0

Cuscus por la noche

Tabla de contenidos

Cuando hablamos de comer carbohidratos por la noche lo primero que se nos viene a la cabeza es que vamos a engordar. La mayoría de la gente piensa que como por la noche no hacemos ejercicio y, normalmente, después de cenar nos acostamos, todos los carbohidratos que comamos de noche se almacenarán como grasa.

Por tanto antes de nada debemos analizar si es verdad que durante la noche no quemamos calorías y después veremos realmente qué dicen los estudios sobre los carbohidratos por la noche. Vamos punto por punto.

¿Se queman calorías mientras duermes?

Esto lo podemos calcular muy fácilmente usando la fórmula del metabolismo basal. Esta fórmula básicamente nos dará el número de calorías totales que quemamos para seguir vivos, es decir, si estuviéramos todo el día tumbados en la cama, ¿cuál sería la cantidad mínima de calorías que gastaríamos? o si estuviéramos todo el día durmiendo, ¿cuántas calorías quemaríamos?

Vamos a hacer este cálculo con mis medidas como referencia y para ello vamos a usar cualquier calculadora que encontremos por internet. Yo ahora mismo tengo 27 años, mido 1,83 cm y peso unos 82 kilos por tanto, mi metabolismo basal es de 1945 kilocalorías diarias. Esa es la cantidad de energía que necesito para seguir vivo un día, 24 horas.

Ahora la división es sencilla ya que nuestro metabolismo basal prácticamente no varía cuando estamos despierto o durmiendo. Suponiendo que duerma unas ocho horas diarias quemaría 648 kcal durante la noche que no es poco y, por lo tanto, el mito que después de cenar no quemamos nada queda desmentido.

¿Y qué dicen los estudios?

En cuanto estudios tenemos este de abril de 2011 que creo que es fundamental para desmentir este mito de una vez por todas. El estudio es muy sencillo y al mismo tiempo muy esclarecedor.

Se dividió a un grupo de hombres y mujeres sanos de entre 22 y 55 años en dos grupos: uno de ellos iba a consumir todos los carbohidratos durante el día y el otro a la hora de cenar, pero ambos consumirían las mismas calorías y macronutrientes. Ambos grupos rondaban entre 1.300 y 1.500 kilocalorías diarias con un reparto de 20% proteína, 30-35% grasas y el resto de carbohidratos.

Después de seis meses con la misma dieta el grupo que consumió los carbohidratos por la noche perdió un 2% más de peso y grasa que el grupo que los consumió por el día. Como conclusión diría que, no estoy seguro de que comer carbohidratos por la noche sea mejor, pero si estoy seguro de que no es peor. Al final, una vez más, parece que lo importante son las calorías y macronutrientes y no la hora a la que los comas.

Entonces, ¿los carbohidratos se convierten en grasa?

Sí y no. Los carbohidratos, como cualquier otro macronutriente (incluso las proteínas), pueden convertirse en grasa, pero no es una cuestión de a qué hora los comas, es cuestión de la cantidad y de tus niveles de glucógeno.

Para que te hagas una idea, de forma muy resumida, tu cuerpo tiene dos formas de almacenar la energía: el glucógeno y la grasa. El glucógeno se puede almacenar de forma limitada y una vez que estos depósitos estén llenos tu cuerpo pasará a almacenar el resto de energía como grasa. Lo mismo pasa con otros macronutrientes. Así que, pare resumir, siempre y cuando comas las mismas calorías al final del día no tienes que preocuparte de si los carbohidratos los comes por la noche o no.

Imágenes | iStock
En Vitónica | Los carbohidratos simples son, una vez más, culpables de acercarnos a la obesidad

¿Se deben evitar comer carbohidratos en la noche?

Compartir

  • Twitter
  • Whatsapp Whatsapp

He decidido escribir este artículo con la mayor amplitud posible para ver si una vez por todas podemos dejar claro si «cenar hidratos es el problema de perder peso»

Después de estar meditándolo y viendo la gran confusión que existe actualmente sobre el tema de evitar las frutas para perder peso y carbohidratos en la tarde-noche.

¿Qué hacer para Perder Peso?

Lo primero que tenemos que tener claro es que en una relación de macronutrientes (carbohidratos,proteínas y grasas) razonable, cualquier déficit calórico nos hará perder peso.

Dependiendo de la relación de macronutrientes ésta perdida de peso puede ser:

  • Perfecta (perder sólo grasa)
  • Mediocre (perder grasa y músculo)
  • Penosa (perder sólo músculo)

Esto quiere decir que si somos capaces de saber cuándo introducir los macronutrientes, nuestra pérdida de peso, será más fácil que tienda a perfecta que a penosa; aunque como digo: mientras haya un déficit calórico perderemos grasa aunque realicemos solo una comida al día1.

¿Cenar Carbohidratos Engorda?

La confusión de que los carbohidratos se deben evitar por la noche, se debe a la creencia de que al no usarlos al dormir se transformarán en grasa.

A modo de resumen, cada vez que un entrenador personal o nutricionista defiende esta afirmación ingresan en urgencias a un fisiólogo.

Nuestro cuerpo no dice «…son las 6 de la tarde, ya he trabajado bastante, acumularé estos carbohidratos como grasa…», lo que hace es aumentar el metabolismo de ellos, aumentando los niveles de insulina, reduciendo la lipólisis (utilización de las grasas), aumentando las hormonas tiroideas, aumentando la glucogénesis y un largo etcétera.

Además la creencia de que no vamos a usarlos al dormir es falso, ya que se ha visto que en las fases REM del sueño se aumenta el consumo de carbohidratos por parte del cerebro2.

¿Son los Carbohidratos el Enemigo?

¿Comer Fruta por la Noche?

El caso de las frutas, es particular, ya que suele estar formado por una parte de glucosa y otra parte de fructosa. La fructosa no eleva la insulina, sino que va directamente al hígado y ahí se acumula como glucógeno o se utiliza para síntesis de triglicéridos (lípidos).

De forma general, en una dieta con una ingesta normal de carbohidratos, nuestras reservas de glucógeno casi nunca están llenas, por lo que si a lo largo del día hemos consumido pocos carbohidratos, aunque nos comamos 2 frutas en la cena no se acumularán como grasa. Incluso es beneficioso ingerir frutas, ya que se ha visto que disminuyen la sudoración y sofocos en mujeres de mediana edad cuando duermen3.

¿Puede ser beneficioso ingerir carbohidratos en la cena? Para responder a esto tenemos que recurrir a los ritmos circadianos.

