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Cuando dare a luz

Tabla de contenidos

Síntomas y señales del parto

Lo aconsejable es que te quedes en casa hasta que las contracciones se sucedan a intervalos concretos

En fechas próximas a las previstas para el parto, tu ginecólogo te dará pautas sobre el momento en que debes trasladarte al hospital. Estas variarán dependiendo de tu situación particular, por ejemplo, si has tenido complicaciones durante el embarazo, si se trata de un embarazo de alto riesgo, si eres o no primípara o si existen razones prácticas (como una gran distancia desde tu casa al hospital) que hagan aconsejable un traslado más temprano.

Cómo se calcula las contracciones para el parto

Las contracciones son algunas de las señales que indican que el momento del parto se aproxima. ¿Cómo se puede medir las contracciones?, ¿Qué hacer cuando empiezan las contracciones? Sigue algunos consejos:

• Cuando creas que estás de parto, empieza a cronometrar tus contracciones. Para ello, anota (o pide a alguien que lo haga) la hora y minutos en que empieza y termina cada contracción. El tiempo entre dos contracciones se conoce como intervalo e incluye la duración de la propia contracción y los minutos que transcurren entre ambas.

• Las contracciones suaves se dan con intervalos de entre 15 y 20 minutos y duran entre 60 y 90 segundos. Se hacen progresivamente más regulares hasta que se producen con intervalos de 5 minutos. Es el momento de pensar en el traslado: en general, se aconseja estar ya en el hospital cuando las contracciones duran entre 45 y 60 minutos, son intensas y se dan con 3 ó 4 minutos de intervalo.

• Si tienes dudas y puedes llamar a tu médico o matrona, pídeles que te orienten. Te preguntarán la frecuencia, duración e intensidad de tus contracciones (notarán si puedes hablar durante una contracción) y cualquier otro signo o síntoma que tengas.

• No temas acudir al hospital si piensas que ha llegado el momento, aunque los síntomas no sean claros. Ginecólogos y matronas del hospital están habituados a atender a mujeres que no están seguras de que el parto ha comenzado.

Acude al hospital en cualquiera de las siguientes situaciones

• Has roto aguaso sospechas que estás perdiendo líquido amniótico. Si el líquido es amarillo intenso, de color café o verdoso (en vez de claro o pajizo), díselo a la matrona en el hospital, porque es signo de presencia de meconio (primeras heces del bebé), y puede indicar sufrimiento fetal. Es importante también que le digas si el flujo tiene sangre.

• Tienes sangrado vaginal (diferente del tapón mucoso), dolor abdominal severo y constante o fiebre.

• Tienes contracciones antes de la semana 37 o algún otro síntoma de parto prematuro.

• Tienes dolores de cabeza severos o persistentes, cambios en la visión, dolor intenso o molestias en la parte alta de tu abdomen, hinchazón anormal. Todos ellos son síntoma de preeclampsia.

Marisol Guisasola
Periodista especializada en salud

El parto natural o vaginal es un proceso fisiológico que anuncia el nacimiento de un bebé. Su desarrollo tiene un proceso previsible, unas etapas que marcan tiempos que hay que respetar y precisa de unos cuidados necesarios para las futuras mamás. El trabajo de parto es una de las principales preocupaciones de la mujer embarazada, sobre todo, de las primerizas, las no han pasado por esta experiencia todavía.

Las señales que pueden indicar que estás de parto

Ser mamá es un trabajo que se aprende con la práctica y la preparación para el parto es una labor de información que ayuda a estar más tranquila y confiada cuando llegue el momento. Aunque no sepas nada acerca del proceso y de las etapas del parto, los cursos de preparación al parto pueden ayudarte en este sentido. También podrás conocer los métodos de parto alternativos, y hablar con tu médico acerca del parto que te interese o el que, en realidad, necesitarás.

No esperes más para llamar a tu médico, sea de día o de noche, cuando:

– Las contracciones se produzcan a cada 5 o 10 minutos.

– Rompas la placenta y salga un líquido de color marrón verdoso oscuro con manchas.

– Notes manchas de sangrado vaginal.

– No puedas caminar ni hablar durante las contracciones.

– Notes algo de dilatación.

Duración del trabajo de parto

El proceso de parto suele durar de 8 a 12 horas, aunque existen excepciones. Todo depende del estado de la mamá y del bebé. El trabajo de parto se inicia con las primeras contracciones provocadas por el borramiento del cuello uterino hasta que desaparece por completo. Las contracciones suelen ocurrir cada 20 o 30 minutos, y tienen una duración aproximada de 15 a 20 segundos cada una.

Una vez desaparecido el cuello del útero, las contracciones aumentan debido a la dilatación progresiva del cuello que deberá presentar una apertura máxima de 10 cm para que pueda dar paso al bebé. Hasta que el bebé salga, este proceso suele durar aproximadamente de 6 a 8 horas, dependiendo si es o no el primer parto de la madre.

