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Cultura musulmana costumbres

El mundo musulmán y la sexualidad

El mundo musulmán está regido por el Corán y la Sunna. Lo mismo sucede en lo referente al placer y el goce dentro de la pareja heterosexual. En el mundo musulmán, gozo y placer aparecen totalmente unidos al concepto de felicidad.

El sexo en el Corán es algo habitual y podemos encontrarnos con más de ochenta y dos referencias al mismo. Veamos un ejemplo: “Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ‘Temed a Alá y sabed que le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes!”. El Paraíso es para los musulmanes su finalidad y el sexo es una forma de llegar a él.

El derecho musulmán aparece con el tiempo y son los ulemas y los fuqashas los que elaboraron a partir de mediados del siglo VIII y hasta finales del siglo IX toda una serie de regulaciones sobre la sexualidad, basada en las doctrinas del Corán y la Sunna, marcando lo que es lícito y, lo que no se puede hacer.

La mujer musulmana

El Corán establece que los hombres y las mujeres son iguales, pero al mismo tiempo también dice: «Los hombres son los protectores y proveedores de las mujeres, porque Alá ha hecho que uno de ellos supere al otro, y porque gastan de sus bienes. Las mujeres correctas son devotamente obedientes y recogidas en ausencia de su esposo que es lo que Alá les exige”.

La ley islámica Sharia habla de la complementación, y ​ las diferencias entre el papel de las mujeres y los hombres, cuáles son sus derechos y obligaciones. El Corán y los hadices no mencionan que las mujeres deban ser amas de casa. Las mujeres poseen en la mayoría de los países musulmanes un conjunto de derechos respecto al casamiento, divorcio, derechos civiles, estatus legal, códigos de vestimenta y educación, basados en distintas interpretaciones.

El Corán presenta dos visiones en cuanto al rol de la mujer. Ambas hablan de la igualdad de las mujeres y los hombres ante Alá en cuanto a sus deberes religiosos y coloca a las mujeres bajo el cuidado de los hombres, es decir, los hombres son los responsables del mantenimiento de sus esposas.

El Corán dice: “Los hombres son los proveedores y protectores de las mujeres, porque Alá ha hecho que uno de ellos supere al otro, y porque gastan de su propiedad para mantener a las mujeres”.

El Corán explica que los hombres y las mujeres son iguales en la creación y en la vida eterna posterior a la misma, pero no idénticos La Sura indica que los hombres y las mujeres han sido creados de una sola alma. Una persona que se antepone a otra no es superior a la otra, y una persona no es la derivada del otro. Una mujer no ha sido creada para servir los propósitos de un hombre, sino que ambos han sido creados para el beneficio mutuo.

El matrimonio

Alá creó al ser humano con la necesidad de tener un compañero que le inspire amor, cariño y lo contenga en momentos de preocupación y tristeza. El matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer, bajo el compromiso y consentimiento mutuo de vivir juntos según las enseñanzas de su fe.

“Y entre sus signos esta haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan”.

Las costumbres en cuanto al matrimonio musulmán varían entre los diversos países. Las costumbres culturales a veces son implantadas bajo el contexto del Islam. Sin embargo, la ley islámica permite una poligamia limitada bajo determinadas circunstancias.

Si seguimos la Sharia, el matrimonio no puede nunca ser forzado. Los primeros contactos son hechos generalmente por los padres y debe existir la condición básica del consentimiento libre de los futuros cónyuges y ésta debe ser respetada. El Profeta aconsejó que la elección de los cónyuges sea basada en la castidad, decencia y religiosidad.

El contrato matrimonial es acordado entre el wali, o guardián, de la novia y el novio, no entre el novio y la novia. Solo un musulmán libre puede ser el wali de la novia. Éste es un pariente hombre de la novia, preferiblemente su padre. La mayoría de los estudiosos del Islam sostiene que si la novia es virgen, su padre o abuelo paterno, pueden obligar a la novia a contraer matrimonio aun en contra de su deseo expreso.

El Corán considera, que el amor entre los hombres y las mujeres es un signo de Dios. Los esposos deben ser buenos con sus esposas y las esposas deben ser buenas con sus esposos. Sin embargo, el Corán permite que los hombres golpeen a sus esposas si “sospechan de la lealtad” de éstas, aunque menciona que, por lo menos en algunas traducciones, se las debe castigar de manera “liviana”.

Se ha debatido mucho en el mundo musulmán por lo que significa un castigo “liviano”. Existen diversas posturas en cuanto a lo estricto de las restricciones que impone la palabra “liviano”.

Está estipulado que los hombres poseen el derecho de utilizar el cuerpo de sus mujeres como una posesión, utilizándolo como y cuando el hombre lo desee y el consentimiento de la mujer no está sujeto a discusión. El Corán promueve la discusión y el acuerdo mutuo en las decisiones familiares, aunque la decisión del hombre es la definitiva.

Las relaciones sexuales para los musulmanes se circunscriben exclusivamente al matrimonio, es decir, a la relación entre la esposa y el marido. Su finalidad es tener y criar hijos y esto estimula a los musulmanes.

Además de tener hijos, las relaciones sexuales tiene un importante papel en el bienestar del matrimonio. Leyendo el Hadiz, permite saber de todos los asuntos, incluyendo los que trataban de la sexualidad humana.

El Corán y el Hadiz aluden a la naturaleza de las relaciones sexuales como un medio de lograr satisfacción mutua, acercamiento y compasión entre una esposa y su marido:
“Durante el mes del ayuno os es lícito por la noche uniros con vuestras mujeres: son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas”.

Se aconseja a los musulmanes evitar tener relaciones sexuales durante la menstruación, para de esta forma evitar la incomodidad a la mujer. El fin del matrimonio es crear ternura entre dos personas y satisfacer la necesidad humana elemental del compañerismo:

«Y entre sus signos está el haberos creado esposas nacidas entre vosotros, para que os sirvan de quietud, y el haber suscitado entre vosotros el afecto y la bondad. Ciertamente, hay en ellos signos para gente que reflexiona.»

El concepto de satisfacción mutua se alude en un hadiz. Se aconseja a los maridos que hagan el amor de manera que el juego permita a la mujer tener el orgasmo primero. El descontento sexual es considerado como base legítima para solicitar el divorcio por parte de la esposa o del marido. El celibato y la vida monacal son rechazados en el mundo musulmán, porque contradicen de forma clara la naturaleza del ser humano.

También se produce el llamado matrimonio de placer, por el cual un hombre paga una suma de dinero a la mujer o su familia a cambio de una relación de esposos transitoria. Esta es una práctica antigua, que ha sido recuperada en Irán en tiempos recientes. Los que la practican, se basan en el derecho musulmán de la Sharia. Esta indica que es una práctica permitida. ​

A las mujeres no se les permite la poliandria, mientras que a los hombres, como vemos, se les permite tener varias esposas.

Las relaciones prematrimoniales

El sexo pre matrimonial está absolutamente prohibido en el Islam, no importa si es con una novia o con una prostituta. El sexo prematrimonial es adulterio. Es una conducta sexual irresponsable para la doctrina islámica al no existir responsabilidad en dicha relación.

El Corán dice «¡Evitad la fornicación: es una deshonestidad! ¡Mal camino…de satisfacer el instinto sexual!». La fornicación ha sido severamente condenada tanto por Mahoma como por los Imanes. En el Islam, el sexo premarital está considerado como un acto inmoral contra los derechos de Alá y contra los propios órganos sexuales. Es un pecado castigado por el tribunal islámico.

Si un hombre soltero y una mujer soltera son encontrados culpables de adulterio en un tribunal islámico, su castigo será como sigue:”Flagelad a la fornicadora y al fornicador con cien azotes cada uno. Por respeto a la ley de Alláh, no uséis de mansedumbre con ellos, si es que creéis en Alláh y en el último Día. Y que un grupo de creyentes sea testigo de su castigo».

