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Cuando te dejan por otro se arrepiente

Separación: dejé a mi pareja ¡Y ahora me arrepiento!

Algunas decisiones no son fáciles. Menos si aquel que la toma luego se arrepiente. En este caso, nos referimos al rompimiento de una pareja: acabar con una relación no es tarea sencilla, hay muchos sentimientos contrapuestos y ni hablar de todo lo vivido y compartido.

Si una de las partes decide ponerle fin a la relación, esto ya es toda una responsabilidad, pues afecta a los dos. Pero, ¿qué pasa si luego de tomar esa decisión uno se arrepiente?

“El tema es cuando aparece el sentimiento de culpabilidad. Entra en duda esa decisión hasta sentir que se arrepiente de dejar a su pareja”, comenta la psicóloga Laura Giménez.

Tal vez, la idea de haber dañado emocionalmente a la otra persona es lo que genera ese arrepentimiento, así como el de haber “tirado por la borda” los sueños que tenían juntos.

Obviamente, una pareja no se forma poniéndole fecha de caducidad. Todo lo contrario: cuando dos personas deciden estar juntas es porque tienen un proyecto en común, y lo duro es cuando ese proyecto ya no es el mismo que el que dio inicio a ese “fuego entre dos”.

Esto indudablemente “se traduce en discusiones constantes y distanciamiento. Situaciones emocionales nada sanas para dos personas que en algún momento se amaron”, agrega la profesional. Pero, ¿qué hacer? ¿Terminar con la relación? ¿Y qué pasa si luego me arrepiento?

Sea lo que sea que nos lleve a tomar la decisión de terminar con una relación de pareja, lo importante es (antes de decir lo que sentimos) ponernos un momento en los zapatos del otro. Por supuesto que no vamos a estar sosteniendo una relación en la que la pasión y los sueños no son los mismos que al principio. O quizás los proyectos mutaron y se cae de maduro que la vida de cada uno va por caminos diferentes.

Aun así, se puede poner fin a un ciclo hermoso sin dañar al otro y, sobre todo, sin que aparezca el sentimiento de culpabilidad y luego el arrepentimiento. “Cuando una relación se termina, ambas partes sufren por igual. O sea, esa idea de que al otro no le importa, es un error y si en algún momento hubo amor verdadero, lo mejor es el sinceramiento para no dilatar más una relación que ya no va por el mismo camino”, dice la profesional.

Lógicamente, quien recibe el golpe más duro es la persona que no esperaba tal decisión por parte de su compañero o compañera, y es por eso que “esa decisión tiene que estar bien fundada. Primero, para no dañar por demás y segundo, para que sea una decisión clara, firme y no arrepentirse luego. La otra persona merece respeto y querer volver luego de decidir algo tan fuerte como romper, puede acarrear muchas confusiones”.

Sentir empatía por el otro es muy importante, ya que resulta dañado en su autoestima.

O sea, “se siente rechazado por quien amó y es algo muy doloroso. Incluso, hay quienes quedan esperando que la otra persona algún día regrese”. Y eso no es sano emocionalmente.

Además, puede despertar conductas obsesivas. Lo más recomendable siempre es comprometerse emocionalmente con el otro, considerar cómo se sentirá en caso de terminar la relación, hablar con claridad para que no quede duda que la relación no va más porque “quizás el amor se terminó (de una de las partes), pero el respeto sigue estando. Entonces, la responsabilidad está en la seguridad desde donde se toma una decisión para luego no sentirse arrepentido”.

No olvidemos que, así como uno siente que el amor se acabó, el otro también siente y va a querer sostener la relación por lo que, en caso de querer cortar, “hay que estar seguros de lo que se quiere hacer y decir, para no herir al otro innecesariamente y evitar falsas esperanzas. Si el corazón dice ‘no’, pues que sea firme”.

En algunos países, como en España, se habla del “contacto cero”, y es interesante porque esto significa que, luego de una ruptura, lo más recomendable es no volver a establecer contacto de ningún tipo: evitar comentarios en las redes sociales con la intención de que el otro los lea, no hablar por teléfono ni revisar sus estados de WhatsApp.

Y, si bien el mundo virtual nos atraviesa constantemente, también es importante evitar los encuentros físicos, asistir a los mismos lugares, concurrir a las mismas fiestas. Es decir, “la idea de contacto cero es poder generar el espacio necesario para reordenar ideas y sentimientos”. Además, en caso de arrepentimiento, este tiempo a solas colabora para reflexionar por qué aparece ese sentimiento y cómo afrontarlo.

¿Por qué nos arrepentimos?

Las razones pueden ser varias: una decisión precipitada, una discusión banal que terminó en fuerte pelea, sentimientos mal gestionados, ¡y la lista puede ser eterna! Pero lo que más causa ese sentimiento de arrepentimiento es algo muy sencillo y poco trabajado en nosotros mismos: la soledad.

Como no aprendimos a estar solos con nosotros mismos, al terminar una relación sentimos que extrañamos al otro, que necesitamos volver a escuchar su voz y hacer algo juntos, aunque en realidad “no es que se extrañe a la pareja, sino que lo que se extraña es la compañía (que no tiene nada que ver con ser buen compañero) de esa persona.

El tiempo juntos los vinculó, entonces el encontrarse de golpe solo o sola, genera esos sentimientos de confusión y arrepentimiento. Pero volvemos a lo mismo: si la decisión se tomó luego de pensarlo bien, es más fácil entender que esto ocurre por el hecho de volver a conectarse con uno mismo”.

Algunas personas viven huyendo de la soledad. Entonces cuando experimentan esta situación, se sienten vacíos y vuelven arrepentidos de la decisión que tomaron. En estos casos, “es importante dilucidar si realmente quiero volver o si lo que quiero es no estar solo”, analiza la psicóloga Sara Astudillo.

Es decir, “el tener tiempo para uno, la libertad e incluso los momento de soledad no deben faltar en una relación. Estar en pareja no implica estar todo el tiempo juntos o tomar a mal un momento de soledad”, agrega. Pasa que, si no aprendemos a estar con nosotros mismos, corremos el riesgo de estar rompiendo el corazón de quien amamos y luego querer volver porque nos arrepentimos. Y no es así: el otro tiene sentimientos y muchas veces es el que más sufre.