Las contracciones de parto

Una vez que se ha iniciado el proceso de dilatación del cuello uterino, generalmente, es normal empezar a sentir contracciones suaves cada 10 o 15 minutos, con una duración media de 20 segundos. En este momento, la abertura de tu útero será de casi dos centímetros. Las contracciones siguen, y se van intensificando. Suelen obedecer al siguiente ritmo:

– Contracciones a cada 5 minutos, con duración entre 30 y 40 segundos, dilatación de casi 5 cm.

– Contracciones a cada 3 o 4 minutos, con duración de 40 a 45 segundos, dilatación de unos 6 cm.

– Contracciones a cada 2 o 3 minutos, con duración de 45 a 50 segundos, dilatación de 8 cm.

– Contracciones a cada 1 o 2 minutos, con duración de aproximadamente 1 minuto, dilatación de casi 10 cm. Cuando llegues a esta etapa, tendrás poco tiempo entre una contracción y otra para recuperarte. Puedes sentir una sensación de calor, estiramiento y ardor en la vagina, acompañado de sudoración alrededor de la boca.

La expulsión del bebé en el parto

Cuando el cuello alcance los 10 cm de dilatación, se inicia el proceso de expulsión del bebé. Las contracciones se alejarán y se presentarán cada 2 o 3 minutos. Seguramente el médico, cuando estés preparada, te pida que hagas pujos para empujar el bebé hacia el exterior. En esta fase, la cabeza del bebé penetra en el canal de parto y va bajando hasta el periné realizando un movimiento de rotación interna.

Cuando el médico consiga ver 3 o 4 cm de la cabeza del recién nacido, te practicará, si necesario, la episiotomía (un corte en la zona del periné a la entrada de la vagina) para facilitar la salida del bebé, y evitar desgarres por el esfuerzo y la presión del bebé. El médico te pedirá que continúes empujando a tu bebé y, una vez que salga un hombro y luego el otro, el resto del cuerpo saldrá sin esfuerzo por sí mismo. Y en este momento sentirás dolores, pero el sentimiento de alivio será intenso y podrás disfrutar de la alegría porque, ¡tu hijo acaba de nacer! El parto se termina con la expulsión de la placenta.

¿Qué es el parto vaginal?

Es la forma tradicional de parto en la que el bebé sale del útero hacia el exterior a través de la vagina. Es el método más frecuente por el que una mujer pare, ya que es la forma más recomendable de que un niño nazca cuando no existen complicaciones.

Etapas

Las contracciones

Los primeros síntomas de que un parto se va a producir ocurren normalmente entre las semanas 37 y 42 del embarazo (si se da antes es un parto prematuro). Durante unas horas o días antes de que tenga lugar, la mujer empieza a sentir una dilatación del cérvix, así como contracciones puntuales cada 5-20 minutos que duran entre 30 y 60 segundos. También se pueden producir pequeños sangrados vaginales acompañados de mucosa: esto es el tapón mucoso que bloquea la comunicación del útero y la vagina.

A veces se producen las llamadas contracciones de parto falso: son similares a las reales, pero no siguen una regularidad en el tiempo y desaparecen al realizar actividades como caminar o acostarse. Debido a su intensidad, muchas veces se confunden con las contracciones de parto real.

Conforme se acerca el momento del parto, las contracciones se empiezan a volver más fuertes y duraderas, el cérvix se dilata aún más y se puede producir la ruptura de aguas, momento en el que se debe acudir al hospital. La ruptura del saco amniótico no es imprescindible para que una mujer sea ingresada, y en ocasiones esta hospitalización puede producirse únicamente por las contracciones.

En el hospital

La posición del bebé más habitual es la cefálica: la cabeza del bebé se encuentra en dirección al canal de salida. Si el bebé presenta una posición podálica y no se ha llevado a cabo su recolocación, el parto se debe realizar por cesárea.

Si sí está en posición cefálica, la cabeza del bebé se coloca en la vía de parto de la vagina, lo que hace que la madre pueda sentir presión en la zona vaginal. El médico encargado del parto comenzará a dar indicaciones a la mujer sobre el momento indicado para empujar.

El bebé irá avanzando por el canal de parto y se empezará a atisbar a través de la vagina. El médico tratará de ayudarlo a abandonar la vagina, para lo que puede valerse de un fórceps u otras herramientas. Una vez el bebé haya salido del todo, el médico procederá a cortar el cordón umbilical.

Todo este proceso suele durar entre 20 minutos o hasta varias horas, dependiendo de cada mujer. Generalmente, las madres primerizas tienden a tardar más tiempo en dar a luz. Independientemente del tiempo, el médico mantendrá una monitorización continua de la presión sanguínea de la madre y del hijo, para comprobar su estado vital durante el procedimiento.

En algunas ocasiones es necesario que el médico realice antes de empezar el parto una episiotomía para facilitar la salida del feto.

Extracción de la placenta

Una vez el bebé ha salido del útero, el médico procederá a sacar la placenta donde se ha desarrollado en las últimas semanas. Es un proceso que dura de 5 a 30 minutos, y se pueden sentir contracciones y escalofríos.

Dolor durante el parto

Aunque la anestesia epidural es el método más común para evitar que la mujer sufra dolor durante el parto, existen métodos naturales que también pueden aliviar los síntomas producidos por las contracciones o a la hora de empujar al bebé hacia fuera:

  • Aprender y utilizar técnicas de respiración y relajación.
  • Tomar duchas calientes o frías.
  • Aplicar calor o frío en distintas zonas del cuerpo.
  • Escuchar música.
  • Ponerse en una posición cómoda.
  • Parto por hidroterapia: la mujer se sumerge en el agua a la hora de parir. La temperatura del agua tibia puede servir como relajante para el dolor.

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15 cosas que debes saber sobre el parto

El parto siempre es uno de los momentos que provoca más inseguridades y miedos a las mamás. ¡Nadie nos puede convencer de lo contrario! Pero el resultado es tan gratificante que la mayoría de las mujeres coincide en decir que estarían dispuestas a pasar por ello, una y otra vez.
Para saber un poco más sobre este tema, la matrona Gemma Raby, famosa por su programa One Born Every Minute, que se emite en la televisión americana, junto con Margaret Vose, experta del Hospital Mount Sinai de Nueva York, nos ayudan a desvelar cuáles son las situaciones más comunes (aunque también más desagradables) que tienen que vivir las mujeres durante el parto y cómo se puede hacer frente a ellas.

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«El esfuerzo que supone un parto asusta a muchas mujeres porque para muchas de ellas todavía es algo desconocido», explica Raby. «No hay manera de saber ni el esfuerzo que va a suponer a la mamá, ni la duración». ¡Y tanto! Ya que los partos pueden alargarse durante horas. Incluso en el caso de aquellas que no sean primerizas, es importante tener en cuenta que cada embarazo y alumbramiento es un mundo, por lo que aquello que se produjo en el anterior o tiene por qué repetirse en el siguiente.

Conforme se va acercando el gran momento, las mujeres hacen frente a millones de emociones cruzadas a sabiendas de que la única forma de terminar con este sentimiento es a través del parto, donde se pondrán a prueba sus límites de resistencia emocional y psíquica. Una manera de hacer frente a estos miedos es sabiendo lo que te espera a través de información de profesionales, aunque no sea un plato de buen gusto para ninguna, está bien que se tenga conocimiento de ello.

1. Descanso y relajación para llegar con energía al parto

Las últimas semanas del embarazo no estarás tan nerviosa pero notarás que te despiertas antes de lo que deseas, aunque te vayas a dormir a una hora razonable por la noche. No te preocupes porque es algo de lo más normal. Debes ser cautelosa a la hora de realizar esfuerzos ya que el estado en el que llega la madre al parto puede condicionar en gran medida cómo estas afrontan ese esfuerzo que supone dar a luz.

Además del insmonio, que puede acentuarse los días previos al parto, muchas mujeres sufren el llamado «síndrome del nido». Consiste en un impulso irrefrenable por ordenar, limpiar, arreglar la casa y realizar todo tipo de tareas que tengan que ver con dejar el «nido» preparado para la inminente llegada del niño (al igual que hacen otras especies animales). En este sentido, conviene que la madre se lo tome con calma, procure descansar y no hacer demasiados esfuerzos para llegar al parto con el mayor nivel de energía posible.
El apoyo de la familia y otras personas cercanas puede ser significativo en estos momentos. Si la futura mami tiene el síndrome nido y desea planificar determinadas cosas antes del día del alumbramiento, el reparto de tareas es clave para que no se canse demasiado durante este periodo.

© Getty

A la hora del parto, hay mujeres que optan por un parto natural, sin analgesia (epidural) que mitigue el dolor, y otras que desde el principio tienen claro que prefieren no sentir dolor. En todo caso, no es una decisión sin vuelta atrás, porque aunque previamente hayas expresado tu intención de que no te pongan la epidural, si el día el parto ves que no soportas el dolor, la puedes pedir al equipo médico que te la administrará si tus condiciones médicas lo permiten en ese momento.

2. He roto aguas, ¿y ahora qué?

Cuando una embarazada rompe aguas en una película parece como si se abriera una presa en medio del río, pero no te preocupes porque eso en la vida real no pasa. «Hay veces que cuando se rompe aguas puede conllevar un chorro de mayor intensidad, sobre todo si se trata del agua que el bebé tiene frente a su cabeza». Sin embargo, muchas mujeres experimentan un lento goteo mucho menos abundante, cuando el agua se encuentra detrás de la cabeza del bebé.

3. El líquido amniótico y sus posibles apariencias

El líquido amniótico «es normalmente de color clarito, rosa palo, y desprende un ligero olor», esta información te estará dando las pistas necesarias para saber que se acerca el alumbramiento y que, por tanto, muy pronto darás la bienvenida a tu bebé.

Si te das cuenta de que el olor o la opacidad del líquido no son los normales, puede que algo vaya mal. Raby nos cuenta cuáles son algunas de las señales que nos pueden alarmar: «El líquido de color rojo implica sangre, mientras que el de color marrón o verde puede tratarse de meconio (la primera deposición del bebé que ha de producirse una vez que ha nacido). Si se trata de un color intenso puede indicarnos que existe alguna infección», nos dice la experta.

En el caso de que haya meconio en el líquido ambiótico, puede ser signo de que haya pérdida del bienestar fetal y en ese caso hace falta una intervención médica rápida. Por tanto, en caso de rotura de aguas, si el líquido amniótico no es claro, hay que acudir al hospital lo antes posible para recibir la atención de profesionales.

4. Instrumentos de ayuda para el parto

A veces los médicos tienen que intervenir quirúrgicamente si el bebé tiene dificultades para nacer, ya sea por su posición o por otros factores. «Una episiotomía es un corte que se realiza en el músculo perineal – la zona que se encuentra entre la vagina y el ano», explica Raby. «Se utiliza cuando el bebé está sufriendo y poder permitirle mayor rapidez para salir si no hay espacio suficiente o también se le puede ayudar con otros instrumentos como ventosas (por succión) o fórceps».

Escuchar la palabra corte en una zona tan delicada puede que no guste mucho, pero Vose dice: «La zona de la vagina se regenera muy rápidamente porque se vasculariza durante el embarazo y el parto, lo que significa un gran aporte de sangre». Aunque esto sea así, en los últimos años se aboga porque esta intervención se realice únicamente en casos necesarios y no como rutina, ya que muchas mujeres pueden sufrir problemas posteriores como por ejemplo incontinencia, alteraciones en su vida sexual…

5. No podrás llevar las uñas pintadas al paritorio

Esto es así porque a través de las uñas los médicos obtienen un dato bastante esclarificador de la oxigenación de la sangre por lo que si hay alguna alteración tanto en las de los pies como en las de las manos, los médicos podrían no ser conscientes de ello. También se aconseja no pintarse los labios, por el mismo motivo. Y tampoco están permitidas las lentillas, así que si eres miope no te olvides de llevarte las gafas al paritorio para no perderte ni un segundo de la llegada de tu hijo.
Por lo tanto, lo más recomendable es que en las semanas previas al parto no te pintes las uñas y te las desmaquilles si las llevabas pintadas. Así evitarás añadir un agobio extra cuando se acerque el alumbramiento.

6. Olvida lo que has visto en las películas, el parto lleva su tiempo…

«Una vez más, no creo que Hollywood nos haya hecho ningún favor haciendo parecer que los partos son rápidos y que una mujer debe ir al hospital ¡cuando tiene la primera contracción!», dice Vose. «A menudo nosotros decimos a nuestros pacientes que el momento adecuado para acudir al hospital es cuando las contracciones son cada cinco minutos durante dos horas», explica.
Por supuesto, esta recomendación es la indicada si no hay ningún tipo de complicación. En caso de que observéis alguna alteración, es importante acudir al médico cuanto antes para evitar posibles problemas durante el parto.

7. Cuidado con las digestiones

Uno de los hechos más conocidos es que las mamás tienen que hacer una evacuación cuando dan a luz. «En la segunda fase del parto cuando el cuello del útero está completamente dilatado y el bebé se está moviendo hacia el canal del parto», dice Raby. Hasta hace poco en nuestro país se ponía un edema a la embarazada al comienzo del parto, pero ahora esta práctica está cayendo en desuso porque muchas mujeres no se sienten bien con ella. Esto es normal, y es que debido al esfuerzo que supone el parto cabe la posbilidad de que la mujer pueda hacer una deposición. En ningún caso debe resultarte una situación embarazosa ya que las enfermeras del área materna están habituadas a que esto pueda suceder.

Además, el vómito también es otra de las respuestas que puede tener nuestro cuerpo en el periodo de alumbramiento: «Cuando el útero comienza a contraerse regularmente, a menudo otros sistemas del cuerpo reducen su funcionamiento. Esto incluye la digestión. El resultado pueden ser náuseas y a veces vómitos».

8. Temblores durante el parto

«A menudo podemos encontrarnos con un temblor incontrolable durante el parto. Este movimiento es debido al paso de la primera etapa a la segunda del alumbramiento», comenta la experta. Si tienes un temblor que no puedes ni sujetar la mano de tu pareja, ¡no te preocupes! Es normal en el periodo expulsivo y es síntoma de que el bebé está a punto de llegar.

9. El bebé puede sufrir algún daño durante el parto

Hay veces que hay que ayudar a los bebés a completar su camino hacia el exterior. Desafortunadamente, Raby dice que: «Las lesiones más comunes en recién nacidos son daños en la clavícula o en el plexo braquial, lo que significa que los nervios que están al lado del cuello son dañados. Las enfermeras de maternidad están entrenadas para reconocer de inmediato este tipo de lesiones y tratarlas en consecuencia», aunque no tienes por qué alarmarte puesto que se trata de casos aislados. Además, como indica Raby, en caso de que se produzca alguna complicación, los profesionales darán al bebé la atención médica necesaria.

10. Existe la posibilidad de que la mujer tenga un orgasmo en el parto

Durante décadas se ha hablado del placer que algunas mujeres pueden sentir a la hora del parto, en un determinado momento. El psicólogo francés, Thierry Postel, proporcionó algunos estudios que aseguran la fina línea que separa el dolor del placer mientras que una mujer da a luz. Además, muchas matronas han conocido a mujeres que han experimentado el éxtasis o «sensaciones orgásmicas» durante el parto.

Recuerda que las mujeres en el momento del alumbramiento tienen una intensa presión en su canal vaginal durante todo el proceso. Esto unido a que su pareja – que la ayudó a crear el bebé – esté junto a ella animándola, y que se encuentren en pleno anticipo de por fin tener al bebé entre sus brazos puede llegar a alcanzar un nivel de intimidad tan fuerte que unido al torrente de emociones de la mamá, desencadena en una montaña rusa física que puede llevar a tener una verdadera experiencia sexual en el parto.

11. Relajación y distracción durante la dilatación previa al parto

Hay mujeres que no tienen ningún dolor tras poner la epidural. Por lo que durante el tiempo que dura la dilatación, en esos casos las mamás pueden estar leyendo una revista, hablando con su pareja, por teléfono o escuchando música… Esa distracción y relajación les ayuda a afrontar las siguientes fases del parto en mejor estado.

12. ¿Por qué lloran los bebés al nacer?

Nunca podremos saber qué es lo que siente un bebé cuando llega al mundo y abre los ojos por primera vez. No obstante, es importante tener en cuenta que los recién nacidos son prácticamente ciegos, por lo que la repentina transición de un útero cálido a un exterior frío y con mucha luz provoca que estos lloren.

Sin embargo, Raby dice que hay otros factores que pueden cambiar la forma de reaccionar de un bebé para adaptarse a las nuevas condiciones: «La forma en que un niño se comporta inmediatamente después del nacimiento puede depender del tipo de parto, los niveles de hormonas del estrés presentes durante el embarazo y también si se ha utilizado algún medicamento durante el embarazo o el parto, incluyendo los prescritos», explica.

13. «La sustancia pastosa que encontramos entre los pliegues de la piel del bebé cuando nace es…

el vérnix», nos cuenta Vose. Es una sustancia compuesta por células muertas y secreciones sebáceas que protegen al feto del contacto permanente con el agua durante su estancia en el útero materno. En muchas maternidades ya no se le retira al bebé al nacer; es decir, no se baña al recién nacido enseguida. Esto es así porque se ha comprobado que el vérnix protege también al pequeño en sus primeras horas de vida, por lo que lo más probable es que los profesionales no te entreguen al niño limpito para el primer contacto materno, sino que esté recubierto por esta sustancia que le protege.

14. ¡Después del parto también tendrás contracciones!

No estamos diciendo que vayas a tener contracciones durante el resto de tu vida sino que después de que nazca tu bebé y de expulsar la placenta, es posible que también sientas el dolor de alguna contracción. Estas contracciones se conocen como entuertos posparto, y son muy importantes para que el útero vuelva a su posición inicial y evitar así hemorragias posparto.

«Este proceso se llama involución» y desafortunadamente, «tiende a ser más doloroso cuando no se trata del primer bebé». La ventaja es que pueden administrarte algún analgésico en la maternidad para mitigar el dolor, que puede llegar a ser fuerte.

15. Tras el parto es posible que te sientas triste y cansada

Durante las primeras semanas posparto el desajuste hormonal es bastante importante por lo que puede que muchas cosas te superen… Es normal que todo lo que has pasado repercuta en tu estado de ánimo y sobre todo te sientas menos enérgica e, incluso, llegues a sentirte culpable por ello. Es un periodo de adaptación a tu bebé, a la lactancia materna (si la hay) y a todo lo que conlleva la maternidad, especialmente si eres primeriza. Para rehabituarte a tu nueva vida el apoyo de tu pareja y tus seres queridos será clave en este periodo. Por supuesto, estar con tu bebé también será muy gratificante. Semana a semana notarás una mejora en tu estado tanto a nivel físico como anímico. No obstante, en caso de que la situación sea demasiado dura, puede ser recomendable acudir a un psicólogo que te ayude en los primeros meses de vida materna.

Si todavía tienes miedo al día del parto, Vose tiene algunas palabras de consuelo: «Mi mejor recomendación es rodearse durante el parto de un buen equipo médico y de personas de confianza». Raby también cree que la recompensa de tener un niño entre los brazos ayuda a superar cualquier temor. «No hay manera de predecir cómo progresará el parto y cuánto durará, sin embargo, es muy poquito tiempo comparado con el que pasarás con tu hijo después», añade. «A partir de entonces», dice Vose: «tienes que ir con la corriente, escuchar a tus personas de confianza y aprender a vivir en un dulce desorden», concluye.

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Algunas veces, hay razones médicas para que una mujer dé a luz a su bebé, antes de empezar con dolores de parto naturalmente. Por ejemplo, si pasa más de una semana después de la fecha prevista del parto, y el bebé no nace, es posible que los médicos necesiten comenzar o inducir el trabajo de parto. O si la mujer o su bebé corren algún riesgo, tal vez los médicos necesiten hacerle una incisión en el abdomen para que el bebé nazca por medio de una cesárea, conocida en inglés como C-section.

Estos tipos de partos pueden salvar vidas. Pero apresurar el nacimiento de un bebé—solo por conveniencia de usted o su médico—puede aumentar el riesgo de problemas graves, tanto para usted, como para su bebé. A continuación le explicamos la razón:

El término completo es mejor.

Un embarazo a término completo dura por lo menos 39 semanas. Por supuesto que algunos bebés nacen más pronto. Y las complicaciones durante el embarazo pueden hacer que un parto temprano sea la opción más segura. Pero la mayoría de los bebés necesitan 39 semanas para desarrollarse completamente. El parto antes de ese tiempo—sin ninguna razón médica—no es lo más conveniente ni para el bebé ni para la madre.

Entre 1990 y 2007, hubo menos nacimientos a término, y casi el doble de bebés nacieron a las 37 y 38 semanas. Una razón de esa tendencia es que se hizo común que las mujeres programaran una cesárea, o que se les A indujera el trabajo de parto antes de su fecha prevista del parto. Algunos hospitales han tomado medidas recientes para reducir los partos innecesarios antes de tiempo, pero demasiados partos siguen siendo programados por conveniencia.

Llevar en el vientre a un bebé las 39 semanas completas tiene beneficios médicos importantes para el bebé y la madre. Por ejemplo, durante las semanas 37 y 38, los pulmones y el cerebro del bebé aún se están desarrollando. Además, el cuerpo del bebé acumula grasa durante este tiempo, lo que le ayuda a mantener una temperatura corporal saludable.

Los bebés inducidos o los que nacen por cesárea antes de las 39 semanas tienen más probabilidad de tener problemas al respirar o comer, tienen ictericia grave y necesitan cuidado intensivo después del nacimiento. Además, tienen mayor probabilidad de sufrir de parálisis cerebral. Este trastorno cerebral puede afectar el movimiento, el oído, la vista, el pensamiento y el aprendizaje del niño. Además, aunque el riesgo de muerte infantil es bajo, es más alto para los bebés que nacen antes de tiempo.

Las mujeres que llevan a su bebé en el vientre el término completo también tienen menos depresión posparto. Esto podría ser porque sus bebés tienen menos probabilidades de tener problemas que los que nacen antes de tiempo.

Deje que la naturaleza siga su curso.

A fin de prepararse para el nacimiento, el cuello uterino se suaviza y adelgaza. Mientras esto pasa, la abertura se hace más grande o se dilata. Pero si el cuello del útero no ha cambiado, incluso si ya está en la semana 39 de su embarazo, no se debería inducir el trabajo de parto.

Si el cuerpo no está listo, su parto podría ser más difícil. Por ejemplo, el riesgo de tener una cesárea es mayor, en especial si es la primera vez que da a luz. Además, es más probable que su bebé necesite cuidados intensivos luego del alumbramiento. Incluso cuando el cuello uterino muestra indicios de estar listo, hay razones para permitir que el trabajo de parto suceda a su debido tiempo. Por lo general, es más fácil y más corto que el trabajo de parto inducido. Y puede pasar la primera parte de su trabajo de parto en casa, pudiendo moverse y estar lo más cómoda posible.

Por el contrario, un trabajo de parto inducido, a menudo se lleva a cabo en el hospital. Es muy probable que se le conecte a equipo médico, incluyendo por lo menos una sonda intravenosa (IV, por sus siglas en inglés) y un monitor electrónico fetal. Le darán medicinas para comenzar su trabajo de parto y probablemente no podrá comer ni beber nada.

¿Cuándo se debería inducir el trabajo de parto?

El que un médico comience su trabajo de parto se justifica cuando hay alguna razón médica, como que se le rompa la fuente y su trabajo de parto no comience. Además, es posible que necesite que se le induzca el trabajo de parto si ya pasó más de una semana de su fecha prevista del parto.

Este informe es para que lo use usted cuando hable con su proveedor de atención médica. No debe usarse en vez de consejos o tratamientos médicos. Use este informe a su propio riesgo.

Con la calculadora de Fecha Probable de Parto o FPP tendrás una idea aproximada de en qué fecha nacerá tu bebé y podrás comenzar a hacer planes para ese esperado día.

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¿Cómo se cuándo voy a dar a luz?

La Calculadora de Fecha Probable de Parto funciona a
partir de la fecha posible de concepción, que se estima partiendo del día de la última menstruación.

¿Cómo funciona la calculadora de fecha probable de parto?

Esta herramienta calcula las semanas de embarazo que te quedan para dar a luz. El funcionamiento es muy sencillo. Simplemente indica el día en el que comenzó tu última menstruación y pulsa sobre el botón calcular. Inmediatamente la herramienta calculará por ti en qué fecha es probable que nazca tu bebé.

¿Cómo se calcula la fecha del parto?

La fecha del parto se calcula añadiendo 266 días al día de la concepción, si se sabe en que momento se produjo, o bien 280 días (40 semanas) a la fecha del inicio de la última regla (FUR). Esta medida es aproximada, ya que el parto puede adelantarse algunas semanas (parto prematuro) o retrasarse algunos días. Por ello conviene que cuando se vaya acercando el momento del parto te familiarices con los síntomas del parto y estés preparada para marchar al hospital cuando comience el parto.

Más información sobre el parto

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Prepárese para el parto

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Señales y etapas del parto

Luego de meses de espera, hacia el final del embarazo estará contando los días para conocer a su bebé. A medida que se acerca la fecha de parto, conocer las señales del parto la ayudarán a prepararse y calmar cualquier ansiedad que sienta.

Usted puede notar que su bebé desciende o se mueve más abajo en la pelvis. Esto significa que su bebé se está moviendo en la posición para el nacimiento.

Usted también puede comenzar a sentir contracciones (dolores de parto). Estas contracciones ocurren a medida que su útero se endurece para ayudar al bebé a moverse hacia el canal de parto. Las contracciones por lo general empiezan con dolor en su barriga y la espalda baja. Este dolor no desaparece cuando usted se mueve o cambia de posición.

Puede ser difícil distinguir entre las contracciones Braxton-Hicks (parto falso) y las contracciones de parto verdadero. Usted sabrá que el parto ha comenzado cuando:

  • Sienta contracciones fuertes, regulares, y entre 5 a 10 minutos.
  • Rompa fuente. Puede ser un chorro o un goteo continuo.

Si cree que puede estar en trabajo de parto, no dude en llamar a su profesional de la salud, sin importar la hora del día o de la noche. Si su profesional de la salud le indica que el parto ha comenzado, él le pedirá que se prepare para ir al hospital.

Las etapas del parto

Reconocer las señales del parto la pueden ayudar a decidir cuándo llamar a su profesional de la salud y acudir al hospital. Aprender las etapas del parto la ayudarán a saber lo que puede esperar durante el parto y nacimiento. El parto ocurre en tres etapas. Cuando las contracciones regulares comienzan, el bebé se mueve más abajo en la pelvis a medida que el cuello uterino se ablanda y dilata. El tiempo que dura el parto y cómo progresa es diferente para cada mujer. Pero cada etapa tiene ciertos acontecimientos que ocurren en cada mujer.

Etapa 1: Parto temprano y parto activo

La primera etapa del parto ocurre en dos partes: parto temprano y parto activo.

Durante el parto temprano:

  • El cuello uterino comienza a dilatarse (abrirse).
  • Usted puede sentir contracciones fuertes y regulares que duran entre 30 a 60 segundos y ocurren cada 5 a 20 minutos.
  • Puede que tenga indicio de sangre.
  • Puede permanecer en el parto temprano por unas horas o días, especialmente para las madres primerizas.
  • Usted puede querer pasar esta parte en su casa o donde usted se sienta más cómoda.

Durante el parto activo:

  • Sus contracciones son más fuertes, duran más y son dolorosas.
  • No tendrá mucho tiempo para descansar entre contracciones.
  • Puede sentir presión en la parte baja de la espalda.
  • Su profesional de la salud le dirá que se prepare y vaya al hospital.
  • Su cuello uterino se dilata completamente hasta 10 centímetros para que el bebé pueda nacer.

Qué puede hacer

  • Descanse y relájese.
  • Dese una ducha o baño (siempre y cuando su fuente no se haya roto).
  • Vea televisión o escuche música.
  • Cambie de posición.
  • Camine por la casa o habitación.
  • Con la aprobación de su profesional, beba o coma algo saludable durante la parte temprana del parto.
  • Aplíquese compresas frías en la parte baja de su espalda.
  • Póngase una toallita fría en la frente.
  • Pida a su pareja que le frote la espalda.
  • Chupe pedacitos de hielo.
  • Vaya al baño con frecuencia para vaciar su vejiga.

Etapa 2: El nacimiento del bebé

Esta etapa comienza cuando el cuello está totalmente abierto (dilatado) y termina con el nacimiento del bebé. Su profesional de la salud le dirá que comience a pujar para permitir que el bebé nazca.

Durante la etapa 2 del parto:

  • Esta etapa puede durar de 20 minutos a varias horas (especialmente para las madres primerizas).
  • Puede sentir presión en su recto a medida que la cabeza de su bebé baja por el canal de parto.
  • Sentirá deseos de pujar.
  • Su profesional puede que le haga una episiotomía, un corte pequeño para agrandar la abertura de la vagina. (La mayoría de las mujeres no necesitan una episiotomía.)
  • La cabeza del bebé comienza a aparecer.
  • Su profesional guiará la cabeza del bebé para que pueda salir por el canal de parto.
  • Su profesional puede usar herramientas especiales para ayudarla durante el nacimiento.
  • Su bebé nace y el cordón umbilical, que conecta a la madre con su bebé, se corta.

