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Cuello utero blando

¿Qué es exactamente el cuello uterino? ¿Tienes que notar algo?

Un repaso rápido de anatomía: El cuello uterino se encuentra en la parte superior del canal vaginal, lo que significa que no puedes verlo ni notarlo, a menos que estés hurgando por ahí (como lo hace tu tocólogo).

«En circunstancias normales, el cuello uterino es como una ciruela que aún no ha madurado», dice la doctora Christine Greves, tocóloga del hospital materno-infantil Winnie Palmer Hospital; «tiene que ser firme al tacto». Pero cuando está blando, es como… una ciruela madura.

Hay un montón de razones por las que el cuello uterino se vuelve blando —sobre todo cuando estás embarazada y a punto de dar a luz (el cuello uterino se ablanda en preparación para el parto)—, pero también puede ser algo con lo que se nace, quizá porque tienes una disminución en el tono muscular o porque estás tomando ciertos medicamentos, dice Greves.

«La firmeza también puede cambiar durante el ciclo», dice la doctora experta en salud femenina Jennifer Wider. «Suele estar más blando de lo normal después de la ovulación y hacia la menstruación, cuando tu cuerpo se prepara para concebir».

Entonces, ¿cómo sé si tengo un cuello uterino blando?

«Una vez más, esto suele pasar cuando estás embarazada y a punto de dar a luz», dice Greves. «Aunque siempre puede preguntarle al ginecólogo en tu próxima visita si el cuello uterino es más suave de lo habitual (si es que no te lo dicen sin que se lo preguntes).

También puedes intentar palparlo tú misma, pero si no conoces bien la textura y firmeza cervical (es decir, no eres tocóloga), te será complicado saber cómo es. No es algo que las mujeres suelan notar», dice Wider.

¿Es malo tener un cuello uterino blando?

Eso depende. «Si estás embarazada y a punto de dar a luz, entonces es estupendo», dice Greves. Significa que tu cuerpo se está preparando para el parto y que la densidad del tejido cervical está cambiando.

Pero si estando embarazada con una fecha de parto lejana aún, tienes el cuello uterino blando, esto puede ser motivo de preocupación. «Puede haber situaciones en las que, si el cuello uterino está blando, nos preocupe si este podrá realizar bien su función de barrera protectora y mantener al bebé hasta el final», dice Greves. «Aquí, lo más importante es el momento en sí».

La ventaja para las mujeres no embarazadas: Tener un cuello uterino blando puede mitigar el dolor cuando te colocan un DIU. (Greves dice que, a veces, tiene que administrar una compuestos llamados prostaglandinas a las pacientes para abrir bien y ablandar el cuello uterino y facilitar así la inserción de un DIU).

Pero, en la mayoría de los casos, cuando no está relacionado con el embarazo (ni con la inserción del DIU), no pasa nada por tener el cuello del útero más blando de lo normal; lleva esa diferencia con orgullo, cual insignia de honor vaginal.

Vía: Women’s Health. Traducción: blarlo.com

Cambios y posición del cuello uterino durante el embarazo

El cuello uterino, también llamado cérvix, es la porción fibromuscular inferior del útero, la cual lo conecta con la vagina.

Las funciones principales del cuello uterino se relacionan con la fertilidad de la mujer:

  • Es el orificio por donde sale la sangre del útero durante la menstruación
  • Permite la entrada de los espermatozoides durante el coito
  • Es el canal de salida del bebé durante el parto

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre multitud de cambios para adaptarse a esta nueva situación, entre ellos, los que afectan al cuello uterino.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Evaluación del cuello uterino

Durante el ciclo menstrual de la mujer, es posible que el cérvix experimente pequeñas modificaciones como consecuencia de los niveles hormonales. Estos cambios hacen referencia a los siguientes parámetros:

Medida del orificio cérvix abierto o cérvix cerrado en función del grado de dilatación. Consistencia cérvix duro o cérvix blando. Posición cérvix alto (posterior o retirado de la vagina) o cérvix bajo (más introducido en la vagina).

Por ejemplo, durante la menstruación y la ovulación, el cuello uterino se encuentra más abierto para permitir la salida de la sangre y la entrada de los espermatozoides, respectivamente. El resto de días del ciclo menstrual, el cuello uterino se encontrará cerrado.

Del mismo modo, al inicio de la gestación, el cuello uterino también puede sufrir algunos cambios que variarán de una mujer a otra. Por esta razón, la posición del cuello del útero no es un indicador fiable de embarazo.

Cambios del cérvix al inicio del embarazo

Los cambios del cuello uterino durante las primeras semanas de embarazo deben ser evaluados por el ginecólogo en la consulta.

La mayoría de estos cambios tienen que ver con la posición y la textura del cuello uterino. Los comentamos a continuación:

  • Reblandecimiento del cuello uterino debido al aumento de estrógenos.
  • El cuello uterino se vuelve cianótico (azul) y aumenta su volumen debido a la vascularización, hinchazón e hiperplasia de las glándulas cervicales.
  • El cérvix sube ligeramente hacia el útero en las primeras semanas de embarazo.
  • Los orificios interno y externo del cuello uterino se encuentran cerrados en las mujeres que experimentan su primer embarazo (primigestas) y ligeramente entreabiertos en aquellas que ya han dado a luz (multíparas).
  • El canal cervical se vuelve fusiforme y se llena de una secreción espesa proveniente de las glándulas de la mucosa endocervical hipertrofiadas: el tapón mucoso.

Todas estas modificaciones del cuello uterino se van acentuando a medida que avanza la gestación y hasta el tercer trimestre, momento en el cual el cérvix empezará a prepararse para el parto.

El tapón mucoso que se forma después de la concepción tiene una función protectora, pues sirve para sellar el conducto cervical y prevenir la entrada de microorganismos y más espermatozoides a la cavidad uterina durante el embarazo.

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Posición del cérvix durante el parto

La primera fase del parto antes del alumbramiento es lo que se conoce como dilatación del cuello uterino.

Esta etapa puede durar varias horas y va desde el inicio de las contracciones hasta la dilatación completa del cérvix, que suele ser de unos 10 cm.

A continuación, vamos a comentar las modificaciones del cuello uterino durante el trabajo de parto:

Borramiento del cuello uterino

Se corresponde con la fase de dilatación precoz o latente.

El borrado del cuello uterino significa que éste se va acortando de forma progresiva como consecuencia de las contracciones. También es posible referirse al borrado del cérvix con el término maduración.

En general, el borramiento del cuello del útero no se produce hasta el día del parto y tiene una duración muy variable, de 2 a 8 horas.

No obstante, este acortamiento puede empezar a producirse días antes debido a contracciones irregulares que son indoloras e imperceptibles por la mujer.

En las madres primerizas, el cuello del útero suele tardar más en borrarse por completo, ya que es la primera vez que el organismo se enfrenta a este proceso.

Además de las contracciones, otro síntoma de borrado uterino es la expulsión del tapón mucoso en forma de flujo muy espeso y viscoso.

Dilatación activa

El cérvix ya se ha borrado por completo, tiene forma de un anillo y ahora empieza a aumentar su diámetro.

Las contracciones son cada vez más seguidas y más fuertes, lo cual hace que el cuello uterino se abra. Las fibras colágenas que lo forman se reordenan, de manera que su resistencia disminuye drásticamente y esto facilita la dilatación hasta los 10 cm.

Cabe destacar que, en las mujeres multíparas, el borrado del cérvix y su dilatación tienen lugar de manera simultánea. En cambio, en las embarazadas primerizas son dos fases diferentes: primero tiene lugar el borrado y, a continuación, la dilatación.

En este momento, el cérvix también cambia de posición: pasa de encontrarse en una posición posterior a centrarse, de manera que facilite la salida del bebé.

Una vez la dilatación es completa y el cérvix se ha borrado, la vagina y el útero forman un solo conducto y tendrá lugar el alumbramiento.

Preguntas de los usuarios

¿El cuello uterino puede cambiar su forma o posición?

Por Dr. Jon Ander Agirregoikoa (ginecólogo).

Existen diferencias biológicas del cuello uterino entre mujeres, que pueden hacer que el cuello tenga diferente forma o posición.

Antes del embarazo el cuello normalmente es rígido y está cerrado. Durante el embarazo se va haciendo más blando y disminuirá su longitud para favorecer la dilatación en el momento del parto.

En mujeres que no han parido suele tener un aspecto puntiforme y en mujeres que han parido está más entreabierto.

La posición también puede variar según la posición del útero o si éste tiene miomas que puedan desplazarlo.

¿Qué significa tener el cuello uterino corto en el embarazo?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Un acortamiento o dilatación del cuello uterino durante el embarazo conlleva un riesgo de parto prematuro. Este acortamiento se produce por contracciones que pueden ser debidas a varios factores: malformación uterina, infección urinaria, infección en el cuello del útero, etc.

Normalmente, el cuello uterino se encuentra largo y cerrado durante el embarazo. Tiene una medida de 3 cm aproximadamente y, en caso de detectarse un acortamiento, la mujer debe guardar reposo absoluto para evitar que éste se abra. También es posible que el médico recete alguna medicación.

¿Qué pasa si se produce la abertura del cuello uterino en el embarazo?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

El cérvix solamente debe acortarse y abrirse durante las contracciones del parto. Si se encuentra el cuello uterino abierto durante el embarazo, sin haber experimentado ninguna contracción, es posible que la mujer tenga un cérvix incompetente o insuficiencia cervical. Esto es una alteración cervical que puede dar lugar a abortos de repetición en el segundo trimestre o partos prematuros.

Ante un cérvix incompetente, es posible que el médico indique hacer un cerclaje para evitar los riesgos que hemos comentado. Un cerclaje consiste en hacer unos puntos de sutura alrededor del cuello del útero para mantenerlo cerrado.

Lectura recomendada

Todas las consideraciones que hemos tenido en cuenta en referencia al cuello uterino son importantes para tener un parto natural. Si quieres saber en qué consiste el proceso completo del parto, puedes continuar leyendo el siguiente artículo: ¿Cómo es el parto natural?

Existen algunas alteraciones y patologías relacionadas con el cérvix que impiden a la mujer llevar un embarazo a término. Si te interesa leer más sobre este tema, te recomendamos entrar en el siguiente post: Esterilidad femenina debida a un factor cervical.

Alrededor de la semana 38 de embarazo nuestro mundo se revoluciona: el bebé está a punto de llegar. Las futuras mamás suelen estar más nerviosas, se acrecientan ciertos temores y cualquier signo en nuestro cuerpo es observado minuciosamente por la posibilidad de que le suceda algo al bebé o de que da comienzo el parto. Pero cuando se acerca el parto y te suceden estos cambios, puedes estar tranquila, son normales.

El descenso de la barriga, el aumento de las contracciones no regulares, la pérdida del tapón mucoso… ¿ya has notado alguno de estos síntomas? No hay que salir corriendo al hospital: significan que el parto se acerca (aunque no es inminente) y son perfectamente habituales.

Expulsión del tapón mucoso

Con suerte, el cuello uterino empieza a adelgazar y a dilatarse, por lo que la mucosidad que cierra el orificio del útero puede desplazarse, caer y salir por la vagina. Se trata de un flujo gelatinoso, espeso y transparente, abundante, que veremos si la dilatación precoz o el borrado del cuello del útero ya está evidentemente en marcha. No duele, incluso puede que no te des cuenta si cae en el inodoro o cae paulatinamente durante varios días. Puede que durante estos necesites un protector de braguitas por el aumento de flujo. En ocasiones, el tapón mucoso puede ir acompañado de unos hilillos rojizos o marrones, tampoco es preocupante.

Aumento de las contracciones no regulares

También puedes tomártelo con calma si las contracciones aumentan pero estas siguen sin ser regulares. Recordemos que las contracciones del útero son el aumento de la presión de la pared abdominal, que progresivamente llega a un punto álgido, pasando después a descender y finalmente desaparece. Este incremento de presión puede ir acompañado de una sensación de dolor que se localiza normalmente en el bajo vientre y/o zona lumbar, y que también cede al relajarse el útero. Mientras son irregulares, las contracciones son indicativo de que el parto se acerca, pero no de que hemos de ir al hospital porque sucederá en pocas horas. Para diferenciar las contracciones «falsas» o irregulares tendremos en cuenta que aparecen a diferentes intervalos de tiempo y la intensidad o percepción del dolor varía (unas duelen significativamente más que otras). Además, duran menos de 40 segundos y suelen aparecer en momentos concretos: al realizar algún tipo de actividad física, después de una relación sexual… Suelen ceder o no aumentar con el reposo.

Leve manchado

Manchado escaso debido a una secreción vaginal, de color marrón oscuro o rojo. Si este manchado es de escasa cantidad no debe preocuparnos, ya que puede producirse tras haber mantenido relaciones sexuales, tras un tacto vaginal o por las pequeñas modificaciones que van ocurriendo a nivel del cuello uterino durante los días o semanas previos al parto. Las pequeñas hemorragias vaginales al final del embarazo son fruto de las modificaciones del cérvix a estas alturas de la gestación y son puntuales, no se alargan durante varios días. Cuando el sangrado es importante, cuando hay flujo intenso, sí entraña gravedad y hemos de acudir inmediatamente al médico.

Encajamiento del bebé

  • «Descenso de la barriga» o encajamiento del bebé. El descenso del feto hacia la cavidad pélvica suele producirse entre dos y cuatro semanas antes del parto, y es más patente sobre todo en las madres primerizas. La cabeza del bebé deja de «flotar» libremente y se encaja, quedando fija en la pelvis. Puede que a simple vista no observes este cambio pero sí notes que puedes respirar un poco mejor (la presión sobre el diafragma desciende), también el estómago se libera algo por lo que tal vez mejore la digestión.

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Otros síntomas:

  • Como fruto de ese encajamiento del bebé también puedes sentir otros síntomas menos agradables. En este momento, tu vejiga está más presionada y probablemente tengas que ir más frecuentemente al baño. También notarás las articulaciones de la pelvis más cargadas, se puede producir un aumento de calambres en las ingles y la zona perineal está más presionada.

  • Falta de energía. Algunas mujeres no sienten el «síndrome del nido» (con un aumento de vitalidad y ganas de hacer cosas), sino que se fatigan en exceso por las incomodidades de la recta final del embarazo, porque no descansan ni duermen bien… Las ganas de que nazca el bebé, sobre todo si el parto se está retrasando, influyen en el estado anímico y físico de la futura mamá. Paciencia, descanso y relajación en la medida de lo posible es que nos hace falta en estos momentos.

Fotos | iStock
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