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Cuando ven los bebes

Una de las dudas más frecuentes entre los padres primerizos se relaciona con la visión del bebé. Muchos se preguntan si su bebé puede verlos realmente, pues aunque a menudo los reconocen y son capaces de identificar objetos llamativos, a veces pasan por alto juguetes o algunos objetos de colores neutros o claros. Sin embargo, debes saber que se trata de un comportamiento completamente normal ya que aunque los bebés nacen con la capacidad para ver, no es hasta alrededor del primer año de vida que reconocen a distancia la mayoría de la gama de colores y formas.

El desarrollo de la visión del bebé desde el vientre materno

La vista de los bebés se empieza a desarrollar desde el vientre materno, específicamente alrededor de los 22 días de gestación. A partir de este momento empiezan a aparecer unos pequeños surcos que, más adelante, darán lugar a la estructura ocular. Unas semanas más tarde, los párpados ya estarán formados, de hecho, es probable que para la octava semana de gestación ya cubran todos los ojos.

Al inicio de la semana 16 del embarazo sus ojos ya se muestran sensibles a la luz. El bebé ya es capaz de captar estímulos luminosos intensos, como por ejemplo el sol que atraviesa la pared uterina, y reacciona cambiando de posición para protegerse de la luz. Entre las semanas 24 y 27 sus párpados empiezan a separarse y unas semanas después ya los abre por completo. En este momento el globo ocular ya está formado completamente.

Durante las semanas 30 y 34 de la gestación sus pupilas ya se contraen y dilatan y el pequeño es capaz de distinguir de dónde procede la luz. También abre los ojos cuando está despierto y los cierra cuando está dormido, que es la mayor parte del tiempo. Al nacer, el bebé tiene la capacidad de distinguir todo lo que lo rodea, pero su visión es aún muy inmadura por lo que pasarán algunos meses antes de que pueda ver todo con gran nitidez.

La visión infantil durante el primer año de vida

Al inicio, el recién nacido solo distingue los colores y las formas a una distancia de entre 30 y 35 centímetros, aproximadamente la separación que hay entre el pequeño y su madre cuando lo está amamantando. Más allá de esta distancia solo es capaz de detectar las luces, formas y movimientos, pero de forma muy imprecisa y difuminada. Ello explica por qué el niño se exalta tanto ante los colores muy intensos que se encuentran cerca de él y apenas percibe los objetos que se encuentran a una gran distancia o que tienen colores neutros.

Durante el primer mes, el bebé todavía no sabe utilizar sus ojos al unísono, por lo que es normal que se le crucen o los dirija hacia lados opuestos. Sin embargo, esta forma de estrabismo suele corregirse de forma natural para el segundo mes de vida, un momento en el que también empieza a perfeccionar su habilidad para seguir con la mirada el movimiento de los objetos.

En los primeros meses le costará distinguir bien el tamaño, la forma y la posición de los objetos, pero a partir del cuarto mes su cerebro ha madurado lo suficiente y empezará a desarrollar su percepción del espacio, lo cual le permitirá tener un mayor dominio de la coordinación mano-ojo. Para el quinto mes su habilidad para percibir los objetos muy pequeños y seguir el movimiento de los mismos está desarrollada casi completamente, así como su capacidad para percatarse de las diferencias cromáticas entre las distintas gamas de colores.

Sin embargo, no es hasta el octavo mes que el bebé es capaz de distinguir los objetos con la misma nitidez y profundidad de un adulto. De hecho, aunque suele centrarse en las cosas que se encuentran más cerca, su visión ya es lo suficientemente madura como para reconocer los objetos o personas del otro lado de la habitación. En este momento ya puede distinguir bien las formas y colores y es capaz de seguir el movimiento de una persona u objeto y de alcanzarlo sin grandes complicaciones.

No obstante, no es hasta entre los 3 y 6 años que el niño desarrollará del todo su agudeza visual y que contará con un campo visual completamente ampliado.

De todos los sentidos, el sentido de la vista es el que más tardamos en desarrollar. La razón: los bebés pasan nueve meses en el vientre materno, a oscuras, y en un espacio reducido. Cuando nacen, algunos bebés tardan en abrir los ojos, porque la luz les molesta. Y apenas pueden ver.

