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Cuando tu pareja tiene hijos

Mi pareja tiene hijos, ¿cómo afrontarlo?

Los divorcios y separaciones cada vez son más comunes en nuestra sociedad por lo que cada vez es más habitual encontrarse iniciando una relación de pareja con alguien que tiene hijos. Evidentemente este escenario dificulta las cosas, ya que aparecen muchas dudas acerca de la relación: ¿debo continuar con la relación o es mejor romper y no complicarme la vida?, en el caso de continuar, ¿cómo debo actuar con respecto a los hijos?, ¿y con respecto a la madre o padre?

Pongamos por caso que eres un chico de 37 años que se ha separado hace uno de una relación de 4 años. Acabas de conocer a una chica de 35 años que te gusta mucho e iniciáis una relación sentimental, pero al poco tiempo ella te comunica que tiene un hijo de 3 años. Tu primer impulso es romper la relación, y de hecho lo intentas. Le dices que no quieres nada serio pero sigues viéndote con ella y te empiezas a dar cuenta de que esta chica te gusta más que para un rato. Tus mensajes son contradictorios, la mareas porque tú también estás hecho un lío. No sabes qué hacer, si romper o aventurarte a una relación con la complicación de un hijo que no es tuyo y la relación de esta chica con el padre del niño. La gente te dice que aún eres joven para conocer otras personas con vidas más sencillas, y tú crees lo mismo pero por una extraña razón sigues quedando con ella. ¿Qué debes hacer?

Supongo que ese escenario que he planteado puede resultarte familiar. Puede que te hayas encontrado alguna vez en una situación similar. Lo primero de todo es pensar en lo que sientes hacia esa persona más allá de la mochilla que lleva encima. ¿Realmente te gusta? Si la respuesta es afirmativa, lucha contra el miedo y lánzate a la piscina. Si no es así, puede que decidas distanciarte de ella y romper la relación. Ahora bien, puede que te guste y aún así estés pensando en dejar de verla sólo porque tiene un hijo. Antes de hacerlo, piensa en lo que puedes perder y plantéate cómo resolver las dificultades que puedan surgir.

A continuación os doy algunas pautas para sobrevivir a esta situación:

  1. Que tu pareja tenga hijos no te convierte en padre. Quítate ese miedo. Si ser padre te asusta, no tienes porqué pensar que ahora lo serás forzosamente. El niño es responsabilidad de esa mujer y no tuyo y además, ya tiene un padre. Sólo será responsabilidad tuya en la medida en al que te impliques en la vida del niño. A día de hoy la mayoría de custodias son compartidas y ese menor no estará todos los días con tu pareja. Si no quieres comprometerte, queda con ella cuando el niño no esté. Si no tienes seguro qué hacer en la relación, es mejor no implicar al menor. Díselo a tu pareja y evitad marear a los niños con las parejas que vienen y van.
  2. Provoca la presentación con el menor una vez estés seguro de la relación. Si la relación es estable y realmente quieres estar con esa chica, llega el momento de conocer a las personas que forman parte de su vida. Y de la misma manera que se conoce a los amigos y familia extensa, es necesario que conozcas también a la familia creada. Por tanto, conocer a su hijo será un aspecto necesario. Actúa con naturalidad y que esa presentación no se haga de golpe. Es bueno que primero la madre vaya hablando de ti a su hijo y que el primer encuentro sea algo breve para que no se sienta intimidado.
  3. Habla con tu pareja del rol que tienes que asumir con el menor. Especialmente si inicias una convivencia con tu pareja es probable que aparezca la necesidad de implantar tus normas y eso implicará necesariamente asuntos con el niño. En esas circunstancias es importante que el menor no sienta que se está intentando suplantar la identidad de su padre. Todo aquello con lo que no estés de acuerdo, díselo a tu pareja, pero sin que el niño esté presente. Llegad a acuerdos ella y tú pero que sea ella la portavoz de esos acuerdos, ya que sino puedes encontrarte con «perlas» como: «tú calla, que no eres mi padre» o «si no le hago caso a mi padre no te lo voy a hacer a ti».
  4. Si tu pareja te delega responsabilidades parentales, explícale que no es tu función. Puede ser que no salga de ti pero ella te empiece a delegar tareas que antes hacía el padre del niño. Eso no sólo puede provocar el rechazo del menor hacia ti, sino que el padre del niño puede oponerse a ello y aparecer conflictos en los que seguramente no querrás ser protagonista. Recuérdale a tu pareja que es ella quien debe hablar con el padre de su hijo y establecer acuerdos entre ambos.
  5. La relación requiere tiempo, sé paciente. Roma no se construyó en un día. Lo que en un primer momento te puede parecer imposible, poco a poco se irá haciendo más fácil. En un primer momento la relación con tu pareja y el menor puede ser difícil pero con tiempo, paciencia y siendo tú mismo lograrás adaptarte y que ellos se adapten a ti. Hay que tener en cuenta que mientras más pequeño es el niño más fácil es la adaptación, mientras que si el niño está cercano a la adolescencia o es adolescente, esa adaptación será más difícil y requerirá más tiempo probablemente.
  6. Intenta tener espacios para la pareja. En todo este embrollo es bueno dejar un espacio y tiempo exclusivo para la relación de pareja. Si la custodia es compartida seguramente será más fácil, ya que una semana estaréis «libres» de niños y podréis dedicar el tiempo que se tiene a la relación. Sin embargo, es importante dedicar un cierto espacio a esa área, se tenga custodia compartida o exclusiva, ya que de lo contrario puedes acabar sintiéndote más un compañero de piso que una pareja.

