaginal. Aquí lo importante es saber por qué hubo la cesárea anterior. No es lo mismo el caso de una mujer que después de 24 horas de parto no dilató lo suficiente, que el de una que la tuvo porque el bebé venía trasverso. Si el bebé viene de nalgas, hacerla es inevitable: Un motivo para hacer cesárea es que el bebé esté en una posición que imposibilite su salida. Por ejemplo, si viene en posición transversa, no hay discusión. Pero sí la hay si el niño viene de nalgas. Aproximadamente un 15% de las cesáreas se dan por este motivo. Son partos más complicados y no todos los obstetras se atreven con ellos, pero otros sí. Una opción que ofrecen algunos hospitales es realizar una versión cefálica externa en la semana 37. Se trata de unas maniobras que se realizan en quirófano con las manos
para girar al bebé.

Favorecer el inicio

Si has salido de cuentas y no te pones de parto, no desesperes. Hay trucos para estimular su inicio de forma natural. Algunos son falsos, pero estos tres sí funcionan.

Caminar, subir escaleras… Un ejercicio suave juega a tu favor. Así que no te extrañe que, si estás ya en la semana 39, tu obstetra insista en que te muevas. “Desde luego, estirada en el sofá no vas a favorecer nada”, dice la ginecóloga Sofía Fournier.

Tener relaciones sexuales: Se ha demostrado que favorecen el inicio de las contracciones de parto. Eso es debido a que el semen contiene unas sustancias, llamadas prostaglandinas, que favorecen el ablandamiento del cuello del útero. Pero además, el orgasmo desencadena ligeras contracciones uterinas que, cuando el embarazo está a término, pueden hacer que se inicien las de dilatación.

Estimular los pezones: Al hacerlo provocas que se libere oxitocina, la hormona responsable de desencadenar el parto.

  • By Centro Salud de la Mujer Dexeus
  • 21/03/2019
  • parto, mitos, falsas creencias, contracciones, Dra. Sofía Fournier

Fuente: Centro Salud de la Mujer Dexeus

https://www.dexeus.com/quienes-somos/sala-de-prensa/ultimas-noticias/mitos-parto

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