0

Cuando perder la virginidad

¿A qué edad se pierde la virginidad en España?

Perder la virginidad es uno de los temas que más preocupa a los jóvenes. El primer encuentro sexual suele estar repleto de miedos y dudas. ¿Me gustará? ¿Sentiré dolor? Todas estas incógnitas concluyen en que un 54,2% de los jóvenes aragoneses recuerden su primera práctica sexual como algo placentero.

Pero, ¿a qué edad se pierde la virginidad en España?

Según el estudio ‘Los jóvenes y el sexo’ realizado por Control en 2017 y en el que se han entrevistado a 2.000 personas, los jóvenes de entre 18 y 25 años son los que en mayor porcentaje afirman haber tenido su primer contacto sexual antes de los 18 años.

En España se pierde la virginidad con 17,7 años de media. Si se analiza por Comunidades Autónomas, Canarias, Galicia, Cataluña y Aragón son las regiones donde los jóvenes tienen antes su primer contacto sexual.

El estudio también determina que las mujeres se inician antes en el sexo. Mientras que el 49,3% de las jóvenes tuvo su primera relación entre los 14 y los 17 años, este porcentaje es del 43% en el caso de los hombres.

¿Con qué frecuencia se practican relaciones sexuales?

En cuanto a la frecuencia con la que se practican relaciones sexuales, la mayoría de los jóvenes españoles mantiene una media de 80 relaciones sexuales al año, mientras que les gustaría tener una media de 187, lo que supone más del doble de lo que realmente tienen. El 64,8% afirma tener sexo, al menos, una vez a la semana.

¿Qué importancia representa el sexo en una relación?

La pérdida de deseo sexual es uno de los grandes problemas que puede afectar a una pareja. La ausencia de actividad sexual puede derivar en diferentes síntomas, tanto a nivel físico como psicológico.

Para los jóvenes el sexo en una relación es muy importante. 6 de cada 10 consideran que tiene mucha importancia en la relación de pareja.

¿Cuál es el grado de satisfacción en las relaciones sexuales?

El grado de satisfacción en las relaciones sexuales es alto. La valoración media se sitúa en 7,8 sobre una escala del 1 al 10.

¿Qué importancia les dan a los preliminares?

Otro de los datos que se han extraído es que los preliminares resultan fundamentales. Tan solo el 1,9% de los jóvenes consideran que los preliminares tienen una importancia baja en sus relaciones sexuales.

El grado de importancia de los preliminares por comunidades autónomas sitúa a los aragoneses, riojanos y gallegos en primeras posiciones. El tiempo dedicado a ello suele ser de entre 10 y 30 minutos.

¿Cuál es el momento del día favorito para mantener relaciones sexuales?

– Ir al suplemento de Heraldo Joven.

España lidera en Europa el mapa de países donde más tarde se pierde la virginidad

Los españoles son los europeos que más tardan en perder la virginidad, según un estudio de la firma de preservativos Durex recogido por The Independent. La primera relación sexual en nuestro país se tiene con 19,3 años.

A nivel global, Malasia es el país donde más tardan los jóvenes para perder su virginidad: 23,7 años. En general, Asia lidera esta estadística, ya que a los malasios los siguen indonesios, indios, surcoreanos, singapurenses y taiwaneses.

En el otro extremo, en el de precocidad, tenemos a brasileños (17,3 años), seguidos de colombianos, austríacos, neozelandeses, checos, alemanes y rusos.

Los países europeos donde más se tarde en perder la virginidad son, tras España, Polonia, Italia e Irlanda, todos ellos de gran tradición católica.

El ránking

Brasil: 17,3

Colombia: 17,4

Austria: 17,5

Nueva Zelanda: 17,5

Rep. Checa: 17,6

Alemania: 17,8

Rusia: 17,9

Australia: 18,1

Reino Unido: 18,3

Grecia: 18,4

Hungría: 18,4

Portugal: 18,4

EE UU: 18,4

Canadá: 18,5

Croacia: 18,5

Países Bajos: 18,5

Suiza: 18,6

Francia: 18,7

Irlanda: 18,8

México: 19,1

Rumanía: 19,3

Italia: 19,4

Polonia: 19,4

Sudáfrica: 19,4

España: 19,5

Tailandia: 20,2

Japón: 20,4

Nigeria: 20,6

Hong Kong: 20,8

China: 21,2

Turquía: 21,3

Taiwan: 21,9

Singapur: 22

Corea del Sur: 22,1

India: 22,5

Indonesia: 23,6

Malasia: 23,7

De ellos se ha dicho de todo: que si son caprichosos y vagos, adictos a las redes sociales… No obstante, según un estudio reciente, también son la generación que más tiempo espera para tener sus primeras relaciones sexuales respecto a las anteriores.

El proyecto Next Steps, creado por el Departamento de Educación y administrado por el University College London, rastreó las vidas de 16.000 personas nacidas entre 1989 y 1990 desde los 14 años. Los resultados revelaron que uno de cada ocho de los encuestados aún era virgen hasta los 26, mientras que el 90% de los que sí la habían perdido lo hizo en torno a la edad de los 19 años.

Algunos expertos especulan sobre si este fenómeno se debe a ciertos problemas de intimidad, debido a una sociedad hipersexualizada a través de gran cantidad de material pornográfico y contenido sexual en televisión y películas desde una edad temprana.

Ignasi Puig Rodas, psicólogo y sexólogo, considera que el problema de estas investigaciones estadísticas es que suelen ser cuantitativos y no explicativos: “Aportan datos objetivos y muestran un hecho, pero no explican por qué sucede”.