Para la profesional, arrepentirse luego de romper una relación tiene que ver (en algunos casos) con un profundo miedo de enfrentar la soledad. Por supuesto que están los casos de personas que reconocen haber tomado una mala decisión y quieren volver porque realmente aman a quien fue su pareja pero, en esta situación tienen que comprender que quien sufrió más también necesita su tiempo para procesar lo que está pasando.

Hay que saber respetar los tiempos de ambas partes. Si la relación tiene que ser porque entre ambos existe aún amor verdadero, las cosas se van a dar. Si no es así, pues la vida acomodará a cada quien en su mejor camino.

¿Y cómo nos damos cuenta si aún hay amor? Según Astudillo, un ejercicio simple y movilizador es “recordar alguna situación rutinaria que se haya tenido en pareja”. No inventar ni imaginar, sino recordar algo real que haya pasado entre los dos. Por ejemplo, ¿qué hacían los fines de semana o en vacaciones? ¿Qué les gustaba comer? ¿Fueron a un show juntos? Recordar cómo fueron esas situaciones, qué cosas molestaban, reconocer los defectos y las virtudes de ambos, percibir las sensaciones corporales.

¿Qué despiertan esos recuerdos? Ahora, luego de reflexionar, intentar hacer las mismas cosas, pero solo: salir a caminar, ir a espectáculos, pasear los fines de semana. Hacer algo en soledad y percibir qué se siente emocionalmente. ¿Extrañamos al otro por lo que fue en nuestras vidas o porque no toleramos estar solos en las mismas situaciones en las que nos acompañó?

“Tenemos que tener la capacidad de reconocer si realmente queremos seguir compartiendo la vida con esa persona o si lo que necesitamos es a esa persona para no estar solos. Es un umbral interesante que nos pone a nosotros mismos como objetos de análisis”, añade la profesional.

¿Qué hacer si nos arrepentimos?

Aquí hay muchas cosas que se ponen en valor, sobre todo la capacidad de personar y de brindar –y brindarse- una nueva oportunidad.

Es importante darse cuenta del daño que se causó. O sea, “la parte abandonada tuvo un fuerte golpe a su autoestima. Seguramente se siente molesto y hasta enfadado.

Necesita tiempo para procesar lo que pasó y la propuesta de hablar sobre la relación para componerla”, dice Giménez.

Es bueno trabajar el sentimiento de valor; es decir, “ir con la verdad y hablar sobre lo valiosa que es aquella persona en nuestras vidas y por lo cual comprendimos que la decisión de romper con la relación fue un error”, agrega.

Cabe destacar que hay personas que quizás no quieren recomponer la relación, pero sí quieren decirle a su ex que ocupó un lugar importante en su vida y por eso mismo siente la necesidad de dar a conocer esos sentimientos.

Es una forma de demostrar al otro que no hizo mal las cosas, sino que, simplemente, no eran el uno para el otro.

No quedarse con nada dentro: las cosas deben decirse porque, al expresar los sentimientos, podemos reconstruir una hermosa relación sin broncas ni rencores o dar por finalizado el vínculo, pero sobre las bases del respeto y amor que toda persona merece dar y recibir.

Las personas solemos tomar decisiones apresuradas basadas únicamente en sentimientos pasajeros. En esas circunstancias, iniciamos una relación errada o terminamos la correcta. Así es la vida, una consecución de hechos que nos sorprenden y nos afectan.

Es cierto que las mujeres tienden a ser más seguras cuando están en una relación. Una vez que se comprometen a estar con alguien mantienen su decisión a pesar de las dificultades y las decepciones y siguen esperando y luchando hasta un punto en el que realmente ya no puedan seguir, si es el caso. Sin embargo, para los hombres este tema es más desinteresado.

Los hombres no se preocupan siempre por los sentimientos de su pareja cuando inician una relación, les cuesta más comprometerse y mantenerse firme con ellas. De hecho, muchos hombres a pesar de estar en una relación no dejan de buscar más opciones porque creen que no se pueden limitar cuando hay tantas mujeres allá afuera que pueden ser mejores.

Resulta que muchos hombres son tan narcisistas que no se conforman y tampoco quieren dejar ir; es decir, aunque ya están con alguien quieren seguir probando para ver cuál es su mejor opción sin tener que dejar ir a la chica que ya les entregó su amor. Es decepcionante, sí. Y también hay hombres seguros de que la chica que tienen a su lado no es la mejor opción porque creen que algo mejor les espera, y cuando esa mejoría nunca llega, entonces viene el arrepentimiento.

En su cualidad de hombre arrepentido no están muy seguros de cómo actuar contigo. En especial si sabe que te rompió el corazón al dejarte o cambiarte por alguien más. Una vez que se da cuenta que cometió un grave error y que sabe que actuó mal contigo, entonces para no acercarse directamente a ti y evitar una vergüenza, lo hace sutilmente.

Estas son las cosas que él hace cuando se arrepiente de haberte dejado:

Pregunta a otros por ti

Resulta difícil ir directo contigo para saber cómo estás, sabe que lo más probable es que lo ignores o no le contestes y empieza por preguntar a los conocidos que tienen en común. Pregunta por tu vida, cómo estás emocionalmente, si lo superaste, si tienes a alguien más en tu vida y cualquier otra cosa de su interés.

Te stalkea en las redes sociales

Como no tiene acceso a ti, lo más viable para él es empezar a indagar qué ocurre en tu vida a través de las redes sociales. Quiere ver las fotos que subiste, los textos que escribiste, tu día a día y estar pendiente de cada paso. Puedes darte cuenta que lo hace si se le escapa un “me gusta” sin querer.

Evita salir con otras chicas

Deja de tener citas y ver a otras chicas porque tiene sentimientos encontrados. Se siente seguro de que tú eras su mejor opción y lo arruinó y no sabe cómo actuar frente a esa circunstancia sorpresiva. De alguna forma te hará saber que está soltero, poco a poco se irá acercando a ti de nuevo.