El sentido de la vista tarda en desarrollarse unos meses. De hecho, los recién nacidos apenas ven bultos. Reconocen a su madre por el olor y la voz. Pero no son capaces de captar todos sus rasgos. Poco a poco, irá enfocando su rostro, e irá captando más colores.

Te contamos cuándo pueden ver los bebés y cómo se desarrolla la vista.

Cuándo pueden ver los bebés y cómo se desarrolla la vista

Los bebés ven desde que nacen. Pero no ven como los adultos. Su capacidad de enfoque aún es muy limitada y también su gama de colores. Al principio, sólo enfocan los objetos que tienen a muy poca distancia, como mucho, a unos 30 centímetros. Por eso muchas veces los bebés se ponen bizcos, intentando enfocar objetos más lejanos. El ojo del recién nacido es hipermétrope.

Lo que mejor puede ver el recién nacido es el rostro de las personas. Y eso es porque los adultos nos acercamos mucho al bebé. Así que los rasgos de cada persona son un fantástico lugar de entrenamiento para la vista del bebé. De todos los rasgos, sienten predilección por observar los ojos y la boca de las personas, ya que son las partes del rostro que más estímulos les ofrecen.

Su agudeza visual aún es muy pequeña. Se crée que puede ser de 20 sobre 400.

Cómo evoluciona la vista de los bebés

Si el recién nacido apenas puede distinguir los objetos más cercanos a él, a partir de los dos meses, el entorno comienza a agrandarse. Su capacidad de enfoque mejora y los bebés ya pueden identificar objetos más lejanos a la vez que se centran en los detalles. Por ejemplo, en sus propias manos, que de pronto descubren y analizan.

Además, a partir de esta edad, los bebés empiezan a coordinar los ojos y a moverlos con mayor acierto. El bebé a esta edad, ya es capaz de seguir por completo el movimiento circular de un objeto, y aunque aún ve algo borroso, su capacidad para enfocar ha mejorado, y ya puede observar los objetos en profundidad.

Entre los tres y los seis meses de edad, los bebés son capaces de captar más colores. A los cuatro meses ya puede recnocer toda la gama de colores. Además, aprenden a anticipar con la mirada el movimiento de un objeto. Si haces rodar una pelota, el bebé sabrá que puede llegar hasta él.

Aunque no será hasta los nueve meses cuando el bebé vea perfectamente. A esta edad, ya puede decirse que ha desarrollado por completo el sentido de la vista y que puede ver como un adulto.

¿Cuándo empiezan a ver los bebés?

Los bebés son capaces de ver desde que nacen, pero lo hacen de manera borrosa, con un campo de visión corto y aún sin ser capaces de procesar y entender lo que ven como lo haría un adulto. Hay que esperar a los 6-8 meses desde su nacimiento para que consigan un nivel de desarrollo óptimo de este sentido.

A diferencia del sentido del oído, el de la vista no está del todo desarrollado en los bebés cuando nacen. Esto no quiere decir que no vean; de hecho, a partir de la semana 26 de embarazo los ojos del bebé ya están listos para ver, aunque no de forma clara.

Nada más nacer tienen un campo de visión muy corto, de unos 20 centímetros, lo que explica la necesidad de cercanía y contacto de los bebés. También por esto, es común que los bebés bizqueen hasta los 3 meses, al tratar de enfocar.

Respecto a los colores, sucede algo parecido a lo que ocurre con el enfoque de sus ojos: los distinguen, pero aún de una manera prematura. Así, por ejemplo, colores contrastados como el negro y el blanco los diferencian sin problema, pero con otros aún pueden tener un poco de dificultad. Es a partir del medio año, aproximadamente, cuando empiezan a distinguir bien los colores.

Los bebés al nacer tienen los ojos muy abiertos, como si quisieran captar todo el mundo nuevo que acaba de aparecer ante sus ojos por primera vez. Sin embargo, no ven prácticamente nada. Vamos a analizar cuánto ven los recién nacidos, y cuál es la evolución de su capacidad visual durante los primeros meses de vida.

Tras esos primeros instantes de vida con los ojos tremendamente abiertos, es habitual que los bebés recién nacidos mantienen los ojos cerrados la mayor parte del tiempo. No debemos alarmarnos, pues no tiene relación con defectos de visión. Desde el primer momento el bebé puede ver, aunque la zona central de la retina no está todavía desarrollada y su visión sea limitada.

¿Cómo ve el recién nacido?

El recién nacido puede percibir cambios en la intensidad de la luz. Percibe destellos, reflejos, cuando una luz se enciende desde la oscuridad total, y puede fijar puntos de contraste.

Podemos ver su reflejo de orientación: el bebé girará la cabeza hacia el foco de luminosidad (excepto si es tan intenso que le molesta, como nos molestaría a los adultos). También el reflejo fotomotor, que consiste en que las pupilas se contraen cuando son iluminadas. El recién nacido es capaz de ver objetos en una extensión de 20 a 30 centímetros y probablemente en una escala de blanco, negro y grises.

Qué ve el bebé en las primeras semanas de vida

Uno de los primeros estímulos visuales que el neonato será capaz de interpretar es el rostro de la madre. Además, comenzará a asociar ese rostro a una serie de sensaciones que le podemos hacer placenteras: la voz, el tacto, las caricias, el calor, la saciedad del hambre.

A las dos semanas de edad muestra interés por los objetos alargados y contrastados con el fondo, es decir, diferenciados en cuanto a color y luminosidad. El rostro humano reúne estas características, por ello se fijará especialmente en las caras de los que le rodean. Y, dentro del rostro humano, el bebé tiende a fijarse más en la zona que rodea a los ojos.

Se piensa que uno de los colores que más le atrae en estas primeras semanas de vida, tal vez porque sea de los primeros que empieza a discernir, es el rojo. Como en estos momentos no alcanza a ver con claridad, es habitual que cruce los ojos en una mirada estrábica que viene y desaparece enseguida, ya que no puede enfocar los dos ojos al tiempo en el mismo lugar.

Qué ve en el primer mes de vida

Hacia el final del primer mes de vida, el bebé comenzará a mostrar un cierto interés por el entorno, aunque su atención se circunscribe a un radio muy limitado y durante muy cortos periodos de tiempo.

En este gif podemos ver como evoluciona la visión del bebé desde que nace hasta el primer año de vida.

Qué ve en el segundo mes de vida

Hacia los dos meses de vida (8-10 semanas) puede seguir un objeto en lento movimiento a una distancia de 30-60 centímetros en un arco de 180 grados. Si antes se podían centrar en objetos difusos, ahora podrán percibir el contorno de los mismos. Además este progreso se acompaña de un mayor control de la cabeza asociado a un fortalecimiento muscular.

A partir de las 10 semanas se produce un avance notable en la capacidad visual del bebé que fácilmente pueden comprobar sus padres: descubre sus manos. Es porque ahora es capaz de percibir bastante bien los detalles más pequeños, y puede enfocar casi a cualquier distancia.

Además ya puede abrir y cerrar las manos, dirigirlas hacia un objeto y golpearlo, y se inicia el perfeccionamiento de la coordinación ojo-mano. Por ello puede pasar largos ratos moviendo y observando sus manos. Pronto descubrirá su utilidad para manipular su entorno.

Qué ve a partir de los tres meses

Entre los tres y los cuatro meses el aumento del control muscular del ojo le permite al bebé seguir objetos, y el incremento en la agudeza visual le permite discriminar los objetos a partir de fondos con un mínimo contraste (como un botón en una blusa del mismo color).

Qué ve a partir de los cuatro meses

Entre los cuatro y seis meses la visión del color se desarrolla. Reconoce objetos y los busca con la mirada, es capaz de ver a más distancia.

Qué ve a partir de los siete meses

A partir de los siete meses, puede mirar fijamente objetos pequeños y empieza a tener una percepción de la profundidad. Puede ver todos los colores y poco a poco será capaz de seguir objetos que se mueven a mayor velocidad.

En definitiva, a través de la mirada se establece el principal intercambio entre el bebé y su entorno, empezando por los padres, pero la visión es el sentido menos desarrollado en el recién nacido. Por ello requiere un proceso de adaptación y aprendizaje que hemos intentado resumir.

En Bebés y más| Mantener contacto visual con tu bebé facilita la comunicación entre ambos

¿Es cierto que los bebés ven en blanco y negro? ¿Me habrá sonreído a mí? ¿Cuándo dejan de ver luces y sombras para ver el mundo como nosotros de adultos?

El órgano visual del bebé se empieza a fomar en el útero durante la semana 4º de embarazo. Cerca de la semana 22 de gestación los ojos del bebé ya están completamento formados, con los párpados y las pestañas. Es en la semana 26 cuando entreabre el ojo, aunque no lo abre para ver, es más bien un reflejo. A partir de la semana 30 ya los abre totalmente.

En el primer mes de vida

Para el recién nacido, el mundo está lleno de luces y sombras, sin colores. El bebé solo es capaz de distinguir el contorno de los objetos grandes. La luz directa le provoca cerrar los párpados fuertemente.

Durante el segundo mes del bebé

Su visión comienza a perfeccionarse. El bebé consigue enfocar a distancias más cortas. No es extraño ver que nuestro bebé si colocamos un juguete cerquita del bebé, como a unos 25 centímetros de distancia, y lo movemos lateralmente, lo seguirá con su mirada, aunque solo durante unos segundos. Prueba con un peluche o un sonajero. Serán vuestros primeros juegos juntos.

El tercer mes del bebé: ¡mírale fijamente!

El bebé empieza a tener una visión más precisa. Capta el contraste entre el blanco y el negro, y reconoce tanto los contornos de los objetos como los detalles. Distingue la nariz, la boca y los ojos en la cara de las personas, y puede responder a la mirada y a la sonrisa de la madre (o del padre). Prueba a cogerle en brazos y mirarle fijamente mientra sonríes. Tu pequeñin fijará su mirada en tus ojos sonriéndote a la vez.

Cuarto mes

Durante este mes se desarrolla la sensación de profundidad de las imágenes. Ya llega a ver hasta un metro de distancia. Ya es capaz de agarrar un objeto que pasa rápidamente frente a sus ojos, y trata de cogerlo.

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Los bebés nacen con todos sus sentidos activos, pero aún tienen que acabar de desarrollarse y adaptarse al nuevo mundo, sobre todo la vista. Así, nada más nacer los ojos del bebé pueden estar hinchados como consecuencia de la presión de las contracciones durante el parto. No te asustes, es normal y se pasa a los días.

Asimismo, puede abrir más un ojo que otro o tener una pequeña hemorragia en la parte blanca del ojo, también debido al trauma del parto. Todo esto se pasará en días.

En cuanto a su color, muchos bebés nacen con un tono azul grisáceo indefinido que cambia a lo largo de los meses siguientes, aunque también puede nacer con un tono azul o marrón muy similar al definitivo.

Todos estos cambios que se van produciendo en los primeros meses de vida son motivo de revisión por parte del pediatra, que examinará los ojos del pequeño cada vez que vayáis a consulta para comprobar que se desarrollan con normalidad.

En cuanto a su visión, como decíamos no es que nazcan sin ver nada, pero sí es cierto que su vista es muy limitada en sus primeros días de vida. Nada más nacer puede percibir cambios en la intensidad de la luz (si una luz se enciende o si se cierran las cortinas del todo) y fijar puntos de contraste. Gira su cabeza hacia los focos de luz (salvo si esta es muy intensa) y puede distinguir objetos a unos 25 cm de su cara. No ve colores, lo ve todo en grises, blanco y negro, por eso distingue mejor a las personas de tez blanca y cabello oscuro.

¿A partir de qué edad los niños pueden comer frutos secos?

Almendras, piñones, nueces… son frutos secos grasos y aportan mucha energía, más de la mitad de su peso son grasas insaturadas pero, además, son ricos en proteínas, ácido fólico y otras vitaminas del grupo B muy importantes para el cerebro del niño, así como minerales como el fósforo, el hierro y el potasio. En cuanto a la fruta seca como los dátiles, albaricoques, higos o ciruelas, no solamente aportan azúcar sino proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, sales minerales y mucha fibra. Por todo ello, son recomendables en la alimentación de los niños, pero aplicando criterios de precaución.

A las dos semanas empieza a mostrar interés por los objetos alargados que contrastan con el fondo, como las caras humanas, por lo que se fija en los que le rodean, especialmente su madre. Y dentro de las caras, muestra preferencia por la zona que rodea a los ojos. Por eso es importante mirarle fijamente a los ojos y sonreírle con ellos.

Aunque aún ve en blanco y negro, se cree que en estas semanas empieza a diferenciar el rojo porque muestra predilección por objetos de ese color.

También es habitual que cruce los ojos cuando intenta ver algo ya que no es capaz todavía de enfocar los dos ojos a la vez en un mismo punto.

A partir de la tercera semana de vida sus glándulas lacrimales comienzan a funcionar.

Hacia las 8 semanas puede seguir un objeto con la mirada que esté a unos 30-60 cm y que no vaya muy rápido. Empieza a percibir el contorno de los objetos.

A las 10 semanas se produce un avance en su desarrollo visual: descubre sus manos. Esto demuestra que ya es capaz de percibir objetos más pequeños y enfocar a cualquier distancia.

Hacia los 3 meses comienza a diferenciar colores y las imágenes se vuelven más nítidas. El aumento del control muscular del ojo le permite seguir objetos y su agudeza visual también aumenta, por lo que ya puede distinguir objetos si el fondo tiene un mínimo contraste.

A los 4 meses ya puede ver en tres dimensiones. Enfoca a distancia pero aún ve las imágenes en tonos apagados.

A los 5 meses comienza a coordinar vista y mano, es decir, la visión y la motricidad.

Con medio año su vista es parecida a la nuestra en cuanto a profundidad, colores y contrastes, solo le falta nitidez. Esta capacidad la irá desarrollando para, a los 5 años aproximadamente, tener nitidez total y ver como un adulto.

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Fecha de actualización: 17-03-2017

Redacción: Irene García

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¿Cuándo empiezan a ver los bebés? Todo sobre la vista del recién nacido

La llegada de un recién nacido a casa genera muchas preguntas y curiosidades, especialmente en los padres primerizos. Desde dudas más generales acerca de su alimentación, su peso o la calidad de su sueño, hasta otras más específicas como la que planteamos en este artículo. ¿Cuándo empiezan a ver los bebés? Si te lo has preguntado alguna vez, la respuesta corta es que ven desde su nacimiento. Pero la respuesta no tan corta, y que desarrollaremos a continuación, es que no ven como los adultos porque su vista no está completamente desarrollada. De hecho, se trata de uno de los sentidos más inmaduros de los bebés al nacer.

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¿Los bebés ven antes de nacer?

Los ojos del feto comienzan a formarse en las primeras semanas del embarazo. En torno a la semana ocho los párpados ya están formados sobre las cavidades oculares. Todavía no ve y no será hasta el sexto mes de embarazo cuando empiece a abrir los ojos poco a poco. Lo hará de forma total en el séptimo mes, cuando el globo ocular ya ha alcanzado la estructura definitiva.
En cuánto a lo que ve o no, los estudios han demostrado que sus ojos empiezan a mostrar cierta sensibilidad a la luz en torno al cuarto mes de embarazo ante un estímulo luminoso potente. En el tercer trimestre, entre la semana 30 y 34 las pupilas del feto ya se dilatan y se contraen, además es capaz de identificar de dónde procede la luz. De esta forma, puede reaccionar cambiando de postura para «protegerse» de ella. Además, al final del embarazo la pared abdominal de la futura mamá se ha estirado bastante, por lo que la luz penetra mejor y el feto la percibe como un suave resplandor rojizo.

Como podrás imaginar a partir de lo anterior, cuando el bebé nace es capaz de percibir las variaciones en la intensidad de la luz. Las pupilas ya se contraen cuando son iluminadas y nota cuando una luz se enciende o se apaga, si hay algún destello o reflejos. También fija puntos de contraste. Esto permite que vaya desarrollando su reflejo de orientación y es frecuente que gire su cabeza hacia el foco de luz o la aparte de él si este es muy molesto.
Puede ver objetos no muy grandes y a distancias cortas de entre 20 y 30 centímetros. Curiosamente, esta distancia es la que hay, aproximadamente, entre los ojos del bebé y de la madre cuando está tomando el pecho. De esta forma, el rostro de la madre es uno de los primeros que aprende a reconocer.
En cuanto a los colores, en este momento todavía no es capaz de distinguir todos, su escala principal es en blancos, negros y grises. No obstante, también suelen reaccionar a colores potentes como el rojo o el amarillo, pero no a las gamas más suaves.

La visión del bebé en las primeras semanas de vida

En las primeras semanas de vida el bebé comienza a mostrar interés por las formas alargadas que contrastan con el fondo en color y luminosidad. Esta característica es propia del rostro humano, por lo que el recién nacido suele fijarse en las caras de las personas que lo rodean. Especialmente en las de sus papás, a los que suele asociar sensaciones placenteras como la saciedad del hambre, el calor o el tacto.
Sigue sin ver con claridad y necesita que el objeto esté cerca para poder verlo. Tanto es así que si intenta mirar más allá de los 30 cm, intenta adaptar el enfoque separando los ojos y pudiendo llegar a ponerse bizco. Cuando esto se produce muchos padres se asustan, pero en general es un proceso normal que desaparece entre el segundo y tercer mes cuando el bebé logra enfocar en un mismo punto con los dos ojos.

La visión del bebé en el segundo mes de vida

En este momento, el bebé es capaz de seguir un objeto con movimiento lento a una distancia de entre 30 y 60 centímetros, gracias en parte a que tiene un mayor control de su cabeza. Ahora ya es capaz de distinguir el contorno de los objetos difusos. De las 10 semanas en adelante, el bebé empieza a percibir mejor los detalles pequeños y puede enfocar prácticamente a cualquier distancia. En esta etapa suele descubrir sus propias manos y comienza el desarrollo de la coordinación ojo-mano que le permitirá dirigirlas hacia objetos, golpearlos y, más adelante, manipularlos.

¿Cuándo empiezan a percibir los colores los bebés?

Poco a poco aumenta el control muscular del ojo, lo que permite que también aumente la agudeza visual y que el bebé pueda seguir objetos en movimiento. El desarrollo continua mes a mes y aunque es progresivo, también es bastante lento. No es hasta los 6 o 7 meses cuando empieza a percibir los colores y la profundidad, momento en el que se considera que la vista del bebé ha alcanzado un punto de maduración importante. No obstante, el proceso no ha finalizado y continuará hasta mucho más adelante, entre los 4 o 6 años de vida.

Debido a que el desarrollo de este sentido es bastante largo, es importante vigilarlo para garantizar que sea correcto. Por eso, es recomendable hacer la primera revisión visual del niño en torno a su primer año de vida y continuar haciéndolas de forma periódica.

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Una de las cuestiones más frecuentes de los padres tiene que ver con cuándo empiezan a ber los bebés. Pues bien, lo cierto es que los ojos del feto terminan de desarrollarse en la semana 26. Por lo tanto, los más pequeños ven desde el mismo momento de su nacimiento.

Sin embargo, su visión no está 100% madura. Por lo tanto, ven, pero no lo hacen bien. Únicamente pueden ver aquello que se encuentra como máximo a 30 centímetros de distancia. Resulta interesante destacar que esta es aproximadamente la distancia que hay entre los ojos de la madre y los ojos del bebé cuando le da el pecho. Así, todo indica que los más pequeños son capaces de reconocer a su madre cuando comen.

Por ello, cuando los padres o los cuidadores se alejan un poco de los bebés, aunque se encuentren en la misma habitación, los más pequeños lloran para que les cojan en brazos. Cuando lo hacen, son capaces de verles la cara por la cercanía, y se sienten seguros y a salvo.

Hay muchos bebés que se ponen bizcos para tratar de enfocar las cosas que se encuentran más alejadas de ellos. No hay de qué preocuparse porque es algo completamente normal.

Sobre si ven bien los colores desde que nacen, los bebés sí ven en color, pero no son capaces de ver bien todos los colores. En estudios realizados, son capaces de distinguir los colores contrastados, como el blanco y el negro, o el amarillo y el rojo. Sin embargo, si observan diferentes tonos de una misma gama, no los diferencian.

A medida que van creciendo su gama de colores se amplía, y son capaces de ver cada vez mejor.

¿Cuándo empiezan a ver bien los bebés?

El mundo en blanco y negro

Hay bebés que llegan al mundo con los ojos muy abiertos y casi que parece que observaran todo con mucha atención. Sin embargo, no nos dejemos engañar. Su sentido de la vista es muy limitado nada más nacer (de hecho, el menos desarrollado de los cinco). En una escala del 1 al 10, la agudeza visual de nuestro peque sólo es del 0,5 por ciento. Del mismo modo, si los adultos tenemos un campo visual de 180 grados, el suyo no supera los 40. El recién nacido no percibe las formas completas, sólo sobras que verá en blanco y negro.

Un sistema perfecto

Sin embargo, pese a que el sentido de la vista del bebé pueda parecer rudimentario, es perfecto para la única función importante en ese momento: mirar a su madre. La agudeza visual del peque alcanza los 20-25 centímetros, exactamente la distancia a la que queda la cara de su madre cuando le da de mamar. Es una de las técnicas que tienen los recién nacidos para asegurar su supervivencia, ya que estableciendo contacto visual con su madre se asegura que se desarrolle ese vínculo tan especial que nos “obliga” a ocuparnos de nuestras crías. El hecho de que sólo vean de cerca también les protege de la avalancha de estímulos que no serían capaces de gestionar y les producirían estrés. Sienten predilección por las caras porque están programados para aprender de las personas, así que en realidad su visión está adaptada a lo que necesitan en ese momento. ¿A que ya no te parece tan básico su sentido de la vista?

Cómo evoluciona

Ya desde los primeros días de vida, al peque pueden llamarle la atención los objetos brillantes o de colores fuertes. Sin embargo, la claridad le molestará mucho. Al segundo mes ya será capaz de fijar la vista en algo (normalmente la cara de una persona) y un mes más tarde empieza a distinguir algunos colores y las siluetas difusas que veía al nacer van tomando forma. Es el momento de estimularle, por ejemplo, moviendo un objeto situado cerca de su cara. Comienza siempre el movimiento delante de él, pues prestará más atención a lo que pasa en el centro de su campo visual y luego desplázalo despacio a los lados alternativamente para que lo siga con los ojos.

Cuándo ven como nosotros

Entre los tres y los cuatro meses ya pueden seguir objetos con la mirada y ha aumentado considerablemente su agudeza visual. A partir de este momento es cuando empiezan a distinguir los colores claramente. Son capaces de reconocer objetos y personas y buscarlos con la mirada, de manera que si mamá sale de la habitación pueden llorar y ponerse muy contentos si la ven en la puerta de su habitación, ya que pueden anticipar que se está acercando para cogerles. Poco a poco, al tiempo que se incrementa la agudeza visual se desarrolla la visión tridimensional que les permitirá desarrollar la coordinación ojo-mano y empezar a practicar el coger objetos.

Los recién nacidos nacen con los ojos prácticamente desarrollados, pero no verán claramente hasta pasado el primer año. En el caso de los prematuros, puede que tarden un poquito más.

Desde el primer momento los bebés pueden ver, pero al principio su visión es muy limitada porque la retina no está completamente desarrollada. El sentido de la vista es el menos desarrollado en el momento del nacimiento.

  • Cuando los bebés nacen solo ven bultos borrosos, apenas pueden distinguir entre la luz y la oscuridad; solo perciben cambios de intensidad y girarán la cabeza si el foco es demasiado intenso y les molesta. No pueden percibir cosas que se encuentren a más de 25 centímetros y solo ven en blanco, negro y gris.
  • A partir del mes empiezan a fijar la mirada periodos cortos de tiempo y a un radio bastante reducido, aunque siguen sin distinguir los colores y la visión sigue siendo borrosa. No pueden controlar los músculos oculares y a veces pueden bizquear por la falta de dominio.
  • Entre los dos y tres meses empiezan a apreciar algunos colores primarios y muy brillantes pero los de tonalidad parecida aún no pueden distinguirlos. Las imágenes ya no son borrosas a una distancia más larga, pueden fijar la mirada y seguir el movimiento lento de los objetos en un rango de 180º.
  • A los cinco meses pueden ver a cualquier distancia, aunque los objetos lejanos siguen percibiéndolos algo borrosos. Puede distinguir todos los colores primarios que estén muy contrastados y empiezan a reconocer caras familiares y habituales, usualmente la de la madre o padre.
  • A partir de los seis meses ya pueden ver de manera parecida a los adultos. Empiezan a distinguir más caras que las de los padres, a tener percepción de la profundidad, distinguen todos los colores primarios y algunos secundarios y empiezan a buscar objetos que se han salido de su campo de visión, por ejemplo un juguete que se ha caído.
  • A partir de los 12 meses los niños tendrán una visión totalmente desarrollada y verán como los adultos. Pueden distinguir objetos de cualquier tamaño y de cualquier color. Ya reconocen las cosas con solo ver una parte de ellas, pueden enfocar a cualquier distancia y profundidad y diferencian entre varias tonalidades de un mismo color.

Estimular la visión de los bebés

Lo que más les llama la atención a los más pequeños son las cosas de colores brillantes y luminosos. Aprenden según los estímulos que reciben del exterior así que podemos ayudarles en su desarrollo de la visión.

Es importante que perciban la luz natural y no siempre sea luz artificial. También es mejor poner la cuna o el parque en lugares con un buen rango de visión, es decir, que no estén arrinconados.

Los objetos que más le gustan son los de colores luminosos, que brillen y ver cómo se mueven. Podemos mover delante de ellos juguetes coloridos para que vayan aprendiendo a seguir el movimiento o fijar la mirada.

Los juguetes que más les estimulan son los de colores fuertes y muy contrastados y durante los primeros meses deben ser de tamaño más o menos grandes para que puedan percibirlos mejor.

También les gusta mirar las caras así que debemos hablarles o cantarles mirándoles directamente. Poco a poco irá reconociendo a las personas más habituales.

El modo en que lo bebés conciben el mundo que les rodea es todo un misterio en muchos aspectos; pues a pesar de ser algo que todos hemos vivido, nadie es capaz de recordarlo.

Un claro ejemplo es el de la vista. ¿Qué ven los bebés? ¿Pueden observar con claridad las imágenes que se muestran ante sus ojos?

Pues lo cierto es que no, ya que sus cerebros tienen que acostumbrarse a la nueva situación en la que se encuentran después de nueve meses en la oscuridad del útero materno. Y como una imagen vale más que mil palabras, hoy os traemos un GIF diseñado por un experto de cirugía ocular del Moorfields Eye Hospital de Londres, en el que se puede observar la que sería la visión de un recién nacido mes a mes, durante su primer año de vida.

¿Cómo es la visión de los bebés?

llanto de los bebés

Imaginad que pasáis nueve meses en el interior de una cueva oscura y de repente salís al exterior y os encontráis con un mundo nuevo totalmente ajeno a lo que estabais acostumbrados.

Pues así es precisamente como deben sentirse los bebés después de nacer, por lo que es perfectamente normal que pasen sus primeros meses ajustando la vista al nuevo mundo que les rodea.

Por eso, desde el mismo momento en que abren los ojos por primera vez, su corteza visual comienza a adaptarse al flujo de información que le llega por todas partes, de modo que los ojos al principio muestran una gran falta de coordinación que se va supliendo con el paso del tiempo.

Al principio ni siquiera pueden distinguir los colores ni centrarse en la imagen de las caras de sus padres, aunque esto se soluciona aproximadamente en el tercer mes, cuando la imagen comienza a hacerse mucho más nítida, y así hasta llegar a su segundo año, cuando la visión de los bebés queda forjada casi completamente.

De todos modos, cómo ocurre esto mes a mes es algo que todos nos hemos preguntado alguna vez y la mejor forma de saberlo es viendo este GIF sobre la visión de los bebés; que, como os decía, ha sido diseñado por el experto en cirugía ocular Romes Angunawela. Así que ya sabéis, si tenéis un bebé de pocos meses no tiene ni idea de cómo es vuestra cara. Pero tranquilos, pues pronto lo sabrá, y posiblemente se convertirá en la única imagen capaz de calmarles en el mundo.

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