Un ‘empacho’ de sexo en una era de relaciones virtuales

Sin embargo, el experto considera que la hipersexualización sí puede influir a la hora de posponer el primer coito: “En una sociedad consumista, en la que el sexo se usa como estrategia comercial de los productos más variopintos, deja de ser algo escondido”. Pero entonces, si el sexo ya no es un tabú, la lógica podría indicar que deberíamos tener más facilidad para tener relaciones sexuales y por ende mayor número, pero no siempre es así.

Precisamente ese sobreestímulo informativo, tras una época de ‘destape’ y despertar sexual que vivieron generaciones y que ha llevado a una mayor normalización del tema, ha provocado el efecto contrario provocando que se pierda interés e incluso se llegue a cierto nivel de ‘hartazgo’ o indiferencia hacia el sexo. Puig Rodas opina que tenemos tendencia a prestar más atención o desear aquello que es escaso o difícil de obtener.

El experto también recuerda que ahora vivimos en una era virtual, que da lugar a que se desarrollen muchas habilidades sociales a través de este canal, pero también provoca la carencia de otras: “No hay ningún problema para hablar por whatsapp o por el chat del WOW (World of Warcraft), decir un ‘te quiero’ en Instagram…, pero cuando toca quedar cara a cara y tener un contacto físico, a algunas personas les faltan recursos porque no tienen experiencias previas. Es importante aprender a leer el lenguaje corporal para estar cómodo con la proximidad de los cuerpos”, sentencia.

Asimismo, advierte que el hecho de carecer de habilidades en este área, puede generar inseguridades e incluso esto puede llevar a evitar que se de la situación para no tener que enfrentarse a la posibilidad de fallar.

También resalta que la pornografía como único modelo de educación sexual es poco realista, en cuanto a la falta de interacción afectiva que refleja entre las personas o incluso la ejecución física. Además de que “puede generar unas expectativas de resultado muy elevadas que creen la sensación de tarea inalcanzable y, por tanto, les lleve a abandonar antes de empezar”.

Resalta como otro posible factor el egoísmo: “El siglo XXI ha criado individuos en pro de la independencia y la autosuficiencia. Todo depende solo de ti: éxito, fracaso y placer. Lo que se traduce en egoísmo y el mantra de ‘yo y para mí’ sin depender de nadie. Algo que se traslada en el placer sexual puesto que también hay que tener en cuenta el de la otra persona. Según esta filosofía, encaja mucho más la masturbación”.

Por último, señala también la dilatación de la adolescencia como etapa vital, ya que los jóvenes cada día acaban sus estudios, empiezan a trabajar, se independizan y tienen hijos más tarde. “La precariedad les impide tomar responsabilidades y les retiene en una adolescencia tardía. Esta prolongación, además de acallar la situación real, resulta muy lucrativa al generar una gran cantidad de productos dedicados al placer hedonista y para el ocio como series, videojuegos, festivales… Ante tanta oferta, el sexo queda diluido y emborronado”, concluye.

10 cosas útiles que nadie te cuenta antes de perder la virginidad

JOE TECHAPANUPREEDA |

Son muchas las dudas y los miedos cuando llega el momento de iniciarse en el sexo y no viene mal una pequeña guía para la primera vez

Por qué casi la mitad de los jóvenes japoneses son todavía vírgenes

22/10/2016 02:52

El primer paso para que cualquier experiencia te defraude es tener un nivel previo de expectativas por encima del que sería aconsejable. En el sexo la cosa no es diferente.

Como sucede el primer día que nos llevan a nadar o a montar en bici, La primera vez no sólo no es de las mejores, sino que suele ser de las peores. El desconocimiento de nuestro cuerpo, del de la otra persona, la falta de comunicación y, en definitiva, de experiencia puede generar situaciones de lo más extrañas a las que debes estar preparado si crees estar cerca de perder la virginidad. Para muestra, diez botones:

1. Puede doler… y puede que no

No debería ni hacer falta decir que en la primera vez hay que tener una delicadeza especial por ambas partes. Es posible que la primera penetración duela hasta que se rasgue el himen, pero ojo, también puede ser que este se haya desprendido solo montando en bici o realizando alguna actividad similar. En los chicos el dolor puede ser provocado por la retracción del prepucio. Sea como fuere, en este asunto el uso de lubricantes puede ser de gran utilidad para ambos.

2. Se puede perder la virginidad con alguien de tu mismo sexo

Para que te desvirguen no tienes por qué mantener relaciones sexuales con una persona del sexo opuesto. La primera vez que tus aparatos sexuales entren en contacto con los de tu pareja de baile estarás completamente desvirgado. Parece evidente, pero todavía hay algún primerizo que, después de varias relaciones homosexuales, cree ser poseedor de una especie de virginidad eterna.

3. El coche no es lugar más cómodo

Muchos jóvenes no tienen la posibilidad de iniciarse en el acto sexual en una cama porque sus padres no les dejan nunca solos. También los hay que debutan en cualquier sitio víctimas de un calentón irrefrenable. Tanto para unos como para otros, es bueno que sepáis que el coche no es el lugar más cómodo para mantener relaciones. Eso sí, puede ser el lugar idóneo para salir al paso.

4. ¿Dónde está el ‘orificio’?

La posibilidad de que pierdas un buen rato buscando el orificio de acceso una vez ya te hayas colocado el preservativo es muy alta. Aunque parezca evidente dónde encontrarlo, para un hombre en su primera vez puede resultar todo un laberinto. Además, en cuanto saques el pene o se te salga… ¡vuelta a buscar!. Aquí, como en otros tantos puntos, sólo la experiencia te ayudará a encontrarlo antes la próxima vez.

5. Si sale sangre ¡no os asustéis!

Ya sea como consecuencia de la rotura del himen en ellas o como resultado de una retirada del prepucio demasiado violenta es posible que uno de los dos, o incluso los dos, dejéis algo de sangre en vuestro cuerpo o en las sábanas. Esto es algo normal y puede que ni os enteréis de ello. Eso sí, si veis que en lugar de unas gotas aquello se desmadra será el momento de ir al médico para asegurarnos de que todo está bien.