¿Qué son los Ritmos Circadianos?

A día de hoy, es raro ver un medio que no hable de los ritmos circadianos o de “nuestro reloj biológico” como se le conoce popularmente. Para aquellas personas que no sepan qué son los ritmos circadianos vendría a ser:

las oscilaciones hormonales y metabólicas que se producen durante el día y que son controladas por el núcleo supraquiasmático

Este sistema se rige por sensores periféricos que envían mensajes hacia esta zona del cerebro. Estos “ritmos” podrán influir en procesos como:

  1. Gasto energético,
  2. Sensibilidad a la insulina, o incluso,
  3. el Descanso.

Un ejemplo claro sería este último punto, donde se ha observado que el uso de dispositivos electrónicos antes de irnos a dormir reduce la calidad del sueño al alterar la liberación de melatonina

Este reloj biológico lo estamos manipulándolo constantemente, con los conocidos viajes con , o incluso con la iluminación, donde tener poca iluminación alarga el ciclo.

¿Cómo se controlan los Ritmos Circadianos?

A nivel molécular y entrando un poco más en detalle, se ha observado que dos circuitos de gran interés, mediados por las proteínas CLOCK y BMAL1, los cuales estimulan la transcripción de 3 genes (Per y Cry) que alterarán las rutas metabólicas intracelulares. Podríamos decir que en torno al 50% de los receptores nucleares de los tejidos “metabólicamente activos” viene marcado por estas proteínas.

No obstante, diversos factores como puede ser el ejercicio físico, pueden alterar este porcentaje reduciendo su importancia.

Relación entre los Ritmos Circadianos y Nutrición

Los ritmos circadianos se pueden resumir como nuestro reloj biológico de 24 horas o patrón de vida, es decir, nuestro cuerpo está preparado para buscar más energía por la mañana y tender a tener más sueño por la noche. Esto se refleja a primera hora de la mañana donde tenemos más alta la testosterona y el cortisol, o por la noche, donde esta más alta la melatonina (hormona relacionada con el sueño).

Como no iba a ser de otra forma, la nutrición también cumple su función en dicho ciclo.

Cuando un alimento se consume en los momentos óptimos de la día, los relojes periféricos del cuerpo, que se encuentran en todas las células fuera del cerebro, se sincronizan con el reloj central del cuerpo, que se encuentra en el cerebro.

A diferencia de lo que muchos creen, al consumir los carbohidratos por la noche se produce una mayor oxidación de las reservas de grasa durante el día, aumenta la sensación de saciedad , se mejora la sensibilidad a la insulina y reducen los niveles de grelina5.

Cenar Hidratos de Carbono Después de Entrenar

En el caso de los deportistas esto es de gran importancia, ya que al no ingerir carbohidratos durante el día, los músculos son más sensibles a la insulina, por lo que al terminar de entrenar nuestros músculos absorberán la mayoría de glucosa ingerida, aumentando los niveles de glucógeno muscular.

Este fenómeno se conoce como supercompensación, y se produce en el post-entrenamiento, independientemente de si es por la noche o por la mañana.

Si quieres profundizar, haz click en Carbohidratos Post-Entrenamiento, Todo lo que Necesitas Saber

Tal como podemos ver en la imagen, el grupo de la derecha, que ingerían la gran parte de los carbohidratos en la cena, tenían una mejor sensibilidad a la insulina. Este efecto es discutible ya que también puede ser debido a realizar una sola ingesta a lo largo del día.

No obstante, en la imagen superior se aprecia que al llegar al final del experimento, las personas que habían ingerido los carbohidratos en la cena, disminuyeron los niveles de leptina, ya que las personas obesas poseen mayores niveles pero debido a la resistencia a ella, es decir, tienen niveles altos pero su cerebro no se percata de que están saciados.

Los Ritmos Circadianos regulan la Sensibilidad a la Insulina

Para que os hagáis una idea de por dónde van los tiros y a modo de ejemplo práctico, nuestro ritmo circadiano nos hace tener mayor sensibilidad a la glucosa por la mañana y peor sensibilidad por la tarde-noche (de ahí sale el mito de evitar los carbohidratos en la noche…).

Sin embargo, si yo entrenase a las 18:00 de la tarde, tendré mayor sensibilidad a la glucosa en la tarde-noche que en la mañana.

¿Cómo influyen los Ritmos Circadianos en nuestro Metabolismo?

Llegados a este punto, muchos/as os estaréis preguntando qué efectos a nivel metabólico se dan por estos ritmos circadianos y si influyen en las calorías que gastamos y sobre todo, en el sustrato (grasas o carbohidratos) utilizados como fuente de energía.

Estudio de Van Moorse

Para ello vamos a ver el estudio de Van Moorse4 y compañeros, donde observaron los cambios metabólicos en 20 hombres delgados, no fumadores y que no consumieran ningún fármaco.

Los participantes tendrían que tener un estilo de vida estandarizado la semana previa al estudio, que englobaba:

  1. Dormir de 23:00 a 07:00h
  2. Desayunar,almorzar y cenar a las 09:00, 14:00 y 19:00h respectivamente
  3. No tomar ningún snack o bebidas que no fuese agua
  4. No consumir alcohol o cafeína
  5. No realizar ejercicio físico 3 días antes del estudio
  6. Dos días antes del estudio se les daría comidas estandarizadas en cuanto a calorías y macronutrientes

Durante el primer día de estudio, se les aportó comidas estandarizadas, se les controló la actividad física y el tiempo de sueño. Para prevenir un comportamiento sedentario, se les obligaba a caminar 15 minutos a baja intensidad después de cada comida.

En el segundo día, se les despertó a las 6:44 AM para que los participantes ingirieran una píldora telemétrica que mediría la temperatura corporal. Después, por una canula intravenosa se le tomaría muestras de sangre a lo largo del día para medir los distintos parámetros. Junto a esto, se les tomaría biopsias del tejido muscular situado en el vasto lateral.

Resultados del estudio

Como era de esperar, se observó distinta expresión de las proteínas mencionadas anteriormente, siendo mayor en la tarde-noche. Sin embargo, el dato más llamativo es el momento en el que más calorías se quemó durante el día, a las 23:00h, siendo el punto más bajo a las 04:00 AM, tal como se observa en el gráfico inferior.