Si un hombre o una mujer solteros cometen adulterio más de una vez, entonces serán castigados con cien azotes hasta tres veces. Si son encontrados culpables por una cuarta vez, entonces se les dará muerte. En una relación extra-matrimonial, su castigo es aún más severo, ya que las personas casadas no tienen excusa, sea la que sea, de cometer adulterio. La Sharia dice que las personas casadas culpables de adulterio deben ser lapidadas hasta la muerte. Por lo tanto, el sexo premarital está fuera de toda consideración como medio de satisfacer el deseo sexual.

¿Qué hacer cuando no se puede hacer sexo?

Si un musulmán no puede casarse poco después de la pubertad, entonces él o ella tienen dos opciones: la abstinencia temporal o el matrimonio temporal.

Abstinencia temporal.

Si una persona decide, por cualquier razón, no casarse pronto después de que él o ella alcancen físicamente la madurez, entonces la única vía es adoptar la abstinencia temporal. Después de recomendar enérgicamente el matrimonio de la gente soltera, el Corán dice:

“Que los que no puedan casarse observen la continencia hasta que Alá les enriquezca con su favor”.

El matrimonio temporal

Si una persona no se casa poco después de la madurez y encuentra difícil controlar su deseo sexual, entonces la única vía de satisfacer el deseo sexual es el matrimonio temporal.

Siguiendo las leyes islámicas el matrimonio es de dos tipos: el permanente y el temporal. Según la corriente sunita dicen que el matrimonio temporal estuvo permitido en el Islam hasta los primeros días del califato de ‘Umar ibn al Jattab

La diferencia principal entre los dos tipos de matrimonio es que, en el permanente, el Islam tiene definidos claramente los derechos y obligaciones entre los esposos. Por ejemplo, es el deber del marido proveer para las necesidades básicas de la vida de su mujer, y la esposa está obligada a no rechazar las relaciones sexuales sin ninguna razón religiosa o médica.

En el matrimonio temporal, el Islam ha dado a los respectivos esposos el derecho de desarrollar sus propios derechos y planes esperados. El marido no está obligado al mantenimiento de la esposa a menos que haya sido estipulado así en el contrato de matrimonio. La esposa puede poner como condición en el contrato de matrimonio que no habrá relaciones sexuales. Tales condiciones son inválidas en un matrimonio permanente pero están permitidas en el matrimonio temporal.

No es necesario remarcar la naturaleza temporal del matrimonio. El mensaje del Islam es claro, el matrimonio debe permanente pero si no es posible, entonces adoptar la abstinencia temporal o entonces usar el matrimonio temporal.

La homosexualidad y lesbianismo

Las relaciones sexuales entre miembros del mismo sexo, homosexualidad y lesbianismo, es una vía de satisfacer los instintos sexuales.

Todas las religiones monoteístas, Judaísmo, Cristianismo e Islam comparten casi textualmente su oposición a tales conductas sexuales. Esto ha sido claramente condenado en la Biblia y en el Corán.

El Corán describe al pueblo de Lot como sigue:

“Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: ¿Cometéis una deshonestidad que ninguna criatura ha cometido antes? Ciertamente, por concupiscencia, os llegáis a los hombres en lugar de llegaros a las mujeres. ¡Si, sois un pueblo inmoderado!». Lo único que respondió su pueblo fue: «¡Expulsadles de la ciudad! ¡Son gente que se las da de puros» Y les salvamos, a él y a su familia, salvo a su mujer, que fue de los que se rezagaron. E hicimos llover sobre ellos una lluvia: ¡Y mira cómo terminaron los pecadores!”.

El Corán considera que la homosexualidad es una vergüenza, y Alá tuvo que destruir a toda una nación por su conducta sexual indecente.

En el sistema legal islámico, la homosexualidad y el lesbianismo son ambos delitos punibles contra las leyes de Alá. En el caso de la homosexualidad, la parte activa será azotada cien veces si es soltera y matado si está casada; mientras que la parte pasiva será matada sin atender a su estado marital. En el caso del lesbianismo, las pecadoras serán azotadas cien veces si son solteras y lapidadas hasta la muerte si están casadas.

El Corán y el Hadiz son muy claros respecto al castigo que ha de imponer la comunidad si una persona es declarada culpable de homosexualidad. Es preciso para ser condenados que los individuos confiesen o deben ser acusados y vistos por cuatro testigos durante el acto homosexual. La probabilidad de que se produzcan estos requisitos es muy pequeña y la mayoría de las parejas que cometen actos ilícitos no son castigados por la comunidad.

Se considera que las consecuencias de su conducta en esta vida les hace responsables ante Alá en el día del Juicio. Éste es el que juzga finalmente, porque son conocidos por Alá.

La masturbación.

La masturbación significa en el mundo musulmán auto-estimulación de los órganos sexuales, hasta que se alcanza la emisión del semen o el orgasmo.

La masturbación en forma de auto-estimulación está prohibida. El Corán dice: “Bienaventurados los creyentes,…que custodian sus partes pudendas, salvo de sus esposas…, mientras quienes desean más allá de eso (en la satisfacción sexual), ésos son los que violan la ley”.

Cualquier satisfacción sexual fuera del matrimonio está considerada una transgresión de la ley de Alá. La masturbación es un pecado, por el cual una persona también puede ser castigada por el tribunal islámico. La naturaleza del castigo está bajo la discreción del juez.

Sirva como ejemplo que una vez una persona fue cogida masturbándose y fue llevada hasta el Imam Alí. Éste le castigó azotando sus manos hasta que se pusieron rojas.

Los musulmanes aconsejan luchar contra la masturbación a través del fortalecimiento del poder de la voluntad. Siguiendo sus recomendaciones, esto sólo es posible únicamente si uno honesta y sinceramente desea deshacerse de este hábito. Solicitan ayuda a Alá, para que les ayude a vencer este hábito, dedicándose al estudio de las enseñanzas religiosas, y fomenta el espíritu de devoción.

Otra fórmula, que emplean, es permanecer mucho tiempo en compañía de otras personas. Si durante el día te apetece masturbarte, levántate de tu cama o silla y ve junto a otra gente y habla con ellos. Si sucede durante la noche, siéntate en la cama, escribe una carta o lee un libro. Haz algo para desviar tu mente a otras cosas.

EL ADULTERIO

Las relaciones sexuales en el Islam entre una mujer y un hombre con el que no esté casada es adulterio, y es considerado un crimen religioso. ​ El comportamiento moral dentro del mundo musulmán está catalogado un crimen contra Dios. Sin embargo, en el caso de la violación, el hombre adulto que realizó la violación será fuertemente castigado, pero la mujer que no consintió o que consintió de manera inválida será considerada inocente de adulterio y liberada de cualquier castigo.

Según el Corán, el adulterio puede ser castigado con hasta cien latigazos, aunque ello no es de naturaleza obligatoria y la decisión final siempre es decisión del juez asignado. Este castigo puede ser condonado si las partes se arrepienten y se comprometen a enmendar sus comportamientos. En el Corán no existen referencias a la lapidación. ​

Los castigos por fornicación y adulterio, a pesar de que ambos están considerados como pecados graves, han sido valorados como algo que la ley islámica ha estimado fuera del alcance de lo que la sociedad puede castigar.

La confesión es una prueba válida, pero dicha confesión debe ser voluntaria, y basada en asesoramiento legal; la misma debe ser repetida en cuatro ocasiones separadas, y ser realizada por una persona sana. ​ De no ser verdad, la denuncia al acusador, se le sentenciará por difamación, que lleva una pena de latigazos o una sentencia de prisión, y su testimonio será excluido de todos los casos futuros que trate la corte de justicia musulmana.

No se considera adulterio a las relaciones sexuales que un hombre musulmán pueda tener con mujeres esclavas no musulmanas. El principio de crimen religioso solo se aplica al sexo ilegal entre hombres musulmanes y mujeres musulmanas libres.

Si un hombre confiesa el adulterio, no se requiere un testigo ocular. Sin embargo, dicha confesión, puede ser retirada y reinstaurada la necesidad de contar con cuatro testigos oculares masculinos musulmanes.

Actualmente, es común, que a una mujer musulmana que hace una acusación de violación no solo se le niega justicia, sino que sea procesada por fornicación o adulterio.

Las relaciones sexuales pueden tener lugar obviamente entre cualquier pareja, consintiendo o no. A causa de las implicaciones a que dan lugar las relaciones sexuales fuera de del matrimonio, Dios las ha prohibido a los musulmanes.

El proceso, que lleva de la atracción física a la intimidad, es parte de la naturaleza humana, se aconseja a los musulmanes un determinado comportamiento y evitar aquellas circunstancias que podrían propiciar el sexo prematrimonial o extraconyugal.

La modestia en el vestir y la conducta entre las mujeres y los hombres figuran en un lugar importante como medio de ejercitar el dominio de sí. De igual manera, se desaconseja a las personas solteras pasar mucho tiempo solos en lugares aislados donde podrían ser presa de sus deseos sexuales.

Algunos de los resultados negativos del sexo fuera del matrimonio incluyen: riesgo de embarazos no deseados, contagio de enfermedades de transmisión sexual, ruptura de la familia y del matrimonio en los casos que se da el adulterio, y dificultades emocionales y psicológicas que son el resultado de la falta de compromiso inherente a la mayoría de las relaciones de este tipo. Como en otras religiones, el sexo prematrimonial es considerado ilícito.

Los musulmanes creen, que Dios no prohíbe o permite conductas caprichosamente, sino que lo hace en nuestro propio beneficio, alejándonos de conductas y situaciones potencialmente destructivas y acercándonos a aquellas otras conductas y situaciones que nos permitan desarrollar nuestro potencial humano. Por una razón similar, los musulmanes evitan el consumo de alcohol debido a su fe en la sabiduría de Dios, Quien nos dice que los efectos negativos pesan más que los positivos para el individuo y la comunidad en general.

Anticonceptivos

Aunque se anima a los musulmanes a tener hijos, los métodos anticonceptivos no están prohibidos. El método usado durante el tiempo del Profeta era el coitus interruptus, método sobre el que existen varios hadices.

La respuesta del Mahoma, cuando era preguntado sobre la legalidad de semejante práctica, era, que los individuos pueden hacer lo que quieran, pero que si Dios quiere que un niño nazca, él o ella nacerán. Algunos pensaban, que esto significaba, que prevenir el embarazo no era recomendable, aunque esta práctica no esté específicamente prohibida. Otros hadices estipulan que la práctica de la anticoncepción no se podría realizar sin el consentimiento de la esposa, pues podría afectar a su satisfacción sexual o a su deseo de tener hijos.

Por analogía, los métodos anticonceptivos que existen hoy son legales para los musulmanes, pudiendo estos usarlos a su discreción, en consecuencia cualquier método que no implique la interrupción del embarazo es lícito.

El Imam al-Ghazzali enumera varias razones legítimas para la planificación familiar, incluyendo entre ellas las siguientes: la dificultad financiera, la preocupación emocional o psicológica de tener muchos hijos e incluso el mantenimiento de la belleza y la salud de la propia mujer.

Aunque las relaciones sexuales deben confinarse al matrimonio, la anticoncepción puede considerarse como un medio de compensar las dificultades inherentes a las relaciones extraconyugales.

El aborto

El Islam, al igual que la cultura árabe pre-islámica anterior, es favorable a la vida, y promueve el nacimiento de tantos niños como una pareja musulmana sea capaz de concebir. Sin embargo, bajo determinadas circunstancias, la doctrina islámica permite limitar o por lo menos controlar la reproducción, sin ser penalizados por dicho acto. Se recomienda limitar el número de hijos cuando una familia carece de los recursos necesarios para poder mantenerlos.

La opinión generalizada entre los musulmanes a veces puede ser condescendiente con el aborto cuando un embarazo es no deseado, en especial, si su salud se encuentra amenazada o si ella ya ha dado a luz en numerosas oportunidades. Junto a esto el Imán Al-Ghazzali (1058–1111), le agregó la cláusula, “si la mujer tiene miedo por su belleza”.

Sin embargo, estas actitudes permisivas son contrarias a las enseñanzas de los teólogos islámicos modernos. El aborto no se encuentra penado, siempre que el embrión tenga menos de 120 días desde su gestación, que es el tiempo en el cual según las enseñanzas musulmanas el embarazo ha progresado demasiado como para que se pueda permitir un aborto.

El aborto tiene sentido en su relación con los embarazos que ocurren en el matrimonio, y no como solución a los problemas que pueda generar la concepción en las relaciones pre o extramatrimoniales.

Desde los primeros tiempos, los juristas musulmanes consideraron legal la práctica del aborto cuando concurrían una serie de razones para ello, y siempre dentro del período comprendido entre los 40 y los 120 días después de la concepción. Se basaban para ello en la interpretación del Corán y en el Hadiz.

La mayoría de los musulmanes de hoy creen que el aborto sólo se ha de permitir si la vida de la madre corre peligro a consecuencia del embarazo. Algunos también consideran que la presencia de ciertas anomalías congénitas hacen legal la práctica del aborto. Asimismo, algunos estudiosos consideran recomendable el aborto en embarazos que son el resultado de violación o incesto.

Mutilación de los genitales femeninos

La práctica de la circuncisión femenina existía previamente a la introducción del Islam en Arabia y en otros lugares de África. Esta práctica modifica severamente la sexualidad de la mujer causándole la imposibilidad de lograr una satisfacción sexual completa, que es un derecho de todo musulmán.

Por ello, esta práctica es totalmente contraria al Islam, porque entra en contradicción directa con el Corán y el Hadiz, donde claramente se enfatiza la importancia de la satisfacción sexual para el marido y la esposa.

Debemos destacar el trabajo de Ibn al-Hajj, quien afirma que “estas prácticas eran desconocidas en los países del Maghreb”. La mutilación genital femenina “no es un hábito instintivo, según los Malkis; por lo tanto, fue abandonada en las regiones norte y occidental del país”.

Como vemos, las diferencias entre las tres grandes religiones monoteístas del mundo son mínimas entre sí.

Las bodas musulmanas

Celebraciones de varios días en las que la novia es la auténtica protagonista del evento. Salas llenas de colores vivos, flores naturales para honrar a la futura pareja y mucha tradición. Si esta temporada asistirás a tu primera boda musulmana y quieres estar un poco informada, aquí tienes la guía más sencilla para evitar sorpresas.