6. Poner el preservativo no es tan fácil

Por muchas clases de educación sexual a las que hayas asistido, tutoriales de Youtube que te hayas visto o películas porno que hayas disfrutado, ponerse el preservativo tiene su técnica. Tómate tu tiempo y asegúrate de que este está perfectamente ubicado sobre tu pene. La Ley de Murphy te demostrará que casi siempre que lo saques de su envoltorio y empieces a colocarlo lo estarás haciendo al revés. Vuelta y a empezar. ¡Sin prisa!

7. Igual alucinas con las caras y los ruidos

Es más que probable que durante la realización del acto sexual veas gestos y caras que nunca habías visto antes en tu pareja. El placer, las diferentes posturas y las novedosas sensaciones a las que someterás a tu cuerpo se transformarán en auténticas muecas. Lo mismo pasa con los gemidos. De estos los hay de todos los timbres, frecuencias, cadencias ¡y volumen!. Ya lo iréis aprendiendo.

8. Los fluidos de ambos son normales

En este asunto hay tantos casos como personas en el mundo. En lo que hace referencia a los chicos, los hay que eyaculan más cantidad y los que lo hacen en menor medida. Incluso algunos que no llegan a eyacular durante sus relaciones, siendo estos los menos. Con las chicas pasa algo parecido. Habrá quien produzca más fluidos y quien lo haga en menor cantidad, o incluso alguna que no lo haga. Es importante que sepas que esto no tiene relación alguna con el placer obtenido.

9. Se tarda menos de lo que creíais

Muchos novatos se creen que las relaciones sexuales duran horas y horas, y que cuanto más tiempo se esté es mejor. Pues no. Como en casi todo, en el término medio está la virtud. Ni 30 segundos en los que no da tiempo a nada, ni cinco horas porque no hay cuerpo que lo aguante sin consecuencias catastróficas. Probablemente la primera vez aguantéis menos de lo que os esperabais. Ya habrá tiempo para más… y mejor.

10. Es probable que no disfrutéis

Es muy posible que cuando el coito finalice penséis que quizás todo lo que habíais pensado que sería vuestra primera vez no se corresponda con lo que habéis encontrado. Salvo casos contados, nadie nace sabiendo cómo se hacen las cosas, ni qué es lo que te va a gustar de una actividad que nunca antes has realizado. Lo mismo en relación a tu pareja. A partir de ahora prueba conjugar lo que más placer te ha dado con lo que más le agrada a la otra parte… ¡y no dejéis de probar cosas!

La virginidad: una decisión muy personal

  • Tamaño de texto más grandeTamaño de texto grandeTamaño de texto regular

Quizás algunas veces parezca que en la escuela todos hablan de quién es virgen, quién no y quién podría serlo. En la juventud, tanto para ellas como para ellos, la presión puede ser intensa.

Pero decidir si mantener relaciones sexuales es lo correcto para ti es una de las decisiones más importantes que deberás tomar en la vida. Cada persona debe aplicar su propio criterio y decidir si es el momento correcto… y la persona correcta.

Esto implica considerar varios factores muy importantes, tanto físicos, como la posibilidad de un embarazo o contraer una enfermedad de transmisión sexual (STD, por sus siglas en inglés), como emocionales. A pesar de que el cuerpo de la persona puede sentirse preparado para el sexo, el sexo también tiene consecuencias emocionales muy profundas.

Para muchos adolescentes, los factores morales también son muy importantes. Las actitudes familiares, los valores personales o las creencias religiosas les generan una voz interior que los guía para resistir las presiones para mantener relaciones sexuales antes del momento indicado.

Los problemas provocados por la presión de los pares y la locura originada por los filmes

A nadie le gusta la sensación de quedarse afuera; el deseo de agradar a otros y sentirse parte de un grupo de amigos es normal. Lamentablemente, algunos adolescentes sienten que deben perder su virginidad para no ser menos que sus amigos o ser aceptados.

De algún modo, no suena para nada complicado; quizás la mayoría de tus amigos ya han tenido relaciones sexuales con sus novios o novias y actúan como si no fuera nada del otro mundo. Pero el sexo no es solamente físico; también es emocional. Y como las emociones de cada persona son diferentes, es difícil basarse en las opiniones de los amigos para decidir si ha llegado el momento indicado para tener relaciones sexuales.

Lo más importante es lo que tú pienses. Y es posible que tus valores no coincidan con los de tus amigos. Eso es perfectamente normal. Es lo que hace a cada persona única. A largo plazo, tener relaciones sexuales para impresionar a alguien, conformar a tus amigos o sentir que tienes algo en común con ellos no te hará sentir bien contigo mismo. A los verdaderos amigos no les importa si una persona es virgen; respetan sus decisiones sin importarles nada más.

Aunque tus amigos respeten tu decisión, es fácil que los programas de televisión y las películas te lleven a pensar erróneamente que todos los adolescentes de los Estados Unidos mantienen relaciones sexuales. Los escritores y productores pueden hacer excitante un programa o una película en la que se ven adolescentes sexualmente activos, pero estos adolescentes son actores y no personas reales con preocupaciones reales. No deben preocuparse por saber si están preparados para tener sexo, cómo se sentirán después o cuál podría ser el resultado. En otras palabras, los argumentos de televisión y cine no son la vida real, sino ficción. En la vida real, cada adolescente puede —y debe— tomar su propia decisión.

Las depresiones de los novios o las quejas de las novias

Si bien algunos adolescentes que tienen citas románticas no se presionan en relación al sexo, lo cierto es que, en muchas relaciones, una de las personas quiere tener relaciones sexuales aunque la otra no lo desee.