Ahora ya sabes qué hacer para poder llevar una relación de pareja cuando ésta es madre o padre. Y recuerda, quien no arriesga no gana. Es mejor arrepentirse de lo que se ha intentado que de lo que no se ha intentado.

Encarni Muñoz Silva

Psicóloga sanitaria, colegiada nº16918

Las informaciones publicadas por MundoPsicologos.com no sustituyen en ningún caso la relación entre el paciente y su psicólogo. MundoPsicologos.com no hace la apología de ningún tratamiento específico, producto comercial o servicio.

¡Mi novio tiene hijos! Cómo manejarlo

Ser feliz con un hombre que tiene hijos podrá ser complicado si no es imposible, si logras enfocarte y encontrarle el lado bueno a la situación.

Llevan tan solo un par de meses juntos y cada vez quieren pasar más tiempo. Las noches acurrucados se vuelven constantes y lo único que quieres es dormir todo el día a su lado… de repente se abre la puerta y unos piecitos se asoman, es el hijo de tu novio que quiere unirse y ver una peli porque no puede dormir…
Lo primero que debes hacer es no sumar presiones a tu vida, si sientes que el hecho de que tu pareja tenga hijos es muy pesado y al final no podrás controlarlo debes ser sincera y salir de ahí sin herir a nadie. Es vital que te sepas medir a ti misma, cada mujer conoce sus límites y sabe hasta dónde llegar. Es posible que al principio te sientas incómoda y como fuera de lugar, pero si tienes paciencia y entiendes que no es cuestión de luchas sino de unir fuerzas para construir una base fuerte para la relación, terminarás por conseguir una estabilidad.
Sabemos que al principio de toda la relación lo único que quieres es acaparar todo el tiempo de tu pareja. Cuando hay un hijo de por medio tal vez esto no sea posible y tienes que aprender a compartir a tu chico desde el principio. Esta situación, con la que cada vez más mujeres se enfrentan, requiere de sensibilidad. El número de divorcios sigue en aumento y por lo tanto el de padres y madres solteras también, así que enamorarse de un padre soltero es una posibilidad cada vez más cercana.
Respecto a esto tienes dos opciones: optas por convertirte en un apoyo y aceptas esa otra personita en la vida de tu pareja o te vas y te aventuras a encontrar un soltero sin hijos. Cualquiera que sea tu decisión es válida mientras te haga feliz, pero lo que sí sabemos es que no debes dejar de luchar por tu pareja, si de verdad lo amas, por un hijo. Esto debe ser un aliciente, que tu hombre sea capaz de atreverse a la paternidad habla muy bien de él y de su personalidad.
La clave está en mentalizarte desde el principio. Hay que tener en mente que una vez aceptes la situación, los hijos de tu pareja estarán presentes siempre y rondando. Los matrimonios y relaciones pueden terminar pero un hijo en común enlaza a los padres por siempre. La opción más inteligente es ser tu misma, puede que a sus hijos les cueste tanto como a ti aceptarte al principio pero está comprobado que la mejor herramienta es mostrarte sincera y sin intenciones de ser más que ellos. El balance entre las dos partes producirá una buena relación y sobre todo tranquilidad y buenas energías.