Respecto al sustrato utilizado, observamos que el pico de carbohidratos como fuente de energía fue a las 23:00h y el mínimo a las 04:00, coincidiendo con el dato anterior del gasto calórico. En cuanto a los ácidos grasos, el pico fue a las 08:00 y un pico menor a las 04:00 AM.

¿Si ceno carbohidratos se acumulan en grasa?

Otro de los puntos de interés sería que ver qué ocurre cuando estamos durmiendo. Según la corriente bro-science, si cenamos carbohidratos, nuestros niveles de glucosa e insulina estarán altos, lo que impidirá que se queme grasa. Por otro lado, como estaremos durmiendo y nuestro gasto será bajo, los carbohidratos se almacenarán como grasa. ¿Es cierto esto? Vamos a ver:

Si observamos la gráfica superior, vamos que la insulina tiene un pico a las 20:00h pero que se reduce a niveles mínimo durante la noche mientras que los niveles de ácidos grasos aumenta.

¿Quién iba a pensar que la insulina no estaría de fiesta toda la noche? La realidad es que aunque cenes carbohidratos, tu cuerpo utilizará grasa como fuente de energía mientras duermes.

¿Qué ocurre si meto todos los carbohidratos en la cena?

Pues que pasarás toda la noche utilizando glucosa como fuente de energía, sin embargo, tu cuerpo utilizará grasa durante el día.

El problema llega cuando metes muchos carbohidratos durante el día y durante la noche, lo que dispararía tu consumo calórico.

¿Por qué pierdo más grasa al quitar los carbohidratos en la cena?

Porque estas reduciendo tu consumo calórico. No hace falta ser Sherlock para darse cuenta que si antes metías carbohidratos por la noche y ahora no, tu ingesta se reduce entre 300-600Kcal. Muchos/as me dirán que realmente no los quitas, sino que lo sustituyes por proteína, verduras y grasas.

Teniendo en cuenta que la proteína es saciante, y que el aporte de calorías en las verduras es mínimo, seguiríamos teniendo un resultado similar.

Conclusiones

Una cena con carbohidratos o fruta no solo no es perjudicial a la hora de perder grasa, si no que incluso puede ser una herramienta eficaz para aquellas personas que entrenan por la noche.

A diferencia de lo que siempre hemos escuchado de «Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo», la verdad es totalmente distinta.

Debemos adaptar nuestra dieta a nuestro estilo de vida, por lo que si nos resulta más cómodo meter los carbohidratos en la noche para la recuperación, no debemos tener miedo de hacerlo, ya que es mucho más importante la cantidad total de carbohidratos que el momento de ingerirlos.

Como bien dije en el principio del artículo, esta es una de las muchas formas que hay de perder grasa, recuerda que aquí lo importante es que haya un déficit calórico.

En resumen, la teoría de que no podemos quemar grasa por la noche al introducir carbohidratos en la cena es errónea. Nuestro cuerpo utilizará tanto glucosa como ácidos grasos mientras dormimos, lo que impide el almacenamiento de estos en forma de grasa corporal (sobre todo si entrenamos en la tarde noche).

No obstante, el realizar una dieta baja en carbohidratos, indistitamente de si los metemos en la mañana o en la tarde, suele dar mejores resultados al reducir la ingesta calórica. Y junto a ello, como bien sabemos por diversas publicaciones científicas, los macronutrientes tienen un papel importante en la composición corporal, pero es la elección de alimentos lo que permitirá poder conseguir mayor o menor resultado gracias a la adherencia.

Saludos!

Fuentes

  1. A controlled trial of reduced meal frequency without caloric restriction in healthy, normal-weight, middle-aged adults.
  2. Metabolic rate and fuel utilization during sleep assessed by whole-body indirect calorimetry.Katayose Y, Tasaki M, Ogata H, Nakata Y, Tokuyama K, Satoh M.
  3. Fruit, Mediterranean-style, and high-fat and -sugar diets are associated with the risk of night sweats and hot flushes in midlife: results from a prospective cohort study.Herber-Gast GC, Mishra GD.
  4. Demonstration of a day-night rhythm in human skeletal muscle oxidative capacity Dirk van Moorse, Jan Hansen, Bas Havekes, Frank A.J.L. Scheer, Johanna A. Jörgensen, Joris Hoeks, Vera B. Schrauwen-Hinderling, Helene Duez, Philippe Lefebvre, Nicolaas C. Schaper, Matthijs K.C. Hesselink, Bart Staels, Patrick Schrauwen
  5. Greater weight loss and hormonal changes after 6 months diet with carbohydrates eaten mostly at dinner.Sofer S, Eliraz A, Kaplan S, Voet H, Fink G, Kima T, Madar Z.
  6. Association of Leptin With Food Cue–Induced Activation in Human Reward Pathways.Martin Grosshans, MD; Christian Vollmert, MD; Sabine Vollstädt-Klein, PhD; Heike Tost, MD, PhD; Saskia Leber, MD; Patrick
  7. Bach, BS; Mira Bühler, PhD; Christoph von der Goltz, MD; Jochen Mutschler, MD; Sabine Loeber, PhD; Derik Hermann, MD; Klaus Wiedemann, MD; Andreas Meyer-Lindenberg, MD, PhD; Falk Kiefer, MD
  8. suppversity.blogspot.com.es/2012/08/carbs-past-6pm-reloaded-circadian.html
  9. Circadian expression of adiponectin and its receptors in human adipose tissue.Gómez-Abellán P, Gómez-Santos C, Madrid JA, Milagro FI, Campion J, Martínez JA, Ordovás JM, Garaulet M.
  10. Pattern of expression of adiponectin receptors in human adipose tissue depots and its relation to the metabolic state.Nannipieri M, Bonotti A, Anselmino M, Cecchetti F, Madec S, Mancini E, Baldi S, Santini F, Pinchera A, Rossi M, Ferrannini E.
  11. Circadian rhythm of plasma leptin levels in upper and lower body obese women: influence of body fat distribution and weight loss.Langendonk JG, Pijl H, Toornvliet AC, Burggraaf J, Frölich M, Schoemaker RC,
  12. Doornbos J, Cohen AF, Meinders AE.

Entradas Relacionadas

  • Recetas de Cenas Saludables y Fáciles de Hacer
  • Para Perder Peso: ¿es Mejor Recortar en Grasas o Carbohidratos?
  • ¿Qué es el Ciclado de Calorías?

¿Cenar hidratos de carbono engorda?