Una vez más, lo más importante es diferente para cada persona. Quizás uno de los integrantes de la relación es más curioso y tiene deseos sexuales más profundos que el otro. O tal vez algunas personas no desean tener sexo por motivos religiosos, pero sus parejas no comparten esas creencias.

Sea cual sea la situación, es posible que se genere tensión en la relación; tú quieres que tu novio o novia esté conforme, pero no deseas cambiar lo que crees correcto.

Al igual que con casi todas las demás decisiones importantes de la vida, no debes hacer lo que los demás consideren correcto, sino lo que tú creas correcto. Si piensas que el sexo es una buena idea porque tu novio o novia desea entablar una relación sexual, piénsalo una vez más.

Cualquier persona que te presione para tener relaciones sexuales diciendo “Si realmente te importara, no dirías que no” o “si me amaras, me lo demostrarías teniendo relaciones sexuales» en realidad no se está fijando en ti y en lo que más te importa. Está buscando satisfacer sus propios deseos y necesidades sexuales.

Si alguien dice que no tener relaciones sexuales después de otros jugueteos le provocará dolor físico, también es un indicio de que esa persona piensa sólo en sí misma. Si sientes que debes tener relaciones sexuales porque estás asustado de perder a esa persona, podría ser un buen momento para finalizar la relación.

El sexo debería ser una expresión del amor y no una obligación. Si tu novio o novia realmente te ama, no te insistirá ni te presionará para hacer algo en lo que no crees o para lo que todavía no estás preparado.

Curiosidad

Es posible que tengas muchos sentimientos o deseos sexuales nuevos. Estos sentimientos y pensamientos son totalmente normales; significa que todas tus hormonas están funcionando correctamente. Pero, por momentos, la curiosidad o los deseos sexuales pueden hacerte sentir que es el momento adecuado para tener relaciones sexuales, aunque no lo sea.

Aun cuando tu cuerpo puede tener la capacidad de tener relaciones sexuales y quizás en verdad desees satisfacer tu curiosidad, no significa que tu mente esté preparada. Aunque algunos adolescentes comprenden en qué manera el sexo puede afectarlos emocionalmente, muchos no lo hacen. Más tarde, esto puede generar confusión y herir profundamente tus sentimientos.

Pero, al mismo tiempo, no debes torturarte ni ser demasiado duro contigo si tuviste relaciones sexuales y desearías no haberlo hecho. Tener deseos sexuales es normal y manejarlos puede parecer difícil algunas veces, aunque lo hayas planificado de otra manera. El simple hecho de que hayas tenido relaciones sexuales una sola vez no significa que debas continuar haciéndolo, independientemente de lo que otras personas te digan. Cometer errores no sólo es humano, sino que forma parte de la adolescencia… y puedes aprender de los errores.

Por qué algunos adolescentes esperan

Algunos adolescentes esperan más tiempo para tener relaciones sexuales; piensan más cuidadosamente sobre el significado de perder la virginidad y entablar una relación sexual.

Estos adolescentes tienen muchos motivos que justifican la abstinencia (no tener relaciones sexuales). Algunos no desean preocuparse por los embarazos no planificados y todas sus consecuencias. Otros consideran que la abstinencia es una manera de protegerse por completo de las enfermedades de transmisión sexual. Algunas de estas enfermedades (como el SIDA) pueden, literalmente, convertir al sexo en una situación de vida o muerte. Y muchos adolescentes toman el tema muy en serio.

Algunos adolescentes no tienen relaciones sexuales porque su religión lo prohíbe o simplemente porque tienen creencias propias muy profundas. Otros adolescentes reconocen que no están preparados emocionalmente y desean esperar hasta estar absolutamente seguros de que pueden manejarlo.

Cuando se trata de sexo, debes recordar dos cosas muy importantes: en primer lugar, tú eres el responsable en última instancia de tu propia felicidad y de tu cuerpo y, en segundo lugar, tienes mucho tiempo para esperar hasta que estés totalmente seguro al respecto. Si decides postergar el sexo, está bien sin importar lo que digan los demás. Ser virgen es una de las pruebas de que tú estás a cargo de la situación y demuestra que tienes la fortaleza suficiente para tomar tus propias decisiones acerca de tu cuerpo y mente.

Si te sientes confundido sobre las decisiones relacionadas con el sexo, quizás puedas hablar con un adulto (como uno de tus padres, un médico, un hermano o un tío) para pedirle consejo. De todos modos, recuerda que todos tienen diferentes opiniones sobre el sexo. Aunque haya otra persona que pueda darte un consejo útil, finalmente la decisión es tuya.

Revisado por: D’Arcy Lyness, PhD Fecha de revisión: octubre de 2018

1. En realidad a nadie le importa si eres virgen o no

Sí, parece que sobre lo que todos hablan es sexo, y que todos tus amigos lo están haciendo, y que el argumento de unos ocho millones de películas va sobre “perderla”. No eres la última persona “no tocada” de la Tierra. Para nada. Solo te lo parece a veces porque tu virginidad te importa a ti más que a nadie. Y esa es una razón excelente para esperar para tener esa experiencia positiva que te mereces, llena de sentimientos profundos mutuos y respeto. A eso persona no le importará cuánto hayas ligado antes. Simplemente estará emocionada por compartir esa experiencia contigo.

2. Perder tu virginidad no significa exactamente lo que tú crees que significa

Puede que tengas esta ecuación en tu cabeza: Pene y Vagina igual a perder la virginidad. Pero, ¿qué pasa si te gustan las chicas? Quiere decir eso que serás eternamente virgen? (Claro que no, eso es completamente ridículo). “Otras actividades, como el sexo oral, pueden llegar a ser incluso más íntimas que la penetración, y también pueden acarrear el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual”, explica Kris Gowen, educador sexual y autor de Tomando decisiones sexuales. “Cada vez que estés en la intimidad con alguien te impactará”. Así que no pongas tu atención en los tecnicismos y mejor piensa en “perderla” como algo progresivo. Entonces estarás preparado para manejar las grandes responsabilidades y momentos complejos y emocionantes (como que te vean completamente desnudo) que llegan de la mano de cada paso que des.