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© Pinterest

Las bodas musulmanas se celebran en una Mezquita, ante el Imán (guía religioso y a veces también político). La tradición, extendida a otras culturas y religiones, indica que todos los preparativos de la novia el día de la boda, como puede ser el vestido o los complementos, no deben ser vistos por el novio antes de la ceremonia del matrimonio, ya que trae mala suerte.
Esta religión permite a los hombres casarse con mujeres cristianas o judías, porque representan a pueblos que tienen un libro sagrado, pero en cambio, las mujeres musulmanas, no deben casarse con alguien que no pertenezca a su religión.
El contrato matrimonial debe ser certificado por el novio y su tutor, llamado Wali. En el acto oficial del matrimonio, en el que se leen escrituras religiosas (como en la mayoría de ceremonias), el Wali, pronuncia unas palabras dedicadas a los novios. Como en las demás religiones, todas las disposiciones y leyes (incluidas las del matrimonio) se encuentran recogidas en su libro sagrado, el Corán.
En la religión musulmana se permite tener más de una esposa, aunque la práctica lo más común es tener una sola. Lo mismo ocurre con la negociación del matrimonio. Antiguamente era costumbre que dos varones, el novio, y algún pariente masculino cercano a la novia (padre o hermanos), cerraran el acuerdo matrimonial, hoy en día es algo consensuado entre la pareja.
La tradicional dote dista mucho de lo que estamos acostumbrados a creer. Se interpreta que es un regalo de la familia del novio a la de la novia, cuando en realidad es un regalo del futuro marido a su mujer, como por ejemplo, el anillo de compromiso, unos pendientes o la casa en la que vivirán una vez casados.
​Los novios, se presentan con tres testigos ante el «sheikh», un tipo de magistrado islámico, para realizar el contrato matrimonial. Bajo las leyes islámicas, en ese momento la pareja está unida legal y espiritualmente, aunque todavía no se haya celebrado la ceremonia de la boda. Por ello, la novia regresa a su casa para planificar la celebración, que se suele llevar a cabo una o dos semanas después. Una boda musulmana suele durar de tres días a una semana y suele celebrarse en casa de alguno de los contrayentes, o como ocurre en otras religiones, en lugares públicos como un hoteles, fincas etc.
La primera noche, es un festejo solo para las mujeres, la novia se viste con un kaftán y sus manos y pies se marcan con henna para alejar los malos espíritus de ella. Cada símbolo tiene un significado alusivo a la mujer y al hombre. Además la protagonista disfruta de un Hammam, un baño relajante con vapor, para purificarse. Esa noche la novia es escoltada por las mujeres con velas, inciensos, cantos y danzas que aluden a su belleza y al proceso que está por vivir. La suegra de la novia, le entrega una bandeja con llaves, pan y leche. Las llaves representan la bienvenida a la familia y el alimento la abundancia. La boda árabe simboliza más la unión de las familias que la de los propios novios, de ahí la importancia de entregar obsequios entre las familias.
A partir de la segunda noche, comienza la fiesta, a la que se invita a familiares y amigos. En todas las celebraciones se cuenta con toda la rica tradición musulmana y su bello folclore en la que los novios ocupan el lugar de honor del banquete. Al contrario de las bodas católicas, en las musulmanas son las mujeres quienes abren el baile.

Ahora que conoces las costumbres musulmanas y todo el misterio ancestral que conllevan, solo necesitas dejarte llevar por su embrujo y ¡disfrutar de la boda!

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La mujer en el matrimonio islámico

Desde un punto de vista occidental, pensamos en el matrimonio como un gesto de amor y compromiso libremente adquirido entre hombre y mujer, que comparten responsabilidades a partes iguales. Jurídicamente existe una paridad entre ambos cónyuges. Dejando al margen las desigualdades sociológicas, el Islam presenta importantes diferencias que contrastan con nuestra percepción.

En primer lugar, hay que subrayar que, a las diferencias sociológicas fuertemente arraigadas en las tradiciones del mundo islámico, se une la disparidad jurídica de la mujer respecto al varón. Hecho que posee consecuencias duraderas al tener un carácter normativo. Con particularidades, dependiendo del país del que nos ocupemos.

De un modo general, podemos trazar unas líneas que nos ofrezcan una idea de en qué consiste dicha disparidad. En primer lugar, en la posibilidad de contraer matrimonio. Mientras que el hombre puede tener varias mujeres (hasta cuatro, si es capaz de mantenerlas), la mujer tiene vetado el poder casarse con más de un hombre.

A ello se le añade el respaldo que ofrece el texto coránico para entender a la mujer como “propiedad” del marido: “Sus mujeres son campo labrado para ustedes. Vengan, pues, a su campo labrado como quieran” (Sura II, 223). La mujer pasa de ser hija de a esposa de. Es llamada por el grado de parentesco con el hombre.

También debe tenerse en cuenta que la mujer musulmana no puede casarse con un hombre no musulmán. Primero, habría de convertirse. El principal motivo es que en la religión musulmana es el padre (y no la madre) el garante de la educación religiosa de los hijos. En este sentido, el hijo nacido de un musulmán será considerado como tal, aunque se bautice.

Otro aspecto que subraya la diferenciación es el repudio. Una facultad exclusivamente masculina que se realiza mediante una fórmula sencilla. Sólo ha de expresarlo ante dos testigos usando la frase “queda repudiada” en tres ocasiones. Este acto es vivido por la mujer como una humillación y un temor constante. Si el marido quisiera volver a recuperarla, la mujer habría de casarse antes con otro hombre, que, a su vez, deberá repudiarla.

Como vemos, la mujer queda reducida a una mercancía que pasa de mano en mano. La mujer sí puede pedir el divorcio. Pero este hecho le traería consecuencias que la dejarían en una situación de extrema vulnerabilidad. En caso de divorcio, la tutela de los hijos es del padre. Él decidirá su futuro y su educación a partir de los 7 años de edad.

Respecto a la herencia, a la mujer le correspondería la mitad que al varón (Sura IV, 11). Esta situación procede se explica porque es el hombre quien tradicionalmente mantiene a toda la familia.

Como podemos ver, el hombre posee una autoridad absoluta sobre la mujer. Su vida cotidiana está mediatizada por sus decisiones: salir de casa, ir a la mezquita, trabajar, educar a los hijos, etc. Unas normas jurídicas que privan, de facto, a la mujer de los mismos derechos que el hombre.

Leer también: Matrimonios mixtos: Católicos y musulmanes, ¿el amor basta?

Más sobre Mujer e Islam

Costumbres musulmanas

Una religión reciente
El Islam es la más nueva de las religiones. Sigue los principios revelados por Alá al profeta Mahoma, quien nació en el año 570 de nuestra era.

El Islam tiene varios libros sagrados. El más importante es el Corán, cuyo mensaje fue escrito en su mayor parte por el profeta Mahoma. De allí que para declarar que uno es musulmán, se dice «Alá es el único Dios y Mahoma es su profeta».
Otro libro sagrado del Islam es la Biblia. De hecho hay una gran devoción en muchos grupos musulmanes por la Virgen María.
El Islam predica la no violencia, el respeto, la solidaridad, sin embargo ha sido utilizado, al igual que la Biblia por los cristianos, para justificar actos violentos a lo largo de toda la historia

Un profeta

Mahoma nació en La Meca en el año 570 y murió en el año 632. Vivió en una época de crisis religiosa y política, inmersa en una sociedad caótica, llena de pobreza y violencia.
A la edad de 43 años se le aparece el arcángel Gabriel, quien le revela que ha sido escogido por Alá para predicar sus creencias por todo el mundo. Desde ese momento, comienza a predicar en La Meca y, al ser perseguido, emigra a la ciudad de Medina en el año 622.Ese éxodo se conoce con el nombre de ‘Hegira’ y es la fecha que marca el inicio del calendario musulmán. Tras la muerte de Mahoma, personas cercanas a él que habían escuchado sus mensajes comenzaron a escribir de todos estos sucesos; se dice que el secretario del profeta redactó 114 capítulos, llamados Suras, que componen el Corán. Además del Corán, los musulmanes se rigen por otro texto sagrado, la Sunna.

Cinco columnas de la fe

La principal característica del Islam es la sumisión total a Alá.
La fe se expresa a través de cinco pilares:

  • Shahadah: Creer y confesar que Alá es Dios y Mahoma su profeta.
  • Salah: Orar cinco veces al día, en dirección a La Meca.
  • Zakat: Dar la limosna legal, una forma de solidaridad con los más pobres
    Sawn: Cumplir el mes de Ramadán.
  • Hajj: Peregrinar a la Meca al menos una vez en la vida.