¿Cuántas veces has escuchado que cenar hidratos de carbono engorda? Se trata de uno de los mitos alimentarios más extendidos entre la población. El pensamiento de este mito se basa en «si tomo hidratos de carbono por la noche, como me proporcionan energía, no la voy a gastar al estar durmiendo y por lo tanto se va a acumular en grasa»,¿Qué tan cierto es esto?

¿Los hidratos de carbono en la cena engordan?

Primero, es conveniente aclarar qué son los hidratos de carbono. Los hidratos de carbono no son un grupo de alimentos, sino un nutriente que nos aporta energía. Los alimentos que contienen este macronutriente son: los tubérculos, cereales, frutas y legumbres.

También se encuentran en los ultraprocesados como dulces, derivados de cereales, zumos, etc. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los hidratos de carbono de los ultraprocesados son distintos a los de los alimentos naturales.

Los hidratos de carbono son un grupo de nutrientes que aportan principalmente energía. Pueden obtenerse de distintos tipos de alimentos, ya sea naturales o ultraprocesados.

¿Cómo funcionan los hidratos de carbono cuando se ingieren?

Cuando se toman hidratos de carbono,lo primero que hace el organismo es reponer las reservas de glucógeno. El glucógeno es la forma que tiene el cuerpo de almacenar glucosa, y lo hace tanto en el hígado como en el músculo.

Una vez que estas reservas están llenas, es el resto de azúcar (aquel que se encuentra en exceso) el que irá a transformarse en grasa. Por tanto, se trata de una situación de exceso cuando las reservas están llenas. Esto puede darse en cualquier momento del día.

Descubre: ¿Cómo repartir bien los hidratos de carbono?

¿Influye la hora en la que tomamos los hidratos de carbono?

El momento del día en que se consumen los hidratos de carbono no suele tener mayor relevancia. Tomarlo en determinada hora influye normalmente lo mismo que tomarlo a otra hora. Lo importante es el tipo de alimento que tomas, no es lo mismo tomarse un plato de arroz integral que una pizza, y cómo de llenas están tus reservas de glucógeno.

La situación idónea sería que los hidratos de carbono que se ingieren en la cena repongan el gasto energético. Por supuesto, en este caso se dará siempre y cuando se haya hecho ejercicio físico durante el día, y no se haya repuesto ya antes en otras comidas.

En el caso de los hidratos de carbono, no se produce la misma cantidad de insulina durante el día que por la noche. Los sacamos del torrente sanguíneo más rápido durante el día, cuando tenemos mejor tolerancia. Esto era una de las cosas que nos hacían pensar hace años que es mejor tomarlos a primera hora y evitarlos por la noche.

Según la ciencia, ¿engorda cenar hidratos de carbono?

Hay estudios científicos que demuestran que este hecho es falso. En un ensayo publicado en Obesity se observó que, en dos grupos de personas obesas con la misma dieta, pero alternando comida y cena, es decir, dándoles más cantidad de hidratos de carbono en la cena, el grupo experimental al día siguiente estaba más saciado y aumentaba su gasto energético.

Este mismo estudio demostró que se pueden modular los perfiles hormonales diurnos como la grelina, leptina y adiponectina, hormonas encargadas del hambre y la saciedad. Por lo tanto, ayuda a controlar el hambre diurna, mejora la pérdida de peso y los resultados metabólicos.

Incluir carbohidratos en la cena no causa precisamente un aumento de peso. Lo que conlleva a ganar kilos de más es el exceso calórico mantenido durante varios días.

Ahora bien, por si todavía tienes dudas de si cenar hidratos de carbono por la noche engorda, vamos a ver otro estudio publicado en European Journal of Nutrition.

Tres grupos de hombres obesos siguieron una dieta de pérdida de peso. Uno fue el grupo control; otros comían carbohidratos durante el día y proteínas por la noche; y el tercer grupo ingería proteínas durante el día y carbohidratos por la noche.

Los investigadores determinaron que comer carbohidratos en la cena y proteínas durante el almuerzo, dentro de una dieta de pérdida de peso equilibrada,tuvo un efecto similar en la composición corporal y los marcadores bioquímicos, pero un mayor efecto en la termogénesis inducida por la dieta.

Además, vieron que comer principalmente carbohidratos en la comida y proteínas en la cena tiene un efecto perjudicial en la homeostasis de la glucosa.

Te puede interesar: 6 trucos para reducir los hidratos de carbono en la dieta

Conclusión

La cantidad de carbohidratos que podamos comer por la noche depende de cada caso. No debe seguir la misma pauta una persona que quiera reponer tras su entrenamiento, que una persona que quiera perder peso.

El hecho aislado de comer hidratos de carbono por la noche no es lo que hace engordar. Lo que hace aumentar de peso es el exceso calórico mantenido durante varios días.

Finalmente, no debes olvidar la calidad de estos hidratos de carbono. Como hemos dicho en los apartados anteriores, no es lo mismo cenar cereales integrales, patatas o fruta, que harinas refinadas.

Comer cuscús (también conocido como cous-cous o alcuzcuz) te ofrece nutrientes esenciales que ayudan a mantener la salud en general. Este alimento integral es nativo de África y es comúnmente encontrado en la culinaria del Oriente Medio.

El cuscús es una masa de remolina, una forma de trigo. Él puede ser comido como acompañamiento, ensalada o postre, y usted puede usarlo en lugar del arroz o quinua. Pero ¿será que, bajo alguna circunstancia, comer cuscús engorda, o siempre adelgaza?

Informaciones Nutricionales:

Cantidad por 100gr:

  • Calorías: 112.
  • Gordura Total: 0,2 g.
  • Carbohidratos Totales: 23 g.
  • Fibra alimentar: 1,4 g.
  • Proteína: 3,8 g.

Buena fuente de proteínas:

Comer cuscús te ofrece una buena fuente de proteína vegetal magra. Una porción de 1 taza de cuscús cocido te ofrece 6 gramos de proteína, lo que equivale al 12% de tu necesidad diaria de ese nutriente. Tu cuerpo depende de la proteína alimentaria para ayudar en la salud de la piel, los músculos, los órganos y otros tejidos. Elegir fuentes de proteína magra ayuda a garantizar que estés alcanzando tus necesidades diarias de proteína sin consumir exceso de grasa. Una porción de cuscús tiene menos de 0,5 gramos de grasa, haciendo que el sea muy delgado.