3. El himen no hace “pop”

¡En serio! El concepto de himen es algo que la mayoría entiende erróneamente. Así que si te estás imaginando algo sellado en tu vagina como si fuese un wrap, que sepas que te equivocas. Del todo. El himen consiste en unos finos pliegues de tejido elástico que están justo en la entrada de la vagina. Es probable que se rompan o se estiren la primera vez que tengas sexo, causándote cierta molestia o sangrado, pero no es algo que se rompa o desaparezca la primera vez que tienes sexo. De hecho, puede que ya se te haya roto un poco yendo el bicicleta o realizando alguna actividad porque el himen solo es una parte más de tu cuerpo. No tiene nada que ver con el hecho de ser virgen o no.

4. Vale, pero puede doler un poco

Antes de que entres en histeria, deja que te expliquemos. Para prepararse para el sexo (hablamos sobre todo de penetración de pene y vagina), tu cuerpo necesita calentarse con los preliminares como los besos, tocamientos, caricias, etc. Ahí es cuando el chico tiene su erección y también cuando la vagina se lubrica y prepara tu cuerpo para el sexo (porque si no ay lubricación hay fricción y, en consecuencia, dolor). La parte engorrosa es que los nervios pueden interferir en este proceso de iniciación, y tú y tu compañero podéis excitaros a velocidades diferentes. “Los chicos son como microondas y las chicas son más como un horno” explica Stardell Smitd, educador en el Mount Sinai Adolescent Health Center in de Nueva York. Puedes usar tus dedos para comprobar si ahí abajo ya estás preparada. Y si no, hazle ir más despacio.

5. Tu virginidad no es un regalo

Puede que una de las cuestiones más confusas contra las que tendrás que enfrentarte en la vida sea la pregunta de “¿Estoy preparada para tener sexo?”. Y es aún más complicado cuando estás en una relación (bueno, ya saber, en algún tipo de relación) y empiezas a notar que hay ganas por la otra parte. Solo recuerda que nunca le debes sexo a nadie, no importa lo majo que sea o lo mucho que se gaste en comprarte entradas para tus conciertos favoritos, o vaya a ser vuestro cumple-lo-que-sea, o el cumpleaños de no sé quién, o lo que sea. Sí, lo sabemos. Esperas una señal del cielo que te indique que ha llegado el momento pero la versas es que esa señal no vendrá de nadie más que de ti.

6. Perderla implica MUCHA preparación

O por lo menos, debería. Y no estamos hablando de velas, ni de preparar una playlist sensual, ni preparar una cama llena de pétalos de rosas… No, no. Mira, con el sexo vienen un montón de enormes responsabilidades. ¿Me estoy tomando la píldora? ¿Quién traerá los condones? ¿Dónde podemos encontrar un espacio privado e íntimo para hacerlo? Si estás considerando seriamente responder a estas preguntas y entender que el sexo puede acarrear consecuencias que podrían cambiar la vida, como un embarazo o una enfermedad de transmisión sexual para el resto de tu vida, te darás cuenta de que no es algo tan espontáneo como en las películas. Saber que eres lo suficientemente adulta como para hacerlo bien hará que el momento sea mucho más especial.

7. Te vas a sentir como la novata de los novatos

¿Y sabes qué? Deberías aceptarlo porque nadie espera que lo petes cuando empiezas a practicar un baile o que te mantengas de pie la primera vez que haces surf. La verdad es que, aunque no sea la primera vez de tu compañero, sí que será su primera vez CONTIGO. Sin duda, los dos os sentiréis un poco nerviosos. Así que antes de obsesionarse con cosas como “¿Lo estoy haciendo bien?” o “¿Esto es así?”, sé honesta acerca de tu experiencia en la materia y pregúntale directamente qué es lo que le gusta. Sea la primera o la centésima vez que lo haces, la comunicación es la clave para sentirse cómodo.

8. Probablemente pienses: esto es un asco

Al principio en tu cabeza solo había fuegos artificiales. Sin embargo, en la vida real el sexo (esa primera vez) puede que sea más en plan: “¿Y esto es todo? ¿De verdad?”. De hecho, es probable que quieras que se acabe al segundo de haber empezado y eso es completamente normal. Así que si te sientes tensa o con miedo, algo que le pasa a la mayoría de personas la primera vez, será muy difícil que disfrutes de la experiencia. El sexo necesita preparación mental y física. Cuando te sientas más cómoda, te sentirás más a gusto (los dos, vaya). Y ahí empezaréis a ver la luz…

9. Después de eso, tu relación puede volverse un poco rara

Sinceramente: perder tu virginidad puede hacer que tú y tu pareja os acerquéis. Pero de lo que nadie habla es de cómo esto puede poneros a prueba de la manera más loca. Después de que ocurra, puede que esas dudas y torpezas afecten vuestra conexión. Así que antes de tomar la decisión de estar con alguien (no solo la primera vez, sino cualquiera), pregúntate antes si tu relación es lo suficientemente fuerte como para resistir lo peor que os pueda pasar o si puedes confiar en que esa persona te vaya a tratar con todo el respeto después de que ocurra. Esta es una gran decisión y tienes que hacer hasta la ultima comprobación. Y tampoco te engañes pensando que el sexo convertirá cualquier rollete en una relación. La única cosa que lleva a una relación es que cada uno se preocupe de verdad del otro, y es algo que no tiene nada que ver con el sexo ni con perder la virginidad.