Qué puede hacer:

  • Encuentra la posición más cómoda para usted pujar.
  • Puje cuando tenga deseos o cuando su profesional de la salud le diga.
  • Si se siente incómoda o ha parado de pujar, trate otra posición.
  • Descanse entre contracciones.

Etapa 3: Expulsión de la placenta

Durante la tercera etapa del parto, la placenta, el cual suministró alimentos y oxígeno a su bebé a través del cordón umbilical, es expulsada. Mientras que usted conoce a su bebé durante los primeros minutos de su vida, su profesional la preparará para esta etapa final.

Durante la etapa 3 del parto:

  • Las contracciones comenzarán de 5 a 10 minutos luego del nacimiento del bebé.
  • Puede sentir escalofríos o temblores.
  • Puede tomar de 5 a 30 minutos para expulsar la placenta.

Qué puede hacer:

  • Relájese.
  • Puje cuando su profesional de la salud le diga.
  • Si lo desea, pida que le muestren la placenta.
  • Comience a lactar a su bebé para proveerle los nutrientes importantes que la ayudarán a crecer y estar sano.

Una vez haya terminado, siéntase orgullosa del trabajo que acaba de completar. ¡Sobrevivió el parto y nacimiento! Ahora, disfrute de esos momentos especiales a medida que usted y su pareja le dan la bienvenida a su bebé al mundo.

Alivio para el dolor de parto

Algunas mujeres prefieren lidar con el dolor de parto de forma natural usando técnicas de respiración y relajación aprendidas en clases de preparación para el parto. Otras mujeres deciden usar medicamentos para el dolor para manejar el dolor de parto.

Quizás usted desee tener un parto natural. Pero durante el parto, usted puede decidir usar algún tipo de medicamento para el dolor, como una epidural o espinal. Está bien si cambia de decisión. No se sienta que está defraudando a su bebé. Solamente usted sabe como se siente el dolor. Está bien hablar con su profesional de la salud y hacer lo mejor para usted.

Septiembre del 2009

Qué esperar una vez pasada la fecha prevista de parto

El camino hacia una mejor salud

¿Qué pasa si mi embarazo va más allá de la fecha probable de parto?

Si su embarazo dura una semana después de su fecha probable de parto, su médico comenzará a controlar a su bebé más de cerca. Su médico puede usar un monitor fetal electrónico para verificar cómo los movimientos de su bebé afectan su ritmo cardíaco. A esto se lo llama una prueba sin estrés. Además, su médico puede hacer un ultrasonido para observar la cantidad de líquido amniótico que hay alrededor de su bebé. También se puede usar el ultrasonido para verificar la posición de su bebé y para ver cuánto se está moviendo. (Debe continuar sintiendo que su bebé se mueve a lo largo de su embarazo. Si siente menos movimiento, llame a su médico.)

Hacia el final del embarazo, el cuello uterino (la abertura al útero) se ablanda. Incluso puede abrirse un poco (también se llama dilatación). Si ya ha pasado su fecha probable de parto, su médico puede comenzar a verificar si el cuello uterino se está ablandando y abriendo.

Dependiendo de cómo estén usted y su bebé, el médico puede recomendar el uso de ciertos medicamentos u otros métodos para inducir (comenzar) el parto. Esto se hace para evitar complicaciones (por ejemplo, un bebé que crece tanto que sería difícil dar a luz por vía vaginal) o sufrimiento fetal. El sufrimiento fetal ocurre cuando el bebé no recibe suficiente oxígeno. Esto hace que la frecuencia cardíaca del bebé disminuya, y que el bebé no puede tolerar el estrés del parto. Muchos médicos inducirán el parto si una mujer ya pasó dos semanas después de su fecha probable de parto.

¿Cómo inducirá el parto mi médico?

Existen varias formas en que su médico puede inducir el parto, incluyendo las siguientes:

  • Usar un medicamento o un dispositivo especial para ayudar a que su cuello uterino se ablande y se abra.
  • «Romper su bolsa», haciendo una pequeña abertura en el saco lleno de líquido amniótico. Esto no es doloroso, pero es posible que sienta una fuga de líquido cuando se rompe el saco amniótico.
  • Usar un dedo enguantado para separar el saco amniótico de la pared de su útero. Esto se llama «barrer las membranas» o «quitar las membranas». Esto puede no ser cómodo y causar calambres o manchas. En algunas mujeres, este método libera hormonas que pueden hacer que comience el parto.
  • Le dará un medicamento llamado oxitocina (nombre de marca: Pitocin). La oxitocina iniciará las contracciones y las ayudará a fortalecerse y regularizarse. La oxitocina se administra por vía intravenosa (a través de una aguja intravenosa en la vena). Por lo general, comienza a hacer efecto en una o dos horas.

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