Fibras:

Cada porción de cuscús ofrece 2 gramos de fibra alimentaria. Aunque las fibras son un carbohidrato no digerible, tienen un papel vital en el mantenimiento de su salud. Las fibras pueden ayudar en el control de peso, porque absorben agua e hinchan en su tracto digestivo, haciendo que usted se sienta lleno. También ayudan a mantener los alimentos moviéndose en su cuerpo, previniendo el estreñimiento. Sus niveles de colesterol pueden beneficiarse de las fibras porque se ligan al colesterol en el tracto digestivo y lo retiran de su cuerpo.

Una porción de una taza de cuscús te ofrece 2 gramos de fibra alimentaria, mientras que la misma porción de arroz integral contiene 4 gramos de fibra. Esto se debe a que el cuscús se hace de granos refinados, y el arroz integral es un grano integral. Los granos integrales contienen más fibras ya que todavía contienen todas las partes del grano, mientras que los granos refinados contienen el endospermo y no el salvado o el germen del grano.

Vitaminas esenciales:

Cuando los granos se procesan, muchos de los nutrientes se pierden. Los alimentos integrales generalmente ofrecen más vitaminas, minerales y fibras que los granos refinados. El cuscús es un alimento integral y una buena fuente de vitaminas B necesarias para tu salud. Específicamente, el cuscús ofrece tiamina, niacina, riboflavina, B6 ácido fólico y ácido pantoténico. Estos nutrientes ayudan a metabolizar energía, mantener las células rojas de la sangre sana, prevenir ciertas malformaciones fetales y mantener su piel, sangre, cerebro, sistema nervioso, corazón y sistema inmune funcionando bien.

Minerales:

Minerales también están presentes en niveles variables en el cuscús. Una porción de la pasta ofrece el 61% de la necesidad diaria de selenio. El selenio tiene un papel esencial en la salud reproductiva, el metabolismo de las hormonas de la tiroides, la síntesis de proteínas y la prevención de daños causados por radicales libres, de acuerdo con la Oficina de Suplementos Alimenticios. Una taza de cuscús también contiene el 7 por ciento de la cantidad recomendada de manganeso. Mientras que sólo una pequeña cantidad de manganeso se requiere diariamente, tiene un papel en el mantenimiento de la salud de los huesos, sangre, hormonas, nervios y cerebro, así como en la regulación del metabolismo y del azúcar en la sangre.

Otras consideraciones nutricionales:

El cuscús tiene menos calorías, con 180 comparado a 220 del arroz integral, y un poco más de proteínas, con 6 gramos en lugar de los 5 gramos de arroz integral. Sin embargo, el arroz integral ofrece más vitaminas y minerales esenciales, incluyendo el magnesio, la vitamina B6, el fósforo, la tiamina, la niacina, el zinc y el hierro, por lo que es nutricionalmente superior al cuscús.

Consideraciones:

Si prefieres cuscús al arroz integral, pruebe el cuscús integral. Tiene más fibras que el cuscús normal y se cocina en el mismo tiempo que el normal. Sin embargo, puede ser difícil de encontrar, ya que muchas tiendas no lo poseen. Si tú normalmente eliges el cuscús en lugar de arroz integral debido al menor tiempo de cocción, podes cocinar el arroz integral antes para ahorrar tiempo por la noche.

No hay como afirmar que el cuscús engorda, sin embargo, existen otras opciones y variedades de granos que también nos suministran nutrientes esenciales. El cuscús puede ser parte de una dieta sana, pero no debe tomar el lugar de granos integrales. Incluir una variedad de granos ayudará a garantizar que tú estés consumiendo todos estos nutrientes esenciales.

Alimentos que nunca debes tomar por la noche (para no engordar)

13/05/2013 06:00 – Actualizado: 04/07/2016 19:03

Como han atestiguado numerosos estudios, el momento del día en que realizamos nuestras comidas es determinante a la hora de perder o ganar peso. Y la cena es la comida más delicada. Comer por la noche en abundancia está relacionado de manera inequívoca con la producción de grasa, el sobrepeso y la obesidad. Cuanto más tarde cenemos, y más cerca esté la cena del momento de irnos a la cama, peor. Lo ideal es cenar dos horas antes de irnos a dormir, para no acostarnos haciendo la digestión. Pero no sólo influye el momento del día en que cenamos, además influye notablemente el tipo de comida que tomamos.

Si estamos tratando de adelgazar, la cena es clave. Por la noche apenas consumimos energía, por lo que tardaremos más en quemar las calorías que hayamos ingerido. Pero también es el periodo del día en el que pasamos más tiempo sin llevarnos nada a la boca. Mientras dormimos, si hemos cenado poco, el cuerpo tirará de reservas.

Lo ideal es cenar dos horas antes de irnos a dormir para no acostarnos haciendo la digestión

La cena perfecta, según la mayoría de nutricionistas, debe aportar entre el 15 y el 25% de las calorías diarias, un porcentaje que solemos sobrepasar. El actual ritmo de vida nos ha impuesto unas rutinas que no son saludables: desayunamos deprisa y corriendo y la comida, que solemos realizar en el trabajo, tiene cada vez menos importancia. Cuando llegamos a casa al final de la jornada estamos hambrientos y arramplamos con la nevera.

Alimentos con los que ser precavidos

Hay ciertos alimentos que debemos tratar de evitar a la hora de la cena, pues son especialmente calóricos o indigestos: no sólo nos harán engordar, además resultan tan pesados que no podremos conciliar el sueño en condiciones. Para elegir los alimentos de una cena perfecta no basta con usar el sentido común. Como es lógico, hay que evitar en la medida de lo posible cualquier alimento pesado, frito o grasiento, y las bebidas carbonatadas o con cafeína, pero hay otras comidas muy poco recomendables para la cena sobre las que no prestamos atención.

  • Bocadillos

Muchas personas toman bocadillos para cenar pensando que es una comida ligera. Por supuesto, todo depende del contenido del bocadillo en cuestión pero, en cualquier caso, nunca es recomendable comer demasiado pan para cenar, algo que es inevitable si tiramos de este tipo de comidas. Hay gente que es especialmente sensible a la ingesta de carbohidratos, no los asimilan correctamente y, si se consumen en exceso, se acumulan en forma de triglicéridos en el tejido adiposo.