Te llama o te escribe

Te escribe un mensaje simple preguntando cómo estás, o cómo resultó algo que sabía qué harías. Algo sencillo que poco a poco se va transformando en algo de mayor interés. Empiezan las llamadas a horas extrañas solo para saber de ti. En definitiva está arrepentido de haberte abandonado.

¿Te ha pasado? ¿Algún chico se ha arrepentido de haber terminado la relación? ¿Qué otras cosas hacen los hombres en esa situación?

Todo es posible en el amor y también en el desamor. La mayoría de las personas soñamos con una ruptura de pareja que no duela, que no nos arrastre hasta el fondo y que no nos deje durante una temporada viviendo un tormento emocional. ¿Y si quedamos como amigos? Es lo primero que nos planteamos cuando la ruptura no se produce por causas alarmante o tremendas. Pero no siempre es aconsejable seguir quedando con un ex después de dejarlo, porque lo más probable es que lo estemos haciendo por los motivos equivocados.

Quedar con tu ex después de dejarlo: la teoría

La teoría de las rupturas amistosas es de lo más atractiva. Es casi como un cuento de hadas del desamor suave y tranquilo, sin dolor. Dos personas que han compartido su vida durante un tiempo y que de mutuo acuerdo deciden separarse. Todas esas vivencias compartidas les llevan a no querer cortar del todo los lazos que los unen. Ya no hay amor, pero hay un pasado juntos y, ¿por qué no puede haber una amistad en el futuro?

Somos civilizados, somos coherentes, gestionamos estupendamente las emociones y somos muy maduros. Que no nos amemos no quiere decir que no podamos compartir un café, dos cervezas o una cena de vez en cuando. O terminar de ver juntos la serie que habíamos comenzado cuando éramos pareja. Y contarnos confidencias de nuestra nueva vida. ¿A quién mejor que a la persona que mejor nos conoce?

Resulta tentador. Tener un amigo incondicional que, sin la atadura del amor, nos conozca, nos acepte incondicionalmente y nos apoye es el sueño de cualquier persona. Y dicen que esto se puede conseguir con un ex. ¿Lo vas a probar? Si es que ya te ves compartiendo cenas en tu casa con tu nueva pareja y la nueva pareja de tu ex, así los cuatro como grandes amigos.

Quedar con tu ex después de dejarlo: la práctica

Pues cuidado, porque en la práctica todas estas teorías de rupturas amistosas pueden venirse abajo; suelen venirse abajo. El corte en las rupturas no suele ser limpio, para qué nos vamos a engañar. Y en la mayoría de los casos quedan resentimientos y dudas. Quedar con tu ex suele ser una especie de hurgar en la herida y corréis el peligro de que nunca se cierre. Para que una herida sane, hay que dejar de tocarla.

Esto viene a traducirse en que será mejor que no toques a tu ex ni con un palo, al menos durante un tiempo. Puede que os parezca exagerado el contacto cero y puede que tengáis una habilidad especial para gestionar las emociones que surgen tras una ruptura, pero aun así, será mejor contactar lo menos posible. ¿Por qué?

Porque puedes estar llamando a tu ex por los motivos equivocados. Porque puedes estar quedando con tu ex porque en el fondo te resistes a empezar una nueva vida sin esa persona. Porque lo más probable es que un día de esos en los que quedáis para tomar algo y contaros vuestras cosas acabéis en la cama juntos. Y no es delito acostarse con un ex, pero sí un enorme freno para continuar con tu vida.

¿Por qué no pruebas una larga temporada a hacer realidad la ruptura de pareja sin llamadas y sin quedadas para tomar café?, ¿por qué no te dedicas en cuerpo y alma a tu nueva etapa vital sin el lastre del pasado? Una vez que tengas tu nueva vida organizada puedes llamarle para ver qué tal le va. Y si le va igual de bien que a ti, no pasa nada por verle, pero seguramente ya ni os apetezca.

Cuando una pareja se rompe, pueden ocurrir dos cosas: no quieres volver a verle nunca más o necesitas seguir teniéndole en tu vida. Hablamos de la pérdida, de cómo afrontamos que alguien que ha sido una parte importante de tu mundo deje de estar ahí. O te emperres en que siga estándolo. ¿Qué es mejor? ¿Dejarle ir o insistir en seguir siendo amigo de tu ex?

Hay casos muy obvios en los que lo mejor, sin duda alguna, es alejarse lo máximo posible de esa persona. Hablamos de relaciones tóxicas, de maltrato, de mala vida; cuando la opción de mantener una amistad es imposible y dañina.

Pero hay otros casos en los que no está tan claro si es mejor apartarla de tu vida o seguir manteniendo una relación fraternal. Si la ruptura no ha llegado a niveles de tragedia griega, quizá hay esperanza de seguir disfrutando juntos como amigos. O no.

¿CUÁNDO ES MALA IDEA SER AMIGO DE TU EX?
1. Tienes los mismos amigos
Antes de nada, conviene saber las conclusiones de este estudio de la Universidad de San Luis: la amistad entre una ex pareja suele ser más frágil que la amistad entre dos personas que nunca tuvieron una relación sentimental. Son menos comprensivos emocionalmente, menos útiles, menos confiados y están menos preocupados por la felicidad del otro. Esto ocurre sobre todo a los que no estaban satisfechos cuando eran pareja y en los casos en que sólo uno de los dos quiso romper.

Ese estudio también indica que si tus amigos y familiares quieren que sigas siendo amigo de tu ex, es más probable que lo hagas. Si lo mantienes en tu vida sólo por la presión de tu entorno, será un error.

2. Aún le quieres
Si sigues enamorado de tu ex, conviene que le tengas cerca. Según explica la psicóloga Juliana Breines en este artículo «esperar secretamente recuperarle puede ser una motivación poderosa para seguir siendo amigos, pero desgraciadamente, también es una de las más peligrosas. Si tu ex no quiere estar contigo, es probable que poco puedas hacer para cambiar de opinión. Intentarlo en vano solo te llevará a una angustia repetida y te hará sentir mal contigo mismo. Mejor pasar tiempo con amigos que te hagan sentir amado y apreciado. Este ex probablemente no sea uno de ellos».