Finalmente pero no menos importante, es fundamental aprender a compartir el amor de tu pareja. Sin importar lo bien que funcione siempre se pueden presentar problemáticas para la “nueva novia de papá”. Es normal que tanto tú como ellos quieran ser el número 1 de él y la verdad es que la sangre siempre gana. Lo que debes hacer es mentalizarte y aprender a compartir el amor de tunovio, así no solo ganas admiración de su parte sino un espacio, que crecerá poco a poco, en el corazón de sus hijos.

– Mira Alicia no quiero conocer a nadie con hijos. Todos los problemas con mis ex parejas me han venido por ese tema. Yo como sabes no tengo hijos y además me acabo de jubilar. Me gustaría una mujer como yo, sin ataduras, para compartir con ella todo el tiempo que me quede.
– Entiendo…, pero a tu edad, Luis, ya sabes que la mayoría de las personas están viudas o divorciadas y tienen hijos….
– Por eso vengo aquí porque me da igual de donde sea, de Bilbao, Alicante o de Málaga, pero ¡que no tenga hijos!

(Historias de una agencia matrimonial, Lazos)

Cuando nos enamoramos de alguien y el sentimiento surge, normalmente lo aceptamos con sus circunstancias, siempre desconocidas para nosotros en un primer momento. Y a veces esas circunstancias son hijos.

Y estos hijos, ¿pueden ser un obstáculo para que la relación fluya y se convierta en una relación estable? o ¿qué papel deben tener en la relación de pareja?

Bueno lo primero hay que tener en cuenta varias variables:

No es lo mismo niños pequeños que hijos adultos o adolescentes/mayores. No es lo mismo que sólo un miembro de la pareja aporte hijos o lo aporten los dos.

Normalmente cuando se conjugan las variables de «sólo un miembro de la pareja aporta niños y éstos son pequeños», es cuando pueden surgir problemas y hay que tener en cuenta determinadas advertencias para que nuestra pareja se convierta en una relación de futuro

Cuando nos separamos con niños pequeños y decidimos rehacer nuestra vida sentimental,

Tenemos que tener en cuenta:

1.- Que no estamos buscando un padre o una madre sustituta. Que los niños tienen sus propios padres y que lo que buscamos es rehacer nuestra vida con un igual y para ello, debemos hacer el doble trabajo de seguir atendiendo a nuestros hijos, que son nuestra responsabilidad, y construir un espacio común con otra persona para formar una nueva familia.

2.- Si nuestra nueva pareja desea darnos su opinión sobre la crianza de los niños, podemos escucharla y compartir cuestiones, pero nunca obligarla a que se involucre en la misma. Para eso está nuestro ex cónyuge que es la persona que debe responsabilizarse junto a nosotros.

3.- Nuestros niños no deben ocupar todo el espacio en la nueva familia. Si es así, porque vemos que son muy pequeños o tienen alguna disfunción que hace que nos necesiten a todas horas, hay que esperar a que sean más mayores o estemos más libres para compartir espacio y tiempo con otra persona, ya que ésta va a requerir nuestra atención y su propio espacio en nuestra vida.

4.- Nuestros hijos puede que no vean bien a la nueva persona que está con nosotros, con lo cual hasta que no estemos seguros de que la relación es estable, no debemos meterlos en la misma. Y una vez hechas las presentaciones, comprender que los niños necesitarán su tiempo de aceptación y tener paciencia. Ahora bien si la nueva relación tampoco acepta a nuestros niños o nos pone en disyuntivas de “o ellos o yo” en determinados momentos, o se le ve continuamente incómoda y poco empática, hay que reflexionar y pensar que los niños sólo nos tienen a nosotros y que igual una persona que te hace decidir sobre eso o no se adapta, aunque sea en momentos puntuales, puede que no merezca estar en nuestra vida.

Y si no tengo hijos y me enamoro de uno que si los tiene,

1.- Debo tener en cuenta que no debo ser ni el padre ni la madre sustituta, excepto cuando nuestra pareja es una persona viuda, en estos casos, las relaciones se llevan más fácilmente ya que al no estar el ex cónyuge presente, los hijos de forma natural, aceptan el rol de padre o madre en la nueva pareja si la relación se consolida.

2.- Si convivo con los niños de mi pareja, puedo ser su punto de apoyo, ayudarles y darles cariño, pero siempre teniendo presente que la autoridad reside en sus padres. Puedo comentar con mi pareja cosas que me parece que no están bien, pero desde el respeto no desde la imposición y si no nos gusta la educación que reciben porque nos afecta en la convivencia del hogar y nuestras palabras no son escuchadas por el otro, igual nos debemos de plantear que no es la persona adecuada para formar un nuevo hogar.

3.- También debemos respetar el tiempo que nuestra pareja dedica a sus hijos. Si los tiene fines de semana alternos es bueno que estén solos y hagan cosas en común, ya que los vínculos afectivos entre padres separados con sus hijos, deben reforzarse en esos momentos y es bueno que estén solos para que los niños sientan que la atención está exclusivamente en ellos. Ya habrá tiempo de conocerlos y compartir cuando la relación esté bien asentada y los niños lo vean con naturalidad. Por otro lado debemos tener en cuenta que nuestra pareja debe dedicar también tiempo de hablar con su ex o imprevistos de estar con sus hijos y eso, lo debemos de respetar y asumir para no tensionar la relación. Pensemos que si hacemos la vida fácil a nuestra pareja, ésta nos lo recompensará con admiración y amor.

4.- Y por supuesto no hay que acaparar la atención de la pareja para nosotros, debemos tener en cuenta que nos enamoramos de una persona que tiene responsabilidades con otras personas y que si es un buen padre o madre, seguro que va a ser un excelente compañero de vida.

Concluyendo

Este tipo de parejas deben tener un extra de paciencia, de comprensión y generosidad. Por parte del que aporta los niños, debe construir de nuevo su vida con cabida para sus hijos y su nueva pareja y dedicar tiempo a ambos, y por parte de la pareja sin hijos, comprender que el otro tiene una responsabilidad que debe cumplir, que puede ser su apoyo pero no la autoridad, que no lo tiene en exclusividad. Pero si ambos juegan bien su papel pueden llegar a ser una de las parejas con más estabilidad en el tiempo.

«La vida es una aventura atrevida o nada en absoluto.-Helen Keller.”

Alicia.

Puedes escucharlo en la «Escuela de Parejas» de Madrid Directo OM (Tele Madrid)

https://www.ivoox.com/escuela-parejas-madrid-directo-onda-madrid_md_36733212_wp_1.mp3

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En la última década nuestra sociedad ha cambiado, y el “hasta que la muerte nos separe” ha dejado de ser una creencia inquebrantable para todas las parejas. Como consecuencia, las separaciones, los divorcios y las familias reconstituidas se han convertido en nuestro pan de cada día. Pero, ¿estamos preparados para estos nuevos escenarios?

Y es que no es tan fácil aceptar que el príncipe azul que nos ha encandilado en tan sólo unas horas, aterrice en nuestras vidas con “pequeñas sorpresas” cargadas de responsabilidades y de algún que otro desengaño.

Si te encuentras en esta situación, no es cuestión de salir huyendo (no es el fin del mundo…). Tan sólo debes ser consciente de la responsabilidad que conlleva mantener una relación cuando tu pareja tiene hijos, y evitar los errores que frecuentemente cometen algunas mujeres en la interacción con los hijos de su pareja.

En primer lugar resulta imprescindible no precipitar tu introducción en la familia. Y es que, por muchas ganas que tengamos de pasar tiempo con nuestra pareja, una entrada apresurada en la nueva familia puede tener graves consecuencias de adaptación por parte de los hijos. Por tanto toca armarse de paciencia y respetar los tiempos de los pequeños (o no tan pequeños). Una buena alternativa es empezar a compartir momentos puntuales como por ejemplo una tarde en el cine, etc. hasta que los niños se acostumbren a esta nueva situación y estén preparados para que deis un paso más.

“La familia reconstituida no es una carrera de contrarreloj, sino una carrera de fondo”

Por otro lado, otro error común, es entrar en guerra con los hijos de nuestra pareja por la atención o el amor de ésta. Suena poco coherente luchar contra el amor de un padre hacia sus hijos, pero lo cierto es que a veces en el amor carecemos de esta coherencia.

Debes evitar poner a tu pareja en el aprieto de “ o yo o ellos…” ya que es una batalla perdida, además de estúpida (no es igual el amor paternal que el amor de pareja). Ante esto, lo adecuado es ser consciente de esta diferencia, no compararte con ellos, y dejar espacio y tiempo para que tu pareja pueda disfrutar de sus hijos sin ti.

“La familia reconstituida es un espacio de encuentro y tolerancia, no un lugar de combate”

Por último, intentar sustituir la figura de la madre de los hijos de tu pareja es una equivocación habitual que se suele cometer y que no favorece el buen desarrollo de nuestra relación.

Para prevenir este fallo, debemos respetar la figura de la madre ante sus hijos (por mucho que nos saque de quicio su comportamiento). Además debemos iniciar nuestra relación con los primogénitos de nuestra pareja manteniéndonos en un rol de amiga y poco a poco, si los hijos lo aceptan, adquirir una mayor relevancia en sus vidas (con muestras de cariño, de atención, de cuidado, e incluso en fases muy avanzadas podemos ejercer un rol más normativo).

“La familia reconstituida es como una obra de teatro y cada miembro debe saber cuál es su papel en la historia”

Las relaciones de pareja, con o sin hijos, requieren voluntad, esfuerzo y un proyecto de vida. ¡Tómatelo con calma, responsabilidad y mucho humor!

Hace unos meses que me he separado de mi pareja teniendo hijos en común y acabo de conocer a otra persona que también tiene hijos. Nos da miedo no saber cómo llevar la relación para que no afecte negativamente a nadie. ¿Algunas recomendaciones? Muchas gracias.

En las últimas décadas se han producido una serie de cambios sociales que han dado lugar a la aparición de nuevas formas de familia, entre ellas, la denominada “familia reconstituida”. Esta se define como una familia formada por una pareja de dos adultos en la que uno o ambos miembros aporta hijos o hijas de una relación anterior. Se trata de una realidad en continuo crecimiento dado el elevado número de separaciones y divorcios con hijos que se registran y que abren la puerta a que esas personas rehagan posteriormente su vida con otra pareja.

Para facilitar la integración es importante crear tradiciones y costumbres que den identidad a la nueva familia (Sam Edwards / Getty Images)

Antes de nada, debemos tener en cuenta que los componentes de estas familias ya llevan una carga de pérdida implícita y han tenido que pasar por un proceso emocional complicado que influirá en ellos. Y, en consecuencia, podría parecer que la mayoría de aspectos relacionados con estas familias plantearán más problemas que beneficios.

Pero lo cierto es que también tienen sus ventajas. Entre ellas la flexibilidad, la creatividad y la tolerancia, que hacen de estas familias un lugar rico de intercambio y experimentación de nuevas maneras de relacionarse. El experimentar que las relaciones no son eternas ni ideales da a sus miembros una actitud más tolerante ante la vida.

Ventajas

Estas familias son un rico lugar de intercambio y experimentación de nuevas maneras de relacionarse

Claro que, como todas, las familias reconstituidas tienen dificultades de convivencia. Y algunas de las que les resultan específicas y más típicas son las que describimos a continuación:

– Intromisión de la ex pareja.

– La utilización de los niños como fuente de información y manipulación.

– La ingerencia de la familia externa o ampliada.

– Los cambios estructurales.

Por todo ello es importante que, antes de decidir convivir con una persona separada que tiene hijos, se tenga la seguridad de que la relación de pareja tiene perspectiva de futuro. Para ello, la receta es esperar un tiempo prudencial para comprobar que la relación funciona.

Antes de decidir convivir es importante tener la seguridad de que la relación de pareja tiene futuro

Por otro lado, hemos de ser conscientes y aceptar que el proceso de convivencia y de integración de la nueva familia requiere tiempo. Una de las maneras de facilitar el proceso (o al menos de no dificultarlo) es crear costumbres, celebraciones y tradiciones nuevas que fomenten la identidad y la cohesión de la nueva familia, así como trabajar mucho la expresión emocional, la comunicación y el apoyo.

La pareja del padre o de la madre ha de tener un rol más de amigo de los hijos que dedicarse a imponerles disciplina. Una manera de conseguir esto es ir acercándonos de una forma inicialmente más verbal que física. Es decir, el efecto verbal y la creación del vínculo han de ir antes que el contacto. Esto es debido a que los niños no admiten autoridad de un adulto hasta que éste no se ha ganado su confianza y respeto.

Para evitar conflictos es importante establecer unas pautas de educación familiar comunes (fstop123 / Getty Images)

Por otra parte, existen un conjunto de retos que se han de plantear y superar las parejas que quieran dar el paso de convertirse en familia reconstituida. En primer lugar, han de consensuar la gestión económica y buscar un lugar para vivir. Si los dos miembros de la pareja tienen hijos, lo mejor es buscar una nueva vivienda. Y si solo uno de ellos tiene descendencia, lo mejor es que el otro se mueva al hogar donde están los niños.

También es fundamental dejar claros desde el primer momento los roles de cada miembro de la pareja, y tener establecidas las pautas de educación familiar, así como el calendario en que estarán los niños con ellos.

La pareja del padre o la madre debe intentar ser amigo de los niños más que imponerles disciplina

Por último, es importante prestar especial atención a la integración de los hijos entre 10 y 14 años, que suele ser la más complicada y conflictiva, ya que los niños menores de esa edad son pequeños y no acaban de darse cuenta de la situación y los adolescentes o jóvenes más mayores ya suelen hacer bastante su vida.

Por otro lado, la dedicación a la pareja durante todo este proceso se convierte en un ingrediente fundamental para facilitar la adaptación, ya que si no es así desde el inicio de la convivencia es posible que surjan futuros problemas.

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Cómo manejar las relaciones de Pareja cuando hay Hijos

En la sociedad actual, es totalmente normal tener una relación de pareja cuando hay hijos de relaciones anteriores.

Debido al gran número de divorcios que hay cada año, es casi más fácil enamorarte de una persona divorciada y que ya tenga hijos; que encontrarte con alguien que no los tenga. Es lo mas común comenzar a construir una pareja cuando hay hijos de cada quien.

Y a pesar de lo frecuente que es construir una nueva pareja cuando hay hijos, no deja de ser una situación que provoca cierta inquietud. Y a veces, hasta miedo.

A algunos les puede preocupar no ser aceptado por los hijos de su actual pareja. Mientras que a otros, el que sus hijos no terminen de aceptar a su nueva pareja. Por lo tanto, es una situación que puede provocar bastante estrés a todas las partes.

En esta ocasión, te daremos algunos consejos sobre este tema; por si estás en una relación de este tipo, o quizá a punto de iniciarla, y pudieran ayudarte.

Cuando eres tú quien tiene hijos en una nueva relación

Para empezar, si eres tú la parte de la pareja que tiene hijos, es mucho mejor que no les presentes, mientras la relación no sea estable.

Claro que no puedes saber a priori, como nadie lo sabe, si una relación será más o menos duradera. Pero, si estás empezando a conocer a alguien, no tengas prisa. Espera a que la relación se afiance de alguna manera.

Tú sabes perfectamente cuándo una relación se ha estabilizado. Después ya veremos lo que ocurre. Será entonces cuando puedes ir pensando en presentarle a tus hijos a la nueva persona.

Si les presentas a tus hijos a una persona nueva cada poco tiempo, que para ellos es una intrusa, les crearás confusión; y terminarán por no fiarse de ninguna de ellas.

Lo ideal sería que, antes de presentar tu nueva pareja, cuando hay hijos, les hables a ellos de esa persona. Les puedes contar cómo es físicamente, por ejemplo; o qué cosas le gustan. O cómo la conociste. Es mucho mejor que los niños se hagan una idea aproximada de cómo es la persona que van a conocer.

Cuando tu nueva pareja tiene hijos

Si por el contrario, eres la persona que va a conocer a los hijos de tu pareja, compórtate tal y como eres, de manera natural; simplemente sé amable con ellos.

Recuerda que, para ellos eres una persona intrusa que llega a sus vidas. Así que, mejor no seas excesivamente simpático/a. Eso les puede provocar rechazo hacia ti.

Tampoco intentes establecer amistad de entrada. Como te digo, eres una persona intrusa; no su amigo ni su amiga.

Hechas las presentaciones, y como casi todo, se necesitará un proceso de adaptación de uno a los otros. Y eso lleva su tiempo.

Es muy importante que tengas una cosa en cuenta; no eres la nueva madre o el nuevo padre de esos niños. Así que no ejerzas como tal. Si te atreves a hacerlo, te puedes encontrar en algún momento con la típica respuesta de “tú no eres mi madre” o “tú no eres mi padre”, que te darán con toda la razón porque es cierto.

Pero no sólo te arriesgas a esa respuesta. Te arriesgas a que el o los niños se pongan en tu contra; y se haga prácticamente imposible tener una relación y una convivencia tranquila.

Establecer los roles de cada quien en la pareja cuando hay hijos

Por tanto, sería adecuado dejar muy claro desde el principio cuál es el papel que desempeñará cada uno. Los asuntos relacionados con la paternidad o la maternidad, deben asumirlos exclusivamente el padre y la madre.

Pero en el caso de llegar a una convivencia, habrá que negociar con el otro miembro de la pareja cuando hay hijos: cuáles son las competencias de cada uno. Porque esos niños en algún momento tendrán que estar solos con la persona que no es ni su madre ni su padre. Y tendrán que asumir ciertas normas, como es lógico.

De la misma manera, y en el caso de que existan hijos por las dos partes, habrá que establecer unas normas en casa. Que serán para todos las mismas, y las que todos tendrán que respetar. Deben tener claro hasta dónde puede llegar cada uno, y cuál es el rol de cada uno. Esto contribuirá al buen funcionamiento y a la buena convivencia de la familia.

Tomarse las cosas con calma

En ese proceso de adaptación, que siempre es necesario en toda situación que sea nueva, habrá que tener mucha paciencia. Porque el tiempo que llevará la adaptación va a depender de la edad que tengan los niños.

Aunque en algunos casos no ocurre, lo más frecuente es que los niños sientan rechazo por la persona nueva. El hecho de que su mamá o su papá tengan una nueva pareja, les confirma que sus padres ya no volverán a estar juntos. Y esto es algo con lo que suelen fantasear los pequeños.

Además de esto, pueden aparecer celos hacia esa persona, y/o el miedo a que su madre o padre dejen de quererle a él, por querer más a su pareja.

Todo esto lo puedes evitar, y esto es muy importante, teniendo muy buena comunicación con tu hijo. Deben mantener muchas conversaciones en las que puedas explicarle que nunca nadie podrá sustituirle; o cualquier otra cosa que al niño pueda preocuparle.

Además, debes pasar tiempo con ellos. Deben hacer cosas juntos sin que esté la pareja actual; sería algo así como el tiempo de padre e hijo.

No compitas por la atención de tu pareja cuando hay hijos

Si por el contrario, eres la otra parte, mejor no compitas con ese tiempo y atención que le dedique tu pareja a su hijo. Ni te quejes por ello, siempre que sea en su justa medida. Primero, porque es necesario que le dedique ese tiempo; y segundo porque, puestos a elegir, podrías salir perdiendo.

Lo mejor es que respetes ese tiempo que es para ellos; para tu pareja y su hijo. Además has de entender que, si ya para ti la situación no es fácil, mucho menos lo es para el niño.

Por otra parte, si estás bien con esa nueva pareja, no cometas el error de tomar decisiones drásticas sólo porque el niño te lo pida; o porque se niegue a aceptar tu actual situación. Como decía antes, deberás tener un poco de paciencia y mucha comunicación con él. Pero también has de tener claro que sobre tu vida decides tú, no tu hijo.

Así que, puesto que es una situación que no es fácil para ninguno; si se habla mucho, se tiene paciencia y cariño, y se da a cada uno su sitio, al final se podrá llevar sin grandes problemas.

Es importante asumir esa situación

Actualmente es muy común que encontremos parejas en las que uno de los dos ya tiene hijos con su pareja anterior, pero cómo actuar cuando tu pareja tiene hijos…

Aceptar que tu pareja tiene hijos y van a ser su prioridad. La realidad es que él tiene hijos y tú debes de ser sincera contigo para saber si puedes sobrellevar esa situación.

Si ya aceptaste a tu pareja y a sus hijos debes intentar ganártelos. Que tu pareja se dé cuenta que sus hijos te importan y que no tienes ningún problema con que sean su prioridad, siempre y

cuando te de tu lugar.

También puedes ver: Tips para comenzar una nueva relación

Debes comprender a tu pareja

No todo va a ser miel sobre hojuelas en la relación, algunas veces tendrá problemas con sus hijos y deberás de comportarte muy comprensiva y apoyándolo en sus decisiones.

Un estudio realizado por el UNICEF revela que la mayoría de las parejas que se casan a temprana edad se divorcian. La falta de madures ante los problemas provoca la separación.

Muchos de esos matrimonios piensan que la solución para arreglar su matrimonio es tener un hijo. Por esa razón un alto porcentaje de personas divorciadas jóvenes tiene hijos pequeños.

La comprensión es importante para los hijos también, comprender en que etapa de desarrollo se encentran te ayudará a saber cómo actuar cuando tu pareja tiene hijos.

No regañar a sus hijos

Cuando sus hijos son groseros o han cometido alguna falta de respeto contigo o alguien más debes tener cuidado.

No puedes llamarles la atención, eso podría provocar un grave problema en tu relación, incluso podría provocar una separación definitiva.

Lo ideal es primero comentar la situación con tu pareja antes de actuar.

Es importante como actuar cuando tu pareja tiene hijos

No opinar acerca de la educación de sus hijos

En este caso opinar de la manera de educar a sus hijos puede ser el detonante para la ruptura amorosa.

Eso es algo que solamente le corresponde a él y a la madre de sus hijos.

Él podría tomar como ofensivo cualquier comentario que tenga que ver con la educación de sus hijos.

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