10. Puedes perderla otra vez. Y otra. Y otra.

Sí, suena imposible pero créelo. Porque si el sexo que has tenido una vez (o dos) no resulta ser la experiencia que has estado esperando, puedes quedarte con lo que quieras de lo que has aprendido y esperar. Tener sexo una vez no quiere decir que se abran las compuertas. Siempre tienes el derecho de decir echarte atrás y decir que no. En realidad, ser una nueva virgen puede empoderarte muchísimo. Te da la oportunidad de esperar a tener aquello que has echado en falta la primera vez, tanto si era amor real como si solo era un rollo (te lo mereces todo).

La virginidad es un tema muy polémico que genera muchas opiniones como, por ejemplo, a qué edad hacerlo por primera vez, con quién hacerlo, si duele mucho… Es normal que pienses en todo lo relacionado con la virginidad y tengas dudas. Por eso, hoy vamos a poner un poco de luz en el tema.

Qué consideramos tener sexo

Para empezar, debemos tener en cuenta que tener sexo abarca muchas maneras de jugar, no todo el sexo implica penetración. Tener sexo engloba desde mensajes subidos de tono, caricias por las zonas más erógenas (como los pezones, muslos…), petting (sexo con ropa), sexo oral, estimulación de los genitales y hasta donde la imaginación alcance.

El himen en mi primera vez

Cuando hablamos de “perder la virginidad” probablemente pensemos en un himen rompiéndose. Pero, no es así.

¿Qué es el himen?

El himen es una membrana pequeña y fina que se encuentra en la entrada de la vagina y puede ser más o menos flexible. Generalmente tiene forma de media luna, pero también puede tener diferentes conformaciones.

En algunas ocasiones puede ser que se rompa teniendo relaciones con penetración, pero hoy en día es cada vez menos frecuente. De hecho, puede que ya se te haya roto practicando deporte o en alguna otra actividad no relacionada con el sexo. No tiene nada que ver con el hecho de haber tenido relaciones penetrativas previas.

En tu primera relación con penetración puede ser que sangres un poco por la rotura del himen o bien por la fricción por primera vez en una zona tan sensible. Para evitar sentir molestias, puedes recurrir al lubricante que, con sus propiedades estimulantes, conseguirá dilatar tu zona casi sin darte cuenta y así facilitar la penetración.

Lubricante de base de agua con sabor a frutas exóticas

Así que no tienes por qué preocuparte. Es más, puede que ni sangres: un 44% de las mujeres y personas con vagina no sangran en esta ocasión.

Algunos consejos para tu primera vez

Pero lo que sí es verdad es que esa “primera vez” en la cual decidimos tener un primer contacto sexual, más subido de tono, puede ser un poco difícil. Así que te damos unos consejos para no morir en el intento:

1. Tienes que estar muy segur@ de que quieres hacerlo y de hacerlo con una persona que te guste y que te transmita confianza. Aunque no sea 100% necesario, hacerlo con alguien de confianza aportará un plus que agradecerás en ese momento y te ayudará a relajarte.

2. Los actos sexuales previos al coito (que solemos erróneamente llamar “preliminares”) son necesarios y nunca están demás. Conocer el cuerpo de la otra persona, además de ser divertido y agradable, es importante para que la práctica sexual sea placentera. Disfrutar es indispensable, sin objetivos ni metas. Simplemente relájate y disfruta.

3. Nada de olvidaros de la protección: usad preservativo y/o barreras de látex. Además de no hacerte ninguna gracia, empezar tu vida sexual con un susto puede generarte rechazo o miedo en tus próximas relaciones. ¡Cuida de tu sexualidad, porque solo de esta forma podrás disfrutar 100% del sexo!

Preservativos multitexturizados para orgasmos simultáneos

4. Comunicaros: no os sintáis [email protected] a nada y que no te obliguen a nada. Decir en voz alta por dónde sí te gusta y por dónde no es lo mejor que puedes hacer para que [email protected] tengáis un buen recuerdo de este momento. ¿No es ese el objetivo del sexo?

5. Si no te está gustando, debes parar. Como ya has leído, que la primera vez duela un poco puede ser normal. Pero es fundamental saber cuándo este dolor se convierte en desagrado y, si es así, pararlo. Igual que tú no obligas a tu pareja sexual a hacer nada que no le guste, tú tampoco debes someterte a nada. ¡Consenso ante todo!

6. No será tan maravilloso como en las películas románticas: como todo en la vida, esto también lleva su tiempo: tiene un aprendizaje y raramente la primera vez es como te esperabas (ni la segunda, ni la tercera). Es totalmente lógico y normal que los nervios y el pudor sean los protagonistas de esta primera ocasión: no seas impaciente, que lo bueno viene poco a poco. Ten en cuenta que en el sexo, la práctica y la comunicación son la clave.

Cuándo perder la virginidad

Perder la virginidad, ¿es decir…?
Técnicamente una mujer sigue siendo virgen mientras su himen (esa membrana flexible situada en la entrada de al vagina) permanece intacto. Cuando se mantiene una relación sexual, y por lo tanto hay una penetración, el pene del hombre al introducirse en la vagina rompe el himen. En ese momento puede producirse un ligero sangrado, es lo que se llama la desfloración o la pérdida de la virginidad.
No obstante, hay muchas ideas preconcebidas sobre ese momento así que no vendría mal ponerse un poco al día: no se puede perder la virginidad montando a caballo. Sin embargo, la práctica regular de un deporte como la danza o la equitación pueden ablandar el himen y por lo tanto hacer que la primera penetración sea menos dolorosa.

Tu navegador no puede mostrar este vídeo

La edad ideal
A nivel legal, en España pueden mantenerse relaciones sexuales a partir de los 13 años lo cual no quiere decir que si alguien sigue virgen a los 14 quede fuera de la norma. De hecho no existe una edad «normal» para perder la virginidad, todo depende de la madurez física y psicológica y del contexto.

Cuerpo a punto… ¡y mente también!
La primera vez debe ir de la mano de las ganas. Hay que ser suficientemente madura a nivel sexual y en relación con los deseos para poder asumirlos. Con la llegada de la adolescencia el cuerpo sufre una metamorfosis, se convierte poco a poco en adulto y la libido se despierta. Has descubierto cómo darte placer sola y estás completamente abierta a ello, de modo que ya has alcanzado cierta madurez física, pero de momento tu relación con la sexualidad es solitaria y se basa en fantasías. ¿Estás lista psicológicamente para descubrir tu intimidad y compartir tu placer con un hombre? A veces el cuerpo se desarrolla más rápido que la cabeza y para pasar a la práctica ambos deben estar coordinados.

El mejor contexto
Si ya estás lista, tanto física como psicológicamente, sólo te queda encontrar a la persona adecuada, que te tiene que gustar de verdad e inspirarte suficiente confianza para tener ganas de hacer el amor con ella. El contexto también tiene su importancia, pues debes sentirte totalmente cómoda y segura, sobre todo la primera vez, porque si estás tensa, los músculos vaginales se contraerán y la penetración será dolorosa. Espera a encontrar a alguien con quien te sientas bien para dar el paso, aunque esto pueda parecerte frustrante, la frustración forma parte de la vida y añade un toque picante también a la sexualidad.

No dramatices
Hay quienes esperan a estar realmente enamoradas para perder la virginidad y tienen razón: es un momento importantísimo en la vida de una mujer y no hay que arruinarlo. Esta primera experiencia es determinante para tu futura vida sexual. Mal vivida puede provocar bloqueos y traumatismos. Tómate tu tiempo, no hay prisa: en esta vida todo llega.
Otras eligen a un hombre experimentado que les guste pero del que no están enamoradas. Quieren quitarse de encima lo que consideran una carga para avanzar en su vida sexual. Si están seguras de lo que hacen y no hacen el amor para hacer lo que hace todo el mundo, ¿por qué no?
En ambos casos lo más importante es sentirse preparada y quitar hierro al asunto: la primera vez nunca es sensacional, pero es la puerta de entrada a otras ocasiones mucho más agradables.

Precauciones indispensables
Poco importa la edad, si decides perder la virginidad tienes que ir al ginecólogo para que te prescriba una contracepción adecuada. No olvides utilizar preservativos: son la única protección contra las ETS y demás infecciones más benignas, así que son indispensables.

Consulta también:
Los riesgos de la transmisión del Sida
Lugares insólitos para hacer el amor

Y nuestro test:
¿Qué les gusta a los hombres?

Más de Kienyke

Nervios. Es una de las sensaciones más recurrentes en el momento de estar por primera vez con alguien. Aunque miles de preguntas se paseen por la mente en ese momento y otras miles de inseguridades salgan a flote lo importantes es no dejarse llevar por ellas, mantener el control y la seguridad o al menos parecerlo.

Lea también: Cinco tips para revivir ‘la llama’ en pareja

Es por eso que estos son algunos consejos para la primera vez

1. No caer en presiones: Si eres la única virgen entre tus amigas y te sientes presionada por ello, toma aire y no te preocupes. El momento llegará y no hay que forzarlo. Hazlo cuando te sientas preparada y con la persona que desees, ya sea tu novio, amigo o alguien que te guste. Lo importante es que sea una persona con la que te sientas segura y confiada.

2. No existe una edad para perder la virginidad: No la hay, nadie la ha impuesto y nadie tiene por qué hacerlo. No importa si te despides de tu virginidad a los 17 años o a los 22. Es un momento de vital importancia para la mayoría de las mujeres y por lo tanto ese paso se debe dar cuando estés completamente lista.

3. La primera vez siempre es torpe: Por más que quieras no vas a ser un 10 en la cama. Es la primera vez y eres totalmente [email protected] por más videos porno que hayas visto y libros sobre sexo que hayas leído. De modo que relájate y déjate enseñar.

4. Sé honesta con tu pareja: Tienes que ser completamente [email protected] sobre el tema. Comunica tus miedos y tus fantasías, si quieres hacerlo en tu casa o en la de él, si quieres la cama con rosas o prefieres el cuarto de un motel. Si vas a tener sexo por vez primera con alguien que no es tu novio, es importante que esa persona sepa que eres virgen porque de lo contrario podría lastimarte (si sabes a lo que me refiero), en tu primera vez debes ser tratada con cuidado.

4. Es necesario un calentamiento previo: Ir directo al grano en este caso no es tan recomendable. Es tu primera vez y necesitas estar tranquila, entrar en ambiente. Por lo tanto es mejor que se tomen o cenen algo antes, cuando pasen a la acción debe haber un juego previo que empiece a subir la temperatura en la habitación.

5. Sí, podría ser doloroso: Aunque en algunos casos esto no pasa, en otros sí. Puede ir desde un leve dolor hasta uno bastante fuerte. Todo depende de lo relajada que estés y del modo en que te estén penetrando. Recuerda que es una experiencia nueva para las paredes vaginales que pueden estar bastante tensas debido a tus nervios extremos. Lo mejor en este caso es relajarse.

El dolor también puede estar sujeto a la falta de lubricación. Nuevamente, si estás muy tensa es posible que no se estés lubricando adecuadamente y esto provoque el pene entre casi que raspando. Si llega a haber poca lubricación es recomendable ayudarse con un poco de lubricante a base de agua.

6. No siempre hay sangrado: La mayoría de las mujeres sino todas piensan que sangrarán. Algunas incluso llegan a imaginarse la escena como si fuera una sacada de alguna película de Tarantino. El sagrado se produce por la ruptura del himen, el cual es una delgada tela de piel elástica, que se puede romper por varios factores, si bien puede ser por el sexo, en este caso sí sangrarías.

Además: ¿Por qué ocurren estos accidentes sexuales?

También puede ser por alguna caída, por montar a caballo o en bicicleta… En fin. Si ya tienes el himen roto, no habrá sangrado. Por otro caso, cabe resaltar que debido a la elasticidad del himen puede que este ni siquiera se rompa nunca, soportando de este modo la penetración.

7. Uso de protección: Antes de iniciar una vida sexual se debe estar planificando y reforzar posteriormente con el uso del condón. Más allá de perder la virginidad es muy importante evitar enfermedades y embarazos.

8. Intenta disfrutar: Déjate llevar por el momento, no pienses en el dolor y en el sangrado, piensa que estás en un momento importante para tí y el cual no olvidarás nunca, por eso es vital que intentes disfrutarlo.

9. Los orgasmos pueden venir después: No esperes que vas a estallar de placer. Eso no sucederá, hay muchos factores de por medio que de momento impiden que llegues al climax, algunas mujeres pueden tener orgasmos pero a la mayoría no les ocurre. Pero no te preocupes, eso ya vendrá poco después.

8. No importa si no te llama al día siguiente: Si lo hiciste con alguien que no es tu novio, no te preocupes si desaparece del mapa, tampoco te sientas mal. Sigue adelante que ya vendrán amores mejores. [email protected] a la vida sexual.

5 posturas para perder la virginidad con éxito

La primera vez puede suponer un gran paso a todos los niveles y lleno de responsabilidad. Aunque, realmente, lo más aconsejable es tomárselo con calma y diversión. Eso sí, siempre hay que ser honesto con uno mismo y con la otra persona. Porque hablando se entiende la gente.

A lo largo de vuestras vidas habréis escuchado la típica frase: «solo hay una primera vez». Una frase que llena de responsabilidad y misticismo la virginidad, aunque realmente no sea para tanto. De hecho, los primeros encuentros sexuales no suelen ser buenas experiencias por los nervios y la inexperiencia que hay en la pareja. En este caso las segundas partes suelen ser mejores.

«Los preliminares son básicos en la primera vez»

Los preliminares se convierten en un fantástico comienzo ya que a través de pequeños juegos os empezáis a conocer de una manera más íntima. Se explorarán vuestros límites y zonas erógenas para que os conozcáis mejor a nivel físico y sexual. Una vez recorrido vuestros cuerpos la excitación aumenta y os prepara lo siguiente: el coito.

Los nervios y la incertidumbre quizás tarden un poquito más en desaparecer ya que posiblemente no sepáis qué posición o posiciones sexuales son las más adecuadas para esta primera vez. Por eso, para liberar esa pequeña tensión, os dejamos aquí una serie recomendaciones de posiciones sexuales perfecta para perder la virginidad:

1 La posición de Andrómaca o mujer arriba

«La posición de Andrómaca»

Los sexólogos aconsejan esta posición a aquellos novatos del sexo. Tanto para aquellas mujeres que quieren descubrir el orgasmo durante la penetración, con la posibilidad de acariciar más fácil su clítoris; como para los hombres que quieren aprender a controlar su eyaculación.

La mujer controlará constantemente el tiempo y tomará el control de la situación. El hombre debe acostarse sobre la cama mientras ella se sienta en 90º sobre él. Después de los primeros instantes ella puede reclinarse un poco hacia delante.

2 Cabeza colgante

Esta postura se deriva de la anterior. En ella tiene que tumbarse la mujer al borde de la cama para dejar su cabeza fuera de ella. Esto genera más impulso en la zona genital logrando más profundidad en la penetración.

3 El número 8

En esta posición, la mujer se tumba boca arriba con las piernas ligeramente abiertas y si puede ser con una o dos almohadas bajo sus nalgas que llevará a facilitar mucho la penetración. Él se acuesta sobre ella, apoyado sobre sus brazos y coloca los suyos a ambos lados de la cabeza de ella. Entonces, la mujer ayudará al hombre hacer movimientos en forma de ocho muy lentamente para aumentar el placer sexual. Una manera placentera y divertida para este primer encuentro sexual.

4 La cuchara

«La cuchara»

Esta posición es, sin duda, una de las que más ventaja tiene a la hora de este primer encuentro sexual. La comodidad es absoluta al estar ambos recostados y se puede tomar todo el tiempo necesario para explorar las diferentes zonas erógenas, además de abandonarse al placer de la caricia y de los besos. Las manos del hombre alcanzarán los pechos, el sexo de su amante o el vientre e, incluso, se puede llegar a acariciar su espalda, las caderas y el culo de la mujer.

Otra característica, es que en esta posición la penetración no es total por lo que es perfecta para ese primer acercamiento entre ambos genitales.

5 Misionero

«La postura del misionero es una de las más recomendables»

Esta posición es la más frecuente o común de nuestra civilización. Posiblemente, sea la más indicada para el primer acercamiento de la pareja ya que crea un ambiente, intimidad y conexión. Se puede volver algo rutinaria con el tiempo, pero no requiere nada de experiencia para esta primera vez. Es una posición normalmente muy cómoda y es un excelente preludio para la excitación. Ella se tumba boca arriba mientras él se acuesta arriba para penetrarla.

Después de los primeros encuentros sexuales a la pareja se le abrirán un océano casi infinito de posiciones: la posición del perrito, la lengua de gato, el 69, el árbol prohibido, el loto invertido, el columpio, el vuelo de gaviota o el trípode cojo. Pero, no os abruméis demasiado y tomaros con calma vuestra primera vez.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *