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Cuando se ve saco gestacional

Qué es y cuánto mide el saco gestacional por semanas

Seguramente, sobre todo, al inicio del embarazo, cuando te haces la primera ecografía, oyes el término de «saco gestacional» y te preguntarás qué significa. Te explicamos qué es exactamente esta estructura, cuál es su principal función y por qué es tan importante al inicio del embarazo.

Qué es el saco gestacional

En las primeras semanas de embarazo, el saco embrional es la estructura encargada de acoger al embrión y de aportarle los nutrientes que necesita para su crecimiento y desarrollo. Poco después de que el embrión se implante en el útero materno, se empieza a crear esta estructura.

Es en torno a la semana 9-10 embarazo, cuando el saco embrional dará lugar a la placenta, el órgano que se encargará de proporcionar nutrientes y oxígeno al feto hasta el final de la gestación.

Imagen de un saco gestacional

Por qué es tan importante esta estructura

El saco embrional es importante por tres razones, principalmente:

– En primer lugar, el saco embrional es lo primero que se aprecia en las ecografías y, por tanto, es el primer indicador de embarazo que se detecta en una ecografía. En la ecografía, el saco gestacional aparece como una pequeña esfera oscura rodeada de un borde claro, que se encuentra dentro del endometrio uterino. Normalmente, esto suele suceder en torno a la cuarta o quinta semana de embarazo, que es cuando el saco gestacional mide en torno a 3-4 milímetros.

– La detección del saco gestacional también es importante porque nos permite saber si el embrión se ha implantado en el endometrio o fuera del útero.

– Asimismo, una vez detectado, las medidas del saco gestacional nos permitirán saber si el embrión está creciendo correctamente.

Cuánto mide el saco gestacional por semanas

Como ya hemos dicho anteriormente, en las posteriores ecografías,el control de las medidas del saco gestacional nos permitirá saber si el pequeño está creciendo correctamente y cuánto está creciendo cada día. El crecimiento del saco gestacional suele ser de 1,15 milímetros por día.

Tabla de medidas del saco gestacional según la semana de embarazo

Con la ayuda de este gráfico, podrás comprobar la medida del saco gestacional semana a semana, hasta las semanas 9-10 de embarazo, que es cuando da lugar a la placenta.

El saco gestacional

¿Qué es el saco gestacional?

Es una esfera que se forma alrededor del embrión cuando este se implanta en el útero. Está lleno de líquido y sus funciones principales son proteger al feto y aportar los nutrientes necesarios para su desarrollo en los primeros momentos de la gestación.

Saco gestacional de 5 semanas

El saco gestacional es uno de los primeros signos de embarazo. Con los ecógrafos más potentes y en condiciones favorables tu ginecólogo podrá verlo a través de una ecografía vaginal a partir de la semana cinco.

En la imagen se observarán como dos aros concéntricos situados en el interior del útero. Según avanza la gestación, a partir de este saco, se desarrollarán la placenta y otras estructuras necesarias para el crecimiento del feto.

Tipos de saco gestacional

El aspecto que tenga el saco gestacional es importante, ya que permite evaluar la gestación en las primeras semanas. A continuación, te contamos los tipos de saco gestacional que pueden desarrollarse:

Saco gestacional Irregular

Cuando tiene bordes irregulares, asimétricos o una forma alargada puede suponer un alto riesgo de aborto.

Saco gestacional Fúndico

Cuando se implanta correctamente en el útero, también llamado normoimplantado. En el caso de que el saco gestacional se implante fuera del útero se producirá un embarazo ectópico.

Saco gestacional Anembrionario

Este se encuentra vacío, bien porque el óvulo fecundado no llega a formar el embrión, o porque este deja de desarrollarse en una etapa muy temprana.

La formación de un saco anembrionario puede darse por varios motivos, entre ellos:

  • Problemas genéticos de la madre
  • Baja calidad de los óvulos o del esperma.

Esta situación se denomina embarazo anembrionario, y puede llegar a provocar dolores pélvicos, náuseas y vómitos, de manera similar a los de una gestación normal, pero sin embrión.

Muchos de los problemas mencionados anteriormente se detectan a través de una ecografía y son relativamente frecuentes.
Varios estudios estiman que entre un 15 y 30% de los embarazos acaba en un aborto espontáneo. A veces, sin que la mujer llegue a conocer que ha estado embarazada por unos días o unas semanas.

Desarrollo del saco gestacional

Si acabas de quedarte embarazada y acudes al ginecólogo, es posible que el saco gestacional aparezca vacío en la primera ecografía. ¡No te asustes! Esto no quiere decir que haya problemas, simplemente que el embrión aún no tiene el tamaño suficiente para ser visible.

Con el paso de los días, aunque inicialmente no se vea en la ecografía, sí podrán escucharse los latidos del embrión a un ritmo muy rápido.

Las medidas del saco gestacional varían en función del tiempo. Entorno a la cuarta o quinta semana suele tener un diámetro de entre dos o tres milímetros.
A partir de ese momento no para de crecer, a un ritmo de 1 mm diario.

Desprendimiento del saco gestacional

Los desprendimientos del saco gestacional en la zona de unión con el útero suelen ser frecuentes.

Suelen ser parciales, por lo que el embrión continúa su desarrollo con normalidad. Sin embargo, es aconsejable guardar reposo para evitar riesgos innecesarios que impidan que el embarazo progrese adecuadamente.

Causas del desprendimiento gestacional

Las causas de estos desprendimientos son diversas. Desde un pequeño golpe, hasta una deficiencia nutricional, estrés o alteraciones cromosómicas.

Si por desgracia, el desprendimiento es total, se produce un aborto espontáneo.

Dependiendo de la fase de desarrollo en la que se produzca, será necesario o no realizar un raspado o legrado en un centro hospitalario.

El sangrado vaginal, dolores abdominales, cólicos, dolor en la columna lumbar y las contracciones uterinas con dolor pueden ser síntomas de un aborto espontáneo.

Embarazo anembrionario

El denominado embarazo anembrionario es un problema más frecuente de lo que se pueda pensar, pues es la causa de aproximadamente la mitad de los casos en los que el embarazo se interrumpe durante el primer trimestre (aborto bioquímico) se produce cuando el óvulo resulta fertilizado pero, tras implantarse en el útero, se desarrolla el saco gestacional pero sin que albergue un embrión en su interior. Se puede producir tanto en embarazos naturales como en aquellos que se logran mediante técnicas de reproducción asistida.

La causa habitual de este tipo de aborto es la existencia de anomalías genéticas o cromosómicas que se producen en el mismo momento de la fecundación, que pueden estar asociados a una baja calidad del espermatozoide y/o el óvulo y que impiden el desarrollo del embrión.

La gestación se inicia tras la fecundación del óvulo, lo que genera un proceso de división celular que primero genera el saco gestacional, al que rodea lo que se denomina trofoblasto, a partir del cual se formará la placenta. Se puede llegar al embarazo anembrionario de diferentes formas, bien porque después de la fecundación se interrumpe la división celular o bien porque, a pesar de que continua la mitosis, se forman el saco gestacional y el trofoblasto pero no el embrión. En realidad es posible que se haya iniciado el desarrollo embrionario, pero éste se ve interrumpido cuando alcanza un tamaño de aproximadamente un milímetro, sin que pueda ser detectado en una ecografía.

Precisamente, cuando la mujer se ha sometido a un procedimiento de reproducción asistida, el diagnóstico del embarazo anembrionario se puede obtener con la realización de una ecografía transvaginal transcurridas las primeras seis o siete semanas desde el momento de la implantación. En ella se observa un saco gestacional que alcanza un tamaño de dos centímetros pero en cuyo interior no se aprecia la existencia de un embrión. El diagnóstico se confirma con una segunda ecografía que se realiza una semana después de la primera.

Previamente, todas las pruebas de embarazo han sido positivas y se han presentado los síntomas propios de la gestación, como es el caso de las náuseas o el aumento de la sensibilidad de las mamas, aunque estos se han ido diluyendo con el tiempo. Posteriormente se producen los signos de aborto: surge un dolor pélvico y se inicia un leve sangrado vaginal que aumenta con el paso del tiempo. La expulsión suele producirse de forma espontánea, aunque en ocasiones puede ser necesaria la práctica de un raspado (legrado).

El hecho de que se haya producido un embarazo anembrionario no implica necesariamente que pueda volver a ocurrir. Sólo si se repite conviene realizar un estudio para tratar de determinar la causa que impide el desarrollo embrionario. En cualquier caso, por lo general no tiene mayores consecuencias y se puede volver a intentar llegar a un nuevo embarazo después de al menos dos ciclos menstruales.

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