  • Ensaladas con lechuga

Aunque parezca mentira, la lechuga es un alimento bastante indigesto. Tiene un alto contenido en fibra insoluble y puede hacer que tengamos gases e hinchazón abdominal por la noche. Mucha gente toma ensaladas por la noche, y no hay razón para no hacerlo, pero es preferible apostar por ensaladas de tomate o camperas. También son recomendables las ensaladas mixtas, con algo de proteína, que ayudarán a saciarnos y no tener la tentación de picar por la noche. En cualquier caso, depende de cada persona. Hay a quien no le sienta mal este vegetal y puede seguir consumiéndolo, pero si tras tomar tu ensalada siente molestias, plantéate que la culpa es de la lechuga. Otros vegetales ricos en fibra, como el apio, también deben dejarse de lado en la cena, pues ralentizan la digestión.

  • Ajo y cebolla

Estas dos hortalizas, tan habituales en nuestros guisos, pueden arruinar nuestra cena, sobre todo si se consumen crudas. Son alimentos que producen sensación de quemazón en el estómago y resultan muy indigestos en la cena. También es aconsejable evitar, por la misma razón, todo tipo de comidas picantes.

  • Pasta, arroz y pizzas

Por la misma razón que es recomendable evitar los bocadillos debemos hacer lo propio con la pasta y el arroz. No es cierto que tengamos que eliminar todo tipo de hidratos de carbono de nuestras cenas, pero es preferible primar los hidratos complejos de los vegetales y verduras sobre los procedentes de la pasta y el arroz. El gran problema de tomar arroz o pasta para cenar es que, además, solemos consumir grandes cantidades, ingiriendo muchas más calorías de las recomendadas. Si se toman en raciones pequeñas no constituyen ningún problema, pues son alimentos muy fácilmente digeribles, pero es difícil no excederse.

  • Setas

Las setas son un alimento muy completo pero que debe consumirse en pequeñas cantidades, sobre todo si las tomamos por la noche. Por definición las setas son indigestas, pues contienen macromoléculas costosas de procesar para el estómago humano. No ocurre nada por añadir unas láminas de champiñón a nuestra ensalada, o hacer un pequeño revuelto de níscalos, pero en ningún caso debemos darnos un festín de setas silvestres por la noche: lo más probable es que no paremos de dar vueltas en la cama.

¿Y después de cenar?

Si bien debemos cenar poco, eligiendo alimentos que no resulten pesados, no debemos reducir la cena a la mínima expresión. Una cena liviana no tiene por qué ser escasa. Lo mejor es que la cena sea ligera, pero suficiente en cantidad. Si cenamos demasiado poco nos puede volver a entrar hambre al poco de haber cenado o, lo que es peor, podemos despertarnos en mitad de la noche para ir a la nevera.

Para tener unos hábitos de vida saludable, es necesario llevar una vida activa, realizar una actividad física constante y mantener una dieta equilibrada. El tipo de alimentos es un factor fundamental que ayudará: la forma como se combinan los mismos, su modo de preparación, porciones y la hora en la que se consumen. De ello dependerá, en muchos casos, la posibilidad de bajar de peso, mantenerlo o hasta aumentarlo.

El cuscús es un alimento que normalmente genera muchas preguntas ¿El cuscús engorda en la cena? ¿Son iguales el cuscús y la quinoa? ¿Es un grano o un cereal? Muchas preguntas, mitos y hasta confusiones con otros alimentos despejaremos hoy.

¿Qué es el cuscús?

El cuscús es originiario de los países del norte de Africa

También llamado couscous, es un plato tradicional bereber (pueblos del norte de África), principalmente de Argelia y Marruecos, que aunque presenta forma redonda como un grano, proviene de la sémola de trigo, antes de terminar de molerse y convertirse en harina (parte dura del trigo molida). Luego de cocinarse aumenta su tamaño considerablemente (similar a la pasta).

Ventajas del cuscús en la dieta

Este cereal tiene muchos beneficios para el organismo, entre los cuales se encuentran:

  • Contiene gran cantidad de hidratos de carbono de absorción lenta (en forma de almidón), fibra y proteínas, lo cual provee al organismo de la energía que necesita para realizar las actividades del día o para el rendimiento en el entrenamiento.
  • Es una excelente fuente de micronutrientes, vitaminas A y del complejo B (excepto B12), lo cual ayuda a mejorar la concentración y mantener la atención (perfecto para entrenar).
  • El cuscús también brinda al organismo calcio, hierro, potasio, así como minerales: fósforo y magnesio.
  • No contiene grasa ni colesterol.
  • Tiene un sabor neutro, parecido al del arroz, lo cual lo hace versátil y permite acompañar innumerables comidas.
  • Es muy fácil y rápido de cocinar, lo cual es ideal para el ritmo de vida acelerado que se tiene en la actualidad.
  • En total, una taza de cuscús (ya cocido o hidratado), aporta al cuerpo 150 Kcals, 6 gramos de proteínas, 30 gramos de carbohidratos y 3 gramos de fibra.

¡Cuidado con el cuscús en la cena!

Se deben cuidar las pociones y los horarios, porque el cuscús en la cena engorda

Las desventajas de comer cuscús vienen dadas por las porciones y por la hora en la que es consumido. Depende de si quien lo ingiere es un atleta, alguien que practica algún deporte específico o sólo una persona activa que desea mantener su peso o perder algunos kilos de más. Esto se debe a que las cantidades de hidratos de carbono y proteínas cambian según sea el caso.

Por ser un cereal de sémola y rica fuente de hidratos de carbono, puede ser contraproducente consumir grandes cantidades, sobre todo al momento de la cena o antes de ir a dormir. Es por ello que la recomendación es utilizarlo como acompañante en pequeñas porciones o como plato principal en el desayuno, así como prepararlo con muchos vegetales y no comerlo de noche, ya que el cuscús en la cena aumenta de peso.

¿Cómo preparar el cuscús?

Es importante la manera de cocinarlo, ya que permite equilibrar con otros alimentos que lo complementen. En principio, se debe hervir 1 taza de agua o caldo por cada 110 gramos de cuscús; luego de que tenga 5 minutos hirviendo, debe añadirse el cuscús y dejarlo reposar hasta que aumente de tamaño.

El cuscús es muy fácil y rápido de preparar: se añade agua hirviendo al cuscús y se deja reposar por varios minutos

La forma tradicional (los que no vienen precocidos), es hacerlo en una olla de vapor, aunque lleva algo más de tiempo y es una técnica más sofisticada.

Diferencias entre el cuscús y la quinoa

Es muy común que las personas los confundan. La principal diferencia entre el cuscús y la quinoa es que la quinoa es una semilla, por lo que tiene más contenido de vitaminas y minerales que el cuscús. Además, la quinoa no contiene glúten, lo cual es ideal para las personas que son celíacas.