3. Aún te quiere
Tu ex sigue enamorado de ti pero tú ya no sientes lo mismo por él. Una vez más, lo mejor es dejarle ir. «Pero podría ser doloroso y confuso para él, especialmente si le das falsas esperanzas. Incluso si dejas claro que sólo quieres ser amigo, puede que no seas lo suficientemente claro. La gente ve lo que quiere ver y puedes estar segura de que estarán en alerta máxima ante cualquier señal de afecto devuelto. Su mejor apuesta en esta situación es, probablemente, minimizar el contacto y dejar que tu ex se mueva», explica Brienes.

4. Rompiste tú
Has roto tú y tu ex lo está llevando fatal. No quieres hacerle más daño, así que aceptas seguir siendo amigos. Error. El estudio de la Universidad de San Luis indica que a la mayoría nos gusta saber que el apoyo está disponible si lo necesitamos, pero llevamos mal sentirnos necesitados. Tu insistencia en apoyarle no le ayudará a seguir adelante.

5. En realidad, quieres controlarle
Te niegas a sacarla de tu vida, te convences de que podéis ser amigos, pero en realidad lo que quieres es controlar a la otra persona, seguir sabiendo todo lo que le pasa. Enterarte de si ha conocido a alguien, de los lugares nuevos a los que va… Ese control acabará mal. Mejor no te metas en esos lodos.

6. Por soledad
Ahora que ya no tienes pareja, tu agenda está llena de huecos. De repente, te sientes solo. Es muy tentador llamar a tu ex para que te haga compañía un sábado por la noche o un domingo por la tarde. Lo malo es que se puede volver un hábito, cuando ya no queda nada como pareja, que todo se base en la comodidad y en el miedo a la soledad. Si necesitas compañía, tira de amigos o familiares. O adopta un gato.

7. Crees que cambiará
La ruptura ha sido fea. Te ha sido infiel o se pasa de juerguista y al final habéis acabado rompiendo. Pero tú, en tu fuero interno, esperas que se dé cuenta de sus errores y cambie. Por eso quieres que sigáis siendo amigos, porque albergas la esperanza de volver juntos cuando llegue ese día en que cambie. La mala noticia es que eso no suele pasar y mientras tanto, estás desperdiciando tiempo por una esperanza ridícula.

8. En la recámara, por si no encuentras a otro mejor
Habéis roto, pero prefieres tenerlo cerquita por si no encuentras a otro que te guste más. Eso te puede dar seguridad, pero es una guarrada. El amor no se encuentra entre esas costuras, donde sólo hay cobardía.

¿CUÁNDO ES BUENA IDEA SER AMIGO DE TU EX?

1-No caes en ninguno de los puntos anteriores
Si vuestra amistad no interfiere con tus relaciones actuales. La psicóloga Breiner propone una prueba de fuego: «Si te sientes cómodo saliendo con tu pareja actual y tu ex juntos, y si la nueva pareja de tu ex se siente cómoda contigo». Para eso, sin embargo, hay que ser honesto y no disfrazar los auténticos motivos para conservar la amistad con un ex.

2. Si hay niños
Si tenéis hijos, lo ideal es que os llevéis bien. Conviene esforzarse en tener una buena relación, en comunicaros con fluidez. Tampoco hace falta que seáis los mejores amigos del planeta, pero está claro que no vas a poder sacar a esa persona de tu vida.

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¿Cómo recuperar una relación de pareja que no debió terminar?

Hay ocasiones en las que sientes que una relaciónse terminó antes de tiempo. Algo dentro de ti grita que todavía había tela de dónde cortar y que muy posiblemente tu ex pareja piense y sienta lo mismo. Sin embargo, no sabes cómo dar un paso atrás y recomponer la situación. En realidad manejar este tipo de situaciones nunca es fácil.

En otras ocasiones simplemente admites que esa persona ya no te quiere estar contigo, pero tú la quieres todavía. Además, sabes que tienes la suficiente fuerza y la suficiente voluntad como para volver a encender ese fuego (o al menos para intentarlo). Al fin y al cabo toda historiade amor tiene sus altos y sus bajos. No siempre amamos a nuestra pareja con la misma intensidad,pero eso no quiere decir que no haya suficientes cenizas como para intentar avivar al fuego.

“Siempre hay un poco de locura en el amor. Pero siempre hay también un poco de razón en la locura”.

-Friedrich Nietzsche-

Estas situaciones tienden a ser confusas. Por lo general en ellas se mezclan muchos sentimientos. Hay interés por continuar, pero también miedo al rechazo. Hay convicción de que quieres reanudar esa historia, pero también dudas de si realmente es posible. Tampoco es fácil saber o predecir qué piensa o qué siente tu ex pareja. Entonces, ¿qué hacer? Aquí hay algunas sugerencias.

No le mendigues amor a tu ex pareja

Es uno de los errores más frecuentes y una de las estrategias menos eficaces para reconquistar a tu ex pareja. Crees que si le dices cuánto lo extrañas o le reiteras que sin él o ella no vales nada algo va a hacer clic en su corazóny decidirá regresar contigo. En realidad, suele suceder todo lo contrario.

Con mendigar amor solo vas a conseguir que se pierda el respeto. ¿Quién va a valorar a alguien que no es capaz de sostenerse en pie cuando lo dejan solo? ¿Cómo sentir amor por alguien que, evidentemente, no se quiere mucho a sí mismo? Es como si fueras a buscar un empleo y tu único argumento para que te lo den es que lo necesitas.

Con este tipo de actitudeslo que se consigue, generalmente, es que el otro comience a sobrecargarse. Puede que tu ex pareja comience a sentirse culpable, o que te experimente como una presión innecesaria. Si consigues que sienta compasión, es posible que vuelva contigo por el peso de la culpa, pero al mismo tiempo le habrás perdido para siempre.

Dale la oportunidad de echarte de menos

Si llegaron a terminar no fue exactamente porque las cosas marcharan bien. Cuando hay amor todavía, tras una ruptura la reacción normal es la de querer volver. Más que una decisión razonable, es un impulso casi instintivo. No te dejes llevar por la ansiedad y más bien dale tiempo al tiempo.

El tiempo les permitirá, tanto a tu ex pareja como a ti, percibir la vida sin el otro. Lo obvio es que se extrañen, sobre todo al comienzo. Que sientas nostalgia es normal, pero no es tampoco un motivo para salir corriendo a buscar a esa persona que ya no está. Con los días, verás que puedes abordar la situación con mesura.

Si esto no ocurre, si en cambio de moderarte tienes cada vez más desesperación, es hora de replantearte la situación. ¿De verdad es el amor lo que te une a tu ex pareja o más bien se trata de una fuerte dependencia? La imposibilidad de vivir sin él o ella son una señal de que está en juego algo más que un gran amor.

Ahora que lo tienes, dedícate tiempo a ti mismo. Recuerda todo aquello que te gusta hacer sin la necesidad de estar acompañado por una pareja. Recupera amistades, desarrolla habilidades y disfruta también de tu soltería. Introduce algo nuevo a tu vida, como una afición, un hábito o algo que no tenga que ver con tu pasado inmediato.

Si esto te resulta imposible, también puede ser una señal de alarma. Indica que probablemente ves a tu ex pareja como a un bastón al que no quieres renunciar. Quizás lo que necesitas no es volver con él o ella, sino admitir que estás en deuda contigo mismo. En esos casos, lo usual es que el otro solo sea un instrumento para ocultar conflictos no resueltos que no tienen nada que ver con él.

Aprovecha la distancia para pensar serenamente en las razones que los llevaron a terminar la relación. Casi siempre los motivos que no se dicen directamente son los que verdaderamente importan. Examina tus errores y los de la otra persona. Al principio lo verás confuso, pero si te esfuerzas un poco, todo comenzará a aclararse.

Cuando te sientas fuerte y creas que vives de un modo satisfactorio sin tu ex pareja, es momento de buscar un encuentro si de verdad esa es tu opción. Parece contradictorio, pero es lo más sano. Acércate y evalúa, honestamente, si hay muestras de interés de esa persona hacia ti. Si la respuesta es afirmativa, quizás sea el momento de volver a encender ese fuego.

Photo Credit: gmayster01

Después de nuestro artículo: Motivos por los que no puedes recuperar a tu ex (Parte I), vamos a continuar explicando algunos motivos que te impiden recuperar a tu ex. La gran mayoría de casos son perfectamente recuperables, sin embargo la gente tiene la costumbre de preguntarme antes de comprarme si su caso lo es. Sobretodo me causa curiosidad que me digan siempre: «Mi caso es diferente» para luego explicarme brevemente su caso que es más de lo mismo y es que los seres humanos nos parecemos.

Una vez dicho esto procedemos a analizar algunos de los motivos que te impiden recuperar a tu ex que, una vez solucionados será mucho más fácil volver con él o ella (depende del sexo de tu ex claro está)

Alejamiento de meses

No sé porque puñetas hay una especie de manía absurda y totalmente anti-científica en internet que hay que alejarse meses de un ex, 1 mes o 2, que eso es bueno. ¿Desde cuando es bueno alejarse de alguien para recuperarle? Aléjate 2 meses de tu mejor amigo, a ver si al volver la relación se ha fortalecido o deteriorado.

En mi audiocurso hay un apartado que recomienda que en caso de ruptura violenta o delicada se deje un espacio de unos 10-15 días, solo en determinados casos. Tanta gente me ha venido cometiendo el error de alejarse durante un mes o más que me vi obligado a grabar un capítulo adicional en mi audiocurso explicando que no hay que alejarse.

Existe también la creencia de que tu ex un día se iluminará por si solo, te echará de menos y volverá. A ver, tu ex te ha dejado, ya no te quiere más como pareja, es más probable que te caiga un meteorito encima que que tu ex vuelva solo. En los casos que eso ocurre no te habría hecho falta ni leer estas líneas porque tu ex ya habría vuelto contigo.

Olvídate de las películas de amor, esto no es Hollywood, ni mucho menos Disney, esto es la vida real y si en la vida real no te mueves pierdes a tu ex para siempre, así de claro. Primera norma para volver con un ex: Tener contacto con tu ex y moverte, actuar.

Esto nos lleva al siguiente motivo por el cual te es difícil volver a los brazos de tu ex pareja:

Pánico a contactar a tu ex

Cuando hago coach y ayudo personalmente a las personas a volver con su ex, me encuentro más a menudo de lo que me gustaría con personas que tienen todo tipo de excusas para no contactar con su ex. «Es que whatsapp no lo usa mucho». «Es que en facebook le eliminé y no puedo volver a agregarlo porque si lo hago una supernova explotará contra la tierra…», «Es que no usa el móvil casi porque vive en la edad de piedra…».

Las excusas son variadas pero algo está claro, mucha gente tiene miedo a iniciar acercamientos a su ex. Cuando esto ocurre debes tener muy claro que sin contactar a tu ex es imposible recuperarle, esa es la norma de oro. Si o si tienes que contactar con tu ex, sino no le vas a recuperar.

Photo Credit: Bust it Away

Explícame tú como iniciar una amistad con alguien sin contactarle, o como enamorar a alguien sin contactarle, es imposible. ¿Entonces por qué piensas que volver con un ex si se puede hacer sin contactar?

Este pánico además se suele excusar en la falsa ilusión de que tu ex iniciará el contacto y créeme, no lo hará. El que quiere volver con su ex eres tú, él/ella te dejó y eso debes tenerlo muy claro. Debes comerte tu ego y poner bien claro cuáles son los pasos y condiciones. Tú quieres recuperarlo, tú te tienes que mover y tú tienes que contactar.

Muchas personas entran en una especie de conflicto de ego, quieren volver con su ex pero su ego les bloquea y no se lo permite porque se ponen dignos y quieren que su ex les contacte primero o lo haga todo. Esto se convierte en un bucle absurdo dónde se tiene muchas ganas de volver con un ex pero no se hace nada por ese bloqueo.

Vigila de no caer en esos bloqueos, ¿Quieres recuperar a tu ex si o no? Si es que si entonces no vengas con tonterías, se adulto, madura y ten claro que tendrás que dar tú todos los pasos. Si por el contrario te crees una especie de superman entonces abandona y busca otra persona que te haga feliz, pero a medias tintas no estés porque es hacer el tonto.

No vas a tener más dignidad porque quieras recuperar a tu ex pero quieres que él lo haga todo, no se pierde la dignidad por querer recuperar a una persona que se ama, al contrario, lo que haces es perder la inteligencia al sucumbir a tu ego que te hace tener comportamientos inverosímiles que si lo piensas bien no tiene ningún sentido. ¿Cómo va a volver sola una persona que ha decidido quitarte de su vida amorosa?

O te espabilas o le/la pierdes, es así de claro, puede que sea doloroso pero es la pura verdad y mi objetivo para contigo es que recuperes a tu ex, no que vivas en un mundo de fantasía, para eso ya tenemos las películas. La vida real desgraciadamente es mucho más dura.

Has tenido un comportamiento de psicópata

Otro de los grandes errores es tener este tipo de comportamientos sin llegar a ser consciente de ello. Si bien es cierto que me he encontrado muy pero muy pocos casos así hay que vigilar. Esto es absolutamente lo contrario de tener pánico de contactar a un ex, y es contactarle en exceso, meterse en su vida o hacer cosas del estilo.

Por ejemplo, llamar a sus padres y contarles secretos de tu ex, o llamar a sus amigos y contarles cosas que no sabían de tu ex para humillarle… Este tipo de comportamientos no deben tenerse. ¿Qué pretendes con eso? ¿Vengarte? La venganza no sirve para absolutamente nada, y mucho menos para recuperar a un ex. Es absurdo pensar en volver con el amor de tu vida puteándole.

En estos casos sí que viene bien alejarse porque has sometido a tu ex a tanta presión que estará harto. Estoy hablando de casos de contacto continuado, llamadas dónde tu ex mismo te dice que le dejes en paz. Solo en este tipo de casos dónde has acosado mucho a tu ex debes tomarte un descanso porque estas no son formas de actuar y si lo has hecho tienes un grave problema.

Y no hablo solo de un problema para volver con un ex, sino un problema grave de comportamiento que no se puede tolerar y que tienes que arreglar.

Si quieres recuperar a tu ex, te enseñamos como PASO A PASO en nuestro audiocurso: Como recuperar a tu ex.

Me dejó mi pareja, ¿volverá?

Realizada por Victor el 14 dic 2015 Terapias de pareja

Hola soy Vic y mi novia me dejó. Le escribí esto y luego me contestó.
«Sofia no puedo alejarme de ti. No es tan fácil. Eres la primera en quien pienso cuando me pasa algo, la primera en quien pienso cuando me levanto y la ultima persona en quien pienso cuando me acuesto. He estado contigo más que con cualquier otra persona en este Mundo. No quiero verte sufrir y, verte feliz es y será lo mas importante para mi.
Siempre fuiste y seras la primera en todo, la primera en amarme, la primera en mostrarme que todo iría bien, la primera en creer en mí, la primera en darme la fuerza suficiente para hacer cosas que nunca imagine que haría. La primera en dormir conmigo. La primera en hacerme sentir seguridad en mí mismo. La primera que me hizo utilizar los emojis de Whatsapp (jajajaja). Sabes que te estoy muy agradecido por todo ello y nunca podré recompensártelo lo suficiente.
Veo que la decisión está tomada y sé que no hay vuelta atrás.
Me duele pensar que lo que tuvimos no sirvió de nada, que caiga todo en el olvido y que todo quede borrado en el pasado. Que no pude lograr que fueras feliz y decidieras dejarlo. íi, estuve mal, lo reconozco y lo siento en el alma; no hay día que no me arrepienta de ello. Hay veces que pienso en tirar la toalla y esfumarme de todo. No me apetece hacer nada y me encierro completamente en mi burbuja. Sé que tengo que salir, hablar con la gente pero no lo hago. No hablo con nadie de esto, porque sé que me van a aconsejar que deje de pensar en ti, que te olvide, que haga mi vida pero yo no quiero olvidarte, eres lo mejor que me ha pasado en mi vida y me agarro a un clavo ardiendo para que eso no pase. Sé que me pediste que no te agobiara, y eso he intentado hacer con muy poco éxito y lo siento.
No me haces daño, al contrario me haces sentir vivo, con el estómago en un puño todo el día esperando que algún día me escribas y que me cuentes cómo te fue el día. Prefiero tener una conversación de 1 minuto contigo y luego hundirme pensando que todo se acabó viendo como te esfumas de mi vida sin dejar ni rastro. Volvería a estar contigo una y otra vez… aunque supiera que acabaría así. A día de hoy soy una persona cambiada y mejor gracias a ti. No me puedo imaginar la vida sin pasar tiempo contigo. No puedes evitar que yo deje de quererte. Sinceramente, intenté convencerme a mí mismo para odiarte por un momento. Pero no pude. Siempre fuiste demasiado buena conmigo. Lo que me sorprende es cada vez que hablamos, lo fácil que nos resulta tener una buena conversación y pasar del mal rollo a la risa en un instante, es sencillamente fácil. Justamente es ahí donde empezó el nosotros.
Se lo conté a mis padres, y la verdad que les hice muy felices. Se echaron a reír y se pusieron contentísimos. Mi padre realmente me echó un puro por no haberte hecho feliz, por no haberte llevado a verlos antes y que hubiera esperado hasta el último momento a decirles que tú existías en mi vida. Mi padre me contó que él ya lo sabía, me dijo incluso que el viernes sabía que habíamos estado en Xeraco. Ahora comprendo que mi falta de comunicación con ellos era muy grande y que realmente no les cuento nada. Ellos siempre me han dejado vivir a mi aire y sin preguntas. Me duele mucho no habérselo contado antes y quizá no haberles prestado la atención que se merecían. Mi madre lo único que me dice es que si de verdad te quiero que luche por ti, que vaya a verte y que te diga que te quiero. Ahora me preguntan todos los días cómo estoy, si hablé contigo o incluso que si te escribí. Como dirías tú, ¡que bonicos!
Eres un chica que me hizo feliz. La que mejor me comprendía. La única que me apoyaba ante cualquier situación. La única que me decía que yo podía con ello y que saldría todo bien. No sé por qué no me dejas hacer lo mismo por ti. Es lo menos puedo hacer.
Esta semanas se me hacen eternas sin hablarte. Eterna sin hacerte cosquillas. Eternas sin estar a tu lado. Eternas sin compartir el sofá contigo. Eternas sin esperarte en el coche a que bajes de casa. Eternas sin acariciarte. Eternas sin disfrutar de ti. Eternas sin mirar esos ojos verdes. Eternas sin corregirme. Eternas sin ser tu tranquilizante. Eternas sin escuchar ese valenciano de la terreta. Eternas sin que me beses y hagas la lapa. Eternas sin tu dulzura. Eternas sin abrazarte hasta quitarte la respiración. Eternas sin que me digas lo sexy que te parezco cuando fumo. Eternas sin que me envíes fotos de Mino. Eternas sin que te oiga maldecir a Power. Eternas sin escuchar tus planes de futuro. Eternas sin que me envíes fotos de las chorraditas que ves por la red. Eternas sin verte de copiloto. Eternas sin escuchar ese dulce ¡HOLIII! o ¡VALEEE! Eternas sin saber nada de ti.
Lo se, Sofía. La cagué. Todo el tiempo que estuve a tu lado me sentí feliz y a gusto, lástima que fuera una puta roca y no supiera darte lo que necesitabas en ese momento. No haberte dicho te quiero todos los días. Siento no haberte presentado a mis padres, haber conocido a los tuyos y haber estado en el mismo nivel que tú. Siento no haber dormido contigo los 365 días del año. También me empeñé en dejar lo de la operación para más adelante (¿en qué pensaba?) y no pensé en lo sexualmente abandonada que te sentías, y todo se hubiera solucionado volviendo a operarme. Ahora estoy a esperas de una nueva operación, fui otra vez al medico y le rogué que lo hiciese cuanto antes. Siempre pensé que me perdonarías todo aquello y que no me lo tendrias en cuenta. Siento haberme acomodado. Las personas no cambiamos, pero sí aprendemos.
No me creo que de la noche a la mañana no sientas nada por mí salvo cariño y afecto. Es que no me lo creo. No me creo que después de ver hasta dónde hemos llegado esto acabe aquí. Sé que tengo la mayor culpa de todo, pero tú también sufriste muchas veces en silencio y quizás deberías haber compartido tu dolor, sin miedo a que me enfadara y haberlo solucionado como siempre hicimos.
Efecto boomerang. Siempre te costó decirle que no a las personas, y yo creo que te enseñé un poco el camino. Ahora ese monstruo del »NO», el cual cree; se vuelve contra mí. Me duele que me digas NO pero lo comprendo y lo respeto.
Y es que creo que no piensas en todo lo bueno que vivimos y solo te centras en lo malo. Recuerdo cada una de nuestras citas (todo me recuerda a ti) y no veo ningún día en que no hayamos estado riendo y siendo felices. Yo siempre intente sacarte una sonrisa y busque tu felicidad.
Por un lado sé que me quieres, que es difícil olvidar todo lo que vivimos por otro lado, pienso que quieres que me esfume de tu vida, que te deje en paz, que te hice tanto daño que no quieres verme nunca más y que solo tienes odio por mí.
Recapacita sobre esto, si aún sigues sintiendo algo por mi aquí te seguiré esperando. Creo que no confías en mí, que piensas que todo volverá a ser igual pero dame la oportunidad de demostrarte que te quiero y que puedo cambiar todo lo que hice mal. Que todo lo malo fue una anécdota en nuestra relación. Déjame que luche por nosotros. Déjame hacerte feliz todos los días de tu vida sin excepción. Déjame madurar a tu lado.
Si no es así dime que me esfume, que me aleje de ti y desapareceré por completo de tu vida».
Su respuesta:
«Hola Vic, me cuesta mucho darte una respuesta a todo lo que me has dicho. No sé qué decirte. Estoy totalmente en blanco. Creo que mereces que te conteste y no sé por dónde empezar.
Me duele saber que estás sufriendo. Me duele saber todo lo que me acabas de decir.
Recuerdo cómo empezamos a hablar. Siempre me llamaste la atención, un chico con la mirada intensa y que no se paraba por nada ni por nadie. Recuerdo que te tenía respeto, no sabía como hablarte porque no sabia por donde me ibas a salir pero al final siempre tenia respuesta positiva. Me recogías cuando quedábamos los del trabajo, me llevabas a casa, me ayudaste y enseñaste a poner los limpias☺️…
El día que nos besamos por primera vez recuerdo un «no puedo» o un «no puedo hacerte esto» y no entendí el por qué. Fue más tarde cuando lo comprendí. Comprendí que no habías amado nunca y que no sabías qué hay que hacer en una relación. Ya me di cuenta durante el primer año que lo tuyo no era eso. Pensabas más en estar a tu aire y por no agobiarte te di todo el espacio que necesitabas y que lamentablemente, yo necesitaba o esperaba que lo emplearas en mí. Y no fue así.
Si a eso le sumas, el tema de la operación y el que te daba igual ir a la universidad, yo ya estaba agotada y ya tenía suficiente con lo mío (había suspendido para septiembre y tenía que acabar la carrera).
Ahora lo pienso, y no sé qué es lo que hacíamos, no éramos una pareja «normal». Éramos 2 muy buenos amigos que se besaban. Y ya está. Yo siempre te pedí más y no se me concedió.
Tuve que armarme de valor para aquel día, escribirte esa carta, que seguro que tienes por ahí guardada. No sé si la has vuelto a leer. Lo curioso es que lo que ha pasado ahora, ya pasó hace un tiempo.
Cuando lo dejamos, (o me diste la razón para dejarlo porque yo sí que pensaba que me querías), me hundí. No sabía qué hacer. No sabía respirar. No supe seguir adelante. No ayudaba el hecho de que nos viéramos por decat. No supe qué hacer cuando me diste ese cartoncito con un GRACIAS que a día de hoy tengo guardado. No sabía afrontarlo. Creo que te idealicé tanto, que solo veía lo bueno y lo bueno lo veía exageradamente mejor.
Pasó un mes de dolor, de sufrimiento, de salir de casa «porque toca salir y despejarse» y un día sin pensarlo, mi mente cambió y empecé a pasar, a comprender, a dejarlo estar. Mi reflexión era: oye, ¿por qué tengo que esperar algo que sé que no va a pasar? No voy a tener un amor de película (siempre me dijiste que eso era ciencia ficción), ¿qué estaba haciendo?
Y mira qué casualidad, que ese mismo fin de semana, cuando yo quedé con mi amigo Pablo, viste la foto en facebook, y pensaste que me perdías, en ese mismo momento, fue cuando me «pedías» otra segunda oportunidad, digo «pedías» porque también te costó besarme y dar ese paso.
A partir de ese momento, cambiaste. Te empezaste a parecer a lo que yo entiendo como una pareja. Más dulce, más cariñoso, más todo. Aún no te habías operado, pero ya veía luz al final del túnel. Aun así, te duró poco, unos meses muy bien y luego volviste al que me avisaba que íbamos a quedar el mismo viernes. No sabes cuántos planes habré tenido que cancelar o acoplar para poder verte. Y ojo, no te lo echo en cara. Es solo que quiero que veas esto, a través de mis ojos.
Lo bueno de todo, es que a pesar de las cosas malas que podían haber, nos llevábamos superbien. Nos reíamos, teníamos nuestras tonterías, gustos parecidos, yo hacía por entenderte mejor, interesarme de tus cosas y lo que te gustaba, conseguí que te gustaran los gatos a la fuerza (y es que, ¿quién puede resistirse a Mino?!), cuando veía algo por la calle o te lo compraba o te hacia una foto para que vieras que me acordaba de ti, me preocupaba por tus amistades, de si quedabas o no, por tus papis, cómo estaban, tus tíos, etc.
Y al final, si comparo todo lo que te di yo, a lo que me diste tú, yo era la que salía más perjudicada.
Nunca me dijiste de irnos o escaparnos un finde, cuando llegaban vacaciones, resignada sabía que te ibas a Xeraco, sabiendo que jamas me dirías, «vente y te presento a mis amigos, porque estoy orgulloso de quien tengo a mi lado», «quiero que te conozcan para que vean la suerte que tengo», vale sí, eso igual es demasiado empalagoso para ti, pero es lo que necesitaba. Y de hecho, si me lo hubieras dicho sin tanta pomposidad, ya habría sido suficiente (por el momento).
¿Cuántas veces te habrán dicho Carlos y Albi que querían conocerme? Estoy segura de que más de lo que me contaste a mí. Y si realmente quieres a alguien, te sientes orgulloso de estar con esa persona, tanto que lo gritarías a los 4 vientos, y si no lo gritas, se lo dices, y se lo dices. Yo no puedo decir que sabía que me querías, porque no me lo decías, me lo ibas demostrando poco a poco sí, claro que sentía el cariño y el amor que teníamos, pero para mí no era suficiente.
Que mi novio no me quisiera dar la mano por la calle, que llegaba a un cupo de besos y ya los había gastado. ¿Pero qué me estas contando? En serio, ¿tengo que aguantar mi amor porque a ti te de palo darme la mano, besarme delante de todos, o vete tú a saber qué te pasaba?
Y sí, insisto, nos llevamos muy bien, y ahora al final siempre acabamos riéndonos. Claro que recuerdo nuestros momentos, claro que me gustaba ser una lapa, acurrucarme en tu barba, ponerte o intentar ponerte a tono, sin mucho éxito porque no te daba la gana de tener algo de chispa, ni que te fuera a violar en mitad de la calle… Solo intentaba que no se perdiera la pasión y el deseo. Y lo único que conseguíamos era que se perdiera cada día un poco más, por lo menos por mi parte.
Yo solo te pido una cosa. No olvides lo nuestro, no te olvides de mí, porque gracias a eso, aprenderás a amar. Sé que lo estas haciendo. Sé que es duro. Yo he pasado por lo que estás pasando, me rompiste el corazón una vez y por eso ahora estoy bien, tranquila y fría. Me dolió los primeros días, pero ahora solo recuerdo lo bonito que fue y que el amor es cosa de dos.
No quiero perderte, eso también es duro para mí, pero tengo que ser egoísta (y tú también deberías serlo) y no puedo decirte que no te vayas porque sé que es lo mejor para ti y para mí.
Espero y deseo que algún día encuentres a otra persona a quien amar. Que te entregues tanto a ella que te dé igual lo que te pase a ti, que te mire a los ojos y haya esa complicidad que ambos sepáis que está pasando y el resto se dé cuenta y que os envidie por ello. Espero que te sorprendas a ti mismo, que no te reconozcas, que llegue esa persona que te rompa los esquemas y que ella te lo rompa a ti. Que sientas tanto amor, que no te quepa en el pecho, que las 24hr del día no sean suficientes para darle cariño, amor y respeto. Que te encante tanto para armarte de valor y decidir pasar el resto de tu vida con ella, compartir los buenos momentos y los malos, y que conociendo tu lado oscuro se quede contigo. Que apueste por ti. All in. Y por supuesto, que tú hagas lo mismo.
En esta vida hay que ser listo y valiente. No vale la pena que te amargues por los supuestos años que has perdido. La vida son dos días, y lo mejor que puedes hacer, es estar acompañado de alguien que daría su vida por ti y viceversa.
Ahora mismo, yo no soy esa persona. Porque por mucho que hayas podido reaccionar en estas semanas, yo ya no puedo dar lo que me gustaría o lo que entiendo yo por una relación. Estoy quemada por acercarme tanto al fuego. No sé si se podría haber evitado, pero como sé que no quiero saber la respuesta, no me la hago.
Quiero que entiendas mi postura. Que no te quedes con que lo único que recuerdo es lo malo, porque no es así. Pero si he tomado esa decisión, nada me asegura que no la vuelva a tomar. Te quiero un montón. Eres un chico superespecial y siempre tendrás un hueco en mi corazón. Me has ayudado mucho, y eso te lo agradezco en el alma. Tanto tú como yo tenemos que seguir con nuestra vida y pasar página.
Tienes mi teléfono, mi email y sabes dónde vivo por si algún día necesitas cualquier cosa. Puedes pedirme todo lo que quieras, salvo aquello que no puedo darte. Un beso enorme Víctor. Sofía».
¿Creéis que volverá conmigo?
Gracias.

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