Tradición musulmana-Costumbres

  • Los musulmanes deberán cumplir, al menos una vez en su vida, el peregrinar a La Meca, donde, vestidos de blanco, realizan una serie de ritos y oraciones.
  • Como en el Islam no hay sacramentos, los niños son musulmanes desde su nacimiento, siempre y cuando sus padres lo sean.
  • Para aquellos que no lo sean de nacimiento y quieran convertirse, es suficiente con que proclamen la confesión de fe en presencia de dos varones musulmanes.
  • En la religión islámica no existen sacerdotes, porque la relación con Allah es personal, sin intermediarios.

Los musulmanes tienen una serie de normas que afectan hábitos de comida, entre otras cosas:

  • La carne de cerdo está prohibida, al igual que de aquellos animales que no han sido desangrados.
  • Está prohibido beber vino y bebidas alcohólicas.
  • No se debe beber en vasijas de oro o plata.
  • Hay que utilizar la mano derecha para comer y la mano izquierda para el aseo personal.

Tradiciones Funerarias Musulmanas

Costumbres funerarias islámicas

Las familias y las comunidades islámicas generalmente son muy unidas, y esto significa que muchos asisten al funeral para mostrar su apoyo, presentar sus respetos y lamentar la pérdida de un ser querido. Conforme a las tradiciones islámicas, el funeral y el entierro suceden lo más pronto posible para liberar el alma del cuerpo.

Los difuntos son bañados por los miembros adultos de la familia—hombres por hombres y mujeres por mujeres. Luego, son envueltos ceremonialmente en tela blanca y enterrados dentro de los tres días siguientes a la hora de la muerte. Es un proceso específico que incluye un número impar de baños y un número de pasos que dictan qué parte del cuerpo se lava en qué orden. Debido a la envoltura y al deseo de enterrar a los muertos tan pronto como sea posible, los funerales musulmanes generalmente no tienen visitas, aunque esto puede realizarse por ciertos miembros de la comunidad inmediatamente después de que el cuerpo es envuelto.

La mayoría de las tradiciones funerarias musulmanas se enfocan en el respeto y permiten más tiempo de duelo para ayudar a los que están de luto a recuperarse de la pérdida. Un funeral musulmán es un servicio muy formal y tradicional que generalmente tiene lugar en una mezquita con poca variación en el tiempo y una serie de costumbres que se deben respetar. Después de dejar sus zapatos en la puerta, los hombres y las mujeres se sientan en el suelo en áreas separadas. Las mujeres deben cubrirse la cabeza con un velo o bufanda y llevar ropas flojas y modestas.

El servicio es corto y consiste en cantos rituales y el rezo del Corán. Antes de que el cuerpo sea llevado al entierro, los visitantes y los dolientes desfilan para dar sus últimos respetos.

Se alienta a los asistentes a vestir formalmente y no llevar ningún atuendo religioso potencialmente conflictivo (por ejemplo, un rosario si un asistente es católico).

La familia y los amigos suelen llevar comida a la familia para evitar que tengan que ocuparse de estos detalles. Los comentarios a los afligidos deben ser cortos y de buen gusto. Es apropiado enviar flores después del funeral.

Entierro islámico

La cremación se rechaza ampliamente debido a la creencia islámica sobre la resurrección del cuerpo físico. Los entierros musulmanes colocan al cuerpo frente a la Meca—hacia el noreste en Norteamérica. Típicamente, las tumbas musulmanas sólo cuentan con una lápida plana con escritura árabe. Los monumentos, las lápidas elaboradas y las flores no son aceptados. En cambio, uno debe recordar humildemente a Alá y orar por el difunto.

En el servicio en el cementerio, se lee la primera Sura del Corán, seguido de las oraciones de los presentes. Luego, los asistentes lanzan tres puñados de tierra.

Cabe señalar que, debido a las asociaciones culturales de las mujeres afligidas que lloran en los funerales, típicamente las mujeres (en su mayoría) no participan en la procesión funeraria. Hay un proceso específico de «llanto» que se puede respetar por no más de tres días.

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El Sistema de Matrimonio Islámico

Introducción

A medida que se avanza en el sistema islámico, se van descubriendo nuevas y atractivas facetas de esta religión, que nos provee de una guía completa para todos los aspectos de la vida cotidiana. Las instrucciones respecto al matrimonio son particularmente extensas tanto en el Santo Corán como en el Hadiz (relatos del Santo Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él). El matrimonio estructura la unidad básica de la sociedad humana y establece las bases de la familia. A las familias que disfrutan de buena salud se les requiere la preservación de la raza humana. Por lo tanto, Dios ordena a los creyentes el matrimonio para su beneficio moral, espiritual, social y psicológico.

El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“El matrimonio es mi precepto y mi práctica. Los que no siguen mi práctica no son de los míos”.

“Cuando un hombre se casa, ha completado la mitad de su religión”.

El segundo Jalifa (sucesor) del Mesías Prometido ha definido el papel del matrimonio como el cumplimiento de nuestras obligaciones hacia el prójimo, las cuales nos ayudan a acercarnos aún más a Dios. Afirmó:

“Es nuestra obligación comprobar que este deber se respeta y se asume fielmente.”

Conlleva una gran responsabilidad tanto para el hombre como para la mujer,pero son escasas las personas que se dan cuenta de ello, y cuando lo intentan, lo hacen de modo inadecuado. La ley islámica se distingue por dos conjuntos de reglas. Uno pertenece al mismo Dios y el otro, a los seres humanos. El matrimonio, por lo tanto, pertenece a la segunda categoría y debe considerarse como su máximo defensor. La ley islámica es la que más lo incentiva, pero hay mucha gente que parece no entenderla (la ley), ni intenta beneficiarse de ella totalmente. Su caso es como el de un bebé que desea cambiar un diamante precioso por una simple moneda. Mi deseo es que la gente se percate de la importancia del matrimonio”.

Como puede comprobarse, el matrimonio es una empresa seria para un musulmán. Sin embargo, experimentará gozo espiritual, emocional e intelectual si sigue la guía de Dios y Su Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) en las relaciones familiares y matrimoniales, desde la elección de la pareja hasta la resolución de los problemas matrimoniales. Descubrirá un sistema organizado en que las estructuras viables, las responsabilidades, los papeles y las metas guían a la persona; en el que el control y la armonía proporcionan una seguridad para ambas partes de la familia. El Islam nos presenta lo ideal, y su consecución depende de las acciones de cada miembro de la familia.

El Objetivo del Matrimonio en el Islam

Según se deduce de lo expuesto, el matrimonio no es un capricho ni algo liviano para los musulmanes. Dios ha prescrito el matrimonio para los creyentes por tres razones básicas. Éstas son:

Permitir que el hombre y la mujer vivan juntos y experimenten amor y felicidad dentro de la ley islámica.

Tener descendencia y proveerla de un entorno equilibrado y virtuoso para su educación.

Proporcionar una unión legal que salvaguarde a la sociedad de la depravación moral y social.

Los dos primeros puntos son explícitos; ambos tienen en cuenta las necesidades naturales de los seres humanos. El tercer punto, se aparta de la cuestión individual y se centra en el matrimonio como el instrumento más importante para crear una sociedad ideal. ¿Cómo se puede alcanzar esto en el matrimonio?

En primer lugar, uno de los valores más importantes del Islam es la castidad, es decir, la pureza de ambos sexos en la sociedad. El Islam considera al matrimonio un medio por el que los instintos y necesidades del hombre (tanto físicos como emocionales) son controlados y satisfechos al mismo tiempo. El Islam no permite la satisfacción incontrolada y desinhibida de los deseos físicos. El adulterio y la fornicación son pecados graves. Un musulmán no puede dirigirse simplemente a cualquier mujer y satisfacer sus deseos físicos; ha de hacerlo a través del contrato legal del matrimonio, que conlleva responsabilidades adicionales, obligaciones y deberes respecto a la familia para el resto de su vida.

El resultado de esta restricción es la creación de una sociedad con una moralidad protegida. De hecho, el Santo Corán menciona el contrato del matrimonio (nikah) con la palabra ihsan, que significa fortaleza. El hombre que contrae matrimonio es muhsin, es decir, el que construye una fortaleza y la mujer que contrae matrimonio es muhsinah, es decir, quien se dirige hacia la protección de esta fortaleza, con el fin de protegerse a sí misma y su moralidad.

Conducta Prematrimonial

Hasta aquí ha quedado claro que el Islam no permite las relaciones sexuales, ni siquiera los actos preliminares del amor físico fuera del matrimonio. Permanecer sexualmente inactivo y casto antes del matrimonio constituye un mandamiento muy importante del Santo Corán. El adulterio, la fornicación y las relaciones íntimas secretas con el sexo opuesto constituyen un fallo moral grave condenado enérgicamente con los términos más severos por el Islam. Esta prohibición incluye citas amorosas, amores secretos y una convivencia íntima experimental. Al ser considerados pecados graves, acarrean severas penalizaciones. (Véase el Santo Corán, 24:3-4)

Como ya se ha expuesto en el apartado segundo, el Santo Corán nos ofrece los medios para preservar la castidad. Ordena a los hombres y mujeres creyentes que se abstengan de contemplarse mutuamente, de tal forma que lleguen a la atracción sexual. También, les ordena abstenerse de escuchar flirteos y diálogos tentadores, así como evitar ocasiones que puedan conducir a las tentaciones. El ayuno, la dieta y el ejercicio también ayudan a controlar las pasiones y a preservar la castidad.

La Selección de la Pareja y los Matrimonios Concertados

Uno de los factores claves en la creación del matrimonio, es sin duda, la elección de la persona adecuada con quien compartir el resto de la propia vida. El Islam también ofrece orientación a este respecto. El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) dijo:

“Algunas personas se casan por la belleza, otras por rango y otras por la riqueza, pero tú debes casarte con una mujer buena y piadosa”.

La piedad o la bondad moral es la cualidad más importante que se ha de buscar en la pareja potencial. Si ambos esposos son piadosos, alcanzarán todos los aspectos del matrimonio por temor a Dios, logrando la prosperidad. Otros factores a tener en cuenta en la selección de la pareja son: la posición de la familia, la edad, la educación y el interés. La oración es también un instrumento esencial para la elección de una pareja futura. A los musulmanes se les enseña la oración de Istijara para buscar la ayuda de Dios a la hora de tomar esta importante decisión.

Teniendo en cuenta estos preceptos, los matrimonios entre musulmanes son generalmente concertados, y cuentan con el consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Los padres o tutores conciertan el matrimonio de sus hijos cuando éstos alcanzan una edad y un nivel de madurez adecuados. Para quien ya ha sido educado en la sociedad occidental, esta idea será difícil de aceptar en un principio. Pero este método de selección de pareja ha sido adoptado durante siglos y ha producido matrimonios estables y felices. Una comparación entre las cifras de divorcio entre la sociedad occidental, donde el noviazgo es habitual, y las sociedades islámicas, demuestra claramente que los matrimonios concertados son más duraderos y más seguros.

La razón de esto es que los padres o tutores conocen mejor que nadie la personalidad de sus hijos e intentan escoger la pareja más compatible. Cuando un hombre y una mujer conciertan una cita, existe el peligro de que las pasiones temporales puedan ofuscar su razón y juicio. Contraen matrimonio a causa de la atracción física solamente y encuentran incompatibilidades mutuas cuando ya es demasiado tarde.

La atracción física o “el enamoramiento” pueden desvanecerse rápidamente ante otros problemas y desembocar en la insatisfacción y en una separación eventual. Por el contrario, en un matrimonio concertado, la atracción física juega un papel de menor importancia y las parejas no se casan con la misma expectativa de “amor romántico”, sino considerando el matrimonio una asociación en la que ambos han de hacer sacrificios personales y esforzarse por complacer a su pareja. El incremento gradual del respeto, confianza y afecto crea, por lo general, un lazo entre el marido y la mujer que es más sólido y duradero que el que se apoya en la atracción física solamente.

Ningún matrimonio puede ser concertado ni acordado sin el consentimiento tanto del hombre como de la mujer. Sin embargo, la mujer necesita un tutor o representante para tal acuerdo. La razón es salvaguardar sus derechos y preservar su modestia. El Islam permite tanto al hombre como a la mujer verse y conversar mutuamente antes del matrimonio, con un testigo presente en estas reuniones.

Si una mujer acaba de aceptar el Islam y sus padres no son musulmanes, ha de intentar procurarse un tutor para sí misma si desea contraer matrimonio. Esto se puede realizar por elección personal o, aceptando la recomendación de la autoridad de la Comunidad. El tutor, que ha de ser varón, es responsable de la protección de los derechos legales, religiosos, sociales y matrimoniales de la novia. Si se precisa de algún consejo prematrimonial, el tutor actúa como consejero o intermediario.

El departamento matrimonial del Movimiento Ahmadía posee una base de datos de hombres y mujeres aptos para el matrimonio, que proporciona información sobre las personas áhmadis incluidas dentro de la categoría (edad, etc.) que interesa a determinada persona. Si alguien en cuestión se muestra interesado, ha de inquirir al presidente de su Comunidad local cómo contactar con el secretario del departamento matrimonial para incluir su nombre en la base de datos. Por supuesto, toda la información es estrictamente confidencial.

Prohibiciones Relativas al Matrimonio

Dios ha impuesto prohibiciones relativas al matrimonio, así como otras prescripciones sobre las relaciones entre el hombre y la mujer.

Al musulmán no se le permite contraer matrimonio con ciertas personas. Se mencionan en el Santo Corán (véase 4:24), e incluyen a la madre, el padre, la hermana, hermano, tías, tíos, sobrinos y sobrinas. Sin embargo, a los musulmanes se les permite contraer matrimonio con sus primos. Existen además otras relaciones matrimoniales prohibidas. Por ejemplo, un hombre no puede casarse con su hija adoptiva si ha cohabitado con su madre biológica. Tampoco puede casarse con dos hermanas al mismo tiempo. (Véase Santo Corán, 4:23)

El Islam también clarifica con quién debe casarse un musulmán en lo respectivo a su religión. El matrimonio con idólatras está totalmente prohibido (véase S. Corán, 2:222) para ambos.

Sin embargo, al hombre se le permite contraer matrimonio con una mujer “de la gente del Libro” (es decir, quienes siguen una Escritura revelada), aunque no se considera recomendable.

Aparte de esto, ha de tenerse en cuenta que el Mesías Prometido (la paz sea con él) limitó la categoría de “Gente del Libro” a las mujeres cristianas y judías. También, prohibió a las mujeres áhmadis casarse con hombres no áhmadis. El motivo de ello es evidente: a la mujer no se le permite casarse con alguien que profese otra fe, pues al vivir en el hogar, ambiente y entorno de su marido, ella y sus hijos quedan expuestos a la cultura y entorno no áhmadi y no musulmán. Esto le acarreará grandes dificultades a la hora de permanecer firme en su propia fe y educar a sus hijos como musulmanes. Por el contrario, un hombre puede influenciar más fácilmente a su esposa y atraerla hacia el estilo de vida islámico.

La Ceremonia Matrimonial Islámica

Existen ciertas condiciones para que un matrimonio sea legal:

El hombre y la mujer deben dar su consentimiento voluntario antes de que se éste se realice.

El matrimonio debe hacerse público, con dos testigos por parte de cada uno, presentes en la ceremonia. El Islam no permite matrimonios secretos.

Los tutores del novio y la novia deben estar presentes en el Nikah (ceremonia matrimonial). El novio tiene la opción de estar o no estar presente.

La dote (mehr) es un regalo obligatorio del marido a la mujer. (Véase Santo Corán, 4:25). Esta suma de dinero debe ser proporcional a los medios del marido. La cantidad de la dote se anuncia en el momento de la ceremonia matrimonial y se puede entregar en un solo pago o en varios. Una vez que se ha entregado, es propiedad de la mujer que puede administrarlo como le plazca. La cantidad debe ser acordada por ambas partes.

La auténtica ceremonia matrimonial (nikah) la dirige una autoridad islámica legal, por ejemplo, el misionero o el Presidente de la Comunidad. El procedimiento de la ceremonia religiosa es en sí misma simple. El contrato es legal después de cumplimentarse los formularios del nikah, y tras anunciarse públicamente la ceremonia en presencia de testigos.

La persona que oficia la ceremonia del nikah recita el sermón que fue pronunciado por el Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) y pide el consentimiento de ambas partes. Esto va seguido de una oración. (Véase el libro de “La Oración Musulmana”).

Las parejas deben obtener un certificado legal de matrimonio, así como otros requerimientos que exija la ley del país en que residen. En algunos Estados americanos la ley exige que la persona que oficia el nikah esté inscrita en el Registro Civil. En tal caso, la celebración de los ritos es suficiente para legalizar el matrimonio. De no hallarse inscrita, la pareja deberá celebrar una ceremonia civil previamente a la ceremonia religiosa, que se realiza, por lo general, en el Registro Civil. El guardián o tutor de la novia debe asegurarse de que se cumplen todos estos requisitos, para que los derechos de la novia estén protegidos legal y civilmente.

La tradición (sunnah) del Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) requiere que se ofrezca una recepción a la novia (walima) después del matrimonio para celebrar su consumación. Ésta es la parte obligatoria de la ceremonia matrimonial y debe celebrarse de acuerdo con los medios del marido. El presente Jalifa ha reconocido la necesidad de la hospitalidad, pero ha amonestado a los musulmanes sobre la extravagancia en las relaciones matrimoniales.

Relaciones entre Marido y Mujer en el Matrimonio

De nuevo, el Islam nos ofrece orientación sobre cada aspecto de la vida familiar. El papel del marido y la mujer queda definido claramente, de tal forma que cada uno es consciente de sus obligaciones. El Islam considera el matrimonio como una sociedad entre dos personas, mediante la cual pueden obtener el agrado de Dios a través de la cooperación mutua, confianza, respeto y fidelidad. Si se cumplen las siguientes pautas establecidas por Al-lah, se disfrutará de una convivencia satisfactoria.

A cada cónyuge se le ha asignado un papel determinado. Dios dice en el Santo Corán:

“Él dijo: “Nuestro Señor es Quien dio a todo su forma correcta y después lo guió a su función adecuada’”. (20:51)

Por consiguiente, al hombre se le ha asignado el trabajo fuera del hogar como responsable de la familia debido a su superior fuerza física y aptitud psicológica. Del mismo modo, al estar la mujer más capacitada psicológicamente y emocionalmente para la crianza de sus hijos, se le asigna la responsabilidad de su crianza y el cuidado del hogar.

Para asegurar que la relación de la pareja discurra en armonía, se ha concedido autoridad a uno de ellos. Dios ha encomendado al marido el papel de tutor sobre su esposa. (Véase el Santo Corán, 4:35). Esto no le da derecho a dominar a su esposa o abusar de ella en modo alguno. Quiere decir simplemente que es responsable de su bienestar y que ha de emplear sus ganancias para mantener a su familia. En su lugar, se espera obediencia por parte de la esposa.

El respeto mutuo y la cooperación son esenciales para una buena relación entre el marido y la mujer. Dios dice:

“Ellas son una vestidura para vosotros y vosotros una vestidura para ellas…” (Santo Corán, 2:188)

De igual forma que la vestidura sirve de protección y adorno para tapar los defectos, el hombre y la mujer deben proteger el honor y la moral mutua y, confortarse mutuamente con amor, apoyo y comprensión. No deben hacer público sus defectos mutuos y deben guardar sus secretos.

El Santo Profeta (la paz y bendiciones de Dios sean con él) hizo gran hincapié en el bienestar de la mujer. Aconsejaba continuamente a sus seguidores a tratar a sus esposas con amabilidad. Su propia conducta hacia sus esposas constituye un ejemplo perfecto. He aquí algunos hadices:

“El mejor de vosotros en cuestión de fe es aquel cuya conducta sea la mejor; y el mejor entre vosotros es quien mejor trata a su mujer”.

“Ningún hombre musulmán debe guardar rencor a ninguna mujer musulmana. Si no le satisface determinada cualidad en ella, encontrará otra que le resulte agradable”.

Planificación Familiar y Control de Natalidad

El Corán recomienda un intervalo de dos años entre el nacimiento de cada hijo para permitir la recuperación física de la madre. (Véase Santo Corán, 31:15; 2:234). También recomienda la lactancia durante un período de dos años con este propósito. Se prohíbe el aborto como medio de control de natalidad, aunque se permite cuando peligra la vida de la madre.

El control de natalidad está prohibido si se lleva a cabo por temor a una escasez de medios. También ha de tenerse en cuenta que el uso del control de natalidad para evitar la responsabilidad de la crianza del hijo anula uno de los objetivos primordiales del matrimonio. Esta actitud se opone al espíritu de la enseñanza islámica sobre el matrimonio.

Poligamia

Éste es el tema que mayor número de malentendidos origina respecto al Islam. El Islam permite la poligamia, es decir, tener más de una esposa al mismo tiempo, pero no lo alienta. De hecho, el Islam es la única religión que limita esta antigua práctica tan extendida. Las Enseñanzas anteriores permitían una poligamia sin límite ni restricciones. El Islam limita el número de esposas a cuatro y no fomenta su práctica. Dios dice:

“Pero si teméis no poder mantener la equidad, casaos sólo con una o con lo que posea vuestra diestra”. (Santo Corán, 4:4).

Si un hombre no puede quedar satisfecho con una sola mujer, es mejor para la sociedad que asuma la responsabilidad moral y financiera de una segunda esposa. Los amores secretos y el adulterio son un grave pecado, siendo la causa del declive moral de la sociedad.

La poligamia se convierte en una necesidad en ciertas circunstancias, pero sólo puede ser llevada a la práctica en ciertas condiciones y bajo ciertas restricciones.

Un hombre puede contraer un nuevo matrimonio si su mujer está crónicamente enferma y se ve incapacitada para cumplir las obligaciones del matrimonio; cuando no puede tener descendencia, o, en ciertas condiciones en tiempos de guerra, cuando el matrimonio con viudas para el sustento de los huérfanos se convierte en una necesidad para proteger la moral de la sociedad. Cabe destacar, por otro lado, que las normas del Movimiento Ahmadía requieren que los ciudadanos áhmadis obedezcan las leyes del país en que residan, siempre que tales leyes no entren en conflicto con un expreso mandamiento divino.

El Islam prohíbe la poliandria, es decir, que la mujer se case con más de un marido. La mujer que haya contraído matrimonio con un marido impotente, estéril o crónicamente enfermo, puede optar por el recurso del divorcio si considera que la situación es insoportable.

Divorcio

El Islam permite el divorcio, pero según los hadices, es uno de los actos más abominables ante la vista de Dios. De hecho, el procedimiento del divorcio está diseñado para permitir cualquier oportunidad de reconciliación. Bajo la ley islámica, el divorcio ha de ser pronunciado tres veces con un intervalo de un mes entre cada anuncio. Durante este intervalo, la esposa ha de permanecer en el hogar familiar (a menos que haya cometido adulterio), y se insta a ambos a una reconciliación. Si el divorcio se ultima, se ordena al marido a “despedirla con amabilidad”. Él es el responsable de mantener a sus hijos a nivel económico hasta que sean mayores de edad, así como de su mujer durante un período determinado (iddat) durante el divorcio.

He aquí algunas razones aceptables para el divorcio en el Islam son:

  • El adulterio. Sin embargo, se requiere el testimonio de cuatro testigos si el acusado lo niega.
  • La negativa del marido de mantener económicamente a la familia.
  • La negativa del marido a mantener relaciones conyugales durante más de tres meses.
  • El abuso físico o sexual de la esposa o de los hijos.
  • La incompatibilidad entre los esposos hasta el punto de que sus diferencias no puedan solventarse.

El divorcio puede ser iniciado tanto por el marido como la mujer. Si el marido inicia el divorcio, que se llama talaq, no debe reclamar ningún regalo entregado a su esposa. Si la mujer desea el divorcio (jula), debe restituir su dote. A ambos, el hombre y la mujer, se les permite contraer matrimonio de nuevo.

Para más información

Holy Qur ’an con comentario. Traducción & Ed. Malik Ghulam Farid. Reino Unido, 1994. Capítulo 4.
Holy Qur’an con comentario. 5 volúmenes. Traduc. & Ed. Malik Ghulam Farid. Reino Unido, 1988. Capítulo 4º.
Gardens of the Righteous. Hadiz (dichos del Santo Profeta). Traducción, Mohammad Zafrulla Khan.
Ahmad, Maulana Sheikh Mubarak. Islam on Marital Rights. Reino Unido.
Baveja Malik Ram. Woman in Islam. Nueva York 1981.Khan, Muhammad Zafrullah. Punishment of Adultery in Islam. Reino Unido.

Fuente: “Pathway to Paradise”; Lajna Imaillah, USA

Imagen: cortesía de Jeff Belmonte; Licencia Creative Commons

Requisitos del guardián legal (wali)

Alabado sea Dios

Hay tres pilares o condiciones para un contrato matrimonial en el Islam:

Ambas partes deben estar libres de cualquier obstáculo que pudiera impedir la validez del matrimonio, como tener permanentemente prohibido casarse por ser parientes cercanos entre sí, ya sea que la relación sea a través de lazos de sangre o del amamantamiento (radá’), o cuando el hombre es un no musulmán y la mujer es musulmana, por ejemplo.

Además, debería haber una propuesta del guardián legal o la persona que actúe en su lugar, que debería decirle al novio: “¿Quieres casarte con Fulana?”, o “Puedes casarte con Fulana” o palabras similares.

Debería haber una expresión de aceptación de parte del novio o de quien actúe en su lugar, que debería decir: “Acepto”, o palabras similares.

Las condiciones para un contrato de matrimonio islámico son las siguientes:

Ambos, la prometida y el novio, deberían estar claramente identificados, ya sea indicando sus nombres o describiéndolos, etc.

Ambos, la prometida y el novio, deberían estar satisfechos el uno con el otro, porque el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Ninguna mujer previamente casada (viuda o divorciada) puede ser casada hasta que ella haya sido consultada acerca de sus deseos (ella debería determinar con precisión sus deseos), y ninguna virgen debería ser casada hasta que se haya obtenido su permiso”. Le preguntaron, “Oh, Mensajero de Dios, ¿cómo concederá su aprobación la virgen (si siente mucha timidez)?”. Él dijo: “Guardando silencio (es decir, al ser consultada)”. Registrado por Al-Bujari, 4741.

El que hace el contrato en nombre de la mujer debe ser su guardián legal. Dios dijo con respecto al matrimonio (traducción del significado):

“Desposad a aquellos hombres o mujeres que no tengan cónyuge…” (Al-Nur, 24:32), y porque el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Cualquier mujer que se case sin el permiso de su familia, su matrimonio es inválido». Registrado por At-Tirmidi (1021) y otros.

El contrato matrimonial debe ser atestiguado, tal como el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No hay ningún contrato matrimonial excepto con un guardián legal y dos testigos». Registrado por At-Tabarani; ver también Sahih al-Yámi’, 7558.

También es importante que el matrimonio sea hecho público, tal como el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Anuncien los matrimonios”. Registrado por el imam Áhmad; clasificado como bueno en Sahih al-Yámi’, 1027.

Las condiciones del guardián legal son las siguientes:

Debe ser adulto y maduro, de buen juicio y carácter, y de la misma religión que la novia. Un no musulmán no puede ser el guardián legal de un musulmán, varón o mujer, y un musulmán no puede ser guardián legal de un no musulmán, varón o mujer, pero un no musulmán sí puede ser el guardián legal de una mujer no musulmana con propósitos de matrimonio, aun cuando ellos sean de religiones diferentes.

Debe ser de buen carácter (‘adaalah, incluye devoción, actitud, conducta, etc.), como opuesto a ser corrupto, engreído, autoritario, etc. Esta es una condición impuesta por algunos eruditos, aunque algunos de ellos considera la apariencia externa de buen carácter como suficiente, y otros dicen que es suficiente si puede ser considerado por los demás como alguien capaz de prestarle la atención apropiada a los intereses de la mujer, para quien está actuando como guardián legal en lo que respecta a su matrimonio y defensor de sus intereses.

Debe ser hombre, tal como el Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: «Ninguna mujer puede dirigir el contrato matrimonial de otra mujer, y ninguna mujer puede dirigir el contrato matrimonial en su propio nombre, porque la fornicadora o adúltera es la que arregla las cosas en su propio nombre». Registrado por Ibn Máyah, 1782; ver también Sahih al-Yámi’, 7298.

Los juristas ponen a los posibles guardianes legales en cierto orden, y no debe ignorarse a un guardián legal que está más estrechamente relacionado con la mujer a menos que no haya ninguna persona así o que entre los parientes no se encuentren las condiciones especificadas. El primer guardián legal de la mujer musulmana es su padre, luego quienquiera que su padre pueda haber determinado antes de su muerte, después su abuelo paterno o bisabuelo, su hermano a través de ambos padres (hermano completo), su hermano a través de su padre, los hijos de su hermano a través de ambos padres, los hijos de su hermano a través de su padre, su tío (el hermano de su padre a través de ambos padres), el hermano de su padre a través del padre, los hijos del hermano de su padre a través de ambos padres, los hijos del hermano de su padre a través del padre, después quienquiera que esté más estrechamente relacionado, y así sucesivamente, como es el caso con la herencia. El líder musulmán (o su delegado, como un qádi o juez) es el guardián legal de cualquier mujer que no tenga un guardián legal propio.

Y Allah sabe más.

El matrimonio islámico carece de validez si no se inscribe en el Registro Civil

13/01/2015 – 13:59

El Tribunal Constitucional (TC) establece que el matrimonio por rito islámico carece de validez y eficacia para el ordenamiento jurídico español si no se ha inscrito en el Registro Civil. En una sentencia de 1 de diciembre de 2014, el Alto Tribunal sostiene que la Ley 26/1992, de 10 de noviembre, atribuye efectos civiles al matrimonio islámico «solo cunado se celebre en una comunidad que pertenezca a la Comisión Islámica de España».

La sentencia, de la que ha sido ponente la magistrada Asua Batarrita, parte del recurso de un ciudadano que se caso por el rito islámico en 1999. Su mujer falleció en 2007 y, al solicitar la pensión de viudedad, se encontró con que la Administración denegó su petición, alegando que el matrimonio debía estar inscrito en el Registro Civil para poder cobrar la pensión. El Registro, por su parte, consideró que el rito no era inscribible porque «se celebró sin certificado de capacidad previo».

El recurrente se defendió e invocó el derecho a la igualdad que reconoce el artículo 14 de la Constitución Española, alegando que se le había dado un trato discriminatorio frente a otras personas que se hubiesen casado y lo inscribieran. El afectado sostuvo que no era precisa la inscripción para la plena validez del matrimonio y presentó el certificado de la ceremonia islámica como «prueba suficiente» para acreditar su estado civil de casado.

Sin embargo, el Constitucional sostiene que la boda carece de validez civil. El Tribunal asegura que «no hay constancia de que la Administración reconociera la existencia y validez del matrimonio ni los efectos propios de una persona con vínculo matrimonial».

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