En conclusión, el cuscús es un excelente alimento para que el organismo tenga todo lo que necesita. Es fácil de preparar y muy versátil para incluirlo en la dieta diaria; sin embargo, es necesario tener cuidado con las cantidades y el momento en que lo comes, ya que puede producir aumento de peso.

¿Has escuchado alguna vez ese comentario de que los carbohidratos (pasta, arroces, panes…) engordan si se comen por la noche? Se trata de uno de los mitos alimentarios más extendidos entre la población de todo el mundo. Como este hay muchos otros que, fruto de la desinformación, acaban provocando pensamientos erróneos al respecto que pueden terminar afectando a la salud.

Estos son cinco de los más generalizados y que todo el mundo ha escuchado alguna vez. Exponiéndolos a la evidencia científica y a la opinión de profesionales del sector de la nutrición y la alimentación, el resultado es el siguiente.

Comerse un plato de macarrones o de arroz por la noche es sinónimo de ganar peso automáticamente, aunque no sea verdad

Comerse un plato de macarrones o de arroz, una pizza o un bocadillo por la noche es sinónimo de ganar peso automáticamente; independientemente de lo que se haya comido durante el resto del día y de sí el balance energético es negativo (más energía consumida de la que se gasta). Así lo dicta este mito. Probablemente el más conocido y uno de los que más cuesta eliminar del imaginario colectivo.

Así lo asegura María Casas, dietista-nutricionista que, en palabras a Alimente, explica que “se repite continuamente” entre sus clientes, especialmente entre las mujeres. “Hay una extraña creencia que según ritmos circadianos dicen que tenemos una mayor resistencia a la insulina por la noche y que nos sientan mal, pero es todo lo contrario”, asegura la nutricionista.

La pasta posee hidratos de carbono y se cree, erróneamente, que engorda más por la noche.

Ante la pregunta de por qué puede ser este el mito alimentario más extendido, Casas lo achaca a varias cuestiones: “Creo que siempre se intenta echar la culpa a algo de la pandemia que está habiendo de obesidad. Al principio se pensaba que el enemigo eran las grasas, ahora se piensa que son los carbohidratos.

Sí que es cierto que hay muchos carbohidratos que ahora consumimos que son en su base harinas refinadas y muchos de estos productos son ultraprocesados. Al final no son buenos para la salud y es cierto que son densamente calóricos. Pero de ahí a pensar que todos los carbohidratos son perjudiciales es no mirar más allá”. Y no se olvida de señalar que “también es un poco fruto del desconocimiento”.

Un estudio del año 2012 dividió a un grupo de hombres y mujeres en dos subgrupos. Durante meses, uno comió carbohidratos durante el día, mientras que el otro lo hacía durante las últimas horas del día. El grupo que comía los hidratos por la noche perdió incluso hasta más peso y grasa.

Cuidado con las dietas altas en proteína

En torno a las personas que practican deporte y consumen altas cantidades de proteína para favorecer la recuperación muscular siempre acecha un mito: estas dietas proteicas pueden causar daños al hígado y al riñón. El dietista-nutricionista Sergio Espinar escribía ya en 2014, en base a la evidencia científica, contra este mito. Una dieta de entre 1,8 y 2,4 gramos de proteína por cada kilo de peso sería una ingesta alta en este macronutriente que ayudaría a prevenir problemas de tensión arterial y diabetes.

Llegar a los 3 gramos de proteína por cada kilo de peso no tendría beneficios adicionales, pero tampoco llegaría a afectar a la función renal. El problema renal sí puede llegar cuando se consume una cantidad de más de 4,5 gramos de proteína por kilo de peso. No obstante, esta es un cantidad muy elevada de proteína que significaría que una persona que pesase 75 kilogramos tendría que comer más de un kilogramo de carne o pescado al día, por ejemplo.

El miedo a comer muchos huevos, debido a que pueden elevar el colesterol, es una creencia errónea

El miedo a comer más de un huevo a la semana está muy extendido. Este aumenta si se consume más de uno al día. “Hay una creencia que dice que los huevos son malos para el colesterol cuando es lo contrario”, afirma rotundamente María Casas. “La ingesta de colesterol exógena influye en la biosíntesis endógena del colesterol pero de forma positiva, ya que lo que hace es generar una señal a una de las enzimas que se encarga de sintetizar el colesterol y le dice: ’Oye, no sintetices más porque ya estamos aportando de fuera“.

La nutricionista defiende además el consumo de huevos completos argumentando que hay muchos estudios y evidencia científica que señalan que la ingesta de estos puede mejorar el perfil lipídico de una persona.

Los huevos pueden contribuir a combatir el colesterol.

El pan engorda

Como ocurría con los carbohidratos por la noche, el pan es el blanco de muchas miras. Es cierto que se trata de un alimento que, si no es integral y está realizado con harinas refinadas, tiende a tener poca capacidad saciante. Al ser un elemento que puede estar presente en muchas comidas como acompañamiento e incluso como picoteo, su ingesta aporta más calorías sin llegar a saciar. No obstante, nuevamente, el pan no puede hacer que una persona engorde si al final del día esta no ha comido más calorías de las que gasta por su propia vida y actividad (balance energético).

Por contraposición al mito anterior, se encuentra en el que establece que hay alimentos que adelgazan, que aportan algún tipo de caloría negativa. María Casas rechaza esta idea utilizando el ejemplo de las verduras: “Como tienen muy poco aporte calórico, se cree que hay alguna como la espinaca o la lechuga que tienen calorías negativas. Aunque sí que es cierto que el proceso de digestión, absorción y utilización del sustrato nos aporta poca energía, al final no da negativo. Aunque salgan 5 calorías por cada 100 gramos, siguen siendo 5 calorías adicionales. Es complicado que una persona engorde a base de brócoli, pero de ahí a pensar que son calorías negativas es un poco absurdo”.

4 motivos para comer hidratos por la noche sin preocuparte

Comer carbohidratos por la noche, hace tiempo, parecía estar completamente prohibido por el supuesto mito de que se acumularían en forma de grasa durante la noche. Sin embargo, alimentarnos con una buena cena por la noche también puede tener beneficios psicológicos y en nuestro sueño. Te contamos 4 motivos por los que deberías plantearte añadir una generosa cantidad de hidratos de carbono por la noche.

Porque no engordan

Gran parte del mito de que los hidratos de carbono por la noche engordan proviene de la creencia de que se acumulan en forma de grasa si no los usamos en el momento. Así lo explica Víctor Reyes, el nutricionista y autor del blog Fitnessreal: “Es bastante irrelevante cuando comas las comidas y el número de veces en que las repartas, porque el resultado será el mismo”. Un estudio publicado hace ya casi dos décadas asevera que “no hay evidencia de que la pérdida de peso en regímenes poco calóricos sea modificada por la distribución de las comidas. Otro estudio realizado en mujeres recalca que, bajo una dieta controlada de reducción de peso, la pérdida del mismo es incluso mayor con cenas abundantes.

Por naturaleza

Mucha gente no se levanta por las mañanas con hambre, se saltan el desayuno y van ingiriendo más cantidad de comida a medida que pasan las horas. De hecho, es algo de lo más natural. Los hombres de la antigüedad pasaban sus días rastreando, cazando y recolectando comida, y sus tardes las pasaban relajándose y comiendo lo que hubiesen atrapado, por lo que se alimentaban al revés de lo que nos dicta la sociedad de hoy en día, que es la doctrina de “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.

Por psicología

¿A quién no le apetece una cena rica y abundante? Si nos limitamos a un pequeño plato de verdura y algo de proteína, no nos sentiremos lo suficientemente saciados y correremos el riesgo de atracar la despensa a última hora, antes de dormir. Si equilibramos los macronutrientes que ingerimos a lo largo del día y dejamos una buena cantidad de calorías para la noche, nos sentiremos más felices y satisfechos, y así no nos quedaremos con hambre. Es mucho más difícil recompensarte con comida todo el día y luego intentar sacrificarte rebajando por la noche.

Para dormir mejor

Si restringimos las calorías que comemos por la noche, no nos sentiremos saciados, y no es agradable irse a la cama con hambre, ya que podemos tener mayores dificultades a la hora de dormir. Una cena rica en carbohidratos ayudará a nuestra sensación de saciedad y satisfacción, y podemos obtener beneficios a la hora de dormir. La clave está en el triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina y la melatonina, los químicos inductores de sueño en el cerebro. Los carbohidratos estimulan la liberación de insulina, dándole más oportunidades al triptófano de llegar al cerebro.

Nota: por hidratos de carbono, entendemos aquellos como pasta, patatas, frutas o cereales no procesados, es decir, carbohidratos complejos y no azúcares simples.

Todos hemos escuchado esta especie de “mandamiento” para cuidar la línea: “No comerás hidratos antes de dormir”. Pero, ¿y si fuese una falacia?

Según Juana Mª González Prada, dietista y nutricionista de la clínica Alimmenta, “la cena es una comida principal que ayuda a ajustar la ingesta de energía necesaria y nos prepara para el ayuno nocturno”.

La experta afirma que es un error no cenar ya que las comidas no se realizan en función de si hacemos ejercicio o no: “El cuerpo necesita un aporte constante de energía para mantener las funciones vitales y sus requerimientos de energía y nutrientes”.

El hecho de saltarse la cena puede provocar un exceso de apetito al día siguiente y manifestarse en un estado de ansiedad que nos lleve a consumir alimentos superfluos como galletas, bollería o snacks ricos en sal, azúcar y grasas.

Aquí cuatro estudios que destierran esta teoría.

Menor pérdida de músculo

Un estudio realizado por investigadores Departamento de Agricultura del Gobierno de Estados Unidos y de la Universidad de California comparó las diferencias que había al comer la mayor parte de las calorías diarias durante la mañana frente a hacerlo durante noche.

A los participantes se les impuso una dieta baja en calorías durante seis semanas para perder peso. Durante un primer periodo -de estabilización- las calorías se repartieron un 15% en el desayuno, un 35% en el almuerzo, otro 35% en la cena y un 15% en un snack nocturno. Después llegaron los dos periodos experimentales.

Durante el primero, los voluntarios debían ingerir un 35% de las calorías durante el desayuno, otro 35% durante la comida, un 15% en la cena y otro 15% en el snack nocturno. En el segundo la ingesta calórica del desayuno fue del 15%, la del almuerzo un 15%, la de la cena un 35% y la del snack nocturno otro 35%.

Según un estudio, al ingerir más calorías durante la noche que por la mañana se pierde menos masa muscular y más grasa

Los investigadores pudieron comprobar que los participantes perdieron más grasa y menos músculo durante el periodo de tiempo en el que consumieron la mayor parte de las calorías durante la noche.

Los niveles de glucosa bajo control

Una investigación de la Universidad Hebrea de Jerusalén llevó a cabo un programa de seis meses en el que oficiales de la policía israelí debían comer entre 1.300 y 1.500 calorías al día (20% de proteína, entre un 30 y un 35% de grasas y entre un 45 y 50% de carbohidratos).

Los expertos dividieron a los participantes en dos grupos. Los voluntarios del primer grupo -el experimental- debían ingerir la mayor parte de los carbohidratos durante la noche, mientras que el segundo grupo -el de control- debía hacerlo durante el día.

Los voluntarios que comieron los carbohidratos por la noche mostraron mejoras en los niveles de glucosa en sangre y en la sensibilidad a la insulina, según los resultados del estudio.”

Al igual que en el estudio anterior, los investigadores descubrieron que aquellos que comieron hidratos de carbono por la noche perdieron más grasa y también pudieron ver ciertas mejoras en algunos marcadores de salud, como los niveles de glucosa en sangre y la sensibilidad a la insulina.

Mejora nuestro metabolismo

Otro estudio de la Universidad Hebrea de Jerusalén concluyó que una dieta baja en calorías con carbohidratos comidos durante la cena puede modular positivamente los perfiles hormonales durante el día.

Según la investigación este régimen de dieta puede prevenir el hambre a mediodía, ayudar a perder peso de forma adecuada y mejorar los resultados metabólicos en comparación con otras dietas convencionales.

Además, otra investigación apunta que el consumir hidratos en la cena ayuda a la capacidad que tiene nuestro cuerpo de generar calor

Favorece la termogénesis

El último estudio de 2014 demostró que comer carbohidratos en la cena y proteínas en el almuerzo, dentro de una dieta equilibrada hipocalórica, tuvo un efecto superior en la termogénesis (capacidad de generar calor del organismo) inducida por la dieta en comparación con otras dietas de control.

Por otra parte, comer carbohidratos durante el almuerzo y la proteína en su mayoría en la cena tuvo un impacto perjudicial sobre la homeostasis (capacidad de mantener una condición interna estable del organismo) de la glucosa.

admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *